{"id":23975,"date":"2016-02-05T16:19:31","date_gmt":"2016-02-05T21:19:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-clemente-xi\/"},"modified":"2016-02-05T16:19:31","modified_gmt":"2016-02-05T21:19:31","slug":"papa-clemente-xi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-clemente-xi\/","title":{"rendered":"PAPA CLEMENTE XI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(GIOVANNI FRANCESCO ALBANI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 en Urbino el 23 de julio de 1649; elegido (v. elecciones papales) el 23 de noviembre de 1700; muri\u00f3 en Roma el 19 de marzo de 1721.  Los Albani (vid.) eran una noble familia de Umbr\u00eda. Bajo Urbano VIII, el abuelo del futuro Papa ocup\u00f3 el honorable cargo de senador de Roma durante trece a\u00f1os.  Un t\u00edo suyo, Annibale Albani, fue un distinguido erudito y fue prefecto de la Biblioteca Vaticana. Giovanni Francesco fue enviado a Roma a los once a\u00f1os para proseguir sus estudios en el Colegio Romano. Hizo r\u00e1pidos progresos y a los dieciocho a\u00f1os era un autor conocido, traduciendo del griego a un elegante lat\u00edn. Llam\u00f3 la atenci\u00f3n de la mecenas de los literati romanos, la reina Cristina de Suecia, quien antes que \u00e9l fuera mayor de edad lo incluy\u00f3 en su exclusiva Academia. Con igual ardor y \u00e9xito se aplic\u00f3 a ramas m\u00e1s profundas del saber, la teolog\u00eda y el derecho, y fue nombrado doctor en derecho civil y can\u00f3nico. Un intelecto tan brillante, unida a una moralidad y piedad (v. Virtud de la Religi\u00f3n) intachables, le asegur\u00f3 un r\u00e1pido ascenso en la corte papal. A la edad de veintiocho a\u00f1os fue nombrado prelado, y gobern\u00f3 sucesivamente Rieti, Sabina, y Orvieto, haci\u00e9ndose grato en todas partes por su reputaci\u00f3n de justicia y prudencia. Llamado a Roma, fue nombrado vicario de San Pedro, y a la muerte del cardenal Slusio le sucedi\u00f3 en el importante cargo de Secretario de Breves Papales (v. bulas y breves), que ocup\u00f3 durante trece a\u00f1os, y para el cual le capacitaba singularmente su dominio de la latinidad cl\u00e1sica. El 13 de febrero de 1690, fue designado cardenal-di\u00e1cono y m\u00e1s tarde cardenal-sacerdote del T\u00edtulo de San Silvestre, y fue ordenado sacerdote (v. \u00d3rdenes Sagrados) .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El C\u00f3nclave de 1700 habr\u00eda terminado r\u00e1pidamente con la elecci\u00f3n del cardenal Marescotti, si el veto de Francia no hubiera hecho imposible la elecci\u00f3n de este cardenal tan capaz. Tras deliberar durante cuarenta y seis d\u00edas, el Sacro Colegio se uni\u00f3 para escoger al cardenal Albani, cuyas virtudes y capacidad contrapesaban la objeci\u00f3n de que s\u00f3lo ten\u00eda cincuenta y un a\u00f1os. Se necesitaron tres d\u00edas de esfuerzos para vencer su resistencia a aceptar una dignidad cuyo pesada carga nadie conoc\u00eda mejor que el experto miembro de la curia (Antoine Galland en Hist. Jahrbuch, 1882, III, 208 y ss.). El periodo era cr\u00edtico para Europa y el Papado. Durante el C\u00f3nclave, Carlos II, el \u00faltimo de los Habsburgo espa\u00f1oles, hab\u00eda muerto sin hijos, dejando sus vastos dominios presa de la ambici\u00f3n de Francia y Austria. Su testamento, que hac\u00eda a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, \u00fanico heredero del imperio espa\u00f1ol, fue impugnado por el emperador Leopoldo, que reclamaba Espa\u00f1a para su segundo hijo Carlos. El difunto rey, antes de hacer este testamento, hab\u00eda consultado al Papa Inocencio XII, y el cardenal Albani hab\u00eda sido uno de los tres cardenales a quienes el Pont\u00edfice hab\u00eda consultado el caso y le aconsej\u00f3 pronunciarse secretamente a favor.  Esto era en ese momento ignorado por el emperador, de otro modo Austria habr\u00eda vetado la elecci\u00f3n de Albani. \u00c9ste fue persuadido finalmente de que era su deber obedecer la llamada del Cielo; el 30 de noviembre fue consagrado (v. consagraci\u00f3n) obispo, y el 8 de diciembre fue entronizado (v. entronizaci\u00f3n) solemnemente en el Vaticano. El entusiasmo con que fue saludada su elevaci\u00f3n en todo el mundo es la mejor prueba de su val\u00eda. Incluso los protestantes recibieron la noticia con alegr\u00eda y la ciudad de Nuremberg acu\u00f1\u00f3 una medalla en su honor. Los reformadores cat\u00f3licos sinceros saludaron su acceso como el toque de difuntos del nepotismo; pues, aunque ten\u00eda muchos parientes, se sab\u00eda que hab\u00eda instigado y escrito la severa condena de ese abuso publicada por su predecesor. Como Pont\u00edfice no contradijo sus principios. Otorg\u00f3 los cargos de su corte a los sujetos m\u00e1s dignos y orden\u00f3 a su hermano mantenerse a distancia y abstenerse de adoptar ning\u00fan t\u00edtulo nuevo o de interferir en asuntos de estado. En el gobierno de los Estados de la Iglesia, Clemente fue un administrador capaz. Provey\u00f3 diligentemente a las necesidades de sus s\u00fabditos, fue extremadamente caritativo con los pobres, mejor\u00f3 la condici\u00f3n de las prisiones, y asegur\u00f3 la alimentaci\u00f3n del pueblo en \u00e9poca de escasez. Conquist\u00f3 la buena voluntad de los artistas prohibiendo la exportaci\u00f3n de obras maestras antiguas, y la de los cient\u00edficos encargando a Francesco Bianchini trazar en el pavimento de Sta. Maria degli Angioli el meridiano de Roma, conocido como Clementina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su capacidad de trabajo era prodigiosa. S\u00f3lo dorm\u00eda poco y com\u00eda tan escasamente que bastaban unos c\u00e9ntimos por d\u00eda para su mesa. Cada d\u00eda confesaba y celebraba Misa. Entraba minuciosamente en los detalles de cada medida que se le presentaba, y preparaba de su propia mano las numerosas alocuciones, breves y constituciones despu\u00e9s reunidas y publicadas. Tambi\u00e9n encontraba tiempo para predicar sus hermosas homil\u00edas y se le ve\u00eda frecuentemente en el confesionario. Aunque su poderosa constituci\u00f3n m\u00e1s de una vez se hundi\u00f3 bajo el peso de sus trabajos y preocupaciones, continu\u00f3 manteniendo rigurosamente los ayunos de la Iglesia, y generalmente no se concedi\u00f3 a s\u00ed mismo sino el descanso m\u00e1s corto posible de sus labores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus esfuerzos por establecer la paz entre las potencias de Europa y defender los derechos de la Iglesia, encontr\u00f3 escaso \u00e9xito; pues el siglo XVIII fue eminentemente la edad del ego\u00edsmo y la infidelidad. Uno de sus primeros actos p\u00fablicos fue para protestar contra la asunci\u00f3n (1701) por el Elector de Brandenburgo del t\u00edtulo de rey de Prusia. La acci\u00f3n del Papa, aunque a menudo ridiculizada y malinterpretada, era bastante natural, no s\u00f3lo porque la concesi\u00f3n de t\u00edtulos reales hab\u00eda sido siempre considerada como privilegio de la Santa Sede, sino tambi\u00e9n porque Prusia pertenec\u00eda por antiguo derecho a la instituci\u00f3n pol\u00edtico-militar conocida como la Orden Teut\u00f3nica. En los conflictos excitados por la rivalidad de Francia y el Imperio por la sucesi\u00f3n espa\u00f1ola, el Papa Clemente resolvi\u00f3 mantener una actitud neutral; pero esto se revel\u00f3 imposible.  Por tanto, cuando el Borb\u00f3n fue coronado (v. coronaci\u00f3n) en Madrid como Felipe V, en medio de las universales aclamaciones de los espa\u00f1oles, el Papa mostr\u00f3 su aquiescencia y reconoci\u00f3 la validez de su t\u00edtulo. Esto amarg\u00f3 al hosco emperador Leopoldo, y las relaciones entre Austria y la Santa Sede se hicieron tan tensas que el Papa no ocult\u00f3 su satisfacci\u00f3n cuando las tropas francesas y b\u00e1varas comenzaron esa marcha sobre Viena que termin\u00f3 tan desastrosamente en el campo de batalla de Blenheim. La victoria de Marlborough, seguida de la exitosa campa\u00f1a del pr\u00edncipe Eugenio en Piamonte, coloc\u00f3 a Italia a merced de los austriacos. Leopoldo muri\u00f3 en 1705 y fue sucedido por su hijo mayor, Jos\u00e9, digno precursor de Jos\u00e9 II. Comenz\u00f3 en seguida una disputa sobre la cuesti\u00f3n conocida como Jus primarum precum, que implicaba el derecho de la corona a asignar los beneficios vacantes. Los victoriosos austriacos, due\u00f1os ahora de la Italia del Norte, invadieron los Estados papales, tomaron posesi\u00f3n de Piacenza y Parma, se anexionaron Comacchio y sitiaron Ferrara. Clemente al principio ofreci\u00f3 una animosa resistencia, pero abandonado por todos, no pod\u00eda esperar \u00e9xito, y cuando un fuerte destacamento de tropas protestantes bajo el mando del Pr\u00edncipe de Hesse-Cassel alcanz\u00f3 Bolonia, temiendo una repetici\u00f3n de las terribles escenas de 1527, finalmente cedi\u00f3 (15 de enero de 1709) y reconoci\u00f3 al Archiduque Carlos como rey de Espa\u00f1a \u201csin detrimento de los derechos de otro\u201d, y le prometi\u00f3 la investidura de N\u00e1poles. Aunque los monarcas de la casa de Borb\u00f3n no hab\u00edan hecho nada para ayudar al Papa en su desigual lucha, tanto Luis como Felipe se indignaron mucho y respondieron con todos los medios en su poder (v. Luis XIV). En las negociaciones que precedieron a la Paz de Utrecht (1713) los derechos del Papa fueron cuidadosamente dejados de lado; no se concedi\u00f3 audiencia a su nuncio; sus dominios fueron repartidos para acomodarse a la conveniencia de cada partido. Sicilia se le dio a V\u00edctor Amadeo II de Saboya, con quien desde los primeros d\u00edas de su pontificado estaba Clemente envuelto en disputas sobre asuntos de inmunidades eclesi\u00e1sticas y designaci\u00f3n  de beneficios vacantes. El nuevo rey emprendi\u00f3 ahora revivir la llamada Monarchia Sicula, un antiguo pero muy discutido y abusivo privilegio de origen pontificio que pr\u00e1cticamente exclu\u00eda al Papa de cualquier autoridad sobre la Iglesia en Sicilia. Cuando Clemente respondi\u00f3 con la proscripci\u00f3n y el entredicho, todo el clero, en n\u00famero aproximado de 3.000, que permaneci\u00f3 leal a la Santa Sede fue desterrado de la isla, y el Papa se vio forzado a darles comida y alojamiento. El entredicho no se levant\u00f3 hasta 1718, cuando Espa\u00f1a volvi\u00f3 a obtener la posesi\u00f3n, pero la vieja controversia fue reanudada repetidamente bajo los Borbones. Por las maquinaciones del cardenal Alberoni, Parma y Piacenza se concedieron a un Infante espa\u00f1ol sin consideraci\u00f3n al se\u00f1or\u00edo papal. De alg\u00fan consuelo fue para el muy afligido Papa que Augusto de Sajonia, rey de Polonia, volviera a la Iglesia. Clemente trabaj\u00f3 mucho para restaurar la armon\u00eda en Polonia, pero sin \u00e9xito. Los turcos hab\u00edan sacado ventaja de las disensiones entre los cristianos para invadir Europa por tierra y por mar. Clemente proclam\u00f3 un jubileo, envi\u00f3 dinero y barcos en ayuda de los venecianos, y concedi\u00f3 un diezmo de todos los beneficios al emperador Carlos VI. Cuando el Pr\u00edncipe Eugenio gan\u00f3 la gran batalla de Temesv\u00e1r, que puso fin al peligro turco, no se le dio ni la m\u00e1s ligera parte del cr\u00e9dito a la cristiandad, al Papa y al Santo Rosario. Clemente le envi\u00f3 al gran general un sombrero y una espada bendecidos. La flota que Felipe V de Espa\u00f1a hab\u00eda reunido a instigaci\u00f3n del Papa, y con subsidios recaudados de las rentas eclesi\u00e1sticas, fue desviada por Alberoni para conquistar Cerde\u00f1a; y aunque Clemente mostr\u00f3 su indignaci\u00f3n pidiendo la destituci\u00f3n del ministro, y comenzando un proceso contra \u00e9l, tuvo mucha dificultad en convencer al emperador de que no estaba secretamente enterado de la traidora operaci\u00f3n. Dio generosa hospitalidad al exilado hijo de Jacobo II de Inglaterra, Jacobo Eduardo Estuardo, y le ayud\u00f3 a obtener la mano de Clementina, la h\u00e1bil nieta de John Sobieski, madre de Carlos Eduardo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vigilancia pastoral de Clemente se sinti\u00f3 en cada rinc\u00f3n de la tierra. Organiz\u00f3 la Iglesia en las Islas Filipinas y envi\u00f3 misioneros a todos los lugares distantes. Erigi\u00f3 Lisboa en patriarcado, el 7 de diciembre de 1716.  Enriqueci\u00f3 la Biblioteca Vaticana con los tesoros manuscritos reunidos a expensas del Papa por Jos\u00e9 Sime\u00f3n Assemani en sus investigaciones por Egipto y Siria. En la desafortunada controversia entre los misioneros dominicos (v. Orden de Predicadores y jesuitas (v. Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas]]) en China relativas a la permisividad de ciertos ritos y costumbres, Clemente decidi\u00f3 a favor de los primeros. Cuando los jansenistas (v. Jansenio y jansenismo) provocaron un nuevo choque con la Iglesia bajo la direcci\u00f3n de Quesnel, el Papa Clemente public\u00f3 sus dos memorables Constituciones, \u201cVineam Domini\u201d, de 16 de julio de 1705, y la Bula Unig\u00e9nito, de 10 de septiembre de 1713 (v. Bula Unig\u00e9nito; Vineam Domini; Jansenio y Jansenismo).  Clemente XI hizo de la fiesta de la Concepci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda una fiesta de precepto, y canoniz\u00f3 a P\u00edo V, Andr\u00e9s Avelino, F\u00e9lix de Cantalicio y Catalina de Bolonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este santo y gran pont\u00edfice muri\u00f3 apropiadamente en la fiesta de San Jos\u00e9, por quien ten\u00eda una particular devoci\u00f3n, y en cuyo honor compuso el Oficio especial que se halla en el Breviario. Sus restos descansan en la Bas\u00edlica de San Pedro. Sus actas oficiales, cartas y breves, como tambi\u00e9n sus homil\u00edas, fueron reunidas y publicadas por su sobrino, el cardenal Annibale Albani (2 vols., Roma, 1722-24)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">POLIDORI, De vita et rebus gestis Clementis XI libri sex (Urbino, 1724), tambi\u00e9n en FASSINI, Suplemento a NATALIS ALEXANDER, Historia Ecclesiastica (Bassano, 1778); REBOULET, Histoire de Cl\u00e9ment XI (Avi\u00f1\u00f3n, 1752); LAFITEAU, Vie de Cl\u00e9ment XI (Padua, 1752); BUDER (no cat\u00f3lico), Leben und Thaten des klugen und ber\u017ehmten Papstes Clementis XI. (Francfort, 1721); NOVAES, Elementi della storia dei sommi pontefici da S. Pietro fino a Pio VI (Roma, 1821-25); LANDAU, Rom, Wien, Neapel wehrend des spanischen Erbfolgekrieges (Leipzig, 1885); HERGENR\u2026THER-KIRSCH, Kirschengeschichte (4\u00aa ed., Friburgo, 1907), III. Ver tambi\u00e9n sobre los Albani, VISCONTI in Famiglie di Roma (I), and VON REUMONT en Beitrage zur ital. Geschichte, V, 323 y ss., y Gesch. d. Stadt Rom (Berl\u00edn, 1867), III, ii, 642 y ss. Cf. ARTAUD DE MONTOR, History of the Roman Pontiffs (Nueva York, 1867), II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Loughlin, J. (1908). Pope Clement XI. In The Catholic Encyclopedia. New York: Robert Appleton Company. from New Advent: http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04029a.htm<br \/>\nTranscrito por Gerald Rossi Traducido por Francisco V\u00e1zquez.  Revisado y corregido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.<br \/>\nJMGK\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(GIOVANNI FRANCESCO ALBANI). Naci\u00f3 en Urbino el 23 de julio de 1649; elegido (v. elecciones papales) el 23 de noviembre de 1700; muri\u00f3 en Roma el 19 de marzo de 1721. Los Albani (vid.) eran una noble familia de Umbr\u00eda. Bajo Urbano VIII, el abuelo del futuro Papa ocup\u00f3 el honorable cargo de senador de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-clemente-xi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPAPA CLEMENTE XI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}