{"id":24104,"date":"2016-02-05T16:24:23","date_gmt":"2016-02-05T21:24:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/devocion-al-sagrado-corazon-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T16:24:23","modified_gmt":"2016-02-05T21:24:23","slug":"devocion-al-sagrado-corazon-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/devocion-al-sagrado-corazon-de-jesus\/","title":{"rendered":"DEVOCION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Explicaciones doctrinales\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 El objeto especial de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Fundamentos de la devoci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 El acto propio de la devoci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">2 Ideas hist\u00f3ricas sobre el desarrollo de la devoci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Explicaciones doctrinales<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n no es sino una forma especial de devoci\u00f3n a Jes\u00fas. Al esclarecer su objeto, sus fundamentos y sus  actos propios conoceremos qu\u00e9 es exactamente y qu\u00e9 hace distinta a esta devoci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>El objeto especial de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naturaleza de esta cuesti\u00f3n es ya de por s\u00ed compleja y las dificultades que nacen a causa de la terminolog\u00eda la hacen a\u00fan m\u00e1s compleja. Sin profundizar en t\u00e9rminos que son extremadamente t\u00e9cnicos, estudiaremos las ideas en s\u00ed mismas y, con el fin de saber pronto d\u00f3nde estamos, nos detendremos en el significado y en el uso que se da a la palabra coraz\u00f3n en el lenguaje normal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) La palabra coraz\u00f3n despierta en nosotros, antes que nada, la idea del \u00f3rgano vital que palpita en nuestro pecho y del que sabemos, aunque quiz\u00e1s vagamente, que est\u00e1 \u00edntimamente conectado no s\u00f3lo con nuestra vida f\u00edsica, sino tambi\u00e9n con nuestra vida moral y emocional. Tal relaci\u00f3n explica, tambi\u00e9n, que el coraz\u00f3n de carne sea universalmente aceptado como emblema de nuestra vida moral y emocional, y que por asociaci\u00f3n, la palabra coraz\u00f3n ocupe el sitio que tiene en el lenguaje simb\u00f3lico y que esa palabra se aplique igualmente a las cosas mismas que son simbolizadas por el coraz\u00f3n. (Cfr.  Jer. 31,33;  Dt. 6,5; 29,3;  Is. 29,13;  Ez. 36,26;  Mt. 6,21; 15,19;  Lc. 8,15;  Rm. 5,5; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, nos. 368, 2517, N.T.).  Pensemos, por ejemplo, en expresiones como \u00ababrir nuestro coraz\u00f3n\u00bb, \u00abentregar el coraz\u00f3n\u00bb, etc.  Llega a pasar que el s\u00edmbolo es despojado de su significado material y en vez del signo se percibe s\u00f3lo lo que es significado.  De igual manera, en el lenguaje corriente la palabra alma  ya no despierta la idea de aliento, y la palabra coraz\u00f3n s\u00f3lo nos trae a la mente las ideas de valor o amor.  Claro que aqu\u00ed hablamos de figuras del lenguaje o de met\u00e1foras, m\u00e1s que de s\u00edmbolos.  El s\u00edmbolo es un signo real, mientras que la met\u00e1fora es s\u00f3lo un signo verbal.  El s\u00edmbolo es algo que significa algo distinto de si mismo, mientras que la met\u00e1fora es una palabra utilizada para dar a entender algo distinto de su significado propio.  Por \u00faltimo, en el lenguaje normal, nosotros pasamos continuamente de la parte al todo y, gracias a una forma muy natural de hablar, usamos la palabra coraz\u00f3n para referirnos a la persona.  Todas estas ideas nos ayudar\u00e1n a determinar el objeto de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema comienza cuando se debe distinguir entre los significados material, metaf\u00f3rico y simb\u00f3lico de la palabra coraz\u00f3n.  Se trata de saber si el objeto de la devoci\u00f3n es el coraz\u00f3n de carne, como tal, o el amor de Jesucristo significado metaf\u00f3ricamente por la palabra coraz\u00f3n, o el coraz\u00f3n de carne en cuanto s\u00edmbolo de la vida emocional y moral de Jes\u00fas, especialmente de su amor hacia nosotros.  Afirmamos que se da debido culto al coraz\u00f3n de carne en cuanto \u00e9ste simboliza y recuerda el amor de Jes\u00fas y su vida emocional y moral (Cfr. P\u00edo XII, enc\u00edclica \u00abHaurietis Aquas\u00bb, 18,21,24, N.T.).  De tal forma, aunque la devoci\u00f3n se dirige al coraz\u00f3n material, no se detiene ah\u00ed: incluye el amor, ese amor que constituye su objeto principal pero que \u00fanicamente se alcanza a trav\u00e9s del coraz\u00f3n de carne, s\u00edmbolo y signo de ese amor.  La devoci\u00f3n al solo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, tomado \u00e9ste como una parte noble de su divino cuerpo, no ser\u00eda equivalente a la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n tal y como la entiende y aprueba la Iglesia.  Y lo mismo se puede decir de la devoci\u00f3n al amor de Jes\u00fas, como si se tratara de una parte separada de su coraz\u00f3n de carne, o sin m\u00e1s relaci\u00f3n con este \u00faltimo que la sugerida por una palabra tomada en su sentido metaf\u00f3rico.  (Cfr. Gaudium et Spes, 22,2, N.T.) Pues hay que considerar que en esta devoci\u00f3n existen dos elementos: uno sensible, el coraz\u00f3n de carne, y uno espiritual, el que es representado y tra\u00eddo a la mente por el coraz\u00f3n de carne. Estos dos elementos no son dos objetos distintos, simplemente coordinados, sino que realmente constituyen un objeto solo, del mismo modo como lo hacen el alma y el cuerpo, y el signo y la cosa significada. De esos dos elementos el principal es el amor, que es la causa y la raz\u00f3n de la existencia de la devoci\u00f3n, tal como el alma es el elemento principal en el [[hombre. Consecuentemente, la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n puede ser definida como una devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n Adorable de Jesucristo en cuanto \u00e9l representa y recuerda su amor. O, lo que equivale a lo mismo, se trata de la devoci\u00f3n al amor de Jesucristo en cuanto que ese amor es recordado y simb\u00f3licamente representado por su coraz\u00f3n de carne (Cfr. Enc\u00edclica de S.S. Le\u00f3n XIII, Annum Sacrum; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica nos. 479, 609. N.T.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es este simbolismo lo que de da su significado y su unidad, y su fuerza simb\u00f3lica queda admirablemente completada al ser representado el coraz\u00f3n como herido. Como el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se nos presenta como el signo sensible de su amor, la herida visible en el Coraz\u00f3n nos recuerda la invisible herida de su amor (\u00abS\u00f3lo el coraz\u00f3n de Cristo, que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza\u00bb, Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1439, N.T.). Ese simbolismo tambi\u00e9n nos deja en claro que la devoci\u00f3n, si bien concede al coraz\u00f3n un lugar especial, poco est\u00e1 interesada en los detalles anat\u00f3micos. Dado que en las im\u00e1genes del Sagrado Coraz\u00f3n la expresi\u00f3n simb\u00f3lica debe predominar sobre todo lo dem\u00e1s, no se busca nunca la congruencia anat\u00f3mica; \u00e9sta afectar\u00eda negativamente la devoci\u00f3n al debilitar la evidencia del simbolismo. Es de primera importancia que el coraz\u00f3n como emblema se pueda distinguir del coraz\u00f3n anat\u00f3mico; lo apropiado de la imagen debe ser favorable a la expresi\u00f3n de la idea. En una imagen del Sagrado Coraz\u00f3n es necesario un coraz\u00f3n visible, pero \u00e9ste debe ser, adem\u00e1s de visible, simb\u00f3lico. Y se puede afirmar algo semejante en el \u00e1mbito de la fisiolog\u00eda, porque el coraz\u00f3n de carne que constituye el objeto de la devoci\u00f3n, y que debe dejar ver el amor de Jes\u00fas, es el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, el Coraz\u00f3n real, viviente, que en verdad am\u00f3 y sufri\u00f3; el que, como lo experimentamos en nuestros corazones, tuvo relaci\u00f3n con las emociones y la vida moral de Cristo; el que, por el conocimiento, as\u00ed sea rudimentario, que tenemos a partir de las operaciones de nuestra propia vida humana, jug\u00f3 igual papel en las operaciones de la vida del Maestro. Sin embargo, la relaci\u00f3n entre el Coraz\u00f3n y el Amor de Cristo no tiene un car\u00e1cter puramente convencional, como es el caso entre la palabra y la cosa, o entre la bandera y el pa\u00eds que \u00e9sta representa. Ese Coraz\u00f3n ha estado y est\u00e1 inseparablemente vinculado con la vida de Cristo, vida de bondad y amor. Basta, empero, que en nuestra devoci\u00f3n simplemente conozcamos y sintamos esta relaci\u00f3n tan \u00edntima. No tenemos por qu\u00e9 preocuparnos por la anatom\u00eda del Sagrado Coraz\u00f3n, ni con determinar cu\u00e1les son sus funciones en la vida diaria. Sabemos que el simbolismo del coraz\u00f3n se funda en la realidad y que constituye el objeto de nuestra devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, la cual no est\u00e1 en peligro de caer en el error.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es precisamente esa caracter\u00edstica la que define naturalmente a la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n. Es m\u00e1s, ya que la devoci\u00f3n se dirige al amante Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, ella debe abarcar todo aquello que es abrazado por ese amor. Y, en ese contexto, \u00bfno fue ese amor la causa de toda acci\u00f3n y sufrimiento de Cristo?. \u00bfNo fue su vida interior, m\u00e1s que la exterior, dominada por ese amor? Por otro lado, teniendo la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n como objeto al Coraz\u00f3n viviente de Jes\u00fas, eso mismo familiariza al devoto con toda la vida interna del Maestro, con sus virtudes y sentimientos y, finalmente, con Jes\u00fas mismo, infinitamente amante y amable. Consecuentemente, de la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n amante se procede, primero, al conocimiento \u00edntimo de Jes\u00fas, de sus sentimientos y virtudes, de toda su vida emocional y moral; del Coraz\u00f3n amante se extiende a las manifestaciones de su amor. Hay otra forma de extensi\u00f3n que, teniendo la misma significaci\u00f3n, se realiza, sin embargo, de diverso modo, pasando del Coraz\u00f3n a la Persona. Transici\u00f3n que, por otra parte, es algo que se realiza naturalmente. Cuando hablamos de un \u00abgran coraz\u00f3n\u00bb siempre hacemos alusi\u00f3n a una persona, del mismo modo que cuando mencionamos el Sagrado Coraz\u00f3n nos referimos a Jes\u00fas. Esto no sucede porque ambas cosas sean sin\u00f3nimas sino porque la palabra coraz\u00f3n se utiliza para indicar una persona, y esto es posible porque expresamos que tal persona est\u00e1 relacionada con su propia vida moral y emocional. Del mismo modo, cuando nos referimos a Jes\u00fas como el Sagrado Coraz\u00f3n, lo que en realidad queremos expresar es al Jes\u00fas que manifiesta su Coraz\u00f3n, el Jes\u00fas amante y amable. Jes\u00fas entero queda recapitulado en su Coraz\u00f3n Sagrado, al igual que todas las cosas son recapituladas en Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios continuamente se lamenta de ello en las  Sagradas Escrituras; los  santos siempre han escuchado en sus corazones la queja de ese amor no correspondido. Una de las fases esenciales de la devoci\u00f3n es la percepci\u00f3n de que el amor de Jes\u00fas por nosotros es  ignorado y despreciado. El mismo Jes\u00fas revel\u00f3 esa verdad a Santa Margarita Mar\u00eda Alacoque, ante la que se quej\u00f3 de ello amargamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00danicamente ese amor puede explicar a Jes\u00fas, as\u00ed como sus palabras y obras. Empero, su amor brilla m\u00e1s resplandeciente en ciertos misterios a trav\u00e9s de los que nos llegan grandes bienes, y en los cuales Jes\u00fas se manifiesta m\u00e1s generoso en la entrega de si mismo. Podemos pensar, por ejemplo, en la Encarnaci\u00f3n, la Pasi\u00f3n y la<br \/>\nEucarist\u00eda. Estos misterios, adem\u00e1s, tienen un lugar especial en la devoci\u00f3n que, buscando a Jes\u00fas y los signos de su amor y su gracia, los encuentra aqu\u00ed con una intensidad mayor que en cualquier evento particular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se dijo arriba que la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, dirigida al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas como emblema de su amor, pone especial atenci\u00f3n a su amor por la humanidad. L\u00f3gicamente, esto no excluye su amor a Dios, pues est\u00e1 incluido en su amor por los hombres. Se trata, entonces, de la devoci\u00f3n al \u00abCoraz\u00f3n que tanto ha amado a los hombres\u00bb, seg\u00fan las palabras citadas por Santa Margarita Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, surge la pregunta de si el amor al que  honramos con esta devoci\u00f3n es el mismo con el que Jes\u00fas nos ama en cuanto hombre o se trata de aquel con el que nos ama en cuanto Dios. O sea, si se trata de un amor creado o de uno increado; de su amor humano o de su amor divino. Sin lugar a dudas se trata del amor de Dios hecho hombre, el amor del Verbo Encarnado. Ning\u00fan devoto separa estos dos amores, como tampoco separa las dos naturalezas de Cristo (Cfr. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, No. 470, N.T.). Y aunque quisi\u00e9semos debatir este punto y solucionarlo a toda costa, s\u00f3lo encontraremos que hay diferentes opiniones entre los autores. Algunos, por considerar que el coraz\u00f3n de carne s\u00f3lo puede vincularse con el amor humano, concluyen que no puede simbolizar el amor divino que, a su vez, no es propio de la persona de Jes\u00fas y que, por tanto, el amor divino no puede ser objeto de la devoci\u00f3n. Otros afirman que el amor divino no puede ser objeto de la devoci\u00f3n si se le separa del Verbo Encarnado, o sea que s\u00f3lo es tal cuando se le considera como el amor del Verbo Encarnado y no ven porqu\u00e9 no pueda ser simbolizado por el coraz\u00f3n de carne ni porqu\u00e9 la devoci\u00f3n debiera circunscribirse solamente al amor creado.\n<\/p>\n<h3>Fundamentos de la devoci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta cuesti\u00f3n puede ser estudiada bajo tres aspectos: el hist\u00f3rico, el teol\u00f3gico y el cient\u00edfico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a. Fundamentos hist\u00f3ricos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al aprobar la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, la Iglesia no simplemente confi\u00f3 en las visiones de Santa Margarita Mar\u00eda, sino que, haciendo abstracci\u00f3n de ellas, examin\u00f3 el culto en si mismo. Las visiones de Santa Margarita Mar\u00eda pod\u00edan ser  falsas, pero ello no deb\u00eda repercutir en la devoci\u00f3n, haci\u00e9ndola menos digna o firme. Sin embargo, el hecho es que la devoci\u00f3n se propag\u00f3 principalmente bajo la influencia del movimiento que se inici\u00f3 en Paray-le-Monial. Antes de su  beatificaci\u00f3n, las  visiones de Santa Margarita Mar\u00eda fueron cr\u00edticamente examinadas por la Iglesia, cuyo juicio, en tales casos, aunque no es  infalible, s\u00ed implica una certeza humana suficiente para garantizar las palabras y acciones que se sigan de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b. Fundamentos  teol\u00f3gicos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas merece adoraci\u00f3n, como lo hace todo lo que pertenece a su persona. Pero no la merecer\u00eda si se le considerase como algo aislado o desvinculado de \u00e9sta. Definitivamente, al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas no se le considera de ese modo, y  P\u00edo VI, en su  bula de 1794, \u00abAuctorem fidei\u00bb, defendi\u00f3 con su autoridad este aspecto de la devoci\u00f3n contra las calumnias  jansenistas. Si bien el culto se rinde al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, va m\u00e1s all\u00e1 del coraz\u00f3n de carne, para dirigirse al amor cuyo s\u00edmbolo expresivo y vivo es el coraz\u00f3n. No se requiere justificar la devoci\u00f3n acerca de esto. Es la Persona de Jes\u00fas a quien se dirige, y esta Persona es inseparable de su divinidad. Jes\u00fas, la manifestaci\u00f3n viviente de la bondad de Dios y de su amor paternal; Jes\u00fas, infinitamente amable y amante, visto desde la principal manifestaci\u00f3n de su amor, es el objeto de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, del mismo modo que lo es de toda la religi\u00f3n  cristiana. La dificultad reside en la uni\u00f3n del coraz\u00f3n y el amor, y en la relaci\u00f3n que la devoci\u00f3n supone que existe entre ambos. Pero, \u00bfno es esto un error que ya ha sido superado hace mucho?. S\u00f3lo queda por ver si la devoci\u00f3n, bajo este aspecto, est\u00e1 bien fundamentada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c. Fundamentos  filos\u00f3ficos y  cient\u00edficos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este aspecto ha habido cierta falta de certeza entre los te\u00f3logos. No obviamente en lo tocante a la base del asunto, sino en lo que respecta a las explicaciones. En ocasiones ellos han hablado como si el coraz\u00f3n fuera el \u00f3rgano del amor, aunque este punto no tiene relaci\u00f3n con la devoci\u00f3n, para la cual basta que el coraz\u00f3n sea el s\u00edmbolo del amor y sobre ello no cabe duda: s\u00ed hay una vinculaci\u00f3n real entre el coraz\u00f3n y las emociones. Nadie niega el hecho de que el coraz\u00f3n es s\u00edmbolo del amor y todos experimentamos que el coraz\u00f3n se convierte en una especie de eco de nuestros sentimientos. Un estudio de esta especie de resonancia ser\u00eda muy interesante, pero no le hace falta a la devoci\u00f3n, ya que es un hecho atestiguado por la experiencia diaria; un hecho del cual la medicina puede dar razones y explicar las  condiciones, pero que no es parte del presente estudio, ni su objeto requiere ser conocido por nosotros.\n<\/p>\n<h3>El acto propio de la devoci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objeto mismo de la devoci\u00f3n exige un acto apropiado, si se considera que la devoci\u00f3n al amor de Jes\u00fas por nosotros debe ser, antes que nada, una devoci\u00f3n al amor a Jes\u00fas. Su caracter\u00edstica debe ser la reciprocidad del amor; su objeto es amar a Jes\u00fas que nos ama tanto; pagar amor con amor. M\u00e1s a\u00fan, habida cuenta que el amor de Jes\u00fas se manifiesta al alma devota como despreciado y airado, sobre todo en la Eucarist\u00eda, el amor propio de la devoci\u00f3n deber\u00e1 manifestarse como un amor de reparaci\u00f3n. De ah\u00ed la importancia de los actos de desagravio, como la comuni\u00f3n de reparaci\u00f3n, y la compasi\u00f3n por Jes\u00fas sufriente. Mas ning\u00fan acto, ninguna pr\u00e1ctica, puede agotar las riquezas de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n. El amor que constituye su n\u00facleo lo abraza todo y, entre m\u00e1s se le entiende, m\u00e1s firmemente se convence uno de que nada puede competir con \u00e9l para hacer que Jes\u00fas viva en nosotros y para llevar a quien lo vive a amar a Dios, en uni\u00f3n con Jes\u00fas, con todo su coraz\u00f3n, su alma y sus fuerzas.\n<\/p>\n<h2>Ideas hist\u00f3ricas sobre el desarrollo de la devoci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Desde el tiempo de  San Juan y San Pablo siempre ha existido en la Iglesia algo semejante a una devoci\u00f3n al amor de Dios, quien tanto am\u00f3 al mundo que le dio a su  Hijo unig\u00e9nito, y al amor de Jes\u00fas, quien tanto nos ama que se entreg\u00f3 a si mismo por nosotros. Claro que, hablando adecuadamente, eso no era equivalente a la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, ni le rend\u00eda culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas como s\u00edmbolo de su amor. Desde los primeros siglos, tambi\u00e9n, siguiendo el ejemplo del evangelista, ha sido costumbre meditar sobre el costado abierto de Cristo y el misterio de la sangre y agua, y se ha visto a la Iglesia como naciendo de esa herida, del mismo modo como Eva naci\u00f3 del costado de Ad\u00e1n (Cfr. San Ambrosio, Expositio Evangelii secundum Lucam, 2, 85-89; Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 3; Sacrosanctum Concilium, 5, N.T.) Sin embargo, no existe constancia alguna de que durante los primeros diez siglos se haya rendido culto al Coraz\u00f3n herido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  No es sino hasta los siglos XI y XII que encontramos se\u00f1ales inconfundibles de alguna devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n. Se trataba de acercarse al Coraz\u00f3n Herido a trav\u00e9s de la herida del costado, y la herida del Coraz\u00f3n simbolizaba la herida del Amor. Fue en el ambiente de fervor de los monasterios  benedictinos o cistercienses, gracias al pensamiento de Anselmo o  Bernardo, donde la devoci\u00f3n naci\u00f3, aunque es imposible determinar con certidumbre cu\u00e1les hayan sido sus primeros textos o qui\u00e9nes sus primeros devotos. Seg\u00fan Santa Gertrudis y Santa Matilde, y para el autor de la \u00abVitis mystica\u00bb, la devoci\u00f3n ya era muy conocida en sus tiempos. No sabemos, sin embargo, exactamente a qui\u00e9n se debe la \u00abVitis mystica\u00bb. Hasta principios del siglo XX se le hab\u00eda venido atribuyendo su autor\u00eda a San Bernardo, pero algunas publicaciones de la hermosa y acad\u00e9micamente completa edici\u00f3n Quaracchi la atribuyen, y no sin razones de peso, a San Buenaventura (\u00abS. Bonaventurae opera omnia\u00bb, 1898,VIII, LIII). Sea como sea, ese documento contiene uno de los m\u00e1s hermosos pasajes que se hayan inspirado en la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n y que la Iglesia utiliza para las lecciones de la Liturgia de las Horas en su fiesta. Para Santa Matilde (+1298) y Santa Gertrudis (+1302), se trata de una devoci\u00f3n muy conocida que hab\u00eda sido base de muchas bellas oraciones y pr\u00e1cticas devocionales. Y merece especial atenci\u00f3n la visi\u00f3n de Santa Gertrudis en la fiesta de San Juan Evangelista, ya que constituye un hito en la historia de la devoci\u00f3n. Habi\u00e9ndosele permitido recostar su cabeza cerca del costado herido del Salvador, pudo escuchar los latidos del Divino Coraz\u00f3n. Le pregunt\u00f3 a Juan si en la noche de la \u00daltima Cena \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00eda podido escuchar tan deliciosas pulsaciones y, si as\u00ed hab\u00eda sido, porqu\u00e9 no hab\u00eda hablado de ello. Juan le respondi\u00f3 que esa revelaci\u00f3n hab\u00eda sido reservada para tiempos posteriores, cuando el mundo, habi\u00e9ndose enfriado, necesitara que su amor se le recalentara (\u00abLegatus divinae pietatis\u00bb, IV, 305; \u00abRevelationes Gertrudianae\u00bb, ed. Poitiers y Paris, 1877).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  A partir del siglo XIII y hasta el XVI, la devoci\u00f3n se propag\u00f3, pero sin desarrollarse internamente. Era practicada en todas partes por almas escogidas, de lo que dan abundante testimonio las vidas de los santos y los anales de las diferentes congregaciones religiosas como  franciscanos,  dominicos,  jesuitas, cartujos, etc. Empero, siempre fue una devoci\u00f3n  individual de car\u00e1cter  m\u00edstico. No hab\u00eda comenzado a\u00fan ning\u00fan movimiento generalizado, a menos que uno concibiera como tal la devoci\u00f3n a las Cinco Llagas entre las que la herida del Coraz\u00f3n figuraba prominentemente y a cuya propagaci\u00f3n los franciscanos hab\u00edan dedicado gran esfuerzo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  Parece ser que fue en el siglo XVI que la devoci\u00f3n avanz\u00f3 y pas\u00f3 del dominio m\u00edstico al de la ascesis cristiana. Se convirti\u00f3 en una devoci\u00f3n objetiva, con  oraciones previamente formuladas y ejercicios especiales cuya pr\u00e1ctica era muy recomendada a la par que su valor era apreciado. Esto lo sabemos gracias a los escritos de esos dos maestros de la vida espiritual, el piadoso Lanspergius (+1539), de los Cartujos de Colonia, y el devoto Lois de Blois (Blosius, 1566), un monje benedictino y abad de Liessies, en Hainaut. A ellos se pueden a\u00f1adir San Juan de \u00c1vila (+ 1569) y San Francisco de Sales, \u00e9ste \u00faltimo del siglo XVII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  Desde entonces todo pareci\u00f3 ayudar al temprano nacimiento de la devoci\u00f3n. Los autores asc\u00e9ticos hablan de ella, especialmente los de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, \u00c1lvarez de Paz, Luis de la Puente, Saint-Jure y Nouet. Y no faltan tratados especializados, como la peque\u00f1a obra del Padre Druzbicki, \u00abMeta Cordium, Cor Jesu\u00bb. Entre los m\u00edsticos y almas piadosas que practicaron la devoci\u00f3n podemos contar a San Francisco de Borja, San Pedro Canisio, San Luis Gonzaga y San Alfonso Rodr\u00edguez, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Igualmente, a la Beata Marina de Escobar (+1633) en Espa\u00f1a; a las Venerables Magdalena de San Jos\u00e9 y Margarita del Sant\u00edsimo Sacramento, ambas carmelitas, en Francia; Jeanne de San Mateo Deleloe (+1660), una benedictina, en B\u00e9lgica; la incomparable Armelle de Vannes (+1671). E incluso en ambientes jansenistas o mundanos, Marie de Valernod (+1654) y Ang\u00e9lique Arnauld; M. Boudon, archidi\u00e1cono de Evreux, el Padre Huby, el ap\u00f3stol de los retiros, en Breta\u00f1a y, sobre todos ellos, la Beata Marie de la Encarnaci\u00f3n, quien falleci\u00f3 en Quebec en 1672. La Visitaci\u00f3n parec\u00eda estar esperando a Santa Margarita Mar\u00eda. Su espiritualidad, algunas intuiciones de San Francisco de Sales, las meditaciones de M\u00e8re l&#8217;Huillier (+1692), todo ello prepar\u00f3 el camino. La imagen del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas estaba evidente en todas partes gracias, en gran manera, a la devoci\u00f3n franciscana a las Cinco Llagas y a la costumbre jesuita de colocar la imagen en la p\u00e1gina de t\u00edtulos de sus libros y en los muros de sus templos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  A pesar de eso la devoci\u00f3n segu\u00eda siendo algo individual o, a lo mucho, privado. El hacerla p\u00fablica, honrarla en el Oficio Divino y establecerle una  fiesta estaba reservado a San Juan Eudes (1602-1680). El Padre Eudes fue, m\u00e1s que nada, el ap\u00f3stol del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, pero en su devoci\u00f3n por el Coraz\u00f3n Inmaculado hab\u00eda siempre una parte para el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Poco a poco se fue separando la devoci\u00f3n por el Sagrado Coraz\u00f3n y el 31 de agosto de 1670 se celebr\u00f3 con gran solemnidad la primera fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n en el Gran Seminario de Rennes. El 20 de octubre le sigui\u00f3 Coutances y desde entonces qued\u00f3 unida a esa fecha la fiesta de los eudistas. De ah\u00ed pronto cundi\u00f3 la fiesta a otras di\u00f3cesis e igualmente la devoci\u00f3n fue adoptada por varias comunidades religiosas. Y as\u00ed lleg\u00f3 a estar en contacto con la devoci\u00f3n que ya exist\u00eda en Paray, en donde las dos se fundieron naturalmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  Cristo escogi\u00f3 a Margarita Mar\u00eda Alacoque (1647-1690), una humilde monja visitandina del monasterio de Paray-le-Monial, para revelarle los deseos de su Coraz\u00f3n y para confiarle la tarea de impartir nueva vida a la devoci\u00f3n. Nada indica que esta piadosa religiosa haya conocido la devoci\u00f3n antes de las revelaciones, o que, al menos, haya prestado alguna atenci\u00f3n a ella. Estas revelaciones fueron muy numerosas y son notables las siguientes apariciones: la que ocurri\u00f3 en la fiesta de San Juan, en la que Jes\u00fas permiti\u00f3 a Margarita Mar\u00eda, como antes lo hab\u00eda hecho con Santa Gertrudis, recargar su cabeza sobre su Coraz\u00f3n, y luego le descubri\u00f3 las maravillas de su Amor, dici\u00e9ndole que deseaba que fueran conocidas por toda la humanidad y que los tesoros de su bondad fueran difundidos. A\u00f1adi\u00f3 que \u00c9l la hab\u00eda escogido a ella para esta obra (27 de diciembre, probablemente del 1673). En otra, probablemente distinta de la anterior, \u00c9l pidi\u00f3 ser honrado bajo la figura de su coraz\u00f3n de carne. En otra ocasi\u00f3n, apareci\u00f3 radiante de amor y pidi\u00f3 que se practicara una devoci\u00f3n de amor expiatorio: la comuni\u00f3n frecuente, la comuni\u00f3n cada primer viernes de mes, y la observancia de la Hora Santa (probablemente en junio o julio de 1674). En otra, conocida como la \u00abgran aparici\u00f3n\u00bb, que tuvo lugar en la octava de Corpus Christi, 1675, probablemente el 16 de junio, fue cuando Jes\u00fas dijo: \u00abMira el Coraz\u00f3n que tanto ha amado a los hombres&#8230; en vez de gratitud, de gran parte de ellos yo no recibo sino ingratitud\u00bb. Y le pidi\u00f3 que se celebrase una fiesta de desagravio el viernes despu\u00e9s de la octava de Corpus Christi, advirti\u00e9ndole que deb\u00eda consultar con el Padre de la Colombi\u00e8re, por entonces superior de la peque\u00f1a casa jesuita en Paray. Finalmente, aquellas en las que el Rey solicit\u00f3 solemne homenaje y determin\u00f3 que fuera la Visitaci\u00f3n y los jesuitas quienes se encargasen de propagar la nueva devoci\u00f3n. Pocos d\u00edas despu\u00e9s de la \u00abgran aparici\u00f3n\u00bb, en junio de 1675, Margarita Mar\u00eda inform\u00f3 de todo al Padre de la Colombi\u00e8re y este \u00faltimo, reconociendo la acci\u00f3n del [[Esp\u00edritu<br \/>\nSanto | Esp\u00edritu]] de Dios, se consagr\u00f3 \u00e9l mismo al Sagrado Coraz\u00f3n, dio instrucciones a la visitandina para que pusiera por escrito los detalles de la aparici\u00f3n y utiliz\u00f3 cuanta oportunidad tuvo para discretamente circular ese relato en Francia e Inglaterra. A su muerte, el 15 de febrero de 1682, se encontr\u00f3 en su diario de retiros espirituales una copia manuscrita suya del relato que \u00e9l hab\u00eda solicitado de Margarita Mar\u00eda, con unas breves reflexiones acerca de la utilidad de la devoci\u00f3n. Ese diario, junto con el relato y un precioso \u00abofrecimiento\u00bb al Sagrado Coraz\u00f3n en el que se explica claramente la devoci\u00f3n, fue publicado en Ly\u00f3n en 1684. El librito fue muy le\u00eddo, a\u00fan en Paray, aunque no dej\u00f3 de causar una \u00abhorrible confusi\u00f3n\u00bb a Margarita Mar\u00eda, quien, a pesar de todo, decidi\u00f3 aprovecharlo para extender su preciada devoci\u00f3n. Se unieron al movimiento Moulins, con la Madre de Soudeilles, Dijon, con la Madre de Saumaise y la hermana Joly, Semur, con la Madre Greyfi\u00e9 y hasta Paray, que al principio se hab\u00eda resistido. Fuera de las Visitandinas, sacerdotes, religiosos y laicos abrazaron la causa. En especial un capuchino, los dos hermanos de Margarita Mar\u00eda y algunos jesuitas, entre los que estaban los padres Croiset y Gallifet, quienes estaban destinados a desempe\u00f1ar un papel importante en pro de la devoci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  La muerte de Margarita Mar\u00eda, el 17 de octubre de 1690, no asfixi\u00f3 el entusiasmo de quienes estaban interesados en la devoci\u00f3n. Todo lo contrario. La peque\u00f1a narraci\u00f3n que hizo el Padre Croiset en 1691 de la vida de la santa, como un ap\u00e9ndice de su libro \u00abDe la devotion au Sacre Coeur\u00bb, s\u00f3lo sirvi\u00f3 para aumentarlo. A pesar de todo tipo de obst\u00e1culos y de la lentitud de la Santa Sede, que en 1693 concedi\u00f3 indulgencias a las cofrad\u00edas del Sagrado Coraz\u00f3n y que en 1697 otorg\u00f3 a la Visitandinas licencia para celebrar la fiesta junto con la de las Cinco Llagas, pero que se neg\u00f3 a otorgar una fiesta com\u00fan para toda la Iglesia, con  Misa especial y oficio, la devoci\u00f3n se extendi\u00f3, en particular entre las comunidades religiosas. Quiz\u00e1s la primera ocasi\u00f3n para realizar una consagraci\u00f3n solemne al Sagrado Coraz\u00f3n y un acto p\u00fablico de culto fuera de las comunidades religiosas la proporcion\u00f3 la plaga de Marsella, en 1720. Otras ciudades del sur siguieron el ejemplo de Marsella y a partir de ah\u00ed la devoci\u00f3n se populariz\u00f3. En 1726 se consider\u00f3 oportuno acudir de nuevo a Roma para solicitar una fiesta propia, pero en 1729, de nuevo, Roma se neg\u00f3. Mas por fin, en 1765, finalmente cedi\u00f3 y ese mismo a\u00f1o, a petici\u00f3n de la Reina, la fiesta fue aceptada semioficialmente por el episcopado franc\u00e9s. De todos los rincones del planeta llovieron las solicitudes a Roma, y a todas se dio respuesta afirmativa. Finalmente, gracias a las presiones de los obispos de Francia, el Papa P\u00edo IX extendi\u00f3 la fiesta a la Iglesia Universal bajo la modalidad de  rito doble mayor. En 1889 la Iglesia la elev\u00f3 a rito doble de primera clase. En todos lados se realizaban actos de consagraci\u00f3n y reparaci\u00f3n junto con la devoci\u00f3n. En ocasiones, en especial despu\u00e9s de 1850, grupos, congregaciones y hasta naciones enteras se han consagrado al Sagrado Coraz\u00f3n. En 1875 todo el mundo cat\u00f3lico se consagr\u00f3 de esa manera. A\u00fan as\u00ed, el Papa a\u00fan no hab\u00eda decidido tomar la iniciativa o intervenir directamente. Eventualmente, el 11 de junio de 1899, por orden de Le\u00f3n XIII, y con una f\u00f3rmula prescrita por \u00e9l, toda la humanidad fue solemnemente consagrada al Sagrado Coraz\u00f3n. La idea de llevar a cabo esa acci\u00f3n, que  Le\u00f3n XIII calific\u00f3 como \u00abel gran acontecimiento\u00bb de su pontificado, le hab\u00eda sido sugerida por una religiosa del Buen Pastor, de Oporto (Portugal), quien afirm\u00f3 que ella lo hab\u00eda recibido directamente de Cristo. Ella, quien era miembro de la familia Drost-zu-Vischering, y cuyo nombre de religi\u00f3n era Mar\u00eda del Divino Coraz\u00f3n, muri\u00f3 en la fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n, dos d\u00edas antes de la consagraci\u00f3n, que hab\u00eda sido pospuesta hasta el siguiente domingo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota del traductor: S.S. Le\u00f3n XIII promulg\u00f3, el 25 de mayo de 1899, la enc\u00edclica \u00abAnnum Sacrum\u00bb, en la que recomienda la pr\u00e1ctica de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, y algunos de sus  sucesores hicieron lo propio, en especial P\u00edo XI, en su enc\u00edclica \u00abMiserentissimus Redemptor\u00bb, del 8 mayo de 1928, y P\u00edo XII, en sus enc\u00edclicas \u00abSummi Pontificatus\u00bb, del 20 de octubre de 1939, \u00abMystici Corporis\u00bb, del 29 de junio de 1943 y \u00abHaurietis Aquas\u00bb, del 15 de mayo de 1956. Esta \u00faltima contiene una exposici\u00f3n integral del culto y la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n y debe convertirse en lectura indispensable para quien desee conocer a fondo la posici\u00f3n pontificia al respecto. El Concilio Vaticano II, 1962-1965, hace referencia al Coraz\u00f3n de Cristo en varios documentos. Finalmente, el Papa Juan Pablo II incluy\u00f3 el tema como parte del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, en 1992).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al hacer menci\u00f3n de esas grandes manifestaciones p\u00fablicas no debemos olvidar hacer tambi\u00e9n alusi\u00f3n a la vida \u00edntima de la devoci\u00f3n en las almas, a las pr\u00e1cticas que la acompa\u00f1an, a las obras y asociaciones de las que es el alma. Tampoco debemos pasar por alto el car\u00e1cter social que ha asumido en a\u00f1os recientes. Los cat\u00f3licos franceses, en forma especial, se aferran a esa devoci\u00f3n como a una de sus mayores esperanzas de ennoblecimiento y salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Bainvel, Jean. \u00abDevotion to the Sacred Heart of Jesus.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07163a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces internos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Especial sobre el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en Aci Prensa preparado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Mateo Crawley SS.CC.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Congregaci\u00f3n de los Sagrados Corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Colegio de la Recoleta (Lima- Peru)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Cardenal Rouco presidir\u00e1 renovaci\u00f3n de consagraci\u00f3n de Espa\u00f1a al Sagrado Coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Arzobispo de Quito preside renovaci\u00f3n de Consagraci\u00f3n de Ecuador al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Gabriel Garc\u00eda Moreno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Consagrar\u00e1n a Panam\u00e1 al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Colombianos renuevan consagraci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y Mar\u00eda el 12 de octubre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces externos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[11] El sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en el Per\u00fa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] Apostol peruano del Sagrado Coraz\u00f3n.<br \/>\n[13] Detente del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] Tesoro escondido en el Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Librito \u00abTesoro escondido en el Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, texto \u00edntegro de la primera edici\u00f3n, imprenta de Alonso del Riego, impresor de la Real Universidad, Valladolid, 1734.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]Vida de Bernardo de Hoyos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17] Principios del reinado del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en Espa\u00f1a, por el P. Jos\u00e9 Eugenio de Uriarte, S.J., Madrid, 1880\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18]Libro o manuscrito \u201cVida del V. y angelical joven P. Bernardo Francisco de Hoyos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u201d, escrito por su Director espiritual el P. Juan de Loyola S.J. poco despu\u00e9s de la muerte de Bernardo en 1735.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] Carta del rey Felipe V de Espa\u00f1a al Papa Benedicto XIII, pidiendo Misa y Oficio propio del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, para todos sus Reinos y Dominios (a\u00f1o 1727).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20] Consagraci\u00f3n de Espa\u00f1a al sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21] Canci\u00f3n \u00abViva Cristo Rey\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] Canci\u00f3n \u00abTu reinar\u00e1s\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23] Im\u00e1genes del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24] Margarita Mar\u00eda Alacoque.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Explicaciones doctrinales 1.1 El objeto especial de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n 1.2 Fundamentos de la devoci\u00f3n 1.3 El acto propio de la devoci\u00f3n 2 Ideas hist\u00f3ricas sobre el desarrollo de la devoci\u00f3n Explicaciones doctrinales La devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n no es sino una forma especial de devoci\u00f3n a Jes\u00fas. Al esclarecer su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/devocion-al-sagrado-corazon-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDEVOCION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24104","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24104","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24104"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24104\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24104"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24104"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24104"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}