{"id":24211,"date":"2016-02-05T16:28:13","date_gmt":"2016-02-05T21:28:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-predicaron-los-primeros-el-evangelio-en-lima-y-en-la-provincias-del-reino-del-peru-y-su-virreinato\/"},"modified":"2016-02-05T16:28:13","modified_gmt":"2016-02-05T21:28:13","slug":"cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-predicaron-los-primeros-el-evangelio-en-lima-y-en-la-provincias-del-reino-del-peru-y-su-virreinato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-predicaron-los-primeros-el-evangelio-en-lima-y-en-la-provincias-del-reino-del-peru-y-su-virreinato\/","title":{"rendered":"CRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: LOS RELIGIOSOS MERCEDARIOS PREDICARON LOS PRIMEROS EL EVANGELIO EN LIMA Y EN LA PROVINCIAS DEL REINO DEL PERU Y SU VIRREINATO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>P\u00e1rrafo IX<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los religiosos mercedarios predicaron los primeros el santo Evangelio en Lima, y en las provincias del reino del Per\u00fa y su virreinato\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Francisco Pizarro, honor de Espa\u00f1a y gloria de Extremadura, pas\u00f3 al Nuevo Mundo con deseo de servir a su rey, como lo hab\u00eda ejecutado en las islas de Barlovento, en La Espa\u00f1ola, en La Florida y en Tierra Firme. Hizo primero viaje a Espa\u00f1a, inform\u00f3 que, a costa de su sangre, salud y hacienda, hab\u00eda empezado a descubrir y conquistar \u00e9stas tierras. Y habiendo capitulado con la reina nuestra se\u00f1ora, do\u00f1a Juana, madre del se\u00f1or emperador Carlos Quinto, y con los gobernadores del reino las condiciones que no son de nuestro prop\u00f3sito y las refiere el licenciado Francisco Caro de Torres (1), con orden de Su Majestad y licencia de nuestro maestro general fray Benedicto Zafont, trajo consigo a los padres fray Sebasti\u00e1n de Trujillo y Casta\u00f1eda, a quien eligi\u00f3 por su confesor, al venerable padre maestro fray Miguel de Orenes, al padre fray Mart\u00edn de Victoria, al padre presentado fray Juan de Vargas, al padre fray Antonio Bravo, y [al] padre fray Diego Mart\u00ednez, llamado el beato por su ejemplar virtud. Pasaron de Panam\u00e1 a Castilla del Oro don Francisco Pizarro con sus hermanos y don Diego Almagro con los suyos, entre los cuales hab\u00eda por entonces una muy amigable compa\u00f1\u00eda, con espa\u00f1ola resoluci\u00f3n y celo cristiano de dilatar la fe, y engrandecer a su rey con extendidos dominios y millones de vasallos. Con ciento y catorce hombres, desembarcando en Tumbes, el a\u00f1o de mil quinientos y veinte y cinco, se dio principios a la conquista del Per\u00fa, hasta el a\u00f1o de quinientos treinta y dos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este verdadero extreme\u00f1o, don Francisco Pizarro, dio a su pr\u00edncipe tierras de mil y ochenta leguas castellanas de largo, tan ricas de oro y plata que no hay guarismo que sume sus millones; conquist\u00f3, en fin, el valle de R\u00edmac, llamado as\u00ed por el hermoso r\u00edo que le ba\u00f1a o, como dicen otros autores, por un \u00eddolo, simulacro del demonio, que en articuladas voces daba respuestas a esos miserables id\u00f3latras, por que esta voz, R\u00edmac, en idioma indio significa en castellano el que habla; y de haber los primeros espa\u00f1oles corrompido el  vocablo R\u00edmac, se llam\u00f3 Lima esta Ciudad de los Reyes, capital de los reinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando don Francisco Pizarro sali\u00f3 de Panam\u00e1 para Tumbes y, de aqu\u00ed a Cajamarca, donde prendi\u00f3 al inca Atahualpa y sucedi\u00f3 lo dem\u00e1s que refieren en las historias, se ha de advertir que el venerable padre fray Miguel de Orenes, con nuestro apost\u00f3licos misioneros, se qued\u00f3 en Panam\u00e1; pero se hall\u00f3 en su compa\u00f1\u00eda cuando don Francisco Pizarro conquist\u00f3 el valle del R\u00edmac, en donde dicho venerable padre fray Miguel de Orenes, caudillo superior de la milicia eclesi\u00e1stica, fue el primero que enarbol\u00f3 el estandarte de la fe, enmudeci\u00f3 hasta ahora el \u00eddolo R\u00edmac, destruy\u00f3 las aras del gran Pachacamac dedicada al Sol, y el simulacro de oro fino lo derrib\u00f3 de su templo, en que se interes\u00f3 un soldado que, de la noche a la ma\u00f1ana lo perdi\u00f3 al juego, antes que el sol saliese. Empez\u00f3 con celo fervoroso acompa\u00f1ado de los dem\u00e1s religiosos, a convertir estos infieles, a quienes catequizados e instruidos en los principales art\u00edculos de la fe, bautizaban con las aguas cogidas de su r\u00edo que, si no fueran inanimadas, pudieron con gloriosa emulaci\u00f3n no haber cedido a las aguas del Jord\u00e1n por que, si all\u00ed fue bautizado Cristo, con \u00e9stas de R\u00edmac o Lima los indios de este valle, depuestos los errores de su antigua gentilidad, se consepultaban con Cristo haci\u00e9ndose miembros suyos y nuevos hombres por la gracia bautismal. El padre fray Antonio Bravo, llamado entre lo indios prodigio y entre los espa\u00f1oles ap\u00f3stol, parece que, como los doce para la conquista del mundo, este nuevo ap\u00f3stol de las Indias tuvo don de lenguas; porque penetr\u00f3 tan vivamente su idioma, su trato, vida y conversaci\u00f3n en orden a convertir los id\u00f3latras, como que hubiera nacido entre ellos: este es el omnibus omnia factu del ap\u00f3stol de las gentes San Pablo. Este religioso, fray Antonio Bravo, fue elegido de la soberana dignaci\u00f3n de la beat\u00edsima Trinidad para celebrar en Lima la primera misa, en el lugar que ahora es nuestra porter\u00eda principal. As\u00ed lo publica desde entonces a la posteridad el r\u00f3tulo all\u00ed puesto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 gloria ser\u00eda para el Cielo \u00e9sta primera misa y sacrificio? Ser adorado el verdadero Dios, el sacrat\u00edsimo cuerpo y preciosa sangre de Cristo Se\u00f1or Nuestro Dios y hombre verdadero, donde por tantos siglos se adoraba el demonio! Ver exaltado su real y verdadero cuerpo y sangre en esta tierra donde estuvo por tantos siglos su fe oculta, y enterrada su noticia!, Verdaderamente, con \u00e9ste primero sacrificio y con los dem\u00e1s sacerdotes mercedarios que Cristo trajo a s\u00ed todos aquellos indios infieles. Poderosa exaltaci\u00f3n y gran servicio de \u00e9ste sacerdote hecho a toda la corte celestial; inefable j\u00fabilo ser\u00eda el de los \u00e1ngeles tutelares de estos dichosos gentiles, en cuya voluntad y entendimientos imprimir\u00edan eficaces inspiraciones para que, con la gracia, saliesen de la oscura noche de sus gent\u00edlicios errores al claro d\u00eda de la ley de gracia, haci\u00e9ndose cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed dieron principio a su misi\u00f3n y conquista los religiosos mercedarios en el valle de Lima, no habiendo en \u00e9l por entonces otros sacerdotes: porque algunos cl\u00e9rigos que vinieron de Tierra Firme, como el padre Juan de Sosa, vicario del ej\u00e9rcito, y el padre Morales, que enterr\u00f3 al inca en Cajamarca, iban en dicho ej\u00e9rcito  con los conquistadores espa\u00f1oles; el venerable padre fray Vicente de Valverde, del sagrado orden de Santo Domingo, que bautiz\u00f3 al inca Atahualpa en Cajamarca, de all\u00ed, se volvi\u00f3 a tierra y pas\u00f3 a Espa\u00f1a, donde el se\u00f1or emperador Carlos Quinto le present\u00f3 por segundo obispo de estas Indias, habiendo muerto sin consagraci\u00f3n don Fernando Luque, primero obispo, natural de Olvera, en Andaluc\u00eda, maestre escuela, del Dari\u00e9n, cura vicario de Panam\u00e1, se\u00f1or de Taboga; y dicho venerable padre fray Vicente de Valverde, consagrado obispo del Per\u00fa, despu\u00e9s de cinco a\u00f1os, volvi\u00f3 a estas partes, removi\u00f3 la catedral de Tumbes y la puso en la ciudad del Cuzco, de donde baj\u00f3 a la ciudad de Lima, el a\u00f1o de mil quinientos cuarenta y uno. Y viendo en armas y en gran confusi\u00f3n por la muerte que alevosamente dieron al marqu\u00e9s don Francisco Pizarro los chiles, se retir\u00f3 a Tumbes y puso su silla en la Pun\u00e1, llena de indios b\u00e1rbaros id\u00f3latras y belicosos; y porque a \u00e9stos les predicaba y ense\u00f1aba la ley de Cristo conspirados contra el Evangelio, le acometieron y, con sus crueles chontas y macana, le quitaron la vida, para que, por permisi\u00f3n de Dios, la sangre de este ilustre prelado y misionero ennobleciese las primeras piedras del fundamento de la metropolitana de Lima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aument\u00e1base con gran felicidad la conquista espiritual y era crecid\u00edsima la mies que estos pocos operarios cultivaban. Y as\u00ed nuestros religiosos edificaron una capilla y, despu\u00e9s, iglesia, cuyo t\u00edtulo es San Miguel Arc\u00e1ngel, nombre del venerable padre Orenes; y quiz\u00e1s, porque como este arc\u00e1ngel, glorioso general de los ej\u00e9rcitos y milicias celestiales, es protector de la Iglesia cat\u00f3lica, como lo fue de la sinagoga, tambi\u00e9n lo fuese de esta nueva iglesia, para unirla a la cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana. En esta capilla oyen misa y la palabra de Dios los espa\u00f1oles; all\u00ed se confesaban; en ella se bautizaban los indios que se convert\u00edan a nuestra fe y los hijos que nac\u00edan de estos ne\u00f3fitos; de esta iglesia se llevaba el vi\u00e1tico a los enfermos; y en ella se enterraban los que mor\u00edan verdad que, fuera de fundarse en millones de testigos que la oyeron entonces referir a los mismos bautizados y es ahora tradici\u00f3n inmemorial, se aprueba por el tiempo de la fundaci\u00f3n de Lima: porque su conquista fue el a\u00f1o de mil quinientos treinta y dos y su fundaci\u00f3n el a\u00f1o el a\u00f1o de quinientos treinta y cinco, en que no hab\u00edan llegado otros misioneros. No falta quien diga lo contrario, pero esta es la verdad hist\u00f3rica, como consta del libro tercero de la Historia de Antonio de Herrera, d\u00e9cada 5, cap\u00edtulo 1, donde dice: \u201ccaminando, pues, Hernando Pizarro por los llanos, entendi\u00f3 que se quer\u00eda hacer una fundaci\u00f3n en la Ciudad de los Reyes. Avis\u00f3 con diligencia a su hermano que le hiciese placer de entretener la fundaci\u00f3n; y as\u00ed lo hizo\u201d. Antes de su llegada, el padre fray Miguel de Orenes, comendador de la Merced, fund\u00f3 un monasterio y el obispo de Tierra Firme trat\u00f3 de que se se\u00f1alase bastante lugar para una iglesia catedral y, poco a poco se iba a componer las rep\u00fablicas espiritual y temporal; de cuyas palabras se infiere que, si antes  que en Lima se tratase de se\u00f1alar sitio para la iglesia catedral, estando presente su obispo y teniendo ya los padres redentores edificado monasterio, que ellos fueron los primeros; y que es cierta la antigua tradici\u00f3n de ser nuestra Iglesia la primera que sirvi\u00f3 de parroquia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es propio aqu\u00ed decir el fundamento que tuvieron los primitivos religiosos de todos los \u00f3rdenes sagrados de introducirse a los curatos y doctrinas, fuera de las fundaciones que hicieron de conventos regulares. El s\u00f3lido fundamento y origen fue un indulto apost\u00f3lico de la santidad de Le\u00f3n D\u00e9cimo, su fecha en Roma, a veinte y cinco de abril de mil quinientos veinte y uno, llamado la Omnimoda, en que se concedi\u00f3 a los religiosos que fuesen a convertir infieles, general administraci\u00f3n de los sacramentos, d\u00e1ndoles para mayor honor facultad para que, en la provincia donde no hubiese obispo, pudiesen confirmar y ordenar de corona y grados, bendecir c\u00e1lices y aras, todo ornamento sacerdotal, conmutar votos y dispensar en tales grados de parentesco, conceder las indulgencias y dar las absoluciones que pueden los se\u00f1ores obispos y sentenciar causas matrimoniales. El a\u00f1o de mil quinientos veinte y dos, la santidad de Adriano Sexto, ayo del se\u00f1or emperador Carlos Quinto, a su instancia, confirm\u00f3 la referida bula en Zaragoza, el primer a\u00f1o de su Pontificado. Los que cita nuestro Salmer\u00f3n y traduce en castellano el padre fray Diego de C\u00f3rdova Salinas, en su Cr\u00f3nica (2). Con este indulto apost\u00f3lico, con \u00e9sta gracia ex motu proprio ex certa scientia de plenitudine potestatis, con este germinado incontestable rescripto, proyecto y arbitrio inopinado del Cielo, y con \u00e9ste honor\u00edfico favor, pol\u00edtica de Dios y gobierno de Cristo, la Santa Sede habilit\u00f3 y alent\u00f3 el esp\u00edritu y deseo fervoroso de los regulares para que, saliendo de la amada sociedad y retiro de las celdas, fuesen, en el salobre, tempestuoso e inmenso oc\u00e9ano de la gentilidad, pobres pescadores de almas de la humilde barquilla de sus religiones. El referido favor de Su Santidad, solicitado del celo incomparable de su Majestad Ces\u00e1rea, fue desde entonces y lo ser\u00e1 siempre un est\u00edmulo de sagrada emulaci\u00f3n a los venerables m\u00e1s antiguos y primeros pescadores de la barquilla de San Pedro, pr\u00edncipe de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los regulares, en la captura de almas, son coadjutores de los apost\u00f3licos varones del real sacerdocio, del venerable clero. Saben los religiosos la veneraci\u00f3n que se les debe y saben que Cristo Se\u00f1or Nuestro, Divino Misionero enviado de su Eterno Padre y Soberana Cabeza de la Iglesia Militante que, embarcado Su Majestad en la nave de San Pedro, en el lago de Jenezareth, mand\u00f3 se arrojasen las redes; ejecut\u00f3lo San Pedro en nombre del Se\u00f1or, despu\u00e9s de haberle representado que en toda una noche de trabajo no hab\u00eda prendido pez alguno, y fue la  multitud de ellos tan copiosa que se romp\u00eda la red, si\u00e9ndoles preciso a los pescadores de la nave de San Pedro llamar  por se\u00f1as a los que estaban en otra barquilla para que viniesen a ayudarles; vinieron con puntual obediencia y fue tan copiosa la multitud de peces con que se llenaron las barquillas que casi naufragaban en el golfo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00e9bese permitir reflexionar sobre \u00e9sta sagrada y can\u00f3nica historia: que en el lago de Jenezareth ayudaron y fueron coadjutores de la barquilla de San Pedro, en su copiosa multitud de peces, los pescadores de la otra barquilla; y estos son los religiosos, como as\u00ed lo funda con rara circunspecci\u00f3n de ingenio el se\u00f1or don fray Gaspar de Villarroel (3). Reflexi\u00f3nese ahora: que en el dilatad\u00edsimo mar de \u00e9sta gentilidad, los religiosos humildes y pobres pescadores de la otra barquilla, de ninguna manera tan autorizada como la de San Pedro, ha hecho, sin m\u00e1s auxilio que el del Cielo, pesca de millones de almas, como lo dice el padre Antonio Daza: que hubo religiosos que bautizaron m\u00e1s gentes que los ap\u00f3stoles San Pedro y San Pablo. Y as\u00ed lo dijo un general de su orden al sumo pont\u00edfice Clemente Octavo. Y de nuestros religiosos lo que puede asegurar Nuestro reverend\u00edsimo padre general, de las universales conquistas de sus religiosos, desde las islas de Barlovento y espa\u00f1ola, del reino de M\u00e9xico y de estos reinos del Per\u00fa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00f3tese ahora que los primitivos y principales pescadores espirituales de estas almas fueron los religiosos y los que vinieron despu\u00e9s a ayudar han sido los se\u00f1ores eclesi\u00e1sticos del venerable clero; no por que los regulares se hubiesen cansado de manejar el remo y extender la red a todas partes por muchos y dilatados a\u00f1os, trabajando los d\u00edas y las noches, caminando a pie por montes quebradas y laderas sin caminos ni sendas, angustiados, menesterosos en todo y expuestos a la muerte natural en climas tan nocivos o la muerte violenta entre b\u00e1rbaros gentiles que, como voraces brutos, se alimentaban de carne humana. Estos pasos y \u00e9stas miserias fueron alhajas propias de los propios misioneros de estas partes, a quienes no les ha faltado ni les faltar\u00e1n jam\u00e1s fuerza y valor de esp\u00edritu, ni menos les faltar\u00e1 suficiencia en el arte piscatoria de nuevas capturas de almas todas las veces que nuestro soberano las disponga seg\u00fan su voluntad y leyes reales, siendo verdad innegable que todos por la gracia de Dios, universalmente y por el \u00fanico gobernalle y tim\u00f3n de nuestra fe cat\u00f3lica, apost\u00f3lica, romana, caminamos en la barca de San Pedro, con la esperanza de llegar en ella al deseado puerto de la gloria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El favor pontificio fue referido fue impulsivo y aliciente para animar los regulares con aquella honra que, siendo de Su Santidad, se puede apellidar humana bienaventuranza; fue prevenirles la corona antes de correr en el estadio, para que animosos pisasen sin embarazo y con valor, espinas y abrojos y despreciasen la fiereza de estos gentiles, de algunos espa\u00f1oles, como dice el se\u00f1or Montenegro, reputados por bestias. Este fue serio e ingenioso sentir de la discreta elocuencia de San Pedro Cris\u00f3logo: l\u00e9anse sus palabras latinas del margen (4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este favor lo adelant\u00f3 la Sede Apost\u00f3lica, instruida de la relaci\u00f3n verdadera de los inmensos trabajos y fatigas de los regulares propuestos a Su Santidad por el emperador Carlos Quinto. Y as\u00ed, con privilegio remuneratorio, San  P\u00edo Quinto, pont\u00edfice m\u00e1ximo, dispuso y concedi\u00f3 a los regulares que pudiesen ser curas y administrar los santos sacramentos a sus feligreses, por bula, dada, a veinte y cuatro de marzo de mil quinientos sesenta y dos, dispensando en dicha bula, cum plenitudine potestatis, en el decreto del sacrasonato Concilio Tridentino cerca de que los religiosos no curas. En aquellos tiempos y principios, las doctrinas que fundaban y conversiones que hac\u00edan los regulares eran de grand\u00edsima complacencia y agrado a los se\u00f1ores obispos que, celo pastoral, deseaban el bien com\u00fan y descargo de sus conciencias. Y alegres de ver a millares los convertidos y bautizados de su grey, ayudaron a los religiosos y los ped\u00edan con s\u00faplicas a Su Majestad. As\u00ed nos lo advierte a nosotros nuestro maestro general fray Marcos Salmer\u00f3n, en sus Recuerdos hist\u00f3ricos, folio 303, para que nuestra debida gratitud rinda las gracias a dichos se\u00f1ores obispos, por su fervoroso celo y por el agrado con que atend\u00edan y premiaban nuestros sudores y trabajos, d\u00e1ndonos ocasiones de mayor m\u00e9rito en nuestro apostolado y misiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero con el transcurso del tiempo, se ha intentado novedad cerca de la ocupaci\u00f3n y ministerio de curas que ejercitan los regulares, cuya posesi\u00f3n tiene actuada doscientos veinte y nueve a\u00f1os, desde la primera concesi\u00f3n de nuestro sant\u00edsimo padre Le\u00f3n D\u00e9cimo; y desde la confesi\u00f3n remuneratoria de la santidad del se\u00f1or P\u00edo Quinto, despu\u00e9s del sacrosanto Concilio Tridentino, ciento y ochenta y ocho, por presentaci\u00f3n de Su Majestad como patr\u00f3n y con can\u00f3nica instituci\u00f3n y colaci\u00f3n del beneficio, cuya naturaleza es perpetua, como son los rescriptos remuneratorios de los soberanos por su decoro y munificencia real. Y as\u00ed, porque ha sido ense\u00f1ado la experiencia, como se puede ver en el Sol\u00f3rzano, que los se\u00f1ores obispos quieren despojar de las doctrinas a los religiosos que las fundaron e introducir en ella cl\u00e9rigos seculares; por eso, \u00e9ste buen deseo lo tiene prohibido el se\u00f1or Felipe Segundo y la se\u00f1ora princesa en su nombre, por c\u00e9dula, en Valladolid, a treinta de mayo de mil quinientos cincuenta y siete y en otra carta m\u00e1s apretante, en Madrid, a nueve de agosto de mil quinientos sesenta y uno, en que manda: que donde quiera que haya religiosos por doctrinantes, no pongan los se\u00f1ores obispos cl\u00e9rigos que donde quiera que haya religiosos para cosa alguna. Y Felipe Cuarto, nuestro se\u00f1or, puso por ley lo referido, que es la segunda, del t\u00edtulo nono del sumario de la Recopilaci\u00f3n. Estas expresiones no son m\u00edas, sino del celo de nuestro maestro general fray Marcos Salmer\u00f3n, proferidas con grave y religioso sentimiento y con la exacta verdad con que dio a p\u00fablico sus Recuerdos hist\u00f3ricos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPaleograf\u00eda: Fernando Armas Medina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00edas: Alejandro Camones Canazza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Enciclopedia Cat\u00f3lica tiene deuda de gratitud con el Padre Prior del convento de la Merced de Lima. Su generosidad y benevolencia nos ha permitido enriquecer esta cr\u00f3nica.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00e1rrafo IX Los religiosos mercedarios predicaron los primeros el santo Evangelio en Lima, y en las provincias del reino del Per\u00fa y su virreinato Don Francisco Pizarro, honor de Espa\u00f1a y gloria de Extremadura, pas\u00f3 al Nuevo Mundo con deseo de servir a su rey, como lo hab\u00eda ejecutado en las islas de Barlovento, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-predicaron-los-primeros-el-evangelio-en-lima-y-en-la-provincias-del-reino-del-peru-y-su-virreinato\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: LOS RELIGIOSOS MERCEDARIOS PREDICARON LOS PRIMEROS EL EVANGELIO EN LIMA Y EN LA PROVINCIAS DEL REINO DEL PERU Y SU VIRREINATO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24211","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24211"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24211\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}