{"id":24209,"date":"2016-02-05T16:28:09","date_gmt":"2016-02-05T21:28:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-prosiguen-sus-misiones-en-castilla-del-oro-que-en-panama-y-en-otras-regiones\/"},"modified":"2016-02-05T16:28:09","modified_gmt":"2016-02-05T21:28:09","slug":"cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-prosiguen-sus-misiones-en-castilla-del-oro-que-en-panama-y-en-otras-regiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-prosiguen-sus-misiones-en-castilla-del-oro-que-en-panama-y-en-otras-regiones\/","title":{"rendered":"CRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: LOS RELIGIOSOS MERCEDARIOS PROSIGUEN SUS MISIONES EN CASTILLA DEL ORO QUE EN PANAMA, Y EN OTRAS REGIONES"},"content":{"rendered":"<p>\n  <b>P\u00e1rrafo VII<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los religiosos mercedarios prosiguen sus misiones en Castilla del Oro, que es Panam\u00e1, y en otras partes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa antecedente diversi\u00f3n a la otra costa del seno mexicano fue precisa siguiendo los hermosos y primeros pasos de nuestros predicadores evang\u00e9licos. No debe ser desagradable la ce\u00f1ida relaci\u00f3n de los servicios en aquella conquista, ni debe extra\u00f1arse una breve relaci\u00f3n narraci\u00f3n de los espantosos peligros que experimentaron los venerables y devotos padres que surcaron el proceloso mar de infieles, convertidos a la fe en tan b\u00e1rbaras naciones. El grande ap\u00f3stol San Pablo, predicador de gentiles, refiere difusamente sus peligros, y se complace el se\u00f1or del Evangelio que sus siervos le hagan relaci\u00f3n del logro de sus talentos en obsequio suyo y en manifiesta honor\u00edfica confesi\u00f3n de ser sus siervos y ministros; y en lo pol\u00edtico, gustan los soberanos de noticias dignas de alabanza. As\u00ed las deseaba el sabio emperador Marco Aurelio: de Sicilia volumus venire laudes et non quaerelas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nYa est\u00e1n en Tierra Firme y en Castilla del Oro las nubes misioneras , para destilar con excesiva abundancia las aguas del Cielo, superiores a las lluvias de ese clima; ya est\u00e1n en tierra las palomas con ramos de oliva, s\u00edmbolo con que revel\u00f3 el cielo a nuestra gran patriarca su religi\u00f3n de la Merced o de la Misericordia. De aqu\u00ed adelante \u00e9stas palomas procrear\u00e1n, con imponderable fecundidad, infinitos hijos para el Hijo para el Cielo. Ya estos \u00e1ngeles veloces, desde aqu\u00ed, se ver\u00e1 que, como esp\u00edritus de fuego, abrazan estas regiones con mejor incendio y m\u00e1s provechoso al alma de los infieles convertidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los conventos de Tierra Firme, de Cartagena, Puertobelo y Panam\u00e1 son los t\u00e9rminos a que se extiende esta provincia de Lima. Sea el primero glorioso misionero de Castilla del Oro, o Panam\u00e1, el venerable padre fray Juan de Vargas, var\u00f3n instruido en letras y virtudes y, con la suavidad de su genio y costumbres, grato a los b\u00e1rbaros, a cuya conversi\u00f3n fue enviado. Padeciendo naufragio el nav\u00edo en que se ven\u00eda y habiendo, por persuasi\u00f3n de los soldados y pasajeros, quit\u00e1ndose el santo h\u00e1bito para que se salvase en una tabla, pidi\u00f3 que se volviesen, diciendo que sin \u00e9l, sin duda, se ahogar\u00eda. \u00a1Caso raro! visti\u00f3sele, pis\u00f3 al mar como que fuese tierra firme, donde los que despu\u00e9s salieron, salieron a la playa, le hallaron hincado de rodillas, dando gracias al Se\u00f1or. Esta es historia humana y por eso falible: y la del ap\u00f3stol cabeza de los misioneros, San Pedro, que desnudo pis\u00f3 los v\u00e9rtices del mar, es can\u00f3nica y de fe (1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este prodigio, veneraron en Panam\u00e1 a este siervo de Dios que, siguiendo su misi\u00f3n, se fue a las monta\u00f1as a confirmar en la fe a los indios rebeldes a Dios y a su Rey, donde estuvo mucho tiempo con admirable aprovechamiento en la conversi\u00f3n de algunos pueblos. Aconte[ci\u00f3] que el capit\u00e1n Pedro de Urs\u00faa, con una escuadra de soldados, hizo repentina irrupci\u00f3n en aquellos indios, degollando a muchos; los dem\u00e1s convirtieron contra este siervo de Dios, su misionero y padre, el rabioso que les caus\u00f3 este hecho militar y, en venganza de \u00e9l, lo asaetearon; y aunque ten\u00eda todo el cuerpo clavado con las flechas, como blanco de su crueldad, no hizo intermisi\u00f3n en predicarles. Estos ingratos y b\u00e1rbaros, habi\u00e9ndole hechado un dogal al cuello, lo colgaron en un, pat\u00edbulo semejante al \u00e1rbol de la cruz en que Cristo muri\u00f3 y a quien este misionero predicaba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Treinta d\u00edas estuvo colgado en aquella regi\u00f3n de tan excesivo calor; no se corrompi\u00f3 su cuerpo en tantos d\u00edas; antes s\u00ed, respiraba un suav\u00edsimo olor que, en aquellas espesas monta\u00f1as, fue el \u00edndice para que lo hallasen los que fueron de Panam\u00e1 a buscarle, con la noticia de su muerte. Hallaron su bendito cuerpo, fresco oloroso y tratable, con otro mayor portento: que vieron al lado de su cuerpo dos aves no conocidas en aquella tierra, coronadas de crecidos penachos, que defend\u00edan el cuerpo, y otras aves de rapi\u00f1a. En Panam\u00e1 fue recibido y sepultado con devota veneraci\u00f3n del presidente, Real Audiencia y de aquella rep\u00fablica. Lo dicho consta de informaci\u00f3n que se hizo en Panam\u00e1 y del elogio y memoria que de este siervo de Dios hace nuestra sagrada religi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre maestro fray Melchor Fern\u00e1ndez no perdi\u00f3 la vida a manos de la fiereza de los indios, pero la expuso a sus riesgos, teniendo por logro morir y siendo su vivir Cristo, a quien predicaba. Fue un \u00e1ngel desinteresado como el de Tob\u00edas, enviado a Castilla del Oro a curar infieles de la mortal dolencia de la idolatr\u00eda y de sus accesorios  achaques, todos de eterna muerte. Es el caso de circunstancias del servicio de Dios y del rey nuestro se\u00f1or, habi\u00e9ndose descubierto en el distrito de la Audiencia de Panam\u00e1 las provincias de Chiriqui y otros indios b\u00e1rbaros de la gobernaci\u00f3n de Taragua, feroces y guerreros, el a\u00f1o de mil seiscientos y nueve se pidi\u00f3 al clero y religiones diesen algunos sacerdotes que fuesen a predicarles. Y no habi\u00e9ndose alentado ministro alguno, por parecer empresa muy dif\u00edcil y de que resultar\u00eda poco o ning\u00fan fruto, movi\u00f3 Dios el esp\u00edritu de dicho padre maestro quien, entrando con incre\u00edble trabajo [por caminos s\u00f3lo] accesibles al celo de convertir almas, fund\u00f3 tres pueblos de San Pablo del Platanar, el segundo San Pedro de Aspatara y el tercero de San Pedro Nolasco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Residi\u00f3 en ellos casi treinta a\u00f1os: de los ocho primeros que fuera de las grandes copias de almas convertidas a la fe ten\u00eda cuatrocientos indios que se [confesaban en lengua espa\u00f1ola], ten\u00eda escuelas en las que aprehendieron muchos a leer y escribir y algunos a cantar para el ministerio divino. Red\u00fajolos a todos al estado honesto de pol\u00edtica cristiana, haci\u00e9ndolos vestir porque antes andaban desnudos, al uso de aquella su tierra de excesivo calor. Consta esta historia [de informa]ci\u00f3n hecha en la Real Audiencia de Panam\u00e1. El padre maestro fray [Melchor Fer]n\u00e1ndez, fuera de los referidos servicios que hizo a Dios en la conversi\u00f3n de estas almas es digno de memoria, como lo es este Nuevo Mundo por [haber sido] el primero que compuso el catecismo en lengua \u00edndica para la instrucci\u00f3n universal de estos infieles; el cual catecismo aprob\u00f3 el concilio l\u00edmense (2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos tiempos, en el a\u00f1o de mil seiscientos setenta y tres, el padre fray Joseph de [Cevallos], de nuestro orden, siendo cura de dicha reducci\u00f3n de Chiriqui, salieron de la monta\u00f1a de Suri en busca de dicho padre doctrinero, sesenta y nueve indios, grandes y peque\u00f1os, hombres y mujeres, los cuales hab\u00edan andado vagos en aquella jurisdicci\u00f3n. Y conmovido dicho religioso del celo del servicio de Dios, us\u00f3 con ellos de agasajos y los redujo a poblaci\u00f3n entre el r\u00edo Chiriqui y [ilegible] dan fabric\u00e1ndoles iglesia en que tuviesen el pasto espiritual de la misa, doctrina, y casa en que vivir; les dispuso platanares y otras sementeras para su sustento, con \u00e1ni[mo] de entrar en la monta\u00f1a y atraer otros muchos para que gozasen del mismo beneficio. Despu\u00e9s de otras circunstancias, se dio noticia de esta reducci\u00f3n al presidente de la Audiencia de Panam\u00e1 y que los indios no quer\u00edan ser agregados a otras doctrinas, sino tener su poblaci\u00f3n en aquel paraje y al dicho padre por su doctrinero, por tenerlos ya reducidos y educados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Orden\u00f3 el presidente se diese cuenta de todo al ilustr\u00edsimo se\u00f1or obispo de la iglesia catedral de aquella ciudad de Panam\u00e1, quien hab\u00eda ido al sitio de aquella poblaci\u00f3n, as\u00ed para reconocerla  como para ver si pod\u00eda reducir a aquellos indios a otro lugar pareci\u00e9ndole m\u00e1s conveniente para la educaci\u00f3n pol\u00edtica y ense\u00f1anza cristianas los hab\u00eda hallado tan contentos en el sitio que ni aun el nombre de mudanza quisieron o\u00edr, ni pudo persuadirlos a otra cosa por agasajos, ruegos, d\u00e1divas, diciendo que hab\u00edan de estar en aquella poblaci\u00f3n o volverse al monte a su gentilidad; y que tampoco quisieron venir en que se les pusiese otro cura, sino que hab\u00eda de ser quien los doctrinase el referido padre fray Joseph Cevallos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo se hicieron autos. Con testimonios fidedignos, se ocurri\u00f3 por nuestra religi\u00f3n al rey nuestro se\u00f1or para que se sirviese de aprobar el nombramiento de cura de aquella reducci\u00f3n en dicho padre fray Joseph Cevallos; y se atendiese al consuelo que se seguir\u00eda a los indios de que, despu\u00e9s del dicho padre, fuese aquella doctrina de la religi\u00f3n. Y Su Majestad, vista esta materia por los de su Consejo de Indias y con vista y respuesta del fiscal, se sirvi\u00f3 de despachar c\u00e9dula de ruego y encargo para que habiendo en nuestra religi\u00f3n sujetos dignos, en las ocasiones de vacantes de la dicha doctrina, se tenga consideraci\u00f3n en la provisi\u00f3n de ellas; a lo que represent\u00f3 el padre maestro fray Fernando Nieto, procurador general de esta provincia, que hizo por el dicho fray Joseph Cevallos. Esta c\u00e9dula est\u00e1 original en el libro de esta provincia al f[olio] cuatrocientos y siete, en el gobierno y provincialato [del reverendo padre] maestro [fray] Juan Centeno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre fray Gaspar de Torres acompa\u00f1\u00f3 al cacique don Garc\u00eda Falcuna[ca] a la conquista de los barbacoas que entonces descubrieron; y redujo al servicio del rey nuestro se\u00f1or a estos infieles y los bautiz\u00f3, siendo gente fiera y b\u00e1rbaros ind\u00f3mitos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre fray Mat\u00edas de Vilches asisti\u00f3 tambi\u00e9n, con apacibilidad y doctrina y ejemplo, en la reducci\u00f3n de estos indios barbacoas; padeci\u00f3 inmensos trabajos en conservarlos en paz, en uni\u00f3n de la Iglesia y en el dominio de Su Majestad; reparti\u00e9ronse los convertidos en cuatro poblaciones: San Felipe, San Antonio de Mayaques, San Juan y San Pablo de Juntal. Todo consta de informaci\u00f3n mandada hacer por la Real Audiencia de Panam\u00e1, su fecha en diez y siete de mayo de mil setecientos y catorce. Aseg\u00faralo as\u00ed Salmer\u00f3n, en sus Recuerdos hist\u00f3ricos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre fray Melchor del Castillo, de conocida virtud y talento, grande [pre]dicador, pas\u00f3 a la provincia de Veragua en, donde redujo a la obediencia de Su Majestad un numeroso pueblo que se hab\u00eda levantado: edific\u00f3 iglesia, catequiz\u00f3 esos indios en los misterios de nuestra santa fe y bautiz\u00f3 por su mano m\u00e1s de ochocientos. Bajaban estos gentiles de las serran\u00edas a los llanos, en tropas a o\u00edr la doctrina del Cielo de este padre misionero; y le segu\u00edan, como a Cristo los enfermos, y con el agua del bautismo les daba salud en alma y cuerpo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre  fray Dionisio de Castro, religioso nuestro, fund\u00f3 el convento de Puerto Viejo. Que est\u00e1 un grado de la equinoccial, a la parte del sur, en donde convirti\u00f3 a la fe a los gentiles, sus habitadores. Fueron sucedi\u00e9ndose varios religiosos en esta encomienda y reducci\u00f3n. El padre fray Miguel de Santa Mar\u00eda fue comendador de dicho Puerto Viejo m\u00e1s de treinta a\u00f1os, fiel vasallo de Su Majestad y muy atento a su real servicio. Esta lealtad se experiment\u00f3 en al primer alzamiento que hubo en la dicha ciudad de Puerto Viejo, el a\u00f1o de mil quinientos cuarenta y siete. Segu\u00edan al tirano m\u00e1s de ochenta rebeldes; y solo siete alzaron bandera contra ellos por Su Majestad, a quienes el comendador y religiosos que hab\u00eda en el convento alentaron y dieron armas y caballos contra dichos rebeldes, por disposici\u00f3n de dicho padre fray Miguel de Santa Mar\u00eda, los prendieron y los desarmaron, estando oyendo misa s\u00e1bado v\u00edspera de Ramos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estuvo el doctrinar toda esta provincia y sus reducciones de Conchipa, Toval, Sancala, Topaagua, Charapoto, Manta, Levique, Mayagua, Copi, Campa. Taramisso, Camilloa, Pillesagua, Pipay, Las Gisipisapas Alta y Baja, a cargo de los religiosos mercedarios de dicho convento de Puerto Viejo. Estos y otros muchos pueblos est\u00e1n hoy reducidos a tres doctrinas: de Manta, Priosa [sic], Gisipisapas; todas fundaciones de los religiosos [nuestros] que predicaron los primeros la fe a estos indios, los bautizaron y sacaron de sus idolatr\u00edas y del abominable pecado nefando; y a los relapsos en \u00e9l los tiene Dios castigados: la doctrina de Manta tuvo m\u00e1s de siete mil indios y hoy no hay cuarenta: En cuatro [partes] del Per\u00fa se conoci\u00f3 esta abominable desdicha: en Manta a la Punta de Santa Helena, [en u]nos gigantes que vinieron de Nicaragua que totalmente se extinguieron, y en La Rinconada que esta entre Paita y Col\u00e1n. De aquellas tres doctrinas referidas solamente tiene mi religi\u00f3n la de Proaza [sic], porque los se\u00f1ores obispos cuidan m\u00e1s de [tener] en que acomodar a los suyos, que los religiosos en defender, l\u00edcitamente y con la molestia debida, lo que han sabido adquirir con el sudor de sus frentes y sangre de sus venas; en obsequio de la fe y de nuestros reyes cat\u00f3licos, como as\u00ed lo siente nuestro Salmer\u00f3n, que fue dign\u00edsimo general de nuestra orden.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre fray Mart\u00edn de Robledo fue con el capit\u00e1n don Gregorio Robledo, su pariente, el a\u00f1o de quinientos cuarenta y uno, a fundar la ciudad de Antioqu\u00eda, en el Nuevo Reino, como dice Pedro Cieza de Le\u00f3n. Sal\u00eda a pie a predicar a los indios y consigui\u00f3 tan crecido fruto que hubo d\u00eda en que se bautiz\u00f3 m\u00e1s de mil.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre fray Gaspar de Torres, var\u00f3n verdaderamente escogido de Dios para convertir almas a la fe hizo diversas misiones, saliendo de nuestro convento de Quito, a las provincias de Callapas y Barbacoas, tan ajeno de comodidades, que iba a pie y, en muchas partes, descalzo, sin cama, ropa, ni prevenci\u00f3n de sustento; toda su compa\u00f1\u00eda y consuelo era el breviario y una imagen de Nuestra Se\u00f1ora. Con el rigor de estas mortificaciones y con el esp\u00edritu que Dios le comunicaba en sus sermones, sac\u00f3 de las tinieblas de la infidelidad tan gran multitud de id\u00f3latras; derrib\u00f3les sus adoratorios que llaman huacas, en cuyo lugar edific\u00f3 iglesias: qued\u00f3 rendido hasta hoy en aquellas partes el \u00eddolo Dag\u00f3n, a vista del arca y de la cruz de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguieron el apost\u00f3lico esp\u00edritu de este misionero, el padre fray Juan Bautista de Burgos y el padre fray Hernando de Hincapi\u00e9 [sic], sumamente proficuos a la salud espiritual de aquellas gentes. La Real Audiencia de Quito dio noticia al se\u00f1or don Felipe Segundo  de estos tan lucidos progresos de nuestra Santa Fe. Y respondi\u00f3 su Majestad a dicha Real Audiencia expresiones dignas de tan cat\u00f3lico y celoso pr\u00edncipe: recomend\u00f3 a nuestros religiosos, misioneros y al padre fray Gaspar de Torres le hizo merced de renta en su Real Caja, la que goz\u00f3 toda su vida (3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salieron de Panam\u00e1, como se ha visto, nuestros misioneros a varias partes, siguiendo a los conquistadores. Y, ellos, prosiguieron la conquista espiritual hasta Popay\u00e1n. Fue grande la valent\u00eda de \u00e1nima de entrar all\u00ed, porque estos indios eran ind\u00f3mitos, com\u00edan carne humana, no se sujetaban a los espa\u00f1oles como los dem\u00e1s, ni ten\u00edan caciques a quienes obedecer y, en queri\u00e9ndolos obligar contra su voluntad, quemaban las casas y se iban a las espesuras. Pasaron nuestros religiosos a Villaviciosa del Pasto. Es incre\u00edble lo que trabajaron los nuestros en disuadir a estos indios los errores en que los ten\u00eda el demonio ciegos y endurecidos: uno de ellos era que hab\u00edan de resucitar para vivir con el demonio en un gran reino que ten\u00eda y que, para conseguirlo, eran conveniente que con los difuntos enterrasen a sus mujeres y amigos. As\u00ed lo hac\u00edan, ceb\u00e1ndose esta infernal furia del abismo en privar ambas vidas a infinidad de hombres y mujeres (4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si quisiera proseguir fuera dilatarme con demas\u00eda y creciera en volumen este informe. Y as\u00ed determino, de Tierra [Firme hacer] el viaje con nuestros misioneros al Per\u00fa, dejando prime[ro adver]tido: que el convento de Panam\u00e1, fue fundaci\u00f3n del venerable padre [Mart\u00edn] Doncel, que pas\u00f3 all\u00ed de la isla de Santo Domingo; el convento de Puerto Viejo fue fundaci\u00f3n del padre fray Juan de Avenda\u00f1o; el convento de Cartagena, del se\u00f1or maestro Melchor Prieto, siendo vicario general del Per\u00fa y, despu\u00e9s, electo obispo del Paraguay, que renunci\u00f3. Los religiosos mercedarios fueron instituidos capellanes de los castillos de Puertobelo, con trescientos pesos de congrua cada capell\u00e1n. A cargo de religioso mercedario estuvo la capellan\u00eda del castillo de Chagres, que cae al Mar del Norte, con salario de Su Majestad, fuera de las doctrinas que tenemos en Tierra Firme, como se ha dicho. Estos conventos son misiones permanentes en que, si no se convierten infieles a la fe, se convierten pecadores para que hagan penitencia de sus culpas y restaurar, as\u00ed, la gracia con el uso de los sacramentos y con la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios, la que cayendo en buena tierra, da fruto sexag\u00e9simo y cent\u00e9simo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPaleograf\u00eda: Fernando Armas Medina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n: [Jos\u00e9 G\u00e1\u00f1vez Kr\u00fcger]]\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00e1rrafo VII Los religiosos mercedarios prosiguen sus misiones en Castilla del Oro, que es Panam\u00e1, y en otras partes La antecedente diversi\u00f3n a la otra costa del seno mexicano fue precisa siguiendo los hermosos y primeros pasos de nuestros predicadores evang\u00e9licos. 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