{"id":24210,"date":"2016-02-05T16:28:11","date_gmt":"2016-02-05T21:28:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-prosiguen-hechos-heroicos-de-nuestros-misioneros-mercedarios-en-servicio-de-ambas-majestades\/"},"modified":"2016-02-05T16:28:11","modified_gmt":"2016-02-05T21:28:11","slug":"cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-prosiguen-hechos-heroicos-de-nuestros-misioneros-mercedarios-en-servicio-de-ambas-majestades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-prosiguen-hechos-heroicos-de-nuestros-misioneros-mercedarios-en-servicio-de-ambas-majestades\/","title":{"rendered":"CRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: PROSIGUEN HECHOS HEROICOS DE NUESTROS MISIONEROS MERCEDARIOS EN SERVICIO DE AMBAS MAJESTADES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>P\u00e1rrafo VIII<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prosiguen los hechos heroicos de nuestros misioneros mercedarios en servicio de ambas majestades\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPara mayor claridad y desembarazo de lo que se ha de decir en la conquista, reducci\u00f3n y fundaci\u00f3n de la ciudad de Lima, metr\u00f3poli de estos reinos, ha parecido conveniente anteponer la relaci\u00f3n de algunos hechos sucedidos despu\u00e9s de la dicha  fundaci\u00f3n; y por que viniendo de Panam\u00e1 a la ciudad de Lima est\u00e1n primero aquellas provincias y lugares que fueron teatro de las sagradas proezas de nuestros religiosos mercedarios; y finalmente, por que no tengo obligaci\u00f3n de seguir con todo rigor el orden cronol\u00f3gico de los tiempos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea el primer caudillo, apost\u00f3lico misionero, el padre fray Crist\u00f3bal Velaambi diestro en armas, en letras y en esp\u00edritu. Con \u00e9ste convirti\u00f3 grandes provincias de indios a la fe, predic\u00e1ndoles, catequiz\u00e1ndoles y bautiz\u00e1ndolos; y con las armas, contra los tiranos rebeldes al rey nuestro se\u00f1or se mostr\u00f3 valeroso y leal vasallo, rindi\u00e9ndolos en muchas ocasiones que, sabidas por nuestro invicto emperador Carlos Quinto, le hizo merced de encomendero de la Jalca, en la jurisdicci\u00f3n de Chachapoyas, repartimiento que goz\u00f3 toda su vida y en que sucedi\u00f3 nuestro convento de dicha ciudad de Chachapoyas hasta el consumo de los indios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tSea el segundo siervo y operario en el Se\u00f1or en la reducci\u00f3n de almas y fidelidad a su pr\u00edncipe y se\u00f1or natural, el padre presentado fray Francisco Ponce de Le\u00f3n, pariente muy cercano de los duques de Arcos. Antes de ser religioso, sirvi\u00f3 al rey en estas partes, en el punto y lugar que se le deb\u00eda por su valor y nobleza. Envi\u00f3 al se\u00f1or Felipe Tercero, por los a\u00f1os de seiscientos y diez y nueve, por virrey de estos reinos, al se\u00f1or pr\u00edncipe de Esquilache, quien acord\u00f3 que nuestros espa\u00f1oles fuesen a conquistar los indios de las provincias del r\u00edo Mara\u00f1\u00f3n, Guayaga y Teranagua y se castigasen los indios coramas, que se hab\u00edan rebelado, se conquistasen y poblasen las provincias de los Maymas [sic].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nombr\u00f3se por gobernador y capit\u00e1n general a don Diego Vaca de Vega quien, habiendo de llevar consigo persona religiosa para la reducci\u00f3n a la fe de tantas almas, eligi\u00f3 a dicho padre presentado que actualmente era comendador de nuestro convento de la ciudad de Ja\u00e9n de Bracamoros. Sirvi\u00f3 por tres a\u00f1os en \u00e9ste descubrimiento y conquista, con grande aprobaci\u00f3n de este superior gobierno y con mayor satisfacci\u00f3n de los indios, conquistados por el imponderable beneficio de sacarlos de sus errores y reducirlos a la fe. El Santo Tribunal de la Inquisici\u00f3n le hizo le hizo calificador, y el se\u00f1or obispo de Trujillo, don Carlos Marcelo Corni, le dio las gracias del logro de sus misiones y le hizo vicario y juez eclesi\u00e1stico en aquella di\u00f3cesis. Autoriz\u00f3 esta misi\u00f3n para con Dios y, con agrado de los indios, bautizando por su mano al poderoso cacique Xamanare, a Mararo, su mujer y a Xamanare, su hijo. Al cacique le puso por nombre don Mateo, a la mujer do\u00f1a Mar\u00eda y al ni\u00f1o don Diego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bastaba esta misi\u00f3n y servicio para ser benem\u00e9rito de ambas majestades, pero prosigui\u00f3 sirviendo este noble soldado del real y militar orden de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced: el a\u00f1o de seiscientos veinte y tres se notici\u00f3 al se\u00f1or marqu\u00e9s de Guadalc\u00e1zar, virrey de estos reinos, que hab\u00edan pasado del Estrecho de Magallanes diez nav\u00edos de holandeses; y el dicho padre presentado fray Francisco Ponce de Le\u00f3n, con licencia del reverendo padre maestro fray Juan Vallejo, entonces provincial, se embarg\u00f3 en la escuadra que sali\u00f3 del Callao y sirvi\u00f3 a su costa con valor ejemplar y celo religioso. La fundaci\u00f3n de la ciudad de San Francisco de Borja fue de las m\u00e1s importantes en aquellas conquistas. Y dicho padre fray Francisco Ponce  de Le\u00f3n, con t\u00edtulo de vicario provincial de ellas y en nombre de la religi\u00f3n y de esa provincia de Lima se ofreci\u00f3 a llevar religiosos suficientes de celo, ejemplo y de letras; c\u00e1lices; ornamentos y todo lo necesario para el uso y ministerio sacerdotal y apost\u00f3lico. Y de hecho, a su costa, se llev\u00f3 y envi\u00f3 todo para aquellas tierras y para las provincias de J\u00edberos [sic], Tabalizos [sic] y Motilones y otras naciones circunvecinas al gran r\u00edo de Mara\u00f1\u00f3n, donde se hizo tanto fruto que se bautizaron por mano del dicho padre vicario provincial, dos mil setecientas cincuenta y cuatro personas, de hombres, ni\u00f1os y mujeres, de lo cual dieron testimonio Francisco de Arasgo y Francisco de Mendoza, escribanos p\u00fablicos de la dicha ciudad de San Francisco de Borja, su fecha en veinte de mayo de mil seiscientos veinte y dos. Raro ardor de \u00e1ngel misionero y prodigiosa velocidad de nube y de paloma! El dicho padre fray Francisco Ponce de Le\u00f3n fue a la jornada y entrada que hizo en el reino de Chile don Luis Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdova. All\u00ed fue nombrado provincial y redujo algunas almas a la fe, el a\u00f1o de mil setecientos veinte y seis; por ser tan rebeldes aquellos indios fue misterioso y pareci\u00f3 milagro que esos pocos se convirtiesen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tradici\u00f3n, es entre nosotros viva la memoria de la milagrosa vida del apost\u00f3lico misionero padre fray Juan de Santa Mar\u00eda, quien vino de la provincia de Castilla el a\u00f1o de mil quinientos cuarenta y seis. Hizo innumerables conversiones de indios y es c\u00e9lebre de grandes [circunstan]cias: las del gran cacique Tamaracunga, cerca de la villa de Anzerna, siendo gobernador el capit\u00e1n Belalc\u00e1zar y teniente suyo don Juan Pacheco. Deseoso Tamaracunga, convertido por los sermones del padre Santa Mar\u00eda, de recibir el bautismo, fue tan terrible a rabia y hostilidad con que le persigui\u00f3 el demonio que, acometi\u00e9ndole legiones de malignos esp\u00edritus en horribil\u00edsimas formas, lo levantaban de la tierra arroj\u00e1ndolo de un lugar a otro con crueles golpes y favorecido de Dios, no le lastimaban, dej\u00e1banle tan asombrado que muchas veces estuvo a riesgo que, con la muerte, finalizase la declarada guerra del demonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parti\u00f3 de su casa dicho cacique, en compa\u00f1\u00eda de tres espa\u00f1oles, para Anzerna, donde ten\u00eda su morada el padre Santa Mar\u00eda. Y en el camino padeci\u00f3 tantas y crueles vejaciones del demonio que, por permisi\u00f3n divina, no cesaba su persecuci\u00f3n con aplicarle reliquias, con oraciones, ni con la devota y poderosa invocaci\u00f3n de los dulc\u00edsimos nombres de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. Lleg\u00f3 a prima noche donde el padre Santa Mar\u00eda, que hab\u00eda convertido su alma a la fe y hab\u00eda de ser redentor de la dura servidumbre que padec\u00eda su cuerpo. Pero ni con la presencia de este ap\u00f3stol, exorcista y sacerdote, sus exorcismos y deprecaciones se ahuyent\u00f3 el demonio; antes, arrojando lluvias de piedras, silbando en tropas de serpientes y tomando espantos\u00edsimas formas a la vista, o\u00eddos y dem\u00e1s sentidos, fue tal su atrevimiento sacr\u00edlego y soberbio que acometi\u00f3 el bendito padre y, levant\u00e1ndolo en el aire, o tuvo grande espacio los pies al cielo y la cabeza a la tierra. Admirados los espa\u00f1oles y los indios que hab\u00edan concurrido de ver este portentoso  poder de la antigua serpiente, con la invocaci\u00f3n afectuosa y eficaz del dulc\u00edsimo nombre de Mar\u00eda, cay\u00f3 nuestro religioso en tierra sin ofensa ni lecci\u00f3n alguna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arm\u00f3se este militar, apost\u00f3lico soldado, con estola y, como nube, con agua bendita asperge\u00f3 al paciente; con la fuerza de los exorcismos comprimi\u00f3 al demonio para que no se atreviese al religioso, ni obrase en el atribulado y perseguido Tamaracunga los crueles efectos que pretend\u00eda. Todo lo referido fue de noche. Vino el d\u00eda, dijo misa el bendito padre por este su hijo, quien con devot\u00edsimas y tiernas l\u00e1grimas pidi\u00f3 el bautismo y lo recibi\u00f3 con humilde y muy cordial acci\u00f3n de gracias. Y con rara maravilla, desde el punto que con las sagradas aguas del bautismo fue regeneradora la primera gracia, desapareci\u00f3 el ej\u00e9rcito tenebroso, qued\u00f3 tranquilo y dio toda su vida muestras de muy observante cat\u00f3lico cristiano; sigui\u00e9ndole su mujer, sus hijos y numeros\u00edsimas familias de su gobierno, a quienes el padre Santa Mar\u00eda catequiz\u00f3 y bautiz\u00f3. Con estas y otras semejantes acciones de var\u00f3n apost\u00f3lico, descans\u00f3 en paz. Y en su cuerpo le hallaron un asper\u00edsimo cilicio, tan internado en sus carnes, que por muchas partes estaba cubierto con ella. Fue su entierro muy solemne y obr\u00f3 Dios, antes y despu\u00e9s de su muerte, grandes portentos, los que hasta ahora admira la memoria de aquellas gentes de Anzerna y Nuevo Reino Granada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre fray Diego del Castillo, predicador de nuestro convento de Puertobelo, sirvi\u00f3 en el ministerio apost\u00f3lico a las dos majestades, en el a\u00f1o de mil seiscientos y doce, en las tierras y descubrimientos de Tabraxa, cuya nueva ciudad, llamada San Bartolom\u00e9, y en su comarca catequiz\u00f3 y bautiz\u00f3 innumerable multitud de indios y se redujeron a nuestra santa fe muchos mestizos y otros hombres supersticiosos. Consta lo dicho por informaci\u00f3n que se hizo en la ciudad de Panam\u00e1, como lo refiere el padre maestro fray Alonso Rem\u00f3n en la Historia general de nuestro orden sagrado. Por relaciones aut\u00e9nticas que llev\u00f3 a Madrid el padre maestro Cabrera, de nuestra religi\u00f3n, consta la entrada que hizo, en compa\u00f1\u00eda del capit\u00e1n Crist\u00f3bal Quintero, en el Nuevo Reino de Granada: en toda la tierra de los Pijdos [sic], en la ciudad de Zaragoza, en la de Los Remedios y en la de Los C\u00e9sares, hasta todo r\u00edo del Dari\u00e9n. Y por los mapas que el dicho padre maestro Cabrera dio al Real Consejo de Indias, que pueden registrarse en caso necesario, se ve y conoce lo mucho que se ha fructificado por nuestros religiosos misioneros, bautizando y ganando almas para el Cielo en las partes m\u00e1s remotas de estas Indias Occidentales, en servicio de Dios y del rey nuestro se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imposible o que trabajaron en las primeras conquistas nuestros religiosos, haciendo grandiosas reducciones de indios gentiles. A los mercedarios se les debe lo m\u00e1s de Tierra Firme, todo lo de la provincia de la Anzerna, de Cartago, llamada as\u00ed por haber sido sus fundadores de Cartagena, y en todo lo que toca a la bah\u00eda de San Mateo, al pueblo de Buenaventura, hasta subir a Cali y a los pastos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue admirable en la conversi\u00f3n de los gentiles el venerable padre fray Mart\u00edn de Victoria, hijo de la provincia de Castilla, fundador del convento de la ciudad de Quito el a\u00f1o de mil quinientos treinta y cuatro, en que la conquist\u00f3 y fund\u00f3 el capit\u00e1n Sebasti\u00e1n de  Bel\u00e1lcazar, adelantado de Popay\u00e1n, siendo gobernador y capit\u00e1n general del Per\u00fa don Francisco Pizarro. Fuera de las conversiones de alas que hizo este prodigioso misionero con su predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, es sin ponderaci\u00f3n mayor y sin n\u00famero el fruto que hizo con su lengua, ilustrado con el sobre el natural don de ellas. Fue para gloria de Dios y de nuestra sagrada religi\u00f3n, el primer que redujo a arte la lengua general del Inca, absolutamente necesaria para la instrucci\u00f3n de estos indios, como lo testifica Pedro Cieza de Le\u00f3n en su Historia. Con su lengua, este bendito padre no solamente hablaba con Dios sino con \u00e9stos hombres gentiles, para convertirlos a Dios (1); con su lengua no s\u00f3lo se edificaba a s\u00ed mismo sino que, con ella y con su esp\u00edritu, en el coraz\u00f3n de los gentiles edificaba a Dios templos vivos que lo adorasen (2). Cumpli\u00f3 a la letra este cat\u00f3lico apost\u00f3lico var\u00f3n de las Indias, con su arte de lengua para instrucci\u00f3n de los misioneros, lo que quer\u00eda San Pablo en los Corintios (3). No era su lengua idioma de infruct\u00edferas palabras que se las llevase el aire, por que por su lengua, en sus sermones y predicaci\u00f3n, hac\u00eda manifiesto el deseo espiritual de la salvaci\u00f3n de las almas, por que la acompa\u00f1aba con su ciencia y doctrina (4). Era lengua que ten\u00eda alma. Supo con admirable perfecci\u00f3n la virtud  y significado de las voces \u00edndicas; por eso convirti\u00f3 tantos b\u00e1rbaros a la fe y fue instrumento con su arte de la conversi\u00f3n de otros misioneros, por que es doctrina del ap\u00f3stol de los gentiles, San Pablo, que ignor\u00e1ndose el idioma o lengua de ellos, el misionero que les habla es un b\u00e1rbaro que no le entienden; y los gentiles que hablan con el misionero que no es lenguaraz son tambi\u00e9n unos b\u00e1rbaros. Lo dicho, que no es ponderaci\u00f3n ni exceso, es de San Pablo, en el cap\u00edtulo catorce de la primera Ep\u00edstola a los Corintios, cuyas citas pueden leerse por el inteligente del idioma latino (5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viniendo por la costa de Panam\u00e1 a Paita, est\u00e1 la isla de la Pun\u00e1 doctrina de nuestra religi\u00f3n, perteneciente ahora a la provincia de Quito. En ella era doctrinera y cura el padre presentado Alonso G\u00f3mez de Encinas, var\u00f3n de gran celo del bien espiritual de las almas que ten\u00eda a su cargo. Aport\u00f3 all\u00ed una escuadra de piratas holandeses que tra\u00eda por jefe a Carmecio, iniquisimo hereje; hizo prisionero al venerable padre Encinas; pregunt\u00f3le de la fe que profesaba; d\u00edjole que era cat\u00f3lico y sacerdote que celebraba, por la gracia de Dios todos los d\u00edas el sacro sacrificio de la misa. Con esta animosa y cat\u00f3lica respuesta se movieron a un sacr\u00edlego furor los enemigos abominadores del sacrificio de la misa y, viendo confirmado en la confesi\u00f3n de la fe a este religioso y que se ofrec\u00eda a Dios por hostia y v\u00edctima de ella, le rompieron el pecho, le sacaron las entra\u00f1as y lo degollaron, en cuyas mortales agon\u00edas invoc\u00f3 el Dulc\u00edsimo Nombre de Jes\u00fas y, con fervorosa exhortaci\u00f3n, estableci\u00f3 en la fe a sus ovejas. Y envi\u00f3 a su pur\u00edsimo esp\u00edritu al Se\u00f1or el d\u00eda veinte y tres de junio del a\u00f1o de mil seiscientos y veinte y cuatro. Los reos de tan sacr\u00edlego e inhumano delito, luego de contado, tuvieron el castigo, por que en el mismo d\u00eda, habiendo entrado en la iglesia para profanarla, el templo de repente  cay\u00f3 sobre ellos y, todos, infelizmente murieron, para irse al infierno cuando acababan de echar al Cielo al venerable, devoto y cat\u00f3lico padre Encinas. Todo consta en \u00e9stas partes de p\u00fablica voz y fama y de la memoria y elogio en el gobierno de nuestro maestro general fray Gaspar Prieto, al folio veinte y nueve, n\u00famero tercero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Advi\u00e9rtase que las misiones, desde Popay\u00e1n, del Nuevo Reino de Granada y del Reino de Quito se comprend\u00edan en los t\u00e9rminos de \u00e9sta provincia de Lima, hasta el a\u00f1o de mil seiscientos y diez y seis en que se erigi\u00f3 en provincia distinta la de Quito, por bula de la santidad de Paulo V, su data en Roma, a siete de marzo de dicho a\u00f1o de mil seiscientos y diez y seis (6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paleograf\u00eda: Fernando Armas Medina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00e1rrafo VIII Prosiguen los hechos heroicos de nuestros misioneros mercedarios en servicio de ambas majestades Para mayor claridad y desembarazo de lo que se ha de decir en la conquista, reducci\u00f3n y fundaci\u00f3n de la ciudad de Lima, metr\u00f3poli de estos reinos, ha parecido conveniente anteponer la relaci\u00f3n de algunos hechos sucedidos despu\u00e9s de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-prosiguen-hechos-heroicos-de-nuestros-misioneros-mercedarios-en-servicio-de-ambas-majestades\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: PROSIGUEN HECHOS HEROICOS DE NUESTROS MISIONEROS MERCEDARIOS EN SERVICIO DE AMBAS MAJESTADES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24210","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}