{"id":24062,"date":"2016-02-05T16:22:52","date_gmt":"2016-02-05T21:22:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conclaves-la-eleccion-de-nuevo-papa-se-hace-exclusiva-de-los-cardenales\/"},"modified":"2016-02-05T16:22:52","modified_gmt":"2016-02-05T21:22:52","slug":"conclaves-la-eleccion-de-nuevo-papa-se-hace-exclusiva-de-los-cardenales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conclaves-la-eleccion-de-nuevo-papa-se-hace-exclusiva-de-los-cardenales\/","title":{"rendered":"CONCLAVES: LA ELECCION DE NUEVO PAPA SE HACE EXCLUSIVA DE LOS CARDENALES"},"content":{"rendered":"<p>\n        La restricci\u00f3n de la elecci\u00f3n de un nuevo Papa a los padres cardenales no se verific\u00f3 sin dificultades. De hecho, la primera aplicaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n de Nicol\u00e1s II provoc\u00f3 un cisma, debido a la resistencia de la facci\u00f3n pro-imperial, que opuso un antipapa \u2013Honorio II\u2013 al can\u00f3nicamente elegido Alejandro II (1061-1073). Previendo estas complicaciones, Nicol\u00e1s se hab\u00eda granjeado la protecci\u00f3n de dos pr\u00edncipes normandos: Roberto Guiscardo, soberano de Apulia, Calabria y Sicilia, y Ricardo de Aversa, duque de Capua. A cambio les otorg\u00f3 la investidura de los territorios que ocupaban, con lo que, de paso, la Santa Sede se convert\u00eda en potencia feudal. Precisamente fue gracias al segundo como Alejandro II pudo prevalecer contra su competidor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su sucesor san Gregorio VII (1073-1085), el gran monje reformador Hildebrando, consejero de cinco papas, fue curiosamente elegido al margen de la bula In nomine Domini, al ser aclamado papa \u201cpor inspiraci\u00f3n\u201d, cuando el pueblo secund\u00f3 entusiasta la improvisa propuesta de su nombre por el cardenal Hugo C\u00e1ndido. En cualquier caso, esta designaci\u00f3n fue corroborada por todos, incluso por el emperador Enrique IV, que tantos dolores de cabeza iba a provocarle al gran Gregorio con motivo de la Querella de las Investiduras. Sin entrar en todas las vicisitudes de este primer enfrentamiento grave entre el Papado y el Imperio, baste decir que Enrique IV apoy\u00f3 contra el pont\u00edfice al antipapa Clemente III (1080-1084). Pr\u00f3ximo a la muerte en el exilio, Gregorio VII, con el fin de evitar nuevos des\u00f3rdenes y cismas, propuso a los cardenales una terna de candidatos entre los cuales elegir a su sucesor a su muerte. Ninguno de ellos fue tomado en cuenta, sino Desiderio de Benevento, abad de Montecasino, propuesto por Jord\u00e1n de Aversa, pr\u00edncipe normando de Capua. Fue elegido can\u00f3nicamente y, despu\u00e9s de vencer sus escr\u00fapulos, se convirti\u00f3 en el papa V\u00edctor III (1086-1087).<br \/>\nLa elecci\u00f3n con arreglo a la bula de Nicol\u00e1s II se fue consolidando en lo sucesivo. La de Eudes de Ch\u00e2tillon \u2014Urbano II (1088-1099)\u2014 tuvo lugar por primera vez fuera de Roma: en Terracina. La del cardenal Rainiero de San Clemente -Pascual II (1099-1118) fue muy r\u00e1pida y sencilla. A \u00e9l sigui\u00f3 el cardenal Juan de Gaeta, que hab\u00eda sido canciller de la Iglesia Romana y tom\u00f3 el nombre de Gelasio II (1118-1119). Antes de morir \u00e9ste en Vienne del Delfinado, al hallarse Roma ocupada por sus adversarios, intent\u00f3 volver a la designaci\u00f3n testamentaria, se\u00f1alando como sucesor a Con\u00f3n de Palestrina. Al rehusar \u00e9ste, Gelasio propuso a Guido de Borgo\u00f1a. Los cardenales-obispos Lamberto de Ostia y Con\u00f3n de Palestrina quisieron cubrir la elecci\u00f3n de Guido con un manto de legalidad y convocaron en Vienne la reuni\u00f3n de electores con la intenci\u00f3n de recabar m\u00e1s tarde la confirmaci\u00f3n del clero y pueblo romanos. Guido se convirti\u00f3 en Calixto II (1119-1124) y fue quien hizo la paz con Enrique V mediante el Concordato de Worms (1122), que acab\u00f3 con la plaga de antipapas de este per\u00edodo suscitados por el Emperador.<br \/>\nSin embargo, a la muerte de Calixto, se iban a producir nuevas situaciones de cisma provocadas por elecciones dobles. Reunidos los cardenales en la iglesia de San Pancracio, convinieron en la elecci\u00f3n del Cardenal de Santa Sabina, Teobaldo Buccapecus (Boca de Oveja), quien tom\u00f3 el nombre de Celestino II, aunque no tuvo tiempo de ser entronizado, pues Roberto Frangipani se present\u00f3 proclamando al cardenal Lamberto de Ostia. La mayor\u00eda de los presentes se adhirieron al nuevo elegido, que se llam\u00f3 Honorio II (1124-1130), pero no quiso ser consagrado hasta que no se convalidase su elecci\u00f3n, lo que fue posible gracias a la generosa actitud de Celestino II que prefiri\u00f3 retirarse para evitar un cisma. \u00c9ste, por desgracia, sobrevendr\u00eda a la muerte de Honorio II, como se ha visto en estas mismas p\u00e1ginas. La ocultaci\u00f3n de la muerte del papa en 1130, dio lugar a la elecci\u00f3n antican\u00f3nica del cardenal Gregorio Papareschi \u2014Inocencio II (1130-1143)\u2014 y a la posterior del cardenal Pedro Pierleoni \u2014Anacleto II (1130-1137)\u2014, en la que se obvi\u00f3 el tr\u00e1mite necesario de declarar inv\u00e1lida la anterior. A Anacleto sigui\u00f3 el antipapa V\u00edctor IV (1138).<br \/>\nLas elecciones de los sucesores de Inocencio II fueron ya totalmente regulares: Celestino II (1143-1144), Lucio II (1144-1145), Eugenio III (1145-1153), Anastasio IV (1153-1154), Adriano IV (1154-1159) y Alejandro III (1159-1181). Este \u00faltimo, enfrentado con el emperador Federico I Barbarroja, se vio oponer tres antipapas sucesivos. Desde 1181, a\u00f1o de la muerte de Alejandro III, y habi\u00e9ndose firmado la paz entre el Papa y el emperador, no volvi\u00f3 a haber antipapas en siglo y medio. Las elecciones se desarrollaron conforme a lo establecido por Nicol\u00e1s II, sucedi\u00e9ndose pac\u00edficamente los Romanos Pont\u00edfices, entre los que descollaron, sin lugar a dudas dos miembros de la familia de los Condes de Segni: el gran Inocencio III (1198-1216) y su sobrino Gregorio IX (1227-1241). El inmediato sucesor de este \u00faltimo fue el cisterciense Celestino IV (1241), que s\u00f3lo rein\u00f3 dos semanas, pero al que citamos por haber sido elegido en lo que puede llamarse el primer c\u00f3nclave de la Historia. Los romanos, en efecto, encerraron a los cardenales electores bajo llave (cum clave) en el monasterio de Septizonium in Vrbe.<br \/>\nLa Iglesia conoci\u00f3 en el siglo XIII su Edad de Oro. Se abri\u00f3 brillantemente con Inocencio III, que encarn\u00f3 como ning\u00fan otro la gran idea de la teocracia medieval. No obstante, a la mitad de la centuria Inocencio IV (1243-1254) se empe\u00f1\u00f3 en una lucha sin cuartel contra Federico II de Suabia, lo que desgast\u00f3 al Pontificado adem\u00e1s de herir gravemente al Imperio. El caso es que en 1268, muerto Clemente IV (1265-1268) era dif\u00edcil encontrar un candidato id\u00f3neo que devolviese a la Sede Romana su seguridad en s\u00ed misma. Por si fuera poco, en Oriente acababan desastrosamente las Cruzadas. Los cardenales, reunidos en Viterbo, no lograban ponerse de acuerdo en un nuevo papa. As\u00ed pas\u00f3 un a\u00f1o, despu\u00e9s otro y estaba a punto de pasar un tercero sin que se hubiera resuelto la situaci\u00f3n, que parec\u00eda abocada a un callej\u00f3n sin salida. San Buenaventura, el gran m\u00edstico franciscano, sucesor de San Francisco de As\u00eds, exhort\u00f3 a los cardenales a desquitarse de su deber por el bien de la Iglesia. De regreso a Francia con el cad\u00e1ver de su padre San Luis, Felipe III y su t\u00edo Carlos de Anjou, intentaron hacerles comprender la gravedad del momento. De todos sitios llegaban demandas de una pronta y feliz soluci\u00f3n. Nada. Los cardenales no aflojaban.<br \/>\nEntonces intervino el pueblo de Viterbo. Por un momento, volvi\u00f3 a ser decisiva la intervenci\u00f3n popular en una elecci\u00f3n papal. Alberto de Montebono, podest\u00e0 y el comandante de la milicia, de nombre Ratti, a instancias de la gente, hicieron llamar alba\u00f1iles que, ante la sorpresa de los Pr\u00edncipes de la Iglesia, comenzaron a tapiar puertas y ventanas del Palacio Episcopal, donde se hallaban \u00e9stos reunidos. Para que no pudieran hacer demoler esta obra, se encomend\u00f3 a los Savelli \u2014nobles romanos de antigua prosapia\u2014 que organizaran la vigilancia. En recuerdo de este servicio fueron m\u00e1s tarde nombrados \u201cguardianes del c\u00f3nclave\u201d a perpetuidad. Este privilegio fue m\u00e1s tarde heredado por los Chigi, que hasta este siglo fueron los gobernadores del c\u00f3nclave. Los electores, en n\u00famero de quince, resist\u00edan, pero se hallaban como en el primer d\u00eda. Los viterbienses recurrieron entonces a medios m\u00e1s dr\u00e1sticos a\u00fan. Levantaron el techo del Palacio, dejando a sus habitantes a la intemperie y redujeron progresivamente las vituallas, hasta que los cardenales se vieron sometidos a un r\u00e9gimen a pan y agua. Como ni aun as\u00ed se entend\u00edan, nombraron de entre ellos a seis compromisarios, que se pusieron de acuerdo en elegir a un personaje ajeno al Sacro Colegio: un arcediano de Lieja llamado Teobaldo Visconti, al que hubo que consagrar y que tom\u00f3 el nombre de Gregorio X (1272-1276): la sede vacante hab\u00eda durado dos a\u00f1os, nueve meses y dos d\u00edas.<br \/>\nFue este papa el que, para evitar que volviera a producirse un interregno semejante, poco deseable para el bien de la Iglesia, eman\u00f3 la bula que puede considerarse fundamental en la legislaci\u00f3n sobre el c\u00f3nclave: la Vbi periculum, promulgada el 7 de julio de 1274 en medio del Segundo Concilio de Lyon. En dicho documento legal, Gregorio X establec\u00eda que los cardenales deb\u00edan entrar en c\u00f3nclave en el plazo m\u00e1ximo de diez d\u00edas despu\u00e9s de la muerte del Papa y en el lugar donde \u00e9sta hubiese ocurrido. Ser\u00edan encerrados en c\u00f3nclave (bajo llave) aisl\u00e1ndose tajantemente del mundo, con el que mantendr\u00edan el contacto s\u00f3lo a trav\u00e9s de una ventana para poder recibir alimentos. Si en el plazo de tres d\u00edas no hab\u00edan elegido todav\u00eda papa, se les reducir\u00edan \u00e9stos a un plato en la comida y otro en la cena; a los cinco d\u00edas, se les pondr\u00eda a un r\u00e9gimen de pan y agua, con un poco de vino. Por otro lado, mientras los cardenales estuviesen en c\u00f3nclave, no percibir\u00edan ninguna renta apost\u00f3lica. Su \u00fanica preocupaci\u00f3n ser\u00eda concentrarse en la elecci\u00f3n y efectuarla libremente, sin haberse comprometido previamente a nada.<br \/>\nPor desgracia, casi de inmediato esta legislaci\u00f3n se convirti\u00f3 en letra muerta y volvieron a producirse demoras intolerables en las elecciones pontificias, como la de Nicol\u00e1s III (1277-1280), que dur\u00f3 cinco meses; la de Nicol\u00e1s IV, (1288-1292), o, peor, la de Celestino V (1294), que se prolong\u00f3 dos a\u00f1os y tres meses. Este \u00faltimo Papa y su sucesor Bonifacio VIII dieron nuevo vigor a la bula de Gregorio X, haci\u00e9ndola absolutamente obligatoria. Durante el per\u00edodo de Avi\u00f1\u00f3n, especialmente, fue respetada por lo que pudieron dedicarse los Pont\u00edfices a la organizaci\u00f3n de la Curia Papal. Pero en 1378, a la muerte de Gregorio XI (1370-1378), el papa que hab\u00eda vuelto a Roma desde Avi\u00f1\u00f3n, un doble c\u00f3nclave puso a la Cristiandad en el trance del Gran Cisma de Occidente, en el que lleg\u00f3 a haber tres papas simult\u00e1neos y dur\u00f3 casi cincuenta a\u00f1os. No vamos a historiar aqu\u00ed las m\u00faltiples incidencias de este per\u00edodo. Baste decir que el cisma qued\u00f3 resuelto con la \u00fanica elecci\u00f3n no exclusivamente cardenalicia que ha habido en la Historia desde entonces. Depuestos el Juan XXIII, papa de la obediencia pisana, y Benedicto XIII (1394-1423), papa de la obediencia avi\u00f1onesa-pe\u00f1iscolana, y habiendo renunciado Gregorio XII, papa de la obediencia romana, el concilio modific\u00f3 temporalmente la bula Ubi periculum, llamando a elegir papa a los cardenales de las tres obediencias y agreg\u00e1ndoles cinco prelados de cada una de las seis naciones representadas en Constanza. Result\u00f3 elegido Ot\u00f3n Colonna, que tom\u00f3 el nombre de Mart\u00edn V (1417-1431). Curiosamente, un c\u00f3nclave convocado en 1429 en toda regla por un dimisionario Clemente VIII de Pe\u00f1\u00edscola (sucesor de Benedicto XIII), convalid\u00f3 su elecci\u00f3n, por lo que Mart\u00edn V, agradecido, cre\u00f3 cardenal a aqu\u00e9l y lo preconiz\u00f3 obispo de Palma de Mallorca.<br \/>\nDurante el Renacimiento, sin embargo, volvi\u00f3 a verificarse una relajaci\u00f3n de la disciplina del c\u00f3nclave. La clausura ya no era respetada y los distintos embajadores iban y ven\u00edan libremente departiendo con los electores (con el consiguiente riesgo de presiones del poder laico). P\u00edo IV (1559-1565) decidi\u00f3 tomar cartas en el asunto. En 1562, dio la Bula In eligendis, por la cual restauraba la antigua disciplina del c\u00f3nclave. La hizo, adem\u00e1s, firmar por todos los cardenales. En ella, el Papa determin\u00f3: que el Sacro Colegio no podr\u00eda disponer de dinero durante la sede vacante; que una comisi\u00f3n permanente (compuesta por el Camarlengo y los tres cardenales cabezas de orden renovados por sorteo) se encargar\u00eda del gobierno interino de la Iglesia, de la administraci\u00f3n de los bienes temporales y de la clausura del c\u00f3nclave; que las celdas construidas en el Palacio Apost\u00f3lico se atribuir\u00edan por sorteo, y que ning\u00fan cardenal por debajo del diaconado tomar\u00eda parte en la elecci\u00f3n. M\u00e1s tarde, Gregorio XV (1621-1623), por la Bula Aeterni Patris de 1621, perfeccion\u00f3 estas prescripciones, entre otras cosas, proscribiendo la confecci\u00f3n de \u201clistas blancas\u201d o \u201cnegras\u201d de candidatos y autorizando las conversaciones y los entendimientos acerca de \u00e9stos. Desde esta \u00e9poca y durante trescientos a\u00f1os, el c\u00f3nclave se llev\u00f3 a cabo sin ning\u00fan otro cambio.<br \/>\nEn 1903, la elecci\u00f3n del sucesor de Le\u00f3n XIII (1878-1903) dio lugar a un gran revuelo cuando el cardenal Puszyna de Cracovia vet\u00f3 al cardenal Rampolla del Tindaro en nombre del emperador Francisco Jos\u00e9 I de Austria-Hungr\u00eda, que hac\u00eda as\u00ed uso del antiguo privilegio llamado de exclusive, por el cual los pr\u00edncipes cat\u00f3licos manifestaban su oposici\u00f3n a la elecci\u00f3n de alg\u00fan papable que consideraban persona non grata. Entre los tres siglos precedentes se hab\u00eda ejercido este privilegio en no pocas ocasiones. Pero a principios del siglo XX se consideraba un abuso intolerable y obsoleto. El caso es que el cardenal Rampolla no fue elegido, sino el cardenal Giuseppe Sarto, patriarca de Venecia, quien tom\u00f3 el nombre de san P\u00edo X (1903-1914). Una de sus primeras providencias fue la supresi\u00f3n del exclusive, mediante la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Commissum Nobis de 20 de enero de 1904.<br \/>\nDespu\u00e9s de esto, a todo lo largo del Novecientos y principios del siglo actual los sucesivos romanos pont\u00edfices introdujeron algunas modificaciones:<br \/>\n-la constituci\u00f3n Vacante Sede Apost\u00f3lica de San P\u00edo X (25 de diciembre de 1904), que incorpor\u00f3 la supresi\u00f3n de cualquier veto, y la circulaci\u00f3n de listas negras o lista blancas en el c\u00f3nclave;<br \/>\nBenedicto XV fue elegido en la d\u00e9cima votaci\u00f3n. El c\u00f3nclave hab\u00eda comenzado el 31 de agosto de 1914. Entraron en el c\u00f3nclave 57 cardenales del total de 65 que compon\u00edan el Sacro Colegio. El 3 de septiembre, el cardenal Della Chiesa obten\u00eda 38 votos, justo los dos tercios exigidos para ce\u00f1ir la tiara pontificia, por lo que hubo que examinar todas las papeletas para comprobar que el elegido no se hab\u00eda votado a s\u00ed mismo, pues si lo hubiera hecho no habr\u00eda valido el resultado de la votaci\u00f3n.<br \/>\n-Achille Ratti (P\u00edo XI) necesit\u00f3 m\u00e1s votaciones para ser elegido papa. En total 14. El cardenal Primado de Hungr\u00eda coment\u00f3 a la salida del c\u00f3nclave: Hemos hecho pasar al cardenal Ratti por las catorce estaciones del V\u00eda Crucis y lo dejamos solo en el Calvario. El motu proprio Cum Proxime de P\u00edo XI (1\u00ba de marzo de 1922), ampli\u00f3 a quince d\u00edas el plazo de convocatoria del c\u00f3nclave, a fin de permitir a los cardenal extra-europeos preparar con tiempo su traslado a Roma para el c\u00f3nclave;<br \/>\n-la constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Vacantis Apostolicae Sedis del venerable P\u00edo XII (8 de diciembre de 1945), estableci\u00f3 una mayor\u00eda de dos tercios m\u00e1s uno de los votos para que se verificara la elecci\u00f3n del nuevo papa;<br \/>\n-el motu proprio Summi Pontificis electio del beato Juan XXIII (5 de septiembre de 1962), derogando la disposici\u00f3n anterior;<br \/>\n-la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Regimini Ecclesiae Universae de Pablo VI (15 de agosto de 1967), reconoci\u00f3 a la C\u00e1mara apost\u00f3lica, presidida por el cardenal camarlengo, o a falta de \u00e9l, por el vicecamarlengo, el oficio de cuidar y administrar los bienes y los derechos temporales de la Santa Sede, en el tiempo en el que \u00e9sta est\u00e1 vacante;<br \/>\n-el motu proprio Ingravescentem aetatem de Pablo VI (21 de noviembre de 1970) excluy\u00f3 a los cardenales mayores de ochenta a\u00f1os de la participaci\u00f3n en el c\u00f3nclave;<br \/>\n-la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Romano Pontifice Eligendo de Pablo VI (1\u00ba de octubre de 1975) fij\u00f3 el n\u00famero m\u00e1ximo de cardenales electores en 120 y estableci\u00f3 la necesidad de los dos tercios m\u00e1s uno de los votos para que la elecci\u00f3n se verifique;<br \/>\n-la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Universi Dominici gregis de Juan Pablo II (22 de febrero de 1996, entre otras cosas, aboli\u00f3 la elecci\u00f3n por aclamaci\u00f3n quasi ex inspiratione y la elecci\u00f3n por compromiso, y acab\u00f3 con el encierro estricto en el Palacio Apost\u00f3lico, estableciendo la residencia de los cardenales en la Domus Sancta Marthae, siempre en el recinto de la Ciudad Leonina, y<br \/>\n-el motu proprio \u201cNormas nonnullas\u201d de Benedicto XVI (22 de febrero de 2013), dejando a los cardenales la libertad de acortar los plazos de convocatoria del c\u00f3nclave para sucederle, dado que no ha habido muerte del papa anterior.<br \/>\nTodos estos cambios no tocan la substancia de una instituci\u00f3n que ha sobrevivido casi mil a\u00f1os en medio de no pocas vicisitudes, pero que ha demostrado ser la m\u00e1s segura y la m\u00e1s adecuada para la elecci\u00f3n de un nuevo Sucesor de san Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Rodolfo Vargas Rubio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces relacionados<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3nclave<br \/>\nC\u00f3nclaves: No siempre hubo I<br \/>\nC\u00f3nclaves: No siempre hubo II\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La restricci\u00f3n de la elecci\u00f3n de un nuevo Papa a los padres cardenales no se verific\u00f3 sin dificultades. 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