{"id":24026,"date":"2016-02-05T16:21:33","date_gmt":"2016-02-05T21:21:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nominalismo-realismo-conceptualismo\/"},"modified":"2016-02-05T16:21:33","modified_gmt":"2016-02-05T21:21:33","slug":"nominalismo-realismo-conceptualismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nominalismo-realismo-conceptualismo\/","title":{"rendered":"NOMINALISMO, REALISMO, CONCEPTUALISMO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Estos t\u00e9rminos se usan para designar las teor\u00edas que se han propuesto como soluci\u00f3n a una de las cuestiones m\u00e1s importantes de la filosof\u00eda, a menudo mencionada como el problema de los universales, que, aunque fue el tema favorito de discusi\u00f3n en \u00e9pocas antiguas, y especialmente en la Edad Media, se destaca a\u00fan en la filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea. Nos proponemos discutir en este art\u00edculo:\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El Problema y las Soluciones Propuestas\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Realismo exagerado<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Nominalismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Conceptualismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">1.4 Realismo moderado<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">2 Principales Formas Hist\u00f3ricas de Nominalismo, Realismo y Conceptualismo\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.1 En la filosof\u00eda griega<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">2.2 En la filosof\u00eda de la Edad Media<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">2.3 Desde el siglo XIII<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">2.4 En la filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">3 Los Reclamos del Realismo Moderado<\/li>\n<\/ul>\n<h3>El Problema y las Soluciones Propuestas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema de los universales es el problema de la correspondencia de nuestros conceptos intelectuales con las cosas que existen fuera de nuestro intelecto. Mientras que los objetos externos son determinados, individuales, formalmente excluyentes de toda multiplicidad, nuestros conceptos o representaciones mentales nos ofrecen las realidades independientes de toda determinaci\u00f3n particular; son abstractos y universales. La cuesti\u00f3n, por tanto, consiste en descubrir hasta qu\u00e9 punto los conceptos de la mente corresponden a las cosas que representan; c\u00f3mo la flor que concebimos representa la flor que existe en la naturaleza; en una palabra, si nuestras ideas son fieles y tienen realidad objetiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han ofrecido cuatro soluciones del problema. Es necesario describirlas cuidadosamente, pues los autores no siempre usan los t\u00e9rminos en el mismo sentido.\n<\/p>\n<p>Realismo exagerado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El realismo exagerado sostiene que hay conceptos universales en la mente y cosas universales en la naturaleza. Hay, por tanto, un estricto paralelismo entre el ser en la naturaleza y el ser en el pensamiento, puesto que el objeto externo est\u00e1 revestido del mismo car\u00e1cter de universalidad que descubrimos en el concepto. Esta es una soluci\u00f3n simple, pero que va contra los dictados del sentido com\u00fan.\n<\/p>\n<p>Nominalismo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El realismo exagerado inventa un mundo de realidad que corresponde exactamente a los atributos del mundo del pensamiento. El nominalismo, por el contrario, modela el concepto sobre el objeto externo, que sostiene es individual y particular. El nominalismo por consiguiente niega la existencia de conceptos abstractos y universales, y rechaza admitir que el intelecto tenga la facultad de engendrarlos. Lo que llamamos ideas generales son s\u00f3lo nombres, meras designaciones verbales, que sirven como etiquetas a colecciones de cosas o a series de acontecimientos particulares. De ah\u00ed el t\u00e9rmino nominalismo. Ni el realismo exagerado ni el nominalismo encuentra dificultad en establecer correspondencia entre la cosa en el pensamiento y la cosa que existe en la naturaleza, puesto que por caminos diferentes, ambos postulan la perfecta armon\u00eda entre las dos. La dificultad real aparece cuando asignamos atributos diferentes a la cosa en la naturaleza y a la cosa en el pensamiento; si sostenemos que la una es individual y la otra universal. Surge entonces una antinomia entre el mundo de la realidad y el mundo como se representa en la mente, y eso nos lleva a investigar c\u00f3mo la noci\u00f3n general de flor concebida por la mente es aplicable a las flores particulares y determinadas de la naturaleza.\n<\/p>\n<p>Conceptualismo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conceptualismo admite la existencia en nosotros de conceptos abstractos y universales (de ah\u00ed su nombre), pero sostiene que no sabemos si los objetos mentales tienen o no alg\u00fan fundamento fuera de nuestras mentes o si los objetos individuales en la naturaleza poseen respectivamente y cada uno por s\u00ed mismo las realidades que concebimos como efectivas en cada uno de ellos. Los conceptos tienen un valor ideal; no tienen valor real, o al menos no sabemos si tienen valor real.\n<\/p>\n<p>Realismo moderado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El realismo moderado, finalmente, declara que hay conceptos universales que representan fielmente realidades que no son universales. \u201c\u00bfC\u00f3mo puede haber armon\u00eda ente los primeros y las \u00faltimas? Estas \u00faltimas son particulares, pero tenemos la facultad de represent\u00e1rnoslas a nosotros mismos de manera abstracta. Ahora bien el g\u00e9nero abstracto, cuando el intelecto lo considera reflexivamente y lo contrasta con los sujetos particulares en los que se hace realidad o es capaz de hacerse realidad, es atribuible indiferentemente a cualquiera y a todos ellos. Esta aplicabilidad del g\u00e9nero abstracto a los individuos es su universalidad.\u201d (Mercier, \u00abCrit\u00e9riologie\u00bb, Lovaina, 1906, p. 343).\n<\/p>\n<h3>Principales Formas Hist\u00f3ricas de Nominalismo, Realismo y Conceptualismo<\/h3>\n<p>En la filosof\u00eda griega<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciliaci\u00f3n del uno y los muchos, de lo cambiante y lo permanente, fue uno de los problemas favoritos de los griegos; conduce al problema de los universales. La afirmaci\u00f3n t\u00edpica del realismo exagerado, la m\u00e1s franca hecha nunca, aparece en la filosof\u00eda de Plat\u00f3n; lo real debe poseer los atributos de necesidad, universalidad, unidad e inmutabilidad que se encuentran en nuestras representaciones intelectuales. Y como el mundo sensible contiene s\u00f3lo lo contingente, lo particular, lo inestable, se deduce que lo real existe fuera y por encima del mundo sensible. Plat\u00f3n lo llama eidos, idea. La idea es absolutamente estable y existe por s\u00ed misma (\u00f3ntos \u00f3n; aut\u00e1 kath&#8217;aut\u00e1), aislada del mundo fenom\u00e9nico, distinta del intelecto humano y divino. Siguiendo l\u00f3gicamente las directrices principales de su realismo, hace que una entidad ideal corresponda a cada una de nuestras representaciones abstractas. No s\u00f3lo las especies naturales (hombre, caballo) sino los productos artificiales (cama), no s\u00f3lo las sustancias (hombre) sino las propiedades (blanco, justo), las relaciones (doble, triple), e incluso las negaciones y la nada tienen una idea correspondiente en el mundo suprasensible. \u00abLo que hace de uno y uno dos, es una participaci\u00f3n de la d\u00edada (d\u00faas), y lo que hace de uno uno es una participaci\u00f3n de la m\u00f3nada (m\u00f3nas) en la unidad\u00bb (Fed\u00f3n, LXIX) El realismo exagerado de Plat\u00f3n, que reviste al ser real con los atributos del ser en el pensamiento, es la doctrina principal de su metaf\u00edsica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3teles rompi\u00f3 con estas opiniones exageradas de su maestro y formul\u00f3 la doctrina principal del realismo moderado. Lo real no es, como dice Plat\u00f3n, una vaga entidad de la que el mundo sensible es s\u00f3lo la sombra; habita en medio del mundo sensible. La sustancia individual (este hombre, ese caballo) es la \u00fanica que tiene realidad; s\u00f3lo ella puede existir. Lo universal no es algo en s\u00ed mismo; es inmanente a los individuos y se multiplica en todos los representantes de una clase. En cuanto a la formaci\u00f3n de la universalidad de nuestros conceptos (hombre, justo), es un producto de nuestra consideraci\u00f3n subjetiva. Los objetos de nuestras representaciones gen\u00e9ricas y espec\u00edficas pueden ciertamente ser llamados sustancias (ousiai), cuando designan la realidad fundamental (hombre) con las determinaciones accidentales (justo, grande); pero \u00e9stas son de\u00faterai ousiai (segundas sustancias), y por esto Arist\u00f3teles entiende precisamente que este atributo de universalidad que afecta a la sustancia como en el pensamiento no pertenece a la sustancia (la cosa en s\u00ed); es el resultado de nuestra elaboraci\u00f3n subjetiva. Este teorema de Arist\u00f3teles que completa la metaf\u00edsica de Her\u00e1clito (negaci\u00f3n de lo permanente) por medio de la de Parm\u00e9nides (negaci\u00f3n del cambio), es la ant\u00edtesis del platonismo, y puede ser considerado uno de los m\u00e1s sutiles pronunciamientos del peripatetismo. Fue a trav\u00e9s de esta sabia doctrina como el Estagirita ejerci\u00f3 su ascendencia sobre todo el pensamiento posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de Arist\u00f3teles la filosof\u00eda griega formul\u00f3 una tercera respuesta al problema de los universales, el conceptualismo. Esta soluci\u00f3n aparece en la ense\u00f1anza de los estoicos, quienes, como se sabe, figuran con el platonismo y el aristotelismo entre los tres sistemas originales de la gran \u00e9poca filos\u00f3fica de los griegos. La sensaci\u00f3n es el principio de todo conocimiento, y el pensamiento es s\u00f3lo una sensaci\u00f3n colectiva. Zeno de Elea comparaba la sensaci\u00f3n a una mano abierta con los dedos separados; la experiencia a la mano abierta con los dedos doblados; el concepto general nacido de la experiencia al pu\u00f1o cerrado. Ahora bien, los conceptos, reducidos a las sensaciones generales, tienen como su objeto, no la cosa externa y corp\u00f3rea captada por los sentidos (t\u00fagchanon), sino el lekt\u00f3on o la realidad concebida; si \u00e9sta tiene alg\u00fan valor real, no lo sabemos. La escuela aristot\u00e9lica adopt\u00f3 el realismo aristot\u00e9lico, pero los neoplat\u00f3nicos apoyaban la teor\u00eda plat\u00f3nica de las ideas que transformaron en una concepci\u00f3n emanacionista y monista del universo.\n<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda de la Edad Media<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante largo tiempo se pens\u00f3 que el problema de los universales monopoliz\u00f3 la atenci\u00f3n de los fil\u00f3sofos de la Edad Media, y que la disputa de los nominalistas y los realistas absorbi\u00f3 todas sus energ\u00edas. En realidad esa cuesti\u00f3n, aunque destacada en la Edad Media, estuvo lejos de ser la \u00fanica tratada por estos fil\u00f3sofos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Desde el principio de la Edad Media hasta el final del siglo XII:  Es imposible clasificar a los fil\u00f3sofos del comienzo de la Edad Media exactamente como nominalistas, realistas exagerados y moderados, o conceptualistas. Y la raz\u00f3n es que el problema de los universales es muy complejo. No implica meramente la metaf\u00edsica de lo individual y de lo universal, sino que suscita tambi\u00e9n importantes cuestiones de ideolog\u00eda&#8212;preguntas acerca de la g\u00e9nesis y la validez del conocimiento. Pero los primeros escol\u00e1sticos, inexpertos en asuntos tan delicados, no percibieron estos diversos aspectos del problema. No se desarroll\u00f3 espont\u00e1neamente en la Edad Media; se transmiti\u00f3 en un texto de la \u00abIsagoge\u00bb de Porfirio, un texto que parec\u00eda simple e inocente, aunque algo oscuro, pero al que la fuerza de las circunstancias constituy\u00f3 en punto de partida necesario de las primeras especulaciones medievales sobre los universales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porfirio divide el problema en tres partes:\n<\/p>\n<ul>\n<li> \u00bfExisten en la naturaleza los g\u00e9neros y las especies, o consisten en meros productos del intelecto? <\/li>\n<li> Si hay cosas aparte de la mente, \u00bfson corp\u00f3reas o incorp\u00f3reas? <\/li>\n<li> \u00bfExisten en el exterior los objetos (individuales) de los sentidos, o se hacen reales en estos \u00faltimos? <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMox de generibus et speciebus illud quidem sive subsistant sive in nudis intellectibus posita sint, sive subsistentia corporalia sint an incorporalia, et utrum separata a sesnsibilibus an in sensibilibus posita er circa haec subsistentia, decere recusabo.\u00bb Hist\u00f3ricamente, la primera de estas preguntas se discuti\u00f3 antes que las otras: la \u00faltima s\u00f3lo pudo haber surgido en ocasi\u00f3n de negarse un car\u00e1cter exclusivamente subjetivo a las realidades universales. Ahora bien, la primera pregunta era si los g\u00e9neros y las especies eran o no realidades objetivas: sive subsistant, sive in nudis intellectibus posita sint? En otras palabras, el \u00fanico punto en debate era la absoluta realidad de los universales: su verdad, su relaci\u00f3n con el entendimiento, no estaba en cuesti\u00f3n. El texto de Porfirio, aparte de la soluci\u00f3n que \u00e9l propon\u00eda en otra parte en obras desconocidas por los primeros escol\u00e1sticos, es un planteamiento inadecuado de la cuesti\u00f3n; pues s\u00f3lo toma en cuenta el aspecto objetivo y descuida el punto de vista psicol\u00f3gico que es el \u00fanico que puede dar la clave a la verdadera soluci\u00f3n. Adem\u00e1s, Porfirio, tras proponer su triple interrogaci\u00f3n en la \u00abIsagoge\u00bb, reh\u00fasa ofrecer una respuesta (dicere recusabo). Boecio, en sus dos comentarios, da respuestas que son vagas y escasamente consistentes. En el segundo comentario, que es el m\u00e1s importante, sostiene que genera y species son a la vez subsistentia e intellecta (1\u00aa pregunta), siendo la similaridad de las cosas la base (subjectum) tanto de su individualidad en la naturaleza como de su universalidad en la mente: que genera y species son incorp\u00f3reos no por naturaleza sino por abstracci\u00f3n (2\u00aa pregunta), y que ambos existen tanto dentro como fuera de los objetos de los sentidos (3\u00aa pregunta).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no estaba suficientemente claro para los principiantes, aunque podemos ver en ello la base de la soluci\u00f3n aristot\u00e9lica del problema. Los primitivos escol\u00e1sticos se enfrentaron al problema tal como propon\u00eda Porfirio: limitando la controversia a genera y species, y su soluci\u00f3n a la alternativa sugerida por la primera pregunta: \u00bfExisten los objetos de los conceptos (esto es, genera y species) en la naturaleza (subsistentia) o son meras abstracciones (nuda intellecta)? \u00bfSon, o no, cosas? Los que respond\u00edan afirmativamente tomaron el nombre de reales o realistas, los dem\u00e1s el de nominales o nominalistas. Los primeros o realistas, m\u00e1s numerosos en la Alta Edad Media (Fredegiso, R\u00e9my d&#8217;Auxerre, y Juan Escoto Eri\u00fagena en el siglo IX, Gerberto y Odon de Tournai en el X, y William de Champeaux en el XII) atribuyen a cada especie una esencia universal (subsistentia), de la que son tributarios todos los individuos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nominalistas, que deber\u00edan ser llamados m\u00e1s bien anti-realistas, afirman por el contrario que s\u00f3lo existen los individuos, y que los universales son cosas que se hacen reales en el estado universal en la naturaleza, o subsistentia. Y como adoptan la alternativa de Porfirio, concluyen que los universales son nuda intellecta (esto es, puramente representaciones intelectuales).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que Roscelin de Compi\u00e8gne no fuera m\u00e1s all\u00e1 de estas en\u00e9rgicas protestas contra el realismo, y que no sea un nominalista en el sentido exacto que hemos atribuido a la palabra m\u00e1s arriba, pues dependemos de otros para una expresi\u00f3n de sus opiniones, en cuanto que no se conserva ning\u00fan texto suyo que justifique que digamos que neg\u00f3 al intelecto la facultad de construir conceptos generales, distintos por naturaleza de la sensaci\u00f3n. De hecho, es dif\u00edcil comprender c\u00f3mo el nominalismo pudo existir en absoluto en la Edad Media, cuando s\u00f3lo es posible en una filosof\u00eda sensualista que niegue toda distinci\u00f3n natural entre la sensaci\u00f3n y el concepto intelectual. Adem\u00e1s hay poca evidencia de sensualismo en la Edad Media, y, como el sensualismo y el escolasticismo, as\u00ed tambi\u00e9n el nominalismo y el escolasticismo se excluyen mutuamente. Los diversos sistemas anti-realistas anteriores al siglo XIII son de hecho formas m\u00e1s o menos imperfectas de realismo moderado hacia el que tend\u00edan los esfuerzos del primer per\u00edodo, fases a trav\u00e9s de las cuales pasaba la misma idea en su evoluci\u00f3n org\u00e1nica. Estas etapas son numerosas, y varias han sido estudiadas en recientes monograf\u00edas (por ejemplo, la doctrina de Adelardo de Bath, de Gauthier de Mortagne, el indiferentismo, y la teor\u00eda de la collectio). El estadio decisivo est\u00e1 representado por Pedro Abelardo (1079-1142), quien indica claramente el papel de la abstracci\u00f3n, y c\u00f3mo nos representamos nosotros mismos los elementos comunes a las distintas cosas, capaces de hacerse reales en un n\u00famero indefinido de individuos de la misma especie, aunque s\u00f3lo el individuo existe. De eso al realismo moderado hay s\u00f3lo un paso; fue suficiente mostrar que un fundamento real nos permite atribuir la representaci\u00f3n general a la cosa individual. Es imposible decir quien fue el primero en el siglo XII en desarrollar la teor\u00eda en su integridad. El realismo moderado aparece plenamente en los escritos de Juan de Salisbury.\n<\/p>\n<p>Desde el siglo XIII<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIII todos los grandes escol\u00e1sticos resolvieron el problema de los universales mediante el realismo moderado (Santo Tom\u00e1s de Aquino, San Buenaventura, Juan Duns Scoto), y est\u00e1n as\u00ed de acuerdo con Averroes y Avicena, los grandes comentaristas \u00e1rabes de Arist\u00f3teles, cuyas obras hab\u00edan puesto recientemente en circulaci\u00f3n por medio de traducciones. Santo Tom\u00e1s formula la doctrina del realismo moderado en lenguaje preciso, y por esa sola raz\u00f3n podemos dar el nombre de realismo tomista a esta doctrina (ver m\u00e1s abajo). Con Guillermo de Ockham y la escuela terminista aparece la soluci\u00f3n estrictamente conceptualista del problema. El concepto abstracto y universal es un signo (signum), tambi\u00e9n llamado t\u00e9rmino (terminus; de ah\u00ed el nombre de terminismo dado al sistema), pero no tiene valor real, pues lo abstracto y lo universal no existen en forma alguna en la naturaleza y no tienen fundamento fuera de la mente. El concepto universal (intentio secunda) tiene como objeto representaciones internas, construidas por el entendimiento, a las que nada externo que corresponda puede atribuirse. El papel de los universales es servir como etiqueta, ocupar el lugar (supponere) en la mente de una multitud de cosas a las que puede atribuirse. El conceptualismo de Occam ser\u00eda francamente subjetivista, si, junto a los conceptos abstractos se extendiera a la cosa individual, tal como existe en la naturaleza.\n<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontramos una inequ\u00edvoca afirmaci\u00f3n de nominalismo en el positivismo. Para Hume, Stuart Mill, Spencer, y Taine no hay conceptos universales estrictamente hablando. La noci\u00f3n a la que prestamos universalidad, es s\u00f3lo una colecci\u00f3n de percepciones individuales, una sensaci\u00f3n colectiva, \u00abun nom compris\u00bb (Taine), \u00abun t\u00e9rmino en asociaci\u00f3n habitual con muchas otras ideas particulares\u00bb (Hume), \u00abun savoir potentiel enmagasin\u00e9\u00bb (Ribot). El problema de la correspondencia del concepto con la realidad es as\u00ed resuelto de una vez, o m\u00e1s bien se suprime y se le reemplaza por la pregunta psicol\u00f3gica. \u00bfCu\u00e1l es el origen de la ilusi\u00f3n que nos induce a atribuir una naturaleza distinta al concepto general, aunque \u00e9ste sea s\u00f3lo una sensaci\u00f3n elaborada?  Kant afirma claramente la existencia en nosotros de nociones generales y abstractas y la distinci\u00f3n entre ellas y las sensaciones, pero estas doctrinas se mezclan con un fenomenalismo caracter\u00edstico que constituye la forma m\u00e1s original de conceptualismo moderno. Las representaciones universales y necesarias no tienen relaci\u00f3n con las cosas externas, puesto que son producidas exclusivamente por las funciones estructurales (formas a priori) de nuestra mente. El tiempo y el espacio, en los que enmarcamos todas las impresiones sensibles, no se pueden obtener de la experiencia, que es individual y contingente; son esquemas que surgen de nuestra organizaci\u00f3n mental. Por consiguiente, no hay garant\u00eda para establecer una correspondencia real con el mundo de la realidad. La ciencia, que es s\u00f3lo una elaboraci\u00f3n de los datos de los sentidos de acuerdo con otras determinaciones estructurales de la mente (las categor\u00edas), se convierte en un poema subjetivo, que tiene su valor s\u00f3lo para nosotros y no para un mundo fuera de nosotros. Una forma moderna de realismo plat\u00f3nico o exagerado se encuentra en la doctrina ontologista defendida por ciertos fil\u00f3sofos cat\u00f3licos a mediados del siglo XIX, y que consiste en identificar los objetos de las ideas universales con las ideas divinas o arquetipos sobre los que fue modelado el mundo. Respecto al realismo moderado, sigue siendo la doctrina de todos los que han vuelto al aristotelismo o adoptado la filosof\u00eda neo-escol\u00e1stica.\n<\/p>\n<h3>Los Reclamos del Realismo Moderado<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este sistema reconcilia las caracter\u00edsticas de los objetos externos (particularidad) con los de nuestras representaciones intelectuales (universalidad), y explica por qu\u00e9 la ciencia, aunque formada por nociones abstractas, es v\u00e1lida para el mundo de la realidad. Para comprender esto basta captar el significado real de la abstracci\u00f3n. Cuando la mente aprehende la esencia de una cosa (quod quid est; t\u00f2 ti en e\u00eenai), el objeto externo se percibe sin las notas particulares que forman parte de \u00e9l en la naturaleza (esse in singularibus), y no est\u00e1 marcado a\u00fan con el atributo de generalidad que la reflexi\u00f3n le otorgar\u00e1 (esse in intellectu). La realidad abstracta es aprehendida con perfecta indiferencia en lo que respecta tanto al estado individual externo como al estado universal interno: abstrahit ab utroque esse, secundum quam considerationem consideratur natura lapidis vel cujus cumque alterius, quantum ad ea tantum quae per se sompetunt illi naturae (Sto.Tom\u00e1s, \u00abQuodlibeta\u00bb, Q.I, a, 1). Ahora bien, lo que se concibe as\u00ed en estado absoluto (absolute considerando) no es nada m\u00e1s que la realidad encarnada en cualquier individuo dado: verdaderamente, la realidad, representada en mi concepto de hombre, est\u00e1 en S\u00f3crates o en Plat\u00f3n. No hay nada en el concepto abstracto que no se aplique a cada individuo; si el concepto abstracto es inadecuado, porque no contiene las notas singulares de cada ser, no es menos fiel, o al menos su car\u00e1cter abstracto no impedir\u00e1 que corresponda fielmente a los objetos existentes en la naturaleza.   Respecto a la forma universal del concepto, una primera consideraci\u00f3n muestra que es subsiguiente a la abstracci\u00f3n y es fruto de la reflexi\u00f3n: \u00abratio speciei accidit naturae humanae\u00bb. De ah\u00ed se sigue que la universalidad del concepto tal como es es la obra puramente del intelecto: \u00abunde intellectus est qui facit universalitatem in rebus\u00bb (Sto. Tom\u00e1s, \u00abDe ente et de essentia\u00bb, IV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al nominalismo, conceptualismo y realismo exagerado, algunas consideraciones generales deben bastar. El nominalismo, que es inconciliable con una filosof\u00eda espiritualista y por esa misma raz\u00f3n tambi\u00e9n con el escolasticismo, presupone la teor\u00eda ideol\u00f3gica de que el concepto abstracto no difiere esencialmente de la sensaci\u00f3n, de la que es s\u00f3lo una transformaci\u00f3n. El nominalismo de Hume, Stuart Mill, Spencer, Huxley, y Taine no es de mayor valor que su ideolog\u00eda. Confunden esencialmente operaciones l\u00f3gicas distintas&#8212;la simple descomposici\u00f3n de representaciones sensibles o emp\u00edricas con la abstracci\u00f3n propiamente as\u00ed llamada y la analog\u00eda sensible con el proceso de universalizaci\u00f3n. Los aristot\u00e9licos reconocen ambas operaciones mentales, pero distinguen cuidadosamente entre ellas. En cuanto a Kant, todos los lazos que puedan relacionar el concepto con el mundo externo se destruyen en su fenomenalismo. Kant es incapaz de explicar por qu\u00e9 una y la misma impresi\u00f3n sensible causa o desencadena ahora esta, ahora aquella categor\u00eda; sus formas a priori son ininteligibles seg\u00fan sus propios principios, puesto que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia. Adem\u00e1s, confunde el tiempo y el espacio real, limitado como las cosas que se desarrollan en \u00e9l, con el tiempo y el espacio ideal o abstracto, los \u00fanicos que son generales y sin l\u00edmites. Pues en realidad no creamos de manera global el objeto de nuestro conocimiento, sino que lo engendramos dentro de nosotros por la influencia causal del objeto que se nos revela. El ontologismo, que es an\u00e1logo al realismo plat\u00f3nico, identifica arbitrariamente los tipos ideales de nuestro intelecto, que vienen a nosotros del mundo sensible por medio de la abstracci\u00f3n, con los tipos ideales consustanciales con la esencia de Dios. Ahora bien, cuando formamos nuestras primeras ideas abstractas a\u00fan no conocemos a Dios. Somos tan ignorantes de \u00c9l que debemos emplear estas primeras ideas para probar a posteriori su existencia. El ontologismo tuvo su \u00e9poca, y la nuestra tan enamorada de la observaci\u00f3n y el experimento dif\u00edcilmente volver\u00e1 a los sue\u00f1os de Plat\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  De Wulf, Maurice. \u00abNominalism, Realism, Conceptualism.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11090c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez.  L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estos t\u00e9rminos se usan para designar las teor\u00edas que se han propuesto como soluci\u00f3n a una de las cuestiones m\u00e1s importantes de la filosof\u00eda, a menudo mencionada como el problema de los universales, que, aunque fue el tema favorito de discusi\u00f3n en \u00e9pocas antiguas, y especialmente en la Edad Media, se destaca a\u00fan en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nominalismo-realismo-conceptualismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNOMINALISMO, REALISMO, CONCEPTUALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24026","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24026","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24026"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24026\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24026"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24026"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24026"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}