{"id":24130,"date":"2016-02-05T16:25:17","date_gmt":"2016-02-05T21:25:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-los-teologos-frente-a-la-expresion-corazon-de-maria-corazon-de-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T16:25:17","modified_gmt":"2016-02-05T21:25:17","slug":"corazon-de-maria-los-teologos-frente-a-la-expresion-corazon-de-maria-corazon-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-los-teologos-frente-a-la-expresion-corazon-de-maria-corazon-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"CORAZON DE MARIA: LOS TEOLOGOS FRENTE A LA EXPRESION ?CORAZON DE MARIA CORAZON DE LA IGLESIA\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1s antigua expresi\u00f3n de este concepto-imagen parece ser (en el estado actual de nuestros conocimientos, si no me equivoco) aquella que nos legara el franciscano Serva-sanctus de Faenza, muerto en 1300, m\u00e1s conocido como Ernesto de Praga. Es, en efecto, con este nombre que firma el \u201cMariale\u201d. Califica a Maria, por su fe inquebrantable durante la Pasi\u00f3n, de Coraz\u00f3n de la Iglesia (cor Spons\u00e6 vel Ecclesi\u00e6) que vela por todo el cuerpo el S\u00e1bado Santo &#8211; cuando el Cristo dorm\u00eda en el sepulcro, y mientras los otros miembros de la Iglesia desfallec\u00edan- en ella sola como el coraz\u00f3n donde permanece la vida del cuerpo (in ea sola tamquam in corde remansit vita corporis)\u201d109. Ernesto de Praga se refiere, evidentemente, al Cantar de los Cantares (5,2): \u201cduermo pero mi coraz\u00f3n vela\u201d, dice la esposa. Es probable que una investigaci\u00f3n m\u00e1s profunda sobre los comentarios medievales de los Cantares nos llevar\u00eda a descubrir otras expresiones de la noci\u00f3n de Mar\u00eda, Coraz\u00f3n de la Iglesia (cf. Cant. 3, 1). Se ha explorado bastante el sentido mariano de los comentarios medievales de los Cantares, pero \u00bfse ha hecho desde este \u00e1ngulo? Encontramos, as\u00ed, la observaci\u00f3n del decreto, ya mencionado, del 4 de mayo de 1944: nos se\u00f1ala que \u201cse puede encontrar vestigios lejanos del culto lit\u00fargico hacia el Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda en los Comentarios de los Padres sobre la esposa del Cantar de los Cantares\u201d110. Luego, en el Siglo XIX, la expresi\u00f3n \u201cMar\u00eda Coraz\u00f3n de la Iglesia\u201d reaparece bajo la pluma de los te\u00f3logos cat\u00f3licos alemanes y, en el Siglo XX, en la mariolog\u00eda sophi\u00e1nica rusa. Scheeben, si bien no considera todos los aspectos, es incontestablemente el te\u00f3logo y el vulgarizador m\u00e1s vigoroso. Como se aprecia a partir de nuestras citas, ha desarrollado largamente las significaciones, no sin insinuar su relaci\u00f3n con el culto hacia el Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda. En el texto que citamos al inicio de nuestro trabajo111, yuxtapone m\u00e1s que coordinar o sintetizar estas dos nociones. Pero, sin embargo, a \u00e9l debemos la intuici\u00f3n fundamental de este trabajo: si el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda es el \u201ccentro vital de su persona\u201d y \u201cla \u201crepresentaci\u00f3n como tal\u201d, y si de otra parte Mar\u00eda es \u201cel coraz\u00f3n m\u00edstico del cuerpo m\u00edstico de Cristo\u201d, es f\u00e1cil concluir que el Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda es el Coraz\u00f3n de la Iglesia. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de estas conexiones l\u00f3gicas, las razones profundas de esta identificaci\u00f3n se deducen de la exposici\u00f3n m\u00e1s sint\u00e9tica y m\u00e1s sistem\u00e1tica de los fundamentos de la denominaci\u00f3n de Mar\u00eda como Coraz\u00f3n de la Iglesia, que nos ofreciera, con una autoridad muy especial, el R.P.S. Tromp, s.j. Su punto de partida parece haber sido una reacci\u00f3n contra los inconvenientes de la denominaci\u00f3n \u201cEsp\u00edritu Santo, Coraz\u00f3n de la Iglesia\u201d, empleada dos veces por Santo Tom\u00e1s de Aquino112. Resum\u00e1mosle y cit\u00e9mosle: \u201cLa influencia de Mar\u00eda en la vida de la Iglesia como instituci\u00f3n de salvaci\u00f3n es afectiva. La gran fuerza de Mar\u00eda es su amor maternal, cuyo s\u00edmbolo es el tierno coraz\u00f3n de una persona humana\u201d. Despu\u00e9s subraya que Cristo es la Cabeza del Cuerpo, consubstancial a ese Cuerpo por la materialidad de su naturaleza humana, y que el Esp\u00edritu Santo es el alma puramente espiritual e inmaterial, raz\u00f3n por la cual la imagen del coraz\u00f3n tendr\u00eda, de preferencia, que ser evitada a este respecto; Tromp prosigue: \u201cEl coraz\u00f3n, por un lado, es un \u00f3rgano material, y por otro propulsa de manera latente e indivisible los jugos vitales a trav\u00e9s de todo el cuerpo, haci\u00e9ndolo m\u00e1s intensamente si es que est\u00e1 alentado por el amor. Por consecuencia, siendo Mar\u00eda una persona humana como nosotros y como colabora de manera oculta con nuestra vida sobrenatural de gracia, de manera preeminente, porque nos abraza con su amor maternal, Mar\u00eda puede y debe ser llamada Coraz\u00f3n del Cuerpo M\u00edstico, porque bajo el impulso del amor, ella distribuye por todo el cuerpo natural y sobrenatural de Cristo, tal como en otro tiempo la ternura de su coraz\u00f3n maternal propuls\u00f3 la sangre a trav\u00e9s de todos los miembros, tern\u00edsimos, del Verbo recientemente encarnado en su seno virginal\u201d113. Luego, no sin antes subrayar que, a diferencia del alma, el coraz\u00f3n no est\u00e1 presente en todo el cuerpo, ni le confiere su unidad y ni lo vivifica como principio \u00faltimo114 &#8211; por todas esas razones la imagen del coraz\u00f3n es inferior a la del alma- Tromp concluye: \u201cSopesando bien las cosas, la imagen del Coraz\u00f3n debe ser aplicado antes a la Madre de Dios que al Par\u00e1clito. Por su humanidad, la Virgen es consubstancial a nosotros y al Cristo-Cabeza; ocupa un lugar central en la Iglesia y sin embargo invisible; por su intercesi\u00f3n y por su mediaci\u00f3n, causa la distribuci\u00f3n de la gracia y de los dones en todo el Cuerpo m\u00edstico; finalmente, como lo recalca bastante Juan Cris\u00f3stomo115, el coraz\u00f3n no puede actuar si no recibe el movimiento de la cabeza y de los sentidos; igualmente la Virgen no puede hacer todo que hace si no es virtud del Cristo-Cabeza. Para concluir, el coraz\u00f3n es el s\u00edmbolo del amor, fundamento \u00faltimo de la intercesi\u00f3n de la Madre de Dios\u201d116. Estas consideraciones del eminente te\u00f3logo del Cuerpo m\u00edstico de Cristo nos parecen perfectamente y s\u00f3lidamente fundadas. Todo lo que afirma de Mar\u00eda como coraz\u00f3n de la Iglesia, lo diremos nosotros m\u00e1s precisamente del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, lo que no har\u00e1 m\u00e1s que explicitar el pensamiento de Tromp como el de Scheeben, volviendo m\u00e1s vigorosas y m\u00e1s esclarecedoras todav\u00eda las im\u00e1genes, por la v\u00eda de la repetici\u00f3n. Se obtendr\u00e1 de esta manera la aplicaci\u00f3n adecuada de esta \u201cteolog\u00eda en im\u00e1genes\u201d tan b\u00edblica y patr\u00edstica al caso de Mar\u00eda; cuya brillante aplicaci\u00f3n vio &#8211; no hace mucho117 &#8211; D. Cl\u00e9ment en la enc\u00edclica Mystici Corporis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">109.  Binder, Maria et Ecclesia, III, 427; cf. Dillenschneider, op. Cit., 283.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">110.   AAS 37 (1945) 50.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">111.  Ver nota 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">112.  S. Thomas d`Aquin, de Ver. 29, 4, 7&#160;: \u201ccor est membrum latens, caput autem patens\u201d; Somme Th\u00e9ologique, III, 8, 1, 3: \u201ccaput habet manifestam eminentiam (&#8230;) sed cor habet quandam influentiam occultam\u201d. Cf. S. Tromp, De spiritu Christi anima, Rome, Gr\u00e9gorienne, 1960, pp. 33-5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">113.  Tromp, op. Cit. Pp. 181-2. \u201cEvidens est cur B. Virgo Maria qu\u00e6 inter sanctos non solum eminet sed habet inter eos locum omnino trascendentem, dici possit ac debeat Cor Mystici Corporis\u201d; y el te\u00f3logo holand\u00e9s cita un art\u00edculo donde expone con detalles esta vista: \u201cDie sendung Mariens und das Geheimnis der Kirche\u201d, Theologie und Glaube,,1953, pp. (401-412; desgraciadamente no hemos podido tener acceso);  y agrega \u201cimago Mari\u00e6 ut est collum Ecclessi\u00e6 non solum minus elegans est, sed insuper minus exprimit exprimenda\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">114.  S. Thomas d`Aquin, Somme Th\u00e9ologique, I, 75&#160;; 1&#160;: el coraz\u00f3n es un principio pero no el \u00faltimo principio de la vida del cuerpo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">115.  S. Jean Chrysostome, in Eph. Cap 4, hom 11, 4&#160;: MG 62, 84-5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">116.  Tromp, op. Cit, 208-10.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">117.   Ir\u00e9nikon, commentaire de D. Lialine sur Mystici corporis peu apr\u00e8s sa parution, en 1946-1947.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La m\u00e1s antigua expresi\u00f3n de este concepto-imagen parece ser (en el estado actual de nuestros conocimientos, si no me equivoco) aquella que nos legara el franciscano Serva-sanctus de Faenza, muerto en 1300, m\u00e1s conocido como Ernesto de Praga. Es, en efecto, con este nombre que firma el \u201cMariale\u201d. 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