{"id":24169,"date":"2016-02-05T16:26:42","date_gmt":"2016-02-05T21:26:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-la-fe-como-preambulo\/"},"modified":"2016-02-05T16:26:42","modified_gmt":"2016-02-05T21:26:42","slug":"credo-de-nicea-la-fe-como-preambulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-la-fe-como-preambulo\/","title":{"rendered":"CREDO DE NICEA: LA FE COMO PREAMBULO"},"content":{"rendered":"<p>\n  El S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles expresa la fe de las Iglesias cristianas. Aparece alrededor de 170 despu\u00e9s de Cristo. Sus diferentes versiones comienzan invariablemente por una afirmaci\u00f3n de fe, individual (Credo) o colectiva (Credimus): creo, creemos. Ninguna contradicci\u00f3n: el bautizado cree en el misterio de Cristo en tanto que miembro de la Iglesia, gracias a ella, a causa de su testimonio; mucho antes, San Agust\u00edn, pod\u00eda decir: sin la Iglesia, no creer\u00eda en el Evangelio\u201d[1].<br \/>\n  Bautismo seg\u00fan el rito oriental.Cirilo de Jerusal\u00e9n, precisamente, nos describe claramente las caracter\u00edsticas de esta fe de la Iglesia en la que participa la fe de cada creyente bautizadoLa primera palabra del S\u00edmbolo, Credimus, supone ya la \u00faltima, especialmente en su formulaci\u00f3n agustiniana y africana[2]: per sanctam Ecclesiam catholicam: la Iglesia particular cree, a trav\u00e9s de la Iglesia universal, por medio de ella, en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00edritu.<br \/>\n  Para Cirilo, la fe dogm\u00e1tica es aquella por la cual el alma \u201cda su asentimiento sobre tal verdad\u201d (por ejemplo que Jesucristo es se\u00f1or y que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, Rm 10, 9)Mucho antes que Agust\u00edn, en Cirilo de Jerusal\u00e9n, a partir de 348, remarcamos el nexo entre profesi\u00f3n de fe de la Iglesia particular \u2013 \u201ccreemos\u201d y su objeto: \u201cla Iglesia universal\u201d: \u201ccreemos [\u2026] en una sola santa Iglesia cat\u00f3lica\u201d. Dicho de otra manera; nosotros, que escuchamos unos frente a otros nuestras profesiones de fe, vemos con \u201clos ojos de la fe\u201d lo que nuestros sentidos no nos permiten ver o escuchar: la fe de la Iglesia universal, esta Iglesia que condiciona todas las Iglesias particulares.<br \/>\n  Esta fe dogm\u00e1tica puesta en la divinidad y en la Resurrecci\u00f3n de Cristo por Dios: retiene la f\u00f3rmula paulina: \u201csi crees que Dios ha resucitado a cristo de entre los muertos\u201d (fue as\u00ed que fue constituido Se\u00f1or). Para Cirilo, esta fe pascual prolonga y actualiza la de Abrah\u00e1n, quien ofrece a Dios a su \u00fanico hijo, creyendo que Dios puede resucitar muertos\u201d (ver He 11, 19).Cirilo de Jerusal\u00e9n, precisamente, nos describe claramente las caracter\u00edsticas de esta fe de la Iglesia en la que participa la fe de cada creyente bautizado: siempre como correspondencia anal\u00f3gica al fundamento de toda vida social, la fe cristiana es inseparablemente dogm\u00e1tica y pascual, confiante, carism\u00e1tica, operacional y todopoderosa. Retomemos el pensamiento de Cirilo sobre estos diferentes aspectos, en su quinta catequesis[3].<br \/>\n  La Fe salva el alma. El buen ladr\u00f3n, \u201cconvertido en creyente en un instante\u201d, es su modeloAnte todo, la fe rige la vida de todas las sociedades naturales; en tanto que significa e implica confianza rec\u00edproca, est\u00e1 presente en todos lados, \u201ctodo lo que se hace en el mundo, incluso por aquellos que son ajenos a la Iglesia, se realiza por la fe\u201d: y el obispo pone ejemplos: matrimonio (contrato nupcial), agricultura, navegaci\u00f3n: por la fe de los navegantes, poniendo su confianza en una miserable construcci\u00f3n de madrea, cambiando contra la agitaci\u00f3n incesante de las olas el elemento firm\u00edsimo que es la tierra, exponiendo sus personas por esperanzas invisibles y conduciendo con ellos la fe, m\u00e1s segura que cualquier ancla\u201d.<br \/>\n  Es necesario, seg\u00fan Agust\u00edn, contar de antemano con las tentativas (de origen diab\u00f3lico) que apuntan a corromper la fe de los cristianos y su expresi\u00f3n normativa: el S\u00edmboloLa vida humana, familiar y profesional reposa sobre la fe-confianza; es. Pues, manifiesto que la fe cristiana, en su prolongaci\u00f3n no es irracional. La fe en la sociedad divina de la Trinidad, a trav\u00e9s de la sociedad humana, divinizada que es la Iglesia, prolonga las relaciones de fe al interior de la sociedad humana.<br \/>\n  \u201cMediante la fe, el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntada Dios\u2026 La Escritura (Rm 1,5; 16, 26) llama obediencia de la fe a esta respuesta del hombre al Dios que revela\u201d (143); Abraham es el modelo de esta obediencia,Fe dogm\u00e1tica: para Cirilo, la fe dogm\u00e1tica es aquella por la cual el alma \u201cda su asentimiento sobre tal verdad\u201d (por ejemplo que Jesucristo es se\u00f1or y que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, Rm 10, 9) Ella salva el alma. El buen ladr\u00f3n, \u201cconvertido en creyente en un instante\u201d, es su modelo.<br \/>\n  La Virgen Mar\u00eda es la realizaci\u00f3n m\u00e1s perfecta de la obediencia de la fe\u201dEn otros t\u00e9rminos, para Cirilo, la fe no es solamente confianza en otro, sino tambi\u00e9n adhesi\u00f3n a su Palabra. Es objetiva y no solo intersubjetiva. No s\u00f3lo la de los sanados por Jes\u00fas en los sin\u00f3pticos, sino tambi\u00e9n aquella que pregunta Cristo en el evangelio de san Juan: \u201ccreen que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios\u201d (20, 31). Esta fe dogm\u00e1tica puesta en la divinidad y en la Resurrecci\u00f3n de Cristo por Dios: retiene la f\u00f3rmula paulina: \u201csi crees que Dios ha resucitado a cristo de entre los muertos\u201d (fue as\u00ed que fue constituido Se\u00f1or). Para Cirilo, esta fe pascual prolonga y actualiza la de Abrah\u00e1n, quien ofrece a Dios a su \u00fanico hijo, creyendo que Dios puede resucitar muertos\u201d (ver He 11, 19). Es, pues, una fe sacrificial, puesta sobre el sacrificio pascual de Jes\u00fas, poniendo el acento sobre la Resurrecci\u00f3n.<br \/>\n  Creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvaci\u00f3nPor consecuencia es f\u00e1cil comprender que, para Cirilo, que hac\u00eda eco al Nuevo testamento, esta fe dogm\u00e1tica y pascual se convierte en operacional, que tiene \u201cla virtud de realizar lo que excede al humano poder\u201d porque \u201ces la fe que transporta monta\u00f1as\u201d: \u201cen el alma, en un abrir y cerrar de ojos realiza los m\u00e1s grandes proezas. Cirilo se\u00f1ala que el alma, de esta manera iluminada por la fe, abarca los confines del universo\u201d; sin duda quiere decir que anuncia el misterio de Cristo en el mundo entero. Creyendo en la omnipotencia de Dios, participa en ella. Esta fe carism\u00e1tica, operadora de milagros, es obtenida por el creyente teniendo \u201cla fe que depende de ti\u201d; es decir de \u00e9l mismo.<br \/>\n  \u201cLa fe busca comprender, es inherente a la fe que el creyente desee conocer mejor a Aquel en quien ha puesto su fe y comprender lo que ha revelado; un conocimiento m\u00e1s penetrante llamar\u00e1, a su turno, a una fe m\u00e1s grande, cada vez m\u00e1s abrasada de amor\u201d. San Agust\u00edn por Philippe de ChampaigneHaciendo eco a las ep\u00edstolas pastorales de Pablo (1 Tm 6, 20; etc.), Cirilo termina su presentaci\u00f3n de la fe explicando que es un dep\u00f3sito, manifestando la confianza de la Iglesia en los bautizados, un \u201ctesoro de vida\u201d, del que pedir\u00e1 cuentas el Maestro cuando se manifieste gloriosa su segunda venida. Se tratar pues de \u201cvelar\u201d para no ser \u201cdespojado\u201d de este tesoro por el enemigo a trav\u00e9s de cualquier herej\u00eda\u201d que un her\u00e9tico no falsifique ninguna de las verdades a ustedes transmitidas\u201d. El bautizado debe pues conservarlas cuidadosamente, sabiendo que Dios les pedir\u00e1 cuentas de nuestro dep\u00f3sito\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, la fe no implica, solamente, la confianza del creyente en Cristo, sino tambi\u00e9n la de la Iglesia en el creyente. Es, pues, reciprocidad de confianza, a la espera de la devoluci\u00f3n del dep\u00f3sito confiado. Cirilo es incorporado, sobre diferentes puntos, en su comprensi\u00f3n del acto de fe solicitado al catec\u00fameno por su admisi\u00f3n al bautismo, por Agust\u00edn. Ya para el obispo de lengua griega, la \u201cfe, ojo que ilumina toda consciencia, es tambi\u00e9n la fuente de la inteligencia\u201d (Is. 7,9) porque el profeta dice \u201csi no creen, no comprender\u00e1n\u201d (una de las bases del pensamiento agustiniano sobre la fe que abre el acceso a la comprensi\u00f3n). Adem\u00e1s, el pr\u00f3logo de De Fide et symbolo de Agust\u00edn (siempre en la evocaci\u00f3n de Is. 7,9) no es menos que su predecesor hierosolimitano preocupado de preservara los fieles de interpretaciones her\u00e9ticas del S\u00edmbolo. Las perfidias subtituladas de los her\u00e9ticos podr\u00edan alterar en nosotros esta fe si una piadosa y prudente vigilancia no subviniese. La fe cat\u00f3lica es llevada al conocimiento de los fieles por medio del s\u00edmbolo, que la conf\u00eda a la memoria en un texto tan breve como la materia lo permit\u00eda\u2026 Bajo esos t\u00e9rminos lac\u00f3nicos del S\u00edmbolo, la mayor parte de los herejes esparci\u00f3 su veneno\u2026 La exposici\u00f3n de la fe (a la cual los hombres espirituales se entregan) sirve para defender el S\u00edmbolo, contra los lazos de la herej\u00eda, la protecci\u00f3n de la autoridad cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario, seg\u00fan Agust\u00edn, contar de antemano con las tentativas (de origen diab\u00f3lico) que apuntan a corromper la fe de los cristianos y su expresi\u00f3n normativa: el S\u00edmbolo. El rol de los hombres espirituales (de los te\u00f3logos ortodoxos, dir\u00edamos hoy d\u00eda) es el de ayudarlos a una comprensi\u00f3n correcta de ese \u201ctesoro\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se percibe en las reflexiones sucesivas y convergentes de Cirilo y de Agust\u00edn la existencia de una tensi\u00f3n entre dos peligros: por una parte el s\u00edmbolo debe ser breve para ser \u00fatil, por otra parte, si es tal los herejes podr\u00edan deslizar sus interpretaciones heterodoxas en los esp\u00edritus. El \u00fanico medio de escapar simult\u00e1neamente a todos los peligros consistir\u00e1 en la adhesi\u00f3n a la interpretaci\u00f3n de los sucesores de los ap\u00f3stoles, es decir de la santa Iglesia cat\u00f3lica, mencionada al final del \u201ctesoro\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn, a\u00fan como simple sacerdote, expresaba su comentario del S\u00edmbolo en octubre de 393, para un Concilio celebrado en hipona, menos de cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s las catequesis bautismales de Cirilo. Cuatro siglos y el gran Doctor \u00e1rabe-griego, san Juan Damasceno, retoma en su Fe ortodoxa las im\u00e1genes de Cirilo y algunos pensamientos de Agust\u00edn sobre la fe-confianza base de la sociedad humana, no sin subrayar de una manera m\u00e1s nerviosa estos dos puntos: por una parte, la ortodoxia se consuma en la ortopraxis, la \u201cfe se consuma en la acci\u00f3n de aquel que cultiva la piedad y la obediencia a los preceptos\u201d. Sobreentendido: ser\u00eda dif\u00edcil perseverar en la fe despreciando los mandamientos. Por otro lado, \u201ces infiel, creyente, aquel que no cree seg\u00fan la Tradici\u00f3n de la Iglesia\u201d[4].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La interpretaci\u00f3n del Credo-Credimus en los Padres griegos y latinos manifiesta, pues, con constancia el car\u00e1cter eclesial de la fe personal como la implicaci\u00f3n para las persona de la fe eclesial. Mi \u201ccreo\u201d de la Iglesia, y ese \u201ccreemos\u201d se despliega en cada uno de lo \u201ccreo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dato fundamental, siempre presente hoy d\u00eda en los comentadores modernos del Credo. Escuchemos entre ellos al gran te\u00f3logo protestante Barth: \u201cDecir Credo es confesar. Ahora bien, el sujeto que confiesa es la Iglesia\u2026 Cuando la Iglesia reconoce la realidad de Dios dirigi\u00e9ndose a los hombres bajo la forma de ciertas verdades recibidas de la Revelaci\u00f3n divina, este acto de reconocimiento p\u00fablico y responsable se expresa en una confesi\u00f3n, un s\u00edmbolo un dogma, un catecismo, en los art\u00edculos de fe. Cuando un individuo dice Credo, se asocia a un reconocimiento p\u00fablico y responsable proclamado por la Iglesia\u2026 En la confesi\u00f3n, la Iglesia s\u00f3lo habla y escucha verdaderamente\u201d[5].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl autor hab\u00eda corregido anteriormente el exceso manifiesto del adjetivo \u201cs\u00f3lo\u201d precisando as\u00ed su pensamiento. \u201cCredo, a la cabeza del s\u00edmbolo, significa ante todo el acto por el cual el hombre reconoce la realidad de Dios que se dirige a \u00e9l. La fe es una decisi\u00f3n; el acto mismo que excluye la incredulidad y triunfa sobre lo que se opone a una realidad que se afirma por el contrario viva y verdadera: El hombre toma esta decisi\u00f3n: Credo\u2026 La fe vive del llamado al que ella responde\u2026 por esta decisi\u00f3n, el hombre se somete a la decisi\u00f3n de Dios en el que cree\u201d[6].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barth pone particularmente de relieve el doble aspecto volitivo del acto de la fe: \u201c\u00e9ste es un acto de inteligencia puesta bajo el imperio de la voluntad libre[7] que se adhiere a la voluntad libre del Dios creador y salvador: una decisi\u00f3n de sumisi\u00f3n a la decisi\u00f3n de Dios\u201d, queriendo colocarme en el ser y salvarme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, los comentaristas cat\u00f3licos y recientes insisten sobre el rol de la voluntad libre en el acto de fe: as\u00ed P. Lippert entre las dos guerras mundiales: \u201cla fe, adhesi\u00f3n de la inteligencia, es tambi\u00e9n amor, don del ser entero\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s recientemente, el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, citando a Agust\u00edn y Cirilo de Jerusal\u00e9n, presenta, a veces con matices important\u00edsimos, las ense\u00f1anzas sobre la fe y sobre la comprensi\u00f3n del Credo que hemos encontrado en los Padres. Citemos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMediante la fe, el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntada Dios\u2026 La Escritura (Rm 1,5; 16, 26) llama obediencia de la fe a esta respuesta del hombre al Dios que revela\u201d (143);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abraham es el modelo de esta obediencia, la Virgen Mar\u00eda es su realizaci\u00f3n m\u00e1s perfecta\u201d (144-149); siempre retomando con  precisi\u00f3n la analog\u00eda social de la fe, es decir la confianza intersubjetiva en la vida cotidiana, el CIC acent\u00faa con fuerza el car\u00e1cter trascendente del acto de fe, cuya certidumbre absoluta sobrepasa las confianzas relativas de las \u00ednter subjetividades humanas: \u201cadhesi\u00f3n personal a Dios y asentimiento a la verdad que ha revelado, la fe cristiana difiere de la fe en una persona humana. Es justo y bueno confiar totalmente en dios y creer absolutamente en lo que dice. Ser\u00eda vano y falso poner una fe tal en una criaturas (ver Jr. 17,5-6; Ps. 40,5 y 146,3-4)\u201d, dice el CIC (154 y 150); \u201cla fe busca comprender, es inherente a la fe que el creyente desee conocer mejor a Aquel en quien ha puesto su fe y comprender lo que ha revelado; un conocimiento m\u00e1s penetrante llamar\u00e1, a su turno, a una fe m\u00e1s grande, cada vez m\u00e1s abrasada de amor\u201d y el CIC cita aqu\u00ed (\u00a7158) a san Agust\u00edn; creo para entender y entiendo para creer\u201d (serm\u00f3n 43, 7 y 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, como los Padres, el CIC subraya la reciprocidad entre fe personal y fe eclesial (166-169); \u201ccreo\u201d: es la fe de la Iglesia profesada personalmente para cada creyente\u2026 es tambi\u00e9n la Iglesia nuestra Madre que nos ense\u00f1a a decir: \u201ccreo\u201d, \u201ccreemos\u201d\u2026 La Salvaci\u00f3n viene de Dios solo, pero porque recibimos la vida de la fe a trav\u00e9s de la Iglesia, \u00e9sta es nuestra madre. El CIC cita aqu\u00ed a un Padre del siglo V, Fausto de Riez: Creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvaci\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger, Director de la Enciclopedia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  Agust\u00edn, Contra Epsitulam Fundamenti, 5, 6; CEC 119.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]  Agust\u00edn, Serm\u00f3n 215; DS 21.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]  San Cirilo de Jerusal\u00e9n, Cat\u00e9ch\u00e8s; trad. Bouvet, Namur, 1962; cat V, citando sucesivamente  las l\u00cdneas III, X, V, XI, XIII en el curso de las p\u00e1ginas siguientes. En esta l\u00cdnea, III, Cirilo de Jerusal\u00e9n expone brevemente el argumento que san Agust\u00edn desarrollara con precisi\u00f3n y profundidad en su peque\u00f1o tratado De Fide rerum quae non videntur, primera parte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] San Juan Damasceno, fe ortodoxa IV 10; MG 94, 1128 A.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]  Kart Barth, Credo, Ginebra, 1969, 10-11; traducido de la edici\u00f3n alemana original de 1936, por P. y J. Jundt.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]  Ibid., 8-9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]  Ver CEC 155 citando a santo Tom\u00e1s de Aquino y el primer concilio del Vaticano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ver CEC 155 citando a santo Tom\u00e1s de Aquino y el primer concilio del Vaticano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00cdndice del libro Los Padres de la Iglesia comentan el Credo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: La Fe como pre\u00e1mbulo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en Dios Padre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en Dios Hijo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en Dios Hijo (II)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Creo en el Esp\u00edritu Santo, la Iglesia y la vida eterna\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: El \u00abfilioque\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo de Nicea: Los dos s\u00edmbolos, ayer hoy y siempre\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles expresa la fe de las Iglesias cristianas. Aparece alrededor de 170 despu\u00e9s de Cristo. Sus diferentes versiones comienzan invariablemente por una afirmaci\u00f3n de fe, individual (Credo) o colectiva (Credimus): creo, creemos. Ninguna contradicci\u00f3n: el bautizado cree en el misterio de Cristo en tanto que miembro de la Iglesia, gracias a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-la-fe-como-preambulo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCREDO DE NICEA: LA FE COMO PREAMBULO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24169","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24169"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24169\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}