{"id":24214,"date":"2016-02-05T16:28:20","date_gmt":"2016-02-05T21:28:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-prosiguen-las-misiones-y-hacen-grandes-servicios-a-su-majestad\/"},"modified":"2016-02-05T16:28:20","modified_gmt":"2016-02-05T21:28:20","slug":"cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-prosiguen-las-misiones-y-hacen-grandes-servicios-a-su-majestad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-en-america-prosiguen-las-misiones-y-hacen-grandes-servicios-a-su-majestad\/","title":{"rendered":"CRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED EN AMERICA: PROSIGUEN LAS MISIONES Y HACEN GRANDES SERVICIOS A SU MAJESTAD"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>P\u00e1rrafo XII<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prosiguen las misiones y hacen grandes servicios a Su Majestad\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya queda dicho que, cuando el marqu\u00e9s don Francisco Pizarro conquist\u00f3 la gran ciudad del Cuzco, le acompa\u00f1aron nuestros religiosos, que fueron all\u00ed los primeros predicadores de la fe. El padre fray Sebasti\u00e1n de Trujillo, confesor del marqu\u00e9s Pizarro e insuperable compa\u00f1ero suyo, fund\u00f3 nuestro convento de Huamanga y el del Cuzco, como lo afirma en su cr\u00f3nica Pedro de Cieza Leon [sic]. Los padres fray Sebasti\u00e1n de Casta\u00f1eda, fray Francisco Xim\u00e9nez, fray Juan P\u00e9rez y fray Juan Antonio de \u00c1vila convirtieron a la fe a los indios Characato, Capachica y Huarina, Indios bravos y b\u00e1rbaros, que tributaban al Inca ca\u00f1as de piojos por ser pobres y enemigos del trabajo. En las provincias desde Huamanga hasta Potos\u00ed y Porco, hicieron nuestros religiosos grandiosas reducciones y conversiones; las doctrinas que all\u00ed sirve la religi\u00f3n son fundaciones y misiones nuestras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El venerable padre fray Diego Mart\u00ednez, en todo el reino universalmente tenido por santo, seg\u00fan testifica Carlos Tapia, Verbo monasteria, puesto su cuidado en s\u00f3lo Dios, sal\u00eda del Cuzco, a pie con una cruz en la mano y, en la otra, su breviario; entraba por las provincias circunvecinas, predicando con su visita y sermones, que eran apost\u00f3licos. Redujo a la fe innumerables indios y, entre otros, al cacique m\u00e1s principal de aquella comarca, siendo motivo de su conversi\u00f3n estar su mujer ya para morir y haberla sanado milagr[osamente], s\u00f3lo con el tacto de sus benditas manos. Muri\u00f3 con opini\u00f3n de santo y est\u00e1 enterrado en el Cuzco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El venerable padre fray Bernardo Boh\u00f3rquez sal\u00eda del convento de Lima a misiones. Caminando siempre descalzo por las m\u00e1s rigurosas punas y p\u00e1ramos frigid\u00edsimos de \u00e9sta regi\u00f3n, cumpl\u00eda a la letra con el precepto de Cristo intimando a los misioneros, no llevando bastimento alguno para su sustento, ni calzado en los pies (1). Y yo discurro que a \u00e9stos alien\u00edgenas de la Idumea gentil, para sujetarlos al suave yugo de la ley y de la fe de Cristo les arrojaba el cazado para detenerlos en la precipitada carrera de su ciega infidelidad (2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 el padre Mart\u00ednez a Castrovirreina, a tiempo que una mortal epidemia acababa con aquella ciudad. Y se encarg\u00f3 de curar los enfermos (misericordia que no ejecutaban los padres con sus hijos). Y habiendo obrado Dios, por su mano, grandiosas maravillas en la salud corporal y espiritual de los apestados, fue herido de la pestilencial dolencia el caritativo m\u00e9dico: muri\u00f3 y le dieron sepultura con tiernas l\u00e1grimas de universal sentimiento. Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os, fue a Castrovirreina el padre maestro fray Juan de Ortiz a traer el cuerpo, para darle sepultura en nuestro convento de Bethlem. La ciudad tuvo noticia y se puso en armas para defender no les privasen de aquel tesoro. Para dar consuelo a dicho padre maestro. Abrieron el sepulcro y se hall\u00f3 el cuerpo entero, limpio, incorrupto y tratable, maravilla que oblig\u00f3 a llevarlo en lugar eminente. De todo dio testimonio un escribano con autoridad de la justicia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los conventos, misiones y doctrinas de dicha provincia del Cuzco, se sujetaban al provincial de Lima: hasta el a\u00f1o de mil quinientos sesenta y cuatro, en que  se erigi\u00f3 en provincia distinta de la del Cuzco; y fue su primer provincial el padre presentado fray Juan de Vargas, var\u00f3n ejemplar y apost\u00f3lico misionero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta provincia de Lima sali\u00f3, el a\u00f1o de mil quinientos treinta y siete, para el Tucum\u00e1n y Paraguay, el venerable padre fray Juan de Salazar, insigne en virtud y predicaci\u00f3n evang\u00e9lica. En la ciudad de Asunci\u00f3n, capital de aquel reino, fund\u00f3 convento, donde el gobernador y regidores se congregaban a sus cabildos, dando lugar, voz y voto a dicho padre y, despu\u00e9s de \u00e9l a todos los sucesores. Consta de muchos testimonios aut\u00e9nticos de dicho cabildo, presentados en el Real Consejo de las Indias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este venerable misionero entraba en diversas provincias de b\u00e1rbaros, les predicaba y convirti\u00f3 a la fe de Cristo innumerables gentiles. Lleg\u00f3 hasta Los Cupiratis, convirti\u00f3 a su cacique quien, a devoci\u00f3n del Padre, se llam\u00f3 don Juan de Salazar Cupirati. Sigui\u00e9ronle muchos pueblos y, a todos, los redujo a la fe y a la obediencia del se\u00f1or emperador Carlos Quinto. Es autor de \u00e9stas noticias Alvar N\u00fa\u00f1ez Cabeza de Vaca (3); y es tradici\u00f3n innegable en todo aquel reino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gloriosas acciones fueron las del venerable padre fray Juan de Salazar en toda su vida; pero fue m\u00e1s gloriosa y bienaventurada su muerte. Predicaba en cierto pueblo del gobierno de la Asunci\u00f3n del Paraguay a los indios, severamente les reprehend\u00eda la fealdad de sus vicios [sic]. Estos ciegos infieles, ofendidos de que, con la luz de la raz\u00f3n y con la sobrenatural de las verdades evang\u00e9licas les quisiesen abrir los ojos y reducirlos a que, con las aguas del bautismo, lavasen las inmundicias de sus feos y abominables vicios, lo arrojaron del p\u00falpito y, con dardos y flechas, le quitaron la vida. Dio \u00e9ste m\u00e1rtir misionero, con su propia sangre, testimonio de la fe que predicaba. Los fieros, inhumanos indios, asaron el cuerpo del m\u00e1rtir y, todos los que le comieron instant\u00e1neamente reventaron y se fueron a cenar al Infierno, cuando piadosamente pudo creerse que el venerable padre Salazar, asado y comido, se fue al eterno convite de la gloria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero, \u00e9stos lobos carniceros, con las agudas espadas de sus lenguas malditas, quitaron, con oprobios y ultrajes la vida del honor a \u00e9ste c\u00e1ndido e inmaculado redentor y misionero; despu\u00e9s teni\u00e9ndolo por blanco de sus infernales iras le asestaron sus amargos arcos y, con sus envenenadas saetas le quitaron la vida. Por eso, cuando comieron las carnes de \u00e9ste glorioso m\u00e1rtir, reventaron con su mismo veneno, depositado en ellas, para su eterno y temporal castigo. Parece que as\u00ed lo expresan los versos cuarto y quinto del salmo sesenta y tres, de \u00e9ste m\u00e1rtir y del que se sigue (4). Estos b\u00e1rbaros, sin temor de Dios, asaetearon de repente, obstinados en su infidelidad inicua, a \u00e9ste venerable padre, sin querer o\u00edr ni firmarse en el serm\u00f3n saludable y santo que les predicaba; antes, con ciega obstinaci\u00f3n, tenazmente, se afirmaron en los inicuos dogmas o sermones de sus gent\u00edlicos ritos (5). Pareci\u00f3les que el reato de \u00e9ste delito atroz ser\u00eda oculto, que nadie los hab\u00eda de ver, y los vio la justicia de Dios para su eterno ejemplar castigo, como lo refiere, al margen, su elogio (6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con m\u00e1s prodigiosas circunstancias es el martirio  del venerable padre fray Crist\u00f3bal Albarr\u00e1n, misionero de los pueblos de Santa Cruz de la Sierra. Despu\u00e9s de haber convertido a la fe a muchos pueblos caminando sus provincias con incansable celo y trabajos inmensos, edificado templos a Dios y monasterios a sus hermanos religiosos, predicaba un d\u00eda a los b\u00e1rbaros indios seriamente, reprehendi\u00e9ndoles su obstinada dureza y, con palabras de fuego, el pecado digno de las llamas del Infierno y otros vicios de incontinencia gent\u00edlica. Ellos, por sugesti\u00f3n del demonio y por la ferocidad de b\u00e1rbaros, disgustados del serm\u00f3n y del predicador, con ciego y certero furor, lo asaetearon. Y muri\u00f3 el m\u00e1rtir de Cristo con sus flechas y con las del amor de Dios y de esos pr\u00f3ximos ingratos. Los indios pusieron el cuerpo en las brazas para com\u00e9rselo asado. \u00a1Oh ignorantes y b\u00e1rbaros! Esas carnes santas, que provecho os han de hacer comidas? Por ventura os quitar\u00e1n la inhumana iniquidad de esas entra\u00f1as de fieras que os glori\u00e1is? Caso prodigioso!: vino de repente del cielo una nube que, entre sus vapores, elev\u00f3 el cuerpo y lo desapareci\u00f3 de su vista. Con \u00e9ste milagro, conmovidos, ped\u00edan a Dios les perdonase el pecado tan atroz que hab\u00edan cometido; y con segundo portento, se les apareci\u00f3 vivo en el aire. Tra\u00eda la Cruz en sus manos y, desde las ultimas palabras que estaba profiriendo cuando le quitaron la vida con sus flechas, teji\u00f3 su serm\u00f3n y, gloriosamente, consigui\u00f3 persuadirlos al laboratorio de la fe y del bautismo y a la penitencia de sus grav\u00edsimos pecados. Esta es, a la letra, la memoria y elogio de este m\u00e1rtir, en el Cat\u00e1logo de nuestros maestros generales, en las palabras del margen (8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prodigiosa heroicidad la de uno y de muchos conquistadores militares del real orden de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced. C\u00e9lebre bar\u00f3n en todo g\u00e9nero de virtudes fue el padre fray Diego de Porres, comendador de Santa Cruz de la Sierra. Gobernaba las armas en aquella conquista don Lorenzo de Figueroa y, conocido el talento y la gran lealtad de \u00e9ste Prelado, lo admiti\u00f3 a las conquistas de paz y guerra, asegurando sus aciertos en la conducta y consejos de dicho Padre Comendador, quien hizo oficio de alf\u00e9rez en el encuentro m\u00e1s fiero y peligroso que se vio en aquellas partes. Consternado nuestro ej\u00e9rcito espa\u00f1ol y seguido de una  incre\u00edble multitud de b\u00e1rbaros o valientes; a riesgo de perecer sin remedio y ser inmediatamente inhumano y fiero, bestial alimento de los feroces vencedores, nuestro alf\u00e9rez fray Diego de Porres levant\u00f3 en el extremo de una pica un Cristo Crucificado, estandarte con que sujet\u00f3 Dios todas las fuerzas del Infierno, oyendo por reverencia de Cristo el valiente clamor, con que, destilando [sic] l\u00e1grimas, el Crucificado le ped\u00eda auxilio para alentarlos a la misma s\u00faplica y oraci\u00f3n y, con ella y sus prodigios, confundir la ciega necedad de los gentiles, como se vi\u00f3 aqu\u00ed con dos estupendos prodigios (9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego que \u00e9ste animoso alf\u00e9rez tremol\u00f3 al aire la bandera de Cristo Crucificado y la vieron \u00e9stos sus enemigos y nuestros, fieramente los b\u00e1rbaros indios acometieron a los espa\u00f1oles con sus flechas; pero en su da\u00f1o, por que se volv\u00edan contra los que las disparaban siendo ellas sus m\u00e1s implacables enemigos y la m\u00e1s cruel plaga de esos miserables, que los her\u00eda y, repentinamente, los mataba. El otro prodigio fue que se vieron en el aire innumerables caballeros con escudos de la Merced en los pechos , montados en caballos blancos que, haciendo cruel estrago en los enemigos, consiguieron la victoria. Estos religiosos caballeros o \u00e9stas estrella militares, arregladas en su Real Orden de la Merced, que, desde la celeste espera, pelearon y vencieron al bravo Sisara de \u00e9sta gentilidad (10) testifican que la religi\u00f3n de la Merced y sus varones ilustres se ven, tal vez, con s\u00faplicas fervorosas, arman los ej\u00e9rcitos celestiales en defensa de la fe y de su rey, siendo a un mismo tiempo redentores de almas y conquistadores de reinos. Este prodigio lo refiere nuestro reverend\u00edsimo Salmer\u00f3n y lo acuerda a la posteridad una antigua pintura en nuestro convento de la imperial ciudad del Cuzco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dispuso dicho padre fray Diego de Porres un mapa y descripci\u00f3n de aquella provincia y la remiti\u00f3 al rey nuestro se\u00f1or don Felipe Segundo, quien le hizo merced de obispado de aquel reino; no lo acept\u00f3, porque deseaba servir en puestos m\u00e1s humildes. Y el a\u00f1o de mil quinientos ochenta y cinco, le asign\u00f3 Su Majestad seiscientos pesos en la Caja Real, que goz\u00f3 toda su vida. Hace recuerdo nuestra gratitud, que en aquellos tiempos el rey nuestro Se\u00f1or sustent\u00f3 todos nuestros conventos de Lima, Cuzco, Quito, Chile, Tucum\u00e1n y Santa Cruz, de vino para las misas, aceite para las l\u00e1mparas del Sant\u00edsimo Sacramento, de medicinas para curar los enfermos religiosos y, en las fundaciones de los conventos, les dio siempre ornamentos, vajillas para los altares, campanas y libros p\u00e1ra el coro. Y a este convento de Lima le hizo merced de la encomienda de Hanac, que goz\u00f3 hasta que se consumieron los indios. En nuestro archivo est\u00e1 aut\u00e9ntica esta merced.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre fray Luis de Valderrama, var\u00f3n doct\u00edsimo en todo g\u00e9nero de letras, asisti\u00f3 valerosamente al capit\u00e1n Zurita en la conquista y descubrimiento del Tucum\u00e1n. Aprehendi\u00f3, con grand\u00edsimo trabajo y cuidado, la lengua de aquellos indios; ense\u00f1\u00f3les los misterios de nuestra fe y redujo muchas almas con su celo y apost\u00f3lica predicaci\u00f3n; en cuyo empleo, le sucedieron otros religiosos de nuestra Sagrada Religi\u00f3n, con grandes progresos en la propagaci\u00f3n de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con lo dicho, aunque sumariamente, se ha demostrado que los religiosos mercedarios fueron los conquistadores de almas para Dios y de vasallos para Su Majestad desde el primer descubrimiento de las islas de Barlovento y de la Am\u00e9rica, hasta lo \u00faltimo de las provincias del Per\u00fa, Chile, Tucum\u00e1n y Buenos Aires. Con los referidos prodigios, favoreci\u00f3 el cielo las conquistas y misiones de nuestros religiosos, las que el vice Dios en la tierra y sumo pont\u00edfice P\u00edo Cuarto aplaudi\u00f3 por su bula, despachada en Roma a treinta de diciembre del a\u00f1o de mil quinientos y sesenta, dirigida a nuestros religiosos que hab\u00edan pasado a los reinos del Per\u00fa. Son honor\u00edficas las palabras del margen (11). Es \u00e9ste argumento claro de que los servicios hechos a Dios en la predicaci\u00f3n del Evangelio y conversi\u00f3n de los indios del Per\u00fa, en descargo de la conciencia real, han sido muy calificados y de muy distinguida aprobaci\u00f3n, pues han merecido el agrado del vicario de Cristo, que es la \u00faltima calificaci\u00f3n que, despu\u00e9s de la de Dios, pueden alcanzar los hombres en la tierra. Estas son expresiones, a la letra  del reverendo padre fray Diego de C\u00f3rdova Salinas; porque si fueran de nuestro cronista general, maestro fray Alonso Rem\u00f3n, que refiere dicha bula, pudieran no apreciarse y parecer el elogio de parte apasionada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tViendo el enemigo el fruto que se hac\u00eda en la mies evang\u00e9lica y en la conquista de \u00e9stos reinos, encendi\u00f3 con diab\u00f3lico furor, el \u00e1nimo del adelantado y mariscal don Diego de Almagro, contra el marqu\u00e9s don Francisco Pizarro, para desunirlos en las voluntades y apararlos de la compa\u00f1\u00eda que ten\u00edan celebrada para la conquista de \u00e9stos reinos. Don Diego Almagro hizo inflexible dictamen que en los t\u00e9rminos de su gobernaci\u00f3n se inclu\u00eda la ciudad del Cuzco; y, con mano armada, entr\u00f3 en ella y le quit\u00f3 el gobierno a Hernando Pizarro, que lo ten\u00eda en quieta y pac\u00edfica posesi\u00f3n. Estas disensiones como que fuesen guerras civiles, embarazaron much\u00edsimo el feliz progreso de la conversi\u00f3n de los indios, como as\u00ed lo ponderan y lamentan todos los piadosos historiadores del Per\u00fa. El venerable padre fray Miguel de Orenes, ya nonagenario, pas\u00f3 al Cuzco, con designios de componer \u00e9stos des\u00f3rdenes tan en perjuicio de la fe y del servicio del Se\u00f1or emperador Carlos Quinto. No consigui\u00f3 este venerable padre, acompa\u00f1ado del padre Juan de Vargas, de don Alonso Enr\u00edquez y del licenciado Pardo, que surtiesen efectos de paz los santos deseos que ten\u00eda del servicio de ambas majestades, por la inflexible dureza de don Diego Almagro, de que le nota los autores desapasionados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esta misma diligencia de pacificar y unir en amistad \u00e9stos grandes hombres, pas\u00f3 el se\u00f1or obispo de Panam\u00e1 don fray Tom\u00e1s de Berlanga, que fue despedido sin poderlos concertar. Y teniendo noticia el se\u00f1or emperador Carlos Quinto que el Mariscal Almagro en nada se sujetaba, ni quer\u00eda unir en concierto alguno, deliber\u00f3 Su Majestad Ces\u00e1rea y la Reina Nuestra Se\u00f1ora, do\u00f1a Juana, su madre, hacer elecci\u00f3n de personas que, con su ingenio, prudencia, actividad y letras, pudiese obligar, de parte de Su Majestad, a don Diego de Almagro para que dejase las armas y se compusiese con el marqu\u00e9s don Francisco Pizarro. Fue elegido el padre maestro fray Francisco de Bobadilla, sujeto de muchas letras, de experiencia y de muy ajustada conciencia, a quien dio Su Majestad el honor\u00edfico t\u00edtulo de confidente suyo, para que, por \u00e9ste soberano car\u00e1cter, fuese ejecutada la resoluci\u00f3n de que deliberase, sin resistencia alguna, en orden a componer a \u00e9stos caballeros que tanto hab\u00edan engrandeciendo la monarqu\u00eda espa\u00f1ola con su valor y conquistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre maestro Bobadilla lleg\u00f3 a la Ciudad de los Reyes; inform\u00f3se de los motivos que ten\u00eda don Diego Almagro para retener en los t\u00e9rminos de su gobernaci\u00f3n la ciudad del Cuzco; y por consentimiento del marqu\u00e9s Pizarro y del dicho Almagro, se acord\u00f3 que se pusiesen pilotes para partirles los l\u00edmites y por juez \u00e1rbitro dicho padre maestro fray Francisco de Bobadilla, que vino de segundo provincial de \u00e9sta provincia, el cual fue con los pilotos al pueblo de Mala Cuesta, que est\u00e1 en mitad del camino que va de Los Reyes a la ciudad de Chincha. En \u00e9l pasaron la altura y, cotejados los grados con las leguas que las provisiones de Su Majestad  mandaban tener en su gobernaci\u00f3n a cada uno de \u00e9stos conquistadores, lo cual  visto y bien examinado por el venerable padre, cit\u00f3 las partes, mandando parecer antes [sic] si las personas se\u00f1aladas por Almagro, y pronunci\u00f3 por su sentencia: que por cuanto la ciudad del Cuzco est\u00e1 dentro de las doscientas y setenta y cinco leguas que Su Majestad da en gobierno a don Francisco Pizarro y el adelantado Almagro, contra derecho, la posee, se la volviese y saliese fuera de sus l\u00edmites con toda su gente y fuese, con ella, a conquistar la tierra de su gobernaci\u00f3n; y que el gobernador don Francisco Pizarro hiciese lo mismo en sus l\u00edmites. Esta sentencia est\u00e1 aut\u00e9ntica en el archivo del cabildo de \u00e9sta Ciudad de los Reyes, y es copia del memorial que se present\u00f3 al se\u00f1or emperador Carlos Quinto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiso el adelantado Almagro consentir en \u00e9sta sentencia, pronunciada por un sujeto que tra\u00eda la confianza, embestidura [sic] y poder del m\u00e1ximo emperador, de quien se escribe que quit\u00f3 la vida a quinientos mil enemigos de Dios y de la fe. Nuestro maestro Bobadilla, experimentando con grave sentimiento de su coraz\u00f3n las inquietudes de los espa\u00f1oles de ambas parcialidades, los embarazos tan perniciosos a la propagaci\u00f3n de la fe y, en ella, la relajaci\u00f3n de los indios, por no dar lugar \u00e9stas guerras a su buena educaci\u00f3n; de manera que consta, por las historias, que se volvieron muchos operarios apost\u00f3licos, pareci\u00e9ndoles que no ser\u00eda o\u00edda la palabra de Dios en tiempo de tan grandes inquietudes, con las [inde]cencias que, contra Dios y nuestro soberano, ejecutaban los espa\u00f1oles, en que los pobres indios, notan los historiadores, llevaba la peor parte. Traspasado, pues [de] \u00e9ste \u00edntimo dolor, se retir\u00f3 como religioso cuerdo a su convento de la Ciudad de los Reyes; otros dicen que al convento de la ciudad de Piura, que es all\u00ed el \u00fanico de todas las religiones; aunque vino a  morir en la ciudad del Cuzco, quit\u00e1ndole la vida estos pesares. Todo lo dicho es de nuestra Cr\u00f3nica General, de Garcilaso Inca y de los instrumentos remitidos entonces al Consejo Supremo de las Indias.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00e1rrafo XII Prosiguen las misiones y hacen grandes servicios a Su Majestad Ya queda dicho que, cuando el marqu\u00e9s don Francisco Pizarro conquist\u00f3 la gran ciudad del Cuzco, le acompa\u00f1aron nuestros religiosos, que fueron all\u00ed los primeros predicadores de la fe. 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