{"id":23969,"date":"2016-02-05T16:19:18","date_gmt":"2016-02-05T21:19:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-clemente-v\/"},"modified":"2016-02-05T16:19:18","modified_gmt":"2016-02-05T21:19:18","slug":"papa-clemente-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-clemente-v\/","title":{"rendered":"PAPA CLEMENTE V"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(BERTRAND DE GOT.)<br \/>\nNacido en Villandraut en Gasco\u00f1a, Francia en 1264; muerto en Roquemaure el 20 de abril de 1314. Fue elegido el 5 de Junio de 1305, en Perugia, como sucesor de Benedicto XI, luego de un c\u00f3nclave de once meses, cuya extensa duraci\u00f3n se debi\u00f3 a las facciones francesas e italianas entre los cardenales. Diez de los quince cardenales votantes (en su mayor\u00eda italianos) lo eligieron. El relato de Giovanni Villani (Hist. Florent. VIII, 80, in Muratori, SS. RR. Ital., XIII, 417; cf. Raynald, Ann. Eccl., 1305, 2-4) sobre una decisiva influencia de Felipe el Hermoso, y la conferencia secreta del nuevo papa con \u00e9l, y abyectas concesiones a ese rey en el bosque de Saint-Jean-d\u2019Ang\u00e9ly, carece de valor hist\u00f3rico; por otra parte, los cardenales deseaban complacer al poderoso rey de Francia a quien el difunto Benedicto XI se hab\u00eda visto obligado a apaciguar con notables concesiones, y no es improbable que el rey y el futuro papa hayan llegado a tal clase de entendimiento. Como Arzobispo de Bordeaux, Bertrand de Got era realmente s\u00fabdito del Rey de Inglaterra, pero desde la temprana juventud hab\u00eda sido amigo personal de Felipe el Hermoso. No obstante, hab\u00eda permanecido fiel a Bonifacio VIII. El nuevo papa ven\u00eda de una distinguida familia. Un hermano mayor hab\u00eda sido Arzobispo de Lyons, y muerto (1297) como Cardenal-Obispo de Albano y legado papal en Francia. Bertrand estudi\u00f3 artes en Toulouse y derecho can\u00f3nico y civil en Orl\u00e9ans y Bolonia. Hab\u00eda sido sucesivamente canon en Bordeaux, vicario general del Arzobispo de Lyons (su hermano mencionado), capell\u00e1n papal, Obispo de Comminges bajo Bonifacio VIII, y finalmente Arzobispo de Bordeaux, entonces un cargo dif\u00edcil debido al persistente conflicto entre Inglaterra y Francia por la posesi\u00f3n de Normand\u00eda. Los cardenales le suplicaron encarecidamente venir a Perugia y de ah\u00ed ir a Roma para su coronaci\u00f3n, pero \u00e9l les orden\u00f3 viajar a Lyons, donde fue coronado (14 de noviembre de 1305) con gran pompa en presencia de Felipe el Hermoso. Durante la procesi\u00f3n p\u00fablica acostumbrada, el papa fue arrojado de su caballo por un muro que se derrumb\u00f3; uno de sus hermanos fue muerto en aquella ocasi\u00f3n, tambi\u00e9n el anciano Cardenal Matteo Orsini quien hab\u00eda tomado parte en doce c\u00f3nclaves y hab\u00eda conocido trece papas. La joya m\u00e1s preciosa de la tiara papal (un rub\u00ed) se perdi\u00f3 ese d\u00eda, incidente interpretado prof\u00e9ticamente por historiadores alemanes e italianos, y el d\u00eda siguiente otro hermano fue asesinado en una ri\u00f1a entre sirvientes del nuevo papa y criados de los cardenales. Por alg\u00fan tiempo (1305-1309), el Papa Clemente residi\u00f3 en diferentes lugares en Francia (Bordeaux, Poitiers, Toulouse), pero finalmente ocup\u00f3 su residencia en Avignon, entonces feudo de N\u00e1poles, aunque dentro del Condado de Venaissin que desde 1228 reconoci\u00f3 al papa como soberano (en 1348 Clemente VI compr\u00f3 Avignon por 80.000 gulden de oro a Joanna de N\u00e1poles). Un gran cari\u00f1o por su nativa Francia y un miedo igualmente influyente de las condiciones cuasi-an\u00e1rquicas de Italia, y en particular de los Estados de la Iglesia y la ciudad de Roma, lo llevaron a esta fat\u00eddica decisi\u00f3n, a trav\u00e9s de la cual se expuso a la dominaci\u00f3n de un gobernante civil (Felipe el Hermoso), cuyos objetivos inmediatos eran una monarqu\u00eda francesa universal y la humillaci\u00f3n solemne del papa Bonifacio VIII en represalia por la valerosa resistencia de \u00e9ste a la astucia, violencia y usurpaciones de Felipe (Hergenr\u00f6ther).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESTADOS DE LA IGLESIA<br \/>\nEl gobierno de los Estados de la Iglesia fue confiado por Clemente a una comisi\u00f3n de tres cardenales, mientras en Espoleto su propio hermano, Arnaud Garsias de Got, ocupaba el puesto de vicario papal. Giacomo degli Stefaneschi, un senador y jefe popular, gobernaba dentro de la ciudad en una forma permisiva y personal. La confusi\u00f3n y la anarqu\u00eda eran frecuentes, debido al implacable odio mutuo entre los Colonna y los Orsini, la tradicional turbulencia de los romanos, y los conflictos airados frecuentes entre el pueblo y los nobles, condiciones que hab\u00edan venido empeorando a trav\u00e9s del siglo trece y finalmente hab\u00edan conducido incluso a los papas italianos a fortalezas exteriores tales como Viterbo, Anagni, Orvieto, y Perugia. Ninguna ilustraci\u00f3n m\u00e1s gr\u00e1fica de las condiciones locales en Roma y en el Patrimonio de Pedro podr\u00eda pedirse que la descripci\u00f3n de Nicol\u00e1s de Butrinto, el histori\u00f3grafo del emperador Enrique VII, en su fat\u00eddica expedici\u00f3n romana de 1312 [ver Von Raumont, Geschichte der Stat Rom, Berlin, 1867, II(1), 745-65]. Entre los infortunados eventos romanos del reinado del papa Clemente estuvo la conflagraci\u00f3n del 6 de mayo de 1308, que destruy\u00f3 la iglesia de San Juan de Letr\u00e1n, pronto reconstruida, sin embargo, por los romanos con la ayuda del papa. Clemente no vacil\u00f3 en poner a prueba las conclusiones de la guerra con el estado italiano de Venecia que se hab\u00eda aprovechado injustamente de Ferrara, un feudo del Patrimonio de Pedro. Cuando la excomuni\u00f3n, interdicci\u00f3n, y una prohibici\u00f3n general de todas las relaciones comerciales fracasaron, \u00e9l proscribi\u00f3 a los venecianos, y provoc\u00f3 que se predicara una cruzada contra ellos; finalmente su legado, Cardenal P\u00e9lagrue, derroc\u00f3 en una tremenda batalla a los arrogantes agresores (28 de Agosto de 1309). El vicariato papal de Ferrara fue entonces conferido a Roberto de N\u00e1poles, cuyos mercenarios catalonianos, sin embargo, eran m\u00e1s odiosos para la gente que los usurpadores venecianos. En todo caso, las potencias m\u00e1s peque\u00f1as de Italia hab\u00edan aprendido que ya no podr\u00edan despojar impunemente la herencia de la Sede Apost\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PROCESO DE BONIFACIO VIII<br \/>\nCasi de inmediato el Rey Felipe demand\u00f3 del nuevo papa una condenaci\u00f3n formal de la memoria de Bonifacio VIII; solo as\u00ed podr\u00eda ser aplacado el odio real. El rey quer\u00eda que el nombre de Bonifacio fuese retirado de la lista de papas como un hereje, sus restos desenterrados, quemados, y las cenizas esparcidas al viento. Clemente busc\u00f3 evitar esta acci\u00f3n odiosa y vergonzosa, en parte por retardo, en parte por nuevos favores al rey; renov\u00f3 la absoluci\u00f3n concedida al rey por Benedicto XI, cre\u00f3 nueve cardenales franceses de un grupo de diez, restaur\u00f3 a los cardenales Colonna sus lugares en el Sacro Colegio, y entreg\u00f3 al rey t\u00edtulos de propiedad de la iglesia por cinco a\u00f1os. Finalmente, retir\u00f3 la Bula \u201cClericis Laicos\u201d, aunque no la legislaci\u00f3n anterior sobre la cual se basaba, y declar\u00f3 que la Bula doctrinal \u201cUnam Sanctam\u201d no afectaba de manera desventajosa al meritorio rey franc\u00e9s, y no implicaba para \u00e9l y su reino un mayor grado de sujeci\u00f3n a la sede papal que el que exist\u00eda anteriormente. El papa fue amable tambi\u00e9n con Carlos de Valois, el hermano del rey, y pretendiente al trono imperial de Constantinopla, concedi\u00e9ndole un diezmo de dos a\u00f1os de las rentas de la iglesia; Clemente esperaba que una cruzada organizada desde una Constantinopla reconquistada ser\u00eda exitosa. En Mayo de 1307, en Poitiers, donde se hizo la paz entre Inglaterra y Francia, Felipe insisti\u00f3 de nuevo en un proceso can\u00f3nico para la condenaci\u00f3n de la memoria de Bonifacio VIII, como un hereje, un blasfemo, un sacerdote inmoral, etc. Finalmente, el papa contest\u00f3 que un asunto tan delicado no pod\u00eda ser decidido por fuera de un concilio general, y el rey durante un rato pareci\u00f3 satisfecho con esta soluci\u00f3n. Sin embargo, retorn\u00f3 frecuente e insistentemente a su proposici\u00f3n. En vano result\u00f3 que el papa mostrara buena voluntad para sacrificar a los Templarios (ver abajo); el despiadado rey, seguro de su poder, presion\u00f3 por la apertura de este juicio \u00fanico, ins\u00f3lito desde la \u00e9poca del Papa Formoso. Clemente tuvo que ceder, y design\u00f3 el 2 de Febrero de 1309, como la fecha, y Avignon como el lugar para el juicio de su predecesor muerto sobre los vergonzosos cargos tanto tiempo difundidos por Europa por los cardenales Colonna y su facci\u00f3n. En el documento (citaci\u00f3n) que convocaba (13 de Septiembre de 1309) a los testigos, Clemente expresaba su convicci\u00f3n personal de la inocencia de Bonifacio, y al mismo tiempo su resoluci\u00f3n de satisfacer al rey. Si bien el papa pronto (2 de Febrero de 1310) tuvo que protestar contra una falsa interpretaci\u00f3n de sus propias palabras, el proceso realmente comenz\u00f3 en un consistorio del 16 de Marzo de 1310, en Avignon. Sigui\u00f3 mucha demora, de una parte y de la otra, a prop\u00f3sito de los m\u00e9todos de procedimiento. A comienzos de 1311, los testigos fueron interrogados fuera de Avignon, en Francia, y en Italia, pero por comisarios franceses y en su mayor parte sobre los cargos antes mencionados de los Colonna (ver BONIFACIO VIII). Finalmente, en Febrero de 1311, el rey escribi\u00f3 a Clemente dejando el proceso para el futuro concilio (de Vienne) o para la propia acci\u00f3n del papa, y prometiendo el retiro de los cargos; al mismo tiempo declaraba que sus intenciones hab\u00edan sido puras. El precio de estas bienvenidas concesiones fue una declaraci\u00f3n formal del Papa Clemente (27 de abril de 1311) de la inocencia del rey y la de sus amigos; estos representantes de Francia, el \u201cIsrael de la Nueva Alianza\u201d, hab\u00edan actuado, dec\u00eda el papa, de buena fe y con un celo puro, tampoco temer\u00edan en el futuro ning\u00fan perjuicio can\u00f3nico de los sucesos de Anagni. William Nogaret fue exceptuado, pero en su declaraci\u00f3n de inocencia, y por intercesi\u00f3n de Felipe, se le impuso una penitencia y tambi\u00e9n recibi\u00f3 la absoluci\u00f3n. Solamente aquellos que retuvieron propiedad eclesi\u00e1stica fueron finalmente excluidos del perd\u00f3n. El celo religioso de Felipe fue de nuevo reconocido; los borrones a\u00fan est\u00e1n visibles en la \u201cRegesta\u201d de Bonifacio VIII, en los Archivos del Vaticano (ver Tosti, \u201cStoria di Bonifazio VIII\u201d, Rome, 1886, II, 343-44). Esta dolorosa situaci\u00f3n fue cerrada por Clemente V mediante el Concilio de Vienne (16 de Octubre de 1311), la mayor\u00eda de cuyos miembros eran favorables a Bonifacio. No es seguro que el concilio asumiera formalmente la cuesti\u00f3n de la culpa o inocencia de Bonifacio. En su forma actual los Actos oficiales del concilio guardan silencio, ninguno de los escritores contempor\u00e1neos lo mencionan como un hecho. Es verdad que Giovanni Villani describe a Felipe y sus consejeros como afanados por la condenaci\u00f3n de Bonifacio por parte del concilio, pero, dice, la memoria del papa fue purgada formalmente de todos los cargos adversos por tres cardenales y varios juristas; m\u00e1s a\u00fan, tres caballeros catalonianos ofrecieron defender con sus espadas el buen nombre del papa Gaetani contra todos los adversarios, con lo cual el rey cedi\u00f3, y demand\u00f3 tan solo ser declarado libre de culpa y de toda responsabilidad por el giro que hab\u00edan tomado los acontecimientos. Con la muerte de sus enemigos personales, disminuy\u00f3 la oposici\u00f3n a Bonifacio, y su legitimidad no fue ya m\u00e1s desmentida a\u00fan en Francia (Balan, \u201cIl processo di Bonifazio VIII\u201d, Roma, 1881).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CLEMENTE V Y LOS TEMPLARIOS<br \/>\nDesde la expulsi\u00f3n final (1291) de las fuerzas cruzadas de Tierra Santa, las \u00f3rdenes eclesi\u00e1stico-militares en Europa hab\u00edan despertado mucha cr\u00edtica adversa, en parte porque se atribu\u00eda a sus celos (Templarios, Hospitalarios o Caballeros de San Juan, Orden Teut\u00f3nica) la humillante derrota, en parte a causa de la enorme riqueza que hab\u00edan adquirido en su corta existencia. Los Templarios (llamados as\u00ed por el Templo de Jerusal\u00e9n, pauperes commilitones Christi Templique Solomonici, i.e. pobres soldados compa\u00f1eros de Cristo y del Templo de Salom\u00f3n) eran los m\u00e1s ricos. Sus monasterios cual fortalezas, conocidos como Templos, se levantaron en toda Europa, y para finales del siglo trece proteg\u00edan el principal sistema bancario de Europa; los caballeros gozaban de la confianza de los papas y los reyes y personas ricas debido a su honradez, el buen manejo de sus asuntos, y su s\u00f3lido reconocimiento basado en los innumerables bienes de la orden y sus extensas relaciones financieras. Ya antes de la ascensi\u00f3n del papa Clemente, su prestigio estaba creciendo en forma peligrosa; adem\u00e1s de la envidia despertada por sus riquezas, se levantaron contra ellos acusaciones de arrogancia, exclusivismo, usurpaci\u00f3n de derechos episcopales, etc. Ellos hab\u00edan resistido varios intentos de unir su orden con los Hospitalarios, y en tanto que ya no es f\u00e1cil establecer el grado de su popularidad entre la gente com\u00fan, es seguro que en muchas partes de Europa hab\u00edan despertado la avaricia de pr\u00edncipes y la envidia de muchos eclesi\u00e1sticos superiores, especialmente en Francia; sin la cooperaci\u00f3n de los \u00faltimos nunca habr\u00edan ca\u00eddo de manera tan tr\u00e1gica. Su relato se cuenta en su totalidad en el art\u00edculo TEMPLARIOS; por lo tanto, para evitar repetici\u00f3n, ser\u00e1 suficiente mencionar aqu\u00ed los hechos principales. En el primer a\u00f1o del pontificado de Clemente V el rey franc\u00e9s comenz\u00f3 a exigir del papa la supresi\u00f3n de esta orden eclesi\u00e1stica y a poner en marcha una campa\u00f1a de violencia y calumnia tal como hab\u00eda ocurrido en el caso de Bonifacio VIII. Si el papa, como naturalmente se tem\u00eda, se neg\u00f3 finalmente a ceder en el asunto del proceso contra la memoria de su predecesor, seguramente estar\u00eda muy contento de adquirir alivio con el sacrificio de los Templarios. Debido a la debilidad e irresoluci\u00f3n del Papa Clemente, el plan real dio resultado. Despu\u00e9s de un intento infructuoso del papa (en Agosto de 1307) para unir los Templarios y los Hospitalarios, cedi\u00f3 a las exigencias del Rey Felipe y orden\u00f3 una investigaci\u00f3n de la orden, contra la cual el rey entabl\u00f3 cargos de herej\u00eda (renuncia de Cristo, inmoralidad, idolatr\u00eda, desprecio por la Misa, negaci\u00f3n de los sacramentos, etc.). Felipe, sin embargo, no esper\u00f3 por la operaci\u00f3n usual de la Inquisici\u00f3n, sino que, con la ayuda de su confesor, Guillaume de Paris (el inquisidor de Francia), y sus inteligentes e inescrupulosos juristas (Nogaret, de Plaisians, Enguerrand de Marigny) atac\u00f3 repentinamente a toda la orden, el 12 de Octubre de 1307, con el arresto en Par\u00eds de Jacques de Molay, el Grand Comandante, y ciento cuarenta caballeros, seguido por el mandato del inquisidor de arrestar a todos los miembros a trav\u00e9s de Francia, y el secuestro real de los bienes de la orden. La opini\u00f3n p\u00fablica fue astuta y exitosamente prevenida por los susodichos juristas. Tambi\u00e9n se hizo aparecer falsamente que el papa aprob\u00f3, o estuvo conscientemente enterado de la acci\u00f3n real, mientras la cooperaci\u00f3n de los inquisidores y obispos franceses puso el sello de aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica sobre un acto que ciertamente era una gran injusticia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Felipe invitaba a los pr\u00edncipes de Europa a seguir su ejemplo, Clemente V protestaba (27 de Octubre) contra la usurpaci\u00f3n real de la autoridad papal, exig\u00eda transferir a su custodia los prisioneros y su propiedad, y suspend\u00eda la autoridad inquisitorial de los eclesi\u00e1sticos del rey y los obispos franceses. Felipe se someti\u00f3 en apariencia, pero mientras tanto Clemente hab\u00eda publicado otra Bula (22 de Noviembre) ordenando una investigaci\u00f3n de los cargos anti-Templarios en todos los pa\u00edses europeos. (Puede decirse de una vez que los resultados fueron generalmente favorables a la orden; en ninguna parte, dada la ausencia de tortura, se obtuvieron confesiones como las que se aseguraban en Francia). Los d\u00e9biles esfuerzos de Clemente por obtener para la orden estricta justicia can\u00f3nica (\u00e9l mismo era un excelente canonista) fueron contrarrestados por la nueva Bula que dignificaba y parec\u00eda confirmar los cargos del rey franc\u00e9s, ni entonces ni posteriormente sustentados por evidencia material o documentos aparte de sus propios testigos sobornados y las confesiones de los prisioneros, obtenidas por tortura y por otros m\u00e9todos dudosos de sus carceleros, ninguno de los cuales se atrev\u00eda a desafiar la bien conocida voluntad de Felipe. La presunta Regla secreta de los Templarios, que justificaba los cargos mencionados, nunca fue producida. Mientras tanto William Nogaret hab\u00eda estado ocupado difamando al Papa Clemente, amenaz\u00e1ndolo con acusaciones no diferentes a las que pend\u00edan contra Bonifacio VIII, y estimulando exitosamente una opini\u00f3n anti-templaria contra la pr\u00f3xima reuni\u00f3n (Mayo de 1308) de los Estados Generales. En Julio de ese a\u00f1o se convino entre el papa y el rey que la culpa o inocencia de la orden misma se separar\u00eda de la de sus miembros (franceses) individuales. La primera fue reservada para un concilio general, pr\u00f3ximo a ser convocado en Vienne en el sur de Francia, y preparar evidencia para lo que, adem\u00e1s de los interrogatorios en ejecuci\u00f3n a trav\u00e9s de Europa, y una declaraci\u00f3n ante el papa de los setenta y dos miembros de la orden tra\u00eddos desde las prisiones de Felipe (todos los cuales se confesaron culpables de herej\u00eda y rogaron por la absoluci\u00f3n), se designaron varias comisiones especiales, de las que las m\u00e1s importantes comenzaron sus sesiones en Par\u00eds en Agosto de 1309. Sus miembros, actuando en nombre y con la autoridad del papa, eran opuestos al uso de la tortura, puesto que antes de ellas cientos de caballeros sosten\u00edan libremente la inocencia de la orden, mientras que muchos de los que anteriormente se rindieron ante los inquisidores diocesanos, ahora retractaron sus afirmaciones como contrarias a la verdad. Cuando Nogaret y de Plaisians vieron el probable resultado de las declaraciones ante las comisiones papales, precipitaron los asuntos, hicieron que el Arzobispo de Sens (hermano de Enguerrand de Marigny) convocara un concilio provincial (Sens era entonces metropolitana de Par\u00eds y sede del tribunal local de la inquisici\u00f3n), en el cual fueron condenados, como herejes reincidentes, cincuenta y cuatro caballeros que recientemente se hab\u00edan retractado ante los comisarios papales de sus confesiones iniciales alegando que las mismas hab\u00edan sido hechas bajo tortura y eran totalmente falsas. El mismo d\u00eda (12 de Mayo de 1310), todos estos caballeros fueron quemados p\u00fablicamente en Par\u00eds fuera de la Porte St. Antoine. Hasta el final todos declararon su inocencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no podr\u00eda haber posibilidad alguna de libertad de defensa; la comisi\u00f3n papal en Par\u00eds suspendi\u00f3 sus sesiones por seis meses, y cuando se reuni\u00f3 de nuevo hall\u00f3 delante de ella solo caballeros que hab\u00edan confesado los cr\u00edmenes de los que se les hab\u00eda acusado y hab\u00edan sido reconciliados por los inquisidores locales. El destino de los Templarios se sell\u00f3 finalmente en el Concilio de Vienne (abierto el 16 de Octubre de 1311). La mayor\u00eda de sus trescientos miembros se opon\u00edan a la abolici\u00f3n de la orden, convencidos de que los presuntos cr\u00edmenes no estaban probados, pero el rey fue apremiante, apareci\u00f3 en persona en el concilio, y finalmente obtuvo de Clemente V la ejecuci\u00f3n pr\u00e1ctica de su voluntad. En la segunda sesi\u00f3n del concilio, en presencia del rey y sus tres hijos, se ley\u00f3 la Bula \u201cVox in excelsis\u201d, de fecha 22 de Marzo de 1312, en la cual el papa dec\u00eda que si bien no ten\u00eda suficientes razones para una condenaci\u00f3n formal de la orden, no obstante, por razones de bienestar com\u00fan, el odio abrigado contra ellos por el Rey de Francia, la naturaleza escandalosa de su juicio, y la probable dilapidaci\u00f3n de los bienes de la orden en todo el territorio Cristiano, la suprim\u00eda en virtud de su poder soberano, y no por ninguna sentencia definitiva. Por otra Bula del 2 de Mayo confiri\u00f3 a los Hospitalarios el derecho a la propiedad de la orden suprimida. En una forma u otra, sin embargo, Felipe consigui\u00f3 el principal legado de su gran riqueza en Francia. En cuanto a los Templarios mismos, los que siguieron manteniendo sus confesiones fueron dejados libres; aquellos que se retractaron fueron considerados herejes reincidentes y como tales fueron llevados a los tribunales de la Inquisici\u00f3n. Fue solo hasta 1314 que El Gran Maestro, Jacques de Molay y Geoffroy de Charmay, Gran Preceptor de Normand\u00eda, reservados al juicio del papa, fueron condenados a cadena perpetua. Inmediatamente despu\u00e9s ellos proclamaron la falsedad de sus confesiones, y se acusaron a s\u00ed mismos de cobard\u00eda al traicionar a su orden para salvar sus vidas. Fueron de una vez declarados herejes reincidentes, devueltos por la autoridad eclesi\u00e1stica a la autoridad secular, y fueron quemados el mismo d\u00eda (18 de Marzo de 1314). Del Papa Clemente V puede decirse que las pocas medidas de equidad que aparecen en el curso de este gran crimen se debieron a \u00e9l; infortunadamente su sentido de la justicia y su respeto por la ley fueron contrarrestados por un car\u00e1cter d\u00e9bil y vacilante, al cual quiz\u00e1s contribuy\u00f3 su enclenque e incierta salud. Algunos piensan que estaba convencido de la culpa de los Templarios, especialmente despu\u00e9s de que tantos de los principales miembros la hab\u00edan admitido; ellos explican as\u00ed su recomendaci\u00f3n del uso de la tortura, as\u00ed como su tolerancia a la supresi\u00f3n por parte del rey de toda libertad de defensa propiamente dicha de parte del acusado. Otros creen que \u00e9l tem\u00eda para s\u00ed mismo el sino de Bonifacio VIII, cuyo cruel enemigo, William Nogaret a\u00fan viv\u00eda, fiscal general de Felipe, diestro en violencia legal, y envalentonado por una larga carrera de exitosa infamia. Su motivaci\u00f3n m\u00e1s fuerte era, con toda probabilidad, la preocupaci\u00f3n por salvar la memoria de Bonifacio VIII de la injusticia de una condenaci\u00f3n formal en la que habr\u00edan insistido la malicia de Nogaret y el fr\u00edo rencor de Felipe, de no hab\u00e9rseles arrojado la rica presa de los Templarios; sostener frente a ambos el coraje apost\u00f3lico podr\u00eda haber acarreado intolerables consecuencias, no solo humillaciones personales, sino el m\u00e1s peligroso mal del cisma bajo condiciones peculiarmente desfavorables para el papado. (Ver FELIPE EL HERMOSO; VIENNE, CONCILIO DE; TEMPLARIOS.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CLEMENTE V Y EL EMPERADOR ENRIQUE VII<br \/>\nEn busca de las enormes ambiciones de la monarqu\u00eda francesa (Pierre Dubois, \u201cDe recuperatione terr\u00e6 sanct\u00e6\u201d, ed. Langlois, Paris, 1891), el rey Felipe estaba ansioso por ver escogido a su hermano Carlos de Valois Rey de Alemania en sucesi\u00f3n del asesinado Adolfo de Nassau, por supuesto con miras a obtener m\u00e1s tarde la corona imperial. El Papa Clemente estaba aparentemente a favor del plan de Felipe; al mismo tiempo puso en conocimiento de los electores eclesi\u00e1sticos que la selecci\u00f3n del Conde Enrique de L\u00fctzelburg, hermano del Arzobispo de Trier, ser\u00eda de su agrado. El papa estaba bien enterado de que un mayor crecimiento de la autoridad francesa solo podr\u00eda reducir a\u00fan m\u00e1s su propia medida de independencia. Aunque elegido el 6 de Enero de 1309 como Enrique VII, y asegurado pronto del consentimiento papal para su coronaci\u00f3n imperial, fue solo en 1312 que el nuevo rey lleg\u00f3 a Roma y fue consagrado emperador en la iglesia de San Juan de Letr\u00e1n por cardenales especialmente delegados por el papa. Circunstancias obligaron a Enrique VII a ponerse del lado de los Gibelinos, con el resultado de que en la misma Roma encontr\u00f3 un poderoso grupo de G\u00fcelfos en posesi\u00f3n de San Pedro y la mayor parte de la ciudad, respaldados activamente tambi\u00e9n por el Rey Roberto de N\u00e1poles. El nuevo emperador, despu\u00e9s del humillante fracaso de su expedici\u00f3n italiana, se comprometi\u00f3 a obligar al rey Angevin a reconocer la autoridad imperial, pero fue contrariado por la acci\u00f3n papal en defensa del Rey Roberto como vasallo de la Iglesia Romana, se\u00f1or feudal de las Dos Sicilias. En v\u00edsperas de una nueva campa\u00f1a italiana en respaldo del honor y los derechos imperiales, Enrique VII muri\u00f3 repentinamente cerca de Siena, el 24 de Agosto de 1313. El era la \u00faltima esperanza de Dante y sus compa\u00f1eros Gibelinos, para quien en esta \u00e9poca el gran poeta redact\u00f3 en el \u201cDe Monarchi\u00e2\u201d su ideal de buen gobierno en Italia mediante la restauraci\u00f3n del fuerte imperio anterior de gobernantes alemanes, en los que ve\u00eda los se\u00f1ores ideales del mundo europeo, y a\u00fan del papa como pr\u00edncipe temporal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CLEMENT V E INGLATERRA<br \/>\nEmbajadores de Eduardo I asistieron a la coronaci\u00f3n de Clemente V. A solicitud del rey Eduardo, el papa lo liber\u00f3 de la obligaci\u00f3n de cumplir las promesas adicionadas al Charter en 1297 y 1300, si bien despu\u00e9s el rey sac\u00f3 poca o ninguna ventaja de la absoluci\u00f3n papal. M\u00e1s a\u00fan, para satisfacer al rey, suspendi\u00f3 y llam\u00f3 al tribunal papal (1305) al Arzobispo de Canterbury, Roberto de Winchelsea, quien previamente hab\u00eda sufrido mucho por adherirse a la causa de Bonifacio VIII, y a quien Eduardo I estaba ahora persiguiendo con cargos no probados de traici\u00f3n. (Ver CLERICIS LAICOS). Fue solo en 1307, despu\u00e9s del ascenso de Eduardo II, que a solicitud del rey, Clemente V le permiti\u00f3 a este gran cl\u00e9rigo regresar de Bordeaux a su sede de Canterbury, cuyo antiguo derecho a coronar los reyes de Inglaterra mantuvo con \u00e9xito. Clemente excomulg\u00f3 (1306) a Robert Bruce de Escocia por su participaci\u00f3n en el asesinato del Comyn Rojo, y priv\u00f3 de sus sedes a los obispos Lambarton y Wishart por su papel en la subsiguiente sublevaci\u00f3n nacional de los Escoceses. Los Lores y los Comunes en el Parlamento de Carlisle (1307) manifestaron un fuerte car\u00e1cter antipapal, a prop\u00f3sito, entre otras demandas, del otorgamiento de ricos beneficios ingleses a extranjeros, y aunque no sigui\u00f3 ninguna acci\u00f3n legal, los posteriores Estatutos de Provisores y Pr\u00e6munire hicieron memoria de este evento como indicativo del car\u00e1cter ingl\u00e9s. (Ver Gasquet, \u201cThe Eve of the Reformation\u201d, disertaci\u00f3n en \u201cMixed Jurisdiction\u201d, y para otros asuntos de inter\u00e9s ingl\u00e9s la \u201cRegesta\u201d de Clemente V, y Bliss, \u201cCalendar of Ecclesiastical Documents relating to England\u201d, Londres, 1893 sqq., series Rolls.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CLEMENTE V Y EL DERECHO CANONICO<br \/>\nEl complet\u00f3 el \u201cCorpus Juris Canonici\u201d medieval mediante la publicaci\u00f3n de una recopilaci\u00f3n de decretos papales conocidos como \u201cClementine\u00e6\u201d, o \u201cLiber Clementinarum\u201d, a veces \u201cLiber Septimus\u201d en referencia al \u201cLiber Sextus\u201d de Bonifacio VIII. Contiene decretos de \u00e9ste papa, de Benedicto XI, y del mismo Clemente. Junto con los decretos del Concilio de Vienne fue promulgado (21 de Marzo de 1314) en la residencia papal de Monteaux cerca de Carpentras. Sigue el m\u00e9todo de los \u201cDecretals\u201d de Gregorio IX y el \u201cLiber Sextus\u201d de Bonifacio VIII, i.e. cinco libros con subdivisi\u00f3n en t\u00edtulos y cap\u00edtulos. Como el papa muri\u00f3 (20 de Abril) antes de que esta recopilaci\u00f3n hubiera sido publicada, su autenticidad ha sido puesta en duda por algunos, por lo que Juan XXII la promulg\u00f3 de nuevo el 25 de Octubre de 1317, y la envi\u00f3 a la Universidad de Bolonia como una recopilaci\u00f3n aut\u00e9ntica de decretos papales para ser usados en los tribunales y los colegios. (Laurin, \u201cIntrod. In corpus juris canonici\u201d, Freiburg, 1889; cf. Ehrle, \u201cArchiv f. Litteratur und Kirchengesch.\u201d, IV, 36 sqq.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La correspondencia oficial de Clemente se encuentra en cinco vol\u00famenes de la Regesta Clementis V ( Benedictine ed., Roma, 1885-92); BALUZE, Vita paparum Avenionensium (Paris, 1693), I; RAYNAULD, Ann Eccl., ad ann. 1303-13); HEFELE, Conciliengesch. (2d ed.), VI, 393 sig.; EHRLE, Archiv f. Litt. u. Kirchengesch. (1867-89); CHRISTOPHE, Hist. de la papaut\u00e9 pendant le quatorzi\u00e8me si\u00e9cle (Paris, 1853), I; SOUCHON, Papstwahlen von Bonifaz VIII. bis Urban VI. (1888); RABANIS, Cl\u00e9ment V et Philippe le Bel (Paris, 1858); BOUTARIC, La France sous Philippe le Bel (Paris, 1861); RENAN, Etudes sur la politique de Phiplippe le Bel (Paris, 1899); WENCK, Clement V. und Heinrich VII. (1882); LACOSTE, Nouvelles \u00e9studes sur Cl\u00e9ment V (Paris, 1896); BERCHON, Hist. du Pape Cl\u00e9ment V (Paris, 1896); BERCHON, Hist. du Pape Cl\u00e9ment V (Bordeaux, 1898), y la exhaustiva bibliograf\u00eda en CHEVALIER, Bio-Bibl. Para la literatura de los Templarios, ver TEMPLARIOS. Ser\u00e1 suficiente mencionar aqu\u00ed: LAVOCAT, Le proc\u00e8s des fr\u00e8res de l\u2019ordre du Temple (Paris, 1888); SCHOTTM\u00dcLLER, Der Untergang des Templer Ordens (1893); CH. LANGLOIS, Histoire de France, ed. LAVISSE (Paris, 1901), III (ii), 174-200; LEA, History of the Inquisition (New York, 1887), III, 238-334; DELAVILLE LE ROULX, La suppression des Templiers in Revue des questions historiques (1890), XLVII, 29; y GRANGE, The Fall of the Knights of The Temple in Dublin Review (1895), 329-46.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTHOMAS J. SHAHAN<br \/>\nTranscrito por WGKofron<br \/>\nCon gratitud a la Iglesia de Santa Mar\u00eda, Akron, Ohio<br \/>\nTraducido por Daniel Reyes V.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(BERTRAND DE GOT.) Nacido en Villandraut en Gasco\u00f1a, Francia en 1264; muerto en Roquemaure el 20 de abril de 1314. Fue elegido el 5 de Junio de 1305, en Perugia, como sucesor de Benedicto XI, luego de un c\u00f3nclave de once meses, cuya extensa duraci\u00f3n se debi\u00f3 a las facciones francesas e italianas entre los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-clemente-v\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPAPA CLEMENTE V\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23969","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23969","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23969"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23969\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23969"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23969"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23969"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}