{"id":24126,"date":"2016-02-05T16:25:09","date_gmt":"2016-02-05T21:25:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-el-corazon-compasivo-y-co-redentor-de-maria-pre-redimida\/"},"modified":"2016-02-05T16:25:09","modified_gmt":"2016-02-05T21:25:09","slug":"corazon-de-maria-el-corazon-compasivo-y-co-redentor-de-maria-pre-redimida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-el-corazon-compasivo-y-co-redentor-de-maria-pre-redimida\/","title":{"rendered":"CORAZON DE MARIA: EL CORAZON COMPASIVO Y CO-REDENTOR DE MARIA PRE-REDIMIDA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Nota del director: la expresi\u00f3n \u00abco-redentor\u00bb debe ser entendida, como cooperador de la redenci\u00f3n, seg\u00fan lo ha indicado el Magisterio de la Iglesia.<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl Coraz\u00f3n de la Virgen, escrib\u00eda San Lorenzo Justiniano, fue conformado como espejo clar\u00edsimo de la Pasi\u00f3n de Cristo y una imagen perfecta de su muerte\u201d[58]. Digamos m\u00e1s todav\u00eda: particip\u00f3 inclusive de manera \u00fanica en el sacrificio de nuestra Redenci\u00f3n. Se podr\u00eda resumir y sintetizar la doctrina de Vaticano II a este respecto con la afirmaci\u00f3n siguiente: Mar\u00eda fue pre-redimida para ser salvada siendo nuestra \u00fanica Corredentora debajo de y con  \u201csu\u201d y \u201cnuestro\u201d \u00fanico Redentor, Jes\u00fas. Lumen Gentium afirma expl\u00edcitamente que el rol de Mar\u00eda en nuestra salvaci\u00f3n fue merecido por Cristo; privilegiado y  \u00fanico; f\u00edsico y espiritual, doloroso y maternal[59]. Nos presenta la esencia y la naturaleza \u00edntima de esta cooperaci\u00f3n maternal como un consentimiento doloroso y co-oblativo a la muerte de Jes\u00fas, consentimiento que ratifica y prolonga el consentimiento de la Anunciaci\u00f3n, no sin incluir el ejercicio simult\u00e1neo de la virtud moral de la obediencia y de las tres virtudes teologales. En resumen, nos presenta la cooperaci\u00f3n de Mar\u00eda con la obra redentora como emanada de su Coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo es as\u00ed como debe ser comprendido este texto conciliar: \u201cvehementer cum Unigenito suo condoluit et sacrificio Ejus se materno animo sociavit, victim\u00e6 de se genit\u00e6 immolationi amanter consentiens\u201d[60] y sobre todo del par\u00e1grafo doctrinal m\u00e1s importante:\u201cFilioque in cruce morienti compatiens, operi Salvatoris ptorsus modo cooperata est, ob\u0153dientia, fide, spe et flagrante caritate ad vitam animarum supernaturalem restaurandam.  Quam ob causam mater nobis in ordine grati\u00e6 existit\u201d[61]&#160;?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La afirmaci\u00f3n doctrinal del concilio de 1964, sobre la cooperaci\u00f3n singular de Maria con la obra del Redentor evoca, casi irresistiblemente, el esp\u00edritu de la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de 1854, sobre el modo m\u00e1s sublime de la redenci\u00f3n de Mar\u00eda: \u201csublimiori modo redempta&#8230; singulari modo cooperata est operi Salvatoris\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como el bienaventurado Duns Scot hab\u00eda afirmado que la Inmaculada Concepci\u00f3n y la misi\u00f3n redentora universal de Jes\u00fas no se oponen, as\u00ed Vaticano II insin\u00faa que la redenci\u00f3n (pasiva) de Mar\u00eda por Jes\u00fas y su cooperaci\u00f3n privilegiada y \u00fanica con la redenci\u00f3n activa de todos los otros hijos de Ad\u00e1n, no solamente no se oponen sino son unidos por \u00edntimo nexo de causalidad final, como resulta del texto conciliar citado con anterioridad: \u201cnulla retardata semetipsam operi Filii sui totaliter devovit, sub Ipso et cum Ipso mysterio redemptionis inserviens\u201d[62]. \u00bfC\u00f3mo no concluir, una vez m\u00e1s, a partir de estos textos que Mar\u00eda fue redimida por Cristo crucificado de manera \u00fanica y excepcional, precisamente para ser la \u00fanica \u201csub-redentora\u201d, la \u00fanica \u201ccorredentora \u201c de la Iglesia y de la humanidad en dependencia de su \u00fanico Redentor? \u00bfC\u00f3mo no concluir que fue redimida por su Hijo y Se\u00f1or al punto de recibir la gracia de ser Corredentora?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor sufriente del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, atravesado con una espada[63] de dolores por los hombres que amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz (cf. Lc 2, 35 y Jn 3, 19), ha jugado, por tanto, un rol decisivo en su paso de las tinieblas del odio a la luz del amor; de la muerte a la vida (Cf. 1 Jn 2, 9 y 3, 14). Scheeben hab\u00eda ya traducido en im\u00e1genes, en un estilo b\u00edblico y patr\u00edstico, lo que Vaticano II deb\u00eda ense\u00f1ar en t\u00e9rminos m\u00e1s abstractos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn el lenguaje aleg\u00f3rico de la Escritura y de los Padres, la Redenci\u00f3n del mundo fue efectuada por la sangre del Cordero: el rescate; y por el suspiro de la Paloma: la oraci\u00f3n santificada por el Esp\u00edritu Santo y ofrecida en nombre de los redimidos con el fin de que el rescate sea aceptado. O tambi\u00e9n: esta Redenci\u00f3n fue realizada por el acto de la Cabeza y de su poder  sacerdotal y de otro lado por el amor del Coraz\u00f3n y los gemidos de la Esposa. Este coraz\u00f3n fue un sacrificio perfecto merced a su participaci\u00f3n amante en los sufrimientos del Cordero (&#8230;). La colaboraci\u00f3n de Mar\u00eda en el sacrificio de Cristo recibe su expresi\u00f3n perfecta cuando se mira su Coraz\u00f3n como el altar vivo preparado en la humanidad. Sobre este altar, la ofrenda venida de su seno es ofrecida por el Cristo (&#8230;). De esta manera, el Cristo sacrificio no es tomado solamente de  la humanidad y ofrecido por ella, sino que adem\u00e1s es ofrecido en la humanidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda, \u201cTh\u00e9otokos\u201d, es tambi\u00e9n aquella que lleva el sacrificio\u201d: tipo inverso del Arca de la Alianza cuando lleva a Cristo bajo su coraz\u00f3n y cuando lo nutre con su sangre; tipo inverso del trono de propiciaci\u00f3n cuando ella lo lleva en su coraz\u00f3n mientras derrama y asperje su sangre\u201d[64].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas muere con el consentimiento plenamente cordial de su Madre; pero este consentimiento nuevo y supremo, ratificaci\u00f3n \u00faltima del Ecce ancilla Domini , del Fiat de la Anunciaci\u00f3n[65]&#160;; es su muerte misma que lo merece y lo opera[66] .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es Jesucristo mismo que sobre el altar inmaculado y herido de Mar\u00eda a trav\u00e9s del holocausto de su libertad maternal, se ofrece al Padre por todos sus hermanos. El sacrificio visible de Jes\u00fas es el sacramento, signo sagrado y eficaz del sacrificio invisible de Mar\u00eda y de la humanidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo podemos decir al Coraz\u00f3n compasivo de Mar\u00eda, parada al pie de la Cruz (Jn 19,25) lo que San Juan Damasceno dec\u00eda a la Virgen de la Anunciaci\u00f3n: \u201cAl\u00e9grate cordera que engendraste al Cordero de Dios, instrumento de nuestra salvaci\u00f3n\u201d[67]?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el ejercicio dolorosamente amante de su actividad de Corredentora, Mar\u00eda despliega todas las potencialidades incluidas en su maternidad divina, estado y dignidad de servicio perfecto del Redentor para el triunfo de su obra redentora. Asoci\u00e1ndose libremente (por la fe en la sangre redentora, y por la fe en la divinidad y en la resurrecci\u00f3n de su Hijo agonizante) a su sacrificio y a la inmolaci\u00f3n del cuerpo que hab\u00eda engendrado seg\u00fan la carne, ella mereci\u00f3 engendrar espiritualmente en  l\u00e1grimas, dolores y en amor a los miembros espirituales del \u00fanico Hijo de su coraz\u00f3n virginal. Cuando lleg\u00f3 la hora de Jes\u00fas lleg\u00f3 tambi\u00e9n la de Mar\u00eda (cf. Jn 16, 21 y 2, 4). Su Coraz\u00f3n, que hab\u00eda concebido a la Iglesia universal luego de la Anunciaci\u00f3n, la hace nacer ahora y la entrega al mundo. Jes\u00fas crucificado la proclama Madre de la Iglesia, simbolizada por Juan[68]: \u201cHe ah\u00ed a tu Madre\u201d (Jn 19, 27). Proclamaci\u00f3n declarativa y no constitutiva, manifestada, en 1964, por la  de Pablo VI. Consintiendo nuevamente, Mar\u00eda acepta ser y hacerse la esclava de esta Iglesia universal que ella concibi\u00f3 en fe gozosa antes de engendrarla en l\u00e1grimas, nueva Eva unida al nuevo Ad\u00e1n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Mar\u00eda al pie de la Cruz no es solamente la madre de la Iglesia, sino adem\u00e1s su miembro principal y supereminente. En ese momento, de una manera especial\u00edsima, el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda es el Coraz\u00f3n de la Iglesia. Cuando casi todos los otros miembros son infieles a la Cabeza, el Coraz\u00f3n que permanece est\u00e1, m\u00e1s que nunca, vitalmente  unido a ella en nombre del Cuerpo entero. Si San Juan simboliza a la Iglesia, hija de Mar\u00eda, siguiendo la ense\u00f1anza de San Lorenzo Justiniano, Mar\u00eda misma simboliza a la Iglesia[69] como comuni\u00f3n en la caridad, sociedad de amor. Constituye el tipo trascendente, ella es la Iglesia, el coraz\u00f3n que vela en la fe mientras muchos duermen el sue\u00f1o de la incredulidad; el coraz\u00f3n que difunde por todas partes la sangre, es decir la caridad. El Coraz\u00f3n de Mar\u00eda al pie de la Cruz es el coraz\u00f3n amante de la iglesia amante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sola, al pie de la Cruz, Mar\u00eda mantiene perfectamente e \u00edntegramente la fe en el Amor redentor.[70] Ella personifica a la iglesia que coadyuva a su propia salvaci\u00f3n, a la vez que hace posible esta comuni\u00f3n. \u201cDios quiso que el acto redentor que Cristo-Cabeza present\u00f3 ante a su Padre en representaci\u00f3n nuestra fuese acompa\u00f1ado del acto de adhesi\u00f3n de Mar\u00eda en representante de la Iglesia.\u201d[71]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia es comuni\u00f3n jer\u00e1rquica en la fe, la esperanza y el amor que encuentra su fuente en la caridad creyente y paciente de Mar\u00eda, su Madre y su Coraz\u00f3n. Mar\u00eda, \u201ctipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la esperanza y de la uni\u00f3n perfecta uni\u00f3n de Cristo\u201d, siguiendo la ense\u00f1anza de Vaticano II[72], no es solamente tipo de la Iglesia como modelo ideal sino mucho m\u00e1s, porque, especialmente en el Calvario, ella se comprometi\u00f3 personalmente  a realizar en los otros miembros de la comunidad eclesial lo que Cristo crucificado realiz\u00f3 t\u00edpicamente en su compasi\u00f3n por ella[73]: el triunfo del amor sacrificial y oblativo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber revestido al Verbo de la vida, en el tabern\u00e1culo de su seno virginal, del h\u00e1bito sacerdotal de su carne mortal, para que pudiese oficiar como nuestro soberano Pont\u00edfice sobre el altar de la cruz[74], Mar\u00eda se convierte en el G\u00f3lgota -aqu\u00ed encontramos a Scheeben-[75] en la diaconisa del sacrificio sacerdotal de Cristo a la vez que se convierte en representante del pueblo de Dios y ayuda consagrada (por la maternidad divina) del Sumo Sacerdote,  Coraz\u00f3n y Madre de la Iglesia. \u201cDe esta manera  viene a ser en Mar\u00eda una verdadera colaboraci\u00f3n al sacrificio de Cristo, colaboraci\u00f3n\u201d que no menoscaba \u201cde ninguna manera la independencia y la hegemon\u00eda de la acci\u00f3n de Cristo\u201d, escrib\u00eda tambi\u00e9n Scheeben (ibid). Cooperaci\u00f3n que debe ser calificada de inmediata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin querer entrar en un examen t\u00e9cnico de la doctrina de la corredenci\u00f3n mariana[76], podemos decir que la Iglesia, venerando y amando el Coraz\u00f3n herido y Glorificado de Mar\u00eda, ama y venera con gratitud filial el amor meritorio y satisfactorio con el cual la Corredentora ofreci\u00f3 al Padre el sacrificio del \u00fanico Redentor por todos los hijos de Ad\u00e1n. La Iglesia ama, de esta manera, el amor creado, rescatado y corredentor del que naci\u00f3 y que la mantiene siempre viva. Ama su propio Coraz\u00f3n, el Coraz\u00f3n que le suministra la Sangre, precio de su propio rescate, y su bebida inmortal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPorque nadie odia jam\u00e1s su propia carne, sino, por el contrario, la alimenta y la cuida\u201d (Ef. 5, 29). La Iglesia alcanza la cumbre del amor que se debe a s\u00ed misma cuando ama su propio Coraz\u00f3n, a Mar\u00eda, su Madre, Coraz\u00f3n maternal de la Iglesia Universal. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda olvidar alguna vez lo que sufri\u00f3 su madre por darle la vida\u201d (cf. Ecci., 7,21)&#160;? \u201cPer te salutem hauriamus, Virgo Maria ex vulneribus Christi\u201d[77].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su Ep\u00edstola Salvifici doloris sobre el \u201cdolor salv\u00edfico\u201d, luego del intento de asesinato de que fue v\u00edctima, Juan Pablo II nos propone la imagen de la Piet\u00e0, s\u00edmbolo del Evangelio del sufrimiento ( \u00a7 25):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA trav\u00e9s de toda su vida, Mar\u00eda rinde un testimonio ejemplar de este Evangelio particular del sufrimiento. En ella los incontables e intensos dolores se acumularon con tal cohesi\u00f3n y trabaz\u00f3n que, a la vez que mostraba su fe inquebrantable, contribuyeron a la Redenci\u00f3n de todos&#8230; Desde su conversaci\u00f3n secreta con el \u00c1ngel, presinti\u00f3 que su misi\u00f3n de Madre  la \u201cdestinaba\u201d a compartir de una manera absolutamente singular la misma misi\u00f3n de su Hijo&#8230; Sobre el Calvario, el sufrimiento de Mar\u00eda unido al sufrimiento de su Hijo alcanz\u00f3 una cumbre dif\u00edcilmente imaginable desde el punto de vista humano, pero, ciertamente, misterioso y sobrenaturalmente fecundo en el plan de la salvaci\u00f3n universal&#8230; Las palabras que pudo recoger de sus labios fueron como una entrega solemne de este Evangelio particular, destinado a ser anunciado a toda la comunidad de creyentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo testigo presencial de la Pasi\u00f3n de su Hijo, particip\u00f3 en ella por compasi\u00f3n; Mar\u00eda Sant\u00edsima aport\u00f3 una contribuci\u00f3n singular al Evangelio del sufrimiento; ella realiz\u00f3 antes de tiempo lo que afirmaba San Pablo: entre otros t\u00edtulos muy especiales, ella puede decir que \u201ccomplet\u00f3 en su carne  -como lo hab\u00eda hecho ya en su Coraz\u00f3n- lo que falta a las tribulaciones de Cristo\u201d(Col 1, 24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este texto del 11 de febrero de 1983, el Papa nos dice que, gracias al de Mar\u00eda, el sufrimiento penetrado de amor se vuelve buena y alegre nueva para cada uno de nosotros. La Virgen parada al pie de la Cruz la abraz\u00f3 en acci\u00f3n de gracias en nombre nuestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres a\u00f1os despu\u00e9s, Juan Pablo II nos ayuda a ver en el Evangelio del sufrimiento del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda un aspecto capital de misterio pascual de su Hijo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi la maternidad de Mar\u00eda frente a los hombres hab\u00eda sido anteriormente anunciada, es ahora claramente precisada y establecida: resulta del cumplimiento pleno del misterio pascual del Redenci\u00f3n. La Madre de Cristo encontr\u00e1ndose justo en el medio de la irradiaci\u00f3n de este misterio en donde est\u00e1n implicados los hombres &#8211; todos y cada uno- es ofrecida a los hombres; a todos y  a cada uno, como Madre\u201d (La Madre del Redentor, \u00a7 25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed resulta este corolario: el misterio pascual no es plenamente conocido, reconocido y anunciado si es desconocida y silenciada la compasi\u00f3n del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda al pie de la Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naturaleza exacta de esta compasi\u00f3n es profundizada por el Vicario de Cristo en una alocuci\u00f3n pronunciada en Innsbr\u00fcck (Austria), el 27 de junio de 1988:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCon Mar\u00eda miramos al que fue Traspasado (Jn 19,37). \u00bfPor qu\u00e9 con Mar\u00eda? Porque ella uni\u00f3 su vida a la obra salv\u00edfica de Jes\u00fas, como ning\u00fan otro ser humano lo hizo nunca. Con toda la fuerza de su Coraz\u00f3n de Madre, participa en los sufrimientos de su Hijo en la batalla contra la muerte y acepta que se entregue al Padre para que el mundo encuentre en \u00c9l su salvaci\u00f3n. Stabat Mater dolorosa &#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia excepcional concede a Mar\u00eda una visi\u00f3n sobre el mensaje salv\u00edfico que viene de la cruz de Jesucristo. Jes\u00fas aparece como herido por el furor y la c\u00f3lera de Dios (Os 11,9) cuando toma sobre \u00e9l todos los pecados del mundo. Pero Mar\u00eda supo ver con mayor profundidad: no era el furor de la c\u00f3lera lo que amenazaba aniquilar a su Hijo, sino el ardor del amor de Dios que consum\u00eda al Cordero del sacrificio y mostraba as\u00ed que aceptaba la ofrenda de su propia vida. Tal disposici\u00f3n absoluta a la oblaci\u00f3n por nosotros no proced\u00eda, ciertamente, de la estrechez y de la debilidad de un simple coraz\u00f3n de hombre, sino proced\u00eda del Santo, del Hijo de Dios en persona, del cual Mar\u00eda hab\u00eda devenido Madre seg\u00fan las palabras del \u00c1ngel\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viendo en su Hijo, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, una v\u00edctima amante y voluntaria, Mar\u00eda pod\u00eda participar en su oblaci\u00f3n, ense\u00f1\u00e1ndonos a seguirla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed los bellos prefacios del Misal mariano en las misas votivas que exaltan a Mar\u00eda junto a Jes\u00fas crucificado.\n<\/p>\n<p>\u201cPor un misterioso designio de la Providencia,<br \/>\nTu quisiste que, junto a la cruz de tu Hijo,<br \/>\nse mantuviese su Madre, sostenida por la fe&#8230;<br \/>\nJunto a la Cruz,<br \/>\nla madre de Jes\u00fas brilla como la Nueva Eva:<br \/>\nla primera mujer contribuy\u00f3<br \/>\na dar la muerte;<br \/>\notra mujer contribuy\u00f3 a dar la vida.<br \/>\nJunto a la Cruz, recibe con coraz\u00f3n maternal<br \/>\na tus hijos dispersos,<br \/>\nque la muerte de Cristo reuni\u00f3.<br \/>\nJunto a  la Cruz,<br \/>\nla Iglesia contempla la fe<br \/>\nsin desfallecimiento de Mar\u00eda<br \/>\npara guardar intacta la fe<br \/>\nque entreg\u00f3 a su Esposo<br \/>\nsin dejarse asustar por la amenazas<br \/>\nni quebrar por las persecuciones.<br \/>\nElla, que hab\u00eda parido sin dolor<br \/>\nconoci\u00f3 las m\u00e1s vivos sufrimientos<br \/>\npara nuestro nuevo nacimiento.<br \/>\nEn sus hijos, est\u00e1 el Hijo que ama.<br \/>\nT\u00fa diste a la Virgen Mar\u00eda,<br \/>\npura de todo pecado<br \/>\nun coraz\u00f3n lleno de piedad por los pecadores;<br \/>\npensando en su amor maternal,<br \/>\nacuden a ella para implorar tu perd\u00f3n;<br \/>\ncontemplando su pureza,<br \/>\nse apartan de la fealdad del pecado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coraz\u00f3n de Mar\u00eda nos facilita, inefablemente, la conversi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">58.  \u201cFactum est Cor Virginis speculum clarissimum passionis Christi, et imago perfecta mortis ejus\u201d: S. Laurent Justinien, De triumph, agone Christi, C, XXI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">59.  Ver la justificaci\u00f3n de estas afirmaciones en LG, 60,61,58,61-2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">60.  LG, 58.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">61.  LG, 61.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">62.  LG, 56. Cf. Carol, Mariolog\u00eda (BAC), Madrid, 1964, pp. 797-8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">63.  Cf. P. Beno\u00eet, O. P.&#160;: \u201cuna espada te atravesar\u00e1 el alma\u201d, Catholic Biblical Quarterly,  t. XXV, 1963, pp. 251-61..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">64.   Scheeben, op. Cit., pp. 181-2 158-6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">65.  LG, 62\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">66.  LG, 60.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">67.  S. Juan Damasceno, D III, 5(V, 195).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">68.  Cf. San Lorenzo Justiniano, De triumphali Christi Agone , cap. 18; ver el texto en Marianum, 26 (1964), 320-1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">69.  S. Ambrosio in Lucam libro VII, 5; ML, 15, 1787.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">70.  Cf. Binder, Maria et Ecclesia (Rom\u00e6, Academia Mariana Internationalis, 1959), t. III, \u201cin passione Domini fidem Ecclessia in B. Virgine sola remansisse\u201d, pp. 389-488, en especial p. 486.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">71.  C. Dillenschneider, C. SS. R., Marie dans la cr\u00e9ation r\u00e9nouv\u00e9e, Alsatia, Paris, 1957, p. 242. El pastor de Saussure (Contemplation de la Croix, pp. 73-4), escrib\u00eda: \u201cDios hecho hombre, has amado en Ella a tu Iglesia hecha mujer. Imagen del Dios invisible, nos a remitido a Ella imagen de la Iglesia invisible: He ah\u00ed a tu Madre\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">72.  LG, 63. San Bernardo llama a Mar\u00eda: \u201c\u201cMater charitatis\u201d (ML, 183, 933). Ver a este respecto el art\u00edculo del P. Narciso Garc\u00eda Garces, C. M.P. \u201cEl Coraz\u00f3n de Mar\u00eda visto por S. Bernardo\u201d, Estudios Marianos, XIV, 11-36.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">73.  Las consideraciones de Schillebeeckx (op. Cit., pp.128-9) sobre el car\u00e1cter din\u00e1mico y activo de la noci\u00f3n de tipo aplicado a Mar\u00eda en relaci\u00f3n con la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">74.  Cf. San Buenaventura, Sermon IV de Annuntiatione.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">75.  Scheeben, op. cit., pp.184-5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">76.  Ver a este respecto Dillenschneider (op. Cit., 161) y Carol (Mariolog\u00eda, BAC, 1964, p.794).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">77.  III\u00aa nocturna de Maitines del Ofic\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 Manuel G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del director: la expresi\u00f3n \u00abco-redentor\u00bb debe ser entendida, como cooperador de la redenci\u00f3n, seg\u00fan lo ha indicado el Magisterio de la Iglesia. \u201cEl Coraz\u00f3n de la Virgen, escrib\u00eda San Lorenzo Justiniano, fue conformado como espejo clar\u00edsimo de la Pasi\u00f3n de Cristo y una imagen perfecta de su muerte\u201d[58]. Digamos m\u00e1s todav\u00eda: particip\u00f3 inclusive de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-el-corazon-compasivo-y-co-redentor-de-maria-pre-redimida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCORAZON DE MARIA: EL CORAZON COMPASIVO Y CO-REDENTOR DE MARIA PRE-REDIMIDA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24126","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24126"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24126\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}