{"id":24173,"date":"2016-02-05T16:26:50","date_gmt":"2016-02-05T21:26:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-el-espiritu-santo-la-iglesia-y-la-vida-eterna\/"},"modified":"2016-02-05T16:26:50","modified_gmt":"2016-02-05T21:26:50","slug":"credo-de-nicea-creo-en-el-espiritu-santo-la-iglesia-y-la-vida-eterna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-el-espiritu-santo-la-iglesia-y-la-vida-eterna\/","title":{"rendered":"CREDO DE NICEA: CREO EN EL ESPIRITU SANTO, LA IGLESIA Y LA VIDA ETERNA"},"content":{"rendered":"<p>\n  \u201cEstamos aqu\u00ed abajo guiados por el solo deseo de conocer al solo Dios verdadero y a su Verbo, de saber cu\u00e1l es la unidad del Hijo con su Padre, la comunidad del Padre con el Hijo, lo que es el Esp\u00edritu, cu\u00e1l es la uni\u00f3n y la distinci\u00f3n entre Esp\u00edritu, el Hijo y el Padre\u201d (Apolog\u00eda \u00a7 12).M\u00e1s o menos en la \u00e9poca en que fue elaborado el Credo de la Iglesia romana, Aten\u00e1goras expresaba en un texto c\u00e9lebre su ardiente deseo trinitario: \u201cEstamos aqu\u00ed abajo guiados por el solo deseo de conocer al solo Dios verdadero y a su Verbo, de saber cu\u00e1l es la unidad del Hijo con su Padre, la comunidad del Padre con el Hijo, lo que es el Esp\u00edritu, cu\u00e1l es la uni\u00f3n y la distinci\u00f3n entre Esp\u00edritu, el Hijo y el Padre\u201d. Atren\u00e1goras. (Apolog\u00eda \u00a7 12).<br \/>\n  Cirilo insiste, adem\u00e1s, sobre la unidad del Esp\u00edritu en un contexto b\u00edblico: \u201cel plan salvador del que somos objeto forma un todo estrechamente concertado y que viene del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u2026 El Esp\u00edritu Santo no es otro en la Ley y los Profetas, otro en los Evangelios y los Ap\u00f3stoles, sino es \u00fanico y mismo Esp\u00edritu santo, aquel que dijo las divinas Escrituras en el Antiguo y el Nuevo Testamento\u201d (cat. XVII, 5).El autor no se limitaba a confesar los tres, respond\u00eda ya de manera inicial a su propia pregunta: \u201cEl Hijo est\u00e1 en el Padre y el Padre en el Hijo por la unidad y el poder del Esp\u00edritu\u201d (\u00a7 10).<br \/>\n  El Esp\u00edritu, habiendo sido confesado en y por la Iglesia el Padre y el Hijo, quiso, adem\u00e1s, a trav\u00e9s de ella, manifestarse, como el v\u00ednculo de su unidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu, habiendo sido confesado en y por la Iglesia el Padre y el Hijo, quiso, adem\u00e1s, a trav\u00e9s de ella, manifestarse, como el v\u00ednculo de su unidad.\n<\/p>\n<p>  \u201cAquel que ha sido honrado por la visita del Esp\u00edritu Santo al alma iluminada, ve de una manera sobrehumana lo que no sab\u00eda. Su cuerpo est\u00e1 sobre la tierra, su alma ve, sin embargo los cielos como en un espejo\u2026 Esa nada que es el hombre, ve el comienzo y el fin del mundo y el medio de los tiempos, conoce las cosas que no estudi\u00f3: en efecto, disfruta de la presencia del verdadero introductor a la luz\u201d (cat. XVI, 19).Empresa que se extendi\u00f3 sobre muchos siglos, a partir de su brillante comienzo con Aten\u00e1goras. [1] Porque hac\u00eda falta que fuese precedida por la manifestaci\u00f3n a la Iglesia de la divinidad del Esp\u00edritu Santo. Manifestaci\u00f3n inseparable de aquella de la actividad del esp\u00edritu del Padre y del Hijo en la Iglesia misma, en la remisi\u00f3n bautismal de los pecados, que orienta hacia la resurrecci\u00f3n de la carne y hacia la vida eterna.<br \/>\n  Lo que permite comprender que en muchas recensiones orientales del Credo (DS 41 y 51) el Esp\u00edritu Santo sea presentado como \u00fanico, a semejanza del Padre y del Hijo. Manera de reaccionar contra el s\u00edmbolo polite\u00edsta propagado por los gn\u00f3sticos, que exaltaba una multiplicidad de eones en el seno de una pl\u00e9roma de la divinidadExaminaremos, aqu\u00ed, las opiniones de Cirilo de Jerusal\u00e9n sobre los nexos entre el Esp\u00edritu y la Iglesia; Basilio y Cris\u00f3stomo lo completar\u00e1n en el mundo griego; en los Latinos, Hilario ya nos hab\u00eda dejado entrever por qu\u00e9 es al Esp\u00edritu que la Iglesia atribuye, de una manera particular, nuestra orientaci\u00f3n hacia la vida eterna mientras que Agust\u00edn y Rufino nos har\u00e1n sondear, respectivamente, al Esp\u00edritu como profundidad de Dios, de un lado, y profundidad de la escritura, por el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n primera. Cirilo de Jerusal\u00e9n: aquello que el Esp\u00edritu \u00fanico e indivisible no es y lo que opera en la Iglesia<\/b>\n<\/p>\n<p>  \u201cEl Se\u00f1or ordena, la Palabra crea, el Soplo afirma. Pero afirmar, qu\u00e9 es sino perfeccionar en santidad [volver firme], inmutable y s\u00f3lidamente fijado en el bien\u2026 No hay santidad sin el Esp\u00edritu\u201dEl orgullo humano parece inclinar a ciertos bautizados (influenciados por el demonio) a identificarse con el Esp\u00edritu Santo: Sim\u00f3n, Manes, Montano, seg\u00fan Cirilo (cat. XVI, 6-9)<br \/>\n  Para Hilario el Esp\u00edritu Santo es el Don \u00fanico del Padre y del Hijo, el Don que mediante sus dones nos conduce a la visi\u00f3n final del Padre y del HijoCirilo subraya la oposici\u00f3n entre sus acciones respectivas: \u201cel inmundo demonio, cuando va al alma de un hombre, se lanza sobre la oveja como un lobo bebedor de sangre [\u2026]. La inteligencia se cola de tinieblas; injustos esta agresi\u00f3n y este rapto de un extra\u00f1o; el demonio hace violencia, en efecto, sobre un cuerpo que no es suyo. Arroja por tierra a aquel que se manten\u00eda de pie, porque es la casa de aquel que cay\u00f3 del cielo; hace desviar la lengua, tuerce los labios, el hombre est\u00e1 en la negrura, el ojo abierto no ve nada y el desventurado hombre, frente a la muerte, se estremece de miedo. Los demonios son verdaderamente enemigos de los hombres\u201d.<br \/>\n  Casi por la misma \u00e9poca, mientras que Cris\u00f3stomo contemplaba a la Iglesia bebiendo a Cristo y su Esp\u00edritu en la eucarist\u00eda, Agust\u00edn se interrogaba extensamente, en el curso de un discurso sinodal en Hipona, en 393, delante de numerosos obispos, sobre la propiedad que distingue al Esp\u00edritu Santo del Padre y del HijoSe ve: es a partir de los relatos evang\u00e9licos de posesi\u00f3n que Cirilo considera los peligros que amenazan la condici\u00f3n humana, sea en su aspecto intelectual y espiritual, sea corporalmente: Tinieblas, negrura, miedo\u201d.<br \/>\n  \u201cSi no hubiese en la Iglesia remisi\u00f3n de los pecados, no habr\u00eda ninguna esperanza de vida futura y de liberaci\u00f3n eterna. Damos gracias a Dios que dio a su Iglesia este don\u2026 Sus pecados son semejantes a los egipcios que segu\u00edan y persegu\u00edan a los Israelitas hasta el mar Rojo. \u00bfQu\u00e9 quiere decir hasta el mar Rojo? Hasta la fuente consagrada por la Sangre y la Cruz de Cristo\u2026 El costado de Cristo fue traspasado por la lanza y brot\u00f3 nuestro precio\u2026Sobre este fondo tan sombr\u00edo, Cirilo describe la luminosa acci\u00f3n del Esp\u00edritu: Viene a salvar, curar, ense\u00f1ar, aconsejar, fortificar, esclarecer la inteligencia, primero de aquel que lo recibe, luego, mediante \u00e9l, de los otros tambi\u00e9n.<br \/>\n  Para Agust\u00edn, si Cristo hizo menci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo confiriendo a los ap\u00f3stoles el poder de perdonar los pecados, es porque la reconciliaci\u00f3n de los bautizados pecadores entre ellos con Dios y con la Iglesia es como la obra propia del Esp\u00edritu Santo confiada a los ap\u00f3stoles; se puede decir otro tanto de la reconciliaci\u00f3n de los pecadores aun no bautizados con Cristo por medio del bautismo dado por los Doce y sus sucesores\u201cAquel que ha sido honrado por la visita del Esp\u00edritu Santo al alma iluminada, ve de una manera sobrehumana lo que no sab\u00eda. Su cuerpo est\u00e1 sobre la tierra, su alma ve, sin embargo los cielos como en un espejo\u2026 Esa nada que es el hombre, ve el comienzo y el fin del mundo y el medio de los tiempos, conoce las cosas que no estudi\u00f3: en efecto, disfruta de la presencia del verdadero introductor a la luz\u201d (cat. XVI, 19).<br \/>\n  \u201cHayas pecado mucho, hayas pecado poco, sean grandes tus pecados, o peque\u00f1os, el menor entre ellos sobrevivi\u00f3. Pero como tenemos que vivir en el siglo presente, en donde no se vive sin el pecado, la remisi\u00f3n de los pecados no se haya s\u00f3lo en el lavado del Bautismo, que deben recibir dentro de ocho d\u00edas, sino tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n dominical y cotidiana. En ella encontrar\u00e1n su bautismo casi cotidiano, con el fin de que den gracias a Dios que dio a la Iglesia este don que confesamos en el S\u00edmbolo; cuando hayamos dichos \u201c[creemos] en la santa Iglesia\u201d, agregamos, \u201cen la remisi\u00f3n de los pecados\u201d (San Agust\u00edn)En armon\u00eda con los evangelios (ver MC 3, 22-30), Cirilo nos presenta al Esp\u00edritu bueno y santo en el contexto de su oposici\u00f3n al esp\u00edritu impuro y malo. El Esp\u00edritu divino domina el tiempo y el espacio y vuelve al cristiano part\u00edcipe de esta dominaci\u00f3n. Al hombre, \u201cviolentado por causa de Cristo\u201d el Esp\u00edritu Santo dice \u201cpor lo bajo\u2026 poca cosa es lo que acontece, grandes ser\u00e1n las recompensas, vas a sufrir poco tiempo, pero estar\u00e1s eternamente en compa\u00f1\u00eda de los \u00c1ngeles\u201d (cat. XVI, 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo une claramente el tercer art\u00edculo con la presentaci\u00f3n de los \u00faltimos tiempos y de la vida eterna. Volveremos a encontrar este aspecto, un poco m\u00e1s abajo, en Hilario de Poitiers, que lo ha recibido de los Padres griegos. Todo ocurre como si, en la explicaci\u00f3n del Credo, el Padre fuese visto al origen de los tiempos, al Hijo mediador al medio y al Esp\u00edritu consumador al fin. Toda la duraci\u00f3n de la historia universal, de su comienzo a su extremidad \u00faltima, es esperada y como abrasada por los tres que son uno. (Esta  distinci\u00f3n no es la de Joaqu\u00edn de Fiore).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el Esp\u00edritu no es solamente uno \u2013 de una perfecta unidad \u2013 con el Padre y el Hijo; es, tambi\u00e9n uno en s\u00ed mismo, \u00fanico, indivisible a\u00fan cuan divide sus dones: \u201cNosotros no ense\u00f1amos de \u00e9l sino una fe inquebrantable. Porque el Esp\u00edritu es un solo y mismo ser, el que repart\u00eda los carismas a cada uno de manera especial seg\u00fan su voluntad (1 Co 12, 11). En cuanto a \u00c9l, es indivisible. El Par\u00e1clito no es otra persona al costado del Esp\u00edritu santo, sino es un solo y mismo ser bajo denominaciones diferentes: viviente y subsistente, hablando y actuando. \u00c9l tambi\u00e9n es el Santificador de todas las criaturas racionales que est\u00e1 sometidas a Dios por Cristo: \u00e1ngeles y hombres.\u201d [2]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo, profesando la unidad del Esp\u00edritu Santo al interior de la diversidad de sus nombres, reacciona \u2013 como lo hab\u00eda hecho el S\u00edmbolo romano \u2013 contra las tendencias gn\u00f3sticas (ya denunciadas por Ireneo: AH I, 1, 2 y 5) de acuerdo a las cuales el Par\u00e1clito era distinto del Esp\u00edritu Santo. Tal ser\u00eda la opini\u00f3n de los valentinianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que permite comprender  \u2013dig\u00e1moslo al pasar-   que en muchas recensiones orientales del Credo (DS 41 y 51) el Esp\u00edritu Santo sea presentado como \u00fanico, a semejanza del Padre y del Hijo. Manera de reaccionar contra el s\u00edmbolo polite\u00edsta propagado por los gn\u00f3sticos, que exaltaba una multiplicidad de eones en el seno de una pl\u00e9roma de la divinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cirilo insiste, adem\u00e1s, sobre la unidad del Esp\u00edritu en un contexto b\u00edblico: \u201cel plan salvador del que somos objeto forma un todo estrechamente concertado y que viene del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u2026 El Esp\u00edritu Santo no es otro en la Ley y los Profetas, otro en los Evangelios y los Ap\u00f3stoles, sino es \u00fanico y mismo Esp\u00edritu santo, aquel que dijo las divinas Escrituras en el Antiguo y el Nuevo Testamento\u201d (cat. XVII, 5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede no ver aqu\u00ed una reacci\u00f3n contra las tendencias de Marci\u00f3n: Cirilo subraya la unidad de las Escrituras, la unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, porque uno y otro son obra del \u00fanico e indivisible Esp\u00edritu que los inspira a la vez (como lo afirma DS 46). Cirilo sostiene, de esta manera, que el esp\u00edritu habl\u00f3 por los profetas de la antigua y de la nueva Alianza, habla con el Padre creador y el Hijo salvador. Sondea las profundidades de Dios Padre (1 Cor. 2,10) y del Hijo y, habl\u00e1ndonos por las Escrituras, es al mismo tiempo su profundidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante observar que Cirilo de Jerusal\u00e9n no menciona expl\u00edcitamente \u2013 a diferencia de Atanasio de Alejandr\u00eda, de Basilio, de los dos Gregorios y de Cris\u00f3stomo \u2013 la teolog\u00eda arriana y semi-arriana del Esp\u00edritu. Para ella, el Esp\u00edritu es una criatura del Hijo, \u00e9l mismo creado por el Padre. Cirilo parece conocer la tendencia teol\u00f3gica (en los \u201cTropicos\u201d refutados por Atanasio de Alejandr\u00eda en la misma \u00e9poca) que quer\u00eda reducir al Esp\u00edritu santo a la condici\u00f3n de \u00e1ngel: \u201cvean, dice, las incontables mir\u00edadas de \u00e1ngeles\u2026 de todos esos esp\u00edritus, el Santificador es el Par\u00e1clito. Todos los ej\u00e9rcitos reunidos de los \u00e1ngeles no sostienen la comparaci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo\u2026 Los \u00e1ngeles son enviados para un ministerio, \u00c9l escruta las profundidades de Dios\u201d (cat. XVI, 23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cirilo, el Esp\u00edritu es llamado santo en tanto que santifica los \u00e1ngeles y los hombres dispuestos a cooperar con \u00e9l. Parece interesarse m\u00e1s en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en la Iglesia que en su relaci\u00f3n con el Padre y el Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n segunda: Basilio de Cesarea: el Esp\u00edritu perfecciona y unifica<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su tratado sobre el Esp\u00edritu Santo, Basilio, que no ignora que los efectos exteriores de los tres resultan de su actividad com\u00fan, [3] atribuye a cada uno una acci\u00f3n correspondiente a su situaci\u00f3n intratrinitaria: \u201cEl Se\u00f1or ordena, la Palabra crea, el Soplo afirma. Pero afirmar, qu\u00e9 es sino perfeccionar en santidad [volver firme], inmutable y s\u00f3lidamente fijado en el bien\u2026 No hay santidad sin el Esp\u00edritu\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el texto griego de su tratado, Basilio multiplica en ese par\u00e1grafo (16, 38) las referencias a la actividad consumadora y perfeccionadora del Esp\u00edritu (seis usos del t\u00e9rmino teleioun o de palabras derivadas).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda Basilio quer\u00eda dar la contra a la tendencia arriana. Para ella, el Esp\u00edritu \u2013 lo hemos dicho \u2013  es inferior al Hijo, y \u00e9ste inferior al Padre. Basilio, como los padres en general, cree en la rigurosa igualdad de los tres y en su \u00fanica y com\u00fan actividad santificadora; sin negar esos dos puntos, puede manifestar su oposici\u00f3n al arrianismo, afirmando que el Padre causa principal y el hijo causa demi\u00fargico no pueden hacer nada sin la causa \u201cperfeccionante\u201d que es el Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abramos aqu\u00ed un breve par\u00e9ntesis. Algunos a\u00f1os antes, Basilio, Hilario de Poitiers \u2013 tal vez bajo la influencia de su estad\u00eda en Oriente, durante la cual compuso su obra sobre la Trinidad \u2013 hab\u00eda presentado, por la mismas razones anti-arrianas, un punto de vista an\u00e1logo: comentando el orden bautismal del Resucitado (Mt 28, 19-20), Hilario hablaba de un \u201csolo Esp\u00edritu, Don esparcido en todo\u201d, \u201cDon \u00fanico, fuente de la esperanza perfecta\u201d;  ahora bien, este \u201cDon \u00fanico es ofrecido en plenitud a todos. Todo entero a nuestra disposici\u00f3n, es dado en la medida en que cada uno quiera acogerlo, permanece en nosotros [en la medida en que] cada uno quiera merecerlo. Permaneciendo con nosotros hasta la consumaci\u00f3n de los tiempos, es la consolaci\u00f3n de nuestra espera. Por la acci\u00f3n de sus dones, \u00e9l es la prenda de nuestra esperanza\u201d (II, 1 y 34; RJ 858).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Hilario, en suma, el Esp\u00edritu Santo es el Don \u00fanico del Padre y del Hijo, el Don que mediante sus dones nos conduce a la visi\u00f3n final del Padre y del Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto de vista de Basilio converge con el de Hilario en esta segunda mitad del IV siglo, dominada en Oriente y Occidente por la reflexi\u00f3n del Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya que para Basilio, los efectos exteriores del actuar divino resultan de la  actividad com\u00fan de los tres, se podr\u00eda decir, tambi\u00e9n, que el Padre es causa perfeccionante y el Esp\u00edritu causa principial; esto corresponder\u00eda a la realidad; pero no se observar\u00eda entonces la doctrina que ser\u00eda descubierta en la Edad Media y que Basilio aplicaba ya, a saber: la apropiaci\u00f3n permite poner de relieve la propiedad [4] de la persona divina considerada; adaptando al Esp\u00edritu la actividad que perfecciona a un ser creado, Basilio ( y su sucesor latino Agust\u00edn) [5] nos ayuda a comprender que la denominaci\u00f3n de Esp\u00edritu Santo no remite a la propiedad que, al interior de la Trinidad, distingue la tercera persona de las dos primeras. [6]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, ya que el Esp\u00edritu \u201cencierra\u201d y termina el misterio de la Trinidad, constituye una relaci\u00f3n eterna entre el Padre y el Hijo, es \u2013dir\u00e1 por la misma \u00e9poca Epifanio de Salamina, preparando el terreno a la profundizaci\u00f3n fulgurante de Agust\u00edn de Hipona \u2013 el medio y el v\u00ednculo entre el Padre y el Hijo.[7]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya que le Esp\u00edritu consuma el misterio trinitario, se comprende que Basilio le atribuye, adem\u00e1s, (siguiendo a Pablo en primera ep\u00edstola a los Corintios) de una manera especial la unidad al interior de la Iglesia, a trav\u00e9s de la distribuci\u00f3n de carismas complementarios, es decir de los dones diversos que re\u00fanen a los fieles en la unidad de la Iglesia: \u201cEl Esp\u00edritu se concibe como un todo en sus partes, cuando se trata de la distribuci\u00f3n de los dones de gracia, de los carismas. Porque somos miembros los unos de los otros pero provistos de dones diferentes\u2026 Los miembros unidos concurren al Cuerpo de Cristo en la Unidad del Esp\u00edritu (cf. Ep. 4,1-7 y especialmente 4,4) y se prestan mutuamente los servicios a partir de los carismas recibidos. Los miembros tienen un cuidado id\u00e9ntico los unos de los otros, seg\u00fan la simpat\u00eda mutua nacida de su comunicaci\u00f3n espiritual\u2026 Y, como parte de un todo, cada uno de nosotros est\u00e1n en el Esp\u00edritu porque, todos nosotros, que no formamos sino un cuerpo, hemos sido bautizados en un solo Esp\u00edritu\u201d.[8]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda claro que el tratado de San Basilio, unificando la presentaci\u00f3n intratrinitaria o \u201cteol\u00f3gica\u201d y la visi\u00f3n \u201cecon\u00f3mica\u201d o \u201ceclesial\u201d de la persona y de la misi\u00f3n del Esp\u00edritu, prepar\u00f3 el complemento aportado por el primer concilio de Constantinopla al Credo de Nicea, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Basilio. \u201cCreo en el Esp\u00edritu Santo, que es Se\u00f1or y vivificador. Procede del Padre; con el Padre y el Hijo recibe la misma adoraci\u00f3n y la misma gloria; habl\u00f3 por los Profetas.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio, en su comentario \u201ccarism\u00e1tico\u201d que manifestaba la unidad del Esp\u00edritu a trav\u00e9s de la multiplicidad de carismas concedidos a los miembros del Cuerpo \u00fanico, a los \u201cprofetas\u201d, no piensa s\u00f3lo en los anunciadores del Cristo futuro que se expresaron en el antiguo Testamento, sino tambi\u00e9n \u2013 ver sobre todo \u2013 a los profetas que en el seno de la Iglesia, en la nueva Alianza, proclaman la divinidad increada del Esp\u00edritu (1 Co 14, 2). [9]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s de Basilio y Constantinopla I, san Juan Cris\u00f3stomo, hacia 392, retomando el mismo texto paulino sobre los miembros m\u00faltiples del Cuerpo y el \u00fanico Esp\u00edritu (1Co 12, 12-27) subraya especialmente el sentido eucar\u00edstico del decir de Pablo \u201chemos sido colmados de un solo Esp\u00edritu\u201d (1 Co 12, 13): para el doctor de Antioqu\u00eda,  todos bebemos el Esp\u00edritu en la comuni\u00f3n de la preciosa Sangre Eucar\u00edstica. [10] Lo que, por otro lado, expresa la perfecta concordancia entre Pablo (1 Co 11: bebemos en la eucarist\u00eda la Sangre de Cristo) y Juan (recibimos conjuntamente el Esp\u00edritu enviado por el Hijo y al Hijo enviado por el Padre: 13, 20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo, manifestaba as\u00ed el nexo entre la eucarist\u00eda y el Esp\u00edritu en perfecta armon\u00eda con el art\u00edculo tercero del S\u00edmbolo en a\u00f1adido constantinopolitano: el Esp\u00edritu (co-adorado y co-glorificado con el Hijo por la Iglesia una, santa y cat\u00f3lica) se entrega mediante Cristo en la eucarist\u00eda. La teolog\u00eda posterior, especialmente en santo Tom\u00e1s de Aquino, profundizar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s estas opiniones, afirmando que las eucarist\u00eda es el sacramento del fervor de la caridad dada por el Esp\u00edritu (ver Rm. 5,5) y de la unidad de la Iglesia, cuya alma unificadora es la Iglesia[11].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n tercera. Agust\u00edn contempla la unidad del Esp\u00edritu en la unidad de la Iglesia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi por la misma \u00e9poca, mientras que Cris\u00f3stomo contemplaba a la Iglesia bebiendo a Cristo y su Esp\u00edritu en la eucarist\u00eda, Agust\u00edn se interrogaba extensamente, en el curso de un discurso sinodal en Hipona, en 393, delante de numerosos obispos, sobre la propiedad que distingue al Esp\u00edritu Santo del Padre y del Hijo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rechazando \u2013 siguiendo a los Padres griegos \u2013 la teor\u00eda seg\u00fan la cual el Esp\u00edritu ser\u00eda tambi\u00e9n Hijo del Padre, porque la escritura afirma que el Hijo es \u00fanico, rechazando tambi\u00e9n la idea de un Esp\u00edritu hijo del Hijo (nada en la escritura nos muestra en el Hijo un padre del Esp\u00edritu), Agust\u00edn, bajo la influencia de los c\u00edrculos cristianos de Mil\u00e1n[12] piensa que el Esp\u00edritu Santo es la caridad que Padre e Hijo se tienen mutuamente. Agust\u00edn cita y analiza en este sentido las afirmaciones jo\u00e1nicas: Dios es Esp\u00edritu, Dios es Amor (Jn. 4,24; 1 Jn. 4, 8.16[13]).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente, hacia 410, Rufino traduc\u00eda el comentario de Or\u00edgenes sobre el Cantar de los Cantares del griego al lat\u00edn; Agust\u00edn habr\u00eda podido leer: \u201cYa que el Hijo es amor, nadie lo conoce sino el Padre[14]\u201d, y a partir de 398, en una apolog\u00eda de P\u00e1nfilo sobre Or\u00edgenes, tambi\u00e9n traducida por Rufino, \u00e9ste cita un pasaje de Or\u00edgenes que pudo haber tenido una influencia decisiva sobre los exegetas milaneses y sobre Agust\u00edn y en su interpretaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica de 1 Jn. 4,7-8: \u201cSe pregunta, tal vez, si el Hijo es Amor porque Juan relaciona esta expresi\u00f3n con Dios Padre diciendo: Dios es Amor; pero \u00e9l mismo ense\u00f1a que el Amor es de Dios; este amor, creo que no es otro que su Hijo \u00fanico, Dios de Dios, Amor nacido del Amor[15]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes operaba una cristologizaci\u00f3n muy leg\u00edtima del pensamiento jo\u00e1nico, pasando del Padre-Amor al Hijo-Amor; Agust\u00edn prolong\u00f3 esta transposici\u00f3n viendo en el Esp\u00edritu al Amor mismo ligando al Padre-Amor y al Hijo-Amor. La hizo inspir\u00e1ndose en las opiniones de los exegetas cristianos de Mil\u00e1n, ellos mismos influenciados por Or\u00edgenes y D\u00eddimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Obispo de Hipona no s\u00f3lo contempl\u00f3 la unidad del Esp\u00edritu entre el Padre y el Hijo, como ya lo hab\u00eda hecho, lo hemos dicho, Epifanio de Salamina; pero \u00e9l tambi\u00e9n contempl\u00f3 esta unidad a partir de la unidad de la Iglesia, operada por este mismo Esp\u00edritu en los sacramentos de la remisi\u00f3n de los pecados (bautismo y penitencia): \u201cla sociedad de la unidad de la Iglesia de Dios, fuera de la cual no hay remisi\u00f3n de los pecados, es como la obra del Esp\u00edritu Santo[16]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensamiento es claro: para Agust\u00edn, si Cristo hizo menci\u00f3n del Esp\u00edritu santo confiriendo a los ap\u00f3stoles el poder de perdonar los pecados, es porque la reconciliaci\u00f3n de los bautizados pecadores entre ellos con Dios y con la Iglesia es como[17] la obra propia del Esp\u00edritu Santo confiada a los ap\u00f3stoles; se puede decir otro tanto de la reconciliaci\u00f3n de los pecadores aun no bautizados con Cristo por medio del bautismo dado por los Doce y sus sucesores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto, Agust\u00edn re\u00fane (conscientemente o no) los puntos de vista y los razonamientos de Or\u00edgenes y de Basilio.[18]   Porque es a partir de la f\u00f3rmula bautismal de Mt 28, 19-20 que Basilio considera la relaci\u00f3n intratrinitaria entre el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu. Es, pues, a partir de la unidad de la Iglesia que se elev\u00f3 hac\u00eda la contemplaci\u00f3n de la unidad trinitaria de Dios. Agust\u00edn, del que no se discute, en lo absoluto, que fue influenciado por Basilio, procede de la misma manera a partir de Jn. 20,21-22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos, pues, que los Padres m\u00e1s c\u00e9lebres de Oriente y Occidente, convergen en su manera de abordar la teolog\u00eda a partir de la econom\u00eda, la unidad de Dios a partir de la unidad de la Iglesia. Descubren al \u00fanico Esp\u00edritu en la \u00fanica Iglesia, con ella, por ella. Se podr\u00eda, igualmente, decir a la inversa: esos Padres ven a la \u00fanica Iglesia a partir del \u00fanico Esp\u00edritu-. En la l\u00ednea de la Ep\u00edstola a los Efesios (4, 3-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus sermones sobre \u201cla tradici\u00f3n del S\u00edmbolo\u201d, Agust\u00edn, joven sacerdote, aborda los temas \u2013 ligados al Esp\u00edritu de Iglesia y de la remisi\u00f3n de los pecados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando del misterio de la Iglesia, objeto de nuestra fe, Agust\u00edn exclama: \u201cHuyan tanto como puedan, enga\u00f1adores diversos y variados, cuyo n\u00famero de nombres y sectas ser\u00eda largo enumerar\u2026 No encomiendo sino una sola cosa a sus oraciones: alejen sus o\u00eddos de aquel que no es cat\u00f3lico, con el fin de que puedan acceder a la remisi\u00f3n de los pecados y a la resurrecci\u00f3n de la carne y a la vida eterna por la \u00fanica verdadera y santa Iglesia cat\u00f3lica [per unam veram et sanctam Ecclesiam catholicam\u201d [19].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve aqu\u00ed que, para Agust\u00edn, comentar el S\u00edmbolo era tambi\u00e9n anunciar que s\u00f3lo la Iglesia cat\u00f3lica conduc\u00eda a la salvaci\u00f3n eterna inseparable de la remisi\u00f3n de los pecados concedida por ella, y de la resurrecci\u00f3n en el d\u00eda postrero. En otro serm\u00f3n an\u00e1logo [20] Agust\u00edn precisa magn\u00edficamente: \u201cLa Iglesia recibi\u00f3 las llaves del Reino de los cielos, para que en ella se realice la remisi\u00f3n de los pecados por la sangre de Cristo, por la gracia del cual somos salvados\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia es presentada, pues, por el obispo de Hipona como el sacramento de salvaci\u00f3n eterna: en ella, gracias al sacrificio de Cristo y al poder del Esp\u00edritu, se puede encontrar la resurrecci\u00f3n espiritual y, al final de la historia, la salvaci\u00f3n corporal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos sermones del joven Agust\u00edn, no se encuentra todav\u00eda una menci\u00f3n expl\u00edcita del \u201csacramento\u201d de penitencia (al que se referir\u00e1 m\u00e1s tarde el Obispo de Hipona [21], pero el predicador desarrolla en bell\u00edsimas im\u00e1genes el tema de la remisi\u00f3n de los pecados en la Iglesia: \u201csi no hubiese en la Iglesia remisi\u00f3n de los pecados, no habr\u00eda ninguna esperanza de vida futura y de liberaci\u00f3n eterna. Damos gracias a Dios que dio a su Iglesia este don\u2026 Sus pecados son semejantes a los egipcios que segu\u00edan y persegu\u00edan a los Israelitas hasta el mar Rojo. \u00bfQu\u00e9 quiere decir hasta el mar Rojo? Hasta la fuente consagrada por la Sangre y la Cruz de Cristo\u2026 El costado de Cristo fue traspasado por la lanza y brot\u00f3 nuestro precio\u2026\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSus pecados son sus enemigos. Los siguen, pero s\u00f3lo hasta el mar. Cuando entren, los evadir\u00e1n, ser\u00e1n destruidos. Un poco como el agua qu\u00e9 cubr\u00eda a los Egipcios mientras que los Israelitas se evad\u00edan a trav\u00e9s del desierto. \u00bfY qu\u00e9 dice la Escritura? Ninguno de ellos sobrevivi\u00f3 (Salmo 105, 11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHayas pecado mucho, hayas pecado poco, sean grandes tus pecados, o peque\u00f1os, el menor entre ellos sobrevivi\u00f3. Pero como tenemos que vivir en el siglo presente, en donde no se vive sin el pecado, la remisi\u00f3n de los pecados no se haya s\u00f3lo en el lavado del Bautismo, que deben recibir dentro de ocho d\u00edas, sino tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n dominical y cotidiana. En ella encontrar\u00e1n su bautismo casi cotidiano, con el fin de que den gracias a Dios que dio a la Iglesia este don que confesamos en el S\u00edmbolo; cuando hayamos dichos \u201c[creemos] en la santa Iglesia\u201d, agregamos, \u201cen la remisi\u00f3n de los pecados\u201d [22].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfA cu\u00e1l recitaci\u00f3n de la oraci\u00f3n dominical hac\u00eda alusi\u00f3n Agust\u00edn en estos textos? A una recitaci\u00f3n privada o p\u00fablica? Sin excluir una recitaci\u00f3n privada, todo indica que, en los sermones de Agust\u00edn, se trataba de la recitaci\u00f3n p\u00fablica, por el sacerdote, en el curso de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica cuotidiana [23]. La asamblea cristiana rezaba la oraci\u00f3n del Se\u00f1or antes de participar en la eucarist\u00eda de cada d\u00eda. Pacto entre Dios y cada uno de los bautizados, la oraci\u00f3n del Se\u00f1or es semejante a un bautismo cotidiano que purifica el alma cristiana de los pecados cotidianos, con la condici\u00f3n que ella misma perdone l\u00facidamente a sus hermanos los yerros con los que cree haber sido ofendida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, esta purificaci\u00f3n cotidiana, mediante la oraci\u00f3n dominical  emana del poder de las llaves dado a la Iglesia, como lo deja entender claramente el serm\u00f3n 149, 6. Para Agust\u00edn, el Se\u00f1or dio a la Iglesia el poder de atar y desatar y desatar y globalmente respecto de todas las formas de penitencia. Constat\u00e9moslo: en sus sermones sobre el art\u00edculo del S\u00edmbolo relativo a la remisi\u00f3n de los pecados, Agust\u00edn  le da su lugar a la ense\u00f1anza sobre la penitencia cuotidiana con el mismo peso que a la que trata de la penitencia anterior al bautismo o de la penitencia mayor, referida a pecados m\u00e1s graves.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Agust\u00edn, los pecados son remitidos en la Iglesia, en la cual solo el Esp\u00edritu Santo opera su obra de santificaci\u00f3n. Todos aquellos  que pertenecen a la unidad de la Iglesia, est\u00e1n cubiertos por el poder misericordioso de las llaves. Los pecados de pensamiento, los pecados graves puramente interiores, son remitidos a los pecadores arrepentidos por el rito de la oraci\u00f3n dominical, oraci\u00f3n p\u00fablica de la Iglesia, en la medida en la que otorguen su perd\u00f3n fraternal a quienes los ofendieron. Sin embargo, si la remisi\u00f3n de los pecados cotidianos est\u00e1 ligado a la oraci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia exclamando \u201cPadre Nuestro\u2026 perdona nuestras ofensas  tal como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido\u201d, esta oraci\u00f3n es la de toda la Iglesia y no s\u00f3lo del presidente de la asamblea eucar\u00edstica (Sermo Guelf. 16, 2);  rezando por los pecadores, la asamblea cristiana est\u00e1 asociada a los obispos en el acto de reconciliar a los penitentes. Pedro, que recibe el poder de atar y desatar, es la figura de toda la Iglesia. Juega el rol de la Iglesia (Serm\u00f3n 295,2). Pecador corregido, convertido, confirmado, Pedro es el garante sobre la tierra de la disciplina y de la misericordia de toda la Iglesia (De agone christiano 30, 32).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, Agust\u00edn inculca a los fieles a prop\u00f3sito y en el contexto del tercer art\u00edculo del S\u00edmbolo, una convicci\u00f3n fundamental: ah\u00ed donde est\u00e1 el Esp\u00edritu Santo, ah\u00ed est\u00e1 la unidad, ah\u00ed est\u00e1 la remisi\u00f3n de los pecados. El \u00fanico pecado irremisible ser\u00eda el rechazo hasta el final de la vida de abrirse al don de la remisi\u00f3n de los pecados; en otras palabras, al rechazo obstinado de aceptar el perd\u00f3n divino, el pecado contra la Bondad divina, contra el Esp\u00edritu Santo (ver Mc 3, 29; Mt 12, 32). El rechazo obstinado de pedir perd\u00f3n y de perdonar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, la oraci\u00f3n dominical, durante la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, presenta esta doble orientaci\u00f3n. El fundamento de su eficacia para obtener la remisi\u00f3n de los pecados est\u00e1 precisada por Agust\u00edn en su manual: \u201ca aquellos que ya han sido regenerados por tal Padre mediante el Agua y el Esp\u00edritu, acaban de decir: Padre Nuestro que est\u00e1s en los cielos\u2026 Esta oraci\u00f3n destruye enteramente los pecados peque\u00f1os cotidianos [delet omnio]\u201d (Enchiridion 71). La oraci\u00f3n de los hijos adoptivos, de los bautizados, participa en la eficacia de la oraci\u00f3n del Hijo \u00fanico, presente sobre el altar. Dir\u00edamos hoy d\u00eda: la gracia sacramental del bautismo, estimulada por el Esp\u00edritu en la oraci\u00f3n, obtienen esta remisi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recapitulemos lo que ense\u00f1aba Agust\u00edn a los fieles de Hipona sobre el Esp\u00edritu Santo y la remisi\u00f3n de los pecados por la Iglesia: \u201ccreen en la remisi\u00f3n de los pecados, es decir: creen que, bautizados, intercediendo por los pecadores, participan en el perd\u00f3n concedido por la Iglesia; que atan, alejando de la Eucarist\u00eda, a los que pecan gravemente, y los desatan intercediendo por ellos; creen que sus propios pecados leves, cotidianos, veniales, son perdonados cuando solicitan el perd\u00f3n a la vez que perdonan las ofensas que recibieron\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en 393, en su serm\u00f3n conciliar de Hipona sobre la fe y el S\u00edmbolo, es decir, comentando el Credo, san Agust\u00edn exclamaba: \u201ccreemos en la Santa Iglesia cat\u00f3lica\u2026 Si los pecados del pr\u00f3jimo son, por ella, f\u00e1cilmente perdonados, es porque ella solicita para s\u00ed misma el perd\u00f3n de Aqu\u00e9l que nos reconcili\u00f3 consigo mismo, destruyendo todas nuestras faltas pasadas y llam\u00e1ndonos a una vida nueva\u201d (ver 2 Co 5, 18-19[24]).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia post-agustiniana, dig\u00e1moslo al pasar, retuvo sus opiniones sobre la triple remisi\u00f3n de los pecados que concede: por el bautismo, por medio de la recitaci\u00f3n de la oraci\u00f3n dominical; en lo que Agust\u00edn llamaba \u201cun bautismo cotidiano\u201d, y finalmente por la absoluci\u00f3n de los pecados mayores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero una cuarta forma fue introducida: la remisi\u00f3n sacramental de los pecados veniales por medio de una absoluci\u00f3n secreta, forma cuya presencia en la Iglesia de san Agust\u00edn fue objeto de discusi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al \u201cbautismo cotidiano\u201d, atado a la recitaci\u00f3n lit\u00fargica y sacerdotal del Pater, uno se puede preguntar si no corresponde, de hecho, a lo que el concilio de Trento[25] llama una comuni\u00f3n espiritual, en un lenguaje por dem\u00e1s agustiniano. Al menos en parte, y no sin alguna diferencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, en el curso de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en la Iglesia de Hipona, los fieles solicitaban la remisi\u00f3n de sus deudas espirituales, es decir, de sus pecados cotidianos, con miras a recibir los m\u00e1s dignamente posible el pan eucar\u00edstico que deseaban: dir\u00edamos hoy que esta petici\u00f3n y este deseo constitu\u00edan una comuni\u00f3n espiritual seguida de la comuni\u00f3n sacramental; su deseo viv\u00edsimo del sacramento, en el contexto de una fe operante por caridad (Ga 5, 6), era una \u201ccomuni\u00f3n espiritual\u201d y sent\u00edan el fruto y la utilidad de este deseo, de acuerdo a la expresi\u00f3n posterior del concilio tridentino (fruto y utilidad que consiste, precisamente, en la remisi\u00f3n de los pecados cotidianos); en otros t\u00e9rminos, la recepci\u00f3n deseada de la eucarist\u00eda produc\u00eda, como efecto anticipado, la remisi\u00f3n de esas faltas ligeras. Bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, las gracias sacramentales y actuales del bautismo y de la comuni\u00f3n inminente, fructificaban en un acto de caridad que culminaba en la remisi\u00f3n de las faltas veniales. He ah\u00ed, c\u00f3mo podemos comprender, hoy d\u00eda, el razonamiento de Agust\u00edn: describ\u00eda una remisi\u00f3n sacramental de los pecados, operada no por el sacramento de la penitencia, sino por la eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que este punto no ha sido suficientemente analizado, en el seno de una visi\u00f3n de conjunto de la historia de la teolog\u00eda sacramental de la Iglesia. Incluso, se podr\u00eda admitir que en el curso de la celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or en la iglesia de Hipona, cada d\u00eda, teniendo como trasfondo el bautismo de miembros de la asamblea, se realizaban, efectivamente, una remisi\u00f3n sacramental de los pecados veniales y el sacrificio eucar\u00edstico. En la hip\u00f3tesis aqu\u00ed presentada, una confesi\u00f3n colectiva y gen\u00e9rica habr\u00eda  sido incluida en la petici\u00f3n de perd\u00f3n dirigida al Padre en el nombre de su Hijo, durante el Padre Nuestro; su presentaci\u00f3n suplicante por el sacerdote habr\u00eda correspondido a lo que llamar\u00edamos una absoluci\u00f3n deprecativa y colectiva. En otros t\u00e9rminos, la innovaci\u00f3n real operada por los hieromonjes irlandeses alrededor del siglo  VII (confesi\u00f3n secreta, absoluci\u00f3n individual, a menudo repetida de los pecados \u00fanicamente veniales), habr\u00eda sido precedida por absoluciones cotidianas, colectivas y p\u00fablicas (siguiendo confesiones gen\u00e9ricas) de los pecados veniales en las iglesias de \u00c1frica del Norte. Detr\u00e1s de la diversidad de las modalidades, emerger\u00eda la continuidad de la realidad. Y al mismo tiempo, se comprender\u00eda m\u00e1s f\u00e1cilmente la admisi\u00f3n, tan r\u00e1pida, del nuevo r\u00e9gimen sacramental de la penitencia en el conjunto de Europa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulte lo que resultare de esta hip\u00f3tesis, sometida al juicio de los lectores y de los colegas,  no se altera que los comentarios de Agust\u00edn sobre el tercer art\u00edculo del Credo presentan una originalidad profunda, no s\u00f3lo, parece ser, frente a las otras Iglesias de occidente. M\u00e1s que ning\u00fan otro, nos hace comprender que el Esp\u00edritu se entrega a la Iglesia, y por la Iglesia, en el bautismo y la remisi\u00f3n de los pecados, para conducir a una vida eterna comenzada aqu\u00ed abajo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n cuarta. Rufino ve al \u00fanico Esp\u00edritu en la totalidad unificada de las Escrituras inspiradas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 404, Rufino de Aquilea, en su comentario sobre el S\u00edmbolo, subraya el alcance b\u00edblico del tercer art\u00edculo; creemos en el Esp\u00edritu Santo inspirador de las Escrituras. El interlocutor de Jer\u00f3nimo nos afirma que \u201cel Esp\u00edritu Santo es quien inspir\u00f3 la Ley y a los Profetas en el Antiguo Testamento; el Evangelio y a los Ap\u00f3stoles en el Nuevo: por este motivo dice el Ap\u00f3stol: \u201ctoda Escritura divinamente inspirada e sutil para ense\u00f1ar y educar (2 Tm 3, 16) \u2026 Creemos inspirados por el Esp\u00edritu los vol\u00famenes del Nuevo y del Antiguo Testamento, transmitidos a las Iglesias de Cristo\u201d (Comentario del S\u00edmbolo 36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rufino continuaba dando la lista de los libros can\u00f3nicos: \u201cLos Padres quisieron que las aserciones de nuestra fe estuviesen constituidas a partir de ellos\u201d. Es decir, los obispos, especialmente en los concilios, quisieron apoyarse sobre las Escrituras apost\u00f3licas para proclamar y transmitir nuestra fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, el Esp\u00edritu habl\u00f3 primero por los ap\u00f3stoles para transmitir al mundo la Buena Nueva; luego asisti\u00f3 a sus sucesores en la obra misma de esta transmisi\u00f3n. Creer en el Esp\u00edritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo, nos inclina y lleva a crear en las Escrituras que \u00e9l inspira y a las Iglesias que ellas reflejan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rufino (Comentario del S\u00edmbolo 39) pasa enseguida del \u00fanico Esp\u00edritu a la \u00fanica Iglesia: \u201cAquellos que aprendieron a creer en un solo Dios bajo el misterio de la Trinidad deben creer tambi\u00e9n que hay una sola Iglesia santa, en la que  se encuentran una sola fe y un solo bautismo, en la que se cree en un solo Dios Padre, un solo Se\u00f1or Jesucristo su Hijo y un solo Esp\u00edritu Santo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe \u00fanica la \u00fanica Trinidad, una vez desarrollada en la Iglesia \u00fanica, sin mancha ni arruga, se opone  &#8211; a los ojos de Rufino \u2013 a las manchas y arrugas de las m\u00faltiples Iglesias de la Increencia. Cada uno de los heresiarcas que enumera, quiso reunir un \u201cconcilio de vanidad\u201d (Concilium vanitatis). A diferencia de las manchas y de las arrugas (Ep. 5,27) que son esos heresiarcas, la \u00fanica Iglesia santa es inmaculada y bella. Ella sola \u201cconserva intacta la fe en Cristo\u2026 Escucha lo que dice el Esp\u00edritu en el Cantar de los Cantares (6,9): \u201cuna sola es mi paloma\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Rufino, pues, el \u00fanico Esp\u00edritu habla de la \u00fanica Iglesia por medio de las Escrituras. Habr\u00eda podido agregar lo que, sin duda, pensaba: el Esp\u00edritu da, entre sus carismas concedidos con miras al bien com\u00fan, es decir a la construcci\u00f3n de la Iglesia, el de poder distinguir la \u00fanica y universal Esposa de Cristo de comunidades parciales e imperfectas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n quinta. El Esp\u00edritu de la Iglesia seg\u00fan Kart Barth<\/b>.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saltando de nuevo por encima de los siglos, observamos, en el seno de las divisiones que entristecen al mundo cristiano, las convergencias que hoy unen a los bautizados en su  confesi\u00f3n com\u00fan del art\u00edculo tercero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los ortodoxos \u2013 citemos aqu\u00ed a  Monse\u00f1or Kallistos Ware \u2013 \u201corganismo eucar\u00edstico, la Iglesia es tambi\u00e9n un milagro perpetuo\u2026 No perdamos nunca de vista el milagro y el misterio dela Iglesia: el hecho de que a pesar de nuestras debilidades humanas, la Iglesia sigue siendo siempre Dios con nosotros, el icono de la Santa Trinidad\u201d (Contacts 122).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El domingo que sigue a Pentecost\u00e9s, est\u00e1 consagrado en la Iglesia ortodoxa a la memoria de todos los santos. La santidad proviene del descenso del Esp\u00edritu santo sobre la persona humana. En el santo, el milagro de Pentecost\u00e9s se realiza de nuevo. Todos los santos no dejan de interceder para que sean dados al mundo y a nuestras almas el gran amor, seg\u00fan un texto lit\u00fargico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra clave aqu\u00ed es \u201cinterceder\u201d, porque, es \u00c9l quien nos hace comprender que se trata de comuni\u00f3n. S\u00f3lo se puede interceder ante Aqu\u00e9l con quien se est\u00e1 en comuni\u00f3n, y por aquellos con los que se est\u00e1 en comuni\u00f3n. Ahora bien, los santos, testigos de Cristo resucitado y de la presencia del esp\u00edritu Santo en el mundo, est\u00e1n en comuni\u00f3n con Dios, con lo hombres y entre ellos. Esta santa comuni\u00f3n \u2013 a la imagen de aquella que existe entre las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad y que refleja la santa Iglesia \u2013 es lo que llamamos la comuni\u00f3n de los santos\u2026 El descenso del Esp\u00edritu Santo, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, es el nacimiento de la comuni\u00f3n de los santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia y sus sacramentos nos preparan para una buena defensa delante del temible tribunal de Cristo. El destino humano est\u00e1 orientado, de esta manera, en un movimiento din\u00e1mico y libre, hacia un fin: el de la perdona llamada a realizar su semejanza divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristianismo toma su fuente de la victoria de Cristo sobre la muerte, vencida, justamente la experiment\u00f3, en tanto que persona, en la humanidad que asumi\u00f3. Sin duda, la muerte sigue siendo un fen\u00f3meno f\u00edsico, no domina m\u00e1s al hombre en tanto que destino final (CO 67-68). Entre los protestantes, Barth es magn\u00edficamente sensible a la continuidad entre los \u00faltimos art\u00edculos del Credo: \u201cEl tercer art\u00edculo se corresponde magn\u00edficamente con el segundo. La Iglesia existe porque Jesucristo es nuestro Se\u00f1or, sentado a la derecha de Dios; la remisi\u00f3n de los pecados existe porque Jesucristo fue crucificado y muerte; existe la resurrecci\u00f3n de la carne porque Jesucristo resucit\u00f3 de entre los muertos; la vida eterna, porque vendr\u00e1 para juzgar a los vivos y a los muertos\u201d (XIII, 166)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una manera de decir que el misterio de Cristo, descrito en el art\u00edculo segundo, encuentra su finalidad en el misterio de la Iglesia a trav\u00e9s de la cual el Esp\u00edritu se entrega al mundo. Dicho de otra manera, la estructura misma del Credo nos orienta hacia la aceptaci\u00f3n de la famosa f\u00f3rmula de Bossuet: la Iglesia es inseparablemente \u201cCristo extendido y comunicado\u201d, de una parte, \u201cla Iglesia de Cristo\u201d, de otro. O si se prefiere, Cristo muri\u00f3 para entregarse, en y con su esp\u00edritu, al mundo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Barth, con justa raz\u00f3n, es igualmente sensible a la relaci\u00f3n inversa: \u201cs\u00f3lo se puede hablar de Cristo con verdad, si se habla tambi\u00e9n del Esp\u00edritu Santo y de su obra m\u00e1s all\u00e1 del hombre y de la Iglesia, de la remisi\u00f3n de los pecados, de la resurrecci\u00f3n de los muertos y de  y de la vida eterna\u201d (XIII, 167). Para Barth, el Esp\u00edritu santo es  el esp\u00edritu del Verbo, el Esp\u00edritu de la Palabra de Dios: \u201cEl Esp\u00edritu nos basta, el que nos hace ver en las palabras y los actos, la cruz y la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, una realidad divina que nos concierne, nos envuelve y nos colma de bienes. El Esp\u00edritu basta a la Iglesia porque ella encuentra en \u00c9l la \u00fanica respuesta a todas sus preguntas\u201d (XIII, 172-173).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su comentario de 1936 sobre el Credo, Barth se opone al \u201cprotestantismo moderno\u201d, porque habla del \u201cEsp\u00edritu santo como de un poder espiritual hist\u00f3rico que tendr\u00eda todos caracteres de la criatura\u201d. A esta corriente se opondr\u00e1, en 1961, en Nueva Delhi, la gran mayor\u00eda del Consejo Mundial de las Iglesias, que quer\u00edan dar una base trinitaria a la pertenencia al movimiento ecum\u00e9nico. En todo caso Barth no se equivoca cuando recuerda que \u201cel S\u00edmbolo de Nicea-Constantinopla llam\u00f3 con raz\u00f3n al Esp\u00edritu Santo, Esp\u00edritu Soberano, Se\u00f1or\u201d (XIII, 174). Traducci\u00f3n que manifiesta muy bien la trascendencia de la tercera persona divina respecto de todas las personas ang\u00e9licas y humanas y por tanto, respecto de la misma Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9? La Iglesia es la \u201cSanta Iglesia cat\u00f3lica, la Comuni\u00f3n de los Santos\u201d. El adjetivo sanctus se emplea dos veces en este pasaje del S\u00edmbolo. Insiste en la santidad de esta comuni\u00f3n, y por ese lado la puesta aparte de los sancti que lo conforman. Es decir que frente a la Iglesia, a su santidad y la santidad de aquellos que le pertenecen, existen otras asambleas, lugares y comunidades de las que difiere. Existe tambi\u00e9n una communio del matrimonio, de la familia, del pueblo, del Estado; hay comunidades de raza y de clase; existen asociaciones y alianzas, unas naturales, otras contractuales\u2026 La Iglesia no discute su derecho, por el contrario. Se dijo, desde los or\u00edgenes, a los miembros de la Iglesia, que fuesen sumisos a las autoridades que ten\u00edan poder sobre ellos. Les deben obediencia (Rm. 13,1s). Dar al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar (Mt 22,21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPero, la Iglesia se distingue de todas las comunidades. Es Communio sanctorum. Su existencia nos est\u00e1 ligada a ninguna de las formas, ni a ninguno de los fines que se proponen\u2026 La Iglesia tiene su propio inter\u00e9s, siempre y por todas partes el mismo. Eso es lo que el adjetivo cat\u00f3lico pone en evidencia. Ninguna vinculaci\u00f3n a pueblo a pueblo, Estado o cultura. No puede ser sancta y ecclesia si quiere ser cat\u00f3lica\u201d (XIV, 177-178).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asamblea santa que pone en mutua comuni\u00f3n, la \u00fanica Iglesia universal, cat\u00f3lica, se distingue de las familias, de las profesiones, de los Estados y naciones. Estas asociaciones, las vemos, y no podemos decir que creemos en ellas. La Iglesia, a la vez visible e invisible, evoca lo dicho en el art\u00edculo primero del Credo. Es objeto de nuestra fe en tanto que ella nos comunica las realidades de salvaci\u00f3n, al Dios salvador que es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Confesar la fe com\u00fan, los te\u00f3logos del Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias quisieron, tambi\u00e9n, ayudar a \u00e9stas a reconsiderar el tercer art\u00edculo del S\u00edmbolo de Nicea. Retengamos algunos puntos m\u00e1s originales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1or\u00edo del Esp\u00edritu no est\u00e1 fundado sobre la fuerza bruta. Es liberadora frente a los esp\u00edritus malos que oprimen. El Esp\u00edritu es un poder que da la fuerza de resistir al mal y de vencerlo (204).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu vivifica: todas las formas de la vida son dones de Dios (Sal. 104,29-30). Comprendidas, entre ellas, los animales. Compa\u00f1eros de Dios, hombres y mujeres tienen el deber de salvaguardar la integridad de la creaci\u00f3n, saqueada por la explotaci\u00f3n de la naturaleza, con el fin de expandir el don divino de la vida, en la obediencia al Creador de todo lo es (205).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaqu\u00e9moslo: este texto no niega el derecho del hombre de matar animales para nutrir su propia vida. Presupone, sin afirmarlo, el deber de evitar sufrimientos in\u00fatiles a los animales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo habl\u00f3 a trav\u00e9s de los profetas: los de Israel; Jes\u00fas, cumplimiento de las profec\u00edas del Antiguo Testamento, \u00e9l mismo profeta y sobre el cual el Esp\u00edritu descansa de manera definitiva, y continua hablando por medio de aquellos a quienes se ha concedido, hoy, los dones de profec\u00eda (por ejemplo en situaciones de opresi\u00f3n o con vistas al culto). El sufrimiento de los testigos prof\u00e9ticos siempre formar\u00e1 parte de la vida de la Iglesia y del servicio que da al mundo (213-215). La Iglesia misma recibi\u00f3 el don de profec\u00eda (214).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia es la comunidad de aquellos que est\u00e1 en comuni\u00f3n con Cristo y, por medio de \u00e9l, los unos con los otros; la comunidad de los que deciden perseverar, por el poder del Esp\u00edritu, en una vida nutrida por la Palabra de Dios y por la Eucarist\u00eda. Se entra en la fe a Cristo por el bautismo \u00fanico administrado por el perd\u00f3n de los pecados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comunidad de creyentes es contemplativa y activa, al servicio de Dios y de la humanidad, y lo ser\u00e1 hasta el fin de los tiempos. Los cristianos, constantemente, tienen necesidad de arrepentimiento y perd\u00f3n. El Esp\u00edritu sostiene y renueva la santa comunidad de Dios por medio de la palabra y del sacramento, y le da los medios de cumplir su servicio de alabanza y de acci\u00f3n de gracias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todas las \u00e9pocas, la nuestra entre ellas, nuevos testigos, nuevos m\u00e1rtires, se han unido a la multitud de aquellos que, por sus sufrimientos, terminan \u201clo que falta a la pasi\u00f3n de Cristo en favor de su Iglesia\u201d (Col 1, 24). Su sufrimiento con y por Jesucristo obliga a la Iglesia entera a asociarse a ellos en la intercesi\u00f3n\u201d (CFC 224-232).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaqu\u00e9moslo al pasar, las estas \u00faltimas palabras evocan el tema cat\u00f3lico de la Iglesia co-redentora. Fue de esta manera que los  te\u00f3logos del Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias entendieron del Consejo ecum\u00e9nico  de las Iglesias entendieron a la Iglesia como comuni\u00f3n de los santos. Poco antes W Pannemberg hab\u00eda subrayado el doble sentido de la expresi\u00f3n: \u201cla comuni\u00f3n con los santos m\u00e1rtires que, en el cielo, ya participan de la salvaci\u00f3n divina y, mediante ella, contribuyen para garantizar a todos los cristianos esta participaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n; la participaci\u00f3n en los sacramentos que vinculan a los cristianos con la salvaci\u00f3n: los sancta. Espont\u00e1neamente se piensa en la Eucarist\u00eda que, en la Iglesia antigua, constitu\u00eda el centro de la vida cultual. Los dos sentidos (m\u00e1rtires, sacramentos) de esta menci\u00f3n de los santos deben ser considerados como igualmente originales\u201d. Pannenberg puede concluir: \u201cla adici\u00f3n de las palabras comuni\u00f3n de los santos\u201d, designa, pues, a la iglesia en tanto que es la instituci\u00f3n donde se participa de los misterios divinos que comunican la salvaci\u00f3n, y donde se est\u00e1 en comuni\u00f3n con los m\u00e1rtires que ya han participado de esta salvaci\u00f3n\u201d (Fe de los ap\u00f3stoles, 157).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n sexta. El esp\u00edritu de la Iglesia seg\u00fan el \u201cCatecismo de la Iglesia cat\u00f3lica\u201d<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El art\u00edculo segundo hab\u00eda celebrado el misterio pascual, la muerte y la Resurrecci\u00f3n del Hijo \u00fanico. El art\u00edculo tercero nos manifiesta el Pentecost\u00e9s: \u201cen ese d\u00eda, la Pascua de Cristo se cumple en la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, manifestada, dada, comunicada como persona divina: de su Plenitud, Cristo Se\u00f1or derrama profusamente el Esp\u00edritu Santo\u2026 Por su venida, y no deja de hacerlo, el Esp\u00edritu conduce al mundo a los \u00faltimos tiempos, el tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, pero a\u00fan no consumado\u201d (CIC 731-732).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDios es amor (1 Jn. 4,8.16) y el Amor es el primer Don, contiene todos los dem\u00e1s\u2026 Debido a que estamos muertos o heridos por el pecado, el primer efecto del don del Amor es la remisi\u00f3n de nuestros pecados. Es la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu santo que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina perdida por el pecado\u201d (CIC 733-734).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo \u201ctrabaja con el Padre y el Hijo desde el principio hasta la consumaci\u00f3n del designios de nuestra salvaci\u00f3n. Pero es en los \u00faltimos tiempos, inaugurados con la Encarnaci\u00f3n redentora del Hijo, que ha sido revelado y dado, reconocido y acogido como Persona. Entonces, el designio divino, consumado en Cristo, Primog\u00e9nito y Cabeza de la nueva creaci\u00f3n, podr\u00e1 tomar cuerpo en la humanidad por Esp\u00edritu derramado: la Iglesia, la comuni\u00f3n de los santos, la remisi\u00f3n de los pecados, la resurrecci\u00f3n de la carne, la vida eterna\u201d (CIC 686).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esp\u00edritu Santo: tal es nombre propio de Aqu\u00e9l que adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. El t\u00e9rmino \u201cEsp\u00edritu\u201d significa solo, aire, viento. Jes\u00fas utiliza la imagen sensible del viento para sugerir a Nicodemo la novedad trascendente de Aqu\u00e9l que es personalmente el Soplo de Dios, el Esp\u00edritu divino (Jn. 3,5-8). \u201cEsp\u00edritu\u201d y \u201cSanto\u201d son los atributos adivinos, comunes a las Tres personas divinas. Pero juntando los dos t\u00e9rminos, Escritura, liturgia y  lenguaje teol\u00f3gico designan la persona inefable del Esp\u00edritu Santo, sin equ\u00edvoco posible con los otros usos del t\u00e9rmino \u201cesp\u00edritu\u201d y \u201csanto\u201d (CIC 691).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el Padre env\u00eda a su Verbo, env\u00eda siempre su Soplo; misi\u00f3n conjunta donde el Hijo y el Esp\u00edritu son distintos pero inseparables\u201d (CIC 689).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda la econom\u00eda divina (de la salvaci\u00f3n) es la obra comuna de las tres divinas. La Trinidad no tiene sino una sola naturaleza, una \u00fanica y misma operaci\u00f3n. Sin embargo, cada persona divina opera la obra com\u00fan seg\u00fan su propiedad personal. As\u00ed, la Iglesia confiesa, siguiendo al Nuevo Testamento, \u201cun Dios y Padre de quien proceden todas y por el que hemos sido creados; y un Se\u00f1or, Jesucristo, por quien son todas las cosas y nosotros por \u00c9l\u201d (1 Co 8,6; concilio ecum\u00e9nico de Constantinopla II, DS 421).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obra a la vez com\u00fan y personal, toda la econom\u00eda divina hace conocer las propiedades de las personas divinas y su \u00fanica naturaleza. As\u00ed, toda la vida cristiana es comuni\u00f3n con cada una de las personas divinas, sin separarlas de ninguna manera (CIC 258-259).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el Padre env\u00eda a su Verbo, env\u00eda siempre su soplo: misi\u00f3n conjunta donde el Hijo y el Esp\u00edritu son distintos pero inseparables. Es Cristo quien se muestra, \u00c9l, imagen visible de Dios invisible, pero es el Esp\u00edritu Santo quien lo revela (689).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el comienzo hasta la plenitud de los tiempos (Ga 4, 4), la misi\u00f3n conjunta del Verbo y del Esp\u00edritu del Padre, permanece oculta pero sigue actuando. El Esp\u00edritu de Dios prepara el tiempo del Mes\u00edas. Uno y otro, sin ser completamente revelados, ya han sido prometidos con el fin de ser esperados y acogidos cuando se manifiesten. Cuando la Iglesia le el Antiguo Testamento , lee y escruta lo que ese Esp\u00edritu, que ha hablado por los Profetas, quiere decirnos de Cristo (CIC 702).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misi\u00f3n de Cristo y del Esp\u00edritu santo se cumple en la Iglesia (pueblo de Dios), Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu santo. Esta misi\u00f3n conjunta asocia, en adelante, a los fieles de Cristo a su comuni\u00f3n con el Padre en el Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu: prepara a los hombres, los previene por su gracia para atraerlos hacia Cristo; les manifiesta al se\u00f1or resucitado; les recuerda su Palabra y les abre el esp\u00edritu al entendimiento de su muerte y de su Resurrecci\u00f3n; les convierte en presente el misterio de Cristo eminentemente en la eucarist\u00eda, con el fin de reconciliarlos y de ponerlos en comuni\u00f3n con Dios, para hacerlos dar frutos abundantes (Jn. 15,5.8.16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, la misi\u00f3n de la Iglesia no se agrega a la de Cristo y a la del Esp\u00edritu Santo, pero ella es el sacramento: por todo su ser y en todos sus miembros, es enviada para anunciar, actualizar y derramar el misterio de la comuni\u00f3n de la Santa Trinidad (CIC 737-738).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra \u201cIglesia\u201d significa \u201cconvocaci\u00f3n\u201d. Designa la asamblea de aquellos convocados por la palabra de Dios para formar el pueblo de Dios y que, nutridos del cuerpo de Cristo, se vuelven, ellos mismos, Cuerpos de Cristo (CIC 777).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia es una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica en su identidad profunda y \u00faltima.\n<\/p>\n<ul>\n<li>La Iglesia es una: tiene a un solo se\u00f1or, confiesa una sola fe, nace de un sola bautismo, no sino un solo Cuerpo, vivificado por un solo Esp\u00edritu con miras a una \u00fanica Esperanza al t\u00e9rmino de la cual ser\u00e1n superadas todas las divisiones;<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>La iglesia es santa: Dios sant\u00edsimo es su autor; Cristo su Esposo se entreg\u00f3 con el fin de santificarla; el Esp\u00edritu de santidad la vivifica. Aunque compuesta de pecadores es la \u201csin pecado hecha de pecadores\u201d. En los santos brilla su santidad; Mar\u00eda es ya Todo-Santa;<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>La Iglesia es cat\u00f3lica: anuncia la totalidad de la fe; lleva en s\u00ed misma y administra la plenitud de los medios de salvaci\u00f3n; ella ha sido enviada a todos los pueblos; se dirige a todos los hombres, abraza todos los tiempos; es por su naturaleza misma, misionera;<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>La Iglesia es apost\u00f3lica: edificada sobre cimientos durables, los doce ap\u00f3stoles del Cordero (Ap. 21,14), es indestructible, infaliblemente afirmada en la verdad; Cristo la gobierna a trav\u00e9s de Pedro y los otros ap\u00f3stoles, presentes en sus sucesores, presentes en sus sucesores, el papa y el colegio de los obispos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta \u00fanica Iglesia de Cristo, de la que profesamos en el S\u00edmbolo que es una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica, existe \u00fanicamente en la Iglesia Cat\u00f3lica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos que est\u00e1n en comuni\u00f3n con \u00e9l; aunque hay numerosos elementos de santificaci\u00f3n que subsisten fuera de sus estructuras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es lo que en ella ya existe, ser\u00e1 cumplido al final de los tiempos en el Reino de los cielos, el Reino de Dios realizado en la persona de Cristo, y engrandecido en el coraz\u00f3n de aquellos que le han sido incorporados, hasta su plena manifestaci\u00f3n escatol\u00f3gica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, todos los hombres rescatados por \u00e9l, vueltos, en \u00c9l, santos e inmaculados en presencia de Dios en el Amor, ser\u00e1n reunidos como el \u00fanico pueblo de Dios, la Esposa del Cordero, la Ciudad Santa que desciende del cielo, de Dios; y con ella la gloria de Dios (Ep. 1,4; Ap. 21,9-11; CIC 866-870 y 865).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De estas destacables presentaciones de las notas de la Iglesia y de su misi\u00f3n, retendremos, especialmente, dos puntos: la presentaci\u00f3n de la infalibilidad de la Iglesia como una pasividad bajo la acci\u00f3n divina (\u201cinfaliblemente sostenida en la verdad\u201d; se sobreentiende: por su maestro infalible, e Cristo que act\u00faa por medio del Esp\u00edritu) y las m\u00faltiples alusiones a la misi\u00f3n conjunta del Hijo y del Esp\u00edritu; esta noci\u00f3n (tal vez nueva) significa que nunca ha sido enviado sin la compa\u00f1\u00eda del Esp\u00edritu (hablamos de visiones invisibles) y que la misi\u00f3n de la Iglesia es el sacramento, es decir el signo visible que representa y contiene esta doble misi\u00f3n invisible, al punto de desplegarse en  las misiones de cada bautizado-confirmado; es en estas misiones donde se manifiesta la invisible misi\u00f3n conjunta del Hijo y del esp\u00edritu. Dicho de otra manera, cuando los bautizados confirmados son fieles a su env\u00edo; son de alguna manera el Hijo y el Esp\u00edritu que aparecen a los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, pero no en el de Nicea, la Iglesia se defin\u00eda todav\u00eda como \u201ccomuni\u00f3n de los santos\u201d. Este t\u00e9rmino tiene dos significados (estrechamente ligados): comuni\u00f3n con las cosas santas, sancta, y comuni\u00f3n entre las personas santas, sancti..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sancta sanctis! \u00a1Lo que es santo para aquellos que son santos! Proclama el celebrante en la mayor\u00eda de las liturgias orientales luego de la elevaci\u00f3n de los santos Dones antes del servicio de la comuni\u00f3n. Los fieles se nutren del cuerpo y de la sangre de Cristo con el fin de crecer en la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu santo y de comunicarla al mundo. Los sacramentos son tanto los v\u00ednculos que unen a todos los fieles y los agregan a Jesucristo. La comuni\u00f3n de los santos es la comuni\u00f3n de los sacramentos. Cada uno de ellos nos une a Dios. Pero ese nombre (\u201ccomuni\u00f3n\u201d) conviene mejor a la eucarist\u00eda, porque es ella, principalmente, la que consume esta comuni\u00f3n (CIC 948, 950). La expresi\u00f3n tiene, por otra parte, una base b\u00edblica \u201cen la comunidad primitiva de Jerusal\u00e9n, los disc\u00edpulos de mostraban asiduos a la comuni\u00f3n fraterna, a la fracci\u00f3n del Pan y a las oraciones\u2026 Pon\u00edan todo en com\u00fan\u2026 A cada uno la manifestaci\u00f3n del esp\u00edritu es dada con miras al bien com\u00fan\u201d (Ac 2, 42; 4, 32; 1 Co 12, 7). La comuni\u00f3n de los santos desemboca en una comuni\u00f3n de carismas y bienes (CIC 949, 951, 952).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n s\u00e9ptima. Resurrecci\u00f3n y vida eterna seg\u00fan Kart Barth<\/b>.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Barth, las \u00faltimas palabras del Credo significan que en medio de la historia y de la sociedad humana\u2026 hay una promesa y una esperanza fundadas sobre todo el poder de la verdad divina\u2026 que existe para el hombre, delante de la historia y de la sociedad, del tiempo y del mundo, una existencia por venir, del todo diferente y enteramente nueva (XVI, 204). \u201cCon Dios, Padre, Hijo , nosotros mismos somos objeto de la fe\u201d; \u201cla fe en el Esp\u00edritu santo, en la Iglesia, en la remisi\u00f3n de los pecados, implica no s\u00f3lo la fe en Dios, sino tambi\u00e9n en el hombre\u2026 no en el hombre que somos, sino en aquel que seremos seg\u00fan la promesa y la esperanza que nos son dadas\u201d (XVI, 205, 207).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es m\u00e9rito de Barth haber subrayado de manera original el alcance antropol\u00f3gico del tercer art\u00edculo. Nos invita, de esta manera, a reconsiderar la diferencia entre las formulaciones del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles y del Credo de Nicea-Constantinopla, en lo que concierne a sus \u00faltimas palabras. El primero afirma: \u201ccreo en la resurrecci\u00f3n de la carne, en la vida eterna\u201d, es decir; mi inteligencia se adhiere a las verdades reveladas a todos los hombres y a cada de uno de ellos sobre la resurrecci\u00f3n final de todos los cuerpos y el llamado de todos a la vida eterna; el segundo proclama: \u201cespero la resurrecci\u00f3n de los muertos y la vida del mundo por venir\u201d, en una espera que parece m\u00e1s personal e individual, y que parece decir: \u201cespero mi resurrecci\u00f3n personal y gloriosa en una vida que no tendr\u00e1 fin. El Credo de Nicea Constantinopla hace culminar el acto de fe en un acto de esperanza. Nos ayuda. Nos ayuda a reflexionar \u2013con Agust\u00edn de Hipona- sobre la inmensa diferencia entre la fe que cree con temor en lo que Cristo nos revela sobre el infierno y la esperanza que espera con confianza el cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Barth, el art\u00edculo tercero del Credo significa que, \u201cen el presente la unidad entre Cristo y los suyos es, en su forma, una unidad provisoria; subsistir\u00e1, tanto como dure nuestro tiempo; como consecuencia, deber\u00e1 dar lugar a otra forma. Actualmente, la forma de esta unidad, Jesucristo, esta tan oculto en Dios como ella est\u00e1 oculta el mundo..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u2026Es La desaparici\u00f3n de esta forma de unidad con Jesucristo que escucha la Escritura Santa cuando habla de la resurrecci\u00f3n de la carne\u2026 es la nueva forma de unidad que reemplazara a la primera, que tiene lugar cuando se habla de la vida eterna. Nos dice que Pascua y los cuarenta d\u00edas no fueron un milagro inseparable por azares de la historia humana, sino el signo de lo que ser\u00e1 y de lo que es el fin y el sentido de toda la historia. Despu\u00e9s de la abolici\u00f3n de todos los otros reinos, el Reino de Dios ser\u00e1 el Reino \u00fanico y eterno\u201d (XVI, 21\u00ba).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resurrecci\u00f3n de la carne, de la que habla el S\u00edmbolo, es pues la supresi\u00f3n de este estado contradictorio de nuestra existencia compartida entre la gracia y la ausencia de la gracia. Equivaldr\u00eda a la supresi\u00f3n de esta cuesti\u00f3n: \u201c\u00bfqui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Dios? Significa que el hombre puede ser un hombre revestido de fuerza y de gloria, liberado, liberado de esta contradicci\u00f3n y de la separaci\u00f3n del cuerpo y del alma que lo atestigua, resucitado de los muertos en la totalidad de su existencia humana\u2026 Nuestra existencia en tanto que existencia carnal, nuestro cielo y nuestra tierra dejar\u00e1n de existir y se cambiar\u00e1n por una existencia, en un cielo y una tierra de paz con Dios, sin conflicto\u201d (XVI, 213-214).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay pues, a los ojos de Barth, dos formas de uni\u00f3n con Cristo: la forma terrestre, al seno de la Iglesia terrestre, con sus sacramentos, y sus Escrituras divinamente inspiradas; ya anunciadas desde las Escrituras divinamente inspiradas; luego, ya anunciadas en el seno de la primera, la forma celeste sin conflicto alguno y en la plenitud de la paz. El tercer art\u00edculo del Credo nos mueve a tomar la decisi\u00f3n de esperar en la fe, en el seno de una uni\u00f3n inicial con Cristo aqu\u00ed abajo, la uni\u00f3n perfecta con \u00e9l, uni\u00f3n espiritual y corporal, despu\u00e9s de la muerte y a trav\u00e9s de una muerte sometida a Cristo, como los insinuaba el segundo art\u00edculo, presentando a Cristo como Juez de vivos y muertos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n octava. Resurrecci\u00f3n y vida eterna seg\u00fan el \u201cCatecismo de la Iglesia cat\u00f3lica\u201d. <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La materia es introducida por un recuerdo sint\u00e9tico que concierne a la esencia misma del Credo cristiano: \u201cprofesi\u00f3n de fe en Dios Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo en su acci\u00f3n creadora, salvadora y santificadora\u201d (CIC 988). El cristiano es el que cree Dios es y act\u00faa en todo el desarrollo de la historia. El Credo \u201cculmina en la programaci\u00f3n\u201d de la cumbre de esta acci\u00f3n: \u201cla resurrecci\u00f3n de los muertos y la vida eterna\u201d (ibid).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo el catecismo en una formulaci\u00f3n tan simple como sabiamente estudiada \u2013   hace alusi\u00f3n al \u00ednterin, a la vida eterna de los justos antes de su resurrecci\u00f3n gloriosa, en estas palabras: \u201ccreemos firmemente y esperamos que, de la misma manera en que Cristo resucit\u00f3 verdaderamente de los muertos y que vive por siempre, de la misma manera, despu\u00e9s de sus muertes, los justos vivir\u00e1n por siempre con Cristo resucitado y que \u00c9l los resucitar\u00e1 el \u00faltimo d\u00eda\u201d (CIC 989). Poco despu\u00e9s (998) el CIC recuerda la resurrecci\u00f3n de los pecadores (Jn. 5,29), para la condenaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, el CIC recuerda dos verdades: Cristo resucitar\u00e1 a todos los muertos, pero s\u00f3lo los justos \u201cvivir\u00e1n por siempre con \u00c9l\u201d, dicho de otra manera, digo los justos ser\u00e1n resucitados en y para una vida gloriosa como la suya.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCreo en la resurrecci\u00f3n de la carne: el t\u00e9rmino \u201ccarne\u201d designa al hombre en su condici\u00f3n de debilidad y de moralidad (Gn. 6,3; Sal. 56,5; Is. 40,6).\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El CIC precisa el sentido del t\u00e9rmino \u201cresurrecci\u00f3n\u201d: \u201cen la muerte, separaci\u00f3n del alma y del cuerpo, el cuerpo del hombre en la corrupci\u00f3n, mientras que el alma va a reencontrarse con Dios, mientras espera ser reunido a su cuerpo glorificado. Dios, en su Omnipotencia dar\u00e1, definitivamente, la vida incorruptible a nuestros cuerpos, uni\u00e9ndolas a nuestras almas, por la virtud de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas\u201d (CIC 990 y 997).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El CIC subraya el nexo del tercer art\u00edculo, que concierne a la resurrecci\u00f3n de los muertos, con los dos primeros:\n<\/p>\n<ul>\n<li>por un lado, \u201cla esperanza en la resurrecci\u00f3n corporal de los muertos se impone como una consecuencia intr\u00ednseca de la fe en un Dios creador del hombre entero, alma y cuerpo. El creador del cielo y de la tierra es tambi\u00e9n Aqu\u00e9l que mantiene fielmente su alianza con Abrah\u00e1n y su descendencia. En esta doble perspectiva comenzar\u00e1 a expresarse la fe en la resurrecci\u00f3n\u201d. He aqu\u00ed el nexo con el art\u00edculo primero que habla sobre el Creador todopoderoso;<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>por otro lado, Jes\u00fas vincula la fe de su resurrecci\u00f3n a su propia persona: Jes\u00fas mismo resucitar\u00e1 a aquellos que hayan cre\u00eddo en \u00c9l y que hayan comido su cuerpo y bebido su sangre (Jn. 5,24-25; 6,40; 6,54)\u201d, dice el CIC (992-994). Este es nexo con el art\u00edculo segundo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>El tercer art\u00edculo, sea en su texto romano, sea en su versi\u00f3n niceo-constantinopolitana, no evacua la muerte profesando la fe en la resurrecci\u00f3n de la carne (mortal) y de los muertos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El CIC deduce con toda propiedad que \u201cel cristiano que une su muerte a la de Jes\u00fas ve la muerte como un viaje hacia el \u00c9l y una entrada en la vida eterna\u201d (1020).<br \/>\nConsidera, pues, la muerte no tanto en ella misma m\u00e1s que a la luz de la Resurrecci\u00f3n de Cristo y de sus miembros: \u201cla muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto al acojo o al rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (2Tm 1, 9-10)\u2026 El Nuevo Testamento afirma, en varios lugares, la retribuci\u00f3n inmediata despu\u00e9s de la muerte de cada uno en funci\u00f3n de sus obras y de su fe\u201d (2 Cor. 5,8; Flp. 1,23; Hch. 9,27; 12,23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deteng\u00e1monos particularmente esta concepci\u00f3n de la vida terrestre como tiempo abierto a la vida eterna (CIC 1021) \u00bfPero en qu\u00e9 consiste?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl cielo es vida perfecta con la Santa Trinidad, comuni\u00f3n de vida y de amor con Ella, con Mar\u00eda, los \u00c1ngeles y todos los bienaventurados, fin \u00faltimo y realizaci\u00f3n de las aspiraciones m\u00e1s profundas del hombre, el estado de bienestar supremo y definitivo\u2026 Este misterio de comuni\u00f3n bienaventurada con Dios y con todos aquellos que est\u00e1n en Cristo sobrepasa toda comprensi\u00f3n y toda representaci\u00f3n\u2026 A causa de su trascendencia, Dios no puede ser visto tal como es sino cuando \u00c9l mismo abre su misterio a la contemplaci\u00f3n inmediata del hombre y cuando le da la capacidad. Esta contemplaci\u00f3n es llamada por la Iglesia la \u201cvisi\u00f3n beat\u00edfica\u201d, es decir la visi\u00f3n del bienestar de Dios que hace bienaventurado al hombre\u201d (CIC 1024-1028)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed abajo, el conocimiento de Dios permanece inmediato \u2013mediatizado por los conceptos. No tenemos una experiencia inmediata de Dios. La experiencia religiosa es indirecta y mediata. La fe no es la visi\u00f3n, sino el conducto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la visi\u00f3n de Dios es un acto, el acto supremo, en la persona humana, acto dado, infuso. No constituye el \u00fanico acto del elegido sumergido definitivamente en Dios. El CIC agrega, entonces: \u201cEn la gloria del cielo, los bienaventurados contin\u00faan cumpliendo con alegr\u00eda la voluntad de Dios respecto de los otros hombres y a la  creaci\u00f3n entera. Reinan con Cristo\u2026 La multitud de las almas reunidas en torno de Cristo y de Mar\u00eda en el Para\u00edso forma la Iglesia del cielo; est\u00e1n asociadas con los santos \u00c1ngeles en el gobierno divino ejercido por Cristo en gloria, intercediendo por nosotros ayud\u00e1ndonos en nuestra debilidad\u201d (CIC 1029 y 1053).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ese reino de los hombres elegidos por Dios coincidir\u00e1 con \u201cla realizaci\u00f3n \u00faltima de la unidad del g\u00e9nero humano querida por Dios desde la creaci\u00f3n, de la que la Iglesia era como el sacramento\u201d (CIC 1045) El Reino de Dios y de Cristo se hizo tambi\u00e9n Reino de los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Secci\u00f3n novena. Creo. Es decir  \u201cAm\u00e9n\u201d (CIC 1064). <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El credo \u2013 el de Nicea, como el de Roma y como tambi\u00e9n el \u00faltimo libro de la Escritura (Ap. 22,21) \u2013 se termina con el t\u00e9rmino hebreo Am\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En hebreo, Am\u00e9n se remite a la misma ra\u00edz que el verbo \u201ccreer\u201d. Esta ra\u00edz expresa solidez, fiabilidad, fidelidad. El Am\u00e9n puede ser dicho de la fidelidad de Dios hacia nosotros y de nuestra confianza en \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Am\u00e9n final del Credo retoma y confirma, pues sus dos primeras palabras: \u201ccreo\u201d. Creer es decir Am\u00e9n a las palabras, a las promesas, a los mandamientos de Dios, es fiarse totalmente en Aqu\u00e9l que es el Am\u00e9n del infinito amor y de la perfecta fidelidad. Jesucristo mismo es el Am\u00e9n (Ap. 3,14). Es el Am\u00e9n definitivo del amor del Padre por nosotros; asume y culmina nuestro Am\u00e9n al Padre. Todas las promesas de Dios tienen, en efecto, su s\u00ed en \u00c9l; por \u00c9l decimos nuestro Am\u00e9n a la gloria de Dios: 2 Co 1, 20 (CEC 1062, 1064, 1065).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, Cristo se presenta como un Mediador de los Am\u00e9n rec\u00edprocos que atan a Dios y a los hombres; es decir que es el Am\u00e9n, es decir su Alianza; de parte de Dios Padre, es la promesa sostenida; de nuestra parte nos hace merecedores de sostener nuestras promesas al Padre y garantiza y cauciona el cumplimiento. Creer, en el sentido que impone Pablo (Ga 5, 6: la fe operante por la caridad y por la esperanza) implica la adhesi\u00f3n de la inteligencia a las palabras del Revelador, la confianza voluntaria a las promesas del Prometedor, el amor obediente hacia Dios legislador que manda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>NOTAS: <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  Ver L. W. Barnard, Athenagora, Par\u00eds, 1972, 109: en dos n\u00bas  , 10 y12 de la Apolog\u00eda de Aten\u00e1goras,<br \/>\nse designa al Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]  Cat. XVII, 3; ver XVI, 3: \u00fanico es Dios Padre, jefe de la antigua y nueva&#160;; \u00fanico es el Salvador Jesucristo, profetizado en la antigua y la nueva; \u00fanico tambi\u00e9n es el Esp\u00edritu santo, que, por los profetas, fue heraldo de Cristo, descendi\u00f3 despu\u00e9s de la venida de Cristo y lo mostr\u00f3\u201d; ver tambi\u00e9n XI, 13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]  Basilio TSE B; 7&#160;: en su carta 189 (RJ 920). Destaquemos con C. Moreschini (SC 358, 40) que Basilio hab\u00eda trazado su doctrina de tres causas para combatir a los pneumat\u00f3macos, que calificaban al Padre como causa eficiente, conced\u00edan al Hijo solamente la funci\u00f3n de causa material y al Esp\u00edritu la funci\u00f3n de lugar o de tiempo (TSE 2, 4 a 3, 5)\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]   Sobre la doctrina de la apropiaci\u00f3n, ver B. de Margerie, La Trinit\u00e9 chr\u00e9tienne dans l\u2019histoire, Par\u00eds, 1975, 262 s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Agustin, De civitate Dei 11 24; RJ 1750: proprie vocatur Spiritus Sanctus, tamquam sanctitas substantialis et consubstantialis amborum (sc. Patris et Filii); el sentido de este texto es aclarado por el siguiente: Sive sit (Sp. Sanctus) unitas amborum, sibe sanctitas, sive caritas\u2026 manifestem est quod non liquis duorum est quo uterque conjungitur\u2026 (De Trin. 6, 5, 7; RJ 1665).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]  Gregorio de Nazianzo (Disc th\u00e9ol. 25, 16; RJ 983) Apunta en la misma direcci\u00f3n: en un sentido, la santidad es la propiedad del Esp\u00edritu Santo, si ella es extendida como caridad substancial y del Padre y del Hijo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]  Epifanio  de Salamina, Ancoratus 8; RJ 1082 y Adv. haereses. Panarium 62, 4; RJ 1099.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]   Basilio, TSE 26, 61; ver 1 Co 12, 12-27.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9]  Ver Basilio, TSE 16, 37, citando 1 Co 14, 24-25.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10]  San Juan Cris\u00f3stomo, In Epist. I ad Cor, hom. 30, 2, 14; MG 61, 251.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]  Ver santo Tom\u00e1s, Summa de Teolog\u00eda III, 73, 3, 3, 80, 4; y Agust\u00edn, RJ 1824.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]  Ver Bertrand de Margerie,  Introduction \u00e0 l\u2019histoire de l\u2019ex\u00e9g\u00e8se, t. III, S. Agustin, Par\u00eds, 1983, 156 s.<br \/>\n[13]  San Agust\u00edn, de FIDE et s\u00edmbolo IX, 19; seg\u00fan Agust\u00edn, los sostenedores de esta concepci\u00f3n (sin duda Simpliciano) invocan sobre todo Jn 3, 1; 4, 24, 1 Jn 4, 16; 1 Co 3, 22-23; Rm 11, 36.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14]  Or\u00edgenes, Comentario sobre el Cantar de los Cantares, Pr\u00f3logo 2, 47 (Sc 375, 125): Como nadie no conoce al Padre sino el Hijo, y aqu\u00e9l a quien el Hijo quiera revel\u00e1rselo (Mt 11, 27), as\u00ed, nadie conoce la caridad sino el Hijo. Pero, igualmente, tambi\u00e9n el Hijo, porque \u00c9l tambi\u00e9n es Caridad, nadie lo conoce sino el Padre\u201d No se excluye que reflexionando sobre el par\u00e1grafo siguiente (48), los exegetas milaneses y Agust\u00edn  despu\u00e9s de ellos hayan tenido la idea de prolongar el razonamiento examinando, a su luz, no s\u00f3lo la actividad del Esp\u00edritu en la Iglesia, sino tambi\u00e9n su origen en el Padre y el Hijo. Destaquemos tambiu\u00e9n que en su comentario, Or\u00edgenes cita cuatro veces conjuntamente los dos vers\u00edculos: 1 Jn 4, 8 (Dios es Amor) y Jn 4,7 (el Amor es Dios); ver Pr\u00f3logo 2, 25.26.29.47; SC 375, 110 y 112. La identificaci\u00f3n entre el Hijo y Amor est\u00e1 fundada sobre este nexo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Or\u00edgenes, citado en MG 17, 579-580 por P\u00e1nfilo y en MG 39, 1798 por D\u00eddimo el Ciego en su comentario de la primera carta de san Juan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]   San Agust\u00edn, serm\u00f3n 71.20.33; ML 38, 463-464.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17]  \u201cTamquam propium opus\u201d; agust\u00edn sabe bien que la Iglesia es la obra com\u00fan de las tres personas divinas (ver De Trinitate I, 4, 7); pero la apropiaci\u00f3n del origen de la Iglesia al esp\u00edritu Santo subraya la propiedad intratrinitaria del Esp\u00edritu, que fue uno de los primeros en descubrir: el Esp\u00edritu es comuni\u00f3n de amor entre Padre e Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18]  Ver l\u00edneas arriba los textos citados, n. 2 y 1. El Padre B. Pruche estudi\u00f3 la influencia posible de Basilio sobre San Agust\u00edn en  lo que concierne a la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (\u201cLa originalidad del tratado de S. Basilio sobre el Esp\u00edritu Santo\u201d, RSPT, 1948, 207-221). Basilio subraya en el contexto del Samo 32 que el Esp\u00edritu Santo procede como soplo de la boca de Dios y no por v\u00eda de generaci\u00f3n. Estamos aqu\u00ed sobre el camino de una diferenciaci\u00f3n entre las dos procesiones, con base b\u00edblica. Entre Atanasio, Gregorio y Nacianceno y Juan Damasceno (para quien el modo de procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sigue siendo un misterio, que no podr\u00e1 ser comprendido sino en el cielo: Fe ortodoxa I, 8), s\u00f3lo Basilio se esforz\u00f3 por dar cuenta de su en t\u00e9rminos de raz\u00f3n teol\u00f3gica, piensa Pruche. Para verificar la exactitud de este decir, habr\u00eda tenido que dedicarse a investigar el uso trinitario del Salmo 32, en los Padres anteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19]  Agust\u00edn, serm\u00f3n 215, 9; ML 38, 1076.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20]  Agust\u00edn, serm\u00f3n 214, 11; ML 38, 1071.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21]  Por ejemplo, en los sermones 351 y 352.  Sobre este asunto, ver E. Amann, art. \u201cP\u00e9nitence\u201d, Dictionnaire de th\u00e9ologie catholique XII, 1 (1933), 801-809.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22]  Agust\u00edn, serm\u00f3n 213, 8; ML 38, 1064-1065.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23]  Ver A.M. La Bonnardi\u00e8re, \u201cP\u00e9nitence et r\u00e9conciliation des p\u00e9nitents d\u2019apr\u00e8s Saint Augustin\u201d, REA 13 (1967), 50; y A.-G. Martimort, L\u2019Eglise en pri\u00e8res, T.II, L\u2019Eucharistie (por R. Grabi\u00e9), Tournai, 1983, 126-127: en Africa, s\u00f3lo el sacerdote dice el Pater, mientras que en los  Orientales, toda la Iglesia participa. &#8211; En los par\u00e1grafos siguientes, nos inspiraremos, de cerca , de la continuaci\u00f3n del estudio de A.M. La Bonnardi\u00e8re (REA [1968], 186-204).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24]  Agust\u00edn, de Fide et s\u00edmbolo X, 21.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25]  Concilio de Trento, sesi\u00f3n XIII, art. 8; DS 1648 s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEstamos aqu\u00ed abajo guiados por el solo deseo de conocer al solo Dios verdadero y a su Verbo, de saber cu\u00e1l es la unidad del Hijo con su Padre, la comunidad del Padre con el Hijo, lo que es el Esp\u00edritu, cu\u00e1l es la uni\u00f3n y la distinci\u00f3n entre Esp\u00edritu, el Hijo y el Padre\u201d &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credo-de-nicea-creo-en-el-espiritu-santo-la-iglesia-y-la-vida-eterna\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCREDO DE NICEA: CREO EN EL ESPIRITU SANTO, LA IGLESIA Y LA VIDA ETERNA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24173","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24173"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24173\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}