{"id":24060,"date":"2016-02-05T16:22:47","date_gmt":"2016-02-05T21:22:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conclaves-no-siempre-hubo-i\/"},"modified":"2016-02-05T16:22:47","modified_gmt":"2016-02-05T21:22:47","slug":"conclaves-no-siempre-hubo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conclaves-no-siempre-hubo-i\/","title":{"rendered":"CONCLAVES: NO SIEMPRE HUBO I"},"content":{"rendered":"<p>\n          Dentro de unos d\u00edas, tras la declaraci\u00f3n de sede vacante cuando se haga efectiva la renuncia del Papa todav\u00eda felizmente reinante, habr\u00e1 c\u00f3nclave en la Iglesia para elegir a su sucesor. Ser\u00e1 el segundo del siglo XXI y, de momento, el \u00faltimo de una largu\u00edsima serie que se remonta al siglo XI y fue s\u00f3lo interrumpida en 1415, cuando la elecci\u00f3n de Mart\u00edn V fue decidida por el concilio de Constanza y no por los padres cardenales, pues los que hab\u00eda pertenec\u00edan a tres diferentes colegios en pugna (el romano, el avi\u00f1on\u00e9s y el pisano), aunque en 1429 fue convalidada por el c\u00f3nclave reunido en Pe\u00f1\u00edscola tras la renuncia del papa de la obediencia avi\u00f1onesa Clemente VIII (Gil S\u00e1nchez Mu\u00f1oz).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El c\u00f3nclave no siempre fue la forma de elegir al sucesor de Pedro. Para empezar, el primer papa fue nombrado directamente por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que le dio el poder de las llaves personalmente. Fue la primera y \u00faltima vez, pues las elecciones siguientes fueron dejadas definitivamente al criterio de la Iglesia, la cual, siendo instituci\u00f3n divina compuesta por hombres, se ha venido regulando en la materia de acuerdo con las distintas circunstancias sociales e hist\u00f3ricas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, en los primeros tiempos del Cristianismo, en el contexto de religi\u00f3n perseguida, fue natural que el Vicario de Cristo se\u00f1alara a alg\u00fan cl\u00e9rigo de su confianza para sucederle a su muerte: es lo que se entiende por sucesi\u00f3n testamentaria. San Lino (67-76), designado por san Pedro, habr\u00eda, a su vez, designado a su condisc\u00edpulo san Anacleto (76-88); \u00e9ste a san Clemente I (88-97), preconizado obispo por san Pedro, y Clemente a san Evaristo (97-105). Este tipo de sucesi\u00f3n papal se hizo m\u00e1s espor\u00e1dico a medida que se fue imponiendo el sistema de elecci\u00f3n por la comunidad de la iglesia de Roma a partir de san Alejandro I (105-115).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, a\u00fan en el siglo V el papa griego san Z\u00f3simo (417-418) fue elegido muy probablemente por indicaci\u00f3n de su antecesor Inocencio I, a quien se lo hab\u00eda recomendado San Juan Cris\u00f3stomo.<br \/>\nUn intento de consagrar la designaci\u00f3n testamentaria y el primer texto legal de regulaci\u00f3n de la sucesi\u00f3n de la sede romana fue el decreto promulgado por el papa san S\u00edmaco (498-514) el 1\u00ba de marzo de 499, en el curso de un s\u00ednodo en San Pedro, en el que participaron 72 obispos de Italia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa quer\u00eda evitar con ello un cisma, como el que se suscit\u00f3 en su propia elecci\u00f3n un a\u00f1o antes, cuando, por injerencia del basileus Anastasio I, se le opuso un antipapa en la persona de Lorenzo, arcipreste de Santa Pr\u00e1xedes. En lo sucesivo cada papa establecer\u00eda qui\u00e9n habr\u00eda de sucederle. En caso de fallecer de improviso y sin haber podido indicar su voluntad al respecto, se proceder\u00eda a la elecci\u00f3n del nuevo pont\u00edfice por parte del clero romano con exclusi\u00f3n de los laicos. Estas normas, apenas se cumplieron. De hecho, a la muerte de S\u00edmaco, fue elegido un\u00e1nimemente San Hormisdas (514-523) sin haber sido designado por aqu\u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo intento firme de hacer prevalecer la designaci\u00f3n testamentaria fue el de F\u00e9lix IV (526-530), que, sinti\u00e9ndose enfermo e invocando el Decreto de S\u00edmaco, reuni\u00f3 al clero romano y al Senado, en cuya presencia impuso su propio palio al archidi\u00e1cono Bonifacio se\u00f1al\u00e1ndolo como a su sucesor. Efectivamente, un grupo de sacerdotes fieles al papa F\u00e9lix eligi\u00f3 a Bonifacio II, pero otro grupo m\u00e1s numeroso de cl\u00e9rigos y laicos reunidos en la Bas\u00edlica Julia le opuso a Di\u00f3scuro, aunque \u00e9ste muri\u00f3 22 d\u00edas m\u00e1s tarde, acabando as\u00ed el breve cisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio intent\u00f3, a su vez, designar al di\u00e1cono Vigilio como su sucesor, pero en 531, pero choc\u00f3 con la oposici\u00f3n frontal de la corte de R\u00e1vena, donde resid\u00eda el representante del emperador bizantino. El papa Agapito I (535-536) se opuso al Decreto de S\u00edmaco, que finalmente fue abandonado por el papa Vigilio (537-555), el cual acept\u00f3 por debilidad la injerencia del poder pol\u00edtico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el emperador Justiniano I, que ansiaba reconstituir el Imperio Romano en su integridad, se sent\u00eda con el derecho a decidir sobre la elecci\u00f3n del obispo de Roma, al que consideraba el m\u00e1s alto funcionario imperial en Occidente. En 554 hizo publicar su Pragm\u00e1tica Sanci\u00f3n, mediante la cual asociaba al papa al gobierno pol\u00edtico de la Italia bizantina y aumentaba el poder de los obispos frente al de los funcionarios civiles del Imperio. Como l\u00f3gica consecuencia, tanto el nombramiento del Romano Pont\u00edfice cuanto el de los obispos deb\u00edan someterse desde entonces al placet imperial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un intento tard\u00edo \u2013y fallido\u2013 de designaci\u00f3n testamentaria fue el de Celestino III (1191-1198). En la Navidad de 1197, el nonagenario y valetudinario pont\u00edfice reuni\u00f3 a los cardenales para anunciarles su intenci\u00f3n de abdicar, a condici\u00f3n de que eligieran como sucesor suyo al cardenal Juan de Santa Prisca, su m\u00e1s pr\u00f3ximo colaborador y hombre de confianza. Los pr\u00edncipes de la Iglesia rechazaron la idea y pocas semanas m\u00e1s tarde el papa muri\u00f3. Fue elegido en c\u00f3nclave el cardenal Lotario de los Condes de Segni, precisamente quien menos se hubiera esperado el difunto, que lo hab\u00eda mantenido relegado de la Curia Romana debido a una antigua rivalidad entre las familias de ambos (Orsini y Conti).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo papa, que tom\u00f3 el nombre de Inocencio III (1198-1216), fue el m\u00e1s poderoso de toda la Historia de la Iglesia.<br \/>\nMucho m\u00e1s reciente es el caso del venerable P\u00edo XII (1939-1958), el cual, aunque elegido normalmente en c\u00f3nclave, fue concienzudamente preparado por su predecesor P\u00edo XI (1922-1939), de quien era secretario de Estado, para sucederle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el papa Ratti \u2013cosa inusitada en aquella \u00e9poca para el colaborador m\u00e1s directo del Sumo Pont\u00edfice\u2013 hizo viajar al entonces cardenal Pacelli por las dos Am\u00e9ricas y Europa con el claro prop\u00f3sito de hacerlo conocido y entrenarlo. Adem\u00e1s, no escond\u00eda su predilecci\u00f3n por el que consideraba abiertamente su delf\u00edn. Sol\u00eda decir en p\u00fablico, refiri\u00e9ndose a \u00e9l: \u201cFar\u00e0 un bel Papa\u201d (\u201cSer\u00e1 un gran papa\u201d). Aunque no se pueda hablar estrictamente de una designaci\u00f3n testamentaria, lo cierto es que el plan de P\u00edo XI dio resultado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se ha visto c\u00f3mo san Alejandro I (105-115) fue elegido libremente por la comunidad cristiana de Roma, apart\u00e1ndose as\u00ed la sucesi\u00f3n papal por primera vez de la designaci\u00f3n testamentaria. Durante los siguientes trescientos a\u00f1os la elecci\u00f3n del obispo de Roma por su clero y pueblo funcion\u00f3 m\u00e1s o menos regularmente, a pesar de algunas divisiones. Ello respond\u00eda a la romanizaci\u00f3n de la sede de Pedro, que no vio inconveniente en adoptar las tradiciones de la civilizaci\u00f3n antigua, uno de cuyos aspectos m\u00e1s importantes era el consorcio del Senado y del pueblo romanos, plasmado en el famoso acr\u00f3stico S.P.Q.R. (SENATVS POPVLVS QVE ROMANVS).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso en \u00e9poca imperial, este ideal de la Rep\u00fablica era formalmente respetado. Ahora bien, el clero de Roma fue asimilado al Senado, en tanto su feligres\u00eda lo era al populus. Era, pues, natural que clero y pueblo eligieran a su obispo. Este sistema qued\u00f3 mediatizado por la Pragm\u00e1tica Sanci\u00f3n de Justiniano de 554, la cual acab\u00f3, adem\u00e1s, con el Decreto de S\u00edmaco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que el basileus bizantino se arrogase formalmente la prerrogativa del placet imperial a la elecci\u00f3n papal hecha por el clero y pueblo romanos, ya hab\u00eda habido el antecedente de una suerte de confirmaci\u00f3n en forma de carta que envi\u00f3 el emperador Valentiniano II al prefecto Piniano tras la exaltaci\u00f3n de san Siricio (384-399) a la sede romana. Por su parte, Odoacro, rey de los h\u00e9rulos, el conquistador de Roma en 476, hab\u00eda reivindicado su intervenci\u00f3n en la elecci\u00f3n papal y, a la muerte del papa san Simplicio en 483, hab\u00eda enviado a Roma un plenipotenciario con un decreto presuntamente firmado por el difunto pont\u00edfice, en el que se establec\u00eda que, en lo sucesivo, la elecci\u00f3n de un nuevo papa deb\u00eda ser consultada con los delegados reales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los electores dieron por bueno el documento y nombraron a un patricio romano de la familia de los Anicios: F\u00e9lix III (483-492), el cual recibi\u00f3 el placet regio de Odoacro. Muerto \u00e9ste, los reyes ostrogodos, que dominaban ahora en Italia, reivindicaron lo que consideraban el derecho de intervenci\u00f3n real reconocido por Simplicio y lo ejercieron en algunas elecciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la ca\u00edda de los ostrogodos en 553 por obra del general bizantino Nars\u00e9s, la injerencia pol\u00edtica en la designaci\u00f3n del obispo de Roma fue monopolio del basileus de Constantinopla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La espera de la aprobaci\u00f3n imperial hizo en muchas ocasiones retardar m\u00e1s de lo conveniente la consagraci\u00f3n de un nuevo elegido como Papa, lo que fomentaba las diatribas e intrigas cuando no los des\u00f3rdenes, que hab\u00edan de ser reprimidos por la milicia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco a poco fue \u00e9sta adquiriendo carta de ciudadan\u00eda como tercer elemento concurrente en las elecciones papales. Al lado del clero y del pueblo, el ej\u00e9rcito comenz\u00f3 a intervenir tambi\u00e9n en ellas, como qued\u00f3 patente en la del papa Juan V (685-686). El problema de la demora de la confirmaci\u00f3n imperial se hab\u00eda puesto de manifiesto en las consagraciones de San Le\u00f3n II (682-683) y San Benedicto II (684-685), que tardaron respectivamente dieciocho y once meses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La consideraci\u00f3n de los gastos y la p\u00e9rdida de tiempo ocasionados movieron al emperador Constantino IV Pogonato a delegar con car\u00e1cter permanente su derecho personal en el exarca de R\u00e1vena, que hasta entonces hab\u00eda obrado s\u00f3lo con la expresa autorizaci\u00f3n imperial dada cada vez. De todos modos, tambi\u00e9n la confirmaci\u00f3n del exarca se hizo esperar en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del siglo VIII  el emperador Justiniano II, enemistado con el exarca, le arrebat\u00f3 el privilegio de confirmaci\u00f3n de los papas electos. Por eso vemos a Le\u00f3n III Is\u00e1urico darla inmediatamente desde Constantinopla a San Gregorio III (731-741).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el Exarcado de R\u00e1vena y la Pent\u00e1polis fueron asediados en este tiempo por una nueva potencia que hab\u00eda surgido en el norte: el reino longobardo. El sucesor de San Gregorio III, el griego Zacar\u00edas (741-752) fue consagrado sin pedir ni esperar ninguna confirmaci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, el emperador Artavasdes, concentrado en conservar el poder que hab\u00eda usurpado, se hab\u00eda desinteresado por completo de la suerte de la Italia bizantina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justamente bajo el pontificado de Zacar\u00edas ocurri\u00f3 un hecho capital que iba a determinar el futuro del Papado e influir\u00eda en el sistema de elecci\u00f3n de los romanos pont\u00edfices: el reconocimiento de Pipino como rey de los Francos y la famosa donaci\u00f3n de 756.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Rodolfo Vargas Rubio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Infocat\u00f3lica, que dirige el Padre Alberto Royo Mej\u00eda [1]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dentro de unos d\u00edas, tras la declaraci\u00f3n de sede vacante cuando se haga efectiva la renuncia del Papa todav\u00eda felizmente reinante, habr\u00e1 c\u00f3nclave en la Iglesia para elegir a su sucesor. 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