{"id":24112,"date":"2016-02-05T16:24:40","date_gmt":"2016-02-05T21:24:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus-purifica-ilumina-y-unifica\/"},"modified":"2016-02-05T16:24:40","modified_gmt":"2016-02-05T21:24:40","slug":"corazon-de-jesus-purifica-ilumina-y-unifica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus-purifica-ilumina-y-unifica\/","title":{"rendered":"CORAZON DE JESUS: PURIFICA, ILUMINA Y UNIFICA"},"content":{"rendered":"<p>\n              Ricoeur mostr\u00f3 que ciertos s\u00edmbolos ponen nuestros pasados, nuestra infancia misma, como nuestro presente al servicio de nuestra b\u00fasqueda de beatitud(1). Para el te\u00f3logo Charles Bernard,(2) las oportunidades del simbolismo en espiritualidad residen, ante todo, en sus potencialidades de expresi\u00f3n y de intregraci\u00f3n. Ya en el siglo IV, un autor neo plat\u00f3nico, Jamblico dec\u00eda: \u201cEl poder inexplicable de los s\u00edmbolos nos permite acceder a las cosas divinas\u201d. Hemos visto en el cap\u00edtulo precedente la importancia del simbolismo en el culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, lo que nos prepara a precisar su rol terap\u00e9utico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el conjunto, moralmente un\u00e1nime, de las culturas humanas, el coraz\u00f3n no connota y no simboliza la interioridad de la persona humana si no connota a la vez al pecado(3), el sufrimiento y la compasi\u00f3n. El Coraz\u00f3n traspasado de Jes\u00fas, manifestando su amor herido, evoca al pecado del mundo expiado por \u00c9l en su compasi\u00f3n por los pecadores. Simboliza inseparablemente la acci\u00f3n \u2013voluntaria \u2013 de su oblaci\u00f3n espiritual, como la Pasi\u00f3n amante que ofreci\u00f3 al Padre en expiaci\u00f3n por nuestros pecados, lo mismo que su plenitud de compasi\u00f3n hacia nosotros pecadores. Jes\u00fas hace suyas las heridas sufridas por los hombres pecadores. Las resumi\u00f3 conociendo y amando a sus hermanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta universal encarnaci\u00f3n psicol\u00f3gica(4) esta, de hecho, ligada con la inhumaci\u00f3n ontol\u00f3gica y f\u00edsica. En las profundidades de su Coraz\u00f3n amante, Jes\u00fas, durante su Agon\u00eda y su Pasi\u00f3n, transfigur\u00f3 y transform\u00f3 las heridas infligidas a los corazones humanos por el odio, en el curso de la historia, en una oblaci\u00f3n sacrificial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mediante la Encarnaci\u00f3n, Dios se revela. El Concilio Vaticano II, profundiz\u00f3 magn\u00edficamente nuestro comprensi\u00f3n de la Revelaci\u00f3n precisando que Dios se comunic\u00f3, no solamente en palabras, sino tambi\u00e9n en actos(5). Prolonguemos este pensamiento, reconociendo que de hecho las palabras y las acciones de Cristo pre-pascual habr\u00edan sido in\u00fatiles para su obra de Revelador sin sus sufrimientos f\u00edsicos y sobre todo morales. La pasi\u00f3n de Jes\u00fas es la modalidad suprema de su revelaci\u00f3n. Crux Christi, suprema c\u00e1tedra Revelatoris.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Cruz de Cristo revel\u00f3 a los seres humanos, a menudo odiosos y desventurados, que el eterno, bienaventurado e impasible Hijo de Dios pudo, quiso sufrir efectivamente en su interioridad humana para manifestar su amor. Especialmente en su Coraz\u00f3n traspasado y como Se\u00f1or crucificado, Jesucristo es, siguiendo la expresi\u00f3n  de Vaticano II, la plenitud de la Revelaci\u00f3n(6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciencia moral del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas suscita la adhesi\u00f3n a su Mensaje, iluminando y unificando las libertades humanas en la elaboraci\u00f3n de sus \u201cproyectos de vida\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de su amor sensible, especialmente, el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas transfigura la v\u00eda purgativa. Porque el culto ofrecido a s Coraz\u00f3n sit\u00faa la lucha contra las tentaciones, los vicios y los pecados en el horizonte de una reparaci\u00f3n amante, de un amor desinteresado y lleno de gratitud respecto del salvador. Ayuda a percibir los valores contenidos en la mortificaci\u00f3n y la abnegaci\u00f3n. Jes\u00fas es visto como inseparablemente Creador, Modelo, Mediador, Intercesor, Abogado, Juez, Remunerador y Salvador. La contemplaci\u00f3n de su Justicia y de sus exigencias de Legislador jam\u00e1s ha estado separada de su divina ternura, misericordia y Bondad: \u201cConsidera pues la bondad y la severidad de Dios; severidad hacia aquellos que han ca\u00eddo, y hacia ti bondad, en tanto permanezcas en esa bondad\u201d (Rm 11, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta v\u00eda purgativa, un rol especial es reservado a las im\u00e1genes del Coraz\u00f3n de Cristo, que es la Imagen por excelencia de la Bondad del Padre invisible (Col 1, 15). Las im\u00e1genes prolongan y manifiestan, de acuerdo a la doctrina cat\u00f3lica, la Encarnaci\u00f3n del Verbo-Hijo-Imagen con miras a la Redenci\u00f3n de las im\u00e1genes humanas convertidas en desemejantes(7). Las im\u00e1genes del Coraz\u00f3n coronado par las espinas de nuestros pecados, llevando en s\u00ed mismo, desde su concepci\u00f3n, la cruz de nuestra salvaci\u00f3n, plantada en su profundidad humana y divina, nos recuerdan constantemente el pensamiento de Pablo: \u201cMe am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u201d (Ga 2, 20), es decir, me am\u00f3 de un modo sensible y sufriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espinas, cruz, Coraz\u00f3n traspasado: s\u00edmbolos que ayudan al bautizado a ser siempre m\u00e1s plenamente imagen semejante de la \u00fanica Imagen. Facilitan al psiquismo superior el se\u00f1or\u00edo sobre la angustia causada por la perspectiva de las consecuencias futuras de los pecados pasados. Esa im\u00e1genes recuerdan a nuestras imaginaciones, pero tambi\u00e9n a nuestras inteligencias que nuestro Dios es un Dios \u201cde ternura y de gracias, que castiga la falta hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n\u201d (Ex 34, 6 sq). Si sus castigos sugieren lo serio del pecado, su misericordia indefinida manifiesta, especialmente, su paciencia infinita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mostr\u00e1ndonos el Coraz\u00f3n traspasado y sufriente de Cristo, esas im\u00e1genes abren a nuestros corazones a una lucha amante y eficaz contra nuestros vicios y nos preparan a recibir el beneficio de su Perd\u00f3n y de su acci\u00f3n a trav\u00e9s del Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n penitente, especialmente por medio de la Hora Santa de Compasi\u00f3n a su Agon\u00eda (Cf. Mt 26, 4: \u201cNo han podido velar una hora conmigo\u201d). Mediante ese Sacramento y esas im\u00e1genes, el Coraz\u00f3n del Sanador de la humanidad cura los recuerdos heridos e hirientes de nuestras infancias y aun del conjunto de nuestras vidas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera semejante, el culto privado y p\u00fablico del Coraz\u00f3n de Dios hecho hombre transfigura nuestro ejercicio de las virtudes morales, iluminadas por su actuar y por sus ejemplos. \u00c9l mismo es la v\u00eda que ilumina nuestro caminar virtuoso hacia el Padre y hacia la imitaci\u00f3n de sus perfecciones: la V\u00eda luminosa e iluminadora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El culto tributado al amor humano y divino de Jes\u00fas por el mundo fortifica sin cesar el coraje necesario para mantener y cumplir el \u201cproyecto espiritual\u201d(8) en el contexto de las heridas infligidas al hombre moderno por una civilizaci\u00f3n industrial y post industrial que tiende a despersonalizarlo y a alienarlo, reduci\u00e9ndolo al nivel de un objeto de mercanc\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El culto del Coraz\u00f3n de Cristo viene aqu\u00ed en auxilio de la persona, ayud\u00e1ndolo a cultivar su propia identidad: el \u201cYo\u201d humano es un sujeto que ha sido amado en su pasado, es actualmente amado y sabe que lo ser\u00e1 por Aqu\u00e9l cuyo amor domina y unifica el pasado, el presente y el futuro. La permanente y creciente consciencia de estar envuelto por este Amor trascendente facilita la imitaci\u00f3n de las virtudes que \u00c9l mismo ejerci\u00f3 durante su vida terrestre, inclusive que hasta el pasado  tiende a sumergir el pasado. Porque el sujeto humano encuentra en su relaci\u00f3n con el Coraz\u00f3n de Cristo la fuerza y el dinamismo queridos para preparar y desafiar el porvenir. Ve en \u00c9l un maestro de confianza y de amor audaz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta v\u00eda iluminativa, la imitaci\u00f3n de Cristo es inseparablemente testimonio rendido a Cristo, bajo la influencia del Esp\u00edritu de Verdad y de las gracias sacramentales de la confirmaci\u00f3n. Por medio de ellas, el Esp\u00edritu del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas habla de \u00c9l, act\u00faa por \u00c9l, suscita el deseo de ofrecerle los sufrimientos y las alegr\u00edas de la vida cotidiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Cf. P. Ricoeur, De l\u2019interpretation, Par\u00eds 1965, p. 478: \u201clos mismos s\u00edmbolos son portadores de dos vectores; representan nuestra infancia, exploran nuestra vida adulta. Sumergi\u00e9ndose en nuestra infancia y haci\u00e9ndola revivir sobre el modo on\u00edrico es que representan el proyecto de nuestras posibilidades propias sobre el registro de lo imaginario. Esos s\u00edmbolos aut\u00e9nticos son regresivos-progresivos.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Ver C. Bernard, \u201cLa fonction symbolique en espiritualit\u00e9\u201d, Nouvelle Revue Th\u00e9ologique., 95 (1973), 1119-1136, especialmente 1131-1135; del mismo autor, Th\u00e9ologie affective, Par\u00eds, 1984, Ch. VII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Cf. Mc. 7,6 y 21 -22; VTB, art. coeur\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 J.M. Le Blond, \u201cInfluence de la R\u00e9paration\u2026 sur la vie psychique de l \u2018homme\u201d, Cor Jes\u00fas, Roma, 1959, t. II, P. 369. \u201cLa atenci\u00f3n cristiana pas\u00f3 de la admiraci\u00f3n delante de la encarnaci\u00f3n ontol\u00f3gica a la encarnaci\u00f3n psicol\u00f3gica\u201d, del cuerpo f\u00edsico a las emociones de Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Vaticano II, constituci\u00f3n, dei verbum \u00a72.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Ibid; cf Hc XXXX1, 1-2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma de Teolog\u00eda I, 34 y 35.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 C. Bernard, Le projet spirituel, Universit\u00e9 Gr\u00e9gorienne, Roma, 1970.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricoeur mostr\u00f3 que ciertos s\u00edmbolos ponen nuestros pasados, nuestra infancia misma, como nuestro presente al servicio de nuestra b\u00fasqueda de beatitud(1). Para el te\u00f3logo Charles Bernard,(2) las oportunidades del simbolismo en espiritualidad residen, ante todo, en sus potencialidades de expresi\u00f3n y de intregraci\u00f3n. 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