{"id":2406,"date":"2016-02-04T23:18:35","date_gmt":"2016-02-05T04:18:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo\/"},"modified":"2016-02-04T23:18:35","modified_gmt":"2016-02-05T04:18:35","slug":"hijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo\/","title":{"rendered":"HIJO"},"content":{"rendered":"<p>Hijo    (heb. b\u00ean; aram. bar; gr. hui\u00f3s).  T\u00e9rmino que tiene un significado mucho m\u00e1s amplio en el AT que en tiempos modernos, y que tambi\u00e9n se refleja en expresiones idiom\u00e1ticas usadas en el NT. Los significados son: 1. Hijo var\u00f3n de la 1\u00c2\u00aa generaci\u00f3n (Gen 16:15; etc.).  2. Nieto. Por ejemplo: a Jeh\u00fa, hijo de Josafat y nieto de Nimsi (2Ki 9:2), tambi\u00e9n se lo llama \u00abhijo de Nimsi\u00bb (v 20). 3. Descendiente de un antepasado famoso, sin tener en cuenta el n\u00famero de generaciones intermedias.  As\u00ed\u00ad, Jos\u00e9, el padre terrenal de Jes\u00fas, fue llamado \u00abhijo de David\u00bb aunque vivi\u00f3 10 siglos m\u00e1s tarde (Mat 1:20). 4. Hijo adoptivo (Exo 2:10). 5. Forma bondadosa en que una persona mayor se dirige a un amigo m\u00e1s joven, a un disc\u00ed\u00adpulo o a un compa\u00f1ero (1Sa 26:17, 21, 25; 2Sa 18:22; 1 Tit 1:18; 2 Tit 2:1).  6. Miembro de una tribu o grupo de personas (Neh 12:23).  En muchos pasajes no se nota este uso de la palabra en la traducci\u00f3n espa\u00f1ola. Por ejemplo, Eze 25:4 dice \u00ablos orientales\u00bb, cuando el texto hebreo expresa \u00abhijos de oriente\u00bb; la versi\u00f3n DHH, en vez de \u00abhijos de los griegos\u00bb (como en el hebreo y la RVR de Jl. 3:6), dice \u00ablos griegos\u00bb. En muchos casos similares, en el plural \u00abhijos\u00bb se incluyen las mujeres y las ni\u00f1as. 7. Miembro de un grupo profesional o gremio.  Por ejemplo: \u00ablos hijos de los profetas\u00bb (1Ki 20:35; 2Ki 2:3) o \u00ablos hijos de los cantores\u00bb (Neh 12:28; \u00abcantores\u00bb, BJ).  8. Habitante de una ciudad: \u00abLos hijos de Sion\u00bb (Lam 4:2) o \u00abde Jeric\u00f3\u00bb (Ezr 2:34). Como en el inciso 6, \u00abhijos\u00bb puede incluir a las mujeres y a las ni\u00f1as. 9. Persona que tiene una cualidad: \u00abHijo de paz\u00bb (Luk 10:6). 10. Seguidor fiel: \u00abHijos de Dios\u00bb (Gen 6:2). 11. Ser celestial, creado por Dios; ergo, un \u00e1ngel                    (Job 1:6; 2:1).12.  Producto del nacimiento o la adopci\u00f3n espiritual; los cristianos llegan a ser \u00abhijos\u00bb e \u00abhijas\u00bb de Dios mediante la fe (Rom 8:14, 15, 23; etc.).  Hijo de David.  V\u00e9ase Jesucristo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn filius. Persona o animal respecto a su padre o a su madre, es decir, h., hija, en sentido estricto indica relaci\u00f3n de parentesco, bien sea  carnal, Gn 4, 25-26; o por adopci\u00f3n, como el caso de Ester, hija de    Abijayil, adoptada por Mardoqueo, Est 2, 7 y 15 . Este t\u00e9rmino es profusamente usado para indicar el lugar de origen de una persona,  ciudad, pa\u00ed\u00ads, tribu, linaje, como hijos, hijas de Si\u00f3n, Sal 149, 2; Is 3, 16( button)  17; 4, 4; Lm 4, 2; hijos de Israel, una de las expresiones que m\u00e1s abundan, Ex 19, 3; 28, 12 y 21; 39, 6; Lv 37, 24; Nm 5, 9; Jc 2, 11; Lc 1,    16; Hch 5, 21; hijas de Jerusal\u00e9n, Ct 3, 10; Lc 23, 28. Para indicar virtud en la persona, \u2020\u0153hijo de paz\u2020\u009d, Lc 10, 6; y, lo contrario, quien no obra la justicia y no ama a su pr\u00f3jimo es llamado h. del diablo, 1 Jn 3, 10; hijos del Maligno, Mt 13, 37.<\/p>\n<p>Jes\u00fas propuso una par\u00e1bola  que es una lecci\u00f3n por el arrepentimiento del  h. derrochador que se va de casa y vuelve a su padre que lo recibe espl\u00e9ndidamente de nuevo, s\u00ed\u00admbolo de la misericordia divina. El padre le dice al hijo mayor que protesta por la actitud misericordiosa del progenitor: \u2020\u0153conven\u00ed\u00ada celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo hab\u00ed\u00ada muerto y ha vuelto a la vida, se hab\u00ed\u00ada perdido y ha sido hallado\u2020\u009d,  Lc 15, 11-32.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., ben, hijo, gr. huios, hijo). Gen\u00e9ticamente, la palabra heb. expresa cualquier descendencia humana sin hacer caso del sexo (Gen 3:16). En los registros geneal\u00f3gicos, la palabra \u2020\u0153hijo\u2020\u009d muchas veces es un t\u00e9rmino general que expresa descendientes (Dan 5:22). Muchas veces, por supuesto, la palabra significa una persona, usualmente un var\u00f3n, quien era un hijo directo de un padre dado (Gen 9:19; Gen 16:15).<\/p>\n<p>Otro uso b\u00ed\u00adblico muy com\u00fan de esta pa-labra est\u00e1 en combinaci\u00f3n con otra palabra para expresar algo acerca del individuo o individuos descritos. Tal vez, el uso m\u00e1s familiar de esta clase es como un t\u00ed\u00adtulo para nuestro Se\u00f1or (ver HIJO DE DIOS ver HIJO DE HOMBRE). Hijo de perdici\u00f3n se usa para Judas. Algunas veces, se designa as\u00ed\u00ad a ciertos grupos (Gen 6:4; Deu 13:13; Deu 14:1; 1Th 5:5; 1Jo 3:2). La palabra algunas veces indica que una persona es miembro de un gremio o de una profesi\u00f3n (RVR-1960: 2Ki 2:3, 2Ki 2:5; Neh 3:8).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(descendiente natural o espiritual). Ver \u00abNinos\u00bb, \u00abAdolescentes\u00bb.<\/p>\n<p> \u00abHijo de Dios\u00bb: T\u00ed\u00adtulo con el se le designa a Jes\u00fas, co-igual, co-eterno y consustancial con el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la Deidad eterna y Trina.Si en un solo segundo Cristo no hubiera existido, en ese segundo el Padre no hubiera sido \u00abPadre\u00bb, y, por lo tanto, no ser\u00ed\u00ada Dios, Jua 5:18, Jua 5:23, Jua 5:36.<\/p>\n<p> \u00abHijo del hombre\u00bb: Jes\u00fas us\u00f3 muchas veces esta expresi\u00f3n dirigi\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo, identific\u00e1ndose con el hijo del hombre de la profec\u00ed\u00ada de Dan.8.<\/p>\n<p> 17,Jua 7:13-14, refiri\u00e9ndose a su misi\u00f3n terrenal y a su triunfo final como Redentor: (Luc 9:56, Luc 19:10, Jua 6:62, Mat 16:27, Mat 19:28, Mat 24:30, Mat 25:31.<\/p>\n<p> En la Biblia se aplica a Daniel, y a Ezequie: (m\u00e1s de 80 veces).<\/p>\n<p> \u00abHijos de Dios\u00bb: Toda criatura hecha por Dios.<\/p>\n<p> &#8211; Los \u00e1ngeles, Job 1:6, Job 2:1, Job 38:7.<\/p>\n<p> &#8211; Hombres, por creaci\u00f3n, Luc 3:38. Toda raza humana, Hec 17:28.<\/p>\n<p> &#8211; Los Israelitas, Ose 1:10.<\/p>\n<p> &#8211; Los redimidos de Dios, con su misma naturaleza, Jua 1:12, Jua 14:6, 2Pe 1:4, 2Co 5:17.<\/p>\n<p> \u00abHiio de Mar\u00ed\u00ada\u00bb: Jes\u00fas, en Mar 6:3, no el mayor, ni el menor, porque no hab\u00ed\u00ada confusi\u00f3n, \u00c2\u00a1s\u00f3lo ten\u00ed\u00ada uno!, y por eso cuando muri\u00f3 Jes\u00fas, su Madre se tuvo que ir a vivir con un sobrino, con Juan, porque no ten\u00ed\u00ada otro hijo, Jua 19:27. Ver \u00abHermanos de Jesus\u00bb.Deberes de los hijos: Obedecer a los padres, con lo que tendr\u00e1n larga vida y con \u00e9xitos, Efe 6:1-3.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Los h. eran considerados como una riqueza por el aporte que pod\u00ed\u00adan hacer en el proceso de producci\u00f3n, por la defensa que pod\u00ed\u00adan significar para los padres y para el sost\u00e9n de \u00e9stos en la vejez (Sal 127:3-5). El mandamiento de honrar al padre y a la madre, que tra\u00ed\u00ada la bendici\u00f3n de larga vida, se respetaba (Exo 20:12). Si un h. no lo cumpl\u00ed\u00ada, siendo \u2020\u0153contumaz y rebelde &#8230; glot\u00f3n y borracho\u2020\u009d, los padres pod\u00ed\u00adan llevarlo ante los ancianos de la ciudad y era apedreado (Deu 21:18-21). Era deber del h. velar porque sus padres no pasaran dificultades en la vejez. El Se\u00f1or Jes\u00fas critic\u00f3 toda desviaci\u00f3n al respecto (Mar 7:11). \u2020\u00a2Corb\u00e1n. Los padres ten\u00ed\u00adan el deber de disciplinar a sus h., incluyendo castigos corporales (Pro 3:12; Pro 22:15; Pro 29:17). Al h. mayor se le daba el doble de lo que recib\u00ed\u00adan los dem\u00e1s hermanos en una herencia (Deu 21:15-17).<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que el t\u00e9rmino se utiliza, sobre todo en las listas geneal\u00f3gicas, para se\u00f1alar que alguien desciende, aunque no sea inmediatamente, de otro. As\u00ed\u00ad, \u2020\u0153h. de fulano\u2020\u009d puede significar h. directo, o nieto, o biznieto, o tataranieto, etc\u00e9tera. El Se\u00f1or Jes\u00fas es llamado \u2020\u0153h. de David, h. de Abraham\u2020\u009d (Mat 1:1). Aunque los egipcios y otros pueblos practicaban la adopci\u00f3n (Exo 2:10), la misma no era frecuente entre los israelitas. Pero despu\u00e9s del exilio y especialmente tras el contacto con las culturas griega y romana, se introdujo la costumbre, que es tomada por los autores del NT para se\u00f1alar la nueva relaci\u00f3n de los creyentes con Dios. ( \u2020\u00a2Adopci\u00f3n).<br \/>\n\u00e9n se usa la palabra para se\u00f1alar a los miembros de una familia: \u2020\u0153los h. de Coat\u2020\u009d (Jos 21:26); o de una tribu, \u2020\u0153los h. de Gad\u2020\u009d (Jos 13:24); o de un gremio, \u2020\u0153h. de un perfumero\u2020\u009d (Neh 3:8); o de una asociaci\u00f3n, \u2020\u0153los h. de los profetas\u2020\u009d (2Re 2:3); o de una misma ciudad, \u2020\u0153los h. de Bel\u00e9n\u2020\u009d (Esd 2:21), etc\u00e9tera. \u2020\u00a2Familia.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, GENESIS<\/p>\n<p>vet, (heb. \u00abben\u00bb; aram. \u00abbar\u00bb). (A) Hijo var\u00f3n; descendiente directo (Gn. 27 1). (B) Descendiente var\u00f3n m\u00e1s distanciado p ej , Jeh\u00fa, llamado hijo de Nimsi, era en realidad su nieto. El padre de Jeh\u00fa era hijo de uno llamado Josafat (2 R. 9:20; cp. 2 R. 9:2). Siglos despu\u00e9s de la muerte de Jacob, los israelitas siguen llam\u00e1ndose hijos de Israel (Mal. 3:6; Lc. 1:16). El mismo Se\u00f1or Jes\u00fas es llamado hijo de David e hijo de Abraham (Mt. 1:1) (C) Persona adoptada (Ex. 2:10 cfr. Est. 2:7), o miembro reconocido de una tribu por adopci\u00f3n o matrimonio (Gn. 17:9-14) (D) F\u00f3rmula amable empleada por un anciano dirigi\u00e9ndose a un amigo joven (1 S. 3:6, 16; 4:16; 2 S. 18:22; cfr. Jos. 7:19) (E) Miembro de una asociaci\u00f3n: \u00abhijo de un perfumero\u00bb (Neh. 3.8), \u00ablos hijos de los cantores\u00bb (Neh. 12:28); los hijos de los profetas (2 R. 2:3, 5; cfr. Am. 7:14). Adorador de una divinidad pagana: hijo de Quem\u00f3s (Nm. 21:29). (F) Habitante de una ciudad, de un pa\u00ed\u00ads: hijos de Si\u00f3n (Lm. 4:2); hijos de Bel\u00e9n (Esd. 2:21); hijos de Jav\u00e1n (Gn. 10:4). (G) Persona que presenta unos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos: hijos de Belial (de indignidad) (1 S. 25:17); hijos de fuerza (h\u00e9roes) (1 S. 14:52); hijos de paz (Lc. 10:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa palabra \u00abhijo\u00bb tiene en la Biblia, y concretamente en los evangelios, varias significaciones:<br \/>\n) Aplicado a Jesucristo. &#8211; Jes\u00fas es, ante todo, el Hijo de Dios en sentido propio, pues posee naturaleza divina, es Dios (Mt 2,15; 3,17; 11,27; 14,33; 16,16; 17,5; 27,54; Mc 1,1.11; 3,11; 5,7; 13,32; 14,61; 15,39; Lc 1,32.35; 3,22; 9,35; 10,22; 22,70; Jn 1,18.49; 3,16-18.35-36; 5,19-26; 6,40; 8,36; 9,35; 10,36; 11,4.27; 14,3; 17,1; 19,7; 20,31; Jesucristo es Hijo de Mar\u00ed\u00ada y de Jos\u00e9; hijo en sentido propio de Mar\u00ed\u00ada, pues de ella es hijo natural, y es hijo de Jos\u00e9 en sentido jur\u00ed\u00addico, pues Jos\u00e9 es su padre legal (Mt 1, 21-25; 13,55; Mc 6,3; Lc 1,31; 2,7; 3,23; 4,22; Jn 1,45; 6,42). Jesucristo es hijo de Abrah\u00e1n y de David, pues de ellos desciende y a su linaje pertenece (Mt 1,1; 9,27; 12,23; 15,22; 20,30-31; 21,9.15; 22,42-45; Mc 10,47-48; 12,35.37; Lc 18,38-39; 20,41.44). Hijo de David es incluso un t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico, que asegura el cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n (2 Sam 7,12-16) sobre la perpetuidad de la dinast\u00ed\u00ada d\u00e1v\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>b) a los hombres. &#8211; Los hombres somos tambi\u00e9n hijos de Dios por adopci\u00f3n (Mt 5,9.45; 7,11; Lc 6,35; 11,33; 20,36). En el A. T. se llamaban hijos de Dios, de una manera especial, a los \u00e1ngeles, al pueblo elegido, a los reyes, a los profetas, al Mes\u00ed\u00adas futuro; es decir, a los hombres especialmente elegidos por Dios para una misi\u00f3n especial. Esta filiaci\u00f3n adoptiva, que concede a los hombres todos los derechos de hijos de Dios (Sal 3,1-7; Ef 1,5), rebasa los conceptos jur\u00ed\u00addicos para significar una filiaci\u00f3n sobrenatural y misteriosa, pero real; se trata de un nacimiento nuevo en el agua y en el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 1,11-13; 3,3-5); los evangelios hablan muchas veces de \u00abhijos\u00bb, dando al t\u00e9rmino su significaci\u00f3n propia (Mt 7,9; 10,37; 17,15; 20,20,21; 21,37-38; 22,2; 23,35; 26,37; 27,58; Mc 9,17; 10,35.46; 12,6; Lc 1,13.36.57; 3,2; 5,10; 7,12; 9, 38.41; 11,11; 12,53; 14,5; 15, 11. 13. 19. 21. 24. 25. 30; Jn 1,42; 4,5.12.46.47.50.53; 8,35; 9,19-20); se habla tambi\u00e9n de hijo en un sentido puramente espiritual (Jn 19,26). Con la palabra \u00abhijo\u00bb se indica la pertenencia a un pueblo: \u00abhijos de Israel\u00bb quiere decir simplemente israelitas (Mt 27,9; Lc 1,16). Los \u00abhijos del Reino\u00bb son los miembros o ciudadanos del Reino de Dios (Mt 8,12; 13,38); \u00ablos hijos de la c\u00e1mara nupcial\u00bb son los invitados a la boda (Mt 9,15; Mc 2,19; Lc 5,34); \u00ablos hijos de este mundo\u00bb (Lc 16,8; 20,34) son los que viven \u00fanicamente en los bienes terrenos, olvida-dos de Dios, mientras que \u00ablos hijos de la luz\u00bb (Lc 16,8; Jn 12,36) son los seguidores de Jesucristo; \u00ablos hijos del Maligno\u00bb (Mt 13,38) son los perversos, hijos de la perdici\u00f3n (Jn 17,12). > filiaci\u00f3n; hijo de Dios; hijo del hombre.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> padre, madre, hermano, sacrificio). La divinidad aparece vinculada desde antiguo con el proceso de la generaci\u00f3n, entendida de un modo sagrado. Si divina es la madre (o el padre), divino tendr\u00e1 que ser el mismo hijo, y ser\u00e1 divino, de un modo especial, el hecho mismo de la generaci\u00f3n y del nacimiento, que se interpretan como despliegue de la divinidad.<\/p>\n<p>(1) Divinidad, proceso generador. La denominaci\u00f3n de hijo de Dios constituye una constante en casi todos los esquemas religiosos del oriente precristiano. Hombres y mujeres, \u00e1ngeles y dioses se encuentran incluidos en un mismo ritmo de vida universal. Entre cielo y tierra no existe l\u00ed\u00admite preciso. Por eso no es extra\u00f1o que los reyes sean (aparezcan como) hijos del gran Dios de la ciudad o imperio, ni es extra\u00f1o que los personajes religiosamente relevantes (hombres divinos, theioi andres) se presenten como instrumentos sagrados: comparten el ser de lo divino, son hijos de Dios y disponen as\u00ed\u00ad de sus poderes. No existiendo distancia insalvable entre lo divino y lo mundano, es normal que algunos hombres especiales (pol\u00ed\u00adticos, poetas, ext\u00e1ticos o sabios) puedan ser calificados como hijos de Dios sobre la tierra. Sobre esa base se entiende mejor la novedad del Antiguo Testamento y del judaismo, (a) Biblia m\u00ed\u00adtica. Hijos de Dios. La Biblia israelita conserva textos de car\u00e1cter m\u00ed\u00adtico donde hay hombres o \u00e1ngeles que act\u00faan como hijos de Dios (cf. Gn 6,2; Job 1,6; 38,7; Sal 89,7; etc.). Entre ellos destaca el Salmo 29, donde se alude a los bene Elim, que estrictamente hablando son dioses inferiores (hijos del gran El, padre divino). A pe sar de eso, estos dioses inferiores tienen que mostrar su acatamiento ante Yahv\u00e9, Dios israelita. Pues bien, el culto del cielo tiene su reflejo sobre el mundo, de manera que los sacerdotes y fieles que se postran y aclaman al Dios verdadero (Yahv\u00e9) que parece habitar en la tormenta pueden entenderse tambi\u00e9n como hijos de Dios. Por eso, el texto (Sal 29,2) dice que est\u00e1n en (con) el atrio sagrado (hadrat qodes). Sea como fuere, hombres y seres divinos, del tipo que ellos fueren, deben someterse a Yahv\u00e9, el Dios israelita. (b) Biblia antim\u00ed\u00adtica. En general, en la Biblia, Dios no aparece como padre, ni los hombres como hijos de Dios, esto es, como seres engendrados por lo divino. La Biblia no confunde a Dios con ninguna cosa de la tierra, ni le llama padre en sentido biol\u00f3gico. Son tard\u00ed\u00ados y bien delimitados los textos donde pueblo (Ex 4,22s; Os 11,1; Is 1,2; 30,1; Jr 3,22&#8230;) o rey (2 Sm 7,14; Sal 2,7; 89,27&#8230;) aparecen como hijos de Dios: el pueblo por elecci\u00f3n (no por naturaleza) y el rey por la funci\u00f3n (adoptiva) que realiza al servicio del pueblo. El judaismo precristiano es tambi\u00e9n parco en este plano. Los textos que llaman a Dios Padre o a un humano Hijo de Dios (1 Hen 105,2; 4 Esd 7,28; 13,32.37.52; 14,9) parecen tard\u00ed\u00ados o retocados, (c) De todas formas, el judaismo conoce la figura del Dios paterno y el t\u00ed\u00adtido de Hijo de Dios, aunque no lo emplea de manera extensa y normativa, como har\u00e1n los cristianos al hablar de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad Qumr\u00e1n aplica la f\u00f3rmula dav\u00ed\u00addica (Yo ser\u00e9 para \u00e9l un padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad un hijo: 2 Sm 7,14) al Renuevo de David que surgir\u00e1 en Si\u00f3n al final de los tiempos junto con el Maestro de la Ley (4Q Flor 1012; cf. tambi\u00e9n lQSa II, 11). El mismo Sumo Sacerdote (mesi\u00e1nico) recibir\u00ed\u00ada el nombre y\/o funci\u00f3n de \u00abHijo de Dios\u00bb (Test Levz&#8217;4,2; 18,6).<\/p>\n<p>(2) Un Dios celoso. El sacrificio de los hijos. Los hijos son sagrados, especialmente los primog\u00e9nitos. Por eso son aptos para ser ofrecidos a Dios. El sacrificio de los hijos, especialmente de los primog\u00e9nitos varones, aparece en diversas culturas del entorno b\u00ed\u00adblica y tiene la finalidad de aplacar al Dios celoso, a quien ellos pertenecen (dentro de una religi\u00f3n interpretada como intercambio de violencia). Algunos han pensado que los padres matan tambi\u00e9n a los hijos para aplacarse a s\u00ed\u00ad mismos, eliminando de esa forma a sus posibles rivales (como hac\u00ed\u00adan Urano y Khronos en el mito griego). Precisamente all\u00ed\u00ad donde la vida crea v\u00ed\u00adnculos m\u00e1s fuertes de dependencia y ternura (relaciones de hijos con padres), ella puede convertirse en nudo de mayor violencia. El sacrificio de los hijos constituye un tema com\u00fan en muchos pueblos, un tema que la Biblia ha recordado y condenado de un modo especial, cuando acusa a los antiguos habitantes cananeos de Palestina y a los propios reyes israelitas por haber pasado a sus hijos e hijas por el fuego o por la espada. La Biblia supone que la pr\u00e1ctica religiosa de sacrificar a los hijos pertenece a la religi\u00f3n de los cananeos y de los pueblos del entorno, a quienes considera como especialmente perversos, pues la vida y sangre humana pertenece a Dios y nadie puede derramarla en su nombre. La Biblia en su conjunto sabe que el sacrificio de los hijos (y todo sacrificio humano) va en contra del mandamiento solemne del dec\u00e1logo: \u00c2\u00a1no matar\u00e1s! (cf. Ex 20,13; Dt 5,17), que hab\u00ed\u00ada sido promulgado de manera expresa tras el diluvio (Gn 9,6). Pero tanto la historia deuteronomista como los profetas (Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel) suponen que algunos israelitas, especialmente los reyes de Israel y de Jud\u00e1, siguieron sacrificando a sus hijos. \u00abLos reyes de Israel&#8230; abandonaron todos los mandamientos de Yahv\u00e9 su Dios&#8230; Hicieron pasar por fuego a sus hijos y a sus hijas, practicaron encantamientos y adivinaciones, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Yahv\u00e9, provoc\u00e1ndole su ira\u00bb (2 Re 17,16-17). \u00abAcaz ten\u00ed\u00ada veinte a\u00f1os cuando comenz\u00f3 a reinar, y rein\u00f3 diecis\u00e9is a\u00f1os en Jerusal\u00e9n. No hizo lo recto ante los ojos de Yahv\u00e9, su Dios, a diferencia de su padre David. Sigui\u00f3 los caminos de los reyes de Israel, e incluso hizo pasar por fuego a su hijo, conforme a las pr\u00e1cticas abominables de las naciones que Yahv\u00e9 hab\u00ed\u00ada expulsado ante los hijos de Israel\u00bb (2 Re 16,2-3). Lo mismo se dice del rey Manas\u00e9s de Jud\u00e1 en 2 Re 21,6 y en 2 Cr 33,6). Esta es, seg\u00fan los profetas (cf. Jr 32,35; Ez 16,21; 20,26.31; 23,37), una de las causas de la ruina de Israel: all\u00ed\u00ad donde los reyes, u otros padres de familia, mataban a sus hijos para entreg\u00e1rselos a Dios iban en contra de una  de sus leyes m\u00e1s sagradas, aquella donde se ratifica el sentido divino de la vida y se dice que s\u00f3lo a Dios le pertenece. Desde esa perspectiva se entienden las leyes m\u00e1s estrictas del Pentateuco sobre el tema: \u00abNo se encontrar\u00e1 en ti quien haga pasar por fuego a su hijo o a su hija, ni quien sea mago, ni adivino, ni hechicero&#8230; Porque cualquiera que hace estas cosas es una abominaci\u00f3n para Yahv\u00e9. Y por estas abominaciones Yahv\u00e9 tu Dios los echa de delante de ti\u00bb (Dt 18,10-12). \u00abNo dar\u00e1s ning\u00fan descendiente tuyo para hacerlo pasar por fuego a Moloc. No profanar\u00e1s el nombre de tu Dios. Yo, Yahv\u00e9\u00bb (Lv 18,21). En ese contexto se sit\u00faa la historia de aquellos que para construir una ciudad depositan en sus cimientos el cuerpo del primog\u00e9nito (cf. Jos 6,26). Desde esa base se cuenta la historia de la muerte de los primog\u00e9nitos de Egipto, a los que Dios hace morir, para mostrar de esa manera su poder sobre ellos (Ex 12,29). La legislaci\u00f3n israelita ratifica de alg\u00fan modo esa visi\u00f3n suponiendo que el primog\u00e9nito var\u00f3n pertenece a Dios, pero a\u00f1ade que no hay que matarlo, sino rescatarlo, sacrificando en su lugar un cordero u otro animal de menos valor, como sabe todav\u00ed\u00ada el Nuevo Testamento (Ex 13,2.12-15; 34,20; cf. Lc 3,23-24).<\/p>\n<p>Cf. J. L. Cunchillos, Estudio del salmo 29. Canto al Dios de la fertilidad-fecundidad, Monograf\u00ed\u00adas B\u00ed\u00adblicas, Verbo Divino, Estella 1976.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. \u00ed\u0081mbitos significativos del Hijo de Dios: 1.1. \u00ed\u0081mbito creacional; 1.2. \u00ed\u0081mbito hist\u00f3rico; 1.3. \u00ed\u0081mbito metaf\u00ed\u00adsico. &#8211; 2. Historia del descubrimiento de Jesucristo como el Hijo eterno. &#8211; 3. Final de la historia en una nueva expresi\u00f3n cultural. &#8211; 4. \u00bfC\u00f3mo evangelizar hoy sobre el Hijo?: 4. 1. Argumentando metaf\u00ed\u00adsicamente a partir de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; 4.2. Mostrando a Jes\u00fas como la versi\u00f3n humana perfecta del Dios eterno.<\/p>\n<p>1. \u00ed\u0081mbitos significativos del Hijo de Dios<br \/>\nVamos a tratar aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino \u00abHijo\u00bb en su relaci\u00f3n con \u00abDios\u00bb.<\/p>\n<p>Bajo este punto de vista, se pueden distinguir tres grandes \u00e1mbitos significativos del Hijo de Dios.<\/p>\n<p>1.1. \u00ed\u0081mbito de significaci\u00f3n creacional<br \/>\nEs un dato comprobado que los fieles de aquellas religiones que consideran a Dios como Creador del mundo se tienen por hijos suyos y se dirigen a El con el apelativo de \u00abPadre\u00bb. Si entre nosotros nos llamamos \u00abpadres\u00bb e \u00abhijos\u00bb en virtud del papel esencial pero secundario que desempe\u00f1amos en relaci\u00f3n con el engendramiento de un nuevo ser humano, con cu\u00e1nta m\u00e1s raz\u00f3n habr\u00e1 que asignar el apelativo de \u00abPadre\u00bb al que es el Origen sin Origen del universo y la denominaci\u00f3n de \u00abhijos\u00bb a cuantos somos conscientes de existir gracias a El.<\/p>\n<p>Nuestra relaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica con el Creador es, sin embargo, una relaci\u00f3n de total dependencia, infinitamente asim\u00e9trica, desproporcionada&#8230;<\/p>\n<p>1.2. \u00ed\u0081mbito de significaci\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\nEntre los pueblos de la tierra, el pueblo israelita ha sido el primero en creer que el Dios Creador interviene en favor de Israel de una forma continuada y planificada a trav\u00e9s de los hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>\u00abPodemos decir con toda justicia que los hebreos fueron los primeros en descubrir la significaci\u00f3n de la historia cono epifan\u00ed\u00ada de Dios\u00bb (MIRCEA ELIADE, Historia de las creencias e ideas religiosas, t. 1, Cristiandad, Madrid 1978, 372).<\/p>\n<p>La visi\u00f3n teocr\u00e1tica de Israel sobre la historia alcanza su culminaci\u00f3n y plenitud en la fase \u00faltima y definitiva (=escatol\u00f3gica) del discurrir hist\u00f3rico. En la consecuci\u00f3n del reino perpetuo de Yahveh, la figura del Mes\u00ed\u00adas desempe\u00f1a un papel decisivo. Dicha figura mesi\u00e1nica, imaginada por el pueblo israelita bajo el s\u00ed\u00admbolo de la realeza dav\u00ed\u00addica, cuenta con el poder invencible de Yahveh (Sal 110: \u00abOr\u00e1culo de Yahveh a mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate a mi diestra, hasta que haga de tus enemigos estrado de tus pies\u00bb). El Mes\u00ed\u00adas, siempre en funci\u00f3n de su acci\u00f3n salvadora en uni\u00f3n con Yahveh y a beneficio del pueblo de Israel, es el que recibe en el A.T. los t\u00ed\u00adtulos m\u00e1s elevados (\u00absalvador\u00bb, \u00abprofeta\u00bb, \u00absacerdote\u00bb, \u00ablegislador\u00bb, \u00abpr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb, \u00abconsejero\u00bb, \u00abjuez\u00bb&#8230;) y, m\u00e1s concretamente, el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb (Sal 2,7: \u00abT\u00fa eres mi hijo, hoy te he engendrado\u00bb; 2Sam 7,14: \u00abYo ser\u00e9 para \u00e9l padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad hijo\u00bb).<\/p>\n<p>Como se ve, la filiaci\u00f3n divina del Mes\u00ed\u00adas no tiene tampoco una significaci\u00f3n real, metaf\u00ed\u00adsica: es la expresi\u00f3n m\u00e1xima de la comunicaci\u00f3n del Poder de Yahveh en el plano hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>1.3. \u00ed\u0081mbito de significaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica<br \/>\nCabe entender tambi\u00e9n la filiaci\u00f3n divina de un modo real. Entonces Aquel que sea llamado \u00abHijo de Dios\u00bb con alcance metaf\u00ed\u00adsico, ontol\u00f3gico, tiene que tener los atributos propios de la divinidad (preexistencia o eternidad, omnipresencia, omnisciencia, omnipotencia, justicia, bondad&#8230;).<\/p>\n<p>Pues bien, los cristianos afirmamos s\u00f3lo de Jesucristo que es el Hijo eterno, que ha sido engendrado en la eternidad por el Padre&#8230; \u00bfC\u00f3mo se puede confesar preexistente, eterna y necesariamente existente, a un hombre cuya fecha de nacimiento y de defunci\u00f3n se conocen?<br \/>\n2. Historia del descubrimiento de Jesucristo como el Hijo eterno<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad no vamos a hablar de la conciencia de Jes\u00fas sobre su identidad personal divina. Nos limitaremos a mostrar c\u00f3mo los primeros disc\u00ed\u00adpulos descubrieron la divinidad del Maestro.<\/p>\n<p>Con toda seguridad, los primeros cristianos no adivinaron la personalidad divina de Jes\u00fas de Nazaret cuando convivieron con \u00e9l. Si ni siquiera le aceptaron y confesaron -con hechos inequ\u00ed\u00advocos de vida- como el Mes\u00ed\u00adas esperado, \u00bfc\u00f3mo iban a creer que aquel hombre era el Hijo de Dios en Persona? Repito: en los evangelios, que fueron escritos despu\u00e9s de Pascua, no hay manera de detectar en el comportamiento de los Ap\u00f3stoles ning\u00fan indicio de fe en la divinidad de Jes\u00fas de Nazaret. Las declaraciones verbales de fe en la mesianidad y en la divinidad de Jes\u00fas que se hallan en los evangelios \u00abchocan\u00bb frontalmente contra el vivir no cristiano de los llamados \u00abprimeros cristianos\u00bb (aires de grandeza, actitud competitiva entre ellos mismos, rechazo de un Mes\u00ed\u00adas hist\u00f3ricamente insignificante, abandono por parte de los Ap\u00f3stoles de la causa de Jes\u00fas a partir del arresto del Maestro en Getseman\u00ed\u00ad&#8230;). Las confesiones de fe de los evangelios en Jesucristo como el Hijo de Dios pueden ser entendidas en clave no necesariamente metaf\u00ed\u00adsica (en clave, por ejemplo, de poder hist\u00f3rico, de excelencia, de adopci\u00f3n&#8230;). O pueden tambi\u00e9n ser interpretadas sencillamente como anticipaciones de la fe postpascual de los Ap\u00f3stoles que han sido incorporadas al relato de la vida prepascual de Jes\u00fas. La conducta de los Ap\u00f3stoles es claramente manifiesta, tozudamente reveladora por s\u00ed\u00ad misma de la falta de fe de los disc\u00ed\u00adpulos en la divinidad de Jes\u00fas, por lo cual nosotros optamos por la segunda explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El descubrimiento de la divinidad de Jes\u00fas hecho por los Ap\u00f3stoles tuvo que ver con toda certeza con el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Los Ap\u00f3stoles, como jud\u00ed\u00ados que eran, cre\u00ed\u00adan como los fariseos en la resurrecci\u00f3n universal de los muertos. Su sorpresa fue enorme cuando Jes\u00fas de Nazaret resucit\u00f3 en solitario. Ellos, de acuerdo con el c\u00e1lculo universal de la resurrecci\u00f3n de los muertos, esperaban que a la primera resurrecci\u00f3n, la de Jes\u00fas, habr\u00ed\u00ada de seguirle en fecha pr\u00f3xima la resurrecci\u00f3n del resto de la humanidad. Pero la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or glorificado no ha ocurrido todav\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Los primitivos cristianos tuvieron que empezar pronto a valorar el hecho de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como algo m\u00e1s que la primera resurrecci\u00f3n de entre los muertos. Adem\u00e1s, ellos recordaban que con motivo de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se hab\u00ed\u00adan dado cita otras peculiaridades: el cambio operado en la manera de ser hombre de Jes\u00fas resucitado, hasta el punto de que los testigos de sus apariciones ten\u00ed\u00adan serias dificultades en reconocer a Jes\u00fas, el Crucificado, en el Resucitado; el env\u00ed\u00ado con poder que el Hijo resucitado y el Padre resucitador hab\u00ed\u00adan hecho del Esp\u00ed\u00adritu santificador a la Iglesia&#8230;; y algo de consecuencias metaf\u00ed\u00adsicas a\u00fan mayores: que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada resucitado con su alma y con su anterior cuerpo, o que hab\u00ed\u00ada sido resucitado por el Padre antes de que el cuerpo muerto de Jes\u00fas comenzara a corromperse.<\/p>\n<p>Esta diferencia en cuanto al modo de resucitar de Jes\u00fas y el modo como resucitaremos los dem\u00e1s hombres era un detalle que no pod\u00ed\u00ada pasar desapercibido ni siquiera a gente no cultivada filos\u00f3ficamente, como eran los primitivos cristianos. De hecho, les tuvo que hacer pensar plante\u00e1ndoles preguntas de hondo calado metaf\u00ed\u00adsico.<\/p>\n<p>Entre los escritos del N.T., son sobre todo los escritos de Juan los que dan a esas preguntas las respuestas metaf\u00ed\u00adsicas m\u00e1s en l\u00ed\u00adnea con la divinidad, con la preexistencia, con la eternidad del Hijo de Dios Jesucristo.<\/p>\n<p>Hablando concretamente de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de la muerte, el evangelista Juan equipara al Hijo con el Padre, tanto en la entrega voluntaria de la Vida a la muerte como en la recuperaci\u00f3n poderosa de la Vida tras la muerte: \u00abEl Padre me ama porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre\u00bb (Jn 10,17-18).<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de esta actuaci\u00f3n libre del Hijo ante la muerte y ante la resurrecci\u00f3n est\u00e1 en que Jesucristo es la Vida como el Padre, tiene la Vida en s\u00ed\u00ad igual que el Padre:\u00bbComo el Padre tiene vida en s\u00ed\u00ad mismo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n le ha dado al Hijo el tener vida en s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (Jn 5,26).<\/p>\n<p>Aun siendo la Vida, el Hijo humanado puede libremente, por amor, morir. Sin embargo, no puede convertirse en cad\u00e1ver, ser vencido definitivamente por la muerte. Esto \u00faltimo es metaf\u00ed\u00adsicamente imposible. Ser\u00ed\u00ada una contradicci\u00f3n que la Vida muriese para siempre&#8230; \u00abSi la encarnaci\u00f3n deb\u00ed\u00ada permanecer para siempre (y solamente as\u00ed\u00ad es inteligible), Cristo deb\u00ed\u00ada triunfar sobre la muerte, y esta victoria no pod\u00ed\u00ada ser sino su resurrecci\u00f3n gloriosa. Resucitar para volver a caer bajo el dominio de la muerte hubiese sido en el Hijo de Dios un contrasentido; por su muerte estaba ya completamente realizado y expresado el misterio del verdadero `ser hombre como nosotros\u00bb&#8216; (JUAN ALFARO, Mysterium Salutis, 111-1, Cristiandad, Madrid 1971, 741-742).<\/p>\n<p>No hay duda alguna de que los primeros cristianos eran los m\u00e1s interesados, mucho m\u00e1s que los miembros del Sanedr\u00ed\u00adn, en comprobar la verdad de que el cuerpo de Jes\u00fas no se encontraba hecho cad\u00e1ver en alg\u00fan lugar de la tierra&#8230; \u00bfPor qu\u00e9? Sencillamente, por las colosales consecuencias metaf\u00ed\u00adsicas que entra\u00f1aba para los primeros cristianos la resoluci\u00f3n del hecho en uno u otro sentido. Si el cuerpo de Jes\u00fas de Nazaret yac\u00ed\u00ada como el de todos los hombres que se mueren, entonces estaba claro que Jes\u00fas resucitado no era en absoluto eterno, Hijo de Dios en sentido metaf\u00ed\u00adsico estricto. Si, por el contrario, el cuerpo de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido transformado en un cuerpo glorioso antes de conocer el dominio aniquilador de la muerte, entonces cab\u00ed\u00ada la posibilidad de interpretar metaf\u00ed\u00adsicamente tal excepci\u00f3n como una exigencia del modo de ser divino del Hijo de Dios. Los Ap\u00f3stoles no pod\u00ed\u00adan dejar \u00ababierto\u00bb el tema del paradero del cuerpo de Jes\u00fas. Ten\u00ed\u00adan que estar seguros si Dios Padre lo hab\u00ed\u00ada incorporado a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, o bien si Dios Padre lo hab\u00ed\u00ada abandonado en el sepulcro dotando a Jes\u00fas de otra corporeidad, sin continuidad alguna con su cuerpo primero muerto.<\/p>\n<p>\u00bfHay en el N.T. manifestaciones de que los primeros cristianos estaban totalmente seguros de que el cuerpo de Jes\u00fas no se halla enterrado por ah\u00ed\u00ad, en alg\u00fan lugar de la tierra? A continuaci\u00f3n se rese\u00f1an dos testimonios convergentes que muestran la certidumbre s\u00f3lida y compacta de los primeros cristianos de que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada resucitado sin haber conocido la corrupci\u00f3n de \u00absu\u00bb carne:<\/p>\n<p>a) Los cuatro evangelios son un\u00e1nimes en la narraci\u00f3n del pronto hallazgo del sepulcro vac\u00ed\u00ado por parte de las mujeres. El protagonismo que ejercen las mujeres en la noticia de la tumba vac\u00ed\u00ada dota al hecho de verosimilitud hist\u00f3rica. En efecto, si se tiene en cuenta que en aquellos tiempos la mujer no era considerada testigo v\u00e1lido en los testimonios ante los tribunales de justicia, ser\u00ed\u00ada una torpeza manifiesta que los evangelistas hubiesen inventado el hecho del sepulcro vac\u00ed\u00ado y hubiesen puesto a las mujeres como protagonistas del curioso descubrimiento. Si en las narraciones evang\u00e9licas del hallazgo del sepulcro vac\u00ed\u00ado s\u00f3lo figuran las mujeres, lo l\u00f3gico es concluir que alg\u00fan fundamento hist\u00f3rico tiene que haber en los relatos evang\u00e9licos que hablan de unas mujeres que fueron al sepulcro de Jes\u00fas y all\u00ed\u00ad no encontraron su cuerpo&#8230;<\/p>\n<p>b) El segundo testimonio tiene car\u00e1cter m\u00e1s p\u00fablico y oficial que el primero. El cap\u00ed\u00adtulo 2 de los Hechos de los Ap\u00f3stoles es como la carta magna de la religi\u00f3n cristiana. En el discurso que en ese cap\u00ed\u00adtulo pronuncia Pedro (cf. He 2,14-36) se declaran los puntos cruciales sobre Jesucristo, fundamento de la nueva fe. Pues bien, en la presentaci\u00f3n oficial de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, se proclama expl\u00ed\u00adcitamente que Jesucristo ha resucitado sin que \u00absu carne experimentara la corrupci\u00f3n\u00bb (He 2,31), que Dios no lo abandon\u00f3 definitivamente en la muerte, \u00abpues no era posible que quedase bajo su dominio\u00bb (He 2,24).<\/p>\n<p>Como se observa, la afirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas ha resucitado enteramente de la muerte (alma y cuerpo) antes de que su cuerpo muerto padeciera la corrupci\u00f3n pertenece al Credo constitutivo de los cristianos, a la f\u00f3rmula b\u00e1sica de la fe de los Ap\u00f3stoles. En los mismos Hechos de los Ap\u00f3stoles existe otro discurso de presentaci\u00f3n oficial de la religi\u00f3n cristiana, pero esta vez el pregonero es Pablo y los destinatarios son los jud\u00ed\u00ados. Por debajo de los matices diferentes de forma, encontramos en el discurso de He 13,16-41 los mismos elementos constitutivos de la religi\u00f3n cristiana que en el discurso de He 2,14-36. Y entre ellos contin\u00faa afirm\u00e1ndose inequ\u00ed\u00advocamente que Jes\u00fas ha sido resucitado \u00absin haber experimentado la corrupci\u00f3n\u00bb (He 13,37) y que es el \u00fanico caso que se ha dado, ya que la muerte incorrompida de Jes\u00fas no la ha tenido ni el m\u00e1s ilustre de los jud\u00ed\u00ados, David, del cual se sabe a ciencia cierta que \u00abdespu\u00e9s de haber servido en sus d\u00ed\u00adas a los designios de Dios, muri\u00f3, se reuni\u00f3 con sus padres y experiment\u00f3 la corrupci\u00f3n. En cambio, aquel a quien Dios resucit\u00f3, no experiment\u00f3 la corrupci\u00f3n\u00bb (He 13,36-37).<\/p>\n<p>Tanto en He 2, como en He 13, los primeros cristianos reflejan ante todo el descomunal impacto que les produjo el hecho de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en general, pero m\u00e1s en particular que, con la resurrecci\u00f3n, hab\u00ed\u00ada desaparecido todo resto mortal de Jes\u00fas, con las consecuencias que tal dato acarreaba a su fe en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Aquellos que afirman a la ligera que los restos mortales de Jes\u00fas contin\u00faan enterrados en alg\u00fan lugar se apartan de la asombrosa experiencia vivida por los primeros cristianos ante el hecho de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ocurrida antes de que su cuerpo muerto conociera la corrupci\u00f3n y se sit\u00faan racionalmente del lado de los jud\u00ed\u00ados que pensaban que el muerto Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada terminado corrompi\u00e9ndose en la tierra como todos los dem\u00e1s hombres que se mueren.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n del cuerpo muerto de Jes\u00fas de su sepultura es mucho m\u00e1s que un recurso did\u00e1ctico para expresar que el Resucitado tiene las se\u00f1as de identidad del sepultado Jes\u00fas de Nazaret: es m\u00e1s bien un dato integrante del anuncio de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or detectado y verificado por los primeros cristianos, que les llev\u00f3, a pesar de su fe monote\u00ed\u00adsta jud\u00ed\u00ada en contra, al descubrimiento y a la proclamaci\u00f3n de la divinidad de este Hijo de Dios, de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>3. Final de la historia en una nueva expresi\u00f3n cultural<br \/>\nReconocida y confesada por los Ap\u00f3stoles la condici\u00f3n divina del Hijo resucitado del Padre (cf. Rom 1,2-4; He 13,13), \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada explicarse razonablemente que el Hijo engendrado en la eternidad se haya hecho tambi\u00e9n carne (cf. Jn 1,14), haya sido asimismo probado en todo como nosotros, excepto en el pecado (cf. Heb 4,15), haya incluso padecido la crucifixi\u00f3n, la muerte y la sepultura? (cf. Credo de los Ap\u00f3stoles).<\/p>\n<p>Los primitivos cristianos afirman de Jesucristo, por encima de los dictados de su cultura jud\u00ed\u00ada, hechos metaf\u00ed\u00adsicos de naturaleza contrapuesta: que el Hijo inmutable del Padre ha nacido de mujer; que el Hijo omnisciente ignora cu\u00e1ndo ocurrir\u00e1 el fin de la historia de la salvaci\u00f3n; que el Hijo omnipotente no puede salvarse a s\u00ed\u00ad mismo bajando de la cruz; que el Hijo inmortal expir\u00f3 como un ser humano cualquiera&#8230;<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s tarde una nueva cultura, la cultura helen\u00ed\u00adstica, acab\u00f3 imponi\u00e9ndose entre los cristianos a la cultura jud\u00ed\u00ada. Las gentes cultas cristianas pensaban de acuerdo con las caracter\u00ed\u00adsticas de la filosof\u00ed\u00ada griega. Un sacerdote de Alejandr\u00ed\u00ada llamado Arrio conclu\u00ed\u00ada que el Hijo Jesucristo, puesto que hab\u00ed\u00ada tenido principio como criatura, no pod\u00ed\u00ada tener la misma sustancia inefable, invisible, incognoscible&#8230; de Dios.<\/p>\n<p>La respuesta del concilio de Nicea (325) &#8211; Constantinopla (381) a Arrio confesando que Cristo es \u00abDios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma sustancia (naturaleza) del Padre\u00bb no resolv\u00ed\u00ada completamente el problema: \u00bfc\u00f3mo se unen en Cristo las acciones que provienen de su naturaleza divina y las que tienen origen en su naturaleza humana? Hab\u00ed\u00ada quien, con toda l\u00f3gica, admit\u00ed\u00ada en Jesucristo la existencia de las dos naturalezas (divina y humana) y la de sus correspondientes personas (divina y humana), o dos sujetos subsistentes (divino y humano). Entre las dos personas de Jesucristo se dar\u00ed\u00ada una uni\u00f3n moral fort\u00ed\u00adsima, irrompible en la pr\u00e1ctica&#8230;<\/p>\n<p>A esta teor\u00ed\u00ada tan humana, tan comprensible sobre el fondo del ser de Cristo, el concilio de Calcedonia (451) respondi\u00f3 acertadamente afirmando que \u00abJesucristo es un solo y \u00fanico Hijo, el mismo perfecto en su divinidad y el mismo perfecto en su humanidad\u00bb; que \u00abes reconocido un solo Cristo, Se\u00f1or e Hijo unig\u00e9nito en dos naturalezas, sin confusi\u00f3n, sin cambio, sin divisi\u00f3n, sin separaci\u00f3n\u00bb; m\u00e1s adelante habla el concilio de las dos naturalezas (divina y humana) \u00abunificadas en una persona y en una hip\u00f3stasis, no dividido ni separado en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unig\u00e9nito, Dios, el Verbo, el Se\u00f1or Jesucristo\u00bb&#8230; Es la f\u00f3rmula de la llamada \u00abuni\u00f3n hipost\u00e1tica\u00bb de Cristo, esto es, la uni\u00f3n de las dos naturalezas en la \u00fanica Persona, divina, del Hijo unig\u00e9nito.<\/p>\n<p>Con este lenguaje metaf\u00ed\u00adsico quedaba aclarado, humanamente lo m\u00e1s posible, el Misterio de la personalidad divina del Hijo y la compatibilidad de atributos y de propiedades contrapuestos en la \u00fanica Persona divina del Hijo, que por Amor es capaz de pasar -sin dejar de ser el Hijo unig\u00e9nito del Padre- de la eternidad a la temporalidad, de la inmortalidad a la mortalidad, de la impasibilidad a la pasibilidad&#8230;, y viceversa.<\/p>\n<p>El nuevo lenguaje helen\u00ed\u00adtico, de car\u00e1cter filos\u00f3fico, no signific\u00f3, sin embargo, para los obispos de Nicea, Constantinopla, Calcedonia&#8230; ning\u00fan cambio de sentido respecto del antiguo lenguaje narrativo de los evangelios:<\/p>\n<p>\u00abLos Obispos&#8230; fueron compelidos a recoger el sentido de las Escrituras&#8230; Si las expresiones no est\u00e1n con tantas palabras en las Escrituras, sin embargo, contienen el sentido de las Escrituras.\u00bb (Cartas referentes a los decretos del concilio de Nicea, cap. 5, nn. 20 y 21).<\/p>\n<p>4. \u00bfC\u00f3mo evangelizar hoy sobre el Hijo?<br \/>\n4.1. Argumentando metaf\u00ed\u00adsicamente a partir de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\nEsta es una v\u00ed\u00ada recorrida por los primeros cristianos que conserva todo su vigor y actualidad. De todos es sabido que los Ap\u00f3stoles eran gente sencilla. Ni ellos ni nadie pod\u00ed\u00adan dejar de lado una realidad tan llamativa como que un ser humano -y s\u00f3lo \u00e9l- hab\u00ed\u00ada resucitado de entre los muertos y antes de que la muerte lo hubiese convertido en cad\u00e1ver. Cualquiera sabe con total certidumbre que los hombres nos morimos y que tras la muerte viene imparablemente el deshacimiento. \u00bfC\u00f3mo puede dejar indiferente a alguien la noticia cierta de que un muerto ha sido resucitado y librado su propio cuerpo muerto de la humillaci\u00f3n de pudrirse en el sepulcro?<br \/>\nPensamos que el cristiano contempor\u00e1neo, ciudadano de la tecn\u00f3polis, tan poco dado a filosofar, es sobradamente capaz de extraer las trascendentes consecuencias metaf\u00ed\u00adsicas que emanan de la buena y segura noticia que nos dieron los primeros cristianos, a saber, que Jes\u00fas de Nazaret, el Crucificado, ha sido resucitado de entre los muertos antes de que su cuerpo muerto se convirtiera en un despojo en las manos aniquiladoras de la muerte.<\/p>\n<p>Si se afirma que Jes\u00fas resucitado no asumi\u00f3 su cuerpo terrenal en su transformaci\u00f3n gloriosa, no hay manera razonable de confesar que Jes\u00fas es el Hijo sempiterno del Padre. Si se tapona la v\u00ed\u00ada que los primeros cristianos recorrieron en su descubrimiento de la divinidad de Jes\u00fas (=el hecho de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas antes de que su cuerpo mortal conociera la corrupci\u00f3n), desaparece autom\u00e1ticamente toda posibilidad de argumentar en t\u00e9rminos metaf\u00ed\u00adsicos sobre la divinidad de Jes\u00fas. Algunos te\u00f3logos que empezaron admitiendo que \u00abla corporeidad de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no exige que el sepulcro se quede vac\u00ed\u00ado\u00bb han terminado negando, con toda la l\u00f3gica de la raz\u00f3n humana, que Jes\u00fas sea Dios en un sentido metaf\u00ed\u00adsico, esto es, el Hijo engendrado eternamente por el Padre.<\/p>\n<p>4.2. Mostrando a Jes\u00fas como la versi\u00f3n<br \/>\nhumana perfecta del Dios eterno<br \/>\nEn el plano metaf\u00ed\u00adsico, la filiaci\u00f3n de Jesucristo es \u00fanica y exclusiva, de modo que entre el Hijo eterno del Padre y los hijos adoptivos del Padre, que somos nosotros, hay un abismo insalvable y no hay posibilidad alguna de comparaci\u00f3n. Por eso hemos abordado por separado la filiaci\u00f3n eterna de Jesucristo, mostrando c\u00f3mo hoy d\u00ed\u00ada es posible evangelizar sobre ella a los creyentes (y a los no creyentes).<\/p>\n<p>Ahora queremos llevar la reflexi\u00f3n sobre el Hijo unig\u00e9nito del Padre al terreno de la historia, que resulta m\u00e1s asequible para nosotros, los hijos de Dios ya en esta condici\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret predic\u00f3 sobre el Mes\u00ed\u00adas, la Ley y el Templo (el contenido trinitario de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada) como cualquier otro profeta del A.T. La diferencia de Jes\u00fas respecto de los otros personajes b\u00ed\u00adblicos consiste en que el profeta de Galilea presentaba un Dios, en relaci\u00f3n con el triple contenido, muy distinto del Dios oficial: un Dios m\u00e1s Misericordioso que Justo, m\u00e1s Pr\u00f3ximo a los hombres que Alt\u00ed\u00adsimo, m\u00e1s Comunicativo que Santo, m\u00e1s Bondadoso que Poderoso&#8230;<\/p>\n<p>\u00abLa concepci\u00f3n judaica de Dios excluye a los pecadores de la luz del sol por considerarlos indignos. Dios es bueno, pero tambi\u00e9n es justo. No s\u00f3lo es el Padre misericordioso, sino tambi\u00e9n el Dios del orden social, el Dios de la naci\u00f3n y de la historia. El concepto que Jes\u00fas tiene de Dios se sit\u00faa en el extremo opuesto. El juda\u00ed\u00adsmo no pod\u00ed\u00ada aceptar como suya semejante concepci\u00f3n\u00bb (J. KLAUSNER, citado por DIDIER en el libro colectivo \u00bfCreer en Dios hoy?, Sal Terrae, Santander 1969, 31).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Jes\u00fas de Nazaret establec\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n vinculante y definitiva entre su persona y misi\u00f3n y el mismo Dios:<\/p>\n<p>\u00abAunque Jes\u00fas no hace nunca directamente propaganda de s\u00ed\u00ad o de su actividad, sin embargo, establece un v\u00ed\u00adnculo \u00fanico e indisoluble entre su persona y el reino de Dios, entre sus opciones y propuestas autorizadas y el hecho de que Dios se manifiesta y act\u00faa aqu\u00ed\u00ad y ahora, de manera que ahora los hombres se encuentran ante una ocasi\u00f3n \u00fanica e irrepetible de salvaci\u00f3n\u00bb (RINALDO FABRIS, Jes\u00fas de Nazaret. Historia e interpretaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985, 105).<\/p>\n<p>Esto es, Jes\u00fas de Nazaret no nos ha revelado hist\u00f3ricamente -cosa imposible de hacer- la preexistencia del Padre ni su propia preexistencia de Hijo unig\u00e9nito, pero s\u00ed\u00ad que nos ha manifestado con hechos y dichos el modo de ser del Dios eterno, tanto del Hijo como del Padre.<\/p>\n<p>La tarea de evangelizar a Jesucristo como la novedosa manera de ser hombre hist\u00f3rico del Dios omnipotente, omnisciente, impasible&#8230; comporta para nosotros exigencias muy hondas en la forma de ser y de actuar como hombres. Reclama de nosotros que el Amor de Dios sea, en definitiva, como lo fue en el caso de Jes\u00fas de Nazaret, el atributo distintivo de nuestro vivir, en medio de nuestras capacidades (en los tres \u00e1mbitos indicados: de la creaci\u00f3n, de la historia y de la existencia humana) y de nuestras limitaciones (tambi\u00e9n en los tres \u00e1mbitos: como criaturas, como seres hist\u00f3ricos y como seres humanos). \u00c2\u00a1Empe\u00f1\u00e9monos en ser hijos del Dios-Amor a imagen y semejanza del Hijo hecho hombre y hech\u00f3 historia llamado Jes\u00fas de Nazaret! As\u00ed\u00ad daremos testimonio no de la preexistencia del Hijo Jesucristo, sino del modo de ser distintivo del Dios que preexiste como Padre-Hijo-Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>BIBL.-CHRISTIAN DuQUOC. El Hijo, en Diccionario teol\u00f3gico (El Dios cristiano), Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, 615-630; WALTER KASPER, jesucristo, Hijo de Dios, en su libro \u00abJes\u00fas, el Cristo\u00bb, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978, 199-240; WOLFHART PANNENBERG, La divinidad de Cristo y el hombre Jes\u00fas, en su libro \u00abFundamentos de Cristolog\u00ed\u00ada\u00bb, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974, 351-452.<\/p>\n<p>Eduardo Malvido Miguel<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. huios (uiJov\u00bb, 5207) significa primariamente la relaci\u00f3n de la descendencia con el progenitor (v\u00e9ase Joh 9:18-20; Gl 4.30). Se usa con frecuencia en sentido metaf\u00f3rico acerca de caracter\u00ed\u00adsticas morales prominentes (v\u00e9ase m\u00e1s abajo). \u00abSe usa en el NT de: (a) descendencia masculina (Gl 4.30); (b) descendencia leg\u00ed\u00adtima, en oposici\u00f3n a la ileg\u00ed\u00adtima (Heb_1 2.8); (c) descendientes, haciendo abstracci\u00f3n del sexo (Rom 8:27); (d) amigos presentes a una boda (Mat 9:15); (e) aquellos que gozan de ciertos privilegios (Act 3:25); (f) aquellos que act\u00faan de cierta manera, sea mala (Mat 23:31), o buena (Gl 3.7); (g) aquellos que manifiestan un cierto car\u00e1cter, sea malo (Act 13:10; Eph 2:2), o bueno (Luk 6:35; Act 4:36; Rom 8:14); (h) el destino que se corresponde con el car\u00e1cter, sea malo (Mat 23:15; Joh 17:12; 2Th 2:3), o bueno (Luk 20:36); (i) la dignidad de la relaci\u00f3n con Dios a la cual son introducidos los hombres por el Esp\u00ed\u00adritu Santo cuando creen en el Se\u00f1or Jesucristo (Rom 8:19; Gl 3.26). \u00abEl ap\u00f3stol Juan no usa huios, \u00abhijo\u00bb, para referirse al creyente, sino que reserva este t\u00ed\u00adtulo para el Se\u00f1or; usa teknon, lit., \u00abni\u00f1o\u00bb, como en su Evangelio (1.12; 1 Joh 3:1,2); en Rev 21:7, el uso de juios se debe a una cita de 2Sa 7:14: \u00abEl Se\u00f1or Jes\u00fas us\u00f3 huios de una manera muy significativa, como en Mat 5:9  \u00abBienaventurados los pacificadores, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb, y vv. 44,45: \u00abAmad a vuestros enemigos \u2020\u00a6 y orad por los que os \u2020\u00a6 persiguen; para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb. Los disc\u00ed\u00adpulos deb\u00ed\u00adan hacer estas cosas no a fin de que pudieran llegar por ello a ser \u00abni\u00f1os\u00bb, teknon, de Dios, sino que, siendo \u00abni\u00f1os\u00bb (se\u00f1alar \u00abvuestro Padre\u00bb a trav\u00e9s de todo el pasaje), pudieran hacer este hecho patente en su car\u00e1cter, llegando as\u00ed\u00ad a ser \u00abhijos\u00bb, juios. V\u00e9ase tambi\u00e9n 2Co 6:17,18. \u00abEn cuanto a caracter\u00ed\u00adsticas morales, se usan las frases siguientes: (a) hijos de Dios (Mat 5:9, 45; Luk 6:35); (b) hijos de luz (Luk 16:8; Joh 12:36); (c) hijos del d\u00ed\u00ada (1Th 5:5); (d) hijos de paz (Luk 10:6); (e) hijos de este siglo (Luk 16:8); (f) hijos de desobediencia (Eph 2:2); (g) hijos del malo (Mat 13:38, cf. \u00abdel diablo\u00bb, Act 13:10); (h) hijo de perdici\u00f3n (Joh 17:12; 2Th 2:3). Tambi\u00e9n se usa para describir otras caracter\u00ed\u00adsticas que las morales, como (i) hijos de la resurrecci\u00f3n (Luk 20:36); (j) hijos del reino (Mat 8:12; 13.38); (k) hijos de la sala nupcial, lit. (Mc 2.19); (l) hijo de consolaci\u00f3n (Act 4:36); (m) hijos del trueno, Boanerges (Mc 3.17)\u00bb (de Notes on Galatians, por Hogg y Vine, pp. 167-169, y Notes on Thessalonians, pp. 158-159). Notas: (1) Para los sin\u00f3nimos teknon y teknion v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 2 m\u00e1s adelante. La diferencia entre los creyentes como \u00abni\u00f1os, teknon, de Dios\u00bb e \u00abhijos, huios, de Dios\u00bb se hace patente en Rom 8:14-21. El Esp\u00ed\u00adritu da testimonio a su esp\u00ed\u00adritu que son \u00abhijos de Dios\u00bb, lit. \u00abni\u00f1os\u00bb, teknon, y, como tales, son herederos y coherederos con Cristo. Ello pone el acento sobre su nacimiento espiritual (vv. 16-17). Por otra parte: \u00abtodos los que son guiados por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, estos son hijos, juios, de Dios\u00bb, esto es, \u00abestos y no otros\u00bb. La conducta de ellos da evidencia de la dignidad de su relaci\u00f3n y semejanza con su car\u00e1cter. (2) Pais se traduce \u00abhijo\u00bb en Joh 4:51; Act 3:13,26; 4.27,30; v\u00e9ase m\u00e1s abajo, y N\u00c2\u00ba 3.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>En hebreo la palabra \u00abhijo\u00bb no expresa s\u00f3lo las relaciones de parentesco en l\u00ed\u00adnea recta, sino que designa tambi\u00e9n ya la pertenencia a un grupo: \u00abhijo de Israel\u00bb, \u00abhijo de Babilonia\u00bb (Ez 23,17), \u00abhijo de Si\u00f3n\u00bb (Sal 149,2), \u00abhijos de los profetas\u00bb (2Re 2.5), \u00abhijo del hombre\u00bb (Ez 2,1&#8230;; Dan 8,17) ; ya la posesi\u00f3n de una cualidad: \u00abhijo de paz\u00bb (Le 10,6), \u00abhijo de luz\u00bb (Le 16,8; Jn 12,36).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo nos interesa la utilizaci\u00f3n de la palabra para traducir las relaciones entre los hombres y Dios.<\/p>\n<p>AT. En el AT la expresi\u00f3n \u00abhijo de Dios\u00bb designa espor\u00e1dicamente a los *\u00e1ngeles que forman la corte divina (Dt 32,8; Sal 29,1; 89,7; Job 1,6). Es probable que este empleo refleje lejanamente la mitolog\u00ed\u00ada de Cana\u00e1n, en que la expresi\u00f3n se entend\u00ed\u00ada en sentido fuerte. En la Biblia, dado que Yahveh no tiene esposa, s\u00f3lo tiene una significaci\u00f3n atenuada: \u00fanicamente subraya la participaci\u00f3n de los \u00e1ngeles en la vida celestial de Dios.<\/p>\n<p>1. ISRAEL, HIJO DE DIOS. Esta expresi\u00f3n, aplicada a Israel, traduce en t\u00e9rminos de parentesco humano las relaciones entre Yahveh y su pueblo. A trav\u00e9s de los acontecimientos del *Exodo experiment\u00f3 Israel la realidad de esta filiaci\u00f3n adoptiva (Ex 4,22; Os 11,1; Jer 3,19; Sab 18,13); Jerem\u00ed\u00adas la recuerda cuando anuncia como un nuevo \u00e9xodo la liberaci\u00f3n escatol\u00f3gica (Jer 31,9.24). A partir de esta experiencia, el t\u00ed\u00adtulo de hijo (en plural) puede atribuirse a todos los miembros del pueblo de Dios, sea para insistir en su consagraci\u00f3n religiosa al que es su *Padre (Dt 14,1s; cf. Sal 73,15), sea para reprocharles con m\u00e1s vigor su infidelidad (Os 2,1; Is 1,2; 30,1.9; Jer 3,14). Finalmente, la conciencia de la filiaci\u00f3n adoptiva viene a ser uno de los elementos esenciales de la *piedad jud\u00ed\u00ada. Ella funda la esperanza de las restauraciones futuras (Is 63,8; cf. 63,16; 64,7), as\u00ed\u00ad como la de la retribuci\u00f3n de ultratumba (Sab 2,13.18): los justos, hijos de Dios, ser\u00e1n asociados para siempre a los \u00e1ngeles, hijos de Dios (Sab 5,5).<\/p>\n<p>II. EL REY, HIJO DE Dios. Cuando el antiguo Oriente celebraba la filiaci\u00f3n divina de los reyes, era siempre en una perspectiva m\u00ed\u00adtica, en que la persona del monarca era propiamente divinizada. El AT excluye esta posibilidad. El *rey no es sino un hombre como los dem\u00e1s, sometido a la misma ley divina y sujeto al mismo juicio. Sin embargo, *David y su raza fueron objeto de una *elecci\u00f3n particular que los asocia definitivamente al destino del pueblo de Dios. Precisamente para traducir esta relaci\u00f3n creada entre Yahveh y el linaje regio dice Dios por el profeta Nat\u00e1n: \u00abYo ser\u00e9 padre piara \u00e9l y \u00e9l ser\u00e1 hijo para m\u00ed\u00ad\u00bb (2Sa 7,14; cf. Sal 89,27&#8243;). En adelante el t\u00ed\u00adtulo de \u00abhijo de Yahveh\u00bb es un t\u00ed\u00adtulo regio, que muy naturalmente vendr\u00e1 a ser un t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico (Sal 2,7) cuando la escatolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica enfoque el nacimiento futuro del *rey por exc\u00e9lencia (cf. Is 7,14; 9,1&#8230;).<\/p>\n<p>NT. I. JES\u00daS, HIJO \u00daNICO DE Dios. 1. En los sin\u00f3pticos el t\u00ed\u00adtulo de Hijo de Dios, f\u00e1cilmente asociado al de *Cristo (Mt 16,16; Mc 14,61 p), aparece en primer lugar como un t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico. As\u00ed\u00ad est\u00e1 expuesto a equ\u00ed\u00advocos, que Jes\u00fas habr\u00e1 de disipar. Desde su preludio, la escena de la tentaci\u00f3n acusa la oposici\u00f3n entre dos interpretaciones. Para Sat\u00e1n ser hijo de Dios significa gozar de un *poder prodigioso y de una protecci\u00f3n invulnerable (Mt 4,3.6); para Jes\u00fas significa no hallar alimento ni apoyo sino en la *voluntad de Dios (Mt 4,4.7). Jes\u00fas, rechazando toda sugesti\u00f3n de mesianismo terreno, deja aparecer el v\u00ed\u00adnculo indisoluble que le une al Padre. De la misma manera procede ante las declaraciones de los posesos (Mc 3,11 p; 5,7 p): \u00e9stas muestran en los demonios un reconocimiento involuntario de su persona (Mc 1,34); pero son ambiguas, por lo cual Jes\u00fas impone silencio. La confesi\u00f3n de fe de Pedro, \u00abt\u00fa eres Cristo, Hijo de Dios vivo\u00bb, proviene de una aut\u00e9ntica adhesi\u00f3n de fe (Mt 16,16s), y el evangelista que la refiere puede darle sin dificultad todo su sentido cristiano. Sin embargo, Jes\u00fas previene inmediatamente un equ\u00ed\u00advoco : su t\u00ed\u00adtulo no le garantiza un destino de gloria terrena ; el Hijo del hombre morir\u00e1 para tener acceso a su gloria (16,21).<\/p>\n<p>Cuando, finalmente, Caif\u00e1s plantea solemnemente la cuesti\u00f3n esencial: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el Cristo, Hijo del bendito?\u00bb (Mt 26,63; Mc 14,61), Jes\u00fas siente que la expresi\u00f3n podr\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada entenderse en sentido de un mesianismo temporal. As\u00ed\u00ad responde indirectamente abriendo otra perspectiva : anuncia su venida como soberano juez bajo los rasgos del Hijo del hombre. A los t\u00ed\u00adtulos de *Mes\u00ed\u00adas y de *Hijo del hombre da as\u00ed\u00ad un alcance propiamente divino, bien subrayado en el evangelio de Lucas: \u00ab\u00bfT\u00fa eres, pues, el Hijo de Dios? &#8211; T\u00fa lo has dicho, lo soy\u00bb (Le 22,74). Revelaci\u00f3n parad\u00f3jica : despojado de todo y aparentemente abandonado por Dios (cf. Mt 27,46 p) mantiene Jes\u00fas intactas sus reivindicaciones; hasta la muerte permanecer\u00e1 seguro de su Padre (Le 23,46). Por lo dem\u00e1s, esta muerte acaba de disipar todo equ\u00ed\u00advoco: los evangelistas, al referir la confesi\u00f3n del centuri\u00f3n (Mc 15, 39 p), subrayan que la cruz es el fundamento de la fe cristiana.<\/p>\n<p>Entonces se aclara retrospectivamente m\u00e1s de una palabra misteriosa, en que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada revelado la naturaleza de sus relaciones con Dios. Frente a Dios, es \u00abel Hijo\u00bb (Mt 11, 27 p; 21,37 p; cf. 24,36 p); f\u00f3rmula familiar que le permite dirigirse a Dios llam\u00e1ndolo \u00abAbba! \u00c2\u00a1Padre!\u00bb (Mc 14,36; cf. Le 23,46). Entre Dios y \u00e9l reina la profunda intimidad que supone un perfecto conocimiento mutuo y una comunicaci\u00f3n de todo (Mt 11,25ss p). As\u00ed\u00ad Jes\u00fas da todo su sentido a las proclamaciones divinas: \u00abT\u00fa eres mi Hijo\u00bb (Mc 1,11 p; 9,7 p).<\/p>\n<p>2. Por la *resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas comprendieron finalmente los ap\u00f3stoles el misterio de su filiaci\u00f3n divina : la resurrecci\u00f3n era la realizaci\u00f3n del Salmo 2,7 (cf. Act 13,33); aportaba la confirmaci\u00f3n dada por Dios a las reivindicaciones de Jes\u00fas delante de Caif\u00e1s y en la cruz. As\u00ed\u00ad pues, ya al d\u00ed\u00ada siguiente de pentecost\u00e9s el *testimonio apost\u00f3lico y la confesi\u00f3n de fe cristiana tienen por objeto a \u00abJes\u00fas, Hijo de Dios\u00bb (Act 8,37; 9,20). Mateo y Lucas, presentando la infancia de Jes\u00fas, subrayan discretamente este tema (Mt 2,15; Lc 1,35). En Pablo viene a ser el punto de partida de una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica mucho m\u00e1s avanzada. Dios envi\u00f3 ac\u00e1 abajo a su Hijo (G\u00e1l 4,4; Rom 8,3) a fin de que fu\u00e9ramos reconciliados por su muerte (Rom 5,10). Actualmente lo ha establecido en su *poder (Rom 1,4) y nos llama a la comuni\u00f3n con \u00e9l (1Cor 1,9), pues nos ha transferido a su reino (Col 1,13). La vida cristiana es una vida \u00aben la fe en el Hijo de Dios que nos am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros\u00bb (G\u00e1l 2,20), y una espera del *d\u00ed\u00ad4 en que regrese de los cielos para \u00ablibrarnos de la *ira\u00bb (ITes 1,10). Las mismas certezas atraviesan la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos (Heb 1,2.5.8; passim).<\/p>\n<p>3. En san Juan la teolog\u00ed\u00ada de la filiaci\u00f3n divina viene a ser un tema dominante. Algunas confesiones de fe de los personajes del evangelio pueden todav\u00ed\u00ada comportar un sentido restringido (Jn 1,34; 1,51; sobre todo 11,27). Pero Jes\u00fas habla en t\u00e9rminos claros de las relaciones entre el Hijo y el Padre; hay entre ellos unidad de operaci\u00f3n y de gloria (Jn 5,19.23; cf. Un 2,22s); el Padre comunica todo al Hijo porque lo ama (Jn 5,20): poder de vivificar (5,21. 25s) y poder de juzgar (5,22.27) ; cuando Jes\u00fas retorna a Dios, el Padre glorifica al Hijo para que el Hijo le glorifique (Jn 17,1; cf. 14,13). As\u00ed\u00ad se precisa la doctrina de la encarnaci\u00f3n : Dios envi\u00f3 al mundo a su<br \/>\nHijo \u00fanico para salvar al mundo (1Jn 4,9s.14); este Hijo \u00fanico es el revelador de Dios (Jn 1,18), comunica a los hombres la vida eterna que viene de Dios (Un 5,11s). La *obra que hay que realizar es, pues, la de creer en \u00e9l (Jn 6,29; 20,31; Un 3,23; 5,5.10): quien cree en el Hijo tiene la vida eterna (Jn 6,40); quien no cree, est\u00e1 condenado (Jn 3,18).<\/p>\n<p>II. Los HOMBRES, HIJOS ADOPTIVOS DE DIOS. 1. En los sin\u00f3pticos se afirma repetidas veces la filiaci\u00f3n adoptiva de que hablaba ya el AT: Jes\u00fas no s\u00f3lo ense\u00f1a a los suyos a llamar a Dios \u00abPadre nuestro\u00bb, sino que da el t\u00ed\u00adtulo de \u00abhijos de Dios\u00bb a los pac\u00ed\u00adficos (Mt 5,9), a los caritativos (Lc 6,35), a los justos resucitados (Lc 20,36).<\/p>\n<p>2. El fundamento de este t\u00ed\u00adtulo se precisa en la teolog\u00ed\u00ada paulina. La adopci\u00f3n filial era ya uno de los privilegios de Israel (Rom 9,4), pero ahora los cristianos son hijos de Dios, en un sentido mucho m\u00e1s fuerte, por la fe en Cristo (G\u00e1l 3,26; Ef 1,5). Tienen en s\u00ed\u00ad mismos el *Esp\u00ed\u00adritu que los hace hijos adoptivos (G\u00e1l 4,5ss; Rom 8,14-17); est\u00e1n llamados a reproducir en s\u00ed\u00ad mismos la *imagen del Hijo \u00fanico (Rom 8,29); han sido instituidos *coherederos con \u00e9l (Rom 8,17). Esto supone en ellos una verdadera regeneraci\u00f3n (Tit 3,5; cf. 1Pe 1,3; 2,2) que los hace part\u00ed\u00adcipes de la vida del Hijo; tal es, en efecto, el sentido del *bautismo, vida que hace que viva el hombre con una vida nueva (Rom 6,4). As\u00ed\u00ad somos hijos de adopci\u00f3n en el Hijo por naturaleza y Dios nos trata como a tales, incluso cuando se da el caso de enviarnos sus correcciones (Heb 12,5-12).<\/p>\n<p>3. La doctrina de los escritos jo\u00e1nnicos tiene exactamente el mismo tono. Hay que *renacer, dice Jes\u00fas a Nicodemo (Jn 3,3.5) del agua y del Esp\u00ed\u00adritu. Es que, en efecto, a los &#8216;que creen en Cristo les da Dios poder de venir a ser hijos de Dios (Jn 1,12). Esta vida de hijos de Dios es para nosotros una realidad actual, aun cuando el mundo lo ignore (Un 3,1). Vendr\u00e1 un d\u00ed\u00ada en que se manifestar\u00e1 abiertamente y entonces seremos semejantes a Dios porque lo veremos tal como es (lJn 3,2). No se trata, pues, ya \u00fanicamente de un t\u00ed\u00adtulo que muestra el amor de Dios a sus criaturas: el hombre participa de la naturaleza de aquel que lo ha adoptado por hijo (2Pe 1,4).<\/p>\n<p>&#8211;> Nacimiento &#8211; Padre.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La filiaci\u00f3n de los creyentes se expresa por tres palabras griegas: <em>teknon<\/em> (\u00abni\u00f1o\u00bb), <em>huios<\/em> (\u00abhijo\u00bb), <em>huiozesia<\/em> (\u00abadopci\u00f3n\u00bb).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la naturaleza de esta filiaci\u00f3n (o calidad de hijo que tiene el creyente), (1) es restrictiva\u2014se limita s\u00f3lo a los creyentes (1 Jn. 3:10\u201312). Los dem\u00e1s son hijos del diablo (Jn. 8:44). (2) Es regenerativa\u2014los hijos nacidos del Esp\u00edritu (Jn. 3:6\u20138). El primer nacimiento no basta (Mt. 3:9; Ro. 2:28s.). (3) Es restaurativa\u2014la imagen de Dios es gradualmente (Col. 3:10) restaurada, y en la <em>parousia<\/em> ser\u00e1 completa (Ro. 8:29; Fil. 3:20s.). (4) Es regulativa\u2014la norma de vida de los hijos se determina por las normas divinas (Mt. 5:44s; Fil. 3:14s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prominentes entre las bendiciones de la filiaci\u00f3n, son las siguientes: (1) adopci\u00f3n (Ro. 8:15; G\u00e1. 4:5; Ef. 1:5). Los creyentes son constituidos legalmente miembros de la familia de Dios. (2) Disciplina (Heb. 12:5\u20138; cf. Ro. 5:3\u201311). El Padre disciplina a sus hijos. (3) Herencia (Ro. 8:17; G\u00e1. 3:26, 29; 4:7, 30; 1 P. 1:4). Los hijos de Dios heredan la gloria eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra calidad de hijos tiene aspectos temporales. (1) Pasado. En este caso la filiaci\u00f3n se relaciona sea con el decreto divino (Ef. 1:5) o con la acci\u00f3n regenerativa efectuada dentro del tiempo (Stg. 1:18; 1 P. 1:3, 23). (2) Presente. La filiaci\u00f3n se refleja en este mundo presente por un cambio de vida (Mt. 5:45; 2 Co. 5:17). El regenerado conoce su filiaci\u00f3n por el testimonio del Esp\u00edritu (Ro. 8:14s.). (3) Futuro. La glorificaci\u00f3n es la \u00faltima exhibici\u00f3n de la filiaci\u00f3n del creyente (Lc. 20:36; Ro. 8:19, 23; Heb. 2:10; 1 Jn. 3:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Adopci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wick Broomall<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (293). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hijo (heb. b\u00ean; aram. bar; gr. hui\u00f3s). T\u00e9rmino que tiene un significado mucho m\u00e1s amplio en el AT que en tiempos modernos, y que tambi\u00e9n se refleja en expresiones idiom\u00e1ticas usadas en el NT. Los significados son: 1. Hijo var\u00f3n de la 1\u00c2\u00aa generaci\u00f3n (Gen 16:15; etc.). 2. Nieto. Por ejemplo: a Jeh\u00fa, hijo de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHIJO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}