{"id":23979,"date":"2016-02-05T16:19:40","date_gmt":"2016-02-05T21:19:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/clementinos\/"},"modified":"2016-02-05T16:19:40","modified_gmt":"2016-02-05T21:19:40","slug":"clementinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/clementinos\/","title":{"rendered":"CLEMENTINOS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Contenido<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Doctrina<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Uso primitivo de los Clementinos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Teor\u00edas modernas de origen y fecha<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Fecha probable de los Clementinos<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Klementia; Escritos Pseudo-Clementinos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clementinos es el nombre dado al curioso romance  religioso que nos ha llegado en dos formas como compuesto por el Papa San Clemente I.  La forma griega se conserva s\u00f3lo en dos manuscritos y consiste de veinte libros de homil\u00edas.  La forma latina es una traducci\u00f3n hecha a partir del griego por Rufino (m. 410), y la cual es llamada \u201cReconocimientos\u201d.   Existen tambi\u00e9n dos ep\u00edtomes despu\u00e9s de las homil\u00edas, y hay una traducci\u00f3n sir\u00edaca parcial, que abarca Reconocimientos I-III y Homil\u00edas X-XIV conservadas en dos manuscritos del Museo Brit\u00e1nico, uno de los cuales fue escrito en el a\u00f1o 411.  Algunos fragmentos son conocidos en ar\u00e1bigo y en lengua eslava.  Los escritos son curiosos y no admirables, y su principal inter\u00e9s reside en las teor\u00edas extraordinarias que han hecho apoyar durante el siglo XIX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  jesuita  Turriano, quien era un diligente buscador de bibliotecas, dio a conocer por primera vez la existencia de las Homil\u00edas Clementinas en 1572 y 1578.  Parece que \u00e9l encontr\u00f3 un manuscrito de una versi\u00f3n bastante diferente de la que poseemos.  La primera edici\u00f3n fue la de  Cotelier, 1672, a partir del manuscrito de Par\u00eds, en el que faltan el libro vig\u00e9simo y parte del d\u00e9cimo nono, la cual fue re-editada en 1847 por Schwegler.   Todo el manuscrito del Vaticano fue utilizado por primera vez en la edici\u00f3n de Dressel (1853) reimpreso en  Migne, PG, II y otra edici\u00f3n de Lagarde (1865).  Los \u201cReconocimientos\u00bb se encuentran en numerosos manuscritos, pues fueron muy populares en la Edad Media: de hecho, la extra\u00f1a historia de Clemente y su padre Fausto, o Faustiniano, se dice que origin\u00f3 la leyenda de Fausto (cf. Richardson, \u00abPapers of Amer. Soc. of Ch. Hist.\u201d, VI, 1894).   La primera edici\u00f3n, por  Faber Stapulensis, apareci\u00f3 en 1504; Migne, PG, I, da una reimpresi\u00f3n de la edici\u00f3n de Gersdorf de 1838.  Una nueva y muy necesaria edici\u00f3n se espera de  C.E. Richardson.  Las Homil\u00edas llevan prefijadas dos cartas y un relato de la recepci\u00f3n de uno de ellos.  La de Clemente a Santiago fue traducida por Rufino en una fecha anterior a los \u201cReconocimientos\u201d (mejor edici\u00f3n por Fritzsche, 1873).\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grandes porciones de las Homil\u00edas (H.) y de los \u201cReconocimientos\u201d (R.) son casi id\u00e9nticas palabra por palabra;  sin embargo, porciones m\u00e1s grandes corresponden en materia y m\u00e1s o menos en tratamiento.  Otras partes que figuran s\u00f3lo en una de las dos obras parecen ser citadas o presupuestas en la otra.  Las dos obras son m\u00e1s o menos de la misma longitud, y contienen el mismo marco de romance.  Neander, Baur, Schliemann, Schwegler y otros consideraron que H. era el original.  Lehmann pens\u00f3 que los tres primeros libros de R. son originales, y H. para el resto.  Uhlhorn aleg\u00f3 que ambos eran recensiones de un libro anterior, \u00abPredicaciones de  Pedro\u00bb; que R. conserv\u00f3 mejor la narraci\u00f3n, y H, la ense\u00f1anza  dogm\u00e1tica.  Cueva, Whiston, Rosenm\u00fcller, Ritschl, Hilgenfeld, y otros afirmaron que R. era el original.   Ahora se acepta casi universalmente (siguiendo a Hort, Harnack, Waitz) que H. y R. son dos versiones de un romance clementino original, que era m\u00e1s largo que cualquiera, y conten\u00eda la mayor parte del contenido de ambos.  A veces, H., a veces R., es el m\u00e1s fiel al arquetipo.  Con el elaborado discurso  filos\u00f3fico y dogm\u00e1tico que constituye el grueso de ambas obras se entreteje una historia que, si tenemos en cuenta su  fecha, se puede describir como positivamente emocionante y rom\u00e1ntica, y difiere levemente en los dos libros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato se dirige a Santiago, el obispo de Jerusal\u00e9n, y est\u00e1 narrado en primera persona por Clemente mismo, el cual comienza detallando sus cuestionamientos religiosos, sus dudas acerca de la inmortalidad, etc.   Oye en Roma la predicaci\u00f3n de un hombre de Judea que relata los milagros de  Cristo.  Este hombre (R.) fue  Bernab\u00e9; Clemente lo defiende de la turba, y le sigue a Palestina.  (En H., que evidentemente es la forma original, no se da el nombre.  Clemente sale para Palestina, pero las tormentas lo impulsan a Alejandr\u00eda; ah\u00ed los fil\u00f3sofos lo dirigen a Bernab\u00e9, a quien defiende de la turba y sigue a Cesarea.)  En Cesarea Clemente se entera de que  Pedro est\u00e1 ah\u00ed y est\u00e1 a punto de tener una disputa con Sim\u00f3n el Mago.  En el alojamiento de Pedro se encuentra a Bernab\u00e9, quien lo presenta.  Pedro invita a Clemente a que lo acompa\u00f1e de ciudad en ciudad, de camino a Roma, con el fin de escuchar sus discursos.  Clemente (as\u00ed R., o el mismo Pedro, H.) env\u00eda un informe de esto a Santiago, de quien Pedro tiene orden de trasmitirle los relatos de todas sus ense\u00f1anzas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ah\u00ed H.I y R., 1-21; luego las dos recensiones var\u00edan.  El orden original pudo haber sido el siguiente: Clemente se levanta al amanecer (H. II, 1) y se encuentra a Pedro, que contin\u00faa instruy\u00e9ndolo (2-18, cf. R. II, 33 y III, 61).  Pedro manda a buscar a dos de sus disc\u00edpulos, Nicetas y Aquila, a quienes describe como hijos de crianza de Justa, la mujer siro-fenicia que fue sanada por Cristo.  Ellos hab\u00edan sido  educados desde la infancia por Sim\u00f3n el Mago, pero se hab\u00edan  convertido por la predicaci\u00f3n de Zaqueo, otro disc\u00edpulo de Pedro (19-21).  Aquila relata sobre el linaje de Sim\u00f3n y su origen  samaritano, y declara que \u00e9l reclama ser mayor que Dios que cre\u00f3 el mundo (H. II, 22, R. II, 7).  \u00c9l hab\u00eda sido un disc\u00edpulo de San Juan el Bautista, quien es representado en H como la cabeza de la secta de los \u201cbautizadores diarios\u201d;  Dositeo sucedi\u00f3 a Juan como jefe de ella, y Sim\u00f3n suplant\u00f3 a Dositeo (23-4).  En R. se omite al Bautista, y la secta es la de Dositeo.  Se describe a Helena, la mujer a quien Sim\u00f3n llevaba con \u00e9l (en R. se le llama la luna &#8212;R. II, 12, H. II, 26), y los  falsos milagros que pretend\u00eda haber hecho (H II, 32, R. II, 10).    \u00c9l pod\u00eda hacerse visible o invisible a voluntad, pod\u00eda pasar a trav\u00e9s de las rocas como si fueran de arcilla, arrojarse desde una monta\u00f1a y caer ileso, pod\u00eda soltarse si lo ataban, pod\u00eda animar  estatuas, hacer que nacieran \u00e1rboles, pod\u00eda lanzarse al fuego sin da\u00f1o, pod\u00eda aparecer con dos caras: \u00abYo me transformar\u00e9 en una oveja o una cabra.  Puedo hacer que le crezca la barba a\u00fan a ni\u00f1os peque\u00f1os.  Ascender\u00e9 al aire volando, exhibir\u00e9 abundancia de oro, voy a hacer y deshacer reyes, ser\u00e9 adorado como Dios, tendr\u00e9 honores asignados a m\u00ed p\u00fablicamente, de modo que se haga una imagen m\u00eda y ser\u00e9 adorado como Dios.\u201d  (R. II, 9.)  Al mediod\u00eda del d\u00eda siguiente Zaqueo anuncia que Sim\u00f3n ha cancelado la prometida disputa (H. II, 35-7, R. II, 20-1).  Pedro instruye a Clemente hasta la tarde (H. II, 38-53).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[Probablemente antes de \u00e9ste deber\u00eda venir un largo pasaje de R. (I, 22-74) en el cual Pedro habla de la historia del Antiguo Testamento (27-41) y luego da un relato de la venida del verdadero  Profeta, su rechazo  Pasi\u00f3n y  Resurrecci\u00f3n, y describe la predicaci\u00f3n a los gentiles.  La Iglesia en Jerusal\u00e9n hab\u00eda sido gobernada por Santiago durante una semana de a\u00f1os, los Ap\u00f3stoles regresan de sus viajes y a petici\u00f3n de Santiago declaran lo que realizaron.  Caif\u00e1s manda a preguntar si Jes\u00fas era el Cristo.  Aqu\u00ed Pedro, en una digresi\u00f3n, explica por qu\u00e9 al verdadero profeta se le llama Cristo y describe las sectas  jud\u00edas.  Luego se nos dice c\u00f3mo los ap\u00f3stoles debatieron ante Caif\u00e1s, y refutaron sucesivamente a los saduceos, los samaritanos, los escribas, los fariseos, los disc\u00edpulos de Juan, y a Caif\u00e1s mismo.   Cuando Pedro predice la destrucci\u00f3n del  Templo, los sacerdotes se enfurecen, pero Gamaliel sofoca el tumulto, y al d\u00eda siguiente pronuncia un discurso.  Santiago predica durante siete d\u00edas, y la gente est\u00e1 a punto de ser  bautizada, cuando un enemigo (no nombrado, pero obviamente Sim\u00f3n) los excita contra Santiago, a quien lanzan por las escaleras del Templo y lo dejan por muerto.  \u00c9l es llevado a Jeric\u00f3 con cinco mil disc\u00edpulos.  Al recuperarse env\u00eda a Pedro a Cesarea a refutar a Sim\u00f3n.  Zaqueo lo recibe y le cuenta sobre los hechos de Sim\u00f3n.   El autor de H. probablemente consider\u00f3 toda esta historia incompatible con los  Hechos, y omiti\u00f3 la misma.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la ma\u00f1ana siguiente antes del amanecer Pedro despierta a sus disc\u00edpulos (H. III, 1, R. II, 1), a los que se enumera (H. II, 1 , R. II, 1).  Pedro da un discurso preparatorio privado (H.) y luego sale a la discusi\u00f3n p\u00fablica con Sim\u00f3n.  S\u00f3lo se relata un d\u00eda de la misma en H. (III, 38-57), pero todo el asunto de los tres d\u00edas se da en R. (II, 24-70, III, 12-30, 33-48).   Pero,  lo que omite H, R. lo da en gran medida, aunque de una forma diferente, en el XVI, XVII, XVIII  y parte en XIX, como otra discusi\u00f3n con Sim\u00f3n en Laodicea.  Es evidente que R. tiene el orden original.  Al ser derrotado, Sim\u00f3n huye por la noche a Tiro.   Pedro decide continuar, y deja a Zaqueo como obispo de  Cesarea (H. III, 58-72, R. III, 63-6).  H. a\u00f1ade que Pedro permaneci\u00f3 siete d\u00edas m\u00e1s y bautiz\u00f3 a 10,000 personas, y env\u00edo a Nicetas y Aquila a permanecer en Tiro con Berenice, hija de su madrastra, Justa (III, 73).  Pero R. relata que siete otros disc\u00edpulos fueron enviados, mientras que Clemente permaneci\u00f3 en Cesarea durante tres meses con Pedro, quien repiti\u00f3 en privado en la noche las instrucciones p\u00fablicas que hab\u00eda dado durante el d\u00eda.  Clemente escribi\u00f3 todo esto y se lo envi\u00f3 a Santiago.  En el cap. 74 se describe el contenido de los diez libros de estos sermones enviados a Jerusal\u00e9n.  H. ahora dice que Clemente, Nicetas y Aquila se fueron a Tiro.  Berenice les dice como Sim\u00f3n ha estado promoviendo fantasmas, infectando a las personas con enfermedades, y trayendo demonios sobre ellos, y se ha ido a la ciudad de Sid\u00f3n.  Clemente tiene una discusi\u00f3n con Api\u00f3n disc\u00edpulo de Sim\u00f3n (H. V, 7 &#8211; VI, 25).  Todo esto se omite en R., pero los mismos temas se discuten en R. X, 17-51.  Pedro contin\u00faa hacia el norte hacia Tiro, Sid\u00f3n, Berito y Biblos a Tr\u00edpoli (H. VII, 5-12). (R. a\u00f1ade Dora y Ptolemais, y omite a Biblos, IV, 1).    Luego se detallan los discursos de Pedro a la multitud de Tr\u00edpolis, VIII, IX, X, XI, y en R. (s\u00f3lo tres d\u00edas) IV, V, VI, con considerables diferencias.  Clemente es bautizado (H XI, 35, R. VI, 15).   Despu\u00e9s de una estancia de tres meses pasa por Ortosias a Antarado (H. XII, 1, R. VII, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto, Clemente le relata su historia al Ap\u00f3stol.  \u00c9l estaba estrechamente relacionado con el emperador.  Poco despu\u00e9s de su nacimiento, su madre tuvo una  visi\u00f3n que a menos que saliese r\u00e1pidamente de Roma con sus hijos gemelos mayores, los tres perecer\u00edan miserablemente.  Por lo tanto, su padre los envi\u00f3 con muchos sirvientes a Atenas, pero desaparecieron, y nada se pudo saber de su destino.  Por fin, cuando Clemente ten\u00eda doce a\u00f1os, su padre se dedic\u00f3 a buscarlos, pero de \u00e9l tampoco se supo nada luego (H. XII, 9-11, R. VII, 8-10).   En la isla de Arado, frente a la ciudad, Pedro encuentra una mendiga miserable, que resulta ser la madre de Clemente.  Pedro les re\u00fane y sana a la mujer (H. XII, 12-23, R. VII, 11-23).  H. a\u00f1ade un discurso de Pedro sobre la filantrop\u00eda (25-33).   El grupo ahora sale de Arado (Matidia, la madre de Clemente, viaja con la esposa de Pedro) y pasan por Balaneae, Paltos, y G\u00e1bala a Laodicea de Siria.  Nicetas y Aquila los reciben y escuchan asombrados la historia de Clemente; ellos declaran que son Fausto y Faustiniano, los hijos gemelos de Matidia y hermanos de Clemente.  Ellos hab\u00edan sido salvados en un fragmento de naufragio, y algunos hombres en un bote los hab\u00eda recogido.   Hab\u00edan sido golpeados y muertos de hambre, y finalmente vendidos en Cesarea Stratonis a Justa, que los hab\u00eda educado como sus propios hijos.  M\u00e1s tarde, se hab\u00edan adherido a Sim\u00f3n, pero Zaqueo los trajo donde Pedro.  Matidia recibe el bautismo, y Pedro da un discurso sobre las recompensas que se conceden a la castidad (H. XII, R. VII, 24-38).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la ma\u00f1ana siguiente Pedro es interrumpido en sus oraciones por un anciano, quien le asegura que la oraci\u00f3n es un error, pues todas las cosas se rigen por la genesis              o el destino.  Pedro le contesta (H. XIV, 1-5 &#8212;en R. Nicetas);  Aquila y Clemente tratan tambi\u00e9n de refutarlo (VIII, 5 &#8211; IX, 33; cf. H. XV, 1-5), pero sin \u00e9xito, pues el viejo hab\u00eda trazado el hor\u00f3scopo de \u00e9l y su esposa, y se hizo realidad.  \u00c9l cuenta su historia, y Clemente, Nicetas y Aquila suponen que \u00e9ste es su padre.  Pedro le pregunta su nombre y el de sus hijos.  La madre se apresura, y todos se abrazan en un mar de l\u00e1grimas.   Fausto se  convierte entonces por una larga serie de discursos sobre el mal y sobre mitolog\u00eda (R. X, 1-51, a los que corresponden en H. XX, 1-10 y IV, 7 &#8212;VI, 25&#8212; la discusi\u00f3n entre Clemente y en Api\u00f3n en Tiro. Las largas discusiones con Sim\u00f3n frente a Fausto en H. XVI, XVII, XVIII estaban en su lugar correcto en R. como parte del debate en Cesarea).    Sim\u00f3n es expulsado por las amenazas de Cornelio, el centuri\u00f3n, pero primero le embadurna la cara a Fausto con un jugo m\u00e1gico, el cual se la cambia a la imagen de Sim\u00f3n, con la esperanza de que Fausto sea  asesinado en lugar de \u00e9l.    Pedro ahuyenta a los disc\u00edpulos de Sim\u00f3n por lo que son simplemente mentiras, y env\u00eda a Fausto, con la apariencia de Sim\u00f3n, a Antioqu\u00eda para que desdiga todos los abusos que Sim\u00f3n hab\u00eda estado diseminando all\u00ed sobre el Ap\u00f3stol.  El pueblo de Antioqu\u00eda, en consecuencia de la larga espera por la venida de Pedro, casi  matan al  falso Sim\u00f3n.  Pedro lo devuelve a su propia forma, y desde entonces todos viven felices.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una carta de Clemente a Santiago forma un ep\u00edlogo a H, en el cual Clemente relata c\u00f3mo Pedro, antes de su muerte, dio sus \u00faltimas instrucciones y estableci\u00f3 a Clemente en su propia silla como su [sucesi\u00f3n apost\u00f3lica | sucesor]] a la  Sede de Roma.  Se dirige a Santiago como \u00abobispo de obispos, que gobierna a Jerusal\u00e9n, la santa Iglesia de los hebreos, y de las iglesias en todas partes\u00bb.  Clemente le env\u00eda un libro, \u00abEp\u00edtome de Clemente de las predicaciones de Pedro de un lugar a otro\u00bb.  Otra carta, la de Pedro a Santiago, formas una introducci\u00f3n.   El Ap\u00f3stol insiste en que el libro de sus ense\u00f1anzas no est\u00e1 destinado a nadie antes de la iniciaci\u00f3n y noviciado.  La carta es seguida por una nota, que narra que cuando Santiago recibi\u00f3 la carta llam\u00f3 a los ancianos y se la ley\u00f3.  El libro se dar\u00e1 s\u00f3lo a uno que sea  piadoso, y un maestro, y  circuncidado, e incluso s\u00f3lo una parte a la vez.  Se prescribe para el lector una forma de promesa (no juramento, lo cual es ilegal), por el cielo, tierra, agua y aire, de que tendr\u00e1 cuidado extraordinario de los escritos y que no se los comunicar\u00e1 a nadie; invoca para s\u00ed mismo terribles  maldiciones en caso de que \u00e9l sea infiel a esta alianza.  El pasaje m\u00e1s curioso es: \u00abIncluso si llego a reconocer a otro Dios, ahora juro por \u00e9l, ya sea que exista o no.\u00bb  Despu\u00e9s de la adjuraci\u00f3n  comer\u00e1 pan y sal.  Al enterarse de esta solemnidad, los ancianos se aterrorizan, pero Santiago les tranquiliza.    El conjunto de esta mistificaci\u00f3n elaborada est\u00e1, evidentemente, destinado a explicar c\u00f3mo los escritos Clementinos llegaron a ser desconocidos desde el tiempo de Clemente hasta la fecha de su autor desconocido.   Muchos paralelismos se pueden encontrar en los tiempos modernos; los prefacios de Sir Walter Scott &#8212;el imaginario se\u00f1or Oiled y sus amigos&#8212; se le ocurrir\u00e1 a todos.  Sin embargo, muchos cr\u00edticos modernos aceptan la \u201cadjuraci\u00f3n\u201d con la mayor gravedad, como el  rito secreto de una oscura y muy antigua secta de los judaizantes.\n<\/p>\n<h2>Doctrina<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  doctrina central y muy importante de los Clementinos es la Unidad de Dios.  Aunque es trascendente e incognoscible, \u00c9l es el Creador del Mundo.  Aunque infinito, \u00c9l tiene (seg\u00fan las  Homil\u00edas) forma y cuerpo, porque \u00c9l es el arquetipo de toda belleza, y, en particular, el ejemplar a cuya semejanza se cre\u00f3 el hombre.   \u00c9l, por lo tanto, incluso tiene miembros, de alguna manera eminentes.  \u00c9l es el auto-engendrado o ing\u00e9nito, del que procede su sabidur\u00eda como una mano.  A su sabidur\u00eda le dijo: \u00abHagamos al hombre\u00bb, y es \u00c9l el \u00abpadres\u00bb (es decir, el padre y la madre) de los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Homil\u00edas tambi\u00e9n explican que los elementos proceden de Dios como su hijo.  De ellos procedi\u00f3 el  maligno de una mezcla accidental.  Por lo tanto, \u00e9l no es el hijo, ni siquiera se llama hermano del  Hijo.    Dios es infinitamente variable, y puede asumir todas las formas a voluntad.  El Hijo procede de la m\u00e1s perfecta de estas modificaciones de la  naturaleza divina y es consustancial con esa modificaci\u00f3n, pero no con la naturaleza divina misma.  Por lo tanto, el Hijo no es Dios en el sentido pleno, ni tiene todo el poder de Dios.  \u00c9l mismo no se puede cambiar, aunque puede ser cambiado a voluntad de Dios.  Del Esp\u00edritu Santo no nos dice de nada definido.  El conjunto de esta ense\u00f1anza extraordinaria se omite en R., excepto la generaci\u00f3n accidental del diablo.  En su lugar nos encontramos con un largo pasaje, R. III, 2-11, en lat\u00edn corrupto e ininteligible, conservado tambi\u00e9n en los primeros manuscritos siriacos.  Rufino en su pr\u00f3logo nos dice que \u00e9l lo omiti\u00f3, y en su obra sobre la adulteraci\u00f3n de los libros de  Or\u00edgenes declara que es tan  eunomiano en la doctrina que a uno le parece escuchar a Eunomio mismo hablando.   Naturalmente no se encuentra en los mejores manuscritos de R., pero seg\u00fan se conserva en muchos manuscritos, es una interpolaci\u00f3n por alg\u00fan editor arriano, que parece haberlo traducido del original griego sin haber entendido siempre su significado.   La doctrina es, como dice Rufino, el arrianismo de la segunda mitad del siglo IV.  El Hijo es una criatura, el Esp\u00edritu Santo es la criatura del Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los demonios se habla mucho.  Ellos tienen mucho poder sobre los que satisfacen sus propios apetitos, y son tragados con los alimentos por los que  comen demasiado.  Se menciona constantemente la  magia, y se reprueba su uso.  Se argumenta por extenso contra la idolatr\u00eda.  Se ridiculiza la inmoralidad de las historias de los dioses griegos, y se confutan los intentos de explicaci\u00f3n  m\u00edstica.  Varias virtudes reciben alabanza: la templanza, la bondad o la filantrop\u00eda, la castidad en el  matrimonio; San Pedro practica un tipo de ascetismo m\u00e1s riguroso.  Se denuncia violentamente la introducci\u00f3n despu\u00e9s del Diluvio de la ingesti\u00f3n de carne, seg\u00fan el Libro del G\u00e9nesis, por haber conducido naturalmente al canibalismo.   Sin embargo, no proh\u00edbe como pecado el consumo de carne, y es probablemente permitido como una costumbre mala, pero imposible de erradicar.  No hay rastro de ninguna observancia  judaica, pues aunque la carta de Pedro y el discurso de Santiago no permiten que los libros se le den a nadie que no sea \u00abun creyente  circuncidado\u00bb, esto es s\u00f3lo una parte de la mistificaci\u00f3n, por la que se limita en la medida de lo posible n\u00famero de adeptos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los cr\u00edticos ahora comienzan a reconocer que los escritos originales no estaban destinados para el uso de  cristianos bautizados de ninguna secta.  La mayor\u00eda de los cr\u00edticos recientes dicen que eran para catec\u00famenos, y de hecho se elogia altamente el oficio del maestro; pero ser\u00eda m\u00e1s exacto decir que los argumentos se adaptan a las necesidades de  paganos que preguntan.   Se dice mucho sobre el bautismo, pero poco sobre el arrepentimiento.  Se halla poca  doctrina caracter\u00edsticamente cristiana; la expiaci\u00f3n y el sacrificio de la Cruz, el pecado y su pena, el perd\u00f3n, la gracia, son dif\u00edciles de encontrar.  Se menciona a la Eucarist\u00eda por su nombre s\u00f3lo una vez:  \u00abPedro parti\u00f3 la Eucarist\u00eda\u00bb (H. XI, 36, R. VI, 15).  A  Cristo siempre se le llama \u00abel verdadero  profeta\u201d, como el que  revela a los hombres a Dios, la verdad, las respuestas al enigma de la vida.  El escritor conoce un sistema completo de organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica.  Pedro establece un obispo en cada ciudad, con sacerdote y di\u00e1conos bajo su mandato; el oficio de obispo est\u00e1 bien definido.  Fue principalmente este hecho el que impidi\u00f3 que los cr\u00edticos de la  Escuela de Tubinga  dataran  H. y R. a antes de la mitad del siglo II.   El escritor no fue un  ebionita, ya que \u00e9l cree en la preexistencia del Hijo, en su Encarnaci\u00f3n y en la  concepci\u00f3n milagrosa, mientras que no impone ninguna observancia jud\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se suele afirmar que una de las caracter\u00edsticas de los Clementinos es el antagonismo a San Pablo.  Nunca se le menciona, pues la supuesta fecha de los di\u00e1logos es antes de su conversi\u00f3n, y el escritor es muy cuidadoso para evitar anacronismos; pero utiliza regularmente sus ep\u00edstolas, y son muy d\u00e9biles las bases para suponer que Sim\u00f3n siempre o algunas veces representa a San Pablo.  Los cr\u00edticos, que a\u00fan admiten que de vez en cuando se combate a San Pablo, no atribuyen esta actitud al escritor clementino, sino s\u00f3lo a algunas de las supuestas fuentes.   De hecho, en R. III, 61 hay una clara referencia  prof\u00e9tica a San Pablo como el maestro de las naciones;  pero no es segura la admisi\u00f3n de cualquier pol\u00e9mica contra la persona de San Pablo en cualquier parte de los escritos, por la sencilla raz\u00f3n de que no existe ning\u00fan rastro de antagonismo hacia sus doctrinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece ser universalmente admitido que los Clementinos se basan en las doctrinas del Libro de Elchasai o Helxai, que fue muy utilizado por los ebionitas.  Se dec\u00eda que su contenido hab\u00eda sido  revelado por un  \u00e1ngel de noventa y seis millas de alto al hombre santo Elchasai en el a\u00f1o 100, y \u00e9sta es seriamente aceptado por Hilgenfeld y Waitz como su fecha real.   No obstante, no parece haber sido conocido hasta que fue llevado a Roma alrededor del a\u00f1o 220, por un cierto Alcibiades de Apamea.   Conocemos sus doctrinas a partir de la \u201cPhilosophumena\u201d y por San Epifanio.   Ense\u00f1aban un segundo bautismo (en corrientes de agua con toda la ropa puesta) para la remisi\u00f3n de los pecados, y el cual deb\u00eda ir acompa\u00f1ado de un  conjuro de siete elementos; se recomendaba el mismo proceso como una cura contra la mordedura de perros rabiosos y males similares.  Esto no es particularmente similar a la llamada de cuatro (no siete) elementos para atestiguar una promesa solemne a la orilla del agua (sin ba\u00f1o) en los Clementinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, Elchasai ense\u00f1\u00f3 la  magia y la astrolog\u00eda, hizo compulsorio el matrimonio, celebraba la Eucarist\u00eda con pan y agua, mandaba a circuncidar a todos los creyentes y a que vivieran conforme a la ley jud\u00eda, y adem\u00e1s afirmaba que  Cristo naci\u00f3 de un padre humano.  Todo esto se contradice con los Clementinos.   El \u00fanico punto de semejanza parece ser que las Homil\u00edas representan a Cristo habiendo estado en Ad\u00e1n y Mois\u00e9s, mientras que Elchasai dijo que hab\u00eda estado con frecuencia encarnado en Ad\u00e1n y desde entonces, y lo estar\u00eda de nuevo.  Al escritor clementino le gustaban los pares de ant\u00edtesis, o  auliyca, como Cristo y el tentador, Pedro y Sim\u00f3n.  Pero \u00e9stas no tienen ninguna conexi\u00f3n con cualquier ant\u00edtesis  gn\u00f3stica o  marcionita, ni hay ning\u00fan rastro de las genealog\u00edas gn\u00f3sticas.  \u00c9l est\u00e1 simplemente ventilando sus propias especulaciones pseudo-filos\u00f3ficas.  A menudo se ha se\u00f1alado la pol\u00e9mica contra el marcionismo.  Pero la negaci\u00f3n de dos dioses, un Dios trascendente y un creador, va dirigido contra el neoplatonismo popular, y no contra Marci\u00f3n.  Una vez m\u00e1s, se dan respuestas a las objeciones al cristianismo procedentes de la inmoralidad o antropomorfismo en el Antiguo Testamento; sin embargo, estas objeciones no son marcionitas.  Al escritor le gusta citar palabras de Cristo que no se encuentran en las  Escrituras.  Hilgenfeld, Waltz y otros han analizado su texto de la Escritura.  Nunca cita por su nombre un libro del Nuevo Testamento, lo que ser\u00eda un anacronismo en la fecha que ha elegido.\n<\/p>\n<h2>Uso primitivo de los Clementinos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por mucho tiempo se crey\u00f3 que la  fecha temprana de los Clementinos quedaba  probada por el hecho de que fueron citados en dos ocasiones por  Or\u00edgenes.  Una de estas citas aparece en la \u00abPhilocalia\u00bb de los  santos   Gregorio Nacianceno y  Basilio (c. 360).  El Dr. Armitage Robinson mostr\u00f3 en su edici\u00f3n de esa obra (1893) que la cita es una adici\u00f3n al pasaje de Or\u00edgenes hecha por los compiladores, o posiblemente por un editor posterior.   La otra cita ocurre en la antigua traducci\u00f3n latina de Or\u00edgenes sobre  Mateo.  Esta traducci\u00f3n est\u00e1 lleno de interpolaciones y alteraciones, y el pasaje del Pseudo-Clemente es aparentemente una interpolaci\u00f3n por el traductor de la obra  arriana \u00abOpus imperfectum in Matt.\u00bb  (Ver Journal of Theol. Studies, III, 436).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Omitiendo a Or\u00edgenes, el primer testigo es  Eusebio.  En su \u00abHist. Ecl.\u00bb, III.38 (325 d.C.) menciona algunos escritos cortos y a\u00f1ade: \u00abY ahora algunos han presentado s\u00f3lo hace d\u00edas otras composiciones largas y con muchas palabras como escritas por  Clemente, que contienen los di\u00e1logos de  Pedro y Api\u00f3n, de los cuales no hay absolutamente ninguna menci\u00f3n en los antiguos\u00bb.   Estos di\u00e1logos no tienen por qu\u00e9 haber sido el romance completo, pero puede haber sido un borrador anterior de parte del mismo.  A continuaci\u00f3n se encuentra los Clementinos utilizados por los ebionitas (c. 360) (Epifanio, Haer., XXX, 15). San Jer\u00f3nimo en 387 y 392 (On Gal.  I,18, y \u00abAdv. Jovin.\u00bb, I, 26) los cita con el nombre de \u201cPeriodi\u201d.     Rufino conoc\u00eda dos formas de los \u201cReconocimientos\u201d, y tradujo uno de ellas cerca del a\u00f1o 400.  Alrededor de 408 San Paulino de Nola, en una carta a Rufino, menciona que hab\u00eda traducido una parte o la totalidad, tal vez como un ejercicio en griego.  El \u201cOpus imperfectum\u00bb antes mencionado tiene cinco citas.   Aparentemente es de un arriano de comienzos del siglo V, posiblemente de un obispo llamado M\u00e1ximo.  La traducci\u00f3n al sir\u00edaco fue hecha antes del 411, fecha de uno de los manuscritos.  Despu\u00e9s de este tiempo aparecen citas en muchos escritores bizantinos, y por la recomendaci\u00f3n dada por Nic\u00e9foro Callisti (siglo XIV), podemos deducir que era corriente una versi\u00f3n  ortodoxa.  En Occidente se hizo muy popular la traducci\u00f3n de Rufino,  y las citas se encuentran en escritos sir\u00edacos y ar\u00e1bigos.\n<\/p>\n<h2>Teor\u00edas modernas de origen y fecha<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Baur, el fundador de la \u00bb Escuela de Tubinga\u00bb de la cr\u00edtica del Nuevo Testamento, apoy\u00f3 sus ideas sobre el Nuevo Testamento en los Clementinos, y sus ideas sobre los Clementinos en San Epifanio, quien encontr\u00f3 los escritos utilizados por una secta  ebionita en el siglo IV.  Esta  secta judeo-cristiana en esa \u00e9poca rechaz\u00f3 a San Pablo como un  ap\u00f3stata.  Se supon\u00eda que esta opini\u00f3n del siglo IV representaba el cristianismo de los Doce  Ap\u00f3stoles; el paulinismo era originalmente una herej\u00eda, y un cisma del cristianismo  jud\u00edo de  Santiago y  Pedro y los dem\u00e1s;  Marci\u00f3n fue un l\u00edder de la secta paulina en su supervivencia en el siglo II, que us\u00f3 s\u00f3lo el  evangelio paulino,  San Lucas (en su forma original), y las Ep\u00edstolas de San Pablo (sin las ep\u00edstolas pastorales).  La literatura clementina tuvo su origen en la era apost\u00f3lica, y pertenec\u00eda a la Iglesia original jud\u00eda, petrina.   Est\u00e1 dirigida totalmente contra San Pablo y su secta.  Sim\u00f3n el Mago nunca existi\u00f3, sino que es un apodo para San Pablo.  Los Hechos de los Ap\u00f3stoles, compilados en el siglo II, tomaron prestada su menci\u00f3n de Sim\u00f3n de la forma m\u00e1s antigua de los Clementinos.  El  catolicismo, bajo la presidencia de Roma fue el resultado del ajuste entre las secciones petrina y paulina de la Iglesia en la segunda mitad del siglo II.  El  Cuarto Evangelio es un monumento de esta reconciliaci\u00f3n, en el que Roma tuvo un papel protagonista, despu\u00e9s de haber inventado la ficci\u00f3n de que tanto Pedro como Pablo fueron los fundadores de la Iglesia, que ambos fueron  martirizados en Roma, y el mismo d\u00eda, en perfecta uni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de mediados del siglo XIX esta teor\u00eda, en muchas formas, fue dominante en Alemania.  La demostraci\u00f3n, sobre todo por los estudiosos ingleses, de la imposibilidad de las  fechas tard\u00edas adscritas a los documentos del Nuevo Testamento (cuatro Ep\u00edstolas de San Pablo y el Apocalipsis fueron los \u00fanicos documentos generalmente aceptados como de fecha temprana), y las pruebas de la  autenticidad de los Padres Apost\u00f3licos y de la utilizaci\u00f3n del Evangelio seg\u00fan San Juan por San Justino, San Pap\u00edas y San Ignacio de Antioqu\u00eda gradualmente desacreditaron las teor\u00edas de Baur.  Adolf Hilgenfeld (m. 1907) puede ser considerado el \u00faltimo sobreviviente de la escuela original.  Hace mucho tiempo fue inducido a admitir que Sim\u00f3n el Mago fue un personaje real, a pesar de que insiste que en los Clementinos representa a San Pablo.  Para los cr\u00edticos  a priori  no cuenta para nada el que Sim\u00f3n no afirme ninguna  doctrina paulina y que el autor no d\u00e9 se\u00f1ales de ser un  judeo-cristiano.   En 1847 Hilgenfeld fech\u00f3 el n\u00facleo original (Predicaciones de Pedro) poco despu\u00e9s de la guerra jud\u00eda del 70; revisiones sucesivas de la misma eran anti- basilidianas, anti- valentinianas, y anti-marcionitas respectivamente.  Baur coloc\u00f3 la forma completa, H., poco despu\u00e9s de mediados del siglo II; y Schliemann (1844) estuvo de acuerdo, y coloc\u00f3 a R., como una revisi\u00f3n, entre 211 y 230.  Este escritor resume as\u00ed las opiniones de sus predecesores:\n<\/p>\n<ul>\n<li> R. siglo II:   Sixto Senensis, Blondelo, Nourri,  Cotelerio, Alexander Natalis, Cave, Oudin, Heinsius, Rosenm\u00fcller, Fl\u00fcgge, Gieseler, Tholuck, Bretschneider, Engelhardt,  Gfr\u00f6rer. <\/li>\n<li> R. siglos II \u00f3 III: Schr\u00f6ck, Stark,  Lumper, Krabbe, Locherer, Gersdorf. <\/li>\n<li> R. siglo III:  Strunzius (sobre  Bardesanes, 1710), Weismann (1718), Mosheim, Kleuker, Schmidt (Kirchengesch.).<\/li>\n<li> R. siglo IV:   Corrodi, Lentz (Dogmengesch.). <\/li>\n<li> H. siglo II (comienzos): Credner, Bretschneider, Kern,  Rothe.<\/li>\n<li> H. siglo II: Clericus, Beausobre, Fl\u00fcgge, M\u00fcnscher, Hoffmann,  D\u00f6llinger, Hilgers; (mediados del II) Hase. <\/li>\n<li> H. finales de siglo II:  Schr\u00f6ck, C\u00f6lln, Gieseler (3ra. ed.), Schenkel, Gfr\u00f6rer, L\u00fccke.<\/li>\n<li> H. siglo III: Mill, Mosheim,  Gallandi, Gieseler (2da. ed.).<\/li>\n<li> H. siglo II \u00f3 III:  Neander, Krabbe, Baur,  Ritter, Paniel, D\u00e4hne. <\/li>\n<li> H. siglo IV:  Lentz.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uhlhorn en su valiosa monograf\u00eda (1854) coloc\u00f3 el documento original, o  Grundschrift, en el este de Siria, despu\u00e9s de 150; H. en la misma regi\u00f3n despu\u00e9s de 160; R. en Roma despu\u00e9s de 170.  Lehmann (1869) puso la fuente (Predicaci\u00f3n de Pedro) muy temprano, H. y R. I-II, antes de 160, y el resto de R. antes de 170.  En Inglaterra Salmon coloc\u00f3 a R cerca de 200; a H. aproximadamente en 218.  Dr. Bigg dice que H es el original, sir\u00edaco, primera mitad del siglo II; y que R. es una nueva hechura en un sentido  ortodoxo.  H. fue escrito originalmente por un cat\u00f3lico, y las partes  her\u00e9ticas pertenecen a una recensi\u00f3n posterior.  Dr. Headlam, en un art\u00edculo muy interesante, considera que la forma original era m\u00e1s bien una colecci\u00f3n de obras y no un solo libro, sin embargo, todos producto de un dise\u00f1o y un plan, viniendo de un escritor, de una mente curiosa, vers\u00e1til, desigualmente desarrollada.  Si bien acepta la dependencia en el Libro de Elchasai, el Dr. Headlam no ve antagonismo con San Pablo, y declara que el escritor es bastante  ignorante sobre el juda\u00edsmo.   Bajo la impresi\u00f3n de que  Or\u00edgenes conoc\u00eda la obra original, se vio  obligado a  datarla a finales del siglo II o principios del III.  En 1883 Bestmann hizo de los Clementinos la base de una teor\u00eda infructuosa que, como dice Harnack, \u00abreclamaba para el cristianismo jud\u00edo la gloria de haber desarrollado por s\u00ed mismo toda la  doctrina, culto, y la constituci\u00f3n del  catolicismo, y de hab\u00e9rselos transmitido al cristianismo gentil como un producto terminado que s\u00f3lo requer\u00eda ser despojado de unas pocas c\u00e1scaras jud\u00edas\u00bb (Hist. of Dogma, I, 310).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra teor\u00eda popular basada en los Clementinos ha sido que fue la  Ep\u00edstola de Clemente a Santiago  la que origin\u00f3 la idea de que San Pedro fue el primer  obispo de Roma.  Esto ha sido afirmado por autoridades no menores que Lightfoot, Salmon y Bright, y ha sido hecho un punto importante en la controvertida obra del Rev. F. W. Puller, \u00abPrimitive Saints and the Roman See\u201d.   Se reconoce que en la \u00e9poca de  San Cipriano (c. 250) era una creencia universal que San Pedro fue obispo de Roma, y que estaba considerado como el tipo y origen del episcopado.  La cr\u00edtica moderna hace mucho tiempo que situ\u00f3 la carta de Clemente demasiado tarde para permitir que esta teor\u00eda sea sostenible, y ahora Waitz la coloca despu\u00e9s de 220, y Harnack, despu\u00e9s de 260.  Veremos ahora que probablemente pertenece al siglo IV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1890 el \u00bb Viejo Cat\u00f3lico\u00bb profesor Langen elabor\u00f3 una nueva teor\u00eda.  Hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en 135, dice, esa ciudad era el centro de la Iglesia cristiana; entonces se necesitaba un nuevo eje.  La Iglesia de la capital present\u00f3 una oferta audaz para el puesto vacante de preeminencia.  Poco despu\u00e9s de 135 se public\u00f3 la forma original del romance Clementino.  Fue una falsificaci\u00f3n romana, que reclamaba para la Iglesia de Pedro la  sucesi\u00f3n de una parte del liderato de la Iglesia de Santiago.  Santiago, de hecho, hab\u00eda sido \u201cobispo de obispos\u201d, y el sucesor de Pedro no pod\u00eda reclamar ser m\u00e1s que Pedro entre los Ap\u00f3stoles,  primus inter pares.  Eventualmente el intento romano fue exitoso, pero no sin lucha.   Cesarea, la  metr\u00f3polis de Palestina, tambi\u00e9n reclamaba la sucesi\u00f3n a Jerusal\u00e9n.  H. es el monumento a esa reclamaci\u00f3n, una recensi\u00f3n de la obra romana hecha en Cesarea antes de finales del siglo II a fines de pelear con Roma con sus propias armas.  (Se debe admitir que la intenci\u00f3n fue bastante disimulada.)  A comienzo del siglo III la metr\u00f3polis de Oriente, Antioqu\u00eda, produjo una nueva edici\u00f3n, R., reclamando para esa ciudad la primac\u00eda vacante.  La opini\u00f3n de Langen no ha encontrado seguidores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Dr. Hort se quej\u00f3 de que los Clementinos no hab\u00edan dejado huellas en los ochenta a\u00f1os entre  Or\u00edgenes y  Eusebio, pero se sinti\u00f3 obligado a datarlos antes de Or\u00edgenes, y coloc\u00f3 el original cerca del a\u00f1o 200 como la obra de un sirio helxaita.  Harnack, en su \u00abHistoria del Dogma\u00bb, vio que no ten\u00edan ninguna influencia en el siglo III; dat\u00f3 a R. y H. no antes de la primera mitad de ese siglo, o incluso unas pocas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde.  Todos los escritores anteriores presuponen que Or\u00edgenes conoc\u00eda los Clementinos.  Dado que se ha demostrado que esto no ha sido probado (1903), el estudio elaborado de Waitz ha aparecido (1904), pero su punto de vista, evidentemente, se form\u00f3 antes.  Su opini\u00f3n es que H. es la obra de un  cristiano arameo posterior al 325 (pues usa la palabra homoousion) y anterior a 411 (el  manuscrito sir\u00edaco), R. probablemente despu\u00e9s de 350, tambi\u00e9n en Oriente.  Pero el  Grundschrift  o arquetipo, fue escrito en Roma, tal vez bajo el sistema de culto  sincretista a favor de Alejandro Severo en la corte, probablemente entre 220 y 250.   Harnack, en su \u00abChronologie\u00bb (II), da como la  fecha el 260 o m\u00e1s tarde, pero cree que H. y R. puede ser anteriores al Primer Concilio de Nicea.   Waitz supone que en el romance se usaron dos fuentes anteriores, las \u201cPredicaciones de Pedro\u00bb (originadas en el siglo I, pero utilizadas en una recensi\u00f3n antimarcionita posterior) y el \u00abHechos de Pedro\u00bb (escrito en un c\u00edrculo cat\u00f3lico en Antioqu\u00eda cerca del  a\u00f1o 210).  Harnack acepta la existencia de esas fuentes, pero piensa que ninguna fue anterior a cerca del a\u00f1o 200.  Se deben distinguir cuidadosamente de las muy conocidas obras del siglo II, la \u00abPredicaci\u00f3n de Pedro\u00bb y \u00abHechos de Pedro\u00bb, de los cuales a\u00fan existen fragmentos.  Estas son citados por muchos escritores antiguos, mientras que se desconocen las supuestas fuentes de los Clementinos, por lo que probablemente nunca existieron en absoluto.  Un largo pasaje del \u201cDe Fato\u201d, de Pseudo Bardesanes, aparece en R. IX, 19 ss.  Hilgenfeld,  Ritschl, y algunos cr\u00edticos anteriores afirmaban caracter\u00edsticamente que  Bardesanes utiliz\u00f3 los Clementinos.  Merx, Waitz y muchos otros sostienen que R. cita directamente a Bardesanes.  Nau y Harnack est\u00e1n ciertamente en lo correcto al decir que R. tom\u00f3 prestada la cita de segunda mano de Eusebio (Pr\u00e6p. Evang., VI, 10, 11-48, 313 d.C.).\n<\/p>\n<h2>Fecha probable de los Clementinos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora sabemos que el autor de los Clementinos no necesariamente vivi\u00f3 antes de  Or\u00edgenes.  A\u00f1adamos que no hay raz\u00f3n para pensar que fue un  judeo- cristiano, un elchasaita, anti-paulino, o anti- marcionita, que emple\u00f3 fuentes antiguas ni que perteneci\u00f3 a una secta secreta.  Somos libres, entonces, de buscar indicaciones de  fechas sin prejuicio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ha demostrado Waitz, R. es ciertamente posterior al Primer Concilio de Nicea (325).  Pero podemos ir m\u00e1s all\u00e1.  El curioso pasaje R. III, 2-11, que  Rufino  omiti\u00f3, y en el que le pareci\u00f3 o\u00edr hablando a  Eunomio mismo, da de hecho la  doctrina de Eunomio tan exactamente que con frecuencia casi cita palabra por palabra el \u00abApologeticus\u00bb (c. 362-3) de ese  hereje.  (La doctrina eunomiana dice que la esencia de Dios es ser no nacido, por consiguiente, el  Hijo, quien es engendrado, no es Dios.   \u00c9l es una criatura, el primog\u00e9nito de toda creaci\u00f3n y la imagen de Dios. El Esp\u00edritu Santo es la criatura del Hijo.) El acuerdo con la  ekthesis pisteos  de Eunomio es menos estrecho.  Como Rufino encontr\u00f3 el pasaje eunomiano en las dos recensiones de Clemente conocidas por \u00e9l, podemos suponer que la interpolaci\u00f3n fue hecha en la obra original por un eunomiano alrededor de 365-70, antes de que se hiciese el compendio R. alrededor  370-80.  (La palabra archiepiscopus utilizada de Santiago sugiere el final del siglo IV.  Aparec\u00eda a mediados de ese siglo en algunos documentos melecianos citados por San Atanasio, y luego no hasta el Concilio de \u00c9feso, 431).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H. tiene tambi\u00e9n una disquisici\u00f3n sobre la generaci\u00f3n del Hijo (XVI, 15-18, y XX, 7-8).  El escritor llama a Dios autopator y autogennetos, y tanto Madre como Padre de los hombres.  Ya se mencion\u00f3 antes su idea de un Dios variable y un Hijo inmutable proyectado desde la mejor modificaci\u00f3n de Dios.    Esta doctrina le permite al ingenioso escritor aceptar las palabras de la  definici\u00f3n de Nicea, al tiempo que niega su sentido.  El Hijo puede ser llamado Dios, pues as\u00ed los hombres pueden ser, pero no en el sentido estricto.  \u00c9l es homoousion al  Patri, engendrado  ek tes ousias, \u00c9l no es treptos  o alloiotos.  Aparentemente \u00c9l no es ktistos, ni hubo un tiempo cuando \u00c9l no lo fue, aunque esto no se enuncia claramente.   El escritor es claramente un  arriano que trata de aceptar la f\u00f3rmula de Nicea por una haza\u00f1a acrob\u00e1tica, con el fin de salvarse a s\u00ed mismo.  La  fecha est\u00e1 por lo tanto probablemente durante el reinado de  Constantino (m. 337), mientras que el gran concilio era todav\u00eda impuesto a todos por el emperador, digamos, alrededor de 330.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta no es la fecha de H., sino del original detr\u00e1s de ambos H. y R.; pues es claro que el interpolador eunomiano de R. ataca la doctrina que encontramos en H. Ridiculiza autopator  y  autogennetos, declara que Dios es inmutable, y que el Hijo es creado, no engendrado de la esencia del Padre y  consustancial.  Dios no es  masculo-femina.  Es evidente que el interpolador ten\u00eda ante s\u00ed la doctrina de H. en una forma a\u00fan m\u00e1s clara, y que la sustituy\u00f3 por su propio punto de vista (R. III, 2-11).  Pero es notable que \u00e9l conserv\u00f3 una parte integral de la teor\u00eda de H., a saber., el origen del  Maligno de una mezcla accidental de elementos, pues Rufino nos dice (De Adult. Libr. Origenis) que encontr\u00f3 esa doctrina en R. y omiti\u00f3 la misma.  La fecha del certificado original por lo tanto se fija como despu\u00e9s de  Nicea, 325, probablemente cerca de  330; el de H. puede ser en cualquier lugar en la segunda mitad del siglo IV.  El interpolador eunomiano fue cerca de 365-70, y la compilaci\u00f3n de R. alrededor de  370-80.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor original muestra un conocimiento detallado de las ciudades de la costa  fenicia desde  Cesarea hasta Antioqu\u00eda.  \u00c9l era arriano, y el arrianismo tuvo su origen en la di\u00f3cesis civil de Oriente.  Utiliza el \u201cPr\u00e6p Evang.\u00bb  de Eusebio de Cesarea (escrito cerca de 313).  En el a\u00f1o 325 el historiador menciona los di\u00e1logos de Pedro y Api\u00f3n como acabados de publicar &#8212;presumiblemente en su propia regi\u00f3n; \u00e9stos fueron, probablemente, el n\u00facleo de la obra m\u00e1s grande completada por la misma mano unos cuantos a\u00f1os m\u00e1s tarde.  Hay citaciones del Pseudo-Clemente por el palestino Epifanio, quien encontr\u00f3 el romance entre los ebionitas de Palestina; por San Jer\u00f3nimo, que hab\u00eda vivido en el desierto sirio y se estableci\u00f3 en Bel\u00e9n; por el viajero  Rufino; por las \u00abConstituciones Apost\u00f3licas\u00bb, compiladas en Siria o Palestina.  La obra se tradujo al sir\u00edaco antes de 411.  El autor arriano del \u201cOpus imperfectum\u201d lo cit\u00f3 libremente.  Fue interpolado por un  eunomiano cerca de 365-70.  Todas estas indicaciones sugieren un autor arriano de antes de 350 en Oriente, probablemente no muy lejos de Cesarea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor, aunque arriano, probablemente pertenec\u00eda nominalmente a la Iglesia  Cat\u00f3lica.  Escribi\u00f3 para los  paganos de su tiempo, y observaba la r\u00edgida y a menudo meramente formal  disciplina arcani que el siglo IV hac\u00eda cumplir.  Solamente por esa causa se omiten la expiaci\u00f3n, los Sacramentos y la gracia.   \u00abEl verdadero  profeta\u00bb no es un nombre para  Cristo, utilizado por los  cristianos, sino el oficio de Cristo, que el autor le presenta al mundo pagano.  Muestra a Pedro celebrando el \u00e1gape vespertino y la Eucarist\u00eda en secreto de Clemente cuando no estaba bautizado; era sin duda una Eucarist\u00eda de  pan y  vino, no de pan y sal.   El gran antagonista pagano del siglo III fue el  fil\u00f3sofo neoplat\u00f3nico Porfirio, pero bajo Constantino su disc\u00edpulo J\u00e1mblico fue el principal restaurador y defensor de los antiguos dioses, y su sistema de defensa es la que nos encontramos que oficializ\u00f3  Juliano (361-3).  En consecuencia, no es sorprendente encontrar que Sim\u00f3n y sus disc\u00edpulos no representan a San Pablo, sino a J\u00e1mblico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las doctrinas y pr\u00e1cticas repelidas son la te\u00fargia y la  magia, la astrolog\u00eda y los milagros absurdos y las reclamaciones a la uni\u00f3n con la Divinidad, que caracterizaron el neoplatonismo degradado de 320-30.  No es contra  Marci\u00f3n, sino contra  Plat\u00f3n que el Pseudo-Clemente ense\u00f1a la supremac\u00eda del Creador de todos.    \u00c9l defiende el Antiguo Testamento contra la  escuela de Porfirio, y cuando declara que es interpolada, est\u00e1 utilizado la propia cr\u00edtica superior de Porfirio de una manera torpe.  La elaborada discusi\u00f3n de la historia antigua, el elenco rid\u00edculo sobre la obscena mitolog\u00eda de los griegos, y las explicaciones filos\u00f3ficas de un sentido superior van tambi\u00e9n en contra de Porfirio.  La refutaci\u00f3n de la m\u00e1s grosera idolatr\u00eda es contra J\u00e1mblico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es quiz\u00e1 mera casualidad que no o\u00edmos nada sobre los Clementinos desde 330 hasta 360.  Pero cerca de 360-410 son interpolados, se revisan y abrevian en H., a\u00fan m\u00e1s abreviados y revisados en R., traducidos al lat\u00edn, traducidos al sir\u00edaco, y citados con frecuencia.  Parece, por tanto, que fue la pol\u00edtica de Juli\u00e1n que los sac\u00f3 de la oscuridad.  Eran armas \u00fatiles contra la resurrecci\u00f3n moment\u00e1nea del polite\u00edsmo, la mitolog\u00eda, la te\u00fargia y la idolatr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Las principales ediciones han sido mencionadas arriba.  La literatura es tan enorma que una selecci\u00f3n de ella ser\u00e1 suficiente.  Listas algo m\u00e1s completas se pueden hallar en HARNACK, Chronologie, II, en BARDENHEWER, Patrologie and Geschichte der kirchlichen Litteratur y en CHEVALIER, R\u00e9pertoire. \u2014 SCHLIEMANN, Die Clementinen (1844); HILGENFELD, Die Clem. Recogn. und Hom. nach ihrem Ursprung und Inhalt (Jena, 1848); Kritische Untersuchungen \u00fcber die Evangelien Justins, der Clem. Hom. und Marcions (Halle, 1850); UHLHORN, Die Hom. und Recogn. des Clemens Romanus (G\u00f6ttingen, 1854); LEHMANN, Die clementinischen Schriften (Gotha, 1869) LIPSIUS, Quellen der r\u00f6mischen Petrussage (1872) y Apokr. Apostelgeschichte (1887), II; SALMON en Dict. Chr. Biog. (1877); LANGEN, Die Clemensromane (Gotha, 1890): FUNK en Kirchenlex. (1884); BIGG, The Clementine Homilies in Studia Biblica (Oxford, 1890), II; BUSSELL, The Purpose of the World-Process and the Problem of Evil in the Clementine and Lactantian Writings in Studia Biblica (1806), IV; W. C[HAWNER], Index of noteworthy words and phrases found in the Clementine writings en Lightfoot Fund Public. (Londres, 1893); HORT, Clementine Recognitions (conferencias dictadas en 1884; pub. Londres, 1901); MEYBOOM De Clemens Roman (1902); HEADLAM, The Clementine Literature in Journ. Theol. Stud. (1903), III, 41; CHAPMAN, Origer and Pseudo-Clement in Journ. Theol. Stud., III, 436; HILGENFELD, Origenes und Pseudo-Clemens in Zeitschr. f\u00fcr Wiss. Theol. (1903), XLVI, 342; PREUSCHEN In HARNACK, Gesch. der altchristl. Literatur (1893), I, 212; y II, Chronologie, 518; WAITZ, Die Pseudoclementinen in Texte und Unters., Nueva Series, X, 4; CHAPMAN, The Date of the Clementines in Zeitschr. f\u00fcr Neu-Test. Wiss. (1908).  Una traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de las Recognitions,  por el REV. T. SMITH, D. D., se puede hallar en la Librer\u00eda Ante-Nicena. III, y de las Homil\u00edas, ibid., XVII (Edimburgh, 1871-2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Chapman, John. \u00abClementines.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04039b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Definici\u00f3n 2 Contenido 3 Doctrina 4 Uso primitivo de los Clementinos 5 Teor\u00edas modernas de origen y fecha 6 Fecha probable de los Clementinos Definici\u00f3n (Klementia; Escritos Pseudo-Clementinos). Clementinos es el nombre dado al curioso romance religioso que nos ha llegado en dos formas como compuesto por el Papa San Clemente I. La &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/clementinos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCLEMENTINOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23979","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23979"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23979\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}