{"id":24125,"date":"2016-02-05T16:25:07","date_gmt":"2016-02-05T21:25:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-madre-del-redentor\/"},"modified":"2016-02-05T16:25:07","modified_gmt":"2016-02-05T21:25:07","slug":"corazon-de-maria-madre-del-redentor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-madre-del-redentor\/","title":{"rendered":"CORAZON DE MARIA: MADRE DEL REDENTOR"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Para la Iglesia el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda es, ante todo, el Coraz\u00f3n de la Madre de su Salvador; el origen y el co-principio, en dependencia del Esp\u00edritu Santo, del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay te\u00f3logos &#8211; que adem\u00e1s son m\u00edsticos &#8211; que rivalizan a porf\u00eda para afirmarlo. Escuchemos a San Francisco de Borja: \u201cMar\u00eda concibi\u00f3 al Hijo de Dios en su esp\u00edritu por la fe; en su coraz\u00f3n por el amor; y en su carne y en sus entra\u00f1as revisti\u00e9ndole de esta carne para nuestra Redenci\u00f3n\u201d[36]. Recogiendo con mayor claridad el sentido f\u00edsico y corporal, y no solamente el sentido simb\u00f3lico de la palabra \u201ccoraz\u00f3n\u201d, San Juan Eudes escribir\u00eda un siglo m\u00e1s tarde: \u201c&#8230; Este Coraz\u00f3n que no solamente es el principio de la vida del Ni\u00f1o Jes\u00fas, sino que adem\u00e1s es el origen de la sangre virginal de la que su humanidad sagrada fue formada en las entra\u00f1as de su Madre; (&#8230;) este Coraz\u00f3n que es la parte m\u00e1s noble y la m\u00e1s venerable de este cuerpo virginal, que dot\u00f3 de un cuerpo al Verbo eterno;  este Coraz\u00f3n principio de la vida de nuestra Cabeza es, por consecuencia, principio de la vida de sus miembros\u201d[37].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas expresiones tan claras, hacen expl\u00edcito lo que estaba impl\u00edcito desde hac\u00eda largo tiempo en el pensamiento de la Iglesia sobre la maternidad divina. Aunque San Agust\u00edn hab\u00eda dicho ya con toda claridad que aquella era, inseparablemente, una uni\u00f3n f\u00edsica y moral[38] las declaraciones del concilio de \u00c9feso  parecen resaltar s\u00f3lo el aspecto f\u00edsico del misterio: \u201c Mar\u00eda es Madre de Dios porque ella \u201cengendr\u00f3 seg\u00fan la carne al Verbo de Dios hecho carne\u201d[39]. Es cierto que el Occidente estuvo poco representado, num\u00e9ricamente hablando, en este  Concilio. La importancia decisiva de Vaticano II, desde ese punto de vista \u00bfno ha sido la de integrar en una Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica de la Iglesia lo que los te\u00f3logos modernos, inspirados por Scheeben, llamaron el \u201cconcepto integral de la maternidad divina\u201d, percibida como una relaci\u00f3n ontol\u00f3gica del hecho de la maternidad f\u00edsica, sino adem\u00e1s como una relaci\u00f3n moral de amor y de entrega al Verbo?[40] \u00bfNo es lo que resulta de este texto, elegido entre muchos otros: \u201cMaria qu\u00e6, Angelo nuntiante, Verbum Dei corde et corpore suscepit \u201d?  \u00c9feso se limit\u00f3 a anatematizar a los negadores de la maternidad divina y a afirmar aquella seg\u00fan la carne, sin profundizar su naturaleza o su condici\u00f3n, ni el rol de la libertad de Mar\u00eda en la realizaci\u00f3n del Misterio de la Encarnaci\u00f3n; pero, por designios de Dios,  correspondi\u00f3 a  Vaticano II el presentarnos una visi\u00f3n de la maternidad divina m\u00e1s completa, m\u00e1s equilibrada y m\u00e1s en armon\u00eda con el inter\u00e9s moderno por la subjetividad y por la libertad. Hay ah\u00ed un indiscutible progreso doctrinal poco advertido, que explicar\u00eda, al menos parcialmente la herej\u00eda protestante, negadora de todo rol activo de Mar\u00eda en el Misterio de la Encarnaci\u00f3n[41]. Entre  \u00c9feso y Vaticano II hay un Lutero, un Calvino y un Barth[42-43].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el mundo protestante regresara hoy d\u00eda a San Agust\u00edn, del que se proclamaban disc\u00edpulos Calvino y Lutero, \u00bfno descubrir\u00edan con el Doctor de la Gracia que \u201cMaria Christi carnem fide concipit\u201d[44] y que, por consecuencia, el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda tuvo un rol decisivo en la salvaci\u00f3n de la humanidad? Escuchemos a Ren\u00e9 Laurentin comentarnos, bastante bien, ese texto: \u201cLa maternidad divina  es preparada por la fe de Mar\u00eda; propuesta a su fe, se realiza en virtud de un consentimiento que es un acto de fe. Este acto de fe perfecta, consumado por la caridad, es meritorio\u201d[45].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el Oriente cristiano no haya ignorado completamente este rol de la libertad amante y el de la fe de Mar\u00eda &#8211; pensamos, por ejemplo, en San Juan Damasceno[46] &#8211; en el momento de la Encarnaci\u00f3n, hay que reconocer que la teolog\u00eda occidental, desarrollando el pensamiento de San Agust\u00edn, la profundiz\u00f3 de una manera singular. \u00bfNo alcanz\u00f3 la cumbre con la interpretaci\u00f3n  de la respuesta de Mar\u00eda al \u00c1ngel Gabriel que nos legara San Roberto Belarmino: \u201cHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or: h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d? El doctor jesuita vio, en efecto, como lo he explicado largamente en otra parte[47], a la vez un consentimiento obediente a la gracia, una opci\u00f3n y una decisi\u00f3n libre, un deseo y una oraci\u00f3n&#160;: \u201copto et peto ut fiat mihi secundum verbum tuum\u201d; \u201cipsa elegit fieri Mater Dei\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda decir, tambi\u00e9n, que es mediante esta respuesta y en ese preciso instante que el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda se convirti\u00f3 en el  Coraz\u00f3n de la Madre de Dios y de la Iglesia; coraz\u00f3n de la Iglesia que ella  lleva en s\u00ed. \u201cTeniendo a Jes\u00fas en su seno, Mar\u00eda llevaba tambi\u00e9n a todos los que estaban contenidos en la vida del Salvador. Todos nosotros, que estamos unidos a Cristo debemos decirnos originarios del seno de la Virgen\u201d, escrib\u00eda san P\u00edo X[48]. En un estilo m\u00e1s riguroso, y no sin abrir otras perspectivas netamente corredentoras, Vaticano II comentar\u00eda as\u00ed el \u201cEcce ancilla Domini\u201d: Mar\u00eda, hija de Ad\u00e1n, al aceptar el mensaje divino, se convirti\u00f3 en Madre de Jes\u00fas, y al  abrazar de todo coraz\u00f3n (pleno corde) y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad salv\u00edfica de Dios, se consagr\u00f3 totalmente como esclava del Se\u00f1or a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redenci\u00f3n con \u00c9l y bajo \u00c9l, con la gracia de Dios omnipotente\u201d[49]. La obra del Hijo es, evidentemente, la Iglesia. Mar\u00eda servidora y madre \u201cdoul\u00e8 kai m\u00e9t\u00e8r\u201d, como bien dec\u00eda San Juan Damasceno[50] no lo es s\u00f3lo respecto de Cristo sino tambi\u00e9n respecto de la Iglesia. La Iglesia que por voz de Pablo VI proclam\u00f3 que Mar\u00eda es su Madre, proclama tambi\u00e9n, en el texto que comentamos de Lumen Gentium, que la Reina del mundo se hizo servidora para el triunfo de la obra redentora de Jes\u00fas. Ninguna contradicci\u00f3n: \u00bfno es la maternidad servicio y esclavitud de amor? \u00bfUna madre no se pone voluntariamente al servicio de sus hijos? \u00bfno se hace esclava de su salud?. Servidora del Redentor, Mar\u00eda se puso necesariamente al servicio de sus hijos, redimidos por \u00c9l, como una esclava de amor.[51]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaticano II asocia estrechamente la maternidad divina y la consideraci\u00f3n de la obra redentora de Cristo. Los textos que antes citamos, como los que citaremos luego, nos alientan a decir junto al padre de Broglie: el primer principio de la mariolog\u00eda cat\u00f3lica es que \u201cMar\u00eda, lejos de ser solamente Madre de un Dios Redentor, y lo que es m\u00e1s, de un Dios redentor venido entre nosotros para asociarnos a todos (comenzando por su misma Madre) a sus renunciamientos salvadores\u201d[52].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta f\u00f3mula  -nos parece a nosotros- resume mejor que otras la idea fundamental del cap\u00edtulo VIII de Lumen Gentium. Mar\u00eda no es solamente la Madre de Cristo seg\u00fan la carne, sino adem\u00e1s la Madre del Redentor como tal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si a primera vista, pareciera que Vaticano II no dice mucho del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, nuestro examen textual nos ha mostrado ya que se trata de una mera apariencia: la Constituci\u00f3n conciliar subraya en realidad que es el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda (en todos los sentidos que engloba el t\u00e9rmino coraz\u00f3n) que acoge y da al mundo al Verbo redentor: \u201cMaria Mater Dei et Redemptoris, corde et corpore Verbum Dei suscepit et vitam mundo protulit\u201d[53]. Y precisa adem\u00e1s que se trata del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda inmaculado: \u201cpleno corde et nullo retardata peccato\u201d[54].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue justamente porque Mar\u00eda acept\u00f3 libremente ser la Madre de Dios Salvador, en un acto de puro amor por Dios y por la humanidad -que ratifica y prolonga su primer acto de libertad- que su Coraz\u00f3n virginal se convierte, en el momento de la Encarnaci\u00f3n, el Coraz\u00f3n de la Iglesia redimida (cf Ef 5, 23), concebida en este Coraz\u00f3n virginal por aquel (acto) bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, esposo invisible de Mar\u00eda. Desde la Anunciaci\u00f3n, aceptada y consentida, el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda es el Coraz\u00f3n inmaculado de la Iglesia inmaculada compuesta de miembros maculados[55]; es el Coraz\u00f3n de la Madre, de la Reina y de la Servidora de la Iglesia. Antes inclusive que la misma Iglesia, concebida por el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, naciera  de ella y de sus l\u00e1grimas al mismo tiempo que del Coraz\u00f3n herido del  Redentor (de ambos) clavado en la cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Scheeben expres\u00f3 con una incomparable profundidad el misterio redentor y eclesial de la Anunciaci\u00f3n al escribir: \u201cEl lugar de Mar\u00eda encuentra una analog\u00eda perfecta en el coraz\u00f3n humano. La cabeza, en efecto, es nutrida por el coraz\u00f3n mediante la sangre; le debe, entonces, su existencia material. Rec\u00edprocamente, la cabeza comunica el esp\u00edritu vital al coraz\u00f3n a trav\u00e9s de los nervios haciendo posible que realice su labor\u201d[56]. Cristo como Dios creador de Mar\u00eda y (como) cabeza suya, le debe sin embargo su existencia humana, y le da m\u00e1s abundantemente que cualquier otra persona creada, la abundante efusi\u00f3n de su esp\u00edritu, alma de la Iglesia. El Verbo  de la bondad divina[57] asume un coraz\u00f3n gracias a la generosidad que \u00e9l mismo deposita en el coraz\u00f3n amante de Mar\u00eda. En el Cuerpo m\u00edstico de Jes\u00fas, Mar\u00eda &#8211; Madre de la Cabeza &#8211; es el Coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su enc\u00edclica Redemptoris Mater, Juan Pablo II exalta (\u00a7 7) el lugar \u00fanico de Mar\u00eda en \u201cel eterno plan divino de salvaci\u00f3n, eternamente ligado a Cristo\u201d. Incluyendo a toda la humanidad \u201creserva un lugar \u00fanico a la mujer que es Madre de Aqu\u00e9l a quien el Padre confi\u00f3 la obra de la salvaci\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante el Papa precisa  a la luz de la teolog\u00eda de los dos Adanes: \u201cen el designio salv\u00edfico de la Trinidad, el misterio de la Encarnaci\u00f3n constituye el cumplimiento supremo de la promesa hecha por Dios a los hombres despu\u00e9s del pecado original, cuyos efectos pesan sobre la historia del hombre (cf Gn 3, 15). La victoria del hijo de la Mujer no se realizar\u00e1 sin un duro combate (\u201cel linaje de la mujer aplastar\u00e1 la cabeza de la serpiente\u201d) que debe colmar la historia humana. Mar\u00eda, Madre del Verbo encarnado, se encuentra situada en el centro mismo de esta hostilidad; de la lucha que marca la historia de la humanidad sobre la tierra y de la misma historia de la salvaci\u00f3n. Ella lleva en s\u00ed, como persona distinta entre los humanos, la \u201cgloria de la gracia\u201d, y esta gracia determina la grandeza de la bondad extraordinaria de todo su ser. De esta manera Mar\u00eda permanece,  delante de toda la humanidad como signo inmutable e intangible de la elecci\u00f3n divina (Ef. 1, 4-5). Hay en esta elecci\u00f3n m\u00e1s poder que en toda la experiencia del mal y del pecado; que en toda esta hostilidad de  que est\u00e1 marcada la historia del hombre\u201d( \u00a7 10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Mar\u00eda, ser Madre del Salvador es, pues, una lucha contra el pecado por amor a la humanidad. El Coraz\u00f3n de Mar\u00eda no es de ninguna manera un coraz\u00f3n dulz\u00f3n, sino el coraz\u00f3n de una Mujer victoriosa que participa por amor del odio de su Hijo por el pecado; contra nuestros pecados; contra mi pecado. Para ella aceptar el plan divino es ofrecerse para la lucha, para las pruebas, para el sufrimiento; a la alegr\u00eda de poder cooperar de esta manera con la salvaci\u00f3n eterna de sus hermanos y hermanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Misal Mariano, en el prefacio de la misa votiva de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, transforma estas convicciones en alabanzas:\n<\/p>\n<p>\u201cPor un misterio admirable e inefable,<br \/>\nMar\u00eda, la Virgen Santa, concibi\u00f3 a tu Hijo \u00fanico,<br \/>\nllev\u00f3 en su seno al Se\u00f1or del universo,<br \/>\npermaneciendo Virgen despu\u00e9s del parto.<br \/>\nElla est\u00e1 doblemente colmada de alegr\u00eda,<br \/>\nporque se maravilla de concebir en su virginidad,<br \/>\ny se regocija de dar al mundo<br \/>\nal Redentor\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Coraz\u00f3n de Mar\u00eda saca de la contemplaci\u00f3n de su propia maternidad divina, de su virginidad inviolada y del Se\u00f1or\u00edo de su hijo, una alegr\u00eda que se acrecienta sin cesar, al punto de devenir \u201cla causa de nuestra alegr\u00eda\u201d, incesantemente incrementada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36.   San Francisco de Borja, Tratados espirituales, ed. Dalmases, Juan Flors, Barcelona, 1964, p. 52.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37.  San Juan Eudes, Coeur admirable de la M\u00e8re de Dieu,(Coraz\u00f3n admirable de la Madre de Dios) libro XI, meditaci\u00f3n para el 6\u00ba d\u00eda de la Octava de la fiesta del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda 2\u00ba punto. OEuvres choisies (Obras escogidas), Lethielleux, Paris, 1932, t. II, p. 350.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38.  Citemos estos textos de Agust\u00edn&#160;: Illa virgo Christum&#8230; spiritualiter credendo concepit\u201d (in Ps. 67, 21; ML,36, 826); \u201cfides in mente, Christus in ventre\u201d (sermo 166, 1; ML, 38, 1010). Es cierto que Agust\u00edn dice en otra parte (de Virginitate, c. 6)&#160;: \u201cmater quidem spiritu, non capitis nostri\u201d. No hay contradicci\u00f3n real: en la misma frase, Agustin escribe: \u201cex quo (Christo) magis illa (Mar\u00eda) spiritualiter nata\u201d El magis restringe la carga del non. En el plano especulativo, la conciliaci\u00f3n se obtendr\u00eda de esta manera \u201cla aceptaci\u00f3n santa y libre de su maternidad (por Mar\u00eda) es una anticipaci\u00f3n de los m\u00e9ritos adquiridos por los actos del Hombre-Dios. El hombre Jes\u00fas interviene as\u00ed en el coraz\u00f3n de su maternidad concreta, a la que Dios la llamaba. Los m\u00e9ritos de Mar\u00eda son totalmente tributarios de los m\u00e9ritos de Cristo (E. Schillebeeckx, O.P., Marie, M\u00e8re de la Redemption (Mar\u00eda Madre de la Redenci\u00f3n), Cerf, Paris, 1963, p. 90).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39.  Cf., Dz. S. 252.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40.   Cf. M.J. Nicolas: \u201cle concept int\u00e8gral de maternit\u00e9 divine\u201d (El concepto integral de maternidad divina) Revue thomiste, 1937; \u201cTh\u00e9otokos\u201d, Descl\u00e9e, 1965, pp. 72-75.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41.   Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen Gentium \u00a7\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42-43.    Cf. Lumen Gentium, \u00a7 56&#160;: \u201cmerito igitur SS. Patres Mariam non mere passive a Deo adhibitam, sed libera fide et obedientia humana saluti cooperantem censent\u201d&#160;:\u00bfe sta frase no fue compuesta pensando en Barth? Ver mi an\u00e1lisis de la posici\u00f3n barthiana y el uso cat\u00f3lico que hago de algunos aspectos, en mi art\u00edculo sobre la mariolog\u00eda de S.R. Bellarmino. \u201cMarianum\u201d, 1964, pp. 344-5 y 381-6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44.   San Agust\u00edn, ML, 42, 490. Citemos adem\u00e1s estos otros textos de San Agust\u00edn: \u201cNon concupiscentia carnis urente, sed fidei caritate fervente\u201d (sermo 214,6)&#160;; \u201cnon enim eum Virgo libidine, sed fide concepit\u201d (sermo 69, 3, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45.  R. Laurentin, Court trait\u00e9 de Theologie Mariale (Breve tratado de Teolog\u00eda mariana), Lethielleux, Paris, 1959(4), p. 98.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46.   San Juan Damasceno, Hom\u00e9lie sur la Dormition (Homil\u00eda sobre la Dormici\u00f3n), I, 7, sub fine; Voulet, p. 101. Emplearemos las siglas siguientes al citar al Damasceno: DI, DII, DIII para designar cada una de las homil\u00edas sobre la dormici\u00f3n de Mar\u00eda, indicando inmediatamente despu\u00e9s la letra V, el n\u00famero de la p\u00e1gina en la edici\u00f3n del padre Voulet (Sources chr\u00e9tiennes, n\u00ba 80)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47.  B. De Margerie, art. Citado, 355-61; ver en particular la nota 27 a.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">48.  Saint Pie X, Ad diem illum, op. Cit., pp.76-7. Cf. San Le\u00f3n Magno: \u201cGeneratio Christi origo est populi christiani\u201d, ML, 54,213,B.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49.  Const, dogm. Lumen Gentium, \u00a7 56. Utilizaremos la sigla LG.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50.  S. Jean Damac\u00e8ne, D. III, 5 (V.195). Las dos palabras son evang\u00e9licas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">51.   Si la Madre de Dios se hizo esclava de amor de la Iglesia y de la Humanidad, \u00bfla doctrina espiritual de San Luis Marie Grignion de Montfort no se muestra m\u00e1s l\u00f3gica y comprensible?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">52.  G. De Broglie, S. J., op. Cit, Maria, VI, p. 331.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">53.  LG, 53.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">54.  LG, 56\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">55.  Cf. San Ambrosio: \u201cex maculatis immaculata\u201d, in Lc, 17 (ML, 1540-4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">56.  Scheeben, op. Cit., pp. 71-2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">57.  Santo Tom\u00e1s de Aquino habla muchas veces del Verbum bonitatis (divin\u00e6): Suma Teol\u00f3gica, I,30, 1,2; 1,30, 2,4; 1,27, 5,2 (en especial).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Encilclopedia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para la Iglesia el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda es, ante todo, el Coraz\u00f3n de la Madre de su Salvador; el origen y el co-principio, en dependencia del Esp\u00edritu Santo, del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Hay te\u00f3logos &#8211; que adem\u00e1s son m\u00edsticos &#8211; que rivalizan a porf\u00eda para afirmarlo. Escuchemos a San Francisco de Borja: \u201cMar\u00eda concibi\u00f3 al &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-madre-del-redentor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCORAZON DE MARIA: MADRE DEL REDENTOR\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24125","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24125","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24125"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24125\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}