{"id":2408,"date":"2016-02-04T23:18:39","date_gmt":"2016-02-05T04:18:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-del-hombre\/"},"modified":"2016-02-04T23:18:39","modified_gmt":"2016-02-05T04:18:39","slug":"hijo-del-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-del-hombre\/","title":{"rendered":"HIJO DEL HOMBRE"},"content":{"rendered":"<p>Hijo del Hombre    (gr. Hui\u00f3s t\u00f3u Atithropou).  En el AT se usa con frecuencia esta expresi\u00f3n idiom\u00e1tica que significa \u00abhombre\u00bb; es decir, \u00abser humano\u00bb.  En este sentido aparece casi 100 veces en el libro de Ezequiel  (Eze 2:1, 3, 6, 8; 3:1, 3; etc.) como la forma en que Dios se dirigi\u00f3 al profeta cuando le habl\u00f3 en visi\u00f3n.  En Dan 7:13 y 14, \u00abun hijo de hombre\u00bb  aparece en la visi\u00f3n de Daniel, a quien los eruditos conservadores por lo general identifican como el Mes\u00ed\u00adas.  Aqu\u00ed\u00ad, como en los Evangelios, el Mes\u00ed\u00adas es identificado como un ser humano.  La expresi\u00f3n \u00abuno como un hijo de hombre\u00bb en este pasaje probablemente se deba entender como \u00abuno que parec\u00ed\u00ada un ser humano\u00bb, o \u00abuno con forma humana\u00bb, o  \u00abuno como un ser humano\u00bb.  En la literatura apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada el \u00abhijo del hombre\u00bb es primariamente un ser celestial que aparecer\u00ed\u00ada en el d\u00ed\u00ada final como juez.  \u00abHijo del Hombre\u00bb fue la designaci\u00f3n favorita de Jes\u00fas para s\u00ed\u00ad mismo, y aparece m\u00e1s de 80 veces en los Evangelios.  El t\u00ed\u00adtulo destaca la realidad de su naturaleza humana, as\u00ed\u00ad como el similar,  \u00abHijo de Dios\u00bb, afirma su divinidad. Ning\u00fan otro se dirigi\u00f3 a \u00e9l como \u00abHijo del Hombre\u00bb. Jes\u00fas era el \u00abHijo del Hombre\u00bb no s\u00f3lo en un sentido estrictamente hist\u00f3rico ( cf Lc 1:31-35; Rom 1:3, 4; G\u00e1. 4:4), sino tambi\u00e9n en otro m\u00e1s elevado.  El t\u00ed\u00adtulo lo designa como el Cristo encarnado (Joh 1:14;  Phi 2:6-8) y presenta un mudo testimonio acerca del milagro por el que el Creador y la criatura se unieron en una persona divino-humana.  La Divinidad se identificaba con la humanidad para que la humanidad pudiera ser restaurada otra vez a la imagen divina.  El t\u00ed\u00adtulo era algo menos desafiante y provocativo  que el de \u00abHijo de Dios\u00bb; sin embargo tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada connotaciones mesi\u00e1nicas muy claras.  Por la forma en que Jes\u00fas lo us\u00f3, recordaba a Dan 7:13 y 14, donde el \u00abhijo de hombre\u00bb recibe su dominio eterno.  En por lo menos 2 casos (Mat 24:30; 26:64), la forma en que us\u00f3 la expresi\u00f3n claramente refleja la escena descripta en Dan_7, tal vez en parte para dirigir la mente de los hombres hacia \u00e9l, como la persona de la que habl\u00f3 Daniel.  Cuando  fue llevado ante el Sanedr\u00ed\u00adn, Jes\u00fas afirm\u00f3 que le hab\u00ed\u00ada sido dada \u00abautoridad de hacer juicio,  por cuanto es el Hijo del Hombre\u00bb (Joh 5: 27),  con lo que asociaba el t\u00ed\u00adtulo con la escena del juicio en Dan_7 M\u00e1s tarde, les dijo a los disc\u00ed\u00adpulos que cuando viniera como Hijo del  Hombre, \u00aben su gloria\u00bb, se sentar\u00ed\u00ada \u00aben su trono de gloria\u00bb (Mat 25:31) para juzgar, como lo aclaran los vers\u00ed\u00adculos siguientes.  En un sentido, el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo del Hombre\u00bb ocultaba en parte su pretensi\u00f3n de ser el Mes\u00ed\u00adas, ya que de acuerdo con la costumbre hebrea pod\u00ed\u00ada significar sencillamente \u00abhombre\u00bb.  Pero, por otro lado, tambi\u00e9n revelaba en parte su pretensi\u00f3n de ser el Mes\u00ed\u00adas, en vista de la forma en que se lo usaba en el AT, como ya se ha mencionado.  La pregunta suscitada en las mentes de sus oyentes acerca del t\u00ed\u00adtulo se hace evidente en la ocasi\u00f3n, 4 d\u00ed\u00adas antes de la crucifixi\u00f3n, cuando le preguntaron directamente: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este Hijo del Hombre\u00bb? (Joh 12:34).  Resulta claro que los disc\u00ed\u00adpulos comprend\u00ed\u00adan la relaci\u00f3n entre los t\u00ed\u00adtulos \u00abHijo de  Dios\u00bb e \u00abHijo del Hombre\u00bb, porque en el encuentro en Cesarea de Filipo, cuando Jes\u00fas  les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?&#8230; \u00bfQui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que  soy yo?\u00bb, Pedro respondi\u00f3: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente\u00bb (Mat 16:13-16).  El t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo del Hombre\u00bb nos asegura que el Hijo de Dios realmente vivio para vivir sobre la Tierra como un hombre entre los hombres y para morir como un hombre en favor 547 de sus semejantes. \u00abPorque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos\u00bb (Mar 10:45).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>es la expresi\u00f3n con que Jes\u00fas se refiere a s\u00ed\u00ad mismo, se lee en boca de Cristo, menos en Jn 12, 34; Hch 7, 56; Ap 1, 13; 14, 14. Es un hebra\u00ed\u00adsmo para referirse al ser humano, para significar la distancia  entre Dios y el hombre, Ez 2, 1; Sal 8, 4. En Dn 7, 13-14, la expresi\u00f3n    hebrea ben \u2020\u02dcadam, h. de hombre, se refiere a un ser por encima del hombre, ang\u00e9lico, trascendental, que los apocal\u00ed\u00adpticos, los ap\u00f3crifos,  identifican con el Mes\u00ed\u00adas. En los Evangelios, Jes\u00fas se llama a s\u00ed\u00ad mismo     H. del Hombre, de manera parad\u00f3jica, en cuanto a su naturaleza humana y divina. Como ser humano en la tierra: \u2020\u0153Las zorras tienen sus guaridas,    y las aves del cielo sus nidos; pero el H. del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza\u2020\u009d, Mt 8, 20; 11, 19; que habr\u00ed\u00ada de padecer, morir y resucitar, Mt 17, 12 y 22; 20, 18 y 28; 26, 1; Mc 8, 31; 9, 12 y 31; 10, 33; 14, 21 y 41; Lc 9, 22 y 44; 22, 22; 24, 7. De su condici\u00f3n humana a la exaltaci\u00f3n divina, cuando el H. del hombre sea glorificado y venga al final de los tiempos, la parus\u00ed\u00ada, Mt 19, 28; 24, 26-27; 25, 31; Mc 8, 38; 13, 26; 14, 62; Lc 9, 26; 17, 22-37; 22, 69; Ap 1, 13; 14, 14.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Expresi\u00f3n que se usaba en el AT para enfatizar la debilidad del ser humano frente a la grandeza de Dios (\u2020\u0153\u00bfQu\u00e9 es el hombre, para que tengas de \u00e9l memoria, y el h. del h., para que lo visites?\u2020\u009d [Sal 8:4]). As\u00ed\u00ad llama Dios al profeta Ezequiel unas noventa y dos veces. Este t\u00ed\u00adtulo aparece en el libro de Daniel, que habla de \u2020\u0153un h. de h.\u2020\u009d que ven\u00ed\u00ada \u2020\u0153con las nubes del cielo\u2020\u009d al cual \u2020\u0153le fue dado dominio, gloria y reino\u2020\u009d (Dan 7:13-14). Posteriormente, en el libro pseudoepigr\u00e1fico de Enoc aparece un \u2020\u0153H. del H.\u2020\u009d que es presentado con muchos detalles como el Mes\u00ed\u00adas (En. 46 al 48). En tiempos del Se\u00f1or Jes\u00fas, por lo tanto, el t\u00ed\u00adtulo se entend\u00ed\u00ada como perteneciente al Mes\u00ed\u00adas. Con \u00e9l se apunta hacia el hecho de que \u00e9l personifica la nueva humanidad. \u00e9l es el \u2020\u0153postrer Ad\u00e1n\u2020\u009d (1Co 15:45).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Jes\u00fas se refiri\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como el H. del H. unas ochenta veces. En algunas ocasiones queriendo decir: \u2020\u0153Yo\u2020\u009d. En muchas otras utilizaba la expresi\u00f3n en relaci\u00f3n con sus acciones (\u2020\u0153El H. del H. no tiene d\u00f3nde recostar su cabeza\u2020\u009d [Mat 8:20]; \u2020\u0153Vino el H. del H., que come y bebe&#8230;\u2020\u009d [Luc 7:34]), as\u00ed\u00ad como para referirse a los sufrimientos que padecer\u00ed\u00ada (\u2020\u0153el H. del H. ser\u00e1 entregado en manos de hombres\u2020\u009d [Luc 9:44]), o para hablar sobre la gloria que tendr\u00ed\u00ada en su regreso a la tierra (\u2020\u0153Entonces aparecer\u00e1 la se\u00f1al del H. del H. en el cielo &#8230; y ver\u00e1n al H. del H. viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria\u2020\u009d [Mat 24:30]).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, GENESIS<\/p>\n<p>vet, (A) T\u00e9rmino que designa al ser humano, para diferenciarlo a la vez de la Deidad y de los animales (Nm. 23:19; Jb. 25:6; Sal. 8:5; Is. 51:12). (V\u00e9ase (a) (G)). Gabriel, dirigi\u00e9ndose al atemorizado Daniel, le dice: \u00abhijo de hombre\u00bb (Dn. 8:17). Ezequiel, abrumado por una visi\u00f3n, oy\u00f3 las palabras: \u00abHijo de hombre, ponte en pie\u00bb (Ez. 2:1). A partir de entonces, esta expresi\u00f3n se repite constantemente (92 veces) para dirigirse al profeta. Daniel predijo (Dn. 7:13, 14) que la potencia mundial hostil, simbolizada por las bestias feroces, sucumbir\u00e1 ante el Anciano de d\u00ed\u00adas. \u00abUno como hijo de hombre\u00bb, viniendo con las nubes del cielo, recibir\u00e1 entonces el dominio universal. Todos los pueblos lo servir\u00e1n; su dominio ser\u00e1 un dominio eterno, que nunca tendr\u00e1 fin, y su reino no ser\u00e1 jam\u00e1s destruido. En esta visi\u00f3n, el ser humano contrastado con las bestias (tipos de los reinos de este mundo) representa al hombre por excelencia, al Mes\u00ed\u00adas, destinado a recibir con todos los santos el reino universal y eterno (Dn. 7:14, 27). (B) Jes\u00fas, el Hijo del hombre. En los Evangelios, el Se\u00f1or se da a S\u00ed\u00ad mismo este t\u00ed\u00adtulo 78 veces, evocando deliberadamente Dn. 7:13-14 (cfr. Mt. 24:30; Mr. 14:62, etc.). Esteban tambi\u00e9n designa a Jes\u00fas con este t\u00ed\u00adtulo (Hch. 7:56; cfr. He. 2:6; Ap. 1:13; 14:14). Al elegir un t\u00ed\u00adtulo as\u00ed\u00ad, el Cristo no quiere s\u00f3lo afirmar su fraternidad con los hombres ni insistir en su condici\u00f3n humana, por cuanto al mismo tiempo reivindica constantemente los atributos de la Deidad (Lc. 5:24). Opta con ello por un t\u00e9rmino que le define como un representante t\u00ed\u00adpico de la humanidad, el \u00ab\u00faltimo Ad\u00e1n\u00bb, el \u00absegundo hombre\u00bb venido del cielo, en tanto que el primero era de la tierra (1 Co. 15:45, 47), el cabeza de la nueva raza salvada por su sacrificio (Ro. 5:12-19). El Cristo recibe el nombre de Hijo del hombre en relaci\u00f3n con toda la raza, en tanto que Hijo de David es su nombre en relaci\u00f3n con Israel, e Hijo de Dios es su nombre divino. Jes\u00fas emple\u00f3 constantemente el t\u00ed\u00adtulo de Hijo del hombre en relaci\u00f3n con su misi\u00f3n. Se identifica con los hombres perdidos, los viene a buscar y a salvar (Lc. 19:10); da su vida en rescate por muchos (Mr. 10:45). Como tal, es entregado, crucificado, sepultado y resucitado (Mt. 12:40; 20:18; 26:2); volver\u00e1 tambi\u00e9n en su cuerpo glorificado para juzgar y reinar (Mt. 24:30, 39; 25:31; Ap. 1:13-16). Queda claro de pasajes como Mt. 26:63-64 y 16:13, 16-17 que el Hijo de Dios y el Hijo del hombre son la misma persona. Seg\u00fan Jn. 5:22, 27, Dios mismo no juzga a nadie, sino que todo el juicio lo ha dado a Cristo, por cuanto es el Hijo del hombre. En lugar de castigarnos como hubiera podido hacer, el Padre envi\u00f3 a su Hijo para salvarnos. Por este acto de Dios, el hombre no se pierde porque sea pecador, sino porque reh\u00fasa el perd\u00f3n divino (Jn. 3:16-19). As\u00ed\u00ad, es el mismo Salvador quien viene a ser el Juez. Es cosa terrible menospreciar al Hijo del hombre, que ha sido soberanamente exaltado despu\u00e9s de su humillaci\u00f3n, y que aparecer\u00e1 pronto en su gloria (He. 2:6-9).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[242]<\/p>\n<p>     Jes\u00fas se defini\u00f3 con el t\u00e9rmino \u00abhijo del hombre\u00bb, frecuente en los profetas. Unas 88 veces sale la expresi\u00f3n en el Nuevo Testamento: 31 en Mateo, 13 en Marcos, 27 en Lucas, 12 en Juan, es decir 83 veces, la casi totalidad, en los relatos evang\u00e9licos. La mayor parte de las veces es el mismo Jes\u00fas el que se autodenomina de esta manera.<\/p>\n<p>     La persistencia y la uniformidad de esta denominaci\u00f3n en los cuatro textos evang\u00e9licos hace pensar que Jes\u00fas la daba una importancia singular. Era una expresi\u00f3n con resonancia prof\u00e9tica que se repite tambi\u00e9n con cierta frecuencia en el Antiguo Testamento (\u00abben ha&#8217;adam\u00bb en hebreo y \u00abbar nassa\u00bb en arameo, que los LXX tradujeron por \u00abuios tou anthropon\u00bb) y alude a la realidad humana de un elegido de Yaweh: Sal 8.5; Num 23.19; Is. 51.12; Job 25.6; Dan 7.13.<\/p>\n<p>     Jes\u00fas, pues, manifest\u00f3 cierta predilecci\u00f3n por ella y, en el parecer de muchos comentaristas, no era otra cosa que la b\u00ed\u00adblica afirmaci\u00f3n de su realidad mesi\u00e1nica. Armonizaba ante sus oyentes su conciencia divina, la cual proclam\u00f3 incluso como desaf\u00ed\u00ado ante sus adversarios, con la referencia de su identidad humana, con claros ecos prof\u00e9ticos para los oyentes.<\/p>\n<p>     Es una doble afirmaci\u00f3n la que se recoge en los textos evang\u00e9licos; es la expresi\u00f3n de  singular valor catequ\u00ed\u00adstico y pedag\u00f3gico. Hace posible presentar a Jes\u00fas como lo que es: \u00abHijo de Dios\u00bb por naturaleza divina; e \u00abhijo del hombre\u00bb, hombre perfecto, por naturaleza humana.  En esa doble dimensi\u00f3n reside su grandeza teol\u00f3gica y escatol\u00f3gica. Teol\u00f3gicamente centra el misterio de la salvaci\u00f3n; m\u00ed\u00adsticamente suscita la esperanza de la aplicaci\u00f3n de esa salvaci\u00f3n. Si la primera hace recordar su supremac\u00ed\u00ada divina, su origen celeste, su eterna e infinita grandiosidad, la segunda hace entender que, como hombre, es sensible, mortal, terreno.<\/p>\n<p>     Por eso es tan interesante resaltar en esa expresi\u00f3n su sentido de cercan\u00ed\u00ada, de familiaridad, de naturalidad. Es la expresi\u00f3n evang\u00e9lica mejor para recoger en ella el misterio salvador de Cristo y la dimensi\u00f3n encarnacional de su figura. Es la que se halla detr\u00e1s de todos los rasgos de su humanidad, de su coraz\u00f3n, de su itinerario, de su fuerza ejemplarizante para el resto de la humanidad.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<\/p>\n<p>SUMARIO: 1. del t\u00ed\u00adtulo. -2. Actuaci\u00f3n terrena del Hijo del hombre. &#8211; 3. El Hijo del hombre sufriente y resucitado. 3.1. Anuncio de la pasi\u00f3n y reacci\u00f3n de Pedro (Mc 8, 31). 3. 2. Ense\u00f1anza sobre la suerte del Hijo del hombre (Mc 9, 31).- 4. Actividad ultraterrena del Hijo del hombre. &#8211; 5. El Hijo del hombre, el Hombre y los hombres. &#8211; 6. Nueva presentaci\u00f3n del Hijo del hombre.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se autopresent\u00f3 como \u00abel Hijo del hombre\u00bb. Pero estamos ante una expresi\u00f3n que no es castellana. Y, aunque as\u00ed\u00ad aparezca el texto griego de los evangelios, hay que ir m\u00e1s all\u00e1 de ellos para poder entender su significado. Tenemos el origen en el arameo bar nash\u00e1 bar enas\u00e1, cuya traducci\u00f3n literal no ser\u00ed\u00ada \u00abel hijo del hombre\u00bb, sino \u00abel hombre\u00bb. Probablemente el texto en el que mejor se refleja el significado original de la expresi\u00f3n es el ecce (= ido\u00fa \u00f3 \u00e1nthropos) (Jn 19,5), con cuya indicaci\u00f3n Jes\u00fas, considerado por los lectores del evangelio como su Se\u00f1or y su Dios, fue presentado al pueblo como hombre. Evidentemente que, al hacer dicha presentaci\u00f3n, Pilato no pensaba en nada de eso.<\/p>\n<p>El \u00abhijo del hombre\u00bb ser\u00ed\u00ada una especie de sustituto del pronombre personal \u00abyo\u00bb. En el arameo de Galilea del hombre se utilizaba como alocuci\u00f3n perifr\u00e1stica de uno mismo. Igual que la expresi\u00f3n paralela \u00abese hombre\u00bb se empleaba en un contexto en el que se hace alguna referencia a la humillaci\u00f3n o a la muerte, pero hay tambi\u00e9n otros casos en los que se evita la primera persona por reserva o modestia. Por otra parte, mientras \u00abese hombre\u00bb puede significar \u00abyo\u00bb o \u00abt\u00fa\u00bb, de hombre siempre indica o se refiere al que habla (G. VERMES, Jes\u00fas jud\u00ed\u00ado, Atajos, 1994, p. 179). En arameo \u00abhijo del hombre\u00bb es un t\u00e9rmino de lo m\u00e1s corriente para decir \u00abhombre\u00bb, en el sentido de un individuo de la especie humana (\u00abun hombre\u00bb o \u00abel hombre\u00bb, seg\u00fan los casos). (C.H. DODD, fundador del cristianismo, Herder, 1974,pp.132-133).<\/p>\n<p>1. Importancia del t\u00ed\u00adtulo<br \/>\nAntes de formularla expl\u00ed\u00adcitamente es preciso tener en cuenta las observaciones siguientes: la designaci\u00f3n, expresi\u00f3n o como se la quiera llamar, \u00fanicamente aparece en los evangelios, con un par de excepciones carentes de inter\u00e9s; siempre se refiere a Jes\u00fas; solamente la encontramos en sus labios. La constataci\u00f3n de estos datos nos lleva a concluir que se trata de la \u00fanica autodesignaci\u00f3n de Jes\u00fas. \u00bfPor qu\u00e9 los autores de los evangelios la tradujeron con tan estricta literalidad? Los evangelistas proceden as\u00ed\u00ad \u00fanicamente cuando refieren palabras de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>No aceptamos como veros\u00ed\u00admil que la f\u00f3rmula o t\u00ed\u00adtulo fuese una creaci\u00f3n de la Iglesia puesta en labios de Jes\u00fas, como han afirmado algunos autores. La imagen o figura del Hijo del hombre ser\u00ed\u00ada producto de la fantas\u00ed\u00ada oriental. La estructuraci\u00f3n de esta afirmaci\u00f3n se justifica siguiendo los pasos siguientes: El punto de partida lo tendr\u00ed\u00adamos en las primeras experiencias de Jes\u00fas despu\u00e9s de su muerte. As\u00ed\u00ad hizo acto de presencia el pensamiento de la resurrecci\u00f3n: Dios, rotas las ataduras de muerte, le resucit\u00f3, por cuanto no era posible que fuera dominado por ella (Hch 2, 24).<\/p>\n<p>En un segundo momento, establecida la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas y su sesi\u00f3n a la derecha del Padre, surge la idea de la vuelta del cielo como redentor apocal\u00ed\u00adptico, como el Hijo del hombre. Este t\u00ed\u00adtulo aparece primera vez y es aplicado a Jes\u00fas como necesario para acentuar la esperanza cristiana de su regreso.<\/p>\n<p>Esta experiencia y la forma de su expresi\u00f3n tiene su fundamento en el texto citado de Hechos que, a su vez, estaba respaldado por una serie de Salmos (18, 4-5; 16, 6-11; 2, 7). El m\u00e1s importante fue el Sal 110, 1: \u00e9ntate a mi derecha, porque esta afirmaci\u00f3n los llev\u00f3 al Sal 8,6: \u00abQu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l el hijo del hombre para que t\u00fa cuides de \u00e9l\u00bb. Desde este terreno volvieron los ojos a Dn 7, 13: \u00abSegu\u00ed\u00ada yo mirando en la visi\u00f3n nocturna, y vi venir en las nubes del cielo un como hijo de hombre, que se lleg\u00f3 al anciano de muchos d\u00ed\u00adas y fue presentado a \u00e9ste\u00bb. Tambi\u00e9n apareci\u00f3 en escena como objeto para la reflexi\u00f3n Zar 12, 10: \u00abllorar\u00e1n a aquel al que traspasaron\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez establecido que Jes\u00fas volver\u00ed\u00ada a la tierra como el Hijo del hombre y el redentor apocal\u00ed\u00adptico, el cristianismo primitivo enriqueci\u00f3 su figura recurriendo a una forma y contenido nuevos. Por un lado utiliz\u00f3 las ideas y los textos tradicionalmente conectados con la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada. Un resultado de este proceso fue la creaci\u00f3n de Mc 15, 24-27: conmoci\u00f3n de los astros y, al final, la venida del Hijo del hombre&#8230; La otra forma consisti\u00f3 en investigar las Escrituras para quedarse con aquellas que hablan de cat\u00e1strofes an\u00e1logas judiciales y de conmociones c\u00f3smicas con las consiguientes met\u00e1foras. El Hijo del hombre en Q es el resultado de este proceso: (Lc 12,8-9.- Mt 10, 32-33) \u00e9nfasis en el juicio; comparaci\u00f3n con el rel\u00e1mpago (Lc 17,2.- Mt 24, 37); la repentinidad de su aparici\u00f3n (Lc 17, 28.- Mt 24, 37-41); la comparaci\u00f3n con Lot (Lc 11, 30.-Mt 12, 40); la comparaci\u00f3n con Jon\u00e1s (Lc 17, 28-29).<\/p>\n<p>Las especulaciones anteriores son inseparables de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada. Tres obras en particular han jugado un papel decisivo en la creaci\u00f3n de esta figura misteriosa: Dn 7,13: la visi\u00f3n de \u00abuno semejante a un hijo de hombre\u00bb; el 2Esd y las par\u00e1bolas de Henoc (cap. 37-71) que describen al redentor escatol\u00f3gico inspir\u00e1ndose en Daniel y, por tanto, present\u00e1ndose como un hombre o una figura humana o un hijo del hombre.<\/p>\n<p>A modo de \u00ed\u00adntesis: Despu\u00e9s que se desarroll\u00f3 la idea de que Jes\u00fas estaba en el cielo a la derecha de Dios y que vendr\u00ed\u00ada desde all\u00ed\u00ad como redentor apocal\u00ed\u00adptico comenz\u00f3 a utilizarse el t\u00ed\u00adtulo de\/ ampli\u00e1ndolo a otros dos contextos: en la apolog\u00e9tica de la pasi\u00f3n y en la reflexi\u00f3n de su significado terreno. (N. Perrin, Son Man, en The lnterpreter&#8217;s Dictionary of the Bible, Suplementary Volume, pp. 833-836.).<\/p>\n<p>Considerando el tema desde la especulaci\u00f3n presentada y anunciando otras que en poco o en nada se contraponen a ella para mejorarla, nada tiene de particular la fina iron\u00ed\u00ada con la que se expresa Paul Winter: \u00abSi la interpretaci\u00f3n que Perrin hace de la frase Hijo del hombre es correcta no debemos buscar el origen del mito en Ir\u00e1n, en Judea ni en Ugarit, sino en las universidades alemanas\u00bb.<\/p>\n<p>Hemos calificado esta reconstrucci\u00f3n del origen de la figura del Hijo del hombre como producto de la fantas\u00ed\u00ada oriental. Nos reafirmamos en ello. Y la justificamos desde las consideraciones siguientes: la) Las hechas como inicio de este apartado sobre la importancia del t\u00ed\u00adtulo. Adem\u00e1s habr\u00ed\u00ada que explicar que una f\u00f3rmula tan aislada, fruto de una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica profunda, haya sido circunscrita a los evangelios y que desapareciese despu\u00e9s sin pena ni gloria ni motivo que justificase la supresi\u00f3n de la misma.. El respeto que demuestran los evangelistas por ella obedece a que se remonta al mismo Jes\u00fas. Fue \u00e9l quien la utiliz\u00f3.<\/p>\n<p>Los evangelistas la emplearon porque descubrieron en ella su importancia cristol\u00f3gica. Al menos as\u00ed\u00ad se deduce de la utilizaci\u00f3n cuantitativa que hicieron de ella. La comparaci\u00f3n con el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb, que te\u00f3rica y teol\u00f3gicamente deber\u00ed\u00ada tener mayor relieve, da el resultado siguiente: la expresi\u00f3n \u00abHijo de Dios\u00bb es utilizada doce veces por Mateo; siete por Marcos; diez por Lucas y nueve por Juan. \u00abHijo del hombre\u00bb aparece treinta veces en Mateo, catorce en Marcos, veinticinco en Lucas y doce en Juan. Ochenta y dos veces sobre treinta y ocho. Uno de los estudiosos que m\u00e1s han profundizado en el tema expresa asi su importancia: \u00abDe todos los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos el del Hijo del hombre ha sido el m\u00e1s investigado. El motivo es que se ha tenido siempre la esperanza de a trav\u00e9s de este \u00ed\u00adtulo de dignidad, m\u00e1s profundamente en la doctrina del propio Jes\u00fas&#8230; El an\u00e1lisis del t\u00ed\u00adtulo de Hijo del hombre es un punto de partida adecuado para una investigaci\u00f3n de las tradiciones cristol\u00f3gicas m\u00e1s antiguas\u00bb (E HAHN, \u00f3s tou anthropou (= Menschensohn), en Exegetisches W\u00f3rterbuch zum Neuen Testament, III, col. 927-935).<\/p>\n<p>El estudio del t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico que pretendemos aclarar nos obliga a su consideraci\u00f3n en tres fases o momentos de su vida.<\/p>\n<p>2. Actuaci\u00f3n terrena del Hijo del hombre<br \/>\nEn este primer tiempo Marcos destaca dos afirmaciones fundamentales: l) Hijo del hombre tiene para perdonar los pecados. Es la escena conocida del paral\u00ed\u00adtico llevado en una camilla y colocado ante Jes\u00fas (Mc 2, 1-12; Mt 9, 1-8; que prescinde del detalle inveros\u00ed\u00admil de \u00ablevantar el tejado\u00bb y Lc 5, 17-26). El relato en el que aparecen sus palabras pertenece al g\u00e9nero literario llamado \u00abapotegma\u00bb: historietas cuya finalidad \u00fanica es enmarcar las palabras de Jes\u00fas. La narraci\u00f3n subraya la perdonadora de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El Maestro concede algo que nadie le hab\u00ed\u00ada pedido. En lugar de la curaci\u00f3n le es concedido el perd\u00f3n. \u00bfIncongruencia? No. El paral\u00ed\u00adtico es el s\u00ed\u00admbolo de toda par\u00e1lisis esclerotizante que acaba con la vida. Su curaci\u00f3n es la liberaci\u00f3n de la propia esclavitud, de la lejan\u00ed\u00ada de Dios, del pecado, de su \u00abser en la muerte\u00bb (Rom 7, 24). Al que hab\u00ed\u00ada estado paralizado se le concede la existencia escatol\u00f3gica, que es la existencia cristiana con su quehacer en el mundo. El curado se va a su casa y a sus quehaceres desentendi\u00e9ndose de las discusiones posteriores.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) confrontaci\u00f3n con los escribas demuestra que Jes\u00fas tiene la autoridad suficiente para hacer lo que hizo: perdonar curar. El perd\u00f3n de los pecados el milagro, en el sentido explicado, demuestran que aquello que \u00fanicamente puede hacer Dios, puede hacerlo tambi\u00e9n su Enviado.Y, al hacerlo y afirmarlo, Jes\u00fas no blasfema; por el contrario, instaura el reino de Dios. El hecho de pertenecer a la triple tradici\u00f3n apunta a un episodio que ech\u00f3 profundas ra\u00ed\u00adces en las primitivas comunidades cristianas; su finalidad pretend\u00ed\u00ada destacar la autoridad de Jes\u00fas; si utilizan la expresi\u00f3n Hijo del hombre como t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico se supone -como en todo t\u00ed\u00adtulo- una reflexi\u00f3n y un punto de apoyo y de partida; creemos que puede concluirse que la elevaci\u00f3n a la categor\u00ed\u00ada de \u00abtitulo\u00bb de la expresi\u00f3n Hijo del hombre fue una explicitaci\u00f3n y una interpretaci\u00f3n de lo que se hallaba intencionadamente oculto en la misma: Jes\u00fas la utiliz\u00f3 segunda intenci\u00f3n, la de ocultar su dignidad tras ella<br \/>\nNo olvidemos que esta escena tiene lugar muy poco despu\u00e9s de la teofan\u00ed\u00ada del bautismo en el Jord\u00e1n, cuando salta a la conciencia de Jes\u00fas plus existente en su persona humana. Si los escribas no reaccionaron, ello obedece a dos razones: al g\u00e9nero literario que, en estos casos, no admit\u00ed\u00ada r\u00e9plica y, en segundo lugar, al desconcierto que la expresi\u00f3n perifr\u00e1stica \u00abHijo del hombre\u00bb suscitaba. \u00bfQu\u00e9 habr\u00ed\u00ada detr\u00e1s de aquella designaci\u00f3n corriente? (W. Schmithals, en su comentario al evangelio de Marcos).<\/p>\n<p>\u00c2\u00b0) El s\u00e1bado al servicio del hombre y no viceversa (Mc 2, 23-28; Mt 12, 1-8; Lc 6, 1-5). La an\u00e9cdota ingeniosa se convierte en la base s\u00f3lida de una teolog\u00ed\u00ada o cristolog\u00ed\u00ada profunda. \u00bfPor qu\u00e9 el hombre deja de estar sometido a una ley \u00abeclesi\u00e1stica\u00bb que le esclavizaba? Porque Jes\u00fas, en cuanto Hijo del hombre, es el portador escatol\u00f3gico de la salud-salvaci\u00f3n. Precisamente por eso concede a sus disc\u00ed\u00adpulos la libertad frente al s\u00e1bado. Dicho de otro modo, la libertad concedida al hombre est\u00e1 justificada desde la superioridad del Hijo del hombre sobre aquello que coartaba dicha libertad y la convert\u00ed\u00ada en esclavitud. No cabe duda de que, adem\u00e1s, en el texto subyacen los debates de la comunidad cristiana sobre el particular.<\/p>\n<p>En la sociedad de nuestros d\u00ed\u00adas esta afirmaci\u00f3n de la libertad humana ha sido un logro dif\u00ed\u00adcil de conseguir. Pero no resulta extra\u00f1o o\u00ed\u00adr el recurso a la expresi\u00f3n de Jes\u00fas: el s\u00e1bado ha sido hecho para el hombre y no viceversa. El hombre no se halla al servicio de la instituci\u00f3n. Esta se justifica \u00fanicamente para que el hombre pueda alcanzar sus aspiraciones leg\u00ed\u00adtimas.<\/p>\n<p>Mediante el recurso al Hijo del hombre para justificar la libertad humana, Marcos logra dos objetivos; la dignidad de Jes\u00fas recurriendo a una expresi\u00f3n que entonces todav\u00ed\u00ada no era \u00abtitular\u00bb o t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico. \u2014fue el evangelista el que la convirti\u00f3 en \u00ed\u00adtulo\u2014 y manifestar dicha dignidad mediante la fusi\u00f3n de dos tradiciones originariamente distintas: las que consideraban a Jes\u00fas como un mero profeta y las que le aceptaban ya como el Mes\u00ed\u00adas. Al entrar ambas en la comunidad cristiana se unieron, se identificaron y se enriquecieron.<\/p>\n<p>\u00c2\u00b0) Junto a los dos textos de triple tradici\u00f3n destacamos los de doble tradici\u00f3n: El Hijo del hombre \u00f3n y bebedor (Mt 11, 18-19; Lc 7, 33-34). El t\u00ed\u00adtulo Hijo del hombre es aut\u00e9ntico en esta ocasi\u00f3n; no es inventable, porque nadie tira piedras contra el propio tejado; es un insulto grave e indecoroso. Decir de alguien en aquella \u00e9poca \u2014y poco m\u00e1s o menos tambi\u00e9n en la nuestra\u2014 que era \u00abcomil\u00f3n y borracho\u00bb equival\u00ed\u00ada a designarlo como una persona in\u00fatil, como un par\u00e1sito, un explotador. La gravedad de tales calificativos lo ponen de relieve algunos textos del A.T. (Prov 23, 21; Deut 21, 18-21: se lleva al castigo de la lapidaci\u00f3n de un hijo as\u00ed\u00ad por decisi\u00f3n de \u00ablos ancianos\u00bb y se les acusa de ser causa del empobrecimiento). Este calificativo se le dio a Jes\u00fas por la comuni\u00f3n de mesa con los pecadores (Mt 9, 9-13), por su compa\u00f1\u00ed\u00ada con los &#8216;am ha &#8211; ares, pueblo sencillo e inculto, que ran unos malditos (Jn 7, 49).<\/p>\n<p>El t\u00ed\u00adtulo Hijo del hombre tiene aqu\u00ed\u00ad una clara dimensi\u00f3n de amenaza. Porque la \u00faltima palabra, el juicio \u00faltimo, lo pronunciar\u00e1 el que ahora es considerado como un maldito, \u00abam ha-ares\u00bb. Su actuaci\u00f3n en el mundo obliga a tomar una postura ante \u00e9l; y lo mismo su predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza, en particular las par\u00e1bolas \u00abde decisi\u00f3n\u00bb: la que deb\u00ed\u00adan tomar los hombres por la presencia de Dios en \u00e9l. Y ah\u00ed\u00ad est\u00e1 la paradoja, una vez m\u00e1s, de la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas: un comil\u00f3n y bebedor de vino, considerado como un \u00ab&#8216;am ha-ares\u00bb convertido en el juez de quienes lo desprecian y condenan.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0) zorras campo y los p\u00e1jaros del cielo (Mt 8, 19-20; Lc 9, 57-58). No estamos ante un proverbio aplicable a todos los hombres, sino ante unas palabras aut\u00e9nticas de Jes\u00fas. No puede aducirse argumento alguno en contra de su autenticidad. No es probable que surgiese en la comunidad. Esta consider\u00f3 a Jes\u00fas como un predicador itinerante, pero no como un mendigo. En dicha afirmaci\u00f3n pudieron haber influido las dificultades y persecuciones de que fue objeto y que le obligaron a huir de un sitio para otro.<\/p>\n<p>En cuanto a su contenido se acent\u00faa el pensamiento del seguimiento, en contra de \u00abla instalaci\u00f3n\u00bb. El seguimiento excluye el afianzamiento en uno mismo y pone de relieve el servicio que se presta a los dem\u00e1s. El no tener d\u00f3nde reclinar la cabeza parece acentuar la misma idea: prioridad por la causa del Reino; todo lo dem\u00e1s se hallar\u00ed\u00ada subordinado a ella.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista hist\u00f3rico-religioso, Jes\u00fas no es como Di\u00f3genes, que no ten\u00ed\u00ada casa ni refugio y pernoctaba al aire libre en Corinto. Tampoco debe entenderse como un t\u00ed\u00adtulo cristiano de dignidad, sino en un sentido t\u00ed\u00adpico que establec\u00ed\u00ada la contraposici\u00f3n a los animales. Entonces la sentencia podr\u00ed\u00ada traducirse por \u00abyo\u00bb \u00f3 \u00abun hombre como yo\u00bb, que no tiene lugar fijo. As\u00ed\u00ad Colpe (en el art\u00ed\u00adculo que citaremos al final entre la bibliograf\u00ed\u00ada) parte del supuesto de que Jes\u00fas est\u00e1 hablando \u00abunmesianisch\u00bb, es decir, no en sentido mesi\u00e1nico. El ser ap\u00e1trida, seg\u00fan Dibelius, aludir\u00ed\u00ada al ocultamiento terreno del Hijo del hombre, que precede a su revelaci\u00f3n final. Pero el texto no habla del ocultamiento, sino de la ausencia de lugar seguro, de ser ap\u00e1trida.<\/p>\n<p>\u00c2\u00b0) Imperdonabilidad del pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mt 12, 32; Lc 12, 10). El contenido de la frase supone la originalidad de la expresi\u00f3n en cuanto perteneciente al Jes\u00fas terreno. Supone, adem\u00e1s, la tensi\u00f3n entre el Hijo del hombre en su fase terrena y en su fase celeste. La formulaci\u00f3n del logion ser\u00ed\u00ada postpascual. La imposibilidad del perd\u00f3n obedece a la exclusi\u00f3n del \u00fanico camino para obtenerlo. El pecado es perdonado siempre que se acepte la acci\u00f3n salvadora de Dios a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu y de su representante visible, el Hijo del hombre. verdad os que todo les ser\u00e1 a los hombres, los pecados y aun las blasfeque profieran; pero quien blasfeme el Esp\u00ed\u00adritu Santo tendr\u00e1 perd\u00f3n jam\u00e1s, es reo eterno pecado. Porque ellos \u00ed\u00adan: \u00abTiene esp\u00ed\u00adritu impuro\u00bb (Mc 3, 28-30).<\/p>\n<p>variabilidad de la utilizaci\u00f3n de la expresi\u00f3n Hijo del hombre en los mismos textos es signo evidente de la oscilaci\u00f3n y falta de fijeza dentro de la misma tradici\u00f3n (la bienaventuranza proclamada por Jes\u00fas para los que sufren es precisada a\u00f1adiendo \u00abpor amor del Hijo del hombre\u00bb) (Lc 6,22); la precisi\u00f3n que nos ofrece Mateo dice \u00abpor m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 5,11) y es, sin duda alguna, en este caso, m\u00e1s original que la de Lucas. Lo mismo ocurre en la presentaci\u00f3n del foro en el que actuar\u00e1 el Hijo del hombre a favor o en contra de sus defensores o detractores: el \u00abyo\u00bb de Mateo, lo traduce Lucas por \u00abel Hijo del hombre\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad parece m\u00e1s original Lucas.<\/p>\n<p>Mateo tiene otras tres espec\u00ed\u00adficas sobre el Hijo del hombre. En la primera nos es presentado como el de la buena (Mt 13, 37. 31). El Hijo del hombre es la figura dominante en la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola. Evidentemente es una persona secundaria. Se halla en la interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola, hecha por la Iglesia, no por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de la misma refleja la experiencia vivida en las comunidades fundadas por la palabra, por el Hijo del hombre, y combatidas por el pr\u00ed\u00adncipe del mal. Por otra parte, no se habla del mensaje, tal como exigir\u00ed\u00ada el contexto, sino de los miembros del Reino.<\/p>\n<p>\u00c2\u00b0) La huida de una ciudad a otra (Mt 10, 23). Es una amonestaci\u00f3n dirigida a los \u00abmisioneros\u00bb: \u00abCuando os persigan en una ciudad, huid a otra; y si en \u00e9sta os persiguen tambi\u00e9n, huid a una tercera. En verdad os digo que no acabar\u00e9is las ciudades de Israel antes de que venga Hijo del hombre\u00bb. El origen de la afirmaci\u00f3n nos har\u00ed\u00ada pensar en el campo de la misi\u00f3n. Pero Jes\u00fas, \u00bfno dijo nada a sus disc\u00ed\u00adpulos de dificultades, persecuciones, correr la misma suerte que el Maestro&#8230;? Creemos que la expresi\u00f3n puede ser de Jes\u00fas, aunque deba adnitirse igualmente el hecho de que est\u00e1 influenciada por la experiencia de los disc\u00ed\u00adpulos en su tarea misionera.<\/p>\n<p>La tercera sentencia propia de Mateo habla de la \u00f3n de los sobre Hijo del hombre (Mt 16, 13). Los tres sin\u00f3pticos (Mt 16,13; Lc 9,18; Mc 8,27) coinciden en la pregunta que Jes\u00fas hace a los disc\u00ed\u00adpulos \u00ab\u00bfQui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo?\u00bb. La diversidad est\u00e1 en la pregunta sobre la opini\u00f3n de la gente: \u00ab\u00bfqui\u00e9n soy yo?\u00bb (Mc y Lc); \u00ab\u00bfqui\u00e9n es el Hijo del hombre?\u00bb (Mt).<\/p>\n<p>Por las m\u00e1s elementales leyes del paralelismo el Hijo del hombre y yo designan la misma persona. Son indudablemente m\u00e1s originales Marcos y Lucas. Pero el problema no termina ah\u00ed\u00ad. \u00bfNo pudo utilizar Jes\u00fas la f\u00f3rmula \u00abHijo del hombre\u00bb en cuanto perifr\u00e1stica \u2014no como t\u00ed\u00adtulo\u2014 teniendo en cuenta que la escena se halla situada en Galilea donde dicha f\u00f3rmula perifr\u00e1stica era frecuente?<br \/>\n\u00c2\u00b0) El Hijo del hombre, \u00bfencontrar\u00e1 fe en la tierra? (Lc 18, 8; es la primera de las dos sentencias propias de Lucas). La sentencia no es considerada como aut\u00e9ntica por la mayor\u00ed\u00ada de los int\u00e9rpretes. Creemos, sin embargo, que puede defenderse la originalidad del proverbio. Seg\u00fan el uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico de los sin\u00f3pticos, el logion habla de la aceptaci\u00f3n de las palabras o de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. El problema que plantea es si cuando venga el Hijo del hombre podr\u00e1 constatar que los hombres han tomado en serio su llamada a la decisi\u00f3n, si han seguido su invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n y han mantenido una relaci\u00f3n constante con Dios, como la pobre viuda con el juez inicuo. Estamos diciendo que la frase es inseparable de la par\u00e1bola anterior. Y la uni\u00f3n con la par\u00e1bola del juez inicuo y la viuda se halla garantizada por este punte: \u00abaunque les haga esperar, Dios hace justicia prontamente a los elegidos que claman a \u00e9l dia y noche\u00bb (w. 7b. 8a).<\/p>\n<p>\u00fasqueda y salvaci\u00f3n de lo perdido (Lc 19, 10). El logion (el segundo de los espec\u00ed\u00adficos de Lucas) es una s\u00ed\u00adntesis de la obra salv\u00ed\u00adfica del Hijo del hombre. No podemos tener seguridad alguna sobre su origen. Lo que s\u00ed\u00ad puede afirmarse es que estamos ante un t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico important\u00ed\u00adsimo, fruto, sin duda, de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Las palabras de Jes\u00fas, \u00bfdieron pie a dicho t\u00ed\u00adtulo, aunque \u00e9l las pronunciase a nivel perifr\u00e1stico de pronombre personal? La escena -situada en casa de un pecador p\u00fablico, como era Zaqueo- es sin\u00f3nima de la presencia actuante de la gracia. El contenido coincide con la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, que se dirig\u00ed\u00ada a los publicanos, que quiere el arrepentimiento y se sit\u00faa decisivamente en la l\u00ed\u00adnea del amor.<\/p>\n<p>Aunque haya mucho de escenificaci\u00f3n en la presentaci\u00f3n del episodio, su centro de gravedad refleja la misi\u00f3n del Hijo del hombre: el m\u00e1ximo responsable de los hombres cuya palabra fue comprometida por la acogida de Dios.<\/p>\n<p>3. El Hijo del hombre sufriente y resucitado<br \/>\nDesarrollaremos lo indicado en el presente t\u00ed\u00adtulo mediante una exposici\u00f3n somera de las tres predicciones cl\u00e1sicas de la pasi\u00f3n. En su forma actual ninguna de ellas se remonta a Jes\u00fas. Est\u00e1n formuladas con tanta precisi\u00f3n, peculiaridades y detalles que nos obligan a pensar en algo que ya hab\u00ed\u00ada ocurrido y que es presentado como futuro en unas f\u00f3rmulas hechas. Ser\u00ed\u00adan unas predicciones \u00abex eventu\u00bb, es decir, hechas despu\u00e9s de haber ocurrido lo que anuncian. M\u00e1s a\u00fan, expresadas en su forma actual los disc\u00ed\u00adpulos no se hubiesen enterado de nada. La mayor verosimilitud en este terreno nos situar\u00ed\u00ada ante formulaci\u00f3n corta, como la siguiente: \u00abEstad atentos a lo que voy a deciros: El Hijo del hombre ha de ser entregado en poder de los hombres\u00bb (Lc 9, 44).<\/p>\n<p>En cuanto a las predicciones destaquemos lo siguiente: a) Nos ofrecen un cuadro igualmente coincidente con las pretensiones del Jes\u00fas terreno. Estar\u00ed\u00adamos en la trayectoria marcada por Marcos (2, 10. 28: sobre el paral\u00ed\u00adticio y lo referente al s\u00e1bado) en relaci\u00f3n con la identidad del Hijo del hombre; b) Garantizan la conservaci\u00f3n del misterio del Mes\u00ed\u00adas que habla y act\u00faa veladamente (como en Mc 2,10. 28), que se manifiesta veladamente a sus disc\u00ed\u00adpulos; c) La identidad de Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada seguir oculta en Galilea (all\u00ed\u00ad fue pronunciada la primera predicci\u00f3n, Mc 8, 31, y tambi\u00e9n la segunda, Mc 9, 31; la tercera no era una revelaci\u00f3n de la misma porque se hace en el c\u00ed\u00adrculo de los disc\u00ed\u00adpulos (hacia afuera segu\u00ed\u00ada bien guardada la identidad de Jes\u00fas).<\/p>\n<p>.1. Anuncio de la pasi\u00f3n y reacci\u00f3n de Pedro (Mc 8, 31)<br \/>\nExisten razones convincentes para afirmar la verosimilitud de la expresi\u00f3n de Jes\u00fas, lo cual no nos exige admitirla en su total literalidad: llamar \u00absatan\u00e1s\u00bb a Pedro no puede haber sido una invenci\u00f3n cristiana; tambi\u00e9n es probable la existencia de un debate sobre la peligrosidad de subir a Jerusal\u00e9n; digamos lo mismo del ocultamiento de la dignidad de Jes\u00fas mediante el recurso a la expresi\u00f3n \u00abHijo del hombre\u00bb; no es inveros\u00ed\u00admil la localizaci\u00f3n de la escena en Cesarea de Filipo.<\/p>\n<p>El contenido del anuncio es triple: acentuar la dimensi\u00f3n \u00e1nica de Jes\u00fas, inseparable de la confesi\u00f3n de Pedro; destacar el mesianismo , que ense\u00f1a la naturaleza del discipulado de Jes\u00fas e incluye en \u00e9l a sus seguidores; poner de relieve la necesidad de la \u00f3n, como consecuencia de la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Este primer anuncio de la pasi\u00f3n se halla confirmado por otros muy pr\u00f3ximos a \u00e9l. En el contexto de la transfiguraci\u00f3n encuentra su base lo relativo a la resurrecci\u00f3n del Hijo del hombre (Mc 9, 9: s\u00f3lo cuando el Hijo del hombre resucite de entre los muertos podr\u00e1 entenderse lo ocunido en su fase anterior de pasi\u00f3n e incluso algunas acciones significativas de la resurrecci\u00f3n, como era el caso de la transfiguraci\u00f3n. (J. P. METER, Jesus, el nuevo comentario b\u00ed\u00adblico \u00abSan Jer\u00f3nimo\u00bb, pp.1324-1325). La relaci\u00f3n con el tema de la resurrecci\u00f3n aparece casi en el mismo contexto anterior por la intriga que suscit\u00f3 en los disc\u00ed\u00adpulos que Jes\u00fas hablase de la resurrecci\u00f3n: \u00abLe preguntaron diciendo: \u00bfC\u00f3mo dicen los escribas que primero ha de venir El\u00ed\u00adas? El les dijo: Cierto que El\u00ed\u00adas, viniendo primero, restablecer\u00e1 todas las cosas; pero, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 escrito del Hijo del hombre que padecer\u00e1 mucho y ser\u00e1 despreciado? Yo os digo que El\u00ed\u00adas ha venido ya e hicieron con \u00e9l lo que quisieron, como de \u00e9l est\u00e1 escrito\u00bb (Mc 9, 11-13).<\/p>\n<p>La venida de El\u00ed\u00adas, identificado con el Bautista, es recogida aqui con la finalidad de resaltar el paralelismo entre el Bautista y Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El texto paralelo de Mateo (16, 212), siendo la primera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n, menciona al Hijo del hombre:<br \/>\n\u00abDesde entonces comenz\u00f3 Jes\u00fas a manifestar a sus disc\u00ed\u00adpulos que ten\u00ed\u00ada que ir a Jerusal\u00e9n para sufrir mucho de parte de los ancianos, de los pr\u00ed\u00adncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser muerto y al tercer d\u00ed\u00ada resucitar\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas habla de que ten\u00ed\u00ada que subir a Jerusal\u00e9n&#8230; sigue a Marcos con m\u00ed\u00adnimas variantes, por ejemplo Jes\u00fas no ense\u00f1a (como afirma Marcos), sino que comunica.<\/p>\n<p>paralelo de Lucas (9, 22) sigue fielmente a Marcos: No debe excluirse que los disc\u00ed\u00adpulos o los seguidores de Jes\u00fas, ya antes de la pascua, llegasen a la convicci\u00f3n de su mesianidad. Ser\u00ed\u00ada en todo caso una concepci\u00f3n falsa, la com\u00fan de la \u00e9poca, y que Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada corregir:<\/p>\n<p>\u00abEs preciso que el Hijo del hombre padezca mucho, y que sea rechazado de los ancianos y de los pr\u00ed\u00adncipes de los sacerdotes de los escribas, y sea muerto resucite al tercer d\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>En este texto de Lc 9,22 tendr\u00ed\u00adamos dicha correcci\u00f3n en la l\u00ed\u00adnea de Mc 8, 31. La mesianidad de Jes\u00fas no puede separarse de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Hijo del hombre; lo contrario ser\u00ed\u00ada tergiversarla.<\/p>\n<p>La predicci\u00f3n se fundamenta en la \u00abnecesidad\u00bb establecida por Dios. Antes de que dicho imperativo se cumpla, no puede ser anunciada clara y plenamente su mesianidad (v. 21: despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Pedro, Jes\u00fas proh\u00ed\u00adbe que se lo digan a nadie). Y es que, efectivamente, la triple predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n alcanza su finalidad en la resurrecci\u00f3n, pero tiene su fundamento en la necesidad establecida por Dios (= ). A la acci\u00f3n de los sanedritas se contrapone la acci\u00f3n de Dios. Esta se acent\u00faa m\u00e1s en Lucas que en Marcos. En Lucas Jes\u00fas es \u00abel Cristo de Dios\u00bb, acentuando m\u00e1s, mediante la uni\u00f3n del regente y del regido (Dios y Jes\u00fas) el aspecto hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico (Lc 24, 26: \u00ab\u00bfNo era necesario que el Mes\u00ed\u00adas padeciese esto y entrase en su gloria?\u00bb).<\/p>\n<p>Esta trayectoria es la que deben seguir sus disc\u00ed\u00adpulos (Lc 9, 23-27). Sin la realizaci\u00f3n llevada a cabo por Jes\u00fas, ser\u00ed\u00ada incomprensible dicha confesi\u00f3n por parte de los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>.2. Ense\u00f1anza sobre la suerte del Hijo del hombre (Mc 9, 31)<br \/>\nEs la segunda predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n. Su contextualizaci\u00f3n es de gran inter\u00e9s. Tiene lugar entre Cesarea de Filipo (donde ha tenido lugar la confesi\u00f3n de Pedro) y Cafarna\u00fan. Es como el centro de la actividad de Jes\u00fas. \u00abAtravesaban de largo la Galilea\u00bb, que es el lugar de la revelaci\u00f3n o epifan\u00ed\u00ada del Hijo del hombre sufriente, de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas; pero es una revelaci\u00f3n oculta, misteriosa. Los disc\u00ed\u00adpulos han quedado desconcertados y no quer\u00ed\u00adan sembrar el desconcierto entre la gente. El texto no puede ser m\u00e1s significativo: de largo la Galilea queriendo que nadie lo supiese \u00abporque iba ense\u00f1ando\u00bb (Mc 9, 30).<\/p>\n<p>Se supone que la ense\u00f1anza versaba sobre la suerte que iba a correr el Hijo del hombre. Jes\u00fas viaja de inc\u00f3gnito, \u00abse esconde\u00bb en casa (donde reprende a los disc\u00ed\u00adpulos por sus pretensiones) y salieron inmediatamente de Galilea (Mc 10,1). Esto significa: que Marcos, despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Cesarea, no deja aparecer en p\u00fablico ni a Jes\u00fas ni a sus disc\u00ed\u00adpulos; corrige el punto de vista de los disc\u00ed\u00adpulos sobre el mesianismo; ellos participaban de la misma mentalidad que los galileos (por eso se oculta ante ellos, despu\u00e9s de haberse revelado secretamente a los suyos).<\/p>\n<p>Ante la preferencia de los disc\u00ed\u00adpulos por un Mes\u00ed\u00adas triunfalista, se destaca la oposici\u00f3n entre el Hijo del hombre, el Hombre por excelencia, y los hombres que frustran el plan de Dios y optan por la consigna habitual de \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb.<\/p>\n<p>El sentido pleno de la vida entregada es la vida encontrada. La vida-muerte de Jes\u00fas es pionera de todas las dem\u00e1s y determinadora de la direcci\u00f3n que deben tomar. Tiene tanta importancia que el \u00e9xito de la vida-muerte de los dem\u00e1s depende de que hayan sido configurados con la vida-muerte de Jes\u00fas. (D. J. HARRINGTON, Gospel according to , en \u00abThe New Jerome Biblical Commentary\u00bb, pp. 614-615).<\/p>\n<p>El texto paralelo de Mt 17, 22 coincide con el de Marcos, aunque \u00e9ste insiste m\u00e1s en lo negativo, en la muerte, para que resalte m\u00e1s la victoria.<\/p>\n<p>Se acent\u00faa la oposici\u00f3n entre \u00ablos hombres\u00bb, que act\u00faan movidos por los intereses religiosos, teol\u00f3gicos, econ\u00f3micos, pol\u00ed\u00adticos (dictaduras&#8230;) y \u00abel Hombre\u00bb, que sale de s\u00ed\u00ad mismo y considera la entrega de su vida a favor de aquellos a los que es entregado para eliminar sus ego\u00ed\u00adsmos.<\/p>\n<p>El paralelo de Lucas 9, 44, citado literalmente m\u00e1s arriba, habla de la \u00abentrega\u00bb: omite la muerte y la resurrecci\u00f3n. Se acent\u00faa en \u00e9l la misma contraposici\u00f3n entre \u00ablos hombres\u00bb y \u00abel Hombre\u00bb. Los hombres simbolizan la oposici\u00f3n a la causa y al programa del Hijo del hombre.<\/p>\n<p>3.3. \u00f3n exacta del futuro (Mc 10, 33- 34; Mt 20, 17-19; Lc 18, 31-34)<br \/>\nHemos llegado a la tercera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad Jes\u00fas no ense\u00f1a, sino que informa. La multitud de detalles y precisiones concretas apunta a una formulaci\u00f3n pospascual. Es la m\u00e1s apretada y completa s\u00ed\u00adntesis que puede ofrecerse del relato de la pasi\u00f3n. Todos los detalles particulares: entrega (= por Dios) a los sanedritas, condenaci\u00f3n a muerte por las autoridades del consejo supremo, la entrega a los paganos, los ultrajes, los insultos, las ofensas&#8230; pertenecen al relato de la pasi\u00f3n. No es preciso pensar en una tradici\u00f3n particular.<\/p>\n<p>El evangelista ha formulado esta tercera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n como una contrarr\u00e9plica a un falso discipulado, representado en las apetencias de los hijos del Zebedeo y en la reacci\u00f3n de los dem\u00e1s. Dicha contrarr\u00e9plica, formulada posteriormente, se halla sintetizada en la afirmaci\u00f3n sobre la finalidad y objetivo de los seguidores de Jes\u00fas que, a ejemplo del Hijo del hombre, deben pensar en servir a los dem\u00e1s, no en ser servidos por ellos.<\/p>\n<p>Las precisiones particulares mencionadas se hallan reunidas intencionadamente: \u00abIban subiendo a Jerusal\u00e9n: Jes\u00fas caminaba delante, y ellos iban sobrecogidos y le segu\u00ed\u00adan medrosos. Tomando de nuevo a los doce, comenz\u00f3 a declararles lo que iba a sucederle\u00bb (V 32, inmediatamente despu\u00e9s es formulada la tercera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n, que es la que tenemos delante). La intencionalidad apuntada pretende poner de relieve la distancia entre Jes\u00fas y los doce; se acent\u00faa que el camino de Jes\u00fas debe ser tambi\u00e9n el de sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Como la Iglesia vive s\u00f3lo desde \u00e9l y para \u00e9l, se quiere poner de relieve que debe actuar como \u00e9l (esto no lo entendieron los disc\u00ed\u00adpulos; lo dicho en 10, 35- 42 sobre \u00abbeber el c\u00e1liz\u00bb significa correr la misma suerte&#8230; Ellos en cambio pretenden los primeros puestos. Frente a sus ambiciones humanas y pol\u00ed\u00adticas el evangelista destaca acentuadamente la intenci\u00f3n \u00f3gica. En cuanto a la intenci\u00f3n \u00f3gica se pretende comunicar a los lectores cristianos que es Jes\u00fas quien tiene y retiene la iniciativa; que sus enemigos, aparentemente tan fuertes, son en realidad instrumentos de Dios; que Dios act\u00faa como actor principal en el acontecimiento de la pasi\u00f3n; que s\u00f3lo en el seguimiento los disc\u00ed\u00adpulos se hallan en el camino de Jes\u00fas. El sentido del sufrimiento del Mes\u00ed\u00adas se desvela \u00fanicamente ante la obediencia de la fe<br \/>\nLa finalidad cristol\u00f3gica se concentra en un vers\u00ed\u00adculo intencionadamente separado de los que componen la tercera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n: pues el Hijo del hombre ha venido a ser , sino a servir y dar su vida para redenci\u00f3n de muchos (Mc 10, 45). En este texto, probablemente, el Hijo del hombre suplant\u00f3 al \u00abyo\u00bb, como lo demuestra el paralelo de Lucas que parece m\u00e1s original y se referir\u00ed\u00ada al Jes\u00fas terreno (Lc 22, 27).<\/p>\n<p>El motivo de la introducci\u00f3n del v. 45 hay que verlo, desde el punto de vista del evangelista, en todo el contexto: despu\u00e9s de establecer el modo de la vida eclesial (w. 42-44) debe intentar ofrecer la fundamentaci\u00f3n cristol\u00f3gica de su conducta (vv. 43a. 35-40 y 47). El evangelista utiliza el v. 45 motivado por ello. La fundamentaci\u00f3n aludida es ofrecida en una frase confesional cristol\u00f3gica de cu\u00f1o judeocristiano: la muerte de Jes\u00fas como pago-rescate por muchos (1 Tim 2,6; Tit 2, 14; 1 Cor 11, 24-25; 15,3&#8230;). Este pensamiento, importante tambi\u00e9n en la interpretaci\u00f3n central de la Cena, hace referencia a ls 53: el , pago o rescate por la libertad de los esclavos.<\/p>\n<p>El pago, \u00bffue hecho a Satan\u00e1s o a Dios? Es una cuesti\u00f3n bizantina que debe quedar abierta. El significado es claro: el sentido de la muerte de Cristo es la liberaci\u00f3n del pecado y de la muerte (1 Cor 5, 18; Rom 3, 25).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino tan t\u00e9cnico de la interpretaci\u00f3n de su vida como un rescate (= ) dif\u00ed\u00adcilmente puede ser atribuido a Jes\u00fas. Debe tenerse en cuenta -razones de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica aparte- su aislamiento en la tradici\u00f3n. Adem\u00e1s falta en el lugar paralelo de Lc 22, 25-27.<\/p>\n<p>Antes de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (Mc 14, 21) vuelve a ser mencionado el Hijo del hombre sigue su camino. En este momento el texto est\u00e1 centrado en una triple ense\u00f1anza: el cumplimiento de la Escritura (sin que sea mencionada ninguna en particular); el traidor es presentado como un instrumento al servicio del plan divino, pero con grave responsabilidad y culpabilidad; no vale la pena nacer para vivir en oposici\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p>Ya en Getseman\u00ed\u00ad vuelve Jes\u00fas a hablar del Hijo del hombre que es entregado en manos de los pecadores (Mc 14, 41). Aparece de nuevo el tema de la entrega en manos de los pecadores. \u00bfA qui\u00e9n se refiere? Se trata de los dirigentes espirituales del pueblo de Dios, de los representantes de Dios en un sistema religioso caducado. Se trata tambi\u00e9n de los dirigentes pol\u00ed\u00adticos, de los encargados de gobernar la ciudad terrena. Ni a unos ni a otros interesa la causa del Hijo del hombre o su proyecto de promoci\u00f3n del hombre. Va en contra de sus intereses. Y esto responde a la historia de todos los tiempos, pero se inici\u00f3 o, al menos, se denunci\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente en aquel tiempo. Esto significa que el hecho en cuesti\u00f3n est\u00e1 en aquella historia y no simple fruto de la invenci\u00f3n o especulaciones posteriores.<\/p>\n<p>Junto a estas afirmaciones hay que establecer que la formulaci\u00f3n es posterior al suceso, por supuesto. Se remonta a una tradici\u00f3n que se halla recogida en los vers\u00ed\u00adculos siguientes:<\/p>\n<p>\u00abEn verdad os digo que ya no beber\u00e9 el fruto de la vid hasta aquel d\u00ed\u00ada en que lo beba nuevo en el reino de Dios\u00bb (v. 25).<\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas le respondi\u00f3: En verdad te digo que t\u00fa, hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, me negar\u00e1s tres\u00bb (v. 30).<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es que aqu\u00ed\u00ad se ha desarrollado una idea teol\u00f3gica fundamental. que acent\u00faa el pensamiento siguiente: el momento del arresto es la hora de la entrega en manos de los pecadores. Una hora que Dios hab\u00ed\u00ada determinado para llevar a t\u00e9rmino la obra de la consumaci\u00f3n. Algo muy semejante al concepto de \u00abhora\u00bb existente en el evangelio de Juan. Esto equivaldr\u00ed\u00ada a la justificaci\u00f3n de un t\u00ed\u00adtulo como el del Hijo del hombre en este momento.<\/p>\n<p>4. Actividad ultraterrena del Hijo del hombre<br \/>\nLa tercera fase del Hijo del hombre se centra en su actividad de juez.<\/p>\n<p>4.1. En el momento supremo el Hijo del hombre avergonzar\u00e1 (Mc 8, 38: Lc 12, 8; en Mateo \u00abel Hijo del hombre\u00bb es sustituido por el pronombre personal, Mt 10, 32-33) de aquellos que se hayan avergonzado de \u00e9l. Es una referencia a sus falsos seguidores que ser\u00e1n desenmascarados; el Hijo del hombre demostrar\u00e1 que la moneda, aparentemente de reconocido curso legal, es falsa; que el seguimiento de Jes\u00fas era hip\u00f3crita e interesado. Recordemos lo dicho sobre la variabilidad entre el \u00abyo\u00bb y \u00abel Hijo del hombre\u00bb. El Hijo del hombre aparece frecuentemente en las afirmaciones escatol\u00f3gicas de Jes\u00fas en las que \u00e9l se hab\u00ed\u00ada expresado mediante el pronombre personal de primera persona: \u00abYo tambi\u00e9n lo confesar\u00e9&#8230;\u00bb (Mt 10, 32-33), que se convierte en el Hijo del hombre en Mc 8, 38 y en Lc 12, 8. \u00abCuando el Hijo del hombre se siente sobre el trono de su gloria\u00bb (Mt 19, 28), que traduce Mc 10, 29 \u00abpor m\u00ed\u00ad y por el evangelio\u00bb y Lc 18, 29 por \u00abte hemos seguido\u00bb. Por otra parte, el texto de Mt 19, 28 no habla de la epifan\u00ed\u00ada o manifestaci\u00f3n del Hijo del hombre, sino de su se\u00f1or\u00ed\u00ado, del que participar\u00e1n los suyos. \u00bfCu\u00e1l de las expresiones es m\u00e1s natural?<br \/>\nEsta actitud del Hijo del hombre se corresponde con el comportamiento de sus aparentes disc\u00ed\u00adpulos que se han de \u00e9l. Se averg\u00fcenzan de \u00e9l aquellos que han rechazado u ocultado el mensaje de Jes\u00fas porque cuestionar\u00ed\u00ada o pondr\u00ed\u00ada en peligro su posici\u00f3n social y cualquier otro tipo de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>De esta forma establecen una jerarqu\u00ed\u00ada de valores en cuya cima no se encuentra Jes\u00fas o el Hijo del hombre, sino el mismo que habla de ello pero, en realidad, no tiene en \u00e9l, al menos, su \u00faltimo punto de referencia.<\/p>\n<p>4.2. \u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo se manifestar\u00e1 dicha \u00abverg\u00fcenza\u00bb mutua? La respuesta puede ser m\u00faltiple:<\/p>\n<p>\u00abCuando el Hijo del hombre en la gloria del Padre (Mc 8, 38). Dicha gloria significa la manifestaci\u00f3n plena de Dios en el Resucitado. Cuando el reino Dios venga en poder (Mc 9,1), cuya presencia se decide ante el s\u00ed\u00ad o el no a la pertenencia al Reino, ante la fe o aceptaci\u00f3n del mismo o la infidelidad o su rechazo\u00bb. Ver\u00e1n al Hijo del hombre venir en su Reino\u00bb (Mt 16, 28). Se hallar\u00e1n presentes santos \u00e1ngeles (Mc 8, 38) que son los acompa\u00f1antes habituales del Hijo del hombre o de Dios en sus teofan\u00ed\u00adas. Tienen un valor meramente funcional y ornamental.<\/p>\n<p>Ni siquiera la referencia a la gloria de los \u00e1ngeles nos obliga a pensar en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada en el sentido tradicional. Se refiere al juicio personal, a la trayectoria de la vida que se convierte en evaluaci\u00f3n progresiva ante el Maestro que la valora como los ex\u00e1menes parciales, superados los cuales la nota final es ya cuesti\u00f3n de la \u00absecretar\u00ed\u00ada\u00bb. Esto, evidentemente, ser\u00e1 visible para los ojos de la fe.<\/p>\n<p>El texto analizado nos habla, como es l\u00f3gico, del segundo momento o de la \u00faltima evaluaci\u00f3n que mantiene la tensi\u00f3n entre el Hijo del hombre presente-futuro.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no hablaba remitiendo ad calendas graecas lo que era objeto de su predicaci\u00f3n; afirmaba que el futuro se deahora, en la confrontaci\u00f3n personal directa con su palabra (Mc 8, 38). La finalidad de lo afirmado en 9,1 es la misma: el hombre no debe enga\u00f1arse sobre la proximidad acuciante de Dios. Las f\u00f3rmulas de entonces no son repetibles.<\/p>\n<p>El texto paralelo de Mateo (10, 32-33) lo dice as\u00ed\u00ad: \u00abPues a todo el que me confesare delante de los hombres, yo tambi\u00e9n le confesar\u00e9 delante de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos; pero a todo el que me negare delante de los hombres, yo le negar\u00e9 tambi\u00e9n delante de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos\u00bb.<\/p>\n<p>La verg\u00fcenza se traduce aqu\u00ed\u00ad por evaluaci\u00f3n, que estar\u00e1 de acuerdo con las obras realizadas. Y \u00e9stas se hallan determinadas por la calidad del seguimiento (Mt 16, 24: \u00abnegaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, tomar la cruz y seguimiento\u00bb).<\/p>\n<p>La parafernalia de la venida es presentada con \u00ed\u00adsticas apocal\u00ed\u00adpticas, es decir, que la forma y el modo de su venida es presentado con el recurso a especulaciones y representaciones puramente fant\u00e1sticas: venida en \u00ablas nubes\u00bb (Mc 13, 26) significa la pertenencia del Hijo del hombre a la esfera divina. gran gloria es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo de su realeza y condici\u00f3n divina. El gran o la gran potencia significan la posibilidad de comunicar a los hombres una plenitud de vida capaz de superar la muerte.<\/p>\n<p>im\u00e1genes c\u00f3smicas, como sol que se oscurecer\u00e1&#8230; (Mc 13, 24-27 y par.) deben ser tomadas en sentido figurado y no indican por s\u00ed\u00ad mismas ni el final del mundo ni el de la historia. Piensan en otros simbolismos como las referencias a divinidades astrales que son historificados aplic\u00e1ndolos a determinados acontecimientos hist\u00f3ricos, como cambios de poder, de tiran\u00ed\u00adas&#8230; con mayor o menor fortuna algunos autores (J. MATEOS &#8211; E CA-MACHO, Hijo del hombre,ed. el Almendro, 1995, in loco, p. 197). En contraposici\u00f3n a ellos Dios mismo es llamado Potencia. Las estrellas y las potencias son las divinidades paganas o los que persiguen a los que proclaman el evangelio (Mc 13, 9-10).<\/p>\n<p>La visi\u00f3n del del Hijo del hombre (Mt 24, 30) podr\u00ed\u00ada ser un argumento de que el texto es anterior al de Marcos y de que estar\u00ed\u00ada formado bajo la influencia de Dn 7, 13. La palabra para Mateo pertenece al discurso escatol\u00f3gico. El \u00absigno\u00bb no es un fen\u00f3meno luminoso (al estilo del rel\u00e1mpago), ni el Hijo del hombre como tal, sino el pend\u00f3n o la bandera-estandarte para reunir al pueblo de Dios del tiempo \u00faltimo, en alusi\u00f3n a Is 11, 12: \u00abAlzar\u00e1 su estandarte en las naciones, y reunir\u00e1 a los dispersos de Israel, y juntar\u00e1 a los dispersos de Jud\u00e1, de los cuatro confines de la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Es como la convocatoria de los elegidos de Dios. llegada no es \u00fanica; ni tiene lugar a lo largo de la historia, particularmente de la historia personal. Al servicio de estas ideas: que Dios hace los suyos se hallan otras im\u00e1genes, como \u00abgolpearse el pecho\u00bb (Zac 12, 10.12.14), la para despertarlos y reunirlos pertenece tambi\u00e9n al lenguaje apocal\u00ed\u00adptico (1 Tes 4, 16).<\/p>\n<p>Lucas, en el lugar paralelo (21, 27) nos describe la misma realidad con imaginaria id\u00e9ntica. En relaci\u00f3n con Mt 24, 30 \u00fanicamente debe notarse la ausencia del \u00absigno\u00bb.<\/p>\n<p>4.3. En algunos textos la parus\u00ed\u00ada es relacionada con la venida del Hijo del hombre (Mt 24, 27.37.3. Son los \u00fanicos, aunque; indirectamente, se habla del mismo tema en la pregunta que los disc\u00ed\u00adpulos hacen a Jes\u00fas en el mismo cap. de Mateo, v.3b). En relaci\u00f3n con ellos se imponen las siguientes reflexiones: La del re\u00e1mpago: la comparaci\u00f3n con la parus\u00ed\u00ada est\u00e1 en la evidencia, no en lo inesperado y en su repentinidad. La de d\u00ed\u00adas de No\u00e9 quiere poner de relieve la necesidad de la preparaci\u00f3n actual. Los \u00ed\u00adas del Hijo del hombre (expresi\u00f3n propia de Lc 17, 24. 26) hacen referencia a una llamada penitencial. Los d\u00ed\u00adas del Hijo del hombre en la tierra llegar\u00e1n pronto al final; en la crisis venidera los hombres desear\u00ed\u00adan volverse atr\u00e1s, pero entonces ya ser\u00e1 demasiado tarde.<\/p>\n<p>La parus\u00ed\u00ada seg\u00fan los tres textos de Mateo no debe ser entendida en el sentido tradicional. Citamos a continuaci\u00f3n dos textos que afirman lo contrario: \u00abLo mismo vosotros, ten\u00e9is que estar preparados, porque el Hijo del hombre vendr\u00e1 a la hora que menos pens\u00e9is\u00bb (Mt 24, 44). \u00abVelad, pues, y orad en todo tiempo a fin de que teng\u00e1is fuerza para escapar de todas estas cosas que van a suceder y presentaron seguros ante el Hijo del hombre\u00bb (Lc 21, 36; que es muy pr\u00f3ximo al que acabamos de copiar de Mateo).<\/p>\n<p>El contexto de ambos textos es la par\u00e1bola de los siervos vigilantes. Aqu\u00ed\u00ad, ciertamente, subyace la tradici\u00f3n de Jes\u00fas. Marcos (13, 35) transmite una par\u00e1bola paralela; en ella, el que viene, inesperadamente, no es el ladr\u00f3n sino el due\u00f1o de la casa. En Mt 21, 42, \u00abel due\u00f1o de la casa\u00bb se ha convertido en \u00abvuestro Se\u00f1or\u00bb y, de este modo, introdujo a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En el proceso ante el sanedr\u00ed\u00adn tenemos las palabras m\u00e1s coercitivas en el sentido de la identificaci\u00f3n de venida del Hijo del hombre y el final de los tiempos:<br \/>\n\u00ab\u00bfEres t\u00fa el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo del Bendito? Jes\u00fas dijo: Yo soy, y ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo\u00bb (Mc 14, 62).<\/p>\n<p>Se trata de una visi\u00f3n o escenificaci\u00f3n del triunfo que alcanzar\u00e1 aquel que ha sido considerado como blasfemo por los dirigentes espirituales de su pueblo y que, por ello, hab\u00ed\u00ada sido condenado a muerte.<\/p>\n<p>Esta identificaci\u00f3n se halla exigida por la ley del paralelismo. El \u00fanico acto: resurrecci\u00f3n &#8211; exaltaci\u00f3n &#8211; ascensi\u00f3n &#8211; parus\u00ed\u00ada fue separado en dos por la Iglesia: uno perteneciente al pasado, la resurrecci\u00f3n, y otro referente al futuro, su venida sobre las nubes. (C. H. DODD, par\u00e1bolas del Reino, original publicado en 1938, traducido por Cristiandad, p. 101).<\/p>\n<p>tiempo indefinido nunca es signo de consuelo. \u00bfPodr\u00ed\u00ada aducirse como signo de triunfo y de victoria, para los amigos o los enemigos de Jes\u00fas, un acontecimiento tan remoto que nadie se atrever\u00ed\u00ada hoy a calcular los millones de a\u00f1os que tardar\u00ed\u00ada en producirse? Naturalmente que los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas no med\u00ed\u00adan la duraci\u00f3n del tiempo por unidades de mill\u00f3n. No obstante, el acontecimiento al que hace referencia Jes\u00fas obligaba a sus contempor\u00e1neos a pensar en un tiempo m\u00e1s o menos lejano, en un acontecimiento remoto e impredecible, que no pod\u00ed\u00ada servir de consuelo ni de esperanza para nadie, ni para los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas ni para sus enemigos.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed\u00ad est\u00e1 precisamente la contradicci\u00f3n, porque tanto Mateo como Lucas afirman que tendr\u00e1 lugar \u00abdesde ahora\u00bb (Mt 26, 64; Lc 22, 69).<\/p>\n<p>Lo que comienza ahora es el reino de Cristo. Iniciado con su venida \u00aben la plenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4, 4), llega a su perfecci\u00f3n con su \u00absesi\u00f3n a la derecha del Padre y con su venida sobre las nubes del cielo\u00bb. En ellas alcanza su plenitud, su perfecci\u00f3n y la escenificaci\u00f3n m\u00e1s llamativa el reino de Cristo. Las im\u00e1genes hacen referencia a la irrupci\u00f3n del reino de Dios en la historia. En ella Jes\u00fas asume el papel \u00abescatol\u00f3gico\u00bb del Hijo del hombre.<\/p>\n<p>\u00abparus\u00ed\u00ada y el juicio\u00bb. Lo absoluto, lo totalmente otro, ha penetrado en el espacio y en el tiempo. Y as\u00ed\u00ad como el reino de Dios y el Hijo del hombre han llegado, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n ha llegado -sin esperar al cl\u00e1sico fin del mundo y al juicio universal- el juicio existencial, dependiente de la actitud del hombre ante dicha realidad divina y la bienaventuranza.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se reconoce como el Mes\u00ed\u00adas, pero como un Mes\u00ed\u00adas por el tamiz del Hijo del hombre. Esto significa el cambio radical en las esperanzas jud\u00ed\u00adas. Y tambi\u00e9n una amenaza muy seria. Los jueces de Jes\u00fas quedan sometidos al veredicto de Jes\u00fas como juez, en su calidad de Hijo del hombre. Amenaza que va impl\u00ed\u00adcita en el \u00abver\u00e9is\u00bb. Ante la perspectiva de su condenaci\u00f3n, Jes\u00fas manifiesta la certeza de su justificaci\u00f3n-aprobaci\u00f3n por Dios y el rechazo-condenaci\u00f3n de sus condenadores por \u00e9l mismo, en cuanto juez escatol\u00f3gico, en cuanto Hijo del hombre. (R. PESCH, Markus-evangelium, I, en \u00abTheologischer Kommentarzum Neuen Testament\u00bb, Herder, 1977, pp. 437-439).<\/p>\n<p>En cuanto la imaginer\u00ed\u00ada apocal\u00ed\u00adptica, lo anunciado apocal\u00ed\u00adpticamente para el futuro comienza a hacerse realidad en el presente. Pero este presente hist\u00f3rico es incapaz de contener todo el significado de lo absoluto. Por eso, las im\u00e1genes conservan su significado como s\u00ed\u00admbolos de las realidades eternas, las cuales, aunque penetran en la historia, no se agotan nunca en ella. El Hijo del hombre ha venido, viene y seguir\u00e1 viniendo.<\/p>\n<p>Estas formas de futuro son simples acomodaciones de lenguaje. El c\u00f3mputo divino del tiempo no coincide con el de la cronolog\u00ed\u00ada humana. En Dios no hay un antes ni un despu\u00e9s. Lo mismo ocurre con la venida del Hijo del hombre en las nubes del cielo \u00aba partir de ahora\u00bb. Vino, viene y vendr\u00e1. Y esta venida permanente coincide con el \u00abhoy\u00bb de Dios, se cronologuiza y se personaliza en el encuentro del hombre con \u00e9l, y en su actitud y opci\u00f3n por \u00e9l o en su contra.<\/p>\n<p>El juicio final o el tiempo \u00faltimo es intemporal. Se temporaliza en el decurso del devenir humano y de la historia individual. Lo \u00fanico seguro anunciado por Jes\u00fas en esta cuesti\u00f3n es la venida del reino de Dios. Las formas de su venida y el cu\u00e1ndo de la misma son presentadas recurriendo al m\u00f3dulo de las realidades humanas. Jes\u00fas, con su presencia y con todo lo que ella significa, incluida su resurrecci\u00f3n, convirti\u00f3 en realidad el mundo nuevo, el reino de Dios. Una posibilidad de gracia o juicio, de bienaventuranza o desdicha, dependientes de la actitud del hombre ante el Reino.<\/p>\n<p>Lo que no se puede controlar en la historia por los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos es representado como un acontecimiento futuro mediante descripciones simb\u00f3lico-apocal\u00ed\u00adpticas. Estas son siempre funcionales. Se hallan al servicio de la realidad que ellas manifiestan y o significan.<\/p>\n<p>Entre otros posibles proverbios, el m\u00e1s importante es la \u00f1al de Jon\u00e1s (Lc 11, 30; Mt 12, 29-40; Mc 8, 11). La \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb ad\u00faltera e infiel deber\u00ed\u00ada haber reaccionado como los ninivitas. El Hijo del hombre deb\u00ed\u00ada haber significado para sus contempor\u00e1neos lo que Jon\u00e1s fue para los ninivitas: una palabra que revolucionase su vida y su conducta. M\u00e1s a\u00fan, la parus\u00ed\u00ada-venida de Jes\u00fas posterior a la pascua deber\u00ed\u00ada haber significado un nuevo aldabonazo para sus conciencias.<\/p>\n<p>5. El Hijo del hombre, el Hombre y los hombres<br \/>\nEste \u00faltimo punto tiene la finalidad de armonizar las tres realidades apuntadas. El Hijo del hombre, figura humano-celeste, es el Hombre por excelencia, que atrae hacia s\u00ed\u00ad e incluye en su figura a los hombres, no s\u00f3lo como modelo para ellos sino como impulsor de su plena realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n del reino de Dios y el anuncio de su proximidad-presencia constituyen el centro de gravedad de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Ahora bien, como este tema apenas se halla unido en la tradici\u00f3n antigua con el Hijo del hombre, la conclusi\u00f3n es que esta figura era desconocida para Jes\u00fas y que pertenece a la elaboraci\u00f3n dogm\u00e1tica de la comunidad. Esta alternativa se halla confirmada por el planteamiento que hacen otros autores: \u00ab&#8230;en el estrato m\u00e1s antiguo de la tradici\u00f3n no existe conexi\u00f3n entre el reino de Dios y el Hijo del hombre. Un resultado que es tanto m\u00e1s soprendente cuanto que en el texto de Dn 7, 13- 27 ambos conceptos est\u00e1n unidos\u00bb (H. CONZELMANN, JeChristus, en RGG, III, col. 630-631).<\/p>\n<p>5.1. Jes\u00fas es Hijo del hombre lo mismo que es Reino. Esta proporcionalidad implica la inseparabilidad de ambas realidades. M\u00e1s a\u00fan, imposibilidad de su existencia sin la figura de Jes\u00fas. El Hijo del hombre no es un s\u00ed\u00admbolo alternativo ni un duplicado del Reino. Nace realmente de la confrontaci\u00f3n de Jes\u00fas con el ambiente jud\u00ed\u00ado receloso y hostil que critica sus pretensiones de hacer presente y activo con sus opciones y sus palabras anticonformistas el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios. \u00bfQui\u00e9n se imagina que es? \u00c2\u00a1Uno que s\u00f3lo encuentra seguidores entre los pecadores y publicanos!<br \/>\nJes\u00fas responde a estas insinuaciones cr\u00ed\u00adticas sobre el hombre (el nash, arameo) remitiendo al juicio de Dios, ya que ese \u00abhombre\u00bb es el que anuncia e inaugura el reino de Dios. Por eso mismo, el que ya ahora se decide en favor o en contra de Jes\u00fas decide tambi\u00e9n el \u00e9xito o el fracaso de su destino ante Dios. El reino de Dios al final se realiza como juicio irrevocable de ruina o de salvaci\u00f3n en relaci\u00f3n con las decisiones tomadas aqu\u00ed\u00ad y ahora frente al anuncio y la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00admbolo del Hijo del hombre expresa la urgencia y la seriedad de la llamada que resuena en la proclamaci\u00f3n del reino de Dios por medio de las palabras y de las tomas de posici\u00f3n de Jes\u00fas. Ning\u00fan hombre puede sustraerse a esa decisi\u00f3n que el Hijo del hombre, futuro delegado del juicio de Dios, anticipa ya desde ahora en la historia humana (R. FABRIS, Jes\u00fas de . Historia e interpretaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, 1985, 200-201).<\/p>\n<p>5.2. Jes\u00fas es el Hijo del hombre lo mismo que es el Reino. El es autor de ambas realidades tanto en su fase fundante o constituyente como en su desarrollo hasta alcanzar la consumaci\u00f3n. La novedad parad\u00f3jica de la vida de Jes\u00fas, el instaurador del Reino, criticado y condenado por los hombres, es lo que hace explotar todo el amasijo de viejos modelos religiosos y culturales y producir nuevos s\u00ed\u00admbolos para fundamentar y expresar una relaci\u00f3n distinta con Dios y entre los hombres. Uno de los s\u00ed\u00admbolos, generador de nuevos significados para el vivir humano, es el Hijo del hombre.<\/p>\n<p>Ni un simple equ\u00ed\u00advoco ling\u00fc\u00ed\u00adstico, ni la esperanza escatol\u00f3gica de las comunidades primitivas, ni la exaltaci\u00f3n carism\u00e1tica de los disc\u00ed\u00adpulos, pueden explicar la novedad y el dinamismo espiritual que encierra esta figura simb\u00f3lica, con la que Jes\u00fas expresa su \u00faltima esperanza, una esperanza que se desarrolla hist\u00f3ricamente entre el anuncio del reino de Dios y el camino hacia la muerte. El Hijo del hombre, solidario en la fragilidad y en su impotencia con la condici\u00f3n moral de todos los hombres, se revela en Jes\u00fas crucificado, resucitado por Dios en su identidad definitiva como part\u00ed\u00adcipe de la gloria y del poder de Dios. Esta toma de conciencia, expl\u00ed\u00adcita y cumplida, es la que los disc\u00ed\u00adpulos expresan despu\u00e9s de la pascua cuando aplican a Jes\u00fas el t\u00ed\u00adtulo de Hijo del hombre y releen sus palabras como anuncios prof\u00e9ticos de su \u00abvenida\u00bb en la gloria. (Remitimos de nuevo a R. FABRIS, pp. 201-202).<\/p>\n<p>5.3. Jes\u00fas es presente y futuro, lo mismo que lo son el Hijo del hombre y el Reino; modesta, insignificante, casi invisible en su primera fase y magnanimidad en el tiempo de su exaltaci\u00f3n y gloria. El Hijo del hombre y el Reino son dos \u00abs\u00ed\u00admbolos en tensi\u00f3n\u00bb, que los hace particularmente cercanos.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n entre el Reino humilde e insignificante en sus comienzos, como la mostaza, el fermento&#8230; y su desarrollo inmensamente desproporcionado, constituye su din\u00e1mica esencial. Es la ley del Reino. La alternativa del Reino como realidad \u00abpresente-futura\u00bb se resuelve admitiendo que Jes\u00fas parte de la apocal\u00ed\u00adptica. De ah\u00ed\u00ad el aspecto y las afirmaciones de futuridad.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l supera el car\u00e1cter apocal\u00ed\u00adptico traslad\u00e1ndolo al terreno de la existencia. De este modo surge la relaci\u00f3n entre presencia y futuridad \u2014desde su aspecto existencial\u2014 de tal modo que el Reino se hace comprensible y asequible en sus palabras, en la conducta y en la presencia misma de Jes\u00fas. Y de este modo las afirmaciones futuras y presentes alcanzan, desde el punto de vista de la salud-salvaci\u00f3n ofrecida hoy un sentido unitario: el tiempo en cuanto ha llegado al final; lo que nos queda es espacio para la penitencia. As\u00ed\u00ad desaparece la preocupaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica acerca del tiempo del encuentro presente o futuro (H. CONZELMANN, art. ., col. 914-915).<\/p>\n<p>5.4. Jes\u00fas es presencia de Dios, lo mismo que el Hijo del hombre y que el reino de Dios. decisiva y decisoria. El hombre juega su suerte por su actitud ante ella en la medida en que dicha presencia se hace cognoscible para el hombre. Tanto el anuncio del Reino como el Hijo del hombre son llamadas envolventes. La orientaci\u00f3n humana de la vida se ve desorientada por una posibilidad nueva que la cambia y puede terminar en una alternativa: seguir la orientaci\u00f3n primera, seg\u00fan la cual ha caminado el hombre hasta ahora, o reorientarse de nuevo teniendo en cuenta las nuevas posibilidades ofrecidas por las par\u00e1bolas o por la palabra de Jes\u00fas en general o ante el anuncio del Hijo del hombre.<\/p>\n<p>El principio fundamental \u00abreorientador\u00bb se centra en la decisi\u00f3n humana y el consiguiente juicio divino que se realizan en el tiempo presente, en la vida de cada d\u00ed\u00ada. tiempo futuro es \u00e9ste, presente. El tiempo \u00faltimo o el \u00faltimo d\u00ed\u00ada llega cuando se pasa la \u00faltima hoja del calendario de nuestros d\u00ed\u00adas. Lo que normalmente entendemos por \u00abjuicio \u00faltimo\u00bb lo estamos realizando a diario en el marco de la existencia concreta, como los criados vigilantes que, por serlo, son declarados bienaventurados (Mc 13, 32- 37; Mt 25, 21.23. 26). El tribunal ante el cual debemos dar raz\u00f3n y explicaci\u00f3n de nuestros actos est\u00e1 colocado en el interior de nuestra conciencia. Este principio desorientador y reorientador es la tarea esencial del Reino y la del Hijo del hombre. Tanto el uno como el otro tienen la finalidad de sacudir con fuerza al hombre para obligarlo, sin coacci\u00f3n, a la decisi\u00f3n ante las nuevas posibilidades abiertas por las dos realidades mencionadas que, en el fondo, son la misma. (FELIPE F. RAMOS, Reino en Par\u00e1bolas, Salamanca, 1996, p. 98).<\/p>\n<p>6. Nueva presentaci\u00f3n del Hijo del hombre<br \/>\nEs la que nos ofrece el cuarto evangelio. La identidad com\u00fan con los sin\u00f3pticos se centra en que unos y otros hablan de \u00e9l para designar a la persona enviada por Dios a nuestro mundo para redimir al hombre; en ambos bloques el t\u00ed\u00adtulo aparece exclusivamente en labios de Jes\u00fas; las influencias o reminiscencias son inegables; coinciden en la necesidad de que el Hijo del hombre tiene que pasar por serias dificultades, incluida la muerte, por fidelidad a la voluntad de Dios, y tanto este aspecto como el de la cruz son importantes en ambos, al par que muy distintos.<\/p>\n<p>6.1. Hijo del hombre unificado en sus distintas fases. En el Hijo del hombre jo\u00e1nico no existen los tres per\u00ed\u00adodos diferenciadores de su actividad, que caracterizan a los sin\u00f3pticos. M\u00e1s aun, en el evangelio de Juan no encontramos vestigio alguno de crecimiento, de su crecimiento hasta llegar a la madurez que tendr\u00ed\u00ada lugar en su parus\u00ed\u00ada o segunda visita en la que aparece claramente destacado su se\u00f1or\u00ed\u00ado \u00fanico. S\u00f3lo en ese momento se presenta como el Juez soberano ante cuya presencia, examen y decisi\u00f3n son convocados todos los hombres de todos los tiempos. En el evangelio de Juan no tenemos siquiera relatos de la infancia, ni asombro alguno ante el crecimiento del Ni\u00f1o en edad, sabidur\u00ed\u00ada y gracia ante Dios y ante los hombres.<\/p>\n<p>Desde el primer texto en que aparece el Hijo del hombre hasta el \u00faltimo todos nos presentan la misma magnitud divina en perfecta uni\u00f3n e \u00ed\u00adntimo consorcio con Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Como anticipo de la \u00abnovedad\u00bb mencionada ofrecemos a continuaci\u00f3n un elenco cuantitativo de los pasajes en que el cuarto evangelio recurre a la expresi\u00f3n Hijo del hombre: 1\u00c2\u00b0) Jes\u00fas promete a sus disc\u00ed\u00adpulos que ver\u00e1n el cielo abierto y a los \u00e1ngeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre (1, 51). El Hijo del hombre equivale aqu\u00ed\u00ad a la meta hacia la que caminan los disc\u00ed\u00adpulos, 2\u00c2\u00b0) En 3,13 afirma el evangelista que \u00abNadie sube al cielo sino el que baj\u00f3 del cielo, el Hijo del hombre que est\u00e1 en el cielo\u00bb. Estas complejas palabras contestan probablemente a la pregunta sobre qui\u00e9n puede subir al cielo; 3\u00c2\u00b0) La tercera menci\u00f3n del Hijo del hombre le presenta siendo \u00abelevado\u00bb como lo fue la serpiente levantada por Mois\u00e9s a modo de estandarte en el desierto, \u00abpara que todo el que creyere en \u00e9l tenga la vida eterna\u00bb. La vida que tiene el Hijo le ha sido concedida por el Padre que \u00able dio tambi\u00e9n poder de juzgar por cuanto que \u00e9l es el Hijo del hombre\u00bb (3, 14-15; es la cuarta vez que es mencionado el Hijo del hombre); 5\u00c2\u00b0) El hombre debe procurarse no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna, el que el Hijo del hombre os da, porque Dios Padre le ha sellado con su sello (6,27); 6\u00c2\u00b0) La posesi\u00f3n de la vida eterna depende de comer y beber la carne y la sangre del Hijo del hombre (6, 53); 7\u00c2\u00b0) Jes\u00fas asegura que el Hijo del hombre volver\u00e1 a subir donde estaba antes (6, 62); si le vieran subir alli, mediante la fe, desaparecer\u00ed\u00ada el esc\u00e1ndalo que ha surgido de exponer sus pretensiones de \u00abser de arriba\u00bb. 8\u00c2\u00b0) La categor\u00ed\u00ada divina del Hijo del hombre es afirmada en una de las frases m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles de todo el evangelio: \u00abCuando levant\u00e9is en alto al Hijo del hombre, entonces conocer\u00e9is que yo soy, y que no hago nada de m\u00ed\u00ad mismo sino que, seg\u00fan me ense\u00f1\u00f3 el Padre, as\u00ed\u00ad hablo\u00bb (8, 28). 9\u00c2\u00b0) Jes\u00fas provoca la fe del ciego de nacimiento en el Hijo del hombre y, ante su pregunta, se identifica con \u00e9l (9, 35). El Hijo del hombre es identificado por el ciego de nacimiento curado con el Mes\u00ed\u00adas y desea saber qui\u00e9n es para creer en \u00e9l. 10\u00c2\u00b0) La respuesta desconcertante dada por Jes\u00fas a Felipe y Andr\u00e9s cuando le pidieron que recibiese en audiencia a unos griegos que quer\u00ed\u00adan verle, deja de serlo si entendemos lo que significa el verbo \u00abglorificar\u00bb: \u00abHa llegado la hora en que el Hijo del hombre ser\u00e1 glorificado\u00bb (12, 23). 11\u00c2\u00b0) Ante la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la elevaci\u00f3n del Hijo del hombre la gente pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es ese Hijo del hombre?\u00bb (12, 34). La pregunta le es hecha a Jes\u00fas desde las expectativas jud\u00ed\u00adas sobre un Mes\u00ed\u00adas glorioso y en modo alguno sufriente. 12\u00c2\u00b0) Cuando sali\u00f3 Judas del Cen\u00e1culo Jes\u00fas pronunci\u00f3 estas palabras: \u00abAhora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios ha sido glorificado en \u00e9l. Si Dios ha sido glorificado en \u00e9l, Dios tambi\u00e9n lo glorificar\u00e1 a \u00e9l, y le glorificar\u00e1 en seguida\u00bb (13, 31-32). Cinco frases y otras tantas repeticiones del verbo \u00abglorificar\u00bb aplicado en pasado y en futuro al Hijo del hombre y a Dios. Esto significa que la ida de Jes\u00fas a la muerte es su glorificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Terminamos este apartado remitido al t\u00ed\u00adtulo del mismo. Desde la preexistencia hasta la glorificaci\u00f3n, a lo largo de su existencia entre nosotros, de su presencia operante en sus palabras y en sus hechos, el cuarto evangelio la misma figura del Hijo del hombre en la que Dios se dio cita con el hombre, la revelaci\u00f3n definitiva de Dios. Quien cree en \u00e9l tiene por ello la vida eterna (F. Hahn).<\/p>\n<p>.2. El Hijo del hombre como Revelador del Padre. El t\u00ed\u00adtulo de Revelador no es dado nunca a Cristo en el cuarto evangelio. Sin embargo es el que mejor expresa su identidad. Esta afirmaci\u00f3n es perfectamente aplicable al Hijo del hombre. El Hijo, en su calidad de ser humano, en cuanto persona humana, en cuanto Hijo del hombre vive siempre unido con su Padre de tal modo que su ser y quehacer es el espejo perfecto en el que el Padre se manifiesta.<\/p>\n<p>Esta unidad en el ser y en el actuar la autoexpresa Jes\u00fas en la c\u00e9lebre frase de 1, 51\/ Gen 28,12. En el Hijo del hombre se ha manifestado la realidad divina. En su vida y en su muerte se realiza.<\/p>\n<p>subida y bajada de los \u00e1ngeles sobre el del hombre (Gen 28, 12) significa que Dios est\u00e1 presente en \u00e9l, que su persona es el lugar donde Dios se manifiesta y se comunica a los hombres. Jes\u00fas es el nuevo Betel, la nueva \u00abcasa de Dios\u00bb (X. LE\u00ed\u201cN &#8211; DUFOUR, del evangelio de Juan, in loco). El intercambio continuo entre el cielo y la tierra indica que \u00e9l es la revelaci\u00f3n de Dios y esto lo ver\u00e1n los disc\u00ed\u00adpulos poco a poco a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>Juan quiere que, desde el primer momento, el lector se fije en la plena revelaci\u00f3n que tendr\u00e1 lugar al fin de la vida de Jes\u00fas. (H. VAN DEN BUSSCHE, en su comentario al evangelio de Juan).<\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas ante la sorpresa de la gente por sus palabras la elevaci\u00f3n del Hijo del hombre (12, 3) sit\u00faa tambi\u00e9n al Hijo del hombre en el terreno de la revelaci\u00f3n: el caminar en la luz es lo opuesto a caminar en las tinieblas, en la oposici\u00f3n a la voluntad de Dios. El es la luz, es decir, la salud reveladora en medio de las tinieblas. Se est\u00e1 utilizando el concepto dualista de la revelaci\u00f3n (J. BECKER, comentario al cuarto evangelio, in loco).<\/p>\n<p>6.3. Hijo del hombre juez. Este aspecto del Hijo del hombre es la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s acusada de esta figura en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada. En este sentido pas\u00f3 a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. De ah\u00ed\u00ad la precisi\u00f3n que le es a\u00f1adido: el \u00abapocal\u00ed\u00adptico\u00bb Hijo del hombre. El evangelio de Juan recoge este eco fundamental pero, como es habitual en \u00e9l, lo joaniza. Desde luego que es juez porque es el Hijo del hombre. El texto no puede ser m\u00e1s claro (5, 27). Pero lo es de distinta manera.<\/p>\n<p>El punto de partida para el cuarto evangelio es doble: la \u00f3n del mensaje de Jes\u00fas y la consiguiente actualizaci\u00f3n de lo que en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada se esperaba para el fin de los tiempos. El tiempo \u00faltimo es \u00e9ste. La visi\u00f3n del Hijo del hombre no se diversifica en per\u00ed\u00adodos de actividad diversa. Su misi\u00f3n coincide con su parus\u00ed\u00ada y viceversa, la parus\u00ed\u00ada es la realizaci\u00f3n de su misi\u00f3n. Esto es lo que hace que el juicio y la vida, el Juez y el dador de la vida aparezcan yuxtapuestos.<\/p>\n<p>El evangelista utiliza al Hijo del hombre como medio para armonizar de alguna manera la escatolog\u00ed\u00ada tradicional, vinculada al \u00abapocal\u00ed\u00adptico\u00bb Hijo del hombre, y la escatolog\u00ed\u00ada existencial, vivencial, realizada ya en parte aunque caminando todav\u00ed\u00ada hacia la consumaci\u00f3n. Y lo hace desapocaliptizando dicha figura y personaliz\u00e1ndola en la actitud de cada hombre ante ella. (E E RAMOS, Hijo del hombre el Reino&#8230;).<\/p>\n<p>.4. El Hijo del hombre como mediador. El Hijo del hombre es el revelador, el juez y el mediador, aparte de otras posibles resonancias implicadas en dicho t\u00ed\u00adtulo. Queremos subrayar aqu\u00ed\u00ad, antes de desarrollar este nuevo aspecto, que cada una de las acentuaciones que definen al Hijo del hombre no es del todo separable ni independiente de las otras. No constituyen compartimentos estancos ni autonom\u00ed\u00adas absolutas. M\u00e1s bien lo contrario. Los distintos aspectos existentes bajo un denominador com\u00fan, como el del Hijo del hombre, se hallan interrelacionados y cada uno de ellos se halla ya presente en los otros. La \u00abmediaci\u00f3n\u00bb del Hijo del hombre se halla impl\u00ed\u00adcita en su categor\u00ed\u00ada de revelador, por ejemplo, y no menos incluida en la de juez. Esto no obstante queremos detenernos en su aspecto de \u00abmediador\u00bb.<\/p>\n<p>Etimol\u00f3gicamente la expresi\u00f3n \u00abhijo del hombre o hijo de hombre\u00bb significa un miembro de la familia humana. Este es el punto de partida para hablar del Hijo del hombre como mediador. Presentar al Hijo del hombre como mediador significa afirmar que es el unificador de dos realidades distintas. Ya hemos hecho referencia a la primera: la familia o la raza humana; la realidad de abajo; aquella a la que nosotros pertenecemos y en la que vivimos.<\/p>\n<p>Por contraposici\u00f3n, la otra debe ser la de arriba, a la que nosotros no tenemos acceso, la realidad de Dios. La imagen de los \u00e1ngeles subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre expresa dicha mediaci\u00f3n o unificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles no son los seres personales a los que est\u00e1 acostumbrada nuestra consideraci\u00f3n. Son figuras funcionales representativas del mundo divino. Este mismo ya se halla expresado tambi\u00e9n en el mismo t\u00ed\u00adtulo que, adem\u00e1s de indicar la realidad humana, contiene tambi\u00e9n la divina simbolizada en el contenido que a dicho t\u00ed\u00adtulo hab\u00ed\u00ada dado la apocal\u00ed\u00adptica. La apertura del cielo tiene la finalidad de hacer visible, asequible, participable una realidad de la que el hombre tiene una cierta a\u00f1oranza, una precomprensi\u00f3n, pero que, para \u00e9l, resulta inasequible, inalcanzable, por mucho inter\u00e9s y esfuerzo que ponga en acercarse a ella<br \/>\nEl cielo abierto indica que la realidad descrita se ha hecho visible, asequible, alcanzable, participable. En el Hijo del hombre se une lo humano y lo divino, lo visible y lo invisible, lo perfectible y lo perfecto, lo inmanente y lo trascendente, lo temporal y lo eterno, el hombre y Dios.<\/p>\n<p>El Hijo del hombre es un t\u00ed\u00adtulo totalmente dependiente de la encarnaci\u00f3n. Algunos autores como O. Culmann y C. Golpe sugieren que Jn 1, 14: Logos se carne, es una posible referencia al Hijo del hombre y F. M. Braun explica la relaci\u00f3n entre el Logos y el Hijo del hombre. Cuando el Logos se hizo carne se hizo Hijo del hombre. El punto culminante de la revelaci\u00f3n y del juicio tuvo lugar en la cruz. Despu\u00e9s de la glorificaci\u00f3n del Hijo del hombre en la \u00abelevaci\u00f3n\u00bb a la cruz el t\u00ed\u00adtulo ya no tiene ulterior significado en Juan. (La cita tomada de F. J. Moloney, en Johannine Son of Man, p. 213, hace referencia a los art\u00ed\u00adculos u obras de los autores citados: O. Cullmann, en su cristolog\u00ed\u00ada; el art\u00ed\u00adculo de C.Colpe, en la obra que citaremos al final, y la obra de E J. BRAUN, Mes, Logos et Fils de l7iomme).<\/p>\n<p>El Hijo del hombre es, por tanto, en el cuarto evangelio, el Hijo o el Hijo de Dios que encuentra a los hombres en Jes\u00fas de Nazaret, el Jes\u00fas .de Nazaret terreno, y de este modo posibilita la comunicaci\u00f3n necesaria con el mundo celeste. Juan ha subordinado conscientemente este t\u00ed\u00adtulo apocal\u00ed\u00adptico al del Hijo de Dios y a la cristolog\u00ed\u00ada del Enviado.<\/p>\n<p>Teniendo esto en cuenta, el Hijo del hombre no es en modo alguno sin\u00f3nimo de hombre ni la representaci\u00f3n del pueblo de Dios del A.T., sino el Dios preexistente, celeste, que descendi\u00f3 a la esfera humana de las tinieblas y de la mentira, que llama a los suyos a la filiaci\u00f3n divina y que despu\u00e9s de una corta actividad salv\u00ed\u00adfica, sin haber estado separado ni un momento del mundo celeste, vuelve de nuevo a su reino de gloria y entonces recibe a los renacidos, a los que han sido trasladados al mundo divino por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, definitivamente en las moradas o habitaciones celestes que el Padre les ha preparado.<\/p>\n<p>.5. El hijo del hombre como universal. Comenzamos este \u00faltimo desarrollo recordando un p\u00e1rrafo ya escrito a prop\u00f3sito del texto de 1, 51: \u00ablos \u00e1ngeles que suben y bajan sobre el Hijo del hombre\u00bb. Partiendo de \u00e9l afirmamos,y ahora repetimos, que la realidad descrita se ha hecho visible, asequible, alcanzable, participable. En el Hijo del hombre se une lo humano y lo divino, lo visible y lo invisible, lo perfectible y lo perfecto, lo inmanente y lo trascendente, lo temporal y lo eterno, Dios y el hombre.<\/p>\n<p>Entre estos extremos se debati\u00f3 el Hijo del hombre. Y logr\u00f3 armonizarlos en su persona. Entre estos extremos nos debatimos nosotros, \u00bfc\u00f3mo lograr armonizarlos?<br \/>\nNo olvidemos que fue la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas la que resucit\u00f3 el pasado de Jes\u00fas. Sin ella Jes\u00fas de Nazaret no hubiese alcanzado la categor\u00ed\u00ada que le confiere la fe cristiana. No hubiese llegado a ser el Hijo del hombre sin su resurrecci\u00f3n. Y esto no contradice lo que hemos llamado la joanizaci\u00f3n del Hijo del hombre por el cuarto evangelio. El Hijo del hombre jo\u00e1nico realiza en el presente lo que el Hijo apocal\u00ed\u00adptico del hombre ejerc\u00ed\u00ada en los sin\u00f3pticos y en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada. Pero la joanizaci\u00f3n es una anticipaci\u00f3n, una epifan\u00ed\u00ada prol\u00e9ptica, una retroyecci\u00f3n al presente de una realidad futura, una ulterior reflexi\u00f3n jo\u00e1nica de la teolog\u00ed\u00ada cristiana primitiva sobre el Hijo del hombre. Ulterior reflexi\u00f3n convertida en una retroyecci\u00f3n del futuro al pasado (H. van denBussche). > hijo de Dios; filiaci\u00f3n; padre.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; C. COLPE, &#8216;O ui\u00f3s tou anthropou, en TWzNT; G. VERMES, \u00fas el jud\u00ed\u00ado, Atajos, 1994; J. D. CROSSAN, \u00fas. Vida de un campesino jud\u00ed\u00ado, Cr\u00ed\u00adtica, 1994; J. MATEOS &#8211; F. CAMACHO, Hijo del hombre, De. el Almendro, 1995; FELIPE F. RAMOS, Hijo del hombre y el Reino. &#8211; El Hijo del hombre en el cuarto evangelio, en Studium Legionense, 1998-1999. La \u00abfigura\u00bb del Hijo del hombre, en Naturaleza Gracia, 1998.<\/p>\n<p>F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Expresi\u00f3n ambigua de usos distintos en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Hijo del hombre es la traducci\u00f3n del arameo bar emash y del hebreo bem adam; sem\u00e1nticamente indica un \u00abhombre\u00bb, un ser que pertenece a la raza humana.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento se usa a menudo este nombre en el libro de Ezequiel, donde el profeta es llamado hasta 93 veces por Yahveh con la expresi\u00f3n \u00abhijo de hombre\u00bb; en este contexto significa simplemente un \u00abhombre&#8217;. El uso peculiar de esta expresi\u00f3n como se encuentra en el libro de Daniel exige una explicaci\u00f3n distinta. En Dn 7 13- 14 se dice: \u00abSegu\u00ed\u00ada yo contemplando estas visiones nocturnas y vi venir sobre las nubes a alguien semejante a un hijo de hombre; se dirigi\u00f3 hacia el anciano y fue conducido por \u00e9l. Se le dio poder, gloria y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le serv\u00ed\u00adan, Su poder es eterno y nunca pasar\u00e1, y su reino jam\u00e1s ser\u00e1 destruido \u00ab. Este texto ha recibido diversas interpretaciones y hasta hoy no es posible se\u00f1alar una soluci\u00f3n definitiva. El problema sobre la interpretaci\u00f3n del \u00abhijo de hombre&#8217; toca diversos problemas :\u00bfqui\u00e9n es?, \u00bfes un individuo o una colectividad?, \u00bfcu\u00e1l es su misi\u00f3n?, \u00bfde qu\u00e9 modo se relaciona este texto con el contexto m\u00e1s amplio? La cr\u00ed\u00adtica, de todos modos, puede ofrecer estos resultados; el personaje de la visi\u00f3n tiene un valor simb\u00f3lico: adem\u00e1s, es representativo de una realidad m\u00e1s amplia y compleja. La teor\u00ed\u00ada de la corporate persomality es la que mejor puede explicar el enigma: el \u00abhijo de hombre&#8217; de Daniel no puede reducirse ni a un individuo ni a una colectividad, sino que indica una personalidad colectiva. Con el personaje de esta visi\u00f3n se desea expresar la esperanza mesi\u00e1nica que nunca hab\u00ed\u00ada fallado en medio del pueblo y que en este per\u00ed\u00adodo, caracterizado por la perspectiva escatol\u00f3gica, asume las facciones de aquel que vendr\u00e1 a establecer el reino de Yahveh. Las caracter\u00ed\u00adsticas de la gloria, poder, juicio, que se describen, a\u00f1aden a la figura del mesianismo que ya se ten\u00ed\u00ada anteriormente la connotaci\u00f3n de la gloria escatol\u00f3gica que hasta ahora no estaba presente en los textos.<\/p>\n<p>Para el Nuevo Testamento, esta expresi\u00f3n asume un car\u00e1cter todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante y definitivo. Aparece s\u00f31o en los evangelios (exceptuando algunas citas del Apocalipsis, Hebreos y Hechos) en 82 ocasiones. Y solamente en labios de Jes\u00fas. Algunas observaciones de orden cr\u00ed\u00adtico permiten destacar lo siguiente:<\/p>\n<p>1. Los textos presentan una simple transliteraci\u00f3n del arameo hasta tal punto que, en contra de toda regla, insertan un doble art\u00ed\u00adculo en el griego, que obliga a traducir \u00abel hijo del hombre&#8217; para expresar ulteriormente la idea del determinativo.<\/p>\n<p>2. Todos los textos relacionados con esta expresi\u00f3n se pueden reducir a tres categor\u00ed\u00adas: a) el ministerio en la tierra del hijo del hombre; b) su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n; c) su gloria escatol\u00f3gica y el retorno correspondiente al final de los tiempos.<\/p>\n<p>3. Se nota adem\u00e1s un uso diferenciado. En algunos casos esta expresi\u00f3n indica s\u00f3lo \u00abun hombre&#8217;, mientras que en otros se convierte en un verdadero t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico; en otros casos, al menos 37 veces, el pronombre personal ha sido sustituido por el t\u00ed\u00adtulo y esto hace optar por el car\u00e1cter arcaico de los textos con el pronombre.<\/p>\n<p>4. En 13 casos en los que se usa \u00abhijo del hombre\u00bb no se tiene ning\u00fan cotejo fuera de la expresi\u00f3n, que ha entrado entonces directamente en los evangelios desde su origen.<\/p>\n<p>Estas observaciones permiten orientamos ya hacia un fuerte car\u00e1cter arcaico de esta expresi\u00f3n. Hay que a\u00f1adir adem\u00e1s que en los evangelios se advierte un uso de \u00abhijo del hombre\u00bb muy particular, sobre todo si lo comparamos con el texto de Dn7,13-14. En efecto, en el Nuevo Testamento \u00abhijo del hombre\u00bb va referido directamente a la persona hist\u00f3rica de Jes\u00fas, que con esta expresi\u00f3n ha querido identificarse a s\u00ed\u00ad mismo y su misi\u00f3n. No cabe ninguna duda sobre el hecho de que esta identificaci\u00f3n se dirige y refiere a Jes\u00fas de Nazaret. Los evangelios a\u00f1aden a ]a expresi\u00f3n de gloria que posee el Hijo del hombre, la del sufrimiento y la pasi\u00f3n, que eran totalmente desconocidas y que crean una profunda discontinuidad con la idea veterotestamentaria.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n no es una creaci\u00f3n de la comunidad primitiva &#8211; siguiendo las huellas de ciertos textos extrab\u00ed\u00adblicos que han resultado ser de una \u00e9poca posterior a los evangelios -, sino que ha sido m\u00e1s bien formulada por el mismo Jes\u00fas, que de este modo ha mantenido ininterrumpidamente su estilo revelativo: desvelar y velar al mismo tiempo.<\/p>\n<p>\u00abHijo del hombre\u00bb se fue haciendo progresivamente un t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico con el que la comunidad primitiva identific\u00f3 a Jes\u00fas con el Se\u00f1or escatol\u00f3gico, pero esto s\u00f3lo porque lo hab\u00ed\u00ada usado el propio Jes\u00fas para manifestar su misterio. En efecto, no se explica por qu\u00e9 la comunidad habr\u00ed\u00ada creado un t\u00ed\u00adtulo, si luego no lo utiliz\u00f3 en los himnos, en las oraciones ni siquiera en las profesiones de fe.<\/p>\n<p>Con esta expresi\u00f3n Jes\u00fas pudo f\u00e1cilmente se\u00f1alar los rasgos de su misi\u00f3n: la obtenci\u00f3n de la gloria, pero s\u00f3lo a trav\u00e9s de la pasi\u00f3n. Esto permite comprender la desorientaci\u00f3n del pueblo y de los mismos disc\u00ed\u00adpulos que no le comprend\u00ed\u00adan, cuando Jes\u00fas les hablaba de su pasi\u00f3n utilizando la imagen del \u00abhijo del hombre&#8217; (Mc 8,3133). De todas formas, con \u00abHijo del hombre \u00bb los creyentes gozan de una de las expresiones m\u00e1s sagradas, ya que la utiliz\u00f3 el propio Maestro para hablar de s\u00ed\u00ad mismo y de su misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: R. Fabris, Mesianismo escatol\u00f3gico y aparici\u00f3n de Cristo, en DTI, III, 497-514; O. Michel, Hijo del hombre, en DTNT 11, 280292; B. Forte, Jes\u00fas de Nazaret, San Pablo, Madrid 1983; L. Sabourin, Los nombres, los t\u00ed\u00adtulos de Cristo, San Esteban, Salamanca 1965; R. Fisichella, La revelaci\u00f3n, evento y credibilidad, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Se utiliza principalmente como traducci\u00f3n de la expresi\u00f3n hebrea ben\u2013\u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7dh\u00e1m. En este caso \u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7dh\u00e1m, m\u00e1s bien que referirse a Ad\u00e1n como persona, tiene el sentido gen\u00e9rico de \u2020\u0153humanidad\u2020\u009d, por lo que, en esencia, la expresi\u00f3n ben\u2013\u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7dh\u00e1m significa \u2020\u0153hijo de la humanidad; hijo humano o terrestre\u2020\u009d. (Sl 80:17; 146:3; Jer 49:18, 33.) A menudo se utiliza esta expresi\u00f3n en paralelo con otros t\u00e9rminos hebreos para \u2020\u0153hombre\u2020\u009d, a saber: \u00c2\u00b4isch, que significa \u2020\u0153var\u00f3n\u2020\u009d (comp\u00e1rese con N\u00fa 23:19; Job 35:8; Jer 50:40) y \u00c2\u00b4en\u00f3hsch, \u2020\u0153hombre mortal\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Sl 8:4; Isa 51:12; 56:2.) En el Salmo 144:3 la expresi\u00f3n \u2020\u0153hijo del hombre mortal\u2020\u009d viene del hebreo ben\u2013\u00c2\u00b4en\u00f3hsch, mientras que en Daniel 7:13 aparece el equivalente arameo (bar \u00c2\u00b4en\u00e1sch).<br \/>\nEn griego esa expresi\u00f3n es hui\u00c2\u00b7\u00f3s tou an\u00c2\u00b7thro\u00c2\u00b7pou, cuya \u00faltima parte representa la palabra gen\u00e9rica griega para \u2020\u0153hombre\u2020\u009d (\u00e1n\u00c2\u00b7thro\u00c2\u00b7pos). (Mt 16:27.)<br \/>\nEl libro de las Escrituras Hebreas donde aparece con m\u00e1s frecuencia esa expresi\u00f3n es Ezequiel, donde Dios se dirige al profeta como \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d m\u00e1s de noventa veces. (Eze 2:1, 3, 6, 8.) Parece ser que el que se llame de esta manera al profeta sirve para destacar que solo es una criatura humana, y as\u00ed\u00ad realza el contraste que existe entre el vocero humano y la Fuente de su mensaje, el Dios Alt\u00ed\u00adsimo. En Daniel 8:17 se llama del mismo modo al profeta Daniel.<\/p>\n<p>Cristo Jes\u00fas, \u2020\u0153el Hijo del hombre\u2020\u009d. En los evangelios se encuentra esta expresi\u00f3n casi ochenta veces, y en todos los casos aplica a Jesucristo. El la utiliz\u00f3 para referirse a s\u00ed\u00ad mismo. (Mt 8:20; 9:6; 10:23.) Adem\u00e1s de aparecer en los evangelios, tambi\u00e9n se encuentra en Hechos 7:56; Hebreos 2:6; Revelaci\u00f3n 1:13 y 14:14.<br \/>\nEl que Jes\u00fas se aplicase a s\u00ed\u00ad mismo esta expresi\u00f3n mostraba con claridad que el Hijo de Dios era en realidad un ser humano, que \u2020\u0153vino a ser carne\u2020\u009d. (Jn 1:14.) Era \u2020\u0153procedente de una mujer\u2020\u009d, puesto que la virgen hebrea Mar\u00ed\u00ada lo hab\u00ed\u00ada concebido y dado a luz. (G\u00e1l 4:4; Lu 1:34-36.) Por consiguiente, no \u2020\u0153se encarn\u00f3\u2020\u009d o simplemente materializ\u00f3 un cuerpo humano, como hab\u00ed\u00adan hecho antes ciertos \u00e1ngeles, sino que lleg\u00f3 a ser un verdadero \u2020\u02dchijo de la humanidad\u2020\u2122 al nacer de una madre humana. (Comp\u00e1rese con 1Jn 4:2, 3; 2Jn 7; v\u00e9ase CARNE.)<br \/>\nPor esta raz\u00f3n el ap\u00f3stol Pablo pod\u00ed\u00ada aplicar el Salmo 8 a Jesucristo. En su carta a los Hebreos (2:5-9) Pablo cit\u00f3 los vers\u00ed\u00adculos que dicen: \u2020\u0153\u00bfQu\u00e9 es el hombre mortal [\u00c2\u00b4en\u00f3hsch] para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre [ben\u2013\u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7dh\u00e1m] para que cuides de \u00e9l? Tambi\u00e9n procediste a hacerlo un poco menor que los que tienen parecido a Dios [\u2020\u0153un poco inferior a los \u00e1ngeles\u2020\u009d, en Hebreos 2:7], y con gloria y esplendor entonces lo coronaste. Lo haces dominar sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto debajo de sus pies\u2020\u009d. (Sl 8:4-6; comp\u00e1rese con Sl 144:3.) Pablo muestra que, para cumplir este salmo prof\u00e9tico, Jes\u00fas fue hecho en realidad \u2020\u0153un poco inferior a los \u00e1ngeles\u2020\u009d y verdaderamente lleg\u00f3 a ser un \u2020\u0153hijo [mortal] del hombre terrestre\u2020\u009d, para que muriese como tal y as\u00ed\u00ad \u2020\u0153gustase la muerte por todo hombre\u2020\u009d, para que despu\u00e9s su Padre, que lo resucit\u00f3, lo coronara con gloria y esplendor. (Heb 2:8, 9; comp\u00e1rese con el vs. 14; Flp 2:5-9.)<br \/>\nPor lo tanto, la designaci\u00f3n \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d tambi\u00e9n sirve para identificar a Jesucristo como el gran Cong\u00e9nere de la humanidad, aquel que tiene el poder de rescate para redimirla de la esclavitud al pecado y la muerte, y como el gran Vengador de la sangre. (Le 25:48, 49; N\u00fa 35:1-29; v\u00e9anse RECOMPRA, RECOMPRADOR; RESCATE; VENGADOR DE LA SANGRE.)<br \/>\nPor consiguiente, el que a Jes\u00fas se le llamara \u2020\u0153Hijo de David\u2020\u009d (Mt 1:1; 9:27) destaca el hecho de que era el heredero del pacto del Reino que se cumplir\u00ed\u00ada en el linaje de David; el que se le llamase \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d indica que es de la raza humana en virtud de su nacimiento carnal, y el que se le llame \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d subraya su origen divino, que no descendi\u00f3 del pecador Ad\u00e1n ni hered\u00f3 la imperfecci\u00f3n de \u00e9l y que, por lo tanto, disfruta de una posici\u00f3n completamente justa ante Dios. (Mt 16:13-17.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la \u2020\u0153se\u00f1al del Hijo del hombre\u2020\u009d?<br \/>\nSin embargo, hay otra raz\u00f3n de peso para que Jes\u00fas se aplicara con frecuencia la expresi\u00f3n \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d. Esta tiene que ver con el cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada registrada en Daniel 7:13, 14. Daniel vio en visi\u00f3n a \u2020\u0153alguien como un hijo del hombre\u2020\u009d viniendo con las nubes de los cielos, que obtuvo acceso al \u2020\u0153Anciano de D\u00ed\u00adas\u2020\u009d y a quien se le concedi\u00f3 \u2020\u0153gobernaci\u00f3n y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a \u00e9l\u2020\u009d, y cuyo reino ser\u00ed\u00ada perdurable.<br \/>\nDebido a que la interpretaci\u00f3n ang\u00e9lica de la visi\u00f3n, registrada en Daniel 7:18, 22 y 27, habla de los \u2020\u0153santos del Supremo\u2020\u009d y dice que toman posesi\u00f3n del Reino, muchos comentaristas han tratado de mostrar que aqu\u00ed\u00ad el \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d es una \u2020\u0153persona colectiva\u2020\u009d, es decir, \u2020\u02dclos santos de Dios en su aspecto colectivo [&#8230;] considerados en conjunto como pueblo\u2020\u2122, \u2020\u02dcel pueblo glorificado e ideal de Israel\u2020\u2122. Sin embargo, este razonamiento es superficial a la luz de las Escrituras Griegas Cristianas. No toma en consideraci\u00f3n el hecho de que Cristo Jes\u00fas, el rey ungido de Dios, hizo un \u2020\u02dcpacto para un reino\u2020\u2122 con sus seguidores a fin de que pudieran participar con \u00e9l en su Reino, y que aunque ellos tienen que gobernar como reyes y sacerdotes, lo har\u00e1n bajo su jefatura y por medio de la autoridad que \u00e9l les ha concedido. (Lu 22:28-30; Rev 5:9, 10; 20:4-6.) Por tanto, reciben autoridad para gobernar sobre las naciones solo debido a que \u00e9l la recibi\u00f3 primero del Dios Soberano. (Rev 2:26, 27; 3:21.)<br \/>\nLas propias declaraciones de Jes\u00fas muestran c\u00f3mo debe entenderse esta expresi\u00f3n. Con respecto a la \u2020\u0153se\u00f1al del Hijo del hombre\u2020\u009d, declar\u00f3 que \u2020\u0153ver\u00e1n al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria\u2020\u009d. (Mt 24:30.) Sin duda esto era una referencia a la profec\u00ed\u00ada de Daniel, al igual que cuando respondi\u00f3 a la pregunta del sumo sacerdote de si era el Cristo, el Hijo de Dios, con las palabras: \u2020\u0153Lo soy; y ustedes ver\u00e1n al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y viniendo con las nubes del cielo\u2020\u009d. (Mr 14:61, 62; Mt 26:63, 64.)<br \/>\nPor lo tanto, la profec\u00ed\u00ada de la venida del Hijo del hombre a la presencia del Anciano de D\u00ed\u00adas, Jehov\u00e1 Dios, aplica claramente a una persona: el Mes\u00ed\u00adas, Jesucristo. Los hechos muestran que as\u00ed\u00ad lo entend\u00ed\u00ada el pueblo jud\u00ed\u00ado. Los escritos rab\u00ed\u00adnicos aplicaban la profec\u00ed\u00ada al Mes\u00ed\u00adas. (Soncino Books of the Bible, edici\u00f3n de A. Cohen, Londres, 1951, comentario sobre Da 7:13.) Seguramente debido a que deseaban alg\u00fan cumplimiento literal de esta profec\u00ed\u00ada, los fariseos y los saduceos le pidieron a Jes\u00fas que \u2020\u0153les mostrara alguna se\u00f1al del cielo\u2020\u009d. (Mt 16:1; Mr 8:11.) Despu\u00e9s que Jes\u00fas muri\u00f3 como hombre y fue resucitado a vida de esp\u00ed\u00adritu, Esteban tuvo una visi\u00f3n de los \u2020\u0153cielos abiertos\u2020\u009d y vio \u2020\u0153al Hijo del hombre de pie a la diestra de Dios\u2020\u009d. (Hch 7:56.) Este hecho muestra que aunque Jesucristo sacrific\u00f3 su naturaleza humana como rescate por la humanidad, en su posici\u00f3n celestial sigue aplic\u00e1ndole la designaci\u00f3n mesi\u00e1nica \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d.<br \/>\nEn la primera parte de su declaraci\u00f3n al sumo sacerdote sobre la venida del Hijo del hombre, Jes\u00fas dijo que estar\u00ed\u00ada \u2020\u0153sentado a la diestra del poder\u2020\u009d. Por lo visto estas palabras hacen alusi\u00f3n al Salmo prof\u00e9tico 110, ya que Jesucristo hab\u00ed\u00ada mostrado con anterioridad que este salmo le aplicaba. (Mt 22:42-45.) Este pasaje, as\u00ed\u00ad como la aplicaci\u00f3n que hizo el ap\u00f3stol en Hebreos 10:12, 13, revela que Jesucristo tendr\u00ed\u00ada que esperar durante un tiempo antes de que su Padre le enviase para ir \u2020\u0153sojuzgando en medio de [sus] enemigos\u2020\u009d. Por lo tanto, se desprende que la profec\u00ed\u00ada de Daniel 7:13, 14 no se cumple cuando Jesucristo resucit\u00f3 y ascendi\u00f3 al cielo, sino cuando Dios le autoriza para tomar acci\u00f3n contra todos los opositores con una expresi\u00f3n vigorosa de su regia autoridad. Por tanto, \u2020\u02dcla venida del Hijo del hombre al Anciano de D\u00ed\u00adas\u2020\u2122 al parecer es contempor\u00e1nea de la situaci\u00f3n que se presenta en Revelaci\u00f3n 12:5-10, cuando el simb\u00f3lico ni\u00f1o es arrebatado al trono de Dios. Luego estalla guerra en el cielo y se oye una voz fuerte decir: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ahora han acontecido la salvaci\u00f3n y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo[!]\u2020\u009d.<br \/>\nIncluso los seres humanos que no tienen fe tendr\u00e1n que darse cuenta de su autoridad cuando la \u2020\u0153se\u00f1al del Hijo del Hombre\u2020\u009d se manifieste al destruir este mundo imp\u00ed\u00ado. (Mt 24:30.)<br \/>\nOtras visiones prof\u00e9ticas de Revelaci\u00f3n (17:12-14; 19:11-21) muestran el ejercicio de pleno poder real del Rey mesi\u00e1nico sobre \u2020\u0153pueblos, grupos nacionales y lenguajes\u2020\u009d (Da 7:14), de modo que el que es \u2020\u0153como un hijo del hombre\u2020\u009d en Revelaci\u00f3n 14:14 y 1:13 seguramente tambi\u00e9n representa a Jesucristo.<br \/>\nCon respecto al \u2020\u02dcHijo del hombre que viene con las nubes y todo ojo lo ve\u2020\u2122 (Mt 24:30; Rev 1:7), v\u00e9anse NUBE (Uso figurado); OJO; PRESENCIA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>En el NT es una designaci\u00f3n de Cristo, casi totalmente limitada a los Evangelios. Fuera de ellos solo se halla en Act 7:56, \u00fanica ocasi\u00f3n en que un disc\u00ed\u00adpulo aplica este t\u00ed\u00adtulo al Se\u00f1or, y en Rev 1:13; 14.14; v\u00e9ase m\u00e1s adelante. \u00abHijo del Hombre\u00bb es el t\u00ed\u00adtulo que Cristo se aplicaba a s\u00ed\u00ad mismo; Joh 12:34 no es una excepci\u00f3n, porque la multitud estaba citando su propia afirmaci\u00f3n. Este t\u00ed\u00adtulo se halla especialmente en los Evangelios Sin\u00f3pticos. Sus usos en el Evangelio de Juan (1.51; 3.13,14; 5.27; 6.27,53,62; 8.28; 12.23,34, dos veces; 13.31), no son paralelos a los de los Evangelios Sin\u00f3pticos. En estos \u00faltimos el uso del t\u00ed\u00adtulo cae en dos grupos: (a) cuando se refiere a la humanidad de Cristo, su obra terrenal, sus sufrimientos y muerte (p.ej., Mat 8:20; 11.19; 12.40; 26.2, 24); (b) cuando se refiere a su gloria en resurrecci\u00f3n y a la de su futura venida (p.ej., Mat 10:23; 13.41; 16.27-28; 17.9; 24.27,30, dos veces, 37,39, 44). En tanto que se trata de un t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico, es evidente que el Se\u00f1or se lo aplicaba a s\u00ed\u00ad mismo de una manera distintiva, porque indica m\u00e1s que la condici\u00f3n de Mes\u00ed\u00adas, la de cabeza universal por parte de aquel que es Hombre. Por ello, acent\u00faa su condici\u00f3n humana, de un orden singular en comparaci\u00f3n con el de los otros hombres, porque de El se declara que es del cielo (1Co 15:47), e incluso cuando estaba aqu\u00ed\u00ad abajo, era \u00abel Hijo del Hombre, que est\u00e1 en el cielo\u00bb (Joh 3:13). Como Hijo del Hombre, tiene que ser apropiado espiritualmente como condici\u00f3n para poseer la vida eterna (Joh 6:53). En su muerte, como en su vida, la gloria de su condici\u00f3n humana se manifest\u00f3 en la absoluta obediencia y sumisi\u00f3n a la voluntad del Padre (12.23; 13.31); y en vista de esto, le ha sido dado todo el juicio a El, que juzgar\u00e1 con un pleno conocimiento experimental de las condiciones humanas, el pecado exceptuado, y ejercer\u00e1 el juicio compartiendo la naturaleza de aquellos que ser\u00e1n juzgados (Joh 5:22,27). El no solo es hombre, sino que es \u00abHijo del Hombre\u00bb; no por generaci\u00f3n humana sino, en base del uso semita del t\u00e9rmino, por participar de las caracter\u00ed\u00adsticas de la humanidad (a excepci\u00f3n del pecado) que pertenecen a la categor\u00ed\u00ada de la humanidad. En dos ocasiones en Apocalipsis (1.13 y 14.14), se le describe como \u00abuno semejante al Hijo de hombre\u00bb (Besson; RV, RVR, RVR77: \u00abHijo del Hombre\u00bb), cf. Dan 7:13: El que as\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada sido visto era ciertamente el Hijo del Hombre, pero la ausencia del art\u00ed\u00adculo en el original sirve para destacar lo que le caracteriza moralmente como tal. Por ello, en estos pasajes El es revelado, no como la persona conocida por el t\u00ed\u00adtulo, sino como aquel que est\u00e1 calificado para actuar como el Juez de todos los hombres. El es la misma persona que en los d\u00ed\u00adas de su carne, siguiendo su humanidad con su deidad. El t\u00e9rmino \u00absemejante\u00bb sirve para distinguirle visto aqu\u00ed\u00ad en su gloria y majestad en contraste con los d\u00ed\u00adas de su humillaci\u00f3n. 2. teknon (tevknon, 5043), ni\u00f1o (relacionado con tikto, engendrar, dar a luz). Se usa tanto en el sentido natural como en el figurado. En contraste a huios, hijo (v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 1), da prominencia al hecho del nacimiento, en tanto que huios destaca la dignidad y el car\u00e1cter de la relaci\u00f3n. En sentido figurado, teknon se usa de los ni\u00f1os de: (a) Dios (Joh 1:12); (b) luz (Eph 5:8); (c) obediencia (1Pe 1:14); (d) una promesa (Rom 9:8; Gl 4.28); (e) el diablo (1 Joh 3:10); (f) ira (Eph 2:3); (g) maldici\u00f3n (2Pe 2:14); (h) relaci\u00f3n espiritual (2Ti 2:1; Flm 10). En castellano se traduce siempre como hijo\/s, con lo que en las versiones castellanas se pierde la distinci\u00f3n entre huios, hijo, y teknon, ni\u00f1o. En las versiones inglesas esta distinci\u00f3n se mantiene, con los vocablos \u00abchild\u00bb, \u00abchildren\u00bb para teknon, y \u00abson\u00bb, \u00absons\u00bb para huios; las versiones francesas traducen \u00abenfant\/s\u00bb y \u00abfils\u00bb, respectivamente; el lector hispano, para poder apreciar esta diferencia, se ve obligado a recurrir a una concordancia greco-espa\u00f1ola del NT. Nota: El t\u00e9rmino teknion, diminutivo de teknon, se usa en el NT solo en sentido figurado y siempre en plural. Se halla con frecuencia en 1 Juan (v\u00e9ase 2.1, 12, 28; 3.7,18; 4.4; 5.21); una vez en el Evangelio de Juan (13.33) y una vez en las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo (Gl 4.19). Es un t\u00e9rmino afectuoso dirigido por un maestro a sus disc\u00ed\u00adpulos bajo circunstancias que demandan una interpelaci\u00f3n tierna, p.ej., de Cristo a los Doce justo antes de su muerte; el ap\u00f3stol Juan lo us\u00f3 para advertir a los creyentes en contra de peligros espirituales; Pablo, debido a los mortales errores del juda\u00ed\u00adsmo acechando en las iglesias de Galacia. Cf. su uso de teknon en Gl 4.28.\u00c2\u00b6 3. pais (pai`\u00bb, 3816) significa: (a) ni\u00f1o en relaci\u00f3n con la estirpe; (b) muchacho o muchacha en relaci\u00f3n con la edad; (c) siervo, asistente, sirvienta, en relaci\u00f3n con la condici\u00f3n. Como ejemplo de (a) v\u00e9ase Mat 2:16  \u00abni\u00f1os\u00bb, y Act 20:12  \u00abjoven\u00bb. Con respecto a (b), \u00abmuchacho\u00bb en Act 17:18 y Luk 9:42: En Luk 2:43 se usa del Se\u00f1or Jes\u00fas: \u00abni\u00f1o\u00bb. Con respecto a (c), v\u00e9ase Mat 8:6,8,13, etc.: \u00abcriado\u00bb. V\u00e9anse CRIADO, JOVEN, MUCHACHA, MUCHACHO, NI\u00ed\u2018A, NI\u00ed\u2018O, SIERVO. Notas: (1) Paidion, diminutivo del N\u00c2\u00ba 3, se traduce \u00abhija\u00bb en la RVR en Mc 7.30; \u00abhijos\u00bb en 7.28; \u00abhijo\u00bb en Joh 4:49; \u00abhijos\u00bb en Heb 2:13,13; \u00abhijitos\u00bb en Joh 21:5; 1 Joh 2:14 (TR), v. 18. Para un tratamiento m\u00e1s pleno de este t\u00e9rmino, v\u00e9ase NI\u00ed\u2018O. (2) Para teknogonia, que denota tener hijos (1Ti 2:15), v\u00e9ase ENGENDRAR, N\u00c2\u00ba 2.\u00c2\u00b6 B. Adjetivos 1. ateknos (a[tekno\u00bb, 815), (de a, privativo, y teknon, hijo), significa \u00absin hijos\u00bb (Luk 20:28-30).\u00c2\u00b6 2. filoteknos (filovtekno\u00bb, 5388) (de fileo, amar, y teknon, hijo) significa una persona amante de sus ni\u00f1os (Tit 2:4  \u00aba amar \u2020\u00a6 a sus hijos\u00bb). V\u00e9ase AMAR, A, Notas (4).\u00c2\u00b6 C. Verbos 1. teknogoneo (teknogonevw, 5041), v\u00e9ase CRIAR, N\u00c2\u00ba 5. 2. teknotrofeo (teknotrofevw, 5044), v\u00e9ase CRIAR, N\u00c2\u00ba 6.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>En los evangelios se designa Jes\u00fas habitualmente a s\u00ed\u00ad mismo con el t\u00ed\u00adtulo de Hijo del hombre, expresi\u00f3n enigm\u00e1tica que suger\u00ed\u00ada, aunque vel\u00e1ndolo a la vez, el aspecto m\u00e1s trascendente de su fisonom\u00ed\u00ada. Para comprender su alcance hay que tener en cuenta sus empleos en el AT y en el juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>AT. I. EL LENGUAJE CORRIENTE DE LA BIBLIA. La expresi\u00f3n hebrea y aramea \u00abhijo de hombre\u00bb (ben-&#8216;adam, bar-&#8216;eral) aparece con mucha frecuencia como sin\u00f3nimo de \u00ab*hombre\u00bb (cf. Sal 80,18). Designa un miembro dei la raza humana (\u00ab*hijo de humanidad\u00bb). Pensando en el que es el padre de toda la raza humana y lleva su nombre, se podr\u00ed\u00ada traducir por \u00abhijo de *Ad\u00e1n\u00bb. El uso de la expresi\u00f3n subraya la precariedad del hombre (Is 51,12; Job 25,6), su peque\u00f1ez delante de Dios (Sal 11,4), a veces su condici\u00f3n pecadora (Sal 14,2s; 31,20), abocada a la muerte (Sal 89,48; 90,3). Cuando Ezequiel, hombre de la adoraci\u00f3n muda, postrado delante de la gloria divina, es interpelado por Yahveh como \u00abhijo de hombre\u00bb (Ez 2,1.3, etc.), el t\u00e9rmino subraya la distancia y hace presente al profeta su condici\u00f3n mortal. Tanto m\u00e1s admirable es la bondad de Dios para con los \u00abhijos de Ad\u00e1n\u00bb: multiplica para ellos sus maravillas (Sal 107,8) y su *sabidur\u00ed\u00ada se complace en morar con ellos (Prov 8,31). Causa extra\u00f1eza el que un ser tan d\u00e9bil haya sido coronado por Dios como rey de la creaci\u00f3n entera: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l, el hijo de hombre para que te cuides de \u00e9l?\u00bb (Sal 8,5; cf. G\u00e9n 1). En esto se cifra toda la antropolog\u00ed\u00ada religiosa del AT: el hombre no es delante de Dios m\u00e1s que un soplo; sin embargo, Dios lo ha colmado de sus dones.<\/p>\n<p>II. EL LENGUAJE DE LOS APOCALIPSIS. 1. El libro de Daniel. El apocalipsis de Daniel 7, tratando de representar en forma concreta la sucesi\u00f3n de los imperios humanos que se van a derrumbar cediendo el puesto al *reino de Dios, se sirve de una imaginer\u00ed\u00ada impresionante. Los imperios son *bestias que surgen del *mar. Son despojadas de su poder cuando comparecen ante el tribunal de Dios, al que se representa con los rasgos de un anciano. Entonces llega sobre (o con) las *nubes del cielo \u00abun como Hijo de hombre\u00bb ; avanza hasta el tribunal de Dios y recibe la realeza universal (7,13s). El origen de la imagen (probablemente m\u00ed\u00adtica, como la de las bestias) es discutido. Hijo de hombre y bestias se oponen como lo divino a lo sat\u00e1nico. En la interpretaci\u00f3n que sigue a la visi\u00f3n, la realeza cabe en suerte al \u00abpueblo de los *santos del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (7,18. 22.27); a \u00e9ste, pues, representa sin duda el Hijo de hombre, no ciertamente en su condici\u00f3n perseguida (7,25), sino en su gloria final. Sin embargo, las bestias figuraban tanto a los imperios como a sus jefes. No se puede, pues, excluir completamente que se haga alusi\u00f3n al jefe del pueblo santo, al que ser\u00e1 entregado el imperio, como participaci\u00f3n en el reino de Dios. De todos modos. las atribuciones del Hijo de hombre rebasan las del *Mes\u00ed\u00adas, hijo de David: todo el contexto lo pone en relaci\u00f3n con el mundo divino y acent\u00faa su trascendencia.<\/p>\n<p>2. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. La apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada posterior al libro de Daniel reasumi\u00f3 el s\u00ed\u00admbolo del Hijo de hombre, pero interpret\u00e1ndolo en forma estrictamente individual. En las par\u00e1bolas de Henoc (la parte m\u00e1s reciente del libro), es un ser misterioso, tenido en reserva para el fin de los tiempos; entonces se sentar\u00e1 sobre su trono de gloria como juez universal, salvador y vengador de los justos, que vivir\u00e1n cerca de \u00e9l despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. Se le atribuyen algunos de los rasgos del *Mes\u00ed\u00adas real y del *siervo de Yahveh (\u00e9l es el elegido de justicia, cf. Is 42,1), pero en su caso no se trata de sufrir, ni es de origen terrenal. Aun cuando se discute la fecha de las par\u00e1bolas de Henoc, \u00e9stas representan un desarrollo doctrinal que deb\u00ed\u00ada ser ya cosa hecha en ciertos ambientes jud\u00ed\u00ados antes del ministerio de Jes\u00fas. Por lo dem\u00e1s, la interpretaci\u00f3n de Dan 7 ha dejado huellas en el libro rv* de Esdras y en la literatura rab\u00ed\u00adnica. La creencia en este salvador celestial pronto a revelarse prepara el uso evang\u00e9lico de la expresi\u00f3n \u00abHijo del hombre\u00bb.<\/p>\n<p>NT. 1. Los EVANGELIOS. En los evangelios la expresi\u00f3n ((Hijo del hombre\u00bb (calco griego de un arameo que hubiera debido traducirse ((Hijo de hombre\u00bb) se halla exclusivamente en labios de Jes\u00fas. Se ha retenido como una de sus expresiones originales, pues la comunidad cristiana lo design\u00f3 con preferencia con otros t\u00ed\u00adtulos. Se da el caso de que Jes\u00fas no se identifique expl\u00ed\u00adcitamente con el HdH (Mt 16,27; 24,30 p); pero otras veces resulta claro que habla de s\u00ed\u00ad mismo (Mt 8,20 p: 11.19; 16. 13; Jn 3,13s; 12,34). Es posible que escogiera la expresi\u00f3n por raz\u00f3n de su ambig\u00fcedad: susceptible de un sentido trivial (\u00abeste hombre que soy\u00bb), conten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n una alusi\u00f3n neta a la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>1. Los sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>a) Los cuadros escatol\u00f3gicos de Jes\u00fas enlazan con la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica: el HdH vendr\u00e1 sobre las nubes del cielo (Mt 24,30 p), estar\u00e1 sentado sobre su trono de gloria (19, 28). juzgar\u00e1 a todos los hombres (16,27 p). Ahora bien, durante su proceso, interrogado por el sumo sacerdote para saber si es \u00abel *Mes\u00ed\u00adas, *hijo del bendito\u00bb, responde Jes\u00fas indirectamente a la pregunta identific\u00e1ndose con el HdH sentado a la diestra de Dios (cf. Sal 110.1) y que viene sobre las nubes del cielo (cf. Dan 7,13; Mt 26.64 p). Esta afirmaci\u00f3n hace que se le condene por blasfemo. De hecho Jes\u00fas, descartando toda concepci\u00f3n terrenal del *Mes\u00ed\u00adas dej\u00f3 aparecer su trascendencia. Seg\u00fan estos antecedentes. el t\u00ed\u00adtulo de HdH era apto para esta revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) En cambio, Jes\u00fas atribuy\u00f3 tambi\u00e9n al t\u00ed\u00adtulo de HdH un contenido que la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica no preve\u00ed\u00ada directamente. Viene a realizar en su vida terrena la vocaci\u00f3n del *siervo de Yahveh, desechado y entregado a la muerte para ser finalmente glorificado y salvar a las multitudes. Ahora bien, este destino debe sufrirlo en calidad de HdH (Mc 8, 31 p; Mt 17.9 p.22s p; 20,18 p; 26,2.24 p.45 p). El HdH, antes de aparecer con gloria el \u00faltima d\u00ed\u00ada habr\u00e1 llevado una existencia terrenal, en la que su gloria habr\u00e1 estado velada en la humillaci\u00f3n y en el sufrimiento, al igual que en el Libro de Daniel la gloria de los santos del Alt\u00ed\u00adsimo presupon\u00ed\u00ada su persecuci\u00f3n. As\u00ed\u00ad Jes\u00fas, para definir el conjuntode su carrera prefiere el t\u00ed\u00adtulo de HdH al de Mes\u00ed\u00adas (cf. Mc 8,29ss), demasiado implicado en las perspectivas temporales de la esperanza jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>c) En el rebajamiento de esta condici\u00f3n oculta (cf. Mt 8,20 p; 11,19), que puede excusar las *blasfemias que se profieren contra \u00e9l (Mt 12, 32 p), Jes\u00fas comienza, no obstante, a ejercer algunos de los poderes del HdH: poder de perdonar los *pecados (Mt 9,6 p), se\u00f1or\u00ed\u00ado del *s\u00e1bado (Mt 12,8 p), anuncio de la *palabra (Mt 13,37). Esta manifestaci\u00f3n de su dignidad secreta anuncia en cierto modo la del \u00faltimo d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. El cuarta evangelio. Los textos jo\u00e1nnicos sobre el HdH acusan a su manera todos los aspectos del tema que hemos notado en los sin\u00f3pticos. El aspecto glorioso: precisamente como HdH el Hijo de Dios ejercer\u00e1 el \u00faltimo d\u00ed\u00ada el poder de juzgar (Jn 5,26-29). Entonces se ver\u00e1 a los \u00e1ngeles subir y bajar sobre \u00e9l (1,51), y esta glorificaci\u00f3n final manifestar\u00e1 su origen celestial (3,13), puesto que \u00abvolver\u00e1 a subir all\u00ed\u00ad adonde estaba antes\u00bb (6,62). Pero antes de esto el HdH debe pasar por un estado de humillaci\u00f3n, en el que los hombres tendr\u00e1n dificultad en reconocerlo para creer en \u00e9l (9,35). Para que puedan \u00abcomer su carne y beber su sangre\u00bb (6,53) ser\u00e1 preciso que su carne \u00absea dada por la vida del mundo\u00bb en sacrificio (cf. 6,51). Sin embargo, en la perspectiva jo\u00e1nnica la cruz se confunde con el retorno al cielo del HdH, para constituir su elevaci\u00f3n. \u00abEs preciso que sea elevado el Hijo del hombre\u00bb (3,14s; 12,34); esta elevaci\u00f3n es parad\u00f3jicamente su glorificaci\u00f3n (12,23; 13,31), y por ella se realiza la revelaci\u00f3n completa de su misterio: \u00abentonces sabr\u00e9is que yo soy\u00bb (8,28). Se comprende que, por anticipaci\u00f3n de esta gloria final, el HdH ejerza desde ahora algunos de sus poderes, particularmente el de juzgar y de vivificar a los hombres (5,21s.25ss) por el don de su carne (6,53), alimento que s\u00f3lo \u00e9l puede dar porque el Padre lo ha marcado con su sello (6,27).<\/p>\n<p>II. LOS ESCRITOS APOST\u00ed\u201cLICOS. El recurso al s\u00ed\u00ad\u00ed\u00adnbolo del HdH es muy raro en el resto del NT, si se except\u00faan algunos pasajes apocal\u00ed\u00adpticos. Esteban ve, a Jes\u00fas en gloria, a la diestra de Dios (cf. Sal 110,1), en la situaci\u00f3n del HdH (Act 7,55s). Asimismo el vidente del Apocalipsis jo\u00e1nnico (Ap 1,12-16), que contempla por adelantado su parus\u00ed\u00ada para la *mies o recolecci\u00f3n escatol\u00f3gica (Ap 14,14ss). Quiz\u00e1 tambi\u00e9n san Pablo recuerda el tema del I-IdH cuando describe a Jes\u00fas como el *Ad\u00e1n celestial, cuya imagen revestir\u00e1n los hombres resucitados (ICor 15,45-49). Finalmente, aplicando a Jes\u00fas el Sal 8,5ss, la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos ve en Jes\u00fas al \u00abhombre\u00bb, al \u00abHijo de hombre\u00bb, rebajado antes de ser llamado a la gloria (Heb 2,5-9). Llegada a este punto la reflexi\u00f3n cristiana, establece el empalme entre el \u00abhijo de Ad\u00e1n\u00bb de los salmos, el Hijo de hombre de los apocalipsis y el nuevo Ad\u00e1n de san Pablo. Como hijo de Ad\u00e1n comparti\u00f3 Jes\u00fas nuestra condici\u00f3n humillada y doliente. Pero, como desde este momento era el Hijo de hombre de origen celestial, llamado a retornar para el *juicio, su pasi\u00f3n y su muerte le conduc\u00ed\u00adan a su *gloria de resucitado, en calidad de nuevo Ad\u00e1n, cabeza de la humanidad regenerada. As\u00ed\u00ad, cuando sea manifestado el \u00faltimo d\u00ed\u00ada, nos extra\u00f1aremos de haberlo ya encontrado, misteriosamente oculto en el m\u00e1s peque\u00f1o de sus *hermanos necesitados (cf. Mt 25,31 ss).<\/p>\n<p>-> Ad\u00e1n &#8211; Hombre &#8211; Jes\u00fas &#8211; Juicio &#8211; Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Cristolog\u00eda<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hijo del Hombre (gr. Hui\u00f3s t\u00f3u Atithropou). En el AT se usa con frecuencia esta expresi\u00f3n idiom\u00e1tica que significa \u00abhombre\u00bb; es decir, \u00abser humano\u00bb. En este sentido aparece casi 100 veces en el libro de Ezequiel (Eze 2:1, 3, 6, 8; 3:1, 3; etc.) como la forma en que Dios se dirigi\u00f3 al profeta cuando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-del-hombre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHIJO DEL HOMBRE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2408","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2408","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2408"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2408\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2408"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2408"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2408"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}