{"id":24203,"date":"2016-02-05T16:27:55","date_gmt":"2016-02-05T21:27:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-exordio\/"},"modified":"2016-02-05T16:27:55","modified_gmt":"2016-02-05T21:27:55","slug":"cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-exordio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-exordio\/","title":{"rendered":"CRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: EXORDIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Exordio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo Su Majestad, con el imperio de tan bastos y distantes dominios, recibido promiscuamente\/ sobre sus reales hombros, aun sin la experiencia de Tiberio C\u00e9sar, el imponderable peso y cuidado de gobernar y regir su monarqu\u00eda (1), empu\u00f1\u00f3 el cetro esmaltado con vigilantes o develados ojos (2). Sucedi\u00f3 al [se\u00f1or] rey su padre, Filipo Quinto, a quien, para su direcci\u00f3n y consuelo, tiene vivo en su pecho; y en \u00e9l, al m\u00e1ximo emperador Carlos Quinto. El Se\u00f1or Rey don Fernando Sexto, que Dios guarde, es inmediato sucesor, en su nombre, y nadie duda que los sea en sus her\u00f3icas acciones, de su abuelo el cristian\u00edsimo y su abuelo el Rey Cat\u00f3lico, don Fernando el quinto, el mayor pol\u00edtico y gobernador de su tiempo, en la paz y en la guerra, porque es innata inclinaci\u00f3n de los soberanos imitar a sus predecesores con m\u00e1s gloriosa y aventajada emulaci\u00f3n, teniendo en la mente las im\u00e1genes y las heroicidades de sus antepasados. Esto movi\u00f3 a Julio C\u00e9sar a las ense\u00f1anzas que emprendi\u00f3, queriendo superar las de Alejandro Magno, como lo di\u00f3 a entender en C\u00e1diz, cuando vio la estatua de Alejandro en el [insigne] templo de H\u00e9rcules, lo que observ\u00f3 Suetonio, al cap\u00edtulo 71, en su Vida; y en la Historia Sagrada, Mathat\u00edas, aquel gran caudillo y exforz[ado capit]\u00e1n de los jud\u00edos, les represent\u00f3 a sus hijos las proezas de los p[asados] y esto hizo gloriosos a aquellos Machabeos, pr\u00edncipes cat\u00f3licos [de la] naci\u00f3n hebrea, como refiere en el libro primero de su [Historia], la cap\u00edtulo segundo, por las palabras del margen (3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los reinados de estos seren\u00edsimos pr\u00edncipes Sexto y Quinto, primeros h\u00e9roes de la fama, Se descubri\u00f3 la Am\u00e9rica y se empezaron a conquistar las Indias Occidentales, cuyo dominio es precios\u00edsima piedra de su Corona Real; y en su heredado gobierno eclesi\u00e1stico, pol\u00edtico y secular se desvela Su Majestad, como es cosa tan importante a la quietud de su conciencia y conducente a la vida eterna a que aspira. A\u00fan no siendo soberano no lo era decente menos desvelo. Del primer ministro y consejero lo dice as\u00ed la sentencia del margen (4). Por eso, pues, nuestro piadoso Rey solicita noticias exactas e Hist\u00f3ricas de las misiones y conquistas espirituales de los religiosos de estas provincias por el referido despacho (5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tNo imita Su Majestad en su real cuidado y desvelo, sino excede con las ventajas de piadoso, cristian\u00edsimo y cat\u00f3lico pr\u00edncipe, al rey Asuero, poderoso monarca desde la India hasta la Etiop\u00eda, se\u00f1or que conquist\u00f3 a los indios.(6). Este rey Asuero o Artajerges \/in somne una noche\/  mand\u00f3 se le trajesen las historias y anales de los tiempos primeros. (7). Acertado mandato y decreto venido del Cielo, que la divina providencia procur\u00f3 conseguir por ministerios de un \u00e1ngel, (8) para premio y honor de benem\u00e9ritos y para que resplandeciese la Misericordia de Dios, librando a innumerables profesores de la verdadera religi\u00f3n de la muerte a que estaban adjudicados, cuyas noticias corr\u00edan ya por las ciudades, por sus plazas y calles y corrillos (9). La hermosa Esther, esposa de aquel soberano, comprendida en ese universal exterminio, fue la que se redimi\u00f3 a s\u00ed y a los suyos de la muerte, consiguiendo este indulto con su piadosa intercesi\u00f3n y ruegos (10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tMeditaba pasar en silencio las voces que vagamente corren que, sin duda, habr\u00e1n llegado a los o\u00eddos de vuestra excelencia: las familias religiosas que, con imponderables trabajos, con fatigas y sudores, con su sangre derramada y con sus vidas ofrecidas a la muerte por fundar en estas partes el imperio de Cristo, alistando en sus banderas, con el car\u00e1cter del bautismo, a estas infieles y b\u00e1rbaras naciones, viven humilde y religiosamente confiados; que registradas las historias y anales de los primeros tiempos y con noticia de la vigilancia y cuidado con que ahora sirven en el ministerio de doctrineros y curas [procurando] radicarlos en la fe que al principio les predicaron a sus [antepasados], se ha de dignar Su Majestad con ho[nor\u00edficas expresiones de darse por] bien servido. Y por lo que toca [a mi familia mercedaria, est\u00e1 con la] misma confianza en la real mu[nificen]cia y benignidad [de Su Majestad, nuestro] protector y patr\u00f3n, que con divina inspiraci\u00f3n desvanecer\u00e1  estos temores dici\u00e9ndonos lo que Dios a Abrah\u00e1n: no quer\u00e1is temer, yo soy vuestro protector. Y pues Esther fue la redentora de su pueblo, espera el mercedario que Mar\u00eda Sant\u00edsima, de quien fue aleg\u00f3rico s\u00edmbolo, (II) mire por s\u00ed, por su Religi\u00f3n, por las Iglesias que fund\u00f3 y por los hijos, que al pie de la cruz, traspasada de angustia y dolores, dio a luz para que en este Nuevo Mundo enarbolasen los primeros la cruz en que fue muerto su precioso Hijo, Cristo Se\u00f1or Nuestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo cuanto nuestra religi\u00f3n tiene en la Europa y Am\u00e9rica, todo, despu\u00e9s de Dios, es de Su Majestad. Y si, por desgracia nuestra, desmerece poseerlo en adelante dir\u00e1 a una voz, rendida a sus pies, la religi\u00f3n: Oh rey!, nada es m\u00edo, tuyo es lo que nos quitan. (12). Pero que vanos, como de vulgo f\u00e1cil, son estos recelos. Porque antes espera mi religi\u00f3n, fuera de los imponderables beneficios, mercedes y gracias recibidas, conseguir otras mayores de futuro (13), pues siempre se excede en sus favores la generosidad de los reyes. As\u00ed lo dijo en su paneg\u00edrico al emperador Juliano la discreci\u00f3n de Mamertino (14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPaleograf\u00eda: Dr. Fernando Armas Medina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exordio Habiendo Su Majestad, con el imperio de tan bastos y distantes dominios, recibido promiscuamente\/ sobre sus reales hombros, aun sin la experiencia de Tiberio C\u00e9sar, el imponderable peso y cuidado de gobernar y regir su monarqu\u00eda (1), empu\u00f1\u00f3 el cetro esmaltado con vigilantes o develados ojos (2). 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