{"id":24108,"date":"2016-02-05T16:24:31","date_gmt":"2016-02-05T21:24:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-corazon-de-jesus-sintesis-y-consumacion-del-universo-de-la-historia-y-de-la-revelacion-ii\/"},"modified":"2016-02-05T16:24:31","modified_gmt":"2016-02-05T21:24:31","slug":"el-corazon-de-jesus-sintesis-y-consumacion-del-universo-de-la-historia-y-de-la-revelacion-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-corazon-de-jesus-sintesis-y-consumacion-del-universo-de-la-historia-y-de-la-revelacion-ii\/","title":{"rendered":"EL CORAZON DE JESUS: SINTESIS Y CONSUMACION DEL UNIVERSO, DE LA HISTORIA Y DE LA REVELACION (II)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Significaci\u00f3n del culto del culto rendido al coraz\u00f3n eucar\u00edstico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo XI y P\u00edo XII han visto en el culto tributado al coraz\u00f3n de Jes\u00fas el \u201ccompendio de toda religi\u00f3n\u201d cristiana y, por e hecho mismo, la \u201cregla de la perfecci\u00f3n cristiana\u201d. P\u00edo XII ha precisado claramente c\u00f3mo este culto sintetiza todo el dogma y toda la  moral: \u201cSe trata del culto del amor con el que Dios nos ha amado por medio de Jes\u00fas, a la vez, a la vez que es el ejercicio del amor que nosotros tenemos a Dios y a los dem\u00e1s hombres\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paralelamente, el Vaticano II nos presenta \u2013 y con maravillosa insistencia \u2013 \u201cla celebraci\u00f3n del sacrificio eucar\u00edstico\u201d como \u201cla ra\u00edz, el centro y la cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana. La eucarist\u00eda, a\u00f1ade el concilio, \u201ccontiene todo el tesoro espiritual de la Iglesia\u201d y es la fuente y la cima de toda la evangelizaci\u00f3n\u201d.De esta comparaci\u00f3n se sigue una constante: el magisterio de la Iglesia nos insin\u00faa (es lo menos que pod\u00eda decirse) que el sacrificio eucar\u00edstico, por una parte, y el culto rendido al coraz\u00f3n de Jes\u00fas, por otra, son ambos el centro de la vida del cristiano y de la propia Iglesia \u00bfC\u00f3mo no iban a ser entonces tambi\u00e9n los centros de irradiaci\u00f3n de sus pensamientos? Si el mundo y la Iglesia tienen como raz\u00f3n de ser al se\u00f1or presente de una forma gloriosa, aunque escondida, y soberanamente amante en la eucarist\u00eda, si la acci\u00f3n amante de Cristo eucar\u00edstico es la raz\u00f3n de ser suprema del obrar de la Iglesia, \u00bfc\u00f3mo no concluir que este obrar inmanente que es la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica debe tomar como punto de partida al Cristo actualmente amante y actuante en la eucarist\u00eda y elaborar as\u00ed una s\u00edntesis en torno a este misterio de los misterios, resumiendo ante todo los dos polos de atracci\u00f3n aqu\u00ed evocados, el coraz\u00f3n de Cristo y su eucarist\u00eda?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo el magisterio nos sirve de gu\u00eda en este intento de s\u00edntesis de dos s\u00edntesis cuando nos propone tributar un \u201cculto particular al coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas\u201d y nos especifica simult\u00e1neamente su objeto:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo percibimos bien la fuerza del amor que impuls\u00f3 a Cristo a entregarse a nosotros en alimento espiritual si no es honrando con un culto particular al coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas, que tiene como finalidad recordarnos, seg\u00fan las palabras de nuestro predecesor de feliz memoria Le\u00f3n XIII, el \u201cacto de amor supremo con el que nuestro Redentor, derramando todas las riquezas de su coraz\u00f3n instituy\u00f3 el adorable sacramento de la eucarist\u00eda a fin de permanecer con nosotros hasta el fin de los siglos. Y Ciertamente que no es una m\u00ednima parte de su coraz\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia honrando al coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas, quiere adorar, amar y alabar el doble acto de amor, increado y creado, eterno y temporal, divino y humano, te\u00e1ndrico en una palabra, con el que el  Verbo encarnado y humanizado decidi\u00f3 aplicar para siempre los frutos de su sacrificio redentor renov\u00e1ndolo en el curso de la historia, e incorporarse as\u00ed la humanidad en una uni\u00f3n mucho m\u00e1s \u00edntima que la de la Esposa y la del Esposo con el poder se su Esp\u00edritu para gloria de su padre. \u00bfNo es en la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda donde alcanzan su punto culminante los tres fines jerarquizados de la encarnaci\u00f3n redentora: la salvaci\u00f3n del mundo, la exaltaci\u00f3n del Hijo del hombre, que atrae todo a s\u00ed; la gloria delk Padre, que todo lo recapitula en su Bienamado?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos, en efecto, la finalidad de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda que nos presenta el papa P\u00edo XII: \u201cA fin de permanecer con nosotros hasta el fin de los siglos\u201d; dicho de otra manera, hasta el fin de la historia universal. \u00bfPor qu\u00e9? Precisamente Cristo quiere permanecer con nosotros para salvarnos aplic\u00e1ndonos los m\u00e9ritos de su pasi\u00f3n, y de este modo ser amado por nosotros y poder luego ofrecernos a su padre en \u00c9l y con \u00c9L. Es nuestro amor al Hijo \u00fanico e que nos salva glorific\u00e1ndole; manifest\u00e1ndonos las riquezas de su amor en la eucarist\u00eda nos da el que le amemos a \u00c9l y glorifiquemos al Padre, fuente y termino supremo de este amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si las palabras de P\u00edo XII subrayan sobre todo la presencia real, la misa y la comuni\u00f3n connotan tambi\u00e9n la eucarist\u00eda como sacrificio y como sacramento \u00bfNo leemos tambi\u00e9n en la misma enc\u00edclica Haurietis aquas estas frases?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa divina eucarist\u00eda \u2013 sacramento que \u00c9l da a los hombres y sacrificio que e hace inmolarse perpetuamente desde que el sol se levanta hasta que se pone- y, por lo mismo, el sacerdocio, son dones del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos, pues, mantener leg\u00edtimamente que ya la enc\u00edclica Haurietis aquas contiene los g\u00e9rmenes de una definici\u00f3n del objeto del culto rendido al coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas que la que nos ofrece. Este objeto incluye el amor sacrificial con el que Cristo, Cordero dse Dios, se inmola perpetuamente por la humanidad pecadora en todas la smisas de la historia; amor actual que actualiza, renov\u00e1ndola, la oblaci\u00f3n del Calvario. Este mismo amor es el que adoramos en el coraz\u00f3n eucar\u00edstico del Cordero triunfante y constantemente inmolado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo vienen ahora a coincidir una corriente de la m\u00edstica medieval, siempre v\u00e1lida, y a trav\u00e9s de ella, una corriente agustiniana?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn otro tiempo, la devoci\u00f3n insist\u00eda, ante todo y casi exclusivamente, en las relaciones de la eucarist\u00eda con el coraz\u00f3n de Jes\u00fas enfocado en el acto mismo de su sacrificio en el Calvario\u2026 La eucarist\u00eda no era, por asi decirlo, m\u00e1s que la sangre del coraz\u00f3n de Jes\u00fas derramada en la cruz, con la que las almas s epurifican y alimentan. No se desconoc\u00eda, desde luego, el misterio de Jes\u00fas considerado simplemente en la eucarist\u00eda, pero se prefer\u00eda adorarlo all\u00ed en su funci\u00f3n precisa de v\u00edctima que contin\u00faa su sacrificio y que lo aplica a la salmas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIII ya el escritor m\u00edstico Ubertino de Casale precisaba admirablemente las relaciones de la eucarist\u00eda con el sagrado coraz\u00f3n en el marco d ela tradici\u00f3n agustiniana:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTodo sacrificio visible es sacramento, es decir, signo sagrado de un sacrificio invisible. Por eso, el sacrificio inefable que Cristo hace de s\u00ed mismo tanto en el augusto misterio de nuestros altares como en el altar de la cruz es el signo invisible que hace constantemente de s\u00ed mismo en el inmenso templo de su coraz\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sacrificio visible de la misa, signo que nos representa y nos aplica el sacrificio de la cruz desde ahora invisible, pero hecho visible en el altar, es tambi\u00e9n, a la luz de la misma tradici\u00f3n agustiniana, el signo visible y eficaz del sacrificio invisible y actual de la humanidad, que consiste en lo que Cristo ha ofrecido en su nombre y se asocia a ello. Cristo se ofrece al Padre durante la celebraci\u00f3n de los sagrados misterios como cabeza de la Iglesia y de la humanidad para integrar a todas las personas humanas en su gesto oblativo. El coraz\u00f3n, donador de la eucarist\u00eda, quiere encerrar en \u00e9l todos los corazones que se consagran a \u00c9l para ofrecerles con \u00c9l al Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos parece pues, que el objeto, \u00edntegramente considerado, del culto rendido por la Iglesia al coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas puede expresarse as\u00ed:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa Iglesia, honrando y adorando el coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas, ama el doble acto de amor, eterno e hist\u00f3ricamente pasado, con el que nuestro Redentor instituy\u00f3 el sacrificio y el sacramento de la eucarist\u00eda, y el doble acto de amor eterno y actual, increado y divino, pero tambi\u00e9n creado, voluntario y sensible, que le incita a inmolarse ahora y perpetuamente, en las manos de sus sacerdotes, al Padre por nuestra salvaci\u00f3n; a permanecer incesantemente entre nosotros, en nuestros tabern\u00e1culos, y a unirse f\u00edsicamente a cada persona humana en la comunicaci\u00f3n a fin de amar hoy en nosotros y con nosotros a todos los hombres con amor sacrificial.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta perspectiva presenta un gran n\u00famero de ventajas. Subraya el valor existencial y actual del culto ofrecido al coraz\u00f3n eucar\u00edstico del Redentor. El aspecto hist\u00f3rico (sin historicismo), acentuado en la definici\u00f3n de Le\u00f3n XIII y recogido por P\u00edo XII, se mantiene y amplifica; no es solamente el acto de amante instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda y la permanencia de la presencia real del triple amor de cristo lo que adoramos en ese coraz\u00f3n eucar\u00edstico, sino tambi\u00e9n su oblaci\u00f3n actual victimal y su holocausto de amor constantemente renovado. Podemos de este modo destacar mejor el realismo sacramental  eclesial de este culto; todas las dimensiones de la eucarist\u00eda se contemplan en un culto inseparable del acto cultual, con el que el propio Cristo construye, edifica y culmina sin cesar su Iglesia haci\u00e9ndola crecer. De esta forma, la Iglesia adora el acto vital y vivificante de amor que le mantiene sin cesar en la existencia y la despliega en el espacio y en el tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esta dimensi\u00f3n \u201cvertical\u201d se a\u00f1aden las ventajas \u201chorizontales\u201d de esta exposici\u00f3n. Si el coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas connota su uni\u00f3n de amor con cada comulgante, el culto que se le tributa favorece una irradiaci\u00f3n incesantemente creciente de la gracia sacramental propia de la eucarist\u00eda, la gracia del crecimiento din\u00e1mico d ela caridad fraterna sobrenatural y sacrificial que derrama en el mundo para la salvaci\u00f3n eterna de la almas y tambi\u00e9n de los cuerpos. Adorando a Cristo como v\u00edctima sacramental, el comulgante bebe, con la sangre preciosa, el amor ext\u00e1tico que mana de su coraz\u00f3n siempre abierto. El coraz\u00f3n eucar\u00edstico es el coraz\u00f3n del Cordero que hace de cada comulgante un corredentor, d\u00e1ndole a amar a su pr\u00f3jimo m\u00e1s alejado no s\u00f3lo como \u00e9l se ama a s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n hasta llegar al sacrificio de uno mismo, que caracteriza el aut\u00e9ntico amor de s\u00ed mismo. Esta caridad realiza perfectamente la gradiosa conclusi\u00f3n de la ep\u00edstola de Santiago: El que saca a un pecador de su perdici\u00f3n, salva a su alma de la muerte y cubre una multitud de pecados (5, 20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed entendido, el coraz\u00f3n eucar\u00edstico del Cordero constantemente inmlado es verdaderamente el coraz\u00f3n de Cristo total; el coraz\u00f3n en el que todos los hombres de buena voluntad, ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismos con \u00c9l como v\u00edctimas, se consuman en el amor unificador, en la uni\u00f3n con el Padre y entre ellos por su mediaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfhay que desarrollar largamente el m\u00e9rito b\u00edblico de esta exposici\u00f3n? Se aproxima much\u00edsimo la versi\u00f3n jo\u00e1nica del Apocalipsis. \u201cSan Juan vio al Cordero en el cielo, en la gloria, ante el trono, igual a Dios; de pie, como inmolado; no degollado, sino vivo y ostentando las nobles cicatrices de las heridas que le causaron la muerte (cf. Ap 5, 6-14). El Cordero del que nos habla el Apocalipsis veintinueve veces es una v\u00edctima, pero una v\u00edctima, pero una v\u00edctima de nuevo viva\u201d. El Cordero pascual inmolado aparece en el poema jo\u00e1nico como vencedor, y la expresi\u00f3n tan cara a San Juan, significa \u201cla soberan\u00eda de Cristo, que domina la historia y el mundo, asociado a Dios en la glorificaci\u00f3n de los elegidos. El autor del Apocalipsis ha visto al Cordero redentor adorado en el cielo a causa de su sacrificio, de su inmolaci\u00f3n, y haciendo participar de su gloria a todos aquellas que han sabido aprovecharse de su sangre para expiaci\u00f3n de sus culpas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objeto integral del culto rendido al coraz\u00f3n eucar\u00edstico del Cordero (tal como lo enfocamos en lo que nos parece ser un desarrollo leg\u00edtimo de los principios establecidos por el magisterio) corresponde tanto al doble aspecto, doloroso y glorioso, del Cordero del Apocalipsis jo\u00e1nico como a las dos vertientes (muerte y resurrecci\u00f3n) del misterio pascual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este objeto integral nos parece tambi\u00e9n estar insinuado en parte en la iconograf\u00eda cristiana primitiva del Sagrado Coraz\u00f3n: una l\u00e1mpara en forma de cordero, d ecuyo seno brota una fuente eterna de aceite para comunicar a los hombres luz y santidad. Y para significar que, por los m\u00e9ritos de su pasi\u00f3n, el Cordero derrama sus bondades, hay una cruz en el pecho y en la cabeza, y \u00e9sta \u00faltima coronada de una paloma, s\u00edmbolo del Esp\u00edritu Santo. El Cordero est\u00e1 reposando sobre un altar o presenta su costado abierto y sangrando, o tambi\u00e9n de  pie en su trono; su sangre, que sale de cinco llagas, se re\u00fane en una sola corriente y va a caer en un c\u00e1liz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si queremos comparar el objeto de este culto eclesial al culto eucar\u00edstico de Jes\u00fas con el culto tributado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas o a la Eucarist\u00eda (y tal comparaci\u00f3n es tan necesaria como inevitable para comprender mejor el sentido de las actitudes de la Iglesia), hay que decir lo que sigue: por una parte, \u201cel culto tributado al coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas no difiere esencialmente del culto tributado al sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u2026; solamente la devoci\u00f3n al coraz\u00f3n eucar\u00edstico a\u00edsla uno de sus actos\u201d, a saber el acto de amor por el cual Cristo instituye la eucarist\u00eda, y \u2013 a\u00f1adir\u00edamos nosotros \u2013 la celebra como ministro principal, inmol\u00e1ndose de nuevo y entreg\u00e1ndose en la comuni\u00f3n. Por otra parte, y paralelamente, podr\u00edamos decir que el culto rendido al coraz\u00f3n eucar\u00edstico tiene el mismo objeto material que el culto de la eucarist\u00eda, pero asilando su objeto formal: el amor, el acto de amor al que acabamos de aludir. Hay pues, en el seno de una cierta convergencia de estos tres cultos, diferencias de acentos que la propia Iglesia ha tardado alg\u00fan tiempo en ver claramente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que el coraz\u00f3n eucar\u00edstico es \u201cla fuente y la cima de toda evangelizaci\u00f3n\u201d, resulta normal que sea tambi\u00e9n el punto de partida y la meta de una teolog\u00eda sistem\u00e1tica. Su punto de partida: una teolog\u00eda que quiere arrancar de la realidad para reflexionar sobre ella, \u00bfpodr\u00eda hallar una realidad superior y m\u00e1s inmediatamente contigua a su fe que la del coraz\u00f3n eucar\u00edstico del Cordero? La teolog\u00eda que comunica, \u00bfno est\u00e1 en contacto inmediato con su redentor? Su meta: si toda reflexi\u00f3n vuelve en su conclusi\u00f3n a sus principios iniciales y a su intuici\u00f3n de base, el te\u00f3logo, tras haber recorrido las riquezas del dato revelado a la luz de la caridad eucar\u00edstica \u00bfno estar\u00e1 capacitado para comprender mejor su plenitud y su riqueza? No har\u00e1 converger todos los rayos del dogma cristiano hacia el sol de la eucarist\u00eda? Y la gracia sacramental de sus comuniones diarias desde la primera, polarizadas por la \u00faltima, susceptible de desembocar en una visi\u00f3n prebeat\u00edfica de Aquel que se oculta en las especies sacramentales, \u00bfno le inclinar\u00e1 a ello?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del Franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significaci\u00f3n del culto del culto rendido al coraz\u00f3n eucar\u00edstico P\u00edo XI y P\u00edo XII han visto en el culto tributado al coraz\u00f3n de Jes\u00fas el \u201ccompendio de toda religi\u00f3n\u201d cristiana y, por e hecho mismo, la \u201cregla de la perfecci\u00f3n cristiana\u201d. P\u00edo XII ha precisado claramente c\u00f3mo este culto sintetiza todo el dogma y toda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-corazon-de-jesus-sintesis-y-consumacion-del-universo-de-la-historia-y-de-la-revelacion-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEL CORAZON DE JESUS: SINTESIS Y CONSUMACION DEL UNIVERSO, DE LA HISTORIA Y DE LA REVELACION (II)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24108","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24108","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24108"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24108\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24108"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24108"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24108"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}