{"id":24011,"date":"2016-02-05T16:20:52","date_gmt":"2016-02-05T21:20:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-columbano-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T16:20:52","modified_gmt":"2016-02-05T21:20:52","slug":"san-columbano-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-columbano-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SAN COLUMBANO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 11 de junio de 2008, dedicada a presentar la figura de San Columbano<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy voy a hablar del santo abad Columbano, el irland\u00e9s m\u00e1s famoso de la alta Edad Media: con raz\u00f3n se le puede llamar un santo \u00abeuropeo\u00bb, pues como monje, misionero y escritor trabaj\u00f3 en varios pa\u00edses de Europa occidental. Como los irlandeses de su \u00e9poca, era consciente de la unidad cultural de Europa. En una de sus cartas, escrita en torno al a\u00f1o 600 y dirigida al Papa san Gregorio Magno, se encuentra por primera vez la expresi\u00f3n \u00abtotius Europae\u00bb, \u00abde toda Europa\u00bb, refiri\u00e9ndose a la presencia de la Iglesia en el continente (cf. Epistula I, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Columbano naci\u00f3 en torno al a\u00f1o 543 en la provincia de Leinster, en el sudeste de Irlanda. Educado en su casa por \u00f3ptimos maestros que lo orientaron en el estudio de las artes liberales, se encomend\u00f3 despu\u00e9s a la gu\u00eda del abad Sinell de la comunidad de Cluain-Inis, en el norte de Irlanda, donde pudo profundizar en el estudio de las Sagradas Escrituras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ten\u00eda cerca de veinte a\u00f1os entr\u00f3 en el monasterio de Bangor, en el nordeste de la isla, donde era abad Comgall, un monje muy conocido por su virtud y su rigor asc\u00e9tico. En plena sinton\u00eda con su abad, san Columbano practic\u00f3 con celo la severa disciplina del monasterio, llevando una vida de oraci\u00f3n, ascesis y estudio. All\u00ed tambi\u00e9n fue ordenado sacerdote. La vida en Bangor y el ejemplo del abad influyeron en la concepci\u00f3n del monaquismo que san Columbano madur\u00f3 con el tiempo y difundi\u00f3 despu\u00e9s en el transcurso de su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ten\u00eda unos cincuenta a\u00f1os, siguiendo el ideal asc\u00e9tico t\u00edpicamente irland\u00e9s de la \u00abperegrinatio pro Christo\u00bb, es decir, de hacerse peregrino por Cristo, san Columbano dej\u00f3 la isla para emprender con doce compa\u00f1eros una obra misionera en el continente europeo. Debemos tener en cuenta que la migraci\u00f3n de pueblos del norte y del este hab\u00eda provocado un regreso al paganismo de regiones enteras que hab\u00edan sido ya cristianizadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor del a\u00f1o 590 este peque\u00f1o grupo de misioneros desembarc\u00f3 en la costa bretona. Acogidos con benevolencia por el rey de los francos de Austrasia (la actual Francia), s\u00f3lo pidieron un trozo de tierra para cultivar. Les concedieron la antigua fortaleza romana de Annegray, en ruinas y abandonada, cubierta ya de vegetaci\u00f3n. Acostumbrados a una vida de m\u00e1xima renuncia, en pocos meses los monjes lograron construir, a partir de las ruinas, el primer eremitorio. De este modo, su reevangelizaci\u00f3n comenz\u00f3 a desarrollarse ante todo a trav\u00e9s del testimonio de su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el nuevo cultivo de la tierra comenzaron tambi\u00e9n un nuevo cultivo de las almas. La fama de estos religiosos extranjeros que, viviendo de oraci\u00f3n y en gran austeridad, constru\u00edan casas y roturaban la tierra, se difundi\u00f3 r\u00e1pidamente, atrayendo a peregrinos y penitentes. Sobre todo muchos j\u00f3venes ped\u00edan ser acogidos en la comunidad mon\u00e1stica para vivir como ellos esta vida ejemplar que renovaba el cultivo de la tierra y de las almas. Pronto result\u00f3 necesario fundar un segundo monasterio. Fue construido a pocos kil\u00f3metros de distancia, sobre las ruinas de una antigua ciudad termal, Luxeuil. Ese monasterio se convertir\u00eda en centro de la irradiaci\u00f3n mon\u00e1stica y misionera de la tradici\u00f3n irlandesa en el continente europeo. Se erigi\u00f3 un tercer monasterio en Fontaine, a una hora de camino hacia el norte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Luxeuil san Columbano vivi\u00f3 durante casi veinte a\u00f1os. All\u00ed el santo escribi\u00f3 para sus seguidores la Regula monachorum \u2014durante cierto tiempo m\u00e1s difundida en Europa que la de san Benito\u2014, delineando la imagen ideal del monje. Es la \u00fanica antigua Regla mon\u00e1stica irlandesa que poseemos. Como complemento, redact\u00f3 la Regula coenobialis, una especie de c\u00f3digo penal para las infracciones de los monjes, con castigos bastante sorprendentes para la sensibilidad moderna, que s\u00f3lo se pueden explicar con la mentalidad de aquel tiempo y ambiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con otra obra famosa, titulada De poenitentiarum misura taxanda, que tambi\u00e9n escribi\u00f3 en Luxeuil, san Columbano introdujo en el continente la confesi\u00f3n y la penitencia privadas y reiteradas; esa penitencia se llamaba \u00abtarifada\u00bb por la proporci\u00f3n establecida entre la gravedad del pecado y la reparaci\u00f3n impuesta por el confesor. Estas novedades suscitaron sospechas entre los obispos de la regi\u00f3n, sospechas que se convirtieron en hostilidad cuando san Columbano tuvo la valent\u00eda de reprochar abiertamente las costumbres de algunos de ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este contraste se manifest\u00f3 con la disputa sobre la fecha de la Pascua: Irlanda segu\u00eda la tradici\u00f3n oriental, que no coincid\u00eda con la tradici\u00f3n romana. El monje irland\u00e9s fue convocado en el a\u00f1o 603 en Ch\u00e2lon-sur-Sa\u00f4n para rendir cuentas ante un S\u00ednodo de sus costumbres sobre la penitencia y la Pascua. En vez de presentarse ante el S\u00ednodo, mand\u00f3 una carta en la que restaba importancia a la cuesti\u00f3n, invitando a los padres sinodales a discutir no s\u00f3lo sobre el problema de la fecha de la Pascua, seg\u00fan \u00e9l un problema secundario, \u00absino tambi\u00e9n sobre todas las normas can\u00f3nicas necesarias, que muchos no observan, lo cual es m\u00e1s grave\u00bb (cf. Epistula II, 1). Al mismo tiempo, escribi\u00f3 al Papa Bonifacio IV \u2014unos a\u00f1os antes ya se hab\u00eda dirigido al Papa san Gregorio Magno (cf. Epistula I)\u2014 para defender la tradici\u00f3n irlandesa (cf. Epistula III).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ser intransigente en todas las cuestiones morales, san Columbano tambi\u00e9n entr\u00f3 en conflicto con la casa real, pues hab\u00eda reprendido duramente al rey Teodorico por sus relaciones ad\u00falteras. De ello surgi\u00f3 una red de intrigas y maniobras a nivel personal, religioso y pol\u00edtico que, en el a\u00f1o 610, desemboc\u00f3 en un decreto por el que se expuls\u00f3 de Luxeuil a san Columbano y a todos los monjes de origen irland\u00e9s, que fueron condenados a un destierro definitivo. Fueron escoltados hasta llegar al mar y embarcados, a costa de la corte, rumbo a Irlanda. Pero el barco encall\u00f3 a poca distancia de la playa y el capit\u00e1n, al ver en ello un signo del cielo, renunci\u00f3 a la empresa y, por miedo a ser maldecido por Dios, devolvi\u00f3 a los monjes a tierra firme. Estos, en vez de regresar a Luxeuil, decidieron comenzar una nueva obra de evangelizaci\u00f3n. Se embarcaron en el Rhin y remontaron el r\u00edo. Despu\u00e9s de una primera etapa en Tuggen, junto al lago de Zurich, se dirigieron a la regi\u00f3n de Bregenz, junto al lago de Costanza, para evangelizar a los alemanes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, poco despu\u00e9s, san Columbano, a causa de vicisitudes pol\u00edticas poco favorables a su obra, decidi\u00f3 atravesar los Alpes con la mayor parte de sus disc\u00edpulos. S\u00f3lo se qued\u00f3 un monje, llamado Gallus. De su eremitorio se desarrollar\u00eda la famosa abad\u00eda de Sankt Gallen, en Suiza. Al llegar a Italia, san Columbano fue recibido cordialmente en la corte real longobarda, pero muy pronto tuvo que afrontar notables dificultades: la vida de la Iglesia se encontraba desgarrada por la herej\u00eda arriana, todav\u00eda dominante entre los longobardos, y por un cisma que hab\u00eda separado a la mayor parte de las Iglesias del norte de Italia de la comuni\u00f3n con el Obispo de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Columbano se integr\u00f3 con autoridad en este contexto, escribiendo un libelo contra el arrianismo y una carta a Bonifacio IV para convencerlo a comprometerse decididamente en el restablecimiento de la unidad (cf. Epistula V). Cuando el rey de los longobardos, en el a\u00f1o 612 \u00f3 613, le asign\u00f3 un terreno en Bobbio, en el valle de Trebbia, san Columbano fund\u00f3 un nuevo monasterio que luego se convertir\u00eda en un centro de cultura comparable al famoso de Montecassino. All\u00ed termin\u00f3 su vida: falleci\u00f3 el 23 de noviembre del a\u00f1o 615 y en esa fecha se le conmemora en el rito romano hasta nuestros d\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mensaje de san Columbano se concentra en un firme llamamiento a la conversi\u00f3n y al desapego de los bienes terrenos con vistas a la herencia eterna. Con su vida asc\u00e9tica y su comportamiento sin componendas frente a la corrupci\u00f3n de los poderosos, evoca la figura severa de san Juan Bautista. Su austeridad, sin embargo, nunca es fin en s\u00ed misma; es s\u00f3lo un medio para abrirse libremente al amor de Dios y corresponder con todo el ser a los dones recibidos de \u00e9l, reconstruyendo de este modo en s\u00ed mismo la imagen de Dios y, a la vez, cultivando la tierra y renovando la sociedad humana. En sus Instructiones dice: \u00abSi el hombre utiliza rectamente las facultades que Dios  ha concedido a su alma, entonces ser\u00e1 semejante a Dios. Recordemos que debemos devolverle todos los dones que ha depositado en nosotros cuando nos encontr\u00e1bamos en la condici\u00f3n originaria. La manera de hacerlo nos la ha ense\u00f1ado con sus mandamientos. El primero de ellos es amar al Se\u00f1or con todo el coraz\u00f3n, pues \u00e9l nos am\u00f3 primero, desde el inicio de los tiempos, antes a\u00fan de que vi\u00e9ramos la luz de este mundo\u00bb (cf. Instr. XI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El santo irland\u00e9s encarn\u00f3 realmente estas palabras en su vida. Hombre de gran cultura \u2014escribi\u00f3 tambi\u00e9n poes\u00edas en lat\u00edn y un libro de gram\u00e1tica\u2014, goz\u00f3 de muchos dones de gracia. Constructor incansable de monasterios, y tambi\u00e9n predicador penitencial intransigente, dedic\u00f3 todas sus energ\u00edas a alimentar las ra\u00edces cristianas de la Europa que estaba naciendo. Con su energ\u00eda espiritual, con su fe y con su amor a Dios y al pr\u00f3jimo se convirti\u00f3 realmente en uno de los padres de Europa: nos muestra tambi\u00e9n hoy d\u00f3nde est\u00e1n las ra\u00edces de las cuales puede renacer nuestra Europa.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 11 de junio de 2008, dedicada a presentar la figura de San Columbano Hoy voy a hablar del santo abad Columbano, el irland\u00e9s m\u00e1s famoso de la alta Edad Media: con raz\u00f3n se le puede llamar un santo \u00abeuropeo\u00bb, pues como monje, misionero y escritor &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-columbano-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN COLUMBANO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24011\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}