{"id":24039,"date":"2016-02-05T16:22:00","date_gmt":"2016-02-05T21:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-rimini\/"},"modified":"2016-02-05T16:22:00","modified_gmt":"2016-02-05T21:22:00","slug":"concilio-de-rimini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-rimini\/","title":{"rendered":"CONCILIO DE RIMINI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La segunda F\u00f3rmula de Sirmium (357) estableci\u00f3 la doctrina de los eunomianos o arrianos extremos.  Contra esta posici\u00f3n, los obispos semiarrianos, reunidos en Ancira, la ciudad episcopal de su l\u00edder, Basilio, emitieron una f\u00f3rmula contraria, afirmando que el Hijo es en todas las cosas como el Padre, aprobada m\u00e1s tarde por el Tercer S\u00ednodo de Sirmium (358). Esta f\u00f3rmula, aunque silenciosa sobre el t\u00e9rmino \u201chomousios\u201d, consagrada por el Primer Concilio de Nicea, fue firmada por unos pocos obispos ortodoxos, y probablemente el Papa Liberio, quien de hecho era capaz de una interpretaci\u00f3n ortodoxa.  El Emperador Constantino albergaba en ese tiempo la esperanza de restaurar la paz entre los ortodoxos y los semiarrianos.  Para ello convocar\u00eda a un concilio general.  Al fallar en la convocatoria ya hubiera sido en Nicea o en Nicomedia, fue persuadido por Patr\u00f3filo, obispo de Scit\u00f3polis, y Narciso, Obispo de Neronias, de llevar a cabo dos s\u00ednodos, uno para Oriente en Sel\u00e9ucidaa, en Isauria, y el otro para Occidente, en Rimini, un procedimiento  justificado por la diversidad de los lenguajes y por los gastos. Antes de la convocatoria a los concilios, Ursacio y Flavio Valente designaron a Marco, obispo de Aretusa, para que redactara un borrador (el Cuarto de Sirmium) que ser\u00eda sometido a la consideraci\u00f3n de los dos s\u00ednodos. Declaraba que el Hijo hab\u00eda nacido del Padre antes de todos los tiempos (con lo que se manifestaba de acuerdo con la Tercera F\u00f3rmula); pero a\u00f1ad\u00eda que cuando se habla de Dios. se debe evitar la palabra ousia, \u201cesencia\u201d, pues \u00e9sta no se halla en la Escritura y por ser causa de esc\u00e1ndalo para los fieles;  de este modo intentaban excluir la similitud de esencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Rimini se inaugur\u00f3 a principios de julio de 359, con m\u00e1s de cuatrocientos obispos. Cerca de ochenta de ellos eran semiarrianos, incluyendo a Ursacio, Germinio, y Auxentio, retirado de los obispos ortodoxos, el m\u00e1s eminente de los cuales era Restituto de Cartago; el Papa Liberio, San Eusebio de Vercelli, Dionisio y otros se encontraban a\u00fan en el exilio.  Las dos partes enviaron delegaciones separadas al emperador: los ortodoxos afirmando claramente su tenaz adhesi\u00f3n a la fe de Nicea, mientras que la minor\u00eda arriana se adher\u00eda a la f\u00f3rmula imperial. Sin embargo los inexpertos representantes de la mayor\u00eda ortodoxa se dejaron enga\u00f1ar, no s\u00f3lo entraron en comuni\u00f3n con los delegados her\u00e9ticos, sino que se subscribieron en Nice en Tracia, una f\u00f3rmula seg\u00fan la cual el Hijo es como el Padre seg\u00fan las Escrituras (se omiti\u00f3 la expresi\u00f3n \u201cen todas las cosas\u201d).  En su regreso a Rimini, se encontraron con las protestas un\u00e1nimes de sus colegas.   Pero hubo factores que debilitaron la constancia de los obispos ortodoxos, entre ellos: las amenazas del c\u00f3nsul Tauro, los razonamientos disuasivos de los semiarrianos contra impedir la paz entre Oriente y Occidente por una palabra no contenida en la Escritura y las privaciones y la nostalgia por el hogar.  Y los \u00faltimos veinte fueron inducidos a firmar cuando Ursacio agreg\u00f3 a la f\u00f3rmula de Nice, declarando que el Hijo no es una criatura como las dem\u00e1s.  El Papa Liberio, habiendo recobrado su libertad, rechaz\u00f3 la f\u00f3rmula; la que fue desde entonces repudiada por muchos de los que la hab\u00edan firmado. En vista del modo apresurado de su adopci\u00f3n y la falta de aprobaci\u00f3n de la Santa Sede, no pod\u00eda tener autoridad. En todo caso, el concilio fue una repentina derrota para la ortodoxia, y San Jer\u00f3nimo pudo decir: \u201cEl mundo entero gimi\u00f3 de asombro al  encontrarse arriano\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Benigni, Umberto. \u00abCouncil of Rimini.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/13057b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Giovanni E. Reyes.  L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La segunda F\u00f3rmula de Sirmium (357) estableci\u00f3 la doctrina de los eunomianos o arrianos extremos. 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