{"id":24179,"date":"2016-02-05T16:27:03","date_gmt":"2016-02-05T21:27:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo\/"},"modified":"2016-02-05T16:27:03","modified_gmt":"2016-02-05T21:27:03","slug":"san-juan-crisostomo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo\/","title":{"rendered":"SAN JUAN CRISOSTOMO"},"content":{"rendered":"<p>\n  San Juan Cris\u00f3stomo. Icono griego.(Chrisostomos \u201cboca dorada\u201d llamado as\u00ed debido a su elocuencia).<br \/>\nDoctor de la Iglesia, naci\u00f3 en Antioqu\u00eda, cerca del a\u00f1o 347; muri\u00f3 en Comana en Ponto el 14 de septiembre de 407.    Mano derecha incorrupta de San Juan Cris\u00f3stomoJuan, cuyo sobrenombre \u201cCris\u00f3stomo\u201d aparece por primera vez en la \u201cConstituci\u00f3n\u201d del Papa Vigilio (cf. P.L., LX, 217) en el a\u00f1o 553,  es generalmente considerado el m\u00e1s prominente doctor de la Iglesia Griega y el m\u00e1s grande predicador jam\u00e1s escuchado en un p\u00falpito cristiano. Sus dotes naturales, as\u00ed como circunstancias externas, lo ayudaron a convertirse en lo que fue.<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 VIDA\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Ni\u00f1ez<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Lector y Monje<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Di\u00e1cono y Sacerdote en Antioquia<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">1.4 Obispo de Constantinopla<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">1.5 Exilio y Muerte<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">2 SUS ESCRITOS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">3 SU IMPORTANCIA TEOLOGICA\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">3.1 Como Orador<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">3.2 Como ex\u00e9geta<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">3.3 Como Te\u00f3logo Dogm\u00e1tico<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>VIDA<\/h3>\n<p>Ni\u00f1ez<br \/>\n  Mano izquierda, relicario en Regensburg, AlemaniaCuando Cris\u00f3stomo naci\u00f3, Antioqu\u00eda era la segunda ciudad de la parte oriental del Imperio Romano. Durante todo el siglo IV disputas religiosas perturbaron al imperio y encontraron su eco en Antioquia. paganos, maniqueos, gn\u00f3sticos, arrianos, apolinaristas, jud\u00edos, hicieron sus pros\u00e9litos en Antioquia, y los cat\u00f3licos estaban ellos mismos separados por el cisma entre los obispos Melecio y Paulino. Por tanto la juventud de Cris\u00f3stomo acaeci\u00f3 en tiempos dif\u00edciles.  San Juan Cris\u00f3stomo con el texto descrito en a hermen\u00e9utica de Dionisios. Su padre, Segundo, era un oficial de alto rango en el ej\u00e9rcito sirio. Muri\u00f3 poco despu\u00e9s del nacimiento de Juan, y Antusa, su mujer, de solamente veinte a\u00f1os de edad, se hizo cargo sola de sus dos hijos, Juan y una hermana mayor. Afortunadamente era una mujer de inteligencia y car\u00e1cter.  No s\u00f3lo instruy\u00f3 a su hijo en la piedad, sino que adem\u00e1s lo envi\u00f3 a las mejores escuelas de Antioqu\u00eda, a\u00fan cuando se pudieran hacer sobre ellas muchas objeciones con relaci\u00f3n a moral y religi\u00f3n. Adem\u00e1s de las clases de Andragatio, un fil\u00f3sofo no conocido en otra parte, Cris\u00f3stomo fue alumno de Libanio, al mismo tiempo el m\u00e1s famoso orador de ese per\u00edodo y el m\u00e1s tenaz adherente al paganismo declinante de Roma. Como podemos observar en posteriores escritos de Cris\u00f3stomo, obtuvo en ese momento una considerable erudici\u00f3n griega y cultura cl\u00e1sica, que de ning\u00fan modo repudi\u00f3 en sus d\u00edas posteriores. Su alegada hostilidad a la sabidur\u00eda cl\u00e1sica, es en realidad una mala interpretaci\u00f3n de ciertos pasajes en los cuales defiende la filosof\u00eda del cristianismo contra los mitos de los dioses paganos, cuyos principales defensores en su tiempo eran los representantes y maestros de la sophia ellenike (ver A. Naegele en \u00abByzantin. Zeitschrift\u00bb, XIII, 73-113; Idem, \u00abChrysostomus und Libanius\u00bb en Chrysostomika, I, Roma, 1908, 81-142).<br \/>\nLector y Monje<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue un punto crucial muy decisivo en la vida de Cris\u00f3stomo el d\u00eda que conoci\u00f3 al obispo Melecio (alrededor de 367). El car\u00e1cter sincero, gentil y encantador de este hombre cautiv\u00f3 a Cris\u00f3stomo de tal manera que pronto comenz\u00f3 a apartarse de los estudios cl\u00e1sicos y profanos y a dedicarse a una vida religiosa y asc\u00e9tica. Estudi\u00f3 las Sagradas Escrituras y frecuent\u00f3 los sermones de Melecio. Alrededor de tres a\u00f1os despu\u00e9s recibi\u00f3 el Santo Bautismo y fue ordenado lector. Pero el joven cl\u00e9rigo, atra\u00eddo por el deseo de una vida m\u00e1s perfecta, poco despu\u00e9s entr\u00f3 en una de las sociedades asc\u00e9ticas cerca de Antioqu\u00eda, la que estaba bajo la direcci\u00f3n espiritual de Carterio y especialmente del famoso Diodoro, m\u00e1s tarde obispo de Tarso (ver Paladio, \u00abDi\u00e1logo\u00bb, v; Sozomeno, \u00abHist. eccles.\u00bb, VIII, 2).  La oraci\u00f3n, el trabajo manual y el estudio de las Santas Escrituras eran sus principales ocupaciones, y podemos muy bien suponer que sus primeros trabajos literarios datan de aquella \u00e9poca, ya que pr\u00e1cticamente todos sus primeros escritos tratan temas de ascetismo y monaquismo [cf. abajo escritos de Cris\u00f3stomo: (1) \u00abOpuscuia\u00bb]. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, Cris\u00f3stomo decidi\u00f3 vivir como anacoreta en una de las cuevas cercanas a Antioqu\u00eda. Permaneci\u00f3 all\u00ed dos a\u00f1os, pero como su salud estaba bastante deteriorada por indiscretas vigilias y ayunos en heladas y fr\u00edo, prudentemente regres\u00f3 a Antioquia para recuperar su salud, y reasumi\u00f3 su oficio de lector en la Iglesia.\n<\/p>\n<p>Di\u00e1cono y Sacerdote en Antioquia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como las fuentes sobre Cris\u00f3stomo dan una cronolog\u00eda incompleta de su vida, no podemos sino determinar aproximadamente las fechas para este per\u00edodo Ant\u00edoco. Muy probablemente a comienzos de 381 Melecio lo orden\u00f3 di\u00e1cono, antes de su propia partida hacia Constantinopla, donde muri\u00f3 como presidente del Segundo Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla. El sucesor de Melecio fue San Flaviano (con relaci\u00f3n a cuya sucesi\u00f3n ver F. Cavallera, \u00abLe Schime d&#8217;Antioche\u00bb, Paris, 1905). Lazos de simpat\u00eda y amistad ligaban a Cris\u00f3stomo con su nuevo obispo. Como di\u00e1cono tuvo que asistir en las funciones lit\u00fargicas, cuidar a enfermos y pobres, y probablemente fue encargado en alguna medida de ense\u00f1ar a los catec\u00famenos. Al mismo tiempo continu\u00f3 con su trabajo literario, y podemos suponer que compuso su m\u00e1s famoso libro, \u201cSobre el Sacerdocio\u201d, hacia el fin de este per\u00edodo (c.386, ver S\u00f3crates, \u201cHist.eccl\u201d, VI,3), o a m\u00e1s tardar en el comienzo de su sacerdocio (c. 387, como con buenas razones lo consigna Nairn en su edici\u00f3n de \u201cDe Sacerd.\u201d, XII-XV). Puede haber alguna duda si fue ocasionado por alg\u00fan hecho hist\u00f3rico real, viz., que Cris\u00f3stomo y su amigo Basilio fueron requeridos para aceptar obispados (c.372). Todos los primeros bi\u00f3grafos griegos parecen no haberlo tomado en este sentido. En el a\u00f1o 386 Cris\u00f3stomo fue ordenado sacerdote por San Flaviano, y desde all\u00ed data su real importancia en la historia eclesi\u00e1stica. Su principal tarea durante los siguientes doce a\u00f1os fue la de predicar, lo que deb\u00eda ejecutar con el Obispo Flaviano, o en lugar del mismo. Pero no hay dudas que gran parte de la instrucci\u00f3n religiosa popular y la educaci\u00f3n recayeron sobre \u00e9l. La primera ocasi\u00f3n notable que mostr\u00f3 el poder de su oratoria y su gran autoridad fue la Pascua de 387, cuando dio sus sermones \u201cSobre las Estatuas\u201d (P.G., XLVIII, 15, XXX.). El pueblo de Antioquia, excitado por la recaudaci\u00f3n de nuevos impuestos, hab\u00eda volteado las estatuas del emperador Teodosio. En el p\u00e1nico y temor al castigo que le sigui\u00f3 Cris\u00f3stomo brind\u00f3 una serie de veinte o veinti\u00fan (el decimonoveno probablemente no es aut\u00e9ntico) sermones, llenos de vigor, consoladores, exhortativos, tranquilizadores, hasta que Flaviano, el obispo, trajo desde Constantinopla el perd\u00f3n del emperador. Pero la pr\u00e9dica usual de Cris\u00f3stomo consist\u00eda en explicaciones consecutivas de las Santas Escrituras. A esa costumbre, desafortunadamente en desuso, debemos sus famosos y magn\u00edficos cometarios, que nos ofrecen tan inagotable tesoro de conocimiento dogm\u00e1tico, moral e hist\u00f3rico sobre la transici\u00f3n del siglo IV al V. Estos a\u00f1os 386-98, fueron el per\u00edodo de mayor productividad de Cris\u00f3stomo, un per\u00edodo que por si mismo podr\u00eda haberle asegurado para siempre un lugar entre los primeros Doctores de la Iglesia. Un signo de esto podr\u00eda ser visto en el hecho que ya en el a\u00f1o 392 San Jer\u00f3nimo otorgara al predicador de Antioquia un lugar entre sus Viri illustres (\u00abDe Viris ill.\u00bb, 129, in P.L., XXIII, 754), refiri\u00e9ndose expresamente a la grande y exitosa actividad de Cris\u00f3stomo como escritor teol\u00f3gico. De este mismo hecho podemos inferir que durante esa \u00e9poca su fama se hab\u00eda esparcido lejos m\u00e1s all\u00e1 de Antioquia, y que era bien conocido en el Imperio Bizantino, especialmente en la capital.\n<\/p>\n<p>Obispo de Constantinopla<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el curso ordinario de las cosas Cris\u00f3stomo debi\u00f3 haberse convertido en el sucesor de Flaviano en Antioquia. Pero el 27 de septiembre de 397, muere Nectario, Obispo de Constantinopla. Hab\u00eda una rivalidad general en la capital, abierta o secreta, por la sede vacante. Despu\u00e9s de algunos meses se supo, para desilusi\u00f3n de los competidores, que el Emperador Arcadio, por sugerencia de su ministro Eutropio, hab\u00eda enviado al Prefecto de Antioquia a llamar a Juan Cris\u00f3stomo fuera de la ciudad sin el conocimiento de la gente, y a enviarlo directamente a Constantinopla. De esta repentina manera Cris\u00f3stomo fue urgido hacia la capital, y ordenado Obispo de Constantinopla el 26 de Febrero de 398, en una gran asamblea de obispos, por Teofilo, Patriarca de Alejandr\u00eda, quien hab\u00eda sido obligado a renunciar a la idea de asegurar la designaci\u00f3n de Isidoro, su propio candidato. El cambio para Cris\u00f3stono fue tan grande como inesperado. Su nueva posici\u00f3n no era f\u00e1cil, situado en medio de una advenediza metr\u00f3polis, mitad Occidental, mitad Oriental, en las cercan\u00edas de una corte en la que la lujuria y la intriga siempre jugaban la parte m\u00e1s prominente. y a la cabeza de un clero compuesto por los m\u00e1s heterog\u00e9neos elementos, y a\u00fan m\u00e1s (si no can\u00f3nicamente, al menos pr\u00e1cticamente) a la cabeza de todo el episcopado Bizantino. El primer acto del nuevo obispo fue provocar la reconciliaci\u00f3n entre Flaviano y Roma. La misma Constantinopla comenz\u00f3 pronto a sentir el impulso de una nueva vida eclesi\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La necesidad de reforma era innegable. Cris\u00f3stomo comenz\u00f3 \u201cbarriendo las escaleras desde arriba\u201d (Paladio, op- cit., V). El llam\u00f3 a su oeconomus, y le orden\u00f3 reducir los gastos del mantenimiento de la sede episcopal; puso fin a los frecuentes banquetes, y vivi\u00f3 poco menos estrictamente de lo que antes hab\u00eda vivido como sacerdote y monje. Con relaci\u00f3n al clero, Cris\u00f3stomo al comienzo tuvo que prohibirle tener en sus casas syneisactoe, es decir, mujeres que hab\u00edan hecho votos de virginidad y atend\u00edan sus casas. Tambi\u00e9n procedi\u00f3 contra otros que, por avaricia o lujuria, hab\u00edan producido esc\u00e1ndalo. Hasta tuvo que excluir del rango del clero a dos di\u00e1conos, uno por asesinato y otro por adulterio. De los monjes tambi\u00e9n, que ya por esa \u00e9poca eran muy numerosos en Constantinopla, algunos hab\u00edan preferido vagar sin rumbo y sin disciplina. Cris\u00f3stomo los confin\u00f3 a sus monasterios. Finalmente cuid\u00f3 de las viudas eclesi\u00e1sticas. Algunas de ellas estaban viviendo de manera mundana: las oblig\u00f3 a casarse nuevamente, o a observar las reglas del decoro exigidas por su estado. Despu\u00e9s del clero, Cris\u00f3stomo volvi\u00f3 su atenci\u00f3n a su reba\u00f1o. Como hab\u00eda hecho en Antioquia, tal hizo en Constantinopla y con m\u00e1s raz\u00f3n, frecuentemente predic\u00f3 contra las extravagancias irrazonables de los ricos, y especialmente contra adornos en materia de vestimentas a que eran afectas mujeres cuya edad deb\u00eda ponerlas m\u00e1s all\u00e1 de tales vanidades. Algunas de ellas, las viudas Marsa, Castricia, Eugraphia, conocidas por tales rid\u00edculos gustos, pertenec\u00edan al c\u00edrculo de la corte. Parece que las clases altas de Constantinopla no hab\u00edan estado previamente acostumbradas a tal lenguaje. Sin duda algunos sintieron que la reprimenda les estaba dirigida a ellos, y la ofensa producida fue mayor en proporci\u00f3n a lo merecida que la reprimenda fuera. Por otra parte, el pueblo se mostraba deleitado con los sermones de su nuevo obispo, y frecuentemente lo aplaud\u00edan en la iglesia (S\u00f3crates, \u00abHist. eccl.\u00bb VI). Nunca olvidaron su cuidado por el pobre y el miserable, ni que en su primer a\u00f1o hab\u00eda construido un gran hospital con el dinero ahorrado de sus gastos dom\u00e9sticos. Pero Cris\u00f3stomo ten\u00eda tambi\u00e9n muy \u00edntimos amigos entre las clases ricas y nobles. La m\u00e1s famosa fue Olympias, viuda y di\u00e1cona, una familiar del Emperador Teodosio, mientras que en la Corte propiamente dicha estaba Brison, primer acompa\u00f1ante de Eudoxia, quien asist\u00eda a Cris\u00f3stomo en la instrucci\u00f3n de sus coros, y siempre mantuvo una verdadera amistad por \u00e9l. La emperatriz misma fue, desde el principio de lo m\u00e1s amistosa con el nuevo obispo. Sigui\u00f3 las procesiones religiosas, asisti\u00f3 a sus<br \/>\nsermones, y obsequi\u00f3 candelabros de plata para el uso de las iglesias (S\u00f3crates, op. cit., VI, 8; Sozomeno, op. cit., VIII, 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, los sentimientos de amistad no duraron. Al principio Eutropio, el antes esclavo, entonces ministro y c\u00f3nsul, abus\u00f3 de su influencia. Priv\u00f3 a algunas personas ricas de sus propiedades, y persigui\u00f3 a otros de los que sospechaba fueran sus adversarios o rivales. M\u00e1s de una vez Cris\u00f3stomo fue \u00e9l mismo a lo del ministro (ver \u00abOratio ad Eutropium\u00bb en P.G., Chrys. Op., III, 392) para protestar ante el, y a advertirle de los resultados de sus propios actos, pero sin \u00e9xito. Entonces las damas arriba nombradas, quienes inmediatamente rodearon a la emperatriz, probablemente no ocultaron su resentimiento contra el estricto obispo. Finalmente, la misma emperatriz cometi\u00f3 una injusticia privando a una viuda de su vi\u00f1edo (Marcus Diac., \u00abVita Porphyrii\u00bb, V, no. 37, en P.G., LXV, 1229). Cris\u00f3stomo intercedi\u00f3 por esta \u00faltima. Pero Eudoxia se mostr\u00f3 ofendida. Desde entonces hubo una cierta frialdad entre la Corte imperial y el palacio episcopal, el cual, creciendo poco a poco, llev\u00f3 a una cat\u00e1strofe. Es imposible determinar exactamente en que per\u00edodo comenz\u00f3 esta alienaci\u00f3n, muy probablemente dat\u00f3 de comienzos del a\u00f1o 401. Pero antes que este estado de las cosas se tornara conocido para el p\u00fablico, ocurrieron eventos de la m\u00e1s alta importancia pol\u00edtica, y Cris\u00f3stomo, sin buscarlo, fue implicado en ellos. Estos fueron la ca\u00edda de Eutropio y la revuelta de Gainas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En enero de 399, Eutropio, por una raz\u00f3n no exactamente conocida, cay\u00f3 en desgracia. Conociendo los sentimientos de la gente y de sus enemigos personales, huy\u00f3 a la iglesia. Como \u00e9l mismo hab\u00eda intentado abolir la inmunidad del asilo eclesi\u00e1stico no mucho tiempo antes, la gente pareci\u00f3 poco dispuesta a perdonarlo. Pero Cris\u00f3stomo interfiri\u00f3, entregando su famoso serm\u00f3n sobre Eutropio, y el ca\u00eddo ministro fue salvado por el momento. Como, sin embargo, trat\u00f3 de escapar durante la noche, fue capturado, exiliado, y poco tiempo despu\u00e9s matado. Inmediatamente le sigui\u00f3 otro evento m\u00e1s excitante y m\u00e1s peligroso. Gainas, uno de los generales imperiales, hab\u00eda sido enviado a someter a Tribigild, quien se hab\u00eda rebelado. En el verano de 399 Gainas se uni\u00f3 abiertamente con Tribigild, y, para restaurar la paz, Arcadio tuvo que someterse a las m\u00e1s humillantes condiciones. Gainas fue nombrado comandante en jefe del ej\u00e9rcito imperial, y hasta le tuvieron que ser entregados Aureliano y Saturnino, dos hombres del m\u00e1s alto rango en Constantinopla. Parece que Cris\u00f3stomo acept\u00f3 una misi\u00f3n ante Gainas, y que, debido a esta intervenci\u00f3n Aureliano y Saturnino fueron perdonados por Ga\u00ednas y hasta puestos en libertad. Poco despu\u00e9s, Gainas, que era un Godo Arriano, demand\u00f3 una de las iglesias Cat\u00f3licas de Constantinopla para \u00e9l y para sus soldados. Nuevamente Cris\u00f3stomo tuvo una oposici\u00f3n tan en\u00e9rgica que Gainas cedi\u00f3. Mientras tanto el pueblo de Constantinopla se hab\u00eda comenzado a excitar, y en una noche varios miles de Godos fueron asesinados. Gainas sin embargo escap\u00f3, fue derrotado y asesinado por los Hunos. Tal fue el fin en el lapso de pocos a\u00f1os de tres c\u00f3nsules del Imperio Bizantino. No hay duda que la autoridad de Cris\u00f3stomo se hab\u00eda fortalecido grandemente por la magnanimidad y firmeza de car\u00e1cter que hab\u00eda demostrado durante todos estos conflictos. Puede haber sido esto lo que aument\u00f3 los celos de aquellos que entonces gobernaban el imperio \u2013 una camarilla de cortesanos con la emperatriz a la cabeza. A estos se les unieron nuevos aliados de los rangos eclesi\u00e1sticos incluyendo algunos obispos provinciales \u2013 Severiano de Gabala, Ant\u00edoco de Ptolemais, y, por alg\u00fan tiempo, Acacio de Beroea, quienes prefer\u00edan las atracciones de la capital a residir en sus propias ciudades (S\u00f3crates , op. cit., VI, 11; Sozomeno, op. cit., VIII, 10). El m\u00e1s intrigante entre ellos era Severiano, quien se adulaba a s\u00ed mismo diciendo que era el rival de Cris\u00f3stomo en elocuencia. Pero hasta ese momento nada hab\u00eda sido revelado en p\u00fablico. Un gran cambio ocurri\u00f3 durante la ausencia de Cris\u00f3stomo de Constantinopla por varios meses. Esta ausencia fue necesaria por un asunto eclesi\u00e1stico en Asia Menor, en el cual estaba involucrado. Aceptando la expresa invitaci\u00f3n de varios obispos, Cris\u00f3stomo, en el primer mes de 401, fue a \u00c9feso, donde design\u00f3 un nuevo arzobispo, y con el consentimiento de la asamblea de obispos depuso a seis obispos por simon\u00eda. Tras haber fallado la misma sentencia sobre el Obispo Gerontio de Nicomedia, regres\u00f3 a Constantinopla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto hab\u00edan ocurrido all\u00ed cosas desagradables. El Obispo Severiano, a quien Cris\u00f3stomo parece haberle encomendado el desempe\u00f1o de ciertas funciones eclesi\u00e1sticas, hab\u00eda entrado en abierta enemistado con Serapi\u00f3n, el archidi\u00e1cono y oeconomus de la catedral y del palacio episcopal. Cualquiera pueda haber sido la raz\u00f3n real, Cris\u00f3stomo encontr\u00f3 el caso tan serio, que invit\u00f3 a Severiano a que regresara a su propia sede. Fue solamente debido a la intervenci\u00f3n personal de Eudoxia, cuya confianza pose\u00eda Serapi\u00f3n, que se le permiti\u00f3 volver de Calcedonia, donde se hab\u00eda retirado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reconciliaci\u00f3n que sigui\u00f3 no fue sincera, al menos de parte de Severiano, y el esc\u00e1ndalo p\u00fablico hab\u00eda excitado muchos sentimientos enfermizos. Los efectos pronto fueron visibles. Cuando en la primavera de 402, el Obispo Porfirio de Gaza (ver Marcus Diac., \u00abVita Porphyrii\u00bb, V, ed. Nuth, Bonn, 1897, pp. 11-19) fue a la Corte de Constantinopla a obtener el favor para su di\u00f3cesis, Cris\u00f3stomo le contest\u00f3 que no pod\u00eda hacer nada por \u00e9l, ya que \u00e9l mismo hab\u00eda ca\u00eddo en desgracia con la emperatriz. Sin embargo, el partido de los descontentos no era realmente peligroso, a menos que pudieran encontrar alg\u00fan l\u00edder prominente e inescrupuloso. Tal persona se present\u00f3 m\u00e1s pronto de lo que podr\u00edan haberlo esperado. Fue el bien conocido Te\u00f3filo, Patriarca de Alejandr\u00eda. Apareci\u00f3 bajo circunstancias bastante curiosas, lo que de ning\u00fan modo anunciaba el resultado final. Te\u00f3filo, hacia el fin del a\u00f1o 402, fue convocado por el emperador a Constantinopla para disculparse ante el s\u00ednodo, que deber\u00eda presidir Cris\u00f3stomo, por varios cargos, que hab\u00edan sido presentados en su contra por ciertos monjes Egipcios, especialmente por los llamados cuatro \u201chermanos altos\u201d. El patriarca, su antiguo amigo, se hab\u00eda puesto repentinamente en su contra, y los hab\u00eda perseguido como Origenistas (Paladio, \u00abDi\u00e1logo\u00bb, XVI; S\u00f3crates, op. cit., VI, 7; Sozomeno, op. cit., VIII, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Te\u00f3filo no se asustaba f\u00e1cilmente. Siempre ten\u00eda agentes y amigos en Constantinopla, y conoc\u00eda el estado de las cosas y los sentimientos en la corte. Entonces resolvi\u00f3 tomar ventaja de ellos. Escribi\u00f3 de inmediato a San Epifanio a Chipre, pidiendo que fuera a Constantinopla y convenciera a Cris\u00f3stomo de condenar a los Origenistas. Epifanio fue. Pero cuando se dio cuenta que Te\u00f3filo estaba meramente us\u00e1ndolo para sus propios prop\u00f3sitos, dej\u00f3 la capital, muriendo en el regreso en 403. En ese tiempo Cris\u00f3stomo pronunci\u00f3 un serm\u00f3n contra la vana lujuria de la mujer. Le fue reportado a la emperatriz como si ella hubiera estado aludida en \u00e9l. De esta manera el terreno estaba preparado. Te\u00f3filo finalmente apareci\u00f3 en Constantinopla en Junio de 403, no solo, como se le hab\u00eda ordenado, sino con veintinueve de sus obispos sufragantes, como nos dice Paladio (ch.VIII), con una buena cantidad de dinero y todo tipo de regalos. Tom\u00f3 alojamiento en uno de los palacios imperiales, y mantuvo conferencias con los adversarios de Cris\u00f3stomo. Luego se retir\u00f3 con sus sufragantes y otros nueve obispos a una villa cerca de Constantinopla, llamada epi dryn (see Ubaldi, \u00abLa Synodo ad Quercum\u00bb, Turin, 1902). Una larga lista de rid\u00edculas acusaciones fueron erigidas contra Cris\u00f3stomo (ver Focio, \u00abBibliotheca\u00bb, 59, en P.G., CIII, 105-113), quien, rodeado por cuarenta y dos arzobispos y obispos reunidos para juzgar a Te\u00f3filo de acuerdo con las \u00f3rdenes de emperador, fue ahora convocado a presentarse \u00e9l mismo y disculparse. Cris\u00f3stomo naturalmente se rehus\u00f3 a reconocer la legalidad de un s\u00ednodo en el cual sus abiertos enemigos fueran los jueces. Despu\u00e9s de la tercera citaci\u00f3n a Cris\u00f3stomo, y con el consentimiento del emperador, se declar\u00f3 que fuera depuesto. A los efectos de evitar un in\u00fatil derramamiento de sangre, se rindi\u00f3 al tercer d\u00eda a los soldados que lo esperaban. Pero las amenazas del excitado pueblo, y un repentino accidente en el palacio imperial, atemorizaron a la emperatriz (Paladio, \u00abDi\u00e1logo\u00bb, IX). Ella temi\u00f3 alg\u00fan castigo del cielo por el exilio de Cris\u00f3stomo, y de inmediato orden\u00f3 su restauraci\u00f3n. Despu\u00e9s de alguna vacilaci\u00f3n Cris\u00f3stomo re entr\u00f3 en la capital en medio de gran regocijo del pueblo. Te\u00f3filo y sus partidarios se salvaron huyendo de Constantinopla. El retorno de Cris\u00f3stomo fue, en si mismo, una derrota para Eudoxia. Cuando sus temores se fueron, revivi\u00f3 su rencor. Dos meses despu\u00e9s, una estatua de plata de la emperatriz fue descubierta en la plaza justo frente a la catedral. Las celebraciones p\u00fablicas que asistieron a este incidente, y que duraron varios d\u00edas, se hicieron tan bulliciosas que molestaron los oficios en la iglesia. Cris\u00f3stomo se quej\u00f3 al prefecto de la ciudad, quien le inform\u00f3 a Eudoxia que el obispo se hab\u00eda quejado de su estatua. Esto fue suficiente para excitar a la emperatriz m\u00e1s all\u00e1 de todo l\u00edmite. Convoc\u00f3 a Te\u00f3filo y a los otros obispos para que volvieran y depusieran a Cris\u00f3stomo nuevamente. Sin embargo, el prudente patriarca, no deseaba correr el mismo riesgo por una segunda vez. El solamente escribi\u00f3 a Constantinopla que Cris\u00f3stomo deb\u00eda ser condenado por haber reentrado a su sede en oposici\u00f3n a un art\u00edculo del S\u00ednodo de Antioqu\u00eda mantenido en el a\u00f1o 341 (un s\u00ednodo Arriano). Los otros obispos no ten\u00edan ni la autoridad ni el coraje para hacerle un juicio formal. Todo lo que ellos pudieron hacer fue urgir al emperador a que firmara un nuevo decreto de exilio. Un doble atentado contra la vida de Cris\u00f3stomo fracas\u00f3. En V\u00edsperas de Pascua de 404, cuando todos los catec\u00famenos estaban por recibir el bautismo, los adversarios del obispo, con soldados imperiales, invadieron el baptisterio y dispersaron a toda la congregaci\u00f3n. Al final Arcadio firm\u00f3 el decreto, y el 24 de junio de 404, los soldados condujeron a Cris\u00f3stomo una segunda vez al exilio.\n<\/p>\n<p>Exilio y Muerte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ellos hab\u00edan escasamente dejado Constantinopla, una inmensa conflagraci\u00f3n destruy\u00f3 la catedral, el senado y otros edificios. Los seguidores del obispo exiliado fueron acusado del crimen y perseguidos. Apresuradamente Arsacio, un anciano, fue designado sucesor de Cris\u00f3stomo, pero fue pronto sucedido por el astuto \u00c1tico. Quienquiera que rehusara entrar en comuni\u00f3n con ellos era castigado con la confiscaci\u00f3n de su propiedad y el exilio. En cuanto a Cris\u00f3stomo, fue conducido Cucuso, un aislado y escabroso lugar en la frontera este de Armenia, continuamente expuesto a las invasiones de los is\u00e1uricos. En el siguiente a\u00f1o tuvo hasta que huir por cierto tiempo al castillo de Arabiso para protegerse de esos b\u00e1rbaros. Mientras tanto siempre manten\u00eda correspondencia con sus amigos y nunca abandon\u00f3 la esperanza de regresar. Cuando las circunstancias de esta deposici\u00f3n fueron conocidas en el Occidente, el Papa y los obispos italianos se declararon en su favor. El emperador Honorio y el Papa Inocencio I intentaron convocar un nuevo s\u00ednodo, pero sus delegados fueron apresados y enviados a casa. El Papa rompi\u00f3 toda comuni\u00f3n con los patriarcas de Alejandr\u00eda, Antioquia (donde un enemigo de Cris\u00f3stomo hab\u00eda sucedido a Flaviano), y Constantinopla, hasta que (despu\u00e9s de la muerte de Cris\u00f3stomo) consintieron admitir su nombre en los d\u00edpticos de la Iglesia. Finalmente todas las esperanzas para el exiliado obispo se desvanecieron. Aparentemente el estaba viviendo demasiado para sus adversarios. En el verano de 407 se dio la orden de llevarlo a Pithyo, un lugar en la frontera extrema del imperio, cerca del C\u00e1ucaso. Uno de los dos soldado que tuvo que llevarlo le caus\u00f3 todo tipo de sufrimientos posibles. Fue forzado ha hacer largas marchas, fue expuesto a los rayos del sol, a las lluvias y el fr\u00edo de las noches. Su cuerpo, ya debilitado por varias enfermedades severas, finalmente se quebr\u00f3. El 14 de septiembre la partida estaba en Comana en Ponto. En la ma\u00f1ana Cris\u00f3stomo hab\u00eda pedido descansar all\u00ed considerando el estado de su salud. En vano; fue forzado a continuar su marcha. Muy pronto se sinti\u00f3 tan d\u00e9bil que tuvieron que volver a Comana. Algunas horas despu\u00e9s Cris\u00f3stomo muri\u00f3. Sus \u00faltimas palabras fueron: Doxa to theo panton eneken (Gloria a Dios por todas las cosas) (Paladius, XI, 38). Fue enterrado en Comana. El 27 de enero de 438, su cuerpo fue trasladado a Constantinopla con gran pompa, y puesto en una tumba en la iglesia de los ap\u00f3stoles donde Eudoxia hab\u00eda sido enterrada en el a\u00f1o 404 (ver S\u00f3crates, VII, 45; Constantine Prophyrogen., \u00abC\u00e6remoniale Aul Byz.\u00bb, II, 92, in P.G., CXII, 1204 B).\n<\/p>\n<h3>SUS ESCRITOS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo ha merecido un lugar en la historia eclesi\u00e1stica, no simplemente como Obispo de Constantinopla, sino principalmente como Doctor de la Iglesia. No poseemos tantos escritos de ning\u00fan otro de los Padres Griegos. Podemos dividirlos en tres porciones, los \u201cop\u00fasculos\u201d, las \u201chomil\u00edas\u201d y las \u201ccartas\u201d.\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1.  Los principales \u201cop\u00fasculos\u201d datan todos de los tempranos d\u00edas de actividad literaria. Los siguientes se ocupan de materias mon\u00e1sticas: \u00abComparatio Regis cum Monacho\u00bb (\u00abOpera\u00bb, I, 387-93, in P.G., XLVII-LXIII), \u00abAdhortatio ad Theodorum (Mopsuestensem?) lapsum\u00bb (ibid., 277-319), \u00abAdversus oppugnatores vitae monasticae\u00bb (ibid., 319-87). Aquellos que tratan materias asc\u00e9ticas est\u00e1n en general en el tratado \u00abDe Compunctione\u00bb en dos libros (ibid., 393-423), \u00abAdhortatio ad Stagirium\u00bb en tres libros (ibid., 433-94), \u00abAdversus Subintroductas\u00bb (ibid., 495-532), \u00abDe Virginitate\u00bb (ibid., 533-93), \u00abDe Sacerdotio\u00bb (ibid., 623-93). <\/li>\n<li> 2.  Entre las \u201chomil\u00edas\u201d tenemos que distinguir comentarios sobre libros de las Sagradas Escrituras, grupos de \u201chomil\u00edas\u201d (sermones) sobre temas especiales, y un gran n\u00famero de homil\u00edas aisladas.\n<ul>\n<li> a.  Los principales \u201ccomentarios\u201d sobre el Viejo Testamento son las sesenta y siete homil\u00edas \u201cSobre el G\u00e9nesis\u201d (con ocho sermones sobre el G\u00e9nesis, que son probablemente una primera revisi\u00f3n (IV, 21 ss., y ibid., 607 sqq.); cincuenta y nueve homil\u00edas \u201cSobre los Salmos\u201d (4-12, 41, 43-49, 108-117, 119-150) (V, 39-498), respecto a las cuales ver Chrys. Baur, \u00abDer urspr ngliche Umfang des Kommentars des hl. Joh. Chrysostomus zu den Psalmen\u00bb en Chrysostomika, fase. i (Roma, 1908), 235-42, un comentario sobre los primeros cap\u00edtulos de \u00abIsa\u00edas\u00bb (VI, 11 sqq.). Los fragmentos de Job (XIII, 503-65) son espurios (ver Haidacher, \u00abChrysostomus Fragmente\u00bb en Chrysostomika, I, 217 sq.); la autenticidad de los fragmentos sobre Proverbios (XIII, 659-740), sobre Jeremias y Daniel (VI, 193-246), y la Sinopsis del Viejo y Nuevo Testamento (ibid., 313 sqq.), es dudosa. Los principales comentarios sobre el Nuevo Testamento son las primeras noventa homil\u00edas sobre \u201cSan Mateo\u201d (alrededor del a\u00f1o 390, VII), ochenta y ocho homil\u00edas sobre \u201cSan Juan\u201d (c. 389; VIII, 23 sqq \u2013 probablemente de una edici\u00f3n posterior), cincuenta y cinco homil\u00edas sobre \u201clos Hechos\u201d (como fuera preservada por esten\u00f3grafos, IX, 13 ss.), y homil\u00edas \u201cSobre todas las Ep\u00edstolas de San Pablo\u201d (IX, 391 ss.). Los mejores y m\u00e1s importantes comentarios son aqu\u00e9llos sobre los Salmos, sobre San Mateo y sobre la Ep\u00edstola a los Romanos (escrita c.391). Las treinta y cuatro homil\u00edas sobre la Ep\u00edstola a los G\u00e1latas tambi\u00e9n es probable que llegue a nosotros de un segundo editor. <\/li>\n<li> b.  Entre las \u201chomil\u00edas formando grupos conexos\u201d, podemos mencionar especialmente cinco homil\u00edas \u201cSobre Ana\u201d (IV, 631-76), tres \u201cSobre David\u201d (ibid., 675-708), seis \u00abSobre Ozias\u00bb (VI, 97-142), ocho \u00abContra los Jud\u00edos\u00bb (II, 843-942), doce \u00abDe Incomprehensibili Dei Natur \u00bb (ibid., 701-812), y las siete famosas homil\u00edas \u00abSobre San Pablo\u00bb (III, 473-514). <\/li>\n<li> c.  Un gran n\u00famero de \u201chomil\u00edas individuales\u201d tratan de temas morales, de ciertas fiestas o santos. (3) Las \u201cCartas\u201d de Cris\u00f3stomo (alrededor de un n\u00famero de 238: III, 547 ss.) fueron todas escritas durante su exilio. De especial valor por sus contenidos naturaleza \u00edntima son las diecisiete cartas a la diaconisa Olimpia. Entre los numerosos \u201cAp\u00f3crifos\u201d podemos mencionar la liturgia atribuida a Cris\u00f3stomo, quien quiz\u00e1s modific\u00f3, pero no compuso el antiguo texto. El m\u00e1s famoso apocryphon es la \u201cCarta a Cesario\u201d (III, 755-760). Contiene un pasaje sobre la santa Eucarist\u00eda que parece favorecer la teor\u00eda de \u201cimpanatio\u201d, y las disputas sobre ella han continuado por m\u00e1s de dos siglos. El m\u00e1s importante trabajo espurio en Lat\u00edn es el \u00abOpus imperfectum\u00bb, escrito por un arriano en la primera mitad del siglo V. (ver Th. , \u00abDas Opus impefectum in Matth\u00e6um\u00bb, T\u00fcbingen, 1907).<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>SU IMPORTANCIA TEOLOGICA<\/h3>\n<p>Como Orador<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e9xito de Cris\u00f3stomo predicando se debe principalmente a su gran facilidad natural de palabra, la que era extraordinaria a\u00fan para los griegos, a la abundancia de sus pensamientos como as\u00ed tambi\u00e9n a la popular forma de presentarlos y de ilustrarlos, y, por \u00faltimo pero no menos importante, la sinceridad de todo coraz\u00f3n y la convicci\u00f3n con el que entregaba el mensaje el cual sent\u00eda le hab\u00eda sido entregado a \u00e9l. Las explicaciones especulativas no atra\u00edan su mente, ni se hubieran adecuado a los gustos de sus oyentes. Ordinariamente prefer\u00eda materias morales y muy pocas veces segu\u00eda en sus sermones un plan regular, ni tampoco se cuidaba de evitar digresiones cuando cualquier oportunidad la suger\u00eda. De este modo, no es de ninguna manera modelo para nuestra moderna pr\u00e9dica tem\u00e1tica, la cual, aunque podamos lamentarlo, ha suplantado en tan gran medida al viejo m\u00e9todo homil\u00e9tico. Pero los frecuentes arrebatos de aplausos entre su congregaci\u00f3n pueden haberle dicho a Cris\u00f3stomo que estaba en la senda correcta.\n<\/p>\n<p>Como ex\u00e9geta<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ex\u00e9geta Cris\u00f3stomo es de la mayor importancia, ya que es el principal y casi el \u00fanico exitoso representante de los principios exeg\u00e9ticos de la Escuela de Antioqu\u00eda. Diodoro de Tarso lo hab\u00eda iniciado en el m\u00e9todo gram\u00e1tico-hist\u00f3rico de esa escuela, el que estaba en fuerte oposici\u00f3n a la interpretaci\u00f3n exc\u00e9ntrica, aleg\u00f3rica y m\u00edstica de Or\u00edgenes y la Escuela Alejandrina. Pero Cris\u00f3stomo correctamente evit\u00f3 forzar sus principios hasta el extremo al que, m\u00e1s tarde los llev\u00f3, su amigo Teodoro de Mopsuestia, el maestro de Nestorio. \u00c9l ni siquiera excluy\u00f3 todas las explicaciones aleg\u00f3ricas o m\u00edsticas, pero las confino a casos en los cuales el propio autor inspirado suger\u00eda este significado.\n<\/p>\n<p>Como Te\u00f3logo Dogm\u00e1tico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya ha sido dicho, Cris\u00f3stomo no era una mente especulativa, ni estuvo durante su vida involucrado en grandes controversias dogm\u00e1ticas. No obstante ser\u00eda un error menospreciar los grandes tesoros teol\u00f3gicos que esconden sus escritos. Desde los comienzos fue considerado por los griegos y los latinos como un muy importante testigo de la fe. A\u00fan en el Concilio de \u00c9feso (431) ambos partidos, San Cirilo y los antioquenos, ya lo invocaban en favor de sus opiniones, y en el S\u00e9ptimo Concilio Ecum\u00e9nico, cuando un pasaje de Cris\u00f3stomo hab\u00eda sido le\u00eddo en favor de la veneraci\u00f3n de im\u00e1genes, el Obispo Pedro de Nicomedia exclam\u00f3: \u201cSi Juan Cris\u00f3stomo habla de ese modo de las im\u00e1genes, \u00bfqui\u00e9n se atrever\u00eda a hablar contra ellas?\u201d lo que muestra claramente el progreso que hab\u00eda hecho su autoridad para esa fecha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curiosamente, en la Iglesia Latina, Cris\u00f3stomo fue invocado a\u00fan antes como una autoridad en materia de fe. El primer escritor que lo cit\u00f3 fue Pelagio, cuando escribi\u00f3 su perdido libro \u00abDe Natur\u00e6\u00bb contra San Agust\u00edn (c. 415). El propio Obispo de Hipona, poco tiempo despu\u00e9s (421) reclam\u00f3 por la ense\u00f1anza Cat\u00f3lica de Cris\u00f3stomo en su controversia con Juli\u00e1n de Eclana, quien le hab\u00eda opuesto un pasaje de Cris\u00f3stomo (de \u00abHom. ad Neophytos\u00bb, conservado solamente en lat\u00edn) como si estuviera contra el pecado original (ver Chrys. Baur, \u00abL&#8217;entr\u00e9e litt\u00e9raire de St. Jean Chrys. dans le monde latin\u00bb e la \u00abRevue d&#8217;histoire eccl\u00e9s.\u00bb, VIII, 1907, 249-65). Nuevamente, en tiempo de la Reforma, crecieron largas y \u00e1cidas discusiones sobre si Cris\u00f3stomo era un protestante o un cat\u00f3lico, y esas pol\u00e9micas no han cesado nunca totalmente. Es cierto que Cris\u00f3stomo tiene algunos extra\u00f1os pasajes en nuestra Bendita Se\u00f1ora [ver Newman, \u00abCiertas dificultades de los Anglicanos respecto a Ense\u00f1anzas Cat\u00f3licas\u201d, Londres, 1876, pp. 130 ss.], que parece ignorar la confesi\u00f3n privada a un sacerdote, que no hay ning\u00fan pasaje claro y directo en favor de la primac\u00eda del Papa. Pero debe ser recordado que ninguno de los respectivos pasajes contiene nada positivo contra la actual doctrina cat\u00f3lica. Por otro lado, Cris\u00f3stomo expl\u00edcitamente reconoce como una regla de fe a la tradici\u00f3n (XI, 488), como prescripta por la ense\u00f1anza autorizada de la Iglesia (I, 813). Esta Iglesia, dice, es s\u00f3lo una, por la unidad de su doctrina (V, 244; XI, 554); est\u00e1 esparcida por todo el mundo, es la \u00fanica Novia de Cristo (III, 229, 403; V, 62; VIII, 170). Con relaci\u00f3n a la Cristolog\u00eda, Cris\u00f3stomo sostiene claramente que Cristo es Dios y hombre en una persona, pero nunca entra en un m\u00e1s profundo examen del modo de esta uni\u00f3n. Su doctrina con relaci\u00f3n a la Eucarist\u00eda es de gran importancia. No puede haber la m\u00e1s leve duda de que ense\u00f1a la Presencia Real, y sus expresiones sobre el cambio forjado por las palabras del sacerdote son equivalentes a la doctrina de la transubstanciaci\u00f3n (ver Naegle, \u00abDie Eucharistielehre des hl. Joh. Chry.\u00bb, 74 sq.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda:<\/b>   Un completo an\u00e1lisis y cr\u00edtica de la enorme literature de Cris\u00f3stomo (del siglo XVI al XX) se halla en  BAUR, S. Jean Chrysostome et ses oeuvres dans l&#8217;histoire litt raire (Par\u00eds y Lovaina, 1907), 223-297.\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1.  VIDA DE CRISOSTOMO:\n<ul>\n<li> a.  Fuentes:  PALADIO, Dialogue cum Theodoro, Ecclesioe Romanoe Diacono, de vit et conversatione b. Joh. Chrysostomi  (escrito cerca de  408; major fuente; ed. BIGOT, Par\u00eds, 1680; P.G., XLVII, 5-82) MARTYRIUS, Paneg\u00edrico sobre San Juan Cris\u00f3stomo (escrito cerca de  408; ed. P.G., loc. cit., XLI-LII); SOCRATES, Historia de la Iglesia  VI.2-23 y VII.23, 45 (P.G., LXVII, 661 sqq.); SOZOMENO, Historia de la Iglesia VIII.2-28 (P.G., ibid., 1513 ss.), m\u00e1s completa que la de S\u00f3crates, de quien depend\u00eda; TEODORETO, Historia de la Iglesia  V.27; P.G., LXXXII, 1256-68, no siempre confiable; ZOSIMO, V, 23-4 (ed. BEKKER, p. 278-80, Bonn. 1837), no digno de confianza.<\/li>\n<li> b.  Autores Posteriores:  TEODORO DE TRIMITo, (P.G., XLVII, col. 51-88), sin valor, escrito cerca de fines del siglo VII; (PSEUDO-) GEORGIUS ALEXANDRINUS, ed. SAVILE, Chrys. opera omnia (Eton, 1612), VIII, 157-265 (siglos VIII &#8211; IX); LEO IMPERATOR, Laudatio Chrys. (P.G., CVII, 228 sqq.); ANONYMUS, (ed. SAVILE, loc. cit., 293-371); SYMEON METAPHRASTES, (P.G., CXIV, 1045-1209).<\/li>\n<li> c.)  Biograf\u00edas Modernas:\n<ul>\n<li>Ingl\u00e9s:  STEPHENS, San Juan Cris\u00f3stomo, su vida y tiempos, un esquema de la Iglesia y el Imperio en el siglo IV (Londres, 1871; 2da ed., Londres, 1880), la mEjor biograf\u00eda en ingles, pero anglicaniza la doctrina de Cris\u00f3stomo; BUSH, La Vida y \u00c9poca de Cris\u00f3stomo (Londres, 1885), un tratado popular. <\/li>\n<li>Franc\u00e9s:  HERMANT, La Vie de Saint Jean Chrysostome . . . divis e en 12 livres (Par\u00eds, 1664; 3ra ed., Par\u00eds, 1683), la primera biograf\u00eda cient\u00edfica; DE TILLEMONT, M moires pour servir l&#8217;histoire eccl siastique des six premiers si cles, XI, 1-405, 547-626 (importante para la cronolog\u00eda); STILTING, De S. Jo. Chrysostomo . . . Commentarius historicus in Acta SS., IV, Sept., 401-700 (1st ed., 1753), mejor biograf\u00eda cient\u00edfica en lat\u00edn;; THIERRY, S. Jean Chrysostome et l&#8217;imp ratrice Eudoxie (Paris, 1872; 3rd ed., Paris, 1889), \u00abm\u00e1s romance que historia\u00bb; PUECH, San Juan Cris\u00f3stomo (Par\u00eds, 1900); 5ta ed., Paris, 1905), popular y debe ser le\u00edda con precauci\u00f3n. <\/li>\n<li>Alem\u00e1n:  NEANDER, Der hl. Joh. Chrysostomus und die Kirche, besonders des Orients, in dessen Zeitalter, 2 vols. (Berlin, 1821 &#8211; 22; 4ta ed., Berl\u00edn 1858); el primer volumen traducido al ingl\u00e9s por STAPLETON (Londres, 1838), da una descripci\u00f3n de la doctrina de Cris\u00f3stomo con opiniones protestantes; LUDWIG, Der hl. Joh. Chrys. in seinem Verh liniss zum byzantinischen Hof. (Braunsberg, 1883), cientifica. <\/li>\n<li>Cris\u00f3stomo como orador: ALBERT, S. Jean Chrysostome consid r comme orateur populaire (Paris, 1858); ACKERMANN, Die Beredsamkeit des hl. Joh. Chrys. (W rzburg, 1889); cf. WILLEY, Cris\u00f3stomo, el Orador (Cincinnati, 1908), ensayo popular.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li> 2.   ESCRITOS DE CRISOSTOMO\n<ul>\n<li> a.  Cronolog\u00eda:  Vea TILLEMONT, STILTING, MONTFAUCON, Chrys. Opera omnia; USENER, Religionsgeschichtliche Untersuchungen, I (Bonn, 1889), 514-40; RAUSCHEN, Jahrb cher der christl. Kirche unter dem Kaiser Theodosius dem Grossen (Freiburg im Br., 1897), 251-3, 277-9, 495-9; BATIFFOL, Revue bibl., VIII, 566-72; PARGOIRE, Echos d&#8217;Orient, III 151-2; E. SCHARTZ, J dische und chrisl. Ostertafeln (Berlin, 1905), 169-84.<\/li>\n<li> b. Autenticidad:  HAIDACHER, Zeitschr. f\u00fcr Kath. Theologie, XVIII-XXXII; IDEM, Deshl. Joh. Chrys. Buchlein ber Hoffart u. Kindererziehung (Freiburg, im Br., 1907).<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li> 3.  DOCTRINA DE CRIS\u00d3STOMO:  MAYERO, Chrysostomus Lutheranus (Grimma, 1680: Wittenberg, 1686); HACKI, D. Jo. Chrysostomus . . . a Lutheranismo . . . vindicatus (Oliva, 1683); F RSTER, Chrysostomus in seinem Verh ltniss zur antiochen. Schule (Gotha, 1869); CHASE, Cris\u00f3stomo, un Estudio sobre la Historia de la Interpretaci\u00f3n B\u00edblica (Londres, 1887); HAIDACHER, Die Lehre des hl. Joh. Chrys. ber die Schriftinspiration (Salzburg, 1897); CHAPMAN, San Juan Cris\u00f3stomo acerca de San Pedro en Revista de Dubl\u00edn (1903), 1-27; NAEGLE, Die Eucharistielehre des hl. Johannes Chrysostomus, des Doctor Eucharisti (Freiburg im Br., 1900).<\/li>\n<li> 4.  EDICIONES\n<ul>\n<li> a.  Completas:  SAVILE (Eton, 1612), 8 vol\u00famenes (el mejor texto); DUCAEUS, (Par\u00eds, 1609-1636), 12 vols.; DE MONTFAUCON, (Paris, 1718-1738), 13 vols.; MIGNE, P.G., XLVII &#8211; LXIII.<\/li>\n<li> b.  Parciales:  FIELD, Homil\u00edas en Matth. (Cambridge, 1839), 3 vols., major texto reimpreso actual en  MIGNE, LVII &#8211; LVIII; IDEM, Homilioe in omnes epistolas Pauli (Oxford, 1845-62), VII.  La \u00faltima edici\u00f3n cr\u00edtica de la De Sacerdotio fue editada por NAIRN (Cambridge, 1906).  Existen acerca de 54 ediciones completas (en cinco lenguajes), 86 por ciento ediciones especiales de De Sacerdotio (en doce lenguajes), y el n\u00famero completo de todas (completas y especiales) ediciones es mucho m\u00e1s de 1,000.  Las ediciones m\u00e1s antiguas son el lat\u00edn; de las cuales existen cuarenta y una diferentes ediciones incunabula  (antes del a\u00f1o 1500)  Vea  Diodoro de Tarso, Melecio de Antioqu\u00eda, Origenismo, Paladio, Teodoro de Mopsuestia.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Baur, Chrysostom. \u00abSt. John Chrysostom.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08452b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Juan Cris\u00f3stomo. Icono griego.(Chrisostomos \u201cboca dorada\u201d llamado as\u00ed debido a su elocuencia). Doctor de la Iglesia, naci\u00f3 en Antioqu\u00eda, cerca del a\u00f1o 347; muri\u00f3 en Comana en Ponto el 14 de septiembre de 407. Mano derecha incorrupta de San Juan Cris\u00f3stomoJuan, cuyo sobrenombre \u201cCris\u00f3stomo\u201d aparece por primera vez en la \u201cConstituci\u00f3n\u201d del Papa Vigilio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUAN CRISOSTOMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24179","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24179"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24179\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}