{"id":24123,"date":"2016-02-05T16:25:03","date_gmt":"2016-02-05T21:25:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-virginal\/"},"modified":"2016-02-05T16:25:03","modified_gmt":"2016-02-05T21:25:03","slug":"corazon-de-maria-virginal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-virginal\/","title":{"rendered":"CORAZON DE MARIA: VIRGINAL"},"content":{"rendered":"<p>\n        El coraz\u00f3n de Mar\u00eda pudo haber sido, tambi\u00e9n, inmaculado sin ser virginal. Precisamente porque Mar\u00eda fue preservada del pecado actual, ella hubiera podido, sin el menor inconveniente para su propia santidad, conocer los placeres de la carne. La doctrina de la virginidad de Mar\u00eda no podr\u00eda ser identificada con el desprecio de la obra de la carne del matrimonio; s\u00f3lo es plenamente comprensible e inteligible, en su sentido y en su finalidad por aquel que reconoce su necesidad, no intr\u00ednseca sino econ\u00f3mica, es decir, en el plan concreto que la Providencia adopt\u00f3 para la salvaci\u00f3n de la humanidad: una econom\u00eda de redenci\u00f3n por la muerte de la Cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las luces de la teolog\u00eda especulativa y aquellas de la ex\u00e9gesis se refuerzan, aqu\u00ed, mutuamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De una parte el Padre Guy de Broglie nos dice con precisi\u00f3n:\n<\/p>\n<p>\u201cMar\u00eda se prepar\u00f3 para convertirse en Madre del Salvador por su elecci\u00f3n deliberada de una virginidad voluntaria, es decir, de un estado de vida que, desde el punto de vista de la naturaleza femenina, equival\u00eda a una intenci\u00f3n de renuncia y de muerte. Porque, \u00bf no es acaso, en un sentido verdadero, optar deliberadamente por la muerte el esterilizar en s\u00ed todas las fuerzas y todas las inclinaciones dadas al ser humano para perpetuar en su descendencia la vida de que es depositario?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sentido y la finalidad de esta doble virginidad voluntaria (de Cristo y de su Madre) se nos muestran con una luminosidad indiscutible en tanto que tal renunciamiento jam\u00e1s pudo ser dictado sea a Jes\u00fas, sea a su Santa Madre por esta humilde y precavida desconfianza de s\u00ed mismo que deben experimentar los otros seres humanos delante de su propia enfermedad espiritual. Porque, al escapar ambos a la herencia del pecado de Ad\u00e1n, Jes\u00fas y Mar\u00eda reencontraron en ellos, por el contrario, toda la rectitud de la inocencia original. Tal renunciamiento no pod\u00eda, entonces, tener para ellos otro sentido ni otra raz\u00f3n de ser que la expiaci\u00f3n de las faltas de los otros seres humanos, o inclusive el iluminar y alentar a los otros hombres a seguir el ejemplo de sus conductas\u201d.[13]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El exegeta m\u00e1s reciente de \u201cla virginidad en la Biblia\u201d, L. Legrand, re\u00fane con sus m\u00e9todos de an\u00e1lisis literario, las orientaciones del padre Broglie. Concluye de esta manera su examen de la \u201cespiritualidad lucana de la cruz cotidiana\u201d:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El celibato es una de las formas m\u00e1s crucificantes de renuncia, una de las maneras m\u00e1s radicales de llevar sobre s\u00ed la \u201cnekr\u00f4sis\u201d, la muerte de Jes\u00fas&#8230; Abrazando el celibato, se va hasta la renuncia del deseo que es, tal vez, el m\u00e1s profundo del hombre, de tener hijos y, mediante ellos, burlar de cierta manera a la muerte y ver prolongarse su destino en sus descendientes. Nada hay de pecaminoso en este deseo. Constituye, sin embargo, todav\u00eda, una forma de confianza en la carne. El disc\u00edpulo que comprendi\u00f3 el verbum crucis no ten\u00eda otro esp\u00edritu que el que resplandec\u00eda allende la cruz. Carga la cruz, y tambi\u00e9n aquella del celibato. La virginidad se vuelve para \u00e9l una manera radical de llevar al m\u00e1ximo la mortificaci\u00f3n que exige su comuni\u00f3n con el Maestro crucificado\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Legrand concluye: \u201cLas observaciones de Lucas respecto de la virginidad representan un desarrollo teol\u00f3gico. El celibato cristiano anuncia la cruz\u201d[14].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, nuestro autor publica esta interpretaci\u00f3n a la presentaci\u00f3n lucana del misterio de Mar\u00eda:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi es exacto que el Evangelio de la Infancia est\u00e1 sobreentendido por una tipolog\u00eda pascual y si, para Lucas, la virginidad es una participaci\u00f3n anticipada de la Pasi\u00f3n, en tanto que la intervenci\u00f3n del Esp\u00edritu luego de la concepci\u00f3n de Jes\u00fas anticipa la resurrecci\u00f3n,  resulta altamente probable que Lucas haya visto perfilarse la cruz detr\u00e1s del misterio de la fecundidad de Mar\u00eda. La virginidad fecunda de Mar\u00eda anuncia la muerte vivificante de Jes\u00fas. La Virgen, como la cruz, representa la transformaci\u00f3n de la debilidad de la carne en fortaleza por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu de vida. En la teolog\u00eda del Evangelio de la Infancia, la virginidad de Mar\u00eda significa pobreza y debilidad; juega el rol de la cruz en la teolog\u00eda paulina. La \u201ctapein\u00f4sis\u201d (no humildad sino humillaci\u00f3n, como el t\u00e9rmino hebreo oni&#160;: abandono, miseria) de la Virgen cobra todo su sentido  en la similitud a la \u201cetapein\u00f4sen\u201d del Calvario (Fil 2, 8)[15].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es para Lucas el sentido de la virginidad de Mar\u00eda. \u00bfLo era tambi\u00e9n para ella? Aunque Legrand no quiere tomar partido respecto de este punto[16], creemos que se puede sostener perfectamente, a la luz de los datos que nos brinda, que la joven Israelita inmaculada, conocedora de las Escrituras y no menos de los c\u00e1nticos del Servidor que del c\u00e1ntico de Ana, hab\u00eda optado voluntariamente por la virginidad de una manera sacrificial, frente al pecado del mundo y al orgullo que acompa\u00f1a a menudo la generaci\u00f3n carnal[17]. Es de una manera plenamente deliberada que la \u201cesclava del Se\u00f1or\u201d quiso una virginidad humillante, hecho no remarcado suficientemente por Legrand al t\u00e9rmino de su an\u00e1lisis exeg\u00e9tico luego de que afirma con precisi\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMar\u00eda se compara con Ana. Su \u201chumillaci\u00f3n de virgen es an\u00e1loga a aquella de Ana la est\u00e9ril. En aut\u00e9ntica mentalidad jud\u00eda, ella no consideraba a la virginidad como un t\u00edtulo de gloria, sino como un anonadamiento, una forma de indigencia, una condici\u00f3n humillada. Es lo que Mar\u00eda expresa en el Magnificat. Fue humillada siendo Virgen, pero fue elevada sin oprobio. Fue despreciada, pero ahora es proclamada bienaventurada (1, 48). Siendo pobre, fue exaltada (1, 53); estando desvalida, fue colmada (1, 53) (&#8230;) Desde la \u00f3ptica de Lucas 1-2, la virginidad de Mar\u00eda es, por tanto, pobreza total; privaci\u00f3n no s\u00f3lo de los bienes mundanos sino inclusive de aquel que conced\u00eda a las mujeres, en Israel, el derecho al respeto[18].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Coraz\u00f3n humild\u00edsimo de la Inmaculada ve\u00eda en esta condici\u00f3n humillada de la virginidad, carente de \u201ct\u00edtulo de gloria\u201d delante los hombres,  una virtud real (hecho que me parece que no ha sido resaltado suficientemente por Legrand)[19], un don de Dios que le permit\u00eda glorificar a su Creador ofendido por el orgullo sensual de tantos hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera se explica, como lo remarcan con precisi\u00f3n Donelly[20] y Holzmeister[21], siguiendo a San Bernardo y yendo en contra de algunos Padres, la pregunta hecha al \u00c1ngel por Mar\u00eda: \u201c\u00bfY esto c\u00f3mo podr\u00e1 ser si no conozco var\u00f3n? (Lc 1, 34). Ello significa, a la vez, resoluci\u00f3n de mantener la virginidad &#8211; como lo reconocen inclusive ciertos exegetas protestantes &#8211; y disponibilidad delante de un plan divino eventualmente diferente que exigir\u00eda que Mar\u00eda \u201cconociese var\u00f3n\u201d.[22]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ese motivo, precisa Lagrange con la misma sutileza, que  Mar\u00eda habla en presente y no en futuro[23]. Mar\u00eda estaba dispuesta a someterse completamente a la voluntad de Dios, inclusive aceptando el matrimonio. S\u00f3lo quer\u00eda estar segura de que la renuncia eventual a la decisi\u00f3n que hab\u00eda tomado inicialmente bajo la inspiraci\u00f3n de la gracia, fuese conforme a la voluntad de Dios. Consta, entonces, que la virginidad de Mar\u00eda, perpetua y f\u00edsica, es una decisi\u00f3n libre de su Coraz\u00f3n inmaculado obrada por el Esp\u00edritu, una renuncia corredentora a la gloria mundana de una maternidad seg\u00fan la carne, una opci\u00f3n reparadora en favor del pueblo de Dios. Un acto de amor, no s\u00f3lo por Dios, sino tambi\u00e9n por los hombres orgullosos y sensuales. Rec\u00edprocamente y por contrapartida, la opci\u00f3n virginal de Mar\u00eda viene a matizar y a colorear con un tinte especial, no solamente el amor que tiene a su Creador, sino tambi\u00e9n aquel  que tiene a todo hombre. Mar\u00eda ama cada persona humana con dilecci\u00f3n virginal, completamente polarizada por la presencia de Dios en ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta dilecci\u00f3n virginal por la humanidad amada en Dios y  la decisi\u00f3n voluntaria y libre emanada de ella es lo que la Iglesia honra cuando rinde culto al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, que es su propio Coraz\u00f3n virginal. No es  en otro lugar, sino en el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, donde se ha realizado de la manera m\u00e1s perfecta lo que dec\u00eda San Agust\u00edn respecto de la Iglesia:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOmnis Ecclesia virgo (&#8230;) omnia (membra) in mente servant virginitatem. Quae est virgitas mentis? Integra fides, solida spes, sincera caritas? [24]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La virginidad ps\u00edquica de Mar\u00eda aparece desde este \u00e1ngulo como un signo sacramental de la integridad inmaculada de su Coraz\u00f3n y de la integridad virginal de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos interesa en la actualidad, en la Iglesia, considerar la virginidad de Mar\u00eda como una fuente de inspiraci\u00f3n para nuestra pr\u00e1ctica de la castidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada ser humano es una persona compuesta de un alma inmortal y de un cuerpo mortal, destinado, a trav\u00e9s de la muerte, a una resurrecci\u00f3n gloriosa. Es decir, a una completa transfiguraci\u00f3n por el alma glorificada. El alma es el principio inmaterial de la vida material al mismo tiempo que goza del maravilloso poder de entrar en contacto inmediato con su Creador por medio de actos de amor voluntarios. En otros t\u00e9rminos, el alma humana se sit\u00faa a medio camino entre el mundo temporal y la eternidad de Dios. Es capaz de dominar el mundo en la medida en que est\u00e9 sometida a su Creador inmanente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo de Mar\u00eda no conoci\u00f3 jam\u00e1s el placer sexual porque su alma lo exclu\u00eda por amor a Dios y a la humanidad. Desde que tuvo uso de raz\u00f3n, Mar\u00eda practic\u00f3 siempre la virtud de la castidad; es decir un control racional y voluntario sobre toda su sexualidad psicosom\u00e1tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos, tal vez, sorprendernos al escuchar hablar de la sexualidad humana de la Virgen Mar\u00eda. Recordemos que Dios no ha creado nunca un ser humano no sexuado. La distinci\u00f3n de sexos en la humanidad no es el resultado de una ciega evoluci\u00f3n animal inacabada, sino de una sabia disposici\u00f3n de la divina Providencia; de una voluntad eterna del Hijo de Dios preocupado por conservar con vida a la humanidad, por medio de su propia colaboraci\u00f3n, justamente a trav\u00e9s de una diferenciaci\u00f3n sexual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada ser humano, la sexualidad humana &#8211; como todos los otros bienes materiales o psicol\u00f3gicos- es objeto de una elecci\u00f3n de la divina Sabidur\u00eda, Poder y Misericordia. El Concilio Vaticano II nos habla a la  vez del car\u00e1cter sexual y del misterio de la persona humana. Cada persona humana es un misterio, en el sentido que el alma humana est\u00e1 llamada a la visi\u00f3n beat\u00edfica del Creador y que el cuerpo humano est\u00e1 destinado a una vida inmortal. Podemos decir, entonces, que la sexualidad ps\u00edquica y psicol\u00f3gica de Mar\u00eda pertenecen al misterio de su persona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda conoci\u00f3 y reconoci\u00f3 el supremo dominio del eterno Ser divino sobre su cuerpo y sobre sus pensamientos, y sobre los recuerdos y los deseos de su alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su consagraci\u00f3n total a Dios, renovada a menudo, brotaba de su amor apasionado por el Padre celeste y por todos los hombres, sus hermanos. En ella, la virtud moral de la castidad estaba totalmente penetrada por la virtud teol\u00f3gica de la caridad respecto de Dios, de cada uno de nosotros y de ella misma. Se amaba a s\u00ed misma y amaba a cada uno de nosotros por puro amor a Dios solo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo eso est\u00e1 implicado en su declaraci\u00f3n al \u00c1ngel: \u201cNo quiero conocer var\u00f3n\u201d, es decir: \u201cno quiero conocer carnalmente ning\u00fan hombre porque aspiro a un conocimiento mejor, espiritual y eterno de todos los hombres y de todas las mujeres. Especialmente, no deseo conocer carnalmente a mi esposo Jos\u00e9, porque con \u00e9l  quiero servir a Dios en virginidad\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misteriosa y virginal castidad de Mar\u00eda nos obliga, a nosotros que somos sus hijos espirituales, a reconsiderar bajo su inspiraci\u00f3n nuestra propia pr\u00e1ctica de la virtud de castidad en pensamientos, deseos, miradas, palabras y actos. Bajo la luz destellante de la castidad inmaculada de Mar\u00eda, comprendemos mejor estas verdades: la lujuria, idolatr\u00eda del cuerpo, desprecia simult\u00e1neamente los derechos del Creador y la ardiente aspiraci\u00f3n del cuerpo mismo, destinado a la resurrecci\u00f3n gloriosa por el Hijo de Dios, como lo explicara en 1971 en mi libro Le Christ pour le monde (Cristo para el mundo) (cap. XII). La lujuria en pensamientos y en actos es, sin duda, la forma m\u00e1s com\u00fan del ate\u00edsmo pr\u00e1ctico de muchos cristianos nominales que hacen profesi\u00f3n de conocer a Dios, pero lo niegan por sus actos \u00edntimos y por sus actos exteriores (Tt 1, 16). Muchos se dicen hijos e hijas de Mar\u00eda, su Se\u00f1ora, y sin embargo reniegan de ella por la voluntaria impureza de su imaginaci\u00f3n y de su comportamiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Mar\u00eda intercede para preservarnos de la desesperaci\u00f3n \u00e9tica y contemplamos, con el prefacio de la Hija de Si\u00f3n, del Misal Mariano, su obra reparadora.\n<\/p>\n<p>\u201cHija de Ad\u00e1n por naturaleza<br \/>\nMar\u00eda repar\u00f3 por su pureza<br \/>\nel pecado de la primera mujer;<br \/>\ndescendiente de Abrah\u00e1m por su fe,<br \/>\nfue confiando que ella concibi\u00f3 al Hijo de Dios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13.   G. De Broglie, s.j.&#160;: Le principe fondamental de la th\u00e9ologie mariale, en Mar\u00eda, t. VI, pp. 342-3 (cf. pp. 343-6), Beauchesne, Paris, 1961\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.  L. Legrand, La virginite dans la Bible, Cerf, Paris, 1964, 59-61.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15.  Ibid., pp. 116. 118. Comparar entre ellos Fil, 2, 8 y Luc, 1, 52 (exaltaci\u00f3n).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16.  Ibid., 15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17.  Se sabe que Juan de la Cruz denunciaba el orgullo que puede deslizarse en deseo de tener muchos hijos&#8230; El peligro se muestra menor en nuestros d\u00edas, pero \u00bfacaso no existe, todav\u00eda, en una civilizaci\u00f3n rural?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18.  Legrand, op. Cit, pp. 117-8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19.  Legrand escribe, p 117: \u201cMar\u00eda se compara con Ana. Su \u201chumillaci\u00f3n\u201c de virgen es an\u00e1loga a aquella de Ana la est\u00e9ril: en el caso de Ana, su miseria consiste en no tener hijos\u201d. Sin embargo, m\u00e1s adelante, p143, Legrand precisa: \u201cComo la muerte de Cristo, la virginidad de Mar\u00eda no tiene m\u00e1s que un valor negativo. No es una simple privaci\u00f3n: ella ya est\u00e1 enriquecida con todo desprendimiento y con el abandono a Dios en el que debe resolverse la actitud del hombre consciente de su debilidad en este mundo marcado por la muerte\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20.  Cf. Carol, Mariolog\u00eda, BAC, Madrid, 1964, p. 631.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21.   U. Holzmeister, Virum non cognosco, Verbum Domini, 19 (1939), p. 74.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23.  Lagrange, Luc, Gabalda, Paris, 1927, p. 33.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24.   San Agust\u00edn, In Jo, 13-12; ML 35, 1499.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El coraz\u00f3n de Mar\u00eda pudo haber sido, tambi\u00e9n, inmaculado sin ser virginal. Precisamente porque Mar\u00eda fue preservada del pecado actual, ella hubiera podido, sin el menor inconveniente para su propia santidad, conocer los placeres de la carne. 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