{"id":24219,"date":"2016-02-05T16:28:35","date_gmt":"2016-02-05T21:28:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-notas-de-fernando-arias-medina\/"},"modified":"2016-02-05T16:28:35","modified_gmt":"2016-02-05T21:28:35","slug":"cronica-de-la-orden-de-la-merced-notas-de-fernando-arias-medina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-notas-de-fernando-arias-medina\/","title":{"rendered":"CRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED: NOTAS DE FERNANDO ARIAS MEDINA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>NOTAS DE FERNANDO DE ARMAS MEDINA<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El virrey Superunda y la reconstrucci\u00f3n del Callao<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Descubrimiento de Am\u00e9rica por Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El descubrimiento de Am\u00e9rica, acontecimiento trascendental<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El segundo viaje colombino y Am\u00e9rico Vespucio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 La Santa Sede y la literatura religiosa<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Primeros misioneros apost\u00f3licos de Am\u00e9rica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Actividad apost\u00f3lica de los primeros misioneros<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 La primera Misa en Indias<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 El milagro del Santo Cerro<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 La provincia mercedaria de San Lorenzo M\u00e1rtir<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Patronazgo de la venerada imagen de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 Los primeros misioneros en la la Nueva Espa\u00f1a<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 El mercedario fray Bartolom\u00e9 de Olmedo va con Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 Los int\u00e9rpretes de la expedici\u00f3n cortesiana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 Celo misionero del padre fray Bartolom\u00e9 de Olmedo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 La primera Misa en la Nueva Espa\u00f1a<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 El cl\u00e9rigo Juan D\u00edaz y el padre Olmedo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">18 El milagro de Tlaxcala<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-19\">19 Vasallaje prestado por los indios de Tabasco<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-20\">20 El padre Olmedo ayuda a Cort\u00e9s frente a las pretensiones del gobernador de Cuba Diego de Vel\u00e1squez<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-21\">21 El padre Olmedo embajador, ante P\u00e1nfilo de Narv\u00e1ez<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-22\">22 Los or\u00edgenes del nombre y de la ciudad de M\u00e9xico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-23\">23 \u00bfQui\u00e9n es el padre fray Marcos Verd\u00f3n?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-24\">24 Los padres Angulo, Torres, Z\u00e1rate, Almaraz y Deza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-25\">25 La provincia mercedaria de Guatemala<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-26\">26 Los religiosos que acompa\u00f1aron a Pizarro desde Espa\u00f1a<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-27\">27 Primeros religiosos mercedarios en el Per\u00fa<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-28\">28 El padre Orenes en el Per\u00fa y su problem\u00e1tica participaci\u00f3n en la destrucci\u00f3n del \u00eddolo Pachac\u00e1mac<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-29\">29 Mancio Serra de Legu\u00edsamo y la imagen del sol<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-30\">30 Administraci\u00f3n del sacramento del Bautismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-31\">31 Primera Misa en el Per\u00fa y, concretamente, en la ciudad de Lima<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-32\">32 Los mercedarios primeros religiosos establecidos en la ciudad de Lima=\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-33\">32.1 Los cl\u00e9rigos padre Juan de Sosa y padre Morales<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-34\">32.2 El padre Valverde, su actuaci\u00f3n en el Per\u00fa y su regreso a Espa\u00f1a<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-35\">32.3 Fray Vicente de Valverde, obispo del Cuzco<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-36\">32.4 Don Hernando Luque, primer obispo electo del Per\u00fa<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-37\">32.5 El obispo del Cuzco fray Vicente de Valverde regresa a su di\u00f3cesis<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-38\">32.6 Fundaci\u00f3n de la di\u00f3cesis de Lima<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-39\">32.7 Muerte del obispo del Cuzco fray Vicente de Valverde<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El virrey Superunda y la reconstrucci\u00f3n del Callao<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se puede apreciar, despu\u00e9s de hacer referencia a la pacificaci\u00f3n del Oc\u00e9ano, el cronista alude a la fundaci\u00f3n de una ciudad que se llama Buena Vista. Con tan retorcidas frases, en las que enlaza el t\u00edtulo de conde de Superunda con los hechos citados, hace recuerdo de una de las cat\u00e1strofes m\u00e1s grandes que registra la historia de todos los tiempos: el terremoto ocurrido en el virreinato del Per\u00fa, en el mes de octubre de 1746, durante el gobierno del virrey don Antonio Manso de Velasco, poseedor de aquel t\u00edtulo nobiliario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s del cataclismo, que afect\u00f3 a casi todo el virreinato, las aguas del mar invadieron el puerto y la ciudad del Callao, salv\u00e1ndose tan s\u00f3lo 500 habitantes de los 5.000 que sumaban el total de su poblaci\u00f3n. Los barcos all\u00ed anclados se perdieron totalmente, al igual que los productos depositados en sus almacenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conde de Superunda trat\u00f3 de reedificar la ciudad en otro paraje cercano al antiguo, donde los habitantes y los almacenes estuvieran m\u00e1s resguardados del mar, para evitar una nueva y semejante cat\u00e1strofe. Al nuevo lugar se dio el nombre de Bella Vista. Aqu\u00ed se puso la capilla que antes estaba en el Callao y se fundaron un colegio de jesuitas y un hospital, \u00e9ste \u00faltimo a cargo de los hermanos de San Juan de Dios (Memorias de los virreyes que han gobernado el Per\u00fa, tomo IV, don Jos\u00e9 Antonio Manso de Velasco, conde de Superunda, p\u00e1ginas 110 y 125 y ss.; 305 y ss.; p\u00e1ginas 307 y ss.; Vid. un resumen del gobierno de este virrey en Alc\u00e1zar, Cayetano:  Los virreinatos en el siglo XVIII, cap\u00edtulo IX, p\u00e1ginas 355 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El virrey Amat, sucesor del conde de Superunda en el gobierno del Per\u00fa, escribe de la poblaci\u00f3n de Bellavista: \u201c[\u2026] el excelent\u00edsimo se\u00f1or conde de Superunda dispuso retirar la dicha poblaci\u00f3n [del Callao] a distancia de un cuarto de legua, o por explicarme justamente, la hizo nueva en vecinos y edificios, conoci\u00e9ndose hoy d\u00eda por Bella Vista. En el mismo sitio del antiguo Callao se levant\u00f3 un castillo, o fortaleza [&#8230;]\u201d (Rodr\u00edguez Casado-P\u00e9rez Embid: Memoria de gobierno del virrey Amat, 1761-1776, cuarta parte, cap\u00edtulo VI, p\u00e1gina 751.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, esa \u201chermosa poblaci\u00f3n de Buena vista\u201d de la que habla Mondrag\u00f3n, no es otra que la de Bellavista, fundada a ra\u00edz del terremoto por el conde de Superunda la cual, efectivamente \u2013 en frase de nuestro cronista \u2013 ten\u00eda un presidio militar esforzado y vigilante\u201d, como refiere tambi\u00e9n el virrey Amat cuando, como hemos visto, habla del castillo o fortaleza, levantado en el lugar del antiguo Callao.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo castillo que vino a sustituir el destruido por el terremoto \u2014llamado del Real Felipe\u2014 fue dise\u00f1ado por don Luis Godin, profesor de Matem\u00e1ticas de la Real Academia de Ciencias de Par\u00eds. Ten\u00eda forma de pent\u00e1gono y, por su emplazamiento, dominaba la bah\u00eda del Callao. Abiertos los cimientos, el 1 de agosto de 1747, el virrey puso la primera piedra, (Memorias de los virreyes\u2026, p\u00e1ginas 267 y ss. Rodr\u00edguez Casado-P\u00e9rez Embid: Construcciones militares del virrey Amat, cap\u00edtulo II, p\u00e1ginas. 108 y ss. Contiene varias l\u00e1minas de los planos).\n<\/p>\n<h2>Descubrimiento de Am\u00e9rica por Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha de hacerse constar la mala informaci\u00f3n que tiene nuestro cronista, en lo que se refiere a los primeros a\u00f1os del descubrimiento de Am\u00e9rica. Suficientemente conocida es la fecha de la firma de las capitulaciones de Santa Fe, que tienen lugar el 17 de abril de 1492. Por ellas se otorgan a Col\u00f3n t\u00edtulos y mercedes, bien que subordinados al \u00e9xito de la empresa. Actualmente existen varias copias del documento, pues el original se ha perdido. El doctor Muro Orej\u00f3n ha publicado la que figura en el Privilegio Real, dado en Burgos el 23 de abril de 1497, que se guarda en el Archivo General de Indias (Antonio Muro Orej\u00f3n: \u201cCrist\u00f3bal Col\u00f3n: el original de la Capitulaci\u00f3n de 1492 y sus copias contempor\u00e1neas\u201d, en Anuario de estudios americanos, Sevilla, 1951, tomo VII, p\u00e1ginas 505 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La partida del Puerto de Palos tiene lugar en el d\u00eda y el mes que nuestro cronista afirma, pero del mismo a\u00f1o de la firma de las capitulaciones: 1492. Sobre el d\u00eda en que vio tierra por primera vez, el autor no est\u00e1 tan descaminado pues, aunque verdaderamente el descubrimiento no tuvo lugar hasta el amanecer del d\u00eda 12, durante la noche que media entre este d\u00eda y el anterior, el propio Almirante y Pedro Guti\u00e9rrez divisan una luz en el horizonte, que suponen producto de la actividad humana (Vid. Primer viaje de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, publ. Julio Guill\u00e9n. \u201cInstituto Hist\u00f3rico de Marina\u201d, Madrid, 1943).\n<\/p>\n<h2>El descubrimiento de Am\u00e9rica, acontecimiento trascendental<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3pez de G\u00f3mara comienza con las siguientes palabras su Historia general de las Indias: \u201cMuy soberano Se\u00f1or: la mayor cosa despu\u00e9s de la creaci\u00f3n del mundo, sacando la encarnaci\u00f3n y muerte del que lo cri\u00f3, es el descubrimiento de las Indias\u2026\u201d\n<\/p>\n<h2>El segundo viaje colombino y Am\u00e9rico Vespucio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contin\u00faa aqu\u00ed, como en otras muchas partes, la err\u00f3nea informaci\u00f3n del cronista, tanto en lo que se refiere a la fecha del segundo viaje, como a la presencia en \u00e9l de Am\u00e9rico Vespucio. Aquella es exactamente la del 25 de septiembre de 1493. En cuanto a la problem\u00e1tica ida del cosm\u00f3grafo florentino a las Indias, de ser cierta, no tuvo lugar hasta el a\u00f1o 1499, en la primera expedici\u00f3n de Alonso de Ojeda (Vid. sobre esta materia la obra de Roberto Levillier: Am\u00e9rica la bien llamada, Buenos Aires, 1948).\n<\/p>\n<h2>La Santa Sede y la literatura religiosa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor somete aqu\u00ed a juicio de la Iglesia Cat\u00f3lica las noticias que a continuaci\u00f3n va a exponer. Y ello se debe a que Urbano VIII promulg\u00f3 un decreto, con fecha en Roma, a 13 de marzo de 1626, prohibiendo relatar o imprimir historias de santos o de otras cualquiera personas muertas con opini\u00f3n de santidad, con milagros, virtudes heroicas, revelaciones, etc., sin antes contar con la correspondiente aprobaci\u00f3n apost\u00f3lica, dado los abusos que se comet\u00edan a veces, contando f\u00e1bulas inadmisibles. Todav\u00eda, a 25 de junio de 1631, el mismo Pont\u00edfice, hace p\u00fablica una declaraci\u00f3n en que se explica el anterior decreto. Reduce la obligatoria censura apost\u00f3lica a los casos espec\u00edficos en que, trat\u00e1ndose de santos o bienaventurados, las noticias que se quieran exponer recaigan sobre sus personas. Pero se\u00f1ala que sobre todo aquello que se refiere concretamente a las costumbres, virtudes y opiniones puede escribirse, haciendo constar que todo lo as\u00ed dicho o escrito no tiene autoridad de la Santa Madre Iglesia Romana, sino tan s\u00f3lo la que buenamente se puede dar a su autor y a la veracidad de sus fuentes (Vid. S\u00e1nchez Lustrino: Caminos cristianos de Am\u00e9rica, cap\u00edtulo I, p\u00e1gina 56; Vid. Tambi\u00e9n la prolija protesta del cronista del cronista mercedario fray Francisco de Pareja: Cr\u00f3nica de la Provincia de la Visitaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, Redenci\u00f3n de cautivos de la Nueva Espa\u00f1a, p\u00e1ginas XXXIV y XXXV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente, se dieron nuevos decretos sobre la misma materia, en los a\u00f1os 1634 y 1642 (Vid. fray Crist\u00f3bal de Aldana: Cr\u00f3nica de la Merced de M\u00e9xico, protesta preliminar, nota).\n<\/p>\n<h2>Primeros misioneros apost\u00f3licos de Am\u00e9rica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asegura nuestro cronista padre Mondrag\u00f3n fueron sus compa\u00f1eros de orden, mercedarios, los primeros religiosos que pasaron al Nuevo Mundo. Y como de los ap\u00f3stoles de la Merced idos en el primer viaje de Col\u00f3n, da los nombres de fray Juan Infante y fray Juan Sol\u00f3rzano, a quienes hace vicarios de esa expedici\u00f3n y confesor del almirante, respectivamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el mismo hace constar en las notas correspondientes (Vid. las notas 6 y 7 del p\u00e1rrafo 5), como testificaci\u00f3n de sus afirmaciones trae a colaci\u00f3n las id\u00e9nticas noticias insertas en el Cat\u00e1logo de los maestros generales y en la Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala (libro I, cap\u00edtulo IX), del padre fray Antonio de Remesal. Pero tales noticias, si es que se incluyen en tales obras (no la hemos hallado en la edici\u00f3n de Remesal que hemos cotejado), no son exclusivas de ellas. Los autores mercedarios muestran un casi un\u00e1nime empe\u00f1o en demostrar la presi\u00f3n de sus hermanos de h\u00e1bito en el primer viaje de descubrimiento. As\u00ed, por ejemplo, la relaci\u00f3n existente en el \u201cC\u00f3dice Vaticano Ottoboniano, 2481\u201d, bajo el t\u00edtulo de Conquistas espirituales de la orden de N. S. de las Mercedes, coincide en su informaci\u00f3n con aquellas, haciendo intervenir a los padres Infante y Sol\u00f3rzano en el primer viaje colombino. Otro tanto ocurre en las cr\u00f3nicas del padre fray Alonso de Rem\u00f3n (Historia general de la orden de la Merced, 1633: tomo II, libro XII, cap\u00edtulo VI) y de fray Crist\u00f3bal de Aldana (Cr\u00f3nica de la Merced de M\u00e9xico, libro I, p\u00e1gina 5). De manera semejante se expresan la Historia general de la Real y Sacra Orden de las Mercedes, de 1686 (S\u00e1nchez Lustrino: Caminos cristianos de Am\u00e9rica, cap\u00edtulo III, p\u00e1ginas 123 y ss.) y el padre Salmer\u00f3n en sus Recuerdos hist\u00f3ricos y pol\u00edticos de los servicios que los generales y varones ilustres de la religi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, redenci\u00f3n de cautivos, han hecho a los reyes de Espa\u00f1a en los dos mundos, Valencia, 1646 (Vid. Castro Seoane: \u201cLa expansi\u00f3n de la Merced en la Am\u00e9rica colonial\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o I, tomo I, n\u00fameros 1 y 2, p\u00e1gina 77).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la cr\u00edtica moderna ha rechazado estas afirmaciones de los historiadores de la orden de la Merced. Y hoy se halla perfectamente comprobado que en el primer viaje colombino no fue ning\u00fan sacerdote, no regular, no secular (Vid. \u00c1ngel Ortega: La R\u00e1bida. Historia documental y cr\u00edtica, tomo II, cap\u00edtulo IV, p\u00e1ginas 188 y ss.). Los primeros que pasaron a las nuevas tierras lo hicieron en el segundo viaje del almirante en 1493 (Vid. un resumen de la cuesti\u00f3n hasta el momento en Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez: \u201cTodav\u00eda m\u00e1s sobre las bulas alejandrinas de 1493 referentes a las Indias. R\u00e9plica a don Vicente D. Sierra\u201d, en Anales de la Universidad Hispalense, Sevilla, 1953, volumen XIV, p\u00e1ginas 291 y ss.; y tambi\u00e9n Ybot Le\u00f3n: La Iglesia y los eclesi\u00e1sticos espa\u00f1oles en la empresa de Indias, cap\u00edtulo XII, p\u00e1ginas 490 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por testimonios de L\u00f3pez de G\u00f3mara (Historia general de la Indias, tomo I cap\u00edtulo XXXIV, p\u00e1gina 78), Ortiz de Z\u00fa\u00f1iga (Annales eclesi\u00e1sticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, Madrid 1677, libro X, II, p\u00e1gina 413), y Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda nos consta que en el segundo viaje de Col\u00f3n fueron \u201ctrece sacerdotes\u201d, los mismos que, seg\u00fan el \u00faltimo, asistieron a la celebraci\u00f3n de la primera Misa en La Espa\u00f1ola (libro II, cap\u00edtulo IV, edici\u00f3n en castellano, p\u00e1ginas 24 y 25). De ese total, conocemos expl\u00edcitamente tan s\u00f3lo siete nombres, por cierto, no todos poseedores de la susodicha dignidad sacerdotal pues entre ellos encontramos dos hermanos legos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como superior de la misi\u00f3n y vicario apost\u00f3lico, nombraremos primero al c\u00e9lebre padre fray Bernal Boil, monje benedictino (Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez: \u201cLa pol\u00edtica religiosa de Carlos V en Indias\u201d, en Revista de la Facultad de Derecho de Madrid, 1943, p\u00e1ginas 28 y ss.; idem: \u201cLas bulas alejandrinas de 1493 referentes a las Indias\u201d, en Anuario de estudios americanos, tomo I, p\u00e1ginas 56 y ss.; Fidel Frita: \u201cFray Bernal Buil y Crist\u00f3bal Col\u00f3n\u201d, en Bolet\u00edn de la Real Academia de Historia, Madrid, 1890, tomo XIX, p\u00e1ginas 185 y ss.; idem: \u201cFray Bernal Boyl y nuevos datos biogr\u00e1ficos\u201d, idem: 1891, tomo XIX p\u00e1ginas 554 y ss.; Fray Bernal Boyl y Crist\u00f3bal Col\u00f3n. Nueva colecci\u00f3n de cartas reales, enriquecidas con algunas in\u00e9ditas, idem, tomo XIX, p\u00e1ginas 173 y ss.; idem: Primer ap\u00f3stol y primer obispo de Am\u00e9rica; idem; tomo XX, p\u00e1ginas 573 y ss.; S\u00e1nchez Lustrino: ob. cit., cap\u00edtulo IV, p\u00e1ginas 155 y ss.). Los restantes religiosos conocidos son: fray Juan de Duela y fray Juan Tisin, ambos legos franciscanos, naturales de Borgo\u00f1a y personas notables, cultas y celosas de su profesi\u00f3n, al decir de Las Casas (Historia de las Indias, Madrid, 1927, tomo I, cap\u00edtulo LXXXI, p\u00e1gina 349); fray Ram\u00f3n Pan\u00e9, ermita\u00f1o de San Jer\u00f3nimo, citado tambi\u00e9n por Las Casas (Apolog\u00e9tica historia de las Indias, ed. Serrano y Sanz, Madrid, 1909, cap\u00edtulo CXX, p\u00e1gina 321, y cap\u00edtulo CLXVII, p\u00e1gina 447), autor de un escrito titulado: De las Antig\u00fcedades de las Indias, que Hernando Col\u00f3n inserta en su obra: Historia del Almirante don Crist\u00f3bal Col\u00f3n (Colecci\u00f3n de libros raros y curiosos que tratan de Am\u00e9rica. Madrid, 1932, tomo II, cap\u00edtulo LXII, p\u00e1ginas 54 y ss.); un fray Jorge que Fidel Frita identific\u00f3 como un comendador del convento sevillano, de Santiago de la Espa\u00f1a, (Fray Bernal Buyl&#8230; idem, p\u00e1gina 209) e Hip\u00f3lito Sancho de Sopranis ha intentado \u00faltimamente hacerlo fraile de la orden de la Merced (\u201cEl maestro fray Jorge de Sevilla. Intento de identificaci\u00f3n de un amigo de Col\u00f3n\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o X, n\u00famero 28, Madrid, 1953, p\u00e1ginas 291 y ss. Y del mismo: \u201cIrradiaci\u00f3n misionera del convento de la Merced de Jerez\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o XI, n\u00famero 31, Madrid, 1954, p\u00e1ginas 14 y ss.); fray Rodrigo P\u00e9rez, quien pas\u00f3 en el segundo viaje, seg\u00fan su propia declaraci\u00f3n en las probanzas del almirante de las Indias (Ortega: ob. cit., p\u00e1ginas 262 y 263; fray Cipriano de Utrera: Santo Domingo. Dilucidaciones hist\u00f3ricas, tomo I, cap\u00edtulo XLII, p\u00e1gina 239); y finalmente, un fray Juan, quien al regresar a Espa\u00f1a trae noticias a los reyes de las cosas que en las islas \u201cson menester para curar los enfermos\u201d, seg\u00fan les comunica el propio Col\u00f3n (Vid. Ortega: ob. cit., p\u00e1ginas 265 y 266; fray Cipriano de Utrera: ob. cit., p\u00e1gina 241).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al insertarse en sus obras estas noticias de fray Juan, cuyo apellido es totalmente desconocido, tanto el padre Otega (ob. cit., p\u00e1gina 241) se preguntan: \u00bfqui\u00e9n es? Y ambos, aunque no lo aseguran dejan abierta la posibilidad de que se trate de fray Juan P\u00e9rez, el fraile del monasterio de La R\u00e1bida, amigo de Col\u00f3n, quien, seg\u00fan algunos historiadores franciscanos, march\u00f3 en el primer viaje y seg\u00fan otros en el segundo. Desde luego, no se le puede identificar con ninguno de los dos legos franciscanos ya citados, del mismo nombre, porque \u00e9stos no pasaron por entonces a Espa\u00f1a y, adem\u00e1s, por no coincidir en la calidad de sacerdote \u2014padre fray Juan\u2014 con que Col\u00f3n le designa. Pero mientras la cr\u00edtica no resuelva de manera segura la cuesti\u00f3n, no habr\u00e1 m\u00e1s remedio que dejar abierto el interrogante: \u00bfqui\u00e9nes? Tan solo podemos asegurar que es uno de los trece frailes que marcharon a Indias en el segundo viaje de Col\u00f3n y el s\u00e9ptimo de los nombres conocidos. Dif\u00edcil, sin embargo, nos parece sea fray Juan P\u00e9rez, por las mismas razones que los dos historiadores aludidos \u2014fray \u00c1ngel Ortega y fray Cipriano de Utrera\u2014 alegan para desechar la falsa afirmaci\u00f3n en su ida en el primer viaje: \u00bfC\u00f3mo iba persona tan conocida e importante a ser olvidada por los primeros cronistas y silenciada por los documentos contempor\u00e1neos inmediatamente posteriores, si hubiera ido con Col\u00f3n? La sola identidad de nombres no es suficiente, a nuestro juicio, para pensar en una hip\u00f3tesis tan problem\u00e1tica, sin m\u00e1s visos de verosimilitud que esa mera coincidencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos visto, entre los religiosos que fueron en el segundo viaje, cuyos nombres y h\u00e1bitos se han podido precisar, no hay ninguno mercedario. Tan s\u00f3lo fray Juan, al abrir el interrogante de su identificaci\u00f3n, admite la posibilidad, aunque sea remota, \u2014\u00bfpor qu\u00e9 no?\u2014 de que su h\u00e1bito fuera el de la orden de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced. Y m\u00e1s, cuando poseemos una noticia muy significativa en la Historia de Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda, que parece afirmarnos la presencia de alg\u00fan religioso mercedario en el segundo viaje de Col\u00f3n. As\u00ed, cuando el Almirante, en su viaje de exploraci\u00f3n de la isla de Cuba, hace escala en un lugar monta\u00f1oso, uno de los expedicionarios se interna en un bosque pr\u00f3ximo donde se le present\u00f3 tan de improviso un hombre, vestido con t\u00fanica blanca, que a primera vista crey\u00f3 se trataba de un fraile de la merced que el Almirante llevaba consigo, como sacerdote. (\u201cibi vir quidam alba tunica amictus, adeo improuisuss sese illi offert, quod prima facie esse quendam fratrem ordinis Sanctae Mariae Mercedis, quem secum Almirantus pro sacerdote habebat, existi mauerit&#8230;\u201d. Angler\u00eda: De rebus occeanicis et novo orbe, Decada tres, Colonia, 1574, p\u00e1gina 40).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto transcrito no deja lugar a duda: si no pensamos en la falsedad de la noticia, en el segundo viaje de Col\u00f3n fue un mercedario, capell\u00e1n de la expedici\u00f3n que, saliendo de La Espa\u00f1ola, explor\u00f3 las costas de la Perla de las Antillas. \u00bfC\u00f3mo se llamaba? Castro Seoane afirma, sin m\u00e1s, que fray Juan de Sol\u00f3rzano; por tanto, el mismo de quien nos hablaban algunos cronistas de la orden (\u201cLa expansi\u00f3n de la Merced en la Am\u00e9rica colonial\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o I, tomo I, n\u00fameros 1 y 2, Madrid, 1944). Sin embargo, tal afirmaci\u00f3n, sin m\u00e1s prueba, nos parece tan aventurada como la que asegura la presencia de fray Juan P\u00e9rez en el mismo viaje. Y por el contrario, despu\u00e9s de analizar ciertos textos de las obras del padre Mercelino de Cirezza (Storia Universalle delle Mission Franciscani, 1881) y de don Antonio del Monte y Tejado (Historia de Santo Domingo, tomo I, cap\u00edtulo X, S\u00e1nchez Lustrino no se atreve ya a dudar de la presencia en este segundo viaje del mercedario fray Juan Infante \u2014el otro de los citados por los cronistas de la orden\u2014 diciendo seguidamente que ella explicar\u00eda la enigm\u00e1tica alusi\u00f3n que Col\u00f3n hace de fray Juan en su carta a los reyes, ya referida por referida por nosotros. (S\u00e1nchez Lustrino: ob. cit., cap\u00edtulo III, p\u00e1ginas 135 y 136).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres nombres, pues, se barajan en torno a ese misterioso fray Juan que, al regresar a Espa\u00f1a ha de informar a los Reyes de las cosas de Indias: fray Juan P\u00e9rez, fray Juan Infante y fray Juan Sol\u00f3rzano. El primero de ellos ya ha quedado para nosotros descartado. \u00bfSer\u00e1, por tanto, alguno de los otros dos? En cuanto al segundo se refiere, Sancho de Sopranis no cree encontrar base para afirmarlo en el hecho de la intervenci\u00f3n de Jerez en el aprovisionamiento de la segunda expedici\u00f3n colombina y en la existencia, por ese tiempo, en el convento mercedario de la ciudad de un religioso con el mismo nombre \u2014fray Juan Infante\u2014 que pas\u00f3 algunos a\u00f1os a Indias (\u201cIrradiaci\u00f3n misionera del convento de Merced de Jerez\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o XI, n\u00famero 31, Madrid, 1954, p\u00e1ginas 15 y ss.). Y finalmente, ninguna prueba hay para poder afirmar sea el \u00faltimo, fray Juan Sol\u00f3rzano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Planteada as\u00ed la cuesti\u00f3n, lo \u00fanico que podemos afirmar es que \u2014seg\u00fan el citado texto de Angler\u00eda\u2014 uno de los trece religiosos expedicionarios pertenec\u00eda a la orden de la Merced, ser\u00e1, pues, el octavo de los identificados; o el s\u00e9ptimo, si la cr\u00edtica hist\u00f3rica aunase alg\u00fan d\u00eda la personalidad de ese mercedario, de nombre desconocido, que marchaba en la expedici\u00f3n colombina de Cuba, con el problem\u00e1tico fray Juan, de quien ignoramos otro cualquier apelativo y el h\u00e1bito que vest\u00eda.\n<\/p>\n<h2>Actividad apost\u00f3lica de los primeros misioneros<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en t\u00e9rminos generales, se habla aqu\u00ed de la intensa actividad misionera de los frailes mercedarios que nuestro cronista supone en Indias desde 1492. El error es, pues, evidente, ya que en la primera expedici\u00f3n colombina no fueron sacerdotes. Pero aun admitiendo la presencia de uno o m\u00e1s frailes de la Merced en el segundo viaje de Col\u00f3n y trasladando a los a\u00f1os inmediatamente posteriores fant\u00e1sticos hechos apost\u00f3licos, estos no tienen consistencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros cronistas silencian, casi totalmente, toda clase de actividad religiosa, si exceptuamos escasos datos, algunos de los cuales enumera Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez: la primera Misa, de la cual habla Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda; los fulminantes entredichos de fray Boil contra el Almirante y sus secuaces, que relatan Oviedo, las Casas y alg\u00fan otro historiador contempor\u00e1neo; y el bautismo de los indios tra\u00eddos a Espa\u00f1a por Col\u00f3n, que refiere el mismo Las Casas (Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez: \u201cLa pol\u00edtica religiosa de Carlos V en Indias\u201d, idem, p\u00e1gina 28). Pero todav\u00eda el propio historiador dominico nos suministra nuevas noticias. Hablando de fray Ram\u00f3n Pan\u00e9 escribe: \u201cs\u00f3lo \u00e9ste fray Ram\u00f3n, que vino a \u00e9sta isla al principio con el Almirante, parece que tuvo alg\u00fan celo y deseo bueno, y lo puso por obra, de dar cognoscimiento de Dios a estos indios, puesto que como hombre simple no lo supo hacer, sino todo era decir a los indios el Avemar\u00eda y Patern\u00f3ster con algunas palabras, de que hab\u00eda en el cielo Dios y era criador de las cosas, seg\u00fan que el pod\u00eda, con harto defecto y confusamente dalla a entender\u201d. Pero el mismo celo apost\u00f3lico, frente a la misma dificultad de no saber las lenguas ind\u00edgenas, advierte a rengl\u00f3n seguido en los dos legos franciscanos: \u201cTambi\u00e9n hobo en esta isla dos frailes de sant Francisco, legos, aunque buenos que yo tambi\u00e9n como a Fray Ram\u00f3n cognosc\u00ed, que ten\u00edan buen celo, pero falt\u00f3les tambi\u00e9n saber las lenguas bien&#8230;\u201d (Las Casas: Apolog\u00e9tica historia de las Indias, cap\u00edtulo CXX, p\u00e1gina 322. Con semejantes palabras, tomando como fuente el padre Las Casas, se expresa su compa\u00f1ero de h\u00e1bito, fray Jer\u00f3nimo de Mendieta: Historia eclesi\u00e1stica indiana, M\u00e9xico, 1870, libro I, cap\u00edtulo VII, p\u00e1ginas 32 y ss.). Sin embargo, pese a las grandes dificultades, no dejaron de conseguirse ciertos \u00e9xitos, como el bautismo de algunos caciques, dos de los cuales, llamados Juan Mateo y Antonio fueron martirizados luego por sus compa\u00f1eros infieles. (Relaci\u00f3n de las antig\u00fcedades de los indios, de fray Ram\u00f3n Pan\u00e9, en Hernando Col\u00f3n: Historia del almirante don Crist\u00f3bal Col\u00f3n, cap\u00edtulo XXV, p\u00e1ginas 79, 80, 84,85, 89 y 90; Las Casas: ob. cit., cap\u00edtulo CLXVII, p\u00e1gina 447).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De fray Ram\u00f3n Pan\u00e9 sabemos adem\u00e1s que prolong\u00f3 largo tiempo de su estancia en La Espa\u00f1ola. Aqu\u00ed estudi\u00f3 los distintos dialectos de la isla y, por mandato de don Hernando Col\u00f3n, escribi\u00f3 una relaci\u00f3n sobre las costumbres, tradiciones y religiones de los abor\u00edgenes. (Hernando Col\u00f3n: ob. cit., cap\u00edtulo LXII, p\u00e1ginas 54 y 55 y ss.; Las Casas: ob. cit., cap\u00edtulo CXX, p\u00e1gina 321; S\u00e1nchez Lustrino: Caminos cristianos de Am\u00e9rica, cap\u00edtulo I, p\u00e1gina 66). Adem\u00e1s de los esfuerzos apost\u00f3licos arriba relatados, que el mismo incluye en su obra, parece que a \u00e9l se debe tambi\u00e9n el bautismo de otros indios, adem\u00e1s de los mencionados. Entre ellos, como un s\u00edmbolo, hacemos constar una vez m\u00e1s el nombre de Juan Mateo, el primero que, seg\u00fan afirma el propio fray Ram\u00f3n, recibi\u00f3 el sacramento, en el mes de septiembre del a\u00f1o 1496 (Hernando Col\u00f3n: ob. cit., p\u00e1ginas 89 y 90).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, sabemos que los dos legos franciscanos, fray Juan de Duela y fray Juan de Tisin vivieron en La Espa\u00f1ola cinco a\u00f1o consecutivos, seg\u00fan datos suministrados por el historiador de la orden padre Nicol\u00e1s Glassberger, en su Cr\u00f3nica. As\u00ed, pues, regresar\u00edan a Espa\u00f1a en 1499; seg\u00fan opini\u00f3n de fray Cipriano de Utrera, a la vuelta de la tercera expedici\u00f3n colombina (ob. cit., tomo I, cap\u00edtulo XLII, p\u00e1gina 241). Cinco a\u00f1os, por consiguiente, que, pese a su condici\u00f3n de legos, pudieron dedicar \u2014y seg\u00fan Las Casas dedicaron\u2014 a la conversi\u00f3n de las almas; tarea interrumpida entonces, para ser reanudada en 1500, cuando  retornan a la isla, en compa\u00f1\u00eda de otros tres hermanos de h\u00e1bito (Ortega: ob. cit., tomo II, cap\u00edtulo IV, p\u00e1gina 298; Cipriano de Utrera: ob. cit., cap\u00edtulo XLII, p\u00e1gina 242; Torres: La bula Omnimoda de Adriano VI, cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 53 y 54).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro religioso que posiblemente qued\u00f3 en a isla es fray Rodrigo P\u00e9rez. Pero de \u00e9ste poco sabemos, por no decir nada. Hasta la noticia de su marcha a Indias, de la que queda constancia por declaraci\u00f3n propia, es tard\u00eda, pues la probanza del Almirante \u2014en donde aquella consta\u2014 tiene fecha 1514 (Ortega: ob. cit., cap\u00edtulo II, p\u00e1ginas 262 y 263). Como est\u00e1 fechada en Santo Domingo, sin lugar a dudas, en dicho a\u00f1o 1514, fray Rodrigo se hallaba en la isla, ya sea por no haber regresado a Espa\u00f1a o, habi\u00e9ndolo hecho, por estar all\u00ed de vuelta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguno de los dem\u00e1s misioneros de nombres conocidos quedaron en las islas. De fray Boil sabemos que retorn\u00f3 pronto a Espa\u00f1a, en septiembre de 1494, antes de que Col\u00f3n arribase a La Espa\u00f1ola, de su viaje de exploraci\u00f3n a la isla de Cuba. Y con el superior de la misi\u00f3n apost\u00f3lica regresaron a Espa\u00f1a varios de sus componentes. En verdad que en tan escaso tiempo poco pudieron hacer estos en la conversi\u00f3n de los fieles. Y menos fray Boil, ocupado en asuntos pol\u00edticos (S\u00e1nchez Lustrino: ob. cit., cap\u00edtulo IV, p\u00e1ginas 196 y ss. Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez: ob. cit., p\u00e1gina 31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a fray Jorge, por carta de los reyes al obispo de Badajoz, de 1 de junio de 1495, conocemos su empe\u00f1o en regresar pronto a Espa\u00f1a y la oposici\u00f3n que se le hac\u00eda a su firme  e inmutable resoluci\u00f3n. En consecuencia, en carta, de id\u00e9ntica fecha a la anterior, los monarcas ordenan a Col\u00f3n no le ponga obst\u00e1culo alguno (Ortega: ob. cit., cap\u00edtulo IV, p\u00e1gina 262; S\u00e1nchez Lustrino: ob. cit., cap\u00edtulo III, p\u00e1gina 136, nota 171). Es de suponer, por tanto, que poco tiempo despu\u00e9s, el comendador santiaguista viese realizarse su aspiraci\u00f3n. Su estancia en La Espa\u00f1ola, pues, no legar\u00eda a los dos a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, el desconocido fray Juan a quien \u2014ya hemos visto\u2014 se le ha dejado abierta la remota posibilidad de su identificaci\u00f3n con alguno de los mercedarios del mismo nombre y apellidos Infante o Sol\u00f3rzano, pas\u00f3 a Espa\u00f1a desde los primeros momentos, seg\u00fan cnsta por la tantas veces citada carta aut\u00f3grafa de Col\u00f3n a los reyes. (Ortega: ob. cit., cap\u00edtulo VI, p\u00e1gina 265; fray Cipriano de Utrera: ob. cit., cap\u00edtulo VI, p\u00e1gina 265; fray Cipriano de Utrera: ob. cit., cap\u00edtulo XLII, p\u00e1gina 141; S\u00e1nchez Lustrino: ob. cit., cap\u00edtulo III, p\u00e1gina 136).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00e1 decir que hemos citado tan solo siete de los trece religiosos que pasaron en el segundo viaje de Col\u00f3n; y que si, tomando el testimonio de Angler\u00eda, admitimos la presencia de un octavo \u2014fraile de la Merced\u2014 faltan a\u00fan cinco que identificar. Sin embargo, al hacer esa objeci\u00f3n hay que tener en cuenta que con fray Bernal Boil retornaron a Espa\u00f1a algunos de sus compa\u00f1eros religiosos. Y estos, a nuestro entender, son precisamente aquellos que la historia silencia, por su corta estancia en la isla y por su escasa actividad pol\u00edtica y misionera. E, incluso, somos de la opini\u00f3n de que tambi\u00e9n aquel mercedario que \u2014seg\u00fan testimonio de Angler\u00eda\u2014 march\u00f3 al reconocimiento de la isla de Cuba, debi\u00f3 pasar pronto a Espa\u00f1a: tal vez, de capell\u00e1n, en los nav\u00edos de regreso de la segunda expedici\u00f3n colombina; quiz\u00e1 antes y, entonces diese cuenta a los reyes de aquellas cosas que eran \u201cmenester para curar los enfermos\u201d. En este \u00faltimo caso, repetimos habr\u00eda que identificarlo con el fray Juan de la carta de Col\u00f3n, cuyo apellido, hasta ahora desconocido, no creemos existan graves inconvenientes para que sea Infante o Sol\u00f3rzano, aunque tampoco lo podamos asegurar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, que sepamos a ciencia cierta, entre los escasos religiosos que quedaron en la isla al regresar Col\u00f3n de su segundo viaje, no se encuentra ni fray Juan Infante, ni fray Juan Sol\u00f3rzano, ni cualquier fraile mercedario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a juzgar por las palabras de fray Antonio de Remesal, la ausencia de los mercedarios en estos primeros a\u00f1os es explicable. Escribe el cronista dominico que los generales de la Merced, \u201cmirando el Instituto de su Orden que es la redenci\u00f3n de cautivos y entendiendo que en las Indias esta pi\u00edsima obra ten\u00eda muchas mandas, enviaron religiosos a cobrarlas, que a no tener ac\u00e1 [en Indias] personas que con amor y puntualidad hicieran esta diligencia, todas se perdieran y acabaran y los pr\u00f3jimos en poder de infieles se perdieran. Estos padres no ven\u00edan en forma de comunidad, sino cual o cual con uno o dos compa\u00f1eros a su costa; porque el Rey solo les daba licencia para venir y no m\u00e1s; y si agora hace la costa a los religiosos es de muy pocos a\u00f1os a esta parte. Y esta es la raz\u00f3n porque enviando c\u00e9dulas para el buen gobierno y administraci\u00f3n de lo espiritual y temporal de las Indias a los religiosos de Santo Domingo, San Francisco y San Agust\u00edn, ninguna habla con los padres de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced por no ser enviados por Su Majestad a la conversi\u00f3n de los naturales como las otras Religiones, sino por haberse venido ellos por este otro santo fin. Como se iban multiplicando los descubrimientos y poblaciones y gobernaciones de los espa\u00f1oles, se multiplicaban tambi\u00e9n los padres de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced. Y porque en las entradas que hac\u00edan los espa\u00f1oles, de lo que les cabr\u00eda de despojos con mucha libertad se acordaban de los pobres cautivos. Porque no les faltase esta limosna y tan necesario socorro, por falta de quien las acordase, pidiese y cobrase, los padres que ten\u00edan esto a cargo acompa\u00f1aban a los conquistadores, sirviendo juntamente de administrar los Santos Sacramentos y de reprimir los muchos excesos que en tales ocasiones se comet\u00edan\u201d (fray Antonio de Remesal: Historia general de las Indias Occidentales y particular de la gobernaci\u00f3n de Chiapa y Guatemala, libro III, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1ginas 217 y 218).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grande ha sido la cita, pero hemos cre\u00eddo conveniente incluirla \u00edntegra para mejor mostrar sus l\u00f3gicas consecuencias. Sin duda, a tenor de lo dicho, podemos suponer que al llegar Col\u00f3n de su primer viaje, acompa\u00f1ado de una ola de optimismo en cuanto a las riquezas de las tierras que acababa redescubrir, al organizarse la segunda expedici\u00f3n entre el entusiasmo del pueblo, el general de la Merced, pensara en la favorable ocasi\u00f3n que presentaba a su instituto para recoger fondos destinados a la redenci\u00f3n de los cautivos. Con este fin, entre los religiosos que marchaban a  Indias, se enrolar\u00eda uno o m\u00e1s frailes de la orden, que al mismo tiempo, si fuera preciso, hab\u00edan de prestar servicios de capell\u00e1n, tal y como sucedi\u00f3 con aquel hombre desconocido que Col\u00f3n llev\u00f3 consigo a la isla de Cuba. Mas pronto vino la desilusi\u00f3n, las islas no eran la gallina de los huevos de oro que el primer optimismo hizo concebir; el hambre y la miseria, junto con los des\u00f3rdenes pol\u00edticos, asolaron las nuevas tierras; el pesimismo apareci\u00f3 por doquier. Entonces \u00bfsi no exist\u00edan aquellas arcas de la Redenci\u00f3n, para qu\u00e9 permanecer aqu\u00ed? Desilusionados, los religiosos de la orden de la Merced se volver\u00edan a Espa\u00f1a, pues hab\u00eda desaparecido el principal fin de su marcha a aquellas islas de esfumados tesoros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta misma causa, en los a\u00f1os sucesivos, cuando se organizan oficialmente expediciones numerosas de religiosos \u2014primero de franciscanos (Vid. Ortega: ob. cit., tomo II, cap\u00edtulo IV, p\u00e1ginas 298 y ss.\u2014  Cipriano de Utrera: ob. cit., cap\u00edtulo XLII, p\u00e1ginas 241 y ss.; Torres: ob. cit., cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 52 y ss.) y despu\u00e9s de \u00e9stos mismos y de dominicos (Torres: ob. cit., cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 55 y ss.), no encontramos ninguno que pertenezca a la orden de la Merced. Y si m\u00e1s tarde los hubo \u2014en 1514 ya ten\u00edan convento en La Espa\u00f1ola\u2014 su estancia en las Indias pasa casi desapercibida, por la raz\u00f3n que ya hemos dicho, apunta el padre Remesal: \u201cpor no ser enviados por Su Majestad a la conversi\u00f3n de los naturales como las otras religiones, sino por haberse venido ellos \uf05bpor su cuenta y riesgo, sin integrase a las expediciones oficiales\uf05d\uf020por este otro santo fin\u201d, como es en la recaudaci\u00f3n de fondos para la redenci\u00f3n de cautivos. Tan s\u00f3lo cuando el n\u00famero de sus hijos fue ya m\u00e1s elevado, y ello, sin duda, debido precisamente a la atracci\u00f3n ejercida por las conquistas m\u00e1s lucrativas de las tierras continentales, la orden de la Merced consigue de la Corona la misma consideraci\u00f3n de misionera de que ya gozaban aquellas otras dos \u00f3rdenes religiosas; y por tanto, tambi\u00e9n la misma protecci\u00f3n econ\u00f3mica. Por Real C\u00e9dula del 1 de enero de 1526, se le otorga el pase oficial a las Indias, como en otro lugar veremos.\n<\/p>\n<h2>La primera Misa en Indias<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gloria de haber celebrado en Indias el primer Sacrificio de la Misa ha sido atribuida a distintos religiosos e, incluso, a alg\u00fan sacerdote secular. Veamos. En la Biblioteca de Madrid, existe un c\u00f3dice que contiene una carta, cuya fecha es 13 de enero de 1648. En ella el doctor Sebasti\u00e1n de Agraz da cuenta al jesuita Juan de Arenas Arinero y Montalvo de que su pariente Pedro de Arenas pas\u00f3 a las Indias con Col\u00f3n, en el viaje de descubrimiento, y fue el sacerdote que dijo all\u00ed la primera Misa. (La carta en Fita: \u201cLa primera Misa en Am\u00e9rica\u201d, en Bolet\u00edn de la Real Academia de la Historia, 1891, XVIII, p\u00e1ginas 551 y ss.; S\u00e1nchez Lustrino la transcribe y hace de ella un estudio, base de nuestras conclusiones: ob. cit., cap\u00edtulo III, p\u00e1ginas 109 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estar la carta llena de contradicciones e inexactitudes, prueba contundente contra sus afirmaciones es la demostrada ausencia de sacerdotes en el primer viaje de Col\u00f3n. Pero, por si fuera poco, el autor de la misiva asegura que, al regresar a Espa\u00f1a el almirante, trajo cartas para los hermanos del padre Arenas, pues \u00e9ste \u2014se dice\u2014 qued\u00f3 en el Fuerte Navidad, donde fue sacrificado junto con sus compa\u00f1eros. Y basta leer la lista de los que all\u00ed quedaron (Colecci\u00f3n de documentos in\u00e9ditos de Am\u00e9rica, tomo XXXVIIII, p\u00e1ginas 244 y ss.) para ver que su nombre no est\u00e1 incluido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, las historias de la orden de la Merced, muchas de las cuales han sido ya mencionadas, atribuyes \u2014como la que comentamos\u2014 al padre fray Juan de Infante la gloria de haber sido el primer celebrante del Santo Sacrificio de la Misa en el Nuevo Mundo. Mas las mismas razones que en la correspondiente nota hemos tra\u00eddo a colaci\u00f3n para desechar su presencia en las expediciones colombianas, nos sirven aqu\u00ed para deshacer la nueva afirmaci\u00f3n; y ello, no ya solamente en el primer viaje, como es l\u00f3gico, sino en el segundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igual honra atribuyen a fray Juan P\u00e9rez, los historiadores franciscanos (Vid. Ortega: ob. cit., tomo II, cap\u00edtulo IV, p\u00e1ginas 226 y ss.), pero tambi\u00e9n aqu\u00ed se vuelven contra ellos las razones ya aludidas; entre otras, l\u00f3gicamente, es la principal, la muy problem\u00e1tica presencia del protector de Col\u00f3n en Am\u00e9rica, pese a toda la buena voluntad que, para demostrarlo, se quiera poner.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y todav\u00eda queda otra pintoresca afirmaci\u00f3n. El erudito y paciente investigador padre Francisco Javier Hern\u00e1iz atribuye la primera Misa a fray Bartolom\u00e9 de las Casas (Colecci\u00f3n de bulas, breves y otros documentos relativos a la Iglesia de Am\u00e9rica y Filipinas, tomo II, p\u00e1ginas 134 y 135), el error de creer que el futuro dominico fuera con Col\u00f3n en el segundo viaje se debe a la falsa noticia dada por Ortiz de Z\u00fa\u00f1iga, en sus citados Annales de Sevilla (libro XII, p\u00e1gina 413). Pero su marcha no se efectu\u00f3 hasta el a\u00f1o 1502. (Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez: El plan Cisneros-Las Casas para la reformaci\u00f3n de las Indias, libro I, cap\u00edtulo III, p\u00e1gina 50). As\u00ed, pues, mal pod\u00eda haber oficiado la Santa Misa antes de esa fecha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los historiadores m\u00e1s autorizados \u2014Las Casas, Hernando Col\u00f3n, Oviedo, Herrera, etc.\u2014 nada dicen de la celebraci\u00f3n del oficio divino, a pesar de ser prolijos en relatos sobre la Misi\u00f3n Religiosa encabezada por fray Boil. Tan s\u00f3lo Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda nos asegura que la primera Misa se celebr\u00f3 en La Espa\u00f1ola, en aquel lugar que el Almirante encontr\u00f3 apropiado para poblar. Aqu\u00ed se edificaron casas y capilla, celebr\u00e1ndose el Santo Sacrificio el d\u00eda de los Reyes (Angler\u00eda ob. cit., edici\u00f3n en castellano, libro II, cap\u00edtulo VI, p\u00e1ginas 24 y 25. As\u00ed, pues, para tan fausto acontecimiento tuvo lugar en la reci\u00e9n fundada ciudad de La Isabela, el d\u00eda de la Epifan\u00eda del se\u00f1or del a\u00f1o 1494, como bien ha precisado S\u00e1nchez Lustrino (ob. cit., cap\u00edtulo III, p\u00e1ginas109 y ss.). Pero \u00bfa qui\u00e9n cabe el honor de haber sido el primer celebrante?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos visto como a la primera objeci\u00f3n se deshacen las afirmaciones sobre la cuesti\u00f3n hechas por historiadores tard\u00edos. Imposible es que fray Juan P\u00e9rez dijera la primera Misa; muy problem\u00e1tico, por no decir imposible, que tal honor corresponda a fray Juan Infante; absurdo que se atribuya a fray Bartolom\u00e9 de Las Casas o al padre Arenas. Creemos, con S\u00e1nchez Lustrino (ob. cit. cap\u00edtulo III, p\u00e1gina 129), que siendo fray Bernal Boil el superior de la misi\u00f3n y yendo investido con poderes de vicario apost\u00f3lico, fue precisamente \u00e9l, y no otro, el primer celebrante de la Santa Misa en Tierras americanas. Y as\u00ed habr\u00e1 que creerlo mientras la historia \u2014la historia cr\u00edtica\u2014 no diga la \u00faltima palabra.\n<\/p>\n<h2>El milagro del Santo Cerro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al regresar Col\u00f3n de su expedici\u00f3n a Cuba, encuentra la isla Espa\u00f1ola en estado de insubordinaci\u00f3n. Los caciques se hab\u00edan rebelado contra el poder de los espa\u00f1oles. Con \u00e1nimo de apaciguarlos, el almirante sale de La Isabela, en compa\u00f1\u00eda de algunos infantes, unos veinte caballeros y otros tantos perros de presa. Y no encontrando a los enemigos, decide esperarlo atrincherado en dos peque\u00f1os cerros, situados no muy lejos de la ciudad hispana, para lo cual divide sus fuerzas, dando el mando de una parte a su hermano Bartolom\u00e9. Al fin, se libra la gran batalla, obteniendo los espa\u00f1oles una resonante victoria, que ha pasado a la posteridad con el nombre significativo del lugar donde se dio: del Santo Cerro. Corr\u00eda entonces el mes de agosto de 1495.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Refiri\u00e9ndose a estos hechos, cuenta la tradici\u00f3n que don Crist\u00f3bal hizo levantar una cruz en medio del cerro donde se hallaba. Y fue poco despu\u00e9s cuando se inicia el ataque de los indios, en un n\u00famero que los autores que recogen la leyenda hacen oscilar entre 3,000 y 100,000. Con tales fuerzas, el Almirante y sus hombres son desalojados de la altura. Entonces, creyendo los naturales que la cruz daba poder m\u00e1gico a los cristianos, intentan destruirla in\u00fatilmente. Este hecho anima a los espa\u00f1oles que contraatacan y ocupan nuevamente el cerro. M\u00e1s aquellos no cesan en su empe\u00f1o de recuperar la posici\u00f3n, atacando dos y tres veces.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la dif\u00edcil situaci\u00f3n, Col\u00f3n convoca a sus capitanes. Cuando est\u00e1n reunidos, se alza la voz del padre fray Juan Infante que les reanima, record\u00e1ndoles la presencia de la cruz milagrosa y la ayuda que habr\u00eda de prestarles la Virgen Sant\u00edsima de la Merced. Esa noche, una aureola luminosa rode\u00f3 la cruz y, sobre su brazo derecho, fue vista una Se\u00f1ora vestida de blanco, con un Ni\u00f1o en los brazos. All\u00ed, inm\u00f3vil, permaneci\u00f3 durante cuatro horas. Los espa\u00f1oles entendieron era Nuestra Se\u00f1ora de la Merced y, cayendo de rodillas, elevaban al Cielo sus oraciones. Los indios, que tambi\u00e9n la vieron, comenzaron a tirarle flechas, que retornaban contra ellos. Al d\u00eda siguiente, animados de tan portentoso milagro, los espa\u00f1oles atacan y obtienen una victoria definitiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta preciosa tradici\u00f3n que, en s\u00edntesis recoge nuestro cronista \u2013 variando tan s\u00f3lo el hecho de quien hizo levantar a cruz que \u00e9l atribuye a los religiosos de su orden \u2013 debi\u00f3 nacer muy pronto pues, como asegura S\u00e1nchez Lustrino (ob. cit. cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 63, nota 93) el padre Las Casas ya la conoc\u00eda, aunque parece negarle cr\u00e9dito. Entre otros cronistas, la recoge tambi\u00e9n, con ligeras variantes \u2014suprime, por ejemplo, la intervenci\u00f3n del mercedario\u2014, el dominico fray Jer\u00f3nimo de Mendieta, que escribi\u00f3 su obra en el a\u00f1o 1596 (Historia eclesi\u00e1stica indiana, M\u00e9xico, 1870, libro I, cap\u00edtulo VIII, p\u00e1ginas 35 y ss.). El historiador dominicano Antonio del Monte y Tejado, que public\u00f3 su historia en 1890 (Historia de Santo Domingo, tomo I, cap\u00edtulo XI, p\u00e1ginas 191 y ss.), afirma que la cruz milagrosa, hecha de ramas de zapote o n\u00edspero, existi\u00f3 hasta fines del siglo anterior, en el patio del convento mercedario, levantado en el lugar poco despu\u00e9s de la victoria hispana. Y as\u00ed mismo dice que tanto la tierra que la rodeaba como la madera de que estaba hecha la cruz, sirvieron de reliquias en Espa\u00f1a, Roma y otros lugares del extranjero.\n<\/p>\n<h2>La provincia mercedaria de San Lorenzo M\u00e1rtir<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante mucho tiempo \u2014hasta 1561\u2014 los conventos de la Merced establecidos en las Indias dependieron del provincial de Castilla, quien nombraba los comendadores, erig\u00eda dichos conventos y mandaba visitadores y misioneros, con la total exclusi\u00f3n del general de la orden. En aquel a\u00f1o 1561 se crean las provincias de Lima, Cuzco, Chile y Guatemala, a exigencia de los padres de Am\u00e9rica y despu\u00e9s de la Concordia de Sevilla. Esta, que vino a ser como una transacci\u00f3n entre los religiosos all\u00ed residentes y el provincial castellano, no exclu\u00eda totalmente la superior autoridad de Castilla, cuyo provincial ejercer\u00eda sobre aquellos las funciones de general, visitando y reformando sus conventos. En 1574 las nuevas provincias pasan a depender directamente del general de la orden, quedando el provincial de Castilla como vicario general, pero pr\u00e1cticamente con id\u00e9ntico poder al que antes ostentara (Castro Seoane: \u201cLa expansi\u00f3n de la Merced en la Am\u00e9rica colonial\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o I, tomo I, n\u00fameros 1 y 2, p\u00e1ginas 73 y ss.; Fernando de Armas: Cristianizaci\u00f3n del Per\u00fa, segunda parte, cap\u00edtulo VI, p\u00e1ginas 148 y 149).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3gicamente, las islas antillanas depend\u00edan de la provincia de Guatemala. Sin embargo, los mercedarios de La Espa\u00f1ola aspiraron muy pronto a constituirse en provincia independiente. Y con este fin procuraron multiplicar el n\u00famero de sus conventos. A fines del siglo XVI, el comendador del de Santo Domingo, fray Melchor Franquis, quien pas\u00f3 a la isla el a\u00f1o 1595 (Castro Seoane: \u201cLa tra\u00edda de los libros y vestuarios en el siglo XVI de los misioneros desde sus conventos a Sevilla pagados por el tesoro de la Casa de la Contrataci\u00f3n\u2026\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o XI, N. 33, p\u00e1ginas 476 y 477, Madrid, 1954), intenta por todos los medios reparar los destrozos de esta casa, destruida por el terremoto de 1614; y al mismo tiempo, erigir otra en Higuey, tomando bajo su custodia el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Altagracia, advocaci\u00f3n que gozaba de especial estima en toda la isla y en las vecinas de Cuba y Puerto Rico. Pero en este \u00faltimo interesado prop\u00f3sito hall\u00f3 la tenaz resistencia de la Audiencia y del Cabildo Eclesi\u00e1stico de la capital, que le acusa ante el Consejo de Indias de intentar la fundaci\u00f3n sin m\u00e1s motivos que la contar con n\u00famero suficiente de conventos con que lograr la constituci\u00f3n formal de la suspirada provincia. En consecuencia, el proyecto fracas\u00f3 (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: Religiosos de la Merced\u2026, tomo I, p\u00e1gina 67; Troncoso: Narraciones dominicanas, p\u00e1ginas 31 y ss.; fray Cipriano de Utrera: Nuestra Se\u00f1ora de Altagracia. Historia documentada del culto y santuario de Higuey, cap\u00edtulo V, p\u00e1ginas 47 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los primeros a\u00f1os del siglo siguiente \u2014hacia 1604\u2014 el nuevo comendador fray Luis Quer, trata de un modo formal de erigir la provincia antillana de su orden. Pero como tan s\u00f3lo ten\u00eda dos conventos en La Espa\u00f1ola y uno en Cuba \u201cse entrometi\u00f3 [escribe el fiscal Ruy G\u00f3mez al rey] a querer edificar m\u00e1s monasterios de los que sol\u00eda haber, y edificar tres buh\u00edos en diversas partes y en cada uno puso a dos frailes, uno por comendador y otro conventual, y hecho esto escribe a su general que ya ten\u00eda en esta isla y la de Cuba, seis monasterios, que la hiciera provincia y enviase para elegir provincial\u201d (Carta fechada en mayo de 1608 A.G.I., Audiencia de Santo Domingo, 83; La transcribe en su obra citada el historiador mercedario fray Pedro Nolasco P\u00e9rez, tomo II, p\u00e1gina 6; Vid., otra carta de mismo fiscal, pero con fecha exacta de 9 de mayo, tambi\u00e9n en A.G.I. Audiencia de Santo Domingo, 83).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contestaci\u00f3n afirmativa del general de la orden de la Merced, fray Alonso de Monroy, no se hizo esperar. Con fecha 3 de marzo de 1607, env\u00eda a los religiosos de aquellas islas patente, autorizando al comendador del convento de la ciudad de Santo Domingo \u2014que a\u00f1os antes hab\u00eda sido designado vicario General\u2014 para que convocase cap\u00edtulo de la orden y, nombrando superiores, erigiese en provincia independiente las fundaciones  antillanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero como la patente no hab\u00eda pasado por el Consejo de Indias y la erecci\u00f3n de los conventos se hab\u00eda hecho sin licencia real, seg\u00fan estaba ordenado, la Audiencia se opuso a ambas determinaciones. No obstante, los padres comendadores, reunidos en cap\u00edtulo, eligieron provincial a fray Pedro de Torres, quien despu\u00e9s se opuso a la demolici\u00f3n de dos de los nuevos conventos, pretendida por los oidores de aquel tribunal (Autos sobre la edificaci\u00f3n de dos monasterios de la orden de la Merced en la isla de La Espa\u00f1ola. A.G.I, Audiencia de Santo Domingo, 83; Vid. tambi\u00e9n fray Pedro Nolasco Perez: ob. cit., tomo II, p\u00e1ginas 4 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo, apel\u00f3 el provincial al Consejo de Indias, quien al parecer no tom\u00f3 decisi\u00f3n contraria a lo resuelto por los padres de la Merced. As\u00ed, en el cap\u00edtulo general de la orden, celebrado en Guadalajara, a 6 de junio de 1609, encontramos el primer elector, delegado de la nueva Provincia antillana de San Lorenzo M\u00e1rtir. Y a su petici\u00f3n, all\u00ed se aprob\u00f3 que, en adelante, el tiempo de duraci\u00f3n de los provincialatos de las Indias fuese de cuatro a\u00f1os. Es m\u00e1s, cuando al terminar su gobierno, el padre fray Pedro de Torres, sin mediar el per\u00edodo de tres a\u00f1os necesario, fue de nuevo, ahora irregularmente, reelegido provincial, el caso se trat\u00f3 en el cap\u00edtulo general de Murcia, celebrado en junio de 1612, el cual en sus constituciones continua reconociendo la existencia de la nueva Provincia (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1ginas 12 y 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los conventos que la orden de la Merced y, por tanto, la Provincia de San Lorenzo M\u00e1rtir, ten\u00eda en La Espa\u00f1ola son \u2014dice el mismo fiscal Ruy G\u00f3mez\u2014 los de las ciudades de Santo Domingo y Santiago de los Caballeros. El primero de ellos era contempor\u00e1neo de los de las \u00f3rdenes de San Francisco y San Agust\u00edn, a juzgar por las palabras del cronista Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo (De la natural historia de las Indias, ed. Suma, Madrid, 1942, cap\u00edtulo III, p\u00e1gina 52). Seg\u00fan documentaci\u00f3n recogida por Castro Seoane (ob. cit., p\u00e1gina 78), se estaba edificando hacia 1514. Y poco despu\u00e9s, constaba de una comunidad de quince religiosos, nueve religiosos y seis profesos. Pero quien dio un gran impulso a la obra fue fray Francisco de Bobadilla, nombrado vicario general de las Indias, en el cap\u00edtulo de Burgos de 1526. Pero con el ataque pir\u00e1tico de Drake a la isla la casa sufre graves desperfectos, acrecentados m\u00e1s tarde, cuando el terremoto de 1614. Y aunque parece que poco despu\u00e9s se intentaron e, incluso se hicieron algunas reparaciones, la total reconstrucci\u00f3n no tuvo lugar hasta bien entrado el siglo XVIIII. Siendo provincial fray Bernal Brosa y comendador del convento fray Diego Rond\u00f3n (fray Cipriano de Utrera: Santo Domingo. Dilucidaciones hist\u00f3ricas, cap\u00edtulo LXIIII, p\u00e1ginas 345 y ss.). En 1775, el convento contaba con una comunidad de treinta religiosos (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 79; fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1ginas 31 y ss., y 63-64).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del segundo de los conventos, el de Santiago de los Caballeros, casi nada sabemos. Sus or\u00edgenes nos son desconocidos. En 1775 viv\u00edan en \u00e9l doce conventuales, que entonces se redujeron a diez (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 80).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El convento que la mencionada carta de Ruy G\u00f3mez sit\u00faa en la isla de Cuba, estaba en la ciudad de Puerto Pr\u00edncipe. Por tanto, debe ser el mismo que en siglo XVII se intitulaba de Nuestra Se\u00f1ora de Alta Gracia y que durante la centuria siguiente contaba con una numerosa comunidad, ocupada en la conversi\u00f3n y cura de almas y en la ense\u00f1anza de las artes liberales. (Vid. Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 80).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tres fundaciones que el citado fiscal de la Audiencia de Santo Domingo denomina buhios son las de la Cruz de la Vega, Concepci\u00f3n de la Vega y Toza. Seg\u00fan sus referencias: \u201cm\u00e1s que conventos parec\u00edan unas de esas caba\u00f1as, hechas de paja y ramas, en las que biben los hombres del campo, sin sercos, parecedes, ni seldas, ni iglesias a donde se puedan decentemente celebrar los debinos oficios, ni bivir guardando la clausura, ni lo m\u00e1s a que est\u00e1n obligados conforme a su instituto y constituciones\u2026\u201d. Y edificadas en \u201cpartes yermas, a donde los monasterios no son necesarios por no aber naturales ni pobladores a quien ense\u00f1ar, ni personas que puedan sustentarlos y no tener n\u00famero suficiente de religiosos que puedan residir y bivir en las dichas casas conventualmente\u2026\u201d (Autos sobre la edificaci\u00f3n de dos monasterios\u2026 A.G.I., Audiencia de  Santo Domingo, 83).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los tres peque\u00f1os conventos, tan s\u00f3lo subsisti\u00f3 uno. Los de Concepci\u00f3n de la Vega y Toza fueron efectivamente demolidos poco despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo II, p\u00e1gina 12). El de la Cruz de la Vega, denominado tambi\u00e9n del Santo Cerro, qued\u00f3; pues no parece fuera obra precisamente obra del padre Quer. Adem\u00e1s, en cuanto a su f\u00e1brica, culto y sostenimiento, \u201cpor tener iglesia de piedra y tejas y estar un trozo de la Cruz en una de sus cap\u00edtulos, con que se tiene en todas partes tanta devoci\u00f3n, por  ser la primera que se ha visto en las Indias, y ha habido milagros y tener alguna renta para sustentarse\u201d (Autos sobre\u2026 A.G.I. Audiencia de Santo Domingo, 83. Vid tambi\u00e9n fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1gina 11). Y esta renta le fue concedida varios a\u00f1os antes, desde 1561, en raz\u00f3n de su pobreza y por guardarse en \u00e9l esas \u201csantas reliquias\u201d tan relacionadas con aquella tradici\u00f3n de la cruz milagrosa que, en los albores de la conquista Col\u00f3n elevara en el mismo lugar donde ahora se hallaba el convento. Y ya sabemos como la tierra que rodea la cruz y la madera de que estaba hecha fueron veneradas como tales reliquias hasta fines del siglo XVIII (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1ginas 79 y 80). Muy significativos y a favor de lo dicho hasta aqu\u00ed, resultan los pareceres de los oidores de la Audiencia de Santo Domingo, resueltamente inclinados a demoler los peque\u00f1os conventos de Concepci\u00f3n y Toza, pero favorables a la conservaci\u00f3n del entonces tambi\u00e9n peque\u00f1o del Santo Cerro (Autos\u2026 A.G.I. Audiencia de Santo Domingo, 83).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya erigida la Provincia Antillana, se fund\u00f3 otro convento en La Espa\u00f1ola, en la ciudad de Az\u00fa. En el siglo XVIII, el gobernador de la isla intent\u00f3 suprimirlo, dando as\u00ed cumplimiento al orden general de reducir los conventos en Indias promulgadas por Carlos III. Pero en 1778, previos informes favorables, el rey permite la supervivencia de esta casa (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 80).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en el siglo XVIII es el convento de La Habana, que en su origen fue hospicio o residencia. M\u00e1s tarde, sus religiosos se encargaron del culto en el hospital de betlemitas de la ciudad. En 1738 la casa fue cerrada y sus escasos religiosos dispersos. Pero por Real C\u00e9dula de 1744, se vuelve a abrir, erigido ahora en convento que pronto alcanza vida pr\u00f3spera. (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 81).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque erigido en el continente, pertenec\u00eda a la provincia antillana de San Lorenzo M\u00e1rtir el convento  de Caracas. Su origen fue tambi\u00e9n el de un hospicio, erigido el convento por Real C\u00e9dula del 2 de febrero de 1642. Tuvo estudios generales y un n\u00famero aproximado de cuarenta religiosos. (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 81).\n<\/p>\n<h2>Patronazgo de la venerada imagen de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos visto en la nota anterior, la devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora de la Merced se inicia en la isla dominicana desde los primeros pasos de su conquista por los espa\u00f1oles. Pero cuando llega a toda su plenitud es en la primera mitad del siglo XVII. Concretamente, en el a\u00f1o 1614 un terrible terremoto sacudi\u00f3 el suelo de La Espa\u00f1ola. Atemorizados los vecinos corrieron a refugiarse en el templo de la Merced, cuya s\u00f3lida construcci\u00f3n permaneci\u00f3 inc\u00f3lume, salvo escasos desperfectos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fray Gabriel T\u00e9llez \u2014Tirso de Molina\u2014 que fue por estos a\u00f1os conventual en la isla, describe el suceso con grandes pormenores. Asegura que durante el cataclismo la escultura de la Virgen mostraba su rostro triste, pero que, ante la penitencia del pueblo refugiado en su capilla, lo torn\u00f3 en alegre. Desde entonces cesaron las sacudidas. Sin embargo, el dramaturgo mercedario se equivoca en el a\u00f1o del suceso que narra, fech\u00e1ndolo en el a\u00f1o 1617. Ello es debido, dice fray Cipriano de Utrera, a que escribi\u00f3 su Historia general de la Merced mucho tiempo despu\u00e9s de haber regresado a Espa\u00f1a, teniendo que hacer uso de su memoria. Fray Cipriano de Utrera: Santo Domingo. Dilucidaciones hist\u00f3ricas, tomo I, cap\u00edtulo LXVI, p\u00e1ginas 363 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el licenciado Alcocer, en su Relaci\u00f3n de la Isla Espa\u00f1ola, fue la v\u00edspera de la Natividad \u2014el 7 de septiembre\u2014 cuando la imagen obr\u00f3 el milagro. Entonces, la ciudad erigi\u00f3 a Nuestra Se\u00f1ora de la Merced por patrona y abogada contra los terremotos, acordando el cabildo celebrar anualmente su fiesta el 8 de setiembre (fray Cipriano de Utrera: ob. cit., cap\u00edtulo LXVI, p\u00e1ginas 364 y ss.; Troncoso de la Concha: Narraciones dominicanas, p\u00e1ginas 29 y ss.).\n<\/p>\n<h2>Los primeros misioneros en la la Nueva Espa\u00f1a<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se puede advertir, la informaci\u00f3n del cronista sobre los sucesos no es exacta. Asegura que Cort\u00e9s embarc\u00f3 para M\u00e9xico en compa\u00f1\u00eda de Diego de Vel\u00e1squez y los padres fray Bartolom\u00e9 de Olmedo y fray Juan de Zambrana. Como es sabido, el segundo no sali\u00f3 de la isla de Cuba, limit\u00e1ndose a enviar al primero, como capit\u00e1n subordinado a su preeminente autoridad de gobernador. Y Cort\u00e9s llev\u00f3 consigo tan s\u00f3lo a fray Bartolom\u00e9 de Olmedo y al cl\u00e9rigo secular Juan D\u00edaz, por sus capellanes. Tampoco parece cierto, pues, que el padre Zambrana embarcase y muriese en el camino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la presencia de este \u00faltimo en la expedici\u00f3n de Cort\u00e9s nada dicen los cronistas contempor\u00e1neos y posteriores de prolija informaci\u00f3n y exacta veracidad, como Bernal D\u00edaz del Castillo, L\u00f3pez de G\u00f3mara, Antonio Sol\u00eds o el mismo Hern\u00e1n Cort\u00e9s. Es m\u00e1s, los cronistas de la orden de la Merced en Nueva Espa\u00f1a padres fray Francisco de Pareja (Cr\u00f3nica de la provincia de la Visitaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, Redenci\u00f3n de cautivos de la Nueva Espa\u00f1a. Estado primero, cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 3 y 17) y fray Crist\u00f3bal de Aldana (Cr\u00f3nica de la Merced de M\u00e9xico, libro I, p\u00e1gina 13), dicen expl\u00edcitamente que el padre Zambrana qued\u00f3 en la isla de Cuba, cuando el padre Olmedo parti\u00f3 con el conquistador de M\u00e9xico. Pero es el caso que estas noticias de los historiadores de la Merced, coincidentes, en parte, con las de alguno otro perteneciente a distinto instituto religioso, son las \u00fanicas que poseemos de la presencia en Indias de este padre fray Juan de Zambrana, pues a juzgar por el silencio que de \u00e9l hace en su obra el padre fray Pedro Nolasco P\u00e9rez (Religiosos de la Merced que pasaron a la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, tomo I no existe ninguna constancia documental que la acredite. Sin embargo, la cuesti\u00f3n var\u00eda por completo en caso de no ser cierta la afirmaci\u00f3n del segundo de los citados cronistas mercedarios sobre la muerte de fray Juan en la misma isla de Cuba, sin pasar jam\u00e1s a tierra firme. De no ser as\u00ed, podr\u00edamos identificarlo con otro religioso de su misma orden y de igual nombre y apellido  \u2014fray Juan de Zambrana\u2014 que pasa a Guatemala, desde M\u00e9xico, hacia el a\u00f1o 1537, a fundar all\u00ed a instancia del obispo de aquella di\u00f3cesis don Francisco marroqu\u00edn (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., cap\u00edtulo III, p\u00e1ginas 7 y 8; fray Francisco de Pareja: ob. cit., cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 154; fray Crist\u00f3bal de Aldana: ob. cit., p\u00e1gina 217; fray Gil Gonz\u00e1lez D\u00e1vila: Teatro eclesi\u00e1stico de la primitiva Iglesia de las Indias Occidentales, Madrid, 1649, tomo I, p\u00e1gina 144).\n<\/p>\n<h2>El mercedario fray Bartolom\u00e9 de Olmedo va con Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cr\u00f3nicas de la orden de la Merced en M\u00e9xico (fray Francisco de Pareja: ob. cit., p\u00e1gina 13 y ss., fray Crist\u00f3bal Aldana; ob. cit., p\u00e1ginas 6 y ss.) coinciden con \u00e9sta del padre Mondrag\u00f3n en cuanto a que los padres Olmedo y Zambrana pasaron a las Indias con licencia del padre maestro general, fray Santiago Laurencio, y del emperador. Y aunque el segundo de los cronistas dice que partieron de Castilla \u201cpor los a\u00f1os de 1518\u201d, en el libro de Asientos de pasajeros a Indias consta que el primero de los dos religiosos embarc\u00f3 hacia aquellas tierras en la nao de Francisco Rodr\u00edguez, en mayo de 1516. (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina 21) Del segundo nada dice, y nada sabemos si exceptuamos las noticias de esos y otros cronistas mercedarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan datos biogr\u00e1ficos facilitados por fray Melchor Rodr\u00edguez de Torres, en su obra titulada Primera centuria de la Merced, escrita en el siglo XVI, fray Bartolom\u00e9 de Olmedo era natural de esta villa vallisoletana que le presta su nombre, aunque oriundo de Vizcaya (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1ginas 21 y 22). Por lo dem\u00e1s, todas las historias posteriores recogen estos datos, se muestran de acuerdo en present\u00e1rnoslo en la isla de Santo Domingo, de seguro viviendo en el convento mercedario de la capital. Y posteriormente, en compa\u00f1\u00eda de Diego de Vel\u00e1squez, en la conquista de la isla de Cuba, de donde pasa a M\u00e9xico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ahora surge una pregunta: \u00bftuvo el padre fray Bartolom\u00e9 de Olmedo alg\u00fan especial motivo para marchar como capell\u00e1n en la expedici\u00f3n cortesiana? A nuestro juicio los motivos son varios, pues simplemente el de ser capell\u00e1n de la expedici\u00f3n no puede convencernos, cuando sabemos de la partida, al un\u00edsono de otro sacerdote: el padre D\u00edaz, cl\u00e9rigo secular. El de la conversi\u00f3n de los infieles, que ponderan los cronistas arriba citados, aunque no lo negamos del todo, s\u00ed lo dejamos reducido a un motivo hipot\u00e9tico, no mediato, como se deduce f\u00e1cilmente del estudio de las capitulaciones firmadas entre Vel\u00e1squez y Cort\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas, firmadas por las partes, en 28 de octubre de 1518, fueron ratificadas poco despu\u00e9s por los padres jer\u00f3nimos, a la saz\u00f3n gobernadores comisionados por el Rey. En ellas se incluyen las siguientes cl\u00e1usulas: b\u00fasqueda de Grijalva y Olid, anteriores expedicionarios, que entonces se daban por perdidos, pero que a la salida de la expedici\u00f3n de Cort\u00e9s ya hab\u00edan regresado a las islas; rescate de los n\u00e1ufragos de anteriores expediciones que pudieran estar en poder de los indios, punto que pronto, como vamos a ver en seguida, encontr\u00f3 ocasi\u00f3n de cumplirse; y finalmente, el rescate de metales preciosos, en la m\u00e1xima cantidad seg\u00fan aspiraci\u00f3n de Vel\u00e1squez, pero que los padres jer\u00f3nimos redujeron a la necesaria para cubrir los gastos de la expedici\u00f3n. La cl\u00e1usula expl\u00edcita o impl\u00edcita de poblar no existe, quedando oculta, tal vez, en la secreta intenci\u00f3n de Cort\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trat\u00e1ndose, pues, de una expedici\u00f3n de descubrimiento y rescate poco se podr\u00eda pensar en la evangelizaci\u00f3n de los indios, al menos de manera met\u00f3dica y definitiva. La marcha de misioneros se hac\u00eda, por tanto, casi innecesaria. (Vid. Un traslado de las capitulaciones en Colecci\u00f3n de documentos in\u00e9ditos relativos al descubrimiento y organizaci\u00f3n de las antiguas posesiones espa\u00f1olas de Am\u00e9rica y Ocean\u00eda, tomo XII, p\u00e1ginas 225 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pensar en la intenci\u00f3n de recaudar fondos para las arcas de la redenci\u00f3n de cautivos, es otro motivo que aqu\u00ed queda en segundo plano. Al limitarse los rescates a la cantidad necesaria para los gastos de la expedici\u00f3n, el padre Olmedo mal podr\u00eda pensar en la recaudaci\u00f3n de grandes riquezas; aunque naturalmente, ello no implica que \u00e9ste no fuese un motivo m\u00e1s impulsor de su marcha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero queda el que nosotros consideramos principal motivo: el de la existencia de cautivos en poder de los indios. Este hecho, a nuestro juicio, es el que justifica la presencia del padre Bartolom\u00e9 de Olmedo en la armada de Cort\u00e9s, junto a otro capell\u00e1n, como era el cl\u00e9rigo Juan D\u00edaz, ya citado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente, que al incluirse en las capitulaciones firmadas entre el gobernador de Cuba y Hern\u00e1n Cort\u00e9s la obligaci\u00f3n de rescatar a esos espa\u00f1oles esclavos de los indios, se tendr\u00eda casi la certeza de su existencia o al menos  \u2014como escribe el propio Cort\u00e9s\u2014 \u201ctra\u00eda aviso de ello\u201d (Hern\u00e1n Cort\u00e9s: Cartas de relaci\u00f3n, primera carta de 10 de julio de 1519, ed. Pascual Gayangos, p\u00e1gina 11). Entonces nada m\u00e1s natural que la marcha en la expedici\u00f3n de un hijo de la orden de nuestra orden de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, redenci\u00f3n de cautivos. Y efectivamente, al arribar a la isla de Cozumel, Cort\u00e9s obtiene pruebas que le confirman aquella suposici\u00f3n. Entonces env\u00eda dos nav\u00edos, cuyo mando conf\u00eda a Diego de Ord\u00e1s, con el fin de rescatar a los prisioneros. De los dos que los mensajeros pudieron localizar, tan s\u00f3lo \u2014Jer\u00f3nimo de Aguilar\u2014 vuelve; el otro \u2014Gonzalo Guerrero\u2014 qued\u00f3 voluntariamente entre los indios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas ahora surge una pregunta: \u00bfintervino el mercedario fray Bartolom\u00e9 de Olmedo en las gestiones para obtener el rescate? Sobre este punto, nada dicen los cronistas. Sin embargo, en sus relatos hay indicios que permiten entrever una respuesta afirmativa. Por Bernal D\u00edaz del Castillo sabemos que, pasado el plazo de ocho d\u00edas se\u00f1alados por Cort\u00e9s para intentar el rescate, los nav\u00edos volvi\u00e9ronse a la isla, sin traer noticias de los espa\u00f1oles esclavos y dejando abandonados en tierra firme a los mensajeros indios. Por entonces, antes de retornar los nav\u00edos, seg\u00fan aclara Sol\u00eds (Historia de la conquista de M\u00e9xico, ed. 1704, cap\u00edtulo XV, p\u00e1gina 28 y ss.), Cort\u00e9s decide derribar violentamente los \u00eddolos que adoraban los naturales de la isla. Y lo ordena as\u00ed, despu\u00e9s de pronunciar \u00e9l mismo un serm\u00f3n, en el que exhorta a los caciques para que dejasen sus idolatr\u00edas y abrazasen la religi\u00f3n de Cristo. Seguidamente \u201cmand\u00f3 traer mucha cal, que auia arta en aquel pueblo, e indios alba\u00edles, y se hizo un altar muy limpio, donde pusi\u00e9semos la Imagen de Nuestra Se\u00f1ora: \u00e9 mand\u00f3 a dos de nuestros nuevos que all\u00ed estauan: la qual se puso en vno como humilladero que estava hecho cerca del altar, e dixo Missa el Padre que se dez\u00eda Juan D\u00edaz\u2026\u201d (Bernal D\u00edaz del Castillo: Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espa\u00f1a, 1632, cap\u00edtulo XXVII, p\u00e1ginas 17 v y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00f3tese que en este pormenorizado relato de Bernal D\u00edaz del Castillo, del cual aqu\u00ed hacemos s\u00f3lo una s\u00edntesis, no aparece el nombre del padre Olmedo. Y es extra\u00f1o, puesto que en las escenas que se suceden en la conquista le vemos constantemente esparciendo entre los indios la palabra evang\u00e9lica. Es m\u00e1s, ahora nos sorprende la actitud violenta de Cort\u00e9s, derribando \u00eddolos a sangre y fuego, con las m\u00e1s pac\u00edficas de las etapas posteriores, cuando los consejos del padre Olmedo, a duras penas logran suavizar \u2014no siempre\u2014 sus impulsos (Vid. Robert Ricard: La conquista espiritual de M\u00e9xico, libro I, cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 82 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pues, muy posible que el padre Olmedo no se hallase presente. Por ello, ahora no predica, ni celebra el Santo Sacrificio de la Misa, ni siquiera intenta moderar la orden de Cort\u00e9s de predicar la doctrina de Cristo por la violencia. \u00bfD\u00f3nde estaba, pues? Podemos suponerle a los espa\u00f1oles esclavos, pues a semejante obra le obligaba el cuarto voto de su Instituto.\n<\/p>\n<h2>Los int\u00e9rpretes de la expedici\u00f3n cortesiana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos dicho que al partir Cort\u00e9s de la isla de Cuba, hab\u00edan regresado las expediciones de Grijalva y Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdova, que se daban por perdidas. Pues bien, el arribo de \u00e9sta \u00faltima fue de gran utilidad. A bordo de sus nav\u00edos tra\u00eda dos indiezuelos, hechos prisioneros en la Punta de Catoche que, bautizados, se llamaron Juli\u00e1n y Melchor (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo II, p\u00e1gina 1 v). Cort\u00e9s los lleva ahora consigo. El primero muri\u00f3 pronto. El segundo sirve de int\u00e9rprete cuando los expedicionarios arriban al r\u00edo Tabasco o de Grijalva (ob. cit., cap\u00edtulo XXII, p\u00e1ginas 20 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ya en las islas de Cozumel, precisamente por mediaci\u00f3n del propio Melchor, Cort\u00e9s supo de dos espa\u00f1oles prisioneros de los naturales que se hallaban por aquellos contornos. Uno de ellos, Jer\u00f3nimo de Aguilar, se sum\u00f3 a la expedici\u00f3n. Y entonces, \u201cen quatro d\u00edas del mes de mar\u00e7o de mill y quinientos y diez y nueve [escribe Bernal D\u00edaz del Castillo], auiendo tan buen sucesso en lleuar tan tan buena lengua, y fiel, mand\u00f3 Cort\u00e9s que nos embarcasemos\u201d (ob. cit., cap\u00edtulo XXX, p\u00e1ginas 19 v). Efectivamente, llevar consigo tan buena lengua como Jer\u00f3nimo de Aguilar, era un buen suceso. As\u00ed qued\u00f3 patente en el primer punto de desembarco \u2014Tabasco\u2014 donde, habiendo huido el indio Melchor el espa\u00f1ol rescatado comenz\u00f3 su labor de int\u00e9rprete, repitiendo en la lengua de cada regi\u00f3n los discursos de Cort\u00e9s (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo XXXV y XXXVI, p\u00e1ginas 23 y ss.) y del padre Olmedo (cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, refiere el cronista Antonio de Sol\u00eds, que, al llegar los espa\u00f1oles a San Juan de Ul\u00faa, Aguilar no compend\u00eda la lengua mexicana que aqu\u00ed se hablaba, distinta a la de Yucat\u00e1n. Pero la entendi\u00f3 do\u00f1a Marina, mujer que el cacique de Tabasco hab\u00eda dado y que era \u201ccapaz de ambas lenguas, y dez\u00eda a los indios en la mexicana, lo que Aguilar a ella en la de Yucat\u00e1n: durando Hern\u00e1n Cort\u00e9s en este rodeo de hablar con dos int\u00e9rpretes [escribe el mismo Sol\u00eds], hasta que do\u00f1a Marina aprendi\u00f3 la castellana; en que tard\u00f3 pocos d\u00edas\u2026\u201d (ob. cit., cap\u00edtulo XXI, p\u00e1gina 44).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, de ambos int\u00e9rpretes y, quiz\u00e1, de otro llamado Francisco (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 24), se val\u00eda el padre fray Bartolom\u00e9 de Olmedo para ense\u00f1ar a los indios la doctrina cristiana, tanto en el camino hasta llegar a M\u00e9xico, como en esta misma capital. Y aqu\u00ed nos habla Bernal de un nuevo int\u00e9rprete, llamado Orteguilla, que Cort\u00e9s dio a Moctezuma por criado (ob. cit., cap\u00edtulo XCV, p\u00e1gina 75 v). Por su mediaci\u00f3n, dice fray Francisco Pareja (ob. cit., cap\u00edtulo VII, p\u00e1ginas 57 y ss.), el padre Olmedo daba a conocer los misterios de nuestra fe al emperador, prisionero de los espa\u00f1oles. As\u00ed, pues, por entonces, el fraile de la Merced no conoc\u00eda a\u00fan la lengua mexicana. O al menos no existen textos fidedignos que as\u00ed nos lo digan. Es m\u00e1s, bien entrado ya el a\u00f1o 1521, cuando Cort\u00e9s va contra los indios de P\u00e1nuco, vemos al mercedario intervenir para pacificar aquella provincia, pero junto a \u00e9l est\u00e1n Aguilar y do\u00f1a Marina \u201cque siempre Cort\u00e9s los lleva consigo\u201d (cap\u00edtulo CLVIII, p\u00e1gina 161 v), naturalmente para que fuesen sus traductores. Todo ello parece prueba evidente de que si el padre Olmedo aprendi\u00f3 alguna vez la lengua mexicana, por lo menos hasta este momento, su conocimiento no era tan perfecto como para predicar y hacerse entender de los naturales. Si posteriormente la domin\u00f3 no lo sabemos.\n<\/p>\n<h2>Celo misionero del padre fray Bartolom\u00e9 de Olmedo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaca Ricard la moderaci\u00f3n y prudencia del mercedario, en todo momento aconsejando a Cort\u00e9s para refrenar su car\u00e1cter impulsivo (Ricard: ob. cit., libro I, cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 79 y ss.). Y ello sin desatender su misi\u00f3n apost\u00f3lica, predicando la fe a los naturales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como veremos con m\u00e1s detenci\u00f3n en la nota subsiguiente, quiz\u00e1 por estar ocupado en ciertas diligencias conducentes a la liberaci\u00f3n de los espa\u00f1oles prisioneros, la actuaci\u00f3n apost\u00f3lica y sacerdotal del padre Olmedo en las islas de Cozumel pasa en silencio. Despu\u00e9s de destruidos los \u00eddolos, el cl\u00e9rigo Juan D\u00edaz celebra la Santa Misa en un altar aqu\u00ed improvisado. Y es el propio Cort\u00e9s quien reprocha a los indios sus idolatr\u00edas y ense\u00f1a por primera vez los misterios de nuestra fe (Bernal: ob.cit., cap\u00edtulo XXVII, p\u00e1ginas 18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ya en Tabasco comienza el padre Olmedo su labor apost\u00f3lica. Aqu\u00ed pronuncia su primer serm\u00f3n, no sin antes haberse elevado un nuevo altar, cuyo cuidado Cort\u00e9s encomend\u00f3 a los caciques, cuando piensa levar anclas y partir hacia San Juan de Ul\u00faa. De momento, no parece se administrasen m\u00e1s bautismos que los de las indias que el cacique de aquella regi\u00f3n diera a los espa\u00f1oles en se\u00f1al de amistad. Entre ellas la c\u00e9lebre do\u00f1a Marina (ob. cit., cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 24). Al d\u00eda siguiente, antes de la partida, se celebr\u00f3 la festividad de Domingo de Ramos con una gran procesi\u00f3n. (ob. cit., cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 24). Ya en la isla de San Juan de Ul\u00faa, el padre Olmedo predica de nuevo, ahora ante los enviados de Moctezuma (ob. cit., cap\u00edtulo XL, p\u00e1ginas 27 v). Y el mismo religioso vuelve a tomar la palabra y a celebrar Misa en Cempoala, ante los principales caciques de la regi\u00f3n. A continuaci\u00f3n se bautizan las ocho indias que aqu\u00ed hab\u00eda ofrecido a los espa\u00f1oles el \u201cCacique Gordo\u201d (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo LII, p\u00e1gina 36. Y todo ello despu\u00e9s de derrocar por fuerza los \u00eddolos (ob cit., cap\u00edtulo LI, p\u00e1ginas 35 v), ante el disgusto del mercedario, que m\u00e1s tarde se lo reprochar\u00e1 a Cort\u00e9s; y de elevar un altar con una imagen de la Virgen, semejante al que tambi\u00e9n hab\u00eda ordenado levantar el propio cort\u00e9s en San Juan de Ul\u00faa. Pero ahora, despu\u00e9s de obligarles a cortarse sus largos y sucios cabellos y a cambiarse las vestiduras, cuatro sacerdotes paganos quedan al cuidado del improvisado templo, bajo la vigilancia directa del anciano soldado Juan de Torres, que qued\u00f3 aqu\u00ed voluntariamente cuando los expedicionarios camino de M\u00e9xico (ob. cit., cap\u00edtulo LII, p\u00e1gina 36; Sol\u00eds: ob. cit., libro II, cap\u00edtulo XII, p\u00e1gina 76). Era \u00e9sta una medida de prudencia, como la que m\u00e1s tarde, en el pueblo de Castiblanco, obliga al fraile mercedario a aconsejar a Cort\u00e9s no dejase ninguna Cruz, como \u00e9ste quer\u00eda, por miedo a que sus b\u00e1rbaros habitantes \u201cla quemen, o hagan alguna cosa mala\u201d con ella. (ob. cit., cap\u00edtulo LXI, p\u00e1gina 42).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en Tlaxcala, Cort\u00e9s quiso imponer, por fuerza a los naturales la fe cat\u00f3lica y la renuncia de sus idolatr\u00edas, el padre Olmedo interviene y aconseja prudentemente, habl\u00e1ndole as\u00ed: \u201cno es justo que por fuer\u00e7a los hagamos cristianos, y a\u00fan lo que hicimos en Cempoala en derrocarles sus \u00eddolos, no quisiera yo que se hiziese hasta que tengan conocimiento de nuestra fe\u2026\u201d. Siguiendo consejos tan razonables, ahora sin derrocar los \u00eddolos, sino junto a ellos, los espa\u00f1oles levantan un altar y, como siempre, ante \u00e9l se celebra la Santa Misa y se bautizan cinco indias principales ofrecidas a Hern\u00e1n Cort\u00e9s por sus padres, caciques del lugar. (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo LXXVII, p\u00e1ginas 54 y 54 v; Sol\u00eds: ob. cit., libro III, cap\u00edtulo III, p\u00e1gina 113).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mismas razones y la misma oposici\u00f3n por parte del mercedario, encuentran las \u00f3rdenes de Cort\u00e9s en Cholula, tendentes asimismo a exterminar por fuerza la idolatr\u00eda. Como en Tlascala, el conquistador hubo de conformarse aqu\u00ed con erigir un altar y en \u00e9l poner una cruz. (ob. cit., cap\u00edtulo LXXXIII, p\u00e1gina 61). Y prosiguiendo el camino de M\u00e9xico, en todo momento propicio se deja sentir la voz del padre Olmedo ense\u00f1ando a los indios la doctrina cristiana y recrimin\u00e1ndoles sus vicios e idolatr\u00edas. As\u00ed, en Talmalanco y otros lugares, hasta llegar a la capital del Anahuac (cap\u00edtulo LXXXVI, p\u00e1ginas 63 v).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed el mercedario se opone a las pretensiones de Cort\u00e9s de hacer una iglesia, pues dijo ello \u201cno era cosa convenible hablar en tal tiempo, que no vi al Mocte\u00e7uma de arte, que en tal cosa concediesse\u2026\u201d (cap\u00edtulo XLII, p\u00e1gina 71). Por lo pronto los espa\u00f1oles hubieron de conformarse con la capilla hecha en el aposento que el emperador design\u00f3 para alojarlos (cap\u00edtulo XCIII, p\u00e1gina 72 v). Adem\u00e1s, siguiendo los consejos del mismo religioso, a los naturales se les dej\u00f3 libremente practicar su religi\u00f3n, prohibi\u00e9ndoseles tan s\u00f3lo los sacrificios humanos. (cap\u00edtulo XCVIII, p\u00e1gina 78). Sin embargo, el padre Olmedo inici\u00f3 la obra de catequizar a Moctezuma, d\u00e1ndole a conocer la doctrina cristiana y exhort\u00e1ndole a abrazarla (cap\u00edtulo XCVII, p\u00e1gina 77; cap\u00edtulo XCVIII, p\u00e1gina 78 y ss.; cap\u00edtulo C, p\u00e1gina 80 v; cap\u00edtulo CI, p\u00e1gina 81 v), sobre todo a la hora de su muerte (cap\u00edtulo CXXVII, p\u00e1gina 105). No obstante, pese a las afirmaciones contrarias de alg\u00fan cronista, el emperador mexicano no recibi\u00f3 el bautismo, ya porque \u00e9l mismo se negase, como afirma el propio Bernal o porque el padre mercedario, imprudentemente dilatara el momento, para celebrarlo en Pascua con fausta solemnidad, seg\u00fan refiere G\u00f3mara (ob. cit., cap\u00edtulo CVII, p\u00e1gina 302).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se pude observar de lo dicho hasta aqu\u00ed, el bautismo no se administr\u00f3 sino a las indias que marchaban con los espa\u00f1oles y, quiz\u00e1, a alg\u00fan indio, tambi\u00e9n al servicio de \u00e9stos, como los int\u00e9rpretes Orteguilla y Francisco. No cabe duda que era lo prudente, ya que en todo caso la ense\u00f1anza prebautismal ten\u00eda que ser muy breve y, por tanto la disposici\u00f3n de los ne\u00f3fitos para recibir el sacramento poco s\u00f3lida, f\u00e1cil de variar en un ambiente que continua siendo pagano, pues los espa\u00f1oles, de paso hacia la capital mexicana, no paraban sino en algunos lugares tan s\u00f3lo el tiempo necesario para reponerse. Por esto el primer cacique que se bautiz\u00f3 fue in articulo mortis, cuando los espa\u00f1oles preparaban el asedio de la capital sublevada (Cervantes de Salazar: Cr\u00f3nica de la Nueva Espa\u00f1a, ed. 1914, p\u00e1gina 380). El segundo fue Xicotenga, el viejo cacique tlaxcalteca, cuya fidelidad a los cristianos hab\u00eda sido suficientemente probada (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo CXXXVI, p\u00e1ginas 118 y 118 v).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pacificada la tierra, el sacramento del bautismo debi\u00f3 administrase con m\u00e1s frecuencia, aun antes del arribo a ella de la expedici\u00f3n de los doce religiosos franciscanos. Antes y despu\u00e9s, el padre Olmedo debi\u00f3 desplegar una gran actividad evang\u00e9lica, interrumpida moment\u00e1neamente en M\u00e9xico. Durante su corta estancia en la provincia de Guatemala, como capell\u00e1n de la expedici\u00f3n de Pedro de Alvarado, donde, prosiguiendo su santa actividad, bautiza m\u00e1s de quinientos indios (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulos CLXIV y CLXIX, p\u00e1ginas 172 y ss., y 187 v y ss.; fray Francisco de Pareja: ob cit., Estado primero, cap\u00edtulo XIV, p\u00e1ginas 114 y ss.) Cuando a fines de octubre o principios de noviembre de 1524, de nuevo en la capital mexicana, muere el fraile mercedario, el licenciado Zuzo comunica el suceso a Cort\u00e9s, que va camino de Honduras, con las siguientes palabras, recogidas por Bernal D\u00edaz del Castillo en su Historia: \u201cComo luego de a poco tiempo que se auia salido de M\u00e9xico Cort\u00e9s, auia muerto el buen padre fray Bartolom\u00e9, que era un santo hombre, y que le auia llorado todo M\u00e9xico, y que le hab\u00edan enterrado con gran pompa en se\u00f1or Santiago, a que los Indios auian estado todo el tiempo, desde que muri\u00f3, hasta que le enterraron, sin comer bocado, e que los Padres Franciscanos auian predicado a sus honras, y enterramiento, y que auian dicho d\u00e9l, que era vn santo var\u00f3n y que le deb\u00eda mucho al Emperador; pero m\u00e1s a los Indios; pues si al Emperador le auia dado a aquellos vasallos, como Cort\u00e9s, y los dem\u00e1s conquistadores viejos, a los Indios les auia dado el conocimiento de Dios, y ganado sus almas para el Cielo: e que auia convertido, e bautizado mas de dos mil y quinientos Indios en Nueva Espa\u00f1a, que ans\u00ed se lo auia dicho el Padre Fray Bartolom\u00e9 de Olmedo algunas vezes a tal Predicador, e que au\u00eda hecho mucha falta Fray Bartolom\u00e9 de Olmedo, porque con su autoridad compon\u00eda las diferencias, e ru\u00eddos y haz\u00eda bien a los pobres\u2026\u201d (Bernal: ob. cit., CLXXXV, p\u00e1ginas 211 y 211 v).\n<\/p>\n<h2>La primera Misa en la Nueva Espa\u00f1a<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afirma tambi\u00e9n el cronista de la orden de la Merced padre fray Crist\u00f3bal de Aldana que la primera Misa celebrada en tierra de M\u00e9xico la ofici\u00f3 el padre Bartolom\u00e9 de Olmedo, en la isla de Cozumel (ob. cit., libro I, cap\u00edtulo I, p\u00e1gina 21). Ello seguramente lo toma de las historias generales de su orden. Pero el padre fray Francisco de Pareja \u2014como aqu\u00e9l, mercedario y cronista de la provincia mexicana\u2014 pasa por alto este hecho y s\u00f3lo refiere la Misa celebrada en Tabasco. Y aqu\u00ed, ahora, coincidiendo ambos cronistas, atribuyen al padre Olmedo la gloria de haber celebrado ese primer sacrificio ya en tierra firme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que en ambos lugares \u2014Cozumel y Tabasco\u2014 se dijera Misa es cierto. Pero en cuanto a quien fue el primer celebrante la cosa cambia. Si nos referimos a la Misa oficiada en Cozumel, podemos afirmar que la gloria que los cronistas mercedarios pretenden atribuir a su hermano de h\u00e1bito indiscutiblemente no le corresponde. En contra de lo que asegura el padre Aldana, por Bernal D\u00edaz del Castillo, testigo presencial, sabemos que, estando en la isla, Cort\u00e9s mand\u00f3 hacer una cruz, la \u201cqual se puso en vno como humilladero que estaba como humilladero que estaba hecho cerca del altar, e dijo Missa el Padre que se dezia Juan D\u00edaz\u2026 (Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espa\u00f1a, 1632, cap\u00edtulo XXVII, p\u00e1gina 18 v). Sin embargo, si prescindiendo de este hecho, como hace el padre Pareja, tenemos en cuenta tan s\u00f3lo la primera Misa celebrada ya en 12 de marzo de 1519, al d\u00eda siguiente de desembarcar los espa\u00f1oles en Tabasco, la afirmaci\u00f3n de que el padre Olmedo sea el primer celebrante en la Nueva Espa\u00f1a puede ser admitida. En lo referente a este momento, Bernal D\u00edaz del Castillo es parco en sus noticias, haciendo constar tan s\u00f3lo la celebraci\u00f3n del Sacrificio, sin especificar quien fuera el sacerdote celebrante (ob. cit., cap\u00edtulo XXXI, p\u00e1gina 20 v) Por lo dem\u00e1s, ni Sol\u00eds (Historia de la conquista de M\u00e9xico, cap\u00edtulo XV y XX; p\u00e1ginas 30 y 43), ni L\u00f3pez de G\u00f3mara (Historia de la conquista de M\u00e9xico, ed. 1943, cap\u00edtulos XIII y XXIII, p\u00e1ginas 74 y 97) ni otros cronistas a\u00f1aden nuevas noticias. En el mismo lugar de Tabasco ya en los d\u00edas \u201cpostreros del mes de marzo\u201d, vuelve a celebrarse el Santo Sacrificio de la Misa con motivo de la fundaci\u00f3n del primer pueblo de espa\u00f1oles, llamado Santa Mar\u00eda de la Victoria. Aqu\u00ed vemos por vez primera al padre Olmedo oficiando y, seguidamente \u2014mediante int\u00e9rprete\u2014, exponiendo ante los indios una pl\u00e1tica sobre los misterios de la fe de Cristo y la falsedad de sus \u00eddolos (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 24) y en adelante, el nombre del mercedario aparece en todos los hechos semejantes de la conquista.\n<\/p>\n<h2>El cl\u00e9rigo Juan D\u00edaz y el padre Olmedo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan admitiendo con el padre Cuevas (Historia de la Iglesia en M\u00e9xico, tomo I, cap\u00edtulo I, p\u00e1gina 103) que el primer sacerdote que desembarc\u00f3 en tierra mexicana no fue fray Bartolom\u00e9 de Olmedo, sino el cl\u00e9rigo Alonso Gonz\u00e1lez, que lleg\u00f3 a la punta de Catoche dos a\u00f1os antes, en la expedici\u00f3n de Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdova, (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo I y II, p\u00e1ginas 1 y ss.), al religioso mercedario si se le puede atribuir con justicia el nombre de \u201cprimer ap\u00f3stol\u201d de M\u00e9xico, ya que la obra evangelizadora de aqu\u00e9l, si la hubo, s\u00f3lo fue reducida y transitoria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el t\u00edtulo de primer ap\u00f3stol otorgado al padre Olmedo no es exclusivo. Lo comparte con el cl\u00e9rigo secular padre Juan D\u00edaz, como \u00e9l, capell\u00e1n del ej\u00e9rcito de Cort\u00e9s y a quien ya hemos visto celebrando la primera Misa en el suelo mexicano. Pero es que adem\u00e1s, junto con el mercedario, aquel tampoco desaprovechaba ocasi\u00f3n favorable entre los indios, para reducirlos al camino de la Verdad\u2026\u201d (Antonio de Sol\u00eds: ob. cit., cap\u00edtulo XX, p\u00e1gina 43). A ambos cl\u00e9rigos corresponde por igual el primer relativo fruto apost\u00f3lico obtenido entre los naturales de Tabasco. Claro que en tan breve estancia aqu\u00ed, \u201clo m\u00e1s que pudieron conseguir entonces los dos sacerdotes [escribe Sol\u00eds] fue dejarlos bien dispuestos, y conocer qu\u00e9 ped\u00eda m\u00e1s tiempo la obra de habilitar su rudeza, para entenderse mejor con su ceguedad (ob. cit., p\u00e1gina 43).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ya en San Juan de Ul\u00faa encontramos nuevamente a los dos capellanes de la expedici\u00f3n hermanados en el com\u00fan oficio de Sacerdote. Ahora celebrando una vez m\u00e1s el Sacrificio de la Misa. La dijo cantada el fraile mercedario \u201cy la beneficiaua [dice Bernal] el padre Juan D\u00edaz\u201d (ob. cit., cap\u00edtulo XXXVIII, p\u00e1gina 25 v); afirmaci\u00f3n \u00e9sta ratificada por Sol\u00eds (ob. cit., libro II, cap\u00edtulo I, p\u00e1gina 46), aunque haciendo notar la imposibilidad de que la celebraci\u00f3n fuese \u2014como afirma aqu\u00e9l y Herrera repite\u2014 el mismo d\u00eda del desembarco, ya que \u00e9ste tuvo lugar un viernes Santo (ob. cit., libro I, cap\u00edtulo XXI, p\u00e1gina 45).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en lo que no cabe duda es que as\u00ed, como ahora al celebrar la Santa Misa, en adelante, el mercedario conserva un papel cada vez m\u00e1s destacado, que anula en parte al similar que corresponde al cl\u00e9rigo padre D\u00edaz. Los cronistas destacan m\u00e1s la actividad del primero. Es cierto que, a veces, su exclusiva intervenci\u00f3n se debe principalmente a que \u201cestaba presente\u201d como cuando en San Juan de Ul\u00faa habla entre los embajadores de Moctezuma. Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo XLI, p\u00e1gina 27 v). Pero tambi\u00e9n se debe, sin duda, a su mayor personalidad y formaci\u00f3n. \u201cDe muy poca capacidad\u201d tacha fray Francisco de Pareja al cl\u00e9rigo secular (ob. cit., cap\u00edtulo IV, p\u00e1gina 40), mientras que Bernal pondera al padre Olmedo como \u201ccuerdo y sagaz\u201d (cap\u00edtulo CXVII, p\u00e1gina 93) y de \u201crazones muy buenas\u201d (cap\u00edtulo CXVII, p\u00e1gina 93 v); y lo califica de \u201centendido e Te\u00f3logo\u201d (cap\u00edtulo LXXVII, p\u00e1gina 54), como demostr\u00f3 ser, por ejemplo, en el citado serm\u00f3n ante los embajadores mexicanos, que fue un \u201cbuen razonamiento para en tal tiempo, que unos buenos Te\u00f3logos no lo dijeran mejor\u201d (ob. cit., cap\u00edtulo XLI, p\u00e1gina 27 v). Y a\u00fan queda un tercer motivo que pudo influir en la m\u00e1s relevante actuaci\u00f3n del religioso sobre la del sacerdote secular, si no es precisamente a la inversa y la actitud hostil de \u00e9ste se debe al favoritismo de Cort\u00e9s hacia aquel; pero lo cierto es que el padre Juan se hizo sospechoso de deslealtad, por cuyo motivo qued\u00f3 en M\u00e9xico cuando Cort\u00e9s y el padre Olmedo salieron al encuentro del ej\u00e9rcito de Narv\u00e1ez (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo CXV, p\u00e1gina 910).\n<\/p>\n<h2>El milagro de Tlaxcala<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas \u00faltimas frases casi literalmente transcritas de la obra de Bartolom\u00e9 Leonardo Argensola (Conquista de M\u00e9xico, ed. 1940, cap\u00edtulo XII, p\u00e1ginas 161, nuestro cronista refiere un suceso milagroso acaecido en Tlaxcala, a poco de partir los espa\u00f1oles desde la ciudad hacia M\u00e9xico. Sobre la Cruz que aqu\u00ed hab\u00edan dejado los de cort\u00e9s para que los naturales la adorasen, estos vieron como descend\u00eda una nube del cielo. Naturalmente los primeros cronistas nada dicen sobre tan prodigioso hecho. Bernal y Cort\u00e9s guardan silencio. Y lo mismo G\u00f3mara. Sin embargo. Antonio de Sol\u00eds ya recoge pormenorizado lo que hab\u00eda pasado a ser una bella tradici\u00f3n, nacida quiz\u00e1 de la imaginaci\u00f3n de los indios, y a\u00f1ade que la nube milagrosa \u201cpersevero mas o menos distinta (maravillosa providencia) tres o quatro a\u00f1os, que se dilat\u00f3 por varios accidentes, la conversi\u00f3n de aquella provincia\u2026\u201d Durante este tiempo, habi\u00e9ndose quitado a los indios el primer temor, \u201cdez\u00edan p\u00fablicamente, que aquella Santa Se\u00f1al encerraba dentro de s\u00ed alguna Deidad y que no en vano la veneraban tanto sus Amigos los Espa\u00f1oles: procuravan imitarlos doblando la rodilla en su presencia y acud\u00edan a \u00e9lla con sus necesidades, sin acordarse de los Idolos o frecuentando menos sus Adoratorios: cuya devoci\u00f3n (si as\u00ed se puede llamar aquel g\u00e9nero de afecto, que sent\u00edan como influencia de causa no conocida fue crexciendo con tanto fervor de Nobles y Plebeyos, que los sacerdotes, y Agoreros entraron en zelo de su Religi\u00f3n, y procuraron diversas vezes arrancar, y hacer pedazos la Cruz, pero siempre bolv\u00edan escarmentados, sin atreverse a decir lo que les suced\u00eda, por no desautorizarse con el Pueblo\u2026\u201d (ob. cit., libro III, cap\u00edtulo V, p\u00e1gina 118).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es extra\u00f1o que fray Francisco de Pareja no recoja la tradici\u00f3n en su Cr\u00f3nica, escrita aproximadamente por los mismos a\u00f1os en que sol\u00eda escribir su historia. Sin embargo, tomada casi literalmente de \u00e9ste, fray Crist\u00f3bal de Aldana s\u00ed la incluye en la suya (ob. cit., libro I, p\u00e1gina 82 y ss.).\n<\/p>\n<h2>Vasallaje prestado por los indios de Tabasco<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar los espa\u00f1oles a Tabasco, Cort\u00e9s re\u00fane a los caciques del lugar y, como ya se ha dicho, fray Bartolom\u00e9 de Olmedo pronuncia un serm\u00f3n. Seguidamente y despu\u00e9s de bautizar a las indias que los mismos hab\u00edan ofrecido, aquellos caciques \u201cse otorgaron por vasallos de nuestro grande emperador. Estos fueron los primeros vasallos que en la Nueva Espa\u00f1a dieron la obediencia a su Magestad\u201d, dice Bernal D\u00edaz (ob. cit., cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 24 v).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan otro cronista es tan expl\u00edcito. G\u00f3mara refiere las pr\u00e9dicas de Cort\u00e9s y la buena disposici\u00f3n de los indios para con la doctrina cristiana (ob. cit., cap\u00edtulo XXIII, p\u00e1ginas 97 y ss.), pero nada dice del vasallaje prestado por los indios. M\u00e1s prolijo, Sol\u00eds escribe que, despu\u00e9s de un discurso de Cort\u00e9s, sobre su intenci\u00f3n de reducir a los caciques, presentes all\u00ed, a la obediencia de su rey y a los principios de la religi\u00f3n cristiana, estos contestaron que tendr\u00edan a conveniencia suya, el obedecer a vn Monarca: cuyo poder, y grandeza se dexava conocer en el valor de los tales vasallos\u2026\u201d Pero el comentario que hace el cronista no es tan optimista: los caciques \u201cquedaron persuadidos, o por lo menos inclinados a la raz\u00f3n, sin asegurar de manera taxativa el hecho del reconocimiento del vasallaje (ob. cit., libro I, cap\u00edtulo XXI, p\u00e1gina 42).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es natural los cronistas de la orden de la Merced recogen la escena seg\u00fan la refiere Bernal D\u00edaz del Castillo, e, incluso, la perfilan en provecho de la figura del religioso. Fray Francisco Pareja escribe que los indios \u201cse redujeron a la obediencia de nuestro rey, instruidos por las eficaces palabras de fray Bartolom\u00e9\u2026\u201d (ob. cit., Estado primero, cap\u00edtulo III, p\u00e1gina 23).\n<\/p>\n<h2>El padre Olmedo ayuda a Cort\u00e9s frente a las pretensiones del gobernador de Cuba Diego de Vel\u00e1squez<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es suficientemente conocido como el gobernador de Cuba, Diego de Vel\u00e1squez, se arrepinti\u00f3 pronto de haber designado a Cort\u00e9s capit\u00e1n de la expedici\u00f3n de descubrimiento de las tierras de Yucat\u00e1n. Y ello pese a que con \u00e9l enviara alg\u00fan hombre de su confianza\u201d para que guisase, y entendiesse no huviesse alguna mala trama en la Armada, que siempre se temi\u00f3 de Cort\u00e9s, aunque lo disimulaua\u2026\u201d (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo XX, p\u00e1gina 13 v). Con tal motivo, el capit\u00e1n ordena embarcar a sus hombres y, secretamente, se hace a la mar en el puerto de Santiago. Y hace escala en el de Trinidad donde burla una vez m\u00e1s los planes de Vel\u00e1squez para apresarle, e impedirle proseguir la marcha. Los nav\u00edos levaron anclas y, haci\u00e9ndose a la mar arribaron al puerto de La Habana. Aqu\u00ed recibe Cort\u00e9s aviso, inform\u00e1ndole que el gobernador persist\u00eda en su empe\u00f1o, para lo cual hab\u00eda despachado a las autoridades de aquella villa la orden de arresto. La llegada aqu\u00ed de su portador no evit\u00f3 que poco despu\u00e9s los nav\u00edos navegaran rumbo a la isla de Cozumel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo se enter\u00f3 Cort\u00e9s de la orden de arresto? Bernal lo explica as\u00ed: \u201cparece ser que vn fraile de la Merced que se daua por servidor de Vel\u00e1squez, que estaba en su compa\u00f1\u00eda del mismo Governador, escrib\u00eda a otro fraile de su orden, que se dez\u00eda Frai Bartolom\u00e9 de Olmedo, quien iva con Cort\u00e9s, y en aquella carta del fraile le avisauan a Cort\u00e9s sus dos compa\u00f1eros Andr\u00e9s de Duero, y el Contador de lo que passaua\u2026\u201d (ob. cit., cap\u00edtulo XXIV p\u00e1gina 16 v) Indudablemente, bas\u00e1ndose en estas palabras del soldado cronista, los historiadores de la orden de la Merced, identifican al fraile \u201cque se daua por servidor de Vel\u00e1squez\u201d con fray Juan Zambrana, aquel religioso que qued\u00f3 en la isla de Cuba, cuando su compa\u00f1ero, fray Bartolom\u00e9, parti\u00f3 en la expedici\u00f3n cortesiana. (fray Francisco de Pareja: ob. cit. Estado primero, cap\u00edtulo II, p\u00e1gina 18 y ss.; fray Crist\u00f3bal de Aldana: ob. cit., libro I, p\u00e1gina 17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haya intervenido o no el padre Zambrana, el aviso, dado a Cort\u00e9s mediante fray Bartolom\u00e9 de Olmedo, fue quiz\u00e1 decisivo. Prevenido, procur\u00f3 atraerse el apoyo de los amigos del gobernador que con \u00e9l iban, evitando as\u00ed la ejecuci\u00f3n del arresto\u201d, por manera \u2013 dice Bernal \u2013 que si en la villa de la Trinidad se disimularon los mandamientos, muy mejor se callaron en la Havana entonces\u2026\u201d (ob. cit., cap\u00edtulo XXIV, p\u00e1gina 16 v).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21. Primera expedici\u00f3n de religiosos mercedarios en la Nueva Espa\u00f1a y la fundaci\u00f3n aqu\u00ed de la provincia de su orden.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esta noticia del arribo de la expedici\u00f3n de la expedici\u00f3n de frailes mercedarios, casi literalmente entresacada de la Historia de Bernal D\u00edaz del Castillo, hay que a\u00f1adir o rectificar aquello otro que nuestro cronista calla o a\u00f1ade por su cuenta: \u201cembarc\u00e1ronse todos, e con buen tiempo que les hizo en la mar, lleg\u00f3 Cort\u00e9s con los suyos, menos un fraile de los doze, que se muri\u00f3 a pocos d\u00edas de embarcaci\u00f3n al puerto de la Veracruz\u201d (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo CXCIX, p\u00e1gina 231 v). Fueron once y no doce, por tanto, los religiosos que arribaron a las costas mexicanas, por el mes de julio de 1530 y no en 1521 como, mal informado, aqu\u00ed se afirma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No dudamos de la veracidad de esta noticia, aunque G\u00f3mara y Salazar nada dicen de la expedici\u00f3n de los doce mercedarios. Ni aunque el propio Ricard, quiz\u00e1 por lo mismo, la silencia. Y no dudamos pese al silencio de las fuentes documentales (Vid: fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1ginas 119 y ss.) dada la calidad de primera informaci\u00f3n que, como de testigo de vista, tiene la obra de Bernal D\u00edaz del Castillo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fray Francisco de Pareja recoge la noticia de Bernal, dando el a\u00f1o exacto del arribo de los religiosos, al tiempo que hace ciertas falsas consideraciones para justificar el silencio que sobre la misma expedici\u00f3n guarda el cronista de su orden fray Antonio Rem\u00f3n (fray Francisco de Pareja: ob. cit., Estado primero cap\u00edtulo XIV, p\u00e1ginas 119 y ss.). Fray Crist\u00f3bal de Aldana, aunque refuta muchas de esas consideraciones del padre Pareja, cree con \u00e9l que los doce religiosos mercedarios se dispersaron por las extensas provincias de M\u00e9xico y Guatemala (ob. cit., libro II, p\u00e1ginas 109 y ss.), por cuyo motivo no hicieron ninguna importante fundaci\u00f3n y, consecuentemente, pasa desapercibida para la mayor\u00eda de los historiadores su dispersa actividad y hasta su misma llegada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os antes del arribo de esta expedici\u00f3n de doce mercedarios, aport\u00f3 a la Nueva Espa\u00f1a otro religiosos de la misma orden: fray Juan de Varillas. Ven\u00eda de la isla de Cuba, donde hab\u00eda estado esperando, junto con su compa\u00f1ero fray Gonzalo de Pontevedra, la oportunidad de reunirse con su hermano de h\u00e1bito y amigo personal fray Bartolom\u00e9 de Olmedo. Ambos religiosos hab\u00edan pasado a la isla con licencia del General de la Merced y \u2014seg\u00fan afirma el padre Aldana\u2014 se hallaban empleados en su instituto de colectar limosnas, para Redenci\u00f3n de cautivos\u201d (ob. cit., Lib. I, p\u00e1gina 139). La ocasi\u00f3n de marchar a las nuevas tierras se les presenta en 1524 presenta en 1524, cuando a ellas se dirige el licenciado Zuazo. Pero fray Gonzalo muere en el camino, sin lograr sobrevivir a las calamidades pasadas durante el viaje. Y fray Juan de Varillas pasa con el capit\u00e1n Luis Mar\u00edn a pacificar la provincia de Chiapa, y posteriormente, con el propio Cort\u00e9s a Honduras. (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulos CLXIII, CLXVI y CLXXIV, p\u00e1ginas 173 y ss.; 177 v y ss. y 195; Salazar: ob. cit., cap\u00edtulos X y ss.; Salazar: ob. cit., cap\u00edtulo X, y ss., p\u00e1gina 120 y 33; fray Francisco de Pareja: ob. cit., Estado primero, cap\u00edtulo XVI y ss., p\u00e1ginas 130; fray Crist\u00f3bal de Aldana, ob. cit., libro I, p\u00e1gina 138 y ss.; fray Pero Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina 91).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, pues, pocos mercedarios debieron quedar por entonces en M\u00e9xico. Un n\u00famero aproximado a la docena se habr\u00eda repartido por las extensas regiones del An\u00e1huac y de Am\u00e9rica Central; territorios que desde 1561 form\u00f3se en la provincia mercedaria de Guatemala (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1ginas 84 y ss.), iniciada con el favor del obispo de aquella di\u00f3cesis don Francisco Marroqu\u00edn (fray Francisco de Pareja: ob. cit., cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 154 y ss.; fray Crist\u00f3bal de Aldana: ob. cit., p\u00e1ginas 214 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundada la Universidad de M\u00e9xico, acudieron sus aulas varios religiosos mercedarios que se hospedaron, con car\u00e1cter privado, en una residencia estudiantil, junto al hospital de San Hip\u00f3lito. Cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde el comendador de Guatemala intenta erigir un convento en aquella casa, encuentra oposici\u00f3n por parte del virrey, que exige las pertinentes c\u00e9dulas reales c\u00e9dulas. Solicitadas del Consejo de Indias, con su benepl\u00e1cito, se funda el convento de M\u00e9xico al finalizar el siglo XVI (Castro Seoane: ob. cit, 95 y ss.; fray Francisco de Pareja: ob. cit., Estado segundo, cap\u00edtulo I y II, p\u00e1ginas 165 y ss.; fray Crist\u00f3bal de Aldana: ob. cit., libro I, p\u00e1ginas 219 y 33; fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I. p\u00e1ginas 119 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No estuvieron los religiosos mexicanos de la provincia guatemalteca. La enorme distancia y la topograf\u00eda de las tierras hizo pensar la necesidad de la autonom\u00eda. El general de la Merced fray Francisco de Ribera, que hab\u00eda sido Vicario General de Nueva Espa\u00f1a, facilit\u00f3 los medios. En virtud del breve de Paulo VI de 15 de diciembre de 1615, sancionado por Real C\u00e9dula de 15 de junio del a\u00f1o siguiente, se funda la provincia independiente de M\u00e9xico, bajo la advocaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., Estado segundo, cap\u00edtulo XXVI, p\u00e1ginas 365 y ss.; Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 104).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en 1604 se trat\u00f3 de erigir la provincia de M\u00e9xico, en el que luego deb\u00eda ser territorio de su jurisdicci\u00f3n s\u00f3lo hab\u00edan fundado tres conventos: el de la capital y los de Oaxaca y Puebla de los \u00c1ngeles (fray Francisco de Pareja: ob. cit., Estado segundo, cap\u00edtulos VI y X, p\u00e1ginas 203 y ss. y 221 y ss.; Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1ginas 100 y ss.). Durante los a\u00f1os comprendidos entre este primer intento y la erecci\u00f3n de aqu\u00e9lla, se fundaron los de Valladolid (Pareja: ob. cit., cap\u00edtulo XVIII, p\u00e1ginas 320 y ss.); Tabuca (ob. cit., cap\u00edtulo XIX, p\u00e1ginas 327 y ss.); Calima (cap\u00edtulo XX, p\u00e1gina 332); Atlixco y Veracruz (cap\u00edtulo XXIII, p\u00e1ginas 345 y ss.). Posteriormente, la provincia creci\u00f3 aument\u00e1ndose el n\u00famero de sus casas considerablemente: Guadalajara, San Luis de Potos\u00ed, C\u00f3rdoba, etc. (Vid. Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1ginas 102 a 108; fray Francisco de Pareja: ob. cit., cap\u00edtulo XI y ss., p\u00e1ginas 453 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como las provincias de Guatemala (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1ginas 84 a 95); Lima, Cuzco y Chile (Vid. Fernando de Armas: Cristianizaci\u00f3n del Per\u00fa, primera parte, cap\u00edtulo VI p\u00e1ginas 145 y ss.). tuvieron car\u00e1cter marcadamente misional, regentando sus religiosos gran n\u00famero de doctrinas, las de las provincias de M\u00e9xico \u2014escribe fray Francisco de Pareja\u2014 se concentraron \u201cAhora con las fundaciones de conventos en lugares grandes, sin administraci\u00f3n de indios, procurando s\u00f3lo el sustento necesario tanto para los religiosos bastantes que, tiene cada convento, adquirido de capellan\u00edas que se sirven, y algunas rentas que nos han dejado los bienhechores y herencias de los patrimonios de algunos religiosos\u2026 con que solamente se han dedicado los hijos de esta provincia, a la virtud y buen ejemplo, a los p\u00falpitos y confesionarios y a los estudios, as\u00ed en la religi\u00f3n como en las universidades, donde se han creado muchos sujetos y varones ilustres en todas las ciencias\u2026\u201d (ob. cit., Estado segundo, cap\u00edtulo XX, p\u00e1gina 153).\n<\/p>\n<h2>El padre Olmedo embajador, ante P\u00e1nfilo de Narv\u00e1ez<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enterado del arribo de P\u00e1nfilo Narv\u00e1ez a Veracruz, Cort\u00e9s env\u00eda al padre fray Bartolom\u00e9 de Olmedo por su embajador, para ofrecer la paz. Y Como aqu\u00e9l no quiso escuchar sus razones, el religioso reparti\u00f3 secretamente entre sus capitanes y soldados d\u00e1divas que previsoramente llevaba consigo, para atraerlos a la causa del Conquistador (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo CXIII, p\u00e1gina 91 y 91 v; G\u00f3mara: ob. cit., tomo I, cap\u00edtulo XCVII, p\u00e1gina 280).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con nuevas cartas y m\u00e1s oro para ganarse la voluntad de los soldados, sali\u00f3 el mercedario por segunda vez a entrevistarse con Narv\u00e1ez, que estaba en Campala. Aqu\u00ed habl\u00f3 en secreto con varios capitanes y cuando ya los hubo ganado para la causa cortesiana, previno a \u00e9sta sobre los planes de aqu\u00e9l; Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo CXVII, p\u00e1ginas 93 y 93 v; Sol\u00eds: ob. cit., libro IV, cap\u00edtulo VI, p\u00e1gina 195. Al mismo tiempo, haci\u00e9ndose pasar por su consejero y amigo, impidi\u00f3 que aquel enviado del gobernador de Cuba, tomase prisionero a los capitanes enemigos que hab\u00edan venido a su campamento. Por todo esto. Por todo esto, cuando el fraile vuelve al real de Cort\u00e9s, aqu\u00ed se le recibe con grandes muestras de cari\u00f1o (Bernal: ob. cit., cap\u00edtulo CXX, p\u00e1ginas 95 y ss.). Sin duda, a la intervenci\u00f3n del padre Olmedo y su actividad opuesta a los planes de Narv\u00e1ez, cabe una gran parte de su definitiva derrota y del completo triunfo del conquistador de Nueva Espa\u00f1a.\n<\/p>\n<h2>Los or\u00edgenes del nombre y de la ciudad de M\u00e9xico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el significado y origen de los nombres de Tenochtitl\u00e1n y M\u00e9xico existen diferentes opiniones ya desde los primeros momentos de la conquista. L\u00f3pez de G\u00f3mara se refiere extensamente a l problema. Escribe: \u201cEsta la ciudad repartida en dos barrios: al uno llamado Tlatelulco, que quiere decir isleta; y al otro M\u00e9xico, donde mora Moctezuma, que quiere decir manadero, y es el principal, por ser mayor barrio y morar en \u00e9l los reyes: se qued\u00f3 la ciudad con este nombre, aunque su propio y antiguo es Tenuchtitlan, que significa fruta de piedra, porque esta compuesto de \u201ctete\u201d, que es piedra, de \u201cnuchtli\u201d, que es la fruta que en Cuba y Hait\u00ed llaman tunas\u2026 de aquella fruta \u201cnuchtli\u201d y de tete, que es piedra, se compone el nombre de Tenuchtitl\u00e1n, y cuando se comenz\u00f3 a poblar fue cerca de una piedra que estaba dentro de la laguna; de la cual nac\u00eda un nopal muy grande, y por eso tiene M\u00e9xico por arma en su divisa un pie de nopal nacido entre una piedra, que es conforme al nombre\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n dicen algunos que tuvo esta ciudad el nombre de su primer fundador, que fue Penuch, hijo segundo de Iztacmixcoatl, cuyos hijos y descendientes poblaron\u2026 esta tierra de Anasac, que ahora se dice Nueva Espa\u00f1a. Tampoco falta quien piensa que se dijo de la grana que se llama \u201cnuchiztli\u201d, la cual sale del mismo card\u00f3n del nopal y fruta \u201cnuchtli\u201d, de que tomara nombre\u2026 Como quiera pues que ello fue, es cierto que el lugar y sitio se llama Tenuchtitl\u00e1n y el natural y vecino \u201ctenuchca\u201d. M\u00e9xico, seg\u00fan ya dije dije arriba, no es toda la ciudad, sino la medida y un barrio, aunque bien suelen decir los indios de M\u00e9xico Tenuchtitl\u00e1n todo junto\u2026 Quiere decir manadero o fuente, seg\u00fan la propiedad del vocablo y lengua; y as\u00ed dicen que hay alrededor de \u00e9l muchas fuentecillas y ojos de agua, de donde le nombraron los que primeros poblaron all\u00ed. Tambi\u00e9n afirman otros que se llama M\u00e9xico de los primeros fundadores, que se dijeron \u201cmexiti\u201d; que a\u00fan ahora se nombran \u201cmexica\u201d los de aquel barrio, y poblaci\u00f3n; los cuales \u201cmexiti\u201d tomara nombre de su principal dios e idolo, dicho Maxitli, que es el mismo que Uitcilopuchtili\u2026\u201d (ob. cit., tomo I, cap\u00edtulo LXXVIII, p\u00e1ginas 231 y ss.).\n<\/p>\n<h2>\u00bfQui\u00e9n es el padre fray Marcos Verd\u00f3n?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribe nuestro cronista que pas\u00f3 a Guatemala con Pedro de Alvarado. Sin embargo, por Bernal D\u00edaz del Castillo Sabemos que no pudo ser en la expedici\u00f3n conquistadora, salida de la capital mexicana, hacia aquella provincia, en 1523. En \u00e9sta no fueron sino dos cl\u00e9rigos: el mercedario fray Bartolom\u00e9 de Olmedo y otro secular, venido de Espa\u00f1a con Garay (ob. cit., cap\u00edtulo CLXIV, p\u00e1gina 172). Por lo pronto, de no ser err\u00f3nea la noticia que hemos expuesto, cosa que no parece probable, tendremos que convenir que el arribo del padre Verd\u00f3n a Guatemala ser\u00eda hacia el mes de abril de 1530, cuando don Pedro de Alvarado regresa de la corte investido de los t\u00edtulos de gobernador y adelantado de las tierras que conquistara;  o quiz\u00e1, algunos meses antes, si admitimos que se pudo separar del nuevo gobernador de M\u00e9xico donde sabemos que \u00e9ste qued\u00f3 alg\u00fan tiempo, para solucionar asuntos pendientes con la Audiencia. Pero tampoco esto, como veremos l\u00edneas adelante, parece cierto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, \u00bfqui\u00e9n es fray Marcos Verd\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 noticias poseemos de su vida y estancia en las Indias? Verdaderamente muy pocas; ninguna, si descontamos las insertas por nuestro cronista y la repetici\u00f3n de alg\u00fan dato, junto a escasos y elogiosos adjetivos que incluye en su ora el padre Aldana: \u201cReligioso muy ejemplar, gran protector de los Indios, muy caritativo con ellos, tan gran Predicador, y lenguaraz que bautiz\u00f3 m\u00e1s de un mill\u00f3n de gentiles\u2026\u201d (Aldana: ob. cit., libro I, p\u00e1ginas 215 y 216).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el padre Mondrag\u00f3n no cita a otro mercedario de actividad destacada en la misma provincia de Guatemala, como es el padre fray Marcos de Ard\u00f3n, \u2014o P\u00e9rez Dard\u00f3n\u2014 de igual nombre, por tanto, que aquel y de apellido fon\u00e9ticamente an\u00e1logo. Y la presencia de \u00e9ste en Guatemala data de 1542, aunque es posible que se hallase aqu\u00ed antes, pues sabemos que en 1535 pasa a Cartagena de Indias y, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s a la Am\u00e9rica Central. Primero estuvo en el convento de Chiapas y, luego, en el de la propia ciudad de Guatemala, donde desempe\u00f1a sucesivamente los cargos de comendador y de vicario provincial. A \u00e9l se debe \u2014como veremos en nota m\u00e1s adelante\u2014 la casi total organizaci\u00f3n de la que desde 1561, fue provincia de la orden de la Merced de Guatemala (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1ginas 88 y ss.; Castro Seoane: la expansi\u00f3n de la Merced en la Am\u00e9rica colonial, id., 82 y 84; fray Francisco Pareja, ob. cit, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 154 y ss.; fray Crist\u00f3bal de Aldana: ob. cit., p\u00e1gina 217; Remesal; ob. cit., libro III, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 154 y ss.; fray Crist\u00f3bal de Aldana: ob. cit., libro III, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 217 y ss.; libro VIII, cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 145 y 146).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, fray Francisco de Pareja omite en su cr\u00f3nica el nombre de fray Marcos Verd\u00f3n y tan s\u00f3lo menciona el de fray Marcos Dard\u00f3n. Otro tanto sucede en las cr\u00f3nicas especialmente dedicadas a la historia de otras \u00f3rdenes religiosas, donde se menciona a la de la Merced (Vid. Francisco Jim\u00e9nez: Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predicadores, Guatemala de la Orden de Predicadores, Guatemala, 1929-1030, tomo I, cap\u00edtulo XV p\u00e1gina 203 y ss.; y Remesal: ob. cit., libro III, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 217). E igual en la documentada obra de fray Pedro Nolasco y en el erudito estudio de Castro Seoane, tantas veces mencionados por nosotros. \u00bfQu\u00e9 sucede pues? \u00bfEs que se trata de una misma persona?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si juzgamos por la cr\u00f3nica del padre Aldana, ambos personajes no se pueden identificar, ya que sus nombres se encuentran expl\u00edcitamente diferenciados dentro de ella, si bien los escasos datos que sobre uno y otro incluye no parecen contradecirse. Nada refiere, por ejemplo, sobre cuando pas\u00f3 a Guatemala el primer fray Marcos; y del segundo dice textualmente que \u201cpor los a\u00f1os de 1537\u201d (ob. cit., p\u00e1gina 217). Los que s\u00ed parecen no concordar son los datos sobre el primero dados por nuestro cronista fray Diego de Mondrag\u00f3n y los que, sobre el segundo, entresacamos de las obras de los padres doctor Pedro Nolasco P\u00e9rez y del tantas veces mencionado fray Francisco de Pareja, cuando ambos se refieren al arribo del \u00faltimo de los religiosos a Guatemala. No obstante es, precisamente la de las fechas 1530, en que Alvarado retorna a las tierras que conquistara, Y 1535, en que arriba fray Marcos Dard\u00f3n a Cartagena de Indias desde Espa\u00f1a. (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1gina 88). Por tanto, la contradicci\u00f3n se subsana si no tomamos al pie de la letra la frase de nuestro cronista, cuando habla de la labor apost\u00f3lica de fray Marcos Verd\u00f3n, en las conquistas de Guatemala, donde fue con Pedro de Alvarado\u201d, y admitimos que el religioso llegara a esta provincia algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Y este a\u00f1o pudo ser bien el de 1537, cuando quiz\u00e1, de permanecer algunos meses en la ciudad de Cartagena de Indias (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1gina 859) o en otra ciudad indiana, el obispo de Guatemala don Francisco Marroqu\u00edn le lleva consigo, a su di\u00f3cesis (Francisco Jim\u00e9nez: ob. cit., tomo I, cap\u00edtulo XV, p\u00e1ginas 203 y ss.; Aldana: ob. cit. p\u00e1gina 217; Pareja: ob. cit., p\u00e1gina 154; Remesal: libro III, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 218; Gonz\u00e1lez D\u00e1vila: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina 144).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a\u00fan hay otros claros indicios de la identificaci\u00f3n de los dos mercedarios fray Marco. Nuestro cronista Mondrag\u00f3n, despu\u00e9s de exponer las noticias sobre Verd\u00f3n, que casi coinciden literalmente con las del padre Aldana, a\u00f1ade, \u201ccomo lo afirma el padre Remesal, del esclarecido Orden de Santo Domingo\u201d. Y en la nota correspondiente remite a la obra ya citada: por nosotros: Historia general de las Indias Occidentales y particular de la gobernaci\u00f3n de Chiapa y Guatemala, libro III, cap\u00edtulo XIX. Pues bien, el padre Remesal, precisamente en la citada obra (p\u00e1gina 219 de la edici\u00f3n que utilizamos) incluye palabras semejantes a las de los padres Mondrag\u00f3n y Aldana, pero contrariamente a lo dicho por el primero, las aplica a fray Marcos P\u00e9rez Dard\u00f3n y no a fray Marcos Verd\u00f3n, a quien, como hemos dicho, el padre Remesal no menciona.\n<\/p>\n<h2>Los padres Angulo, Torres, Z\u00e1rate, Almaraz y Deza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los padres fray Pedro de Angulo y fray Juan de Torres encontramos referencias en otras cr\u00f3nicas de la orden de la Merced. As\u00ed fray Crist\u00f3bal de Aldana, en las p\u00e1ginas que dedica a la provincia de su orden de Guatemala dice, en ella \u201ctambi\u00e9n predicaron con gran fruto los padres fray Juan de Z\u00e1rate, fray Francisco de Almaraz, fray Pedro Angulo, y fray Juan de Torres, todos insignes en la lengua Naguale  o Mexicana, y los dos \u00faltimos, juntaron con mucho trabajo muchos pueblos de caser\u00edos y familias, que cada una ten\u00eda lengua diferente, usando de la mexicana como general, y com\u00fan, y los redujeron a nuestra Santa Fe\u201d (ob. cit. libro II, p\u00e1gina 216). De los dos primeros religiosos mencionados por Aldana, nos dan tambi\u00e9n referencias los cronistas de la orden de Santo Domingo fray Francisco Jim\u00e9nez (ob. cit., tomo I, cap\u00edtulo XV, p\u00e1gina 203 y ss.), y Francisco de Remesal (ob. cit., tomo I, libro III, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1gina 220); y en la obra de fray Pedro Nolasco P\u00e9rez queda asimismo constancia documental de ellos (ob. cit., p\u00e1ginas 87 y 100). De los segundos, precisamente de los dos \u00fanicos que cita Mondrag\u00f3n, nada se dice pero, excepto en la cr\u00f3nica de Remesal, donde tambi\u00e9n se mencionan juntamente los cuatro, como hace el cronista Aldana. Sin embargo, el nombre de fray Pedro de Deza, que se incluye en la cr\u00f3nica del padre Mondrag\u00f3n es silenciado por todos los dem\u00e1s. Y tampoco hemos podido hallar de \u00e9l constancia documental alguna.\n<\/p>\n<h2>La provincia mercedaria de Guatemala<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos hablado (nota 24) del arribo a la Am\u00e9rica Central de fray Marcos Dard\u00f3n y de su participaci\u00f3n activa en la futura provincia de la Merced de Guatemala, creada poco despu\u00e9s de su muerte. Sabemos que el obispo de la di\u00f3cesis, don Francisco Marroqu\u00edn, lo trajo consigo, hacia 1537. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, en 1542, fray Marcos se halla en la provincia de Chiapas, desempe\u00f1ando el cargo de protector de indios. Y alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, seg\u00fan escribe Castro Seoane (ob. cit., p\u00e1gina 84), en 1546, pasa a Guatemala, donde desempe\u00f1a sucesivamente los cargos de comendador del convento de la ciudad y de vicario provincial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El obispo Marroqu\u00edn afirma que son los mercedarios: \u201clos primeros que poblaron casa y perseveraron en la ciudad de Guatemala, y, cierto, hacen todo lo que pueden y han hecho mucho fruto\u201d (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina 90). Pero su campo de apostolado lo extendieron fuera de la propia ciudad, por las tierras que hoy integran los departamentos guatemaltecos de Quezaltenango, San Marcos y Huehuetenango, donde tuvieron un gran n\u00famero de doctrinas, que multiplicaron a\u00fan m\u00e1s durante los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XVI o principios del XVIII (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1ginas 86 y 87).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 1550, a petici\u00f3n del licenciado L\u00f3pez Cerrato, presidente de la Audiencia, fray Marcos promovi\u00f3 la fundaci\u00f3n de las casas de Gracia de Dios, Tencoa y Valladolid de Comayagua; las tres en la regi\u00f3n hondure\u00f1a, para que sus religiosos se encargasen de la doctrina de los naturales (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina 89). Los dos primeros fueron fundados por fray Nicol\u00e1s del Valle, quien en 1565, presenta un memorial al Consejo de Indias, solicitando ayuda para los tres conventos, donde los mercedarios, \u201cque predican el santo evangelio\u201d, no han gozado de la protecci\u00f3n real (Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 87).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contando con este y otros n\u00facleos de conventos, en 1561 se fund\u00f3 la provincia de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced de Guatemala, que comprend\u00eda, adem\u00e1s de Guatemala y Honduras, las regiones de San Salvador, Nicaragua, Costa Rica y, por algunos a\u00f1os, hasta que se erigi\u00f3 en provincia independiente, tambi\u00e9n la regi\u00f3n de M\u00e9xico (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1ginas 88 y ss.; Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 82 y ss.; fray Crist\u00f3bal de Aldana: ob. cit., p\u00e1gina 217; Remesal: ob. cit., libro III, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1ginas 217 y ss., y libro VIII, cap\u00edtulo I, p\u00e1ginas 145 y 146).\n<\/p>\n<h2>Los religiosos que acompa\u00f1aron a Pizarro desde Espa\u00f1a<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece dar a entender aqu\u00ed el padre Mondrag\u00f3n que la conquista del Per\u00fa se dio a inici\u00f3 en el a\u00f1o 1525, sin que en su desarrollo sufriese interrupci\u00f3n alguna, hasta 1532. Sin embargo, es sabido que la definitiva pacificaci\u00f3n del incario se lleva a cabo de dos fracasados intentos: el primero en aquel a\u00f1o 1525; el segundo, en el siguiente, despu\u00e9s de firmado el contrato por los tres socios \u2014Pizarro, Almagro y Luque\u2014 en 10 de marzo. Entonces, de regreso a este segundo viaje, ara conseguir el apoyo de la Corona frente a la oposici\u00f3n del gobernador de Panam\u00e1, don Francisco Pizarro viene a la corte. Aqu\u00ed, en ausencia del emperador, capitula con la reina las condiciones para llevar a cabo el tercero y \u00faltimo intento de conquista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las capitulaciones se firman en Toledo en 26 de julio de 1529. Por el cap\u00edtulo veinte y cuatro, Pizarro, en su nombre y en el de sus dos compa\u00f1eros, se compromete a llevar consigo al Per\u00fa aquellas personas religiosas o eclesi\u00e1sticas que por el rey se se\u00f1alaran, para la conversi\u00f3n de los indios naturales de la tierra (A.G.I. Audiencia de Lima, 565, libro I, folio 21). Firmados los conciertos, el futuro conquistador pasa, de nuevo, a Panam\u00e1, acompa\u00f1ado de sus hermanos y, adem\u00e1s de varios soldados, seis religiosos dominicos: fray Reginaldo Pedroza, fray Alonso Burgal\u00e9s, fray Juan de Yepes, fray Vicente de Valverde, fray Tom\u00e1s de Toro y fray Pablo de la Cruz (Fernando de Armas: ob. cit., cap\u00edtulo II, p\u00e1gina 21). De \u00e9stos, tan s\u00f3lo tres pasan a la conquista del Per\u00fa. Y uno de ellos \u2014fray Vicente de Valverde\u2014 la sigue hasta el final (Fernando de Armas: idem, p\u00e1gina 22; Carta de la Gama, de 24 de marzo de 1531, en Levillier: Gobernantes del Per\u00fa, tomo III, p\u00e1gina 8, como asimismo un cl\u00e9rigo secular el padre Juan de Sosa (Vid. Fernando de Armas: ob. cit., cap\u00edtulo II, p\u00e1gina 47). Ni desde Espa\u00f1a, desde Panam\u00e1 pasan m\u00e1s sacerdotes con Pizarro al Per\u00fa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los cronistas mercedarios, con af\u00e1n de adjudicar a su Instituto la gloria de ser el primero que se establece en tierras peruanas, escriben err\u00f3neamente que sus hermanos de h\u00e1bito pasaron aqu\u00ed con Pizarro, desde Espa\u00f1a. As\u00ed lo aseguran, entre otros, el padre Luis Vera (Memorial de la fundaci\u00f3n y progreso de la orden de la Merced de la Provincia del Per\u00fa, 1637, Vid. Castro Seoane: ob. cit., Missionalia hispanica, a\u00f1o II, n\u00famero 5, Madrid, 194, p\u00e1gina 231), rem\u00f3n (Historia General de la orden de la Merced, 1633, folio 142 y ss. Vid. Mateos: \u201cAntecedentes de la entrada de los jesuitas espa\u00f1oles en las Misiones de Am\u00e9rica, 1538-1565\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o I, n\u00fameros I y II, Madrid, 1944, p\u00e1gina 159 y Ruiz Naharro (\u201cRelaci\u00f3n de los hechos de los espa\u00f1oles en el Per\u00fa desde su descubrimiento hasta la muerte del marqu\u00e9s Francisco Pizarro\u201d, en Colecci\u00f3n de documentos in\u00e9ditos para la historia de Espa\u00f1a, tomo XXVI, p\u00e1gina 237).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el \u00faltimo de los cronistas citados, los mercedarios acompa\u00f1antes de Pizarro son cinco: fray Miguel de Arenas y fray Diego Mart\u00ednez, que quedaron en San Miguel de Piura, con los soldados enfermos, y fray Sebasti\u00e1n de Trujillo y Casta\u00f1eda, fray Juan de Vargas y fray Mart\u00edn de Vitoria, que prosiguen con los conquistadores. (idem, p\u00e1ginas 237 y 240). El padre Rem\u00f3n, sin embargo, reduce el total de religiosos a los cuatro arriba primariamente mencionados (ob. cit., p\u00e1gina 142); los mismos cuyos nombres tambi\u00e9n se incluyen en una Relaci\u00f3n de Diego Rodr\u00edguez de Ocampo, del a\u00f1o 1650 (Vid. Jim\u00e9nez de la Espada: Relaciones geogr\u00e1ficas de Indias, tomo III, p\u00e1gina LXVI). Por el contrario, nuestro cronista, como se puede observar, aumenta el n\u00famero a seis, sumando a los cinco citados, el nombre de fray Antonio Bravo; pero excepcionalmente, como veremos a rengl\u00f3n seguido, a  todos los que hace quedaren Panam\u00e1 y hasta m\u00e1s tarde, separ\u00e1ndose aqu\u00ed, por tanto, los religiosos de las restantes expediciones, despu\u00e9s de hacer juntos el viaje desde Espa\u00f1a.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por si lo dicho hasta ahora no parec\u00eda suficiente, con el fin de dejar bien sentada la falsedad de las generales afirmaciones de los cronistas mercedarios sobre la venida de sus hermanos de h\u00e1bito con Pizarro a Panam\u00e1, ya con el prop\u00f3sito de proseguir con \u00e9l hasta el Per\u00fa o quedarse all\u00ed y pasar m\u00e1s tarde, trataremos de responder a las siguientes interrogantes: \u00bfEfectivamente, pasaron a Am\u00e9rica los religiosos cuyos nombres mencionan aquellos cronistas? Supuesto as\u00ed: \u00bfcu\u00e1ndo arribaron al Nuevo Mundo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los seis religiosos cuyos nombres se apuntan, tan s\u00f3lo de tres poseemos constancia documental de que pasaran al Nuevo Mundo: los padres Orenes, Casta\u00f1\u00f3n y Vargas. De los otros tres restantes nada se sabe, fuera de las referencias arriba expuestas de los cronistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concretamente, del padre Orenes existen numerosas noticias, pero en general todas aluden a su estancia en el per\u00fa. Sin embargo, existen al menos, dos excepciones, valiosas para fijar la fecha aproximada de su arribo a Am\u00e9rica. Una se refiere a su permanencia en Tierra Firme, aunque no fija con certeza el a\u00f1o; la otra a su presencia en Espa\u00f1a, antes de embarcar con aquel rumbo. La primera nos la suministra el mismo religioso en 1565, declarando como testigo de parte en la probanza de m\u00e9ritos del conquistador Juan de Barbar\u00e1n, hecha por sus herederos. Asegura el padre Orenes que le conoci\u00f3 \u201cde mas de treynta a\u00f1os a esta parte en estos rreynos de los aber ayudado a conquistar y pacificar\u201d (Probanza de los m\u00e9ritos y servicios de Juan de Barbar\u00e1n\u2026 Lima, 17 de agosto de 1565. A.G.I. Patronato, 113, r. 8&#160;; Vid. fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1gina 171. El hecho, sin ninguna importancia por s\u00ed, nos revela que el mercedario se hallaba antes de 1533, en la cual consta que el propio religioso se hallaba entonces en Espa\u00f1a, aunque al parecer, decidido a cruzar el oc\u00e9ano (ob. cit., p\u00e1gina 76). Por consiguiente, barajando ambas fechas, podemos concluir afirmando que el paso del Orenes a las Indias tuvo lugar entre el mes de mayo de 1533 y primeros de 1535.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los otros dos religiosos, fray Sebasti\u00e1n de Casta\u00f1eda y fray Juan de Vargas, las noticias de su arribo a las provincias americanas son m\u00e1s concretas. En 1539 declara el primero que, estando en Panam\u00e1, \u201cpuede haber quince a\u00f1os\u201d, vio llegar de Espa\u00f1a a su amigo Pedro Barroso. De manera que hac\u00eda 1524 ya se hallaba el padre Casta\u00f1eda en el Nuevo Mundo (fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1gina 177). Sobre el paso del segundo los datos son a\u00fan m\u00e1s precisos: tuvo lugar a mediados del a\u00f1o 1533, seguramente en el transcurso de los meses de mayo o junio, formando parte de una expedici\u00f3n de varios religiosos destinados a Santa Marta, que llevaba por comisario a fray Francisco de Villagra, sustituto en el cargo del fallecido fray Juan de Ch\u00e1vez (ob. cit., p\u00e1ginas 75 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, pues, no es que no existan testimonios seguros que confirman el paso de estos tres religiosos con Pizarro desde Espa\u00f1a; es que los conocidos prueban todo lo contrario. Y semejante refutaci\u00f3n a los textos de los cronistas, contenida en las fuentes documentales, la creemos suficiente para poder asegurar, no s\u00f3lo la indiscutible ausencia de la expedici\u00f3n conquistadora de los tres padres cuyos nombres constan en ellas, sino tambi\u00e9n la propia ausencia de los otros tres conocidos tan s\u00f3lo por los falsos testimonios de los cronistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creyendo haber demostrado aqu\u00ed que con Pizarro no pasaron sacerdotes mercedarios desde Espa\u00f1a y habiendo asimismo afirmado, al principio de la presente nota, que tampoco desde Panam\u00e1, en la siguiente volveremos a insistir sobre este \u00faltimo punto.\n<\/p>\n<h2>Primeros religiosos mercedarios en el Per\u00fa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Interesante resulta el dato que aqu\u00ed nos suministra el padre Mondrag\u00f3n, no por su valor intr\u00ednseco, puesto que la m\u00e1s leve cr\u00edtica hist\u00f3rica tendr\u00e1 por fuerza que coincidir con \u00e9l, en lo que se refiere a la presencia de mercedarios en el ej\u00e9rcito que, desde Panam\u00e1, parte con Pizarro a la conquista del Per\u00fa, sino por el hecho de contradecir, acertada y desapasionadamente, las generales afirmaciones que los restantes cronistas de su orden; y a\u00fan m\u00e1s, por negar, con semejante verosimilitud la participaci\u00f3n atribuida a los mismos religiosos en la batalla de Cajamarca, en la que  dice textualmente Ruiz Naharro \u2014y dan a entender otros historiadores\u2014 se hallaron presentes aquellos tres mercedarios que, dejando a sus compa\u00f1eros fray Miguel de Orenes y fray Diego Martinez, en San Miguel de Piura \u2014contin\u00faan insinuando\u2014 prosiguen adelante con los conquistadores: fray Sebasti\u00e1n de Trujillo y Casta\u00f1eda, fray Juan de Vargas y fray Mart\u00edn de Victoria (Ruiz Naharro: ob. cit., p\u00e1gina 240). Y asegura el propio Ruiz Naharro que, por encontrarse estos en el lugar cuando se reparti\u00f3 el tesoro del inca, participaron en \u00e9l y, a s\u00faplicas del padre Vargas la porci\u00f3n que les cupo se destin\u00f3 para la redenci\u00f3n de cautivos (ob. cit., p\u00e1gina 249).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ya hemos expuesto como las fuentes documentales s\u00f3lo hacen alusi\u00f3n a tres nombres de los seis religiosos que los cronistas mencionan como idos a Am\u00e9rica. Y, naturalmente, ellos son los mismos de quienes asimismo poseemos semejantes referencias sobre su paso o, mejor, estancia en el Per\u00fa. Son: fray Miguel de Orenes, fray Sebasti\u00e1n de Trujillo y fray Juan de Vargas. Pues bien, creyendo haber dejado claro en la nota precedente como estos religiosos no pasaron desde Espa\u00f1a con Pizarro, con lo dicho all\u00ed, aqu\u00ed casi basta con afirmar que tampoco prosiguieron desde Panam\u00e1, en la expedici\u00f3n conquistadora del Per\u00fa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De fray Miguel de Orenes y fray Juan de Vargas, naturalmente, no cabe duda alguna de que fue as\u00ed. No Habiendo legado ninguno de los dos mercedarios a Centroam\u00e9rica hasta bien entrado el a\u00f1o 1533 o m\u00e1s tarde, no pudieron hallarse en Panam\u00e1 cuando, en los primeros d\u00edas de enero de 1531, las naves de Pizarro levan anclas para llevara cabo la tercera y \u00faltima tentativa de conquista. Nuestras dudas tendr\u00edan, pues, que concentrarse en el enigm\u00e1tico arribo a las nuevas provincias peruanas de fray Sebasti\u00e1n de Trujillo, residente en Indias, a lo menos, desde 1524 y que, sin duda, vio partir aquella expedici\u00f3n. Sin embargo, el silencio que de este fraile guardan los primeros cronistas nos parece prueba elocuente para desmentir las tard\u00edas aseveraciones de los historiadores mercedarios. La primera noticia cierta que de \u00e9l en el Per\u00fa se remonta a la erecci\u00f3n del convento de la Merced del Cuzco (Cieza de Le\u00f3n: Cr\u00f3nicas del Per\u00fa, Colecci\u00f3n Austral, cap\u00edtulo CXXI, p\u00e1gina 293) y por tanto, diferida al a\u00f1o 1534 o 1535 (Probanza del convento y monasterio de Nuestra Se\u00f1ora de las Mercedes de la ciudad del Cuzco, 1570: testigo Alonso Carrasco, a la tercera pregunta. A.G.I. Audiencia de Lima, 314. Barriga: Los mercedarios en el Per\u00fa, tomo I, p\u00e1gina 198) si no m\u00e1s tarde (Informaci\u00f3n hecha en la ciudad del Cuzco\u2026 1564: testigo Francisco de Villafuerte, a la primera pregunta. A.G.I: Audiencia de Lima, 314 y Barriga: ob. cit., p\u00e1gina 148; Mendiburu: ob. cit., tomo XIX, p\u00e1gina 30).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, las primeras noticias ciertas sobre el arribo de frailes de la merced al Per\u00fa se demoran hasta principios del a\u00f1o 1534, en el que pasan dos, formando parte de la expedici\u00f3n del mariscal don Pedro de Alvarado (Carta del mismo, de 18 de enero de 1534, en Colecci\u00f3n de documentos in\u00e9ditos\u2026, tomo XXIV, p\u00e1ginas 207 y 208); esto es que al mismo tiempo, contradice, una vez m\u00e1s, las err\u00f3neas afirmaciones del cronista Ruiz Naharro, que da como pasados al Per\u00fa con el adelantado los nombres de cuatro padres y dos hermanos legos (ob. cit, p\u00e1gina 252). Poca credulidad, pues, deben merecer tambi\u00e9n las noticias transmitidas por el mismo cronista, sobre el anterior arribo de los frailes de su orden con Benalc\u00e1zar (ob. cit., p\u00e1gina 238) y Almagro (ob. cit., p\u00e1gina 248). Sin embargo no nos atrever\u00edamos a poner aqu\u00ed una rotunda negativa. Entonces o despu\u00e9s debieron aportar nuevos mercedarios a las provincias reci\u00e9n conquistadas, pues nos consta que en 1534 se hallaban en ellas, entre otros religiosos, los padres fray Pedro de Vera (P\u00e9rez: ob. cit., p\u00e1gina 156) y fray Hernando de Granada (Informaci\u00f3n de Pedro Mart\u00edn Moreno: testigo fray Hernando de Granada a las preguntas III, IV y V Barriga: ob. cit., vol. II, p\u00e1gina 75; P\u00e9rez: ob. cit., 133 y ss.; Carta del cabildo de Popay\u00e1n al Emperador, de 24 de octubre de 1543. V Castro Seoane: \u201cLa Merced en el Per\u00fa. Comentando el memorial del padre Porras\u201d, en Missionalia hispanica, a\u00f1o III, n\u00famero 8, Madrid, 1946, p\u00e1gina 259. Informaci\u00f3n de fray Hernando de Granada. V Barriga: ob. cit., p\u00e1ginas 131 y ss.). Del mismo a\u00f1o, o del posterior, hemos visto, existen noticias fidedignas sobre la presencia en el Cuzco de fray Sebasti\u00e1n de Trujillo. Aproximadamente, por la misma fecha, veremos en la nota contigua, se hallaba asimismo en las provincias del Per\u00fa, fray Miguel Orenes. Y estos, de quienes poseemos constancia documental, no ser\u00edan los \u00fanicos mercedarios que hab\u00edan aqu\u00ed por entonces. Ser\u00edan algunos m\u00e1s, aunque no tantos como se pudiera suponer de admitir las tempranas y numerosas expediciones de religiosos de la orden de que nos habla, dando incluso los nombres de sus componentes, el cronista tantas veces citado, Ru\u00edz Naharro. Sin lugar a duda, esas elevadas cifras quedan inmediatamente reducidas al cotejarlas con os documentos que conocemos. As\u00ed, por ejemplo, en carta de 3 de febrero de 1536, el obispo de Tierra Firme escribe al rey dando cuenta de su vista al Per\u00fa. Entre otras cosas dice: \u201cay dos frailes de San Francisco, un sacerdote y un lego, y otros cuatro de la merced, parece que vuestra magestad \/-contin\u00faa-\/ debe mandar sean favorecidos y mirados\u201d (Levillier: Gobernantes del Per\u00fa, tomo II, p\u00e1gina 42). Aunque, seguramente las palabras transcritas solo se refieren a Lima y sus aleda\u00f1os, demuestran que el total de frailes mercedarios no deb\u00eda ser tan abundante como de los escritos de aquel cronista se infiere, pero tampoco tan escasas como podr\u00edamos creer si emple\u00e1ramos una rigurosa discriminaci\u00f3n, desechando las conjeturas que de tales fuentes se coligen y que vienen a  llenar esos vac\u00edos producidos por la falta o desconocimiento de datos m\u00e1s concretos.\n<\/p>\n<h2>El padre Orenes en el Per\u00fa y su problem\u00e1tica participaci\u00f3n en la destrucci\u00f3n del \u00eddolo Pachac\u00e1mac<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo general, ha sido err\u00f3neamente admitida la presencia del padre Orenes en San Miguel de Piura en el momento de su fundaci\u00f3n (Mendiburu: ob. cit., tomo VIII, p\u00e1gina 256; tomo IX, p\u00e1ginas 59 y 60). Pero ante la imposibilidad de concordar la fecha de tan fausto acontecimiento y la del arribo del mercedario a Centroam\u00e9rica, su presencia en la ciudad tal vez podr\u00eda diferirse a su traslado de lugar, efectuado alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde. Pero si as\u00ed fuera, no parece probable que por entonces el religioso prosiguiera la marcha hacia el sur. Sin embargo, si admitimos al pie de la letra las palabras de Mondrag\u00f3n sobre su estancia en el valle de R\u00edmac y activa y concreta participaci\u00f3n en la destrucci\u00f3n del \u00eddolo Pachac\u00e1mac, asimismo tendr\u00edamos que aceptar como fecha de su entonces precipitada venida al Per\u00fa la del propio a\u00f1o 1533, cuando despu\u00e9s de la batalla de Cajamarca y meses antes de entrar los espa\u00f1oles en el Cuzco, don Francisco Pizarro env\u00eda a su hermano Hernando a visitar el valle de Jauja y aleda\u00f1os. Pero ning\u00fan cronista \u2014ni el mismo Estete, que fue Veedor de la expedici\u00f3n\u2014 nos da la relaci\u00f3n de los componentes de \u00e9sta. (Vid. \u201cRelaci\u00f3n del viaje que hizo el Sr. capit\u00e1n Hernando Pizarro\u2026\u201d inserta en la obra de Jerez: Conquista del Per\u00fa).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs pues, cierta la presencia del padre Orenes en el valle de Jauja, como componente de la expedici\u00f3n de la expedici\u00f3n de Hernando Pizarro? Ninguna probabilidad parece deducirse de los relatos de las primitivas cr\u00f3nicas, que en lo referente a la destrucci\u00f3n del \u00eddolo Pachac\u00e1mac suelen ser prolijas. Cuando Hernando Pizarro llega al pueblezuelo del mismo nombre, los indios principales salen a recibirle. El capit\u00e1n se dirige al santuario, una casa pintada al exterior, pero por dentro oscura y hedionda. En su interior, el \u00eddolo, de palo, ten\u00eda a sus pies riqu\u00edsimos tesoros. Y los indios \u201cti\u00e9nenlo en tanta veneraci\u00f3n \u2014dice Estete\u2014 que s\u00f3lo sus pajes y criados que dicen que \u00e9l se\u00f1ala, esos le sirven, y otros no osan entrar, ni tiene a otro digno de tocar con la mano en las parecedes de su casa\u201d. Por ello, los indios all\u00ed presentes se hallaban temerosos, cuando vieron a Hernando Pizarro y a sus acompa\u00f1antes arremeter con furia contra su deidad, haci\u00e9ndola mil pedazos. Entonces, pensaban en la venganza que hab\u00eda de venirles. Pero al momento hermano del conquistador, se torna en manso prisionero y, tomando la palabra, da a conocer a los estupefactos naturales las verdades evang\u00e9licas, asegurando que el diablo era quien hablaba por el \u00eddolo (Estete: ob. cit., p\u00e1ginas 126 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Extra\u00f1o parece que si el padre Orenes lleg\u00f3 a contemplar esta escena no tomase en ella parte activa. Y as\u00ed fuera, m\u00e1s extra\u00f1o a\u00fan ser\u00eda el silencio de los cronistas y testigos presenciales. No es, pues, nada probable la afirmaci\u00f3n de nuestro padre Mondrag\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si prescindimos de las noticias de destrucci\u00f3n del \u00eddolo Pachac\u00e1mac y de la relaci\u00f3n que, de las palabras de nuestro cronista, parece inferirse entre \u00e9ste hecho y el de la conquista del valle del R\u00edmac, todav\u00eda quedar\u00e1 un acontecimiento hist\u00f3rico que posibilite la presencia aqu\u00ed del padre Orenes, sin que se contradigan tal afirmaci\u00f3n y la veracidad de los hechos. Corr\u00eda ya muy avanzado el a\u00f1o 1533 cuando, camino de la capital del imperio de los incas, don Francisco Pizarro acampa en el valle de Jauja, vecino al de R\u00edmac, ahora no con una parte de su ej\u00e9rcito, sino con la totalidad de sus capitanes y soldados, excepto aquellos que hab\u00edan quedado en San Miguel de Piura. \u00bfSe refiere el padre Mondrag\u00f3n a este momento? \u00bfSi as\u00ed fuere, es cierta o posible su afirmaci\u00f3n sobre la presencia del mercedario?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos iniciar nuestra respuesta haciendo constar que, precisamente, a fines de 1533 o, m\u00e1s seguro, a principios de 1534 comienza la orden de la Merced a expansionarse por el territorio peruano, seg\u00fan consta documentarse sobre la presencia del mercedario?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos iniciar nuestra respuesta haciendo constar que, precisamente, a fines de 1533 o, m\u00e1s seguro, a principios de 1534 comienza la orden de la Merced a expansionarse por el territorio peruano, seg\u00fan consta documentalmente (Vid. Fernando de Armas: Cristianizaci\u00f3n del Per\u00fa, cap\u00edtulo II, p\u00e1ginas 28 y ss.; Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 231 y ss.). Para ello no aporta ninguna prueba a favor de la pretendida incorporaci\u00f3n del padre Orenes a la hueste expedicionaria en el valle del R\u00edmac, o antes si se quiere. Y por el contrario, si parece prueba encontrar el silencio que, en la citada Probanza de m\u00e9ritos y servicios de San Juan de Barbar\u00e1n, guarda el propio religioso, a la segunda pregunta sobre si el conquistador estuvo en la fundaci\u00f3n y poblaci\u00f3n de la ciudad de Jauja; sin duda, de haber estado el fraile, hubiera contestado negativa o afirmativamente (Probanza de los m\u00e9ritos y servicios\u2026 A.G.I. Patronato, 113, r. 8). Por otro lado, no sabemos de la estancia por entonces en esta provincia de otro sacerdote que no sea el dominico fray Vicente de Valverde, ya que, incluso, el cl\u00e9rigo Sosa se hab\u00eda ausentado poco despu\u00e9s de la batalla de Cajamarca, en compa\u00f1\u00eda de Hernando Pizarro, cuando \u00e9ste marcha a la corte con el quinto de los tesoros all\u00ed habidos (Vid. Barrag\u00e1n: Cr\u00f3nica de la conquista del Per\u00fa, ed. Rafael Loredo, p\u00e1gina 33). Tenemos que esperar a que se funde Lima y se erija en ella el convento de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced para hacer noticias fidedignas de la estancia del padre Orenes en su comarca. (Herrera: Historia general de los hechos de los castellanos en las Indias y Tierra Firme del Mar Oc\u00e9ano, d\u00e9cada V, libro VIII, cap\u00edtulo I, p\u00e1gina 228. Tovar: Apuntes para la historia eclesi\u00e1stica del Per\u00fa, p\u00e1ginas 42 y 201; Cobo: Historia de la fundaci\u00f3n de Lima, libro III, cap\u00edtulo II; Barriga: ob. cit., p\u00e1gina 2; Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 270; fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1ginas 169 y ss.; Mendiburu: ob. cit., tomo IX, p\u00e1gina 114; tomo VIII, p\u00e1ginas 256 y ss.; Jim\u00e9nez de la Espada: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina LXXIX; Cieza de Le\u00f3n: ob. cit., cap\u00edtulo CXXI, p\u00e1gina 293).\n<\/p>\n<h2>Mancio Serra de Legu\u00edsamo y la imagen del sol<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hace aqu\u00ed alusi\u00f3n a Mancio Serra de Legu\u00edsamo, pintoresco personaje llegado al Per\u00fa con Diego de Almagro, despu\u00e9s de la batalla de Cajamarca. En el repartimiento de los tesoros del Cuzco le toc\u00f3 la imagen del sol, valioso s\u00edmbolo de oro que, poco despu\u00e9s, perdi\u00f3 en el azar del juego. Un interesante estudio sobre su persona y testamento ha publicado el historiador peruano Ra\u00fal Porras Barrenechea: \u201cEl testamento de Mancio Serra\u201d, en Revista de Indias, Madrid, 1940, a\u00f1o I n\u00famero I, p\u00e1ginas 63 y ss.).\n<\/p>\n<h2>Administraci\u00f3n del sacramento del Bautismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La administraci\u00f3n del Sacramento de Bautismo fue siempre la primera preocupaci\u00f3n natural de los misioneros. Su inmediata necesidad plante\u00f3 una serie de problemas que exigieron la pronta resoluci\u00f3n, tanto en M\u00e9xico (vid. Ricard: La conquista espiritual de M\u00e9xico, cap\u00edtulo, IV, p\u00e1ginas 185 y ss.), como en el Per\u00fa (Fernando de Armas: ob. cit., cap\u00edtulo X, p\u00e1ginas 243 y ss.) y en toda Am\u00e9rica (Vid. Ybot Le\u00f3n: ob. cit., cap\u00edtulo XVI, p\u00e1ginas 643 y ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la obra apost\u00f3lica y la administraci\u00f3n del sacramento del Bautismo en el Per\u00fa reci\u00e9n conquistado, existen escasos datos que puedan completar aquellos de referencia muy general, como los que hace nuestro cronista. S\u00f3lo sabemos que, no ya a causa del tiempo que media entre una y otra conquista, sino por las alteraciones internas del virreinato peruano, aqu\u00ed la obra apost\u00f3lica march\u00f3 retardada con respecto a la llevada a cabo en el virreinato de Nueva Espa\u00f1a. Poco pudieron hacer los escasos misioneros que por entonces all\u00ed hab\u00edan en los turbulentos a\u00f1os de luchas, primero de conquista del territorio y, despu\u00e9s, de bander\u00edas entre los propios conquistadores. (Fernando de Armas: ob. cit., cap\u00edtulo VIII, p\u00e1ginas 183 y ss.; idem: \u201cEl clero y las guerras civiles del Per\u00fa\u201d, en Anuario de estudios americanos, tomo VII, p\u00e1ginas 1 y ss.; Ybot Le\u00f3n: ob. cit., cap\u00edtulo XI, p\u00e1ginas 441 y ss.; Vargas Ugarte: Historia de la Iglesia en el Per\u00fa, 1511-1568, tomo I, cap\u00edtulo V, p\u00e1gina 166 y ss.). Sin embargo, entre tantos obst\u00e1culos, los misioneros no dejaron de trabajar en su ministerio, sobre todo, cuando los peque\u00f1os altos en medio de las luchas, permit\u00edanles desarrollar mejor su actividad (Vid. Fernando de Armas: ob. cit., cap\u00edtulo VIII, p\u00e1ginas 183 y ss.; idem: \u201cEl clero y las guerras civiles del Per\u00fa\u201d, en Anuario de estudios americanos, tomo VII, p\u00e1ginas 1 y ss.; Ybot Le\u00f3n: ob. cit., cap\u00edtulo XI, p\u00e1ginas 441 y ss.; Vargas Ugarte: Historia de la Iglesia en el Per\u00fa, 1511-1568, tomo I, cap\u00edtulo V, p\u00e1ginas 166 y ss.). Sin embargo, entre tantos obst\u00e1culos, los misioneros no dejaron de trabajar en su ministerio, sobre todo, cuando los peque\u00f1os altos en medio de las luchas, permit\u00edanles desarrollar mejor su actividad (Vid. Fernando de Armas: ob. cit.) Indudablemente, en esta heroica labor evang\u00e9lica se hallar\u00edan ocupados tambi\u00e9n los primeros mercedarios.\n<\/p>\n<h2>Primera Misa en el Per\u00fa y, concretamente, en la ciudad de Lima<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Pizarro, hemos dicho, van dos sacerdotes: el dominico fray Vicente de Valverde y el cl\u00e9rigo Juan de Sosa. Y tambi\u00e9n, hasta Coaque, fray Reginaldo de Pedroza, de la misma orden religiosa que aqu\u00e9l. Lo que no se sabe es si alguno de ellos celebr\u00f3 el Santo Sacrificio de la Misa, ya sea durante los d\u00edas de navegaci\u00f3n, al tomar tierra en la costa sudamericana del Pac\u00edfico o en otro momento cualquiera del avance del ej\u00e9rcito conquistador hacia el sur, primer camino de Cajamarca, y despu\u00e9s del Cuzco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos, s\u00ed, que al partir de Panam\u00e1, los expedicionarios comulgan y, en la iglesia de la Merced, oyen Misa, la cual, afirma err\u00f3neamente Ru\u00edz Naharro, dijo fray Juan de Vargas; hecho \u00faltimo imposible cuando nos consta que el mercedario no arriba a las Indias hasta bastante tiempo m\u00e1s tarde (Ru\u00edz Naharro: ob. cit., p\u00e1gina 237). Despu\u00e9s, habiendo partido de aquel puerto la expedici\u00f3n, nada mencionan los cronistas contempor\u00e1neos que aluda a nuevas celebraciones del santo Sacrificio. Tan s\u00f3lo noticias tard\u00edas, de cronistas de conventos, nos presentan a otro mercedario, fray Sebasti\u00e1n de Trujillo y Casta\u00f1eda, oficiado en Quito la que aseguran es la primera Misa celebrada en las tierras del Per\u00fa (Bar\u00f3n de Heurion: Historia general de las misiones, volumen II, libro II, cap\u00edtulo V, p\u00e1gina 581, nota 1). Pero de la fecha exacta de semejante acontecimiento nada se puede asegurar; resulta dudosa, como el mismo hecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son asimismo tard\u00edas y de cronistas religiosos y locales, las noticias que hablan de la primera Misa celebrada en la Ciudad de los Reyes; asunto que ha sido tambi\u00e9n discutido, aunque en terreno diferente al de las primeras oficiadas respectivamente en toda Am\u00e9rica y en las provincias de Nueva Espa\u00f1a, a los cuales ya nos hemos referido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha dicho por algunos que la primera Misa se celebr\u00f3 en Lima, en el cerro San Crist\u00f3bal: siendo su motivo el hecho \u2014tenido por milagroso\u2014 de haberse retirado sin combatir, una gran multitud de indios que, desde aquel lugar, se propon\u00edan atacar a los espa\u00f1oles. Otros cronistas, sin embargo, aseguran que el acto religioso tuvo lugar en la que creen primera iglesia aqu\u00ed edificada, por su situaci\u00f3n y escasas dimensiones, conocida por la \u201cCapilla del Puente\u201d. Y una tercera opini\u00f3n es aquella que afirma que el sitio elegido para el sacrificio fue el que m\u00e1s tarde vino a llamarse sucesivamente \u201ccallej\u00f3n de los cl\u00e9rigos\u201d y \u201cPetateros\u201d, dentro de la propia ciudad reci\u00e9n fundada (Vid. Ismael Portal: Lima religiosa, p\u00e1ginas 7 y 53).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ser cierta la primera conjetura, el acontecimiento de la primera Misa, indudablemente, sufri\u00f3 gran demora, pues el motivo de su celebraci\u00f3n se refiere a un hecho acaecido, cuando el cerco de su celebraci\u00f3n se refiere a un hecho acaecido, cuando el cerco de la ciudad por los indios sublevados. Y el cerco se inicia a fines de 1536 o principios del siguiente. De prevalecer el segundo criterio, tendr\u00edamos que admitir la err\u00f3nea afirmaci\u00f3n de ser la peque\u00f1a iglesia del Puente la primera edificada en Lima (Portal: ob. cit., p\u00e1ginas 1 y ss.). Pero a\u00fan no siendo aquella, sino otra m\u00e1s antigua la que prestara cobijo al acto, \u00e9ste resultar\u00eda asimismo tard\u00edo; tanto, como cuanto necesitara la susodicha iglesia para su edificaci\u00f3n. Parece, pues, m\u00e1s razonable la tercera y \u00faltima de las tesis. Entonces la celebraci\u00f3n en Lima de la primera Misa pudo tener lugar a poco de su fundaci\u00f3n: en enero de 1535.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n fue el sacerdote celebrante? Las cr\u00f3nicas de la orden de la Merced se\u00f1alan como tal a su hermano de h\u00e1bito fray Antonio Bravo. As\u00ed lo asegura ya el padre Salmer\u00f3n en sus Recuerdos hist\u00f3ricos y pol\u00edticos, publicados en 1646 (Vid. Portal: ob. cit., p\u00e1gina 54) y lo repiten los posteriores cronistas de su religi\u00f3n y hasta alg\u00fan historiador cercano a nosotros (Vid. Baron de Heurion: ob. cit., vol II, libro II, cap\u00edtulo V, p\u00e1gina 581, nota 1; Mendiburu: ob. cit., tomo VIII, p\u00e1gina 256).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya sabemos, seg\u00fan Mondrag\u00f3n, fray Antonio Bravo fue de los primeros mercedarios que pasaron al Per\u00fa, poco despu\u00e9s de la venida de los conquistadores. Mas Ru\u00edz Naharro y otros tratadistas silencian su nombre y s\u00f3lo hablan de la estancia en el valle del R\u00edmac del padre Orenes y Diego Mart\u00ednez (Ru\u00edz Naharro: ob. cit., p\u00e1gina 248), pues el tercero de los religiosos \u2014fray Juan de Vargas\u2014 se hallar\u00edan por entonces en el Cuzco, donde fund\u00f3 el convento de su orden (Ru\u00edz Naharro: ob. cit., p\u00e1gina 250). Pero en lo que est\u00e1n de acuerdo todos los historiadores es en que la Orden de la Merced fue la primera que fund\u00f3 casa en Lima. (Tovar: Apuntes para la historia eclesi\u00e1stica del Per\u00fa, p\u00e1ginas 42 y 201. Mendiburu: ob. cit., tomo IX, p\u00e1gina 114; tomo VIII, p\u00e1ginas 256 y ss.; Jim\u00e9nez de la Espada: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina LXXXIX; Cobo: Historia de la fundaci\u00f3n de Lima, libro III, cap\u00edtulo II; Barriga: Los mercedarios en el Per\u00fa, p\u00e1gina 2; Castro Seoane; ob. cit., p\u00e1gina 270; fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, cap\u00edtulo IV, p\u00e1gina 169; Vargas: La conquista espiritual del Imperio de los Incas, cap\u00edtulo XV, p\u00e1gina 176). Y seg\u00fan Herrera la erecci\u00f3n es contempor\u00e1nea a la de la propia ciudad (Herrera: Historia general de los hechos de los castellanos en las Indias y Tierra Firme del Mar Oc\u00e9ano, d\u00e9cada V, cap\u00edtulo I, p\u00e1gina 228). Ello, indudablemente, viene a reforzar la tesis tercera: de la celebraci\u00f3n de la primera Misa en Lima en los d\u00edas inmediatamente posteriores a su fundaci\u00f3n, aunque el hecho de quien fuera su oficiante quede sin soluci\u00f3n definitiva, ya que la presencia de fray Antonio Bravo no se hallaba comprobada.\n<\/p>\n<h1>Los mercedarios primeros religiosos establecidos en la ciudad de Lima=<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 18 de enero de 1535, Pizarro funda la Ciudad de los Reyes, trasladando de lugar la que desde hac\u00eda varios a\u00f1os hab\u00eda erigido tierra adentro, en el valle de Jauja. Traza su recinto seg\u00fan el modelo \u00fanico prescrito por las ordenanzas para tales casos partiendo de una plaza central, calles rectil\u00edneas y cortadas por otras perpendiculares, formando cuadros. Precisamente parte de una de estas \u2014cuatro solares\u2014 que distaba otras dos de aquella plaza principal, fue adjudicada para edificar en ella el convento de la orden de la Merced (Libro primero del Cabildo de Lima; Vid. fray Pedro Nolasco P\u00e9rez: ob. cit., tomo I, p\u00e1ginas 12 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clara que la adjudicaci\u00f3n del solar pudo haberse hecho pensando en el futuro, sin que en el acto de la repartici\u00f3n se hallase presente ning\u00fan religioso de la orden. Aunque infundadamente se ha sostenido por algunos que antes de fundarse la ciudad, los mercedarios ten\u00edan una peque\u00f1a iglesia en el mismo valle (Vid. Castro Seoane: ob. cit., p\u00e1gina 233), consta por carta del Cabildo de Jauja, de 20 de julio de 1534, que hasta ese momento no hab\u00eda por aquellos lugares otro religioso m\u00e1s que fray Vicente de Valverde, ido a Espa\u00f1a poco tiempo despu\u00e9s (Torres: El padre Valverde, p\u00e1ginas 74 y 75; P\u00e9rez: ob. cit. 170; Vargas Ugarte: Historia de la Iglesia en el Per\u00fa, cap\u00edtulo II p\u00e1gina 102; Castro Seoane: \u201cLa Merced en el Per\u00fa\u2026\u201d en Missionalia hispanica, a\u00f1o III, n\u00famero 8, p\u00e1gina 253, Madrid, 1946). Y as\u00ed como poseemos noticias bastante ciertas de la existencia de un convento franciscano en el valle de Jauja, sin duda de fundaci\u00f3n posterior a la fecha de la carta mencionada y anterior a la misma de la ciudad de Lima (Cobo: ob. cit., libro III, cap\u00edtulo VII; Tovar: ob. cit., p\u00e1ginas 37 y 38; C\u00f3rdoba Salinas: Cor\u00f3nica de la religios\u00edsima Provincia de los Doce Ap\u00f3stoles del Per\u00fa de la Orden de N. P. S. Francisco, libro I, cap\u00edtulo IX, p\u00e1ginas 54 y 55). En la nota anterior hemos expuesto como no se hallan pruebas, ni aproximadas de la presencia de frailes mercedarios por esos contornos al tiempo, ni a\u00f1os despu\u00e9s, de la erecci\u00f3n de aquella ciudad, precursora de la de Los Reyes; ni en el mismo momento de la fundaci\u00f3n de \u00e9sta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, nada impide todo lo dicho que la orden de la Merced sea la primera en fundar convento en la capital del entonces futuro virreinato, con lo cual se conforman la mayor\u00eda de los testimonios (Carta del Cabildo de Lima, del 1 de marzo de 1553. A.G.I Audiencia de Lima 108; Liss\u00f3n: La Iglesia de Espa\u00f1a en el Per\u00fa, volumen II, n\u00famero 5, p\u00e1ginas 14 y ss. \u201cInformaci\u00f3n de Servicios de la orden de la Merced en el Per\u00fa, hecha en 1570\u201d: a la segunda pregunta. Vid. Barriga: ob. cit., p\u00e1gina 2; Tovar: ob. cit., p\u00e1ginas 42 y 201; Salmer\u00f3n: ob. cit. Vid. Mendiburu: ob. cit., tomo VIII, p\u00e1gina 228). Aunque para unos la fundaci\u00f3n se hizo \u201ctan a los principios de ella, que casi no se llevan nada en antig\u00fcedad\u201d (Cobo: ob. cit., libro III, cap\u00edtulo II). Y para otros se demora hasta fines de 1536 (Mendiburu: ob. cit., tomo IX, p\u00e1gina 114).\n<\/p>\n<h2>Los cl\u00e9rigos padre Juan de Sosa y padre Morales<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cl\u00e9rigo presb\u00edtero Juan de Sosa \u2014que desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo resid\u00eda en Panam\u00e1\u2014 acompa\u00f1\u00f3 a los conquistadores desde el momento de su partida y se halla presente en Cajamarca, cuando los indios son desbaratados y el Inca preso. La participaci\u00f3n que \u00e9l cupo en este episodio no parece muy activa, pues la mayor\u00eda de los cronistas, si no la silencia por completo su misma marcha en el ej\u00e9rcito, si lo hacen ahora, al relatar el hecho decisivo; el que m\u00e1s, al referirse a la entrevista aqu\u00ed habida entre Atahualpa y el dominico fray Vicente de Valverde, a\u00f1ade a continuaci\u00f3n: \u201cestaba all\u00ed con \u00e9l otro cl\u00e9rigo que se dez\u00eda Sosa\u2026 (Barrag\u00e1n: ob. cit., p\u00e1gina 85).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ser repartidos los tesoros del Inca, al cl\u00e9rigo toca una parte. E inmediatamente despu\u00e9s, retorna a Tierra Firme (Barrag\u00e1n: ob. cit., p\u00e1gina 133) y a Espa\u00f1a (Jerez: ob. cit., p\u00e1gina 160), acompa\u00f1ando a Hernando Pizarro, cuando este \u00faltimo marcha a la corte, con el quinto real. Pero a\u00f1os despu\u00e9s, regresa aqu\u00e9l a las Indias, interviniendo en una desgraciada expedici\u00f3n, que \u00e9l mismo equipara, a la costa de Veragua. Fracasada \u00e9sta, vuelve al Per\u00fa, en 1538 (Salvador Romero Sotomayor: \u201cEl presb\u00edtero Juan de Sosa\u201d, en Revista hist\u00f3rica, tomo VIII, p\u00e1gina 150 a 157. Lima, 1925). Siempre inquieto y andariego, aqu\u00ed participa activamente en las guerras civiles: primero en el bando de los realistas, en cuyo favor interviene acompa\u00f1ando al entonces obispo de Lima, fray Jer\u00f3nimo de Loayza, a entrevistarse con Gonzalo Pizarro, con el sano prop\u00f3sito de hacerle desistir de su rebeld\u00eda (Cieza de Le\u00f3n: Guerra de Quito, cap\u00edtulo XXXV, p\u00e1ginas 24; cap\u00edtulo XLV, p\u00e1gina 42); despu\u00e9s, al servicio de los rebeldes, a quienes traidoramente comunica las incidencias y proyectos del ej\u00e9rcito leal de Diego Centeno (Cieza de Le\u00f3n: ob. cit., cap\u00edtulo CXL, p\u00e1gina 154).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalizada la lucha con la derrota definitiva de Gonzalo Pizarro en Xaquixaguana, el 29 de julio de 1548, el Obispo del Cuzco, don fray Juan Solano, en su iglesia, despu\u00e9s de la Misa Mayor, pronuncia sentencia contra el cl\u00e9rigo, conden\u00e1ndolo a destierro (Carta del licenciado Gasca, en Lima, a 25 de septiembre de 1548. Levillier: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina 114; Otra carta del mismo, de 28 enero de 1549. Levillier: ob. cit., p\u00e1gina 146).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre Morales, o el cl\u00e9rigo \u201cFulano Morales\u201d, como le llama Ru\u00edz Naharro por desconocer su nombre, es uno de esos personajes, reales o fant\u00e1sticos, de quienes tan a menudo nos habla ese cronista mercedario, pero cuya presencia en el Per\u00fa, al menos en a\u00f1os tan pr\u00f3ximos a la conquista, resulta siempre un enigma. Nada m\u00e1s sabemos del cl\u00e9rigo, fuera de tales referencias (ob. cit., 237) y de las de nuestro cronista fray Diego de Mondrag\u00f3n, coincidentes en parte. El silencio total que de \u00e9l guardan las cr\u00f3nicas contempor\u00e1neas y posteriores es prueba evidente de su ausencia en el ej\u00e9rcito pizarrista, al menos hasta despu\u00e9s de la batalla de Cajamarca. Si fuera cierto su arribo al Per\u00fa y su intervenci\u00f3n en el entierro de Atahualpa, pudo haber llegado con don Diego de Almagro en abril de 1533. Quiz\u00e1 sea uno de los tres cl\u00e9rigos que, sin especificar sus nombres, Luque escribe envi\u00f3 all\u00ed con dicho capit\u00e1n. (carta de 20 de octubre de 1532. Liss\u00f3n: ob. cit., volumen I, n\u00famero 30; C.D.I.A., tomo XLII, p\u00e1gina 63).\n<\/p>\n<h2>El padre Valverde, su actuaci\u00f3n en el Per\u00fa y su regreso a Espa\u00f1a<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el padre fray Vicente de Valverde uno de los seis dominicos que pasaron de Espa\u00f1a con Pizarro. Y el \u00fanico que sigui\u00f3 la conquista hasta el final. En Cajamarca fue el encargado de hacer el requerimiento al inca Atahualpa, momentos antes de su prisi\u00f3n. Cuando \u00e9ste fue condenado a muerte, el dominico lo bautiz\u00f3, despu\u00e9s de \u201cinstruirle en la fe muchos d\u00edas antes que le matasen\u201d (Garcilaso: Los comentarios reales de los incas, tomo III, segunda parte, libro I, cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 219).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos comentarios pod\u00edamos traer aqu\u00ed para reforzar las antedichas palabras, mas no lo creemos necesario. Lo que ahora nos interesa no es una relaci\u00f3n biogr\u00e1fica completa, ni siquiera el estudio detallado de una parte de los hechos de la vida del dominico. Quien quiera ampliar conocimientos puede recurrir a la monograf\u00eda de fray Alberto Mar\u00eda Torres: El padre Valverde, ensayo biogr\u00e1fico-cr\u00edtico (Quito, 1932). Nuestro intento se limita al cotejo de los datos que nuestro cronista Mondrag\u00f3n nos suministra con aquellos otros similares nacidos de la objetiva verdad hist\u00f3rica. Comentemos pues, el viaje a Espa\u00f1a de fray Vicente de Valverde.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha dicho por alg\u00fan historiador que el fraile dominico se separ\u00f3 de los expedicionarios peruanos en el valle de Jauja, de donde regresa a Panam\u00e1 para, desde aqu\u00ed, marchar a Espa\u00f1a. Sin embargo, consta respectivamente por cartas del propio religioso y del Cabildo de la ciudad del mismo nombre que aquel valle (esta \u00faltima carta ya anteriormente citada) que despu\u00e9s estuvo en el Cuzco y que, todav\u00eda, a mediados de a\u00f1o 1534 se hallaba en el Per\u00fa (Vid. Vargas Ugarte: Historia de la Iglesia en el Per\u00fa, tomo I, cap\u00edtulo IV, p\u00e1gina 137). Su venida a Espa\u00f1a debi\u00f3 efectuarse ya bien entrado el a\u00f1o siguiente. En 14 de agosto de 1535 una Real C\u00e9dula ordena al dominico presentarse en la corte, pues, habi\u00e9ndosele propuesto para obispo del Per\u00fa, se hac\u00eda necesario tratar de algunas cosas de la tierra. (A.G.I., Audiencia de Lima, 565, libro I, folio 85, Vid. Liss\u00f3n: ob., cit., volumen I, n\u00famero 2, p\u00e1gina 69). Y precisamente por este tiempo o poco antes la orden de la Merced habr\u00eda iniciado la expansi\u00f3n por las provincias del futuro virreinato peruano.\n<\/p>\n<h2>Fray Vicente de Valverde, obispo del Cuzco<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 14 de agosto de 1535 se comunica al dominico fray Vicente de Valverde que hab\u00eda sido propuesto para obispo del Per\u00fa. Efectivamente, la presentaci\u00f3n se hab\u00eda hecho, en 27 de mayo del mismo a\u00f1o. (A.G.I., Audiencia de Lima, 565, libro II, folio 202; folio 202 y 202 v) al parecer a petici\u00f3n del gobernador de aquellas provincias, don Francisco Pizarro y de los Cabildos del Cuzco y Jauja (Vargas Ugarte: ob. cit., p\u00e1gina 137).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme con la propuesta real Paulo III da su bula de confirmaci\u00f3n, en 8 de enero de 1537. (idem, p\u00e1gina 138). Cuatro meses despu\u00e9s se comunica la buena nueva al designado, orden\u00e1ndosele tome posesi\u00f3n (Real C\u00e9dula de 4 de mayo de 1537 (A.G.I. Audiencia de Lima, 565, libro II, folio 275).\n<\/p>\n<h2>Don Hernando Luque, primer obispo electo del Per\u00fa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En prematuro cumplimiento de las capitulaciones de Toledo, firmadas en 26 de julio de 1529, seis d\u00edas antes \u2014el 26 del mismo mes\u2014 el rey escribe a su Embajador en Roma para que, en su nombre, hiciera la presentaci\u00f3n de Hernando de Luque para obispo de la di\u00f3cesis que, a un mismo tiempo ped\u00eda erigirse en el Per\u00fa (A.G.I. Audiencia de Lima, 565, libro I, folio 56 v, y ss. Otra de la misma fecha dirigida al Papa, folio 8 y ss.). Adem\u00e1s, y ahora con id\u00e9ntica data a la de las capitulaciones \u201426 de julio\u2014 se extiende al cl\u00e9rigo electo el nombramiento de protector de los indios (idem: folio 29, v y ss.). Pero, como su muerte tiene lugar en el mes de marzo de 1534 (Vargas Ugarte: ob. cit., cap\u00edtulo IV, p\u00e1gina 134), sin haberse incorporado a su destino, el proyecto, un tanto impreciso, de crear la di\u00f3cesis de Tumbes no pasa de ser un vano intento. (Fernando de Armas: ob. cit., cap\u00edtulo IX, p\u00e1ginas 219 y ss.). Algo despu\u00e9s, en 22 de enero de 1535, se comunica al embajador de Roma que las bulas de confirmaci\u00f3n no son ya necesarias dado el fallecimiento de aqu\u00e9l. (A.G.I. Indiferente General, libro XVI, folio 154).\n<\/p>\n<h2>El obispo del Cuzco fray Vicente de Valverde regresa a su di\u00f3cesis<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan antes de la designaci\u00f3n papal del presentado obispo fray Vicente de Valverde, d\u00e1ndola por segura, el rey comienza a preocuparse de las necesidades espirituales de la solicitada di\u00f3cesis. Con el fin de soslayar sus necesidades, al mismo tiempo que le comunica la presentaci\u00f3n que hab\u00eda hecho, solicita del general de la orden de Santo Domingo se\u00f1alase \u201chasta diez rreligiosos de buena vida y ejemplo y celosos de la conversi\u00f3n\u201d, para que fueran al Per\u00fa con el nuevo obispo (Real C\u00e9dula, de 30 de septiembre de 1535. A.G.I. Audiencia de Lima, 565, libro II, folio 92 v y 93; Liss\u00f3n: ob. cit., volumen I, n\u00famero 2, p\u00e1gina 45). Y a 10 de diciembre del mismo a\u00f1o, se ordena a los oficiales de la Casa de Contrataci\u00f3n faciliten el viaje y den lo necesario a los religiosos que, ya escogidos, habr\u00edan de marchar a aquellas provincias. (A.G.I. Audiencia de Lima. 565, libro II, folio 101. Mas hasta el mes de noviembre de 1536 la expedici\u00f3n no hab\u00eda a\u00fan partido, aunque se hallaba a punto. La formaban, adem\u00e1s de fray Vicente de Valverde, sus hermanos de h\u00e1bitos fray Toribio de Oropesa, fray Alonso Daza, fray Gaspar de Carvajal, fray Alonso de Sotomayor, fray Antonio de Castro, fray Pedro de Ulloa, fray Jer\u00f3nimo Ponce y fray Francisco de Plascencia (A.G.I. Contadur\u00eda 270, folio 493 y ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si por entonces partieron los restantes religiosos no lo sabemos, pero fray Vicente de Valverde no hizo el viaje hasta bastante m\u00e1s tarde pues, recibidas las ejecutoriales a tiempo, lo retrasa hasta consagrase obispo. En los primeros d\u00edas de abril de 1538 se hallaba de nuevo en el Per\u00fa. El d\u00eda dos de este mes, presentadas las ejecutoriales ante el Cabildo de Lima, se le recibi\u00f3 por obispo (Vargas: ob. cit., 140). El 18 de noviembre del mismo a\u00f1o hac\u00eda su entrada en el Cuzco donde radic\u00f3 la sede de la nueva di\u00f3cesis (Carta de fray Vicente, de 20 de marzo de 1539. A.G.I. Patronato, 192, r. 19. Su ausencia de las provincias peruanas no hab\u00eda durado tres a\u00f1os.\n<\/p>\n<h2>Fundaci\u00f3n de la di\u00f3cesis de Lima<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran extensi\u00f3n de las provincias peruanas hizo sentir la necesidad de subdividir la di\u00f3cesis del Cuzco, cuyos l\u00edmites jurisdiccionales comprend\u00edan casi todas las tierras de Am\u00e9rica del sur hasta entonces descubiertas: Nueva Granada, con excepci\u00f3n de las provincias del Dari\u00e9n, pertenecientes al Obispado de Panam\u00e1; Chile, en el extremo sur; Tucum\u00e1n y R\u00edo de la Plata, hacia el oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creada la Ciudad de los Reyes como cabeza pol\u00edtica de todas estas extensas provincias, era natural que se pensara hacer residir en ella tambi\u00e9n la cabeza eclesi\u00e1stica. A mediados del a\u00f1o 1540, el rey pide al Papa la creaci\u00f3n de una di\u00f3cesis en la capital y presenta por su titular al obispo de Cartagena fray Jer\u00f3nimo de Loayza (Real C\u00e9dula, de 31 de mayo 1540. A.G.I. Audiencia de Lima, 566, libro IV, folio 58 y 58 v; 59 y 59 v; Vid. Liss\u00f3n: ob. cit., volumen I, n\u00famero 3, p\u00e1ginas 26 y ss.). Y exactamente un a\u00f1o despu\u00e9s, Paulo III acced\u00eda a la petici\u00f3n, erigiendo la di\u00f3cesis de Lima y designando como su diocesano al presentado (Vargas: ob. cit., p\u00e1ginas 145 y 146). As\u00ed se comunica a fray Jer\u00f3nimo de Loayza, con fecha 24 de noviembre de 1541 (A.G.I. Audiencia de Lima, 566, libro IV, folio 275 v y ss.). En 25 de julio de 1543, el nuevo obispo hace su entrada en la nueva di\u00f3cesis (Vargas: ob. cit., p\u00e1gina 142), cuyos l\u00edmites se fijaron desmembrado los de la del Cuzco, pero no haciendo que esta desapareciera, ni traslad\u00e1ndola de lugar.\n<\/p>\n<h2>Muerte del obispo del Cuzco fray Vicente de Valverde<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No vamos a extendernos aqu\u00ed relatando pormenores de los acontecimientos b\u00e9licos habidos en el Per\u00fa durante los a\u00f1os postreros a la conquista. Suficientemente conocidos son, igual que la actuaci\u00f3n que en ellos cupo al elemento eclesi\u00e1stico y, concretamente al obispo del Cuzco, fray Vicente de Valverde. Sobre esto hemos publicado nosotros un trabajo titulado: \u201cEl clero en las guerras civiles del Per\u00fa\u201d, en Anuario de estudios americanos (volumen VII, p\u00e1ginas 1 y ss.) Y alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, el padre Vargas Ugarte inclu\u00eda en su obra Historia de la Iglesia en el Per\u00fa, un cap\u00edtulo sobre el mismo tema, en el cual desconociendo aqu\u00e9l \u2014o, al menos no mencion\u00e1ndolo\u2014 llegaba a id\u00e9nticas conclusiones. Seremos, pues, parcos en nuestras palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fray Vicente se mostr\u00f3 partidario de Pizarro en la lucha que sostuvo con su socio don Diego de Almagro, por la posesi\u00f3n de la ciudad del Cuzco. Y cuando el hijo del adelantado, Almagro \u201cel joven\u201d, logra vengar la muerte de su padre, asesinando al marqu\u00e9s y cometiendo seguidamente, miles de desafueros, las autoridad del obispo del Cuzco intenta poner fin al r\u00e9gimen de injusticia y desenfreno imperante. (Fernando de Armas: ob. cit., p\u00e1gina 13 y ss.; Vargas: ob. cit., p\u00e1ginas 176 y ss.) pero sus consejos y, tal vez, la simpat\u00eda mostrada en todo momento, antes y ahora a los pizarristas levanta una ola de indignaci\u00f3n entre los sublevados. Ante las amenazas recibidas le impulsan a salir del Cuzco y dirigirse precipitadamente hacia el campo realista que, bajo el mando del gobernador Crist\u00f3bal Vaca de Castro, se preparaba para extinguir la revuelta. (Carta del obispo del Cuzco, de 11 de noviembre de 1545; Colecci\u00f3n de documentos in\u00e9ditos\u2026, tomo III, p\u00e1gina 221 y ss.; Carta de Almagro \u201cel joven\u201d, de 8 de noviembre de 1541, o sea once d\u00edas despu\u00e9s de emprender la marcha, se hallaba el obispo de Tumbes (Vid. La carta del Obispo citada). Poco despu\u00e9s su cuerpo y los de las diecis\u00e9is personas que les acompa\u00f1aban serv\u00edan de manjar a los can\u00edbales indios de la isla de la Pun\u00e1 (Cieza de Le\u00f3n: Guerra de Chupas, cap\u00edtulo XXXVI, p\u00e1gina 129, sublevados d\u00edas antes. (Carta de Vaca de Castro, de 15 de noviembre de 1541, en Levillier: ob. cit., tomo I, p\u00e1gina 37; Carta del licenciado Martel de Santiago, de 1542, A.G.I., Patronato 185, n\u00famero 31). Seg\u00fan parece, las recriminaciones hechas contra su idolatr\u00eda fue una de las causas que impulsaron a los indios a cometer el asesinato (Mendiburu: ob. cit., tomo XI, p\u00e1gina 11).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NOTAS DE FERNANDO DE ARMAS MEDINA Contenido 1 El virrey Superunda y la reconstrucci\u00f3n del Callao 2 Descubrimiento de Am\u00e9rica por Crist\u00f3bal Col\u00f3n 3 El descubrimiento de Am\u00e9rica, acontecimiento trascendental 4 El segundo viaje colombino y Am\u00e9rico Vespucio 5 La Santa Sede y la literatura religiosa 6 Primeros misioneros apost\u00f3licos de Am\u00e9rica 7 Actividad apost\u00f3lica &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronica-de-la-orden-de-la-merced-notas-de-fernando-arias-medina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCRONICA DE LA ORDEN DE LA MERCED: NOTAS DE FERNANDO ARIAS MEDINA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24219","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24219","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24219"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24219\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24219"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24219"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24219"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}