{"id":23933,"date":"2016-02-05T16:17:57","date_gmt":"2016-02-05T21:17:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cisma-de-oriente\/"},"modified":"2016-02-05T16:17:57","modified_gmt":"2016-02-05T21:17:57","slug":"cisma-de-oriente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cisma-de-oriente\/","title":{"rendered":"CISMA DE ORIENTE"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Desde el tiempo de Diotrefes (III Juan, 1:9-10) ha habido cismas continuamente, de los cuales la mayor\u00eda se produjeron en el Este. El Arrianismo produjo un gigantesco cisma; los cismas Nestoriano y Monofisita a\u00fan perduran. Sin embargo, el Cisma de Oriente siempre ha significado el m\u00e1s deplorable pleito cuyo resultado final fue la separaci\u00f3n de la vasta mayor\u00eda de los Cristianos Orientales de la uni\u00f3n con la Iglesia Cat\u00f3lica, el cisma que produjo la llamada Iglesia \u201cOrtodoxa\u201d.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Preparaci\u00f3n Remota del Cisma<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Causas del Alejamiento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Focio y Cerulario<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Razones del Actual Cisma<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Preparaci\u00f3n Remota del Cisma<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran Cisma de Oriente no debe pensarse como el resultado de un \u00fanico pleito definitivo. Es falso que despu\u00e9s de siglos de perfecta paz, repentinamente por cuenta de una disputa, casi la mitad de la Cristiandad se apartara. Tal evento no tendr\u00eda paralelo en la historia; de todos modos, a menos que hubiera alguna gran herej\u00eda, y en este pleito no hubo ninguna herej\u00eda al inicio, tampoco ha habido un desacuerdo irremediable respecto a la Fe. Es un caso, tal vez el \u00fanico caso destacado, de cisma puro, de una brecha en la intercomuni\u00f3n causada por el enojo y los malos sentimientos, no por una teolog\u00eda rival. Ser\u00eda inconcebible entonces que cientos de obispos rompieran la uni\u00f3n con su cabeza, si antes todo hubiese ido suavemente. El gran cisma es m\u00e1s bien el resultado de un proceso muy gradual. Sus causas remotas deben buscarse siglos antes de que hubiera una sospecha del resultado final. Hubo una serie de cismas temporales que aflojaron el v\u00ednculo y prepararon el camino. Las dos grandes disensiones, las de Focio y Miguel Cerulario, que con recordadas como el origen del presente estado de cosas, fueron ambas zanjadas posteriormente. Estrictamente hablando, el actual cisma data del repudio oriental al Concilio de Florencia (1472). As\u00ed, aunque los nombres de Focio y Cerulario est\u00e1n justamente asociados con este desastre, en tanto que sus querellas son los elementos principales del relato, no debe imaginarse que ellos fueron los \u00fanicos, los primeros, o los \u00faltimos autores del cisma. Si agrupamos la historia alrededor de sus nombres debemos explicar las causas iniciales que les prepararon el camino y notar que hubo reunificaciones temporales posteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera causa de todas fue el gradual alejamiento del Este y del Oeste. En gran medida este alejamiento era inevitable. Oriente y Occidente se agruparon en torno a sus centros \u00ad\u00ad\u00ad-de cualquier modo como centros inmediatos- utilizaron ritos diferentes y hablaron diferentes idiomas. Debemos distinguir la posici\u00f3n del Papa como cabeza visible de la Cristiandad de su puesto como Patriarca de Occidente. La posici\u00f3n,  sostenida en 1913 por algunos controversistas antipapales, de que todos los obispos son iguales en jurisdicci\u00f3n, fue completamente desconocida en la primitiva Iglesia. Desde el mismo inicio encontramos una graduada jerarqu\u00eda de metropolitanos, exarcas y primados. Encontramos tambi\u00e9n, desde el inicio, la idea de que un obispo hereda la dignidad del fundador de su sede, y que, por tanto, el sucesor de un Apostol tiene derechos y privilegios especiales. Esta jerarqu\u00eda graduada es importante para explicar la posici\u00f3n del Papa. El no era el superior inmediato de cada obispo; era el jefe de una elaborada organizaci\u00f3n, como si fuera el pin\u00e1culo de una pir\u00e1mide cuidadosamente graduada. La conciencia del cristiano de los inicios pro bablemente haya sido que las cabezas de la Cristiandad eran los Patriarcas; luego \u00e9l sab\u00eda bastante bien que el patriarca principal ten\u00eda su sede en Roma. Despu\u00e9s de Calcedonia (451) debemos contar cinco patriarcados: Roma, Constantinopla, Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda y Jerusalem.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces la diferencia entre Oriente y Occidente fue en primer lugar que el Papa en el Oeste no s\u00f3lo era supremo pont\u00edfice sino tambi\u00e9n patriarca local. El representaba para los cristianos orientales una autoridad remota y extra\u00f1a, la \u00faltima corte de apelaciones para muy serias cuestiones, luego de que sus propios patriarcas hab\u00edan sido encontrados incapaces de zanjarlas; pero hasta para sus propios latinos en Occidente, \u00e9l era la cabeza inmediata, la autoridad inmediata sobre los metropolitanos, la primera corte de apelaciones para sus obispos. As\u00ed toda lealtad en Occidente iba dirigida a Roma. Roma era la Iglesia Madre en muchos sentidos, fue por los misioneros llegados desde Roma que las iglesias de Occidente hab\u00edan sido fundadas. La lealtad de los cristianos de Oriente por otra parte, iban primero hacia su patriarca, as\u00ed hab\u00eda aqu\u00ed siempre el peligro de una alianza dividida -si el patriarca ten\u00eda un altercado con el Papa- lo que habr\u00eda resultado inconcebible en Occidente. En realidad, el apartamiento de tantos cientos de obispos de Oriente, de tantos millones de simples cristianos, se explica suficientemente por el cisma de los patriarcas. Si los cuatro patriarcas de Oriente acordaban cualquier rumbo de acci\u00f3n era pr\u00e1cticamente una conclusi\u00f3n predeterminada que sus metropolitanos y obispos los seguir\u00edan y que los sacerdotes y la gente com\u00fan seguir\u00eda a los obispos. As\u00ed la organizaci\u00f3n misma de la Iglesia de alguna manera prepar\u00f3 el terreno para un contraste (que pudiera convertirse en rivalidad) entre el primer patriarca de Occidente con su gran cantidad de seguidores latinos por un lado y los patriarcas de Oriente con sus s\u00fabditos del otro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los puntos adicionales que deber\u00edan tomarse en cuenta son las diferencias de rito e idioma. La cuesti\u00f3n del rito se sigue del patriarcado; hace obvia la diferencia para el m\u00e1s simple cristiano. Un laico sirio, griego o egipcio tal vez no entender\u00eda mucho respecto a la ley can\u00f3nica como los patriarcas involucrados; pero no pod\u00eda dejar de notar que un obispo o sacerdote latino itinerante celebraba los Sagrados Misterios de un modo que era muy extra\u00f1o y que lo etiquetaba a \u00e9l como un (tal vez sospechoso) extranjero. En Occidente, el rito romano fue primero influyendo y luego suplantando todos los dem\u00e1s, y en Oriente el rito bizantino fue gradualmente obteniendo la misma posici\u00f3n. As\u00ed tenemos el germen de dos unidades, Oriental y Occidental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Indudablemente ambos lados sab\u00edan que otros ritos eran igualmente modos leg\u00edtimos de celebrar los mismos misterios, pero la diferencia hab\u00eda dif\u00edcil orar juntos. Vemos que \u00e9ste fue un punto importante en las reclamaciones contra asuntos puramente rituales hechas por Cerulario cuando busc\u00f3 bases para disentir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun el detalle del idioma fue un elemento de separaci\u00f3n. Es cierto que el Este nunca fue enteramente helenizado como Occidente lleg\u00f3 a ser latinizado. Sin embargo, el griego lleg\u00f3 a ser en un alto grado un idioma internacional en el Este. En los concilios de Oriente todos los obispos hablan en griego. De nuevo tenemos as\u00ed las mismas dos unidades, esta vez en el idioma un Oriente pr\u00e1cticamente griego y un Occidente totalmente latino. Es dif\u00edcil concebir este detalle como causa de alejamiento, pero es indudablemente cierto que muchos malentendidos surgieron y se desarrollaron simplemente porque la gente no pod\u00eda entenderse entre s\u00ed. Para el tiempo en que surgieron estas disputas, dif\u00edcilmente alguien conoc\u00eda un idioma extranjero. No fue sino hasta el Renacimiento que lleg\u00f3 la \u00e9poca de adecuadas gram\u00e1ticas y diccionarios. San Gregorio (m. 604) hab\u00eda sido enviado eclesi\u00e1stico en Constantinopla, pero seg\u00fan parece no aprendi\u00f3 griego; el Papa Virgilio (540-55) pas\u00f3 ocho infelices a\u00f1os all\u00ed y sin embargo, nunca aprendi\u00f3 el idioma. Focio fue el erudito m\u00e1s profundo de su \u00e9poca, sin embargo no sab\u00eda lat\u00edn. Cuando Le\u00f3n IX (1048-549) escribi\u00f3 en lat\u00edn a Pedro III de Antioqu\u00eda, \u00e9ste \u00faltimo tuvo que enviar la carta a Constantinopla para saber lo que \u00e9sta dec\u00eda. Tales casos ocurr\u00edan continuamente y causaban confusi\u00f3n en todas las relaciones entre Oriente y Occidente. En los concilios, los legados papales se dirig\u00edan en lat\u00edn a los padres reunidos y nadie pod\u00eda entenderlos; el concilio deliberaba en griego y los legados no sab\u00edan qu\u00e9 estaba sucediendo. As\u00ed surgieron sospechas de ambas partes. Se llamaron int\u00e9rpretes, aunque, \u00bfpod\u00edan sus versiones ser dignas de confianza? Surgi\u00f3 una profunda desconfianza de parte de los latinos acerca de la habilidad griega en este asunto. A los legados se les ped\u00eda firmar docuentos que no entend\u00edan en base a reiteraciones de que no conten\u00edan nada que los comprometiera. Y algo tan peque\u00f1o como esto hizo una gran diferencia. El famoso caso, mucho tiempo despu\u00e9s, del Decreto de Florencia y las formas kat on tropon, quemadmodum, muestra cu\u00e1nta confusi\u00f3n puede causar el uso de dos idiomas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas causas se combinaron luego para producir dos mitades de Cristiandad, una mitad oriental y otra mitad occidental, cada una distingui\u00e9ndose en varias formas de la otra. Ciertamente no son suficientes para explicar la separaci\u00f3n de esas mitades; solamente hacemos notar que ya hab\u00eda una conciencia de dos entidades, la primera marcando una l\u00ednea de divisi\u00f3n, a trav\u00e9s de la cu\u00e1l la rivalidad, los celos y el odio pudieron f\u00e1cilmente establecer una separaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>Causas del Alejamiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La rivalidad y el odio surgi\u00f3 de varias causas. Indudablemente la primera, la ra\u00edz de toda la discor dia, fue el progreso de la Sede de Constantinopla. Hemos visto que los cuatro patriarcas orientales estaban de alg\u00fan modo enfrentados a la gran unidad occidental. Si hubieran permanecido all\u00ed esas cuatro unidades en Oriente, nada habr\u00eda sucedido. Lo que acentu\u00f3 el contraste y cre\u00f3 una rivalidad fue el gradual ascenso de autoridad sobre los otros tres por parte del patriarca de Constantinopla. Era Constantinopla la que vinculaba al Oriente en un solo cuerpo, uni\u00e9ndolo contra Occidente. Hubo un persistente intento del patriarca del emperador de llegar a ser una especie de Papa oriental, tan cerca como fuera posible de su prototipo occidental, lo que fue la verdadera causa de todo el problema. De un lado, la uni\u00f3n bajo Constantinopla realmente hac\u00eda una especie de Iglesia rival que pod\u00eda ser opuesta a Roma; por otra parte, a trav\u00e9s de todo el curso del progreso de los obispos bizantinos, ellos encontraron s\u00f3lo un obst\u00e1culo verdadero, la persistente oposici\u00f3n de los Papas. El emperador era su amigo y principal aliado siempre. Fue, en realidad, la pol\u00edtica centralizadora del emperador la responsable del esquema de convertir en centro la Sede de Constantinopla. Los otros patriarcas que fueron desplazados no eran oponentes peligrosos. Debilitados por las interminables disensiones monofisitas, habiendo perdido la mayor\u00eda de sus reba\u00f1os y reducidos luego a un abyecto estado por la conquista musulmana, los obispos de Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda no pudieron evitar el crecimiento de Constantinopla. En realidad, eventualmente, aceptaron su de gradaci\u00f3n voluntariamente y vinieron a ser ornamentos ociosos de la corte del nuevo patriarca. Jerusal\u00e9n tambi\u00e9n fue estorbada por los cismas y los musulmanes y fue en s\u00ed misma un nuevo patriarcado, teniendo s\u00f3lo los derechos de la \u00faltima sede de las cinco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, en cada paso de progreso por parte de Constantinopla hab\u00eda siempre la oposici\u00f3n de Roma. Cuando la nueva sede consigu\u00f3 que su titular presidera el Primer Concilio de Constantinopla (381, can.3), Roma se neg\u00f3 a aceptar el canon (dado que no estuvo representada en el Concilio); cuando Calcedonia en el 451 convirti\u00f3 a \u00e9sta (Constantinopla) en un verdadero patriarcado (can.28) los legados y luego el Papa mismo se negaron a reconocer lo que se hab\u00eda hecho; cuando, intoxicados con su r\u00e1pido progreso, los sucesores de los peque\u00f1os obispos sufrag\u00e1neos que una vez hab\u00edan obedecido a Heraclea asumieron el insolente t\u00edtulo de \u201cpatriarca ecum\u00e9nico\u201d, fue de nuevo un Papa de la Antigua Roma quien severamente reprendi\u00f3 su arrogancia. Podemos entender que el celo y el odio de Roma se arraigara en la mente de los nuevos patriarcas, que estuvieran dispuestos a derrocar por completo una autoridad que se interpon\u00eda a cada paso en su cami no. Que el resto de Oriente se les uniera en su rebeli\u00f3n era el resultado natural de la autoridad que hab\u00edan tenido \u00e9xito en usurpar de los dem\u00e1s obispos orientales. As\u00ed llegamos al punto esencial en esta cuesti\u00f3n. El cisma de Oriente no fue un movimiento surgido en todo el Oriente; ni fue una disputa entre dos grandes cuerpos; fue esencialmente la rebeli\u00f3n de una sede, Constantinopla, que gracias al favor del emperador, hab\u00eda ya adquirido una influencia tal que fue capaz, desgraciadamente, de arrastar junto con ella a los otros patriarcas al cisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto ya que los sufrag\u00e1neos de los patriarcas naturalmente seguir\u00edan a sus jefes. Si entonces Constantinopla hubiera permanecido sola, su cisma habr\u00eda importado comparativamente poco. Lo que hizo tan seria la situaci\u00f3n fue que el resto de Oriente eventualmente tom\u00f3 partido a su lado. Esto tambi\u00e9n condujo a que asumieran con \u00e9xito la principal sede en Oriente. As\u00ed el progreso de Constantinopla fue indudablemente la causa del gran cisma. La puso en conflicto con Roma e hizo al patriar ca bizantino, casi inevitablemente, enemigo del Papa; al mismo tiempo le dio tal posici\u00f3n que su enemistad signific\u00f3 la enemistad de todo el Oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo esto as\u00ed, debemos recordar como totalmente injustificado, novedoso y antican\u00f3nico este progreso de Constantinopla. La sede no era apost\u00f3lica, no ten\u00eda tradiciones gloriosas, ninguna raz\u00f3n para usurpar el primer lugar de Oriente, salvo un accidente de la pol\u00edtica secular. El primer obispo hist\u00f3rico de Bizancio fue Metr\u00f3fanes (31525); no era ni siquiera metropolitano, era el m\u00e1s bajo en rango que un obispo diocesano pudiera ser, un sufrag\u00e1neo de Heraclea. Eso es todo lo que sus sucesores habr\u00edan alcanzado a ser, no habr\u00edan tenido el poder de influir a nadie, si Constantino no hubiese escogido su ciudad como capital. A lo largo de todo su progreso, ellos no pretendieron fundar sus reclamaciones sobre algo excepto el hecho de que ahora eran obispos de la capital pol\u00edtica. Fueron como los obispos del emperador, como funcionarios de la corte imperial, que se elevaron al segundo lugar en la Cristiandad. La leyenda de San Andr\u00e9s fundando su sede fue una idea muy posterior; abandonada ahora por todos los eruditos. La reclamaci\u00f3n de Constantinopla siempre fue puramente cesarista, ya que el C\u00e9sar pod\u00eda establecer la capital donde quisiera, as\u00ed tambi\u00e9n pod\u00eda el gobernador civil, dar rango eclesi\u00e1stico en la jerarqu\u00eda a la sede que deseara.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El canon 28 de Calcedonia lo dice as\u00ed con muchas palabras. Constantinopla ha llegado a ser la Nueva Roma, por tanto su obispo ha de tener un honor semejante al del patriarca de la Antigua Roma y segundo despu\u00e9s de \u00e9l. S\u00f3lo se requer\u00eda una sombra m\u00e1s de insolencia para que el emperador transfiriera los derechos papales al obispo de la ciudad donde \u00e9l mantuviera su corte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe recordarse siempre que la elevaci\u00f3n de Constantinopla, la envidia que sent\u00eda hacia Roma, su desgraciada influencia sobre todo el Oriente, es una pieza pura de cesarismo, una desvergonzada rendici\u00f3n de las cosas de Dios a las del C\u00e9sar. Y nada puede ser menos estable que colocar los derechos eclesi\u00e1sticos sobre la base de la pol\u00edtica secular. Los turcos en 1453 cortaron el fundamento de la ambici\u00f3n bizantina. Ahora no hay emperador ni corte que justifique la posici\u00f3n del patriarca ecum\u00e9nico. Si fu\u00e9ramos a aplicar l\u00f3gicamente el principio sobre el cual descansa, \u00e9l se hundir\u00eda al lugar m\u00e1s bajo y los patriarcas de la Cristiandad reinar\u00edan en Par\u00eds, Londres o Nueva York. En tanto que el antiguo y realmente can\u00f3nico principio de la superioridad de las sedes apost\u00f3licas permanece inalterado por los cambios pol\u00edticos. Aparte del origen divino del Papado, el progreso de Constantinopla fue una crasa violaci\u00f3n de los derechos de las sedes apost\u00f3licas de Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda. No es de extra\u00f1ar que los Papas, aunque su primer lugar no haya sido cuestionado, resintieran esta alteraci\u00f3n de antiguos derechos por la ambici\u00f3n de los obispos imperiales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Largo tiempo antes de Focio hab\u00eda habido cismas entre Constantinopla y Roma, todos ellos sanados a tiempo, pero naturalmente todos tendiendo a debilitar el sentido esencial de unidad. Desde el principio de la sede de Constantinopla hasta el gran cisma en el 867 la lista de estas grietas temporales de la comuni\u00f3n constituy\u00f3 un listado formidable. Hubo cincuenta y cinco a\u00f1os de cisma (343-98) durante los problemas arrianos, once debido a la remoci\u00f3n de San Juan Cris\u00f3stomo (404-15), treinta y cinco a\u00f1os del cisma de Acacio (484-519), cuarenta y un a\u00f1os del cisma monotelita (640-81), sesenta y un a\u00f1os del iconoclasmo. As\u00ed de esos 544 a\u00f1os (323-867) no menos de 203 transcurrieron con Constantinopla en un estado de cisma. Notamos tambi\u00e9n que en cada una de estas disputas, Constantinopla estuvo del lado equivocado, en tanto Roma sobresali\u00f3 en el correcto. Y ya vemos que la influencia del emperador (quien naturalmente siempre apoyaba al patriarca de su corte), en la mayor\u00eda de los casos arrastr\u00f3 a gran n\u00famero de los otros obispos orientales hacia el mismo cisma.\n<\/p>\n<h2>Focio y Cerulario<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era natural que los grandes cismas, que son directamente responsables del actual estado de cosas, fueran pleitos locales de Constantinopla. Ninguno fue en alg\u00fan sentido un agravio general del Oriente. No hubo tiempo ni raz\u00f3n por la cual otros obispos se unieran a Constantinopla en la querella con Roma, excepto que ya hab\u00edan aprendido a mirar hacia la ciudad imperial esperando \u00f3rdenes. La querella de Focio fue un grosero desaf\u00edo al orden legal de la Iglesia. Ignacio era el leg\u00edtimo obispo fuera de toda duda; lo hab\u00eda sido pac\u00edficamente durante once a\u00f1os. Entonces \u00e9l neg\u00f3 la comuni\u00f3n a un hombre culpable de evidente incesto (857). Pero ese hombre era el regente Bardas, as\u00ed el gobierno se propuso deponer a Ignacio y coloc\u00f3 a Focio en su sede. El Papa Nicol\u00e1s I no ten\u00eda querella alguna contra la Iglesia de Oriente, ni contra la sede bizantina. \u00c9l apoy\u00f3 los dere chos del obispo leg\u00edtimo. Tanto Ignacio como Focio hab\u00eda apelado formalmente a \u00e9l. Fue \u00fanicamente hasta que Focio vi\u00f3 que hab\u00eda perdido su alegato que \u00e9l y el gobierno prefirieron ir al cisma que someterse (867). Es aun dudoso durante cu\u00e1nto tiempo esta vez hubiese un cisma general en Oriente. En el concilio que restituy\u00f3 a Ignacio (869) los otros patriarcas declararon que ellos hab\u00edan aceptado de inmediato el anterior veredicto del Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Focio hab\u00eda formado un partido antiromano, el cu\u00e1l de all\u00ed en adelante nunca se disolvi\u00f3. El efecto de su querella, aunque era puramente personal, aunque se termin\u00f3 a la muerte de Ignacio, y de nuevo cuando Focio cay\u00f3, fue juntar en una cabeza todo la antigua envidia de Constantinopla hacia Roma. Vemos esto a trav\u00e9s de todo el cisma fociano. La mera cuesti\u00f3n de los pretendidos derechos del usurpador no explican el estallido de animosidad contra el Papa, contra todo lo occidental y latino que notamos en los documentos gubernamentales, en las cartas de Focio, en las actas de su s\u00ednodo del 879, en toda la actitud de su partido. Es m\u00e1s bien el rencor de siglos estallando con un pobre pretexto; este fiero resentimiento contra la interferencia romana proviene de hombres que sab\u00edan de antiguo que Roma era el \u00fanico obst\u00e1culo para sus planes y ambiciones. Adicionalmente, Focio dio a los bizantinos una nueva y poderosa arma. El grito de herej\u00eda proferido bastante en todas las ocasiones, nunca dej\u00f3 de generar indignaci\u00f3n popular. Pero sin embargo a nadie se le hab\u00eda ocurrido acusar a todo Occidente de estar empapado de perniciosa herej\u00eda. Hasta ahora hab\u00eda sido un problema de resentir el uso de la autoridad papal en casos aislados. Esta nueva idea llev\u00f3 la guerra al interior del campo enemigo con venganza. Los seis cargos hechos por Focio son suficientemente tontos, tanto como para preguntarse c\u00f3mo tan grande erudito no pens\u00f3 en algo m\u00e1s ingenioso, al menos en apariencia. Pero estos cargos cambiaron la situaci\u00f3n para ventaja de Oriente. Cuando Focio llama a los latinos \u201cmentirosos, luchadores contra Dios, precursores del Anticristo\u201d, ya no es una cuesti\u00f3n meramente de ofender a sus superiores eclesi\u00e1sticos. \u00c9l ahora asume un papel m\u00e1s efectivo; \u00e9l es el campe\u00f3n de la ortodoxia, indignado contra los her\u00e9ticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de Focio, [el patriarca] Juan IX Bekkos dice que hubo \u201cpaz perfecta\u201d entre Oriente y Occidente. Pero esa paz era s\u00f3lo en la superficie. La causa de Focio no muri\u00f3. Permaneci\u00f3 latente en el partido que \u00e9l dej\u00f3, el partido que aun odiaba a Occidente, que estaba listo para romper nuevamente la uni\u00f3n al primer pretexto, que recordaba y que estaba listo a revivir la acusaci\u00f3n de herej\u00eda contra los latinos. Ciertamente desde el tiempo de Focio el ocio y el desprecio hacia los latinos fue una herencia en el grueso del clero bizantino. Cu\u00e1n profundamente enraizado y difundido estaba, es mostrado por el estallido absolutamente gratuito 150 a\u00f1os m\u00e1s tarde bajo Miguel Cerulario (1043-58). Porque esta ocasi\u00f3n no hubo ni siquiera la sombra de un pretexto. Nadie hab\u00eda disputado el derecho de Cerulario como patriarca; el Papa no hab\u00eda interferido con \u00e9l en manera alguna. Y repentinamente en 1053 env\u00eda una declaraci\u00f3n de guerra, luego cierra las iglesias latinas en Constantinopla, lanza una sarta de disparatadas acusaciones y muestra de todas las maneras posibles que \u00e9l desea un cisma, aparentemente por el mero placer de no estar en comuni\u00f3n con Occidente. Y obtuvo lo que quer\u00eda. Despu\u00e9s de una serie de maliciosas agresiones, sin parale lo en la historia de la Iglesia, despu\u00e9s de que \u00e9l hubo comenzado a atacar el nombre del Papa en sus d\u00edpticos, los legados romanos lo excomulgaron (16 de Julio de 1054). Pero aun no hab\u00eda ninguna idea de excomuni\u00f3n general de la Iglesia Bizantina, menos aun de todo el Oriente. Los legados cuidadosamente se previnieron contra eso en su Bula. Reconocieron que el emperador (Constantino IX, qui\u00e9n estaba excesivamente molesto con toda la querella), el Senado y la mayor\u00eda de los habitantes de la ciudad eran \u201cmuy piadosos y ortodoxos\u201d. Excomulgaron, sin embargo, a Cerulario, a Le\u00f3n de Acrida y a sus seguidores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta querella no necesitaba producir un estado permanente de cisma mayor que el que generar\u00eda la excomuni\u00f3n de cualquier otro obispo contumaz.. La verdadera tragedia fue que gradualmente todos los otros patriarcas orientales tomaron el bando de Cerulario, obedeci\u00e9ndolo en atacar el nombre del Papa a trav\u00e9s de sus d\u00edpticos y escogieron compartir su cisma. Al principio no parece que hayan querido hacerlo as\u00ed. Juan III de Antioqu\u00eda ciertamente se neg\u00f3 a ir al cisma solicitado por Cerulario. Pero, eventualmente, el h\u00e1bito que hab\u00edan adquirido de mirar hacia Constantinopla en busca de \u00f3rdenes result\u00f3 demasiado fuerte. El emperador (no Constantino IX, sino su suce sor) estuvo del lado de su patriarca y  los obispos hab\u00edan aprendido bien a considerar al empe rador como su soberano tambi\u00e9n en cuestiones espirituales. De nuevo, fue la autoridad usurpada por Constantinopla, el cesarismo de Oriente lo que convirti\u00f3 una querella personal en un gran cisma. Vemos tambi\u00e9n, cu\u00e1n bien hab\u00eda sido aprendida la idea de Focio de llamar her\u00e9ticos a los latinos. Cerulario ten\u00eda una lista, aun m\u00e1s larga y m\u00e1s balad\u00ed, de tales acusaciones. Sus puntos fue ron diferentes de los de Focio; \u00e9l hab\u00eda olvidado la Filioque y hab\u00eda descubierto una nueva herej\u00eda con nuestro uso del pan \u00e1cimo. Pero las verdaderas acusaciones importaban poco de cualquier modo, la idea que hab\u00eda sido encontrada tan \u00fatil era la de declarar que era imposible tratar con Occidente por ser her\u00e9ticos. Era ofensiva y dio a los l\u00edderes cism\u00e1ticos la oportunidad de asumir una pose m\u00e1s efectiva, como defensores de la verdadera Fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de Cerulario\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cierto sentido el cisma estaba ahora completo. Lo que hab\u00edan sido al inicio dos porciones de la misma Iglesia, lo que hab\u00edan llegado a ser dos entidades listas para dividirse, eran ahora dos Iglesias rivales. Sin embargo, justo como hab\u00eda habido cismas antes de Focio, as\u00ed hubo reunificaciones despu\u00e9s de Cerulario. El Segundo Concilio de Lyons en 1274 y de nuevo el Concilio de Florencia en 1439, ambos llegaron a una reunificaci\u00f3n que el pueblo esper\u00f3 cerrara para la siempre la brecha. Desafortunadamente, ni dur\u00f3 la reunificaci\u00f3n, ni tuvo ninguna base s\u00f3lida del lado oriental. El partido antilatino, preconizado, formado y organizado desde mucho tiempo atr\u00e1s por Focio, bajo Cerulario hab\u00eda llegado a represesentar la totalidad de la Iglesia \u201cOrtodoxa\u201d. Este proceso fue gradual, pero ahora estaba completo. Al principio las Iglesias Eslavas (Rusia, Serbia, Bulgaria, etc.) no vieron raz\u00f3n para romper con Occidente debido a que el Patriarca de Constantinopla se hubierse enemistado con el Papa. Pero el h\u00e1bito de mirar hacia la capital de imperio eventualmente les afect\u00f3 tambi\u00e9n. Ellos utilizaban el Rito Bizantino, eran Orientales; as\u00ed se colocaron del lado de Oriente. Cerulario maniobr\u00f3 h\u00e1bilmente para hacer aparecer su causa como la de Oriente: pareci\u00f3 (aunque injustificadamente) que era una cuesti\u00f3n de bizantinos contra latinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Lyons y luego, de nuevo en Florencia, la reunificaci\u00f3n (por parte de Bizancio) era s\u00f3lo un expediente del gobierno. El emperador deseaba que los latinos combatieran contra los turcos por cuenta de \u00e9l. As\u00ed \u00e9l estaba preparado para conceder cualquier cosa hasta que el peligro hubiera pasado. Es claro que en estas ocasiones el m\u00f3vil religioso impulsaba s\u00f3lo a Occidente. \u00c9ste no ten\u00eda nada que ganar; no deseaba nada de Oriente. Los latinos ten\u00edan todo que ofrecer y estaban preparados para brindar su ayuda. Todo lo que Occidente quer\u00eda a cambio era que terminara el lamentable y escandaloso espect\u00e1culo de una Cristiandad dividida. Pero a los bizantinos no les importaba el motivo religioso; o m\u00e1s bien, la religi\u00f3n para ellos significaba la continuaci\u00f3n del cisma. Hab\u00edan llamado her\u00e9tico a Occidente tantas veces que comenzaron a creerlo. La reunificaci\u00f3n fue una desagradable y humillante condici\u00f3n para que el ej\u00e9rcito franco viniera y los protegiera. El pueblo com\u00fan hab\u00eda sido tan bien entrenado en su odio hacia los Acimitas y adulteracredos, que su celo por lo que consideraban Ortodoxia pudo m\u00e1s que su temor a los turcos. La frase \u201dPreferible el turbante del Sult\u00e1n que la tiara del Papa\u201d expresaba con exactitud sus pensamientos. Cuando los obispos que hab\u00edan firmado los decretos de reunificaci\u00f3n regresaron, fueron recibidos con un estallido de indignaci\u00f3n como traidores a la fe ortodoxa. En cada ocasi\u00f3n, la reunificaci\u00f3n fue rota casi inmediatamente despu\u00e9s de haberla hecho. El \u00faltimo acto del cisma fue cuando Dionisio I de Constantinopla (1467-72) reuni\u00f3 un s\u00ednodo y formalmente repudi\u00f3 la uni\u00f3n (1472). Desde entonces no ha habido intercomuni\u00f3n; existe una vasta Iglesia \u201cOrtodoxa\u201d, aparentemente satisfecha de estar en cisma con el obispo que aun reconoce como el primer patriarca de la Cristiandad.\n<\/p>\n<h2>Razones del Actual Cisma<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta deplorable historia notamos los siguientes puntos. Es mucho m\u00e1s f\u00e1cil comprender c\u00f3mo un cisma contin\u00faa que comprender c\u00f3mo comenz\u00f3. Los cismas se hacen f\u00e1cilmente; en cambio, es sumamente dif\u00edcil sanarlos. El instinto religioso es siempre conservador; hay siempre una fuer te tendencia a continuar con el estado de cosas existente. Al principio los cism\u00e1ticos parecen temerarios innovadores; luego con el transcurso de los siglos su causa parece antigua; es la Fe de los Padres. Los cristianos orientales especialmente sienten fuertemente este institno conservador. Temen que la reuni\u00f3n con Roma significar\u00eda una traici\u00f3n a su antigua Fe, la de la Iglesia Ortodoxa, a la cual se han adherido tan her\u00f3icamente durante todos estos siglos. Uno puede decir que el cisma continua principalmente gracias a la inercia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su origen debemos distinguir entre la tendencia cism\u00e1tica y la ocasi\u00f3n real de su estallido. Pero la causa de ambas ha desaparecido ahora. La tendencia era causada principalmente por la en vidia de la elevaci\u00f3n de la Sede de Constantinopla. Ese progreso termin\u00f3 hace largo tiempo. En los \u00faltimos tres siglos Constantinopla ha perdido casi todos las amplios territorios que alguna vez adquiri\u00f3. No hay nada que los modernos cristianos orientales resientan m\u00e1s que cualquier toma de autoridad por parte del  patriarca ecum\u00e9nico fuera de su disminu\u00eddo patriarcado. La sede bizan tina desde hace largo tiempo ha sido un juguete para los turcos, un cacharro que ellos venden al mejor postor. Ciertamente ahora esta lastimosa dignidad ya no es raz\u00f3n para el cisma de millones de cristianos. A\u00fan menores son las causas inmediatas de que la brecha contin\u00fae abierta. La cuesti\u00f3n de los respectivos derechos de Ignacio y Focio deja indiferentes aun a los Ortodoxos luego de doce siglos; las ambiciones e insolencia de Cerulario bien pueden ser sepultadas con \u00e9l. Nada queda entonces de las causas originales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Realmente no hay de por medio ninguna cuesti\u00f3n de doctrina. No hay herej\u00eda, sino cisma. El Decreto de Florencia hizo todas las concesiones posibles a sus sentimientos. No hay una raz\u00f3n verdadera por la que Oriente no debiera firmar ese Decreto ahora. Niegan la infalibilidad papal y la Inmaculada Concepci\u00f3n, pleitean sobre el Purgatorio, la consagraci\u00f3n mediante las palabras de la instituci\u00f3n, la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, en cada caso malrepresentando el dogma al cual se oponen. No es dif\u00edcil mostrar que en todos estos puntos sus propios Padres est\u00e1n con los de la Iglesia Latina, que lo \u00fanico que les pide es volver a la antinua ense\u00f1anza de su propia Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la correcta actitud hacia los ortodoxos. Tienen un horror a ser latinizados, a traicionar la antigua Fe. Debe insistirse que no hay intenci\u00f3n alguna de latinizarlos, que la antigua Fe no es incompatible, sino que m\u00e1s bien demanda la uni\u00f3n con la sede principal que sus Padres obedecieron. En la ley can\u00f3nica no tienen nada que cambiar excepto abusos tales como la venta de obispa dos y el cesarismo que sus mejores te\u00f3logos deploran. El celibato, el pan \u00e1cimo, etc. son costumbres latinas a las que nadie piensa forzarlos. No necesitan agregar la cl\u00e1usula Filioque al Credo; siempre mantendr\u00e1n inalterado su venerable rito. Ning\u00fan obispo requiere ser movido, apenas una fiesta (excepto la de San Focio el 6 de Febrero) alterada. Todo lo que se les pide es regresar a donde sus Padres estuvieron, tratar a Roma como Atanasio, Basilio y Cris\u00f3stomo la trataron. No son los latinos, sino ellos quienes han abandonado la Fe de sus Padres. No hay humillaci\u00f3n en desandar los pasos cuando uno ha vagado por un camino equivocado debido a querellas largo tiempo olvidadas. Tambi\u00e9n deben ver cu\u00e1n desastroso es para la causa com\u00fan el esc\u00e1ndalo de la divisi\u00f3n. Igualmente deben desear poner un fin a tanta denuncia del mal. Y si realmente lo desean, el camino no tiene por qu\u00e9 ser dif\u00edcil. Porque, en verdad, luego de diez siglos de cisma podemos darnos cuenta en ambos lados que \u00e9ste no solamente es el m\u00e1s grande mal en la Cristiandad, sino el m\u00e1s superfluo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para detalles del cisma v\u00e9ase Iglesia Griega, Focio, Miguel Cerulario, Concilio de Florencia. Ver tambi\u00e9n A.Fortes cue, La Iglesia Ortodoxa de Oriente (Londres, 1907) y las obras all\u00ed citadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ADRIAN FORTESCUE<br \/>\nTrascrito por Judy Landoski<br \/>\nTraducido por Eduardo Torres\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el tiempo de Diotrefes (III Juan, 1:9-10) ha habido cismas continuamente, de los cuales la mayor\u00eda se produjeron en el Este. El Arrianismo produjo un gigantesco cisma; los cismas Nestoriano y Monofisita a\u00fan perduran. 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