{"id":24098,"date":"2016-02-05T16:24:10","date_gmt":"2016-02-05T21:24:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/contrapunto\/"},"modified":"2016-02-05T16:24:10","modified_gmt":"2016-02-05T21:24:10","slug":"contrapunto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/contrapunto\/","title":{"rendered":"CONTRAPUNTO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Lat\u00edn contrapunctum; alem\u00e1n Kontrapunkt; franc\u00e9s contrepoint; italiano contrapunto).  De punctum, \u00abpunto\u00bb &#8212;como se llamaban las notas antiguamente en m\u00fasica&#8212; y contra, \u00aben contra de\u00bb; originalmente, punctum contra punctum, o nota contra notam &#8212; \u00abpunto contra punto\u00bb, o \u201cnota contra nota\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino contrapunto se origin\u00f3 en el siglo XIV, aunque el arte al que se refiere se hab\u00eda practicado durante varios siglos antes. El deseo de armon\u00eda, es decir, el sonido simult\u00e1neo  con el cantus firmus, tenor, o tema, de una o m\u00e1s voces a diferentes intervalos, se halla por primera vez en la llamada diafon\u00eda u \u00abOrganum\u00bb de Hucbaldo de San Amando (840-930 \u00f3 932). [H.E. Woolridge en su \u00abOxford History of Music\u00bb (1901), vol. I, p. 61, cita de un tratado \u00abDe divisione naturae\u00bb, por Juan Escoto Eri\u00fagena (m. 880), un pasaje, que describe el organum, que podr\u00eda indicar la diafon\u00eda, incluso en la moci\u00f3n contraria, se usaba en Inglaterra antes de la innovaci\u00f3n de Hucbaldo, aunque no hay prueba de su uso generalizado en las Islas Brit\u00e1nicas.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XII, surgi\u00f3 la costumbre en Francia, la cual se generaliz\u00f3 entre los cantantes, de improvisar una o m\u00e1s melod\u00edas independientes sobre la melod\u00eda lit\u00fargica o cantus firmus. Esto se conoci\u00f3 como d\u00e9chant, o discantus. En Inglaterra el gymel, o cantus gemellus (canto gemelo), floreci\u00f3 en una \u00e9poca quiz\u00e1s anterior.  El gymel consist\u00eda en a\u00f1adir un intervalo de tercera tanto sobre como bajo el cantus firmus. M\u00e1s tarde la tercera de abajo fue traspuesta a una octava m\u00e1s alta, dando origen al falso-bordone, faux-bourdon, o  falso bajo.  Todos estos intentos espor\u00e1dicos de polifon\u00eda culminaron, en el siglo XIV en la adici\u00f3n de diferentes melod\u00edas al cantus firmus siguiendo leyes de contrapunto bien formuladas, que a\u00fan son v\u00e1lidas.  El prop\u00f3sito era la perfecta integraci\u00f3n e independencia de las varias melod\u00edas en su flujo, a partir de las cuales, por supuesto, ocurr\u00edan disonancias de paso que se resolv\u00edan continuamente en las consonancias de las notas acentuadas de la medida del comp\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el curso del siglo siguiente la habilidad en el uso del contrapunto lleg\u00f3 a alturas sin precedentes tanto entre los numerosos maestros de los Pa\u00edses Bajos como los de Inglaterra; pero lleg\u00f3 a su c\u00e9nit y produjo los frutos m\u00e1s maduros en la escuela romana del siglo XVI.  La polifon\u00eda de cuatro, cinco, seis, ocho o m\u00e1s partes producida en este siglo, con su consonante prevaleciente y unificadora y el principio vitalizador, el cantus firmus (en general una melod\u00eda gregoriana) es en cierto sentido una imagen de la congregaci\u00f3n de la Iglesia misma.  Tenemos unidad en la variedad: cada voz canta su propia melod\u00eda y sin embargo est\u00e1 armoniza con todas las dem\u00e1s, de la misma manera que cada miembro de la iglesia aspira al mismo ideal  seg\u00fan su propia naturaleza y capacidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se puso de moda la monodia al final del siglo XVI y principio del XVII, el estudio y pr\u00e1ctica del contrapunto qued\u00f3 casi olvidado, pero recibi\u00f3 un nuevo y maravilloso impulso y desarrollo en manos de Haendel y Bach.  Durante un tiempo el contrapunto sirvi\u00f3 a maestros distintos de la Iglesia y su liturgia, pero con la observancia renovada de sus leyes respecto a la m\u00fasica y el estudio y revitalizaci\u00f3n  desde mediados del siglo XIX, el contrapunto, de acuerdo con sus principios originales, ha vuelto a  producir nuevo frutos como de anta\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Ambras, Geschichte der Musik (Leipzig, 1881), III; Riemann, Handbuch der Musikgeschichte (Leipzig, 1907), II, pt. I; Haller, Kompositionslehre (Ratisbona, 1890), Kehm, Lehre vom Contrapunkt (Berl\u00edn, 2883).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Otten, Joseph. \u00abCounterpoint.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04436a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.  Dedicado a Julen Ezcurra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Lat\u00edn contrapunctum; alem\u00e1n Kontrapunkt; franc\u00e9s contrepoint; italiano contrapunto). De punctum, \u00abpunto\u00bb &#8212;como se llamaban las notas antiguamente en m\u00fasica&#8212; y contra, \u00aben contra de\u00bb; originalmente, punctum contra punctum, o nota contra notam &#8212; \u00abpunto contra punto\u00bb, o \u201cnota contra nota\u00bb. 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