{"id":24093,"date":"2016-02-05T16:24:00","date_gmt":"2016-02-05T21:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/segundo-concilio-ecumenico-de-constantinopla\/"},"modified":"2016-02-05T16:24:00","modified_gmt":"2016-02-05T21:24:00","slug":"segundo-concilio-ecumenico-de-constantinopla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/segundo-concilio-ecumenico-de-constantinopla\/","title":{"rendered":"SEGUNDO CONCILIO ECUMENICO DE CONSTANTINOPLA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>(QUINTO CONCILIO GENERAL)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este concilio se efectu\u00f3 en Constantinopla (5 de mayo &#8211; 2 de junio de 553), y fue convocado por el emperador Justiniano. Asistieron mayormente los obispos orientales; s\u00f3lo estuvieron presentes seis obispos occidentales (\u00c1frica). El presidente fue Eutiquio, Patriarca de Constantinopla. Esta asamblea fue en realidad la \u00faltima fase del largo y violento conflicto inaugurado por el edicto de Justiniano del 543 contra el origenismo (P.G. LXXXVI, 945-90).  El emperador estaba persuadido que el nestorianismo continuaba fortaleci\u00e9ndose con los escritos de Teodoro de Mopsuestia (muri\u00f3 428), Teodoreto de Ciro (muri\u00f3 457) y de Ibas de Edesa (muri\u00f3 457), tambi\u00e9n de la estima personal que todav\u00eda muchos ten\u00edan a los primeros dos de estos escritores eclesi\u00e1sticos.  Los sucesos que llevaron a este concilio ser\u00e1n narrados m\u00e1s completamente en los art\u00edculos Papa Vigilio y en Tres Cap\u00edtulos; aqu\u00ed s\u00f3lo se proporciona un breve resumen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el 25 de enero de 547, el Papa Vigilio fue detenido por la fuerza en la ciudad real, originalmente se hab\u00eda negado a participar en la condenaci\u00f3n de los Tres Cap\u00edtulos (es decir,  una breve declaraci\u00f3n de anatema sobre Teodoro de Mopsuestia  y sus  escritos, sobre Teodoreto de Ciro y sus escritos, contra San Cirilo de Alejandr\u00eda y el Concilio de \u00c9feso, y sobre la carta escrita por Ibas de Edesa a Maris, obispo de Hardaschir en Persia). Posteriormente (por su \u00abJudicatum\u00bb, 11 de abril de 548), Vigilio hab\u00eda condenado los Tres Cap\u00edtulos (una doctrina realmente censurable), pero \u00e9l mantuvo expl\u00edcitamente la autoridad del Concilio de Calcedonia (451) en el cual Teodoreto e Ibas&#8212;despu\u00e9s de la condenaci\u00f3n de Nestorio&#8212;hab\u00edan sido restablecidos a sus sedes. En Occidente naci\u00f3 un fuerte descontento por este paso que parec\u00eda un debilitamiento ante el poder civil en asuntos puramente eclesi\u00e1sticos, y una injusticia hacia hombres muertos desde hac\u00eda mucho tiempo y juzgados por Dios; todo era de lo m\u00e1s inaceptable ya que la mente occidental no ten\u00eda un conocimiento preciso de la situaci\u00f3n teol\u00f3gica entre griegos de esa \u00e9poca.  Como consecuencia de esto Vigilio hab\u00eda persuadido a Justiniano para devolver el documento papal antes mencionado, y proclamar una tregua en ambas partes hasta que se pudiese convocar un concilio general para decidir sobre estas controversias. Ambos, el emperador y los obispos griegos, violaron esta promesa de neutralidad; el primero en particular, publicando (551) su famoso edicto, Homolog\u00eda Tes Pisteos, condenando de nuevo los Tres Cap\u00edtulos, y rehus\u00e1ndose a retirarlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su digna protesta, Vigilio sufri\u00f3 acto seguido varias indignidades personales de manos de la autoridad civil y casi pierde su vida; finalmente se retir\u00f3 a Calcedonia, en la misma iglesia de Santa Eufemia, donde se hab\u00eda realizado el gran concilio, desde donde inform\u00f3 a la cristiandad del estado de los asuntos. Pronto los obispos orientales buscaron reconciliarse con \u00e9l, y le indujeron a regresar a la ciudad, y retiraron todo los que se hab\u00eda hecho hasta el momento en contra de los Tres Cap\u00edtulos; el nuevo patriarca, Eutiquio, sucesor de Menas, cuya debilidad y servilismo fueron la causa inmediata de toda esta violencia y confusi\u00f3n, present\u00f3 (6 de enero de 530) su profesi\u00f3n de fe a Vigilio y, en uni\u00f3n con los otros obispos orientales, urgi\u00f3 al llamado a un concilio general bajo la presidencia del Papa. Vigilio estaba dispuesto, pero propuso que deb\u00eda ser celebrado en Italia o en Sicilia, para asegurar la asistencia de los obispos occidentales. Justiniano no estuvo de acuerdo con esto, pero propuso, en su lugar, una especie de comisi\u00f3n formada por delegados de cada uno de los grandes patriarcados; Vigilio sugiri\u00f3 que se escogiese un n\u00famero igual de delegados de Oriente y de Occidente; pero esto no fue aceptable al emperador, quien inaugur\u00f3 el concilio bajo su propia autoridad en la fecha y forma antedichas.  Vigilio rehus\u00f3 participar, no s\u00f3lo debido a la abrumadora proporci\u00f3n de obispos orientales, sino tambi\u00e9n por miedo a la violencia; adem\u00e1s, ninguno de sus predecesores hab\u00eda tomado parte personalmente en un concilio oriental.  \u00c9l se fue fiel a esta decisi\u00f3n, aunque expres\u00f3 su deseo de dar un juicio independiente sobre los asuntos en disputa.  Se sostuvieron ocho sesiones, siendo el resultado la condena final de los Tres Cap\u00edtulos por los 165 obispos presentes en la \u00faltima sesi\u00f3n (2 de junio de 553) en catorce anatemas similares a los trece emitidos previamente por Justiniano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto Vigilio hab\u00eda enviado al emperador (14 de mayo) un documento conocido como primer \u00abConstitutum\u00bb (Pacto) (Mansi, IX, 61-106), firmado por \u00e9l mismo y diecis\u00e9is obispos, la mayor\u00eda occidentales, en el cual se condenaba diecis\u00e9is proposiciones her\u00e9ticas de Teodoro de Mopsuestia, y, en cinco anatemas, se repudi\u00f3 su ense\u00f1anza cristol\u00f3gica; sin embargo, se prohibi\u00f3 condenar su persona o ir m\u00e1s lejos  en la condena de los escritos o la persona de Teodoreto, o de la carta de Ibas. Bajo las circunstancias, parec\u00eda realmente que no era una tarea f\u00e1cil denunciar adecuadamente los ciertos errores del gran te\u00f3logo antioque\u00f1o y sus seguidores, y mantener enhiesta la reputaci\u00f3n y autoridad del Concilio de Calcedonia, que se hab\u00eda conformado con obtener lo esencial de la sumisi\u00f3n de todos los simpatizantes de Nestorio, pero por esa misma raz\u00f3n, nunca hab\u00eda sido perdonado por los oponentes monofisitas de Nestorio y su herej\u00eda, quienes estaban ahora coaligados con los numerosos enemigos de Or\u00edgenes, y hasta la muerte de Teodora (548) hab\u00edan disfrutado del apoyo de esta influyente emperatriz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las decisiones del concilio fueron ejecutadas con violencia para ir al mismo paso que su conducta, aunque no se obtuvo la ardientemente esperada reconciliaci\u00f3n con los monofisitas.  Vigilio, junto con otros oponentes a la voluntad imperial, tal como lo registraron los serviles prelados de la corte, daba la impresi\u00f3n que hab\u00edan sido desterrados (Hefele, II, 905), junto con los devotos obispos y eclesi\u00e1sticos de su s\u00e9quito, ya al Alto Egipto o a una isla en el Mar de Propontis.  Ya en la s\u00e9ptima sesi\u00f3n del concilio, Justiniano hizo que el nombre de Vigilio fuese eliminado de los d\u00edpticos (tablillas de madera con los nombres de los obispos), sin prejuicio sin embargo, como se dijo, a la comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica. Pronto el clero romano y la gente, liberados por Narses del yugo g\u00f3tico, solicitaron al emperador que permitiera el regreso del Papa, lo cual acept\u00f3 Justiniano con la condici\u00f3n que Vigilio reconociera el \u00faltimo concilio.  Vigilio finalmente lo acept\u00f3 y en dos documentos (una carta a Eutiquio de Constantinopla, 8 de diciembre de 553, y un segundo \u00abConstitutum\u00bb, de 23 de febrero de 554, probablemente dirigido al episcopado occidental) por fin conden\u00f3 independientemente los Tres Cap\u00edtulos (Mansi, IX, 424-20, 457-88; cf. Hefele, II, 905-11), sin embargo, sin mencionar el Concilio. Su oposici\u00f3n nunca se hab\u00eda basado en materias doctrinales sino en la decencia y oportunidad de las medidas propuestas, en la equ\u00edvoca violencia imperial, y en un miedo delicado a lesionar la autoridad del Concilio de Calcedonia, especialmente en el Occidente. Aqu\u00ed, ciertamente, a pesar del reconocimiento adicional del Papa Pelagio I (555-560), el Quinto Concilio General s\u00f3lo adquiri\u00f3 gradualmente en la opini\u00f3n p\u00fablica un car\u00e1cter ecum\u00e9nico. En el norte de Italia las provincias eclesi\u00e1sticas de Mil\u00e1n y Aquilea rompieron su comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica; la primera cediendo s\u00f3lo hacia el final del siglo VI, mientras que la \u00faltima (Aquilea-Grado) prolong\u00f3 su resistencia hasta cerca del 700 (Hefele, op. cit., II, 911-27) (Para una apreciaci\u00f3n equitativa de la conducta de Vigilio, ver adem\u00e1s del art\u00edculo Vigilio, el juicio de Bois en el Diccionario de Teolog\u00eda cath., II, 1238-39).  El Papa siempre estuvo en lo correcto en cuanto a la doctrina envuelta, y cedi\u00f3, por amor a la paz, s\u00f3lo cuando tuvo la seguridad que no hab\u00eda nada que temer por la autoridad del Concilio de Calcedonia, con el cual \u00e9l al principio, con Occidente completo, se encontraba en peligro por las maquinaciones de los monofisitas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han perdido las actas originales en griego del concilio, pero a\u00fan existe una versi\u00f3n latina muy antigua, probablemente contempor\u00e1nea y hecha para el uso de Vigilio, ciertamente citada por su sucesor Papa Pelagio I. La edici\u00f3n de Baluze est\u00e1 reimpresa en Mansi, \u201cColl. Conc.\u201d, IX, 163 sqq.  En el Tercer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla (680) se encontr\u00f3 que las Actas del Quinto Concilio hab\u00edan sido alteradas (Hefele, op. cit., II, 855-58) en favor del monotelismo; ni tampoco es cierto que en su forma presente est\u00e1n en su integridad original. Esto tiene peso en el muy discutido asunto concerniente a la condenaci\u00f3n del origenismo en este Concilio. Hefele, movido por la antig\u00fcedad y persistencia de los informes acerca de la condenaci\u00f3n de Or\u00edgenes, afirma  (p. 861) con el cardenal Henry Noris, que en \u00e9ste Or\u00edgenes fue condenado, pero s\u00f3lo en passant (incidentalmente), y que su nombre, en el und\u00e9cimo anatema no es una interpolaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Shahan, Thomas. \u00abSecond Council of Constantinople.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04308b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Hugo Barona Becerra.  L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(QUINTO CONCILIO GENERAL) Este concilio se efectu\u00f3 en Constantinopla (5 de mayo &#8211; 2 de junio de 553), y fue convocado por el emperador Justiniano. Asistieron mayormente los obispos orientales; s\u00f3lo estuvieron presentes seis obispos occidentales (\u00c1frica). El presidente fue Eutiquio, Patriarca de Constantinopla. 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