{"id":24021,"date":"2016-02-05T16:21:19","date_gmt":"2016-02-05T21:21:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunion-frecuente-consideraciones-teologicas-y-pastorales\/"},"modified":"2016-02-05T16:21:19","modified_gmt":"2016-02-05T21:21:19","slug":"comunion-frecuente-consideraciones-teologicas-y-pastorales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunion-frecuente-consideraciones-teologicas-y-pastorales\/","title":{"rendered":"COMUNION FRECUENTE: CONSIDERACIONES TEOLOGICAS Y PASTORALES"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Breve visi\u00f3n hist\u00f3rica sobre la ense\u00f1anza de la Iglesia en el pasado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La escritura<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Los Padres<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El magisterio de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Vaticano II<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Breve visi\u00f3n hist\u00f3rica sobre la ense\u00f1anza de la Iglesia en el pasado<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me propongo presentar aqu\u00ed algunas breves consideraciones sobre un punto capital para la vida cristiana de cada bautizado: \u00bfqu\u00e9 nos ense\u00f1a el Dios revelador, a trav\u00e9s de las escrituras, de los Padres, y del Magisterio de la Iglesia, sobre la frecuencia de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica y sobre los frutos temporales y eternos? \u00bfQu\u00e9 conclusiones pastorales saca la Iglesia y cu\u00e1les podr\u00eda sacar en el futuro?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tratamos de considerar simplemente la historia de una pr\u00e1ctica y de sus diversas maneras de comprenderla, sino adem\u00e1s &#8211; y sobre todo &#8211; de preguntarnos lo que Cristo revelador quiere decirnos sobre la naturaleza, el sentido, las finalidades de la frecuencia de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica.\n<\/p>\n<h1>La escritura<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El decreto Sacra tridentina synodus, publicado en 1905 por la Congregaci\u00f3n del concilio con la aprobaci\u00f3n de San P\u00edo X, resumi\u00f3 admirablemente la ense\u00f1anza revelada en una presentaci\u00f3n sint\u00e9tica que conviene citar. Evocando el discurso de Jes\u00fas sobre el Pan de Vida, el texto nos dice: \u201cMediante esta comparaci\u00f3n (Jn 6, 59) con el pan y el man\u00e1, los disc\u00edpulos pod\u00edan comprender f\u00e1cilmente que, siendo el pan el alimento cotidiano del cuerpo y que habiendo sido el man\u00e1 el alimento cotidiano de los Hebreos en el desierto, de la misma manera, el alma cristiana podr\u00eda nutrirse cada d\u00eda del pan celestial. Adem\u00e1s, cuando Jesucristo nos manda pedir en la oraci\u00f3n dominical nuestro pan de cada d\u00eda, hay que entender esto, como casi todos los Padres de la Iglesia lo ense\u00f1an, no tanto el pan material, alimento del cuerpo, cuanto el pan eucar\u00edstico que debe ser consumido cada d\u00eda.\u201d (Actas de P\u00edo X, Bonne Presse, T.2 p. 253).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz del evangelio jo\u00e1nico, este texto recapitula de manera muy densa, primero, la ense\u00f1anza del Dios de la primera Alianza a trav\u00e9s de la figura del man\u00e1 cotidiano de los Hebreos en el desierto, luego la del Dios de la Nueva Alianza, de Cristo, en los Evangelios sin\u00f3pticos, inculcando el pedido del pan de cada d\u00eda cuyo sentido eucar\u00edstico es propuesto por la unanimidad moral de los Padres de la Iglesia. El texto afirma, de manera impresionante, c\u00f3mo las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, y luego los Padres, convergen para indicar la voluntad divina: que el pan eucar\u00edstico sea comido cada d\u00eda por los miembros de la Iglesia de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El discurso del Pan de Vida, al presentarnos el man\u00e1 cotidiano como una prefiguraci\u00f3n &#8211; por lo dem\u00e1s negativa &#8211; del pan vivo bajado del cielo, nos hace comprender que este pan vivo debe ser comido tanto tiempo como dure el exilio terrestre, o sea cada d\u00eda hasta la entrada en la Tierra Prometida. El texto de la Santa Sede agregaba el testimonio del libro de los Hechos (2, 42-46) seg\u00fan el cual los nuevos bautizados se \u201cmostraban fieles a la fracci\u00f3n del pan (&#8230;) D\u00eda tras d\u00eda, part\u00edan el pan en sus casas\u201d. Varios exegetas reconocen el sentido eucar\u00edstico de esta doble menci\u00f3n, esclarecida por el discurso sobre el Pan de Vida. Sin embargo los exegetas se dividen sobre, si es eucar\u00edstico o no, el sentido del pan cotidiano pedido en la Pater. Algunos han considerado que el sentido literal concierne al pan material en tanto que el sentido eucar\u00edstico constituir\u00eda una interpretaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los criterios exeg\u00e9ticos reconocidos por el Concilio Vaticano II permiten deducir con certeza el sentido eucar\u00edstico; el CEC (\u00a7 112 ss) cita tres: estar atento al contenido y a la unidad de toda la Escritura, en raz\u00f3n de la unidad del designio de Dios, cuyo centro es Cristo; leer la escritura en la tradici\u00f3n viviente de toda la Iglesia, de la que son testigos privilegiados los Padres, y en la fidelidad a analog\u00eda de la fe, es decir a la cohesi\u00f3n de las verdades de la fe, entre ellas y con el contenido total de la revelaci\u00f3n, porque Dios no se contradice nunca. Aplicando estos criterios, el CEC (\u00a7 2835 a 2837) expone aquello que llama \u201cel sentido espec\u00edficamente cristiano\u201d del pedido del pan cotidiano: \u201cConcierne la palabra de Dios a acoger en la fe al cuerpo de Cristo recibido en la Eucarist\u00eda\u201d. Luego, el CEC analiza largamente la doble alusi\u00f3n temporal contenida en las dos comparaciones comparaci\u00f3n (Mateo, Lucas) del cuarto pedido: \u201cel pan nuestro de cada d\u00eda, d\u00e1nosle hoy\u201d, epiousios, recordando el alcance eucar\u00edstico de este t\u00e9rmino epiousios, que no tiene otro uso en el Nuevo Testamento. Citemos: \u201cTomado en un sentido temporal, epiousios es una recuperaci\u00f3n pedag\u00f3gica de \u201choy\u201d (Ex 16, 19-21), para confirmarnos en una confianza sin reservas. Tomado en un sentido temporal, epiousios significa todo lo que es necesario para la vida, todo bien suficiente para la vida. Tomado en sentido literal, el t\u00e9rmino epiousios (\u201csuperesencial\u201d) designa directamente el cuerpo de Cristo, remedio de inmortalidad sin el cual no tenemos la Vida en nosotros (Jn 6, 53-56); finalmente, ligado al sentido precedente, el sentido celestial es evidente&#160;: este d\u00eda es el del se\u00f1or, el del fest\u00edn del reino, anticipado en la Eucarist\u00eda que es ya la prenda del reino que viene. Es por esto que conviene que la liturgia eucar\u00edstica sea celebrada cada d\u00eda\u201d. El CEC puede entonces concluir: la Eucarist\u00eda es nuestro pan cotidiano. Bock y Carmignac han mostrado el sentido profundo del pedido, en el Pater, del pan cotidiano visto en la prolongaci\u00f3n del man\u00e1 cotidiano, el nuevo man\u00e1 de la Nueva y Eterna Alianza, ese man\u00e1 que esperaban los jud\u00edos del periodo intertestamentario. Carmignac precisa incluso, en sus Recherches sur le Notre P\u00e8re (Paris 1969, p. 198): \u201cLa literatura talm\u00fadica y midr\u00e1shica, cuya redacci\u00f3n es ciertamente bastante posterior al tiempo de Cristo, contiene tambi\u00e9n diversas tradiciones antiguas que muestran que el man\u00e1 continuaba siendo considerado como el alimento especial de los tiempos mesi\u00e1nicos\u201d. Desde este punto de vista, convendr\u00eda estudiar las perspectivas eucar\u00edsticas de los Padre de la Iglesia a prop\u00f3sito del man\u00e1 cotidiano dado al pueblo elegido en peregrinaje hacia la Tierra Santa.\n<\/p>\n<h1>Los Padres<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los comentarios de los Padres sobre el alcance cotidiano del pedido del pan eucar\u00edstico contin\u00faan iluminando a la Iglesia y a nuestra vidas. Citemos aqu\u00ed a Cipriano, Basilio, Ambrosio y Agust\u00edn. Conviene distinguir, a prop\u00f3sito de los Padres, lo que dicen sobre la pr\u00e1ctica efectiva de una frecuencia eucar\u00edstica determinada en sus tiempos y en sus regiones respectivas por una parte, y c\u00f3mo, por otra parte interpretan las voluntades de Cristo manifestadas en el Nuevo Testamento. Si sus descripciones hist\u00f3ricas manifiestan una gran variedad de ritmos eucar\u00edsticos su testimonio en favor del recurso cotidiano a la Eucarist\u00eda impacta por la profundidad y el numero de las motivaciones. En el siglo III, para Cipriano, en su tratado sobre la Oraci\u00f3n dominical, hace falta \u201ctemer, al abstenerse del cuerpo de Cristo, separarse de la salvaci\u00f3n: \u2018si ustedes no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tendr\u00e1n la vida en ustedes\u2019 (Jn 6, 54). Y por consecuencia pedimos que nos sea dado cada d\u00eda nuestro pan, es decir Cristo, para no apartarnos de la santificaci\u00f3n y del cuerpo de Cristo, nosotros que permanecemos y vivimos en \u00c9l\u201d (\u00a7 18) Retengamos la afirmaci\u00f3n: Christum daris petimus. La Eucarist\u00eda cotidiana es vista aqu\u00ed como un medio de perseverar en la gracia de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el a\u00f1o 372 San Basilio, al escribir a una mujer, dijo: \u201cComulgar todos los d\u00edas, participar continuamente de la Vida, es vivir en plenitud\u201d (Carta 93, RJ 919). Luego el santo agrega: \u201cComulgamos cada semana cuatro veces (domingo, mi\u00e9rcoles, viernes y s\u00e1bado)\u201d. Este Padre era consciente de una diferencia entre el ideal y su realizaci\u00f3n concreta. El Papa Juan Pablo II cit\u00f3 este texto de Basilio de Cesarea en su carta consagrada al santo el 2 de enero de 1980. Poco despu\u00e9s, San Ambrosio, obispo de Mil\u00e1n, en su Tratado sobre los sacramentos, se expresa en estos t\u00e9rminos: \u201c\u00bfQu\u00e9 te dice el Ap\u00f3stol?\u201d Cada vez que le recibimos, anunciamos la muerte del Se\u00f1or (I Cor 11, 25-26). Si anunciamos la muerte del Se\u00f1or, anunciamos el perd\u00f3n de los pecados. Su sangre es derramada para el perd\u00f3n de los pecados. Debo recibirlo siempre porque siempre perdona mis pecados. Yo, que peco siempre, debo tener un remedio siempre. \u00a1Oyes decir que cada vez que se ofrece un sacrificio se representa la muerte del Se\u00f1or lo mismo que la remisi\u00f3n de los pecados, y no recibes cada d\u00eda este pan de vida! El que tiene una herida busca un remedio. El remedio es el venerable y celestial Sacramento\u201d (De Sacramentis, IV. 6.26 y V. 4.25-26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprendemos el pensamiento de Ambrosio. El sacrificio de la muerte del Resucitado obtiene la remisi\u00f3n de los pecados. Ahora bien, es este sacrificio el que hacemos nuestro y ofrecemos al recibir la Eucarist\u00eda. Sabiendo que tenemos necesidad de obtener cada d\u00eda la remisi\u00f3n de nuestros pecados cotidianos, \u00bfc\u00f3mo no comulgar cada d\u00eda tal como el Se\u00f1or nos invita haci\u00e9ndonos pedir \u201ccada d\u00eda este pan de vida eterna que reconforta la substancia de nuestra alma\u201d? Dice expresivamente San Ambrosio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su hijo espiritual Agust\u00edn persigue el mismo fin. En su serm\u00f3n 227, 1, dirigi\u00e9ndose el d\u00eda de Pascua a los que hab\u00edan sido bautizados la noche anterior, Agust\u00edn les dijo: \u201cDeben saber que han recibido lo que recibir\u00e1n, lo que deber\u00edan recibir cada d\u00eda: este pan que ven sobre el altar, santificado por la palabra de Dios, es el cuerpo de Cristo\u201d. El texto es muy fuerte: \u201dLo que deber\u00edan recibir cada d\u00eda: quis quotidie accipere debeastis\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por cierto, como lo precisar\u00e1 m\u00e1s tarde San P\u00edo X, este deber de recepci\u00f3n cotidiana no corresponde a un precepto divino sino solamente a un ardient\u00edsimo deseo de Cristo y de su Iglesia del que ya estaba consciente la comunidad de Hipona a fines del siglo IV y principios del siglo V gracias a la palabra de Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En San Agust\u00edn, como en los Padres en general, el simbolismo eucar\u00edstico del pan cotidiano no es el \u00fanico: es conjuntamente que el cuerpo de Cristo y su Palabra constituyen un pan de Vida comido en la fe; la Palabra hace conocer la Eucarist\u00eda e inflama de amor por ella. Ambas son, conjuntamente, el pan del alma, ese pan que reciben los \u00fanicos hijos de Dios, mientras que el pan material, alimento del cuerpo mortal, Dios lo da no solamente a los que cantan su alabanza, sino adem\u00e1s &#8211; nos recuerda Agust\u00edn &#8211; a los blasfemos (Serm\u00f3n 56). La misma Iglesia, que recomienda la comuni\u00f3n cotidiana del cuerpo de Cristo, aconseja tambi\u00e9n la audici\u00f3n o la lectura cotidiana de su Palabra, ofrecida precisamente como alimento en la liturgia eucar\u00edstica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda multiplicar las citas patr\u00edsticas sobre el sentido eucar\u00edstico del pan cotidiano. Esto no es necesario. Dirij\u00e1monos ahora hacia el Magisterio papal y conciliar porque los Padre, para la inmensa mayor\u00eda de los obispos, expresan ya su magisterio ordinario y universal.\n<\/p>\n<h1>El magisterio de la Iglesia<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del periodo patr\u00edstico- y esto es bien conocido &#8211; el fervor de la caridad nutrida por la Eucarist\u00eda frecuentemente recibida disminuy\u00f3, y su pr\u00e1ctica devino tan rara que en 1215 el IV Concilio Ecum\u00e9nico de Letr\u00e1n debi\u00f3 estatuirla bajo la obligaci\u00f3n de una frecuencia m\u00ednima: todos los miembros de la Iglesia, para perseverar en la gracia divina, comulgar\u00edan al menos una vez por a\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento, sin favorecer expl\u00edcitamente la comuni\u00f3n cotidiana, la propon\u00eda impl\u00edcitamente a todos los cat\u00f3licos expresando el \u201cdeseo de que todos los fieles comulguen no solamente espiritualmente sino adem\u00e1s sacramentalmente en cada misa donde estuvieren presente, con el fin de recibir m\u00e1s abundantemente los frutos del sant\u00edsimo sacrificio de la misa\u201d (DS 1747, texto de 1562).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este texto toma toda su importancia en el contexto de una declaraci\u00f3n anterior del mismo concilio, recapitulando la teolog\u00eda patr\u00edstica y medieval en lo concerniente a los efectos de la comuni\u00f3n sacramental; en efecto, en 1551, el concilio hab\u00eda recordado (DS 1638) que la comuni\u00f3n eucar\u00edstica \u201cnos libera de las faltas veniales, nos preserva de los pecados mortales, nos liga mediante lazos muy estrechos de fe, de esperanza y de caridad con el cuerpo de la Iglesia, cuyo jefe es Cristo, y constituye la prenda de nuestra glorificaci\u00f3n futura y de nuestra perpetua felicidad\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, cada comuni\u00f3n sacramental realizada en estado de gracia afecta nuestro pasado de pecado, fortifica nuestro presente de gracia, preserva nuestro futuro terrestre y merece nuestro futuro eterno. Tales son las intenciones con las cuales el cristiano debe comulgar, siguiendo al concilio, para que su comuni\u00f3n, lejos de ser la comida sacr\u00edlega de su propia condenaci\u00f3n que denunciaba san Pablo en su primera carta a los Corintios (11, 27-32), sea, por el contrario, una comuni\u00f3n inseparablemente sacramental y espiritual (DS 1638, 1646 y 1648).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De estos temas tridentinos, como del conjunto de la teolog\u00eda cat\u00f3lica, resalta claramente que el comulgante, a trav\u00e9s de cada nueva comuni\u00f3n sacramental y espiritual, recibe un nuevo aumento de gracia santificante, una nueva remisi\u00f3n de sus pecados veniales, nuevas y poderosas defensas para evitar el pecado en el futuro, nuevos m\u00e9ritos y se dispone a recibir durante la vida eterna nuevos y admirables grados de gloria, es decir, de conocimiento y de amor de Dios trino y uno como todos y cada uno de los elegidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la apertura del concilio de Trento, el rigorismo jansenista continuaba haciendo dif\u00edcil el acceso a la comuni\u00f3n frecuente y cotidiana, especialmente a los mercaderes y a los esposos. Se discut\u00eda sobre las disposiciones necesarias para comulgar, e inclusive los te\u00f3logos de buena marca pensaban que la comuni\u00f3n deb\u00eda ser rara y sometida a numerosas condiciones previas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed las intervenciones liberadoras de dos Papas, el bienaventurado Inocencio XI, en 1679, y San P\u00edo X, en 1905 y 1910. San P\u00edo X zanj\u00f3 la controversia&#160;: apoy\u00e1ndose sobre los Padres de la Iglesia recordaba \u201cque ning\u00fan precepto reclamaba a los comulgantes cotidianos disposiciones m\u00e1s grandes que aquellas pedidas para la comuni\u00f3n semanal\u201d y proclam\u00f3 un principio hoy d\u00eda bastante olvidado: \u201cLos frutos de la comuni\u00f3n cotidiana son mucho m\u00e1s abundantes que los de la comuni\u00f3n semanal\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ser m\u00e1s precisos, para poder comulgar cada d\u00eda basta estar en estado de gracia y tener una recta intenci\u00f3n, es decir, aproximarse a la Eucarist\u00eda, no por h\u00e1bito sino para combatir sus faltas, crecer en la caridad y satisfacer la voluntad divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, para comulgar fructuosamente no es necesario estar exento de pecado venial deliberado, aunque esto es muy deseable. Por otra parte, a partir de San P\u00edo X, no es posible que los comulgantes cotidianos no se corrijan de su afici\u00f3n a los pecados veniales, sobrentendi\u00e9ndose que crecen en la gracia cada d\u00eda. As\u00ed, en esa \u00e9poca, los comentadores subrayaron con raz\u00f3n que las personas que no comulgaban m\u00e1s que una vez por semana, cuando ten\u00edan la posibilidad de hacerlo a menudo, comulgaban raramente. Este punto parece haber sido olvidado hoy d\u00eda por un cierto n\u00famero de eclesi\u00e1sticos, que tienden a considerar a los comulgantes de cada domingo como comulgantes frecuentes. Sucede que los enemigos de un cierto laxismo eucar\u00edstico actual, del que son v\u00edctimas aquellos que se confiesan raramente, caen en un neojansenismo al callar la invitaci\u00f3n eclesial a la comuni\u00f3n cotidiana: inclusive si algunos abusan de ella, todos tienen el derecho de conocerla\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las declaraciones tridentinas y las de P\u00edo X sobre los efectos de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, han sido magn\u00edficamente retomadas y profundizadas por el Papa P\u00edo XII en su enc\u00edclica Mediator Dei et hominum, en 1947. Digo \u201cprofundizadas\u201d, porque P\u00edo XII, siguiendo a Benedicto XIV, introdujo una noci\u00f3n, no presente en el concilio de Trento, concerniente a la naturaleza misma de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica: ella es una participaci\u00f3n del sacrificio. Dicho de otra manera, comulgar es volverse una sola v\u00edctima con Cristo crucificado y resucitado para la salvaci\u00f3n del mundo, Comer y beber a la divina v\u00edctima, no es solamente consumir una comida divina, sino adem\u00e1s insertarse en la oblaci\u00f3n sacrificial que esta v\u00edctima hace de ella misma para la felicidad eterna de cada persona humana; es, pues, disponerse en ella y con ella a entregar su cuerpo y a derramar su sangre para merecer a otro la gracia de apropiarse el mismo y \u00fanico sacrificio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dig\u00e1moslo de Paso, la enc\u00edclica de P\u00edo XII sobre la liturgia sigue siendo el m\u00e1s bello y el m\u00e1s profundo de todos los documentos oficiales de la Iglesia sobre el sacrificio de la misa, el m\u00e1s \u00fatil para penetrar y comprender su naturaleza \u00edntima. Por esta raz\u00f3n su influencia sobre los documentos oficiales del concilio Vaticano II ha sido tan expl\u00edcita y tan grande: la enc\u00edclica fue citada ocho veces, de las cuales cinco fueron en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia Lumen Gentium (19, 11, 28 y 50). En particular, P\u00edo XII trata expl\u00edcitamente el tema de la comuni\u00f3n cotidiana. \u201cDios hace que los cristianos participen en el divino sacrificio recibiendo en la comuni\u00f3n sacramental, inclusive todos los d\u00edas si lo pudieran, el cuerpo de Jes\u00fas ofrecido por todos al Padre eterno\u201d. Subrayando la ofrenda de Cristo por nosotros en el contexto de la comuni\u00f3n, P\u00edo XII invita a concebirla como una participaci\u00f3n en la ofrenda (como v\u00edctima) de Cristo para el mundo. La presencia real no es solamente la de Dios hecho hombre, sino adem\u00e1s la de Dios-v\u00edctima glorificada. Comulgar cada d\u00eda es volverse cada vez m\u00e1s una v\u00edctima en Cristo, por \u00c9l y con El y para \u00c9l. Eso es lo que ha ense\u00f1ado el concilio Vaticano II en la constituci\u00f3n Lumen Gentium citando la enc\u00edclica de P\u00edo XII.\n<\/p>\n<h1>Vaticano II<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos as\u00ed al magisterio m\u00e1s reciente de la Iglesia, las ense\u00f1anzas del concilio Vaticano II.<br \/>\nSi es cierto que la constituci\u00f3n sobre la liturgia no menciona tan expl\u00edcitamente la comuni\u00f3n cotidiana, est\u00e1, sin embargo, fuertemente inculcada por el decreto conciliar sobre las Iglesias orientales cat\u00f3licas, (\u00a7 15). As\u00ed se puede decir: \u201cSe recomienda vivamente a los fieles recibir la santa Eucarist\u00eda inclusive todos los d\u00edas: enixe quotidie\u201d (Enixe: con todas sus fuerzas). Este texto est\u00e1 en perfecta armon\u00eda con otra recomendaci\u00f3n conciliar hecha, esta vez, a los sacerdotes: se les recomienda, en efecto, celebrar cada d\u00eda el sacrificio eucar\u00edstico, acto supremo de su ministerio sacerdotal. Nos encontramos en presencia de la primera recomendaci\u00f3n expl\u00edcita de la comuni\u00f3n cotidiana por un concilio ecum\u00e9nico. \u00bfC\u00f3mo no destacar el magn\u00edfico progreso doctrinal concerniente a la pr\u00e1ctica eucar\u00edstica en el historia de los concilios ecum\u00e9nicos, este crescendo en la exhortaci\u00f3n consoladora de una Iglesia siempre preocupada de hacernos participar en la Eucarist\u00eda?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio de Nicea, en 325, recomienda facilitar el acceso a la comuni\u00f3n a los moribundos. El concilio de Letr\u00e1n IV, en 1215, convoca a la amable y amante obligaci\u00f3n grave de una comuni\u00f3n anual. El concilio de Trento recomienda impl\u00edcitamente y realmente la comuni\u00f3n cotidiana en el contexto del recuerdo de la interpretaci\u00f3n eucar\u00edstica del pan cotidiano que hab\u00edan dado los Padres de la Iglesia. El concilio Vaticano II lo corona todo recomendando expl\u00edcitamente la comuni\u00f3n cotidiana a todos los bautizados. \u00a1Pero sin duda es uno de los consejos menos citados, tal vez el menos comentado del \u00faltimo concilio!\u00a1 Pero no deja de ser important\u00edsimo, en la medida en que concierne mucho m\u00e1s a la vida cotidiana del cristiano que a las declaraciones, tan sutiles, sobre la libertad religiosa y sobre la colegialidad episcopal.!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el pedido del pan cotidiano tenga tambi\u00e9n en consideraci\u00f3n el pan material y la palabra de Dios, su sentido eucar\u00edstico, unido a los otros dos, sostenido por los Padres, por los catecismos de los dos concilios de Trento y de Vaticano II, y por el magisterio ordinario y universal de la Iglesia, est\u00e1 contenido en la revelaci\u00f3n a la cual se adhiere la fe cat\u00f3lica y podr\u00eda ser definida como tal por la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos documentos posteriores han completado, en el plano pastoral, el acento puesto por el concilio Vaticano II sobre la comuni\u00f3n cotidiana:<br \/>\n&#8211; en 1967, la Santa Sede, en la instrucci\u00f3n Eucharisticum Mysterium, ped\u00eda, siguiendo a San P\u00edo X, a los curas, confesores y predicadores exhortar frecuentemente al pueblo cristiano a la comuni\u00f3n cotidiana. La Instrucci\u00f3n recordaba tambi\u00e9n &#8211; punto a menudo desconocido hoy d\u00eda &#8211; que conviene dar la comuni\u00f3n fuera de la misa a los fieles que estuvieran impedidos de participar en ella en raz\u00f3n de un horario inc\u00f3modo. Insist\u00eda, finalmente, sobre la necesidad de hacer accesible a toda hora la comuni\u00f3n cotidiana a los enfermos y a los ancianos, inclusive si no hubiera peligro de muerte;<br \/>\n&#8211; en 1973, la Santa Sede public\u00f3 un ritual para la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n fuera de la misa, previendo un rito m\u00e1s largo y otro m\u00e1s breve,. Estos dos ritos ten\u00edan un punto com\u00fan. Hac\u00eda falta que la proclamaci\u00f3n de la palabra ilumine y acompa\u00f1e la comuni\u00f3n del pan eucar\u00edstico, lo que constituye una aplicaci\u00f3n particular de un principio general de la reforma lit\u00fargica operada recientemente: el pan de la palabra y el pan de la Eucarist\u00eda constituyen conjuntamente el pan espec\u00edficamente cristiano de la Nueva Alianza.<br \/>\nII Hacia el futuro de una Iglesia plenamente eucar\u00edstica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la declaraci\u00f3n del concilio Vaticano II sobre la comuni\u00f3n cotidiana, fuertemente aconsejada, marca un progreso importante en la toma de conciencia eclesial frente al llamado de Cristo, preocupado de darse siempre m\u00e1s a la Iglesia, nos invita sobre todo a una urgente y radical renovaci\u00f3n de nuestra pastoral en ese asunto. Me gustar\u00eda presentar aqu\u00ed algunos aspectos fundamentales: se trata nada menos que la elaboraci\u00f3n de una pastoral totalmente centrada sobre el consejo evang\u00e9lico supremo, ofrecido a todos, de la comuni\u00f3n cotidiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. En lo sucesivo, la preparaci\u00f3n a cada uno de los sacramentos, especialmente a los del bautismo de los adultos, de la primera confesi\u00f3n, de la confirmaci\u00f3n y del matrimonio, deber\u00e1 ser inseparable de la preparaci\u00f3n a la misa y a la comuni\u00f3n cotidiana &#8211; es in\u00fatil objetar que en muchos lugares no hay sacerdotes, puesto que el c\u00f3digo de derecho can\u00f3nigo prev\u00e9 la posibilidad de nombrar laicos como ministros extraordinarios de la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n (CEC, \u00a7 230). La Eucarist\u00eda es la raz\u00f3n de ser de todos los otros sacramentos y muy especialmente del sacramento del orden: nuestros silencios sobre la misa cotidiana privan a numerosos j\u00f3venes de una superabundante fuerza sacramental, delante del llamado divino a un casto matrimonio, o al sacerdocio, o a la vida religiosa; la renovaci\u00f3n en el anuncio abrasador de la misa cotidiana condiciona largamente la soluci\u00f3n de los m\u00e1s graves problemas de las familias y de la Iglesia. Sin ella, toda verdadera pastoral de conjunto es imposible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) El relanzamiento del llamado a la misa cotidiana significa, de la manera m\u00e1s concreta, la vocaci\u00f3n de cada uno a la perfecci\u00f3n de la caridad, tal como lo ha subrayado el Concilio Vaticano II, porque la Eucarist\u00eda es el sacramento del fervor de la caridad, nexo de la perfecci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se podr\u00eda ser perfecto, como el Padre celestial es perfecto, despreciando el principal medio de serlo, a saber la cotidiana uni\u00f3n eucar\u00edstica con Cristo mediador?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) Es parad\u00f3jico pensar que cerca de un siglo despu\u00e9s de la carta liberadora de San P\u00edo X, no haya nacido ning\u00fan instituto religioso dedicado en primer lugar a la propagaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de la misa y de la comuni\u00f3n de cada d\u00eda entre los laicos, cuando han sido fundados numerosos institutos para poner en valor otros puntos, ciertamente \u00fatiles, pero menos fundamentales. Del mismo modo, ninguna de las asociaciones de fieles actualmente existentes parece tener este fin. Nada impide pensar que el tercer milenio estar\u00e1 marcado por la aparici\u00f3n de estas asociaciones y de estos institutos, por cuyas intenciones nos hace falta rezar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) Hace falta ir m\u00e1s lejos y reconocer que la Iglesia se vuelve plenamente Iglesia, no solamente cuando sus miembros se re\u00fanen alrededor del sacrificio de la Cruz perpetuado en la Eucarist\u00eda, sino adem\u00e1s y sobre todo cuando lo hacen cada d\u00eda. Es sobre todo a trav\u00e9s de la misa y de la comuni\u00f3n de cada d\u00eda que la Iglesia crece sin cesar en el ser y en la caridad. El concilio Vaticano II. citando a San Juan Cris\u00f3stomo, nos dice en su decreto sobre el ecumenismo (\u00a715) que es mediante la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda como la Iglesia de Dios se edifica y engrandece. Abramos aqu\u00ed un par\u00e9ntesis ecum\u00e9nico. Un monje atonita de la Iglesia ortodoxa griega, Nicodemo el Hagiorita, public\u00f3 en 1783 un libro sobre la comuni\u00f3n cotidiana, presentado al p\u00fablico franc\u00f3fono por el llorado te\u00f3logo dominico M. J. Le Guillou . Para este monje, que las Iglesias griega y rusa han canonizado, el que tiene la conciencia pura debe comulgar cada d\u00eda y hacer as\u00ed la voluntad de Dios. Seg\u00fan \u00e9l, el Cristo eucar\u00edstico es el pan cotidiano que pedimos al Padre, y la liturgia es esencialmente asamblea eucar\u00edstica. La Iglesia tiene por raz\u00f3n de ser la uni\u00f3n eucar\u00edstica de cada uno de sus miembros con Cristo, comido y bebido despu\u00e9s de haber sido ofrecido por el mundo entero. Una eclesiolog\u00eda no es plenamente eucar\u00edstica m\u00e1s que reconociendo la necesidad, para cada uno de sus miembros, de crecer cada d\u00eda, por una participaci\u00f3n siempre m\u00e1s ferviente, en la Eucarist\u00eda, en la caridad respecto de Cristo y de los otros bautizados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Padre quiere reunirnos cada d\u00eda, nutri\u00e9ndonos con su Hijo \u00fanico. Aceptando la invitaci\u00f3n a la comuni\u00f3n cotidiana dignamente preparada, permitimos a Cristo glorificado continuar construyendo por nuestro intermedio su Iglesia local y universal. Tengamos el valor de decirlo: el progreso simult\u00e1neo de los creyentes cat\u00f3licos y ortodoxos en direcci\u00f3n de la misa y de la comuni\u00f3n cotidiana deber\u00eda constituir el factor secreto y mejor que arranque a Dios, mediante la violencia del humilde amor, nuestro com\u00fan retorno a la plena comuni\u00f3n jer\u00e1rquica y mutua en la fe integral en la comuni\u00f3n com\u00fan del Cordero inmolado. En este sentido, esperamos que nuestros hermanos ortodoxos se apresurar\u00e1n a traducir en las lenguas occidentales el tratado de Nicodemo el Hagiorita sobre la comuni\u00f3n cotidiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5) Entre tanto, el tiempo apremia. Antes del regreso de Cristo en gloria, la Iglesia debe pasar por una prueba final que estremecer\u00e1 la fe de numerosos creyentes: es el misterio de iniquidad del Anticristo que est\u00e1 ya en obra, \u00bfes decir, el misterio del hombre glorific\u00e1ndose a s\u00ed mismo en el lugar de Cristo Eucar\u00edstico (cf. CEC, \u00a7 675, resumiendo varios textos del Nuevo Testamento)? La Iglesia no entrar\u00e1 en la gloria del reino m\u00e1s que a trav\u00e9s de esta \u00faltima Pascua, siguiendo cada vez m\u00e1s, d\u00eda a d\u00eda a su Se\u00f1or en su muerte y resurrecci\u00f3n (CEC 677). Si, el tiempo apremia. \u00bfCu\u00e1ndo veremos a los consejos parroquiales y presbiterales intercambiar opiniones sobre los mejores medios de llevar al Cristo cotidiano del altar y del tabern\u00e1culo a todo los miembros de la comunidad locales? \u00bfCu\u00e1ndo veremos a los obispos pedir al Papa una enc\u00edclica sobre la misa dominical y sobre la comuni\u00f3n cotidiana? \u00bfCu\u00e1ndo veremos a un Papa convocar en Roma a un s\u00ednodo episcopal que trate el supremo consejo evang\u00e9lico, llamando a la participaci\u00f3n cotidiana de todos a la victoria eucar\u00edstica del Cordero de Dios? \u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1 que este supremo consejo evang\u00e9lico, el de la Eucarist\u00eda cotidiana &#8211; consejo que a diferencia de los otros, no s\u00f3lo elimine los obst\u00e1culos a la obligatoria perfecci\u00f3n de la caridad, sino adem\u00e1s la nutra positivamente &#8211; sea reconocido como el que estructure un modo de vida que no se encuentre m\u00e1s que en la sola Iglesia de Cristo y que est\u00e9 fundado sobre la fe en Cristo. Tal fue la intuici\u00f3n genial del te\u00f3logo espa\u00f1ol Suarez&#160;: el estado de la vida cristiana, fundamento del matrimonio y de la vida religiosa, y \u00e9l mismo fundado sobre el bautismo y sobre la confirmaci\u00f3n, es un estado de perfecci\u00f3n. Este estado obliga a la perfecci\u00f3n de la caridad, dada por la Eucarist\u00eda frecuente y cotidiana. El consejo de la comuni\u00f3n cotidiana se muestra as\u00ed como el de la perfecci\u00f3n eucar\u00edstica en la caridad. Constituye el punto culminante de la evangelizaci\u00f3n y de toda la econom\u00eda org\u00e1nica y sacramental de la salvaci\u00f3n. Alentando la participaci\u00f3n sacramental y cotidiana en el sacrificio eucar\u00edstico, el concilio Vaticano II ha promovido un estado de vida estable, el estado de la vida cristiana, con miras a la perfecci\u00f3n eterna de los bautizados-confirmados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTraducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para ACI Prensa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Segundo Coloquio del C.I.E.L &#8211; octubre de 1996.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Breve visi\u00f3n hist\u00f3rica sobre la ense\u00f1anza de la Iglesia en el pasado 2 La escritura 3 Los Padres 4 El magisterio de la Iglesia 5 Vaticano II Breve visi\u00f3n hist\u00f3rica sobre la ense\u00f1anza de la Iglesia en el pasado Me propongo presentar aqu\u00ed algunas breves consideraciones sobre un punto capital para la vida &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunion-frecuente-consideraciones-teologicas-y-pastorales\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOMUNION FRECUENTE: CONSIDERACIONES TEOLOGICAS Y PASTORALES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24021","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24021","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24021"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24021\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24021"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24021"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24021"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}