{"id":24133,"date":"2016-02-05T16:25:24","date_gmt":"2016-02-05T21:25:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-ventajas-ecumenicas-y-pastorales-de-la-presentacion-del-corazon-inmaculado-de-maria-como-corazon-de-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T16:25:24","modified_gmt":"2016-02-05T21:25:24","slug":"corazon-de-maria-ventajas-ecumenicas-y-pastorales-de-la-presentacion-del-corazon-inmaculado-de-maria-como-corazon-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-ventajas-ecumenicas-y-pastorales-de-la-presentacion-del-corazon-inmaculado-de-maria-como-corazon-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"CORAZON DE MARIA: VENTAJAS ECUMENICAS Y PASTORALES DE LA PRESENTACION DEL CORAZON INMACULADO DE MARIA COMO CORAZON DE LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Ventajas ecum\u00e9nicas y pastorales de la presentaci\u00f3n del Coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda como Coraz\u00f3n de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Anexos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Transformaci\u00f3n de la vigilia de la Asunci\u00f3n en fiesta de la Dormici\u00f3n de Mar\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 NOTAS<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Ventajas ecum\u00e9nicas y pastorales de la presentaci\u00f3n del Coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda como Coraz\u00f3n de la Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia cat\u00f3lica entr\u00f3 con Vaticano II en un periodo de intensa renovaci\u00f3n. Por consecuencia, es normal que piense en adaptar a las necesidades actuales del pueblo de Dios y de la humanidad la presentaci\u00f3n de las devociones m\u00e1s queridas para los cristianos. El Concilio tuvo como objetivo doctrinal principal la profundizaci\u00f3n del misterio de la Iglesia. Parece, entonces, que todo que pudiera poner de relieve la relaci\u00f3n entre este misterio y una devoci\u00f3n se sit\u00faa en la misma direcci\u00f3n que las inspiraciones actuales del Esp\u00edritu de Cristo. Presentar al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda como Coraz\u00f3n de la Iglesia es asociar visiblemente en el coraz\u00f3n de los cristianos dos amores inseparables. Es mejor percibir la realidad; unir lo que el Concilio quiso considerar concordantes. Tambi\u00e9n es volver m\u00e1s aceptable para la tendencia protestante a la subjetividad, la aceptaci\u00f3n del dogma mariano; o al menos su mejor comprensi\u00f3n. Adem\u00e1s se evita contrariar al mundo protestante por un cierto aislamiento de Mar\u00eda, que es lo que se nos reprocha. Finalmente, es facilitar el acercamiento con los ortodoxos, muchos de los cuales &#8211; como lo hemos dicho &#8211; quieren ver a Mar\u00eda como el Coraz\u00f3n de la Iglesia. \u00bfLa devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda no les ser\u00eda m\u00e1s accesible si fuese presentada como el Coraz\u00f3n de la Iglesia? Citemos aqu\u00ed a un te\u00f3logo ortodoxo ruso que no hemos mencionado todav\u00eda: Mar\u00eda es \u201cel coraz\u00f3n m\u00edstico de la Iglesia, su centro m\u00edstico, su perfecci\u00f3n ya realizada en una persona humana plenamente unida a Dios, encontr\u00e1ndose m\u00e1s all\u00e1 de la Resurrecci\u00f3n y del juicio, escribe V. Lossky [133]. Los protestantes y ortodoxos de buena fe pertenecen ya de cierta manera al pueblo de Dios [134], que es tambi\u00e9n &#8211; lo ha precisado San Juan Damasceno- el pueblo de Mar\u00eda. Todo este pueblo de Mar\u00eda aspira, conscientemente o inconscientemente, a consagrarse todos los d\u00edas al servicio del Coraz\u00f3n de su Reina, que es tambi\u00e9n su propio Coraz\u00f3n de Dios, el Coraz\u00f3n triunfante de la Iglesia peregrinante. Esta consagraci\u00f3n es una etapa en su peregrinaje hist\u00f3rico. Un nuevo factor de la unificaci\u00f3n del pueblo de Dios en marcha que, si tiene un Jefe visible para representar a su Jefe invisible, Jes\u00fas, no tiene m\u00e1s coraz\u00f3n \u201cvisible\u201d que los santos para representar en alguna manera a su invisible Coraz\u00f3n, Mar\u00eda [135]. Mar\u00eda, dice San Pedro Cris\u00f3logo, \u201crecibi\u00f3 la salvaci\u00f3n para devolverla a los siglos [136] y a la historia humana. Ese nombre de Madre de la Iglesia, precisa San Juan Damasceno, contiene todo el misterio de la Encarnaci\u00f3n y toda la historia de la econom\u00eda divina en este mundo\u201d[137]. Dicho de otra manera, el nombre de Madre de Dios contiene toda la historia del pueblo de Dios en este mundo, de este pueblo de Dios que es y debe ser, por su consagraci\u00f3n a la Soberana, el pueblo de Mar\u00eda, para ser plenamente y perfectamente pueblo de Dios. Porque consagr\u00e1ndose a Mar\u00eda, Coraz\u00f3n de la Iglesia, \u00bfno se consagra al cumplimiento de la voluntad del Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda; a saber, la edificaci\u00f3n consumada de la Iglesia que es \u00e9l mismo? 15. Sentido de la consagraci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda &#8211; \u00bfNo es lo que intu\u00eda obscuramente San Juan Damasceno? No solamente el gran predicador mariano no dej\u00f3 nunca de hablar de la Madre del Verbo encarnado (\u201cqu\u00e9 ofrecer a la Madre de la Palabra, si no nuestra palabra\u201d)[138], sino sacaba de su propia experiencia m\u00edstica mariana una voluntad cada vez m\u00e1s mayor de consagraci\u00f3n a la Inmaculada. \u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s suave que la Madre de mi Dios? Ella cautiv\u00f3 mi esp\u00edritu, reina sobre mi lengua, d\u00eda y noche tengo presente su imagen. Ella, la Madre de la Palabra, me da de qu\u00e9 hablar\u201d  [139]. El antiguo funcionario del califato convertido en monje a los cincuenta a\u00f1os de edad lo sab\u00eda por experiencia personal: \u201csi evitamos con coraje nuestros vicios pasados, si amamos con todo nuestro ardor las virtudes, ella (Mar\u00eda) multiplicar\u00e1 sus visitas cerca de sus propios servidores, seguidas de todo el conjunto de bienes; y traer\u00e1 consigo a Cristo, su Hijo, Rey y Se\u00f1or universal, que habitar\u00e1 en nuestros corazones\u201d [140]. Si queremos ayudar a probar la suavidad de Mar\u00eda a todos los cristianos, presente d\u00eda y noche en sus esp\u00edritus; si deseamos que cautive sus esp\u00edritus y reine sobre sus lenguas para que, por ella, reciban las visitas de Cristo, renovemos nuestra consagraci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, coraz\u00f3n inmaculado de la Iglesia inmaculada, Coraz\u00f3n virginal, nupcial y maternal de la Iglesia virgen, esposa y madre, Coraz\u00f3n pre-redimido para ser el \u00fanico corredentor de la Iglesia, esposa del Cordero \u201cPantocrator\u201d, coraz\u00f3n triunfante de la Iglesia peregrinante, de la cual Mar\u00eda es Madre, Reina y Servidora. Inspir\u00e9monos en el ejemplo de las palabras de San Juan Damasceno, autor de una de las primeras consagraciones a Mar\u00eda: \u201cOh Soberana, Madre de Dios y Virgen, unimos nuestras almas a la esperanza de que eres, para nosotros, como un ancla absolutamente firme e irrompible; te consagramos nuestro esp\u00edritu, nuestra alma, nuestro cuerpo, cada uno en toda su persona; queremos honrarte con salmos, himnos, c\u00e1nticos inspirados (cf Ef 5, 19; Col 3, 16) tanto como est\u00e9 en nosotros; porque rendirte honores seg\u00fan tu dignidad sobrepasa nuestras fuerzas. Si es cierto seg\u00fan la palabra sagrada, que el honor rendido a otros servidores es una prueba de amor hacia el Maestro com\u00fan, el honor que se rinde a ti \u00bfpuede ser ignorado? \u00bfNo hay que buscarlo con celo? \u00bfNo es preferible inclusive al aliento vital, y no da \u00e9ste141 la vida? De esta manera indicamos mejor nuestra uni\u00f3n a nuestra propio Maestro. \u00bfQu\u00e9 digo? Basta, en realidad, a aquellos que guardan piadosamente tu memoria tener el don inestimable de tu recuerdo; se vuelve la plenitud de la dicha imperecedera. \u00bfDe qu\u00e9 alegr\u00eda, de qu\u00e9 bienes no estar\u00e1 lleno aquel que ha hecho de su esp\u00edritu \u201cla secreta morada de tu sant\u00edsimo recuerdo? En su homil\u00eda, en F\u00e1tima, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II analiza la noci\u00f3n de consagraci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda: \u201cEl Coraz\u00f3n de Mar\u00eda fue abierto por el mismo amor hacia el hombre y al mundo con el que Cristo am\u00f3 al hombre y al mundo, ofreci\u00e9ndose por ellos en la Cruz, hasta ser traspasado por la lanza del soldado. Consagrar el mundo al Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda significa el hecho de acercarnos, a trav\u00e9s de la intercesi\u00f3n de la Madre, a la misma fuente de vida que brota sobre el G\u00f3lgota. Esta fuente fluye de forma ininterrumpida con la Redenci\u00f3n y la gracia. Consagrar el mundo al Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda significa un regreso a la Cruz de su Hijo. M\u00e1s todav\u00eda: quiere decir consagrar este mundo al Coraz\u00f3n traspasado del Salvador, haci\u00e9ndolo regresar a la fuente misma de la Redenci\u00f3n. La Redenci\u00f3n es siempre m\u00e1s grande que el pecado del mundo (&#8230;) El Coraz\u00f3n de Mar\u00eda est\u00e1 consciente de esto m\u00e1s que cualquier otro, visible o invisible (&#8230;). Consagrarse a Mar\u00eda significa dejarse ayudar por ella y ofrecernos, nosotros mismos y la humanidad, a Aquel que es Santo, infinitamente Santo; (&#8230;) la Madre de Cristo nos invita a unirnos a la Iglesia del Dios vivo en esta consagraci\u00f3n del mundo, a esta ofrenda del mundo\u201d. El punto de este texto es perfectamente claro: el Papa quiere alentar una consagraci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, nos invita a unir nuestra consagraci\u00f3n a la Madre de Cristo, aquella mediante la cual ella misma se entrega al amor que el Coraz\u00f3n de su \u00fanico Hijo ofrece a todo el g\u00e9nero humano. Semejante orientaci\u00f3n est\u00e1 en perfecta armon\u00eda, no solamente con la visi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica de la devoci\u00f3n mariana que nos sugiere el segundo Concilio Vaticano, sino, adem\u00e1s, con la preocupaci\u00f3n de hacerse conocer y amar que manifiesta el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas crucificado en sus \u00faltimas palabras, que se hace eco en el prefacio de la misa votiva de la \u201crecomendaci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda\u201d:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSobre la Cruz, como su testamento, Cristo nuestro Se\u00f1or estableci\u00f3 entre su madre y sus disc\u00edpulos un nexo de amor muy estrecho: Les entrega por madre a su propia Madre y los disc\u00edpulos la reciben como preciosa herencia de su Maestro\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Semejante recomendaci\u00f3n significa que, en nuestro regreso a Jes\u00fas, Mar\u00eda es el camino hacia Aqu\u00e9l que es Verdad y Vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nN.B. Sobre el tema de Mar\u00eda, Coraz\u00f3n de la Iglesia, el lector encontrar\u00e1 una bibliograf\u00eda en la obra de G. Roschini, Mariologia (2\u00aa edici\u00f3n), t. II , II, p.349 ss. El trabajo publicado aqu\u00ed sobre el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda Coraz\u00f3n de la Iglesia, ya hab\u00eda aparecido en la Revista Ephemerides Marialogic\u00e6, t XVI (1966) pp. 189-227.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Anexos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sugerencias marianas relativas a la reforma del calendario en el rito latino\n<\/p>\n<h2>Transformaci\u00f3n de la vigilia de la Asunci\u00f3n en fiesta de la Dormici\u00f3n de Mar\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia actual de la Asunci\u00f3n, en el rito latino, celebra la entrada de Mar\u00eda en la gloria, en alma y cuerpo. El acento no se pone en la muerte, que P\u00edo XII no quiso incluir en la definici\u00f3n dogm\u00e1tica, pero a la que hace alusi\u00f3n en la bula definitoria, y que al menos es una verdad cierta ense\u00f1ada por el magisterio de la Iglesia, especialmente a trav\u00e9s de \u201csu \u00f3rgano m\u00e1s importante, la liturgia\u201d seg\u00fan las expresiones de P\u00edo XI (cf. Martimort, L\u00b4Eglise en pri\u00e8re, Descl\u00e9e 1961, pp. 221-2). En efecto, no se podr\u00eda subestimar la importancia de los numerosos testimonios de los ritos, copto, bizantino y latino que afirman categ\u00f3ricamente la muerte de Mar\u00eda. Citaremos los textos en forma de ap\u00e9ndice. Puesto que la Iglesia ense\u00f1a ya esta verdad mediante su magisterio ordinario y su liturgia, o mejor dicho sus liturgias, se desea y propone transformar la actual vigilia de la Asunci\u00f3n en fiesta de la Dormici\u00f3n. La misa de esta fiesta ser\u00eda votiva, de tal suerte que podr\u00eda celebrarse los d\u00edas de 4\u00aa clase, o si la fiesta no fuese concedida, la misa votiva podr\u00e1 ser concedida pro aliquibus locis, y celebrada el 14 de agosto. La fiesta tendr\u00eda por objeto celebrar la importancia de la muerte de Mar\u00eda, y la entrada inmediata de su alma en la visi\u00f3n beat\u00edfica, para la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. La fiesta de la Asunci\u00f3n, por el contrario, ser\u00eda la de la resurrecci\u00f3n corporal de la Virgen Inmaculada. El desdoblamiento sugerido transportar\u00eda al rito latino, luego de adaptarla, la pr\u00e1ctica del rito copto, que celebra en enero la muerte o Dormici\u00f3n de Mar\u00eda (\u201ckoim\u00easis\u201d) y en agosto su Asunci\u00f3n (\u201cmetastasis\u201d). La instituci\u00f3n de la fiesta de la Dormici\u00f3n en el rito latino, el 14 de agosto, no sobrecargar\u00eda en nada el calendario, puesto que reemplazar\u00eda la vigilia que ya existe y ser\u00eda justificada por los motivos y ventajas siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. En el plano dogm\u00e1tico y pedag\u00f3gico: la fiesta subrayar\u00eda una verdad cierta, la muerte de Mar\u00eda, que nunca tuvo su expresi\u00f3n adecuada en el rito latino en el que inclusive, desde 1950, ya no es afirmada: en efecto, la bella colecta Veneranda, introducida por el Papa sirio Sergio I (687-701) desapareci\u00f3 de las misas despu\u00e9s de haber proclamado durante doce siglos la muerte de Mar\u00eda. La fiesta de la Dormici\u00f3n, el 14 de agosto, retom\u00e1ndola, mostrar\u00eda el sentido de la muerte de Mar\u00eda en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n: participaci\u00f3n supremamente amante y meritoria de Mar\u00eda en la muerte de Jes\u00fas y en su sacrificio redentor por la humanidad; \u00faltimo acto meritorio de la libertad inmaculada de Mar\u00eda, recapitulador de todos los precedentes, por el cual Mar\u00eda, aceptando una muerte que no merec\u00eda, ofreci\u00f3 su \u00faltima contribuci\u00f3n, no digo a la Redenci\u00f3n objetiva, sino a su propia redenci\u00f3n subjetiva y a la de toda la humanidad. Una fiesta de la Dormici\u00f3n ser\u00eda la fecha de la muerte subjetiva Corredentora de Mar\u00eda y, simult\u00e1neamente, de la entrada de su alma inmortal en la visi\u00f3n beat\u00edfica. Celebrada justo antes de la Asunci\u00f3n y no, como en el copto, con seis meses de distancia (cf. Maria, tomo VII, p.77), \u00bfno realizar\u00eda junto a la Asunci\u00f3n, al d\u00eda siguiente, la contrapartida mariana del triduum pascual? \u00bfNo ser\u00eda anormal que conmemor\u00e1ramos solamente la muerte victoriosa de Jes\u00fas y no la de su Madre, que la muerte de Jes\u00fas hab\u00eda merecido en tanto que victoria? \u00bfY qu\u00e9 nombre convendr\u00eda mejor que el de Dormici\u00f3n, designaci\u00f3n neotestamentaria de la muerte del cuerpo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. En el plano ecum\u00e9nico: la instituci\u00f3n de la fiesta de la Dormici\u00f3n subrayar\u00eda, frente al mundo protestante, que Mar\u00eda, criatura superior a las otras, fue sin embargo mortal como los otros, y muri\u00f3 efectivamente como su Hijo y Salvador. San Juan Damasceno dec\u00eda ya: \u201cno es una diosa a la que celebramos, a la manera de las f\u00e1bulas prestigiosas de los griegos, puesto que proclamamos su muerte; sino reconocemos a la Madre del Dios encarnado\u201d (PG 96, 743).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Una objeci\u00f3n se transforma en motivo suplementario: \u201cla muerte es triste y no podr\u00eda ser objeto de una fiesta\u201d. San Juan Damasceno parece haber previsto la dificultad: \u201cNo es la muerte que te volvi\u00f3 bienaventurada &#8211; dice a Mar\u00eda &#8211; , eres t\u00fa la que has iluminado a la muerte, quit\u00e1ndole su tristeza y mostrando en esta muerte una dicha\u201d (PG 96, 717 c)- De otro lado, este obst\u00e1culo no detuvo al rito copto (\u201cSalud a la partida de tu alma, y a tu muerte que es semejante a una boda\u201d, concluye el sinaxario de la Asunci\u00f3n: Maria, t. I , p. 387), ni, durante doce siglos al rito latino: Veneranda diei festivitas, in qua Sancta Dei Genitrix mortem subiit temporalem, nec tamen mortis nexibus deprimi potuit (&#8230;)\u201d Podemos decir, entonces, junto al padre Galot: \u201csemejante a la muerte de Cristo (la muerte de la Madre de Dios) cobra un valor superior; el de una victoria sobre la muerte misma; de un triunfo de la vida y de la dicha\u201d (Maria , VII, p. 201)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ap\u00e9ndice: Textos lit\u00fargicos sobre la muerte de Mar\u00eda: las liturgias de los ritos orientales son particularmente ricos al respecto. Citemos, entre otros, \u00e9stos textos del rito bizantino:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTu muerte fue el paso hacia una vida eterna o mejor, Oh Pura; de una condici\u00f3n mortal, te transporta a una vida verdaderamente divina y permanente, Oh Inmaculada, para contemplar en la dicha a tu Hijo y Se\u00f1or. Si Su fruto incomprensible, gracias al cual gana el cielo, sufri\u00f3 voluntariamente en tanto mortal, \u00bfcomo rehusar\u00eda esta tumba, aquella que engendr\u00f3 sin la obra del matrimonio? No es de asombrar que la Virgen salvadora del mundo haya muerto, si el mismo Creador del mundo muri\u00f3 en su carne\u201d (Textos citados por DOM Mercenier, Pri\u00e8re des Eglises du rite byzantin, Amay, 1939, t. II, pp. 301, 303; cf. Pp. 297, 299. No sabemos si el trabajo de J.P. O\u2019 Connel, The testimony of sacred Liturgy relative to Mary\u2019s death, in \u201cMariam Studies\u201d, 8 (1958), PP. 125-42) hace alusi\u00f3n a los ritos orientales).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">===Mar\u00eda a la luz de la literatura sapiencial del Antiguo Testamento Vaticano II lo ha recordado=== Para descubrir exactamente el sentido de los textos sagrados: hay que tener en muy en cuenta el contenido y la unidad de toda la escritura, la Tradici\u00f3n viva de toda la Iglesia, la analog\u00eda de la fe; el Nuevo Testamento est\u00e1 escondido en el Antiguo; el Nuevo descubre al Antiguo; los libros \u00edntegros del Antiguo Testamento, incorporados a la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica, hacen aparecer en una perfecta claridad la figura de la Mujer, Madre del Redentor\u201d (DV, 12 y 16) Estos principios, aplicados por el Concilio a muchos pasaje del Antiguo Testamento (Gn 3, 15&#160;; Is 7, 14) esclarecen m\u00e1s el sentido literal \u201cpleno\u201d de Prov 8, 22-30; Si 24, 5-31; Sb 7, 26-27, mucho tiempo comentadas en funci\u00f3n a Mar\u00eda (Scheeben, Bouyer, etc). \u00a1Sentido previsto, no necesariamente por los autores humanos, sino por el Autor divino, supremo y \u00fanico del conjunto de las Escrituras! En Col 1, 17 ss, el Ap\u00f3stol aplica la descripci\u00f3n de la Sabidur\u00eda eterna a Cristo, Sabidur\u00eda encarnada. Si los pasajes mencionados m\u00e1s arriba describen la Sabidur\u00eda principalmente en su origen y su naturaleza supra-terrestres, no es presentada, ajena y desvinculada del mundo, sino como existiendo y actuando al interior del mundo, en v\u00ednculos actuales con \u00e9l. El principio (b\u00edblico y patr\u00edstico) de la asociaci\u00f3n de Mar\u00eda, Nueva Eva, con el Nuevo Ad\u00e1n, su Hijo, se junta a la descripci\u00f3n de la Sabidur\u00eda bajo rasgos femeninos, y a la de una Madre en la casa del padre, que nos permite reconocer a Mar\u00eda en los textos sapienciales aplicables a una simple criatura. La transferencia de estos textos a Mar\u00eda, la m\u00e1s alta participaci\u00f3n puramente creada de la Sabidur\u00eda de Dios, es el efecto de la analog\u00eda de la fe, que interpreta un texto particular de la escritura bajo la luz de la totalidad de la doctrina de la Iglesia. Citemos a San Antonio de Florencia (1389-1459)&#160;: \u201cMar\u00eda fue predestinada antes de todos los siglos para ser el principio de la nueva creaci\u00f3n de todo lo creado; y es as\u00ed que ella dice \u201cDiome Yav\u00e9 el ser en el principio de sus caminos\u201d (Prov 8, 22 ss) es decir al comienzo de todas sus obras, porque soy la primera de todas sus criaturas que son simples criaturas (&#8230;)Ella es la primera nacida antes de toda criatura, m\u00e1s noble y m\u00e1s perfecta, en gracia y en gloria, que toda otra simple criatura. Porque lo que es el primero en un genero es causa de todos los otros seres en el mismo g\u00e9nero. Para Antonio, la primac\u00eda de Mar\u00eda querida por Dios despu\u00e9s de Cristo, pero antes de cualquier otro, entra\u00f1a su causalidad universal, no f\u00edsica y eficiente, sino moral y meritoria. Ella es \u201cmadre por la dignidad, porque ella es la primera nacida, antes de toda criatura\u201d: maternidad espiritual respecto del universo corporal y material, no puramente y simplemente, sino a partir del misterio de la predestinaci\u00f3n de Mar\u00eda, unida a la consideraci\u00f3n de los grados del ser y del actuar. Aqu\u00ed, los representantes de las escuelas escotista y tomista se unen en un consensus en cuanto a la causalidad moral y meritoria de la Virgen, en dependencia de Cristo en la Cruz, respecto de la existencia y consumaci\u00f3n del universo f\u00edsico y de cada naturaleza humana. Primera de los predestinados despu\u00e9s de Cristo, Mar\u00eda no causa solamente (en dependencia de \u00c9l) gracia y gloria en todos los elegidos, sino adem\u00e1s, por su intercesi\u00f3n, la naturaleza misma. Poco antes de Antonio, Bernardino de Siena ve\u00eda en Mar\u00eda la causa ejemplar y final de universo. Ciertamente, ninguna persona creada podr\u00eda ser la causa moral y meritoria de su propia creaci\u00f3n por Dios. Pero, nos dice Juan de Santo Tom\u00e1s (1589-1644) \u201cno hay ning\u00fan inconveniente de hablar de un instrumento moral de la creaci\u00f3n; no repugna el que Dios cree por s\u00ed solo, pero en respuesta a la intercesi\u00f3n de un santo (&#8230;) tal y como un hijo es concedido a causa de la oraci\u00f3n de un santo\u201d. As\u00ed, Urs von Balthasar nos cita al dominico Godoy: \u201cCristo nos mereci\u00f3 por su Pasi\u00f3n la existencia, ya que nuestro ser fue el efecto de la predestinaci\u00f3n y por consecuencia el precio de los m\u00e9ritos de la muerte de Cristo\u201d En el plan divino, Cristo y Mar\u00eda son vistos despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n del mundo como inmolados en su favor (Ap 13, 8); el mundo mismo parece creado y fundado en la Sangre del Cordero y en las l\u00e1grimas de Mar\u00eda, al pie de la Cruz. Su existencia misma depende de su amor sufriente. Mereciendo nuestra divinizaci\u00f3n, merecieron lo m\u00ednimo que la condiciona: nuestra creaci\u00f3n de la nada. Se trata de una causalidad moral y meritoria, contenida en el consentimiento creado a la voluntad increada y creadora de Dios. Aim\u00e9 Forest lo entrevi\u00f3 magn\u00edficamente: podemos entrar en el absoluto del acto creador, seg\u00fan nuestra condici\u00f3n de criaturas, mediante el consentimiento que nosotros le damos; respuesta al acto por el cual Dios crea: \u201cCuando Dios traz\u00f3 los fundamentos de la tierra, yo estaba a su costado\u201d (Prov 27-31). Tal nos parece ser la verdad que se escond\u00eda en los errores gn\u00f3sticos sobre la Magna Mater, la Tierra misma. En Plat\u00f3n, la materia es la madre del universo. La Escritura, subrayando la maternidad de la Tierra (Si 40, 1; Gn 3, 19; Job 1, 21) rechaza el culto pagano de la Madre-Tierra. Se puede admitir que el Dios creador de la Madre-Tierra, nutricia y tumba, prepar\u00f3 a los hombres para reconocer su intervenci\u00f3n en la historia a trav\u00e9s de una Mujer, Madre de su \u00fanico Hijo (Ga 4, 4), la verdadera Magna Mater pura criatura, Madre de Dios infinitamente grande y, por \u00c9l, espiritualmente, Mater Materi\u00e6, madre de la Materia, al consentir meritoriamente en la creaci\u00f3n. Si la Madre-Tierra, merced a un admirable cambio, se nos muestra suspendida en su existencia como en su fecundidad de la oraci\u00f3n y de las l\u00e1grimas de la Virgen, \u00e9sta no es &#8211; como lo cre\u00edan los coliridianos de los que habla Epifanio de Salamina &#8211; una diosa creadora merecedora de un sacrificio, sino moralmente procreadora de un universo f\u00edsicamente independiente de ella. \u00bfSi los hombres pueden ser f\u00edsicamente procreadores, por qu\u00e9 Mar\u00eda, los santos, los \u00e1ngeles, en pocas palabras, la Iglesia &#8211; raz\u00f3n de ser de todo, dice tambi\u00e9n Epifanio &#8211; no lo ser\u00edan moralmente? Estamos, entonces, gracias a los Libros sapienciales y a la teolog\u00eda medieval, franciscana y dominica, en presencia de una protolog\u00eda mariana completada por una escatolog\u00eda mariana. La intercesi\u00f3n de la Cordera (Melit\u00f3n de Sardes) y tambi\u00e9n la invocaci\u00f3n de la Orante obtienen &#8211; con la Parus\u00eda de su Hijo resucitado &#8211; la resurrecci\u00f3n, por ella, de todos sus elegidos en la gloria, al final de los tiempos. La Virgen no resucitar\u00e1 a los hombres de una manera f\u00edsica y directa, sino al lado de la Sabidur\u00eda \u201chaciendo sus delicias entre los hijos de los hombres &#8211; que son los suyos -; Mar\u00eda resucitar\u00e1, mediatamente y moralmente, por sus s\u00faplicas a los miembros de su Hijo tal y como (si se nos permite seguir a San Juan Eudes) hab\u00eda colaborado ya moralmente\u201d, por el ardor de su amor, por el fervor de sus deseos y por la virtud de sus plegarias\u201d en la Resurrecci\u00f3n f\u00edsica de su Hijo y Salvador. Entretanto, Mar\u00eda ofrece sin cesar, con cada Eucarist\u00eda, su triple consentimiento a la creaci\u00f3n del universo, a la Encarnaci\u00f3n y a la muerte de su Hijo (incluyendo las nuestras), al Padre, en el Esp\u00edritu, para obtener nuestra propias resurrecciones gloriosas (Dictionnaire marial, C.L.D., 1991).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N.B.&#160;: Este anexo apareci\u00f3 en la revista Ephemerides Mariologic\u00e6, tomo XV (1965) pp. 476-479.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>NOTAS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">133.  V. Lossky, Th\u00e9ologie Mystique de l\u00b4Eglise d\u00b4Orient, Paris, 1944, p. 190.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">134.  Decreto del II Concilio Vaticano: \u201cUnitatis redintegratio\u201d sobre el ecumenismo; ver el \u00a7 3 sub fine: \u201cUni nempe collegio apostolico cui Petrus pr\u00e6est credimus Dominum commisisse omnia bona  F\u0153deris Novi, ad constituendum unum Christi corpus in terris, cui plene incorporentur oportet omnes, qui ad populum Dei jam aliquo modo pertinent\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">135.  Se podr\u00eda citar, para ilustrar el texto de Scheeben citado en la nota 119, y de una manera m\u00e1s general toda nuestra cuesti\u00f3n, este admirable extracto de l\u00b4Histoire d\u00b4une \u00e2me, de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas: \u201cConsiderando el cuerpo m\u00edstico de la Santa Iglesia, no me reconoc\u00ed en ninguno de sus miembros descritos por San Pablo, o tal vez quer\u00eda reconocerme en todos. La caridad me dio la clave de mi vocaci\u00f3n. Comprend\u00ed que, si la Iglesia ten\u00eda un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no le faltaba el m\u00e1s necesario, el m\u00e1s noble de todos los \u00f3rganos; comprend\u00ed que ten\u00eda un coraz\u00f3n, y que este coraz\u00f3n ard\u00eda de amor; comprend\u00ed que el amor solo hac\u00eda moverse a sus miembros; que si el amor llegaba a extinguirse, los ap\u00f3stoles no anunciar\u00edan m\u00e1s el Evangelio, los m\u00e1rtires se rehusar\u00edan a derramar su sangre. Comprend\u00ed que el amor encerraba todas las vocaciones, que el amor lo era todo, que abarcaba todos los tiempos y todos los lugares, \u00a1porque es eterno! (&#8230;) En el exceso de mi delirante alegr\u00eda exclam\u00e9: \u201cHe encontrado mi lugar en el seno de la Iglesia, y este lugar, Dios m\u00edo, eres T\u00fa quien me lo ha dado: en el coraz\u00f3n de la Iglesia, mi Madre, ser\u00e9 el amor!\u201d \u201c\u00a1As\u00ed ser\u00e9 todo; as\u00ed realizar\u00e9 mi sue\u00f1o!\u201d (Histoire d\u00b4une \u00e2me, cap. XI). En la Iglesia visible, los santos son a la vez invisibles (nadie puede estar completamente seguro de la santidad de otro viador) e invisibles (las obras brillan delante de los hombres para Gloria de su Padre celeste), y su amor santo, tomado del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, Coraz\u00f3n de la Iglesia, representa imperfectamente, el puro amor de Mar\u00eda por el g\u00e9nero humano. A este amor misericordiosos y co-redentor, los santos, mejor que nadie,  reconocieron el  deber de rendir culto y, por consecuencia, al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, s\u00edmbolo de todo el Misterio de la Madre de Dios Redentor.(cf. por analog\u00eda la enc\u00edclica Haurietis Aquas, de P\u00edo XII: AAS 48 (1956), pp. (315-6 y 336). \u00a1 Saben, por otro lado, que no podr\u00edan amar jam\u00e1s adecuadamente al amor  superabundante de la Inmaculada por el g\u00e9nero humano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">136. \u201cAccepit Virgo salutem s\u00e6culis redditura\u201d (sermo 143, dice Semmelrath, en Urbild der Kirche, pero no encuentro el texto en la patrolog\u00eda de Migne).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">137.  S. Juan Damasceno, De fide orthodoxa, III, 12&#160;; MG 94, 1029-32.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">138.  S. J. Damasceno, D, II, 1 (V, 125).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">139.  S.J. Damasceno, D, II, 19 (V, 177).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">140.  S. J. Damasceno, D, II, 19 (V, 177).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">141.  S. J. Damasceno, D, I, 14 (V, 119).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie, S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">INTENTO DE S\u00cdNTESIS TEOL\u00d3GICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Ventajas ecum\u00e9nicas y pastorales de la presentaci\u00f3n del Coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda como Coraz\u00f3n de la Iglesia 2 Anexos 3 Transformaci\u00f3n de la vigilia de la Asunci\u00f3n en fiesta de la Dormici\u00f3n de Mar\u00eda 4 NOTAS Ventajas ecum\u00e9nicas y pastorales de la presentaci\u00f3n del Coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda como Coraz\u00f3n de la Iglesia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-maria-ventajas-ecumenicas-y-pastorales-de-la-presentacion-del-corazon-inmaculado-de-maria-como-corazon-de-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCORAZON DE MARIA: VENTAJAS ECUMENICAS Y PASTORALES DE LA PRESENTACION DEL CORAZON INMACULADO DE MARIA COMO CORAZON DE LA IGLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24133","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24133","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24133"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24133\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}