{"id":2407,"date":"2016-02-04T23:18:37","date_gmt":"2016-02-05T04:18:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-de-dios\/"},"modified":"2016-02-04T23:18:37","modified_gmt":"2016-02-05T04:18:37","slug":"hijo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-de-dios\/","title":{"rendered":"HIJO DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Hijo de Dios    (gr. Hui\u00f3s t\u00f3u The\u00f3u).  T\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico aplicado a Jesucristo que enfatiza su deidad (comparable con el de \u00abHijo del hombre\u00bb, que enfatiza su humanidad).  Semejante a los muchos nombres y t\u00ed\u00adtulos adjudicados a \u00e9l en las Escrituras, el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb se acomoda a las mentes humanas para que \u00e9stas comprendan un aspecto importante de su obra salvadora.  En vista del amplio espectro de significados latentes en la palabra \u00abhijo\u00bb*  -tal como lo usaban los hebreos y los escritores b\u00ed\u00adblicos-, no es posible circunscribir arbitrariamente la expresi\u00f3n dentro de los l\u00ed\u00admites estrechos implicados en nuestro vocablo \u00abhijo\u00bb.  Que el t\u00ed\u00adtulo tenga o no alg\u00fan sentido en describir adecuadamente la relaci\u00f3n absoluta y eterna entre el Hijo y el Padre, es un asunto en que las Escrituras guarda silencio.  Obviamente, esta expresi\u00f3n no connota una relaci\u00f3n gen\u00e9rica comparable de manera alguna con la relaci\u00f3n humana padre-hijo, por lo que se la deber\u00ed\u00ada entender en alg\u00fan otro sentido que el estrictamente literal.  Puede ser que tengamos cierta orientaci\u00f3n para su significado impl\u00ed\u00adcito en el t\u00e9rmino \u00abunig\u00e9nito\u00bb,* el que caracteriza a Cristo como quien tiene una relaci\u00f3n \u00ab\u00fanica\u00bb con el Padre (Joh 1:14).  Entendido correctamente el estatus \u00fanico de Cristo como el Hijo de Dios, unig\u00e9nito distingue entre \u00e9l y todos los que, por medio de la fe en \u00e9l, reciben la potestad de \u00abser hechos hijos de Dios\u00bb (v 12), de quienes se declara que son \u00abengendradHos_ de Dios\u00bb (v 13).  Cristo es, y siempre lo ha sido, verdadero \u00abDios\u00bb (v 1), y por virtud de este hecho nos ha garantizado el privilegio de llegar a ser los \u00abhijos de Dios\u00bb.  Aspectos adicionales al significado de la frase \u00abHijo de Dios\u00bb se registran en Col 1:15 (Jes\u00fas es la \u00abimagen del Dios invisible\u00bb), Heb 1:3 (\u00abla imagen misma de su sustancia\u00bb) y Phi 2:6 (previo a su encarnaci\u00f3n, Cristo era  \u00aben forma de Dios\u00bb e \u00abigual a Dios\u00bb); expresiones todas que afirman la deidad absoluta e incalificable de Jes\u00fas.  Otra menci\u00f3n af\u00ed\u00adn la encontramos en la anunciaci\u00f3n del \u00e1ngel Gabriel a la virgen Mar\u00ed\u00ada: en virtud de que el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo la cubrir\u00ed\u00ada, su Hijo ser\u00ed\u00ada llamado \u00abHijo de Dios\u00bb (Luk 1:35).  Aqu\u00ed\u00ad el \u00e1ngel claramente atribuye el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb a la uni\u00f3n \u00fanica de la Deidad con la humanidad en la encarnaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or.  Pablo dijo que Jes\u00fas \u00abfue declarado Hijo de Dios con poder, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santidad,  por la resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb (Rom 1: 4).  Los Evangelios sin\u00f3pticos no registran que Jes\u00fas se aplicara el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb a s\u00ed\u00ad 546 mismo, aunque cuando otros lo usaron, \u00e9l lo acept\u00f3 de una manera que reconoc\u00ed\u00ada su validez (Mt, 4:3, 4; 8:29; 14:33; 26:63, 64; 27:40, 43). S\u00f3lo en Juan se encuentra que Jes\u00fas lo utiliz\u00f3 para s\u00ed\u00ad (cps 5:25; 9:35; 10:36; 11:4).  En el nacimiento (Luk 1:35; cf Mat 1:23), el bautismo (Mat 3:17) y de nuevo en la transfiguraci\u00f3n, el Padre reconoci\u00f3 a Jes\u00fas como su Hijo (Mat 17:5).  Esta relaci\u00f3n Padre e Hijo est\u00e1 expl\u00ed\u00adcita e impl\u00ed\u00adcita en muchas declaraciones realizados por nuestro Se\u00f1or (Mat 11:27;    Luk 10:21; Joh 5:18-23; 10:30; 14:28; etc.). La pretensi\u00f3n de Jes\u00fas de ser el Hijo de Dios provoc\u00f3 el odio implacable de los jud\u00ed\u00ados, los que le protestaron que con esa actitud se \u00abhac\u00ed\u00ada igual a Dios\u00bb (Joh 5:18) y, por tanto, declaraba ser Dios (10:33).  Eventualmente, declaraciones y pretensiones tan esclarecedoras lo conducieron a la condenaci\u00f3n y crucifixi\u00f3n (Mat 26:63-66; Luk 22:67-71).  Durante su ministerio terrenal, nuestro Salvador renunci\u00f3 voluntariamente a las prerrogativas -aunque no a la naturaleza- de la Deidad y asumi\u00f3 las limitaciones de la naturaleza humana, con lo que se subordin\u00f3 al Padre (Psa 40:8; Mat 26:39; Joh 3:16; 4:34; 5:30; 12:49; 14:10; 17:4, 8; 2Co 8:9; Phi 2:7, 8; Heb 2:9) as\u00ed\u00ad como nosotros deber\u00ed\u00adamos estar sujetos a \u00e9l.  Adem\u00e1s, \u00e9l dijo: \u00abEl Padre mayor es que yo\u00bb (Joh 14:28), por lo que el Hijo no puede hacer \u00abnada por s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (5:19).  De modo que su uso de la expresi\u00f3n \u00abHijo de  Dios\u00bb claramente une este t\u00ed\u00adtulo a su encarnaci\u00f3n y ministerio terrenal, dando mayor significado a la frase.  V\u00e9ase Jesucristo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>es otra expresi\u00f3n com\u00fan en la Biblia. En el libro de Job se les dice hijos de Dios a seres superiores a los hombres, que forman su corte celestial, que se identifican con los \u00e1ngeles, Jb 1, 6; 2, 1; 38, 7.<\/p>\n<p>Yahv\u00e9h llama a Israel su h. primog\u00e9nito  al cual le dio todos lo cuidados y amor, Ex 4, 22-23; que por el desierto lo gui\u00f3 como un padre a su h., Dt 1, 31. Nat\u00e1n, enviado por Yahv\u00e9h a David, le dijo al rey sobre su hijo Salom\u00f3n: \u2020\u0153Yo ser\u00e9 para \u00e9l padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad hijo\u2020\u009d, 2 S 7, 14; 1 Cro 17, 13; en donde est\u00e1 impl\u00ed\u00adcita la promesa del Mes\u00ed\u00adas, cada rey de la estirpe de David ser\u00e1 una imagen, aunque imperfecta, del Ungido, el verdadero H. de Dios; como lo dice Hb 1, 5. Juan llama a Jes\u00fas, el     Mes\u00ed\u00adas, el Unig\u00e9nito, Jn 1, 14 y 18; 3, 16-18; H. \u00fanico de Dios, 1 Jn 4, 9.<\/p>\n<p>Todos los que creen en el H. de Dios  Jesucristo, son adoptados como hijos de Dios, Jn 1, 12; Rm 8, 14; Ga 3, 26; 4, 6; 1 Jn 3, 1-2; 3, 2. todos los hombres est\u00e1n llamados a ser hijos de Dios, Rm 9, 25-29.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Uno de los t\u00ed\u00adtulos principales de Jes\u00fas en el NT. Su pretensi\u00f3n sobre este t\u00ed\u00adtulo fue la principal acusaci\u00f3n que los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados presentaron en su contra (Mat 26:63-64; Mar 14:61-62; comparar Joh 5:17-18; Joh 19:7). La confesi\u00f3n de que Jes\u00fas es el Hijo de Dios era fundamental en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles y a la fe de la iglesia primitiva (2Co 1:19; Gal 2:20; 1Jo 4:15; 1Jo 5:5, 1Jo 5:13). Este t\u00ed\u00adtulo ha de ser entendido tanto como un sin\u00f3nimo para Mes\u00ed\u00adas (Psa 2:7; Mat 16:16; Mat 26:63; Mat 27:40) como implicando la deidad a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n \u00fanica con el Padre (Joh 5:18).<\/p>\n<p>La conciencia filial de Jes\u00fas y su relaci\u00f3n \u00fanica con el Padre son particularmente enfatizadas en el Evangelio de Juan. Jes\u00fas es el \u00fanico Hijo de Dios (Joh 1:18), uno con el Padre (Joh 10:30), siempre haciendo la voluntad del Padre (Joh 4:34; Joh 5:30; Joh 6:38), y estando en el Padre como el Padre est\u00e1 en \u00e9l (Joh 10:38). El habla lo que oye del Padre (Joh 12:50), tiene el conocimiento \u00fanico del Padre (Joh 10:15; comparar Mat 11:27), y posee la autoridad del Padre (Joh 3:35; Joh 5:22; Joh 13:3; Joh 16:15). De este modo, solamente en y a trav\u00e9s del Hijo es que la salvaci\u00f3n de Dios se da (Joh 3:36; Joh 5:26; Joh 6:40).<\/p>\n<p>Fuera de los Evangelios, Dios es llamado el Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, sugiriendo una intimidad particular entre el Padre y el Hijo (Rom 15:6; 2Co 1:3; Eph 1:3; Col 1:3; 1Pe 1:3; Rev 1:6). Por su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n, Jes\u00fas es designado Hijo de Dios (Rom 1:3) y as\u00ed\u00ad se lo predica por los primeros mensajeros (Act 8:37; Act 9:20; Act 13:33; 2Co 1:19). La distinci\u00f3n y diferencia entre Jes\u00fas y los grandes profetas de Israel es que Jes\u00fas es el \u00fanico Hijo de Dios (Hebreos 1; 2Co 3:6). Finalmente, existe la f\u00f3rmula trinitaria en Mat 28:19. Ver HIJOS DE DIOS, ver NI\u00ed\u2018OS DE DIOS.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Estos t\u00e9rminos se utilizan para referirse al Se\u00f1or Jes\u00fas en una forma que no tiene precedentes en el AT, ni en la los libros ap\u00f3crifos, ni en la literatura pseudoepigr\u00e1fica. Era costumbre pagana que a ciertos reyes o l\u00ed\u00adderes se los llamara hijos de alguna divinidad. Los caldeos y los romanos desarrollaron el culto al rey o emperador como un dios. Pero cuando el NT presenta al Se\u00f1or Jes\u00fas con este t\u00ed\u00adtulo est\u00e1 se\u00f1alando a la especial posici\u00f3n que tiene \u00e9l dentro de la Deidad Trina.<\/p>\n<p>Los jud\u00ed\u00ados nunca creyeron que el Mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada Dios mismo. A lo m\u00e1s que llegaban era a decir que Dios ten\u00ed\u00ada, en su conocimiento eterno, el nombre de quien ser\u00ed\u00ada el Mes\u00ed\u00adas. Ciertas expresiones, especialmente en el Sal. 2 y otros (\u2020\u0153Yo publicar\u00e9 el decreto: Jehov\u00e1 me ha dicho: Mi hijo eres t\u00fa; yo te engendr\u00e9 hoy\u2020\u009d), aunque aplicables al Mes\u00ed\u00adas, se interpretaban como situaciones que se dar\u00ed\u00adan en el tiempo. La expresi\u00f3n de Ose 11:1 (\u2020\u0153de Egipto llam\u00e9 a mi hijo\u2020\u009d) se tomaba, con raz\u00f3n, como una referencia a Israel. Es el Esp\u00ed\u00adritu Santo quien interpreta en el NT que esa escritura se refer\u00ed\u00ada tambi\u00e9n al Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 2:15).<br \/>\nel d\u00ed\u00ada del bautismo del Se\u00f1or Jes\u00fas, Dios dijo abiertamente que \u00e9l era su \u2020\u0153Hijo amado\u2020\u009d en el cual ten\u00ed\u00ada su contentamiento, lo cual ratific\u00f3 en el monte de la Transfiguraci\u00f3n (Mat 17:5). Cristo es \u2020\u0153el unig\u00e9nito Hijo, que est\u00e1 en el seno del Padre\u2020\u009d, el \u00fanico que puede dar a conocer a Dios (Jua 1:18). Es interesante que los mejores manuscritos dicen \u2020\u0153el unig\u00e9nito Dios\u2020\u009d, expresi\u00f3n que se encuentra a veces en la literatura rab\u00ed\u00adnica. Cristo mismo ense\u00f1\u00f3 \u2020\u0153que Dios era su propio Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios\u2020\u009d (Jua 5:18). Es claro que estos t\u00e9rminos pueden prestarse a confusi\u00f3n si de alguna manera los relacionamos con conceptos de espacio y tiempo. Ninguna palabra del vocabulario humano realmente sirve para describir con exactitud esta realidad. El Esp\u00ed\u00adritu Santo escogi\u00f3 el t\u00e9rmino \u2020\u0153hijo\u2020\u009d porque es el que m\u00e1s se acerca, para la mente humana, a expresar el tipo de relaci\u00f3n que existe entre la primera y la segunda personas de la \u2020\u00a2Trinidad. Las palabras Padre e Hijo, entonces, no deben nunca entenderse en el sentido de que el \u00faltimo tuvo un principio.<br \/>\nPadre y el Hijo tienen el mismo poder, \u2020\u0153porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el Hijo a los que quiere da vida\u2020\u009d (Jua 5:21). El Padre perdona pecados y el Hijo tambi\u00e9n (Mat 9:1-8). El Padre y el Hijo merecen igual honra (\u2020\u0153Para que todos honren al Hijo como honran al Padre\u2020\u009d [Jua 5:23]). \u2020\u00a2Jesucristo. \u2020\u00a2Trinidad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[242]<\/p>\n<p>    En el cristianismo est\u00e1 claro que es expresi\u00f3n referida a la identidad personal, concreta, expl\u00ed\u00adcita y directa y a la misteriosa relaci\u00f3n de Jes\u00fas, Dios y hombre, con el Se\u00f1or Dios, que El revela como Padre. \u00abEl que vosotros dec\u00ed\u00ads que es vuestro Dios\u00bb (Jn. 9.54; 10.30; 5.18)<\/p>\n<p>    La expresi\u00f3n con todo no es exclusivamente cristiana. En diversas religiones, tambi\u00e9n en la romana, se hace a diversos hombres \u00abhijos de un dios, de J\u00fapiter o de otra divinidad.\u00bb<br \/>\n    (Ver Jes\u00fas. Mensaje 5. Ver Encarnaci\u00f3n))<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Jesucristo, Trinidad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. de Dios en el ambiente socio-cultural del cristianismo naciente. -2. El t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. -3. Jes\u00fas y el Padre. 3.1. La paternidad de Dios en el juda\u00ed\u00adsmo. 3.2. Jes\u00fas, el Hijo. 3.3. Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios. &#8211; 4. Hijo de Dios en la obra de cada uno de los Evangelistas. 4.1. El Hijo de Dios crucificado: Marcos. 4.2. El Hijo de Dios poderoso y obediente: Mateo. 4.3. El Hijo de Dios concebido y conducido por el Esp\u00ed\u00adritu: Lucas. 4.4. El Hijo Unig\u00e9nito del Padre: Juan.<\/p>\n<p>Incluso si se prescinde de su enorme importancia en el Cuarto Evangelio y, en general, en los escritos de la llamada escuela jo\u00e1nica, el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb representa un caso singular entre los aplicados a Jes\u00fas en nuestros Evangelios. En efecto, el de \u00abHijo del hombre\u00bb, que es sin duda el que m\u00e1s utilizan, s\u00f3lo se encuentra en labios de Jes\u00fas; el de \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb lo usa un grupo m\u00e1s bien reducido de personas; frente a ellos, el de \u00abHijo de Dios\u00bb y otros equivalentes como \u00ab&#8230;del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb, \u00abde Dios Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb, \u00ab&#8230;del Bendito\u00bb, \u00abmi\/su Hijo\u00bb se lo aplican a Jes\u00fas diversos personajes y en las m\u00e1s diversas circunstancias y lugares: se lo aplica el \u00e1ngel en la anunciaci\u00f3n (Lc 1,32), la voz del cielo que se deja escuchar en el bautismo (Mc 1,11 y =) o en la transfiguraci\u00f3n (Mc 9,7 y =), el diablo en las tentaciones del desierto (Mt 4,3.5; Lc 4,3.9), los endemoniados (Mc 5,7 y =), los propios disc\u00ed\u00adpulos (Mt 14,33) y m\u00e1s en concreto Sim\u00f3n Pedro en la confesi\u00f3n de Cesares (Mt 16,16), Caif\u00e1s (Mc 14,61; Mt 26,63), la gente que lo insultaba durante su agon\u00ed\u00ada en la cruz (Mt 27,40.43) e incluso un centuri\u00f3n pagano (Mc 15,39; Mt 27,54). Es m\u00e1s, en algunos de los casos en que se usa el t\u00ed\u00adtulo \u00abel Hijo\u00bb, sin m\u00e1s determinantes, se pone en labios de Jes\u00fas, que parece referirlo a s\u00ed\u00ad mismo (cf. Mc 13,32 y Mt 24,36; Mt 11,27; Lc 10,22 y, de alg\u00fan modo, Mc 12,1-12). La importancia de este t\u00ed\u00adtulo en la determinaci\u00f3n de la naturaleza y de la misi\u00f3n de Jes\u00fas exigir\u00e1 un recorrido atento de los distintos estratos de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y, como punto de partida, un acercamiento preciso al ambiente hist\u00f3rico y cultural en que se desarroll\u00f3 la actividad del Maestro de Nazaret y la primera predicaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>1. Hijo de Dios en el ambiente socio-cultural del cristianismo naciente<br \/>\nEn relaci\u00f3n con el mundo greco-romano, \u00e1mbito principal de la difusi\u00f3n del mensaje cristiano casi desde el principio, llama la atenci\u00f3n lo difundida que estaba la idea de la filiaci\u00f3n divina: ya en tiempos de Homero se considera a Zeus \u00abpadre de los dioses y de los hombres\u00bb (Il\u00ed\u00adada 1,544; Odisea 1,28); por esta raz\u00f3n, todos los humanos son de alg\u00fan modo \u00abhijos de dios\u00bb. M\u00e1s all\u00e1 de esta filiaci\u00f3n divina de car\u00e1cter general, hay personas a las que se llama \u00abhijos de dios\u00bb de un modo especial: los h\u00e9roes son hijos de uno de los dioses del Olimpo y de una mujer de este mundo; de algunos de aqu\u00e9llos como H\u00e9rcules se lleg\u00f3 a decir que \u00abfue considerado hijo de dios\u00bb y que lo era ciertamente; tambi\u00e9n se consideraban hijos de los dioses a algunos personajes notables, como los fil\u00f3sofos, a los que se denominaban \u00abhombres divinos\u00bb (Oaot avSpcc); entre ellos se contaba Emp\u00e9docles, Pit\u00e1goras, Plat\u00f3n y otros, aunque en el caso de estos tales la referencia a la divinidad parece tener un car\u00e1cter m\u00e1s bien general\u00ed\u00adsimo, de modo que el calificativo \u00abdivino\u00bb, que de suyo puede significar simplemente \u00abpiadoso\u00bb, indicar\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n especial con los dioses. El \u00faltimo de los grupos que entrar\u00ed\u00adan en este cap\u00ed\u00adtulo ser\u00ed\u00adan los reyes, que gustaban de atribuirse atributos de la divinidad o de quienes se llegaba a decir que eran \u00abdios de dios\u00bb (eso ex ecov), \u00abhijo de dios\u00bb (9eov utoc) o \u00abdivi filius\u00bb.<\/p>\n<p>Tampoco en Israel se desconoce la denominaci\u00f3n \u00abhijo de Dios\u00bb, que se aplica ante todo al pueblo en su conjunto (cf. Ex 4,22; Os 11,1; cf. Dt 32,6.18; Jer 3,4) y, como consecuencia, cada uno de los israelitas en cuanto miembros del pueblo (Dt 14,1; Is 43,6; cf. Dt 32,19; 1 Cr 29,10; Tob 13,4; Sap 14,3); \u00abhijos de Dios\u00bb se llama tambi\u00e9n a los \u00e1ngeles y a los otros seres celestes miembros de la corte divina (cf. Sal 89,6-7; Gn 6,2; cf. adem\u00e1s Sal 29,1). En relaci\u00f3n con la denominaci\u00f3n del pueblo y de sus miembros como \u00abhijos de Dios\u00bb, en \u00e9poca tard\u00ed\u00ada se califica de tales, de un modo particular, a los justos (cf. Ecl 4,10; Sap 2,13.16.18; 5,5). Pero entre los personajes a los cuales se aplica el t\u00ed\u00adtulo en Israel sobresale \u00abel ungido\u00bb, es decir, el rey; la aplicaci\u00f3n tiene que ver en este caso con la ideolog\u00ed\u00ada mon\u00e1rquica que Israel ha recibido de los otros pueblos del Antiguo Oriente (Mesopotamia, Egipto e incluso Cana\u00e1n): Rams\u00e9s II, por ejemplo, se dirige al dios Am\u00f3n en estos t\u00e9rminos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que te aflige, Am\u00f3n, padre m\u00ed\u00ado? \u00bfEs propio de un padre olvidar a su hijo?\u00bb En este marco se insertan y se entienden perfectamente las palabras de Dios al rey de Israel recogidas en la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n (2 Sam 7,14) y en otros textos b\u00ed\u00adblicos, sobre todo de los Salmos, en los que la entronizaci\u00f3n del soberano se entiende en t\u00e9rminos de generaci\u00f3n divina: \u00abT\u00fa eres mi hijo, yo te he engendrado hoy\u00bb (Sal 2,7; cf. adem\u00e1s 89,27-28; 110,1.3). De acuerdo con ello, el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, que us\u00f3 frecuentemente el t\u00ed\u00adtulo \u00abhijo de Dios\u00bb, lo aplic\u00f3 incluso al futuro hijo de David; de ello dan testimonio evidente textos de la comunidad de Qumr\u00e1n, como el siguiente: \u00abEsto (es decir, el texto de 2 Sam 7,14) (se refiere) al &#8216;reto\u00f1o de David&#8217; que se alzar\u00e1 con el int\u00e9rprete de la ley que [surgir\u00e1] en Si[\u00f3n en] los \u00faltimos d\u00ed\u00adas, como est\u00e1 escrito: &#8216;Har\u00e9 alzarse la caba\u00f1a de David que est\u00e1 ca\u00ed\u00adda&#8217;. Esto (se refiere) a la &#8216;caba\u00f1a de David que est\u00e1 ca\u00ed\u00adda&#8217; que se alzar\u00e1 para salvar a Israel. &#8216;Ser\u00e1 llamado hijo de Dios y llamar\u00e1n hijo del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (4Q 246,2,1; cf. adem\u00e1s 4Qflor 1,11-12; 1 Q 2,12; 4Q 369,1,11,6-8).<\/p>\n<p>2. El t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica<br \/>\nEn este contexto se inserta perfectamente el t\u00ed\u00adtulo \u00abhijo de Dios\u00bb con que, seg\u00fan ha quedado indicado, se dirigen a Jes\u00fas distintas instancias en nuestros Evangelios; se explicar\u00ed\u00ada incluso el dato reflejado en el de S. Juan, seg\u00fan el cual, y al decir de los jud\u00ed\u00ados, el propio Jes\u00fas se ten\u00ed\u00ada por hijo de Dios (cf. Jn 18,7). Ahora bien, sin rechazar de plano la posibilidad de que este dato jo\u00e1nico formara parte de una tradici\u00f3n preevang\u00e9lica firme, la fuerte elaboraci\u00f3n de esta \u00faltima por parte del Cuarto Evangelista aconseja iniciar nuestro an\u00e1lisis de los textos evang\u00e9licos relativos a la filiaci\u00f3n divina por el material de los sin\u00f3pticos; aunque hay que contar con que tambi\u00e9n en algunos textos sin\u00f3pticos refleja claramente la fe de la comunidad postpascual: esto se debe suponer, sobre todo, en las palabras del \u00e1ngel a Mar\u00ed\u00ada y en las pronunciadas por la voz del cielo en el bautismo y la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas: la intervenci\u00f3n divina en acontecimientos considerados importantes por un grupo creyente no es nada extra\u00f1a en la literatura rab\u00ed\u00adnica y constituye de hecho un recurso narrativo de gran efecto que impulsa la implicaci\u00f3n emotiva (empathia) del lector en el relato. Algo parecido cabe decir de los textos donde el t\u00ed\u00adtulo se pone en boca de los demonios\/endemoniados: en estos casos, que son todos relatos de exorcismos, \u00abhijo de Dios\u00bb se utiliza en claro contexto de lucha de poderes y, aunque la comunidad los ley\u00f3 posteriormente en clave cristol\u00f3gica de filiaci\u00f3n divina, la utilizaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo supone en principio que los demonios reconocen que Jes\u00fas tiene una relaci\u00f3n especial con Dios y que, en consecuencia, posee una autoridad y un poder que hace peligrar los que ellos tienen. El juego de poderes podr\u00ed\u00ada reflejarse tambi\u00e9n en el uso que hace del t\u00ed\u00adtulo el propio diablo en el relato de las tentanciones recogido por Mateo y por Lucas de la fuente Q: el recurso a dicho t\u00ed\u00adtulo forma parte de la estratagema del diablo para vencer a Jes\u00fas, conduci\u00e9ndole a una comprensi\u00f3n inadecuada de la filiaci\u00f3n divina. Un eco del relato de las tentaciones se descubre en el uso del t\u00ed\u00adtulo por parte de los transe\u00fantes durante la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 27,43), que debe considerarse en consecuencia obra del redactor. A la redacci\u00f3n de Mateo y, por tanto, al patrimonio de su teolog\u00ed\u00ada pertenece tambi\u00e9n la presencia del t\u00ed\u00adtulo en la confesi\u00f3n de fe de Pedro (Mt 16,16).<\/p>\n<p>3. Jes\u00fas y el Padre<br \/>\nEl \u00fanico texto que convertir\u00ed\u00ada en realidad la posibilidad de que alguien se hubiera dirigido a Jes\u00fas con el t\u00ed\u00adtulo \u00abhijo de Dios\u00bb durante su vida terrena es el del centuri\u00f3n en el momento de la muerte del Nazareno. El t\u00ed\u00adtulo, que para los evangelistas Mateo (17,54) y Marcos (15,39) es confesi\u00f3n de fe cristiana y, particularmente para Marcos, punto culminante de su \u00abEvangelio de Jes\u00fas, Cristo, Hijo de Dios\u00bb, puede explicarse en labios de aquel pagano como una forma de expresar la condici\u00f3n especial\u00ed\u00adsima con Dios; as\u00ed\u00ad lo entendi\u00f3 S. Lucas, que prefiri\u00f3 a aquel t\u00ed\u00adtulo el calificativo de \u00abjusto\u00bb (Lc 23,47). Pues bien, los tres evangelios sin\u00f3pticos nos dan cuenta de que esa relaci\u00f3n especial con Dios, que el centuri\u00f3n percibi\u00f3 desde sus esquemas paganos en el momento de la muerte, presidi\u00f3 toda la vida de Jes\u00fas y hall\u00f3 expresi\u00f3n en el apelativo \u00abPadre\u00bb que todos ellos ponen en labios de Jes\u00fas para hablar de Dios y a Dios. Este es de hecho uno de los datos capitales para comprender el alcance del t\u00ed\u00adtulo \u00abhijo de Dios\u00bb aplicado abiertamente a Jes\u00fas por toda la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y, en general, por los autores del NT. Comprender el alcance de su aplicaci\u00f3n a Jes\u00fas nos ayudar\u00e1 a comprender tambi\u00e9n el misterio de su persona y de su misi\u00f3n. Convendr\u00e1, pues, que nos prestemos algo m\u00e1s de atenci\u00f3n a este elemento de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>3.1. paternidad de Dios en el juda\u00ed\u00adsmo<br \/>\nDe cuanto hemos dicho m\u00e1s arriba sobre la comprensi\u00f3n de las relaciones de Dios con Israel desde el esquema de la paternidad\/filiaci\u00f3n es f\u00e1cil comprender que el juda\u00ed\u00adsmo recurriera al apelativo \u00abpadre\u00bb para hablar de Dios y sobre todo para dirigirse a \u00e9l en la oraci\u00f3n: \u00abporque t\u00fa eres Padre para todos los hijos de tu verdad\u00bb, dice un himno de los piadosos de Qumr\u00e1n (1 Q 9,35); y en un texto rab\u00ed\u00adnico, que podr\u00ed\u00ada datarse en tiempos de Jes\u00fas, se encuentra la siguiente invocaci\u00f3n: \u00abPadre nuestro, Rey nuestro\u00bb. En este marco se insertan perfectamente los textos en los que Jes\u00fas habla de Dios a sus disc\u00ed\u00adpulos usando la expresi\u00f3n \u00abvuestro Padre\u00bb (Mc 11,25; Mt 5,48; Lc 8,36; Mt 6,32; Lc 12,30.32); y sobre todo se entiende que Jes\u00fas hable de Dios en t\u00e9rminos absolutos diciendo \u00abel Padre\u00bb y se dirija a \u00e9l personalmente en la oraci\u00f3n llam\u00e1ndolo \u00abPadre\u00bb (cf. Mc 14,36 y =; Jn 11,41; 17, 1.5.11.21.24.25). Es m\u00e1s, el Evangelista Marcos nos ha conservado el t\u00e9rmino arameo \u00e1bba\u00bb utilizado muy probablemente por Jes\u00fas (Mc 14,36), y que, frente a lo que se ha cre\u00ed\u00addo durante mucho tiempo, no era completamente extra\u00f1o en labios jud\u00ed\u00ados para dirigirse a Dios y revelaba un alto grado de intimidad y confianza: esto es precisamente lo que expresa Jes\u00fas en el momento de su agon\u00ed\u00ada, que es el contexto en que, como hemos indicado, transmite Marcos la forma aramea de la invocaci\u00f3n. Ahora bien, en el caso de Jes\u00fas es posible suponer que el uso de la misma representa cierta novedad respecto del juda\u00ed\u00adsmo de su tiempo y, le\u00ed\u00adda junto a otros pasajes en que no la usa, revela una conciencia especial de filiaci\u00f3n, que se enmarca en el anuncio de la llegada inminente del Reino de Dios.<\/p>\n<p>3.2. \u00fas, el Hijo<br \/>\nLa conciencia especial de filiaci\u00f3n respecto de Dios que parece hallar expresi\u00f3n en el \u00e1bba\u00bb de Jes\u00fas se manifiesta con mayor claridad todav\u00ed\u00ada en el texto ya citado de Mt 11,25-26 = Lc 10,21, donde, junto al uso del apelativo en su forma griega (pater) encontramos el t\u00e9rmino correlativo referente a la filiaci\u00f3n usado en forma absoluta (\u00abel Hijo\u00bb). En relaci\u00f3n con este dicho, transmitido por la fuente Q, se debe admitir que sus contenidos son muy pr\u00f3ximos a la denominada \u00abalta cristolog\u00ed\u00ada\u00bb de los escritos jo\u00e1nicos e incluso que el vocabulario sobre el conocimiento podr\u00ed\u00ada hacer pensar en un medio helenista y en \u00e9poca tard\u00ed\u00ada; pese a todo, tampoco se puede obviar el evidente sabor semita del citado vocabulario, lo cual favorece que se trate de un dicho del propio Jes\u00fas: mediante el verbo \u00abconocer\u00bb, que implica conocimiento y amor, o, lo que es lo mismo, la uni\u00f3n rec\u00ed\u00adproca y personal entre los sujetos conocedores, y que se afirma exclusivamente del Padre y del Hijo (\u00abNadie conoce&#8230; sino el Padre&#8230;; sino el Hijo&#8230;\u00bb), se establece una nivelaci\u00f3n \u00fanica entre ellos; dicho de otro modo, se sugiere la igualdad de naturaleza entre ambos. L\u00f3gicamente, de acuerdo con el teocentrismo irrenunciable de la fe de Israel, el punto de partida de la afirmaci\u00f3n es la decisi\u00f3n y la acci\u00f3n del Padre; de hecho, antes de las afirmaciones pertinentes, Jes\u00fas afirma expresamente: \u00abTodo me ha sido entregado por mi Padre\u00bb (Mc 11,27). Adem\u00e1s, el conjunto se abre con una bendici\u00f3n a Dios Padre (11,25-26), que contribuye subraya igualmente este aspecto.<\/p>\n<p>La conciencia de una relaci\u00f3n especial de Jes\u00fas con Dios Padre, que nace precisamente desde la propia condici\u00f3n de Hijo, se descubre asimismo en el dicho sobre el cu\u00e1ndo del fin del mundo (Mc 13,32 = Mt 24,36). La autenticidad de este logion la muestra el hecho mismo de haber sido transmitido, pese a que en su tenor literal parece cierta inferioridad del Hijo frente al Padre; es muy probable que sea \u00e9sta la raz\u00f3n de por qu\u00e9 Lucas no lo ha recogido en su Evangelio. En cualquier caso, pese a afirmar la ignorancia total del Hijo sobre aquel d\u00ed\u00ada y aquella hora, se habla de \u00e9l en los mismos t\u00e9rminos absolutos en los que se habla del Padre: este hecho y la sucesi\u00f3n de la referencia a los \u00e1ngeles, al Hijo y al Padre permite suponer que el dicho cuenta con la existencia de un solo hijo, que, por otra parte, tiene una relaci\u00f3n singular, \u00fanica con el Padre.<\/p>\n<p>El \u00faltimo de los dichos sobre el Hijo que tomamos en consideraci\u00f3n lo encontramos en la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas (Mc 12,1-12 y =). Que se trate de una par\u00e1bola hace de este uso un caso muy especial en el conjunto de los textos relativos al Hijo; pero ello no impide afirmar que se trata de uno de los pocos textos en los que se muestra con cierta claridad que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada conciencia de una relaci\u00f3n especial con Dios, que \u00e9l mismo expres\u00f3 en t\u00e9rminos de filiaci\u00f3n. Para la mayor\u00ed\u00ada de los comentaristas parece innegable que todas las afirmaciones sobre \u00abel hijo\u00bb en esta par\u00e1bola se refieren claramente a Jes\u00fas y pueden atribuirse a \u00e9l sin ning\u00fan titubeo. Y en este sentido, lo m\u00ed\u00adnimo que dejan entrever tales afirmaciones es una conciencia clara de que, aunque tambi\u00e9n de \u00e9l se puede decir que fue \u00abenviado\u00bb, este env\u00ed\u00ado suyo se distingue sustancialmente de los env\u00ed\u00ados precedentes; y ello no s\u00f3lo porque fuera el \u00faltimo de los enviados (en Mc 12,37 se lee de hecho \u00abpor \u00faltimo\u00bb), sino sobre todo porque era \u00absu hijo\u00bb, es decir, el hijo de aquel hombre que plant\u00f3 la vi\u00f1a (cf. 12,1); y, de acuerdo con el texto de Is 5, en el que se inspira claramente la par\u00e1bola de Jes\u00fas, aquel hombre no puede ser otro que el mismo Yahv\u00e9 (cf. Is 5,7). Por otro lado, la versi\u00f3n que Marcos nos ofrece de la par\u00e1bola acent\u00faa el car\u00e1cter singular del \u00faltimo enviado al aplicarle el adjetivo \u00abamado\u00bb (ayamqz\u00f3S), que sirve a veces a los traductores de la Biblia hebrea para verter el hebreo , es decir, \u00ab\u00fanico\u00bb. Conviene tener en cuenta adem\u00e1s que la condici\u00f3n del hijo aparece vinculada a su propia conciencia sobre un final tr\u00e1gico; el hecho de que la par\u00e1bola aparezca inmediatamente antes del relato de la pasi\u00f3n constituye un argumento m\u00e1s a favor del car\u00e1cter original de la misma.<\/p>\n<p>Aunque en ninguno de los textos a que nos hemos referido se puede hablar de evidencia absoluta, el conjunto de los mismos permite afirmar que Jes\u00fas de Nazaret entendi\u00f3 su relaci\u00f3n con Dios en t\u00e9rminos de filiaci\u00f3n, atribuy\u00e9ndole adem\u00e1s, a \u00e9sta y a la paternidad divina que la funda, un car\u00e1cter singular y \u00fanico: Dios era su Padre de modo distinto a como lo era de los disc\u00ed\u00adpulos y \u00e9l era hijo de Dios de una manera irrepetible: era el Hijo.<\/p>\n<p>3.3. \u00fas, Mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios<br \/>\nFundados en la percepci\u00f3n de esta conciencia en el tiempo pasado con Jes\u00fas durante su vida terrena e iluminados por la Pascua, los disc\u00ed\u00adpulos, y la entera comunidad nacida de la Pascua, aplicaron al Maestro con toda normalidad el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb. Por ello no extra\u00f1a que una de sus confesiones de fe m\u00e1s antiguas, recogida en una de las cartas de Pablo, le aplique precisamente dicho t\u00ed\u00adtulo: Jesucristo es el \u00abHijo de Dios\u00bb en poder desde la resurrecci\u00f3n de entre los muertos (Rom 1,4). El pasaje plantea un problema especial en lo referente a la vinculaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo a la resurrecci\u00f3n; pero dicho problema puede resolverse muy bien en el sentido de que la condici\u00f3n de Hijo de Dios se manifest\u00f3 abiertamente en la Pascua o desde la Pascua. M\u00e1s all\u00e1 de este problema, resulta significativo en nuestro texto que la afirmaci\u00f3n de la condici\u00f3n de Hijo sigue inmediatamente a la de su ascendencia dav\u00ed\u00addica (1,3b). Tal relaci\u00f3n parece l\u00f3gica, pues, como ha quedado indicado m\u00e1s arriba, el Mes\u00ed\u00adas-hijo de David era uno de los personajes de quienes se predicaba el t\u00ed\u00adtulo \u00abhijo de Dios\u00bb. Todo lo cual permite afirmar que la aplicaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb a Jes\u00fas sigui\u00f3 con toda l\u00f3gica a la fe en su mesianidad. Esta relaci\u00f3n se descubre tambi\u00e9n, por ejemplo, en el texto lucano sobre la anunciaci\u00f3n, donde los t\u00ed\u00adtulos aparecen, sin embargo, en sucesi\u00f3n inversa (\u00abVas a dar a luz un hijo&#8230; El ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo y el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David su Padre&#8230;\u00bb (Lc 1,31). De forma m\u00e1s indirecta pero no menos evidente aparece tambi\u00e9n en la versi\u00f3n que ofrece Mateo de la confesi\u00f3n de fe de Pedro (16,16) y en la pregunta del Sumo Sacerdote a Jes\u00fas en el juicio ante el sanedr\u00ed\u00adn (Mc 14,61 = Mt 16,63). Aunque en el relato del bautismo de Jes\u00fas tampoco se expresa claramente la relaci\u00f3n entre la filiaci\u00f3n divina y su condici\u00f3n mesi\u00e1nica, puede suponerse f\u00e1cilmente; y de hecho Lucas la explicita citando Sal 2,7: \u00abT\u00fa eres mi Hijo; yo hoy te he engendrado\u00bb (Lc 3,22; cf. Mc 1,11; Mt 3,17).<\/p>\n<p>4. Hijo de Dios en la obra de cada uno de los Evangelistas<br \/>\nDe todos modos, tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la filiaci\u00f3n divina los evangelistas pusieron su granito de arena al transmitir las tradiciones correspondientes, tanto las que se podr\u00ed\u00adan remontar al mismo Jes\u00fas como las que deben atribuirse a la comunidad postpascual.<\/p>\n<p>.1. El Hijo de Dios crucificado: Marcos<br \/>\nLos textos sobre el Hijo (de Dios) no son muchos en el Evangelio de Marcos y la mayor\u00ed\u00ada de ellos pueden considerarse patrimonio anterior al Evangelista. Hay sin embargo tres que revelan con claridad que el Evangelista tambi\u00e9n este t\u00ed\u00adtulo tradicional lo ha insertado perfectamente en su catequesis sobre Jes\u00fas. Al igual que la condici\u00f3n mesi\u00e1nica, a la que, como se ha indicado m\u00e1s arriba, se halla \u00ed\u00adntimamente unido, este aspecto de su misterio, que se incluye abiertamente al principio de la obra (1,1) y que ser\u00e1 avalado con el testimonio de la voz celestial (1,11; cf. 9,7), se ve sometido inmediatamente a una orden de silencio (1,24; cf. 9), que s\u00f3lo se romper\u00e1 cuando se llegue al momento culminante de la obra: en el contexto de la pasi\u00f3n, Jes\u00fas contestar\u00e1 con un \u00abt\u00fa lo dices\u00bb aquiescente a la pregunta del Sumo Sacerdote, que le preguntar\u00e1 si es \u00abel Mes\u00ed\u00adas, el hijo del Bendito\u00bb (14,61): acogiendo la respuesta de Jes\u00fas, la comunidad de Marcos confesar\u00e1 a trav\u00e9s del Centuri\u00f3n, un pagano que la representa adecuadamente, que \u00abel rey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb crucificado es realmente el Hijo de Dios (15,39). La Buena Noticia de Jes\u00fas (1,1) se descubre as\u00ed\u00ad como la desvelaci\u00f3n paulatina de su misterio de Mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios sufriente y crucificado.<\/p>\n<p>4.2. Hijo de Dios poderoso y obediente: Mateo<br \/>\nA la mayor frecuencia del t\u00ed\u00adtulo Hijo de Dios en el Evangelio de S. Mateo (15 usos frente a los 8 de Mc y los 10 de Lc), corresponde una cristolog\u00ed\u00ada m\u00e1s desarrollada de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas en la obra del primer Evangelista. Como es l\u00f3gico, ello se descubre de un modo particular en los textos correspondientes exclusivos suyos. Jes\u00fas, el Hijo de Dios reconocido como tal por la voz del cielo que se deja escuchar en el bautismo y en la transfiguraci\u00f3n se presenta ya en su condici\u00f3n de tal desde los relatos de la infancia: el hijo de Abrah\u00e1n e hijo de David, es decir, el Mes\u00ed\u00adas que cumple las promesas del AT (1,1), nuevo Mois\u00e9s que es perseguido y revive la historia de su pueblo vi\u00e9ndose obligado a huir a Egipto es, sin embargo y sobre todo, el Hijo de Dios a quien, por raz\u00f3n de esta condici\u00f3n, el Padre llama desde el antiguo pa\u00ed\u00ads de la esclavitud (2,15); adem\u00e1s, por ser Hijo de Dios, su concepci\u00f3n ocurre de un modo especial, es decir, ha sido obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (1,23), y por ello mismo se le puede llamar \u00abDios con nosotros\u00bb (2,28). Lo mismo que la experiencia de la huida a Egipto, tambi\u00e9n las pruebas en el desierto le sirven a Mateo para acercar la figura de Jes\u00fas a la de Israel, a quien representa hasta el punto de ser encarnaci\u00f3n del pueblo; pero al propio tiempo constituyen un instrumento privilegiado para mostrar la condici\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima del tentado: \u00e9l es, sin duda, el Hijo de Dios (4,3.6), capaz de realizar por tanto cuanto el demonio le sugiere, incluido el dominio sobre el mundo, pero, frente a las pretensiones del diablo, muestra su condici\u00f3n de Hijo someti\u00e9ndose con actitud obediente a la voluntad del Padre. La comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos ir\u00e1 penetrando en la dimensi\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima de su misterio, hasta confesarla abiertamente tras una manifestaci\u00f3n extraordinaria de su poder al calmar la tempestad (14,33); respondiendo a una pregunta del mismo Jes\u00fas y en mirada retrospectiva a los primeros compases de la obra, Mateo completa la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica que hab\u00ed\u00ada encontrado en su fuente a\u00f1adiendo precisamente la que toca a su filiaci\u00f3n divina: Jes\u00fas es \u00abel Cristo, el Hijo de Dios vivo\u00bb (16,16). El es el hijo, el siervo portador del Esp\u00ed\u00adritu (3,16), en virtud del cual expulsa los esp\u00ed\u00adritus (12,28) y cura las enfermedades, mostrando as\u00ed\u00ad que carga sobre s\u00ed\u00ad las debilidades y males de la humandiad. (8,17). La relaci\u00f3n especial con Dios implicada en la condici\u00f3n de Hijo se manifiesta especialmente en el poder entregado por el Padre y en el conocimiento especial del Padre que nace de aquella relaci\u00f3n y que constituye al Hijo del revelador del Padre (11,25-27); ello le otorga un papel especial en orden a la salvaci\u00f3n, de modo que a \u00e9l pueden volverse todos los cansados y agobiados cargando con su yugo suave y su carga ligera, para aprender de \u00e9l y encontrar en \u00e9l el descanso del alma. Mateo inserta en esta comprensi\u00f3n de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas los usos del t\u00ed\u00adtulo que Marcos hab\u00ed\u00ada incluido en el relato de la pasi\u00f3n y que se abren con la pregunta del Sumo Sacerdote: evocando con claridad la confesi\u00f3n de fe de Pedro, dicha pregunta explicita el \u00abhijo del Bendito\u00bb que segu\u00ed\u00ada en Marcos al t\u00ed\u00adtulo \u00abCristo\u00bb mediante el \u00abHijo de Dios\u00bb. La reticencia mayor con que Jes\u00fas responde a esta pregunta del m\u00e1ximo representante oficial del juda\u00ed\u00adsmo podr\u00ed\u00ada explicarse por el uso que har\u00e1n del citado t\u00ed\u00adtulo los transe\u00fantes que, como el diablo en el desierto, lo provocar\u00e1n al pie de la cruz invit\u00e1ndolo a usar en beneficio propio su condici\u00f3n de Hijo: \u00e9l es el Hijo, ciertamente; pero lo es aceptando la voluntad del Padre y no manifestando el poder inherente a su condici\u00f3n en acciones realizadas en su propio favor; pese al clamor que precede a su muerte, la exhalaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu en que \u00e9sta se concreta es la expresi\u00f3n acabada de que, en aquellas circunstancias, se mantiene la uni\u00f3n del Hijo con el Padre, que acoge paternalmente el acto de obediencia del Hijo en la cruz y muestra su complacencia a trav\u00e9s del cosmos (27,51-53); el Centuri\u00f3n y los que custodiaban al reo entender\u00e1n esos signos y proclamar\u00e1n sin ambages la condici\u00f3n del reci\u00e9n fallecido: verdaderamente es el Hijo de Dios (27,54). En su resurrecci\u00f3n se manifestar\u00e1 abiertamente como Hijo de Dios poderoso (28,16), que mandar\u00e1 bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo como medio de constituir en la condici\u00f3n de disc\u00ed\u00adpulos a quienes reciban el ba\u00f1o purificador y, sobre todo, de introducirlos en la relaci\u00f3n paterno-filial (Mt 28,19) que les permite dirigirse a Dios llam\u00e1ndolo \u00abPadre\u00bb (6,9).<\/p>\n<p>4.3. Hijo de Dios concebido y conducido por el Esp\u00ed\u00adritu: Lucas<br \/>\nTambi\u00e9n el autor del libro del Tercer Evangelio y de los Hechos de los Ap\u00f3stoles integra en los dos libros que componen su obra la fe com\u00fan en la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. Para ello, el tercer Evangelista recoge de sus fuentes -Mc y la fuente de los dichos (0)- los textos en los que se muestra dicha condici\u00f3n: as\u00ed\u00ad, la voz del cielo que se deja o\u00ed\u00adr en el bautismo (3,22a) y en la transfiguraci\u00f3n (9,35) lo presenta como \u00abmi Hijo\u00bb, es decir, como Hijo de Dios; el diablo utiliza abiertamente el t\u00ed\u00adtulo para intentar desviar a Jes\u00fas del camino por el que debe transcurrir su misi\u00f3n de acuerdo con la voluntad del Padre (4,3.9); los demonios lo reconocen como Hijo de Dios (8,28; cf. 4,34) y como tal se presenta acentuadamente en la pasi\u00f3n ante el sanedr\u00ed\u00adn (22,70) el mismo Jes\u00fas, que durante su vida p\u00fablica hab\u00ed\u00ada entendido y presentado la filiaci\u00f3n divina en t\u00e9rminos de conocimiento rec\u00ed\u00adproco entre el Padre y el Hijo (10,22). El t\u00ed\u00adtulo es contenido de la predicaci\u00f3n del convertido Pablo, que lo proclama expresamente desde el principio en las sinagogas de Damasco (Hech 9,20; cf. 13,33). Ahora bien, lo mismo que hab\u00ed\u00ada hecho S. Mateo, la confesi\u00f3n de fe en la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas la extiende S. Lucas al momento mismo de su concepci\u00f3n: pese a los acentos mesi\u00e1nicos que tiene el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb y su equivalente \u00abHijo del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb en el relato lucano de la anunciaci\u00f3n (1,35 y 32 respectivamente), parece evidente que el tercer Evangelista trasciende el marco jud\u00ed\u00ado de dichos t\u00ed\u00adtulos y los interpreta en sentido cristiano: Jes\u00fas, el hijo concebido en el seno de Mar\u00ed\u00ada, es el Hijo de Dios; por ello su concepci\u00f3n ocurre de forma extraordinaria, sin que su madre conozca var\u00f3n (1,34). Con todo, ya estos primeros textos de la obra lucana sobre el Hijo revelan una caracter\u00ed\u00adstica propia de la elaboraci\u00f3n que hace el Evangelista de este contenido de la fe cristol\u00f3gica de la primitiva comunidad cristiana: la condici\u00f3n de \u00abHijo de Dios\u00bb que se predica de Jes\u00fas est\u00e1 relacionada estrechamente con la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo: la concepci\u00f3n del Hijo de Dios ocurre sin que Mar\u00ed\u00ada conozca var\u00f3n, pues el Esp\u00ed\u00adritu Santo viene sobre ella (1,35). Tal relaci\u00f3n se mantiene y acent\u00faa en algunos textos de la tradici\u00f3n com\u00fan sobre el Hijo de Dios, como los relatos del bautismo o las tentaciones (3,22 y 4,1) e incluso se introduce expresamente en otros, como el grito de j\u00fabilo de Jes\u00fas por la revelaci\u00f3n a los sencillos (10,21).<\/p>\n<p>4.4. Hijo Unig\u00e9nito del Padre: Juan<br \/>\nEntre todos los Evangelistas, es sin duda Juan el que, adem\u00e1s de hacer un uso abundante del t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo\u00bb, \u00abHijo de Dios\u00bb o \u00abHijo Unig\u00e9nito de Dios\u00bb (un total de 28 veces) y equivalentes, ofrece una reflexi\u00f3n m\u00e1s acabada sobre la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. El punto de partida para la citada reflexi\u00f3n lo constituye la confesi\u00f3n de fe en esta condici\u00f3n de Jes\u00fas, que el Cuarto Evangelista comparte con los dem\u00e1s autores del NT: a expresar dicha fe sirve precisamente el uso del t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb en formas de decir que tienen claros acentos confesionales: a Jes\u00fas lo proclaman como tal Natanael (1,49) y Marta (11,27), que completan con este t\u00ed\u00adtulo el de Mes\u00ed\u00adas, que tambi\u00e9n le dan. La importancia cristol\u00f3gica que tiene para el Cuarto Evangelista tanto la sucesi\u00f3n de ambos t\u00ed\u00adtulos como, m\u00e1s particularmente, el de \u00abHijo de Dios\u00bb, la muestra expresamente en el ep\u00ed\u00adlogo que, seg\u00fan se supone, cerraba una de las ediciones precedentes de su obra: \u00e9sta, que es recopilaci\u00f3n de algunas de las se\u00f1ales hechas por Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00ed\u00adpulos, no pretende otra cosa que afianzar o incluso suscitar la fe en la condici\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas y en su filiaci\u00f3n divina (20,30-31). Sin embargo, dicho objetivo no se justifica \u00fanicamente por s\u00ed\u00ad mismo, sino sobre todo porque de la aceptaci\u00f3n creyente y de la confesi\u00f3n de aquella fe depende que los humanos tengamos vida (20,31 b), accedamos a la vida y evitemos el juicio definitivo (3,18). Sin embargo, la mano del \u00abte\u00f3logo\u00bb por excelencia entre los cuatro Evangelistas se descubre de modo particular en los casos en que la idea de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas se expresa mediante el uso absoluto del sustantivo \u00abHijo\u00bb. Se debe reconocer que dicho uso, que es sin comparaci\u00f3n el m\u00e1s frecuente en el conjunto del Evangelio, se hallaba enraizado tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n, tal y como han mostrado las per\u00ed\u00adcopas sobre el conocimiento rec\u00ed\u00adproco del Padre y del Hijo (Mt y Lc) e incluso la del desconocimiento del cu\u00e1ndo de la parus\u00ed\u00ada por parte del Hijo (Mc y Mt). Lo cual explica que en los textos jo\u00e1nicos sobre el Hijo, el punto de referencia de la filiaci\u00f3n no sea \u00abDios\u00bb sin m\u00e1s, sino \u00abel Padre\u00bb; de este modo, la relaci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima con Dios implicada en el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb se interpreta en el sentido de la que se da entre un hijo con su padre y que, en el caso de Jes\u00fas, es tan peculiar que justifica el que se le considere \u00abel Hijo\u00bb en sentido absoluto, es decir, en el sentido de ser el Hijo \u00danico de Dios (3,16.18), que vivi\u00f3 su existencia vuelto hacia el seno del Padre (1,18; cf. 1,14). La reflexi\u00f3n del cuarto Evangelista sobre la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas llega hasta el punto de concretar la relaci\u00f3n que \u00e9ste tiene con Dios Padre por ser el Hijo en el hecho de una participaci\u00f3n en la condici\u00f3n divina: esta consecuencia del hecho de la filiaci\u00f3n, tal y como la entiende Juan, se afirma de forma clara desde el principio de la obra: el Logos exist\u00ed\u00ada eternamente y estaba desde siempre vuelto hacia Dios; es m\u00e1s, \u00e9l mismo era Dios (1,1); tal consecuencia la deducir\u00e1n m\u00e1s tarde con toda l\u00f3gica los enemigos de Jes\u00fas (10,36; 19,7), que lo han escuchado reivindicar la filiaci\u00f3n divina en 1 a persona (10,30). El paso que va desde la existencia del Hijo en la eternidad de Dios -la preexistencia- a su manifestaci\u00f3n en el mundo de los humanos la salva el Cuarto Evangelio recurriendo a dos ideas, cuya importancia en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica es inversamente proporcional al uso que hace de ellas en su obra: el Logos, dir\u00e1 en el centro del himno con que aqu\u00e9lla comienza, \u00abse hizo carne\u00bb y, en su condici\u00f3n de Logos encarnado, insertado como uno m\u00e1s en el mundo de los humanos, manifest\u00f3 la gloria que le era propia como Hijo \u00danico del Padre (1,14). Mucho m\u00e1s frecuente es en el Cuarto Evangelio la afirmaci\u00f3n de que el Hijo ha sido \u00abenviado\u00bb por el Padre, un motivo que tambi\u00e9n aparece en el epistolario paulino (Jn 3,34; 13,20; 17,3.8; cf. Gal 4,4; Rom 8,3) y que, por ello mismo, puede considerarse como parte integrante del patrimonio com\u00fan de la primera reflexi\u00f3n cristiana sobre el misterio de Cristo. Juan llega a invertir los t\u00e9rminos del motivo, poni\u00e9ndolo m\u00e1s de una vez en labios de Jes\u00fas, que afirma \u00e9l mismo haber sido enviado por el Padre (5,37; 6,44; 8,16.18; 12,49; 14,24.26). En cualquier caso, el motivo del \u00abenv\u00ed\u00ado\u00bb del Hijo, se convierte en veh\u00ed\u00adculo para expresar tambi\u00e9n el motivo de la preexistencia y, sobre todo, para subrayar la autoridad del Hijo en cuanto enviado del Padre: \u00e9ste nos ha enviado a su propio Hijo (3,16) y con \u00e9l nos lo ha dado todo, para lo cual lo ha puesto todo en manos del Hijo (4,34; 13,3); y todo es: sus palabras (17,8), su nombre (17,11.12), su gloria (17,22.24), las obras (5,36), autoridad para el juicio (5,22.27a), autoridad sobre toda carne (17,2) e incluso tener vida (5,26). La posesi\u00f3n de estos dones por parte del Hijo no constituye, sin embargo, un fin en s\u00ed\u00ad mismo: el Hijo, que lo ha recibido todo, ha sido constituido a su vez en dador de los dones de la salvaci\u00f3n, de los que el Cuarto Evangelio habla a veces a trav\u00e9s de im\u00e1genes muy sugerentes: el Hijo da el agua viva (4,10.14), el alimento imperecedero (6,27), el pan de la vida (6,23); y sin im\u00e1genes: la paz (14,27) o la gloria (17,22). La relaci\u00f3n Padre-Hijo, sintetizada de forma acabada en el uso absoluto del t\u00ed\u00adtulo \u00abel Hijo\u00bb se concreta adem\u00e1s en una serie de acciones, que, aplicadas de forma indistinta de uno y otro, contribuyen a se\u00f1alar todav\u00ed\u00ada m\u00e1s aquella relaci\u00f3n: el Padre ama al Hijo (3,35; 5,20; 10,17; 15,9; 17,23), pero tambi\u00e9n el Hijo ama al Padre (14,31); lo mismo ocurre con el conocimiento, que es del Padre al Hijo y del Hijo al Padre (10,15). La uni\u00f3n singular\u00ed\u00adsima entre ambos expresada a trav\u00e9s de estas acciones rec\u00ed\u00adprocas significa adem\u00e1s la referencia del ser y del hacer del Hijo al Padre: sus palabras (12,50) y sus obras (14,10) son palabras y obras del Padre; todo lo cual ha hecho posible lo que no hab\u00ed\u00ada sido antes de la manifestaci\u00f3n de la gloria del Hijo en la carne (1,14), a saber, que pudi\u00e9ramos ver a Dios (1,18); ahora podemos verlo en el Hijo (14,9), que es en su persona, en su palabra y en toda su actuaci\u00f3n la revelaci\u00f3n definitiva de Dios (1,18). Por ello, quien se abre a esa revelaci\u00f3n puede llegar a descubrir la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima del Padre y del Hijo, su estar el uno en el otro (10,38; 14,10; 17,21). A impedir que semejante aserto se interprete inadecuadamente, es decir, en el sentido de una identidad Padre-Hijo que negara la diferencia personal entre ambos se orienta la afirmaci\u00f3n sorprendente de Jes\u00fas sobre la superioridad del Padre: \u00abel Padre es mayor que yo\u00bb (14,28). Precisamente porque se trata de una afirmaci\u00f3n relativa a las relaciones Padre-Hijo, es preciso entenderla en el marco concreto de la afirmaci\u00f3n de tales relaciones en el Cuarto Evangelio y, por ello mismo, rechazando cualquier interpretaci\u00f3n de car\u00e1cter subordinacionista. La \u00absuperioridad\u00bb del Padre respecto del Hijo y la consiguiente \u00abinferioridad\u00bb de \u00e9ste \u00faltimo son de car\u00e1cter hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico y no toca en modo alguno al ser de uno o de otro. En este nivel -y, por supuesto, en el de la actuaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n- \u00abel Padre y yo somos uno\u00bb (10,30; 17,11). -> del hombre; Cristo; profeta; Padre; abba; filiaci\u00f3n; revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 R. FABRIS, \u00abjesucristo\u00bb, en: P. RossANO, G. RAVASSI y A. GIRLANDA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Paulinas, Madrid 1990, 864-893; R. PENNA, \u00abI titoli cristologici\u00bb, en: 1 ritrati originali di Ges\u00fa il Cristo. Inizi sviluppi della cristologia. . Gli Inizi, . Paolo, Torino 1996, 143-153; CH. T, \u00abjes\u00fas y el Padre\u00bb, en: Id., \u00fas y la Historia, Cristiandad, drid 1982, 217-228; R. SCHNACKENBURG, persona de Jesucristo reflejada los Evangelios, der, Barcelona 1998; F. HAHN, \u00abUio. 1-3\u00bb, en: H. BAi.z G. SCHNEIDER (edits.), Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento II, \u00ed\u00adgueme 1998, 1824-1839.<\/p>\n<p>Miguel D\u00ed\u00adaz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Jes\u00fas, Abba, Se\u00f1or). El Antiguo Testamento sabe que el pueblo de Israel es hijo de Dios en el sentido simb\u00f3lico del t\u00e9rmino: Dios protege a los israelitas como un padre a su hijo; Israel es mi hijo primog\u00e9nito, dice Dios en el Exodo (Ex 4,22); de Egipto llam\u00e9 a mi hijo, a\u00f1ade el profeta (Os 11,1). Tambi\u00e9n el rey dav\u00ed\u00addico se sabe vinculado a Dios, conforme a una palabra muy repetida en la tradici\u00f3n israelita: \u00abYo ser\u00e9 para \u00e9l un padre, \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad un hijo\u00bb (2 Sm 7,14).<\/p>\n<p>(1) Salmos reales. (1) El Hijo, sacerdote y rey. Pero el tema b\u00e1sico de la filiaci\u00f3n divina se ha situado m\u00e1s bien en un nivel m\u00ed\u00adtico, como han destacado dos salmos de origen probablemente preisraelita, aunque asumidos por la teolog\u00ed\u00ada sacerdotal y regia de Jerusal\u00e9n. Uno acent\u00faa el aspecto sacerdotal, otro el regio del Hijo de Dios, aunque ambos se encuentran vinculados. \u00abOr\u00e1culo de Yahv\u00e9 a mi Se\u00f1or (= Adonai): si\u00e9ntate a mi derecha, y har\u00e9 de tus enemigos estrado de tus pies. Desde Si\u00f3n extender\u00e1 Yahv\u00e9 el poder de tu cetro, somete en la batalla a tus enemigos. Eres pr\u00ed\u00adncipe desde el d\u00ed\u00ada de tu nacimiento, en el atrio sagrado (templo) te engendr\u00e9 como roc\u00ed\u00ado, del seno de la aurora. Yahv\u00e9 lo ha jurado y no se arrepiente: t\u00fa eres sacerdote eterno seg\u00fan el orden de Melquisedec\u00bb (Sal 110,1-4). Los fieles de Jerusal\u00e9n asumen y aplican a su rey un tema oficial de la teolog\u00ed\u00ada pagana (jebusea): templo de Dios y palacio del rey se unifican; por eso se puede decir que el monarca es un hijo divino, pues nace en el atrio (= resplandor) del templo, a\u00f1adiendo que le ha engendrado Dios, como al roc\u00ed\u00ado que brota (se condensa) en el momento de la aurora. Dios recibe aqu\u00ed\u00ad el nombre israelita de Yahv\u00e9: al rey se le presenta con el nombre sagrado de Adonai, que se suele aplicar al rey divi  no. Ambos se vinculan, en un espacio com\u00fan, propio de los dos: el trono y el templo. Est\u00e1 Dios en la altura, sent\u00e1ndose a la vez sobre el trono de Jerusal\u00e9n (del templo); est\u00e1 el monarca en su palacio de mundo, sentado precisamente a la derecha del sitial de Dios que est\u00e1 en el templo; por eso se puede afirmar que participa del poder divino. M\u00e1s que monarca pol\u00ed\u00adtico, en sentido moderno, el rey es sacerdote, en la l\u00ed\u00adnea de una dinast\u00ed\u00ada que no viene de Aar\u00f3n (tradici\u00f3n lev\u00ed\u00adtica, yahvista) ni de Jes\u00e9 (ascendencia hist\u00f3rica jud\u00ed\u00ada, cf. 1 Sm 16), sino de Melquisedec, rey sagrado de Salem conforme a Gn 13,1824. As\u00ed\u00ad ha venido a integrarse en un contexto lit\u00fargico cargado de profundo simbolismo este motivo de teolog\u00ed\u00ada pagana dentro de la tradici\u00f3n israelita. Los cristianos (cf. Mc 14,62 par; Hch 2,34; Heb 1,3&#8230;) lo aplican de manera misteriosa a Jes\u00fas resucitado. A trav\u00e9s de este motivo pagano ha entrado en la Biblia israelita la experiencia m\u00e1s profunda de un Dios que nace en medio (al fin) de la historia humana.<\/p>\n<p>(2) Salmos reales. (2) Hijo rey, hijo guerrero. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 se amotinan las naciones y los pueblos planean cosas vanas? Se alian los reyes del mundo, los pr\u00ed\u00adncipes conspiran contra Yahv\u00e9 y contra su ungido: \u00c2\u00a1rompamos sus cadenas, sacud\u00e1monos su yugo! El que habita en el cielo sonr\u00ed\u00ade, el Se\u00f1or (= Adonai) se burla de ellos&#8230; Yo mismo he ungido a mi rey en Si\u00f3n, mi monte santo. Voy a proclamar el decreto de Yahv\u00e9. El me ha dicho: T\u00fa eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. P\u00ed\u00addemelo: te dar\u00e9 en herencia las naciones, en posesi\u00f3n los confines de la tierra; los gobernar\u00e1s con cetro de hierro, los quebrar\u00e1s como jarro de loza&#8230;\u00bb (Sal 2,1-10). El salmo empieza de improviso. Un observador universal contempla la escena del mundo y se admira. Algo le extra\u00f1a: no logra comprender por qu\u00e9 se elevan reyes y naciones, atentando contra Dios y su Mes\u00ed\u00adas (cf. Sal 48). Los pueblos de la tierra se elevan contra el signo de Dios (templo, ciudad, monta\u00f1a). Combaten los pueblos contra el mismo Yahv\u00e9 y contra su Ungido en una especie de guerra antite\u00ed\u00adsta o teomaquia. Pero no son dioses quienes luchan mutuamente, como Marduk y Tiamat en Babilonia o Zeus y Khronos en Grecia. Aqu\u00ed\u00ad son hombres, que luchan contra el Dios de Si\u00f3n y su ungido. Quiz\u00e1 la novedad mayor del texto est\u00e1 en que ha vinculado a Dios (Yahv\u00e9) con su Mes\u00ed\u00adas (el ungido), que es, evidentemente, el rey de la ciudad sagrada a quien el mismo Dios protege. Dios no tiene que luchar, no necesita bajar sobre la arena y combatir a los rebeldes. El Dios del cielo, el verdadero rey supremo (Adonai), se mueve y triunfa en otro plano de grandeza. Por eso puede re\u00ed\u00adrse y actuar, sin miedo a las bravatas de los pueblos. Este es el signo teol\u00f3gico supremo: Dios se define como aquel que puede y quiere revelarse sobre el mundo a trav\u00e9s de su hijo y representante, el rey\/sacerdote de la ciudad sagrada. Estamos en el centro de una liturgia de coronaci\u00f3n. Alguien, posiblemente un sacerdote, evoca las palabras de Dios: \u00c2\u00a1he ungido a mi rey en Si\u00f3n! Efectivamente lo ha hecho, en medio del silencio de los participantes. Despu\u00e9s se eleva con fuerza la voz del reci\u00e9n ungido que anuncia el decreto de Yahv\u00e9. Externamente, el hijo de Dios sigue siendo el mismo rey humano; pero ha participado en una ceremonia de iniciaci\u00f3n sagrada, ha recibido fuerza grande y desde ahora puede y debe actuar como delegado de Dios sobre la tierra.<\/p>\n<p>(3) Dios, padre de Jes\u00fas. Jes\u00fas, hijo de Dios. Jes\u00fas ha invocado a Dios como Padre y se ha sentido a s\u00ed\u00ad mismo como Hijo, de manera que ha venido a entender su camino mesi\u00e1nico como despliegue y consecuencia de su filiaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad lo ha entendido la Iglesia, que ha interpretado la vida de Jes\u00fas a la luz de los salmos mesi\u00e1nicos que hablan de un hijo de Dios y a la luz de los textos de elecci\u00f3n dav\u00ed\u00addica en los que el hijo de David aparece como Hijo de Dios (Sal 2,7; 89,27; cf. 2 Sm 7,14). Estos son los momentos en los que se expresa y entiende su filiaci\u00f3n, (a) En el principio est\u00e1 la experiencia de Jes\u00fas, que ha llamado a Dios Padre de un modo intenso y constante. S\u00f3lo aquel que se encuentra totalmente abierto hacia los otros, aquel que perdona los pecados, ama a los perdidos, reanima a los enfermos y ofrece a todos una nueva existencia en el amor, s\u00f3lo aquel cuya vida es victoria sobre el mal de los demonios y ofrenda del reino a los humildes de la tierra, puede acercarse hasta las puertas del misterio, llamando a Dios \u00c2\u00a1Abba, Padre! (cf. Mc 14,36 par; Mt 6,26.32; 11,26-26). Jes\u00fas no es Hijo de Dios por sometimiento servil, ni por  extra\u00f1eza ante el mundo (como simple visitante que procede de un lejano m\u00e1s all\u00e1 de cielo), sino por uni\u00f3n de amor y entrega fuerte a la obra salvadora de Dios Padre, (b) En este contexto han de entenderse los pasajes donde Jes\u00fas mismo aparece como Hijo. Varios han sido recreados por la Iglesia, pero expresan la m\u00e1s honda experiencia de Jes\u00fas, la certeza de que vive en comuni\u00f3n de amor profundo con el Padre (cf. Mt 11,26-29). Existen otras conexiones personales muy hondas, bien atestiguadas por la Biblia, y tambi\u00e9n ellas se aplican de alg\u00fan modo a Jes\u00fas (comuni\u00f3n esponsal, fraternidad, amistad&#8230;); pero la m\u00e1s significativa a los ojos de la Biblia es aquella que vincula a un hijo con su padre, en comunicaci\u00f3n de amor o vida. Esta es una conexi\u00f3n culturalmente determinada, tanto en el plano sexual (padre e hijo, no madre e hija) como social (hay un riesgo de patriarcalismo de poder). Jes\u00fas (y la Iglesia) han empleado este s\u00ed\u00admbolo para expresar sus relaciones personales de unidad y distinci\u00f3n con lo divino.<\/p>\n<p>(4) Momentos en que se expresa la filiaci\u00f3n de Jes\u00fas. En esta l\u00ed\u00adnea podemos indicar algunos momentos de la biograf\u00ed\u00ada filial de Jes\u00fas, empezando por el final, para rehacer el camino que han seguido las comunidades del Nuevo Testamento, (a) Jes\u00fas, Hijo apocal\u00ed\u00adptico. Algunos cristianos antiguos pensaban que Jes\u00fas no es todav\u00ed\u00ada Hijo de Dios, sino que lo ser\u00e1 al fin de los tiempos: cuando reciba el trono de David, su padre (Lc 1,32-33), cuando vuelva como Hijo del Humano (Mc 14,6162) y nos libere de la ira que se acerca (1 Tes 1,9-10). S\u00f3lo entonces, realizando su funci\u00f3n escatol\u00f3gica, se mostrar\u00e1 como verdadero Hijo de Dios: nacer\u00e1 de su misterio, triunfar\u00e1 del todo, * Jes\u00fas, Hijo pascual. Algunos piensan que Jes\u00fas ha sido adoptado (engendrado, constituido) Hijo de Dios en pascua (cf. Rom 1,3-4), realizando desde ella su funci\u00f3n liberadora (salvadora) en favor de los humanos. El nacimiento mesi\u00e1nico-filial de Jes\u00fas no es algo simplemente futuro, sino ya sucedido en su resurrecci\u00f3n salvadora, (c) Jes\u00fas, Hijo en su vida. Mc ha contado la historia de Jes\u00fas como Hijo de Dios, desde el principio de su vocaci\u00f3n (Mc 1,11) hasta el extremo de la muerte (Mc 15,39). En esa l\u00ed\u00adnea siguen Mt y Le, destacando el hecho de que Jes\u00fas ha vivido en di\u00e1logo filial de amor con Dios (cf. Mt 11,25-27 par), como indica luego Juan; por eso, ellos sit\u00faan el principio de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas en su mismo nacimiento humano (Mt 1,18-25; Lc 1,26-38). (d) Jes\u00fas, Hijo preexistente. Quiz\u00e1 desde el comienzo de la Iglesia, las comunidades judeohelenistas han concebido a Jes\u00fas como figura preexistente: es Hijo en el misterio original de Dios, haci\u00e9ndose Hijo en el camino de la historia. Por eso se dice que Dios le ha enviado sobre el mundo (Gal 4,4; Rom 8,3; 8,32; Jn 3,16-17). Jes\u00fas no se hace Hijo, sino que lo es desde Dios, en el principio de los tiempos. Estos son los niveles o momentos fundamentales de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. Ellos nos muestran que el misterio cristiano no consiste en que Dios tenga un Hijo (de hijos de Dios est\u00e1n llenos los poemas y mitos de los pueblos), ni en el car\u00e1cter eterno de su engendramiento (de la eternidad intradivina pueden hablar tambi\u00e9n los mitos), sino en confesar que el Hijo de Dios es el mismo Jes\u00fas de Galilea, de manera que contando la historia de Jes\u00fas penetramos en el misterio de la comuni\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Cf. M. Hengel, El Hijo de Dios. El origen de la cristolog\u00ed\u00ada y la historia la religi\u00f3n judeohelenista, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1977; O. Cullmann, Cristolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1998; M. Karrer, Jesucristo en el Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2002.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>T\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico con el que se ex presa la realidad ontol\u00f3gica de la relaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret con Dios. El t\u00ed\u00adtulo se encuentra en diversas expresiones del Antiguo Testamento. Su derivaci\u00f3n debe relacionarse con la cultura y el uso egipcio. En efecto, el Exodo y el Deuteronomio recogen varias veces el tema de la paternidad de Dios para contraponer la filiaci\u00f3n de Israel a la de las tradiciones egipcias (cf. Ex 4,22) o para poner a Israel por encima de los dem\u00e1s pueblos (Dt 7,6- 10; 32,10). La literatura sapiencial aplica r\u00e1 tambi\u00e9n el t\u00ed\u00adtulo a diversas personas que act\u00faan seg\u00fan la voluntad de Yahveh o para el bien de Israel; por eso se les da este t\u00ed\u00adtulo a los \u00e1ngeles, a los reyes, a los sacerdotes o a los que tienen un cargo particular (Sal 29).<\/p>\n<p>Un caso excepcional -pero que en el  horizonte de la fe de Israel puede leerse s\u00f3lo en clave adopcionista y de elecci\u00f3n- es el texto de Sal 2,7, en donde por \u00fanica vez se dice del rey: \u00abT\u00fa eres mi hijo; yo te he engendrado hoy \u00ab. En varias ocasiones tambi\u00e9n los profetas utilizan este t\u00ed\u00adtulo, pero orientando hacia su sentido justo; Yahveh es como un padre que corrige los errores de su pueblo.<\/p>\n<p>El uso que de \u00e9l se hace en el Nuevo Testamento indica la cima de las pretensiones de Jes\u00fas, ya que revela su conciencia de tener una relaci\u00f3n totalmente \u00fanica con Dios, a saber, la de la filiaci\u00f3n. Este t\u00ed\u00adtulo puede intercambiarse por el de \u00abhijo\u00bb o por la invocaci\u00f3n al \u00abpadre\u00bb; incluso en la teolog\u00ed\u00ada diferente de cada autor, esta expresi\u00f3n revela en todos los casos la misma perspectiva de fondo: Jesucristo es el Hijo de Dios de forma \u00fanica y absoluta. Jes\u00fas no us\u00f3 nunca la expresi\u00f3n \u00abhijo de Dios\u00bb para aplic\u00e1rsela a s\u00ed\u00ad mismo, pero su comportamiento y su lenguaje sustituyen esta ausencia. En su comportamiento general, manifiesta que tiene con Dios una relaci\u00f3n filial que lo lleva a llamarlo \u00ababba&#8217;, es decir, \u00abpap\u00e1\u00bb en el orden natural. En el relato de algunas par\u00e1bolas (Mc 12,1-12) sit\u00faa al personaje del hijo y no permite ning\u00fan equ\u00ed\u00advoco en este sentido. En su trato con el Padre, Jes\u00fas usa la expresi\u00f3n \u00abpadre m\u00ed\u00ado\u00bb y la distingue del uso que deben hacer los disc\u00ed\u00adpulos de \u00abnuestro padre\u00bb (Mt 11,20), ya que si ellos se convierten en hijos es s\u00f3lo porque \u00e9l es el hijo.<\/p>\n<p>La comunidad primitiva, recordando la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, se dirigi\u00f3 cada vez m\u00e1s frecuentemente a Dios llam\u00e1ndolo e invoc\u00e1ndolo como Padre; una mirada al evangelio de Juan muestra que se emplea 109 veces el t\u00ed\u00adtulo de \u00abpadre\u00bb para Dios. Si se lo compara con las 4 veces que lo usa Marcos, se puede deducir que a finales del siglo 1 la comunidad asumi\u00f3 definitivamente esta expresi\u00f3n como sin\u00f3nimo de Dios.<\/p>\n<p>La fe ve en Jes\u00fas Hijo de Dios la verdad de la condici\u00f3n real de Jesucristo, verdadero Dios por ser Hijo del Padre.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: L. Sabourin. Los nombres y los t\u00ed\u00adtulos de Cristo, San Esteban, Salamanca 1965, 264-277. O. Michel, Hijo de Dios, en DTNT, 11. 292-&#8216;301; R. Fisichella, La revelaci\u00f3n, evento &#8211; y credibilidad, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989; M, Hengel, El Hijo de Dios, s\u00ed\u00adgueme Salamanca 1978.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Cristolog\u00eda<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 En el Antiguo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 En el Nuevo Testamento\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Confesi\u00f3n de San Pedro<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Testimonio del Padre<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Testimonio de Jesucristo<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>En el Antiguo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb es frecuente en el Antiguo Testamento.   Los semitas usaban la palabra \u00abhijo\u00bb para denotar no s\u00f3lo la filiaci\u00f3n, sino cualquiera otra relaci\u00f3n estrecha o \u00edntima.   As\u00ed, \u00abun hijo de la fuerza\u00bb era un h\u00e9roe, un guerrero; un \u00abhijo de la maldad\u00bb, un hombre malo; \u00abhijos del orgullo\u00bb, bestias salvajes; \u201chijo de la posesi\u00f3n\u00bb, un poseedor; \u201chijo de la promesa\u00bb, un reh\u00e9n; \u00abhijo del rayo\u00bb, un ave r\u00e1pida; \u201chijo de la muerte\u00bb, un condenado a muerte; \u201chijo de un arco\u00bb, una flecha; \u201chijo de Belial\u00bb, un hombre malvado: \u201chijos de profetas\u00bb, disc\u00edpulos de los profetas, etc.  El t\u00edtulo de \u201cHijo de Dios\u00bb se aplic\u00f3 en el Antiguo Testamento a personas que ten\u00edan una relaci\u00f3n especial con Dios.  Los \u00e1ngeles, los hombres justos y piadosos, los descendientes de Set, fueron llamados \u00abhijos de Dios\u00bb (Job 1,6; 2,1; Sal. 89(88),7; Sab. 2,13, etc.)  De manera similar le fue aplicado a los israelitas (Deut. 14,1), y a Israel como naci\u00f3n; leemos: \u00abY dir\u00e1s a fara\u00f3n: As\u00ed dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primog\u00e9nito.  Y yo te he dicho: \u2018Deja ir a mi hijo para que me d\u00e9 culto.\u201d  (\u00c9xodo 4,22-23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los l\u00edderes de los pueblos, reyes, pr\u00edncipes, jueces, como depositarios de la autoridad de Dios, fueron llamados hijos de Dios.  El rey teocr\u00e1tico como lugarteniente de Dios, y sobre todo cuando fue providencialmente seleccionado para ser un tipo del Mes\u00edas, fue honrado con el t\u00edtulo de \u00abhijo de Dios\u00bb.  Sin embargo, el Mes\u00edas, el Escogido, el elegido de Dios, era llamado par excellence el Hijo de Dios (Sal. 2,7).    Incluso Wellhausen admite que el Salmo 2 es mesi\u00e1nico (v\u00e9ase Hast., \u00abDict. of the Bible\u00bb, IV, 571).  Con el paso del tiempo las profec\u00edas sobre el Mes\u00edas se hicieron m\u00e1s claras, y el resultado est\u00e1 muy bien resumido por Sanday (ibid.): \u00abLa Escritura de la que hemos estado hablando marca tantas diferentes contribuciones al resultado total, pero el resultado, cuando se alcanza, tiene la integridad de un todo org\u00e1nico.  Una figura fue creada&#8212;proyectada como si estuviera sobre las nubes&#8212;, la cual fue investida con todos los atributos de una persona. Y las mentes de los hombres se volvieron hacia ella en una actitud de expectativa.  No importa que las l\u00edneas de la figura se hayan extra\u00eddo de diferentes originales. Se re\u00fanen por fin en un retrato \u00fanico. Y nunca habr\u00edamos sabido cuan perfectamente se encuentran si no hubi\u00e9semos tenido el Nuevo Testamento para compararlo con el Antiguo Testamento.  El cumplimiento m\u00e1s literal de la predicci\u00f3n no ser\u00eda prueba m\u00e1s concluyente que todo el curso del mundo y todos los hilos de la historia se encuentran en una mano que los gu\u00eda\u00bb.  Adem\u00e1s de ser el Hijo de Dios, el Mes\u00edas iba a llamarse Emmanuel (Dios con nosotros), Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre del mundo venidero, Pr\u00edncipe de Paz (Isa\u00edas 8,8; 9,6) (v\u00e9ase  Mes\u00edas).\n<\/p>\n<h2>En el Nuevo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo \u00abel Hijo de Dios\u00bb se aplica con frecuencia a Jesucristo en los Evangelios y Ep\u00edstolas.  En estas \u00faltimas se emplea en todas partes como una f\u00f3rmula corta para expresar su divinidad (Sanday), y este uso arroja luz sobre el significado que se le debe atribuir en muchos pasajes de los Evangelios.  El \u00e1ngel anunci\u00f3: \u00ab\u00c9l ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo &#8230; el Santo que nacer\u00e1 de ti ser\u00e1 llamado Hijo de Dios\u00bb (Lc. 1,32.35).  En su primer encuentro Natanael le llam\u00f3 el Hijo de Dios (Juan 1,49).  Los demonios le llamaban por el mismo nombre, los jud\u00edos ir\u00f3nicamente, y los Ap\u00f3stoles despu\u00e9s que calm\u00f3 la tormenta.  En todos estos casos su significado es equivalente al Mes\u00edas, al menos.   Pero hay mucho m\u00e1s implicado en la confesi\u00f3n de San Pedro, el testimonio del Padre, y las palabras de Jesucristo.\n<\/p>\n<h3>Confesi\u00f3n de San Pedro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leemos en Mateo 16,16-17: \u00abSim\u00f3n Pedro contest\u00f3: \u201cT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de dios vivo\u201d. Replicando Jes\u00fas le dijo: \u2018Bienaventurado eres, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, Respondiendo Sim\u00f3n Pedro, dijo: T\u00fa eres Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y respondiendo Jes\u00fas, le dijo: Bienaventurado eres, Sim\u00f3n hijo de Jon\u00e1s, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u2019\u201d.   Los pasajes paralelos dicen: \u00abT\u00fa eres el Cristo\u00bb (Mc. 8,29); \u00abEl Cristo de Dios\u00bb (Lc. 9,20).  No puede haber ninguna duda de que San Mateo da la forma original de la expresi\u00f3n, y que San Marcos y San Lucas al dar en su lugar \u00abel Cristo\u00bb (el Mes\u00edas), lo usaron en el sentido en que lo entendieron cuando escribieron, a saber, como equivalente del \u201cHijo de Dios encarnado\u201d (vea Rose, VI).  Sanday, escribiendo sobre la confesi\u00f3n de San Pedro, dice: \u00abel contexto claramente demuestra que Mateo ten\u00eda ante s\u00ed una tradici\u00f3n m\u00e1s, posiblemente la de la Logia, pero en cualquier caso, una tradici\u00f3n que tiene la apariencia de ser original\u00bb (Hastings, \u00abDict. of the Bible\u00bb).  Como bien se\u00f1ala Rose, en las mentes de los evangelistas Jesucristo era el Mes\u00edas, porque \u00c9l era el Hijo de Dios, y no el Hijo de Dios porque era el Mes\u00edas.\n<\/p>\n<h3>Testimonio del Padre<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(1) En el Bautismo:<\/b>  \u201cBautizado Jes\u00fas, sali\u00f3 luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Esp\u00edritu de Dios que bajaba en forma de paloma y ven\u00eda sobre \u00c9l.  Y una voz que sal\u00eda de los cielos dec\u00eda: \u2018Este es mi Hijo amado, en quien me complazco\u2019\u201d (Mt. 3,16-17).    \u201cY se oy\u00f3 una voz que ven\u00eda de los cielos\u201d: \u2018T\u00fa eres mi Hijo amado, en ti me complazco\u2019\u201d (Mc. 1,11; Lc. 3,22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(2) En la Transfiguraci\u00f3n<\/b>:   \u201c\u2026y de la nube sal\u00eda una voz que dec\u00eda: \u2018Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.\u201d (Mt. 17,5; Mc. 9,6; Lc. 9,35).  Aunque Rose admite que las palabras pronunciadas en el Bautismo no significan necesariamente m\u00e1s de lo sugerido por el Antiguo Testamento, a saber, Hijo de Dios es igual a Mes\u00edas, no obstante, como las mismas palabras se usaron en ambas ocasiones, es probable que tuvieran el mismo significado en ambos casos.  La Transfiguraci\u00f3n tuvo lugar dentro de una semana despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de San Pedro; y las palabras se usaron con el significado con que los tres disc\u00edpulos las entender\u00edan.  Y es probable que en el Bautismo s\u00f3lo Cristo, y quiz\u00e1 el Bautista, las oyeran, de modo que no es necesario interpretarlas de acuerdo con las opiniones actuales de la multitud.  Incluso un cr\u00edtico tan prudente como el profesor anglicano Sanday escribe sobre este pasaje:  \u201c\u00bbY si, en las ocasiones que se trata, el Esp\u00edritu de Dios le anunci\u00f3 prof\u00e9ticamente a los testigos elegidos, m\u00e1s o menos, una revelaci\u00f3n expresada en parte en el idioma de las antiguos Escrituras, de ninguna manera se deduce que el significado de la revelaci\u00f3n se limit\u00f3 al significado de las antiguas Escrituras. Por el contrario, ser\u00eda bastante probable que las viejas palabras estuvieran cargadas de un nuevo significado&#8212;que, de hecho la revelaci\u00f3n&#8230; sin embargo, ser\u00eda en esencia una nueva revelaci\u00f3n&#8230;.  Y podemos suponer que para su mente (de Cristo) el anuncio: T\u00fa eres mi Hijo \u00absignific\u00f3 no s\u00f3lo todo lo que alguna vez signific\u00f3 para los videntes m\u00e1s ilustrados del pasado, sino, a\u00fan m\u00e1s, todo lo que la respuesta de su coraz\u00f3n le dijo que significaba en el presente\u2026  Pero es posible&#8212;y debemos estar justificados en el supuesto&#8212;no por medio de la afirmaci\u00f3n dogm\u00e1tica, sino por medio de la creencia piadosa&#8212;en vista de la historia posterior y el progreso de la revelaci\u00f3n posterior, que las palabras iban dirigidas a sugerir una nueva verdad, no dada a conocer hasta entonces, a saber, que el Hijo era Hijo de Dios no s\u00f3lo en el sentido del rey mesi\u00e1nico, o de una Persona Ideal, sino que la idea de la filiaci\u00f3n se cumpli\u00f3 en \u00c9l de una manera a\u00fan m\u00e1s misteriosa y a\u00fan m\u00e1s esencial; es decir, que era el Hijo, no s\u00f3lo en la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica, sino en un hecho trascendente real antes de la fundaci\u00f3n del mundo \u00ab(Hastings,\u00bb Dict. de la Biblia \u00ab).\n<\/p>\n<h3>Testimonio de Jesucristo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(1) Los Sin\u00f3pticos:<\/b>   La clave de esto est\u00e1 en sus palabras despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n: \u00abSubo a mi Padre y vuestro Padre\u00bb (Juan 20,17).  \u00c9l siempre hablaba de MI Padre, nunca de \u201cnuestro\u201d Padre.  Le dijo a los disc\u00edpulos: \u00abAs\u00ed entonces ustedes oren as\u00ed: \u00abPadre nuestro..\u00bb, etc.   \u00c9l en todas partes hace la distinci\u00f3n m\u00e1s clara posible entre el modo en que Dios era su Padre y en el que \u00c9l es el Padre de todas las criaturas.  Sus expresiones demuestran claramente que reclamaba ser de la misma naturaleza que Dios, y sus pretensiones a la filiaci\u00f3n divina figuran muy claramente en los Evangelios Sin\u00f3pticos, aunque no tan frecuentemente como en San Juan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfNo sab\u00edais que yo deb\u00eda estar en la casa de mi padre?\u00bb  (Lc. 2,49);  \u00abNo todo el que me diga: \u2018Se\u00f1or, Se\u00f1or\u2019, entrar\u00e1 en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.  Muchos me dir\u00e1n aquel D\u00eda:  \u2018Se\u00f1or, Se\u00f1or, \u00bfno profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?\u2019  Y entonces les declarar\u00e9: \u2018\u00a1Jam\u00e1s os conoc\u00ed; apartaos de m\u00ed, agentes de iniquidad!\u201d (Mt. 7,21-23).  \u00abTodo aquel que se declare por m\u00ed ante los hombres, yo tambi\u00e9n me declarar\u00e9 por \u00e9l ante mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\u201d (Mt. 10,32).   \u00abEn aquel tiempo, Jes\u00fas respondi\u00f3:  \u201cYo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los peque\u00f1os.  S\u00ed, Padre, pues tal ha sido tu benepl\u00e1cito.  Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce qui\u00e9n es el Hijo sino el Padre; y qui\u00e9n es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.  Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is fatigados y sobrecargados, y yo os dar\u00e9 descanso.\u201d  (Mt. 11,25-30; Lc. 10,21-22).   En la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas se diferencia al Hijo de los dem\u00e1s mensajeros:  \u201cTodav\u00eda le quedaba un hijo querido; les envi\u00f3 a \u00e9ste, el \u00faltimo, diciendo: \u2018A mi hijo le respetar\u00e1n\u2019.  Pero aquellos labradores dijeron entre s\u00ed: \u2018\u00c9ste es el heredero.  Vamos, mat\u00e9mosle\u2026\u201d (Mc. 12,6-7).   Compare Mt. 22,2, \u201cEl Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebr\u00f3 el banquete de bodas de su hijo.\u201d  En Mateo 17,26 \u00c9l declara que, como Hijo de Dios, est\u00e1 exento de pagar el impuesto para el Templo.    \u201cEl mismo David le llama Se\u00f1or; \u00bfc\u00f3mo entonces puede ser hijo suyo?\u201d  (Mc. 12,37).  \u00c9l es Se\u00f1or de los \u00e1ngeles.  \u00c9l vendr\u00e1 \u201csobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.  \u00c9l enviar\u00e1 a sus \u00e1ngeles\u2026\u201d (Mt. 24,30.31).  Confes\u00f3 delante de Caif\u00e1s que \u00c9l es el Hijo del Dios bendito (Mc. 14,61-2).  \u201cId, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u2026 Y he aqu\u00ed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo.\u201d (Mt. 28,19-20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reclamaciones de Jesucristo, seg\u00fan se establecen en los Evangelios Sin\u00f3pticos, son tan grandes que Salmon est\u00e1 justificado al escribir (Introd. to New Test., p. 197): \u00abNegamos que (las expresiones de Cristo en el Cuarto Evangelio) sean del todo inconsistentes con lo que se le atribuye a \u00c9l en los Evangelios Sin\u00f3pticos. Por el contrario, la dignidad de la persona de Nuestro Salvador, y el deber de adherirse a \u00e9l, est\u00e1n tan firmemente expuestos en los discursos que San Mateo pone en su boca como en ning\u00fan Evangelio posterior&#8230; Todos los evangelistas sin\u00f3pticos concuerdan en representar a Jes\u00fas como el que persiste en su reclamaci\u00f3n [de Juez Supremo] hasta el final, y que finalmente incurre en la condena por blasfemia de parte del sumo sacerdote y el Concilio jud\u00edo.  De ello se deduce que las reclamaciones que los Evangelios Sin\u00f3pticos dicen que Nuestro Se\u00f1or hac\u00eda para s\u00ed mismo son tan altas &#8230; que, si aceptamos que los Evangelios Sin\u00f3pticos representan verdaderamente el car\u00e1cter del lenguaje de nuestro Se\u00f1or acerca de s\u00ed mismo, ciertamente no tenemos derecho a rechazar el relato de San Juan, debido a que  pone un lenguaje muy exaltado sobre s\u00ed mismo en la boca de nuestro Se\u00f1or.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(2) El Evangelio seg\u00fan San Juan:<\/b>  No ser\u00e1 necesario dar m\u00e1s que algunos pasajes del Evangelio seg\u00fan San Juan.  \u00abMi Padre trabaja hasta ahora, y yo tambi\u00e9n trabajo.  Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que \u00c9l hace.  Y le mostrar\u00e1 obras a\u00fan mayores que \u00e9stas, para que os asombr\u00e9is. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo da la vida a los que quiere.  Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo para que todos honren al Hijo como honran al Padre.\u201d  (5,17.20-23).  \u00abPorque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en \u00c9l, tenga vida eterna, y que yo le resucite el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (6,40).  \u00abPadre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a ti&#8230;  Ahora, Padre, glorif\u00edcame t\u00fa, junto a ti, con la gloria que ten\u00eda a tu lado antes que el mundo fuese\u201d (17,1.5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(3) San Pablo:<\/b>  San Pablo en sus Ep\u00edstolas, que fueron escritas mucho antes que la mayor\u00eda de nuestros Evangelios, ense\u00f1a claramente la divinidad de Jesucristo, y que \u00c9l era el verdadero Hijo de Dios; y es importante recordar que sus enemigos los judaizantes nunca se atrevieron a atacar esta ense\u00f1anza, un hecho que prueba que no pudieron encontrar la m\u00e1s peque\u00f1a apariencia de una discrepancia entre sus doctrinas sobre este punto y la de los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  LEPIN, J\u00e9sus Messie et Fils de Dieu (Par\u00eds, 1906); also Eng. tr. (Philadelphia); ROSE, Studies on the Gospels (Londres, 1903); SANDAY, Hist. Dict. Bible\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Aherne, Cornelius. \u00abSon of God.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14142b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hijo de Dios (gr. Hui\u00f3s t\u00f3u The\u00f3u). T\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico aplicado a Jesucristo que enfatiza su deidad (comparable con el de \u00abHijo del hombre\u00bb, que enfatiza su humanidad). Semejante a los muchos nombres y t\u00ed\u00adtulos adjudicados a \u00e9l en las Escrituras, el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb se acomoda a las mentes humanas para que \u00e9stas comprendan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHIJO DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2407","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2407"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2407\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}