{"id":24114,"date":"2016-02-05T16:24:44","date_gmt":"2016-02-05T21:24:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus-principio-y-termino-de-nuestra-reconciliacion-penitente\/"},"modified":"2016-02-05T16:24:44","modified_gmt":"2016-02-05T21:24:44","slug":"corazon-de-jesus-principio-y-termino-de-nuestra-reconciliacion-penitente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus-principio-y-termino-de-nuestra-reconciliacion-penitente\/","title":{"rendered":"CORAZON DE JESUS, PRINCIPIO Y TERMINO DE NUESTRA RECONCILIACION PENITENTE"},"content":{"rendered":"<p>\n    Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez  Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia  Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia  Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia  Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se propone aqu\u00ed una reflexi\u00f3n acerca de la importancia de la \u201cReconciliaci\u00f3n y de la Penitencia en la Misi\u00f3n de la Iglesia\u201d. La contemplaci\u00f3n del Misterio del Coraz\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, centro del misterio de la Iglesia, arroja una luz radiante sobre este misterio. El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se manifiesta como un s\u00edmbolo eficaz de la reconciliaci\u00f3n vertical y horizontal, a la vez que un principio din\u00e1mico de penitencia sacramentalizada, en sus diferentes aspectos: contrici\u00f3n, confesi\u00f3n, absoluci\u00f3n y satisfacci\u00f3n. Sin olvidar que \u201cen el Bautismo es donde el cristiano recibe el don fundamental de la metanoia o conversi\u00f3n\u201d (Paulo VI), que es la base de los actos del penitente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El Coraz\u00f3n traspasado de Jes\u00fas, s\u00edmbolo supremo de reconciliaci\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las profundidades del coraz\u00f3n humano, por muy dividido interiormente y por muy corrompido que est\u00e9, se origina, bajo la acci\u00f3n de su Creador y fortalecido por sus gracias actuales, el proyecto de una triple reconciliaci\u00f3n: consigo mismo, con los dem\u00e1s y con Dios. Este es el proyecto mayor de cada uno de nosotros: unificarse \u00edntimamente, en uni\u00f3n con nuestros compa\u00f1eros de peregrinaci\u00f3n y, sobre todo, con Aquel que es principio y t\u00e9rmino de nuestra existencia; por consiguiente, reconciliarse consigo mismo, con nuestros hermanos y con el Padre. Proyecto que, por cierto, supera nuestras fuerzas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Revelaci\u00f3n nos manifiesta que el Hijo \u00fanico de Dios quiso asumir un coraz\u00f3n de carne, un coraz\u00f3n dividido, un coraz\u00f3n amante y misericordioso, precisamente para convertirse en el Mediador deseoso de la realizaci\u00f3n de nuestro triple proyecto de reconciliaci\u00f3n. Este Coraz\u00f3n quiso conocer y experimentar la desintegraci\u00f3n de la muerte, el odio de sus hermanos y un misterioso abandono de su Padre a fin de cumplir en nosotros y en el universo su voluntad reconciliadora, reconcili\u00e1ndonos con nosotros mismos, con nuestros hermanos y con \u00c9l mismo y con su Padre. Acept\u00f3, pues, detener, en la muerte, sus latidos amorosos para darnos, con la Sangre y el Agua de sus sacramentos, el Esp\u00edritu, que es la reconciliaci\u00f3n en forma de remisi\u00f3n de los pecados (Jn 19, 30, 34; 20, 22-23), el Esp\u00edritu de Amor, que es el Soplo vivificante del Coraz\u00f3n del Resucitado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres estaban incapacitados para expiar sus cr\u00edmenes y satisfacer a la justicia misericordiosa del Padre; el Hijo unig\u00e9nito, impulsado por el ardiente amor de su Coraz\u00f3n hacia nosotros, reconcili\u00f3 totalmente los deberes y obligaciones de la humanidad con los derechos del Padre, poniendo en nuestras manos su satisfacci\u00f3n sobreabundante e infinita. De esta manera, Cristo Redentor es, por su Coraz\u00f3n humano, el autor de \u201cesta admirable conciliaci\u00f3n (miranda conciliatio) entre la justicia divina y la misericordia divina, donde tiene sus cimientos la trascendencia del misterio de nuestra salvaci\u00f3n\u201d, de acuerdo con la hermosa expresi\u00f3n de P\u00edo XII en la enc\u00edclica Haurietis Aquas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho con otras palabras, al conciliar entre ellas las exigencias de la Justicia y d la Misericordia divinas, gracias a la ofrenda de su sacrificio expiatorio, Cristo reconcili\u00f3 a su Padre celestial con sus hermanos humanos. En la Sangre derramada de su Coraz\u00f3n traspasado de Mediador te\u00e1ndrico, unific\u00f3 el proyecto trascendente y divino de reconciliar a los hombres con su Creador, y el proyecto humano y dependiente de reconciliarse con Dios y con los hermanos humanos. En la no-violencia amorosa de su pasi\u00f3n, Jes\u00fas hizo humildemente violencia a su Padre a favor de los hombres: \u201cel reino de Dios sufre violencia y los violentos lo conquistan\u201d (Mt 11, 12). Su Coraz\u00f3n \u201cmanso y humilde\u201d (Mt 11, 29) es el s\u00edmbolo de su amor no violento que a los violentos convirti\u00f3 siempre a la mansedumbre. El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es nuestra paz y nuestra reconciliaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no obstante, al expiaci\u00f3n reconciliadora de Cristo est\u00e1 muy lejos de dispensarnos de ofrecer al Padre nuestra propia satisfacci\u00f3n reparadora; por el contrario, nos la hace posible y f\u00e1cil, al suscitar su integraci\u00f3n en el \u00fanico sacrificio aceptable por parte del Padre. Cristo no muri\u00f3 para dispensarnos de sufrir y morir, sino para pudi\u00e9semos con \u00c9l, amar a su Padre, incluso en nuestro sufrimientos y en nuestras muertes, a pesar de nuestra debilidades y de nuestros pecados. De aqu\u00ed, la instituci\u00f3n del sacramento de la Penitencia reparadora, signo eficaz de la integraci\u00f3n de nuestra satisfacci\u00f3n en la suya. Precisamente gracias a este sacramento, Cristo sigue reparando por nosotros a su Padre. Su reparaci\u00f3n objetiva se completa en la reparaci\u00f3n subjetiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El Sacramento de la Penitencia, en sus diferentes aspectos, diviniza la Reparaci\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata, ahora, de mostrar brevemente c\u00f3mo el culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas facilita el acceso a los Sacramentos de la Penitencia y de la Eucarist\u00eda. Entendemos aqu\u00ed por reparaci\u00f3n una participaci\u00f3n libremente aceptada y llena de amor en el destino de Jes\u00fas, Nuestro Se\u00f1or, por la aceptaci\u00f3n de las consecuencias del pecado en el mundo: el dolor, el abandono, la persecuci\u00f3n, cierta ausencia del Dios siempre presente y la muerte. Informada esta reparaci\u00f3n por la caridad, se la puede considerar como la forma de todas las virtudes en el mundo del pecado y de la cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reparaci\u00f3n es el ejercicio activo de una justicia amorosa para con un Dios misericordioso, incluso en su misma justicia: incluye la voluntad de compadecer en la Pasi\u00f3n de ese Dios por nosotros y de consolarlo en su agon\u00eda como hombre, con miras a completar lo que faltaba a sus sufrimientos, por su Cuerpo, que es la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumidas cuentas, la reparaci\u00f3n asume todas las obligaciones de la justicia para con dios en una atm\u00f3sfera de amor, tanto m\u00e1s y tanto mejor, por cuanto, lejos de aislar en Dios su justicia, la ve penetrada totalmente por la misericordia, ontol\u00f3gicamente id\u00e9ntica a aqu\u00e9lla, en la infinita simplicidad del Ser divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta reparaci\u00f3n suscitada por \u00c9l, Cristo la hace suya en el sacramento de la Penitencia. Sacramentaliza y diviniza nuestras reparaciones subjetivas integr\u00e1ndolas en su Reparaci\u00f3n objetiva. \u201cEn \u00c9l \u2013 dice el Concilio de Trento &#8211; nosotros satisfacemos, al producir dignos frutos de penitencia, que sacan de \u00c9l su fuerza, por \u00c9l se ofrecen al Padre y, gracias a \u00c9l, son aceptadas por el Padre\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta declaraci\u00f3n se aplica a la contrici\u00f3n, a la confesi\u00f3n y a la satisfacci\u00f3n, mediante las cuales el penitente \u201cconcelebra\u201d con el sacerdote, el Sacramento de la penitencia. Los \u201cfrutos de la penitencia\u201d ser\u00e1n tanto m\u00e1s dignos de ser ofrecidos al Padre por el Hijo y aceptados por ambos, cuanto m\u00e1s penetrados est\u00e9n de amor, gracias a la pr\u00e1ctica del culto al Coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Hora Santa asocia al cristiano al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, destrozado durante su agon\u00eda a la vista del pecado del mundo: \u201cMi alma est\u00e1 triste hasta la muerte\u2026 \u00bfNo has podido velar una hora conmigo? Vigilad y orad\u201d (Mc 14, 34-38). El bautizado que ha ca\u00eddo en pecado se esfuerza por quebrantar voluntariamente su coraz\u00f3n de dolor ante el sufrimiento que su ingratitud caus\u00f3 al Hijo del Hombre. Al contemplar la agon\u00eda de Jes\u00fas en el Jard\u00edn de los Olivos, toma parte en la lucha que \u00c9l sostiene contra el pecado. Lucha junto a Jes\u00fas inocente, contra sus propios pecados. Los detesta. Se aparta de ellos. \u00bfPodr\u00e1 haber una preparaci\u00f3n mejor para recibir fruct\u00edferamente la absoluci\u00f3n? \u00bfNo se facilitar\u00eda de manera especial la vuelta de muchos a la confesi\u00f3n mensual, si se restableciera, en el contexto de una celebraci\u00f3n penitencial, la Hora Santa los primeros Jueves de mes?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se cultiva por estos medios una contrici\u00f3n profunda, cuando la contemplaci\u00f3n del Coraz\u00f3n agonizante de Jes\u00fas nos ha hecho reconocer que morir\u00edamos de dolor si fu\u00e9ramos conscientes de la gravedad inmensa del menor pecado venial, por cuanto ofende a la bondad infinita, la confesi\u00f3n ya no se experimenta tan s\u00f3lo ni principalmente como una carga vergonzosa, sino tambi\u00e9n y mucho m\u00e1s como una necesidad que satisface la sed de reparaci\u00f3n, suscitada por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas con la contrici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juntamente con esto, la absoluci\u00f3n se aprecia mejor como una palabra que nos libera de la m\u00e1s tir\u00e1nica de las esclavitudes: el encadenamiento al capricho de las pasiones desordenadas. El penitente que carga sobre s\u00ed el yugo de Cristo, experimenta su suavidad, lo liviano del peso que su mandamiento del amor pone sobre nuestros hombros, desde el momento en que su misericordia nos libra de la pesad\u00edsima carga de nuestra propias fallas, gracias a la humildad de su pasi\u00f3n: \u201cMi yugo es suave y mi carga ligera\u201d (Mt 11, 29-30). Sobre todo por las palabras de la absoluci\u00f3n, el penitente experimenta en s\u00ed en la fe, el Coraz\u00f3n manso y humilde de Jes\u00fas, al compartir su humildad por la humillaci\u00f3n voluntaria de la confesi\u00f3n. Gracias a que, en la contrici\u00f3n, ha llegado a reconocer que antes hab\u00eda sido \u201cun mal hombre, que del tesoro malo de su coraz\u00f3n malo, saca cosas malas\u201d, y gracias a que ha reconocido, en las palabras buenas de una confesi\u00f3n, sus pecados, puede ahora comprender al Hombre bueno, a Jes\u00fas, y sacar del buen tesoro de la abundancia de su Coraz\u00f3n, la cosa buena por excelencia, el perd\u00f3n (cf. Mt 12, 34-35): \u201cTus pecados te son perdonados\u2026vete y en adelante no peques m\u00e1s\u201d (Mc 2, 5; Jn 8, 11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las palabras buenas que Jes\u00fas, mediante su Iglesia, saca de su Coraz\u00f3n \u2013 el \u00fanico bueno \u2013 para ayudar al pecador perdonado a no volver a pecar, est\u00e1n las que le se\u00f1alan la satisfacci\u00f3n que deber\u00e1 cumplir para completar en s\u00ed la Pasi\u00f3n de Cristo, en el amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una parte, esa reparaci\u00f3n amorosa al Amor justo y misericordioso al que ofendi\u00f3, le permite restablecer el orden que hab\u00eda violado con sus pecados, ese orden que \u00e9l transform\u00f3 en desorden, y as\u00ed \u201ccompensar a ese Amor increado, por la indiferencia, el olvido, las ofensas, los ultrajes y las injurias\u201d que ese Amor ha sufrido por su vida de pecador ahora reconciliado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, consciente de su deber de caridad para sus pr\u00f3jimos todos y sol\u00edcito de acudir de acudir en ayuda de los dem\u00e1s a llevar la carga de sus propias deudas de las penas temporales para con la misma Justicia amorosa del Padre y del Hijo, el penitente, inspirado por el Esp\u00edritu, desea transformar su vida entera en una satisfacci\u00f3n reparadora de las faltas de los dem\u00e1s, en especial de los miembros de la misma iglesia doliente en el Purgatorio. Se preocupa por lo tanto, bajo la influencia de la gracia sacramental de la Penitencia, de acrecentar el tesoro de las satisfacciones de toda la Iglesia, comuni\u00f3n de caridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta raz\u00f3n, quiere convertirse en un \u201ccompa\u00f1ero de expiaci\u00f3n\u201d de Cristo, de acuerdo con la magn\u00edfica expresi\u00f3n de P\u00edo XI en la enc\u00edclica Miserentissimus Redemptor. \u201cCristo quiere tenernos como compa\u00f1eros suyos de su expiaci\u00f3n (socii expiationis)\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos, por consiguiente, que la expiaci\u00f3n perfecciona la uni\u00f3n con Cristo, al asociarnos a los sufrimientos de Cristo; la completa, ofreciendo v\u00edctimas por el pr\u00f3jimo (expiatio uniones cum Christo, v\u00edctimas pro fratribus offerendo, consummat)\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, P\u00edo XI agrega de inmediato: \u201cEso fue con toda certeza la intenci\u00f3n misericordiosa de Jes\u00fas cuando nos mostr\u00f3 su Coraz\u00f3n cargado con los s\u00edmbolos de su Pasi\u00f3n y abrasado por las llamas del amor\u2026 El esp\u00edritu de expiaci\u00f3n y de reparaci\u00f3n ha ocupado siempre el papel primero y principal en el culto al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u201d hasta tal punto, que la reparaci\u00f3n no es en s\u00ed misma, sino la traducci\u00f3n \u2013 una de las traducciones posibles \u2013 del concepto evang\u00e9lico de \u201cmetanoia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, por la conversi\u00f3n que acompa\u00f1a necesariamente a la reparaci\u00f3n, Cristo lleva a cabo su prop\u00f3sito de hacernos sus compa\u00f1eros de expiaci\u00f3n y de asociarnos a su obra redentora. Por ella, y particularmente cuando se sacramentaliza, nos concede el realizar nuestra vocaci\u00f3n fundamental  de personas humanas: actuar y padecer como co-redentores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta reparaci\u00f3n sacramentalizada que promueve el culto al Coraz\u00f3n del Reparador divino viene a convertirse en la palanca de una reparaci\u00f3n social y horizontal: la gracia sacramental de la Penitencia nos impele e invita a \u201creparar nuestras faltas contra la justicia y contra la caridad para con el pr\u00f3jimo; reparaci\u00f3n que manifiesta nuestra reconciliaci\u00f3n con Dios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Conclusi\u00f3n: La misi\u00f3n de la Iglesia es la de fomentar el \u2018coraz\u00f3n a coraz\u00f3n\u2019 entre el Reconciliador y los reconciliados<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz  de nuestras reflexiones, el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se nos presenta como el principio y el t\u00e9rmino de la Reconciliaci\u00f3n que nos ofrece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se halla en su principio, por cuanto fue su Amor increado el que le inspir\u00f3 la decisi\u00f3n de asumir un amor humano, un coraz\u00f3n de carne a fin de poder expiar nuestras faltas en el sufrimiento y en la muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se halla tambi\u00e9n en su t\u00e9rmino, ya que, tambi\u00e9n con \u00c9l, en el sacramento de la Penitencia, nos reconciliamos, practicando para con \u00c9l la reparaci\u00f3n y la compasi\u00f3n consoladora, que llega siempre hasta \u00c9l a trav\u00e9s de la gente que sufre, en la cual esconde y manifiesta su presencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo viene de Dios, que nos ha reconciliado consigo por el Coraz\u00f3n de Cristo\u2026 Dios Padre, en efecto, es quien, en el Coraz\u00f3n de Cristo, se reconciliaba con el mundo, no tomando en cuenta nuestros pecados. Es por esto que la Iglesia nos suplica, por las entra\u00f1as de Cristo: Dej\u00e9monos reconciliar con Dios por su Coraz\u00f3n; reconcili\u00e9monos con su Padre en una reparaci\u00f3n sacramentalizada de justicia y de amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para participar mejor en la misi\u00f3n de la Iglesia a favor de la Reconciliaci\u00f3n y de la Penitencia, renovemos nuestra contrici\u00f3n, nuestra conversi\u00f3n y nuestra consagraci\u00f3n total al Coraz\u00f3n del Reparador divino, \u00fanico e infinito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la reparaci\u00f3n, participemos en su muerte por amor; en tanto que la absoluci\u00f3n reconciliadora hace brillar en nosotros el poder de su resurrecci\u00f3n (cf. Flp. 3, 10).<br \/>\nCf. Gaudium et spes, 10 y 11: \u201cLos desequilibrios que fatigan al mundo moderno est\u00e1n conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde sus ra\u00edces en el coraz\u00f3n humano\u2026 La corrupci\u00f3n del coraz\u00f3n humano sufre con  frecuencia desviaciones contrarias a su debida ordenaci\u00f3n\u201d. De manera m\u00e1s acuciante, Juan Pablo II escribe: \u201cEl misterio interior del hombre, en el lenguaje b\u00edblico, y no b\u00edblico tambi\u00e9n, se expresa con la palabra \u2018coraz\u00f3n\u2019. Cristo, Redentor del mundo, es Aquel que ha penetrado de modo \u00fanico e irrepetible, en el misterio del hombre y ha entrado en su \u2018coraz\u00f3n\u2019 \u201d Redemptor Hominis, 8, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, el creyente \u2013 sea cristiano, jud\u00edo o musulm\u00e1n \u2013 que ha recibido del Dios revelador la fe en la existencia de los santos \u00c1ngeles, desea tambi\u00e9n reconciliarse con ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  Bertrand de Margerie S.J.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<h1>Notas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gaudium et spes, 22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cf. Haurietis Aquas: \u201cHaec divina caritas est CORDES Christi ejusque Spiritus petriosissimum donum Eique (scilicet Patri) Cor suum ostendit vivum&#160;\u00bb AAS, n\u00fam 48 de 1956), PP. 335 y 337)&#160;: \u00ab&#160;Esta divina caridad, [es] don precios\u00edsimo del Coraz\u00f3n de Cristo y de su Esp\u00edritu y a Aquel [es decir al Padre] muestra su Coraz\u00f3n vivo\u201d (Ed. Tipogr\u00e1fica Poliglota Vaticana, versi\u00f3n castellana, 1956, pp. 27 y 29).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cf. San Anselmo: \u201cCur Deus homo?\u201d (\u00bfPor qu\u00e9 Dios hombre?), II, 20: \u201c\u00bfPodr\u00e1 concebirse proceder m\u00e1s misericordioso que el de dios Padre, que dice al pecador condenado a los tormentos eternos y desprovisto de lo que podr\u00eda rescatarlo: \u201cToma a mi Hijo Unig\u00e9nito y ofr\u00e9ceselo en tu lugar\u201d, y que el propio Hijo, dici\u00e9ndole: \u201cT\u00f3mame y resc\u00e1tate\u201d \u2013 tolle me et redime te?\u201d De aqu\u00ed la expresi\u00f3n del Doctor Ang\u00e9lico: \u201cDado que el hombre no pod\u00eda satisfacer, por s\u00ed mismo, por el pecado de toda la humana naturaleza, Dios le dio a su Hijo para satisfacer por \u00e9l\u201d (Summa Theol\u00f3gica, III, 46, 1.3.). P\u00edo XII concluye de all\u00ed: \u201cEl divino redentor\u2026 habiendo conciliado, bajo el est\u00edmulo de la caridad ardent\u00edsima para con nocoytros, las obligaciones y compromisos del g\u00e9nero humano con los derechos de Dios, ha sido sin duda el autor de aquella maravillosa reconciliaci\u00f3n entre la divina justicia y la divina misericordia, que justamente constituye la absoluta y trascendencia del misterio de nuestra salvaci\u00f3n\u201d (Haurietis Aquas, verio cit., p. 16). Los subrayados son del autor del art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Pablo II: Redemptor Hominis 9: \u201cLa redenci\u00f3n del mundo \u2013 ese misterio tremendo del amor, en el que la creaci\u00f3n es renovada \u2013 es, en su ra\u00edz m\u00e1s profunda, \u2018la plenitud de la justicia en un coraz\u00f3n humano\u2026 para que pueda hacerse justicia de los corazones de muchos hombres\u2019 \u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir: entre las diversas exigencias, a primera vista opuestas, de estas dos perfecciones divinas, id\u00e9nticas en la simplicidad del Ser divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cf. Supra nota 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cf. Letan\u00edas del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas: \u201cCor Jesu, Pax et Reconciliatio nostra, miserere nobis\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acerca del paso hist\u00f3rico de la noci\u00f3n patr\u00edstica de reparaci\u00f3n (sobre todo objetiva) a la noci\u00f3n moderna (que acent\u00faa los aspectos subjetivos), ver Alonso, Joaqu\u00edn Mar\u00eda, c.m.f: \u201cTeolog\u00eda de la Reparaci\u00f3n\u201d en Efem\u00e9rides Mariol., n\u00fam. 27, 1877, pp. 305 ss. Tambi\u00e9n Solano, Jes\u00fas, S.I. Desarrollo hist\u00f3rico de la Reparaci\u00f3n, Roma, Cuore di Cristo, 1980. Partiendo de los datos hist\u00f3ricos que nos proporcionan estos dos autores, podr\u00edamos resumir la evoluci\u00f3n de esta manera: Para los primeros siglos, la reparaci\u00f3n significa la restauraci\u00f3n por Dios de su obra da\u00f1ada por el pecado; para nosostros, su significado es, sobre todo, el de la compensaci\u00f3n ofrecida a Dios. Esta segunda acepci\u00f3n se hallaba impl\u00edcita en la primera y en la manera de celebrar el sacramento de la penitencia durante los primeros siglos. A partir de san Anselmo, lo impl\u00edcito se torna expl\u00edcito; a este santo le correspondi\u00f3 sobre todo destacar la noci\u00f3n de satisfacci\u00f3n, ya presente en Tertuliano, subrayando su orientaci\u00f3n vertical de reparaci\u00f3n teoc\u00e9ntrica. Simult\u00e1neamente, la reparaci\u00f3n de justicia, polarizada por un orden subjetivo por restaurar, pas\u00f3 a ser reparaci\u00f3n de amor informando la precedente de la cual hace una restituci\u00f3n de amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rahner, Kart, S.I., en Stierli, Joseph, S.I.: Le Coeur du Sauver, Mulhouse, 1956, pp. 179-180. Hemos modificado ligeramente el texto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos inspiramos aqu\u00ed en P\u00edo XI: Miserentissimus Redemptor AAS, 20, 128, p. 169: \u201cIncreato Amori\u2026 illatae injuriae compensari debent\u2026 ob justitiae et amoris titulum\u201d (Las injurias inferidas al Amor increado deben compensarse a t\u00edtulo de la justicia y del amor). Obs\u00e9rvese el paralelismo entre las dos virtudes humanas de justicia y caridad, por una parte, y las dos virtudes divinas de justicia y amor, por otra (cf. Supra notas 5 a 8), todas ellas en juego en el culto rendido al Coraz\u00f3n divino y humano de Jes\u00fas, el Mediador. La reparaci\u00f3n es justicia amorosa para con el Amor justo y misericordioso. Luego, P\u00edo XI subraya que el amor nos impulsa a la compasi\u00f3n consoladora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Col 1, 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concilio de Trento, DB 904, DS 1691.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retengamos la admirable ex\u00e9gesis que hace Francisco Su\u00e1rez de Mt 11, 28-30 (cf 9, 2 ss) en Defensio Fidei, II, 9, 15 (Opera Omnia, Vives, T. 24p. 164): 2El sentido de las palabras de Cristo es de que \u00c9l mismo es el \u00fanico Redentor que puede quitar la carga y trabajos de los pecadores, as\u00ed como de las penas contra\u00eddas por los pecados, y tambi\u00e9n, que es \u00c9l, e autor de la gracia y de la ley evang\u00e9lica, quien nos liber\u00f3 de la carga de la Ley antigua. As\u00ed pues, Cristo llama  a todos a que acudan a \u00c9l, como al m\u00e9dico y autor de la salvaci\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No olvidemos relacionar el texto de Mt 12, 34 con Mt 19, 17: \u201cUno solo es el Bueno\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo XI: Miserentissimus Redemptor, loc. cit. p. 169. \u201cA fin de que por la penitenciase reconstituya el orden violado\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cf. Gal 6,2, aclarado por Mt 11, 30.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el ofrecimiento del valor satisfactorio de sus buenas obras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pio XI Miserentissimus Redemptor, loc cit., p. 174. ese asociarse los cristianos a Cristo que exp\u00eda, anima a P\u00edo XI, poco despu\u00e9s, a esperar de Dios el perd\u00f3n de los pecados actuales del g\u00e9nero humano: \u201cNuestra m\u00e1s firme esperanza es de que la justicia de Dios que, en su misericordia, habr\u00eda perdonado a Sodoma en atenci\u00f3n a diez justos, perdone con mayor raz\u00f3n a\u00fan al g\u00e9nero humano, porque la comunidad cristiana toda, de todo lugar y de toda raza, habr\u00e1 ofrecido sus insistentes s\u00faplicas y sus reparaciones eficaces, unidas a Cristo, su Mediador y Cabeza\u201d (ibid., p. 178) Palabras son \u00e9stas, que hoy d\u00eda, ante la amenaza del holocausto at\u00f3mico, adquieren particular valor. S\u00f3lo del ejercicio reparador del sacerdocio de los bautizados puede esperarse del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas la paz no obstante las amenazas at\u00f3micas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Notemos de paso la identificaci\u00f3n constante que se hace, en la redacci\u00f3n de la Enc\u00edclica Miserentissimus Redemptor, entre los vocablos reparaci\u00f3n, expiaci\u00f3n y satisfacci\u00f3n, especialmente en la p. 169 del citado documento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem, p. 172.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otra parte (ver Osservatore Romano, ed francesa, de 24 de noviembre de 1981, p. 8), hemos hecho resaltar la identificaci\u00f3n que se hace en la enc\u00edclica Haurietis Aquas (loc. cit, pp 33 y 39) entre la reparaci\u00f3n y la ley divina de la \u201cmetanoia\u201d mencionada bajo el t\u00e9rmino expiaci\u00f3n. El ejercicio de la reparaci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es una forma privilegiada de cumplir con el mandamiento divino de la metanoia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paulo VI: Ancora una volta, AAS. 66, 1974, p. 448. Texto comentado en el mismo art\u00edculo mencionado en la nota precedente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cf. Flp. 1,8 y 2 Co , 20. La alternaci\u00f3n entre \u201cdej\u00e9monos reconciliar\u201d y \u201creconcili\u00e9monos\u201d hace alusi\u00f3n \u2013 a trav\u00e9s de las dos traducciones, la una activa, del padre Allo (Segunda Ep\u00edstola  a los Corintios, Par\u00eds, 1937, p. 171) y la otra pasiva de la Biblia de Jerusal\u00e9n \u2013 al complejo sentidodel original griego y de su imperativo aoristo pasivo, que invita a la aceptaci\u00f3n de una acci\u00f3n recibida de lo alto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Nota del director<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cuatro pinturas fueron exhibidas en febrero del 2011 en el Museo Soumaya sede Loreto, en la Ciudad de M\u00e9xico. La c\u00e9dula las cataloga como: \u00abAlegor\u00eda del triunfo de la Iglesia sobre el coraz\u00f3n del hombre arrepentido, autor desconocido, \u00f3leo sobre tela, primera mitad del siglo XVIII. Colecci\u00f3n Daniel Liebsohn.\u00bb El cr\u00e9dito de la tomoa fotogr\u00e1fica es para Alejandro Hern\u00e1ndez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia Fotograf\u00eda de Alejandro Hern\u00e1ndez Escorcia Se propone aqu\u00ed una reflexi\u00f3n acerca de la importancia de la \u201cReconciliaci\u00f3n y de la Penitencia en la Misi\u00f3n de la Iglesia\u201d. La contemplaci\u00f3n del Misterio del Coraz\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus-principio-y-termino-de-nuestra-reconciliacion-penitente\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCORAZON DE JESUS, PRINCIPIO Y TERMINO DE NUESTRA RECONCILIACION PENITENTE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24114","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24114","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24114"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24114\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24114"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24114"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24114"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}