{"id":24037,"date":"2016-02-05T16:21:56","date_gmt":"2016-02-05T21:21:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/primer-concilio-de-nicea\/"},"modified":"2016-02-05T16:21:56","modified_gmt":"2016-02-05T21:21:56","slug":"primer-concilio-de-nicea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/primer-concilio-de-nicea\/","title":{"rendered":"PRIMER CONCILIO DE NICEA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Es el Primer Concilio Ecum\u00e9nico de la Iglesia Cat\u00f3lica, celebrado en el a\u00f1o 325 con motivo de la herej\u00eda de Arrio (vea arrianismo).  Tan temprano como en los a\u00f1os 320 \u00f3 321, el obispo San Alejandro de Alejandr\u00eda, convoc\u00f3 un concilio  en dicha ciudad en el cual m\u00e1s de cien obispos de Egipto y Libia anatematizaron a Arrio. Pero \u00e9ste continu\u00f3 oficiando en su iglesia y reclutando adeptos. Cuando, finalmente, fue expulsado, se dirigi\u00f3 a Palestina y de all\u00ed a Nicomedia. Durante este tiempo San Alejandro public\u00f3 su \u00abEpistola encyclica\u00bb, que fue contestada por Arrio; a partir de este momento fue evidente que la pol\u00e9mica hab\u00eda llegado m\u00e1s all\u00e1 de la posibilidad del control humano.  Sozomen menciona un Concilio de Bitinia el cual dirigi\u00f3 una enc\u00edclica a todos los obispos solicit\u00e1ndoles que recibieran a los arrianos en la comuni\u00f3n de la Iglesia. Esta disputa, junto con la guerra que pronto estall\u00f3 entre Constantino y Licinio, complic\u00f3 la situaci\u00f3n y explica parcialmente el avance del conflicto religioso durante los a\u00f1os 322-323. Finalmente, despu\u00e9s de haber vencido a Licinio y haberse convertido en emperador \u00fanico, Constantino se ocup\u00f3 de restablecer la paz religiosa y el orden civil.  Envi\u00f3 cartas a San Alejandro y a Arrio censurando sus acaloradas controversias relativas a asuntos sin importancia pr\u00e1ctica y aconsej\u00e1ndoles que se pusieran de acuerdo sin demora. Era evidente que el emperador no se percataba entonces de la importancia de la controversia de Arrio. Hosio de C\u00f3rdoba, su consejero en asuntos religiosos, llev\u00f3 la carta imperial a Alejandr\u00eda, pero fracas\u00f3 en su misi\u00f3n conciliatoria. Ante esto, el emperador, aconsejado tal vez por Hosio, pens\u00f3 que no hab\u00eda mejor soluci\u00f3n para restaurar la paz en la Iglesia que convocar un concilio ecum\u00e9nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El propio emperador, en unas cartas muy respetuosas, rog\u00f3 a los obispos de los distintos pa\u00edses que acudieran sin demora a Nicea. Asistieron al Concilio varios obispos de fuera del Imperio Romano (por ejemplo, de Persia). No se sabe hist\u00f3ricamente si el emperador, al convocar el Concilio, actu\u00f3 por su cuenta y en su propio nombre o si lo hizo de acuerdo con el Papa; sin embargo, es probable que Constantino y el Papa San Silvestre I hubiesen llegado a un acuerdo.  Para acelerar la organizaci\u00f3n del Concilio, el emperador puso a disposici\u00f3n de los obispos los medios de transporte p\u00fablicos y las postas del imperio; incluso, aport\u00f3 provisiones abundantes para el mantenimiento de los asistentes durante el Concilio. La elecci\u00f3n de Nicea fue positiva para facilitar la agrupaci\u00f3n de un considerable n\u00famero de obispos. Era f\u00e1cilmente accesible para los obispos de casi todas las provincias, pero especialmente para los de Asia, Siria, Palestina, Egipto, Grecia y Tracia. Las sesiones se celebraron en el templo principal y en el sal\u00f3n principal del palacio imperial. Verdaderamente, era necesario un gran espacio para recibir a una asamblea tan numerosa, aunque el n\u00famero exacto de asistentes no se conoce con certeza.  Eusebio de Cesarea habla de m\u00e1s de 250 obispos, y manuscritos \u00e1rabes posteriores elevan la cifra a dos mil, una evidente exageraci\u00f3n que imposibilita conocer el n\u00famero total aproximado de obispos, as\u00ed como el de sacerdotes, di\u00e1conos y ac\u00f3litos, que, seg\u00fan se dice, tambi\u00e9n estaban presentes en gran n\u00famero.  San Atanasio, miembro del Concilio, habla de 300 y en su carta \u00abAd Afros\u00bb menciona expl\u00edcitamente 318. Esta cifra est\u00e1 aceptada casi universalmente y no parece que haya raz\u00f3n alguna para rechazarla. La mayor parte de los obispos presentes eran griegos; entre los latinos solamente conocemos a Hosio de C\u00f3rdoba, Cecilio de Cartago, Marcos de Calabria, Nicasio de Dijon, Dono de Estrid\u00f3n, en Panonia, y los dos sacerdotes de Roma, V\u00edctor y Vincencio, que representaban al Papa. La asamblea contaba entre sus miembros m\u00e1s famosos a San Alejandro de Alejandr\u00eda, Eustasio de Antioqu\u00eda, Macario de Jerusal\u00e9n, Eusebio de Nicomedia, Eusebio de Cesarea y Nicol\u00e1s de Mira.  Algunos hab\u00edan padecido durante la \u00faltima persecuci\u00f3n; otros no estaban suficientemente familiarizados con la teolog\u00eda cristiana.  Entre los miembros figuraba un joven di\u00e1cono, Atanasio de Alejandr\u00eda, para quien este Concilio fue el preludio de una vida de conflictos y de gloria (ver San Atanasio).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 325 es aceptado, sin duda, como el del Primer Concilio de Nicea. Hay poco acuerdo entre nuestras autoridades primitivas respecto al mes y al d\u00eda de la apertura.  Para poder conciliar las indicaciones suministradas por S\u00f3crates y por las Actas del Concilio de Calcedonia, la fecha puede tal vez situarse en el 20 de mayo, y la de la redacci\u00f3n del s\u00edmbolo en el 19 de junio.   Se puede asumir sin muy grande audacia que el s\u00ednodo, que se hab\u00eda convocado para el 20 de mayo, celebr\u00f3 reuniones menos solemnes en ausencia del emperador hasta el 14 de junio, fecha en la que, tras la llegada de \u00e9ste, comenzaron las sesiones propiamente dichas,  y se formul\u00f3 el s\u00edmbolo el 19 de junio, despu\u00e9s de lo cual se trataron diversas cuestiones&#8212;la controversia pascual, etc.&#8212;y las sesiones concluyeron el 25 de agosto. Constantino realiz\u00f3 la apertura del Concilio con gran solemnidad.  Antes de entrar, el emperador esper\u00f3 a que todos los obispos hubiesen ocupado sus lugares. Estaba ataviado en oro y cubierto con piedras preciosas, a la usanza de los soberanos orientales. Se le prepar\u00f3 un trono dorado y los obispos tomaron asiento s\u00f3lo despu\u00e9s que el emperador hab\u00eda ocupado su lugar.  Despu\u00e9s de ser saludado en una apresurada alocuci\u00f3n, el emperador pronunci\u00f3 un discurso en lat\u00edn, expresando su deseo de que se restableciera la paz religiosa. El abri\u00f3 la sesi\u00f3n como presidente honor\u00edfico y, adem\u00e1s, asisti\u00f3 a las sesiones posteriores, pero dej\u00f3 la direcci\u00f3n de las discusiones teol\u00f3gicas, como era adecuado, en manos de los l\u00edderes eclesi\u00e1sticas del Concilio.  Parece que el presidente fue, realmente, Hosio de C\u00f3rdoba, asistido por los legados papales , V\u00edctor y Vincencio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador comenz\u00f3 haci\u00e9ndole comprender a los obispos que ten\u00edan entre manos un asunto m\u00e1s importante y de m\u00e1s envergadura que las rencillas personales y las interminables recriminaciones.  Sin embargo, tuvo que resignarse al castigo de escuchar las \u00faltimas palabras de los debates que hab\u00edan tenido lugar previamente a su llegada.  Eusebio de Cesarea y sus dos abreviadores, S\u00f3crates y Sozomen, as\u00ed como Rufino y Gelasio de C\u00edzico, no proporcionan detalles de las discusiones teol\u00f3gicas. Rufino nos dice tan s\u00f3lo que se celebraron sesiones diarias y que Arrio era citado a menudo ante la asamblea; sus opiniones se discut\u00edan seriamente y se consideraba atentamente los argumentos en contra. La mayor\u00eda, especialmente quienes eran confesores de la fe, se declararon en\u00e9rgicamente contra las imp\u00edas doctrinas de Arrio. (Respecto a las actuaciones del tercer partido eusebiano, vea Eusebio de Nicomedia.  Respecto al Credo de Eusebio, ver Eusebio de Cesarea.   San Atanasio nos asegura que las actividades del Concilio no se vieron, de ninguna manera, perturbadas por la presencia de Constantino. En aquella \u00e9poca el emperador hab\u00eda escapado de la influencia de Eusebio de Nicomedia y estaba bajo la de Hosio, a quien, junto con San Atanasio, se puede atribuir una influencia preponderante en la formulaci\u00f3n del s\u00edmbolo del Primer Concilio Ecum\u00e9nico, del cual se presenta a continuaci\u00f3n una traducci\u00f3n literal:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Se\u00f1or Jesucristo, el unig\u00e9nito del Padre, esto es, de la sustancia [\u2018\u2019ek tes ousias\u2019\u2019] del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre [\u2018\u2019homoousion to patri\u2019\u2019], por quien todo fue hecho, en el cielo y en la tierra; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvaci\u00f3n baj\u00f3 del cielo, se encarn\u00f3 y se hizo hombre, padeci\u00f3 y resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, subi\u00f3 a los cielos y volver\u00e1 para juzgar a vivos y a muertos. Y en el Esp\u00edritu Santo. Aquellos que dicen: hubo un tiempo en el que \u00c9l no exist\u00eda, y \u00c9l no exist\u00eda antes de ser engendrado; y que \u00c9l fue creado de la nada (\u2018\u2019ex ouk onton\u2019\u2019); o quienes mantienen que \u00c9l es de otra naturaleza o de otra sustancia [que el Padre], o que el Hijo de Dios es creado, o mudable, o sujeto a cambios, [a ellos] la Iglesia Cat\u00f3lica los anatematiza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adhesi\u00f3n fue general y entusiasta. Todos los obispos, excepto cinco, se declararon prestos a suscribir dicha f\u00f3rmula, convencidos de que conten\u00eda la antigua fe de la Iglesia Apost\u00f3lica. Los oponentes quedaron pronto reducidos a dos, Teonas de Marm\u00e1rica y Segundo de Tolemaida, quienes fueron exilados y anatematizados. Arrio y sus escritos fueron tambi\u00e9n marcados con el anatema, sus libros fueron quemados y \u00e9l fue exiliado a Iliria. Las listas de los firmantes han llegado hasta nosotros muy mutiladas, desfiguradas por los errores de los copistas. Sin embargo, dichas listas pueden ser consideradas aut\u00e9nticas. Su estudio es un problema que ha sido abordado repetidamente en la actualidad, en Alemania e Inglaterra, a trav\u00e9s de las ediciones cr\u00edticas de H. Gelzer, H. Hilgenfeld, y O. Contz, por una parte, y C. H. Turner, por otra. Las listas as\u00ed reconstruidas contienen respectivamente 220 y 218 nombres. Con la informaci\u00f3n derivada de una u otra fuente, se puede construir una relaci\u00f3n de 232 \u00f3 237 padres que se sabe estuvieron presentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros asuntos que se trataron en el Concilio fueron la controversia sobre la \u00e9poca de la celebraci\u00f3n de la Pascua y el cisma de Melecio. El primero de ambos se encuentra tratado como Controversia Pascual; el segundo, como Melecio de Lic\u00f3polis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todas las actas del Concilio, que, seg\u00fan se ha afirmado, fueron numerosas, s\u00f3lo han llegado hasta nosotros tres fragmentos: el credo, o s\u00edmbolo, reproducido m\u00e1s arriba (ver tambi\u00e9n Credo de Nicea); los c\u00e1nones; y el decreto sinodal. En realidad nunca hubo ningunas actas oficiales aparte de \u00e9stas. Pero las declaraciones de Eusebio de Cesarea, S\u00f3crates, Sozomen, Teodoreto y Rufino, pueden ser consideradas como importantes fuentes de informaci\u00f3n hist\u00f3rica,  junto con alguna informaci\u00f3n conservada por San Atanasio, y una historia del Concilio de Nicea escrita en griego en el siglo V por Gelasio de Cyzicus. Por mucho tiempo ha existido una controversia sobre el n\u00famero de los c\u00e1nones del Primer Concilio de Nicea. Todas las colecciones de c\u00e1nones, tanto en lat\u00edn como en griego, compuestas en los siglos IV y V coinciden en atribuir a este Concilio solamente los 20 c\u00e1nones que conocemos actualmente. A continuaci\u00f3n figura un breve resumen de los mismos:\n<\/p>\n<ul>\n<li>Canon 1: Sobre la admisi\u00f3n, ayuda o expulsi\u00f3n de los cl\u00e9rigos mutilados voluntaria o violentamente. <\/li>\n<li>Canon 2: Reglas a observarse para la ordenaci\u00f3n, la evasi\u00f3n de prisa indebida y la deposici\u00f3n de aqu\u00e9llos culpables de faltas graves. <\/li>\n<li>Canon 3: Se proh\u00edbe a todos los miembros del clero residir con cualquier mujer, excepto con su madre, una hermana o una t\u00eda. <\/li>\n<li>Canon 4: Relativo a las elecciones episcopales. <\/li>\n<li>Canon 5: Relativo a la excomuni\u00f3n. <\/li>\n<li>Canon 6: Relativo a los patriarcas y su jurisdicci\u00f3n. <\/li>\n<li>Canon 7: Confirma el derecho de los obispos de Jerusal\u00e9n a disfrutar de determinados honores. <\/li>\n<li>Canon 8: Respecto de los novacianos. <\/li>\n<li>Canon 9: Ciertos pecados conocidos despu\u00e9s de la ordenaci\u00f3n implican su invalidez. <\/li>\n<li>Canon 10: Los lapsi que hayan sido ordenados con conocimiento o subrepticiamente deben ser excluidos tan pronto como se conozca su irregularidad. <\/li>\n<li>Canon 11: Penitencia que debe ser impuesta a los ap\u00f3statas en la persecuci\u00f3n de Licinio. <\/li>\n<li>Canon 12: Penitencia que debe ser impuesta a quienes apoyaron a Licinio en su guerra contra los cristianos. <\/li>\n<li>Canon 13: Indulgencia a ser concedida a las personas excomulgadas que se encuentran en peligro de muerte. <\/li>\n<li>Canon 14: Penitencia que debe ser impuesta a los catec\u00famenos que flaquearon durante la persecuci\u00f3n. <\/li>\n<li>Canon 15: Obispos, sacerdotes y di\u00e1conos no pueden pasar de una iglesia a otra.<\/li>\n<li>Canon 16: Se proh\u00edbe a todos los cl\u00e9rigos abandonar su iglesia. Se proh\u00edbe formalmente a los obispos que ordenen para su di\u00f3cesis a un cl\u00e9rigo perteneciente a otra di\u00f3cesis. <\/li>\n<li>Canon 17: Se proh\u00edbe a los cl\u00e9rigos que presten con inter\u00e9s. <\/li>\n<li>Canon 18: Se recuerda a los di\u00e1conos su posici\u00f3n subordinada respecto a los sacerdotes. <\/li>\n<li>Canon 19: Reglas a observarse respecto de los partidarios de Pablo de Samosata que deseaban retornar a la Iglesia. <\/li>\n<li>Canon 20: Los domingos y durante la temporada Pascua las oraciones deben rezarse de pie. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez concluidos los trabajos del Concilio, Constantino celebr\u00f3 el vig\u00e9simo aniversario de su ascensi\u00f3n al imperio e invit\u00f3 a los obispos a un espl\u00e9ndido banquete, al final del cual cada uno recibi\u00f3 ricos presentes. Varios d\u00edas despu\u00e9s el emperador orden\u00f3 que se celebrara una sesi\u00f3n final, a la cual asisti\u00f3 para exhortar a los obispos a que trabajaran para el mantenimiento de la paz; se encomend\u00f3 a sus oraciones y autoriz\u00f3 a los padres a regresar a sus di\u00f3cesis. La gran mayor\u00eda se apresur\u00f3 a tomar ventaja de esto y a llevar las resoluciones del Concilio al conocimiento de sus provincias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFuente:  Leclercq, Henri. \u00abThe First Council of Nicaea.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11044a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Juan Ram\u00f3n Mart\u00ednez Maurica.  L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es el Primer Concilio Ecum\u00e9nico de la Iglesia Cat\u00f3lica, celebrado en el a\u00f1o 325 con motivo de la herej\u00eda de Arrio (vea arrianismo). 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