{"id":24067,"date":"2016-02-05T16:23:03","date_gmt":"2016-02-05T21:23:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflicto-de-las-investiduras\/"},"modified":"2016-02-05T16:23:03","modified_gmt":"2016-02-05T21:23:03","slug":"conflicto-de-las-investiduras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflicto-de-las-investiduras\/","title":{"rendered":"CONFLICTO DE LAS INVESTIDURAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(En alem\u00e1n Investiturstreit).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El terminus technicus para el gran conflicto entre los papas y los reyes alemanes Enrique IV y Enrique V, durante el per\u00edodo 1075-1122. La prohibici\u00f3n de la investidura era solamente la ocasi\u00f3n, pero lo que de verdad se ventilaba, al menos en los momentos m\u00e1s \u00e1lgidos del conflicto, era cual de los dos poderes, el papal o el imperial iba a dominar en la cristiandad. El poderoso y ardiente Gregorio VII buscaba con todas sus fuerzas realizar el Reino de Dios en la tierra bajo la gu\u00eda papal. Como sucesor de los Ap\u00f3stoles de Cristo reclam\u00f3 la suprema autoridad tanto en los asuntos espirituales como seculares. Le parec\u00eda, en su noble idealismo, que el sucesor de Pedro no pod\u00eda actuar de otra manera que de acuerdo con los dictados de la justicia, bondad y verdad. Imbuido de este esp\u00edritu, reclam\u00f3 para el papado la supremac\u00eda sobre el emperador, reyes y pr\u00edncipes. Pero durante el Medievo siempre hab\u00eda existido rivalidad entre el emperador y el papa, representantes gemelos, por as\u00ed decirlo, de la autoridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enrique III , padre del joven rey, hab\u00eda sometido completamente al papado, situaci\u00f3n a la que Gregorio quer\u00eda dar la vuelta aplastando el poder imperial y poniendo en su lugar al papado. La larga y encarnizada lucha fue inevitable. Al principio comenz\u00f3 por la prohibici\u00f3n de la investidura a prop\u00f3sito de las reformas eclesi\u00e1sticas propuestas por Gregorio. En 1074 hab\u00eda renovado la prohibici\u00f3n de la simon\u00eda y matrimonio de los cl\u00e9rigos bajo penas duras, pero encontr\u00f3 mucha oposici\u00f3n de los obispos y sacerdotes germanos. En el s\u00ednodo romano de la cuaresma de 1075 Gregorio \u201cle retir\u00f3 al rey el derecho de disponer de los obispados en el futuro y retir\u00f3 a todos los laicos la investidura de las iglesias\u201d, para asegurarse la necesaria influencia en el nombramiento de obispos, para evitar las pretensiones laicas de administraci\u00f3n de propiedades de la iglesia y quebrar la oposici\u00f3n del clero. Aunque ya desde el S\u00ednodo de Reims (1049) se hab\u00eda promulgado legislaci\u00f3n anti-investidura, nunca se hab\u00eda forzado su cumplimento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Investidura significaba entonces que al morir un obispo o un abad, el rey estaba acostumbrado a elegir al sucesor y a concederle el anillo y b\u00e1culos con estas palabras: Accipe ecclesiam (recibe esta iglesia). Enrique III sol\u00eda considerar la validez eclesi\u00e1stica del candidato; Enrique IV , por otra parte, declar\u00f3 en 1073:  \u201cHemos vendido las iglesias\u201d. Desde Ot\u00f3n  el Grande (936-72) los obispos hab\u00edan sido pr\u00edncipes del imperio, se hab\u00edan asegurado muchos privilegios y se hab\u00edan convertido en se\u00f1ores feudales de grandes dominios del territorio imperial. El control de estas grandes unidades de poder econ\u00f3mico y militar era para el rey una cuesti\u00f3n de importancia capital porque afectaba a los fundamentos y hasta a la misma existencia de la autoridad imperial y en esos tiempos aun no se distingu\u00eda bien la concesi\u00f3n del oficio de obispo y la concesi\u00f3n de las cosas temporales (regal\u00eda). Con esta mentalidad, Enrique IV mantuvo que le era imposible aceptar la prohibici\u00f3n papal de la investidura. Debemos tener en cuenta que en determinadas circunstancias hab\u00eda una cierta justificaci\u00f3n para ambas posturas: el objetivo del papa era salvar a la Iglesia de los peligros de la influencia indebida de los laicos, especialmente del rey, en los asuntos estrictamente eclesi\u00e1sticos; el rey por su parte consideraba que estaba luchado para tener los medios indispensables para el gobierno de lo civil aparte del cual su suprema autoridad en ese per\u00edodo era inconcebible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enrique continu\u00f3 nombrando obispos en Alemania e Italia, ignorando la prohibici\u00f3n de Gregorio, y tambi\u00e9n el intento de \u00e9ste para mitigarla. A finales de diciembre de 1075 Gregorio le dio un ultim\u00e1tum: se requer\u00eda al rey que observara el decreto papal, basado en las leyes y ense\u00f1anzas de los Padres; de lo contrario en el pr\u00f3ximo S\u00ednodo cuaresmal ser\u00eda no s\u00f3lo \u201cexcomulgado hasta dar la satisfacci\u00f3n apropiada, sino tambi\u00e9n privado de su reino sin esperanza de recuperarlo\u201d. Adem\u00e1s se a\u00f1ad\u00eda una dura reprobaci\u00f3n por su libertinaje. Si el papa hab\u00eda expresado sus pensamientos de una forma excesivamente libre, el rey se manifest\u00f3 su enfado a\u00fan m\u00e1s airadamente. En la Dieta de Worms ( enero 1706) Gregorio fue depuesto por 26 obispos, tras calumniarle atrozmente, bas\u00e1ndose en que su elecci\u00f3n hab\u00eda sido irregular y por consiguiente nunca hab\u00eda sido papa. As\u00ed pues, Enrique dirigi\u00f3 una carta a \u201c Hildebrando, que ya no es papa sino un falso monje\u201d: \u201c Yo, Enrique, rey por la gracia de Dios, con todos mis obispos, te digo a ti:\u201d Desciende, desciende, t\u00fa siempre maldito\u201d. Si el rey lleg\u00f3 a creer que tal deposici\u00f3n , que era incapaz de hacer cumplir, iba a tener afecto alguno, deb\u00eda estar muy ciego. En el siguiente s\u00ednodo cuaresmal en Roma (1076) Gregorio juzg\u00f3 a Enrique y en una oraci\u00f3n a Pedro, pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, declar\u00f3&#160;:\u201d Yo le depongo del gobierno de todo el reino de Alemania e Italia, libero a todos los cristianos de su juramento de fidelidad, y proh\u00edbo que sea obedecido como rey&#8230;y le ato con los grilletes del anatema\u201d. De nada sirvi\u00f3 que el rey contestase a los anatemas con otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus enemigos dom\u00e9sticos, los Sajones y los pr\u00edncipes laicos del imperio, aceptaron la causa del papa mientras que sus obispos se separaban de en sus alianza y su gente le abandonaba. En esa \u00e9poca se era a\u00fan profundamente consciente de que no pod\u00eda haber iglesia cristiana sin comuni\u00f3n con Roma. Los que apoyaban al rey iban disminuyendo. En octubre una dieta de los pr\u00edncipes en Tribur oblig\u00f3 a Enrique a pedir perd\u00f3n humildemente al papa, a prometer obediencia y reparaci\u00f3n en el futuro y abandonar el gobierno puesto que estaba excomulgado. Adem\u00e1s decretaron que si en un a\u00f1o y un d\u00eda no se quitaba la excomuni\u00f3n, Enrique perder\u00eda su corona. Y finalmente resolvieron que el papa deb\u00eda ser invitado a visitar Alemania en primavera para solucionar los conflictos entre el rey y los pr\u00edncipes. Regocijado por su triunfo, Gregorio se puso en marcha inmediatamente hacia el norte. Para asombro general Enrique propuso presentarse ante el papa como penitente para obtener su perd\u00f3n. Cruz\u00f3 el monte Cenis en pleno invierno y lleg\u00f3 al castillo de Canossa, a donde Gregorio se hab\u00eda retirado al saber que el rey se acercaba. Enrique se qued\u00f3 tres d\u00edas a la entrada de la fortaleza, descalzo y vestido de penitente, aunque parece una exageraci\u00f3n rom\u00e1ntica que estuviera todo el tiempo sobre la nieve y el hielo. Admitido por fin a la presencia papal  jur\u00f3 reconocer la mediaci\u00f3n y decisi\u00f3n papal en la lucha con los pr\u00edncipes y fue entonces liberado de la excomuni\u00f3n (enero 1077). EL famoso suceso se ha contado una y otra vez y desde puntos de vista muy divergentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Bismark, Canossa se convirti\u00f3 en un t\u00e9rmino proverbial para indicar la humillaci\u00f3n del poder civil ante una iglesia ambiciosa y dominante. Recientemente algunos han visto en ello un triunfo para  Enrique. Cuando los hechos se ponderan con prudencia se ver\u00e1 que en su capacidad sacerdotal el papa cedi\u00f3 a disgusto e involuntariamente mientas que por otra parte, el \u00e9xito pol\u00edtico de su concesi\u00f3n fue nulo. Enrique ten\u00eda ahora la ventaja, puesto que liberado de la excomuni\u00f3n, era libre de actuar. Comparando sin embargo con el poder que treinta a\u00f1os antes hab\u00eda ejercido Enrique III sobre el papado podemos a\u00fan estar de acuerdo con los historiadores que ven en Canossa la cima de la carrera de Gregorio VII.<br \/>\nLos defensores alemanes del papa ignoraron la reconciliaci\u00f3n y en marzo de 1077 procedieron a elegir un nuevo rey, Rodolfo de Rheinfelden. Esta fue la se\u00f1al para la guerra civil, durante la cual Gregorio intent\u00f3 actuar como \u00e1rbitro entre los reyes rivales y como jefe supremo que concede la coronaci\u00f3n. Enrique pospuso diplom\u00e1ticamente toda acci\u00f3n decisiva hasta 1080. Considerando su posici\u00f3n suficientemente segura demand\u00f3 que el papa excomunicase a su rival porque de lo contrario pondr\u00eda un antipapa. Gregorio respondi\u00f3 excomulgando y deponiendo a Enrique por segunda vez, en el S\u00ednodo cuaresmal de 1080. Al mismo tiempo se declaraba que los cl\u00e9rigos y el pueblo deb\u00edan ignorar toda interferencia civil y toda reclamaci\u00f3n civil de propiedades eclesi\u00e1sticas y deber\u00edan elegir can\u00f3nicamente a todos los candidatos a oficios eclesi\u00e1sticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El efecto de esta segunda excomuni\u00f3n no tuvo el mismo resultado. Durante los a\u00f1os precedentes el rey hab\u00eda reunido un fuerte partido y los obispos prefer\u00edan depender del rey m\u00e1s que del papa; m\u00e1s aun, se cre\u00eda que la segunda excomuni\u00f3n no estaba justificada. El partido de Gregorio estaba, pues, muy debilitado. En el s\u00ednodo de Brixen, de junio de 1080, los obispos de rey escucharon cargos rid\u00edculos y exageraciones, y depusieron al papa, le excomulgaron y eligieron al antipapa Guibert, arzobispo de R\u00e1vena, que por otra parte era un hombre  instruido sin culpa. Gregorio confiaba en el apoyo de los normandos del sur de Italia y en los enemigos alemanes del rey.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed cuando en octubre de 1080 su rival al trono muri\u00f3 en una batalla  Enrique volvi\u00f3 sus pensamientos a la capital papal. Asalt\u00f3 Roma cuatro veces de1081 a 1084. En 1083 captur\u00f3 la \u201c ciudad leonina\u201d y en 1084 tras un intento fallido de llagar a un compromiso, tom\u00f3 toda la ciudad. Un S\u00ednodo  celebrado en marzo de 1084 confirm\u00f3 la deposici\u00f3n de Gregorio y la elecci\u00f3n de Guibert que ahora se llam\u00f3 Clemente III. Enrique fue coronado emperador por este antipapa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los normando llegaron demasiado tarde para impedir estos acontecimientos , m\u00e1s a\u00fan se entregaron al pillaje de la ciudad de forma tan terrible  que Gregorio perdi\u00f3 la confianza de los Romanos y se vio obligado a retirarse hacia el sur con sus aliados normandos. Hab\u00eda sufrido una derrota completa y muri\u00f3 en Salerno ( 25 de mayo 1085) tras in\u00fatil renovaci\u00f3n de la excomuni\u00f3n a contra sus oponentes. Aunque muri\u00f3 decepcionado y fracasado hab\u00eda hecho el trabajo del pionero y puso en movimiento fuerzas y principios que dominar\u00edan en las siguientes centurias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda mucha confusi\u00f3n en ambos bandos. En 1081 fue  elegido un nuevo rival a la corona, el insignificante conde Herman de Salm, que muri\u00f3 en 1088. La mayor\u00eda de los obispos se mantuvieron con el rey y fueron excomulgados;  el partido de Gregorio s\u00f3lo dominaba en Sajonia. Muchas di\u00f3cesis ten\u00edan dos ocupantes. Ambos partidos llamaban a sus oponentes perjuros y traidores y ambas partes utilizaron todas las armas que pudieron. Las negociaciones no tuvieron \u00e9xito al ver que los gregorianos, en el S\u00ednodo de Quedlinburg de abril de 1085, no mostraban ninguna inclinaci\u00f3n a modificar los principios que representaban. El rey entonces decidi\u00f3 eliminar a sus rivales con la fuerza. En el concilio de Maguncia (abril 1085) 15 obispos gregorianos fueron depuestos y sus sedes entregadas a partidarios del rey. Una rebeli\u00f3n de los sajones y los b\u00e1varos oblig\u00f3 a los obispos del rey a huir y la muerte del m\u00e1s eminente y la inclinaci\u00f3n general a buscar la paz, llevo a una tregua, y as\u00ed en 1090 el imperio entr\u00f3 en un intervalo pac\u00edfico, muy diferente, sin embargo, de lo que Enrique hab\u00eda deseado. Los obispos gregorianos reconocieron al rey, que entonces quit\u00f3 su apoyo a los que \u00e9l mismo hab\u00eda nombrado. Pero la tregua era solamente pol\u00edtica; en las cuestiones eclesi\u00e1sticas, la oposici\u00f3n continuo sin ceder y no se pod\u00eda ni pensar que el antipapa iba a ser reconocido. De hecho la tranquilidad pol\u00edtica sirvi\u00f3 s\u00f3lo para manifestar de forma m\u00e1s definitiva la ant\u00edtesis sin esperanza de soluci\u00f3n entre los cl\u00e9rigos gregorianos y los que estaban con el rey.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen numerosos y pol\u00e9micos tratados contempor\u00e1neos que nos permiten seguir la guerra de opiniones tras 1080 (del per\u00edodo anterior existen pocos documentos). Estos escritos, en general cortos e implacables, se difundieron ampliamente, se leyeron en p\u00fablico y en privado y se distribuyeron por las cortes y por los mercados. Ahora est\u00e1n compilados como \u00abLibelli de lite imperatorum et pontificum\u00bb, y se pueden encontrar en Monumenta Germani\u00e6 historica\u00bb. Es natural que los principios defendidos en estos escritos se opongan diametralmente unos a otros. Los escritores del partido gregoriano mantiene que es necesaria una obediencia incondicional al papa y que aunque fuera injusta, su excomuni\u00f3n es v\u00e1lida. Los escritores del rey por el contrario declaran que est\u00e1 sobre la responsabilidad de sus actos puesto que es el representante de Dios en la tierra y como las superior al papa.<br \/>\nSobresale en el lado papal Bernardo, el inflexible saj\u00f3n que no quer\u00eda hablar de compromisos y que prefer\u00eda la muerte antes que la violaci\u00f3n de los c\u00e1nones; el suabo Bernold de S. Blasien, autor de numerosas aunque poco importantes cartas y memoriales y el rudo y fan\u00e1tico Manegold de Lautenbach para quien la obediencia al papa era el deber supremo de toda la humanidad y que manten\u00eda que el pueblo debiera deponer a los gobernantes con el mismo derecho que uno pod\u00eda despedir a su pastor de cerdos que hubiera fallado en el cuidado de la piara confiada a su cuidado.<br \/>\nEn el lado del rey est\u00e1n Wenrich de Tr\u00e9veris, de hablar pausado pero resuelto, Wido de Osnabr\u00fcck, un escritor s\u00f3lido, despu\u00e9s obispo, cuyo coraz\u00f3n estaba empe\u00f1ado en conseguir la paz entre el papa y el emperador pero que se opuso a Gregorio por haber excomulgado ilegalmente al rey y por inducir a los feudales de \u00e9ste a romper su voto de fidelidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n al lado del rey se halla el monje Hersfeld, por otra parte desconocido, que revela de qu\u00e9 va el verdadero asunto cuando indica que  la cuesti\u00f3n de la supremac\u00eda es la verdadera fuente del conflicto. La monarqu\u00eda, dice, viene directamente de Dios y por consiguiente el rey solo en responsable ante El.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La iglesia, por otra parte, es la totalidad de los fieles unidos en una sociedad por el esp\u00edritu de paz y amor. La iglesia, contin\u00faa, no est\u00e1 llamada a ejercer autoridad temporal; s\u00f3lo empu\u00f1a la espada espiritual, es decir, la palabra de Dios. En esto el monje fue m\u00e1s all\u00e1 de su \u00e9poca. En Italia los partidarios de Gregorio superaban intelectualmente a sus oponentes. Entre ellos estaba Bonizo de Sutri, historiador papal, un valioso escritor en las d\u00e9cadas precedentes al conflicto, naturalmente desde el punto de vista del pont\u00edfice y sus partidarios. A petici\u00f3n del papa, Anselmo Obispo de Luccay el cardinal Deusdedit compilaron colecciones de c\u00e1nones en los que m\u00e1s tarde se apoyaron las ideas de Gregorio. Al partido real pertenecieron el cardenal Beno, enemigo personal de Gregorio y autor de escandaloso panfletos contra el papa; tambi\u00e9n el mendaz Benzo, obispo de Alba, para el que, como para la mayor\u00eda de los cortesanos, el rey s\u00f3lo respond\u00eda ante Dios, mientras que el papa era vasallo del rey. Guido de Ferrara mantuvo opiniones m\u00e1s moderadas e intent\u00f3 convences a los gregorianos moderados de que a adoptaran una pol\u00edtica de compromiso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Crassus, el \u00fanico laico mezclado en la controversia representaba la joven ciencia de la jurisprudencia y defend\u00eda con tes\u00f3n la autonom\u00eda del Estado, manteniendo que, puesto que la autoridad proced\u00eda de Dios, era un crimen guerrear contra \u00e9l. Reclam\u00f3 para el rey todos los derechos del los emperadores romanos y consiguientemente el derecho a juzgar al papa. En 1086, Victor  III,  que era de car\u00e1cter m\u00e1s suave, sucedi\u00f3 a Gregorio. No ten\u00eda deseos de competir por la suprema autoridad y volvi\u00f3 a la postura de que toda la contienda era una cuesti\u00f3n de administraci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Muri\u00f3 en 1087 y la lucha entr\u00f3 en un nuevo per\u00edodo con Ubano II(1088-99). Compart\u00eda totalmente las ideas de Gregorio, pero se esforz\u00f3 en reconciliarse con el rey y su partido y facilitar su vuelta al los puntos de vista del partido eclesi\u00e1stico. Enrique quiz\u00e1s hubiera podido llegar a alg\u00fan arreglo con V\u00edctor si hubiera querido dejar a un lado al antipapa, pero se aferr\u00f3 al hombre del que recibi\u00f3 la corona imperial. As\u00ed de nuevo estall\u00f3 la guerra durante la cual la causa del rey fue declinando.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los obispos del antipapa le fueron abandonando gradualmente en respuesta a las ventajosas ofertas de reconciliaci\u00f3n de Urbano; la autoridad real desapareci\u00f3 en Italia y Enrique sufri\u00f3 una humillaci\u00f3n adicional con la deserci\u00f3n de su hijo Conrado y de su segunda mujer. El nuevo movimiento de las cruzadas arrastr\u00f3 a muchos en ayuda del papa. En 1094 y 1095 Urbano renov\u00f3 la excomuni\u00f3n a Enrique y a Guibert y sus seguidores. Cuando en 1099 muri\u00f3 el papa, seguido en 1100 por el antipapa, el papado hab\u00eda conseguido una victoria total en lo que concerniente a los asuntos eclesi\u00e1sticos. Los siguientes antipapas del partido de Guibert no tuvieron importancia alguna. A Urbano le sucedi\u00f3 Pascual II (1099-1118), menos h\u00e1bil, al que Enrique se inclin\u00f3 a reconocer al principio. El horizonte pol\u00edtico mientras tanto comenz\u00f3 a parecer m\u00e1s favorable al rey que ya ten\u00eda el reconocimiento general en Alemania. Ansiaba lograr la paz eclesi\u00e1stica para conseguir la anulaci\u00f3n de la excomuni\u00f3n y manifest\u00f3 p\u00fablicamente su intenci\u00f3n de peregrinar al Santo Sepulcro. Pero esto no satisfizo al papa que exigi\u00f3 la renuncia al derecho de investidura que Enrique a\u00fan reclamaba obstinadamente. En 1102 Pascual renov\u00f3 el anatema contra el emperador. La revuelta de su hijo (Enrique V) y su alianza con los pr\u00edncipes insatisfechos con la pol\u00edtica imperial, desat\u00f3 la crisis y trajo muchos sufrimientos a un emperador ya tocado que fue burlado y superado por su hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de Enrique IV en 1106 hizo innecesaria una batalla final y decisiva. El defendi\u00f3 sin cansancio los derechos heredados en el ejercicio de la realeza y nunca sacrific\u00f3 ninguno de ellos.  Desde el principio Enrique V hab\u00eda disfrutado del apoyo papal que le hab\u00eda levantado la excomuni\u00f3n y le hab\u00eda liberado del juramento de fidelidad a su padre. Durante el s\u00ednodo de Pentecost\u00e9s de Nordhausen (1105) el rey hizo desaparecer todos los restos de cisma deponiendo a los ocupantes imperiales de sedes episcopales. Pero las cuestiones que eran la ra\u00edz de todo el conflicto a\u00fan no estaban resueltas y el tiempo demostr\u00f3 enseguida que en el asunto de las investiduras, Enrique era un verdadero heredero de la pol\u00edtica de su padre. Fr\u00edo, calculador y ambicioso, el nuevo monarca no ten\u00eda intenci\u00f3n de retirar las pretensiones reales en este asunto. A pesar de repetidas prohibiciones (en Guastalla 1106 y en Troyes 1107) continu\u00f3 invistiendo con ostentaci\u00f3n a obispos de su elecci\u00f3n. El clero alem\u00e1n no protest\u00f3, manifestando as\u00ed que cuando anteriormente hab\u00edan rehusado obedecerle era por el hecho de la excomuni\u00f3n, no porque su intervenci\u00f3n en los asuntos eclesi\u00e1sticos causara ning\u00fan resentimiento. En 1108 se pronunci\u00f3 excomuni\u00f3n sobre el que daba la investidura y sobre el que la recib\u00eda (dans et accipiens), y eso afectaba al rey mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Enrique hab\u00eda puesto su coraz\u00f3n en la coronaci\u00f3n imperial, esta decisi\u00f3n precipit\u00f3 la lucha final. En 1111 el rey march\u00f3 sobre Roma con un gran ej\u00e9rcito. Deseando evitar otro conflicto, Pascual intent\u00f3 una soluci\u00f3n radical de este asunto: el clero alem\u00e1n, decidi\u00f3, deb\u00eda devolver al emperador todos los territorios y privilegios y mantenerse con diezmos y limosnas; bajo estas circunstancias la monarqu\u00eda que estaba solamente interesada en el se\u00f1or\u00edo de esos dominios podr\u00eda f\u00e1cilmente dejar de investir a los cl\u00e9rigos. En este entendimiento se firm\u00f3 en Sutri la paz entre el papa y el rey. Pascual que hab\u00eda sido monje antes de su elecci\u00f3n, ejecut\u00f3 con buena voluntad la renuncia al poder secular de la Iglesia. Era un paso en la direcci\u00f3n de la idea de que la iglesia era una instituci\u00f3n espiritual, y como tal no preocupada con los asuntos terrenales,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el rey no dud\u00f3 ni por un momento de que la renuncia papal encontrar\u00eda la oposici\u00f3n tanto de los pr\u00edncipes eclesi\u00e1sticos como de los seculares. Enrique V fue ruin y enga\u00f1oso y trat\u00f3 de tender una trampa al papa. Cuando el rey renunci\u00f3 a sus exigencias sobre la investidura, el papa promulg\u00f3 , el doce de febrero en S. Pedro, la devoluci\u00f3n a la Corona de todas las bienes temporales y se levant\u00f3 (como Enrique hab\u00eda previsto) tal tormenta de oposici\u00f3n entre los pr\u00edncipes alemanes que hubo de reconocer la inutilidad de su intento de soluci\u00f3n.. El rey entonces reclam\u00f3 que se reinstaurara el derecho de investidura y que se le coronara como emperador; al negarse el papa, lo secuestr\u00f3 a traici\u00f3n junto con trece cardenales y se lo llev\u00f3 fuera de la enfurecida ciudad. Para recuperar su libertad Pascual fue obligado a ceder a las demandas de Enrique, tras dos meses de prisi\u00f3n. Concedi\u00f3 al rey una investidura incondicional como privilegio imperial, le coron\u00f3 como emperador, y prometi\u00f3 bajo juramento no excomulgarle por lo que hab\u00eda sucedido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enrique se hab\u00eda asegurado el \u00e9xito por la fuerza, pero esa situaci\u00f3n no pod\u00eda durar. Los miembros mas ardientes del partido gregoriano rechazaron al papa \u201chereje\u201d y le obligaron a retractarse paso por paso de la posici\u00f3n a la que hab\u00eda sido forzado. El S\u00ednodo Laterano de 1112 renov\u00f3 los decretos de Gregorio y Urbano contra la investidura. Pascual no quer\u00eda retirar su promesa directamente, pero el concilio de Viena  declar\u00f3 que el privilegium imperial ( privilegio y ley privada por derivaci\u00f3n) era un pravilegiun (ley viciada) y por consiguiente nula y adem\u00e1s excomulg\u00f3 al emperador. El papa sin embargo no rompi\u00f3 completamente la relaci\u00f3n con Enrique, para el que la contienda comenzaba a tener aspectos amenazadores, puesto que, como hab\u00eda sucedido previamente en tiempos de su padre,  las dificultades que surgidas de la oposici\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos se agravaron por la rebeli\u00f3n de los pr\u00edncipes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los enemigos del emperador surg\u00edan por doquier debido a su desconsiderado ego\u00edsmo, su mezquindad y odiosa personalidad. Hasta sus obispos se le opon\u00edan ahora, vi\u00e9ndose amenazados por \u00e9l y creyendo que lo \u00fanico que le interesaba era llegar a ser el \u00fanico amo y se\u00f1or. Las excomuniones al emperador eran reiteradas por los legados papales en Beauvais, 1114, Reims, 1116, Colonia, Goslar, y una segunda vez en Colonia. Los obispos imperiales irresolutos que rehusaron unirse al partido papal fueron expulsados de sus sedes. Las fuerzas del emperador fueron derrotadas simult\u00e1neamente en el Rin  y en Sajonia. En 1116 Enrique intent\u00f3 entrar en negociaciones con el papa pero no se lleg\u00f3 a ning\u00fan acuerdo, ya que Pascual que  se neg\u00f3 a entrevistarse con el emperador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la muerte de Pascual (1118) ni siquiera su tolerante sucesor Gelasio II (1118-19)pudo evitar que las cosas se complicaran m\u00e1s.<br \/>\nAl exigir el reconocimiento del privilegio de 1111, Gelasio le remiti\u00f3 a un Concilio general, y tras haber intentado revivir el cisma tan detestado por todos  nombrando como antipapa a Burdinus, arzobispo de Braga (Portugal), con el nombre de Gregorio VIII, Enrique fue excomulgado por el papa. En 1119 Guido de Viena, Calisto II(1119-24), sucedi\u00f3 a Gelasio. Ya hab\u00eda excomulgado al emperador en 1112, por lo que la reconciliaci\u00f3n parec\u00eda mas lejana que nunca. Pero Calixto consideraba  que la paz de la iglesia era de suma importancia y cuando el emperador, que hab\u00eda mejorado sus relaciones con los pr\u00edncipes germanos, mostr\u00f3 deseos de paz, comenzaron las negociaciones. La distinci\u00f3n de los elementos eclesi\u00e1sticos y seculares  en el nombramiento de los obispo sent\u00f3 las bases para un compromiso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta forma de arreglo ya se hab\u00eda discutido en Italia y Francia por ejemplo por Ivo de Chartres ya en 1099. Se distingui\u00f3 muy bien el ofrecimiento del oficio eclesi\u00e1stico de la investidura con terrenos imperiales. Como s\u00edmbolos de la instalaci\u00f3n eclesi\u00e1stica se sugirieron el anillo y el b\u00e1culo; el cetro servir\u00eda como s\u00edmbolo de las regal\u00edas de la sede. El orden cronol\u00f3gico de las formalidades caus\u00f3 nuevas dificultades: por parte imperial se exigi\u00f3 que la investidura de las regal\u00edas precediera a la consagraci\u00f3n, mientras que los representantes papales, reclamaron naturalmente que la consagraci\u00f3n precediera a la investidura. Cuando precediera la investidura, el emperador pod\u00eda impedir la consagraci\u00f3n rehusando conceder las regal\u00edas. En el caso contrario la investidura era simplemente una confirmaci\u00f3n del nombramiento. En 1119 los art\u00edculos de la paz fueron pactados en Mouzon y ten\u00edan que ser ratificados por el S\u00ednodo de Reims.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero las negociaciones se rompieron en el \u00faltimo momento y el papa renov\u00f3 la excomuni\u00f3n del emperador. Sin embargo los pr\u00edncipes alemanes lograron que se reanudaron lo contactos y finalmente se arregl\u00f3 la paz entre los legados del papa, el emperador y los pr\u00edncipes  el 23 de septiembre de 1122. Esta paz es conocida  generalmente como Concordato de Worms o \u00abPactum Calixtinum\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el documento de la paz Enrique cede \u201ca Dios y sus santos Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo y a la Santa Iglesia Cat\u00f3lica todas la investiduras con anillo y b\u00e1culo, y permite en todas la iglesias de su reino e imperio, elecciones eclesi\u00e1sticas y consagraci\u00f3n libre\u201d. Por otra parte, el papa concede \u201ca su amado hijo Enrique, por la gracia de Dios  emperador romano, que la elecci\u00f3n de obispos y abades  en el imperio germano mientras pertenezcan al reino de Alemania, tendr\u00e1n lugar en su presencia, sin simon\u00eda o empleo de fuerza. Si surgiera alguna discordia entre las partes, el emperador, despu\u00e9s de o\u00edr el veredicto de los metropolitanos y otros obispos de la provincia dar\u00e1 su aprobaci\u00f3n y apoyo a la parte mejor. El candidato elegido recibir\u00e1 de \u00e9l las regal\u00edas (regalia) con el cetro, y desempe\u00f1ar\u00e1 todas la obligaciones debidas por tal recepci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras partes del imperio, el candidato consagrado recibir\u00e1 dentro de seis meses las regalia por medio del cetro  y cumplir\u00e1 con respecto a \u00e9l las obligaciones impl\u00edcitas en esa ceremonia. Se except\u00faa de estos acuerdos todo lo que pertenece  a la iglesia Romana\u201d( es decir, los Estados Pontificios. Las diferentes partes del imperio eran pues tratadas de manera diferente; en Alemania la investidura preceder\u00eda a la consagraci\u00f3n, mientras que en Italia y Borgo\u00f1a segu\u00eda a la consagraci\u00f3n y dentro de los seis meses siguientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se priv\u00f3 al rey de su poder sin restricciones en el nombramiento de obispos, pero la iglesia no pudo asegurarse completa exclusi\u00f3n de influencias extra\u00f1as en las elecciones de obispos. El Concordato de Worms fue un compromiso en el que cada parte hizo concesiones. Era importante para el rey que se tolerara su presencia  en la elecci\u00f3n ( praesentia regis), lo que le daba una posible influencia sobre los electores y la investidura previa a la consagraci\u00f3n, ya que as\u00ed la elecci\u00f3n de un mal candidato se hac\u00eda dif\u00edcil y hasta imposible. Los extremistas del partido eclesi\u00e1stico, que condenaban las investiduras y cualquier clase de influencia secular en las elecciones quedaron insatisfechos con aquellas concesiones desde el primer momento y hubieran estado encantados si Calixto hubiera rehusado firmar el Concordato.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para apreciar el significado de este acuerdo queda por ver  si se intentaba como una tregua temporal o como paz duradera. Con frecuencia han surgido dudas puesto que el documento est\u00e1 escrito para Enrique V solamente. Pero un detenido examen  de nuestras fuentes de informaci\u00f3n y de documentos contempor\u00e1neos ha mostrado que es err\u00f3neo mantener que el Concordato goz\u00f3 solamente de reconocimiento pasajero y fue de menor importancia. Fue considerado una ley fundamental no s\u00f3lo por las partes contratantes sino por sus contempor\u00e1neos. Fue solemnemente reconocido no s\u00f3lo como un estatuto imperial sino como ley de la iglesia por el Concilio Ecum\u00e9nico Laterano de 1123. Tambi\u00e9n sabemos por Gerhoh de Reichersberg, que estaba presente en el concilio, que en adici\u00f3n al documento imperial, que se cre\u00eda que fue el \u00fanico le\u00eddo, tambi\u00e9n lo fue le\u00eddo y sancionado el del papa. Puesto que Gerhoh era uno de los principales opositores al Concordato su evidencia a favor de una verdad desagradable no se puede poner en duda. Ninguna de las partes intentaba que tuviera un poder de obligar permanentemente y el Concordato estaba muy lejos de asegurar ese reconocimiento continuado, puesto que revela, como m\u00e1ximo, la ansiedad de la iglesia por la paz bajo la presi\u00f3n de ciertas circunstancias, que de hecho fueron modificadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo el rey Lotario(1125-37) y al comienzo del reinado de Conrado III (1138-52) el Concordato no era aun cuestionado y se cumpl\u00eda en  su totalidad. En 1139, sin embargo, Inocencio II, en el canon 28 del Concilio de Roma, redujo el privilegio de elegir al obispo al cap\u00edtulo catedralicio y a los representantes y no hizo menci\u00f3n de participaci\u00f3n laica en la elecci\u00f3n. El partido eclesi\u00e1stico asumi\u00f3 que esta provisi\u00f3n anulaba la participaci\u00f3n del rey en la elecci\u00f3n y su derecho a decidir en el caso de empate en el voto de los electores. Si su opini\u00f3n era correcta la iglesia se hab\u00eda retirado del conjunto del Concordato y no era necesario por parte del rey el reconocimiento de este hecho. Pero en verdad retuvieron su derecho en este asunto  aunque lo utilizaran rara vez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00edan amplias oportunidades de hacer sentir su influencia muchas otras maneras Federico I (1152-90) fue otra vez due\u00f1o y se\u00f1or de la iglesia en Alemania y en general consigui\u00f3 asegurarse la elecci\u00f3n de sus candidatos. En caso de desacuerdo impuso atrevidamente el reconocimiento de su candidato. Inocencio III (1198-1216) fue el primero en lograr introducir la elecci\u00f3n can\u00f3nica libre en la iglesia alemana. Despu\u00e9s de \u00e9l la investidura fue un resto, una ceremonia sin significado. As\u00ed fue la secuencia y consecuencia del conflicto de las investiduras en el imperio alem\u00e1n. En Inglaterra y Francia la lucha nunca adquiri\u00f3 las mismas proporciones ni el mismo encarnizamiento. Debido a la importancia del Imperio germ\u00e1nico y al poder imperial tuvieron que llevar el peso de la lucha. Y si ellos fueron derrotados, los dem\u00e1s un hubieran podido aguantar la lucha contra la iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conflicto en Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Inglaterra el conflicto es parte de la historia de Anselmo de Canterbury. Como Primado de Inglaterra(1093-1109), luch\u00f3 casi sin ayuda de nadie por la ley can\u00f3nica contra la nobleza y el clero. Guillermo el Conquistador (1066-87) se hab\u00eda constituido a si mismo como se\u00f1or y soberano de la Iglesia de Inglaterra. El ratificaba las decisiones de los s\u00ednodos, nombraba obispos y abades, decid\u00eda hasta donde se deb\u00eda obedecer al papa y prohibi\u00f3 cualquier relaci\u00f3n sin su permiso. La iglesia de Inglaterra era pr\u00e1cticamente una iglesia nacional a pesar de su dependencia nominal de Roma la lucha de Anselmo con Guillermo II(1087-1100) trataba de otros asuntos, pero durante su estancia en Francia e Italia \u00e9l fue uno de los defensores de la reforma eclesi\u00e1stica y siendo requerido, al regresar a emitir el voto de fidelidad al nuevo rey Enrique I (1100-35) y recibir el episcopado de sus manos, rehus\u00f3 hacerlo. Esto llev\u00f3 al estallido de la lucha de las investiduras. El rey envi\u00f3 varias embajadas al papa para defender su derecho a la investidura, aunque sin \u00e9xito. En sus contestaciones al rey y en sus cartas a Anselmo, Pascual prohibi\u00f3 estrictamente tanto el juramento de fidelidad como toas las investiduras por parte de laicos. Enrique entonces prohibi\u00f3 a Anselmo, que estaba de visita en Roma, que volviera a Inglaterra. Se apodero de sus propiedades por lo que en 1105 el papa excomulg\u00f3 a los consejeros del rey y a todos los prelados que recibieran investidura de sus manos. Sin embargo en ese mismo a\u00f1o se lleg\u00f3 a un acuerdo que fue ratificado por el papa en 1106 y por el parlamento de Londres en 1107. De acuerdo con este concordato el rey renunciaba a su derechos de investidura, pero deb\u00edan seguir pronunciando el juramente de fidelidad. Sin embargo, en el nombramiento de los m\u00e1s altos dignatarios de la iglesia el rey reten\u00eda una gran influencia. La elecci\u00f3n ten\u00eda lugar en el palacio real y siempre que se propon\u00eda un candidato que disgustaba al rey \u00e9l simplemente propon\u00eda otro que siempre resultaba elegido. El candidato electo entonces emit\u00eda el juramento de fidelidad, siempre antes de la consagraci\u00f3n. Solo se consigui\u00f3 la separaci\u00f3n de la adjudicaci\u00f3n de las regal\u00edas, del oficio eclesi\u00e1stico, un logro de no demasiada importancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Francia la cuesti\u00f3n de la investiduras no era de tanta importancia para el Estado como para producir episodios violentos. El obispo ni ten\u00eda tanto poder ni tierras ni tan extensos dominios como en Alemania. Y s\u00f3lo unos pocos obispo y abades eran investidos por el rey, mientras que otros lo eran por los nobles del reino, condes y duques( es decir para los obispados de menor importancia).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los obispados se trataban con frecuencia de manera arbitraria, vendi\u00e9ndose con frecuencia, entregados como regalos y dotados por familiares.<br \/>\nDespu\u00e9s de la reconciliaci\u00f3n entre el papa y el rey en 1104, \u00e9ste renuncio t\u00e1citamente al derecho de nombramiento y la elecci\u00f3n libre se convirti\u00f3 en la regla establecida. El rey retuvo, sin embargo el derecho de ratificaci\u00f3n y exigi\u00f3, en general tras la consagraci\u00f3n, el juramento de fidelidad del candidato antes de que entrase en posesi\u00f3n de las regal\u00edas. Tras unos conflictos menores estas condiciones se extendieron a los otros obispados. En algunos casos como en Gascu\u00f1a y Aquitania, el obispo entraba inmediatamente en la posesi\u00f3n de las regal\u00edas en la ratificaci\u00f3n de su elecci\u00f3n. As\u00ed pues, en Francia era donde las exigencias de la iglesia se cumpl\u00edan  mejor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">MEYER VON KNONAU, Jahrb\u00fccher des deutschen Reiches unter Heinrich IV und Heinrich V, I-VII (Leipzig, 1890-1909); RICHTER, Annalen des deutschen Reiches im Zeitalter der Ottonen und Salier, II (Halle, 1897-98); HAMPE, Deutsche Kaisergeschichte in der Zeit der Salier und Staufer (Leipzig, 1909); HEFELE-KN\u00d6PFLER, Conciliengeschichte, V (2\u00aa ed., Freiburg, 1886); HAUCK, Kirchengeschichte Deutschlands im Mittelalter, III (3\u00aa rd and 4\u00aa eds., Leipzig, 1906); GFR\u00d6RER, Papst Gregorius VII, I-VII (Schaffhausen, 1859-61); MARTENS, Gregor VII., I, II (Leipzig, 1894); SCH\u00c4FER, Zur Beurteilung des Wormser Konkordats, in Abhandlungen der Berliner Akademie, phil.-hist. Klasse, I (1905), 1-95; BERNHEIM, Das Wormser Konkordat (Breslau, 1906); RUDORFF, Zur Erkl\u00e4rung des Wormser Konkordats (Weimar, 1906); SCHARNAGL, Der Begriff der Investitur (Stuttgart, 1908); SCHMITZ, Der englische Investiturstreit (Innsbruck, 1884); LIEBERMANN, Anselm von Canterbury und Hugo von Lyon in Hist. Aufs\u00e4tze dem Andenken an G. Waitzgewidmet (Hanover, 1886); RULE, Life and Times of St. Anselm, Archbishop of Canterbury (London, 1882); CHURCH, St. Anselm (London, 1888); IMBART DE LA TOUR, Les \u00e9lections \u00e9piscopales dans l&#8217;\u00e9glise de France du IXe au XIIe si\u00e8cle (Paris, 1890).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">KLEMENS L\u00d6FFLER.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTranscrito por Douglas J. Potter. Dedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTraducido por Pedro Royo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(En alem\u00e1n Investiturstreit). El terminus technicus para el gran conflicto entre los papas y los reyes alemanes Enrique IV y Enrique V, durante el per\u00edodo 1075-1122. La prohibici\u00f3n de la investidura era solamente la ocasi\u00f3n, pero lo que de verdad se ventilaba, al menos en los momentos m\u00e1s \u00e1lgidos del conflicto, era cual de los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflicto-de-las-investiduras\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONFLICTO DE LAS INVESTIDURAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24067","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24067"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24067\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}