{"id":24058,"date":"2016-02-05T16:22:42","date_gmt":"2016-02-05T21:22:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/origen-de-los-concilios\/"},"modified":"2016-02-05T16:22:42","modified_gmt":"2016-02-05T21:22:42","slug":"origen-de-los-concilios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/origen-de-los-concilios\/","title":{"rendered":"ORIGEN DE LOS CONCILIOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El origen de los concilios se remonta al s\u00ednodo de los Ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 52(1); pero los te\u00f3logos no se ponen de acuerdo para decidir si son de instituci\u00f3n divina o una instituci\u00f3n humana.  La verdadera soluci\u00f3n es que:  los concilios son una instituci\u00f3n apost\u00f3lica establecida bajo la inspiraci\u00f3n de Cristo(2) sin la cual los ap\u00f3stoles no hubieran podido escribir estas palabras al final de sus s\u00ednodos:  \u201cVisum est Spiritu Sancto et nobis\u201d.  Deb\u00edan estar persuadidos de que el Se\u00f1or hab\u00eda prometido y concedido su Esp\u00edritu a esas asambleas de la Iglesia.  Los concilios posteriores siguieron convencidos de que sus deliberaciones estaban guiadas por el Esp\u00edritu Santo.  Ya en 252 San Cipriano escribe al Papa San Cornelio en nombre de los miembros del concilio que lo rodean:  \u201cplacuit nobis Sancto Spiritu suggerente, etc\u201d(3).  De igual forma se lee en el concilio de Arles de 314:  \u201cplacuit ergo, praesente Spiritu Sancto et Angelis ejus\u201d(4); y esta convicci\u00f3n estaba tan difundida que el emperador Constantino el Grande califica el decreto sinodal de Arles como \u201ccaeleste judicium\u201d y agrega:  \u201cSacerdotum judicum ita debet haberi, ac si ipse Dominus residens judicet\u201d(5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, el concilio ecum\u00e9nico de Nicea (325) conservaba la misma convicci\u00f3n y lo declaraba expl\u00edcitamente en estos t\u00e9rminos:  \u201cquod trecentis sanctis episcopis (es decir los miembros del concilio de Nivea) visum est non est aliud putandum, Quam solius Filii Dei sentencia\u201d(6).  Todos los Padres de la Iglesia griega como los de la Iglesia latina, San Atanasio como San Agust\u00edn y San Gregorio I Magno est\u00e1n completamente de acuerdo a este respecto.  \u00c9ste \u00faltimo asimila la autoridad de los cuatro primeros concilios ecum\u00e9nicos al cr\u00e9dito del que gozaban los cuatro Evangelios(7).  Los concilios m\u00e1s antiguos que se conocen datan de mediados del siglo II.  Se reunieron en Asia Menor, con el fin de frenar el progreso del montanismo(8).  No es inveros\u00edmil creer que ya hab\u00eda habido en la Iglesia Griega asambleas de este g\u00e9nero (tal vez contra los gn\u00f3sticos)(9), porque los griegos estuvieron siempre m\u00e1s inclinados que los occidentales a reunirse en s\u00ednodos y porque los necesitaban m\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Notas<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Act. Apost., CXV. Esta fecha no es sino una aproximaci\u00f3n. Puede decirse tambi\u00e9n que fue el 51 o inclusive el 50.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. La promesa hecha por Jes\u00fas (Mateo 18,20) de presidir invisible las reuniones de los suyos parece haber inclinado a los Ap\u00f3stoles a la v\u00eda de las convocatorias frecuentes de la asamblea de los fieles, por ejemplo: Acta apost., I, 15; VI, 2; XV, 6. En todos esos pasajes se aprecia la tendencia a la deliberaci\u00f3n: I, 23; VI, 3; XV, 7. Es de manera un tanto gratuita  que Edwin Hatch, \u201cThe organization of the early christian Churches\u201d, in -8, Londres, 1880, proponga hacer derivar de aqu\u00ed la concepci\u00f3n, si no la instituci\u00f3n de los concilia civilia de los romanos. J. R\u00e9ville, \u201cLes origines de l\u2019episcopat\u201d, in-8, Par\u00eds, 1894, t. I, p. 74, ve en el consejo de los presb\u00edteros asentado permanentemente en Jerusal\u00e9n el prototipo de los concilios.  Este consejo habr\u00eda aspirado a ser el tribunal supremo del cristianismo naciente, por analog\u00eda con el gran Sanedr\u00edn. Toda la p\u00e1gina, que est\u00e1 consagrada a desarrollar esta vista, nos parece digna de atenci\u00f3n. (H.L).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  San Cipriano, Epist., LIV, P. L., T. III, col. 887. El concilio se reuni\u00f3 el 15 de mayo de 252, cont\u00f3 con 42 obispos. Cf. P. Monceaux, Hist. Litt. De l\u2019Afriq. Chr\u00e9t., 1902, t. II, p. 44, 49-52. (H.L.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  Mansi, Concil. Ampliss. coll., t. II, col 469; Hardouin, Collect. Concil., t. I, col 262. [Para la fecha de este concilio, cf. Dictionn. D\u2019arch. Chr\u00e9t., t. I, col. 2914. (H.L.)].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Mansi, op. cit., t. II, col. 478; Hardouin, op. cit., t.I, col. 268 sq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  Mansi, op.cit, col 922, Hardouin, op cit., t. I, col. 447. Es al menos lo que se lee en la \u201cEpistola imperatoris Constantini ad Alexandrinos adversus Arium et ad omnes ortodoxo\u201d, citada por [Gelasio de C\u00edzico], Histor. Conc. Nic., 1. II, c. XXXVI. (H.L.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. S. Gr\u00e9goire le Grand, Epist., lib. I, epist. XXV, P.L., t. LXVII, col. 478: Sicut sancti Evangelii quatuor libros, sic quator Concilia sucipere et venerari me fateor, Nicaenum scilicet, etc. Cf. Epist., III, epist. X, P.L., t. LXXVII, col 613; I. IV, epist XXXVIII, P.L, col. 712. Cf. Corp. jur. can., 2, dist. XV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  Muchos de estos concilios fueron provocados por la controversia pascual. Cf. Monum. Eccles. Liturg., 1902, t. I, p. 193*-193*; L. Duchesne, Hist. Anc. De l\u2019Eglise in \u2013 8, Paros, 1906, t. I, p. \u00c9l mismo, \u201cLa question de la P\u00e2que au concile de Nic\u00e9e, en la Rev. des quest. hist., julio 1880. (H.L.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.  No s\u00f3lo no subsiste ning\u00fan documento, sino que tampoco se puede citar ninguna alusi\u00f3n en autores tales como Ireneo y Or\u00edgenes, a pesar de estar tan preocupados por la pol\u00e9mica contra el gnosticismo y que no estuviesen prohibidos \u2013 si este medio estuviese a su disposici\u00f3n \u2013 de arg\u00fcir alg\u00fan anatema antiguo y lejano. Lo que se sabe de Valentino y de Marci\u00f3n fue que fueron excluidos de la comunidad cristiana en la misma Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nCarlos Jos\u00e9 Hefele, Histoire des Conciles<br \/>\nTraducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El origen de los concilios se remonta al s\u00ednodo de los Ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 52(1); pero los te\u00f3logos no se ponen de acuerdo para decidir si son de instituci\u00f3n divina o una instituci\u00f3n humana. 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