{"id":24212,"date":"2016-02-05T16:28:15","date_gmt":"2016-02-05T21:28:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-hacen-nuevas-conversiones-de-infieles-y-fundan-conventos-de-su-religion\/"},"modified":"2016-02-05T16:28:15","modified_gmt":"2016-02-05T21:28:15","slug":"cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-hacen-nuevas-conversiones-de-infieles-y-fundan-conventos-de-su-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-hacen-nuevas-conversiones-de-infieles-y-fundan-conventos-de-su-religion\/","title":{"rendered":"CRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: LOS RELIGIOSOS MERCEDARIOS HACEN NUEVAS CONVERSIONES DE INFIELES Y FUNDAN CONVENTOS DE SU RELIGION"},"content":{"rendered":"<p>\n    Cuzco  Cuzco      <b>P\u00e1rrafo X<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los religiosos mercedarios hacen nuevas conversiones de infieles y fundan conventos de su religi\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los espa\u00f1oles adelantaban con valor y felicidad sus conquistas y los conquistadores  mercedarios las suyas. No es impropio ni voluntario este renombre y ep\u00edteto, por que los historiadores m\u00e1s graves de las Indias, hablando de los religiosos mercedarios, no s\u00f3lo los llaman primeros sacerdotes, predicadores y confesores, sino primeros conquistadores. V\u00e9anse a Agust\u00edn de Z\u00e1rate, en su Historia del descubrimiento de las provincias del Per\u00fa; G\u00f3mara, en la Historia general de las Indias; Pedro Cieza de Le\u00f3n, en la primera parte de la Cr\u00f3nica del Per\u00fa; Diego Fern\u00e1ndez, en su Historia del Per\u00fa, Garcilaso Inca, en sus Comentarios reales; el licenciado Francisco Caro de Torres, en su Historia de las tres \u00f3rdenes militares; y Herrera, en sus D\u00e9cadas de las Indias. Los cuales dan a los misioneros militares de nuestro sagrado orden el renombre de conquistadores. Claro est\u00e1 no querer en decir en esto que conquistaron estos reinos peleando, sino que la conquista fue con las armas del Evangelio y de la cruz de Cristo y que su ganancia y triunfos fueron la salvaci\u00f3n de estas almas, catequiz\u00e1ndolas, predic\u00e1ndoles y con la administraci\u00f3n de los dem\u00e1s sacramentos, gan\u00e1ndolas para Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El venerable padre fray Miguel de Orenes, antes de llegar al valle de Lima, dej\u00f3 fundado convento nuestro en la ciudad de San Miguel de Piura, que es el \u00fanico en ella; y para que prosiguiese su f\u00e1brica, dej\u00f3 en \u00e9l al padre fray Miguel de Huete, insigne misionero. Habiendo llegado a Lima, dicho venerable padre Orenes envi\u00f3 a los padres fray Mart\u00edn de Rebolledo y fray Pedro de Ulloa, el a\u00f1o de mil quinientos y tres, por fundadores del convento de Trujillo y conquistadores de los gentiles de su jurisdicci\u00f3n. Pedro Cieza de Le\u00f3n afirma y lo refiere el padre maestro Vargas, de nuestra religi\u00f3n, en su Cr\u00f3nica, libro segundo, cap\u00edtulo veinte y nueve, que el padre fray Sebasti\u00e1n de Trujillo, var\u00f3n insigne en sabidur\u00eda y virtud, fue confesor y limosnero del marqu\u00e9s don Francisco Pizarro en toda la conquista de este reino, por cuya mano distribuy\u00f3 grand\u00edsimos tesoros en obras p\u00edas, siendo la principal f\u00e1bricas de Iglesias de la religiones que hab\u00eda presentes, y que ten\u00eda la Merced siempre ante sus ojos, por serle devot\u00edsimo. Y as\u00ed, en cada ciudad que se fundaba de nuevo, dejaba edificado nuevo convento de la Madre de Dios de la Merced. Hasta aqu\u00ed Pedro de Cieza, lo cual es prueba irrefregable de nuestra primac\u00eda en el apostolado de las Indias; y que cuanto se adelantaban las conquistas del Per\u00fa, tanto se adelantaban conversiones de los infieles por el ministerio de los religiosos mercedarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya dejamos adelantada la noticia que el venerable y devoto padre fray Miguel de Orenes, como superior de los dem\u00e1s religiosos, envi\u00f3 el a\u00f1o de mil quinientos treinta y cuatro al incomparable var\u00f3n fray Mart\u00edn de Victoria para que fundase el convento de la ciudad de Quito, en compa\u00f1\u00eda del padre fray Alejo de Azu Partearroyo, y queda hecho recuerdo hist\u00f3rico de lo que obraron nuestros misioneros en el reino de Quito, en el nuevo reino de Granada hasta los Pastos y Cali.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El venerable padre Orenes pas\u00f3 a la conquista del Cuzco con el marqu\u00e9s Pizarro y su confesor el padre fray Sebasti\u00e1n de Trujillo, quien fue fundador de nuestro convento de la ciudad del Cuzco, como lo afirma Pedro Cieza de Le\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hall\u00f3se  tambi\u00e9n en \u00e9sta conquista aquel prodigio entre los indios y entre los espa\u00f1oles, llamado ap\u00f3stol, el padre fray Antonio Bravo. No cabe en la ponderaci\u00f3n lo que trabajaron en la conversi\u00f3n de las almas, sacando innumerables gentiles del dominio tir\u00e1nico en que los ten\u00eda el demonio: a cuyo culto y veneraci\u00f3n hab\u00eda en esa imperial ciudad m\u00e1s de cuatrocientos adoratorios, aumentados por la supersticiosa religi\u00f3n de Huayna C\u00e1pac. Derribaron sus aras y enarbolaron el madero de la cruz. Los autores ponderan el grande celo de la exaltaci\u00f3n de la fe que tuvo el marqu\u00e9s Pizarro que, sin embarazarle el estruendo de las armas y de la guerra, pon\u00eda cruces y hac\u00eda obras de gran misionero, pues estas se ejecutaban por el ministerio y apost\u00f3lico celo de nuestros religiosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El capit\u00e1n don Gil Gonz\u00e1lez de Avila, sabiendo la rara virtud y talento del padre fray Antonio Bravo, le llev\u00f3 en su compa\u00f1\u00eda a nuevas conquistas, que convirti\u00f3 a nuestra santa fe y bautiz\u00f3, entre otros innumerables indios, a Nicolano, rey id\u00f3latra de esas provincias, y a Nicaraxica, tambi\u00e9n poderoso rey entre los indios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El marqu\u00e9s don Francisco Pizarro, sirviendo por experiencia lo que serv\u00edan a Dios y al rey los religiosos mercedarios escribi\u00f3, entre otras cosas, al se\u00f1or emperador Carlos Quinto que importar\u00eda a su real servicio se enviasen m\u00e1s religiosos de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, por que los que hab\u00eda no pasaban de doce o catorce y las tierras que se iban descubriendo y conquistando eran muchas; y pues los religiosos de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced hac\u00edan tan ejemplar [y] aventajadamente lo que deb\u00edan a su profesi\u00f3n y a lo que ped\u00edan aquellas almas tan nuevas en la fe, Su Majestad se sirviese de darle orden al general\u00edsimo de toda la religi\u00f3n para que enviase otros religiosos doctos, de vida ejemplar y de buena salud, para los trabajos que all\u00ed se pasaban y hab\u00edan de pasar; que estaba cierto, siendo tales religiosos como ser\u00edan, se har\u00eda grande fruto y se dar\u00edan por bien servidas las dos majestades divina y humana. Este es el tenor de la carta que refiere nuestro cronista general, maestro Alonso Rem\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Su Majestad ces\u00e1rea mand\u00f3 a nuestra religi\u00f3n enviase veinte y cuatro religiosos a aquellos reinos, personas de quienes la orden tuviese entera satisfacci\u00f3n para semejantes misiones. Y as\u00ed, por los mil quinientos treinta y cinco, fueron enviados doce religiosos, que nombra dicho nuestro cronista general, y como superintendente el padre licenciado fray Francisco de Cuevas, religioso muy docto y ejemplar. Estos religiosos hicieron prodigiosas conversiones, que fuera muy prolijo referirlas. De ellos, el padre fray Esteban Telle muri\u00f3 despe\u00f1ado, pasando por unas sierras fragos\u00edsimas, que llaman las laderas de Santa In\u00e9s. Iba a pie, no hall\u00f3 terreno seguro para fijar los pies y cay\u00f3 en una grande profundidad, donde se hizo pedazos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tEn estas dobladas tierras, de elevad\u00edsimos montes, profundas quebradas y muy peligrosas laderas, con repechos y las bajadas casi derechas, no hay caminos seguros para proseguir, sin riesgo de la vida, el tr\u00e1nsito por ellos. Porque los m\u00e1s son caminos de la muerte y de la eternidad, los que hab\u00edan de ser caminos de la vida, para que los  pasajeros transitasen por ellos. Dichoso misionero, que cay\u00f3 cuando caminaba a levantar a estos gentiles del profundo abismo de sus errores al elevado monte de la gracia; y m\u00e1s, entonces, sin sendas ni caminos. Y h\u00e1gase reflexi\u00f3n de la verdad que escribi\u00f3 el marqu\u00e9s Pizarro de que nuestros misioneros mercedarios ven\u00edan a pasar estos y otros imponderables trabajos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es aqu\u00ed oportuno lugar para hacer un ce\u00f1ido recuerdo del celo que ard\u00eda en el pecho del se\u00f1or Carlos Quinto y Felipe Segundo, transferido a sus gloriosos sucesores, como ahora lo experimentamos en el cuidado y desvelo con que el rey nuestro se\u00f1or don Fernando Sexto, que Dios guarde, solicita saber los progresos en la fe de los naturales de estos reinos. Por las historias consta el crecido n\u00famero de religiosos que han enviado a las Indias, aviados de todo lo necesario: en una ocasi\u00f3n, trajeron el padre maestro fray Alonso Boh\u00f3rquez y fray Diego de Porres cuarenta religiosos; en otra, muy al principio de la fundaci\u00f3n de Lima, vinieron fray Antonio Correa y muchos otros cuyos nombres se omiten; y entre ellos, el hermano fray Alonso de Santa Mar\u00eda que, siendo lego, fue imitador del Bautista en su continua penitencia y en la predicaci\u00f3n de los indios, con notable fervor y particular eficacia en sus palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constan por nuestras historias que nuestros maestros generales los enviaban por docenas, por decreto del se\u00f1or Carlos Quinto, dado en Sevilla, a once de mayo de mil quinientos veinte y seis, en que concedi\u00f3 a nuestros religiosos embarcarse a las Indias (1), donde confirma los conventos erigidos y los que de nuevo se erigiesen. Esta c\u00e9dula y su contenido, de principio a fin, est\u00e1 inserta y confirmada por c\u00e9dula del se\u00f1or Felipe Segundo, hecha en Toledo, a veinte y cuatro de diciembre de mil quinientos cincuenta y nueve. Es de advertir que la c\u00e9dula referida del se\u00f1or emperador Carlos Quinto es dirigida a los oidores de la Real Audiencia de las Indias, que reside en la isla Espa\u00f1ola, y a otras cualesquiera justicias y jueces reales, etc., a pedimento y por parte del provincial y frailes de Nuestra Se\u00f1ora Santa Mar\u00eda de la Merced, Redenci\u00f3n de Cautivos; y a la religi\u00f3n y observancia de la provincia de Castilla, por que represent\u00f3 dicho provincial de Castilla, que gobernaba entonces los religiosos de Andaluc\u00eda (la cual se erigi\u00f3 en distinta provincia el a\u00f1o de mil quinientos ochenta y ocho, siendo maestro general nuestro reverend\u00edsimo padre fray Francisco de Salazar) que en dichas Indias, islas y tierra firme del Mar Oc\u00e9ano, ten\u00edan fundadas ciertas casas de su religi\u00f3n y esperaban que de ay adelante se fundasen m\u00e1s, con que Nuestro Se\u00f1or ha sido servido, nuestra santa fe cat\u00f3lica acreditada, en la que dicha orden ha gastado mucho. Y que as\u00ed ped\u00eda, por merced, mandase Su Majestad confirmar las dichas casas y monasterios y dar licencia para todas las que se quisieren hacer; y que diese facultad a dicho provincial de Castilla; que no consintiese ni diese lugar que de otro reino ni provincia fuesen, sujetados del provincial de Castilla; y que si alguna bula viniese y se presentase sobre ello, no fuese cumplida sin ser primero examinada en el Consejo de Indias, para que as\u00ed, se determinase lo que fuese justicia. Todo esto a la letra, concedi\u00f3 el se\u00f1or Carlos Quinto al reverendo padre provincial de Castilla, por haber sido nuestros fundadores los castellanos y andaluces. Y esto mismo confirm\u00f3 el se\u00f1or Felipe Segundo, el referido a\u00f1o de cincuenta y nueve, por c\u00e9dula dirigida al presidente y oidores de las Audiencias Reales de la Ciudad de los Reyes y villa de la Plata, de Las Charcas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estos rescritos reales se hace demostraci\u00f3n incontestable de ser los primeros misioneros apost\u00f3licos en las Indias, en las islas de Barlovento y en la  Tierra Firme o Castilla del Oro, los religiosos mercedarios; de ser del agrado y aprobaci\u00f3n de Su Majestad sus misiones; y del fruto que ya av\u00edan hecho por los a\u00f1os de mil quinientos y veinte y seis. Lo que movi\u00f3 al se\u00f1or Felipe Segundo a sobrecartar, insertar e innovar el privilegio, del se\u00f1or emperador Carlos Quinto y confirmarlo en remuneraci\u00f3n de los servicios hechos y que esperaba se hab\u00edan de hacer en adelante por los religiosos mercedarios, en obsequio de ambas majestades. De que infiere la consecuencia inevitable de haber pasado nuestros religiosos con licencia de Su Majestad en compa\u00f1\u00eda del marqu\u00e9s Pizarro, pues consta por las historias que por este a\u00f1o de quinientos  veinte y nueve se embarc\u00f3 dicho marqu\u00e9s al descubrimiento y conquista de este nuevo mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lo que sigue es otra muy relevante prueba: porque entre las capitulaciones que nuestro m\u00e1ximo emperador Carlos Quinto estipul\u00f3 con el marqu\u00e9s Pizarro, en la ciudad de Toledo, el a\u00f1o de mil quinientos veinte y nueve, es la m\u00e1s principal que fuese obligado a llevar a la jornada y a tener en su gobernaci\u00f3n a los religiosos que por Su Majestad fuesen nombrados, as\u00ed para la doctrina de los naturales, como para hacer el descubrimiento y conquista con su parecer (2). Estas son palabras formales de Antonio de Herrera. Y a \u00e9ste cap\u00edtulo se arregl\u00f3 el marqu\u00e9s Pizarro cuando trajo en su compa\u00f1\u00eda al venerable padre fray Miguel de Orenes y sus compa\u00f1eros y, por su confesor, al insigne var\u00f3n padre fray Sebasti\u00e1n de Trujillo. A su tiempo, se dir\u00e1 la venida del venerable padre, esclarecido en virtud, letras y prudencia, maestro fray Francisco de Bobadilla y de  sus compa\u00f1eros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00e9ste gran cuidado y diligencia de enviar el rey nuestro se\u00f1or a Indias [los] m\u00e1s electos ministros evang\u00e9licos de las \u00f3rdenes sagradas a plantar en todas las [in]dias la fe, se han arreglado siempre nuestros cat\u00f3licos monarcas a la bula de la santidad de Alejandro Sexto, expedida en Roma, a cuatro de mayo de mil cuatrocientos noventa y tres, que empieza: Inter coetera divinae maiestatis. Porque con el cargo y condici\u00f3n de propagar el Evangelio y asentar la religi\u00f3n de que hacen memoria, lo confiesan y protestan los mismos reyes se les concedieron las Indias ser dominio y se\u00f1or\u00edo; y as\u00ed lo aceptaron y se obligaron a cumplirlo con todo desvelo, conato y diligencia, aunque fuese derramando su sangre (3). Y en \u00e9sta forma consta que Adriano Cuarto concedi\u00f3 a los reyes de Inglaterra el reino de Hibernia y Martino Quinto a los reyes de Portugal las tierras que descubriesen en la India oriental; la cual concesi\u00f3n extendieron a otras provincias y reinos del Africa y de Asia Nicolao Quinto y Calixto Tercero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo dicho, se infiere el grand\u00edsimo enga\u00f1o con que escribi\u00f3 su Historia del Per\u00fa el reverendo padre maestro fray Antonio de la Calancha, de la esclarecida orden de nuestro padre San Agust\u00edn, diciendo: que sus religiosos pasaron a estas Indias, siendo los primeros que trajeron licencia del Pont\u00edfice Alejandro Sexto y del se\u00f1or emperador Carlos Quinto. Hablando de los religiosos fray Miguel de Orenes y Pedro Arcabucero, dice: que fueron primeros en el tiempo, pero no en el ejercicio apost\u00f3lico de misioneros, porque pasaron sin orden del papa Alejandro Sexto y del emperador Carlos Quinto. Y que, as\u00ed, los religiosos que pasaron a \u00e9stas Indias el a\u00f1o de quinientos y cincuenta y uno deben ser tenidos por los primeros misioneros. Enga\u00f1\u00f3se dicho padre maestro en decir que nuestros religiosos y los dem\u00e1s de las  sagradas religiones de Santo Domingo y San Francisco pasaron sin licencia de nuestro m\u00e1ximo emperador y sumo pont\u00edfice, como as\u00ed le redarguyen [sic] sus historiadores; y por nuestra parte, con las referidas c\u00e9dulas, se evidencia que nuestros religiosos tuvieron licencia de Su Majestad ces\u00e1rea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tY que la tuviesen tambi\u00e9n de nuestro sant\u00edsimo padre Alejandro Sexto, es constante por las mismas cl\u00e1usulas de su bula. Por que hablando en ella, con el m\u00e1ximo emperador, dice: que los religiosos nombrados para las misiones de las Indias sean vida y doctrina suficientes y, vuestra ces\u00e1rea majestad o su Real Consejo, tengan satisfacci\u00f3n que son id\u00f3neos (4). Y, luego, a\u00f1ade Su Santidad: encargamos a sus prelados y ponemos sobre sus conciencias que, son los que han de enviar y dar licencia (5). De manera que Su Santidad determina: que los prelados regulares han de se\u00f1alar y dar licencia a los religiosos. Luego, el reverendo padre maestro Calancha padeci\u00f3 grand\u00edsimo enga\u00f1o en decir: que los religiosos de las dem\u00e1s \u00f3rdenes y los nuestros que pasaron a Indias antes del a\u00f1o de quinientos cincuenta y uno, vinieron sin licencia de nuestro sant\u00edsimo padre Alejandro Sexto. Y si, en dictamen del reverendo padre maestro Antonio Calancha, pasaron a Indias nuestros religiosos sin la necesaria licencia, sin dudas los har\u00e9 fugitivos y ap\u00f3statas e incursos en la excomuni\u00f3n ipso facto de nuestras sagradas constituciones. Y aqu\u00ed se ofrece dudar como estos religiosos se atrev\u00edan a decir misa, para quedar irregulares; como confesaban a los conquistadores y como se atrev\u00edan a anunciar a los gentiles los preceptos divinos; como en sus labios cog\u00eda el Testamento, Nuevo y Viejo, [de] las Sagradas Escrituras, despreciando \u00e9stos padres, con aborrecimiento y contumacia, la regular disciplina y obediencia? Y como sus sermones, har\u00edan fruto en los gentiles, si echaban a sus espaldas los sermones y preceptos de su sagrado instituto? Estas son reprensiones que hace Dios al pecador ap\u00f3stata de su santa ley (6); y decir que nuestros benditos religiosos, ya nombrados, eran reos de estos delitos parece en verdad. J\u00fazguelo el m\u00e1s prudente y timorato.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mayor enga\u00f1o de dicho reverendo padre maestro fue decir hasta el a\u00f1o de mil quinientos cincuenta y uno, en que vino la religi\u00f3n de nuestro padre Agust\u00edn, no se hab\u00eda o\u00eddo en el Per\u00fa la ley de Dios, ni cosa de la doctrina cristiana. Hab\u00edan pasado veinte a\u00f1os de la entrada de los espa\u00f1oles y supone que ya hab\u00eda religiosos de los tres \u00f3rdenes en estas Indias. Pues \u00bfes posible que, a tantos a\u00f1os, no evangelizaron \u00e9stos religiosos la ley de Dios a estos gentiles ni los instruyeron en cosa de la doctrina cristiana? \u00bfNo consta por las profec\u00edas de esta Am\u00e9rica que sus misioneros ser\u00edan \u00e1ngeles veloces, nubes de celestiales roc\u00edos y s\u00edmbolos con alas? Pues \u00bfc\u00f3mo se puede creer que los \u00e1ngeles no evangelizaron con presteza y con acorde m\u00fasica la gloria de Dios en las alturas y altares y la paz de buena voluntad en estas tierras? Que las nubes siquiera \u00bfno hubieran desprendido alg\u00fan roc\u00edo, habiendo llegado ya el tiempo de llover? Y \u00bfc\u00f3mo estos s\u00edmbolos, instrumentos m\u00fasicos con las alas empelezaron [sic] tanto el no dar por veinte a\u00f1os sonidos muy sonoros de la ley de Dios y doctrina cristiana?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada de esto es cre\u00edble; ni que el padre de familias que tan de ma\u00f1ana trajo a su vi\u00f1a  estos obreros, los tuviese ociosos, no s\u00f3lo en todo un d\u00eda, sino por veinte a\u00f1os. Proposici\u00f3n que desdice del ardiente celo con que emprendieron estas conquistas nuestros cat\u00f3licos monarcas, para con toda diligencia, vigilancia y cuidado hasta derramar su sangre si fuese posible, extender la fe cat\u00f3lica por este Nuevo Mundo, mayor que las tres partes que siglos antes estaban descubiertas, d\u00e1ndole a la Iglesia \u00e9sta gloria y consuelo y a nuestra naci\u00f3n espa\u00f1ola \u00e9ste honor\u00edfico blas\u00f3n, superior a todos los dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 habr\u00e1n dicho las dem\u00e1s naciones extranjeras, \u00e9mulas de Espa\u00f1a, si han le\u00eddo aquella proposici\u00f3n? Sabemos que el libro del se\u00f1or obispo de Chiapas, don fray Bartolom\u00e9 de las Casas, que escribi\u00f3 con tanto celo, que no me atrevo a decir con imprudencia, cuanto han impreso los herejes y otros \u00e9mulos de Espa\u00f1a en cuatro lenguas, poni\u00e9ndole por t\u00edtulo Crudelitatis hispaniorum in Indiis patratae, porque en dicho libro pone las incre\u00edbles expresiones de que murieron quince millones de indios sin bautismo y se despoblaron en las Indias dos mil leguas. \u00a1Lastimosos sucesos, si son ciertos, e inescrutables juicios de Dios que, a vista del remedio, se perdiesen tantas almas! Y sabemos que el libro de Francisco L\u00f3pez de G\u00f3mara, impreso el a\u00f1o de quinientos cincuenta y tres y cincuenta y cuatro, escrito de o\u00eddas y sin exacta verdad, que por c\u00e9dula especial del Real Consejo de las Indias, est\u00e1 mandado recoger, como lo advierte el licenciado Antonio de Le\u00f3n, relator del mismo Consejo, en su Biblioteca oriental y occidental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con lo que tan ce\u00f1idamente se ha dicho, parece que nuestros religiosos misioneros pasaron con las debidas y necesarias licencias y que sus misiones y primac\u00ed[as] no padecen excepci\u00f3n alguna por ser y haber sido del servicio de Dios, de la Iglesia Cat\u00f3lica y de nuestros soberanos pr\u00edncipes y se\u00f1ores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mercenarios operarios, conducidos desde el principio del d\u00eda al [es]piritual cultivo de esta vi\u00f1a para hacerse dignos de los dos denarios y de la merced que el padre de familias les ten\u00eda destinada en el cielo, no estuvieron ociosos ni remisos en la solicitud de redimir \u00e9stas almas de la esclavitud y tir\u00e1nico dominio del dominio del demonio. Por que fuera del apost\u00f3lico celo que los trajo, se debe suponer que, como doctos varones de virtud y de fervoroso esp\u00edritu, ven\u00edan instruidos de la mente de Su Santidad y del principal cat\u00f3lico designio del se\u00f1or emperador Carlos Quinto. Y as\u00ed, despu\u00e9s de haber instruido en la fe a los gentiles de \u00e9stos valles cercanos a \u00e9sta ciudad de Lima, por orden del venerable padre fray Miguel de Orenes, superior y primer provincial de esta provincia y de todas las que se fueron conquistando y fundando en \u00e9stos reinos, se partieron a las provincias de Canta, Tarma, Hu\u00e1nuco, Conchucos, Huamal\u00edes, Cajatambo, Huambos, y a las incultas serran\u00edas de Chachapoyas, Ja\u00e9n de Bracamoros y Moyobamba, en donde, con celo apost\u00f3lico, anunciaron el Evangelio, persuadiendo a los gentiles que ten\u00edan ya cerca el reino de los Cielos, catequizaron y bautizaron muchos. No era tiempo, ni posible, que todos los hubiesen convertido; mucho rest\u00f3 que hacer para despu\u00e9s. Y para reducirlos a todos y confirmarlos en la fe, se le dieron a los religiosos mercedarios doctrinas y misiones en las referidas provincias, pertenecientes a los obispados de Lima y obispado de Trujillo. En el par\u00e1grafo siguiente se dir\u00e1 como extendieron la fe hasta el reino de Chile, con el Tucum\u00e1n, lo m\u00e1s remoto del virreinato del Per\u00fa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paleografia Fernando Armas Medina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda: Juan Pablo El Sous.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuzco Cuzco P\u00e1rrafo X Los religiosos mercedarios hacen nuevas conversiones de infieles y fundan conventos de su religi\u00f3n Los espa\u00f1oles adelantaban con valor y felicidad sus conquistas y los conquistadores mercedarios las suyas. No es impropio ni voluntario este renombre y ep\u00edteto, por que los historiadores m\u00e1s graves de las Indias, hablando de los religiosos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-los-religiosos-mercedarios-hacen-nuevas-conversiones-de-infieles-y-fundan-conventos-de-su-religion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: LOS RELIGIOSOS MERCEDARIOS HACEN NUEVAS CONVERSIONES DE INFIELES Y FUNDAN CONVENTOS DE SU RELIGION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24212","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24212"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24212\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}