{"id":24171,"date":"2016-02-05T16:26:46","date_gmt":"2016-02-05T21:26:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-dios-hijo\/"},"modified":"2016-02-05T16:26:46","modified_gmt":"2016-02-05T21:26:46","slug":"credo-de-nicea-creo-en-dios-hijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-dios-hijo\/","title":{"rendered":"CREDO DE NICEA: CREO EN DIOS HIJO"},"content":{"rendered":"<p>\n  la Navidad est\u00e1 orientada hacia el Viernes Santo, la Encarnaci\u00f3n hacia la CruzEl texto inicial del segundo art\u00edculo, hacia el a\u00f1o 170 (?), expresaban, como el conjunto del S\u00edmbolo, la fe de la Iglesia frente a las corrientes gn\u00f3sticas.   La Virgen amamantando a Dios ni\u00f1oDe ah\u00ed la insistencia sobre la carne de Cristo. La persistencia de esas corrientes, en el manique\u00edsmo siempre vivo en la \u00e9poca de san Juan Damasceno (VIII-IX siglos), permite comprender que el texto recibido haya conservado y a veces enriquecido ese texto inicial.  Adoraci\u00f3n de los reyes<br \/>\n  La presentaci\u00f3n del ni\u00f1o Jes\u00fas en el TemploExaminaremos, pues, algunos comentarios griegos (Cirilo de Jerusal\u00e9n, Teodoro de Mopsuestia, Cirilo de Alejandr\u00eda) y latinos (Agustino y Rufino), del S\u00edmbolo romano y del Credo de Nicea, como las opiniones de nuestros contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pre\u00e1mbulo: convergencia del S\u00edmbolo romano y del Credo de Nicea-Constantinopla (ver R. Cantalamessa, Credo in spiritum sanctum, I, 104-107): la frase \u201cnacido del Esp\u00edritu Santo y de la Virgen Mar\u00eda\u201d est\u00e1 presente en esos dos textos, aun cuando el S\u00edmbolo de Nicea no conten\u00eda todav\u00eda esta afirmaci\u00f3n. Se encontraba ya en Hip\u00f3lito y en Cirilo de Jerusal\u00e9n (cat. IV, 9 y XII, 3) como m\u00e1s tarde en Epifanio de Salamina.\n<\/p>\n<p>  En la literatura cristiana anterior al siglo III, esta afirmaci\u00f3n ayuda a los apologistas cristianos a subrayar, frente a los paganos, la divinidad de Jes\u00fas, y frente a los jud\u00edos, su mesianismo (ver Is. 7,14).<br \/>\n  Inicialmente, no se hablaba m\u00e1s que de la Virgen Mar\u00eda en este lugar, pero se vino a hablar tambi\u00e9n del Esp\u00edritu Santo, con una finalidad cristol\u00f3gica, para subrayar la divinidad de Jes\u00fas al momento en que exaltaba, contra los gn\u00f3sticos, su humanidad hablando \u2013 contra los valentinianos \u2013 de su nacimiento, no a trav\u00e9s de la Virgen (per virginem) sino de ella (ex Virgine).   Sin querer insistir sobre la tercera persona de la Trinidad o sobre Mar\u00eda, se quer\u00eda subrayar, en la prolongaci\u00f3n de Ireneo de Lyon y de Melit\u00f3n de Sardes, el doble nacimiento divino y humano de Jes\u00fas, \u201cHijo de David seg\u00fan la carne, hijo de Dios seg\u00fan el Esp\u00edritu\u201d (Ireneo, Demostraci\u00f3n \u00a7 30). Se operaba as\u00ed una fusi\u00f3n de muchos textos cristol\u00f3gicos del Nuevo Testamento (Lc. 1,35; Mt. 1,20; Rm. 1,3-4; Jn. 1,14).  La contemplaci\u00f3n creyente de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas hace de Cirilo un ap\u00f3stol del signo de la Cruz, al menos en dos oportunidades: \u201cNo nos ruboricemos de la Cruz de Cristo, aun si otro la esconda, tu m\u00e1rcala visiblemente sobre tu frente con el fin de que los demonios, a la vista de este signo real, huyan lejos, aterrorizados. Traza este signo al momento de comer y de beber, de levantarte, de caminar, en fin, en toda acci\u00f3n. Porque quien fue crucificado aqu\u00ed est\u00e1 en los cielos\u2026 Cuando los demonios ven la cruz, recuerdan al Crucificado. Temen a Aqu\u00e9l que aplast\u00f3 las cabezas del drag\u00f3n\u201d (IV, 14; XIII, 36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo no significa aqu\u00ed una persona (como en el tercer art\u00edculo), sino la naturaleza divina (ver Jn. 4,24: \u201cDios es Esp\u00edritu\u201d)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los griegos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n primera<br \/>\nCirilo de Jerusal\u00e9n, 348\n<\/p>\n<p>  Su texto es &#8211; de lejos &#8211;  el comentario m\u00e1s extendido. Presenta para nosotros, actualmente, una destacable particularidad, pronunciado en Jerusal\u00e9n, frente a las ruinas del Templo, se preocupa constantemente de los jud\u00edos que solicitan el bautismo. Adem\u00e1s, el catecismo de 348 nos ayuda hoy a renovarnos en la presentaci\u00f3n de los misterios de Navidad y del Viernes Santo, a percibir mejor el alcance de esos dos d\u00edas para una mejor comprensi\u00f3n de la castidad cristiana y de la penitencia vivida a la imagen del buen ladr\u00f3n, bajo el signo de la Cruz.  Cirilo dice sin dudar: \u201cCristo por elecci\u00f3n a su Pasi\u00f3n, feliz de su haza\u00f1a, sonriendo a la corona, encantado de salvar a la humanidad \u2013 y no avergonz\u00e1ndose de la Cruz porque salvaba la tierra entera. El hombre que abordaba el sufrimiento no era un hombre ordinario, sino un Dios hecho hombre\u201d (XIII,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Hijo eterno\n<\/p>\n<p>  Los Padres de la Iglesia, en su catequesis sobre la Pasi\u00f3n, nos ayudan a considerar, m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, los efectos reales de la Pasi\u00f3n en el destino de cada uno y de la humanidad entera.Cirilo toma en cuenta a sus oyentes venidos del arrianismo o tentados por \u00e9l cuando escribe: \u201cTengamos, pues, fe en el Hijo de dios, nacido, Dios verdadero, del Padre, porque el verdadero no engendra la mentira. Tampoco dud\u00f3, engendr\u00f3: pero  engendr\u00f3 eternamente y m\u00e1s r\u00e1pidamente que producimos palabras y pensamientos\u2026 Nosotros que hablamos en el tiempo, empleamos el tiempo, mientras que para la fuerza divina, la generaci\u00f3n traspasa el tiempo\u201d (cat. XI, 16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, Cirilo nos ofrece un sugestivo comentario de Jn. 10,30: \u201cEl Padre y yo somos uno\u201d (cat. XI, 16). Uno por causa de la gloria que conviene a la divinidad: Dios ha engendrado a Dios. Uno por causa de la Realeza: el Padre no tiene unos s\u00fabditos y el Hijo otros s\u00fabditos, como Absal\u00f3n oponi\u00e9ndose a su padre: sino los s\u00fabditos del Padre son igualmente los s\u00fabditos del Hijo. Uno, puesto que las obras de Cristo no son de clase y de otra las del Padre; no hay sino una creaci\u00f3n universal, hecha por el Padre a trav\u00e9s del Hijo (tou patros dia huiou pepoi\u00e8kotos).\n<\/p>\n<p>  Cirilo se vuelve entonces hacia el ladr\u00f3n: \u201c\u00bfQu\u00e9 potencia te ilumin\u00f3, oh ladr\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n te ense\u00f1\u00f3 a adorar al ser despreciado y crucificado contigo? \u00a1Oh Luz eterna que ilumina las tinieblas!\u201d.Adem\u00e1s, contra la tentaci\u00f3n moralista, Cirilo precisa: \u201cno es Padre quien se ha encarnado, sino el Hijo\u2026 El Padre no sufri\u00f3 por nosotros sino que el Padre envi\u00f3 a Aqu\u00e9l que sufri\u00f3 por nosotros\u201d. No se puede excluir aqu\u00ed una alusi\u00f3n a Or\u00edgenes [1] para corregirlo. As\u00ed se expresa Cirilo en su onceava catequesis bautismal (17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio bautismal\n<\/p>\n<p>  Para Cirilo, el buen ladr\u00f3n se vuelve, pues, un ejemplo elocuente de la doctrina paulina de la justificaci\u00f3n por la fe, operante bajo el imperio de la caridad (ver Ga 3, 9; 5, 6).En la misma catequesis, el obispo de Jerusal\u00e9n nos presenta el misterio de Navidad. Condenando anticipadamente falsas interpretaciones posibles del pesebre, subraya que \u201cel Hijo \u00fanico no comenz\u00f3 a existir cuando naci\u00f3 en Bel\u00e9n, sino antes de todos los siglos, e insiste adem\u00e1s: No te detenga Aqu\u00e9l que nace ahora en Bel\u00e9n sino adora a Aqu\u00e9l que desde toda la eternidad ha nacido del Padre\u2026 El Padre es su origen extra-temporal: el origen sin origen del Hijo es el Padre (cat. XI, 20)<br \/>\n  En la sorprendente decimoquinta catequesis, Cirilo desarrolla, a la luz de Pablo, una teolog\u00eda del \u00ednterin\u201d, es decir de los signos anunciadores de la segunda venida de Cristo: impostores, guerras, enfriamiento de la caridad (visible especialmente en los conflictos entre obispos), evangelizaci\u00f3n universal, extensa apostas\u00eda, reino del Anticristo, expresada en t\u00e9rminos sobre todo negativos en la decimoquinta catequesis, se encontrar\u00e1 completa de manera m\u00e1s positiva en el tercer art\u00edculo, sobre el Esp\u00edritu Santo.Para Cirilo, Navidad, no es inicialmente el nacimiento (del Hijo encarnado) en la pobreza, sino en primer lugar su venida al mundo mediante una Virgen: \u201csi aquel que ejerce dignamente el sacerdocio para Jes\u00fas se abstiene de la mujer, \u00bfc\u00f3mo  atenerse a eso que Jes\u00fas mismo vino del hombre y del hombre y de la  mujer? \u201c (cat XII, 25). Destaqu\u00e9moslo bien, Cirilo no dice; \u201cla concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas por medio de Mar\u00eda\u201d constituye una indicaci\u00f3n a favor del celibato del clero, pero sin negar ese punto \u2013 subraya la vista inversa: la pr\u00e1ctica del celibato por los sacerdotes nos dispone a creer en la concepci\u00f3n virginal del Salvador.<br \/>\n  \u201c\u00bfEntonces, imp\u00edos, ustedes las criaturas de Cristo permanecer\u00e1n, mientras Cristo, por quien existen, lo mismo que todas las cosas, morir\u00e1? Esta palabra es una blasfemia\u201d, exclama Cirilo (XV, 30).Una serie de anotaciones conexas nos muestra la similitud de los problemas pastorales y psicol\u00f3gicos afrontados por la Iglesia en el siglo IV y en la actualidad: la naturaleza humana no cambia, la permanencia de la revelaci\u00f3n sobrenatural que se dirige a ella le plantea los mismos desaf\u00edos.<br \/>\n  Sin querer insistir sobre la tercera persona de la Trinidad o sobre Mar\u00eda, se quer\u00eda subrayar, en la prolongaci\u00f3n de Ireneo de Lyon y de Melit\u00f3n de Sardes, el doble nacimiento divino y humano de Jes\u00fas, \u201cHijo de David seg\u00fan la carne, hijo de Dios seg\u00fan el Esp\u00edritu\u201d (Ireneo, Demostraci\u00f3n \u00a7 30). Se operaba as\u00ed una fusi\u00f3n de muchos textos cristol\u00f3gicos del Nuevo Testamento (Lc. 1,35; Mt. 1,20; Rm. 1,3-4; Jn. 1,14).<br \/>\n  Nacido de Dios, no fue hecho. Es de la naturaleza de Dios y no es \u201cobra\u201d. Luego, Teodoro subraya e motivo de la Encarnaci\u00f3n: por causa de nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n, dicen los Padres (de Nicea): no fue s\u00f3lo por causa de los hombres, sino es el fin de su venida lo que nos ense\u00f1a: vino para salvar a los hombres, con el fin de que aquellos que estaban perdidos y entregados al mal, por una gracia y una misericordia inefables, los vivificaba y liberaba del mal. He aqu\u00ed por qu\u00e9 descendi\u00f3 del cielo\u201d (hom.V,3).La contemplaci\u00f3n creyente de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas hace de Cirilo un ap\u00f3stol del signo de la Cruz, al menos en dos oportunidades: \u201cNo nos ruboricemos de la Cruz de Cristo, aun si otro la esconda, tu m\u00e1rcala visiblemente sobre tu frente con el fin de que los demonios, a la vista de este signo real, huyan lejos, aterrorizados. Traza este signo al momento de comer y de beber, de levantarte, de caminar, en fin, en toda acci\u00f3n. Porque quien fue crucificado aqu\u00ed est\u00e1 en los cielos\u2026 Cuando los demonios ven la cruz, recuerdan al Crucificado. Temen a Aqu\u00e9l que aplast\u00f3 las cabezas del drag\u00f3n\u201d (IV, 14; XIII, 36).]]As\u00ed \u201cnosotros, otros hombres no estamos excluidos de la gloria de la castidad\u201d (cat. XII, 33) Corramos la carrera de la castidad, evitando toda impureza. La pureza es la haza\u00f1a sobrehumana. Respetemos nuestros cuerpos destinados a brillar como el sol\u201d (Mt 13, 43) No vayamos, por un placer mediocre, a ensuciar nuestro cuerpo tan noble. Pecar no es m\u00e1s que una acci\u00f3n de una hora mientras que la deshonra es eterna. Los artesanos de la castidad son los \u00e1ngeles que se pasean; las v\u00edrgenes tienen su parte con la Virgen Mar\u00eda. Que sean eliminados todo vestido de lujo o todo propicio para engendrar la voluptuosidad (nos dice cat. XII, 34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo no se apoya s\u00f3lo sobre el evangelio lucano, sino tambi\u00e9n sobre el maestro de Lucas, Pablo: Dios ha enviado a su Hijo, dice Pablo, nacido no de un hombre y de una mujer, sino de una Virgen. De una Virgen, en efecto, naci\u00f3 quien virginiza las almas\u201d (cat. XII, 31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve: para Cirilo de Jerusal\u00e9n, la doctrina sobre el misterio de Cristo no es separable de la pr\u00e1ctica de las virtudes: naciendo de una Virgen, Jes\u00fas quiso estimular en sus disc\u00edpulos el ejercicio de la virtud de castidad y aun, en sus sacerdotes, la renuncia al matrimonio o a su uso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto no es sorprendente, si se recuerda que la Navidad est\u00e1 orientada hacia el Viernes Santo, la Encarnaci\u00f3n hacia la Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El triunfo de la Cruz\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cirilo, \u201ctoda acci\u00f3n\u201d, todos los milagros de su vida p\u00fablica \u2013 y detalla: multiplicaci\u00f3n de los panes, resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, etc. \u2013 son \u201cun orgullo para la Iglesia cat\u00f3lica\u201d pero sus beneficios locales, aislados no pueden compararse \u201ca la gloria de las glorias que es la Cruz\u201d porque el triunfo de la Cruz desat\u00f3 a todos aquellos que reten\u00eda la culpa, y rescat\u00f3 a toda la humanidad\u201d. Por ese motivo la decimotercia catequesis bautismal \u2013 que acabamos de citar (XIII,1) \u2013 est\u00e1 totalmente consagrada al misterio de la Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo dice sin dudar: \u201cCristo por elecci\u00f3n a su Pasi\u00f3n, feliz de su haza\u00f1a, sonriendo a la corona, encantado de salvar a la humanidad \u2013 y no avergonz\u00e1ndose de la Cruz porque salvaba la tierra entera. El hombre que abordaba el sufrimiento no era un hombre ordinario, sino un Dios hecho hombre\u201d (XIII,6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaqu\u00e9moslo de pasada: las liturgias de la Iglesia cat\u00f3lica contin\u00faan transmitiendo a sus fieles esta visi\u00f3n de la Cruz como victoria, triunfo y por tanto fuente de gozo. Durante los primeros siglos de la historia cristiana, los bautizados reaccionaron contra la tentaci\u00f3n de tener verg\u00fcenza de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas exalt\u00e1ndola; el conjunto de la vida cristiana era considerada como una \u201cexaltaci\u00f3n de la Cruz; hab\u00eda ah\u00ed un factor dominante de la espiritualidad patr\u00edstica;  siguiendo un t\u00e9rmino muy usado del te\u00f3logo Reginald Garrigou-Lagrange, o.p., la Resurrecci\u00f3n era percibida como el \u201csigno visible de la invisible victoria de la Cruz\u201d; actualmente, por el contrario, numerosos cristianos parecieran considerar su cruz cotidiana como una derrota, como un fardo muy pesado para cargar, m\u00e1s que como un yugo ligero para ser llevado en acci\u00f3n de gracias; nada parece pues m\u00e1s urgente que ayudar, apoy\u00e1ndose en los Padres y las liturgias, a los disc\u00edpulos del Crucificado a retomar conciencia de cu\u00e1nto, ya antes de la Resurrecci\u00f3n que condiciona y merece, la Cruz es victoria. \u201cCuando tengas que discutir con los incr\u00e9dulos sobre la Cruz de Cristo no tengas verg\u00fcenza, la Cruz es gloria, no un deshonor\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, los Padres, en su catequesis sobre la Pasi\u00f3n, nos ayudan a considerar, m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, los efectos reales de la Pasi\u00f3n en el destino de cada uno y de la humanidad entera. De ah\u00ed el inter\u00e9s de Cirilo por el buen ladr\u00f3n. \u201cUno de los ladrones se un\u00eda a las injurias de los jud\u00edos mientras que el otro reprend\u00eda al ofensor; para \u00e9l era el fin de la vida, pero el comienzo de su enderezamiento; entregaba el alma y recib\u00eda la salvaci\u00f3n. Luego de haber reprendido al otro, dijo \u201cAcu\u00e9rdate de m\u00ed, Se\u00f1or\u201d, no pongas atenci\u00f3n a aquello porque los ojos de su inteligencia est\u00e1n ciegos, sino \u201cacu\u00e9rdate de m\u00ed, tu compa\u00f1ero de ruta, heme aqu\u00ed tu compa\u00f1ero de ruta hacia la muerte: \u201cacu\u00e9rdate de m\u00ed, tu compa\u00f1ero de viaje; no digo ahora, sino \u201ccuando est\u00e9s en tu reino\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo se vuelve entonces hacia el ladr\u00f3n: \u201c\u00bfQu\u00e9 potencia te ilumin\u00f3, oh ladr\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n te ense\u00f1\u00f3 a adorar al ser despreciado y crucificado contigo? \u00a1Oh Luz eterna que ilumina las tinieblas!\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego Cirilo continua represent\u00e1ndose el di\u00e1logo de Cristo con el ladr\u00f3n: \u201cTen valor, no que tus obras sean capaces de darte valor sino porque aqu\u00ed est\u00e1 el Rey que te favorece. La pregunta admit\u00eda una larga espera, pero la gracia fue rapid\u00edsima: \u201cEn verdad te digo, hoy d\u00eda estar\u00e1s conmigo en el Para\u00edso\u201d, porque hoy d\u00eda escuchaste mi voz y no endureciste tu coraz\u00f3n. Estuve presto a condenar a Ad\u00e1n, estoy presto a darte mi favor\u2026 Para ti, que hoy obedeciste a la fe, hoy la salvaci\u00f3n es tu heredad\u2026 \u00a1Oh gracia inmensa e inexplicable: Abraham, el creyente por excelencia no hab\u00eda entrado todav\u00eda, y el ladr\u00f3n entra, el hombre de la hora und\u00e9cima\u2026 No presto atenci\u00f3n a la obra sino que me content\u00e9 con acoger la fe (XIII, 31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cirilo, el buen ladr\u00f3n se vuelve, pues, un ejemplo elocuente de la doctrina paulina de la justificaci\u00f3n por la fe, operante bajo el imperio de la caridad (ver Ga 3, 9; 5, 6). Interpretaci\u00f3n aceptable si no se olvida que Lucas, narrador del incidente relativo al buen ladr\u00f3n, era un disc\u00edpulo de Pablo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contemplaci\u00f3n creyente de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas hace de Cirilo un ap\u00f3stol del signo de la Cruz, al menos en dos oportunidades: \u201cNo nos ruboricemos de la Cruz de Cristo, aun si otro la esconda, tu m\u00e1rcala visiblemente sobre tu frente con el fin de que los demonios, a la vista de este signo real, huyan lejos, aterrorizados. Traza este signo al momento de comer y de beber, de levantarte, de caminar, en fin, en toda acci\u00f3n. Porque quien fue crucificado aqu\u00ed est\u00e1 en los cielos\u2026 Cuando los demonios ven la cruz, recuerdan al Crucificado. Temen a  Aqu\u00e9l que aplast\u00f3 las cabezas del drag\u00f3n\u201d (IV, 14; XIII, 36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Cirilo, la explicaci\u00f3n del S\u00edmbolo se convierte en pedagog\u00eda con miras a un crecimiento en la fe, como en la caridad hacia el Se\u00f1or crucificado y sus amigos en humanidad, frente a los cuales hace falta dar testimonio para atraerlos a la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El catequista de Jerusal\u00e9n suscita en sus oyentes el deseo de ser crucificados con Cristo: \u201cJes\u00fas fue crucificado por ti a pesar de su inocencia, \u00bfno ser\u00e1s crucificado por Aqu\u00e9l que fue crucificado por ti? No concedes un favor, pagas tu deuda a Aqu\u00e9l que fue crucificado por ti sobre el G\u00f3lgota\u201d (XIII, 23). Cirilo menciona, adem\u00e1s, la sepultura de Jes\u00fas y su descenso a los infiernos (IV, 11: XIII, 35)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La glorificaci\u00f3n de Cristo: Resurrecci\u00f3n, Ascensi\u00f3n, sentado a la derecha del Padre, segunda venida como Juez de vivos y muertos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo pasa revista a todos estos art\u00edculos del S\u00edmbolo. Enumera largamente los testigos de la Resurrecci\u00f3n: en la catequesis XIV, nuestro catequista hace desfilar delante de nosotros a los Doce, los quinientos,  Santiago, Pablo, las santas Mujeres, los lienzos, los soldados; pero no distingue, al parecer, entre los testigos oficiales que son los ap\u00f3stoles y los simples testigos de hecho, como las mujeres; el lector (y el oyentes de anta\u00f1o) presienten oscuramente que Cirilo mira a los testigos particulares en el seno del testimonio de la Iglesia universal que encarna y continua. En suma, fue a trav\u00e9s de la Iglesia, que Cirilo, como Agust\u00edn, recibi\u00f3 el Evangelio de Cristo y contin\u00faa su adhesi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su manera de comprender a Cristo sentado a la derecha del padre merece una mayor atenci\u00f3n por parte nuestra atenci\u00f3n \u201cno suframos a aquellos que afirman err\u00f3neamente que el Hijo comenz\u00f3 a sentarse a la derecha del Padre s\u00f3lo despu\u00e9s de la Cruz, la Resurrecci\u00f3n y la Ascensi\u00f3n. No es, en efecto, como consecuencia de un progreso, sino desde que existe \u2013 porque es desde siempre engendrado \u2013 que se sienta tambi\u00e9n con su Padre\u2026 No entr\u00f3 en posesi\u00f3n de esta dignidad del trono como consecuencia de su venida en la carne, sino antes de todos los siglos [2], \u00c9l el Hijo \u00fanico, engendrado de Dios, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que desde siempre posee el trono a la derecha del Padre\u201d (XIV, 27-30)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin impugnar la verdad fundamental de esta afirmaci\u00f3n, queda claro que constituye una explicaci\u00f3n post-arriana. Sin Arrio, Cirilo, sin duda, no habr\u00eda tenido la ocasi\u00f3n de afirmar claramente que el Hijo eterno, en tanto que engendrado eternamente por el Padre, esta ya anteriormente a la creaci\u00f3n, sentado a la derecha del Padre, en una beatitud infinita, gobernando el mundo con \u00c9l en la ocupaci\u00f3n-posesi\u00f3n del mismo y \u00fanico [3] trono y de la misma y \u00fanica naturaleza divina. Cirilo nos dice as\u00ed que cree que el Hijo es, con el Padre, el Todopoderoso y Todoteniente que cre\u00f3 y gobierna el cielo y la tierra. Relee el art\u00edculo segundo del Credo a la luz del art\u00edculo primero. Se comprender\u00e1 mejor, bajo este \u00e1ngulo, que el Hijo sea llamado al principio de este segundo art\u00edculo: \u201cNuestro Se\u00f1or\u201d y que, Creador de los vivos y los muertos como Hijo eterno, sea proclamado el Juez de cada uno de ellos en tanto que Dios y en tanto que hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la sorprendente decimoquinta catequesis, Cirilo desarrolla, a la luz de Pablo, una teolog\u00eda del \u00ednterin\u201d, es decir de los signos anunciadores de la segunda venida de Cristo: impostores, guerras, enfriamiento de la caridad (visible especialmente en los conflictos entre obispos), evangelizaci\u00f3n universal, extensa apostas\u00eda, reino del Anticristo, expresada en t\u00e9rminos sobre todo negativos en la decimoquinta catequesis, se encontrar\u00e1 completa de manera m\u00e1s positiva en el tercer art\u00edculo, sobre el Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cirilo, oponi\u00e9ndose sin nombrarlo, a Marcelo de Ancira (Ankara), el juicio pronunciado por Cristo vencedor, lejos de estar seguido por una disoluci\u00f3n moralista del Hijo en una divinidad unipersonal, ser\u00e1, por el contrario, el principio de su reino eterno: poco despu\u00e9s de la catequesis de Cirilo, el concilio local de Jerusal\u00e9n, en 350, integrar\u00e1 en el Credo de esta Iglesia esas palabras lucanas que la Iglesia universal conservar\u00e1 definitivamente: \u201cy su reino no tendr\u00e1 fin\u201d (Lc. 1,33). Cirilo es aqu\u00ed vehemente: \u201c\u00bfEntonces, imp\u00edos, ustedes las criaturas de Cristo permanecer\u00e1n, mientras Cristo, por quien existen, lo mismo que todas las cosas, morir\u00e1? Esta palabra es una blasfemia\u201d, exclama Cirilo (XV, 30).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comentario de Cirilo del segundo art\u00edculo termina as\u00ed, en la proclamaci\u00f3n de la eternidad de Cristo-Hijo, sin comienzo ni fin: su reino no termina puesto que no ha comenzado, es eterno (XV, 32).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 385, Gregorio de Niza, en su gran Discurso catequ\u00e9tico, a menudo m\u00e1s filos\u00f3fico que b\u00edblico, reunir\u00e1 estas afirmaciones de Cirilo sobre la plena y eterna divinidad de Cristo: el nacimiento y la muerte de Cristo que significan el comienzo y el fin de su vida terrestre, sin disminuir en nada su persona eterna de Hijo \u00fanico (XIII,4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n segunda<br \/>\nTeodoro de Mopsuestia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus Homil\u00edas catequ\u00e9ticas, entre 381 y 392, el obispo Teodoro de Mopsuestia, cuya vocaci\u00f3n sacerdotal [4] parece haber sido salvada por Juan Cris\u00f3stomo, nos dej\u00f3 comentarios met\u00f3dicos del S\u00edmbolo de Nicea. Retomemos aqu\u00ed lo que concierne al art\u00edculo segundo, a partir de la tercera homil\u00eda [5].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCreo en un solo Se\u00f1or, Jesucristo\u201d. El texto, subraya el obispo, quiere ense\u00f1arnos a la vez, al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo\u2026 En otras palabras, nos hace conocer a Dios el Verbo, Hijo verdadero, connatural a su Padre, que con derecho llama Se\u00f1or, para hacernos comprender que es de la naturaleza divina de Dios Padre. El Padre, en efecto, no es llamado un solo Dios, como si el Hijo no fuese Dios, ni el Hijo es llamado Se\u00f1or \u00fanico\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel que dice: \u201c\u00fanico es Dios\u201d indica tambi\u00e9n que el Se\u00f1or es \u00fanico\u2026 para distinguir las hip\u00f3stasis. De cada una de ellas afirma que es \u00fanica, con el fin de que las dos hip\u00f3stasis sean conocidas como siendo una sola naturaleza divina y esta es en verdad Se\u00f1or y Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un solo Se\u00f1or Jesucristo: \u201ces el nombre mismo del hombre del que Dios se revisti\u00f3, seg\u00fan la palabra del \u00c1ngel: ser\u00e1 llamado con el nombre Jes\u00fas\u201d (Lc. 1,31). Pero agregaron Cristo con el fin de dar a conocer al Esp\u00edritu santo: Jes\u00fas Nazareno, que Dios ungi\u00f3 con el Esp\u00edritu Santo y con su fuerza\u201d (Hch. 10,38).\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin ser muy severos por la expresi\u00f3n \u201cse revisti\u00f3\u201d, que se inclinaba hacia el nestorianismo, que se reprochar\u00e1 m\u00e1s tarde a Teodoro [6], subrayaremos sobre todo la intenci\u00f3n del obispo: confesar las dos naturalezas, divina y humana, presentes en el \u00fanico Se\u00f1or Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teodoro subraya, seguidamente \u201cque no es una sola naturaleza que ellos  [los Padres de Nicea] llaman \u00danico y Primog\u00e9nito de todas las criaturas, ya que no se puede decir estas dos cosas de una sola naturaleza. Hay, en efecto, mucha diferencia entre un Hijo \u00fanico y un primog\u00e9nito; porque primog\u00e9nito se dice de hermanos numerosos, pero \u00fanico es aquel que no tiene hermanos\u2026 el Hijo \u00fanico [es] aqu\u00e9l que s\u00f3lo es por generaci\u00f3n del Padre y es s\u00f3lo Hijo y siempre existe con su Padre y es conocido con \u00c9l, porque en verdad es \u00c9l el Hijo nacido del Padre\u2026 Es llamado \u201cprimog\u00e9nito\u201d de todas las criaturas\u201d porque \u00e9l mismo en primer lugar fue renovado (resurrecci\u00f3n de entre los muertos) y enseguida renov\u00f3 a las criaturas\u201d (hom. III, 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c[Los Padres de Nicea] dijeron con todo derecho \u201c\u00fanico\u201d y a continuaci\u00f3n \u201cprimog\u00e9nito\u201d porque conven\u00eda que primero nos indicaran que es Aqu\u00e9l que naci\u00f3 en la forma de Dios y por su misericordia asumi\u00f3 nuestra naturaleza y que enseguida nos hablaran de la forma de esclavo asumida para nuestra salvaci\u00f3n (hom. III, 10). Nacido de Dios, no fue hecho. Es de la naturaleza de Dios y no es \u201cobra\u201d. Luego, Teodoro subraya e motivo de la Encarnaci\u00f3n: por causa de nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n, dicen los Padres (de Nicea): no fue s\u00f3lo por causa de los hombres, sino es el fin de su venida lo que nos ense\u00f1a: vino para salvar a los hombres, con el fin de que aquellos que estaban perdidos y entregados al mal, por una gracia y una misericordia inefables, los vivificaba y liberaba del mal. He aqu\u00ed por qu\u00e9 descendi\u00f3 del cielo\u201d (hom.V,3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDescendit: no fue desplaz\u00e1ndose de un lugar a otro. Porque no nos hace falta pensar que la naturaleza divina, que est\u00e1 en todo lugar, se deslace de un lugar a otro, porque no es posible que la naturaleza divina, siendo incorp\u00f3rea, est\u00e9 encerrada en un lugar y que es imposible que se desplace de un lugar a otro lo que est\u00e1 en todo lugar\u2026\u201d Citando Jn. 1,10-11, Teodoro agrega; lo que llama descenso de Dios es la condescendencia de Dio: elevado por encima de todos, condescendi\u00f3 para salvarlos de la tribulaci\u00f3n\u201d (hom. V, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teodoro \u2013 contra el apolinarismo \u2013 ve en  asunci\u00f3n por el Hijo de un alma humana, un aspecto esencial del car\u00e1cter salv\u00edfico del misterio de la Encarnaci\u00f3n: No fue [s\u00f3lo] un cuerpo que [el hijo] deb\u00eda asumir, sino tambi\u00e9n un alma inmortal\u201d (hom. V, 10)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este sentido que Teodoro habla de la sunci\u00f3n, por el Verbo, de un hombre perfecto, es decir provisto de un alma racional. El obispo de Mopsuestia cree que el Verbo \u201casumi\u00f3 todo el hombre para nuestra salvaci\u00f3n y por el oper\u00f3 la salvaci\u00f3n para nuestra vida\u201d (hm. V, 19).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaquemos de pasada que la Iglesia, condenando, despu\u00e9s de su muerte algunos pensamientos atribuidos a Teodoro, no expres\u00f3 ning\u00fan juicio negativo sobre sus homil\u00edas catequ\u00edsticas (consideradas en su conjunto) y est\u00e1 permitido pensar, con el cardenal A. Grillmeir, que las formulaciones de Teodoro prepararon las del Concilio de Calcedonia sobre la uni\u00f3n perfecta de las dos naturalezas de Cristo en su \u00fanica persona [7].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n tercera<br \/>\nCirilo de Alejandr\u00eda (414-423)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus Cartas festales \u2013 escritas cada a\u00f1o con ocasi\u00f3n de la fiesta de Pascua \u2013 Cirilo manifiesta, por su manera de comentar las grandes verdades de la fe, algunas convergencias sorprendentes con Teodoro de Mopsuestia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en la octava carta vestal, en 420, Cirilo dice: \u201cCristo es id\u00e9nticamente mon\u00f3geno y primog\u00e9nito entre una multitud de hermanos en tanto que hombre, y, de otro lado Mon\u00f3geno en tanto que Verbo nacido de Dios Padre\u201d (6). Aqu\u00ed, Cirilo, como Teodoro, depende de Or\u00edgenes (In Jo. 11,50; SC 385, 139).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como los otros Padres, Cirilo subraya fuertemente, en el contexto del relato \u201ctipol\u00f3gico\u201d, sobre Abraham e Isaac, que \u201cno es el poder humano ni el orgullo de aquellos que le eran hostiles que condujeron a Nuestro se\u00f1or Jesucristo a la Cruz sino la voluntad del Padre, por as\u00ed decirlo, la que permiti\u00f3, seg\u00fan la econom\u00eda, que sufriese la muerte por todos. He aqu\u00ed lo que significa de manera simb\u00f3lica el hijo conducido al sacrificio por su padre\u201d (carta V\u00aa, 417, 7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo concluye magn\u00edficamente la decimoprima carta vestal, en 423, por una presentaci\u00f3n resumida de la fe cristol\u00f3gica de la Iglesia que conviene citar aqu\u00ed largamente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creador de todas las cosas visibles e invisibles, Dios Padre es tambi\u00e9n, por querer, Padre [8]. Es en este sentido que decimos que todo viene de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero de Aqu\u00e9l que engendra personalmente no es el Creador sino el Padre por naturaleza. Porque engendr\u00f3 verdaderamente no por emanaci\u00f3n, cortadura o pasi\u00f3n, como justamente, seguramente, se puede constatar en lo que nos concierne: en efecto, si un cuerpo proviene de un cuerpo, es que ha habido un fraccionamiento; no, Dios no ha engendrado de esta manera porque no es corporal y no est\u00e1 en un lugar, no tiene forma o l\u00edmites, sino una manera que escapa a la comprensi\u00f3n y al discurso porque es Dios. Porque no se podr\u00eda admitir que la naturaleza que supera todas las cosas est\u00e9 afectada por nuestras pasiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Padre, pues, engendr\u00f3 de s\u00ed mismo al Hijo, luz nacida de la Luz huella y radiaci\u00f3n de su propia hip\u00f3stasis, como est\u00e1 escrito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, est\u00e1bamos en la peor de las situaciones: la muerte reinaba, el drag\u00f3n malo y rebelde ejerc\u00eda su imperio sobre la tierra, el pecado era m\u00e1s fuerte; se hizo hombre para sustraernos de todos los males que han sido numerados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, esto se convirti\u00f3 en verdad y habiendo tomado carne de una mujer, es decir de la Santa Virgen Mar\u00eda, conforme a las Escrituras, \u201cFue visto sobre la tierra y vivi\u00f3 entre los hombres\u201d (Baruch 3, 38). Lo que se ve\u00eda era un hombre seg\u00fan la naturaleza de la carne y verdaderamente perfecto respecto de la humanidad. Pero era Dios con mayor verdad [9].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por este motivo, si nuestro pensamiento es ortodoxo, afirmamos que no hay dos hijos, ni mucho menos dos cristos o se\u00f1ores, sino un solo Hijo y Se\u00f1or, tanto  antes de la Encarnaci\u00f3n como cuando tuvo la envoltura de la Carne [10].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026El Se\u00f1or brill\u00f3 verdaderamente sobre nosotros que march\u00e1bamos en la noche de las tinieblas; iluminando por medio de palabras que conduc\u00edan el coraz\u00f3n de sus oyentes  a la piedad, alentaba vivamente a lanzarse sobre Dios, mostrando, por otro lado, por medio de sus prodigios que sobrepasan la raz\u00f3n, que era Dios por naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026\u00c9l, siendo la vida por naturaleza, acept\u00f3 que su carne sufriese la muerte, en raz\u00f3n de la econom\u00eda a causa de nosotros, para ser el Se\u00f1or de muertos y vivos (Rm. 14,9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descendi\u00f3 en el Hades, anunci\u00f3 la buena nueva a los esp\u00edritus que estaban ah\u00ed, abri\u00f3 a los de abajo las puertas que estaban siempre cerradas, vaci\u00f3 el antro insaciable de la muerte y resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, y subi\u00f3 al Padre, con la carne que hab\u00eda asumido como primicias de nuestra naturaleza, Primog\u00e9nito, nacido de entre los muertos, con el fin de tener, en todo, el primer rango (Col 1,18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vendr\u00e1 nuevamente por nosotros, desde el cielo, como juez, para retribuir a cada uno seg\u00fan sus obras, porque juzgar\u00e1 la tierra con justicia (Sal. 95,13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta profesi\u00f3n de fe, Cirilo de Alejandr\u00eda prefigura su pr\u00f3ximo combate contra Nestorio insistiendo sobre la unidad de Cristo y rechazando expl\u00edcitamente toda dualidad no unificada en \u00e9l y afirma tajantemente su \u201cintuici\u00f3n fundamental\u201d [11]: la trascendencia de la naturaleza divina de Cristo sobre la naturaleza humana: no est\u00e1n en pie de igualdad, ya que aquella cre\u00f3 a \u00e9sta a partir de la nada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comentando con muchos Padres el art\u00edculo segundo del S\u00edmbolo, argumentando sobre el Hijo, hemos podido constatar que los padres estuvieron condicionados por la necesidad de luchar contra las herej\u00edas, es decir contra las falsas interpretaciones del misterio del Hijo encarnado en su doble relaci\u00f3n con el Padre y con el mundo. En los griegos, los comentarios subrayan sobre todo la igualdad del hijo con el Padre. La vida terrestre del Hijo \u2013 como tambi\u00e9n en los latinos \u2013 est\u00e1 resumida en su nacimiento y su muerte glorificada de futuro Resucitado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Latinos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n primera<br \/>\nSan Agust\u00edn\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontramos en Agust\u00edn dos tipos muy diferentes de comentarios del S\u00edmbolo: las explicaciones homil\u00e9ticas y lit\u00fargicas de una parte, las presentaciones doctrinales y teol\u00f3gicas por otra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras se sit\u00faan en el contexto de la Semana Santa. Est\u00e1n dirigidas al pueblo, especialmente a los catec\u00famenos que se preparan al bautismo. Agrupamos aqu\u00ed los textos en el orden del S\u00edmbolo mismo m\u00e1s que en el de los sermones\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concepci\u00f3n y nacimiento de Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el serm\u00f3n 214, Agust\u00edn profundiza la afirmaci\u00f3n: \u201cEl Hijo naci\u00f3 del Esp\u00edritu Santo y de la Virgen Mar\u00eda\u201d. Escuch\u00e9mosle: \u201cDecimos que naci\u00f3 del Esp\u00edritu y de la Virgen Mar\u00eda porque, cuando la Virgen santa pregunt\u00f3 al \u00c1ngel: \u201c\u00bfy esto c\u00f3mo puede ser?\u201d, el \u00c1ngel le respondi\u00f3: El Esp\u00edritu santo vendr\u00e1 y la fuerza del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por eso el Santo que nacer\u00e1 de ti ser\u00e1 llamado hijo del Esp\u00edritu Santo\u2026 Debido a esta concepci\u00f3n santa, en el seno de la Virgen, realizada por consecuencia del fuego de la concupiscencia de la carne, sino en funci\u00f3n del fervor de la caridad creyente, se dice Cristo nacido del Esp\u00edritu Santo y de la Virgen Mar\u00eda, de tal suerte que la naturaleza humana es relativa a aquella que concibe y engendra, la naturaleza divina al Esp\u00edritu Santificador: \u201cSanto\u201d viene de la Virgen Mar\u00eda; lo mismo que el Hijo de Dios es el Verbo hecho carne. En tanto que Verbo, es igual al Padre; en tanto que hombre, su Padre es m\u00e1s grande\u201d (214,6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que remarcar muchas cosas aqu\u00ed. Destaquemos, primeramente el cuidado con el cual Agust\u00edn, que -por otro lado sigue la tradici\u00f3n anterior&#8212; [12] quiere mostrar en el evangelio de Lucas el fundamento y el alcance de la afirmaci\u00f3n de la fe sobre la concepci\u00f3n virginal del Salvador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, subrayemos la sutil distinci\u00f3n entre el error rechazado (Cristo, hijo del Esp\u00edritu Santo) y la verdad profesada: Cristo nacido del Esp\u00edritu, es decir de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Volveremos sobre este punto presentando las  vistas de Agust\u00edn te\u00f3logo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro lugar, en el serm\u00f3n 215 [13], Agust\u00edn evoca tambi\u00e9n este nacimiento virginal de Cristo por el Esp\u00edritu para subrayar que las dos generaciones de Cristo y seg\u00fan la divinidad y seg\u00fan la humanidad son todas objetos de fe, que sobrepasan los alcances de la raz\u00f3n humana. Para Agust\u00edn, la fe prodigiosa de Mar\u00eda, luego de su di\u00e1logo con el \u00c1ngel, ilumina y estimula nuestra fe, m\u00e1s f\u00e1cil, en el misterio del doble nacimiento de Jes\u00fas: \u201cCreemos en Nuestro se\u00f1or Jesucristo, nacido de la Virgen Mar\u00eda por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, porque la misma bienaventurada Mar\u00eda concibi\u00f3 en la fe a aqu\u00e9l que ella engendr\u00f3 en la fe. En efecto, un \u00fanico modo de engendrar fue conocido por ella, no por experiencia personal, sino aprendido por ella por frecuentar a otras mujeres; es decir, el nacimiento de un ser humano a partir de un hombre y de una mujer; ella recibi\u00f3 la respuesta ang\u00e9lica: \u201cEl Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 a ti\u2026 El santo que nacer\u00e1 en ti ser\u00e1 llamado Hijo de Dios\u201d (Lc1, 34-35). Frente a estas palabras del \u00c1ngel, Mar\u00eda, llena de fe, concibi\u00f3 a Cristo en su esp\u00edritu antes de concebir en su vientre y respondi\u00f3 al \u00c1ngel: \u201cHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d (Lc. 1,38). Es decir: que el Hijo de Dios sea concebido sin simiente viril en una Virgen\u2026 Mar\u00eda crey\u00f3 y lo que crey\u00f3 aconteci\u00f3 en ella \u201cChristum prium mente quem ventre concipiens\u2026 credidit Maria et in ea quod credidit factum est\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn, como se ve, no se limit\u00f3 a enraizar la fe de la Iglesia concerniente al nacimiento de Cristo en el evangelio lucano; quiso subrayar m\u00e1s que el consentimiento de Mar\u00eda al misterio no s\u00f3lo hab\u00eda sido libre sino que adem\u00e1s hab\u00eda sido dado con plenitud de fe en la Palabra de Dios transmitida por el \u00c1ngel Gabriel. Considerando la participaci\u00f3n de Mar\u00eda, desde la Anunciaci\u00f3n, en la obra de salvaci\u00f3n, Agust\u00edn nos la muestra como una Virgen prudente, creyente y amante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Agust\u00edn, el art\u00edculo cristol\u00f3gico (Jes\u00fas nacido del Esp\u00edritu santo y de la Virgen Mar\u00eda) se vuelve mariol\u00f3gico y eclesial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Definiendo el nacimiento hist\u00f3rico de Cristo como un nacimiento espiritual (\u201cpor obra del Esp\u00edritu\u201d) y virginal (de Mar\u00eda virgen), el art\u00edculo del S\u00edmbolo se vuelve, para \u00e9l y para los Padres posteriores, el fundamento del nacimiento sacramental de Cristo por obra del Esp\u00edritu Santo y de la Iglesia virgen y tambi\u00e9n del nacimiento moral o m\u00edstico del alma creyente, siempre por obra del mismo Esp\u00edritu. Conservando toda su significaci\u00f3n cristol\u00f3gica, nuestro art\u00edculo \u2013 dice R. Cantalamesa (Credo in Spiritum Sanctus, I, 111) \u2013 cobra tambi\u00e9n un sentido mariol\u00f3gico y sobre todo especial. Como Jes\u00fas naci\u00f3 de una madre virgen por obra del Esp\u00edritu Santo, as\u00ed los cristianos \u201chan nacido de Dios y del coraz\u00f3n de la madre Iglesia por el Esp\u00edritu Santo\u201d (serm\u00f3n 359, 4). La virginidad de Mar\u00eda simboliza la apertura de la Iglesia a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasi\u00f3n, muerte y sepultura de Jes\u00fas crucificado\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus homil\u00edas pascuales, el obispo de Hipona nos ofrece tambi\u00e9n proposiciones sugestivas sobre esta parte central del segundo art\u00edculo del Credo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn nos muestra, primeramente, (serm\u00f3n 212) el presupuesto com\u00fan al conjunto de afirmaciones que integran el art\u00edculo segundo: la asunci\u00f3n por el Hijo de Dios de la \u201ccondici\u00f3n de esclavo\u201d (Flp. 2,7). Es decir de la naturaleza en su condici\u00f3n herida por el pecado [14].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor esta condici\u00f3n, el Invisible fue visto\u2026 en esta condici\u00f3n de esclavo, el Todopoderoso fue debilitado porque padeci\u00f3 bajo Poncio Pilato. Por esta condici\u00f3n de esclavo, el Inmortal muri\u00f3: porque fue crucificado y sepultado. En esta condici\u00f3n de  esclavo, el rey de los siglos resucit\u00f3 al tercer d\u00eda. En esta condici\u00f3n de esclavo, Aqu\u00e9l que es el brazo del Padre se sienta a la diestra del Padre. En esta condici\u00f3n de esclavo, vendr\u00e1 a juzgar a los vivos y a los muertos: en ella quiso  compartir [la  misma suerte de los] muertos, siendo la vida de los vivos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Agust\u00edn quiere subrayar, es que la debilidad, la Pasi\u00f3n, la muerte, la crucifixi\u00f3n, la sepultura de Cristo, luego su Resurrecci\u00f3n, su Ascensi\u00f3n, su entronizaci\u00f3n a la derecha del padre su regreso como Juez, conciernen a su naturaleza humana y la presuponen; y sin embargo, cada vez, es el Hijo de Dios, en su humanidad, que es crucificado, sufre, muere, sube al cielo y se sienta a la derecha del Padre y juzgar\u00e1 a los vivos y a los muertos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su tercer serm\u00f3n Guelferbytanus (ed. S. Poque, SC 116, 200-209) sobre la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or, Agust\u00edn aborda en profundidad una objeci\u00f3n frecuente en la \u00e9poca patr\u00edstica: los que nos lanzan como un insulto que honramos un Se\u00f1or crucificado\u2026 no comprenden en lo m\u00e1s m\u00ednimo lo que creemos y afirmamos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque nosotros no afirmamos que en Cristo muri\u00f3 lo que era Dios, sino lo que era hombre [quod Deus erat sed quod homo erat]. En efecto, cuando muere, no importa quien, en lo que es esencialmente hombre, es decir lo que los separa de la bestia, el hecho que tiene inteligencia, que discierne lo humano de lo divino, lo temporal de lo eterno, la falso de lo verdadero, es decir, su alma racional, esta alma no sufre la muerte como su cuerpo; sino cuando muere, permanece viva, lo abandona y sin embargo se dice un hombre est\u00e1 muerto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9 no se dir\u00eda, tambi\u00e9n: Dios muri\u00f3, sin que se entienda  que pueda morir lo que es Dios, sino la parte mortal que Dios hab\u00eda asumido por los mortales?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn efecto, cuando un hombre muere, el alma que est\u00e1 en su carne no muere; de la misma manera, cuando Cristo muri\u00f3, la divinidad que estaba en el hombre no muri\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u2026Dios, que es esp\u00edritu (Jn. 4,24) pudo unirse con una uni\u00f3n espiritual, no a un cuerpo sin esp\u00edritu, sino al hombre que pose\u00eda un esp\u00edritu.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, Agust\u00edn recurri\u00f3 a la imagen antropol\u00f3gica del misterio de la Encarnaci\u00f3n: la uni\u00f3n entre alma inmortal y el cuerpo mortal en el ser humano ayuda a comprender la unidad entre la persona divina del Verbo y su humanidad mortal: m\u00e1s precisamente, entre la naturaleza divina (quod Deus erat). Como el alma huma conserva su inmortalidad no muere cuando muere el cuerpo que animaba, as\u00ed la naturaleza divina conserva su eternidad y no muere cuando Jes\u00fas muere. La continuaci\u00f3n de nuestra exposici\u00f3n mostrar\u00e1 que Agust\u00edn no subray\u00f3 demasiado la persona del Verbo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el serm\u00f3n 213, pronunciado con ocasi\u00f3n de la \u201ctradici\u00f3n del S\u00edmbolo\u201d, fue introducido un matiz importante: \u201cel hombre fue crucificado, el hombre fue sepultado; en Dios no hubo cambio, a Dios no lo mataron, pero sin embargo muri\u00f3 en tanto que hombre [15]\u201d. En el lenguaje actual de la Iglesia (que desde \u00c9feso afirmaba claramente que Mar\u00eda, Madre de Dios, no es madre de la divinidad), dir\u00edamos: la divinidad no est\u00e1 muerte, no estaba crucificada, sino la persona divina del Hijo est\u00e1 muerto en su humanidad. La Iglesia no hab\u00eda aprobado expl\u00edcitamente, todav\u00eda, el adagio de los monjes escitas: \u201cuno solo de la Trinidad fue crucificado.\u201d Agust\u00edn parece experimentar cierta incomodidad delante de una admisi\u00f3n perfectamente coherente de \u201cla comunicaci\u00f3n de los idiomas\u201d y emplear  por turnos formulaciones contradictorias, diciendo tanto que Dios muri\u00f3, como que no muri\u00f3. Pero el pensamiento es suficientemente claro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incomodidad se explica, en parte, por el recurso a la imagen ambigua de la vestimenta para designar la humanidad del Hijo encarnado, en el mismo serm\u00f3n [16]: Si alguien escinde tu t\u00fanica sin lesionar tu carne, te injuria, pero no gritas una protesta respecto de tu vestido, al punto de decir: \u201chas escindido mi t\u00fanica\u201d, dice, m\u00e1s bien, me has rasgado\u201d.  Dices la verdad y sin embargo, el que te lesion\u00f3 nada tom\u00f3 de tu carne.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAs\u00ed, Cristo Se\u00f1or fue crucificado. Es el Se\u00f1or, y es \u00fanico para su Padre. Es nuestro Salvador, es el Se\u00f1or de gloria (1 Co 2, 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cY sin embargo fue crucificado, pero en la carne sola [sepultus in sola].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPorque su alma no estaba ah\u00ed donde estuvo sepultado y cuando lo fue. Yac\u00eda en la sepultura por su carne sola y sin embargo lo confiesas como Jesucristo nuestro Se\u00f1or, el Hijo \u00fanico\u2026\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSolo su carne esta en el suelo y \u00bft\u00fa dices, sin embargo: nuestro Se\u00f1or?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te digo con toda claridad: porque veo el vestido, adoro tambi\u00e9n a Aqu\u00e9l que est\u00e1 revestido [vestem intueor, vestitum adoro]. Esta carne fue su vestido. Tomando la forma de esclavo se revisti\u00f3 con un comportamiento de hombre (Flp. 2,6-7)\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Agust\u00edn quer\u00eda decir a sus oyentes se hace m\u00e1s claro en su respuesta a la pregunta 73 entre las 83 cuestiones que lo agitaron entre su conversi\u00f3n y su elevaci\u00f3n al episcopado: \u201cLa humanidad fue asumida de manera que fuese transformada para mejor y a recibir [del verbo] una formalidad inefablemente m\u00e1s perfecta y m\u00e1s \u00edntima  que el h\u00e1bito revestido por el hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, por el t\u00e9rmino habitus el Ap\u00f3stol destac\u00f3 suficientemente en qu\u00e9 sentido dijo \u201chabi\u00e9ndose vuelto semejante a los hombres (Flp. 2,6-7): no por una transformaci\u00f3n en hombre sino por lo que se manifestaba, habitu, cuando se revisti\u00f3 de la humanidad para, adjunt\u00e1ndosela y adapt\u00e1ndosela, asociarla a [su] inmortalidad y eternidad\u2026 El Verbo no fue alterado por la asunci\u00f3n de la humanidad de la misma manera que los miembros no se alteran cuando se les recubre con h\u00e1bitos. Sin embargo, esta asunci\u00f3n uni\u00f3 inefablemente lo que estaba unido a lo que lo asum\u00eda [17]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda resumir las limitaciones de la imagen del h\u00e1bito para significar la humanidad del Verbo, diciendo que un vestido no es una libertad; ahora bien es la libertad humana asumida por el Verbo divino la que opera el misterio de nuestro rescate, reparando los abusos pecaminosos de las libertades creadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sentido inverso, la ventaja de esta imagen es su fundamentaci\u00f3n en el texto griego de la ep\u00edstola a los Filipenses (2,7), como lo subraya san Agust\u00edn: \u201cel texto griego contiene sch\u00e9mati para el cual tenemos habitus en lat\u00edn.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, la imagen del vestido es m\u00e1s f\u00e1cilmente inteligible (siempre que est\u00e9n expuestos los contrasentidos) por los simples, que otras explicaciones que ponen en relieve la misteriosa relaci\u00f3n entre libertad divina y libertad humana en Dios hecho hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el serm\u00f3n 214 (\u00a77), Agust\u00edn insiste en la relaci\u00f3n entre la persona divina del Hijo y los diferentes misterios de su vida humana: tristeza de su alma (en el jard\u00edn de Getseman\u00ed) crucifixi\u00f3n, sepultura para subrayar en el Dios hecho hombre la unidad y la totalidad. \u201cComo Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es entero, el Hijo \u00fanico de Dios, Verbo y hombre, y, por decirlo m\u00e1s expresamente: Verbo, cuerpo y alma; a esta totalidad se remite la tristeza de su alma sola hasta la muerte, la crucifixi\u00f3n en su humanidad sola, la sepultura en su sola carne [ad totum refertur quod in sola anima tristis fuit\u2026 in solo homine crucifixus est\u2026 in sola carne sepultus]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn toma una imagen para hacerse comprender mejor: \u201cDecimos en efecto que el \u00fanico Hijo de Dios, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, fue sepultado. Como por ejemplo decimos que el Ap\u00f3stol Pedro yace hoy en una tumba, mientras que decimos que se regocija reposando en Cristo. Se trata del mismo ap\u00f3stol; no hay dos ap\u00f3stoles Pedro, sino uno solo. Es el mismo del que decimos que en su solo cuerpo yace en el sepulcro y que, en su solo esp\u00edritu, se regocija en Cristo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el extracto que acabamos de citar, constatamos que Agust\u00edn se aproxima al lenguaje que la Iglesia terminar\u00e1 por hacer suyo, asumiendo la f\u00f3rmula de los monjes escitas, evocada l\u00edneas arriba: \u201cuno solo de la Trinidad fue crucificado\u201d. Precisa mejor que los actos realizados por el Verbo encarnado en su naturaleza humana est\u00e1n infinitamente realizados por su persona divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluye leg\u00edtimamente; \u201cno tengas verg\u00fcenza de la ignominia de la Cruz, que por ti Dios mismo no dud\u00f3 en recibirla y di con el Ap\u00f3stol: \u201cque jam\u00e1s me glor\u00ede sino en la cruz de Nuestro se\u00f1or Jesucristo\u201d (Ga 6, 14) y el Ap\u00f3stol mismo te responde: \u201cno he querido saber nada entre ustedes sino Jesucristo crucificado\u201d (1 Co 2, 2)\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resurrecci\u00f3n del Hijo \u00fanico, su Ascensi\u00f3n, su entronizaci\u00f3n a la derecha del Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el serm\u00f3n 214 (\u00a78), Agust\u00edn presenta de esta manera la Resurrecci\u00f3n: \u201cEl tercer d\u00eda, \u00c9l resucit\u00f3 en una carne verdadera, que no deb\u00eda morir jam\u00e1s. Esto fue verificado por los disc\u00edpulos, con sus ojos y sus manos; una bondad tan grande nos los habr\u00eda enga\u00f1ado, ni extraviado tan grande verdad\u2026 Estuvo cuarenta d\u00edas con sus disc\u00edpulos, temeroso de que el gran misterio de su resurrecci\u00f3n, si se hubiese sustra\u00eddo a sus ojos inmediatamente, no fuese considerado una mistificaci\u00f3n [ludificatio].\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a una posible duda, Agust\u00edn reaccion\u00f3 en el serm\u00f3n 216 (\u00a76), en estos t\u00e9rminos: Cuando se te ha dicho, creo que Jes\u00fas naci\u00f3, sufri\u00f3, fue crucificado, muerto, sepultado, cre\u00edste m\u00e1s f\u00e1cilmente, como si se tratara de un hombre; ahora, porque se te dice, el tercer d\u00eda resucit\u00f3 de entre los muertos, \u00bfdudas, oh hombre? Considera a Dios, piensa en su omnipotencia y no dudes m\u00e1s. Entonces, \u00bfsi pudo, a ti que no exist\u00edas, hacerte a partir de la nada, \u00bfpor qu\u00e9 no pudo despertar de entre los muertos a su hombre (hominum suum [18]) que ya ten\u00eda hecho? Crean pues, mis hermanos\u2026 es esta fe la \u00fanica que distingue y separa a los cristianos de los otros hombres. Porque, y lo Paganos creen hoy, y los Jud\u00edos entonces vieron que Jes\u00fas muri\u00f3 y fue sepultado; pero que haya resucitado de los muertos el tercer d\u00eda ni el Pagano ni el Jud\u00edo lo admiten\u2026 Creamos pues, hermanos m\u00edos, y eso que creemos sucedido en Cristo, esperemos que nos suceda. En efecto, Dios que ha prometido, no enga\u00f1a nunca\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaquemos aqu\u00ed que el S\u00edmbolo romano antiguo \u2013 a diferencia del de Nicea \u2013 no dec\u00eda nada expl\u00edcito sobre la finalidad salv\u00edfica de la muerte de Cristo; es cierto, sin embargo, que en el serm\u00f3n 215 (4, sub fine), Agust\u00edn recuerda que el Se\u00f1or \u201cse hizo hombre para los servidores imp\u00edos y pecadores\u201d y agrega incluso un poco m\u00e1s lejos: Dios am\u00f3 de tal manera a los hombres pecadores que muri\u00f3 por amor a ellos\u201d. Agust\u00edn cita a Pablo: \u201cCristo muri\u00f3 por los imp\u00edos\u2026 Entonces, como \u00e9ramos pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros\u2026 Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo (Rm. 5,6.8.10; serm\u00f3n 215, 5)\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn sab\u00eda, pues, y cre\u00eda que la integralidad del misterio pascual \u2013 no s\u00f3lo la Resurrecci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la Pasi\u00f3n ofrecida como sacrificio \u2013 constitu\u00eda el objeto de la de distintiva de los cristianos, separ\u00e1ndolos del saber solamente hist\u00f3rico de los paganos y de los jud\u00edos a prop\u00f3sito de Jes\u00fas Crucificado. Los cristianos no s\u00f3lo saben con los paganos y los jud\u00edos, sino creen que hizo de su muerte un sacrificio de expiaci\u00f3n del pecado del mundo. Desde este punto de vista, la fe en la ofrenda sacrificial de Jes\u00fas sobre la Cruz a su padre a favor del mundo es todo, tanto como la certidumbre de su Resurrecci\u00f3n un elemento esencial de las convicciones cristianas. Incluso se podr\u00eda decir tambi\u00e9n: la muerte de Jes\u00fas, en tanto que implica un sufrimiento ofrecido por amor, es un objeto de fe cristiana m\u00e1s espec\u00edfica, tal vez, que la Resurrecci\u00f3n; incluso habr\u00eda que ayudar que es la muerte de Aquel que deb\u00eda resucitar, para aplicarnos los m\u00e9ritos de su Pasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de Agust\u00edn, como de los Padres en general, la fe en Cristo resucitado permite comprender mejor la primera parte del art\u00edculo segundo: el nacimiento virginal de Jes\u00fas. En el Serm\u00f3n 215, 4 el predicador de Hipona dec\u00eda: \u201cNaci\u00f3 en esta carne [de Mar\u00eda] con el fin de salir peque\u00f1ito a trav\u00e9s de las entra\u00f1as cerradas, carne en la cual, resucitado y grande, entrar\u00eda en las puertas del infierno\u201d [per clausa viscera parvu exiret\u2026 resuscitatus per clausa ostia magnus intraret]\u201d. El car\u00e1cter sobrenatural y milagroso del mundo de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, entrando en el Cen\u00e1culo cuyas puertas estaban cerradas, hac\u00eda inteligible el car\u00e1cter milagroso del mundo de su nacimiento, saliendo del seno cerrado de su madre sin violar su virginidad [19].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno no puede \u2013sea dicho de paso- no quedar sorprendido por la virtuosidad con la que los Padres en general, Agust\u00edn en particular, subrayan las conexiones internas entre los diferentes art\u00edculos del s\u00edmbolo de los ap\u00f3stoles e incluso entre los diferentes elementos del mismo art\u00edculo. Entre la omnipotencia creadora del Hijo \u2013 id\u00e9ntica a la de su Padre- y su nacimiento virginal por una parte, su Resurrecci\u00f3n corporal por otra, entre estas dos \u00faltimas, finalmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su serm\u00f3n 214 (\u00a78), Agust\u00edn nos revela el sentido de la entronizaci\u00f3n a la derecha del Padre. Simboliza para \u00e9l la habitaci\u00f3n en la alturas inefables en la que \u00e9l dijo dominar (habitatio in excelsa et ineffabili beatitudine). La derecha de Dios nos indica (en el lenguaje b\u00edblico) una indecible elevaci\u00f3n de honor y de felicidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sensible a las transiciones, Agust\u00edn nos sugiere (serm\u00f3n 215, 7) que la fe en esta beatitud del Resucitado-Subido al cielo debe prepararnos a esperar su regreso como Juez: \u201cpresta atenci\u00f3n, teme que Aqu\u00e9l, en cuya Resurrecci\u00f3n no quieres creer, venga como juez y tengas que resentirlo [vide nequem non vis credere, sentias vindicantem]. Aquel que no cree ya est\u00e1 juzgado (Jn. 3,18). Porque Aqu\u00e9l que domina ahora a la derecha del Padre, como abogado por nosotros, debe venir de all\u00ed para juzgar a los vivos y a los muertos. Creamos, pues, con el fin de pertenecer al Se\u00f1or, sea durante la vid, sea a la hora de la muerte.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pensamiento magn\u00edficamente desarrollado en otra homil\u00eda para la \u201ctradici\u00f3n del S\u00edmbolo\u201d (213, 5.5): \u201cConfesemos al Salvador para no temer al Juez; aquel que cree ahora en \u00e9l cumple los preceptos, y el alma no temer\u00e1 su venida para juzgar a los vivos y a los muertos; no s\u00f3lo no la temer\u00e1, sino desear\u00e1 su venida; \u00bfqu\u00e9 puede hacernos m\u00e1s dichosos que la venida de Aqu\u00e9l que deseamos; que la venida de Aqu\u00e9l que amamos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPero temamos porque ser\u00e1 nuestro juez. Aqu\u00e9l que ahora es nuestro abogado \u2013 ser\u00e1 entonces \u2013 nuestro juez. Si ten\u00edas una causa que defender delante de alg\u00fan juez, y llevabas un abogado, eras  apoyado por este abogado que te defender\u00eda tu causa con todo su poder; y si no la llevaba a t\u00e9rmino, y tomabas conocimiento que este mismo abogado vendr\u00eda como juez, \u00a1c\u00f3mo te alegrar\u00edas de que tu juez podr\u00eda ser aquel, que poco antes, era tu abogado! Y ahora esa misma ruega por nosotros. Le tenemos por abogado y \u00bfle temeremos como juez? Porque lo enviamos sin inquietud delante de nosotros, pongamos nuestra esperanza en \u00c9l, nuestro juicio futuro\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo este par\u00e1grafo, Agust\u00edn lee el fin del segundo art\u00edculo del Credo a luz de la primera carta (expl\u00edcitamente citada) de san Juan (1 Jn. 1,8 &#8211; 2,2): \u201csi alguien tiene un pecado, tenemos como abogado delante del Padre a Jesucristo, el justo.\u201d Sintetiza dos im\u00e1genes jur\u00eddicas (distintas pero complementarias) de la misi\u00f3n de Cristo: Para los sin\u00f3pticos y para Pablo, Jes\u00fas volver\u00e1 como Juez, para San Juan esta proposici\u00f3n se complementa mediante la presentaci\u00f3n de Cristo como Abogado, misi\u00f3n actual que prepara su visi\u00f3n futura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed como Agust\u00edn comentaba el Credo romano para el pueblo africano. Agreguemos ahora las perspectivas que desarroll\u00f3 delante de los intelectuales luego del concilio de Hipona, e 393 y en el manual sobre la fe, la esperanza y la caridad, mucho tiempo despu\u00e9s, hacia 420, a prop\u00f3sito de este mismo art\u00edculo segundo del Credo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su discurso de 393, Agust\u00edn exalta la humildad de Cristo \u201cmodelo para nuestra vida, v\u00eda segura para llegar a Dios. No pod\u00edamos, en efecto regresar a \u00c9l sino por la humildad, desde que ca\u00edmos por orgullo (Gn. 3,5). N, Nuestro Salvador se dign\u00f3 dar ejemplo de esta humildad, \u00c9l que se \u201canonad\u00f3 tomando la forma de esclavo\u201d (Flp. 2,6-7)\u2026 \u00c9l, en tanto que hijo \u00fanico no tuvo hermanos, pero en tanto que primer nacido quiso de buen grado dar el nombre de hermanos (He 2,11) a los que, seguidamente y mediante su prioridad (Col 1, 18), renacen en la gracia de Dios que los adopta como sus hijos (Ga 3,5). As\u00ed, el hijo natural de Dios, nacido de la sustancia paterna, es \u00fanica; \u00c9l es lo que es el Padre, Dios [salido] de Dios, Luz [salida] de la Luz. En cuanto a nosotros, no somos la luz por naturaleza; somos iluminados por esta luz [del Verbo], con el fin de poder brillar por la sabidur\u00eda\u201d (De fide et s\u00edmbolo IV,6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontramos ac\u00e1, bajo la pluma de Agust\u00edn, las distinciones y nexos ya observados en Or\u00edgenes, Cirilo de Jerusal\u00e9n y Cirilo de Alejandr\u00eda. Agust\u00edn tambi\u00e9n puso lo suyo: la insistencia sobre la humildad, Cristo y el cristianismo; una humildad que condiciona la orientaci\u00f3n hacia la salvaci\u00f3n eterna. Al tiempo de decir \u2013 y encontraremos este aspecto poco despu\u00e9s \u2013 que el art\u00edculo segundo est\u00e1 orientado por Agust\u00edn (y por los Padres en general) hacia su consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica esbozada en el art\u00edculo tercero, con el don del Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn tratar\u00e1 de profundizar, un cuarto de siglo m\u00e1s tarde, la naturaleza de esta humildad del salvador, en su manual: \u201cEl g\u00e9nero humano estaba afectado por una justa condenaci\u00f3n, todos eran hijos de la c\u00f3lera (ver Ep 2, 3): \u201c\u00e9ramos, por naturaleza, hijos de la c\u00f3lera como los otros. Todos los hombres estaban condenados a esta c\u00f3lera por el pecado original de una manera tanto m\u00e1s grave y m\u00e1s funesta, pecados a los que hab\u00edan agregado otros m\u00e1s pesados y numerosos; le hac\u00eda falta un mediador; es decir un reconciliador que apaciguara esta c\u00f3lera mediante la ofrenda del sacrificio \u00fanico, frente al cual todos los sacrificios de la Ley y los Profetas eran sombras\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La humildad del Verbo encarnado, que culmina (ver Flp. 2,6-10) en su obediencia hasta la muerte de la Cruz, es, pues, vista por San Agust\u00edn como un elemento esencial de su sacrificio de reconciliador y mediador. Prosigue diciendo:\u201d Si  aun cuando \u00e9ramos enemigos, nos reconciliamos con Dios por la muerte de su hijo, con mayor raz\u00f3n, una vez reconciliados en su Sangre, seremos salvados de su c\u00f3lera por \u00c9l (Rm. 5,9-10). \u201cCuando, por otro lado, Dios monta en c\u00f3lera, no se trata de una perturbaci\u00f3n tal que agite el coraz\u00f3n de un hombre irritado: en virtud de una met\u00e1fora orientada a las pasiones humanas, damos el nombre de c\u00f3lera a su justicia vindicativa\u201d (X, 33)[20].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrayando que el Cristo es a la vez el Dios reconciliador y el Mediador, el Sacerdote hombre que opera la reconciliaci\u00f3n mediante su sacrificio, Agust\u00edn se preocupa mucho de no causar perjuicio a la unidad de Cristo: Hay un solo Hijo de Dios, no hay dos Hijos de Dios, Dios y el hombre, pero un solo hijo de Dios, Dios y el hombre, Dios sin comienzo, hombre desde su comienzo determinado, Nuestro se\u00f1or Jesucristo\u201d (X,35)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n segunda: Rufino de Aquilea\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el a\u00f1o 400, este antiguo compa\u00f1ero (en Egipto) de D\u00eddimo el Ciego y (en Jerusal\u00e9n) de Jer\u00f3nimo compuso un comentario del S\u00edmbolo, en parte tributario del de Cirilo de Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su Credo deriva a su vez de la formula romana y del Credo oriental comentada por Cirilo de Jerusal\u00e9n [21]. Retendremos los comentarios m\u00e1s significativos referidos al art\u00edculo segundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rufino no ignora que, a los ojos del paganismo y especialmente de los gn\u00f3sticos es indigno de Dios tener contacto con la carne humana. Bajo la influencia de Agust\u00edn, responde: \u00bfreprochar\u00e1s a un salvador por haberse ensuciado retirando del barro a un ni\u00f1o que agonizaba? Por lo dem\u00e1s, Dios no se ensucia, no m\u00e1s que el sol iluminando las basuras o el fuego consumi\u00e9ndolas [22]. O, entonces habr\u00eda que decir que \u201cDios se ensuci\u00f3 creando al mundo [23]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas reflexiones de Rufino no parecen deberle nada a Cirilo de Jerusal\u00e9n. Hemos evocado, l\u00edneas arriba, las respuestas de Cirilo a las objeciones contra la Encarnaci\u00f3n virginal del Hijo de Dios. Cosa sorprendente, \u00e9ste no hac\u00eda ninguna alusi\u00f3n (salvo error de mi parte) a la pretendida inconveniencia de una asunci\u00f3n de la carne humana por el Creador; sus dificultades eran sobretodo relativas a la concepci\u00f3n virginal. Problem\u00e1tica diferente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia radica, sin duda, en parte, en el hecho que Cirilo era sobre todo sensible \u2013 en el contexto del lugar en que hablaba, Jerusal\u00e9n \u2013 a las objeciones de los jud\u00edos, mientras que Rufino, siguiendo a Agust\u00edn, estaba m\u00e1s inclinado a considerar las dificultades opuestas por los maniqueos. Destaquemos, de pasada, a prop\u00f3sito de la Encarnaci\u00f3n en el seno virginal de Mar\u00eda, tan claramente afirmada tanto por el S\u00edmbolo romano como por el de Nicea, un hecho importante: si la maternidad divina de Mar\u00eda se encontraba impl\u00edcitamente proclamada, ninguno de los dos s\u00edmbolos lo confesaba expl\u00edcitamente. As\u00ed se hizo posible el nestorianismo (Vicente de L\u00e9rins, en su Commonitorium, cap. XV, ver cap\u00edtulo XIII) precisaba, en 434, poco despu\u00e9s de \u00c9feso, en el sentido del art\u00edculo segundo del Credo: \u201cdebemos proclamar a Mar\u00eda la Theotokos, la Madre de Dios, no en el sentido en que lo emplea una herej\u00eda imp\u00eda que sostiene que no es un simple t\u00edtulo, porque engendr\u00f3 un hombre que despu\u00e9s se convirti\u00f3 en Dios, de la misma manera que decimos la madre de un sacerdote o la madre de un obispo o la madre de un obispo; ahora bien, esas mujeres no trajeron al mundo m\u00e1s que hombres que despu\u00e9s se convirtieron sacerdotes u obispos. No, no es as\u00ed como Santa Mar\u00eda es Madre de Dios. Sino como ya lo dije, porque en su seno sagrado se realiz\u00f3 este misterio sacrosanto, y que en raz\u00f3n de esta unidad particular y \u00fanica de persona el Verbo es carne en la carne y el hombre es Dios en Dios\u201d (RJ 2171).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, si Rufino no sinti\u00f3 la necesidad de dejarnos un comentario sobre la maternidad divina, estamos m\u00e1s sorprendidos de ver con qu\u00e9 insistencia se explica sobre la virginidad  de Mar\u00eda, no s\u00f3lo en la concepci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de su nacimiento. Haci\u00e9ndolo, preparaba los matices de la f\u00f3rmula galicana que habr\u00eda de retener, definitivamente, el textus receptus debido del S\u00edmbolo romano: \u201cconcebido del Esp\u00edritu Santo, nacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d. Citemos, pues, esas afirmaciones tan firmes que engloban numerosos textos anteriores y posteriores de los Padres: \u201cNo hay ninguna corrupci\u00f3n en la concepci\u00f3n de la virgen. Una concepci\u00f3n nueva fue ofrecida este siglo, y no sin raz\u00f3n. Aqu\u00e9l que en el cielo es Hijo \u00fanico, y por consiguiente, incluso en la tierra, \u00fanico, naci\u00f3 de una manera \u00fanica\u201d. Despu\u00e9s de haber citado  Is. 7,14, nuestro Rufino prosigue \u201cnombrando a Mar\u00eda de una manera figurada, la \u2018puerta del Se\u00f1or\u2019, por la cual el Se\u00f1or entr\u00f3 en el mundo\u201d, la puerta anunciada con antelaci\u00f3n por el profeta Ezequiel, indicando, de esta manera \u201cel modo admirable de esta concepci\u00f3n: \u2018la puerta exterior del santuario estaba cerrada\u2026 Yahv\u00e9 me dijo. Esta puerta ser\u00e1 cerrada, porque el Dios de Israel pas\u00f3 por ah\u00ed. As\u00ed es como ser\u00e1 cerrada\u2019 (Ezequiel 44, 1-2 [24]).\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rufino insiste en este tema: \u201cesta puerta de la virginidad fue cerrada, a trav\u00e9s de ellas entr\u00f3 el Se\u00f1or Dios de Israel, a trav\u00e9s de ella pas\u00f3 del seno de la Virgen en este mundo y la puerta de la Virgen permanece eternamente cerrada, la virginidad salvada\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, se puede discutir la ex\u00e9gesis de Ezequiel brindada por Rufino siguiendo a Ambrosio de Mil\u00e1n; no implica, pensamos, y no pretende indicar el sentido literal del texto prof\u00e9tico, pero no su sentido tipol\u00f3gico, y constituye una bella imagen que esclarece una convicci\u00f3n ya existente de la Iglesia universal, en su comprensi\u00f3n de los alcances de Is. 7,14. Ambrosio y Rufino elaboran un razonamiento por analog\u00eda: creyendo con la Iglesia que Mar\u00eda fue virgen durante la concepci\u00f3n con una virginidad distinta de aquella que ejerc\u00eda en la concepci\u00f3n de Cristo, encuentran que el texto de Ezequiel ilustra admirablemente este art\u00edculo de fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Rufino, el relato lucano de la Anunciaci\u00f3n afirmar\u00eda la cooperaci\u00f3n de las tres personas divinas en el cumplimiento del misterio de la Encarnaci\u00f3n; Rufino reun\u00eda as\u00ed una ex\u00e9gesis cl\u00e1sica [25] durante los primeros siglos, y seg\u00fan la cual el hijo de Dios propon\u00eda, a trav\u00e9s del \u00c1ngel Gabriel, su propia Encarnaci\u00f3n: \u201cSe nos dice que el Esp\u00edritu Santo desciende sobre la Virgen y que la virtud del Alt\u00edsimo la cubre con su sombra. \u00bfCu\u00e1l es esta Virtud del Alt\u00edsimo, sino Cristo mismo, Virtud de Dios y Sabidur\u00eda de Dios (1 Co 1, 24)? \u00bfY de qui\u00e9n es la virtud? Del Alt\u00edsimo. As\u00ed pues, el Alt\u00edsimo est\u00e1 presente, y la Virtud del Alt\u00edsimo [26] y el Esp\u00edritu Santo. Es la Trinidad oculta en todos lados y siempre presente en todo, la Trinidad distinta en nombres y en personas, pero inseparable por la sustancia de la Deidad; s\u00f3lo nace el Hijo, pero el Padre est\u00e1 presente y tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo, para santificar la concepci\u00f3n de la Virgen y tambi\u00e9n su nacimiento [27]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, Rufino (y otros) interpretan el relato lucano a la luz de los relatos del bautismo como la Transfiguraci\u00f3n de Cristo, y de la cristolog\u00eda paulina de la primera carta a los Corintios: Cristo es el Poder y la Sabidur\u00eda de Dios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun si no la identificaci\u00f3n no est\u00e1 contenida en el relato de la Anunciaci\u00f3n, entre Virtud-Poder el Alt\u00edsimo y Cristo, sigue siendo verdad que es en nombre de la Trinidad que el \u00c1ngel habla a Mar\u00eda para proponer la Encarnaci\u00f3n: esto basta `para afirmar que habla en nombre del Hijo. A trav\u00e9s del \u00e1ngel, el Hijo se anuncia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rufino, a prop\u00f3sito de Cristo Juez de los vivos y de los muertos, nos presenta una interpretaci\u00f3n que no es m\u00e1s usual: \u201cCristo juzgar\u00e1 simult\u00e1neamente la salmas y los cuerpos\u201d; porque el S\u00edmbolo califica \u201cde vivos a las almas y de muertos a los cuerpos y no quiere decir que algunos llegaran vivos al juicio mientras que otros ser\u00e1n juzgados despu\u00e9s de sus muertes\u201d. Es posible que Rufino dependa aqu\u00ed de la ex\u00e9gesis de Isidoro de Pelusa (cartas I, 222; MG 78, 322) interpretando 2 TM 4, 1; en todo caso, piensa que su inteligencia de Cristo \u201cjuez de vivos y de muertos\u201d est\u00e1 en armon\u00eda con el lenguaje de Jes\u00fas en el Evangelio (Mt 10, 28): no teman nada de aquellos que matan el cuerpo, pero que podr\u00e1n matar el alma\u201d (sobreentendido: que se puede matar a s\u00ed misma por el pecado). Sea lo que fuere, en este pasaje, (Comentario del S\u00edmbolo 33; ML 21, 369) Rufino parece adherirse a San Agust\u00edn (De la fe y del S\u00edmbolo VIII, 15: \u201ccreemos que Cristo juzgar\u00e1 a los vivos y a los muertos; esos t\u00e9rminos pueden significar los justos y los pecadores\u201d).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn, sin embargo, admite tambi\u00e9n que podr\u00eda tratarse \u201cde los vivos encontrados en la tierra [por Cristo Juez] antes de su deceso y de los muertos que resucitar\u00e1n el d\u00eda de la llegada\u201d de Cristo (ibid.) [28]. San Pablo no hab\u00eda variado en su ense\u00f1anza: la \u00faltima generaci\u00f3n de los justos ser\u00e1 revestida de inmortalidad sin pasar por la muerte. \u201cNo morimos todos, pero todos nosotros seremos transformados\u201d (1 Co 15, 51). La Tradici\u00f3n patr\u00edstica griega (Teodoreto, Epifanio, Gregorio de Niza) y latina (Tertuliano, Jer\u00f3nimo) comprendi\u00f3 bien a Pablo. Pero un error de traducci\u00f3n de la antigua versi\u00f3n latina seguida por la Vulgata caus\u00f3 la confusi\u00f3n. Ella dur\u00f3 muchos siglos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo nunca dice: \u201ctodos los justos resucitar\u00e1n\u201d. Pero subraya tres verdades; esto es lo que escribe a los Tesalonicenses (1 Th 4, 15-17): a) los justos muertos en estado de gracia resucitar\u00e1n e primer lugar. B) los muertos resucitados y los vivos sobrevivientes ser\u00e1n arrebatados por los aires, al encuentro de Cristo; c) todos los justos, muertos resucitados y vivos sobrevivientes, estar\u00e1n por siempre con el Se\u00f1or (t. II, 443 s).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Ap\u00f3stol nada dice sobre los pecadores, vivos o muertos; no se ocupa sino de los justos y de los justos vivos de la parus\u00eda. El  \u201cmisterio\u201d develado a los Corintios (1 Co 15, 51-53) consiste en esto: aun los justos perdonados por la muerte deben ser transformados (afirmaci\u00f3n repetida). Jer\u00f3nimo (Epis. 57 ad Marcellam) lo hab\u00eda comprendido perfectamente: \u201clos santos, sorprendidos en sus cuerpos por la venida del Salvador, ir\u00e1n a su encuentro con este mismo cuerpo, luego no obstante que haya sufrido la transformaci\u00f3n gloriosa y que de corruptible y mortal, se habr\u00e1 revestido de la incorrupci\u00f3n y la inmortalidad\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transformaci\u00f3n f\u00edsica que acompa\u00f1a una transformaci\u00f3n espiritual de la libertad, incapaz, en delante de realizar un acto meritorio o de dem\u00e9rito: se puede decir que este l\u00edmite marca la entrada del alma inmortal en su estado definitivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo, pero con menos precisi\u00f3n, las huellas de Cirilo de Jerusal\u00e9n, y de una manera m\u00e1s sint\u00e9tica y resumida, Rufino previene a su fieles respecto del regreso de Cristo: \u201cdebemos saber que el enemigo (Sat\u00e1n) se esfuerza por imitar mediante una falsedad p\u00e9rfida este acontecimiento salvador de Cristo para enga\u00f1ar a los creyentes; y en lugar del Hijo del hombre, cuya venida es esperada en la majestad de su Padre, prepara a los hijos de la perdici\u00f3n por medio de prodigios y de signos mentirosos con miras a introducir en lugar de Cristo, al Anticristo, respecto del cual el Se\u00f1or predijo en el Evangelio&#160;: vine en nombre de mi Padre y no me recibieron; otro vendr\u00e1 en nombre propio y lo recibir\u00e1n\u201d (Jn. 5,43). Aqu\u00ed, retomando a Cirilo de Jerusal\u00e9n (cat. XI, 2), Rufino nos propone una interpretaci\u00f3n del evangelio de Juan a la que no estamos habituados actualmente; \u201cel otro\u201d es el impostor. El Anticristo. De ah\u00ed, una alerta, que pide a los cristianos no equivocarse creyendo como advenimiento de Cristo lo que en verdad es el del Anticristo (ver Mt 24,4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, la insistencia sobre el retorno y la segunda venida de Cristo quiere preservarnos del Anticristo preparado por Sat\u00e1n: por eso Rufino cita extensamente al Ap\u00f3stol Pablo en su segunda carta a los Tesalonicenses (2, 3-9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Terminemos estas indicaciones sobre el art\u00edculo segundo en los comentarios latinos del S\u00edmbolo evocando las respuestas de san Pedro Cris\u00f3logo a una objeci\u00f3n ya mencionada: \u201cEl nacimiento de Cristo fue honor, no ultraje, misterio del amor y no degradaci\u00f3n de la divinidad. Restaur\u00f3 la salvaci\u00f3n de los hombres sin menoscabar la sustancia divina. Que Dios sea encontrado en la carne no es un deshonor para el Creador, sino un honor para la criatura\u2026 Oh hombre, \u00bfpor qu\u00e9 eres tan vil a tus propios ojos, cuando eres tan precioso a los ojos de Dios [29]?\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resumamos: los autores latinos, en sus formas de comentar el Credo, fueron influenciados por sus predecesores griegos, y como se pod\u00eda esperar, la originalidad de Agust\u00edn de Hipona fue \u00fanica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prolongaciones modernas: Barth, el catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kart Barth se expresa, aqu\u00ed, de manera particularmente sorprendente: \u201cEl segundo art\u00edculo comienza designando a un hombre, Jes\u00fas, como objeto del Credo: llama Cristo a este hombre para identificarlo con el profeta, el sacrificador y el rey del fin de los tiempos, aquel que esperaba el pueblo de Israel; luego, lo califica de Hijo \u00fanico de Dios. El primer art\u00edculo nos hablaba del Dios escondido; aqu\u00ed, nos dice que posee una forma determinada. Nos dice que Dios es el Creador: nos declara, aqu\u00ed, que es al mismo tiempo criatura. No es s\u00f3lo el amo de nuestra existencia; la comparte con nosotros aqu\u00ed abajo [30].\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa confesi\u00f3n de fe no juzg\u00f3 necesario que precediera a la cristolog\u00eda una doctrina del pecado y de la muerte, destinada a ser, a la vez, su fundamento y explicaci\u00f3n. Jesucristo es la Luz que ilumina la miseria y la desesperaci\u00f3n humanas y no a la inversa. Es necesario que la gracia sea primera para que el pecado se nos muestre como pecado y la muerte como muerte. Nuestra miseria y nuestra culpabilidad se nos muestran en Cristo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barth dice incluso: \u201csolamente\u201d. El Antiguo Testamento desmiente semejante exageraci\u00f3n. Pero permanece cierto que la transmisi\u00f3n hereditaria del pecado original no fue revelada sino despu\u00e9s de su expiaci\u00f3n en y por la Sangre del nuevo y segundo Ad\u00e1n (sin duda, por eso el Credo del pueblo de Dios, pronunciado por Pablo VI en 1968, no habla de aquello hasta despu\u00e9s de haber confesado la justicia original y a Cristo crucificado [31]).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNunca se cuestion\u00f3, verdaderamente, en la Iglesia el nombre de Se\u00f1or concedido a Jesucristo, prosigue Barth. Ser Se\u00f1or, en el sentido en que Pablo lo dice de Cristo (1 Co 8, 6), es decir Creador con el mismo t\u00edtulo que el Padre: ver Flp. 2,10 s.: toda lengua debe confesar que Jesucristo es el Se\u00f1or. Esto sobrepasa claramente el sentido que pod\u00eda tener el ep\u00edteto de Se\u00f1or concedido a la divinidad por los fieles de las religiones helen\u00edsticas o al Emperador romano por el Imperio. El Se\u00f1or\u00edo de Jesucristo significa su divinidad. [32]\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras \u201cJesucristo nuestro Se\u00f1or\u201d definen el contenido del t\u00e9rmino Credo como el reconocimiento de una decisi\u00f3n que Dios tom\u00f3, concerniente a la existencia del hombre, pero le dan tambi\u00e9n la forma de una decisi\u00f3n religiosa, moral, incluso pol\u00edtica del hombre que declara simplemente: Credo\u2026 La Encarnaci\u00f3n de la Palabra de Dios depende de la decisi\u00f3n divina que da a la vez su contenido y hace posible, al mismo tiempo una decisi\u00f3n humana [33].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra \u201cnuestro\u201d afirma que la soberan\u00eda de Cristo no es una relaci\u00f3n individual entre Cristo y el creyente, sino m\u00e1s bien el reino de Cristo en su Iglesia. Es en la asamblea de aquellos que son llamados a la fe cristiana, y nada m\u00e1s que en ella, que Cristo es reconocido y honrado como el Se\u00f1or; que es reconocido individualmente por ellos\u2026 No puedo tener un Evangelio para m\u00ed solo [34]. Una sola vez, por todos, el verdadero se hizo verdadero hombre en Jesucristo\u2026 El hombre no subi\u00f3 hacia Dios, sino Dios descendi\u00f3 hacia el hombre: tal es el sentido de la Encarnaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPadeci\u00f3 bajo Poncio Pilatos\u201d: cuando habla de la muerte de Cristo, Pablo sobreentiende tambi\u00e9n en un resumen expresivo, el resto de su vida. Esto vuelve a aparecer con claridad en Flp. 2,6 s. No hablando \u00fanicamente de la crucifixi\u00f3n y de la muerte de Jesucristo, sino mencionando ante todo su Pasi\u00f3n, el S\u00edmbolo no omite el resto de la historia de la vida de Jes\u00fas: remite al tiempo en que viv\u00eda sobre la tierra y lo menciona en su conjunto como un tiempo de sufrimiento [35].\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos comentarios de Barth presentan, a nuestros ojos, la ventaja de explicar lo que parec\u00eda impl\u00edcito en los Padres, estando profundamente en la l\u00ednea de su pensamiento. En efecto, no conozco textos patr\u00edsticos que subrayen tan claramente la importancia del se\u00f1or\u00edo colectivo y eclesial de Cristo Jes\u00fas, ni el car\u00e1cter redentor de toda la vida del Salvador. Especialmente Cirilo de Jerusal\u00e9n parece saltar de la Encarnaci\u00f3n a la Cruz. Es probable, sin embargo, que Agust\u00edn haya precedido a Barth en esta presentaci\u00f3n de la vida oculta y p\u00fablica de Jes\u00fas como vida sufriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barth subraya tambi\u00e9n el sentido del \u201cdescenso a los infiernos\u201d que menciona el S\u00edmbolo de Nicea: anuncia que Jes\u00fas \u201cpredic\u00f3 a los esp\u00edritus en prisi\u00f3n\u201d (1p 3, 19). No se reduce pues, pura y simplemente a la sepultura, como parece decirlo Rufino de Aquilea (Comentario del S\u00edmbolo 18). Implica la idea de una sociedad de los muertos en la cual Cristo, en su alma, se insert\u00f3 al punto de poder ofrecerle la Buena Nueva de la salvaci\u00f3n (IX, 120).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, Barth nos presenta el \u201cmilagro \u00fanico de la Resurrecci\u00f3n\u2026 reside en dos hechos conexos que no pueden explicarse, seg\u00fan todos los testigos neotestamentarios, ni con un enga\u00f1o, ni mediante una ilusi\u00f3n, ni mediante una simple visi\u00f3n: la tumba de Jes\u00fas se encontr\u00f3 vac\u00eda al tercer d\u00eda y Jes\u00fas mismo se apreci\u00f3 a sus disc\u00edpulos como una persona viva que se puede ver, escuchar y tocar. Verdaderamente resucit\u00f3 y por verdaderamente se debe entender corporalmente. As\u00ed, el don que Dios hizo de s\u00ed mismo a la naturaleza y al destino humanos realmente lleg\u00f3 a su culminaci\u00f3n, es decir como la soberan\u00eda de Dios sobre esta naturaleza y sobre este destino\u201d (X, 131 s.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Barth, la Ascensi\u00f3n es una \u201ctransici\u00f3n natural entre la Resurrecci\u00f3n de Cristo y el lugar que ocupa a la derecha de Dios\u201d. Nos invita a \u201cbuscar en este conjunto la raz\u00f3n de su menci\u00f3n entre los art\u00edculos principales de la fe cristiana\u201d (XI, 138). \u201cNuestra f\u00f3rmula expresa mediante una imagen una verdad invisible naturalmente: la identidad en poder, en soberan\u00eda de Dios y de Aqu\u00e9l que, verdadero Dios, se hizo hombre y muri\u00f3 sobre la cruz\u201d. Imagen simb\u00f3lica, la expresi\u00f3n \u201cJesucristo est\u00e1 sentado \u2018designa\u2019 la duraci\u00f3n, la permanencia de esta funci\u00f3n: no es un acontecimiento del pasado, es un estado que permanece: el reino de Dios es tambi\u00e9n el de Cristo\u2026 La Confesi\u00f3n de fe subraya as\u00ed que el hecho que la gloria, el poder y la fuerza que atribuye a Cristo son verdaderos, eternos y \u00fanicos. La soberan\u00eda de Jesucristo se ejercer\u00e1 con los plenos poderes del dios Creador (Mt 28, 18)\u201d (XI, 138-139).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adhiri\u00e9ndose, sin citarlo, a Santo Tomas de Aquino, Barth dice magn\u00edficamente: Jesucristo, Hijo eterno de Dios, no recibi\u00f3 este poder al momento de su Resurrecci\u00f3n solamente o al momento de su  Ascensi\u00f3n, porque Dios mismo, no dej\u00f3 un solo instante, en su Encarnaci\u00f3n, en su Pasi\u00f3n, en su muerte, de estar sentado a la derecha de Dios Padre [\u2026] Es en tanto que hombre, solidario con nuestra raza y con nuestra naturaleza, compa\u00f1ero de nuestro destino, que Cristo est\u00e1 sentado a la derecha de Dios [\u2026]. La manifestaci\u00f3n de su elevaci\u00f3n se realiza en su Resurrecci\u00f3n entre los muertos [\u2026]. Es la omnipotencia de Dios Padre y del Hijo [\u2026]. En aquello que Dios hace, vemos lo que Dios quiere y mediante esto lo que Dios puede; vemos la totalidad de su poder. Aqu\u00ed, y s\u00f3lo aqu\u00ed, vemos lo que Dios puede, quiere y hace en tanto que Creador: poder de salvaci\u00f3n, Omnipotencia divina\u201d (XI, 139-140).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica nos ofrece, igualmente, comentarios riqu\u00edsimos y variados del art\u00edculo segundo del S\u00edmbolo: sobre la cooperaci\u00f3n de la Virgen con el esp\u00edritu, el sacrificio pascual del Hijo \u00fanico, su descenso al infierno, su asiento a la diestra del Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A prop\u00f3sito del Hijo \u00fanico \u201cconcebido por el Esp\u00edritu Santo y nacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d, el CEC (485) subraya que \u201cla misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo va siempre unida y ordenada a la del Hijo   (Jn. 16,14-15). Desde las primeras formulaciones de la fe, la Iglesia confes\u00f3 que Jes\u00fas fue concebido por el solo poder del Esp\u00edritu Santo en el seno de la Virgen Mar\u00eda, afirmando as\u00ed el aspecto corporal de este acontecimiento. Los padres ven en la concepci\u00f3n virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios venido en una humanidad como la nuestra. Los relatos evang\u00e9licos entienden la concepci\u00f3n virginal como el cumplimiento de  la promesa divina dada por el profeta Isa\u00edas, a partir de la traducci\u00f3n griega de Mt 1, 23\u201d (CEC 496-497).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comentando la cristolog\u00eda del S\u00edmbolo de Nicea, el documento del Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias observa: la aproximaci\u00f3n nicena es doxol\u00f3gica y confesional\u2026\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDesde los principios, la aproximaci\u00f3n adoptada por los Padres segu\u00eda la tendencia confesional. Se la encuentra ya en los himnos del Nuevo Testamento. Los Padres aceptaron la historia de Jes\u00fas tal como la atestiguan los evangelios y os otros libros del Nuevo Testamento, ley\u00e9ndola, particularmente, en la \u00f3ptica del evangelio de Juan. El marco de referencia [del S\u00edmbolo de Nicea] es el pr\u00f3logo jo\u00e1nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa aproximaci\u00f3n moderna [ex\u00e9gesis hist\u00f3rico cr\u00edtica] no excluye, como es l\u00f3gico, la aproximaci\u00f3n patr\u00edstica confesional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estados dos aproximaciones son compatibles y pueden enriquecerse mutuamente, en la medida en que no aleja la posibilidad de que ya haya estado presente, de manera impl\u00edcita desde los inicios de la tradici\u00f3n, que no fue sino formulada por la sucesi\u00f3n. El Hijo y el Verbo eterno de Dios no hac\u00edan sino uno con la realidad humana de Jes\u00fas desde el comienzo\u201d (CFC 107-109, poco antes [106] el texto dec\u00eda: \u201cla divinidad\u201d de Jes\u00fas y su preexistencia\u201d son consideradas por la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico cr\u00edtica como expresiones de la importancia de la persona humana de Jes\u00fas de Nazaret\u201d).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n subrayada podr\u00eda chocar a aquellos que est\u00e1n adscritos a la perspectiva evang\u00e9lica, patr\u00edstica y confesional que reconoce en Cristo una \u00fanica persona divina; La Santa Sede, especialmente, en una declaraci\u00f3n de 1972, rechaza la idea seg\u00fan la cual el \u201cmisterio de Jesucristo consistir\u00eda en el hecho de que el  Dios que se revela estar\u00eda soberanamente presente en (La Documentation catholique 69, 1972, 309).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la expresi\u00f3n \u201cpersona humana\u201d de Jes\u00fas fue empleada en un contexto de fe ortodoxa por muchos Padres y Doctores de la Iglesia: Agust\u00edn (Contra Maximinum II, 10, 2; ML 52, 765) y sobre todo Le\u00f3n Magno, en su carta dogm\u00e1tica al patriarca Flaviano (\u00a7 18; DS 295): en este documento solemne, el papa hablaba de la existencia en Cristo de una sola persona divina y humana (in Christo una Persona Dei et hominis), es decir: hay en Cristo un solo sujeto y de la naturaleza divina y de la naturaleza humana (donde, si prefiere, una sola persona te\u00e1ndrica). En otros t\u00e9rminos, la misma persona es a la vez divina y humana, pero no es humana sino porque preexiste como divina. Recordemos aqu\u00ed que Jn. 8,58 (\u201cantes que Abraham fuera yo Soy\u201d) implica la exclusi\u00f3n de un yo creado en Cristo, de una persona a la vez humana y creada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de un cat\u00f3lico, hay pues una cierta ambig\u00fcedad en la manera de  expresarse del documento CFC; pero una explicaci\u00f3n que satisfaga la ortodoxia cat\u00f3lica y a las Iglesias ortodoxas greco-rusas sigue siendo posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El documento del Consejo ecum\u00e9nico distingue en seguida tres interpretaciones del misterio de la muerte de Cristo y de su Pasi\u00f3n que encuentra compatibles: la muerte victoria liberadora, la muerte ofrenda expiadora, la muerte de fiel obediencia a la misi\u00f3n (143). Se podr\u00eda hablar de una expiaci\u00f3n fiel, obediente y victoriosa. Un poco m\u00e1s adelante, \u201cla explicaci\u00f3n ecum\u00e9nica de la fe apost\u00f3lica\u201d subt\u00edtulo del documento) dice: \u201cel sacrificio de sufrimiento y de muerte ofrecido por Jes\u00fas, que se sustituy\u00f3 a los otros por amor a ellos, se convirti\u00f3 en salvaci\u00f3n del mundo por fue de esta manera que Dios reconciliaba al mundo con \u00c9l\u201d (145).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed la importante conclusi\u00f3n: \u201cel sufrimiento y la muerte de Cristo son la Buena Nueva para nosotros\u2026 Especialmente para aquellos que sufren\u201d (152-153).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs decir, que no hace falta luchar contra el sufrimiento? El documento no lo cree: \u201cEn el sufrimiento y la cruz de Jes\u00fas\u2026 Dios manifest\u00f3 su solidaridad con los seres humanos y su compasi\u00f3n por sus sufrimientos\u2026 particularmente cuando su sufrimiento no tiene raz\u00f3n aparente\u2026 La solidaridad de Dios los ayuda a luchar contra el sufrimiento y la muerte bajo todas sus formas. Cuando los humanos son v\u00edctimas de la opresi\u00f3n, tienen la seguridad que Dios vela sobre los derechos de los oprimidos. Se podr\u00eda, tal vez conciliar estas dos orientaciones contrastantes (por un lado el sufrimiento de Cristo por nosotros es \u201cbuena nueva\u201d, por otra parte hay que luchar contra el sufrimiento) diciendo: Dios quiere que luchemos contra los sufrimientos que no forman parte de su plan y que ofrezcamos aquellos que si lo son, con obediencia y compasi\u00f3n a favor de los pr\u00f3jimos (ver Col 1, 24; 1 Co 10, 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica nos ofrece, igualmente, comentarios riqu\u00edsimos y variados del art\u00edculo segundo del S\u00edmbolo; sobre la cooperaci\u00f3n de la Virgen con el Esp\u00edritu, el sacrificio pascual del Hijo \u00fanico, su descenso a los infiernos, entronizaci\u00f3n a la diestra del Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A prop\u00f3sito del Hijo \u00fanico \u201cconcebido del Esp\u00edritu Santo y nacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d, el CIC (485) subraya que \u201cla misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es  siempre conjunta y ordenada a la del Hijo\u201d (Jn. 15,14-15). Desde la primeras formulaciones de la fe, la Iglesia confes\u00f3 que Jes\u00fas fue concebido por el solo poder del Esp\u00edritu Santo en el seno de la Virgen Mar\u00eda, afirmando, tambi\u00e9n, el aspecto corporal de este acontecimiento. Los Padres ven en la concepci\u00f3n virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios venido en una humanidad como la nuestra. Los relatos evang\u00e9licos comprenden la concepci\u00f3n virginal como una obra divina que sobrepasa toda posibilidad y toda comprensi\u00f3n humana (Mt 1, 20), y la Iglesia ve en ella el cumplimiento de la promesa divina dada por el profeta Isa\u00edas, a partir de la traducci\u00f3n griega de Mt 1, 23 (CIC 496-497).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pasi\u00f3n: si el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles no dice expl\u00edcitamente que Jes\u00fas sufri\u00f3 por nosotros, el S\u00edmbolo de Nicea recordaba claramente que este elemento capital del Nuevo Testamento, que en su momento, el CIC evoca extensamente. Quiere, de esta manera, responder a muchas objeciones de nuestros contempor\u00e1neos. Menos sensibles que los Antiguos a los aspectos ignominiosos de la Pasi\u00f3n, tienen mayor dificultad en admitir que forma parte del designio eterno del Padre sin dejar de ser el fruto de la malicia de los hombres: \u201cLa muerte violenta de Jes\u00fas no fue fruto del azar en un conjunto desafortunado de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios\u2026 Los que entregaron a Dios no fueron ejecutantes pasivos, \u201csino que Dios\u201d permiti\u00f3 los actos emanados de su enceguecimiento con miras a realizar su designio de salvaci\u00f3n\u201d (CIC 599-600). El designio divino de la salvaci\u00f3n mediante la muerte del Servidor Justo\u201d es, tambi\u00e9n, un designio de amor bienaventurado (respecto de nosotros) que precede todo m\u00e9rito de nuestra parte (601-604); pero, contrariamente al pensamiento de algunos protestantes del siglo XVI y de los cat\u00f3licos posteriores, \u201cJes\u00fas no conoci\u00f3 la reprobaci\u00f3n como si hubiese pecado. Sino en el amor redentor que lo un\u00eda siempre al Padre, nos asumi\u00f3 en el extrav\u00edo de nuestro pecado respecto de Dios al punto de poder decir en nombre nuestro, sobre la Cruz: \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, por qu\u00e9 me has abandonado?\u201d (Mc. 15,34; Sal. 22,1; CIC 602).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrayando que Jes\u00fas retomaba la palabra de un salmista en nuestro nombre y en el amor que lo un\u00eda al Padre, el CIC quiere rechazar toda idea de desesperaci\u00f3n en el Cristo moribundo que, por el contrario, \u201cquiso humanamente en la obediencia a su Padre todo lo que decidi\u00f3 divinamente con el Padre y el Esp\u00edritu Santo para nuestra salvaci\u00f3n\u201d (475). La muerte de Cristo es \u201cel sacrificio pascual de la nueva Alianza\u201d, un \u201cdon de Dios Padre que entrega a su hijo para reconciliarnos con \u00c9l, y \u201cla ofrenda del Hijo de Dios hecho hombre que, libremente y por amor, ofrece su vida a su Padre mediante el Esp\u00edritu Santo para reparar nuestra desobediencia\u201d (CEC 613-614).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo descendi\u00f3 a los infiernos: las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento seg\u00fan las cuales Jes\u00fas resucit\u00f3 de entre los muertos presuponen, previamente a la Resurrecci\u00f3n, que Jes\u00fas permaneci\u00f3 en la estancia de los muertos. Jes\u00fas no descendi\u00f3 a los infiernos para liberar a los condenados. Aquellos que all\u00ed se encuentran est\u00e1n privados de la visi\u00f3n de Dios (Seol, Hades). Jes\u00fas no descendi\u00f3 a los infiernos para liberar a los condenados ni para destruir el infierno de la condenaci\u00f3n, sino para liberar a los justos que los hab\u00edan precedido: descendi\u00f3 como Salvador, proclamando la Buena Nueva a los esp\u00edritus que estaban detenidos. La Buena Nueva fue igualmente anunciada a los muertos (1 p 4, 6). El descenso a los infiernos es el cumplimiento, hasta la plenitud, del anuncio evang\u00e9lico de la salvaci\u00f3n. \u00daltima fase de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, est\u00e1 concentrada en el tiempo, pero inmensamente vasta en su significaci\u00f3n real de extensi\u00f3n de la obra redentora a todos aquellos que fueron salvados, que fueron hechos part\u00edcipes de la Redenci\u00f3n\u201d (CIC 632-634).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El CIC quiso responder, de esta manera, en parte, a los asuntos concernientes a la salvaci\u00f3n eterna de los seres humanos muertos sin conocimiento expl\u00edcito del misterio de Cristo. Adivinando una dificultad frecuente en el nivel del vocabulario, recuerda que el descenso a los infiernos, parte integrante del misterio pascual, debe ser cuidadosamente distinguido de todo descenso al infierno de los condenados. En suma, siguiendo al CIC (636-637), la expresi\u00f3n \u201cJes\u00fas descendi\u00f3 a los infiernos\u201d significa que: Jes\u00fas muri\u00f3 realmente; mediante su muerte, por nosotros, venci\u00f3 a la muerte y al diablo (He 2, 14); muerto, descendi\u00f3, en su alma unida a su persona divina, a la estancia de los muertos, hacia los lugares interesados, hacia los seres en espera de su pleno cumplimiento; abri\u00f3 a los justos anteriores las puertas del cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe en la resurrecci\u00f3n tiene por objeto un acontecimiento hist\u00f3rico atestiguado por los disc\u00edpulos que se reencontraron con el Resucitado, y misteriosamente trascendente en tanto que entrada de la humanidad de Cristo en la gloria de Dios, en la vida m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del espacio. Acontecimiento hist\u00f3rico constatable por el signo de la tumba vac\u00eda y por la realidad de los reencuentros de los ap\u00f3stoles con Cristo resucitado, la Resurrecci\u00f3n sobrepasa la historia; es objeto de fe en tanto que es una intervenci\u00f3n trascendente de Dios mismo en la creaci\u00f3n y en la historia (CEC 656, 647, 648), Cristo, primog\u00e9nito entre los muertos (Col 1, 18) es \u201cel pr\u00edncipe de nuestra propia resurrecci\u00f3n, desde ahora por la justificaci\u00f3n de nuestra alma, m\u00e1s tarde por la vivificaci\u00f3n de nuestro cuerpo\u201d (658).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan ser humano \u201cfue testigo ocular del acontecimiento mismo de la Resurrecci\u00f3n y ning\u00fan evangelista lo describe. Nadie puede decir c\u00f3mo se produjo f\u00edsicamente\u201d, seg\u00fan el CIC 647. En este caso tambi\u00e9n, sobrepasa la historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cJes\u00fas sentado a la derecha del Padre, de donde vendr\u00e1 a juzgar a los vivos y a los muertos\u201d Por derecha del Padre, entendemos, con Juan Damasceno (Fe ortodoxa IV, 2), \u201cla gloria y el honor de la divinidad en la que exist\u00eda antes de todos los siglos como Dios y consubstancial al Padre se sienta corporalmente despu\u00e9s de su Encarnaci\u00f3n y de la glorificaci\u00f3n de su carne\u201d (CIC 663). Estar sentado a la derecha del Padre significa la inauguraci\u00f3n del reino del Mes\u00edas, el cumplimiento de la visi\u00f3n del profeta Daniel concerniente al Hijo del Hombre (7, 14), Cristo reina ya por la Iglesia. Presente en su Iglesia, el reino de Cristo, sin embargo, no ha sido todav\u00eda concluido. El tiempo presente, marcado por la angustia, es un tiempo de espera y vigila.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El triunfo de Dios sobre la rebeli\u00f3n del mal tomar\u00e1 la forma de Juicio \u00faltimo. Siguiendo a los profetas y a Juan el Bautista, Jes\u00fas anunci\u00f3 en su predicaci\u00f3n el Juicio del \u00faltimo d\u00eda. Viniendo a juzgar a los vivos y a los muertos al final de los tiempos, Cristo glorioso revelar\u00e1 la disposici\u00f3n secreta de los corazones y retribuir\u00e1 a cada hombre seg\u00fan sus obras y seg\u00fan su acogida o rechazo de su gracia. \u201cPor el rechazo de la gracia en esta vida, cada uno se juzga a s\u00ed mismo, recibe seg\u00fan sus obras y puede incluso condenarse por la eternidad rechazando al Esp\u00edritu de Amor\u201d (CEC 679)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]   Or\u00edgenes, Hom. Sobre Ezequiel VI, 6: \u201cel Padre tiene piedad y compasi\u00f3n. Sufre una pasi\u00f3n de amor\u201d. Sin embargo, por otro lado, Or\u00edgenes enuncia el dogma de la impasibilidad divina (ver H. de Lubac, Histoire et Esprit, Par\u00eds, 1950, 241-243).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]   Ver santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma Teol\u00f3gica III, 58: el Hijo est\u00e1 sentado a la derecha del Padre en tanto que Dios y en tanto que hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]   Ver Ap. 3,31.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]   Juan Cris\u00f3stomo, Carta a Teodoro; SC 117.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]   Teodoro de Mopsuestia, Hom\u00e9lies cat\u00e9ch\u00e9tiques, \u00e9d. Tonneau-Devresse, Vaticano, 1949, coll. \u201cStudi e Testi\u201d, 145.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]   Desde el segundo concilio de Constantinopla (DS 424-426 y 434); sin embargo santo Tom\u00e1s de Aquino reconoce la presentaci\u00f3n de la humanidad de Cristo como vestimenta (Suma Teol\u00f3gica, III, 2, 6 y ad Im) \u201cen el sentido que el Verbo se hace visible por medio de la naturaleza humana a la manera en que el cuerpo de un hombre se nos muestra por su vestido y tambi\u00e9n en el sentido en que la naturaleza se encuentra ennoblecida por el Verbo de Dios, de la misma manera que el vestido se adhiere al cuerpo sin cambiarlo\u201d a la vez que se rechaza toda idea de uni\u00f3n accidental entre el Verbo y su humanidad. Remite a San Agust\u00edn, q. 73 (83 questiones).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]  Para el cardenal Grillmeir, Teodoro de Mopsuestia prepar\u00f3 la doctrina de Calcedonia sobre las dos naturalezas de Cristo, Logos-hombre y no s\u00f3lo Logos-carne: Das Konzil von Chalkedon, I, 1951, 129-1962, t. III, 585.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]  Parece que se tratara aqu\u00ed de la paternidad adoptiva con relaci\u00f3n a los Hijos adoptivos, y no a la paternidad de naturaleza respecto del Hijo \u00fanico, ver DS 71 y 526 (9). Esta interpretaci\u00f3n est\u00e1 confirmada por otros textos de Cirilo, citados por RJ 2066 y 2106.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9]  Ver G. Jouassard, Revue des \u00e9tudes byzantine 11 (1953), 175-186; Melanges M. Jugie y B. de Margerie, Introducci\u00f3n a l\u2019histoire de l\u2019ex\u00e9g\u00e8se, Paris, 1981, t. I, Les P\u00e8res grecs, cap. X, 283 s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10]  Ver p. 67, n.1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]   Ver p. 69, n.1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]   La f\u00f3rmula natus de Spiritu Sancto ex Maria Virgine figura ya (seg\u00fan la recensi\u00f3n latina del Credo) en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito hacia 215-217.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]   ML 38, 1073. La cita siguiente ha sido extra\u00edda del mismo serm\u00f3n, \u00a7 4 Siguiendo a M. Villain (RSR, 1945, 142, n. 3) la idea de Agust\u00edn seg\u00fan la cual Mar\u00eda habr\u00eda, primeramente, concebido a Cristo por la fe antes de concebirlo corporalmente, ser\u00eda inspirada por Or\u00edgenes, De principiis II, 6, 3: el alma de Mar\u00eda ser\u00eda mediadora entre la naturaleza divina del Verbo y su cuerpo humano. Sobre el hecho que Cristo naci\u00f3 del Esp\u00edritu Santo sin ser su Hijo, ver Santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma contra los gentiles IV, 46-47. La filiaci\u00f3n supone una comunidad de sustancia natural. Hace falta aqu\u00ed: la naturaleza humana de Cristo es distinta de la naturaleza divina del Esp\u00edritu; la primera es creada por el Esp\u00edritu pero no engendrada por \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14]   Utilizamos la traducci\u00f3n de S. Poque, Sermons de Saint Agustin sur la P\u00e2que (SC 116).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15]   Es decir, Dios muri\u00f3 en tanto que hab\u00eda asumido una naturaleza y en ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]   Imagen ambigua, porque, cuando estoy desnudo despojado de vestido, mi cuerpo siempre forma parte de mi ser; pero Pablo, sin embargo, parece recurrir a ella (2 Cor. 5,4-8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17]   Utilizamos la traducci\u00f3n contenida en BA 10: M\u00e9langes doctrinaux, 325.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18]   Destaquemos esta cristolog\u00eda arcaica que no elimina suficientemente nestoriana, dualista. Agust\u00edn habla, adem\u00e1s, a menudo de la humanidad de Cristo como de un vestido tomado por el Verbo; pero entiende esta expresi\u00f3n de manera ortodoxa, como indicando una uni\u00f3n, no accidental y exterior sino substancial e \u00edntima; ver \u201cM\u00e9langes doctrinaux, 745-746, n. 89. En la enc\u00edclica \u201cSempiternus Rex\u201d, en 1951, P\u00edo XII subray\u00f3 con claridad el peligro que hay que evitar: \u201cadmitir dis individuos en Cristo, de tal suerte que junto al Verbo est\u00e9 colocado un homo assumptus que goza de una entera econom\u00eda\u201d (DC, 1951, 1227; DS 3905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19]   Ver el Ap\u00e9ndice.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20]   Agust\u00edn, Enchiridion X, 33; ver santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma contra los gentiles I,1, sub fine.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21]   Ver J. Quasten, Initiation aux P\u00e8res de l\u2019Eglise, t. IV, Les p\u00e8res latins, 322-329, con bibl. (Paris, 1986); M. Villain, \u201cRufin d\u2019Aquil\u00e9e, commentateur du Symbole des Ap\u00f4tres\u201d, RSR 31 (1944), 129-156.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22]   Rufino, Commentaire du Symbole, ML 21, 351 A, B; chap. 12 (CCL 20, 149).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23]   Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24]   Se adivina aqu\u00ed la influencia de San Ambrosio (de institutione virginis 8, 52; RJ 1327).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25]   Ver J.A. de Aldama, Mar\u00eda en la patr\u00edstica, Madrid, BAC, 1970, 140-146 (Justino).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26]   En Lc. 1,35, parece que Cristo es llamado Hijo de Dios en el sentido soteriol\u00f3gico de una manera directa; pero el sentido ontol\u00f3gico (filiaci\u00f3n eterna) est\u00e1 en un segundo plano\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27]   Rufino, Commentaire du Symbol 9; ML 21, 349 D-350 A: CCL 20, 146-147.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28]   Se sabe que San Pablo afirma en varios lugares que los justos, testigos de la parus\u00eda no morir\u00e1n sino ser\u00e1n transformados (1Th 4, 15-17; 1 Co 15, 51-53; ver Prat, La Th\u00e9ologie de S. Paul, Par\u00eds, 1923, t. 90-92 y t. II, 443 s.) Prat dice: el texto de Rufino es tan oscuro que no se puede sacar nada de \u00e9l. En lugar de buscar en los muertos y los vivos, los pecadores y los justos, se entiende simplemente (hoy d\u00eda) por muertos y vivos, los muertos y los vivos que la llegada del Juez supremo encontrar\u00e1 sobre la tierra. El art\u00edculo s\u00e9ptimo del S\u00edmbolo tomado de 2 Tm 4, 1 o de P 4, 5 era uno de los puntos fundamentales de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica\u201d (Ac 10, 42). Todas las formas del S\u00edmbolo, tanto griego como latino, contienen este art\u00edculo, que pas\u00f3 m\u00e1s tarde al S\u00edmbolo de Nicea\u201d, agrega Prat (t.I, 92).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[29]   San Pedro Cris\u00f3logo, Serm\u00f3n 148; ML 52, 596.598.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[30]   K. Barth, Credo V, 58.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[31]   Pablo VI, Credo del pueblo de Dios, 1988, \u00a7 12 y 16\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[32]  K. Barth, Credo VI, 70.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[33]  Ibid, VII, 83.; sin duda Barth, mediante estas palabras, quiere aludir al aspecto voluntario del acto de fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[34]   Ibid. VII, 81.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[35]   Ibid. VIII, 99.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 M. G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>la Navidad est\u00e1 orientada hacia el Viernes Santo, la Encarnaci\u00f3n hacia la CruzEl texto inicial del segundo art\u00edculo, hacia el a\u00f1o 170 (?), expresaban, como el conjunto del S\u00edmbolo, la fe de la Iglesia frente a las corrientes gn\u00f3sticas. La Virgen amamantando a Dios ni\u00f1oDe ah\u00ed la insistencia sobre la carne de Cristo. 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