{"id":24168,"date":"2016-02-05T16:26:40","date_gmt":"2016-02-05T21:26:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-introduccion\/"},"modified":"2016-02-05T16:26:40","modified_gmt":"2016-02-05T21:26:40","slug":"credo-de-nicea-introduccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-introduccion\/","title":{"rendered":"CREDO DE NICEA: INTRODUCCION"},"content":{"rendered":"<p>\n  En general, los Padres, en su comentarios del Credo o del S\u00edmbolo de Nicea no estaban preocupados en saber lo que estos textos quer\u00edan decir para los contempor\u00e1neos de sus autores, sino m\u00e1s bien, estaban preocupados de su significaci\u00f3n para aquellos que los escuchaban. Cada cual le\u00eda el resumen de la fe a la luz de los problemas de su tiempo.\u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo recurrir a los comentarios patr\u00edsticos del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles y del Credo de Nicea-Constantinopla?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  San AtanasioHasta donde yo s\u00e9, si bien existen han existido innumerables estudios [1] sobre el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, sus or\u00edgenes, su sentido, y otros trabajos sobre los or\u00edgenes del Credo de Nicea-Constantinopla, no existe todav\u00eda ninguna monograf\u00eda sint\u00e9tica sobre los comentarios que los Padres de la Iglesia nos han dejado de estos dos textos fundamentales. Sin duda en parte porque el inter\u00e9s que hab\u00eda en los or\u00edgenes hist\u00f3ricos de estos dos res\u00famenes de la fe cristiana, desvi\u00f3, de alguna manera, la atenci\u00f3n de los comentarios posteriores de los Padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  San BasilioHoy d\u00eda, nuevas circunstancias favorecen una nueva mirada sobre la manera en la que los Padres comprendieron estas dos profesiones de fe. La mayor parte de las confesiones cristianas, en el seno del movimiento ecum\u00e9nico, buscan en conjunto el objeto y las condiciones de una profesi\u00f3n de fe com\u00fan. Las de Occidente, utilizaron todas el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, las de Oriente no lo ignoran pero prefieren recurrir al Credo de Nicea-Constantinopla, igualmente conservado por las liturgias de numerosas Iglesias cristianas de Oriente y de Occidente, desde el siglo VII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  San Juan DamascenoRecordemos, brevemente, las razones de reconocer una importancia particular a estos dos textos. El S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles  ya no es considerado como un producto directo de los Doce, sino \u201ccomo el resumen fiel de su fe. Es el antiguo s\u00edmbolo bautismal de la Iglesia de Roma. Su gran autoridad le viene de este hecho: es el s\u00edmbolo que guarda la Iglesia romana, donde Pedro fij\u00f3 su sede, el primero de los Ap\u00f3stoles, y a donde llev\u00f3 la sentencia com\u00fan\u201d, siguiendo la anotaci\u00f3n de San Ambrosio de Mil\u00e1n (Explanatio Symboli 7; CIC 194 [2]).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  San Atanasio y San Cirilo de Alejandr\u00edaMientras que \u201cel S\u00edmbolo llamado de Nicea Constantinopla conserva su gran autoridad por el hecho de haber emanado de los primeros concilios ecum\u00e9nicos (325 y 381). Permanece com\u00fan a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente\u201d (CEC 195).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  San Agust\u00ednPor este motivo la comisi\u00f3n Fe y constituci\u00f3n (del concilio ecum\u00e9nicos de las Iglesias) decidi\u00f3 servirse, a guisa de herramienta teol\u00f3gica y metodol\u00f3gica, del S\u00edmbolo de Nicea-Constantinopla de 381 para se\u00f1alar las afirmaciones fundamentales de la fe apost\u00f3lica que es necesario explicar\u201d a nuestros contempor\u00e1neos: este texto, m\u00e1s que cualquier otro, \u201cfue universalmente reconocido como expresi\u00f3n normativa del contenido de la fe apost\u00f3lica, forma parte de la herencia hist\u00f3rica del cristianismo contempor\u00e1neo, es utilizado en la liturgia desde hace siglos para expresar la fe \u00fanica de la Iglesia\u201d (Confesar la fe com\u00fan, Introducci\u00f3n, &amp; 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  Sesi\u00f3n del Concilio Vaticano IIEste \u201cs\u00edmbolo conciliar, extensamente aceptado se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo ecum\u00e9nico de la unidad de la Iglesia en la fe. Esta funci\u00f3n de S\u00edmbolo le fue reconocida a partir de 1927 por Fe y Constituci\u00f3n\u201d, dice tambi\u00e9n el mismo texto. Los dos S\u00edmbolos son, por los dem\u00e1s, largamente convergentes, pero como es comprensible, los Padre latinos comentaron preferentemente \u2013 cuando lo hicieron \u2013 el s\u00edmbolo occidental, emanado; los Padres orientales hicieron lo propio con el de Nicea. En ambos casos, lo hicieron en funci\u00f3n de la profesi\u00f3n de fe hecha con ocasi\u00f3n del bautismo, articulando las verdades de este S\u00edmbolo bautismal \u201cseg\u00fan su referencia a las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad. El s\u00edmbolo es, por tanto, dividido en tres partes. Primero se ocupa de la primera persona divina y de la obra admirable de la Creaci\u00f3n; enseguida de la segunda persona divina y del misterio de la redenci\u00f3n de los hombres [3]; finalmente se ocupa de la tercera persona divina, fuente y principio de nuestra santificaci\u00f3n. Estas tres partes distintas, vinculadas entre s\u00ed, las llamamos art\u00edculos. Tal como en nuestros miembros hay articulaciones que los distinguen y separan, de la misma manera, en esta profesi\u00f3n de fe, se ha dado con precisi\u00f3n y raz\u00f3n el nombre de art\u00edculos a las verdades que debemos creer en particular y de una manera distinta\u201d (CEC 189-191).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  La Iglesia Universal recita el Credo de Nicea-ConstantinoplaAs\u00ed pues, en armon\u00eda con el orden bautismal dado por Cristo (Mt. 28, 19), el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles es ante todo un s\u00edmbolo bautismal de la fe en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00edritu Santo, que constituyen \u2013 San Ireneo lo dec\u00eda ya \u2013 los tres \u201cart\u00edculos y cap\u00edtulos de la fe cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nHay que reconocerlo: si numerosos Padres latinos comentaron el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles frente a los candidatos al bautismo, a menudo en un lenguaje m\u00e1s alusivo que met\u00f3dico, pocos Padres griegos han expusieron su manera de comprender el de Nicea. El \u00faltimo de ellos \u2013 casi -, San Juan Damasceno, nos ofreci\u00f3, sin embargo, su tratado de la fe ortodoxa, el cual \u2013 subrayaba Jugie [4] &#8211; \u201cno es otra cosa que una explicaci\u00f3n desarrollada del S\u00edmbolo de Nicea- Constantinopla\u201d. La explicaci\u00f3n es, por momentos tan t\u00e9cnica que se vuelve incomprensible en varios puntos, incluso para muchos lectores teol\u00f3gicamente cultivados. Salvo que una u otra vez, no la emplearemos muchos, a pesar de la gran admiraci\u00f3n que nos inspira.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, los Padres, en su comentarios del Credo o del S\u00edmbolo de Nicea no estaban preocupados en saber lo que estos textos quer\u00edan decir para los contempor\u00e1neos de sus autores, sino m\u00e1s bien, estaban preocupados de su significaci\u00f3n para aquellos que los escuchaban. Cada cual le\u00eda el resumen de la fe a la luz de los problemas de su tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rainiero Cantalamessa lo comprendi\u00f3 bien y analiz\u00f3 esta evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de sentidos sucesivos presentados por los art\u00edculos del Credo. Siguiendo a Lonergan, subraya que las definiciones dogm\u00e1ticas de la Iglesia son estructuras abiertas, capaces de acoger las elongaciones que un dogma determinado recibe con el correr de los tiempos, gracias al aumento de la fe de la Iglesia. El dogma se acrecienta con la lectura de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfen qu\u00e9 consiste esta \u201clectura espiritual de los dogmas? Dicha lectura considera su sentido permanente, mientras que su lectura cr\u00edtica, hist\u00f3rica o filos\u00f3fica tiene en cuenta, sobre todo la diversidad de los horizonte culturales de las \u00e9pocas de formulaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n, con el riesgo de ver disolverse al dogma, porque esta relectura cr\u00edtica hace abstracci\u00f3n de su elemento perdurable: el Esp\u00edritu Santo, luz de los dogmas (dice un Padre). Semejante lectura cr\u00edtica puede ser calificada, a la luz de la oposici\u00f3n paulina entre letra y esp\u00edritu \u2013 de literal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  lectura espiritual de los dogmas se diferencia, adem\u00e1s, de toda lectura cr\u00edtica porque no es una obra individual sino eclesial, la obra de la Tradici\u00f3n. Esta lectura espiritual es eclesial. No convierte en in\u00fatil la lectura cr\u00edtica sino la supone y la trasciende. Como la lectura espiritual de la Escritura no anulo son sentido literal, sino que lo preserva y le asegura un valor perdurable, anal\u00f3gicamente la lectura espiritual de los dogmas no destruye su significaci\u00f3n original, sino que le garantiza un inter\u00e9s durable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas explicaciones de R. Cantalamessa (Credo in Spiritum Sanctum, Roma, 1983, I, 109-111) juntan a todas luces \u2013 a prop\u00f3sito del Credo \u2013 la doctrina del Concilio Vaticano II sobre \u201cla Tradici\u00f3n apost\u00f3lica que se sigue en la Iglesia con la asistencia del Esp\u00edritu Santo\u201d. (Dei Verbum, \u00a7 8, para ser le\u00eddo) entero, desmenuzando y desarrollando las m\u00faltiples conexiones del Credo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad, los comentadores de estos dos Credo, manifiestan la misma preocupaci\u00f3n de responder a las dificultades que suscitan en el momento actual. Por tanto, nos pareci\u00f3 que podr\u00edamos, sin inconveniente alguno, e incluso con pertinencia para una mejor inteligencia de los pensamientos de los Padres, evocar tambi\u00e9n las apreciaciones de los comentadores de nuestro tiempo, no s\u00f3lo cat\u00f3licos, sino tambi\u00e9n ortodoxos y protestantes. El contraste entre estos puntos de vista antiguos y recientes, permite percibir mejor las orientaciones fundamentales de unos y otros. As\u00ed, hemos utilizado y citado:<br \/>\n&#8212;el volumen publicado por los autores de una \u201ccatequesis ortodoxa\u201d bajo el t\u00edtulo Vocabulario de teolog\u00eda ortodoxa, precedida por una carta y bendici\u00f3n del metropolita Melet\u00edas (Ed. Cerf, 1985).<br \/>\n&#8212;Dos vive, por el P. Cirilo Argenti animador del equipo que dio vida al volumen precedente (Ed. Cerf, 1979);<br \/>\n&#8212;Kart Barth, Credo, Ginebra, Labor et Fide, 1969 (2\u00aa edici\u00f3n), traducci\u00f3n francesa del original alem\u00e1n, aparecida en Zurich en 1936. El Te\u00f3logo de B\u00e2le es un poco, para el mundo protestante de hoy, lo que los Padres de la Iglesia son para los cat\u00f3licos y ortodoxos. Igualmente, en 1972, W. Pannenberg nos entregaba Fe de los ap\u00f3stoles;<br \/>\n&#8212;Confesar la fe com\u00fan. Explicaci\u00f3n ecum\u00e9nica de la fe apost\u00f3lica tal como es confesada en el S\u00edmbolo de Nicea Constantinopla (381), redactada bajo la responsabilidad de la comisi\u00f3n Fe y Constituci\u00f3n del Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias, con un prefacio de J.- M. R Tillard (Ed. Cerf, 1993). La obra presenta pensamientos que recogieron la adhesi\u00f3n de numerosos te\u00f3logos ortodoxos, protestantes y cat\u00f3licos.<br \/>\nEn general, no hemos retenido, al citar estas obras, sino las opiniones con las que nos sentimos personalmente de acuerdo porque, especialmente, se nos  muestran conciliables con las doctrinas de la Iglesia cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente hemos citado abundantemente el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, porque sigue \u201cel S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles que constituye, por as\u00ed decirlo, el m\u00e1s catecismo romano\u201d \u2013 lo expuesto `por el CI\u201dest\u00e1 completado por referencias constantes al s\u00edmbolo de Nicea-Constantinopla, a menudo m\u00e1s expl\u00edcito y m\u00e1s detallado\u201d (CIC 196; volumen publicado por Mame \u2013 Plon, Librer\u00eda Ed. Vaticana, 1992) \u2013 y utilizado tambi\u00e9n J. Ratzinger, la Fe cristiana ayer y hoy (1968).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, esperamos favorecer, en los lectores cristianos la tendencia a una profesi\u00f3n cada vez m\u00e1s com\u00fan de la fe de los ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, perseguimos aqu\u00ed el mismo fin que anim\u00f3 a los sucesores de los ap\u00f3stoles, los obispos en comuni\u00f3n con la Sede apost\u00f3lica, durante los siglos III y IV, cuando estaban preocupados por profesar conjuntamente una fe com\u00fan. Con un matiz; adem\u00e1s, deseamos m\u00e1s expl\u00edcitamente que ellos continuarlo en comuni\u00f3n con todas las comunidades de bautizados, al l\u00edmite  con todos los bautizados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed nuestro inter\u00e9s particular por los comentarios patr\u00edsticos del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles y del Credo de Nicea: fueron precisamente los Padres de la Iglesia los que colaboraron en el g\u00e9nesis mismo del texto definitivo de estos dos s\u00edmbolos. Los padres del Occidente latino, Ambrosio y Agust\u00edn, por ejemplo, comentaron un enunciado del s\u00edmbolo roano menos completo que nuestro texto actual, el texto recibido, que se remonta a la primera mitad del siglo VIII, trescientos a\u00f1os despu\u00e9s. Igualmente, el principal comentador en lengua griega del s\u00edmbolo de Nicea, el obispo Cirilo de Jerusal\u00e9n, escrib\u00eda treinta a\u00f1os antes la edici\u00f3n de este S\u00edmbolo<br \/>\nCompletada por el Concilio de Constantinopla I, en 381.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los problemas que se presentaron a Cirilo, Ambrosio y Agust\u00edn cuando quisieron hacer comprender a  sus ovejas cada uno de estos s\u00edmbolos y la manera como los resolvieron, resultan estimulantes en el horizonte de nuevos esfuerzos orientados hacia una profesi\u00f3n de fe com\u00fan cat\u00f3lica y ecum\u00e9nica, sea en el contexto de una inteligencia com\u00fan de estos dos s\u00edmbolos de parte de las Iglesias y comunidades eclesiales en el seno del Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias, sea incluso (caso poco probable[5] ) con miras a una redacci\u00f3n nueva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, habr\u00eda que remarcar que en esos primeros siglos de la Iglesia cristiana, la existencia de una Iglesia \u201cindivisa\u201d (peri\u00f3dicamente perturbada, por lo dem\u00e1s, por rupturas de comuni\u00f3n entre obispos de Constantinopla y Roma) no imped\u00eda de ninguna manera grandes divisiones al interior de lo que se llamar\u00eda hoy la \u201ccristiandad\u201d. A los ojos de los cat\u00f3licos, como lo han subrayado numerosos Padres, el bautismo dado por los arrianos en el nombre del Padre, del Hijo inferior y del esp\u00edritu a\u00fan menor es inv\u00e1lido. Sin embargo, ya cuando se preparaba el primer concilio de Constantinopla, poco antes de 381, tendencias \u201cecum\u00e9nicas\u201d influenciaron la redacci\u00f3n del tercer art\u00edculo del Credo de Nicea-Constantinopla, cuando se evit\u00f3, provisionalmente, mencionar expl\u00edcitamente la divinidad del Esp\u00edritu santo, aun cuando el segundo art\u00edculo hab\u00eda proclamado tan claramente la del Hijo, en 325. Se hab\u00eda querido luchar contra el arrianismo, se quer\u00eda ahora depurarse  de los semiarrianos, finalmente condenados por el canon I. Il. Los comentarios patr\u00edsticos de estos dos s\u00edmbolos, ambos introducidos en el culto, nos manifiestan la importancia de una \u201cteolog\u00eda transfigurada en doxolog\u00eda\u201d, siguiendo la feliz expresi\u00f3n de Olivier Clemente [6]. Por un lado, para un creyente, conviene que el conocimiento y el reconocimiento de Dios creador y salvador culminen en alabanza amante de Aquel que es nuestro origen y nuestro fin; por otro lado, la admiraci\u00f3n respecto de Dios reconciliador debe culminar en una participaci\u00f3n en su obra reconciliadora, especialmente entre comunidades de bautizados. A falta de plena comuni\u00f3n en la expresi\u00f3n de la fe y en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda, y con miras a prepararnos y a disponernos, podemos ya decir y repetir juntos [7]  credo et credimus, creo, creemos en el padre, en el hijo y en su Esp\u00edritu Santo. Creyendo en cada uno de los tres que son uno, les pedimos que nos consuma en la participaci\u00f3n de su unidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La recitaci\u00f3n del Credo, en la esperanza y con amor, nos prepara al martirio. \u201cPorque creo en Dios vivo y en su Cristo cuyo esp\u00edritu me imprimi\u00f3 el sello, he aprendido a no temer nada, incluso la muerte\u201d. Tal es, nos lo recuerda el cardenal Henri de Lubac [8]   &#8211; la declaraci\u00f3n por la cual Nicetas de Remesiana, obispo en la Serbia de principios del siglo V, termina su explicaci\u00f3n del Credo, exhortando a todos los fieles a hacerla suya, cuando fuesen v\u00edctimas de las persecuciones. [9]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el te\u00f3logo franc\u00e9s de agregar: si es cierto que este s\u00edmbolo contiene en resumen todo el conjunto del dogma, \u00e9l mismo se resume en la f\u00f3rmula sorprendente del signo de la Cruz\u201d: \u201cen el nombre del Padre y del Hijo y del esp\u00edritu santo, signo que el cristiano debe siempre trazar sobre \u00e9l con el m\u00e1s grande respeto.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor: Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Profesor visitante en la Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima [1]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger, Director de la Enciclopedia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Par\u00eds, domingo de las Misiones<br \/>\n20 de octubre de 1996.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  La bibliograf\u00eda est\u00e1 indicada en parte en la Introducci\u00f3n y en parte en las notas d\u00e9cada cap\u00edtulo. Citamos especialmente: P.- Th Camelot, \u201cProfession de foi baptismale et Symbole des Aportes, La Maison-Dieu 134 (1978), 19-30.; J.N.D. Nelly, Early Christian Creeds, Londres, 1960; J. de Ghellinck, Patristique et Moyen \u00c2ge, t. I, Par\u00eds, 1946; Holstein,  Formules de Symbole dans Iren\u00e9e, RSR 34 (1947), 457 s.; V. Grossi, Regula Veritatis dans Iren\u00e9e, Augustinianum 12 (1972) 437-463; D. Van den Eynde, Les normes de l\u2019enseignemenmt chr\u00e9tien dans la litterature patristique de trois premiers si\u00e8cles, Par\u00eds 1933; P. Beno\u00eet, Les origines du Symbol des Ap\u00f4tres dans les Nouveau testament, Ex\u00e9g\u00e8se et th\u00e9ologie, T. II, Par\u00eds, 1961, 193-211; C. Eichenseer, Das Symb. Apost. Beim Heil. Augustinus, St. Ottilien, 1960\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]  Para las siglas utilizadas, ver p. 179,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]  En un estudio destacable (The Sitz im Leben of the Old Roman Creed, Studia Patristica XIII, 409-421, TU, Berl\u00edn, 1975. P. Smulders piensa haber mostrado que el origen del segundo art\u00edculo del Credo se sit\u00faa en Asia Menor, durante el siglo II; seg\u00fan \u00e9l, el resumen de Evangelio contenido en este  segundo art\u00edculo, compuesto por siete miembros, se remonta a Melit\u00f3n y Policarpo; se trata de una secuencia glorificadora\u201d, mediante la cual se confiesa al Padre en tanto que glorifica al Hijo y por \u00c9l vendr\u00e1 a juzgar al mundo: el origen del S\u00edmbolo no consiste, pues, en un resumen de ense\u00f1anza ni en un texto pol\u00e9mico agn\u00f3stico, aunque haya servido despu\u00e9s pariambos usos; mostrar\u00eda la influencia sobre la Iglesia de Roma de una confesi\u00f3n de Cristo se\u00f1or que circulaba en Asia Menor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]    M. Jugie, art. S. Jean Damasc\u00e8ne, Dictionnarire de th\u00e9ologie catholique VIII, 1 (1924), 698.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]  Ver A. de Halleux, \u201cPor una profesi\u00f3n com\u00fan  de la fe seg\u00fan el esp\u00edritu de los Padres\u201d, Revue Th\u00e9ologique de Louvaine 15 (1984), 275-296 (especialmente 278-280).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]    O. Cl\u00e9ment, Pr\u00e9face \u00e0 Dieu est vivant. Cathechisme pour les familles, Paris, ed. du Cerf, 1979, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Ya las antiguas Iglesias orientales, las Iglesias ortodoxas y la Iglesia cat\u00f3lica pueden decir conjuntamente, en griego, el Credo de Nicea Constantinopla; el agregado explicativo del Filioque no figura m\u00e1s que en el texto latino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]  H de Lubac, La foi chr\u00e9tienne, Essai sur la structure du Symbole des Ap\u00f4tres, Par\u00eds, 1969, 78-80\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Nicetas de Remesiana, De s\u00edmbolo 14; ML 52, 874.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Cap\u00edtulos siguientes<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: La Fe como pre\u00e1mbulo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en Dios Padre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en Dios Hijo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en Dios Hijo (II)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en el Esp\u00edritu Santo, la Iglesia y la vida eterna\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: El \u00abfilioque\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Los dos s\u00edmbolos, ayer hoy y siempre\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En general, los Padres, en su comentarios del Credo o del S\u00edmbolo de Nicea no estaban preocupados en saber lo que estos textos quer\u00edan decir para los contempor\u00e1neos de sus autores, sino m\u00e1s bien, estaban preocupados de su significaci\u00f3n para aquellos que los escuchaban. Cada cual le\u00eda el resumen de la fe a la luz &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-introduccion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCREDO DE NICEA: INTRODUCCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24168","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24168","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24168"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24168\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24168"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24168"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24168"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}