{"id":24051,"date":"2016-02-05T16:22:26","date_gmt":"2016-02-05T21:22:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilios-de-constantinopla\/"},"modified":"2016-02-05T16:22:26","modified_gmt":"2016-02-05T21:22:26","slug":"concilios-de-constantinopla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilios-de-constantinopla\/","title":{"rendered":"CONCILIOS DE CONSTANTINOPLA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 381 d.C.  Primer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 382 d.C.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 553 d.C. Segundo Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 680  d.C.  Tercer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 692 d.C.  En Trullo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 754  d.C.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 861 d.C.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 869 d.C.  Cuarto Concilio de Constantinopla<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 1639 y 1672<\/li>\n<\/ul>\n<h2>381 d.C.  Primer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Segundo Concilio General):  Este Concilio fue convocado en mayo de 381 por el Emperador Teodosio para proporcionar una sucesi\u00f3n cat\u00f3lica a la sede patriarcal de Constantinopla, confirmar el s\u00edmbolo de fe de Nicea, reconciliar a los semiarrianos con la Iglesia y poner fin a la herej\u00eda macedonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Originalmente era s\u00f3lo un Concilio de la Iglesia de Oriente; son inv\u00e1lidos los argumentos de Cesare Baronio (ad an. 381, nos. 19, 20) para probar que fue convocado por el Papa San D\u00e1maso I, (Hefele-Leclercq, Historia de los Concilios, Par\u00eds, 1908, II, 4).  Estuvieron presentes 150 obispos cat\u00f3licos y 36 obispos her\u00e9ticos (macedonios y semi-arrianos), y fue presidido por Melecio de Antioqu\u00eda; despu\u00e9s de  su muerte, por los sucesivos patriarcas de Constantinopla, San Gregorio Nacianceno y Nestorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su primera medida fue confirmar a Gregorio Nacianceno como obispo de Constantinopla. Las actas de este concilio han desaparecido casi totalmente; sus procedimientos se  conocen principalmente por las narraciones de los historiadores eclesi\u00e1sticos S\u00f3crates, Sozomen y Teodoreto. Hay buena raz\u00f3n para creer que redact\u00f3 un tratado formal (tomos) sobre la doctrina cat\u00f3lica de la Trinidad, tambi\u00e9n en contra del apolinarianismo; este importante documento se ha perdido, excepto el primer canon del concilio y su famoso Credo (Niceno-Constantinopolitano). Este \u00faltimo es tradicionalmente tomado como una ampliaci\u00f3n del Credo de Nicea, con \u00e9nfasis en la divinidad del Esp\u00edritu Santo. Sin embargo, parece tener un origen m\u00e1s temprano, y fue compuesto probablemente (369-373) por San Cirilo de Jerusal\u00e9n como una expresi\u00f3n de la fe de esa Iglesia (Bois), aunque su adopci\u00f3n por este concilio, le dio una autoridad especial, tanto como credo bautismal (v. bautismo)  como f\u00f3rmula teol\u00f3gica. Recientemente Harnack (Realencyklopadie fur prot. Theol. und Kirche, 3rd ed., XI, 12-28), ha mantenido, sobre bases no muy concluyentes, que no fue hasta despu\u00e9s del Concilio de Calcedonia (451), que este credo (la f\u00f3rmula de Jerusal\u00e9n con la adici\u00f3n de Nicea) fue atribuido a los Padres de ese Concilio. En Calcedonia, ciertamente, fue recitado dos veces y aparece dos veces en las Actas de ese Concilio; fue tambi\u00e9n le\u00eddo y aceptado en el Sexto Concilio General (vea m\u00e1s abajo) que se efectu\u00f3 en Constantinopla en el a\u00f1o 680. La muy antigua versi\u00f3n latina de su texto se debe a Dionisio el Exiguo (Gian Domenico Mansi, Coll. Conc., III, 567).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los griegos reconocen siete c\u00e1nones, pero las versiones latinas m\u00e1s antiguas tienen cuatro; las otras tres, probablemente son adiciones posteriores (Hefele)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tEl primer canon es una importante condenaci\u00f3n dogm\u00e1tica de todas las sombras de arrianismo, tambi\u00e9n del macedonianismo y del apolinarianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tEl segundo canon renueva la legislaci\u00f3n de Nicea imponiendo sobre los obispos la observancia de los l\u00edmites diocesanos y patriarcales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tEl famoso tercer canon, declara que como Constantinopla es la Nueva Roma, el obispo de esa ciudad deber\u00eda tener una preeminencia de honor despu\u00e9s del obispo de la Vieja Roma. Baronio mantuvo err\u00f3neamente la no autenticidad de este canon, mientras que algunos griegos de la Edad Media mantienen (una tesis igualmente err\u00f3nea) que declar\u00f3 al obispo de la ciudad real igual al Papa en todas las cosas. La raz\u00f3n puramente humana de la antigua autoridad de Roma que sugiere este canon nunca fue admitida por la Sede Apost\u00f3lica, quien siempre bas\u00f3 su reclamo a la  supremac\u00eda sobre  la sucesi\u00f3n de San Pedro. Roma no reconoci\u00f3 f\u00e1cilmente este injustificable reordenamiento de rangos entre los antiguos patriarcados de Oriente. Fue rechazado por los legados papales en Calcedonia. El Papa San Le\u00f3n I  (Ep. CVI in P.L., LIV, 1003, 1005) declar\u00f3 que este canon nunca hab\u00eda sido sometido a la consideraci\u00f3n de la Sede Apost\u00f3lica y que era una violaci\u00f3n del orden establecido en Nicea. En el Octavo Concilio General (ver m\u00e1s abajo en este mismo art\u00edculo) en 869, los legados romanos (Mansi, XVI, 174) reconocieron a Constantinopla como segunda en el rango patriarcal.  En 1215, en el Cuarto Concilio Lateranense (op. cit., XXII, 991), esto fue admitido formalmente por el nuevo patriarca latino, y en 1439, en el Concilio de Florencia, por el patriarca griego (Hefele-Leclercq, Historia de los Concilios, II, 25-27). Los correctores romanos de Graciano (1582), at dist. XXII, c. 3, insertaron las palabras: \u00abcanon hic ex iis est quos apostolica Romana sedes a principio et longo post tempore non recipit.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tEl cuarto canon declara inv\u00e1lida la consagraci\u00f3n de M\u00e1ximo, el fil\u00f3sofo c\u00ednico, rival de San Gregorio Nacianceno, como obispo de Constantinopla\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final de este Concilio, el Emperador Teodosio emiti\u00f3 un decreto imperial (30 de julio), declarando que las iglesias deb\u00edan ser devueltas a aquellos obispos que confesaran la igual Divinidad del Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, y que hubiesen mantenido la comuni\u00f3n con Nestorio de Constantinopla y otros importantes prelados orientales a quienes mencion\u00f3. El car\u00e1cter ecum\u00e9nico de este concilio parece datar, entre los griegos, del Concilio de Calcedonia (451). De acuerdo a Focio (Mansi, III, 596) el Papa D\u00e1maso I lo aprob\u00f3; pero si cualquier parte del concilio fue aceptada por este Papa, s\u00f3lo pudo haber sido el credo antes mencionado.  En la segunda mitad del siglo V los sucesores de Le\u00f3n Magno, guardan silencio respecto de este concilio. Su menci\u00f3n en el llamado \u00abDecretum Gelasii\u00bb, hacia fines del siglo V, no es original sino una inserci\u00f3n posterior en ese texto (Hefele). Papa San Gregorio I Magno, siguiendo el ejemplo del Papa Vigilio y el Papa Pelagio II, lo reconoce como uno de los cuatro concilios generales, pero solo en sus pronunciamientos dogm\u00e1ticos (P.G., LXXVII, 468, 893).   (Traducido por Hugo Barona Becerra).\n<\/p>\n<h2>382 d.C.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el verano de 382 se reuni\u00f3 en la ciudad imperial un concilio de los obispos orientales, convocado por Teodosio.  A\u00fan tenemos su importante confesi\u00f3n de fe, a menudo atribuida err\u00f3neamente al Segundo Concilio General (es decir, en Constantinopla el a\u00f1o anterior, ver arriba), que presentaba el acuerdo doctrinal de todas las Iglesias cristianas (v. cristianismo); tambi\u00e9n dos c\u00e1nones (5 y 6) puestos equivocadamente entre los c\u00e1nones del Segundo Concilio General.   En el verano del pr\u00f3ximo a\u00f1o (383) Teodosio convoc\u00f3 otro concilio con la esperanza de unificar todas las facciones y partidos entre los cristianos sobre la base de una aceptaci\u00f3n general de las ense\u00f1anzas del los Padres ante-nicenos.    Tuvo un \u00e9xito limitado (S\u00f3crates, V, 10);  Eunomio fue uno de los oponentes m\u00e1s tenaces (v. eunomianismo).  (Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina)\n<\/p>\n<h2>553 d.C. Segundo Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Quinto Concilio General):   Este Concilio se efectu\u00f3 en Constantinopla (5 de mayo &#8211; 2 de junio de 553), y fue convocado por el emperador Justiniano. Asistieron mayormente los obispos orientales; s\u00f3lo estuvieron presentes seis obispos occidentales (\u00c1frica). El presidente fue Eutiquio, Patriarca de Constantinopla. Esta asamblea fue en realidad la \u00faltima fase del largo y violento conflicto inaugurado por el edicto de Justiniano del 543 contra el origenismo (P.G. LXXXVI, 945-90).  El emperador estaba persuadido que el nestorianismo continuaba fortaleci\u00e9ndose con los escritos de Teodoro de Mopsuestia (muri\u00f3 428), Teodoreto de Ciro (muri\u00f3 457) y de Ibas de Edesa (muri\u00f3 457), tambi\u00e9n de la estima personal que todav\u00eda muchos ten\u00edan a los primeros dos de estos escritores eclesi\u00e1sticos.  Los sucesos que llevaron a este Concilio ser\u00e1n narrados m\u00e1s completamente en los art\u00edculos Papa Vigilio y en Tres Cap\u00edtulos; aqu\u00ed s\u00f3lo se proporciona un breve resumen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el 25 de enero de 547, el Papa Vigilio fue detenido por la fuerza en la ciudad real, originalmente se hab\u00eda negado a participar en la condenaci\u00f3n de los Tres Cap\u00edtulos (es decir,  una breve declaraci\u00f3n de anatema sobre Teodoro de Mopsuestia  y sus  escritos, sobre Teodoreto de Ciro y sus escritos, contra San Cirilo de Alejandr\u00eda y el Concilio de \u00c9feso, y sobre la carta escrita por Ibas de Edesa a Maris, obispo de Hardaschir en Persia). Posteriormente (por su \u00abJudicatum\u00bb, 11 de abril de 548), Vigilio hab\u00eda condenado los Tres Cap\u00edtulos (una doctrina realmente censurable), pero \u00e9l mantuvo expl\u00edcitamente la autoridad del Concilio de Calcedonia (451) en el cual Teodoreto e Ibas&#8212;despu\u00e9s de la condenaci\u00f3n de Nestorio&#8212;hab\u00edan sido restablecidos a sus sedes. En Occidente naci\u00f3 un fuerte descontento por este paso que parec\u00eda un debilitamiento ante el poder civil en asuntos puramente eclesi\u00e1sticos, y una injusticia hacia hombres muertos desde hac\u00eda mucho tiempo y juzgados por Dios; todo era de lo m\u00e1s inaceptable ya que la mente occidental no ten\u00eda un conocimiento preciso de la situaci\u00f3n teol\u00f3gica entre griegos de esa \u00e9poca.  Como consecuencia de esto Vigilio hab\u00eda persuadido a Justiniano para devolver el documento papal antes mencionado, y proclamar una tregua en ambas partes hasta que se pudiese convocar un concilio general para decidir sobre estas controversias. Ambos, el emperador y los obispos griegos, violaron esta promesa de neutralidad; el primero en particular, publicando (551) su famoso edicto, Homolog\u00eda Tes Pisteos, condenando de nuevo los Tres Cap\u00edtulos, y rehus\u00e1ndose a retirarlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su digna protesta, Vigilio sufri\u00f3 acto seguido varias indignidades personales de manos de la autoridad civil y casi pierde su vida; finalmente se retir\u00f3 a Calcedonia, en la misma iglesia de Santa Eufemia, donde se hab\u00eda realizado el gran concilio, desde donde inform\u00f3 a la cristiandad del estado de los asuntos. Pronto los obispos orientales buscaron reconciliarse con \u00e9l, y le indujeron a regresar a la ciudad, y retiraron todo los que se hab\u00eda hecho hasta el momento en contra de los Tres Cap\u00edtulos; el nuevo patriarca, Eutiquio, sucesor de Menas, cuya debilidad y servilismo fueron la causa inmediata de toda esta violencia y confusi\u00f3n, present\u00f3 (6 de enero de 530) su profesi\u00f3n de fe a Vigilio y, en uni\u00f3n con los otros obispos orientales, urgi\u00f3 al llamado a un concilio general bajo la presidencia del Papa. Vigilio estaba dispuesto, pero propuso que deb\u00eda ser celebrado en Italia o en Sicilia, para asegurar la asistencia de los obispos occidentales. Justiniano no estuvo de acuerdo con esto, pero propuso, en su lugar, una especie de comisi\u00f3n formada por delegados de cada uno de los grandes patriarcados; Vigilio sugiri\u00f3 que se escogiese un n\u00famero igual de delegados de Oriente y de Occidente; pero esto no fue aceptable al emperador, quien inaugur\u00f3 el concilio bajo su propia autoridad en la fecha y forma antedichas.  Vigilio rehus\u00f3 participar, no s\u00f3lo debido a la abrumadora proporci\u00f3n de obispos orientales, sino tambi\u00e9n por miedo a la violencia; adem\u00e1s, ninguno de sus predecesores hab\u00eda tomado parte personalmente en un concilio oriental.  \u00c9l se fue fiel a esta decisi\u00f3n, aunque expres\u00f3 su deseo de dar un juicio independiente sobre los asuntos en disputa.  Se sostuvieron ocho sesiones, siendo el resultado la condena final de los Tres Cap\u00edtulos por los 165 obispos presentes en la \u00faltima sesi\u00f3n (2 de junio de 553) en catorce anatemas similares a los trece emitidos previamente por Justiniano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto Vigilio hab\u00eda enviado al emperador (14 de mayo) un documento conocido como primer \u00abConstitutum\u00bb (Pacto) (Mansi, IX, 61-106), firmado por \u00e9l mismo y diecis\u00e9is obispos, la mayor\u00eda occidentales, en el cual se condenaba diecis\u00e9is proposiciones her\u00e9ticas de Teodoro de Mopsuestia, y, en cinco anatemas, se repudi\u00f3 su ense\u00f1anza cristol\u00f3gica (v. cristolog\u00eda); sin embargo, se prohibi\u00f3 condenar su persona o ir m\u00e1s lejos  en la condena de los escritos o la persona de Teodoreto, o de la carta de Ibas. Bajo las circunstancias, parec\u00eda realmente que no era una tarea f\u00e1cil denunciar adecuadamente los ciertos errores del gran te\u00f3logo antioque\u00f1o y sus seguidores, y mantener enhiesta la reputaci\u00f3n y autoridad del Concilio de Calcedonia, que se hab\u00eda conformado con obtener lo esencial de la sumisi\u00f3n de todos los simpatizantes de Nestorio, pero por esa misma raz\u00f3n, nunca hab\u00eda sido perdonado por los oponentes monofisitas de Nestorio y su herej\u00eda, quienes estaban ahora coaligados con los numerosos enemigos de Or\u00edgenes, y hasta la muerte de Teodora (548) hab\u00edan disfrutado del apoyo de esta influyente emperatriz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las decisiones del concilio fueron ejecutadas con violencia para ir al mismo paso que su conducta, aunque no se obtuvo la ardientemente esperada reconciliaci\u00f3n con los monofisitas.  Vigilio, junto con otros oponentes a la voluntad imperial, tal como lo registraron los serviles prelados de la corte, daba la impresi\u00f3n que hab\u00edan sido desterrados (Hefele, II, 905), junto con los devotos obispos y eclesi\u00e1sticos de su s\u00e9quito, ya al Alto Egipto o a una isla en el Mar de Propontis.  Ya en la s\u00e9ptima sesi\u00f3n del concilio, Justiniano hizo que el nombre de Vigilio fuese eliminado de los d\u00edpticos (tablillas de madera con los nombres de los obispos), sin prejuicio sin embargo, como se dijo, a la comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica. Pronto el clero romano y la gente, liberados por Narses del yugo g\u00f3tico, solicitaron al emperador que permitiera el regreso del Papa, lo cual acept\u00f3 Justiniano con la condici\u00f3n que Vigilio reconociera el \u00faltimo concilio.  Vigilio finalmente lo acept\u00f3 y en dos documentos (una carta a Eutiquio de Constantinopla, 8 de diciembre de 553, y un segundo \u00abConstitutum\u00bb, de 23 de febrero de 554, probablemente dirigido al episcopado occidental) por fin conden\u00f3 independientemente los Tres Cap\u00edtulos (Mansi, IX, 424-20, 457-88; cf. Hefele, II, 905-11), sin embargo,  sin mencionar el Concilio. Su oposici\u00f3n nunca se hab\u00eda basado en materias doctrinales sino en la decencia y oportunidad de las medidas propuestas, en la equ\u00edvoca violencia imperial, y en un miedo delicado a lesionar la autoridad del Concilio de Calcedonia, especialmente en el Occidente. Aqu\u00ed, ciertamente, a pesar del reconocimiento adicional del Papa Pelagio I (555-560), el Quinto Concilio General s\u00f3lo adquiri\u00f3 gradualmente en la opini\u00f3n p\u00fablica un car\u00e1cter ecum\u00e9nico. En el norte de Italia las provincias eclesi\u00e1sticas de Mil\u00e1n y Aquilea rompieron su comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica; la primera cediendo s\u00f3lo hacia el final del siglo VI, mientras que la \u00faltima (Aquilea-Grado) prolong\u00f3 su resistencia hasta cerca del 700 (Hefele, op. cit., II, 911-27) (Para una apreciaci\u00f3n equitativa de la conducta de Vigilio, ver adem\u00e1s del art\u00edculo Vigilio, el juicio de Bois en el Diccionario de Teolog\u00eda cath., II, 1238-39).  El Papa siempre estuvo en lo correcto en cuanto a la doctrina envuelta, y cedi\u00f3, por amor a la paz, s\u00f3lo cuando tuvo la seguridad que no hab\u00eda nada que temer por la autoridad del Concilio de Calcedonia, con el cual \u00e9l al principio, con Occidente completo, se encontraba en peligro por las maquinaciones de los monofisitas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han perdido las actas originales en griego del concilio, pero a\u00fan existe una versi\u00f3n latina muy antigua, probablemente contempor\u00e1nea y hecha para el uso de Vigilio, ciertamente citada por su sucesor Pelagio I. La edici\u00f3n de Baluze est\u00e1 reimpresa en Mansi, \u201cColl. Conc.\u201d, IX, 163 sqq.  En el siguiente Concilio General de Constantinopla (680) se encontr\u00f3 que las Actas del Quinto Concilio hab\u00edan sido alteradas (Hefele, op. cit., II, 855-58) en favor del monotelismo; ni tampoco es cierto que en su forma presente est\u00e1n en su integridad original. Esto tiene peso en el muy discutido asunto concerniente a la condenaci\u00f3n del origenismo en este Concilio. Hefele, movido por la antig\u00fcedad y persistencia de los informes acerca de la condenaci\u00f3n de Or\u00edgenes, afirma  (p. 861) con el Cardenal Noris, que en \u00e9ste Or\u00edgenes fue condenado, pero s\u00f3lo en passant (incidentalmente), y que su nombre, en el und\u00e9cimo anatema no es una interpolaci\u00f3n.   (Traducido por Hugo Barona Becerra)\n<\/p>\n<h2>680  d.C.  Tercer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Sexto Concilio General). El sexto concilio general fue convocado para el a\u00f1o 678 por el emperador Constantino Pogonato con el fin de restaurar la armon\u00eda religiosa entre Oriente y Occidente que hab\u00eda sido perturbada por las controversias monotelitas y en particular por la violencia de su predecesor Constante II cuyo edicto imperial, conocido como \u201cTipo\u201d (Typus) (648-49) era pr\u00e1cticamente una supresi\u00f3n de la verdad ortodoxa. Debido al deseo del Papa Agat\u00f3n que deseaba obtener la adhesi\u00f3n de los hermanos occidentales, los legados papales no llegaron a Constantinopla hasta tarde en el 680.  El concilio, al cual asistieron al principio cien obispos y m\u00e1s tarde 174,  se inaugur\u00f3 el 7 de noviembre de 680 en un sal\u00f3n con c\u00fapula (Trullo) del palacio imperial y fue presidido por los (tres) legados papales, quienes trajeron al concilio una larga carta dogm\u00e1tica del papa Agat\u00f3n y otra de importancia similar de un s\u00ednodo romano celebrado en la primavera de 680.  Se leyeron en la segunda sesi\u00f3n.  Ambas cartas, sobre todo la del Papa, insiste en la fe de la Sede Apost\u00f3lica como la tradici\u00f3n viva e inmaculada de los Ap\u00f3stoles de Cristo, asegurada por las promesas de Cristo, testificada por todos los Papas en su capacidad de sucesores del privilegio etrino de confirmar a sus hermanos, y por consiguiente, definitivamente autorizada para la Iglesia Universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor parte de las dieciocho sesiones se dedic\u00f3 al examen de los pasajes b\u00edblicos y patr\u00edsticos que tratan sobre el asunto de las dos voluntades, una o dos operaciones, en Cristo. Jorge, patriarca de Constantinopla, pronto cedi\u00f3 ante la evidencia de las ense\u00f1anzas ortodoxas sobre las dos voluntades y dos operaciones en Cristo, pero Macario de Antioquia \u201ccasi con seguridad el \u00fanico representante seguro del monotelismo desde las nueve proposiciones de Ciro de Alejandr\u00eda\u201d (Chapman), resisti\u00f3 hasta el final y fue finalmente anatematizado y depuesto por \u201cno consentir al tenor de las cartas ortodoxas enviadas por Agat\u00f3n, el sant\u00edsimo Papa de Roma\u201d, es decir, que en cada una de las dos naturalezas (humana y divina) de Cristo hay una operaci\u00f3n perfecta y una voluntad perfecta, contra la que los monotelitas hab\u00edan ense\u00f1ado que hay s\u00f3lo una operaci\u00f3n y una voluntad (mia energeia theandrike) muy en l\u00ednea con la confusi\u00f3n monofisita de las dos naturalezas en Cristo.   En la d\u00e9cimo tercera sesi\u00f3n ( 28 de marzo de 681) despu\u00e9s de anatematizar a los principales herejes monotelitas mencionados en la citada carta del papa Agat\u00f3n, es decir, Sergio de Constantinopla, Ciro de Alejandr\u00eda, Pirro, Pablo y Pedro de Constantinopla, Teodoro de Far\u00e1n, el concilio a\u00f1adi\u00f3: \u201cY adem\u00e1s de \u00e9stos decidimos que tambi\u00e9n Honorio, que fue papa de la antigua Roma, sea arrojado de la Santa Iglesia de Dios y sea anatematizado con ellos porque hemos encontrado en su carta a Sergio que segu\u00eda la opini\u00f3n de \u00e9ste en todas a las cosas y confirm\u00f3 sus malvados dogmas\u201d.   Una condena similar del papa Honorio aparece en el decreto dogm\u00e1tico de la sesi\u00f3n final (16  de septiembre de 681) que fue firmada por los legados y por el emperador.  Aqu\u00ed se hace referencia a la famosa carta de Honorio a Sergio de Constantinopla cerca del 634, alrededor de la cual ha surgido (especialmente durante el Concilio Vaticano I) tan extensa y controversial literatura. Tres veces se hab\u00eda invocado en sesiones anteriores del concilio en cuesti\u00f3n por el obstinado monotelita Macario de Antioqu\u00eda, y se hab\u00eda le\u00eddo p\u00fablicamente en la d\u00e9cimo segunda sesi\u00f3n junto con la carta de Sergio a la que daba respuesta. Es esa ocasi\u00f3n se ley\u00f3 tambi\u00e9n una segunda carta de Honorio a Sergio, de la que s\u00f3lo se ha conservado un fragmento. (Respecto al asunto de la ortodoxia del Papa, ver Honorio I; Infalibilidad; Monotelitas)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pasado, debido al galicanismo y a los oponentes a la infalibilidad papal, ha habido mucha controversia sobre el sentido apropiado de la condena al Papa Honorio hecha por este concilio,  Se ha abandonado ya la teor\u00eda (Baronio, Damberger) de la falsificaci\u00f3n de las Actas (Hefele, III, 299-313). Algunos, con Pennacchi, han mantenido que en verdad fue condenado por hereje, pero que los obispos orientales del concilio malinterpretaron la perfectamente ortodoxa (y dogm\u00e1tica) carta de Honorio; otros, con Hefele, que el concilio conden\u00f3 las expresiones del Papa que sonaban como her\u00e9ticas (aunque su doctrina era verdaderamente ortodoxa); otros finalmene, con Chapman (ver abajo), que fue condenado:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u2026porque no declar\u00f3 autoritariamente, como deb\u00eda haber hecho, la tradici\u00f3n de Pedro de la Iglesia romana.   No apel\u00f3 a esa tradici\u00f3n, sino que meramente aprob\u00f3 y ampli\u00f3 sobre el compromiso indiferente de Sergio\u2026  Ni el Papa ni el concilio consideran que Honorio hab\u00eda comprometido la pureza de la tradici\u00f3n romana, porque nunca afirm\u00f3 representarla.  Por consiguiente, as\u00ed como hoy juzgamos las cartas del papa Honorio por la definici\u00f3n del Vaticano y negamos que sean ex c\u00e1tedra, porque no definen ninguna doctrina ni la imponen a toda la Iglesia, as\u00ed los cristianos del siglo  VII juzgaron las mismas cartas por la costumbre de su tiempo, y vieron que no reclamaban lo que las cartas papales sol\u00edan reclamar, es decir, hablar por la boca de Pedro en nombre de la tradici\u00f3n romana.\u201d  (Chapman)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta del concilio al papa Le\u00f3n pidiendo, a la manera tradicional, que confirmara las Actas, mientras inclu\u00edan de nuevo el nombre de Honorio entre los monotelitas condenados, colocan un \u00e9nfasis notable en el oficio magisterial de la Iglesia romana, as\u00ed como, en general, los documentos del Sexto Concilio General favorecen fuertemente la inerrancia de la Sede de Pedro. \u201cEl concilio\u201d, dice Dom Chapman, \u201cacepta la carta en la que el Papa defin\u00eda la fe.  En ella  destituye a los que reh\u00fasen aceptarla.  Le piden (el Papa) que confirme sus decisiones. Los obispos y el emperador declaran que han visto que la carta contiene la doctrina de los Padres.  Agat\u00f3n habla con la voz del mismo Pedro; de Roma sale la ley como si saliera de Si\u00f3n;  Pedro hab\u00eda mantenido la fe inalterada.\u201c   El Papa Agat\u00f3n muri\u00f3 durante el concilio y le sucedi\u00f3 el Papa Le\u00f3n II, que confirm\u00f3 (683) los decretos contra el monotelismo y se expres\u00f3 m\u00e1s severamente que el concilio sobre la memoria de Honorio (Hefele, Chapman) aunque puso \u00e9nfasis principalmente en la negligencia de aquel Papa en plasmar la ense\u00f1anza tradicional de la Sede Apost\u00f3lica, cuya fe inmaculada trat\u00f3 traidoramente de destruir (o, como se puede traducir del griego, permiti\u00f3 que fuera destruida).  (Traducido por Pedro Royo)\n<\/p>\n<h2>692 d.C.  En Trullo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este peculiar concilio de Constantinopla, efectuado en 692 bajo Justiniano II, se conoce generalmente como el Concilio in Trullo porque se celebr\u00f3 en el mismo sal\u00f3n abovedado donde se hab\u00eda celebrado el Sexto Concilio General (vea arriba).  Ambos el Quinto y Sexto Concilios Generales hab\u00edan fallado en aprobar c\u00e1nones disciplinarios, y pues \u00e9ste intentaba completar ambos a este respecto, tambi\u00e9n tom\u00f3 el nombre de Quinisexto (Concilio Quinisexto, Eunodos penthekte), es decir, Quinto-Sexto.  Asistieron 215 obispos, todos orientales.   Basilio de Gortina en Iliria, sin embargo, pertenec\u00eda al patriarcado romano y se llam\u00f3 a s\u00ed mismo legado papal, aunque no existe evidencia de su derecho a usar un t\u00edtulo que en Oriente serv\u00eda para investir los decretos con la autoridad romana.   De hecho, Occidente  nunca reconoci\u00f3 los 102 c\u00e1nones disciplinarios de este concilio, los cuales eran en gran medida reafirmaciones de c\u00e1nones anteriores.  Muchos de los nuevos c\u00e1nones mostraban una actitud hostil hacia las   Iglesias que no estuviesen de acuerdo con Constantinopla, especialmente las Iglesias Latinas.  Sus costumbres eran anatemizadas y \u201cse ten\u00eda en cuenta condenar cada peque\u00f1o detalle de diferencia\u201d (Fortescue).  Se renovaron el canon III de Constantinopla (381) y el canon XXVIII de Calcedonia (451), se conden\u00f3 de nuevo la herej\u00eda de Honorio (canon I), y se declar\u00f3 inv\u00e1lido el matrimonio con un hereje porque Roma dec\u00eda que era meramente ilegal; Roma hab\u00eda reconocido cincuenta de los C\u00e1nones Apost\u00f3licos, por lo tanto, los otros treinta y cinco obtienen reconocimiento en este concilio, y se convierten en  ense\u00f1anzas inspiradas (v. c\u00e1nones apost\u00f3licos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el asunto del celibato, los prelados griegos no se contentaron con dejar a la Iglesia romana seguir su propia disciplina, sino que insistieron en establecer una regla (para toda la Iglesia) que todos los cl\u00e9rigos, excepto los obispos, seguir\u00edan en matrimonio, mientras que excomulgaban a cualquiera que tratara de separar a un sacerdote o di\u00e1cono de su esposa, y a cualquier cl\u00e9rigo que dejase a su esposa al ser ordenado (can. III, VI, XII, XIII, XLVIII) (v. \u00d3rdenes Sagrados).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Iglesias Ortodoxas Orientales  consideran este concilio como ecum\u00e9nico, y a\u00f1aden sus decretos a los Concilios  Quinto y Sexto.  En Occidente San Beda lo llama (De sexta mundi aetate, un s\u00ednodo \u201cr\u00e9probo, y Pablo el Di\u00e1cono (Hist. Lang., VI, p. 11) lo llama uno \u201cerr\u00e1tico\u201d.  El doctor Fortescue dice adecuadamente que siempre ha sido y es una nota caracter\u00edstica de la Iglesia Bizantina la intolerancia a todas las otras costumbres con el deseo de que toda la cristiandad se ajuste a sus pr\u00e1cticas locales.  Para la actitud de los Papas, substancialmente id\u00e9ntica, de cara a los varios intentos de obtener su aprobaci\u00f3n a estos c\u00e1nones, vea Hefele, \u00abConciliengesch.\u00bb (III, 345-48).   (Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina)\n<\/p>\n<h2>754  d.C.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 754 el emperador iconoclasta Constantino V convoc\u00f3 en la ciudad imperial un concilio de 338 obispos que por su cobard\u00eda y servilismo aprobaron la actitud her\u00e9tica del emperador y de su padre Le\u00f3n III, as\u00ed como los argumentos de los iconoclastas y sus medidas contra los defensores de las im\u00e1genes sagradas. Anatematizaron a San Germ\u00e1n de Constantinopla y a San Juan Damasceno denunciando a los ortodoxos como id\u00f3latras,  etc.; al mismo tiempo se quejan del saqueo de las iglesias con el pretexto de destruir las im\u00e1genes. (ver Iconoclasia).  (Trad. por Pedro Royo)\n<\/p>\n<h2>861 d.C.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los tres s\u00ednodos focianos de 861 (deposici\u00f3n de Ignacio), 867 (intento de deposici\u00f3n de Nicol\u00e1s I), y 879 (reconocimiento de Focio como patriarca legal), reconocido por los griegos como el Octavo Concilio General en oposici\u00f3n al concilio de 869-70, el cual contin\u00faan abominando, ver Focio de Constantinopla.  (Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina)\n<\/p>\n<h2>869 d.C.  Cuarto Concilio de Constantinopla<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Octavo Concilio General)   El Octavo Concilio General fue inaugurado el 5 de octubre de 869 en la Catedral de Santa Sof\u00eda, bajo la presidencia de los legados del Papa Adriano II.  Durante la d\u00e9cada anterior hab\u00edan ocurrido graves irregularidades en Constantinopla, entre ellas la deposici\u00f3n del Patriarca Ignacio y la intrusi\u00f3n de Focio, cuyas violentas medidas contra la Iglesia Romana culminaron en un intento de deposici\u00f3n (867) del Papa Nicol\u00e1s I.    La accesi\u00f3n durante ese a\u00f1o de un nuevo emperador, Basilio el Macedonio, cambi\u00f3 la situaci\u00f3n pol\u00edtica y eclesi\u00e1stica.  Focio fue internado en un monasterio;  se llam\u00f3 de nuevo a Ignacio, y se reanudaron las relaciones amistosas con la Santa Sede.  Ambos Ignacio  y Basilio enviaron representantes a Roma pidiendo un concilio general.  Despu\u00e9s de celebrarse un s\u00ednodo romano (junio de 869) en el cual Focio fue condenado nuevamente, el Papa envi\u00f3 a Constantinopla tres legados para presidir el concilio en su nombre.   Adem\u00e1s del Patriarca de Constantinopla all\u00ed estuvieron presentes los representantes de los patriarcas de Antioqu\u00eda y Jerusal\u00e9n y, hacia el final, tambi\u00e9n los representantes del Patriarca de [[Alejandr\u00eda[[.   La asistencia de obispos ignacianos fue escasa al principio, ciertamente nunca hubo presentes m\u00e1s de ciento dos obispos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se le pidi\u00f3 a los legados que mostraran su comisi\u00f3n, lo cual hicieron; luego presentaron a los miembros del concilio la famosa f\u00f3rmula (libellus) del Papa Hormisdas (514-23),  la cual obligaba a sus firmantes a \u201cseguir en todo a la Sede Apost\u00f3lica de Roma y ense\u00f1ar todas sus leyes\u2026 en cuya comuni\u00f3n est\u00e1 la completa, real y perfecta solidez de la religi\u00f3n cristiana\u201d.   Se le pidi\u00f3 a los Padres del concilio que firmaran este documento, el cual hab\u00eda sido originalmente redactado cerca del cisma de Acacio.   Las primeras sesiones fueron ocupadas con la lectura de documentos importantes, la reconciliaci\u00f3n de los obispos ignacianos que se hab\u00edan aliado a Focio, la exclusi\u00f3n de algunos prelados focianos, y la refutaci\u00f3n de las declaraciones falsas de los dos anteriores enviados de Focio a Roma.  En la quinta sesi\u00f3n Focio mismo apareci\u00f3 con renuencia, pero cuando fue interrogado mantuvo un profundo silencio o contest\u00f3 s\u00f3lo en breves palabras, pretendiendo blasfemamente imitar la actitud y discurso de Cristo ante Caif\u00e1s y Pilatos.    A trav\u00e9s de sus representantes se le concedi\u00f3 otra audiencia en la pr\u00f3xima sesi\u00f3n; ellos apelaban a que los c\u00e1nones est\u00e1n sobre el Papa.  En la s\u00e9ptima sesi\u00f3n apareci\u00f3 de nuevo, esta vez con su consagrante George Asbestas.  Ellos apelaron, como antes, a los c\u00e1nones antiguos, se negaron a reconocer la presencia o autoridad de los legados romanos y rechazaron la autoridad de la Iglesia Romana, aunque ofrecieron rendir cuentas al emperador.   Ya que Focio no renunciar\u00eda a su reclamo usurpado ni reconocer\u00eda  al leg\u00edtimo patriarca Ignacio, el concilio renov\u00f3 la antigua excomuni\u00f3n romana contra \u00e9l, y fue desterrado a un monasterio en el B\u00f3sforo,  desde donde no dej\u00f3 de denunciar  el concilio como un triunfo de la mentira y la  impiedad, y mediante una correspondencia  muy activa mantuvo la fortaleza de sus seguidores, hasta que en 877 la muerte de Ignacio abri\u00f3 el camino para su regreso al poder.  El concilio denunci\u00f3 los remanentes de la iconoclasia y la interferencia de la autoridad civil en los asuntos eclesi\u00e1sticos.  La d\u00e9cima y \u00faltima sesi\u00f3n fue efectuada en presencia del emperador, su hijo Constantino, Miguel,  rey de Bulgaria, y los embajadores del emperador Luis II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los veintisiete c\u00e1nones de este concilio tratan parcialmente con la situaci\u00f3n creada por Focio y en parte con puntos generales de disciplina y abusos.  Se leyeron y confirmaron los decretos de Nicol\u00e1s I y Adriano II contra Focio y a favor de Ignacio, se depuso a los cl\u00e9rigos focianos y los ordenados por Focio fueron degradados a la comuni\u00f3n de los laicos.  El concilio emiti\u00f3 una enc\u00edclica a todos los fieles, y le escribi\u00f3 al Papa pidi\u00e9ndole su confirmaci\u00f3n de las actas.  Los legados papales firmaron sus decretos, pero condicionado a la acci\u00f3n papal.  Aqu\u00ed, por primera vez, Roma reconoci\u00f3 el antiguo reclamo de Constantinopla al segundo lugar entre los cinco grandes patriarcados.   Sin embargo, se ofendi\u00f3 el orgullo griego con la firma compulsoria del antedicho formulario de reconciliaci\u00f3n, y en la siguiente conferencia de las autoridades eclesi\u00e1sticas y civiles griegas los reci\u00e9n convertidos b\u00falgaros fueron declarados sujetos al patriarcado de Constantinopla y no a Roma.   Aunque reinstaurado por la Sede Apost\u00f3lica, Ignacio result\u00f3 desagradecido, y en este importante asunto se aline\u00f3 con los patriarcas orientales al consumar, por razones pol\u00edticas, una notable injusticia;  el territorio desde entonces conocido como Bulgaria era en realidad parte de la antigua Iliria que siempre hab\u00eda pertenecido al patriarcado romano hasta que el iconoclasta Le\u00f3n III (718-41) lo arrebat\u00f3 violentamente y lo  subordin\u00f3 a Constantinopla.   Ignacio consagr\u00f3 prontamente un arzobispo para los b\u00falgaros y envi\u00f3 all\u00e1 muchos misioneros griegos,  tras lo cual los obispos y sacerdotes latinos fueron obligados a retirarse.   Camino a casa los legados papales fueron saqueados y encarcelados (v. prisi\u00f3n), sin embargo, ellos hab\u00edan puesto bajo el cuidado de Anastasio, bibliotecario de la Iglesia Romana (presente como miembro de la embajada franca) muchas de las firmas de sumisi\u00f3n de los obispos griegos.  A \u00e9l le debemos la versi\u00f3n latina de estos documentos y una copia de las actas griegas del concilio, las cuales el tradujo y a las cuales debemos mucho de nuestro conocimiento documental de los procedimientos.   Adriano II y sus sucesores amenazaron en vano a Ignacio con severas penalidades si no retiraba de Bulgaria sus sacerdotes y obispos griegos.   La Iglesia Romana nunca recuper\u00f3 las vastas regiones perdidas entonces.   (Vea Focio, Ignacio de Constantinopla, Nicol\u00e1s I)  (Traducido por Luz Hern\u00e1ndez)\n<\/p>\n<h2>1639 y 1672<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1639 y 1672 se llevaron a cabo dos concilios por parte de los griegos ortodoxos condenando a la confesi\u00f3n calvinista (v. Calvino, calvinismo) de Cyril Lucaris y sus seguidores. [Ver Semnoz, \u00abLes derni\u00e8res ann\u00e9es du patr. Cyrille Lucar\u00bb en \u00abEchos d&#8217;Orient\u00bb (1903), VI, 97-117, y Fortescue, \u00abIglesia Oriental Ortodoxa\u00bb (Londres, 1907), 267].  (Trad. por Carlos Augusto Claux).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Shahan, Thomas. \u00abCouncils of Constantinople\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 381 d.C. Primer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla 2 382 d.C. 3 553 d.C. Segundo Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla 4 680 d.C. Tercer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla 5 692 d.C. En Trullo 6 754 d.C. 7 861 d.C. 8 869 d.C. Cuarto Concilio de Constantinopla 9 1639 y 1672 381 d.C. Primer Concilio Ecum\u00e9nico &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilios-de-constantinopla\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONCILIOS DE CONSTANTINOPLA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24051","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24051","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24051"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24051\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24051"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24051"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24051"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}