{"id":24089,"date":"2016-02-05T16:23:52","date_gmt":"2016-02-05T21:23:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cuarto-concilio-ecumenico-de-constantinopla\/"},"modified":"2016-02-05T16:23:52","modified_gmt":"2016-02-05T21:23:52","slug":"cuarto-concilio-ecumenico-de-constantinopla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cuarto-concilio-ecumenico-de-constantinopla\/","title":{"rendered":"CUARTO CONCILIO ECUMENICO DE CONSTANTINOPLA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(<b>OCTAVO CONCILIO GENERAL)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Octavo Concilio General fue inaugurado el 5 de octubre de 869 en la Catedral de Santa Sof\u00eda, bajo la presidencia de los legado del Papa Adriano II.  Durante la d\u00e9cada anterior hab\u00edan ocurrido graves irregularidades en Constantinopla, entre ellas la deposici\u00f3n del patriarca Ignacio y la intrusi\u00f3n de Focio, cuyas violentas medidas contra la Iglesia Romana culminaron en un intento de deposici\u00f3n (867) del Papa Nicol\u00e1s I.    La accesi\u00f3n durante ese a\u00f1o de un nuevo emperador, Basilio el Macedonio, cambi\u00f3 la situaci\u00f3n pol\u00edtica y eclesi\u00e1stica.  Focio fue internado en un monasterio;  se llam\u00f3 de nuevo a Ignacio, y se reanudaron las relaciones amistosas con la Santa Sede.  Ambos Ignacio y Basilio enviaron representantes a Roma pidiendo un concilio general.  Despu\u00e9s de celebrarse un s\u00ednodo romano (junio de 869) en el cual Focio fue condenado nuevamente, el Papa envi\u00f3 a Constantinopla tres legados para presidir el concilio en su nombre.   Adem\u00e1s del patriarca de Constantinopla all\u00ed estuvieron presentes los representantes de los patriarcas de Antioqu\u00eda y Jerusal\u00e9n y, hacia el final, tambi\u00e9n los representantes del Patriarca de Alejandr\u00eda.   La asistencia de obispos ignacianos fue escasa al principio, ciertamente nunca hubo presentes m\u00e1s de ciento dos obispos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se le pidi\u00f3 a los legados que mostraran su comisi\u00f3n, lo cual hicieron; luego presentaron a los miembros del concilio la famosa f\u00f3rmula (libellus) del Papa Hormisdas (514-23), la cual obligaba a sus firmantes a \u201cseguir en todo a la Sede Apost\u00f3lica de Roma y ense\u00f1ar todas sus leyes\u2026 en cuya comuni\u00f3n est\u00e1 la completa, real y perfecta solidez de la religi\u00f3n cristiana\u201d.   Se le pidi\u00f3 a los Padres del concilio que firmaran este documento, el cual hab\u00eda sido originalmente redactado cerca del cisma de Acacio.   Las primeras sesiones fueron ocupadas con la lectura de documentos importantes, la reconciliaci\u00f3n de los obispos ignacianos que se hab\u00edan aliado a Focio, la exclusi\u00f3n de algunos prelados focianos, y la refutaci\u00f3n de las declaraciones falsas de los dos anteriores enviados de Focio a Roma.  En la quinta sesi\u00f3n Focio mismo apareci\u00f3 con renuencia, pero cuando fue interrogado mantuvo un profundo silencio o contest\u00f3 s\u00f3lo en breves palabras, pretendiendo blasfemamente imitar la actitud y discurso de Jesucristo ante Caif\u00e1s y Pilatos.    A trav\u00e9s de sus representantes se le concedi\u00f3 otra audiencia en la pr\u00f3xima sesi\u00f3n; ellos apelaban a que los c\u00e1nones est\u00e1n sobre el Papa.  En la s\u00e9ptima sesi\u00f3n apareci\u00f3 de nuevo, esta vez con su consagrante George Asbestas.  Ellos apelaron, como antes, a los c\u00e1nones antiguos, se negaron a reconocer la presencia o autoridad de los legados romanos y rechazaron la autoridad de la Iglesia Romana, aunque ofrecieron rendir cuentas al emperador.   Ya que Focio no renunciar\u00eda a su reclamo usurpado ni reconocer\u00eda al leg\u00edtimo patriarca Ignacio, el concilio renov\u00f3 la antigua excomuni\u00f3n romana contra \u00e9l, y fue desterrado a un monasterio en el B\u00f3sforo, desde donde no dej\u00f3 de denunciar el concilio como un triunfo de la mentira y la  impiedad, y mediante una correspondencia  muy activa mantuvo la fortaleza de sus seguidores, hasta que en 877 la muerte de Ignacio abri\u00f3 el camino para su regreso al poder.  El concilio denunci\u00f3 los remanentes de la iconoclasia y la interferencia de la autoridad civil en los asuntos eclesi\u00e1sticos.  La d\u00e9cima y \u00faltima sesi\u00f3n fue efectuada en presencia del emperador, su hijo Constantino, Miguel, rey de Bulgaria, y los embajadores del emperador Luis II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los veintisiete c\u00e1nones de este concilio tratan parcialmente con la situaci\u00f3n creada por Focio y en parte con puntos generales de disciplina y abusos.  Se leyeron y confirmaron los decretos de Nicol\u00e1s I y Adriano II contra Focio y a favor de Ignacio, se depuso a los cl\u00e9rigos focianos y los ordenados por Focio fueron degradados a la comuni\u00f3n de los laicos.  El concilio emiti\u00f3 una enc\u00edclica a todos los fieles, y le escribi\u00f3 al Papa pidi\u00e9ndole su confirmaci\u00f3n de las actas.  Los legados papales firmaron sus decretos, pero condicionado a la acci\u00f3n papal.  Aqu\u00ed, por primera vez, Roma reconoci\u00f3 el antiguo reclamo de Constantinopla al segundo lugar entre los cinco grandes patriarcados.   Sin embargo, se ofendi\u00f3 el orgullo griego con la firma compulsoria del antedicho formulario de reconciliaci\u00f3n, y en la siguiente conferencia de las autoridades eclesi\u00e1sticas y civiles griegas los reci\u00e9n convertidos b\u00falgaros fueron declarados sujetos al patriarcado de Constantinopla y no a Roma.   Aunque reinstaurado por la Sede Apost\u00f3lica, Ignacio result\u00f3 desagradecido, y en este importante asunto se aline\u00f3 con los patriarcas orientales al consumar, por razones pol\u00edticas, una notable injusticia; el territorio desde entonces conocido como Bulgaria era en realidad parte de la antigua Iliria que siempre hab\u00eda pertenecido al patriarcado romano hasta que el iconoclasta Le\u00f3n III (718-41) lo arrebat\u00f3 violentamente y lo subordin\u00f3 a Constantinopla.   Ignacio consagr\u00f3 prontamente un arzobispo para los b\u00falgaros y envi\u00f3 all\u00e1 muchos misioneros griegos, tras lo cual los obispos y sacerdotes latinos fueron obligados a retirarse.   Camino a casa los legados papales fueron saqueados y encarcelados, sin embargo, ellos hab\u00edan puesto bajo el cuidado de Anastasio, bibliotecario de la Iglesia Romana (presente como miembro de la embajada franca) muchas de las firmas de sumisi\u00f3n de los obispos griegos.  A \u00e9l le debemos la versi\u00f3n latina de estos documentos y una copia de las actas griegas del concilio, las cuales el tradujo y a las cuales debemos mucho de nuestro conocimiento documental de los procedimientos.   Adriano II y sus sucesores amenazaron en vano a Ignacio con severas penalidades si no retiraba de Bulgaria sus sacerdotes y obispos griegos.   La Iglesia Romana nunca recuper\u00f3 las vastas regiones perdidas entonces.   (Vea Focio, Ignacio de Constantinopla, Nicol\u00e1s I)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Shahan, Thomas. \u00abFourth Council of Constantinople.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04310b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(OCTAVO CONCILIO GENERAL) El Octavo Concilio General fue inaugurado el 5 de octubre de 869 en la Catedral de Santa Sof\u00eda, bajo la presidencia de los legado del Papa Adriano II. 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