{"id":24046,"date":"2016-02-05T16:22:16","date_gmt":"2016-02-05T21:22:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-vaticano-ii-preparacion-i\/"},"modified":"2016-02-05T16:22:16","modified_gmt":"2016-02-05T21:22:16","slug":"concilio-vaticano-ii-preparacion-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-vaticano-ii-preparacion-i\/","title":{"rendered":"CONCILIO VATICANO II: PREPARACION (I)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">P\u00cdO XI Y P\u00cdO XII YA ACARICIARON LA IDEA DE UN CONCILIO ECUM\u00c9NICO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 28 de octubre de 1958 el cardenal Roncalli se convert\u00eda en Papa con el nombre de Juan XXIII. Con su aspecto c\u00e1ndido y bonach\u00f3n de p\u00e1rroco de pueblo y su rotundidad canonical, Juan XXIII era lo m\u00e1s opuesto que podia imaginarse al principesco y estilizado Pio XII. Pero que nadie se llame a enga\u00f1o: Roncalli no era ning\u00fan -como dicen los italianos- sprovveduto (alguien sin recursos). Se hab\u00eda entrenado con provecho en el servicio diplom\u00e1tico de la Santa Sede y hab\u00eda aprendido a negociar y a tratar con todo tipo de pol\u00edticos y dirigentes religiosos. Su experiencia al frente del importante patriarcado de Venecia le hab\u00eda dado el sentido del gobierno espiritual y de la administraci\u00f3n material. El sumo pontificado no le vino grande y se mostr\u00f3 como un Papa decidido y celoso de la dignidad de su alt\u00edsima investidura.<br \/>\nPues bien, el 25 de enero de 1959, al concluir el octavario por la unidad de los cristianos en la bas\u00edlica de San Pablo Extramuros, reuni\u00f3 Juan XXIII en consistorio extraordinario a los diecisiete cardenales presentes y les comunic\u00f3 su decisi\u00f3n \u201ctemblando de emoci\u00f3n pero con humilde resoluci\u00f3n\u201d de convocar un s\u00ednodo diocesano para Roma y un concilio ecum\u00e9nico para la Iglesia universal. Ninguno de los purpurados emiti\u00f3 palabra, demudados como quedaron ante lo s\u00fabito e inesperado del anuncio, produci\u00e9ndose lo que el propio Papa recordar\u00eda mas tarde como \u201cun silencio piadoso e impresionante\u201d. Al cardenal Tardini, secretario de Estado, le comunic\u00f3 que el concilio se llamar\u00eda \u201cVaticano II\u201d y no ser\u00eda una continuaci\u00f3n del Vaticano I (suspendido sine die -no clausurado- por el Beato Pio IX en 1870, ante la ocupaci\u00f3n piamontesa), sino una asamblea distinta, que iba a promover en la Iglesia el aggiornamento (puesta al d\u00eda), consistente en una renovaci\u00f3n enraizada en la autentica Tradici\u00f3n y que deb\u00eda fomentar incluso la unidad de todos los cristianos.<br \/>\nLa idea de un concilio ecum\u00e9nico no pod\u00eda ser, empero, una absoluta novedad para la Curia Romana, ya que hab\u00eda sido contemplada como una posibilidad por Pio XI en 1922 y por Pio XII en 1948. En su primera enc\u00edclica Ubi Arcano Dei de 23 de diciembre de 1922, el papa Ratti manifest\u00f3 que la idea de un concilio le vino en ocasi\u00f3n del Congreso Eucar\u00edstico de Roma y el centenario de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Propaganda Fide durante ese su primer a\u00f1o de pontificado. En dichos eventos pudo ver a cientos de obispos del mundo entero reunidos en torno al Romano Pont\u00edfice delante de la tumba de Pedro.<br \/>\nSeg\u00fan sus propias palabras, \u201cesa reunion fraternal, tan solemne por el gran n\u00famero y la alta dignidad de los obispos que estaban presentes, lleva nuestros pensamientos a la posibilidad de otro encuentro similar, de todo el episcopado aqu\u00ed, en el centro de la unidad cat\u00f3lica, y de los muchos y eficaces resultados que de una tal asamblea se seguir\u00edan para el restablecimiento del orden social tras los terribles trastornos por los que acabamos de pasar\u201d.<br \/>\nTras declarar que no se atrev\u00eda a incluir en el programa de su pontificado la convocatoria de un concilio, Pio XI conclu\u00eda diciendo que esperaba y rogaba por \u201cun signo inequ\u00edvoco del Dios de las misericordias\u201d en este asunto. Aun as\u00ed, el 23 de mayo de 1923, en el curso de un consistorio secreto, el papa Ratti pregunt\u00f3 a los cardenales de la Curia si consideraban oportuna la convocatoria de un concilio ecum\u00e9nico, obteniendo una respuesta negativa de la mayor parte de ellos.<br \/>\nEn el caso del papa Pacelli no se trat\u00f3 solo de una vaga idea sino de un verdadero proyecto. El 24 de febrero de 1948, durante una audiencia al cardenal Ernesto Ruffini, arzobispo de Palermo, \u00e9ste hab\u00eda sugerido al Santo Padre la oportunidad de convocar un concilio ecum\u00e9nico. Poco despu\u00e9s, Mons. Ottaviani, por entonces asesor del Santo Oficio, volv\u00eda sobre el tema, habl\u00e1ndole esta vez de la necesidad de una asamblea semejante, para clarificar la doctrina de la Iglesia frente a los errores contempor\u00e1neos, tratar de los problemas planteados por el comunismo, actualizar el C\u00f3digo de Derecho Can6nigo e impulsar el apostolado seglar y en especial la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica. El concilio seria, adem\u00e1s, el marco adecuado para la proclamaci\u00f3n del dogma de la Asunci\u00f3n de la Virgen, que el Papa tanto deseaba.<br \/>\nPio XII no estaba muy convencido porque consideraba que ya no ten\u00eda edad ni salud para lanzarse a una empresa de semejante envergadura y no cre\u00eda que fuera bueno que todos los obispos estuvieran ausentes de sus di\u00f3cesis durante el prolongado periodo que por fuerza requerir\u00edan las sesiones conciliares. As\u00ed y todo hab\u00eda nombrado una comisi\u00f3n presidida por Mons. Ottaviani y cornpuesta por los prelados Aloysius Hudal y Vigilio Dalpiaz, los jesuitas Franz H\u00fcrth, Joseph Creusen y Sebastian Tromp, el benedictino Ulrik Beste y el verbita Joseph Grendel.<br \/>\nLa comisi\u00f3n se puso a revisar el material que no habia utilizado el concilio Vaticano I (especialmente los desiderata o peticiones de las di\u00f3cesis), comprobando que muchas cuestiones estaban ya superadas o hab\u00edan sido resueltas en el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico. Se revisaron tambi\u00e9n todas las actuaciones del Santo Oficio desde 1870. Como el trabajo se revelaba desmesurado, Pio XII cre\u00f3 cinco comisiones nuevas (la teol\u00f3gico-dogmatica, la teol\u00f3gico-pastoral, la canon\u00edca, disciplinar y lit\u00fargica, la misionera y la de cultura y acci\u00f3n cristiana) y las puso bajo la direcci\u00f3n de la comisi\u00f3n original, que paso a ser central y estuvo presidida por Mons. Francesco Borgongini-Duca.<br \/>\nEn base a los trabajos de las comisiones se lleg\u00f3 a las siguientes conclusiones: el concilio deb\u00eda tratar sobre temas nuevos y no limitarse a completar el Vaticano I, dichos temas deb\u00edan ser de inter\u00e9s universal, se deb\u00eda tener en cuenta la aportaci\u00f3n del C\u00f3digo de 1917 y de las ense\u00f1anzas del magisterio posteriores a 1870 y, en fin, no hab\u00eda de tratarse de cuestiones que hicieran enfrentarse a los obispos. Se propuso al Papa un vasto temario dividido en tres esquemas: sobre Dios, sobre la naturaleza y el fin del hombre y sobre la naturaleza y la misi\u00f3n de la Iglesia.<br \/>\nEn cuanto a la dificultad de hacer ir a Roma a todos los obispos del orbe para una estancia m\u00e1s o menos larga, la comisi\u00f3n central sugiri\u00f3 el m\u00e9todo de la procuraci\u00f3n: hacer ir tan solo a unos 500 de entre ellos como procuradores con derecho a tantos votos cuantos fueran los obispos a los que cada uno representara. Con esto se salvaba el car\u00e1cter ecum\u00e9nico del concilio y se evitaba la ausencia masiva de los pastores de sus di\u00f3cesis. Tambien se propuso el que las sesiones se espaciasen y se tuvieran anualmente, de modo que duraran demasiado. La \u00faltima reuni\u00f3n de la comisi\u00f3n central tuvo lugar el 4 de enero de 1951, remiti\u00e9ndose al Papa toda la documentaci\u00f3n, pero Pio XII decidi\u00f3 no tomar ninguna iniciativa y muri\u00f3 sin haber convocado el concilio.<br \/>\nPuede comprenderse el entusiasmo que, como una ola, recorri\u00f3 todo el mundo cat\u00f3lico al anuncio hecho por Juan XXIII. El com\u00fan de los fieles ni siquiera sab\u00eda con exactitud en que consist\u00eda un concilio ecum\u00e9nico. A la verdad, estas asambleas eran m\u00e1s bien raras en la Iglesia. La Ultima databa de hac\u00eda casi cien a\u00f1os y, por lo tanto, nadie que viviera en 1959, a menos que no fuera m\u00e1s que nonagenario, pod\u00eda decir que hab\u00eda vivido un concilio. Mucho m\u00e1s remoto parec\u00eda el Concilio de Trento, clausurado cuatro siglos atr\u00e1s. En total, veinte concilios en veinte siglos hac\u00edan una media de uno por centuria, pero ya vemos que la estad\u00edstica es enga\u00f1osa: en realidad, en el medio milenio que va desde mediados del siglo XV a mediados del XX solo hubo tres.<br \/>\nLa curiosidad por saber c\u00f3mo era un concilio ecum\u00e9nico espoleaba a la gente y hacia la fortuna de la prensa y de los editores, que aprovechaban para publicar art\u00edculos y obras de divulgaci\u00f3n. Pero, como veremos, ni siquiera los obispos se sent\u00edan preparados para afrontar la participaci\u00f3n en un evento de cuya naturaleza y funcionamiento solo sab\u00edan por lo que hab\u00edan estudiado en los libros: proposiciones, debate, cap\u00edtulos, c\u00e1nones y anatemas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Rodolfo Vargas Rubio<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00cdO XI Y P\u00cdO XII YA ACARICIARON LA IDEA DE UN CONCILIO ECUM\u00c9NICO El 28 de octubre de 1958 el cardenal Roncalli se convert\u00eda en Papa con el nombre de Juan XXIII. 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