{"id":24111,"date":"2016-02-05T16:24:38","date_gmt":"2016-02-05T21:24:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus-cura-nuestras-conciencias\/"},"modified":"2016-02-05T16:24:38","modified_gmt":"2016-02-05T21:24:38","slug":"corazon-de-jesus-cura-nuestras-conciencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus-cura-nuestras-conciencias\/","title":{"rendered":"CORAZON DE JESUS: CURA NUESTRAS CONCIENCIAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Hemos tratado de captar el alcance del simbolismo del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Podemos, pues, percibir mejor la funci\u00f3n terap\u00e9utica del culto privado y p\u00fablico que se le rinde. En un tiempo de secularizaci\u00f3n y a\u00fan de secularismo(1), los bautizados, que se preocupan de adorar al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en armon\u00eda con la Iglesia, experimentan una curaci\u00f3n intelectual y afectiva, despoj\u00e1ndose de errores y desviaciones que constituyen muchos de los factores de perturbaci\u00f3n ps\u00edquica. Curaci\u00f3n tanto m\u00e1s acentuada cuanto perciben mejor la identidad entre el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, por un lado, y su conciencia psicol\u00f3gica y moral por le otro. Estamos, aqu\u00ed, en la confluencia de muchas ramas  (dogm\u00e1tica, sacramental, moral, asc\u00e9tica y m\u00edstica) de la doctrina teol\u00f3gica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas cura nuestras conciencias\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo es el m\u00e9dico corporal y espiritual(2) que ilumina sin cesar las inteligencias atacadas por el Mentiroso, padre de la mentira (Jn 8, 44), pr\u00edncipe de este mundo de tinieblas. La enfermedad intelectual m\u00e1s radical de nuestro tiempo es el ate\u00edsmo. El hombre \u201cmasificado\u201d tentado de considerarse como un simple n\u00famero en la sociedad industrial, desconoce f\u00e1cilmente su origen y su finalidad divinas: el Amor creador de la Trinidad. Se hiere a s\u00ed mismo volvi\u00e9ndose indiferente, luego ateo, no sin terminar, algunas veces, en el ate\u00edsmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orgullo ingrato favorecido por las deformaciones filos\u00f3ficas desemboca en un \u201codio a Dios y a aquellos que lo representan leg\u00edtimamente, la mayor de las faltas que pueden cometer los hombres creados a imagen y semejanza de Dios y destinados a gozar perpetuamente de su perfecta amistad en el cielo: separando en grado sumo al hombre del Bien supremo, ella lo conduce a apartar de \u00e9l y de sus pr\u00f3jimos todo lo que viene de Dios, todo lo que une a Dios, todo lo que conduce a disfrutar del gozo de Dios, como lo recordaba P\u00edo XII(3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una religi\u00f3n demasiado abstracta, demasiado separada del ejercicio de la sensibilidad y de la imaginaci\u00f3n, favorece indirectamente el enrumbamiento hacia el ate\u00edsmo, frente al cual esta menos preparado para resistir con las fuerzas vivas de la persona. Por el contrario, el culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, favoreciendo la integraci\u00f3n de la personalidad humana, ayuda a perseverar en el nexo que constituye la religi\u00f3n: act\u00faa mediante im\u00e1genes sobre la imaginaci\u00f3n y sobre la inteligencia incapaz de de pensar sin acompa\u00f1amiento de im\u00e1genes. La imagen del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas ayuda al esp\u00edritu a creer, resumi\u00e9ndole el objeto de su fe (a saber: el amor salv\u00edfico del Creador por el ser humano), orient\u00e1ndolo hacia una deseable y bienaventurada eternidad de amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda objetar: la fe en Dios ha existido, existe todav\u00eda sin ning\u00fan culto expl\u00edcito al coraz\u00f3n atravesado ni a sus im\u00e1genes. Ciertamente, esto es verdad; pero es verdad, tambi\u00e9n, en los protestantes de buena fe, la perseverancia en la fe al Verbo encarnado e incluso a Dios Creador no es facilitada por el ejercicio de una religi\u00f3n cuya humanidad sensible se muestra ausente, y sobre todo, en los cat\u00f3licos, la ausencia de culto privado al Coraz\u00f3n del Redentor los priva, a menudo de una superabundancia de gracias actuales que inclinan a enraizar activamente en el misterio de Cristo y en la fidelidad a la Iglesia. El hombre es una unidad. Si se reh\u00fasa a conceder a Dios el homenaje de su sensibilidad y de su imaginaci\u00f3n, pone en peligro su crecimiento en la fe, la esperanza y la caridad; y aquel que no crece en esas virtudes est\u00e1 a punto de perderlas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que acabamos de decir muestre suficientemente el peligro que entra\u00f1a, para la fe en la divinidad de Cristo, la ausencia de inter\u00e9s por el culto de su amor divino y trascendente, respecto del g\u00e9nero humano. El culto bien entendido al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y que apunta, sobre todo (lo hemos largamente explicado) a su amor divino, preserva de las simplezas de una cristolog\u00eda horizontalista, de estilo \u201cprotestante liberal\u201d. Poniendo el acento sobre la infalibilidad y la eternidad de la Persona de Cristo amante, ese culto nos libra del mito de un Cristo ignorante y errante favorecido por algunos modernistas; la Iglesia, en las Enc\u00edclicas Misserentissimus Redemptor y Haurietis Aquas(4) nos muestra, en Jes\u00fas, su coraz\u00f3n agonizante y sufriente consciente de nuestras faltas y susceptible de ser consolado por nosotros, siempre deseoso de consolarnos gracias a los m\u00e9ritos de sus propias desolaciones. Este consolador desolado nos manifiesta que tom\u00f3 sobre \u00e9l nuestros sufrimientos (Mt 8, 17; Is 53, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el mismo golpe, favoreciendo la fe viva en la divinidad de Cristo, el culto a su Coraz\u00f3n estimula, igualmente, una fe penetrante en el rol extraordinario de su Humanidad trascendiendo cualquier otra. Este coraz\u00f3n no es el de un Liberador revolucionario, violento, sino el Coraz\u00f3n dulc\u00edsimo del Liberador espiritual, preocupado antes que nada, por arrancarnos a la esclavitud del pecado y del demonio. Frente al coraz\u00f3n de Jes\u00fas, nuestros pecados contra la fe a su amor divino y humano retoman gravedad a nuestros ojos y se muestran m\u00e1s detestables aun que nuestras faltas contra las virtudes cardinales y morales.<br \/>\nIncluso, el culto al coraz\u00f3n de Jes\u00fas, nos hace buscar contra todos los cismas, contra todas las divisiones, pero tambi\u00e9n contra todos los falsos irenismos(5), la verdadera unidad de los cristianos en su Preciosa Sangre de Profeta, Sacerdote y Rey, instituyendo para ello el Orden y el Papado unificador(6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente, la contemplaci\u00f3n del Coraz\u00f3n de Cristo Sacerdote, institutor y celebrante principal del Sacrificio eucar\u00edstico, nos ayuda a unirnos a \u00c9l a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, a evitar y rechazar los errores negadores de su Presencia substancial y real bajo la apariencia del pan y del vino, Nos es m\u00e1s f\u00e1cil, poniendo el acento sobre el amor creador y redentor en tanto que origen permanente de la permanente Presencia, de reconocer en esto un signo de su omnipotencia siempre activa, en medio de las variaciones hist\u00f3ricas. Este amor actuante vive en una incesante oblaci\u00f3n de s\u00ed mismo; y una de las consecuencias hist\u00f3ricas m\u00e1s destacables del culto privado y p\u00fablico del Coraz\u00f3n herido del Se\u00f1or ha sido y sigue siendo la ofrenda cotidiana del Apostolado de la Oraci\u00f3n: concentrando toda la vida de cada persona humana, toda su actividad profesional, familiar y social en torno del altar, permite a cada uno desplegar y actualizar su vocaci\u00f3n corredentora a favor del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, podemos entrever mejor, como el culto del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas facilita su reconocimiento \u00edntimo y concreto como Profeta, Sacerdote y Rey, en tanto que Hijo del Hombre, como Creador, Mediador y Juez Remunerador en tanto que Hijo de Dios. \u00a1Ventaja preciosa en un tiempo de de \u201creducci\u00f3n cristol\u00f3gica\u201d! Bajo la influencia de cierta literatura espiritual de nuestro tiempo, Cristo aparece hoy, a menudo, primeramente, como Amigo, Compa\u00f1ero, Benefactor y Taumaturgo: \u00bfcu\u00e1n pocos, incluso entre los creyentes piensan en presentarlo primeramente como su Origen creador, su Sost\u00e9n y Apoyo, a Aqu\u00e9l que deber\u00e1n rendir cuenta exacta y exhaustiva de todas sus acciones y decisiones? Tal es la imagen del Cristo resultante del culto eclesial de su Coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos \u00faltimos comentarios nos invitan a considerar la transfiguraci\u00f3n \u00e9tica producida por el culto, en Esp\u00edritu y en Verdad, del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas: la victoria sobre l nihilismo moral, sobre la permisividad inmoral y sobre la desesperanza \u00e9tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nihilismo moral se extiende a una concepci\u00f3n exclusivamente sentimental del amor identificado con el placer y escindido de toda obligaci\u00f3n como de toda finalidad o sanci\u00f3n. Frente a este vac\u00edo, el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas nos presenta su ley de amor, enraizada en el ejercicio de la humildad: \u201cAprendan de mi que soy mano y humilde de coraz\u00f3n, ustedes que penan y que se curvan bajo el fardo (de sus pecados) y yo los aliviar\u00e9: mi yugo es suave y mi fardo ligero\u201d (Mt 11, 28-30). El sentido de esas palabras, observaba Su\u00e1rez(7), es hacernos ver a Cristo como el \u00fanico Redentor, capaz de liberar al ser humano del peso y de las penas que merece, el \u00fanico autor de la gracia y de la ley evang\u00e9lica que nos libera del peso de la ley antigua (o solamente exterior), el \u00fanico m\u00e9dico y autor de la salvaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Jes\u00fas nos ense\u00f1a, pidi\u00e9ndonos aprender de \u00c9l la humildad de su Coraz\u00f3n, es que s\u00f3lo lo humilde puede amarse verdaderamente, querer su propio bien corporal y espiritual, temporal y eterno(8). Solo el humilde puede cumplir el mandamiento divino de amarse a s\u00ed mismo, inseparable del mandamiento de amar a Dios y al pr\u00f3jimo. El orgulloso, queriendo su propio mal al mismo tiempo que el del pr\u00f3jimo no se ama m\u00e1s y no puede comenzar a amarse sino aceptando de Jes\u00fas humilde de coraz\u00f3n el don de la humildad. La acogida del humilde amor para s\u00ed y para otro que ofrece a la persona humana el Coraz\u00f3n humilde del Verbo encarnado condiciona la eficacia de la lucha contra el vac\u00edo del orgulloso nihilismo moral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera se hace posible la victoria sobre la permisividad inmoral de la desesperanza \u00e9tica. El culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas restaura, enraiza y profundiza la fe en los mandamientos de Dios, es decir el humilde reconocimiento de su origen divino y la esperanza del auxilio divino para guardarlos. Dios revelador nos invita a creer en las interdicciones de su Amor, preocupado de obtener as\u00ed la reciprocidad del nuestro, y  a esperar de \u00c9l el don de una caridad capaz de no violar sus prohibiciones y de guardar sus mandamientos con perseverancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene evocar aqu\u00ed la solemne declaraci\u00f3n del concilio de Trento: \u201cDios no te manda lo imposible, pero mandando te invita a hacer lo que est\u00e9 a tu alcance y a pedir lo que no puedes y te ayuda a poder: esos mandamientos no son pesados, su yugo es suave y su fardo ligero\u201d(9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, parad\u00f3jicamente, d\u00e1ndonos mediante y con su Esp\u00edritu la gracia de obdecer por puro amor a sus mandamientos, el Coraz\u00f3n agonizante y traspasado de Jes\u00fas nos libera, del moralismo de las normas idolatradas, pero cuyo fin y origen divinos nos son percibidos, y del amoralismo que rechaza toda norma \u00e9tica de car\u00e1cter trascendente. El Coraz\u00f3n amante de Cristo nos preserva as\u00ed de la incr\u00e9dula negaci\u00f3n de las normas absolutas(10) y del escepticismo en materia moral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Especialmente, cultivando la redamatio respecto del Legislador amante de la ley de amor, el adorador del Coraz\u00f3n del Hijo encarnado se dispone a poner al servicio de la fe, de la esperanza y de la caridad el ejercicio racional y divinizado de sus pasiones en la imitaci\u00f3n de las virtudes morales que Jes\u00fas practic\u00f3 por puro amor por su Padre y que quiso continuar practicando en nosotros y por nosotros. Se comprende as\u00ed que, para Kart Rahner(11) y Joseph Ratzinger(12), como para los papas(13), el culto rendido al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se sit\u00faa al centro del cristianismo y aun del mundo.<br \/>\nPorque la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas opera una recapitulaci\u00f3n de toda la vida virtuosa moral en la llamas de la caridad (Col. 3, 14). Unifica los m\u00faltiples aspectos \u00e9ticos de la existencia humana. Orienta toda la vida social, todas las dimensiones horizontales hacia la vida eterna ya que la caridad nos une inmediatamente al Creador(14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un per\u00edodo de la historia eclesial que manifiesta una falta de afecto frente a la comuni\u00f3n cotidiana y a la confesi\u00f3n frecuente o personal(15), una renovaci\u00f3n de la Hora Santa del jueves y de la comuni\u00f3n del primer viernes de mes facilitan el acceso a los sacramentos, a la vez que preparan su digna recepci\u00f3n(16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual manera, la insistencia acerca de la reparaci\u00f3n ayuda a percibir mejor el car\u00e1cter propiciatorio de la Misa, perdido de vista por aquellos que exaltan unilateralmente el aspecto de comida que acarrea(17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El culto privado y p\u00fablico al Coraz\u00f3n corresponde a la necesidad permanente y profunda de simplificaci\u00f3n y de unificaci\u00f3n de toda la vida espiritual que se manifiesta en nuestro tiempo. Favorece, igualmente, una jerarquizaci\u00f3n de las finalidades \u00e9ticas paralela a la jerarqu\u00eda de la verdades que ha exaltado el concilio Vaticano II(18), sin sacrificar al \u201cfalso irenismo\u201d denunciado por el mismo concilio(19), siguiendo a P\u00edo XI(20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que acabamos de recordar fue ya anticipado por Charles Foucauld:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa religi\u00f3n cat\u00f3lica nos ilumina haciendo brillar frente a nuestros ojos la m\u00e1s luminosa, la m\u00e1s c\u00e1lida, la m\u00e1s benefactora de todas las verdades: la \u201cverdad\u201d del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u2026  no estamos olvidados, solos, sobre el camino que sigue Jes\u00fas: antes de que fu\u00e9semos, un Coraz\u00f3n nos am\u00f3 con amor eterno y todo el curso de nuestra vida ese Coraz\u00f3n nos abraza con el m\u00e1s c\u00e1lido de los amores. Ese coraz\u00f3n es puro como la Luz: todas las bellezas y las perfecciones increadas resplandecen en \u00c9l; Dios nos ama, nos am\u00f3 ayer, nos ama hoy y nos amar\u00e1 ma\u00f1ana. Dios nos ama en todo instante de nuestra vida terrestre y nos amar\u00e1 durante la eternidad si nos rechazamos su amor. \u00c9sta es loa verdad del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, revelada para iluminar y abrazar los corazones de los hombres(21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de los silencios (sobre la Iglesia y los sacramentos) que le confieren una tonalidad un poco \u201cintimista\u201d, ese texto de 1903 expresa admirablemente lo que en la actualidad siguen percibiendo y experimentando los adoradores del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber recordado los efectos positivos y terap\u00e9uticos operados por el ejercicio del culto privado y p\u00fablico hacia el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, podemos, ahora recordar las indispensables condiciones teol\u00f3gicas  que hacen posible ese culto(22):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.no hay culto al Coraz\u00f3n de Cristo sin fe en la Resurrecci\u00f3n de su cuerpo crucificado; ese coraz\u00f3n sigue latiendo;<br \/>\n2.no hay culto al coraz\u00f3n de Jes\u00fas si el pecado no es reconocido como ofensa personal frente a la Persona divina;<br \/>\n3.no hay reparaci\u00f3n posible frente a la Humanidad de su Persona divina si no se reconoce su ciencia humana y sobrenatural de los pecados del mundo (durante su Agon\u00eda).<br \/>\n4.no hay culto al coraz\u00f3n de Jes\u00fas sin reconocimiento de su Sacrificio sobre la Cruz, perpetuado por la Misa, y de nuestra asociaci\u00f3n eucar\u00edstica a su vocaci\u00f3n de Redentor.<br \/>\nAhora bien, esas condiciones \u2013 esto es bien sabido \u2013 tienen  de manera desigual carencia en muchos sectores de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica contempor\u00e1nea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conjunto de esas condiciones equivale a una inteligencia correcta y ortodoxa del Misterio Pascual, como de la conciencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas. Las confusiones y dudas debatidas sobre el car\u00e1cter consciente, voluntario y libre, sobre el car\u00e1cter humano y no solamente divino del Acto Redentor ponen en peligro la esencia misma del culto al Coraz\u00f3n de Cristo Salvador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De rebote, esas dudas nos ayudan, indirectamente a percibir mejor la identidad entre su Coraz\u00f3n, por un lado, y su conciencia psicol\u00f3gica y sobre todo moral, por el otro, clave de su misi\u00f3n Redentora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Verbo, convertido en Coraz\u00f3n humano, es decir conciencia psicol\u00f3gica y moral, santa y amante, cura nuestras conciencias maculadas por el pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la antropolog\u00eda concreta y global de la Biblia, nos recuerdan en los exegetas, \u201cel coraz\u00f3n del hombre es la fuente misma de su personalidad consciente, inteligente y libre, el lugar de sus elecciones decisivas, el de la Ley no escrita, el de de la acci\u00f3n misteriosa de Dios. En el Antiguo Testamento, como en el Nuevo, el coraz\u00f3n es el lugar donde el hombre encuentra a Dios, encuentro que se vuelve plenamente efectivo en el Coraz\u00f3n humano del Hijo de Dios(23)\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia \u201cno conoce t\u00e9rmino espec\u00edfico para designar la conciencia sino a partir del contacto con el medio griego: Syneid\u00e9sis no aparece sino en Q10, 20 y Sab 17, 10(24)\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ausente de los evangelios, el t\u00e9rmino es, sobre todo, empleado por Pablo, que identifica claramente el coraz\u00f3n y la conciencia: \u201cLos paganos privados de la Ley\u2026 muestran la realidad de esta Ley inscrita en su coraz\u00f3n, por cuanto les da testimonio de su conciencia\u201d (Rm 2, 14-15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez reconocida la identidad entre coraz\u00f3n y conciencia en el Antiguo Testamento, una vez admitido que el Coraz\u00f3n humano del Hijo de Dios es el lugar del encuentro salv\u00edfico entre el hombre y Dios, lugar inseparablemente metaf\u00f3rico y f\u00edsico(25); nuevas e importantes perspectivas se desprenden del conocimiento del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y de su misi\u00f3n redentora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se debe a que es el Hijo \u00fanico y a que lo sabe, que Jes\u00fas puede realizar su misi\u00f3n de Redentor. Conviene subrayar, con P.I. de la Potterie, \u201cla importancia absolutamente central de esta conciencia humana que ten\u00eda Jes\u00fas de su Yo divino o m\u00e1s bien de su conciencia de ser Hijo de Dios esta conciencia, es el \u201ccoraz\u00f3n\u201d de la santa humanidad de Jes\u00fas\u201d: el \u201cmisterio de la conciencia de Jes\u00fas\u201d e id\u00e9nticamente el \u201cmisterio del coraz\u00f3n de Cristo\u201d(26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asumiendo una conciencia humana, el hijo \u00fanico pod\u00eda conducir a \u00e9sta conciencia, a ese coraz\u00f3n, el peso terrible del pecad del mundo, de todos los pecados de todos los hombres de todos los tiempos, conocidos todos en el horror de su culpabilidad, para expiarlos, detest\u00e1ndolos, por amor a sus autores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s qu\u00e9 el de Pablo y el de los griegos, el \u201cCoraz\u00f3n-conciencia\u201d de Jes\u00fas es el testigo interior \u2013 antecedente, concomitante y consecuente \u2013 de las acciones buenas y malas de los hombres, sus hermanos. Mucho m\u00e1s que en ellos, la Ley moral de amor por el Padre y por los hermanos est\u00e1 \u00edntimamente presente en su conciencia psicol\u00f3gica y moral, en su Coraz\u00f3n. Conociendo lo que hay en el hombre(27), en los hombres de todos los lugares y de todos los tiempos, en las conciencias y en los corazones de todos los primitivos y todos los civilizados, el Coraz\u00f3n humano de Jes\u00fas conoce y reconoce la presencia, en ellos como en s\u00ed mismo, de esta Ley moral que los finaliza como lo finaliza a \u00e9l mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciencia moral de Jes\u00fas tiene por objeto los valores morales, los bienes morales, las virtudes, los deberes que debe realizar y la manera de realizarlos. Se enra\u00edza en la conciencia psicol\u00f3gica de su identidad te\u00e1ndrica y de su misi\u00f3n. En Jes\u00fas, la conciencia moral estuvo siempre conciente de haber actuado bien, nunca de haber actuado mal. Jes\u00fas siempre tuvo conciencia moral del valor de sus actos(28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta conciencia inseparablemente psicol\u00f3gica y moral, es ejercida por Jes\u00fas en su nombre pero tambi\u00e9n nombre de la humanidad entera: es la \u201cconciencia capital\u201d del Jefe de la humanidad y de la Iglesia, que acompa\u00f1a a la \u201cgracia capital\u201d que \u00c9l recibe para beneficio de la humanidad. En y por su conciencia moral, Jes\u00fas es el Coraz\u00f3n de la humanidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el acto de su conciencia moral, el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se sabe unido y obligado por los mandamientos amantes del Padre, de los que recibe el poder de dar la vida por sus hermanos y recuperarla (Jn 15, 10; 10, 18). Se sabe obligado a obedecer la ley de amor sacrificial dictada por el Padre (Jn 10, 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pureza de conciencia de Cristo trae consigo la ausencia, en \u00e9l, de toda falta consentida su coraz\u00f3n es irreprochable (1 Tm 3, 9). Su buena conciencia purifica las conciencias deformadas por el pecado(29).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coraz\u00f3n de Jes\u00fas es el Salvador de las malas conciencias, maculadas:las hace buenas mediante su expiaci\u00f3n y su perd\u00f3n (Cf Ti 1, 15). A trav\u00e9s de sus sacramentos, la conciencia moral de Cristo Sacerdote y Rey rectifica los apetitos, confiere, con la caridad, las virtudes morales informadas por ella. Por medio de la eucarist\u00eda, la conciencia de Jes\u00fas ayuda a la conciencia que estaba voluntariamente y  culpablemente deformada a reformarse desterrando sus juicios err\u00f3neos y a la conciencia deformada a perseverar en la rectitud.(30) Recibiendo a Cristo eucar\u00edstico, recibimos a aqu\u00e9l que, en la conciencia humana de su Coraz\u00f3n, nos conoci\u00f3 y am\u00f3 siempre, del Pesebre a la Cruz, pasando por el Jard\u00edn de su Agon\u00eda, como Dios y como Hombre. Viene a transformar en las llamas de su caridad nuestras conciencias y nuestros corazones vacilantes, a manudo divididos(31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, la conciencia moral de Cristo eucar\u00edstico viene a nuestras conciencias deformadas por el pecado a reformarlas haci\u00e9ndolas conforme a la suya y aun a transformarlas por el don de su Esp\u00edritu. Comulgar, es recibir y adorar la conciencia moral del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, perfecto Adorador, divino Adorador, Adorador infinito, \u00fanico Adorador(32).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coraz\u00f3n eucar\u00edstico de Jes\u00fas se manifiesta, as\u00ed, como el terapeuta sacramental de esta humanidad cuyo pecado la hizo espiritualmente enferma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Aunque estos dos t\u00e9rminos sean diversamente entendidos, recordemos aqu\u00ed dos definiciones a menudo admitidas: la secularizaci\u00f3n quiere sustraer de su orientaci\u00f3n hacia el siglo futuro para reducirlos al servicio del siglo presente (cf. Mc 10,30; Mt 12, 32) a las personas o a los lugares o a las cosas consagradas&#160;; el secularismo significa la tendencia a ignorar a Dios y a las cuestiones religiosas para darse enteramente a las actividades seculares (cf. Bertrand de Margerie, Le Christ pour le Monde, Par\u00eds, 1971, cap. 8, pp. 156-160.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 San Ignacio de Antioquia, Ad Ephesios, VII, 1-2; SC 10, 64; cf. G. Dumeige, M\u00e9decin (le Christ) DSAM 10, 891, sq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 DC 67, col. 737; AAS, P. 349 P\u00edo XII se refiere a santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma Teol\u00f3gica, II, II, 34, 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Cf. Nuestro cap 4 y, en HA, la alusi\u00f3n del \u00a7 27 a la ciencia infusa de Jes\u00fas (DC, 722; AAS, 328); Cristo nunca tuvo necesidad de auxilio de oro humano para descubrir el secreto de su propia identidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Cf. Vaticano II. Decreto sobre el Ecumenismo, \u00a7 11: \u201cNada m\u00e1s ajeno al ecumenismo que ese falso irenismo por el cual la pureza de la doctrina cat\u00f3lica es puesta en peligro y su sentido aut\u00e9ntico y cierto oscurecido\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Vaticano II (LG 28 fin sobre la misi\u00f3n del sacerdote) y Vaticano I (DS 305 1) sobre la misi\u00f3n del Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Su\u00e1rez, defensio fidei, II. 9,15 (Opera omnia, 24, 164).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Santo Tom\u00e1s de Aquino de Aquino, Suma Teol\u00f3gica, II, II, 23 a 26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 Trento, DS 1536.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 Como esta: no est\u00e1 permitido matar a un inocente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 K.Rahner, Le Dieu plus grand, Par\u00eds, 1971, p. 165.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 J. ratzinger, Fe cristiana ayer y hoy, Par\u00eds. 1969:pp. 163-164.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 HA, 69 a 71: DC, \/37.738; AAS, 350-351.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 As\u00ed, la opci\u00f3n por los pobres, en la medida en la que sobrepase un sentimiento natural de solidaridad y sea ejercida en virtud de una caridad sobrenatural, alcanza a Dios inmediatamente, aunque no sea conocido abajo sino mediatamente: santo Tom\u00e1s, Suma Teol\u00f3gica, II, II, 27, 4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 Cf. B. de Margerie, Communion quotidienne et Confesi\u00f3n fr\u00e9quente, R\u00e9siac, 1988.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 Cf. Juan Pablo II, Discurso al Apostolado de la Oraci\u00f3n, 13 d abril de 1985 \u00a7 4: el papa alienta vivamente la difusi\u00f3n renovada de la pr\u00e1ctica del primer viernes del mes, \u00c9sta puede y debe ser comprendida como un primer paso hacia comuni\u00f3n dominical e incluso la cotidiana, alentada por san P\u00edo X, m\u00e1s que, hist\u00f3ricamente, que el consejo de la comuni\u00f3n del primer viernes  que abri\u00f3 el camino al llamado de este papa a la comuni\u00f3n cotidiana. (Cf. C. Bernard Le Coeur du Christ et ses symboles, Par\u00eds, 1981, p. 75.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 Jes\u00fas no quiso dar al pan y al vino el valor de signo de una comida fraternal, al menos no en primer lugar; pero el pan partido es directamente signo de su cuerpo entregado, el vino de su s\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 Vaticano II, decreto sobre el ecumenismo, \u00a711.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 Ibid, cf. Nota 5, pag. 185.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 P\u00edo XI, Mortalium Animos, 6 de enero de 1928, AAS, 20 (1928), 12 citando 2 Jn 10: visiblemente el concilio Vaticano II consider\u00f3 que esta monici\u00f3n del ap\u00f3stol de la caridad se aplicaba, no a los herejes materiales, sino a los herejes formales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21 C. de Foucauld, Oevres spirituelles, senil, Par\u00eds, 1958, p. 603.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 C. Pozo., \u201cLa teolog\u00eda del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en la actual crisis del pensamiento teol\u00f3gico\u201d, estudio aparecido en el volumen colectivo Semana de Teolog\u00eda y Pastoral, Valladolid, 1975, 44.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 J. de Fraile y A. Vanhoye, art. Coeu, VTB, Par\u00eds, 1971, 2 p. 176.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 X. L\u00e9on-Dufour, art. Coscience, ibid., pp. 204-205.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 Los art\u00edculos sobre el coraz\u00f3n o sobre el hombre en los diferentes diccionarios  b\u00edblicos manifiestan claramente el nexo entre el sentido f\u00edsico y metaf\u00f3rico del t\u00e9rmino coraz\u00f3n en la lectura b\u00edblica. El emplazamiento del coraz\u00f3n, invisible, al interior del pecho, explica el uso metaf\u00f3rico del t\u00e9rmino para designar la interioridad. Cf. A. Guillaumont, en Le Coeur, Par\u00eds, 1950, pp. 42, 45, 49-51, 65-66.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 I. de la Potterie S.J., \u201cFundamento b\u00edblico de la teolog\u00eda del Coraz\u00f3n\u2026 Su conciencia filial\u201d en el volumen colectivo El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, Coraz\u00f3n del mundo, FAC Par\u00eds, 1982, p. 136.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Jn 2, 25.28\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28 Cf. H. Brouillard, art. Consciencie Morale, Catholicisme, III (1952), 58 sq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29 Cf. C. Spiq, \u201cLa conciencia en el Nuevo Testamento\u201c, Revue b\u00edblica, 1938\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 Santo Tom\u00e1s de Aquino, de veritate, 17, 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31 J.M. Mc dermott S.J.., Revue biblique\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32 El cardenal de B\u00e9rulle describ\u00eda as\u00ed a Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bertrand de Margerie S.J.<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos tratado de captar el alcance del simbolismo del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Podemos, pues, percibir mejor la funci\u00f3n terap\u00e9utica del culto privado y p\u00fablico que se le rinde. 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