{"id":24172,"date":"2016-02-05T16:26:48","date_gmt":"2016-02-05T21:26:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-dios-hijo-ii\/"},"modified":"2016-02-05T16:26:48","modified_gmt":"2016-02-05T21:26:48","slug":"credo-de-nicea-creo-en-dios-hijo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-dios-hijo-ii\/","title":{"rendered":"CREDO DE NICEA: CREO EN DIOS HIJO (II)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Ap\u00e9ndice al art\u00edculo II<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Mar\u00eda Virgen en el nacimiento de Jes\u00fas.<\/b>\n<\/p>\n<p>  <b>El milagro de Navidad<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo III el antiguo Credo de la Iglesia romana, luego en el siglo IV el S\u00edmbolo de Nicea Constantinopla dicen que Jesucristo naci\u00f3 de la Virgen Mar\u00eda o \u201ctom\u00f3 carne de Mar\u00eda\u201d por obra del Esp\u00edritu (DS 150).\n<\/p>\n<p>  Hoy d\u00eda muchos autores se inclinan a interpretar estas afirmaciones como simples alusiones a la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas por Mar\u00eda, sin referencia distinta al nacimiento virginal.<br \/>\n  En realidad, la formulaci\u00f3n posterior del Credo romano (\u201cconcebido por el Esp\u00edritu Santo, nacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d), datando siempre de los siglos VI y VII, corresponde perfectamente con el pensamiento de los Padres de los siglos IV y V, especialmente de san Ambrosio, de san Agust\u00edn, de Teodoreto de Ancira, de Le\u00f3n Magno. Hemos evocado a Ambrosio  a prop\u00f3sito de Rufino. Conviene citar aqu\u00ed, expl\u00edcitamente a Teodoro y Le\u00f3n, porque ambos conocieron el honor de ver sus textos, no solo citados sino tambi\u00e9n hechos suyos por dos concilios ecum\u00e9nicos; \u00c9feso retuvo a Teodoreto, Calcedonia a Le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teodoreto, obispo de Ancira, en sus homil\u00edas incluidas en las actas del concilio de \u00c9feso y citadas por santo Tom\u00e1s de Aquino (Summa de teolog\u00eda III, 28, 2) escrib\u00eda: \u201cla naturaleza, despu\u00e9s de la concepci\u00f3n, no conoce m\u00e1s una virgen. Pero la gracia mostr\u00f3 una madre que engendra sin atentar contra su virginidad\u2026 La mujer que engendra una carne pura, deja de ser virgen. Pero el Verbo de Dios, nacido en una carne, guard\u00f3 la virginidad de su Madre, demostrando mediante esto que era verdaderamente el Verbo. \u00bfNuestro Verbo corrompe nuestro esp\u00edritu que lo produce? De la misma manera, Dios, Verbo sustancial, no destruy\u00f3 la virginidad de su Madre, de quien hab\u00eda resuelto nacer\u201d (MG 77, 1349).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaqu\u00e9moslo: en este texto, la virginidad en su concepci\u00f3n es presentada m\u00e1s como acci\u00f3n del Verbo que como privilegio de Mar\u00eda. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el concilio de Calcedonia hac\u00eda suya la carta doctrinal de Le\u00f3n I al patriarca Flaviano de Constantinopla: el Papa distingu\u00eda en ella, expresamente, el nacimiento virginal de la concepci\u00f3n virginal (DS 291).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo IV, la doctrina no era, por otro lado, una novedad: ya los Capadocios la consideraban como enraizada en la Escritura \u2013 Is. 7,14: \u201cuna virgen concebir\u00e1 y parir\u00e1 [1]\u201d; el profeta diferenciaba concepci\u00f3n y nacimiento. Adem\u00e1s, los Doctores del siglo IV, preocupados por el misterio trinitario, la ausencia de sufrimiento [2] de Cristo mediante Mar\u00eda, remiten a la generaci\u00f3n impasible del Verbo eterno por su Padre. Los misterios se esclarecen mutuamente, como lo dir\u00e1, m\u00e1s tarde el concilio Vaticano I (DS 3016).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el fin del IV siglo, para Epifanio de Salamina, la virginidad in partu prefigura la universal transfiguraci\u00f3n de los cuerpos al final de los tiempos (Ap. 21,4). Para \u00e9l, adem\u00e1s, la negaci\u00f3n de la virginidad perpetua de Mar\u00eda tiene un alcance trinitario: ofende al Padre diciendo que Cristo es hijo de Jos\u00e9, al Hijo diciendo que su santuario (Mar\u00eda) est\u00e1 contaminado por simiente viril [3] y al Esp\u00edritu pretendiendo hist\u00f3ricamente incumplida su profec\u00eda (Is. 7,14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda preguntar c\u00f3mo los Padres de los siglos IV y V alcanzaron una conciencia tan firme de esta verdad a la vez cristol\u00f3gica y marial que parece no haber sido percibida tan claramente con anterioridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reflexionando sobre el desarrollo del dogma realizado por el Esp\u00edritu Santo en la Iglesia, el c\u00e9lebre historiador alem\u00e1n de las doctrinas, Leo Scheffczyk [4], piensa que su punto de partida fue la afirmaci\u00f3n del Credo: \u201cnacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d. Esta contenida en sus m\u00e1s antiguas presentaciones del S\u00edmbolo apost\u00f3lico; significa que la Iglesia descubri\u00f3 en la tradici\u00f3n apost\u00f3lica (mencionada por los Sin\u00f3pticos) la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas por Mar\u00eda bajo la acci\u00f3n, no de un hombre sino del Esp\u00edritu divino. A partir de esto, la Iglesia comprendi\u00f3 un punto al que se refiere claramente el evangelio de Lucas (2, 8-20): el nacimiento humano de un Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo su reflexi\u00f3n sobre los \u201cpresupuestos\u201d y las implicaciones de este \u201cnacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d, la Iglesia, bajo la orientaci\u00f3n de los sucesores de los Doce, los obispos, percibi\u00f3 en el seno de la fe que el Hijo, en su nacimiento, no pod\u00eda \u201cviolar\u201d ni profanar el santuario que hab\u00eda llegado a ser siendo su Madre; y que ninguna otra persona pod\u00eda violarla ni profanarla. Porque la Virgen, Madre de Dios, no pod\u00eda \u2013 despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas- comportarse como un esposo  y una mujer ordinaria, procreando otros hijos siguiendo las leyes ordinarias [5].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, es una percepci\u00f3n sobrenatural de la santidad de Mar\u00eda  de la santidad extraordinaria incluida en su divina maternidad que condujo a la Iglesia a la afirmaci\u00f3n del nacimiento virginal de Jes\u00fas y de la perpetua virginidad de su Madre. Ambas estaban contenidas en el \u201cnacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d, como dos explicaciones de la concepci\u00f3n virginal misma, tan expl\u00edcitamente Afirmada por los evangelistas y la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Aunque ni el nacimiento virginal ni la perpetua virginidad no pudiesen ser reducidos a la concepci\u00f3n virginal, la proclamaci\u00f3n consciente de \u00e9sta constituye el origen del reconocimiento de aquella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Profundizando a\u00fan m\u00e1s estas \u00faltimas opiniones, el historiador alem\u00e1n de los dogmas nos dice que Lucas y Pablo ven la figura de Mar\u00eda y de su virginidad en el interior del misterio de la Salvaci\u00f3n. Acentuando la importancia de la virginidad de Mar\u00eda para nuestra salvaci\u00f3n, Ignacio de Antioquia, Justino e Ireneo de Lyon (se podr\u00eda decir tambi\u00e9n: Melit\u00f3n de Sardes) comprendieron que no hab\u00eda podio ser puramente transitoria, sino que brillar\u00eda como un efecto permanente de la Encarnaci\u00f3n, perteneciendo siempre a lo que hay de m\u00e1s \u00edntimo en ella: a su Coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir entonces: la fe en la concepci\u00f3n virginal del Salvador se desarroll\u00f3, bajo la influencia del Esp\u00edritu, en fe en su nacimiento virginal y en la perpetua virginidad de su Madre. Esta fe condujo a la \u201cidentificaci\u00f3n\u201d simb\u00f3lica entre las dos V\u00edrgenes Madres (Mar\u00eda y la Iglesia), preparada por Ireneo y tan manifiesta en Ambrosio y Agust\u00edn. Mar\u00eda y a Iglesia son, cada una, la nueva Eva que contribuyen a la salvaci\u00f3n del mundo, como la primera hab\u00eda contribuido a su p\u00e9rdida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Scheffczyk nos hace comprender, de esta manera, que la doctrina de la Iglesia sobre la virginidad de Mar\u00eda antes durante y despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas se enra\u00edza en el principio bien conocido de la asociaci\u00f3n de Mar\u00eda, nueva Eva, con el Nuevo Ad\u00e1n, doctrina clar\u00edsima a los ojos de los Padres del siglo II, y enraizada en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto est\u00e1 magn\u00edficamente resumido por el segundo concilio de Vaticano en esta afirmaci\u00f3n cargada de implicaciones: \u201cesta uni\u00f3n de la Madre con su Hijo en la obra de salvaci\u00f3n es manifiesta desde el momento de la concepci\u00f3n virginal de Cristo hasta su muerte\u201d (LG 57: in opere salutari conjunctio). El texto insin\u00faa que Mar\u00eda, concibiendo virginalmente a Cristo para nuestra salvaci\u00f3n, particip\u00f3 en su muerte salv\u00edfica por el g\u00e9nero humano. Por otro lado, \u00bfIgnacio de Antioquia no ligaba ya, en su carta a los Efesios, desde comienzos del siglo II o incluso antes, la virginidad de Mar\u00eda con la muerte de Cristo (, 2; RJ 39)? Ambas eran a sus ojos (antign\u00f3sticos) no s\u00f3lo aparentes sino reales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pues, en plena fidelidad a la continua Tradici\u00f3n divino apost\u00f3lica y patr\u00edstica como a los concilios ecum\u00e9nicos de \u00c9feso y de Calcedonia que Vaticano II, siguiendo inmediatamente el texto citado l\u00edneas arriba, agrega: \u201cel nacimiento del Hijo primog\u00e9nito de Mar\u00eda no disminuy\u00f3 sino consagr\u00f3 su integridad virginal\u201d (LG 57).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la posibilidad de elegir otros textos patr\u00edsticos (menos claros) para justificar esta afirmaci\u00f3n, el Concilio prefiri\u00f3 citar a pie de p\u00e1gina los s\u00f3lidos textos de san Le\u00f3n y de san Ambrosio que hemos recordado l\u00ednea arriba. De esta manera Vaticano II nos dice que el nacimiento virginal no implica, solamente, una realidad espiritual en Mar\u00eda, sino, tambi\u00e9n, su integridad corporal y biol\u00f3gica significando f\u00edsicamente su virginidad espiritual y total.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se comprende, pues, que los comentarios recientes de este texto conciliar y de sus referencias hayan subrayado su inter\u00e9s en el contexto actual de las ense\u00f1anzas de la Iglesia sobre la  virtud de la castidad [6]. Aunque algunos parecen no conceder ninguna importancia al cuerpo como factor moral, la integridad f\u00edsica de Mar\u00eda en el seno de la creaci\u00f3n nueva nos recuerda que Dios no desprecia la biolog\u00eda. No desde\u00f1a el orden material del que es Creador, como nos lo recuerda el primer art\u00edculo del Credo. Para los padres y para el Vaticano II, el nacimiento virginal de Jes\u00fas es una declaraci\u00f3n inseparablemente espiritual y biol\u00f3gica. Significa, tambi\u00e9n, que la virginidad agrega alguna cosa al celibato consagrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, las menciones del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles (con el texto paralelo del Credo de Nicea-Constantinopla) a prop\u00f3sito de Cristo \u201cconcebido del Esp\u00edritu Santo y nacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d afirman una cooperaci\u00f3n personal de Mar\u00eda, en tanto que Virgen, a la econom\u00eda de la Redenci\u00f3n, punto central del segundo art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en el contexto del primer art\u00edculo, estas menciones nos hacen ver el en nacimiento virginal de Cristo un misterio de  Cristo Creador todopoderoso, capaz de nacer, en su omnipotencia, de una manera extraordinaria; implican, tambi\u00e9n, el misterio de Cristo santificador de Mar\u00eda, inspir\u00e1ndole la voluntad de una virginidad interior y exterior y recompens\u00e1ndola por medio de una nacimiento privilegiado; permiten entrever la Asunci\u00f3n corporal de Mar\u00eda en el horizonte del tercer art\u00edculo, sobre el esp\u00edritu, la Iglesia y la Escatolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de la Virginidad de Mar\u00eda in partu fue recientemente retomado en su contexto patr\u00edstico muy acentuado por el papa Juan Pablo II,  en medio de un discurso pronunciado en Capua, el 24 de mayo de 1992, con ocasi\u00f3n del decimosexto centenario del concilio plenario habido en esta villa. Retendremos muchos puntos que constituyen un comentario profundizado de esas palabras del segundo art\u00edculo de nuestro Credo: \u201cnacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d. Citemos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres de la Iglesia hab\u00eda ya visto claramente que la virginidad de Mar\u00eda es un tema cristol\u00f3gico antes de ser un tema mariol\u00f3gico. La virginidad de la Madre es una exigencia de brota de la naturaleza divina del Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se discierne una importante relaci\u00f3n entre el principio y el fin de la vida terrestre de Cristo, es decir entre su concepci\u00f3n virginal y su resurrecci\u00f3n de entre los muertos, dos verdades en estrecha conexi\u00f3n con la fe, en la divinidad de Jes\u00fas\u2026 Muchos Padres de la Iglesia establecieron un paralelo significativo entre la generaci\u00f3n de Cristo ex intacta virgine (de una virgen intacta) y su resurrecci\u00f3n ex intacto sepulcro (de una tumba intacta).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los Padres dan testimonio con la convicci\u00f3n que entre estos dos acontecimientos salv\u00edficos \u2013 la generaci\u00f3n-nacimiento de Cristo y su resurrecci\u00f3n de entre los muertos  \u2013 existe una conexi\u00f3n intr\u00ednseca que corresponde a un plan preciso de Dios; una conexi\u00f3n que la Iglesia, dirigida por el Esp\u00edritu, ha descubierto pero no ha creado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para san Pedro Cris\u00f3logo, Aqu\u00e9l que una virginidad cerrada hab\u00eda tra\u00eddo a esta vida (terrestre), un sepulcro cerrado lo restituye a la vida eterna. Es propio de la divinidad dejar a la Virgen sellada despu\u00e9s del nacimiento y es tambi\u00e9n propio de la divinidad salir con su cuerpo de la tumba sellada (Serm\u00f3n 75, 5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los obispos que participaron en el concilio de Capua en 392 comprendieron que la cuesti\u00f3n de la virginidad de Mar\u00eda no es secundaria, ni limitada a la humilde persona de la Esclava del Se\u00f1or, sino concierne, m\u00e1s bien, a los aspectos fundamentales [7] de la fe: el misterio mismo de Cristo, su obra salv\u00edfica, y el servicio del Reino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>NOTAS<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  Si se lee Is. 7,14 el contexto exeg\u00e9tico del m\u00e9todo de Antioquia, se pude admitir que la profec\u00eda conoce una primera realizaci\u00f3n parcial en la persona de Exequias, bajo la antigua Alianza, y una realizaci\u00f3n plena en el nacimiento de Jes\u00fas, hijo de la virgen Mar\u00eda; ver LG 55; MT 1, 22-23 (trad. Osty); P\u00edo VI, carta 1779 (Enchiridium Biblicum 2, 74): H Caselles, art. \u201cEmmanuel\u201d, t. IV (1956) de Catholicisme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]    Recordemos que los Padre, afirmando la virginidad in partu, proclaman tambi\u00e9n el nacimiento del hijo sin dolor: as\u00ed Gregorio de Nisa, Hom. 1 in Resurr.; MG 46 (601-603), citando Is 66, \/.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]   Ver en sentido contrario san Jer\u00f3nimo, De Perpetua virginitate B. Mariae adversus Helvidium \u00a7 19; RJ 1361: \u201cdices que Mar\u00eda no permaneci\u00f3 virgen; afirmo por el contrario mucho m\u00e1s, a saber que Jos\u00e9 mismo era virgen por Mar\u00eda, con el fin de que de un matrimonio virginal naciera un hijo virgen.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]   L. Scheffcczyk, \u201cNatus ex Maria Virgine\u201d, Communio, \u00e9d. Fse, enero 1978, 20-31\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]   Siguiendo a Or\u00edgenes (In Mt 10, 17; GCS X, 21, 19 s.), Epifanio afirma en varios lugares (ver D. Fern\u00e1ndez, Marianum 20, 1958, 142-143) que el cuerpo de la Virgen, domicilio de Dios, permaneci\u00f3 sagrado: Ambrosio seguir\u00e1 a ambos diciendo: cuando Lucas ense\u00f1a que Jos\u00e9 fue justo, declara suficientemente que no pudo violar el seno del misterio, el templo del Esp\u00edritu Santo, la Madre del Se\u00f1or\u201d (In Lucam 2,6; CSEL 32 44).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]   W.B. Smith, \u201cThe Theology of the Virginity in partu and its Consequences for the Church\u2019s Teaching on Chastity\u201d, Marian  Studies 31 (1980), 99-110; J.T. O\u2019Connor, \u201cAmbroise and K. Rahner\u201d, Marian Library Studies 17-23 (1985-1991), 726-752 (m\u00e9langes T. Koehler)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]  este punto emerge tambi\u00e9n del canon 4 del concilio de Letr\u00e1n en 649 (DS 504); ver B. de Margerie, \u201cSaint Martin Ier confirme la virginit\u00e9 corporelle de Marie dans son enfantement\u201d, Agustinianum, 1997,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Encilcopedia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ap\u00e9ndice al art\u00edculo II Mar\u00eda Virgen en el nacimiento de Jes\u00fas. El milagro de Navidad En el siglo III el antiguo Credo de la Iglesia romana, luego en el siglo IV el S\u00edmbolo de Nicea Constantinopla dicen que Jesucristo naci\u00f3 de la Virgen Mar\u00eda o \u201ctom\u00f3 carne de Mar\u00eda\u201d por obra del Esp\u00edritu (DS 150). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-dios-hijo-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCREDO DE NICEA: CREO EN DIOS HIJO (II)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24172","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24172","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24172"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24172\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24172"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24172"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24172"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}