{"id":24044,"date":"2016-02-05T16:22:12","date_gmt":"2016-02-05T21:22:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-ladron-de-efeso\/"},"modified":"2016-02-05T16:22:12","modified_gmt":"2016-02-05T21:22:12","slug":"concilio-ladron-de-efeso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-ladron-de-efeso\/","title":{"rendered":"CONCILIO LADRON DE EFESO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Latrocinio)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las actas de la primera sesi\u00f3n de este s\u00ednodo fueron le\u00eddas en el Concilio de Calcedonia (451) y as\u00ed se han conservado. El resto de las actas (menos la primera sesi\u00f3n) solo se conocen por una traducci\u00f3n sir\u00edaca hecha por un monje monofisita, publicada seg\u00fan el manuscrito Addit. 14,530, escrito el a\u00f1o 535, del Museo Brit\u00e1nico. Sobre los sucesos anteriores a la inauguraci\u00f3n del concilio, el 8 de agosto de 449, ver Di\u00f3scoro.   El emperador lo hab\u00eda convocado y el Papa estuvo de acuerdo. No quedaba tiempo para que asistiera ning\u00fan obispo occidental, excepto un tal Julio de una sede desconocida, quien junto con un sacerdote romano, Renato (que muri\u00f3 en el camino) y el di\u00e1cono Hilario (futuro Papa San Hilario), que representaba al Papa Le\u00f3n. El emperador Teodosio II dio la presidencia a Di\u00f3scoro, patriarca de Alejandr\u00eda (ten uthentian kai ta proteia). El legado Julio se menciona a continuaci\u00f3n, pero cuando su nombre fue le\u00eddo en Calcedonia, los obispos gritaron: \u201c\u00c9l fue expulsado; nadie represent\u00f3 a Le\u00f3n\u201d.  El siguiente en orden era Juvenal de Jerusal\u00e9n, sobre los dos, Domno,  patriarca de Antioquia y San Flaviano de Constantinopla. Asistieron 127 obispos, ocho representantes de obispos ausentes y el di\u00e1cono Hilario con su notario Dulcitio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto presentado al concilio por orden del emperador era si San Flaviano, en un s\u00ednodo celebrado por \u00e9l en Constantinopla en noviembre de 448, hab\u00eda depuesto y excomulgado justamente al archimandrita Eutiques por negarse a admitir dos naturalezas en Cristo. En consecuencia, a Flaviano y a otros seis obispos que hab\u00edan estado presentes en ese s\u00ednodo, no se les permiti\u00f3 sentarse como jueces en el concilio.  Se ley\u00f3 el breve de convocatoria de Teodosio y entonces los legados romanos explicaron que habr\u00eda sido contrario a la costumbre que el Papa estuviera presente en persona, pero que hab\u00eda enviado una carta con ellos. En dicha carta Le\u00f3n apelaba a su carta dogm\u00e1tica a Flaviano, la cual quer\u00eda que se leyese en el concilio y que fuera aceptada como regla de fe. Pero Di\u00f3scoro se encarg\u00f3 de que no se leyera y en vez de ella se ley\u00f3 una carta del emperador que ordenaba la presencia en el concilio de Barsumas, un monje fan\u00e1tico anti-nestoriano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n se procedi\u00f3 con el asunto de la fe. Di\u00f3scoro declar\u00f3 que esto no era un asunto para investigar: s\u00f3lo hab\u00eda que observar los hechos recientes. Fue aclamado cono guardi\u00e1n de la fe.  Entonces se present\u00f3 a Eutiques que declar\u00f3 que apoyaba el Credo de Nicea, al que no se pod\u00eda a\u00f1adir ni quitar nada; que hab\u00eda sido condenado por Flaviano por un simple lapsus linguae aunque hab\u00eda declarado mantener la fe de Nicea y \u00c9feso y por eso hab\u00eda apelado a este concilio actual. Su vida hab\u00eda corrido peligro y ahora ped\u00eda un juicio contra las calumnias que se hab\u00edan dicho contra \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se le permiti\u00f3 hablar al acusador de Eutiques, el obispo Eusebio de Dorileo. Los obispos estuvieron de acuerdo en que se leyeran las actas de condenaci\u00f3n de Eutiques del concilio de Constantinopla (noviembre de 448), pero los legados pidieron que se leyera primero la carta del Papa.  Eutiques interrumpi\u00f3 con la queja de que no confiaba en los legados que hab\u00edan estado comiendo con Flaviano y hab\u00edan sido muy agasajados por \u00e9l. Dioscoro decidi\u00f3 que las actas del juicio ten\u00edan precedencia y as\u00ed fue que la carta de San Le\u00f3n nunca se ley\u00f3. Las Actas se leyeron completas (para una descripci\u00f3n de las mismas, vea Eutiques) y tambi\u00e9n el resultado de una investigaci\u00f3n hecha el 13 de abril sobre la alegaci\u00f3n de Eutiques de que las Actas sinodales hab\u00edan sido incorrectamente anotadas, y otra del 27 de abril sobre la acusaci\u00f3n de Eutiques de que Flaviano hab\u00eda redactado la sentencia contra \u00e9l de antemano. Mientras se relataba lo del juicio, surgieron gritos de creencia en una naturaleza, que dos naturalezas significab nestorianismo, \u201cquememos a Eusebio\u201d etc.  San Flaviano se levant\u00f3 diciendo que no se le hab\u00eda dado ninguna oportunidad de defenderse.   Las actas del Latrocino de \u00c9feso dan una lista de ciento catorce votos en forma de discursos breves absolviendo a Eutiques. Hasta se unieron a esto tres de sus jueces anteriores, aunque por orden del emperador no deb\u00edan votar. Barsumas a\u00f1adi\u00f3 su voz en \u00faltimo lugar. Se ley\u00f3 una petici\u00f3n del monasterio de Eutiques, que hab\u00eda sido excomulgado por Flaviano. Basados en la afirmaci\u00f3n de los monjes, de que estaban de acuerdo en todo con Eutiques y los santos Padres, el s\u00ednodo los absolvi\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pr\u00f3ximo en orden para establecer la verdadera fe, se ley\u00f3 un extracto de las actas de la primera sesi\u00f3n del Concilio de \u00c9feso de 431. Muchos de los obispos y tambi\u00e9n el di\u00e1cono Hilario expresaron su asentimiento, y algunos a\u00f1adieron que no se deb\u00eda permitir nada m\u00e1s all\u00e1 de esta fe. Di\u00f3scoro habl\u00f3 entonces, declarando que lo pr\u00f3ximo era que Flaviano y Eusebio fueran depuestos.  M\u00e1s de ciento un obispos dieron su voto oralmente y las firmas de 135 obispos aparecen en las actas. Flaviano y Eusebio hab\u00edan interpuesto antes una apelaci\u00f3n al Papa y a un concilio bajo su autoridad. Sus cartas formales de apelaci\u00f3n han sido publicadas recientemente por Amelli. La evidencia dada en Calcedonia es conclusiva de que el relato sobre la escena final que aparece en las actas no es confiable.  A los secretarios de los obispos se les hab\u00eda impedido violentamente que tomaran notas. Se declar\u00f3 que tanto Barsumas como Di\u00f3scoro golpearon a Flaviano, aunque esto puede ser una exageraci\u00f3n.  Pero debemos creer que muchos obispos se arrojaron de rodillas para rogarle a Di\u00f3scoro tuviera misericordia de Flaviano; que entraron los militares as\u00ed como los parabolano alejandrinos y que sigui\u00f3 una escena de violencia; que los obispos firmaron por miedo a da\u00f1o corporal, que algunos firmaron un papel en blanco, que otros no firmaron nada, y m\u00e1s tarde se pusieron los nombres de todos los que estuvieron presente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El legado papal, Hilario, pronunci\u00f3 s\u00f3lo una palabra en lat\u00edn, Contradicitur, anulando la sentencia a nombre del Papa.. Despu\u00e9s huy\u00f3 con dificultad. Flaviano fue deportado al exilio y muri\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s en Lidia.  Nada m\u00e1s de las actas se ley\u00f3 en Calcedonia. Pero sabemos por Teodoreto, Evagrio del Ponto y otros que el Concilio Ladr\u00f3n depuso al mismo Teodoreto, a Domno y a Ibas. Las actas sir\u00edacas retoman la historia donde la dejan las de Calcedonia. De la primera sesi\u00f3n se sabe que se conservaron en sir\u00edaco s\u00f3lo los documentos formales, cartas del emperador, peticiones de Eutiques, aunque no en el mismo manuscrito.  Est\u00e1 claro que el editor monofisita desaprobaba la primera sesi\u00f3n y la omiti\u00f3 a prop\u00f3sito, no por los procedimientos dictatoriales de Di\u00f3scoro, sino porque los monofisitas en general condenaban a Eutiques como hereje, y no quer\u00edan recordar su rehabilitaci\u00f3n por un concilio que consideraban ecum\u00e9nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan las actas sir\u00edacas, en la siguiente sesi\u00f3n estuvieron presente 113, incluido Barsumas. Aparecen nueve nombres nuevos. Se mand\u00f3 a buscar a los legados, porque no aparec\u00edan, pero s\u00f3lo se pudo encontrar al notario Dulcitio, que adem\u00e1s estaba enfermo. Los legados se hab\u00edan sacudido el polvo de los pies contra la asamblea.  En Calcedonia se acus\u00f3 a Di\u00f3scoro de que \u201chab\u00eda celebrado un concilio (ecum\u00e9nico) sin la Sede Apost\u00f3lica, lo que nunca estaba permitido\u201d.  Esto se refiere claramente a haber continuado el concilio despu\u00e9s de la partida de los legados.   El primer caso fue el de Ibas, obispo de Edessa. Este famoso adalid del partido antioqueno hab\u00eda sido acusado de cr\u00edmenes ante Domno, obispo de Antioqu\u00eda, y hab\u00eda sido absuelto poco despu\u00e9s de la Pascua de 448. Sus acusadores hab\u00edan ido a Constantinopla y conseguido del emperador que se celebrase un nuevo juicio. Los obispos Focio de Tiro, Eustacio de Berito y Uranio de Imeria iban a examinar el asunto. Estos obispos se reunieron en Tiro, trasladados a Berito, volvieron a Tiro, y eventualmente absolvieron a Ibas una vez m\u00e1s, junto a su compa\u00f1ero acusado Daniel, obispo de Harran y Juan de Teodosian\u00f3polis.  Todo esto sucedi\u00f3 en febrero de 449.  Los obispos hab\u00edan sido muy bondadosos; ahora se le orden\u00f3 a Cheroeas, gobernador de Osrhoene, ir a Edesa a hacer una nueva investigaci\u00f3n.  Fue recibido por el pueblo el 12 de abril con gritos en honor del emperador (el resumen detallado le tom\u00f3 dos o tres p\u00e1ginas en su informe), del gobernador, del fallecido obispo Rabbula y contra Nestorio e Ibas.  Cheroeas envi\u00f3 a Constantinopla dos cartas suyas y un informe elaborado detallando las acusaciones que pudo juntar contra Ibas. El emperador orden\u00f3 que se eligiera un nuevo obispo. Y fue este informe, que proporcionaba todos los detalles del asunto, el que se ley\u00f3 por orden de Di\u00f3scoro. Cuando se ley\u00f3 la famosa carta de Ibas a Maris, se oyeron gritos como\u2026\u00a1\u201dEstas cosas ensucian nuestros o\u00eddos\u2026Cirilo es inmortal\u2026Que se queme a Ibas en medio de la ciudad de Antioqu\u00eda\u2026De nada sirve el exilio. Nestorio e Ibas debe ser quemados juntos\u201d! Eulogio, un sacerdote de Edesa pronunci\u00f3 un discurso final de condena. La sentencia fue emitida contra Ibas: deposici\u00f3n y excomunicaci\u00f3n sin ninguna sugerencia de que se le citara ni que se oyera su defensa. Es escandaloso ver que los tres obispos que le hab\u00edan absuelto unos pocos meses antes, ahora no quer\u00edan otra cosa que mostrar su acuerdo con las condenas. Hasta intentaron olvidar lo que se hab\u00eda probado en Tiro y Berito. En el caso siguiente, el del sobrino de Ibas, Daniel de Herran, declararon que en Tiro hab\u00edan visto claramente su culpa y no le hab\u00edan condenado porque hab\u00eda renunciado voluntariamente. Fue r\u00e1pidamente depuesto por acuerdo de todo el concilio. Por supuesto, no estaba presente y no pudo defenderse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siguiente fue el turno de Ireneo, que hab\u00eda sido un laico influyente en el anterior concilio de \u00c9feso, y se hab\u00eda mostrado favorable a Nestorio. Despu\u00e9s fue elegido obispo de Tiro, el emperador le hab\u00eda depuesto en 448, y el miserable Focio, ya mencionado, le hab\u00eda sucedido en el cargo.  El concilio no tuvo dificultades en ratificar la deposici\u00f3n de Ireneo como b\u00edgamo y blasfemo. Luego fue depuesto Aquilino, obispo de Biblos, que hab\u00eda sido consagrado por Ireneo y era amigo suyo. Sofronio, obispo de Tella, era primo de Ibas y fue acusado de magia reserv\u00e1ndose su caso para que lo juzgara el nuevo obispo de Edessa \u2013una decisi\u00f3n sorprendentemente suave.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio entr\u00f3 ya de lleno en los grandes temas. El gran Teodoreto cuya sabidur\u00eda y elocuencia en el p\u00falpito y con la pluma eran el terror del partido de Di\u00f3scoro, el a\u00f1o anterior el emperador lo hab\u00eda sido confinado a su propia di\u00f3cesis, para evitar su predicaci\u00f3n en Antioqu\u00eda; adem\u00e1s Teodosio hab\u00eda escrito dos veces para impedirle que viniese a \u00c9feso al concilio. No era dif\u00edcil encontrar razones para deponerlo en ausencia. No hab\u00eda sido un nestoriano, pero s\u00ed amigo de Nestorio y durante m\u00e1s de tres a\u00f1os (431-4) el m\u00e1s formidable adversario de San Cirilo. Pero los dos grandes te\u00f3logos hab\u00edan llegado a entenderse y celebraron su acuerdo con gran regocijo. Teodoreto hab\u00eda tratado de ser amigo de Di\u00f3scoro, pero \u00e9ste lo rechaz\u00f3 con desd\u00e9n.  Un monje de Antioqu\u00eda present\u00f3 un volumen con extractos de las obras de Teodoreto. Primero se ley\u00f3 la magn\u00edfica carta de Teodoreto a los monjes de Oriente (ver Mansi, V, 1023), despu\u00e9s algunos p\u00e1rrafos de la obra perdida \u201cApolog\u00eda para Diodoro y Teodoro\u201d . El t\u00edtulo de al obra bast\u00f3 al concilio para condenarle. Di\u00f3scoro pronunci\u00f3 la sentencia de deposici\u00f3n y excomuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Teodoreto en su remota di\u00f3cesis oy\u00f3 lo de esta absurda sentencia contra un hombre ausente, contra cuya reputaci\u00f3n no se pronunci\u00f3 palabra alguna, inmediatamente apel\u00f3 al Papa en una famosa carta (Ep. CXIII). Tambi\u00e9n escribi\u00f3 al legado Renato (Ep. CXVI), sin saber que hab\u00eda muerto.. Pero el concilio ten\u00eda ante \u00e9l una tarea a\u00fan mas arriesgada. Se dice que Domno de Antioqu\u00eda estuvo de acuerdo en la primera sesi\u00f3n sobre la exoneraci\u00f3n de Eutiques. Pero rehus\u00f3, alegando enfermedad, a volver a aparecer ante el concilio. Parece que estaba disgustado o aterrorizado, o ambas, por el tir\u00e1nico comportamiento de Di\u00f3scoro. El concilio le hab\u00eda enviado un relato de lo actuado al que replic\u00f3 (si creemos a las actas) que estaba de acuerdo con todas las sentencias que se hab\u00edan dictado y lamentaba que su salud le impidiera asistir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es casi incre\u00edble que inmediatamente despu\u00e9s de recibir este mensaje, el concilio procediera a o\u00edr algunas peticiones de monjes y sacerdotes contra el mismo Domno.  Fue acusado de amistad con Teodoreto y Flaviano, de nestorianismo, de alterar las formas del sacramento del bautismo, de introducir un obispo inmoral en Emesa, de haber sido nombrado \u00e9l mismo al margen de los c\u00e1nones y de ser de hecho enemigo de Di\u00f3scoro.  Desafortunadamente muchas p\u00e1ginas del manuscrito se han perdido, pero no parece que el desafortunado patriarca fuera citado para compadecer ni que se le diera una oportunidad de defenderse. Los obispos gritaban que \u00e9l era peor que Ibas. Fue depuesto por un voto del concilio y con este acto final de injusticia llegan las actas a su fin.  El concilio escribi\u00f3 la carta de costumbre al emperador (ver Perry, trans., p. 431), que se qued\u00f3 encantado con el resultado del concilio y lo  confirm\u00f3 en una carta (Mansi, VII, 495, y Perry, p. 364).  Di\u00f3scoro envi\u00f3 una enc\u00edclica a los obispos orientales con un formato de adhesi\u00f3n al concilio que hab\u00edan de firmar (Perry, p. 375).  Fue a Constantinopla y nombr\u00f3 a su secretario, Anatolio, obispo de la gran sede. Juvenal de Jerusal\u00e9n se hab\u00eda convertido en su herramienta: depuso a los patriarcas de Antioqu\u00eda y Constantinopla, pero a\u00fan les quedaba un poderoso adversario. Se detuvo en Nicea y con diez obispos (sin duda los diez metropolitanos egipcios que hab\u00eda tra\u00eddo consigo a \u00c9feso) \u201cadem\u00e1s de todos sus otros cr\u00edmenes extendi\u00f3 su locura contra aquel a quien el Salvador le hab\u00eda confiado guardar el vino\u201d&#8212;en palabras de los obispos de Calcedonia&#8212;y excomulg\u00f3 al mism\u00edsimo Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, San Le\u00f3n hab\u00eda recibido las apelaciones de Teodoreto y Flaviano (de cuya muerte a\u00fan no sab\u00eda nada) y les hab\u00eda escrito a ellos, al emperador y a la emperatriz que todas las actas del concilio eran nulas. Excomulg\u00f3 a todos los que hab\u00edan tomado parte en \u00e9l y absolvi\u00f3 a los que hab\u00edan sido condenados, excepto a Domno de Antioqu\u00eda, que no parec\u00eda tener deseos de volver a su sede y se retir\u00f3 a la vida mon\u00e1stica que hab\u00eda abandonado hac\u00eda a\u00f1os con disgusto. (Para los resultados del Concilio Ladr\u00f3n, o Latrocinio (nombre que le dio San Le\u00f3n I) vea Calcedonia, Eutiques, Papa San Le\u00f3n I Magno).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>   Chapman, John. \u00abRobber Council of Ephesus.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05495a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Latrocinio) Las actas de la primera sesi\u00f3n de este s\u00ednodo fueron le\u00eddas en el Concilio de Calcedonia (451) y as\u00ed se han conservado. 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