{"id":2424,"date":"2016-02-04T23:19:07","date_gmt":"2016-02-05T04:19:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia\/"},"modified":"2016-02-04T23:19:07","modified_gmt":"2016-02-05T04:19:07","slug":"historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia\/","title":{"rendered":"HISTORIA"},"content":{"rendered":"<p>Historia    (heb. midrash, \u00abexposici\u00f3n\u00bb, \u00abcomentario\u00bb [del verbo d\u00e2rash, \u00abinquirir\u00bb, \u00abinvestigar\u00bb]; gr. diegu&#8217;sis).  En el AT el t\u00e9rmino aparece en 2Ch 13:22 y 24:27 del texto hebreo (las otras citas -Gen 37:2 y 1Ki 14:19- emplean vocablos que en realidad no se atienen al significado que tiene para nosotros).  La \u00abhistoria\u00bb mencionada en los textos de Cr\u00f3nicas se referir\u00ed\u00ada una narraci\u00f3n religiosa cuyo prop\u00f3sito primario ser\u00ed\u00ada la de ense\u00f1ar una verdad.  En el NT se refiere tanto a una \u00abhistoria\u00bb como a un \u00abrelato\u00bb.  Historia b\u00ed\u00adblica.  La limitaci\u00f3n del espacio permitir\u00e1 s\u00f3lo un breve bosquejo del comienzo de la historia del mundo y del pueblo de Dios tal como se presenta en la Biblia. Como los autores b\u00ed\u00adblicos registraron la historia desde el punto de vista del trato de Dios con su pueblo, sus registros proporcionan s\u00f3lo un cuadro limitado del mundo antiguo.  Algunos per\u00ed\u00adodos se describen con gran detalle, mientras que otros apenas se esbozan.  Este art\u00ed\u00adculo s\u00f3lo seguir\u00e1 el tema principal de la historia b\u00ed\u00adblica, de modo que el lector que desea consultar alg\u00fan tema de historia secular deber\u00e1 remitirse a los art\u00ed\u00adculos de este Diccionario que tratan de una naci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica (v\u00e9ase CBA 1:141-156; 2:19-102; 3:45-86; 5:19-45; 6:19-99).  I. Per\u00ed\u00adodo proto-hist\u00f3rico: Desde la creaci\u00f3n hasta Abrah\u00e1n.  La historia temprana de este mundo, que abarca muchos siglos, est\u00e1 comprimida en los primeros 11 cap\u00ed\u00adtulos del AT. Comienza con el relato de la creaci\u00f3n* de este planeta en 6 d\u00ed\u00adas, y de la vida sobre ella (Gen_1; 2:1, 4-7).  El 7\u00c2\u00ba d\u00ed\u00ada Dios descans\u00f3 de su obra e instituy\u00f3 el s\u00e1bado como d\u00ed\u00ada semanal de descanso y adoraci\u00f3n (2:2, 3).  A la 1\u00c2\u00aa pareja humana -puesta en un ambiente ideal, el jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n*- se le encarg\u00f3 la administraci\u00f3n del mundo que Dios hab\u00ed\u00ada creado. Se les orden\u00f3 multiplicarse y llenar la tierra con sus descendientes (2:15, 21-25; 1:27, 28).  Sin embargo, por intermedio de la serpiente, Satan\u00e1s* indujo a la mujer a desobedecer el mandato de Dios de no comer de cierto \u00e1rbol.  Persuadi\u00f3 a su esposo a que tambi\u00e9n comiera del fruto prohibido y, como resultado, ambos fueron expulsados del jard\u00ed\u00adn y privados de la vida eterna (Gen_3; 1 Tit 2:14). Desde ese momento estuvieron obligados a vivir en condiciones diferentes, en un mundo arruinado por el pecado* (Gen 3:16-19).  Sin embargo, Dios les revel\u00f3 el plan de redenci\u00f3n (v 15), present\u00e1ndoles la esperanza de recuperar el estado de inocencia que hab\u00ed\u00adan perdido.  Algunos de los descendientes de Ad\u00e1n* fueron pastores n\u00f3mades, o agricultores, y otros prefirieron vivir en ciudades (4:12, 16, 17, 20).  Introdujeron la artesan\u00ed\u00ada en metales e inventaron instrumentos musicales (vs 21, 22).  Algunos de los descendientes de Ad\u00e1n adoraron a Dios, pero la mayor\u00ed\u00ada se apart\u00f3 de \u00e9l, con el resultado de que en 10 generaciones la humanidad lleg\u00f3 a ser tan perversa que Dios decidi\u00f3 destruir al mundo mediante un diluvio,* conservando s\u00f3lo a los justos.  Finalmente, s\u00f3lo 8 personas se salvaron, todos miembros de la familia de No\u00e9* (6:5-8:22).  Despu\u00e9s que el diluvio destruy\u00f3 las obras de los hombres, cambi\u00f3 la superficie de la tierra y destruy\u00f3 a todos los seres vivientes excepto a los que estaban en el arca, comenz\u00f3 un nuevo cap\u00ed\u00adtulo en la historia humana: el mundo posdiluviano.  De los 3 hijos de No\u00e9 (Sem, Cam y Jafet) proceden los semitas, los camitas y los jafetitas (Gen 10:1, 32), de quienes descienden todas las razas de la tierra.  El arca se detuvo en los montes de Ararat (Armenia; Gen 8:4; cf 2Ki 19:37), y los descendientes de No\u00e9 se mudaron primero a los valles de los r\u00ed\u00ados Tigris y Eufrates.  Los arque\u00f3logos est\u00e1n de acuerdo en que en el valle de la Mesopotamia se encuentra la cuna de la civilizaci\u00f3n.  Mapa IV.  Nuevamente, como hab\u00ed\u00ada ocurrido antes 551del diluvio, la maldad, el polite\u00ed\u00adsmo y la idolatr\u00ed\u00ada se difundieron ampliamente.  Los descendientes de No\u00e9 fundaron la ciudad de Babel,* en la que, con el fin de desafiar a Dios y para glorificarse ellos mismos, se propusieron y comenzaron a construir una torre que llegara hasta el cielo.  Pero Dios confundi\u00f3 sus lenguas y as\u00ed\u00ad los oblig\u00f3 a dispersarse en diferentes regiones de acuerdo con la familia de idiomas a las que pertenec\u00ed\u00adan (Gen 11:1-9).  Esto  pudo haber ocurrido en el tiempo de Peleg, la 5\u00c2\u00aa generaci\u00f3n despu\u00e9s de No\u00e9 (10:25).  Por el tiempo en que naci\u00f3 Abrah\u00e1n (c 1950 a.C.), la raza humana hab\u00ed\u00ada aumentado al punto de que exist\u00ed\u00adan muchas naciones (12:6, 10; 13:7; 14:1, 2; etc.). Estas desarrollaron sus propias formas de civilizaci\u00f3n y de gobierno, construyeron ciudades, levantaron monumentos, como las pir\u00e1mides, y comenzaron a adorar diversos dioses en numerosos templos y santuarios al aire libre.  Llegaron a ser muy h\u00e1biles en diferentes artes y artesan\u00ed\u00adas, como el trabajo de la arcilla, del tejido, de la escultura y de la metalurgia.  Conoc\u00ed\u00adan el arte de escribir, que tal vez fue el invento m\u00e1s notable de todos.  Con la aparici\u00f3n de Abrah\u00e1n, el historiador b\u00ed\u00adblico abandona el registro de las dem\u00e1s naciones, excepto algunas referencias m\u00e1s o menos incidentales, y se dedica concretamente a Abrah\u00e1n y sus descendientes.  V\u00e9anse Abel; Ca\u00ed\u00adn; Enoc.  II. Per\u00ed\u00adodo patriarcal: Desde Abrah\u00e1n hasta el \u00e9xodo.  Los sucesos principales de los 430 a\u00f1os (c 1875-c 1445 a.C.; Exo 12:40; G\u00e1. 3:17) desde el llamado de Abrah\u00e1n* a salir de  Har\u00e1n hasta el \u00e9xodo* est\u00e1n descriptos en los \u00faltimos 39 cap\u00ed\u00adtulos de G\u00e9nesis y los primeros de Exodo.  Con el llamamiento de Abrah\u00e1n, el centro de la historia b\u00ed\u00adblica se transfiere de Mesopotamia, donde primero vivi\u00f3 su familia patriarcal, a Palestina, el pa\u00ed\u00ads que Dios le hab\u00ed\u00ada prometido.  Abrah\u00e1n, el hijo menor de Tar\u00e9, fue divinamente escogido para ser el antepasado del pueblo de Dios (Gen 12:1-3).  Su peregrinaci\u00f3n por Palestina, sus pruebas y tentaciones, sus victorias y derrotas morales est\u00e1n registradas con cierto detalle, como tambi\u00e9n las experiencias en que demostr\u00f3 su fe s\u00f3lida en el Todopoderoso, lo que le mereci\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo de \u00abamigo de Dios\u00bb (Jam 2:23; cf 2Ch 20:7; Isa 41:8).  Poco se dice de Isaac,* el hijo de Abrah\u00e1n (Gen 21:3), quien desempe\u00f1\u00f3 un papel menos importante que su padre en el per\u00ed\u00adodo patriarcal.  Los mellizos de Isaac, Esa\u00fa* y Jacob* (25:21-26), muy diferentes en car\u00e1cter (v 27), llegaron a ser los antepasados de los edomitas (36:1-9) y de los israelitas,  respectivamente (cf Gen 32:28; Exo 1:1-7).  La colorida narraci\u00f3n de la vida de Jacob est\u00e1 presentada con muchos detalles.  Sabemos c\u00f3mo enga\u00f1\u00f3 a su hermano para quitarle las bendiciones, c\u00f3mo tuvo que huir a Har\u00e1n, c\u00f3mo se cas\u00f3 con 2 hermanas (Gen 25:29-35:21) y c\u00f3mo estableci\u00f3 una familia numerosa, engendrando 12 hijos que fueron los antepasados de las 12 tribus de Israel (35:22 26).  Despu\u00e9s del regreso de Jacob a Palestina,  la historia se concentra en Jos\u00e9,* el 11\u00c2\u00ba hijo de Jacob.  Vendido como esclavo por sus hermanos celosos, pas\u00f3 por experiencias humillantes en Egipto* sin perder, sin embargo, su valor o su clara visi\u00f3n de su deber hacia Dios  y los hombres, y finalmente fue llamado a ser  Primer Ministro del pa\u00ed\u00ads del Nilo (Gen 37:3-36; 39:1 41:57).  Esto ocurri\u00f3, evidentemente, en el tiempo en que los hicsos sem\u00ed\u00adticos gobernaban Egipto.  Durante un per\u00ed\u00adodo de hambre, toda la familia de Jacob fue invitada por Fara\u00f3n a mudarse a Egipto, invitaci\u00f3n que aceptaron, estableci\u00e9ndose en el f\u00e9rtil valle de Gos\u00e9n en el Delta oriental (45:17-21; 46:28).  Circunstancias favorables les permitieron llegar a ser un pueblo fuerte y rico en un per\u00ed\u00adodo relativamente corto (Exo 1:7).  Despu\u00e9s de un tiempo, los egipcios se levantaron contra esos gobernantes extranjeros y expulsaron a los odiados hicsos del pa\u00ed\u00ads, (1590 a.C.). Los nuevos gobernantes ya no favorecieron a los extranjeros sem\u00ed\u00adticos; un fara\u00f3n que \u00abno conoc\u00ed\u00ada a Jos\u00e9\u00bb (Exo 1:8) comenz\u00f3 a oprimir a los hebreos.  Los egipcios quiz\u00e1 los asociaron con los hicsos, y temieron que se volvieran contra ellos si se produc\u00ed\u00ada otra invasi\u00f3n de asi\u00e1ticos.  Por ello, los redujeron a la esclavitud e intentaron disminuir su n\u00famero matando a los ni\u00f1os varones (vs 9-16).  Bajo estas crueles circunstancias naci\u00f3  Mois\u00e9s,* el futuro l\u00ed\u00adder de la naci\u00f3n (2:1, 2).  Rescatado del Nilo por una princesa real, fue llevado despu\u00e9s de algunos a\u00f1os al palacio y criado como un pr\u00ed\u00adncipe egipcio (vs 3-10).  A la edad de 40 a\u00f1os (Act 7:23), Mois\u00e9s decidi\u00f3 unirse a su pueblo oprimido para ser su l\u00ed\u00adder.  Sin embargo, en forma imprudente us\u00f3 la  fuerza, asesin\u00f3 a uno de los opresores y fue forzado a huir del pa\u00ed\u00ads (Exo 2:11-15).  Durante los siguientes 40 a\u00f1os vivi\u00f3 como pastor en Madi\u00e1n, en la Pen\u00ed\u00adnsula de Sina\u00ed\u00ad, hasta que Dios finalmente lo llam\u00f3 a liderar a su pueblo y le orden\u00f3 regresar para sacarlos de la tierra de Egipto (Exo 3:1-4:17; Act 7:30-34).  III. Per\u00ed\u00adodo teocr\u00e1tico: Desde el \u00e9xodo hasta Samuel.  Este per\u00ed\u00adodo de casi 400 a\u00f1os (c 1445-c 1050 a.C.) est\u00e1 descripto en Ex.,  Lv., Nm., Dt., Jos., Jue. y 1 S.; en algunos casos es s\u00f3lo un bosquejo.  El \u00e9xodo fue uno de 552 los acontecimientos m\u00e1s notables de la historia hebrea; constituy\u00f3 el nacimiento de Israel como naci\u00f3n.  Lo precedi\u00f3 una revelaci\u00f3n del poder supremo de Dios sobre los dioses y el pueblo egipcios mediante grandes plagas que los forzaron, humillados, a permitir que los hebreos salieran de su pa\u00ed\u00ads con grandes riquezas (Exo_5-13).  Despu\u00e9s de experimentar otra evidencia milagrosa del poder de Dios al cruzar el Mar Rojo (cp 14), los hebreos fueron conducidos al monte Sina\u00ed\u00ad donde, en medio de manifestaciones sobrenaturales, Dios se revel\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo en forma audible a ellos y les dio el Dec\u00e1logo (cps 19 y 20).  Los israelitas hicieron un pacto con Dios de que desde entonces \u00e9l ser\u00ed\u00ada su l\u00ed\u00adder, rey, juez y objeto de adoraci\u00f3n supremos.  Deb\u00ed\u00adan estar representados: 1. En asuntos religiosos por un sumo sacerdote hereditario y sacerdotes asistentes que servir\u00ed\u00adan en el tabern\u00e1culo, el lugar de adoraci\u00f3n de todos.  2. En asuntos judiciales y administrativos por un l\u00ed\u00adder divinamente designado bajo quien 70 hombres servir\u00ed\u00adan en cargos subordinados (Num 11:16, 24).  El 1er sumo sacerdote fue Aar\u00f3n (Exo 28:1; 29:28), y el 1er l\u00ed\u00adder administrativo fue Mois\u00e9s (Num 12:7, 8).  Este \u00faltimo cargo no era hereditario sino trasmitido por designaci\u00f3n divina.  El  pueblo de Israel solemnemente entr\u00f3 en el pacto (Exo 24:7; cf cps 20-23), pero casi inmediatamente lo viol\u00f3 al adorar el becerro de oro (32:1-35).  Repetidamente provocaron a Dios a ira por sus quejas acerca de su liderazgo.  Se rebelaron contra sus representantes y no siguieron sus instrucciones (Num 11:1-14:45; 16:1-17:13; etc.).  Como resultado, su peregrinaci\u00f3n por el desierto se extendi\u00f3 por 40 a\u00f1os, durante los cuales toda la generaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada salido de Egipto pereci\u00f3 en el desierto (Num 14:34, 35).  Mapa V.  Rodeando Edom y Moab (Num 20:20, 21;  21:11,12) y conquistando los pa\u00ed\u00adses de 2 gobernantes amorreos de la Transjordania  (21:21-35), los israelitas finalmente llegaron al valle del Jord\u00e1n y estuvieron listos para invadir Cana\u00e1n, o Palestina occidental.  Pero  Mois\u00e9s, el l\u00ed\u00adder que los hab\u00ed\u00ada conducido por 4 d\u00e9cadas, muri\u00f3 (Deu 29:5; 32:48-52; 34:6).  Entonces Josu\u00e9,* el sucesor de Mois\u00e9s divinamente designado, condujo a los israelitas a trav\u00e9s del Jord\u00e1n a Cana\u00e1n (Deu 31:3; 34:9;  Jos 3:7-17).  Jeric\u00f3, la primera fortaleza que bloqueaba su camino, cay\u00f3 por intervenci\u00f3n divina (Jos_6).  Campa\u00f1as militares posteriores llevaron al ej\u00e9rcito de Israel a las partes central, sur y norte del pa\u00ed\u00ads (Jos_7; 8; Nm.  21:1-3;  Jos 11:1-13; etc.).  Sin embargo, los israelitas no erradicaron a los cananeos de todas sus ciudades, y al hacer pactos de amistad con algunas de las tribus palestinas desobedecieron las \u00f3rdenes de Dios de no hacer tratados con los cananeos (Exo 23:32; 34:12; cf Jdg_1).  El pa\u00ed\u00ads, incluyendo las secciones no ocupadas, fue dividido por suertes entre las 12 tribus de Israel (Jos_13-21).  Mapa VI.  Las poblaciones ind\u00ed\u00adgenas que quedaron en Cana\u00e1n influyeron sobre los israelitas para que adoptaran pr\u00e1cticas religiosas paganas.  Los hebreos erigieron muchos santuarios al aire libre, llamados \u00ablugares altos\u00bb, y tambi\u00e9n adoraron a muchos de los dioses locales, adem\u00e1s del verdadero Dios (1Ki 3:2; 2Ki 23:15;  2Ch 11:15; Hos 4:11-14; etc.).  Como castigo por su apostas\u00ed\u00ada, Dios permiti\u00f3 que naciones vecinas los oprimieran (Lev 26:15, 25-33; Jdg 10:7, 9; etc.).  Cuando el pueblo se arrepent\u00ed\u00ada, generalmente Dios les daba un libertador (Jdg 2:16).  Se los designaba sh\u00f4fet\u00ed\u00adm \u00abjueces\u00bb, aunque eran l\u00ed\u00adderes que ten\u00ed\u00adan en sus manos todo el poder administrativo, militar y judicial de Israel.  Su cargo no era hereditario, y cada juez* era designado por Dios.  La mayor\u00ed\u00ada de ellos fueron hombres \u00ed\u00adntegros y de elevado car\u00e1cter moral.  El pueblo recay\u00f3 repetidamente en la idolatr\u00ed\u00ada y la inmoralidad, que daban como resultado la opresi\u00f3n extranjera y, en consecuencia, la cesaci\u00f3n de los cargos del juez (3:12-31; 6:1; 8:22; etc.).  Estos  fueron tiempos de condiciones sociales y pol\u00ed\u00adticas ca\u00f3ticas, de las que el libro de Jueces da varios ejemplos (v\u00e9ase 21:25).  El \u00faltimo juez, Samuel,* fue sacerdote y profeta (1Sa 3:19,20; 12:18; 16:2,5).  Durante su vida, por demanda popular y con el permiso de Dios, se instituy\u00f3 la monarqu\u00ed\u00ada, y la forma teocr\u00e1tica de gobierno lleg\u00f3 a su fin (1Sa 8:4-22; 10:20-24).  V\u00e9anse Lugar alto; los nombres de los  jueces.  IV. Monarqu\u00ed\u00ada.  Previendo la monarqu\u00ed\u00ada, Dios, mediante Mois\u00e9s, hab\u00ed\u00ada dado indicaciones con respecto a la forma en que deb\u00ed\u00adan gobernar los futuros reyes (Deu 17:14-20). Hacia el fin de la judicatura de Samuel, la naci\u00f3n crey\u00f3 que monarcas hereditarios, por su continuidad, ser\u00ed\u00adan preferibles a un liderazgo teocr\u00e1tico espor\u00e1dico como hab\u00ed\u00ada tenido Israel durante el per\u00ed\u00adodo de los jueces.  Por ello exigieron un rey, y Dios les otorg\u00f3 su deseo.  Las fuentes para el per\u00ed\u00adodo de la monarqu\u00ed\u00ada son los libros hist\u00f3ricos de 1 y 2Sa_1 y 2 R., 1 y 2 Cr., con informaciones adicionales en algunos salmos y en libros prof\u00e9ticos como Is. y Jer.  1. Reino unido (c 1050-c 931 a.C.).  Con la excepci\u00f3n de una breve interrupci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte de Sa\u00fal,* las 12 tribus de Israel 553 fueron gobernadas como una monarqu\u00ed\u00ada unida por unos 120 a\u00f1os. Sa\u00fal, el 1er rey, era benjamita (1Sa 9:1, 2); Gabaa,* su capital, un pueblo peque\u00f1o; su palacio, una fortaleza s\u00f3lida pero sin pretensiones (1Sa 11:4; 2Sa 21:6).  No dominaba mucho m\u00e1s que las regiones monta\u00f1osas y el valle del Jord\u00e1n, y no ten\u00ed\u00ada una corte lujosa ni una gran servidumbre; en realidad, no era mucho m\u00e1s que un caudillo.  Bajo la tutela de Samuel comenz\u00f3 como un buen rey, y sus victorias militares sobre los enemigos de Israel dieron valor y esperanza al pueblo que hab\u00ed\u00ada experimentado muchas humillaciones bajo las naciones vecinas (1Sa 0:1-13; 11:6-15).  Sin embargo, ten\u00ed\u00ada un car\u00e1cter terco y, al rehusar someterse completamente a la direcci\u00f3n de Dios y a cumplir las instrucciones divinamente asignadas, se produjo su ca\u00ed\u00adda y el rechazo de Dios (13:1-14;15).  Durante los \u00faltimos a\u00f1os de su reinado viv\u00ed\u00ada obsesionado con la idea de matar a David,* en quien ve\u00ed\u00ada a un rival (16:14,15, 23;18:6-12; 16:12,13).  Mapa VII.  David, el 2\u00c2\u00ba rey, fue mejor que Sa\u00fal. Era intensamente espiritual y ten\u00ed\u00ada una fe profunda en Dios (Psa_41;51-57; 60; etc.).  Tambi\u00e9n fue un guerrero valiente, un gran general, un administrador prudente y un pol\u00ed\u00adtico h\u00e1bil (1Sa 17:39-54; 18:7,14,30; 1Ch_27; etc.).  Conquist\u00f3 Jerusal\u00e9n y la hizo su capital (2Sa 5:6-10), y extendi\u00f3 su poder sobre regiones vecinas al territorio de su naci\u00f3n hasta que su reino lleg\u00f3 a los l\u00ed\u00admites que Dios hab\u00ed\u00ada planificado entregar a su pueblo (2Sa 8:3; 1Ki 8:65).  Cuando David muri\u00f3, despu\u00e9s de un reinado de 40 a\u00f1os, dej\u00f3 a su hijo un pa\u00ed\u00ads respetado y temido por sus vecinos, libre de luchas internas y econ\u00f3micamente s\u00f3lido.  En general, David tuvo una influencia positiva sobre la vida espiritual de su pueblo.  Hizo preparativos para la construcci\u00f3n del templo, reorganiz\u00f3 el culto en el santuario y compuso numerosos salmos. Mapa  VIII.  Salom\u00f3n,* hijo y sucesor de David (1Ki :32-40), cosech\u00f3 los frutos de los \u00e9xitos militares de su padre y goz\u00f3 de un largo reinado pac\u00ed\u00adfico (3:11-14; 4:20,25), por lo que pudo usar los grandes recursos de la naci\u00f3n para edificar en escala no igualada todo tipo de construcciones y para organizar un grande y poderoso ej\u00e9rcito (1Ki 10:26;2Ch 1:14).  Levant\u00f3 palacios (1Ki 7:1, 2) y el magnifico templo de Jerusal\u00e9n (cp 6), fortific\u00f3 ciudades estrat\u00e9gicamente situadas y las convirti\u00f3 en guarniciones (2 Cr.  8:1-6), explot\u00f3 minas de cobre en Edom y construy\u00f3 una refiner\u00ed\u00ada de cobre y centro de fabricaci\u00f3n en Ezi\u00f3n-geber, a orillas del Golfo de Aqaba (1Ki 9:26-28; 2Ch 8:17,18).  Pero su idolatr\u00ed\u00ada tuvo un efecto pernicioso sobre s\u00ed\u00ad mismo y sobre toda la naci\u00f3n y sus m\u00e9todos despiadados de explotar los recursos humanos de la naci\u00f3n mediante trabajos forzados lo convirtieron en sumamente impopular y fueron la causa de la divisi\u00f3n del reino despu\u00e9s de su muerte (1Ki 1:1-11; 5:13-15; 9:15, 20, 21;12:1-20).  Mapa IX.  2. Reino norte\u00f1o: Israel (c 931-723\/22 a.C.).  El reino de Israel, constituido por las 10 tribus del norte, sufri\u00f3 mucha miseria y derramamiento de sangre durante los 2 siglos de su existencia. Veinte reyes de 10 dinast\u00ed\u00adas diferentes ascendieron al trono, y muchos de ellos murieron en forma violenta.  La naci\u00f3n tuvo a Samaria por capital (1Ki 16:23, 24, 29; 22:51; etc.).  Las 10 tribus se entregaron a la idolatr\u00ed\u00ada: Adoptaron \u00ed\u00addolos con forma de terneros en 2 santuarios (Dan y Betel), y m\u00e1s tarde se entregaron a la adoraci\u00f3n de Baal* y de Asera* (12:26-30;16:31,32;18:19).  De este modo, por momentos la vida religiosa de la naci\u00f3n fue escasamente diferente de la de los pueblos paganos que la rodeaban.  Si Dios no hubiera levantado unos pocos reformadores valientes como El\u00ed\u00adas y Eliseo (1Ki 7:18;2Ki 2:9-15; etc.), el reino tal vez ni siquiera hubiera durado tanto como dur\u00f3.  La naci\u00f3n no s\u00f3lo era d\u00e9bil por su inestabilidad religiosa, sino que constantemente estaba en lucha contra una hueste de enemigos, entre los que se contaban los sirios de Damasco,* aunque los poderosos asirios eran los m\u00e1s peligrosos (1Ki 20:1; 2Ki 5:19, 29; 17:3; etc.).  Asiria* finalmente venci\u00f3 a Israel, y puso fin a la naci\u00f3n en el 723\/22 a.C. (2Ki 17:5, 6).  La mayor\u00ed\u00ada de sus ciudadanos fueron llevados en cautiverio y absorbidos por las naciones entre las que vivieron.  3. Reino sure\u00f1o: Jud\u00e1 (c 931-586 a.C.).  Despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de las tribus del norte, Roboam,* el hijo de Salom\u00f3n, retuvo s\u00f3lo a Jud\u00e1 y Benjam\u00ed\u00adn (1Ki 12:21) con una 1\/4 parte del territorio que su padre hab\u00ed\u00ada dominado. Sin embargo, la dinast\u00ed\u00ada de David se mantuvo estable, y sigui\u00f3 por 136 altos m\u00e1s que el reino del norte.  Durante los 3 1\/2 siglos de su existencia, 20 gobernantes (incluyendo a la reina Atal\u00ed\u00ada) se sentaron sobre el trono.  Algunos, como Ezequ\u00ed\u00adas (2Ki 18:1-3) y Jos\u00ed\u00adas (22;1, 2), fueron reyes buenos; mientras que otros, como Manas\u00e9s (21:1, 2) y Am\u00f3n (2Ch 33:21, 22), fueron tan malvados como los peores reyes de Israel. Sin embargo, como un todo, la naci\u00f3n sure\u00f1a no lleg\u00f3 a las profundidades de la inmoralidad e idolatr\u00ed\u00ada de la norte\u00f1a. La presencia del templo de Jerusal\u00e9n, dedicado 554 a la adoraci\u00f3n del verdadero Dios, y los ministerios de los grandes profetas como Isa\u00ed\u00adas* (2Ki 19:2), Jerem\u00ed\u00adas* (Jer 37:1, 2) y otros, sin duda fueron responsables, en parte, de que Jud\u00e1 no se separara de Dios hasta el punto en que lo hizo Israel.  El reino del sur, no tan expuesto como su naci\u00f3n hermana del norte, tuvo menos guerras durante el tiempo de su coexistencia, aunque tuvo su parte de luchas. Sin embargo, despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Samaria, Jud\u00e1 experiment\u00f3 por lo menos 2 invasiones de ej\u00e9rcitos asirios; en consecuencia, lleg\u00f3 a ser una naci\u00f3n vasalla de los asirios (2Ch 28:19-21; 33:11).  El largo reinado del malvado rey Manas\u00e9s (33:1) llev\u00f3 a la naci\u00f3n  al borde de la destrucci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, y el desastre s\u00f3lo se pospuso mediante la noble reforma del joven rey Jos\u00ed\u00adas* (cps 34 y 35).  Despu\u00e9s de su inesperada muerte, la naci\u00f3n invirti\u00f3 otra vez el curso de los acontecimientos y abandon\u00f3 a Dios (36:5, 9, 11-16).  Por \u00faltimo, Jud\u00e1 lleg\u00f3 a ser vasalla de Babilonia,* pero se rebel\u00f3 (2Ki 24:10-20).  Los resultados fueron varias invasiones de los ej\u00e9rcitos caldeos, la destrucci\u00f3n del pa\u00ed\u00ads y de Jerusal\u00e9n, la erradicaci\u00f3n de la reyes\u00ed\u00ada y la deportaci\u00f3n de una porci\u00f3n respetable de la poblaci\u00f3n a Babilonia (2Ki_25; 2Ch 36:17-21; Jer 39:1-10).  Mapas  X; XI, C-4. V\u00e9anse Nabucodonosor; los nombres de los diferentes reyes hebreos.  ACONTECIMIENTOS PRINCIPALES DEL IMPERIO PERSA Y DE JUD\u00ed\u0081  V. Exilio y restauraci\u00f3n.  El \u00faltimo segmento de la historia del AT, que trata del exilio de Jud\u00e1 en Babilonia y de la restauraci\u00f3n de la naci\u00f3n bajo los reyes persas, cubre un per\u00ed\u00adodo de c 150 a\u00f1os.  Ning\u00fan libro b\u00ed\u00adblico habla directamente de este per\u00ed\u00adodo, pero los relatos del libro de Daniel arrojan algo de luz sobre \u00e9l (cps 1-6), y ciertas fases del tiempo de restauraci\u00f3n est\u00e1n descriptas en detalle en los libros de Esd., Neh. y Est.  Los exiliados de Jud\u00e1 y de Benjam\u00ed\u00adn tuvieron un fuerte l\u00ed\u00adder espiritual en la tierra de su cautividad en Ezequiel (Eze 1:1-3), que por precepto y por ejemplo alent\u00f3 a sus desanimados y humillados compatriotas a buscar un reavivamiento espiritual, con el resultado de que la mayor\u00ed\u00ada de los jud\u00ed\u00ados que regresaron del exilio eran, en algunos aspectos, mejores hombres y mujeres que sus antepasados en cautiverio.  Aborrec\u00ed\u00adan la idolatr\u00ed\u00ada, y se unieron alrededor de las Escrituras y de la ley de Dios; probablemente fueron ellos quienes iniciaron una especie de culto en la sinagoga, que siglos m\u00e1s tarde fue un factor unificador entre los jud\u00ed\u00ados de la dispersi\u00f3n (Ezr_6; 10; Neh_9-13).  Cuando Ciro* de Persia conquist\u00f3 Babilonia en el 539 a.C., aplic\u00f3 una pol\u00ed\u00adtica de tolerancia religiosa hacia las naciones sometidas. Emiti\u00f3 un decreto que permit\u00ed\u00ada a cualquier adorador de Dios -que inclu\u00ed\u00ada a los exiliados de Israel- a regresar a su tierra natal y reconstruir el templo y sus hogares destruidos (2Ch 36:22, 23; Ezr 1:1-4).  Bajo la direcci\u00f3n de Zorobabel, un pr\u00ed\u00adncipe real de Jud\u00e1 (Ezr 2:1, 2; cf  3:2; 1Ch 3:17-19), unos 50.000 exiliados regresaron a Palestina (Ezr 2:64, 65), 555 quiz\u00e1s en el 536 a.C. Jud\u00e1 fue una  provincia del Imperio Persa, parte de la gran satrap\u00ed\u00ada de \u00abm\u00e1s all\u00e1 del r\u00ed\u00ado\u00bb (v\u00e9ase Abar Na-hara en el Mapa  XII, C\/D-5\/6).  El restablecimiento en la patria antigua se dificult\u00f3 por la enemistad de los samaritanos y otros pueblos de Palestina, y la reconstrucci\u00f3n del templo se realiz\u00f3 bajo grandes dificultades.  Finalmente se complet\u00f3 bajo el reinado de Dar\u00ed\u00ado I (515 a.C.; Ezr 6:15).  Durante el reinado de Asuero* (Jerjes) se hizo un esfuerzo concertado para destruir a los jud\u00ed\u00ados, pero salieron de la crisis m\u00e1s fuertes que antes, porque Dios resolvi\u00f3 la emergencia al permitir que la jud\u00ed\u00ada Ester llegara al palacio del rey como reina.  El sucesor de Jerjes, Artajerjes I, envi\u00f3 a Esdras,* un maestro de la ley de Dios, a Palestina con autoridad sobre el sistema admistrativo y judicial de Jud\u00e1 (457 a.C., Ezr 7:12-26).  Esdras cumpli\u00f3 la orden real y reorganiz\u00f3 la administraci\u00f3n civil en armon\u00ed\u00ada con la ley de Mois\u00e9s.  Otros 5 \u00f3 6.000 jud\u00ed\u00ados regresaron con \u00e9l de Babilonia a la patria de sus antepasados.  Unos 13 a\u00f1os m\u00e1s tarde, Nehem\u00ed\u00adas,* un copero real, fue designado como gobernador de Jud\u00e1 (Neh 2:5-8).  Complet\u00f3 la obra de reconstrucci\u00f3n de las fortificaciones de Jerusal\u00e9n, y tambi\u00e9n fortaleci\u00f3 la vida religiosa de la naci\u00f3n por su profundo fervor espiritual y fuerte personalidad.  Las actividades de Nehem\u00ed\u00adas se describen en los \u00faltimos registros hist\u00f3ricos que contiene el AT.  Es digno de notar que, como pueblo, los jud\u00ed\u00ados postex\u00ed\u00adlicos no reincidieron en los pecados de los antepasados preex\u00ed\u00adlicos.  La idolatr\u00ed\u00ada y el polite\u00ed\u00adsmo nunca m\u00e1s se practicaron entre ellos. Despu\u00e9s del exilio su religi\u00f3n fue puramente monote\u00ed\u00adsta, y los jud\u00ed\u00ados hicieron serios esfuerzos por vivir en armon\u00ed\u00ada con la ley de Dios.  Sin embargo, cayeron en los pecados del legalismo y la justicia propia, los que, en siglos posteriores, fueron exhibidos plenamente por la secta de los fariseos (Mat_23).  VI. Per\u00ed\u00adodo intertestamentario.  Hay escritos ap\u00f3crifos que cubren los 4 siglos entre el tiempo de Nehem\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas y el nacimiento de Jes\u00fas, pero no podemos hablar de historia b\u00ed\u00adblica en ese per\u00ed\u00adodo.  Sin embargo, omitir esta parte de la existencia jud\u00ed\u00ada romper\u00ed\u00ada su continuidad hist\u00f3rica.  Por tanto, incluimos aqu\u00ed\u00ad un breve resumen, por la tiran\u00ed\u00ada del espacio, aunque somos conscientes de la poca justicia que le hacemos a la rica historia de ese tiempo.  El libro ap\u00f3crifo de 1 Macabeos y los escritos de Josefo contienen informaci\u00f3n detallada con respecto a la parte final del periodo intertestamentario, pero se sabe muy poco de los jud\u00ed\u00ados bajo los persas entre la administraci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas y la llegada de Alejandro Magno, casi un siglo m\u00e1s tarde.  Durante los 150 a\u00f1os siguientes vivieron bajo gobernantes macedonios, los Tolomeos y los Sel\u00e9ucidas, quienes heredaron el imperio dividido de Alejandro.  Durante ese tiempo fueron guiados por sus propios sumos sacerdotes, con un reducido contacto con sus dominadores, 556 excepto por el pago del tributo del sacerdote-gobernante, hasta que Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes hizo un esfuerzo decidido para imponer la helenizaci\u00f3n sobre la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada: prohibi\u00f3 la pr\u00e1ctica de su religi\u00f3n y contamin\u00f3 el templo con sacrificios paganos.  La consecuencia fue la rebeli\u00f3n de Matan\u00ed\u00adas y las guerras macabeas, que culminaron con la liberaci\u00f3n del pa\u00ed\u00ads y el establecimiento de un reino independiente bajo los sacerdotes-reyes asmoneos (macabeos). En el 63 a.C. los romanos, bajo Pompeyo, conquistaron Judea, aunque dejaron a los gobernantes asmoneos como reyes vasallos.  En el 40 a.C. los romanos designaron a Herodes* el Grande como rey de los jud\u00ed\u00ados; durante su reinado naci\u00f3 Jes\u00fas y comenz\u00f3 la historia del NT. V\u00e9ase Gobernador.  Mapas XIII- XV.  VII. Cristo y su iglesia.  Los 4 Evangelios* son nuestra principal fuente para la historia de la vida y el ministerio de Jesucristo, y el libro de Hechos* para la historia de la iglesia primitiva y la expansi\u00f3n del evangelio por todo  el mundo.  Algunas informaciones adicionales aisladas se pueden obtener de otros libros del NT. Todo este per\u00ed\u00adodo abarca unos 100 a\u00f1os: desde c 5\/4 a.C., fecha aproximada del nacimiento de Jes\u00fas. hasta c 95 d.C., cuando se escribi\u00f3 el \u00faltimo libro del NT.  Jesucristo* naci\u00f3 en Bel\u00e9n, pero se cri\u00f3 en  la aldea de Nazaret, en Galilea (Luk 2:1-7; Mat 2:18-23).  Poco se sabe de su vida hasta m\u00e1s o menos los 30 a\u00f1os, cuando fue bautizado por Juan el Bautista* en el Jord\u00e1n (Mat 3:13-17; Mar 1:9-11;  Luk 3:21-23).  Este acontecimiento se\u00f1ala el comienzo de su ministerio: la mayor parte la realiz\u00f3 en Galilea, aunque viaj\u00f3 mucho a Jerusal\u00e9n, y tambi\u00e9n visit\u00f3 Fenicia, el territorio del noreste del tetrarca Felipe y la  Dec\u00e1polis (Mat 2:22;  4:23, 25; 16:13 etc.).  Su obra consisti\u00f3 principalmente en ense\u00f1ar, predicar y realizar milagros (\u00absanar\u00bb;  Mat 5:2; Luk 3:18; 4:40; etc.).  Reuni\u00f3 en torno suyo a un grupo de seguidores, de quienes escogi\u00f3 12 y los adiestr\u00f3 plenamente para que continuaran la obra despu\u00e9s de su partida (Luk 6:13-16).  Fue arrestado durante la fiesta de la Pascua del 31 d.C., despu\u00e9s de haber trabajado unos 3 1\/2 a\u00f1os.  Luego de ser acusado de blasfemia en una parodia de juicio, el Sanedr\u00ed\u00adn lo sentenci\u00f3 a muerte (Mat 26:47-66; Mar 14:43-64; Luk 22:47- 71; Joh 18:1-24).  Los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados consiguieron que su sentencia fuera confirmada por Pilato,* el procurador romano.  Este aunque estaba convencido de la  inocencia de Jes\u00fas, lo hizo crucificar (Mat_27; Mar_15; Luk_23; Joh 18:28-19:42).  Resucit\u00f3 al 3er d\u00ed\u00ada (Mat 28:1-6 Mar 16:1-6; Luk 24:1-7; Joh 20:1-9) y se encontr\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos en varias ocasiones para instruirlos respecto a su tarea futura como representantes de su reino (Mat 28:16-20; Mar 16:14-18; Luk 24:36-48; Joh 20:19-30). Despu\u00e9s de prometerles que enviar\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu Santo,* ascendi\u00f3 al cielo desde la cumbre del monte de los Olivos (Luk 24:49-51; Act 1:8, 9). V\u00e9anse Cronolog\u00ed\u00ada (VIII, C); Evangelios, Armon\u00ed\u00ada de los.  El Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido fue derramado sobre los ap\u00f3stoles unos pocos d\u00ed\u00adas m\u00e1s tarde, el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s* (Act 2:1-12).  Como consecuencia, su predicaci\u00f3n fue tan poderosa que miles se convirtieron en un d\u00ed\u00ada (vs 41, 47). Por un tiempo, el evangelio fue predicado principalmente a los jud\u00ed\u00ados, y s\u00f3lo en casos excepcionales a los gentiles (Act 3:12-5:21, 42; 8:26-39; cps 10 y 11).  Sin embargo, la persecuci\u00f3n expuls\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo de Jerusal\u00e9n, y el resultado fue que el mensaje de salvaci\u00f3n se esparci\u00f3 por pa\u00ed\u00adses y ciudades extranjeros, entre las cuales Antioqu\u00ed\u00ada, en Sir\u00ed\u00ada, lleg\u00f3 a ser un centro importante (8:1, 4; 11:19-25).  All\u00ed\u00ad fue donde los seguidores de Cristo recibieron el nombre de \u00abcristianos\u00bb* (v 26).  Durante el per\u00ed\u00adodo de persecuci\u00f3n que sigui\u00f3 al martirio de Esteban,* Pablo,* el fariseo, se convirti\u00f3 milagrosamente cuando el  Se\u00f1or Jes\u00fas se le apareci\u00f3 cerca de Damasco (Act 9:1-19).  M\u00e1s tarde lleg\u00f3 a ser uno de los m\u00e1s ardientes seguidores del Maestro y el  misionero cristiano de m\u00e1s \u00e9xito de todos los tiempos.  Trabaj\u00f3 varios a\u00f1os en su Tarso natal, en Cilicia (Act 9:30 G\u00e1. 1:21).  Seguidamente trabaj\u00f3 con Bernab\u00e9* en Antioqu\u00ed\u00ada y luego en Chipre y el sur del Asia Menor, donde fundaron varias iglesias (Act 11:25, 26;  cps 13 y 14).  Despu\u00e9s regresaron a Antioqu\u00ed\u00ada, donde surgi\u00f3 la pregunta de si los cristianos gentiles deb\u00ed\u00adan guardar la ley ceremonial jud\u00ed\u00ada (14:25-28; 15:1). Para resolver este problema se realiz\u00f3 un concilio en Jerusal\u00e9n  (15:2, 6): se vot\u00f3 que la iglesia gentil estaba liberada de la obligaci\u00f3n de guardar las leyes  ceremoniales y los ritos del AT (vs 4-29).  Fortalecidos por esa decisi\u00f3n, Pablo y Bernab\u00e9 salieron otra vez, pero en viajes misioneros separados (vs 36-41).  En este 2\u00c2\u00ba viaje misionero Pablo llev\u00f3 el cristianismo a Europa y fund\u00f3 iglesias s\u00f3lidas en varias ciudades importantes de Macedonia y Grecia (Act 15:40-18:22).  M\u00e1s tarde trabaj\u00f3 varios a\u00f1os en el oeste del Asia Menor, estableciendo su residencia en la metr\u00f3polis de Efese (18:23-20:38).  Al regresar a Jerusal\u00e9n, Pablo fue arrestado como resultado de las intrigas y la enemistad de jud\u00ed\u00ados extranjeros (21:27-22:29). 557  CASAS HELENISTICAS REINANTES  558 Luego pas\u00f3 4 a\u00f1os como prisionero de Roma: los primeros 2 en Cesarea (24:27) y los \u00faltimos 2 en Roma (28:16, 30).  Con el registro de este encarcelamiento se cierra la narraci\u00f3n hist\u00f3rica de Lucas, pero por algunas de las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo sabemos que recuper\u00f3 su libertad y pudo seguir con sus actividades misioneras unos pocos a\u00f1os m\u00e1s, tras lo cual fue encarcelado nuevamente (2Ti 1:15; 4:10, 11, 16); luego muri\u00f3 en Roma como m\u00e1rtir, una tradici\u00f3n cristiana generalmente    aceptada.  Poco se sabe de la vida y obra de los otros disc\u00ed\u00adpulos.  Jacobo* (Santiago), el hermano de Juan, fue decapitado por el rey Herodes Agripa  I (Act 12:1, 2). Hay tradiciones de que Pedro* trabajo con \u00e9xito como misionero cristiano en diferentes pa\u00ed\u00adses antes de ser crucificado por Ner\u00f3n en Roma, y que Juan,* el disc\u00ed\u00adpulo amado, se mud\u00f3 a Efeso, y durante la persecuci\u00f3n cristiana bajo el emperador Domiciano fue exiliado a la isla de Patmos.  En esa isla escribi\u00f3 el Apocalipsis, en el que da un bosquejo prof\u00e9tico de la historia de la iglesia cristiana y del mundo hasta el fin del tiempo (Rev 1:9).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>[900]<br \/>\n Estudio sistem\u00e1tico y objetivo de los hechos pasados, ya bien se haga en forma descriptiva (narraci\u00f3n) o en forma reflexivas (cr\u00ed\u00adtica). La historia, que es \u00abmaestra de la vida\u00bb seg\u00fan Cicer\u00f3n, afecta a todas las \u00e1reas humanas<br \/>\n    Por lo tanto es hist\u00f3rico el saber, el hacer y el pensar del hombre. Evidentemente tambi\u00e9n afecta al terreno religioso. Y no menos a la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>     Por eso la Historia de la catequesis y de la pedagog\u00ed\u00ada religiosa es conveniente para quienes se dedican a la labor educadora. Con ellas se aprende a pensar desde la experiencia de los que han pasado antes que nosotros por diversas situaciones, se aprende a evitar los errores que sucedieron y se observan con inter\u00e9s los aciertos para repetirlos con sencillez y afecto.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En todo cultura religiosa existe la pregunta sobre el tiempo y la historia. Se trata de la pregunta sobre la trascendencia de la vida humana. Se puede tener distinto concepto de historia circular (que se va repitiendo), lineal (que sucede de modo irrepetible), simult\u00e1neo (como diversos niveles que se interfieren, aqu\u00ed\u00ad y en el m\u00e1s all\u00e1), etc. En la revelaci\u00f3n del Antiguo y del Nuevo Testamento, la historia tiene un comienzo y va hacia un fin. A la luz de la fe cristiana, la historia es historia de salvaci\u00f3n centrada en Cristo.<\/p>\n<p>\tLa pregunta que se hace el hombre sobre la historia indica su preocupaci\u00f3n por el m\u00e1s all\u00e1 y por la suerte de la misma existencia humana. El hombre se ha preguntado siempre por su origen, fin, raz\u00f3n de ser, trascendencia, metahistoria&#8230; La autoconciencia de su ser espiritual le hace preguntar por el m\u00e1s all\u00e1 de la historia.<\/p>\n<p>\tLa historia no tiene sentido si se cierra en s\u00ed\u00ad misma. El hecho de que las cosas y la historia van pasando, reclama la existencia de un Dios personal y trascendente. Seg\u00fan la revelaci\u00f3n cristiana, la historia est\u00e1 programada por Dios en Cristo, desde antes de la creaci\u00f3n. Por esto Cristo es el centro de la creaci\u00f3n y de la historia (cfr. Ef 1,3-14; Col 1,13-20). Jesucristo es Dios hecho hombre, \u00abla palabra definitiva sobre el hombre y sobre la historia\u00bb (TMA 5), \u00abel cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad\u00bb (TMA 6). Toda la historia humana est\u00e1 centrada en Cristo, \u00abimagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas\u00bb (Col 1,15-16).<\/p>\n<p>\tLa historia recupera su sentido en Cristo, porque desde la encarnaci\u00f3n del Verbo, \u00abel tiempo llega a ser una dimensi\u00f3n de Dios\u00bb (TMA 10). La historia de cada ser y de cada grupo humano (con su cultura y religi\u00f3n) es ya como \u00abbiograf\u00ed\u00ada\u00bb de Jes\u00fas, quien ha dado la vida \u00aben redenci\u00f3n por todos\u00bb (Mt 20,28). \u00abLa plenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4,4) indica que el tiempo o la historia ya ha encontrado su verdadero significado \u00abDios, con la Encarnaci\u00f3n, se ha introducido en la historia del hombre. La eternidad ha entrado en el tiempo&#8230; Entrar en la \u00abplenitud de los tiempos\u00bb significa, por lo tanto, alcanzar el t\u00e9rmino del tiempo y salir de sus confines, para encontrar su cumplimiento en la eternidad de Dios\u00bb (TMA 9).<\/p>\n<p>\tEl misterio de Cristo, revelado por Dios, da sentido a la creaci\u00f3n y a la historia, pero es siempre \u00abm\u00e1s all\u00e1 de toda expectativa humana\u00bb (TMA 6). El es \u00abla clave, el centro y el fin de toda la historia\u00bb (GS 10). Toda la historia religiosa de la humanidad est\u00e1 orientada positivamente hacia el encuentro expl\u00ed\u00adcito con Cristo, en la \u00abcomunidad convocada\u00bb y amada por \u00e9l (su \u00abeccles\u00ed\u00ada\u00bb). La historia es ya historia de Cristo que vive en cada coraz\u00f3n y en cada cultura, invitando a una comuni\u00f3n que refleje la vida de Dios Amor.<\/p>\n<p>Referencias Encarnaci\u00f3n, escatolog\u00ed\u00ada, historia de la evangelizaci\u00f3n, historia de salvaci\u00f3n, tercer milenio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 1-10, 22, 32, 37-45; TMA 9-16.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada H.U. Von BALTHASAR, Teolog\u00ed\u00ada de la historia (Madrid 1964); A. BERDIAEV, El sentido de la historia (Madrid 1979); O. CULLMANN, Cristo y el tiempo (Barcelona, Estela, 1968); J. DANIELOU, El misterio de la historia (San Sebasti\u00e1n 1963); B. FORTE, Teolog\u00ed\u00ada de la historia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1995); W. KASPER, Fe e historia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1974); A. MARANGON, Tiempo, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 1850-1866; J. MOUROUX, Le myst\u00e8re du temps (Paris, Aubier, 1962); X. ZUBIRI, Naturaleza. Historia. Dios (Madrid 1978).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> tiempo, narraci\u00f3n). La Biblia es en muchos sentidos un libro de historia, como ponemos de relieve en este diccionario, que hemos subtitulado \u00abHistoria y Palabra\u00bb. En contra de las religiones m\u00ed\u00adsticas o de la interioridad, que descubren a Dios en el misterio interior del alma, la Biblia le descubre en el mismo despliegue de una historia que, para los cristianos, est\u00e1 centrada en Cristo.<\/p>\n<p>(1) Historia, sentidos. Algunos han dicho que el descubridor de la identidad y despliegue de la historia ha sido Marx, porque ha formulado algunas de sus posibles l\u00ed\u00adneas de despliegue econ\u00f3mico. Pero, en un sentido m\u00e1s extenso, podemos afirmar que los descubridores de la historia han sido griegos y jud\u00ed\u00ados, (a) Historia profana. Ha sido fijada y estudiada por los grandes cl\u00e1sicos griegos; pero ellos tienden a interpretarla en la l\u00ed\u00adnea de un eterno retomo de la realidad, partiendo, seg\u00fan eso, de esquemas c\u00f3smicos, propios de la naturaleza f\u00ed\u00adsica. La Biblia, en cambio, supone que la historia tiene un origen, un camino y una meta. Por otra parte, la Biblia ofrece uno de los testimonios hist\u00f3ricos m\u00e1s importantes de la humanidad; no existe, que sepamos, ning\u00fan otro texto unitario que haya recogido y transmitido con tanta intensidad y fidelidad la memoria de un pueblo, a lo largo de m\u00e1s de dos mil a\u00f1os, en relaci\u00f3n con todos los grandes pueblos y culturas de Occidente, de Mesopotamia a Egipto, de Persia a Grecia, de Siria a Roma. En ese sentido hemos querido que en el subt\u00ed\u00adtulo de este diccionario aparezca el t\u00e9rmino historia, unido al de palabra, pues ambos constituyen su l\u00ed\u00adnea directriz, su esquema b\u00e1sico, (b) Historia sagrada, historia de la salvaci\u00f3n. Para los creyentes, la historia de la Biblia tiene un sentido salvador, de manera que ella puede presentarse como \u00abteofan\u00ed\u00ada\u00bb o manifestaci\u00f3n de lo divino. Sobre ese tema se ha dado, a lo largo del siglo XX, una fuerte pol\u00e9mica entre aquellos que han puesto m\u00e1s de relieve el car\u00e1cter existencial o trascendente de la Biblia, cuyo mensaje se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de la trama de los hechos de la historia (como R. Bultmann o C. H. Dodd), y aquellos que, como O. Cullmann, han puesto de relieve el car\u00e1cter salvador de la misma historia. El tema sigue abierto, sobre todo desde la perspectiva de la aplicaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y social del mensaje de la Biblia.<\/p>\n<p>(2) Cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica. La ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica sabe desde sus comienzos que la Biblia tiene un primer sentido \u00abhist\u00f3rico\u00bb, pues en ella son significativos los hechos (littera gesta docet: la letra nos muestra unos hechos&#8230;). Pero la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica propiamente dicha, en sentido cient\u00ed\u00adfico, naci\u00f3 con la Ilustraci\u00f3n, en el siglo XVII-XVIII. A partir de entonces, sobre todo en los siglos XIX y XX, los exegetas han realizado un estudio exhaustivo de los contextos y fuentes hist\u00f3ricas de la Biblia, en una l\u00ed\u00adnea que actualmente se suele llamar \u00abdiacr\u00f3nica\u00bb. Ha existido, ciertamente, un riesgo de racionalismo, que consiste en identificar lo verdadero con lo que puede explicarse y demostrarse con argumentos hist\u00f3ricos de tipo objetivista. Hoy sabemos que la historia tiene niveles y matices diferentes y que ella no puede confundirse con unos presupuestos racionales propios de la modernidad. Pero, dicho eso, podemos y de  bemos a\u00f1adir que el conocimiento hist\u00f3rico de personajes y contextos culturales nos ha capacitado para valorar mucho mejor los temas y el mensaje de la Biblia. En esa l\u00ed\u00adnea, la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica nos sirve para situar y entender mejor al mismo Jesucristo. Por otra parte, el sentido hist\u00f3rico de la Biblia s\u00f3lo puede expresarse a trav\u00e9s de una interpretaci\u00f3n tambi\u00e9n hist\u00f3rica, es decir, pr\u00e1ctica, en la l\u00ed\u00adnea de una \u00abliberaci\u00f3n\u00bb o transformaci\u00f3n social. La cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica desborda el nivel de la ortodoxia y sit\u00faa a los lectores de la Biblia ante la exigencia de una \u00abortopraxia\u00bb o transformaci\u00f3n humana. En ese sentido, la Biblia puede tomarse como un manual de creatividad hist\u00f3rica y de transformaci\u00f3n social de la humanidad, sea en la l\u00ed\u00adnea jud\u00ed\u00ada, sea en la l\u00ed\u00adnea cristiana.<\/p>\n<p>Cf. R. BULTMANN, Historia y escatolog\u00ed\u00ada, Studium, Madrid 1971; O. CULLMANN, Cristo y el tiempo, Estela, Barcelona 1968; Ch. H. DODD, Las par\u00e1bolas de Jesils, Verbo Divino, Estella 1997; M. ELIADE, El mito del eterno retomo, Alianza, Madrid 1985; K. JASPERS, El origen y meta de la historia, Alianza, Madrid 1981; K. LOWITH, El sentido de la historia, Aguilar, Madrid 1973; W. PANNENBERG (ed.), Revelaci\u00f3n como historia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975; J. RATZINGER, Teolog\u00ed\u00ada e historia. Notas sobre el dinamismo hist\u00f3rico de la fe, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972; P. TRIGO, Creaci\u00f3n e historia en el proceso de liberaci\u00f3n, Paulinas, Madrid 1988.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa \u00abhistoria\u00bb a ia luz de la fe? Para contestar a esta pregunta, conviene partir de un texto b\u00ed\u00adblico.  Voy a elegir un pasaje del serm\u00f3n de la monta\u00f1a, donde Jes\u00fas habla de las buenas obras, concretamente de la limosna, la oraci\u00f3n y el ayuno. Jes\u00fas opone dos clases de obras, podr\u00ed\u00adamos decir tambi\u00e9n dos clases de historia, o sea, dos historias.  Una es la historia de la limosna hecha \u00abtocando la trompeta delante de ti, como hacen los hip\u00f3critas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres\u00bb. Es historia porque se puede documentar, porque hace escena, opini\u00f3n p\u00fablica: la opini\u00f3n humana se fija en un determinado modo de actuar y lo reconoce como relevante, capaz precisamente de hacer historia.  Sin embargo, hay un segundo modo de actuar: ese de \u00abque no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha\u00bb, el que queda secreto, oculto y, por tanto, no constituye historia en el sentido corriente, porque nadie lo sabe, casi ni siquiera la persona que lo practica. Por tanto no es doxa, no hace opini\u00f3n, no tiene peso, no es relevante. Pero \u00abtu Padre ve en lo secreto\u00bb esta segunda forma de hacer limosna.  Con la oraci\u00f3n ocurre lo mismo. Est\u00e1 la oraci\u00f3n p\u00fablica del que se pone derecho en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, una oraci\u00f3n que se puede fotografiar, documentar, someter a an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos, y que por ello hace historia. Y    est\u00e1 la oraci\u00f3n que uno hace en su habitaci\u00f3n, despu\u00e9s de cerrar la puerta; una oraci\u00f3n que nadie puede conocer, que no est\u00e1 documentada, que no aparece en los diarios espirituales. S\u00f3lo el Padre la ve, pero Jes\u00fas afirma que \u00e9sta es historia, que tiene un peso, que es relevante.  Est\u00e1 el ayuno delante de los hombres: un ayuno admirado, que hace historia, en los templos sagrados. Y est\u00e1 el ayuno en secreto, el que Dios aprueba, que para Jes\u00fas \u00abhace gloria\u00bb.  Podemos decir entonces que la historia, en su sentido positivo y denso, es aquello de lo que Dios tiene una buena opini\u00f3n, no aquello que los hombres ven, aquello de lo que toman nota y que consideran relevante. La historia es lo que Dios aprueba, mientras que todo lo dem\u00e1s no le interesa, lo ignora y pasa de ello.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Acci\u00f3n conjunta de la Trinidad en los diversos \u00f3rdenes hist\u00f3ricos: 1. Actuaci\u00f3n de la Trinidad en el mero orden natural; 2. Actuaci\u00f3n de la Trinidad en la \u00abhistoria salutis\u00bb.-II. \u00bfAcci\u00f3n sucesiva de la Trinidad en la historia?-III. Progreso de la vida eclesial ante el misterio trinitario.<\/p>\n<p>Muy c\u00e9lebre y comentada ha sido la definici\u00f3n de eternidad, que Boecio da en el \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de su obra, De consolatione philosophiae. Menos lo ha sido el profundo comentario que la acompa\u00f1a. Se quiere mostrar en \u00e9l que Dios, por ser eterno, todo lo tiene ante s\u00ed\u00ad presente, y c\u00f3mo esta presencia no impone necesidad alguna a los actos libres humanos, sean presentes o futuros. Frente a esta eternidad de Dios, \u00abperfecta posesi\u00f3n de vida plena\u00bb, anota cu\u00e1n pobre y l\u00e1bil es la existencia humana temporal. San Agust\u00ed\u00adn le hab\u00ed\u00ada precedido en esta reflexi\u00f3n. En sus Confesiones medita sobre la eternidad y el tiempo. Y no tan s\u00f3lo en el plano esencial de los conceptos metaf\u00ed\u00adsicos, sino tambi\u00e9n, y m\u00e1s a\u00fan, en el existencial de la vivencia diaria. Confrontados eternidad y tiempo, ve la eternidad como un momento de plenitud que asume en s\u00ed\u00ad todo el pasado y el futuro, mientras que el presente del tiempo no supera el m\u00e1s breve momento. Mentado, ya ha dejado de existir. \u00bfC\u00f3mo entonces incide la eternidad en el tiempo?<br \/>\nEste problema, agudo ya en el plano cosmol\u00f3gico, aumenta su problem\u00e1tica en nuestro intento de hablar de la Trinidad en la historia. De las tres personas de la Trinidad afirma el Concilio IV de Letr\u00e1n que son \u00abconsustanciales, coiguales, coomnipotentes y coeternas\u00bb. De tan excelsos atributos nos detenemos ahora en el \u00faltimo: el ser coeternas. Y nos preguntamos c\u00f3mo intervienen estas personas eternas en la historia, inserta en el tiempo, proscenio en el que los hombres van representando su vida en presentes transitorios e irrepetibles. La teolog\u00ed\u00ada debe dar una respuesta meditada a esta pregunta. Hoy se la siente en nuestro entorno, no ya s\u00f3lo como especulaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como vivencia.<\/p>\n<p>Durante siglos, desde que la escol\u00e1stica organiz\u00f3 met\u00f3dicamente la llamada sacra doctrina, fue elaborando en s\u00ed\u00adntesis grandiosas llamadas Sumas, un sistema doctrinal. Estas Sumas asumieron de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y cristiana la doctrina. Pero la estructuraron y organizaron en sistema seg\u00fan las exigenciasl\u00f3gicas del saber que hered\u00f3 el Occidente de la cultura gregoromana. Con esta teolog\u00ed\u00ada como sistema, el saber doctrinal cristiano adquiri\u00f3 una precisi\u00f3n y claridad que son nuestras deudas perennes con esta teolog\u00ed\u00ada. Pero no mantuvo esta teolog\u00ed\u00ada aquel vivo atractivo de la \u00abhistoria salutis\u00bb. Esta historia de salvaci\u00f3n cedi\u00f3 el primer plano que ten\u00ed\u00ada en las catequesis primitivas y en la gran Patr\u00ed\u00adstica. Vino a ser trasfondo imprescindible, pero no elemento primario en la estructuraci\u00f3n del saber teol\u00f3gico, que se atuvo m\u00e1s al rigor de la l\u00f3gica del concepto doctrinal que a las exigencias urgentes de la vida.<\/p>\n<p>El Vaticano II ha vuelto a los or\u00ed\u00adgenes en lo tocante al saber teol\u00f3gico. Y si bien acepta y asume las aportaciones de la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, haciendo uso de sus impecables f\u00f3rmulas, pide una presencia mayor de la \u00abhistoria salutis\u00bb. En esta historia la Trinidad es el agente primario. Es el tema que desear\u00ed\u00adamos exponer aqu\u00ed\u00ad, aunque muy conscientes de hacerlo de un modo muy provisional: por inmadurez propia y de la hora.<\/p>\n<p>Apena que durante siglos la teolog\u00ed\u00ada haya estado muy vinculada al esp\u00ed\u00adritu de sistema. Peor que al desafiante prop\u00f3sito de explicar la historia bajo el nombre de Dios, pero sin Dios -Gott im Werden- no tuviera una respuesta adecuada, a la altura del signo del tiempo. Se sigui\u00f3 hasta el Vaticano II por el cauce de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Ahora, por una reacci\u00f3n explicable, pero inmadura, pululan por doquier teolog\u00ed\u00adas de la historia. Reconozcamos, sin embargo, que todav\u00ed\u00ada no tenemos una continuaci\u00f3n, no digamos un complemento, de la gran obra de san Agust\u00ed\u00adn: De Civitate Dei. Con deseo de contribuir enalgo a la Nueva Ciudad de Dios de nuestro pr\u00f3ximo futuro, exponemos estas reflexiones sobre la Trinidad en la historia. Tienen muy en cuenta las lecciones de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica sobre este misterio. Pero quisieran entrever con mayor claridad la acci\u00f3n trinitaria en la historia.<\/p>\n<p>1. Acci\u00f3n de la Trinidad en los diversos \u00f3rdenes hist\u00f3ricos<br \/>\nEl vocablo \u00aboikonom\u00ed\u00ada\u00bb inicia su andadura hist\u00f3rica desde la casa hogare\u00f1a. Lo pide su origen etimol\u00f3gico: oikos-casa; nomos-ley. Pero de ley de la casa, el orden econ\u00f3mico, ha venido a ser ley mundial de nuestros intercambios comerciales.<\/p>\n<p>Choca &#8211; entusiasma al mismo tiempo &#8211; que san Pablo, desde la prisi\u00f3n en que escribe su carta a los Efesios, utilice este vocablo \u00aboikonom\u00ed\u00ada\u00bb para describir el plan grandioso de Dios en su conato paterno por alzar al hombre ca\u00ed\u00addo. Escribe entonces esta f\u00f3rmula grandiosa que resume, como en divisa, todo el plan divino: \u00abRecapitular en Cristo todas las cosas, las del cielo y las de la tierra dentro de la econom\u00ed\u00ada de la plenitud de los tiempos\u00bb (Ef 1,10). Tan divina econom\u00ed\u00ada rebasa en mucho la nuestra del dinero. San Pedro parece contraponer ambas cuando escibe a los fieles en su Primera Carta: \u00abSab\u00e9is que no con cosas corruptibles, con plata o con oro, hab\u00e9is sido rescatados de vuestra manera vana de vivir, sino por la preciosa sangre de Cristo\u00bb (1 Pe 1,18). En este Cristo, inmolado por la salud del mundo, ha de recapitularse todo seg\u00fan la \u00aboikonom\u00ed\u00ada\u00bb de la salvaci\u00f3n, es decir, seg\u00fan el plan divino que ha dispuesto se realice la redenci\u00f3n del hombre en la plenitud de los tiempos. Veamos ahora, dentro de este plan divino, esencialmente ligado al tiempo y a la historia, c\u00f3mo act\u00faa la Trinidad.<\/p>\n<p>Previo a este an\u00e1lisis de la Trinidad en la historia, es preciso mantener firme que para la gran tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica la acci\u00f3n de las personas divinas es siempre una y comunitaria. En De Trinitate san Agust\u00ed\u00adn enuncia con actitud plenamente consciente esta sentencia: \u00abAfirmo con plena seguridad que el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo son una misma sustancia, Dios Creador, y que la Trinidad omnipotente act\u00faa inseparablemente\u00bb. M\u00e1s en conexi\u00f3n con la historia, por tratarse del hombre, razona as\u00ed\u00ad en De vera religione. Despu\u00e9s de afirmar que toda criatura recibe el ser de la Trinidad, escribe: \u00abMas no por esto se vaya a entender que una porci\u00f3n de cada criatura hizo el Padre, y otra el Hijo, y otra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, sino juntamente todas, y a cada una de las naturalezas ha hecho el Padre por el Hijo en el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb .<\/p>\n<p>A su vez, san Buenaventura, ya en plena escol\u00e1stica medieval, recuerda la promesa de Jes\u00fas a todo disc\u00ed\u00adpulo fiel: \u00abMi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y en \u00e9l haremos morada\u00bb (Jo 14,23). Subraya entonces que esta inhabitaci\u00f3n prometida es efecto de la gracia santificante, hecho sobrenatural que comenta de esta suerte muy a nuestro prop\u00f3sito: \u00abY como el efecto de la gracia es com\u00fan a todas las personas, nunca inhabita una persona sin otra; m\u00e1s a\u00fan, toda la Trinidad mora a la vez\u00bb.<\/p>\n<p>Necesario es tener presente teolog\u00ed\u00ada tan autorizada sobre la acci\u00f3n conjunta de la Trinidad frente a posteriores tendencias medievales y modernas, f\u00e1ciles en ver una acci\u00f3n sucesiva de las personas trinitarias en la historia. Por nuestra parte, teniendo muy en cuenta esta acci\u00f3n conjunta de la Trinidad, quisi\u00e9ramos ahora precisar esta acci\u00f3n en los dos \u00f3rdenes que distingue la teolog\u00ed\u00ada: el naturaly el sobrenatural.<\/p>\n<p>1. ACTUACI\u00ed\u201cN DE LA TRINIDAD EN EL MERO ORDEN NATURAL. Es sabido que la distinci\u00f3n del orden natural y sobrenatural es una feliz perspectiva teol\u00f3gica que ilumina infinidad de problemas. Y no s\u00f3lo en la relaci\u00f3n Dios-hombre, sino tambi\u00e9n en nuestra diaria convivencia. En \u00e9sta tenemos los cristianos que recordar -no siempre se ha hecho- que antes que cristianos somos hombres. Por lo mismo, los cristianos, fieles a su evangelio, al convivir con los que no lo conocen o no lo admiten, tienen que tratarlos seg\u00fan todas las exigencias de los derechos naturales. De suyo la civilidad se atiene a estos derechos para garantizar la necesaria convivencia. Tanto a nivel nacional como internacional.<\/p>\n<p>Innecesaria podr\u00ed\u00ada juzgarse esta advertencia. Muy luego veremos su alcance para mejor comprender la acci\u00f3n trinitaria en la historia junto con las exigencias pr\u00e1cticas, que esta acci\u00f3n conlleva.<\/p>\n<p>Place ahora abrir nuestra ulterior reflexi\u00f3n con este atestado teol\u00f3gico de M. Schmaus: \u00abEl ser en general, y, por lo tanto, tambi\u00e9n el ser creado lleva en s\u00ed\u00ad la impronta de la Trinidad. Adem\u00e1s, se puede decir que a pesar de la individualidad de la actividad divina, se podr\u00e1n encontrar huellas de la Trinidad en toda obra creadas. Este atestado repite la doctrina teol\u00f3gica que expuso san Agust\u00ed\u00adn e hizo suya la escuela franciscana, especialmente san Buenaventura. Pero este descubrir las huellas de la Trinidad en la creaci\u00f3n presupone el conocimiento del gran misterio, conocimiento que el hombre s\u00f3lo puede obtener de la revelaci\u00f3n. S\u00f3lo por mediaci\u00f3n de \u00e9sta la mente humana es capaz de transformar este mundo opaco en un transparente reverbero del Dios Trino. A esto tenemos que a\u00f1adir con el te\u00f3logo R. Schulte: \u00abLa revelaci\u00f3n acontece en la historia y es historia\u00bb. Abre la revelaci\u00f3n su marcha hist\u00f3rica ya en la misma creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>San Buenaventura, al comentar el dicho b\u00ed\u00adblico de que Dios lo hizo todo ordenadamente, escribe: \u00abAl a\u00f1adir con cierto peso, n\u00famero y medida, se declara que las criaturas son efecto de la Trinidad creadora por triple g\u00e9nero de causalidad: causalidad eficiente, de la cual se deriva en las criaturas la unidad, el modo y la medida; causalidad ejemplar, de la cual reciban las criaturas la verdad, la especie o forma y el n\u00famero; causalidad final, de la cual tienen las criaturas la bondad, el orden y el peso. Estas propiedades se encuentran como vestigios del Creador en todas las criaturas\u00bb&#8216;. La teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, en una de sus profundas intuiciones, ha visto en esta triple causalidad una clara manifestaci\u00f3n del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Con esa triple causalidad inicia la Trinidad su acci\u00f3n hist\u00f3rica en el tiempo.<\/p>\n<p>A su vez san Agust\u00ed\u00adn se detiene con complacencia en considerar la acci\u00f3nde la Trinidad en la creaci\u00f3n del hombre. Sin pedir aquiescencia a los biblistas posteriores se detiene en mostrar la acci\u00f3n de la Trinidad que cree proclamada en el texto b\u00ed\u00adblico: \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza\u00bb. Ante este texto razona san Agust\u00ed\u00adn: Se dice esto \u00abpara insinuar, por as\u00ed\u00ad decirlo, la pluralidad de las personas: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Este pasaje b\u00ed\u00adblico ha sido utilizado a lo largo de los siglos por la literatura cristiana para ensalzar la nobleza del hombre, hecho a imagen de Dios. Llega el tema hasta el Vaticano II, quien basa en esta excelsa dignidad del hombre la defensa de sus primarios derechos, tantas veces conculcados. Pero debemos subrayar en este momento que es algo muy propio de san Agust\u00ed\u00adn declarar que el hombre, hecho por la acci\u00f3n de la Trinidad, lleva impresa en s\u00ed\u00ad la imagen de la misma. Cu\u00e1l sea esta imagen lo expone detenidamente en De Trinitate. De notar que advierte reiteradamente no poder razonar sobre tan escondido tema si no fuera iluminado por la fe. Cumple aqu\u00ed\u00ad su lema teol\u00f3gico: \u00abCredo ut intelligam\u00bb. Pero si es verdad que Agust\u00ed\u00adn no podr\u00ed\u00ada razonar sobre el alma humana, como reflejo de la Trinidad, sin ayuda de la revelaci\u00f3n, no es menos cierto que esta afirmaci\u00f3n: \u00abel alma es imagen de la Trinidad\u00bb, enuncia una verdad del orden meramente natural. Ni en quien ofende a Dios, neg\u00e1ndolo, su alma deja de ser imagen de la Trinidad. Bien pudi\u00e9ramos decir que la Trinidad, al hacer al alma humana trasunto de s\u00ed\u00ad misma, don\u00f3 su mejor regalo a la creaci\u00f3n sensible.<\/p>\n<p>A\u00f1adimos ult\u00e9riormente que ni siquiera por el pecado original dej\u00f3 el alma de ser imagen de la Trinidad, seg\u00fan Agust\u00ed\u00adn. Este, tan pesimista al describir las lacras de la concupiscencia que surgi\u00f3 en el hombre, como castigo de su culpa, es muy mesurado por lo que toca al alma, la cual, aun despu\u00e9s de su ca\u00ed\u00adda, sigue siendo imagen de la Trinidad.<\/p>\n<p>Dos anotaciones ante esta bella doctrina de san Agust\u00ed\u00adn. La primera declara que la tesis: \u00abel alma es imagen de la Trinidad\u00bb, es una t\u00ed\u00adpica verdad de la sabidur\u00ed\u00ada cristiana. Nunca el pensamiento puro hubiera llegado a ella. No es por tanto filosof\u00ed\u00ada. Por ser verdad en el orden meramente natural, tampoco es teolog\u00ed\u00ada, pese a hallarse bajo el influjo de la revelaci\u00f3n, si nos atenemos a que la teolog\u00ed\u00ada expone la relaci\u00f3n Dios-hombre en el plano sobrenatural. F. de Vitoria afirma que a la teolog\u00ed\u00ada toca juzgar de todo. Pero esta teolog\u00ed\u00ada parece muy desmesurada e incapaz de realizar tan universal pretensi\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda anotaci\u00f3n apunta a la praxis. Ha hecho nobles esfuerzos el pensamiento cristiano por defender los derechos del hombre, basando su razonar en que el hombre es imagen de Dios. As\u00ed\u00ad santo Tom\u00e1s. Y en pos de \u00e9l, con mayor madurez y plenitud, F. de Vitoria. Pero nunca alegan que el hombre sea imagen natural de la Trinidad. Tampoco lo hace el Vaticano II en l\u00ed\u00adnea con el pensamiento cristiano anterior. Por diversos motivos se explican estos silencios. El Vaticano II ten\u00ed\u00ada ante s\u00ed\u00ad el motivo ecum\u00e9nico. A nuestra vera, actual e hist\u00f3rica, tenemos dos grandes religiones monote\u00ed\u00adstas, la jud\u00ed\u00ada y la mahometana, opuestas al misterio trinitario. Hablar de \u00e9l en un plano meramente natural hubiera sido crearulteriores dificultades a un mutuo acercamiento. Pero ello no debe ser \u00f3bice para que el pensador cristiano se sienta autorizadamente acunado por tan excelso misterio. Desciende \u00e9ste hasta los duros avatares de las luchas pol\u00ed\u00adticas para demandar un alto respeto para con el hombre a causa de su eminente dignidad. Muy para tener presente la frase de san Agust\u00ed\u00adn con la que cierra su reflexi\u00f3n sobre el alma como imagen de la Trinidad: \u00abMagna natura est\u00bb.<\/p>\n<p>2. ACTUACI\u00ed\u201cN DE LA TRINIDAD EN LA \u00abHISTORIA SALUTIS\u00bb. La teolog\u00ed\u00ada ha contemplado la historia de la salvaci\u00f3n como un grandioso plan, proyectado por la benevolencia divina para elevar al hombre a la dignidad de hijo de Dios y para, ca\u00ed\u00addo, levantarlo y reintegrarlo a su excelsa dignidad. La teolog\u00ed\u00ada ha heredado la contemplaci\u00f3n de este plan divino del ap\u00f3stol Pablo. Reiteradamente el Ap\u00f3stol recuerda este divino plan. Lo llevaba muy en el alma. Nunca m\u00e1s entusiasta que al evocarlo en la apertura de su carta a los Efesios. Desde su prisi\u00f3n penetra en los secretos de Dios, que rige la historia. Deteng\u00e1monos breve momento a comentar este pasaje, ya mentado anteriormente en nuestra reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuatro motivos queremos se\u00f1alar entre otros muy valiosos. El primero se\u00f1ala el punto de partida de tan grandioso panorama. No es otro que la bondad, la benevolencia -la \u00abeudok\u00ed\u00ada\u00bb con feliz vocablo griego- del Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Esta benevolencia supone una radical menesterosidad por parte nuestra. \u00abMir\u00f3 la humillaci\u00f3n\u00bb, canta Mar\u00ed\u00ada en su Magnificat. Pero m\u00e1s que de humillaci\u00f3n se tratade peque\u00f1ez radical, de nonada. Siendo todos nonada, el Padre celeste se fija en nosotros y nos predestina. La teolog\u00ed\u00ada ha sido larga en adentrarse por este misterio divino de la predestinaci\u00f3n. Ahora interesa m\u00e1s bien percibir que si la predestinaci\u00f3n es la primera acci\u00f3n efectiva de la divina benevolencia hacia nosotros, m\u00e1s lo es que nos haya predestinado a ser sus hijos adoptivos. Este es el segundo motivo de este excepcional pasaje paulino. Pero la palabra \u00abadoptivo\u00bb nos es traicionera. Y lo peor del caso es que no tenemos otra mejor. La adopci\u00f3n divina pone algo del Padre en el hijo adoptivo. San Pedro habla de un consorcio con la divina naturaleza (1 Pe 1,4). Toca a la teolog\u00ed\u00ada precisar este consorcio. Baste a nuestro prop\u00f3sito advertir cu\u00e1nto m\u00e1s viva y real es la \u00ed\u00adntima adopci\u00f3n divina que la adopci\u00f3n humana, algo meramente exterior, si bien con gran repercusi\u00f3n legal. El tercer motivo precisa ulteriormente esta adopci\u00f3n del Padre, haciendo que tenga lugar por una incorporaci\u00f3n a Cristo Jes\u00fas. Por Cristo, como Verbo eterno, hizo el Padre todas las cosas. Ahora, por Cristo como Verbo encarnado, todo lo del hombre lo centra en \u00e9l y a \u00e9l lo incorpora. Cristo no se avergonz\u00f3 de llamarnos hermanos. Y si este apelativo no es para Cristo motivo de verg\u00fcenza, para nosotros es ciertamente un excelso honor compartir con Cristo el t\u00ed\u00adtulo y la realidad de ser hermanos.<\/p>\n<p>Tan bello y alto plan en sus tres primeros motivos ten\u00ed\u00ada que tener una finalidad digna del mismo. Contra el esc\u00e1ndalo de una cr\u00ed\u00adtica cicatera san Pablo reitera por tres veces, en esta solemne apertura de su carta, que el Padre todo lo ha hecho \u00abpara alabanza desu gloria, de su gracia, de El mismo\u00bb. Qu\u00e9 bella suena la expresi\u00f3n paulina \u00abeis epainon\u00bb, para alabanza. Sintetiza esta alabanza el misterio latr\u00e9utico de los cantos del cielo y de la tierra. Para poder a\u00f1adir al final que esta meta de alabanza es para el hombre su suprema dicha en total quietud y consuelo.<\/p>\n<p>Este plan, v\u00e1lido si el hombre no hubiera pecado, lo es igualmente despu\u00e9s del pecado, si bien a\u00f1ade al mismo el intento de redimir al hombre. En la historia de esta redenci\u00f3n la teolog\u00ed\u00ada distingue tres estadios, seg\u00fan que considere al hombre bajo la naturaleza, bajo la ley o bajo la gracia.<\/p>\n<p>Hoy el estadio bajo la naturaleza, en cuanto preludio e inicio de redenci\u00f3n ha sido puesto muy en relieve por el Vaticano II. Ve en toda religi\u00f3n, profesada con sinceridad, un esfuerzo para ir a Dios, que sale siempre al encuentro del hombre de sincera voluntad. Es el tanteo en busca de Dios que constat\u00f3 san Pablo en los fil\u00f3sofos del Are\u00f3pago. Parece indudable que cuando Ant\u00ed\u00adgona justifica su acto p\u00ed\u00ado a favor del hermano porque ha sentido la voz de Dios que la incitaba a hacerlo, es un testimonio primero, para perpetua memoria, del hallazgo de Dios por un alma de buena voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>En el estadio de la ley tiene lugar el gran acontecimiento hist\u00f3rico de la alianza de Dios con su pueblo en el monte Sina\u00ed\u00ad. Dios ofrece a Israel su alianza en estos t\u00e9rminos: \u00abYahv\u00e9 ser\u00e1 Dios y protector de Israel, e Israel ser\u00e1 propiedad de Yahv\u00e9. Pueblo elegido por \u00e9l entre todos los pueblos\u00bb. Despu\u00e9s de este sacro pacto Dios impone a Israel, su pueblo,&#8217;un conjunto de prescripciones: mandamientos morales, leyes sociales, orden cultual, etc&#8230; Esta alianza de Dios con su pueblo tiene un mediador en Mois\u00e9s. Dios se lo otorg\u00f3 a Israel, no s\u00f3lo para que le transmitiera su palabra y lo condujera por el desierto hacia la tierra prometida. Tambi\u00e9n para detener su c\u00f3lera divina ante el pueblo transgresor de la alianza. No puede aqu\u00ed\u00ad olvidarse que la gran misi\u00f3n de la ley y de la alianza a ella aneja fue la de hacer de pedagogo, que llevara a los pies del Maestro, Cristo Jes\u00fas, al pueblo de la promesa. Ello significa, al mismo tiempo, que fue un estadio de preparaci\u00f3n a la gran plenitud que tiene lugar en el estadio de gracia.<\/p>\n<p>El tercer estadio de la gracia tiene por centro a Cristo, el Mes\u00ed\u00adas esperado, el Mediador entre Dios y el hombre, el Redentor del g\u00e9nero humano. Momento expresivo de la reconciliaci\u00f3n lograda entre el cielo y la tierra es aquel en que Jes\u00fas se dirige a Dios con esta palabra sin aditamento alguno: Abb\u00e1. El te\u00f3logo R. Schulte comenta as\u00ed\u00ad este hecho: \u00abEsta palabra pertenece al \u00e1mbito del lenguaje familiar&#8230; Por qu\u00e9 ha elegido una palabra del lenguaje infantil para hablar con Dios es algo que pudiera explicarse en el contexto de su exhortaci\u00f3n a hacerse ante Dios como ni\u00f1os o, respectivamente, a recibir el reino de Dios como ni\u00f1os. La fe cristiana ha interpretado la exclamaci\u00f3n Abb\u00e1 de Jes\u00fas como expresi\u00f3n de una \u00ed\u00adntima comunidad con Dios y de una excepcional conciencia de filiaci\u00f3n\u00bb13. Respecto de nosotros este razonamiento teol\u00f3gico evoca aquel emotivo pasaje de san Pablo en la carta a los Romanos: \u00abRecibisteis el Esp\u00ed\u00adritu de filiaci\u00f3n adoptiva con el cual clamamos: \u00c2\u00a1Abb\u00e1! \u00c2\u00a1Padre! El Esp\u00ed\u00adritu mismo testifica, auna con nuestro esp\u00ed\u00adritu, que somos hijos de Dios\u00bb (Rom 8,15-16).<\/p>\n<p>Cierra este balbuceo humano el gran plan proyectado por el Padre antes de la creaci\u00f3n del mundo. Llevado a cabo por Cristo ha llegado a ser c\u00e1lida vivencia en el alma por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por esta acci\u00f3n el alma toma conciencia de ser hija de Dios y se siente incitada a dirigirle la entra\u00f1able palabra que \u00e9l le dirigi\u00f3: Abb\u00e1-Padre. El plan divino que se abre con la liberal benevolencia del Padre se cierra cuando el hombre, asociado a Cristo, se sienta con \u00e9l \u00abhijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Mas es de notar que esta vinculaci\u00f3n del hombre con Cristo obliga a una ulterior reflexi\u00f3n sobre la realidad que vivi\u00f3 intensamente san Pablo bajo el simbolismo del Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo que es la Iglesia. De \u00e9l proclama que fue un misterio oculto durante largos siglos, pero que ahora ha sido revelado, a saber: \u00abQue los gentiles son coherederos y miembros de un mismo cuerpo y juntamente part\u00ed\u00adcipes de la promesa en Cristo Jes\u00fas por medio del Evangelio\u00bb (Ef 3, 6). As\u00ed\u00ad pues; seg\u00fan este texto, completado con otros paralelos, jud\u00ed\u00ados y gentiles, griegos y b\u00e1rbaros, libres y esclavos, todos han sido llamados a formar un s\u00f3lo cuerpo m\u00ed\u00adstico, cuya cabeza es Cristo. Tan preclara realidad pudi\u00e9ramos definirla como la encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica del plan divino de salvaci\u00f3n, obra del Padre en el Hijo por el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Vimos que san Agust\u00ed\u00adn utiliza esta f\u00f3rmula para declarar la acci\u00f3n conjunta de Dios sobre el hombre. Ahora quisi\u00e9ramos mostrar c\u00f3mo este doctor ve la acci\u00f3n trinitaria en el Cuerpo M\u00ed\u00adstico que es la Iglesia, verdadera Ciudadde Dios, que peregrina en la tierra. Un ejemplar cap\u00ed\u00adtulo en De Civitate Dei pregunta si la Trinidad ha dejado huellas de su paso y presencia. La respuesta, como era de esperar, es afirmativa. Pero es muy de subrayar el \u00e9nfasis de san Agust\u00ed\u00adn. Llega a escribir que toda la Trinidad se halla \u00abdentro de sus obras\u00bb. \u00abIntimatur\u00bb, dice \u00e9l, con un verbo intraducible. Por comentario a\u00f1ade: \u00abDe ella (de la Trinidad) toma la ciudad santa&#8230; y su origen, y su forma y su felicidad -et origo, et informatio, et beatitudo-\u00ab.<\/p>\n<p>Ante texto tan pleno de contenido no parece pueda mantenerse oposici\u00f3n entre la Trinidad inmanente -la del tratado De Trinitate- y la Trinidad de la \u00abhistoria salutis\u00bb en san Agust\u00ed\u00adn. Es cierto que san Agust\u00ed\u00adn no hace uso del vocablo \u00aboeconomia\u00bb, como los Padres griegos. No estaba en uso este vocablo latino para significar los altos valores del esp\u00ed\u00adritu. Pero al margen de dicho vocablo, san Agust\u00ed\u00adn hace ver en m\u00faltiples reflexiones el plan salv\u00ed\u00adfico, dispuesto por la Trinidad para ser realizado bajo su influjo en la historia. Ejemplar, a este prop\u00f3sito, es el texto reci\u00e9n citado. Su Comentario a los Salmos, cuyo ritornelo mental es el tema del \u00abCorpus Christi mysticum quod est Ecclesia\u00bb, pregona constantemente la acci\u00f3n trinitaria en este cuerpo m\u00ed\u00adstico. Por todo ello pensamos que el alto intento de unir la Trinidad de la pura reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y la Trinidad de la \u00abhistoria salutis\u00bb tiene un preclaro antecesor en san Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Con variantes se prolonga esta intercomunicaci\u00f3n de vida y pensamiento a lo largo de los siglos. El entusiasmo triunfal del barroco, tan mal entendidoen ocasiones, nos hace vivir el misterio trinitario por doquier: retablos, fiestas populares, etc&#8230; El tenso dinamismo de la Trinidad del Greco, la serena majestad de la Trinidad que corona a Mar\u00ed\u00ada en su Asunci\u00f3n de Vel\u00e1zquez son atestados cumbres de esta piedad popular. En el historiador capuchino Melchor de Pobladura, en su Historia O.F.M. Capuccinorum, al exponer este siglo del barroco, leemos este titular: \u00abDe devotione erga SS. Trinitatem\u00bb. En el texto recuerda al popular\u00ed\u00adsimo misionero, Beato Diego de C\u00e1diz, que fue aclamado como ap\u00f3stol del misterio de la Trinidad15. En nuestros d\u00ed\u00adas M. \u00ed\u0081ngeles Sorazu, alma recia vasca que se hace santa en Castilla, recibe de su director espiritual preferido, Mariano Vega, la vida trinitaria que la encumbr\u00f3 a una alta santidad\u00bb. Afortunadamente se ha vivido aqu\u00ed\u00ad en Espa\u00f1a -y no s\u00f3lo aqu\u00ed\u00ad- la poes\u00ed\u00ada: \u00abQue bien s\u00e9 yo la finte que mana y corre, aunque es de noche&#8230;\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>II. \u00bfAcci\u00f3n sucesiva de la Trinidad en la historia?<br \/>\nLa interrogaci\u00f3n de este ep\u00ed\u00adgrafe advierte que nos hallamos ante una \u00abquaestio disputata\u00bb. Iniciada en el siglo XII, se hace sentir con fuerza en el XIII, el siglo de las famosas cuestiones disputadas. Y sin embargo, no aparece elencada en ninguna de las grandes colecciones que dan cuenta de dichas cuestiones. Muy posiblemente se debe a que esta cuesti\u00f3n, tan hirviente en los c\u00ed\u00adrculos asc\u00e9ticos y de reforma, no pes\u00f3 fuertemente en los centros universitarios. S\u00f3lo de paso y de modo fulminante se hizo sentir en la lucha que tuvo lugar en la universidad de Par\u00ed\u00ads, a\u00f1os 1254-1257, entre el clero secular y las \u00f3rdenes mendicantes, al publicar Guillero de Saint Amour su obra: De periculis novissimorum temporum. Al doctor parisino Ie salieron al paso dos buenos lebreles de la ciencia teol\u00f3gica: Tom\u00e1s de Aquino y Buenaventura de Bagnorea. Con ellos el supuesto joaquinismo de las \u00f3rdenes mendicantes, representa-das por estos doctores, fue eliminado de sus centros universitarios. El mismo P.J. Olivi, la mejor inteligencia de los espirituales franciscanos, tan tocados de joaquinismo, pese a hacer estudios en Par\u00ed\u00ads, tuvo su m\u00e1ximo influjo en los \u00e1mbitos conventuales.<\/p>\n<p>Pero si a los centros universitarios del siglo XIII no preocup\u00f3 sino de modo somero la cuesti\u00f3n del joaquinismo, ello no fue \u00f3bice para que se apoderara de muchas mentes con tal tenacidad que crearon un ambiente que dej\u00f3 herencia. La obra en dos vol\u00famenes de H. de Lubac muestra, ya desde su t\u00ed\u00adtulo, la fecundidad de esta herencia: La posterit\u00e9 spirituelle de Joachim de Fiord&#8217; .<\/p>\n<p>La complejidad de esta quaestio disputata fuerza a escindirla en diversos aspectos, que en Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore se reclaman, pero que no siempre son compartidos conjuntamente por otros autores. He aqu\u00ed\u00ad los aspectos que distinguimos:<br \/>\n1\u00c2\u00b0. La acci\u00f3n trinitaria es progresiva en la \u00abhistoria salutis\u00bb. 2\u00c2\u00b0. \u00bfTiene la \u00abhistoria salutis\u00bb un \u00fanico centro referencia) o son dos estos centros: Cristo que cumple la redenci\u00f3n, y el Esp\u00ed\u00adritu Santo que hace fructificar esta redenci\u00f3n en las almas y en la historia? 3\u00c2\u00b0. \u00bfCristo es plenitud de los tiempos en laejecuci\u00f3n del plan redentor o es tambi\u00e9n apertura de una nueva edad: la del Esp\u00ed\u00adritu Santo? 4\u00c2\u00b0. La Iglesia institucional, organizada desde los primer siglos cristianos, \u00bfdeber\u00e1 ceder eI puesto a otra iglesia espiritual, m\u00ed\u00adstica, mon\u00e1stica, que ser\u00e1 la iglesia de los \u00faltimos tiempos? 5\u00c2\u00b0. \u00bfVendr\u00e1 definitivamente un \u00abmundo mejor\u00bb, intrahist\u00f3rico, preparaci\u00f3n pr\u00f3xima del mundo eterno, transcendente a la historia?'\u00bb<br \/>\nNo son ciertamente nimiedades lot cinco aspectos se\u00f1alados de la teolog\u00ed\u00ada joaquinita. Se explica que hayan calentado a mentes entusiastas, so\u00f1adoras de un mundo ideal frente al fr\u00ed\u00adamente utilitario y falso que les ha tocado vivir: Dada su vinculaci\u00f3n con el misterio trinitario, intentaremos aclarar de conjunto estos aspectos de tan compleja \u00abquaestio disputata\u00bb desde la historia y desde la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Durante siglos el cristianismo vivi\u00f3 p\u00ed\u00adamente la Trinidad en su vida y en su pensamiento, superadas las grandes herej\u00ed\u00adas contra el misterio y dadas de mano otras menores. Pero en el sigla XII el abad Ruperto de Deutz, despu\u00e9s de anunciar el tradicional principio de que la Trinidad act\u00faa inseparablemen&#8217;te -\u00abinseparabiliter operatur\u00bb- a\u00f1ade estas otras dos aserciones: \u00abS\u00f3lo la persona del Hijo ha tomado nuestra carne. La propia persona del Esp\u00ed\u00adritu Santo es la gracia\u00bb. En su comentario da a entender que cada persona tiene su acci\u00f3n propia: la creaci\u00f3n es el \u00abpropium opus\u00bb del Padre; la redenci\u00f3n lo es del Hijo; la santificaci\u00f3n es realizada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Como esta realizaci\u00f3n tiene lugar a lo largo de los siglos, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el eje central de estos siglos.<\/p>\n<p>El abad Ruperto de Deutz no quiere romper con la veneranda tradici\u00f3n que hemos expuesto anteriormente. Pero da una inflexi\u00f3n al pensamiento cristiano que perdura hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Su heredero principal fue Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore. Dejamos para una historia amplia el se\u00f1alar los retoques que dieron a esta doctrina Honorio de Autun y Anselmo de Havelsberg. Se disputa si el abad de Calabria estuvo bajo el influjo de Ruperto de Deutz. Pero al margen de datos concretos siempre valiosos, aunque no siempre necesarios, el esp\u00ed\u00adritu de la \u00e9poca nos dice que ha sonado la hora en el siglo XII en que se hace o\u00ed\u00adr la idea atrevida, pero grandiosa, de que las personas de la Trinidad intervienen sucesivamente en los tiempos de la historia.<\/p>\n<p>Ya es enorme esta idea de la acci\u00f3n sucesiva de la Trinidad en la historia. Mas Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore la potencia con las otras que anteriormente hemos se\u00f1alado. Con decisi\u00f3n asume la idea central de Ruperto de Deutz seg\u00fan la cual el Padre es agente de la creaci\u00f3n; el Hijo, de la redenci\u00f3n; el Esp\u00ed\u00adritu Santo, de la santificaci\u00f3n. De ello deduce que el Padre preside el AT; el Hijo, el NT; el Esp\u00ed\u00adritu Santo la nueva edad a cuya espera nos hallamos. Se da entonces el paso audaz de se\u00f1alar dos centros en la historia de salvaci\u00f3n: Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Como conclusi\u00f3n \u00faltima se vino a deducir que la iglesia institucional, con acci\u00f3n vigente, debe dar paso a una iglesia m\u00ed\u00adstica, mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>Los estudiosos investigan actualmente sobre la doctrina del abad Joaqu\u00ed\u00adn. La edici\u00f3n de sus obras y los comentarios a las mismas se multiplican. Todav\u00ed\u00ada es pronto para proponer el corpus doctrinale del famoso abad. La tesis clave de la acci\u00f3n sucesiva de la Trinidad en la historia nos parece s\u00f3lidamente probada contra intentos de mera apropiaci\u00f3n a las tres personas. En un estudio que le dedicamos propusimos un esquema de las tres edades en diez series distintas. De ellas elegimos aqu\u00ed\u00ad las dos primeras, como refrendo de que es inviable interpretar las tres edades del abad Joaqu\u00ed\u00adn como mera apropiaci\u00f3n respecto de las tres divinas personas.<\/p>\n<p>Tres mundi status<br \/>\nPrimus<br \/>\n1. Sub lege<br \/>\n2. In scientia Pertinet ad Patrem<br \/>\nSecundus<br \/>\n1. Sub gratia<br \/>\n2. In sapientia Pertinet ad Filium<br \/>\nTertius<br \/>\n1. Sub ampliori gratia<br \/>\n2. In plenitudine intellectus Pertinet ad Spiritum Sanctum.<\/p>\n<p>Una lectura obvia de este esquema parece exigir que la mente del abad de Fiore ve\u00ed\u00ada la acci\u00f3n trinitaria en la historia como sucesiva. Si se interpretara como mera apropiaci\u00f3n caer\u00ed\u00adan por su base la mayor parte de las objeciones contra \u00e9l. Pero se har\u00ed\u00ada casi imposible la historia del joaquinismo. Los joaquinitas se\u00f1alaron el a\u00f1o 1260 -se lee en el Apocalipsis, 12,6- como principio de la edad del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Unos diez a\u00f1os antes comienzan a difundirse los escritos del&#8217; abad Joaqu\u00ed\u00adn en el centro de Italia (Florencia). All\u00ed\u00ad calentaron los cerebros de algunos dominicos y muchos franciscanos, quienes creyeron profetizados por el abad Joaqu\u00ed\u00adn a sus santos fundadores, s\u00ed\u00admbolos de la nueva edad del Esp\u00ed\u00adritu. M\u00e1s de un historiador ha visto al mismo san Francisco bajo influjo joaquinita. Puedo atestiguar, despu\u00e9s de serena investigaci\u00f3n, que la primera generaci\u00f3n franciscana, cuyos m\u00e1ximos representantes fueron san Francisco y san Antonio es totalmente extra\u00f1a al ideal joaquinita. Sobre san Francisco place citar a Ernst Benz, quien me brind\u00f3 su Ecclesia spiritualis. En ella pude leer c\u00f3mo este te\u00f3logo protestante no percibe rastro alguno en san Francisco de que se sintiera \u00abpersona de mesi\u00e1nica figura\u00bb. Ya san Buenaventura, aunque radicalmente opuesto a la teolog\u00ed\u00ada joaquinita, acepta de esta ideolog\u00ed\u00ada una concepci\u00f3n optimista del futuro, seg\u00fan m\u00e1s tarde veremos. M\u00e1s influy\u00f3 en dar apoyo a los joaquinitas por su genial ocurrencia &#8211; feliz o nefasta, seg\u00fan se le mire- de aplicar a san Francisco este texto del Apocalipsis (7,2): \u00abEt vidi alterum Angelum ascendentem ab ortu solis, habentem signum Dei vivi\u00bb. No necesitaban m\u00e1s los joaquinitas franciscanos para declarar a su santo Fundador el \u00e1ngel precursor de la nueva edad espiritual.<\/p>\n<p>En la imposibilidad de dar m\u00e1s detalles es imprescindible hacer notar que en el ambiente joaquinita del siglo XIV se plasma la idea de una posible y deseada Ecclesia Spiritualis. Tercamente se opondr\u00e1 esta iglesia a la del mando y gobierno. Y llega pronto un d\u00ed\u00ada en que a esta segunda iglesia se le aplicar\u00e1n los insultantes nombres que el Apocalipsis da a la gran ramera babil\u00f3nica. Tantadesviaci\u00f3n y pr\u00e1ctica motiva una ineludible repulsa de las ideas joaquinitas; Pero su influjo es innegable hasta el d\u00ed\u00ada de hoy. Se halla muy presente en la obra fundamental de E. Bloch: Das Prinzip Hoffnung. Pero no es para olvidar que tan fant\u00e1stica doctrina ha hallado su fundamento doctrinal primario en una falsa aplicaci\u00f3n del misterio trinitario al desarrollo hist\u00f3rico humano.<\/p>\n<p>III. Progreso de la vida eclesial ante el misterio trinitario<br \/>\nNos ha parecido una desviaci\u00f3n teol\u00f3gica interpretar la acci\u00f3n trinitaria en la historia como un influjo sucesivo de las tres divinas personas. Pero pudi\u00e9ramos formular el problema en sentido inverso: \u00bfPuede la Iglesia crecer en el conocimiento del gran misterio y en la vivencia del mismo? Tan bello tema teol\u00f3gico pudiera estudiarse en dos aspectos muy distintos: en el individual y en el comunitario o eclesial.<\/p>\n<p>En el aspecto individual es una constante de la m\u00ed\u00adstica cristiana proponer un progreso ascensional en la vivencia del misterio trinitario. Dos cl\u00e1sicos de la patr\u00ed\u00adstica lo hacen ver: san Gregorio de Nisa y san Agust\u00ed\u00adn. El primero, en la biograf\u00ed\u00ada de su hermana santa Macrina, cuya vida ha resumido en una sola palabra: ep\u00e9ktasis. Significa esta palabra un ascender que pide siempre un ascender ulterior. Hasta el abrazo con el Padre. San Agust\u00ed\u00adn busca, desde la primera p\u00e1gina de sus Confesiones hasta la \u00faltima reposar en Dios. Y lo mismo se constata en san Juan de la Cruz y en las m\u00ed\u00adsticas de nuestro siglo: Isabel de la Trinidad y M. \u00ed\u0081ngeles Sorazu.<\/p>\n<p>No acaece lo mismo en el plano comunitario de la vida del cuerpo m\u00ed\u00adstico, la Iglesia. El mundo griego cultiv\u00f3 un sentido educacional est\u00e1tico que ha influido sobre el cristianismo durante siglos. Su educaci\u00f3n era en la ciudad y para la ciudad. Pero la ciudad firme y segura, sin pretensi\u00f3n alguna de progreso. A par\u00ed\u00ad deb\u00ed\u00ada ser la educaci\u00f3n del cristiano en la Iglesia y para la Iglesia. Pero una Iglesia inmutable en un ser y en la moral de lo que deb\u00ed\u00ada ser.<\/p>\n<p>Es m\u00e9rito de alguna de las ideas felices del joaquinismo el haber intentado romper este esquema educacional cl\u00e1sico y haber lanzado a los esp\u00ed\u00adritus hacia una plenitud ulterior en lo social y religioso. Por sus atrevimientos doctrinarios los grandes te\u00f3logos reaccionaron en sentido contrario. El caso de santo Tom\u00e1s es aleccionador. Ante la tercera edad, tan prometedoramente progresista, en la que so\u00f1aban los joaquinitas, santo Tom\u00e1s responde con frialdad acad\u00e9mica: \u00abNon est tamen expectandum quod sit aliquis status futurus, in quo perfectius gratia Spiritus Sancti habeatur, quam hactenus habita fuit\u00bb27.<\/p>\n<p>San Buenaventura toma una actitud diferente. Lo demuestra este texto que acotamos con m\u00e1ximo relieve por se\u00f1alar una perspectiva de progreso dentro de la historia de la Iglesia:<br \/>\n\u00abIn tempore septimo futuro erit reparatio divini cultus et reedificatio civitatis. Tum implebitur prophetia Ezechielis, quando civitas descendet de caelo, non quidem illa quae sursum est, sed illa quae deorsum est, scilicet militans: quando erit conformis triunfhanti, secundum quod possibile est in v\u00ed\u00ada. Tunc erit aedificatio civitatis et restitutio, sicut a principio; et tunc erit pax. Quantum durabit illa pax, Deus novit\u00bb.<\/p>\n<p>Manifiestamente ante las visiones del abad Joaqu\u00ed\u00adn los dos grandes doctores, santo Tom\u00e1s y san Buenaventura toman actitudes distintas. Santo Tom\u00e1s lo cita y lo critica. San Buenaventura no lo cita, pero hace suyas algunas de las ideas del abad Calabr\u00e9s. El texto acotado muestra que san Buenaventura prospecta dentro de la Iglesia un futuro de mayor perfecci\u00f3n. Idea fecunda que en nuestros d\u00ed\u00adas la sentimos justamente en torno nuestro. Pienso, sin embargo, que todo este exultante progresismo de los \u00faltimos siglos se halla, como estrella luciente y orientadora, en aquella palabra que ya hemos citado de san Agust\u00ed\u00adn, al decirnos que la Trinidad se halla \u00ed\u00adntima a nosotros &#8211; \u00abintimatur\u00bb -. \u00bfQu\u00e9 mayor y mejor progreso que vivir, a nivel individual y comunitario, este \u00abintimatur\u00bb agustiniano?<br \/>\n[-> Agust\u00ed\u00adn, san; Antropolog\u00ed\u00ada; Catequesis; Concilios; Creaci\u00f3n; Doxolog\u00ed\u00ada; Escol\u00e1stica; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Filosofaa; Hijo; Historia; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore; Misterio; Padre; Predestinaci\u00f3n; Redenci\u00f3n; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Vaticano II.]<br \/>\nEnrique Rivera<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Conciencia hist\u00f3rica (R. Fisichella).<br \/>\nII. Filosof\u00ed\u00ada de la historia (S. Spera).<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada de la historia (R. Fisichella).<br \/>\nIV. Historicidad de la revelaci\u00f3n (J. O&#8217;Donnell).<br \/>\nV. Historia universal e historia de la salvaci\u00f3n (J. M. MeDermott).<\/p>\n<p>I. Conciencia hist\u00f3rica<br \/>\n\u00abLa aparici\u00f3n de una toma de conciencia hist\u00f3rica es probablemente la m\u00e1s importante de las revoluciones que hemos sufrido tras el advenimiento de la \u00e9poca moderna\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n de H. G. Gadamer (Le probl\u00e9me de la conscience historique, 27) puede mejor que cualquier otra introducirnos en la problem\u00e1tica y hacernos comprender el alcance que tiene en el horizonte del pensamiento contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no haya nada como la conciencia hist\u00f3rica que caracterice tan originalmente a nuestro siglo, ofreciendo al mismo tiempo un escenario cada vez m\u00e1s profundo y extenso en donde situar la conquista del saber humano, as\u00ed\u00ad como la responsabilidad por el progreso del futuro.<\/p>\n<p>A partir del \u00abpadre\u00bb de la conciencia hist\u00f3rica, W. Dilthey, que se hab\u00ed\u00ada propuesto hacer desembocar el pensamiento humano, no ya en una cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pura, sino en una cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n hist\u00f3rica, el hecho de la conciencia hist\u00f3rica ha caracterizado cada vez m\u00e1s progresivamente a las diversas ciencias (no s\u00f3lo a la historia y a la historiograf\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n a la filosof\u00ed\u00ada, a la teolog\u00ed\u00ada y a todas las Geisteswissenschaften), hasta llegar a imponerse como forma normativa para un saber correcto.<\/p>\n<p>Es posible reducir al menos a tres lecturas complementarias el concepto \u00fanico de conciencia hist\u00f3rica:<br \/>\n1. En primer lugar, se entiende por conciencia hist\u00f3rica el hecho de situarse el sujeto ante el simple devenir. Un devenir caracterizado por la din\u00e1mica de los hechos, que se erigen en acontecimientos en la perspectiva en que los inserta el sujeto y que, por tanto, constituyen \u00abhistoria\u00bb.<\/p>\n<p>En este sentido puede ser interesante una comparaci\u00f3n con la concepci\u00f3n de historia que ten\u00ed\u00adan los griegos. Para ellos s\u00f3lo se pod\u00ed\u00ada narrar lo que ocurr\u00ed\u00ada, ya que los hechos eran comprendidos en cada ocasi\u00f3n como mudables. La transitoriedad de las cosas humanas es lo que hace de trasfondo de las grandes \u00abhistorias\u00bb de la antig\u00fcedad; es \u00e9sta una concepci\u00f3n tanto m\u00e1s sorprendente cuanto m\u00e1s se piensa en la comprensi\u00f3n que pose\u00ed\u00adan los griegos sobre la estabilidad y la permanencia de los cuerpos celestiales y del orden inmutable del universo.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n de los hechos es lo que permite su mantenimiento en el tiempo; de este modo no caen en el olvido y pueden ser recordados en el futuro.<\/p>\n<p>Es distinta la concepci\u00f3n agustiniana, quiz\u00e1 la primera gran intuici\u00f3n en la historia del pensamiento que ve en el tiempo una provocaci\u00f3n que impone la attentio animi. El esp\u00ed\u00adritu del hombre est\u00e1 tenso continuamente en un triple movimiento: la memoria, el contuitus y la expectatio, lo cual permite la clasificaci\u00f3n del tiempo en pasado, presente y futuro.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la conciencia hist\u00f3rica es, en este primer nivel, la autoconciencia del movimiento temporal que determina a la naturaleza humana como capacidad para saber percibir y comprender el tiempo mismo.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00ada decirse entonces que la conciencia hist\u00f3rica es la autoconciencia del sujeto de ser \u00e9l mismo un ser temporal, y por tanto creador de historia. El tiempo se convierte en descubrimiento de la apertura personal a la realidad; la temporalidad del sujeto, a su vez, permite que comprenda la individuaci\u00f3n de lo distinto de \u00e9l.<\/p>\n<p>En otras palabras, es reconocerse abismado en los l\u00ed\u00admites del tiempo y sentirse a la vez capaz de poderlo trascender. En esta interpretaci\u00f3n se tiene conciencia hist\u00f3rica, porque se est\u00e1 en presencia de una relaci\u00f3n reflexiva que el sujeto dice a s\u00ed\u00ad; es la modalidad de conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo como ser inserto, \u00abarrojado\u00bb en la historia -la Geworfenheit heideggeriana), pero al mismo tiempo como alguien que se proyecta a s\u00ed\u00ad mismo (Entwurf).<\/p>\n<p>Por tanto, sin la conciencia hist\u00f3rica no se tendr\u00ed\u00ada una conciencia plena de s\u00ed\u00ad; ser\u00ed\u00ada uno incapaz de verse realizado en los dos horizontes de su propia esencia: la gratuidad del propio ser y la libertad del propio querer ser.<\/p>\n<p>En efecto, el sujeto, con esta conciencia, realiza la experiencia original que se contextualiza en la admiraci\u00f3n del descubrimiento de ser dado. Yo no me pertenezco; llego en un momento de este tiempo y de esta historia, decidido par los dem\u00e1s, y recibo lo que otros han preparado. Sin embargo, nadie est\u00e1 solo en la historia. A1 contrario, se descubre aqu\u00ed\u00ad el car\u00e1cter parad\u00f3jico del propio ser. Las aspiraciones personales, las exigencias y los ideales de vida se comparten con los dem\u00e1s. Casi de pronto se descubre que lo que uno desea, tambi\u00e9n lo desea el otro. Una conciencia que hace llegar al descubrimiento del otro como \u00abdistinto\u00bb de m\u00ed\u00ad, pero profundamente unido a m\u00ed\u00ad. As\u00ed\u00ad pues, mientras que se descubre una aspiraci\u00f3n a un ideal com\u00fan, se reconoce tambi\u00e9n la perspectiva peculiar y la originalidad personal del sujeto.<\/p>\n<p>2. La conciencia hist\u00f3rica es adem\u00e1s percepci\u00f3n de un sentido hist\u00f3rico, no tanto como una conexi\u00f3n e interdependencia de los acontecimientos, sino m\u00e1s bien como un ver y saber inmediato de una tensi\u00f3n constante hacia una realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta conciencia no permite la asunci\u00f3n en s\u00ed\u00ad mismo de un absoluto, que se sit\u00fae como posible cumplimiento de la historia, que tenga exclusivamente las caracter\u00ed\u00adsticas de la historia: temporalidad y contingencia.<\/p>\n<p>El sentido de la historia es lo que permite ver realizado un primer equilibrio entre la fragmentariedad de los sucesos y una totalidad que sabe englobarlos d\u00e1ndoles sentido. Es, por tanto, percepci\u00f3n y comprensi\u00f3n de una universalidad que escapa a los l\u00ed\u00admites de lo individual para extenderlos a lo personal, a lo social y a lo trascendente.<\/p>\n<p>3. La conciencia hist\u00f3rica es finalmente lo que permite un conocimiento hist\u00f3rico. Aqu\u00ed\u00ad es donde intervienen la historia de la filosof\u00ed\u00ada y la historiograf\u00ed\u00ada para fundamentar y elaborar la objetividad del- saber hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Cargado del presente y sin posibilidad alguna de deshacerse de \u00e9l, el historiador va hacia el pasado intentando conocer, reconstruir e interpretar lo que ha constituido la historia. Pero la conciencia hist\u00f3rica impone en este nivel la conciencia de un horizonte m\u00e1s amplio en el que colocar el estudio del hecho hist\u00f3rico. En efecto, el pasado no puede ser nunca objetivado como si fuese un cuerpo extra\u00f1o o un factor neutral. En su interpretaci\u00f3n entra toda la problem\u00e1tica del presente, hasta llegar a imponer la necesidad de hablar de una contemporaneidad.<\/p>\n<p>La historia pasada, como toda historia, es contempor\u00e1nea, porque es la que permite este presente y porque se la lee en \u00e9l. Estamos comprometidos con aquel pasado, queramos o no queramos. Por tanto, el pasado y el presente tienden hacia una s\u00ed\u00adntesis superior, que es al mismo tiempo comprensi\u00f3n nueva de los sucesos .y fundamento del futuro.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n hablaba H.I. Marrou de \u00absimpat\u00ed\u00ada te\u00f3rica\u00bb como algo que ten\u00ed\u00ada que realizar en s\u00ed\u00ad mismo el historiador. Conocer el pasado y, m\u00e1s directamente, conocer lo otro distinto de m\u00ed\u00ad es siempre algo que tiene que provocar una \u00abconmoci\u00f3n\u00bb, un Einf\u00fchlun,-,.para decirlo con Weber; una coparticipaci\u00f3n para penetrar en el acontecimiento cada vez con m\u00e1s profundidad.<\/p>\n<p>Hay una conciencia hist\u00f3rica que mueve a la aceptaci\u00f3n de una Wirkungsgeschichte (H.G. GADAMER, Verdad y m\u00e9todo), que obliga a comprendernos como insertos en un horizonte cada vez m\u00e1s amplio, en el que la acogida de la tradici\u00f3n es la condici\u00f3n de supervivencia en el presente.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la conciencia hist\u00f3rica invita a tomar enseria consideraci\u00f3n nuestra inserci\u00f3n constante en la historia, hasta tal punto que no podemos comprendernos sin cualificarnos como \u00abpersonas hist\u00f3ricas\u00bb : Por tanto, estamos en el horizonte de poder tener claro el presente y proyectarlo en el futuro, porque tenemos conciencia de un pasado del que nos hacemos cargo, asumiendo de \u00e9l la verdad que represent\u00f3 y que permanece inevitablemente tal incluso para la acci\u00f3n presente, junto con los l\u00ed\u00admites y las contingencias en que se revel\u00f3 aquella verdad.<\/p>\n<p>BIBL.: ARON R., Dimensions de la conscience historique, Par\u00ed\u00ads 1961; DiLTHEY W., Gesammelte Schriften V-VII; GADAMER H.G., Verdad y m\u00e9todo, Salamanca 1988; ID, Le probl\u00e9me de la consciencie historique, Lovaina 1963; MARROU H.L, De la connaissance historique, Paris 1954; LATOURE4t.E R., A Jes\u00fas el Cristo por los evangelios, S\u00e1lamanca 1982.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>II. Filosof\u00ed\u00ada de la historia<\/p>\n<p>Somos hoy herederos de ilusiones y desilusiones, pero tambi\u00e9n testigos de un mundo en fermentaci\u00f3n y de una humanidad que sigue oscilando entre esperanzas y temores, entre miedos y ganas de vivir (\u00abLos gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias&#8230;\u00bb es el comienzo de la Gaudium et spes). El mysterium iniquitatis (2Tes 2,7), la ca\u00ed\u00adda inicial que nos ha puesto en un \u00abstatus deviationis\u00bb o mal radical (cf I. KANT, La religi\u00f3n en los l\u00ed\u00admites de la raz\u00f3n pura, 1793) o pecado original como causa de una \u00abnatura lapsa\u00bb, han alimentado siempre, con un sentimiento doloroso de la existencia, la tendencia milenarista y una visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica del mundo. La revelaci\u00f3n ha a\u00f1adido a ello un sustancial \u00abet reparata\u00bb, en una historia cuya continuidad est\u00e1 representada por la fidelidad de Dios y cuyo crecimiento din\u00e1mico explota en la novedad de la gracia, del misterio (y del pecado), rompiendo con toda linealidad y circularidad.<\/p>\n<p>1. INDIVIDUO, COMUNIDAD, AMBIENTE. El individuo y la comunidad (y hoy tambi\u00e9n ese elemento ambiental, \u00abel medio divino\u00bb, 1926-1927, del que hablaba Theilhard de Chardin) se convierten en el lugar de una salvaci\u00f3n que encuentra superficial el actualismo (\u00c2\u00a1pasado!) de una identificaci\u00f3n con el sujeto universal de la historia, con la convicci\u00f3n de resolver, solamente en el acto espiritual, el presente y el pasado. Pero hay que guardarse tambi\u00e9n, en ese fluir de las peripecias de la historia, de una apocal\u00ed\u00adptica que se repite y que, con el sentimiento agudo de ambig\u00fcedad de la existencia y de la precariedad de la salvaci\u00f3n, ve improbable cualquier tipo de salvaci\u00f3n. Sin negar expresamente la posibilidad de la salvaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, dentro de una absolutizaci\u00f3n parad\u00f3jica, vuelve a proponerse entonces el antiguo \u00abF\u00ed\u00adat justitia et pereat mundus\u00bb. El pensamiento paulino, le\u00ed\u00addo por san Agust\u00ed\u00adn e interpretado por Lutero, ha alimentado en cierto modo un motivo predilecto del gnosticismo perenne, que llega a las mismas conclusiones que el solipsismo teol\u00f3gico. Ante la desilusi\u00f3n de un. reino que no ha venido (de pronto) y no ha sido realizado (manifiestamente) y la deserci\u00f3n de la vida (\u00abVanitas vanitatum&#8230;\u00bb) para santificar al mundo a trav\u00e9s del anonadamiento, los antiguos c\u00ed\u00adnicos hab\u00ed\u00adan anticipado ya lo que volver\u00ed\u00ada a proponerse en el De contemptu mundi de Inocencio 111, en el De divina omnipotentia de san Pedro Damiano en el De servo arbitrio de Lutero o en cierta apocal\u00ed\u00adptica oscura de nuestros d\u00ed\u00adas. Tambi\u00e9n el humanismo, al lado de una \u00abdignitas hominis\u00bb (demasiado exaltada a veces), con los \u00abpintores te\u00f3logos\u00bb y los m\u00ed\u00adsticos flamencos y renanos, subraya fuertemente una \u00abindignitas hominis\u00bb de un hombre loco, v\u00ed\u00adctima de todas las aflicciones, que incluso en la religi\u00f3n es objeto de discusiones (reforma o contrarreforma) y de guerras. El \u00abars moriendi\u00bb tiene la misi\u00f3n de ilustrar eficazmente (o sea, de forma que infunda terror) c\u00f3mo -\u00absi talis vita finis ita\u00bb- la avaricia, la gula, la lujuria, el poder, la riqueza son ya una muerte anticipada bajo apariencias de vida. La vida es un \u00abcarro de heno\u00bb (Bosco) donde cada uno arranca lo que puede sin escr\u00fapulo; el \u00fanico remedio es el coloquio sereno, lejos del ajetreo de la gente, o la \u00abfuga mundi\u00bb del peregrino (BOSCO, El peregrino del mundo). Entre tanto, entre la indiferencia o en la estupidez general, el pintor mira, perplejo y preocupado, m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, el misterio del mundo y de la historia (P. BRUEGEL EL VIEJO, Autorretrato). Tambi\u00e9n es an\u00f3malo, dentro del esp\u00ed\u00adritu humanista taliano, Maquiavelo con su \u00abrealismo\u00bb pol\u00ed\u00adtico, cuya ramificaci\u00f3n \u00abAd majorem Dei gloriara\u00bb no se puede olvidar, hasta el barroco de la contrarreforma.<\/p>\n<p>2. TIEMPO E HISTORIA. Si dentro mismo de la ilustraci\u00f3n (y sobre todo con el severo Kant) se puso en crisis el entusiasmo progresista (primero Mendelssohn y luego Hamann), el optimismo racionalista-idealista qued\u00f3 derrocado en el plano socio-econ\u00f3mico por la \u00ablucha de clases\u00bb, y en el espiritual-interior por Kierkegaard y por el existencialismo. Con el ocaso de las ideolog\u00ed\u00adas, a pesar de la pesada herencia de guerras, genocidios, destrucciones, la amenaza nuclear y la degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica que nos acecha, quiz\u00e1 sea posible en nuestros d\u00ed\u00adas comenzar de nuevo a esperar y a repensar la historia en t\u00e9rminos no un\u00ed\u00advocos.<\/p>\n<p>Todos los modelos que se han propuesto hasta ahora buscan un fin y un sentido a una historia no fragmentaria ni atomizada, pero tampoco totalizante a costa de la persona individual: modelo circular (eterno retorno), lineal (continuidad progresiva), puntual (absolutizaci\u00f3n de la contingencia), pendular (apocal\u00ed\u00adptico-antagonista), hasta el modelo espiroidal que intenta recoger todos los elementos positivos de las otras, pero en el que quiz\u00e1 no encuentra todav\u00ed\u00ada su colocaci\u00f3n exacta la decisi\u00f3n personal.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn tiene a sus espaldas la experiencia historiogr\u00e1fica griega y latina, la queja de los autores tr\u00e1gicos sobre las infinitas desventuras de los hombres y la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica. Para Plat\u00f3n no hay una liberaci\u00f3n propia de la historia, sino una liberaci\u00f3n a partir de la historia; hay que salir del tiempo (chronos) para alcanzar el paradigma del tiempo que es la eternidad (ai\u00f3n). Para Plotino (En\u00e9adas III) el tiempo es la vida del alma, su movimiento de un estado al otro. De aqu\u00ed\u00ad la \u00abdistensio animae\u00bb agustiniana. \u00abNo hay propiamente hablando tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro. Pero hay tres presentes: el presente del pasado, el presente del presente y el presente del futuro\u00bb (Confesiones XI, 20,26). El libro La ciudad de Dios, compuesto ante la emoci\u00f3n del saqueo de Roma del 410, es una cr\u00ed\u00adtica decidida y violenta del polite\u00ed\u00adsmo pagano, que fomenta el hedonismo desenfrenado en la vida privada y la violencia incontrolada en la vida p\u00fablica. El culto a los dioses y la importaci\u00f3n de nuevos ritos y misterios no libr\u00f3 a Roma de las desventuras del mundo; m\u00e1s a\u00fan, el examen atento de la mitolog\u00ed\u00ada po\u00e9tica y popular, mediante la interpretaci\u00f3n naturalista y las diferentes teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas, nos hace precisamente descubrir la necesidad del monote\u00ed\u00adsmo, si no queremos caer en un absurdo pante\u00ed\u00adsmo y en el inmanentismo. La visi\u00f3n agustiniana se ilumina con la luz de la revelaci\u00f3n; su filosof\u00ed\u00ada de la historia no puede menos de convertirse en teolog\u00ed\u00ada de la historia: \u00abAs\u00ed\u00ad pues, dos amores dieron vida a las dos ciudades: el amor de s\u00ed\u00ad mismo hasta el desprecio de Dios dio origen a la ciudad terrena; por el contrario, la celestial naci\u00f3 del amor a Dios hasta el desprecio de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (XIV, 28). La Providencia gu\u00ed\u00ada al g\u00e9nero humano como un solo hombre; pero los hombres se dividen en imp\u00ed\u00ados y pueblo de Dios. \u00abDos ciudades, la de los inicuos y la de los justos, prosiguen su camino desde el principio del g\u00e9nero humano hasta el fin del mundo; en el presente est\u00e1n mezcladas seg\u00fan el cuerpo, pero son distintas seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu; en el futuro, en el d\u00ed\u00ada del juicio, estar\u00e1n tambi\u00e9n separadas seg\u00fan el cuerpo\u00bb (De cath. rudibus XX, 31). De la visi\u00f3n de la historia surge la concepci\u00f3n agustiniana de la perennidad de la religi\u00f3n cristiana: \u00abLa misma que hoy llamamos religi\u00f3n cristiana exist\u00ed\u00ada ya entre los antiguos y no estaba ausente en los comienzos del g\u00e9nero humano, hasta que apareci\u00f3 Cristo en la carne. La verdadera religi\u00f3n, que hab\u00ed\u00ada existido ya antes desde siempre, comenz\u00f3 entonces a llamarse religi\u00f3n cristiana\u00bb (Ep. CII, 12,5). Este tema de la conexi\u00f3n y reciprocidad de la filosof\u00ed\u00ada de la historia y de la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n es muy sugerente: desde Lessing hasta Schleiermacher, desde Herder, Schelling y Hegel hasta Troeltsch nos encontramos con una reflexi\u00f3n sobre \u00abel car\u00e1cter absoluto del cristianismo\u00bb que intenta \u00abcomponer\u00bb la singularidad con la universalidad, la historia con la eclesiolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica (cf M.M. OLIVETTI, Filosof\u00ed\u00ada delta religione come problema storico. Romanticismo e idealismo romantico, Padua 1974).<\/p>\n<p>3. AGUSTINISMO POLITICO Y TOLERANCIA CIVIL Y RELIGIOSA. El agustinismo pol\u00ed\u00adtico, que empieza enseguida con los Historiarum adversus paganos libri septem de Orosio (una teolog\u00ed\u00ada de la historia que se inspira no s\u00f3lo en Agust\u00ed\u00adn, sino en la Vita Antonii de Atanasio), conoce algunas afirmaciones teocr\u00e1ticas expl\u00ed\u00adcitas: \u00abDefender por todas partes hacia fuera; con las armas, a la santa Iglesia de Cristo contra las incursiones de los paganos y la devastaci\u00f3n de los infieles, y fortificarla por dentro en el conocimiento de la fe cat\u00f3lica\u00bb (Epistula Caroli, 10). La visi\u00f3n universal de la historia se concreta en el imperium christianum: \u00ab\u00c2\u00a1Quiera Dios omnipotente que, bajo un solo rey piados\u00ed\u00adsimo, sean gobernados todos los hombres por una sola ley! Esto ser\u00ed\u00ada una gran ventaja para la concordia de la ciudad de Dios y de la equidad entre los pueblos\u00bb (ACOBARDO, Liber adversus legem Gundobaldi). No deja de ser un agustinismo te\u00f1ido de servilismo la Politique tir\u00e9e des propres paroles de 1 Ecriture Sainte que en 1709 dedica J.B. Bossuet a su \u00abSol\u00bb, justificando prejuicios, matanzas y toda clase de tiran\u00ed\u00adas. El que la haya precedido un Discours sur 1 histoire universelle, en 1681, indica que ni siquiera una teodicea nos libra de discursos retorcidos. Los Essais de Th\u00e9odic\u00e9e sur la bont\u00e9 de Dieu, la libert\u00e9 de lliomme et 1 \u00f3rigine du mal (1710) tienen por lo menos un rigor te\u00f3rico cuando, recogiendo tambi\u00e9n la aportaci\u00f3n de santo Tom\u00e1s, recogen la reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>El Tractatus theologico-politicus (1670) de Spinoza no s\u00f3lo es una defensa de las libertades religiosas, civiles y pol\u00ed\u00adticas, as\u00ed\u00ad como de la autonom\u00ed\u00ada del poder pol\u00ed\u00adtico y del poder religioso (se\u00f1alando en las luchas entre el papado y Lutero el da\u00f1o que la unidad de esos poderes en el Estado produjo en la religi\u00f3n y en la piedad), sino que en la negativa del autor a dedic\u00e1rselo al rey Sol (con la compensaci\u00f3n debida) recibe un sello de dignidad que se desconoc\u00ed\u00ada en los cortesanos. A1 Leviathan (1651) de Hobbes, que fundamenta el absolutismo pol\u00ed\u00adtico en la amarga constataci\u00f3n del \u00abhomo homini lupus\u00bb y lee la historia en t\u00e9rminos de \u00abbellum omnium contra omnes\u00bb, Spinoza responde con la evoluci\u00f3n ` juxta propria principia\u00bb de la ley natural, desde el estado de naturaleza hasta el estado de derecho, desde el esclavo hasta el s\u00fabdito y el ciudadano. Recordando a S\u00e9neca (\u00abducunt volentem fata, nolentem trahunt&#8217;~, Spinoza advierte que es inevitable leer la historia con realismo para evitar las abstracciones de los que \u00abconciben a los hombres, no como son, sino como les gustar\u00ed\u00ada a ellos que fuesen\u00bb. Una concepci\u00f3n del hombre y de la historia que caracterizan al antihumanismo de Maquiavelo, el cual busca la \u00abverdad efectiva de la cosa\u00bb sin imaginarse \u00abrep\u00fablicas y principados que jam\u00e1s se ha visto m se ha conocido que est\u00e9n en la verdad\u00bb, sin dejar \u00ablo que se hace por lo que se deber\u00ed\u00ada hacer\u00bb (El pr\u00ed\u00adncipe, 1513). Una lectura que se convierte en la base de un programa pol\u00ed\u00adtico: \u00abCuando los hombres buscan no temer, empiezan a hacer temer a los dem\u00e1s; y la injuria que sacuden de sus hombros la hacen caer sobre los dem\u00e1s, como si no hubiera m\u00e1s remedio que ofender o ser ofendido\u00bb (Discursos sobre la primera d\u00e9cada de Tito Livio, 1514).<\/p>\n<p>4.UNA CIENCIA NUEVA. Los Principi di una scienza nuova d intorno alla natura delle nazioni (1725, en Opere, Mil\u00e1n-N\u00e1poles 1953, sobre la 3.a ed. de 1744) de G.B. Vico, con su axioma \u00abverum ipsum factum\u00bb como nudo de una filosof\u00ed\u00ada de la historia concebida como una ciencia hist\u00f3rica, constituyen un proyecto sistem\u00e1tico de una filosof\u00ed\u00ada de la historia en ant\u00ed\u00adtesis con el racionalismo cartesiano, proyecto que ignor\u00f3 la ilustraci\u00f3n (MONTESQUIEU, Esprit des lois, 1748), pero que revalor\u00f3 Herder a su debida hora. Se trata de un arte \u00abcr\u00ed\u00adtico\u00bb dirigido a \u00abdesentra\u00f1ar la verdad\u00bb para vislumbrar entre los intentos y las obras de los hombres la gu\u00ed\u00ada de la Providencia: \u00abLa historia ideal eterna sobre la que transcurren en el tiempo las historias de todas las naciones\u00bb(\u00c2\u00a7 349). Si la Scienza Nuova demuestra la verdad de la Biblia, la Providencia es una \u00abList der Vernunzt\u00bb ante litteram: \u00abEs este mundo, sin duda, salido de una mente a menudo distinta y a veces totalmente contraria y siempre superior a los fines particulares que los hombres se hab\u00ed\u00adan propuesto\u00bb (\u00c2\u00a7 310). El mismo Vico traduce su filosof\u00ed\u00ada de la historia en \u00abteolog\u00ed\u00ada civil razonada de la providencia divina\u00bb (\u00c2\u00a7 342). Totalmente natural, en una visi\u00f3n de la historia que no olvida el libre albedr\u00ed\u00ado humano, \u00abartesano del mundo de las naciones\u00bb, en sinergia con la \u00abdivina arquitecta\u00bb que es la Providencia, es el hecho de que las naciones civiles hayan comenzado por todas partes con las religiones, mientras que con el ate\u00ed\u00adsmo no se fund\u00f3 en el mundo ninguna de ellas\u00bb (\u00c2\u00a7 518).<\/p>\n<p>Un nuevo modelo de historia de la humanidad plasmado sobre el hombre \u00abilustrado\u00bb, fuera de la Escritura, es el que propon\u00ed\u00ada Voltaire con el Essai sur les moeurs et 1 \u00e9sprit des nations (1754-1758, 7 vols.) reasunci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los Discours de Bossuet (concepci\u00f3n providencial de la historia universal), a los que contrapone la afirmaci\u00f3n progresiva de la raz\u00f3n sobre el prejuicio y la arbitrariedad, de la civilizaci\u00f3n sobre la barbarie.<\/p>\n<p>El terremoto de Lisboa (1755) marc\u00f3 una \u00e9poca, no tanto por las destrucciones materiales que produjo como por las discusiones que suscit\u00f3, poniendo en crisis concepciones optimistas y un providenclalismo superficial (un eco de ellas es tambi\u00e9n el Candide, ou 1 \u00f3ptimisme, 1759, del mismo Voltaire). Tambi\u00e9n Kant intervino repetidas veces, poniendo en guardia-contra un discurso devocionista \u00f3 moralista (Sobre las causas de los terremotos con ocasi\u00f3n del siniestro que ha ca\u00ed\u00addo sobre las regiones occidentales de Europa a finales del a\u00f1o pasado e Historia y descripci\u00f3n natural de los sucesos m\u00e1s singulares que a finales del a\u00f1o 1755 sacudieron a una gran parte de la tierra). La \u00absuerte progresiva de la humanidad\u00bb, as\u00ed\u00ad como el mito ilustrado del progreso de una raz\u00f3n abstracta, recibieron con ello un duro golpe.<\/p>\n<p>5. FILOSOF\u00ed\u008dA DE LA HISTORIA Y FILOSOF\u00ed\u008dA DE LA RELIGI\u00ed\u201cN. La concepci\u00f3n de la revelaci\u00f3n como un momento de la historia en la Educaci\u00f3n del g\u00e9nero humano (1780) de Lessing, proyectando un cristianismo racional sobre la perspectiva de un evangelio eterno, remite indefinidamente el sentido de la historia a m\u00e1s all\u00e1 del tiempo: \u00abLlegar\u00e1 un tiempo&#8230;\u00bb La historia por el contrario, palpa la imposibilidad de verdades absolutas (Sobre la prueba del esp\u00ed\u00adritu y de la fuerza 1777) y la b\u00fasqueda errante (Eine Duplik 1778). En sus Migajas filos\u00f3ficas (1844) y en su Apostilla conclusiva no cient\u00ed\u00adfica (1845), a trav\u00e9s de la hip\u00f3tesis y de la paradoja del cristianismo, Kierkegaard se\u00f1al\u00f3 en el \u00abmomento\u00bb el punto de encuentro de la eternidad con el tiempo, de Dios con el hombre, el lugar de la decisi\u00f3n en la fe que fundamenta la salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n Schleiermacher (Sobre la religi\u00f3n. Discursos a los intelectuales que la desprecian, 1799), buscando la \u00abconexi\u00f3n general\u00bb de la historia y un destino eterno que parece aplastar \u00abel compromiso aislado del individuo\u00bb, ve en el esp\u00ed\u00adritu del mundo un uno, todo, infinito, que penetra al hombre y lo conduce suavemente.<\/p>\n<p>Para J.G. Herder la vida terrena del hombre es preludio de un estado ulterior de la humanidad; y de humanidad o de g\u00e9nero humano se puede hablar tal como atestigua la tradici\u00f3n viva del lenguaje. En la relaci\u00f3n individuo-g\u00e9nero humano se realiza concretamente el plan de la Providencia (elemento que lo distingue en la ilustraci\u00f3n). Identifica con entusiasmo la \u00abfilosof\u00ed\u00ada de la humanidad con la verdadera historia de la misma\u00bb (Cartas provinciales, 1774). Un \u00absacerdote de Dios\u00bb tiene que escribir esa historia que es \u00abordenaci\u00f3n divina del g\u00e9nero humano, econom\u00ed\u00ada de Dios sobre la tierra\u00bb. Se asienta una premisa para la identificaci\u00f3n de filosof\u00ed\u00ada de la historia con filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n cuando se afirma: \u00ab\u00c2\u00a1Toda la religi\u00f3n es en el fondo y esencialmente hecho, historia!\u00bb. Tambi\u00e9n para Herder la raz\u00f3n y la revelaci\u00f3n van juntas; la Biblia ilumina la historia del g\u00e9nero humano, dando sentido general a los \u00abfragmentos de las historias de las filosof\u00ed\u00adas paganas\u00bb. \u00abSi el g\u00e9nero humano no pod\u00ed\u00ada ser nada sin la creaci\u00f3n tampoco podr\u00ed\u00ada perdurar sin la ayuda divina m comprender lo que sabe sin educaci\u00f3n divina\u00bb (Notas al Nuevo Testamento, 1775). Las Ideas para la filosof\u00ed\u00ada de la historia de la humanidad (1784-1791) comienzan con la necesidad de \u00abuna filosof\u00ed\u00ada y un ciencia de lo que nos ata\u00f1e m\u00e1s de cerca, o sea, de la historia de la humanidad en su conjunto\u00bb, para encontraren los tiempos el mismo orden que en los espacios. Se siente uno lleno de gozo \u00abante la sabidur\u00ed\u00ada y la bondad del Creador\u00bb que se manifiestan en todas sus obras. El hombre est\u00e1 formado para la humanidad y la religi\u00f3n: \u00abTodos est\u00e1n impregnados de una misma y \u00fanica humanidad&#8230; El estudio de esta humanidad es la tarea de la aut\u00e9ntica filosof\u00ed\u00ada humana&#8230; La religi\u00f3n es la suprema humanidad del hombre&#8230;; es misi\u00f3n del entendimiento estudiar la relaci\u00f3n entre causa y efecto&#8230; La primera y \u00faltima filosof\u00ed\u00ada ha sido siempre religi\u00f3n&#8230;\u00bb (p. 124): En el conjunto filosof\u00ed\u00ada-historia-religi\u00f3n hay una aspiraci\u00f3n a dar un sentido, y un sentido religioso, a la historia, donde los hombres son la humanidad.<\/p>\n<p>Entretanto, no s\u00f3lo Mendelssohn (Sobre la pregunta: \u00bfqu\u00e9 significa la ilustraci\u00f3n?, 1784), sino sobre todo Kant, pon\u00ed\u00adan en crisis la idea ilustrada de un progreso continuo e irreversible. Se planteaba tambi\u00e9n \u00e9l la Idea de una historia universal desde el punto de vista cosmopolita (1784) y, aunque con t\u00e9rminos distintos de Mendelssohn (Jerusal\u00e9n, 1783) y Herder (Ideas&#8230;, 1784-1791), ve\u00ed\u00ada un progreso \u00ababsolutamente irrevocable, hacia lo mejor\u00bb, una actuaci\u00f3n progresiva del derecho, con una naturaleza-Providencia que garantiza el equilibrio de los conflictos para el triunfo de la raz\u00f3n (Fundamentos de la metaf\u00ed\u00adsica de las costumbres, 1785). Pero este anhelo no puede fundamentarse te\u00f3ricamente (Sobre el fracaso de todo intento filos\u00f3fico en Teodicea, 1791). El planteamiento filos\u00f3fico de la historia-filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n da lugar al ensayo Sobre el mal radical en la naturaleza humana (1792), que confluir\u00e1 en la obra La religi\u00f3n en los l\u00ed\u00admites de la raz\u00f3n pura (1793): la disposici\u00f3n original hacia el bien y la tendencia hacia el mal est\u00e1n en la base de la lucha hist\u00f3rica entre el principio bueno y el malo y de la representaci\u00f3n hist\u00f3rica de la fundamentaci\u00f3n gradual del principio bueno en la tierra.<\/p>\n<p>La Filosof\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n de Schelling, unida a la Filosof\u00ed\u00ada de la mitolog\u00ed\u00ada y preparada por las Edades del mundo, es una lectura rom\u00e1ntica y especulativa de la historia del mundo que se entrelaza con la historia de Dios: tambi\u00e9n Dios deviene, como el mundo y como el hombre. En Hegel, el individuo (tambi\u00e9n los hombres hist\u00f3ricos) est\u00e1 al servicio del Volksgeist; los Volksgeister son a su vez manifestaci\u00f3n (Selbstauslegung) del Esp\u00ed\u00adritu absoluto. El Esp\u00ed\u00adritu absoluto se despliega y se realiza en la historia para realizar la libertad del saber absoluto, en el que queda liberado lo individual. \u00abEl esp\u00ed\u00adritu pensante de la historia universal, por haber cancelado aquellas limitaciones de los esp\u00ed\u00adritus de los pueblos particulares y su propio car\u00e1cter terreno, conquista su universalidad concreta y se eleva al saber del Esp\u00ed\u00adritu absoluto y a la verdad, eternamente real, en la que la raz\u00f3n cognoscente es libre por s\u00ed\u00ad misma, siendo la necesidad, la naturaleza y la historia los instrumentos de la revelaci\u00f3n y del honor del esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas de 1817, \u00c2\u00a7 552). Kierkegaard, en nombre de la autenticidad insuprimible del individuo que se basa en Dios, y K. Marx en la realizaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la libertad como lucha contra la naturaleza y lucha de clase, criticaron y derribaron el pensamiento hegeliano. Los ep\u00ed\u00adgonos, como Heidegger y Bloch, han destacado justamente la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica del ser: el primero, con la existencia aut\u00e9ntica, que es proyectaci\u00f3n del sujeto y que se despliega en el Dasein; el segundo, con el \u00abprincipio esperanza\u00bb, que sostiene la existencia dial\u00e9ctica en el mundo y en la historia.<\/p>\n<p>Tras las Consideraciones inactuales (2.a: \u00abSobre la utilidad y el da\u00f1o de la historia para la vida&#8217; de Nietzsche, que conden\u00f3 la discrepancia de una cierta cultura hist\u00f3rica con la vida, W. Dilthey, con la Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n hist\u00f3rica, ha llegado a la conclusi\u00f3n de que la vida tiene que comprenderse a trav\u00e9s de la vida. Contra un historicismo naturalista que vuelve a proponer un fatalismo cansado y resignado (O. SPENGLER, El ocaso de occidente, 1918-1922) o un positivismo basado en el vago concepto de providencia natural (A. TOYNBEE, Un estudio de historia, 1934; Historia comparada de las civilizaciones), reafirmamos nuestra fe y nuestra certeza: \u00abCrux probat omnia. Stat crux, dum volvitur orbis\u00bb.<\/p>\n<p>BIBL. (adem\u00e1s de las obras citadas en el texto): BERDIAEv N., El sentido de la historia, Encuentro Madrid 1979; DANIELOU J., El misterio de la historia, Dinor, San Sebasti\u00e1n 19633 DROYSEN J.G., Historik, 1960^; LoWITH K., El sentido de la historia, Madrid 19734, MICCOLI P. (ed.), Filosofia della storia, Roma 1985; MoLTMANN J. y HURBON L., Utop\u00ed\u00ada y esperanza, S\u00ed\u00adgueme Salamanca 1980 RICOEUR P., Historia y verdad, Encuentro, Madrid 1990.<\/p>\n<p>S. Spera<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada de la historia<br \/>\nEn el momento en que la fe se encuentra con la historia, no s\u00f3lo como su espacio vital, sino esencialmente como una cuesti\u00f3n de sentido; nace la teolog\u00ed\u00ada de la historia.<\/p>\n<p>En varias ocasiones la historia de la teolog\u00ed\u00ada muestra c\u00f3mo el sentido del tiempo y de la historia ha sido objeto de una reflexi\u00f3n peculiar.<\/p>\n<p>1. UNA REFLEXI\u00ed\u201cN PERMANENTE. Justino, Ireneo, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Tertuliano construyeron una primera teolog\u00ed\u00ada de la historia que part\u00ed\u00ada de la defensa de una comprensi\u00f3n de la antigua alianza hecha con el pueblo de Israel, como preparaci\u00f3n de la alianza nueva y eterna realizada en Cristo. Del mismo modo, Or\u00ed\u00adgenes y Atanasio formularon contra los ataques de Celso la tesis sobre el car\u00e1cter central de Cristo en la historia. Adem\u00e1s, en general, los ! apologetas presentaron el cristianismo como aquella verdad que se pon\u00ed\u00ada en la historia no para humillarla, sino para llevarla a una s\u00ed\u00adntesis de plenitud.<\/p>\n<p>El primer te\u00f3rico verdadero de una teolog\u00ed\u00ada de la historia sigue siendo, de todas formas, 1 Agust\u00ed\u00adn, cuyo pensamiento sobre el tema es todav\u00ed\u00ada hoy el m\u00e1s org\u00e1nico y completo. Agust\u00ed\u00adn lee la historia como un progreso constante que parte del acto libre y gratuito de Dios, que quiere crear y entrar en el tiempo, y que encuentra su cumplimiento en la persona de Jesucristo. El centro de la historia es el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, que abre a la promesa escatol\u00f3gica. Es esta espera, Ca\u00ed\u00adn y Abel representan los dos s\u00ed\u00admbolos de una humanidad ambiciosa y obediente. El De civitate Dei expresa la s\u00ed\u00adntesis de esta uni\u00f3n, mostrando la historia como el lugar del conflicto continuo entre la fe y el pecado.<\/p>\n<p>La Edad Media, a pesar de que sigue estando ligada al esquema cosmol\u00f3gico y metaf\u00ed\u00adsico, presenta algunos elementos que dejan vislumbrar un esbozo de teolog\u00ed\u00ada de la historia: Buenaventura y Tom\u00e1s releen y vitalizan la tesis agustiniana. La lectura de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore, con su visi\u00f3n hist\u00f3rico-prof\u00e9tica y la divisi\u00f3n en tres \u00e9pocas que corresponden a la realizaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de las tres personas divinas, es sin duda el esquema m\u00e1s sugestivo y original de aquel per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca moderna tendr\u00e1 \u00e9xito el escrito de J.B. Bossuet, primer intento sistem\u00e1tico de una teolog\u00ed\u00ada de la historia que provocar\u00e1 incluso a Voltaire a escribir, por primera vez, una filosof\u00ed\u00ada de la historia (! Historia, II). En su Discours sur l&#8217;Historie universelle de 1681, el preceptor del Delf\u00ed\u00adn quiere mostrar que \u00ablas historias profanas no narran m\u00e1s que f\u00e1bulas o, todo lo m\u00e1s, hechos confusos, que en su mayor parte quedan sepultados en el olvido. La Escritura, por el contrario, nos conduce con unos acontecimientos precisos y con la misma sucesi\u00f3n de las cosas a su verdadero principio, a Dios, que lo ha creado&#8217;todo\u00bb (pp. 135-136, ed. de 1707). Las tres partes de la obra reproducen la concepci\u00f3n del obispo de Meaux: al principio, una clasificaci\u00f3n de la historia en doce \u00e9pocas, desde Ad\u00e1n hasta la fundaci\u00f3n del nuevo imperio con Carlomagno; la segunda parte muestra la actuaci\u00f3n de Dios con su pueblo; la tercera, finalmente, describe los cambios que se realizan en la historia, determinados y seguidos por la Providencia.<\/p>\n<p>Como f\u00e1cilmente se puede constatar, el principio apolog\u00e9tico que se esconde detr\u00e1s de la teor\u00ed\u00ada de Bossuet es el de un imperio amoroso pero un tanto desp\u00f3tico, de Dios sobre la historia; \u00e9l es eterno e inmutable, y por tanto sin ninguna posibilidad de inmiscuirse realmente con los hechos comunes. La historia y la reflexi\u00f3n sobre ella siguen siendo propiedad de los hombres; m\u00e1s a\u00fan, aunque \u00e9stos s\u00f3lo se interesasen por los pr\u00ed\u00adncipes y los reyes (cf pp. 1-2), Dios no es totalmente extra\u00f1o a nada de cuanto ocurre.<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os cincuenta, la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, tanto cat\u00f3lica como protestante, ha mostrado un renovado inter\u00e9s por esta tem\u00e1tica. Los estudios de Barth, Brunner, Cullmann, von Balthasar, Dani\u00e9lou, Rahner, Marrou y Pannenberg revelan sensibilidades diferentes y aproximaciones complementarias. Sin embargo, hay que distinguir en ellos una concepci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, como elemento de una lectura de la revelaci\u00f3n, y una teolog\u00ed\u00ada de la historia ex professo, que no siempre es asumida como objeto de estudio.<\/p>\n<p>2. PROPUESTA DE LECTURA SISTEM\u00ed\u0081TICA. La expresi\u00f3n teolog\u00ed\u00ada de la historia tiene varios significados; aqu\u00ed\u00ad la tomamos como el estudio sobre el sentido de la historia a partir de las premisas y del m\u00e9todo teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Para la fe cristiana, la condici\u00f3n de posibilidad de una teolog\u00ed\u00ada de la historia depende de la autoconciencia de Jes\u00fas de Nazaret; que entiende su tiempo como plenitud y cumplimiento de la historia anterior.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos inequ\u00ed\u00advocos, Marcos refiere los primeros rasgos de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abEl tiempo se ha cumplido; el reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1,15). A partir de aqu\u00ed\u00ad, la teolog\u00ed\u00ada ve la posibilidad de comprender cr\u00ed\u00adticamente la historia a la luz de un principio que se le da: la salvaci\u00f3n que se realiza en la historicidad de Jesucristo.<\/p>\n<p>Los diversos modelos que se han dado repetidas veces para describir la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del tiempo (c\u00ed\u00adclica, rectil\u00ed\u00adnea, parab\u00f3lica, punto, espiral y p\u00e9ndulo&#8230;) no siempre hacen justicia a una lectura global de la misma; en efecto,. la insistencia en un aspecto orilla otros elementos que son igualmente verdaderos y decisivos. Por tanto, es preferible ver la concepci\u00f3n del tiempo y de la historia b\u00ed\u00adblica a trav\u00e9s de las notas peculiares, que s\u00f3lo en su conjunto ofrecen una visi\u00f3n menos unilateral del hecho.<\/p>\n<p>Puede pensarse, por tanto, en la historia como aquel espacio que comienza en el obrar creativo de Dios y que se abre a la acogida de su revelaci\u00f3n; en \u00e9l el hombre est\u00e1 llamado a realizar opciones definitivas por Yhwh para permitir la realizaci\u00f3n de su plenitud natural y su finalidad, la de la uni\u00f3n definitiva con Dios.<\/p>\n<p>Dios est\u00e1 en el origen del tiempo, pero simult\u00e1neamente entra en \u00e9l haci\u00e9ndose \u00e9l mismo historia. Las diversas mediaciones de revelaci\u00f3n est\u00e1n caracterizadas de todas formas por el horizonte hist\u00f3rico. La historia aparece como el escenario natural en el que aparece el acontecimiento de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por este motivo, la historia se convierte en manifestaci\u00f3n y lugar de la autopresentaci\u00f3n de Dios, junto con la decisi\u00f3n del hombre de seguirle. Cuando falla uno de estos dos elementos, no se est\u00e1 ya ante un acontecimiento hist\u00f3rico; el tiempo se convierte tan s\u00f3lo en \u00abd\u00ed\u00adas que pasan\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo las intervenciones de Dios que se convierten en \u00abmemoria\u00bb en la conciencia del pueblo constituyen \u00abhistoria\u00bb; \u00e9sta se mantiene viva a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n. El \u00abrecuerda, Israel\u00bb se hace un imperativo constante, para que el correr del tiempo no haga caer en el olvido los hechos del pasado (Dt 4,9-10; 11,18-21). Por tanto, la historia b\u00ed\u00adblica puede considerarse como aquel tiempo que transcurre entre el comienzo de una promesa y la espera, de su cumplimiento.<\/p>\n<p>Pero la fe cristiana nace de la centralidad y de la novedad de Cristo, el cual, acompa\u00f1ando a sus disc\u00ed\u00adpulos en el camino de Ema\u00fas, les explica que \u00e9l es el cumplimiento de toda la historia: \u00abY empezando por Mois\u00e9s y por todos los profetas, les explic\u00f3 lo que se refer\u00ed\u00ada a \u00e9l en toda la Escritura\u00bb (Lc 24,27).<\/p>\n<p>Se da aqu\u00ed\u00ad un principio hermen\u00e9utico de incalculable alcance para una teolog\u00ed\u00ada de la historia. En efecto, la comunidad primitiva ve que la comprensi\u00f3n de la Escritura antigua, y por tanto de toda la historia, s\u00f3lo es posible si se refiere al maestro. El es la clave interpretativa de toda la historia; porque, si es verdad que la ley y los profetas se refieren a \u00e9l, tambi\u00e9n es verdad que si \u00e9l ahora, cuando ya est\u00e1 poni\u00e9ndose el sol, no les acompa\u00f1ase, la historia de los disc\u00ed\u00adpulos carecer\u00ed\u00ada de sentido.<\/p>\n<p>La centralidad del acontecimiento Jesucristo constituye, por tanto, la base sobre la que se puede construir una teolog\u00ed\u00ada de la historia.<\/p>\n<p>De este principio se derivan tres ulteriores modalidades de comprensi\u00f3n:<br \/>\na) En Jes\u00fas de Nazaret, Dios mismo interviene de forma directa en la historia. Esto significa que una comprensi\u00f3n cristiana del tiempo y de la historia no puede reducirse a una mera interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica de la temporalidad. Una lectura que viera a Dios relegado fuera del tiempo, inm\u00f3vil en su eternidad, no ser\u00ed\u00ada fiel a la din\u00e1mica b\u00ed\u00adblica, que concibe primariamente la eternidad no de forma negativa, como ausencia de tiempo, sino m\u00e1s positivamente, como \u00abse\u00f1or\u00ed\u00ado\u00bb sobre el tiempo yen el tiempo.<\/p>\n<p>Dios eterno es Dios que est\u00e1 siempre presente en los acontecimientos de la historia de su pueblos porque \u00e9l es precisamente \u00abYhwh\u00bb(Ex 3,14), es decir, se\u00f1or del tiempo. As\u00ed\u00ad pues, Dios manifiesta su libertad cuando, entrando en la historia y someti\u00e9ndose a su din\u00e1mica, sigue siendo igualmente libre de poder trascenderla, ya que es \u00e9ste el misterio de su vida trinitaria.<\/p>\n<p>Por tanto, el hecho de que, en Jes\u00fas de Nazaret, Dios mismo intervenga en la historia no limita ni la historia humana ni limita a Dios; porque \u00e9l sigue siendo eterno y la historia sigue siendo libre de su propia decisi\u00f3n ante Dios.<\/p>\n<p>El l universale concretum puede ser asumido en esta perspectiva como aquel intento de interpretaci\u00f3n que mejor que cualquier otro armoniza los dos extremos del discurso: la presencia del todo, que sigue siendo tal en la fragmentariedad.<\/p>\n<p>b) De aqu\u00ed\u00ad proviene la segunda determinaci\u00f3n. Una teolog\u00ed\u00ada de la historia no se puede olvidar de que la esencia del creyente es su historicidad (l Historia). Mediante esto, cada uno se realiza como ser hist\u00f3rico a trav\u00e9s de unos actos y de unas opciones que expresan su libertad personal.<\/p>\n<p>Con la venida de Cristo, el juicio est\u00e1 ya en el mundo; pero cada uno tiene que ponerse ante \u00e9l con su capacidad personal de opci\u00f3n (Mc 16, 16; Jn 5,24).<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n que se realiza en el acontecimiento pascual requiere que cada uno la reconozca c\u00f3mo orientada hacia \u00e9l, y por tanto escogiendo acudir a la sequela Chrlsti y creando con esta opci\u00f3n el comienzo de una historia personal como decisi\u00f3n libre y radical de finalizaci\u00f3n del propio existir.<\/p>\n<p>La historia \u00e9s &#8216;para, el creyente el lugar en qu\u00e9 puede ver realizado el dori de S\u00e1lvacl\u00f3n y en el cual, COMO llamado, puede optar por ella. En este horizonte; una teolog\u00ed\u00ada de la historra&#8211;tendr\u00e1 que formular expresion\u00e9s que conciernen a la comprensi\u00f3n tanto d\u00e9 la relaci\u00f3n entre la i historia de la,salvaci\u00f3n y la historia universal como de la relaci\u00f3n entre la historia de la revelaci\u00f3n cristi\u00e1nay la historia de1as otras religiones, de manera que se ponga en evidencia la peculiaridad de la fe cristiana (l Di\u00e1logo interreligioso).<\/p>\n<p>Puesto que la historia es tambi\u00e9n el lugar en donde el creyente vive en concreto la propia decisi\u00f3n de la sequela Christi, pone igualmente en acto unas situaciones y unas condiciones de vida que determinan el progreso o el estancamiento de la historia. El discernimiento y la creaci\u00f3n de los l signos de los tiempos se convierten en objeto peculiar de una teolog\u00ed\u00ada de la historia que debe hacer cr\u00ed\u00adticamente inteligible la aportaci\u00f3n a la transformaci\u00f3n de la realidad mundana y social por parte de los creyentes (GS 4.11.44).<\/p>\n<p>c) Si el comienzo de la historia se debe a la intervenci\u00f3n gratuita de Dios en ella, su fin \u00faltimo ser\u00e1 la espera de que \u00abDios sea todo en todos\u00bb (ICor 15,28). La centralidad de Cristo en la historia de la humanidad no elimina su movimiento hacia una plenitud; m\u00e1s a\u00fan, lo cualifica y lo pone de manifiesto como ya puesto y anticipado en ella.<\/p>\n<p>La historia, como el hombre, est\u00e1 en busca de un l sentido que sea capaz de permitir aquel salto cualitativo hacia la superaci\u00f3n de la propia contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>La incognoscibilidad y la imprevisibilidad del futuro ,determinan el l\u00ed\u00admite de la historia y se\u00f1alan su fin. El acontecimiento pascual, inserto -en ella y vivido por Jes\u00fas de Nazaret, permite dar a toda la historia la fuerza para realizar la superaci\u00f3n de los propios l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<p>Con la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo se le da a la historia un golpe orientativo que le permite verse finalizada hacia su cumplimiento:<br \/>\nLa crucifixi\u00f3n del Hijo de Dios da sentido al l\u00ed\u00admite impuesto a toda historia, porque la muerte es acogida en la \u00abhistoria\u00bb de la vida trinitaria como paso hacia la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la historia ve ya cumplida en ella misma una promesa sin tener que destruir nada de su naturaleza; lo \u00fanico que ha de hacer es englobarla y superarla en una perspectiva mayor.<\/p>\n<p>Una teolog\u00ed\u00ada de la historia ve, por tanto, un caminar constante de toda la historia hacia su propio cumplimiento; \u00e9ste se ha realizado ya en la historia particular de Jesucristo y se actualiza en la vida de fe de la Iglesia, que perpet\u00faa sacramentalmente ese mismo acontecimiento.<\/p>\n<p>Entre la anticipaci\u00f3n y el cumplimiento pleno se desarrolla, por tanto, una \/escatolog\u00ed\u00ada que da testimonio de lo ya realizado y de lo no definitivamente dado. La historia de la Iglesia se convierte en signo de una posibilidad de transformaci\u00f3n hacia lo definitivo. Como conciencia cr\u00ed\u00adtica, estimula a la historia hacia una memoria constante, tanto de su pasado salv\u00ed\u00adfico como de los valores esenciales para su plenitud total.<\/p>\n<p>Una teolog\u00ed\u00ada de la historia se diferencia sustancialmente de una filosof\u00ed\u00ada de la historia (l Historia, II). Mientras que esta \u00faltima tiene que permanecer ligada a la estructura existencial del sujeto que est\u00e1 buscando un sentido en el acto de su autotrascendencia, la teolog\u00ed\u00ada de la historia se presenta con su pretensi\u00f3n de sentido ya realizado, porque est\u00e1 cargada del acontecimiento pascual.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo una profunda conciencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica podr\u00e1 permitir a una teolog\u00ed\u00ada de la historia expresar lo mejor de s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>En efecto, la conciencia hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfiea, mientras que como simple conciencia hist\u00f3rica recupera la autoconciencia del devenir, introduce por otra parte, en cuanto salv\u00ed\u00adfica, el novum de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una conciencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica permite al presente ser aut\u00e9nticamente acci\u00f3n prof\u00e9tica, ya que, al actualizar el pasado y al mantener viva (DV 10) la tradici\u00f3n de fe eclesial, imprime a la historia de hoy las caracterizaciones originales de la humanidad contempor\u00e1nea, pero poniendo en ella las premisas para una existencia real del futuro.<\/p>\n<p>BIBL.: AGusTIN, De civitate Dei; ALFARO J., Cristolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 1973; ID, Esperanza cristiana y liberaci\u00f3n del hombre, Herder, Barcelona 1972; BALTHASAR H.U. von, Teolog\u00ed\u00ada de la historia, Madrid 19642; ID, Das Ganze im Fragment, 1962; BARTH K., Der christliche Glaube und die Geschichte, en \u00abSThZ\u00bb I-2 (1912); BISER E., Erkenne Dich in Mir, Einsiedeln 1955; CASTELLI E. 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Historicidad de la revelaci\u00f3n<br \/>\nEste tema podr\u00ed\u00ada desarrollarse convenientemente en cuatro etapas: la historicidad del hombre, la historicidad de la revelaci\u00f3n, la historicidad de Dios y la historicidad de la teolog\u00ed\u00ada. Comencemos por el hombre.<\/p>\n<p>1. LA HISTORICIDAD DEL HOMBRE. El hecho de que comencemos por el hombre no es casual. El cambio m\u00e1s significativo en la filosof\u00ed\u00ada desde la Edad Media a la \u00e9poca moderna es la transici\u00f3n desde un punto de vista cosmol\u00f3gico a otro antropol\u00f3gico. En la filosof\u00ed\u00ada moderna, especialmente en la tradici\u00f3n del idealismo alem\u00e1n, el hombre es entendido no en t\u00e9rminos de cosmos, sino en t\u00e9rminos de libertad. El mundo es interpretado a la luz del sujeto humano y de su libertad, no a la inversa.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de la libertad humana revela que el hombre est\u00e1 suspendido entre lo finito y el infinito. En cada acto humano de elecci\u00f3n, el sujeto busca realizarse a s\u00ed\u00ad mismo. Al elegir objetos finitos en el mundo, est\u00e1 verdaderamente eligi\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo. Al mismo tiempo, al elegir objetos categ\u00f3ricos, se hace consciente de que ning\u00fan objeto finito puede satisfacer el dinamismo de su trascendencia. La libertad finita es as\u00ed\u00ad necesariamente una referencia a un horizonte infinito, que fundamenta la libertad humana que el hombre es y hace posible esa libertad. Sin este horizonte infinito, el hombre se decidir\u00ed\u00ada por alg\u00fan objeto finito. De ah\u00ed\u00ad que la libertad finita y la infinita sean correlativas. Una posterior reflexi\u00f3n nos alerta sobre el hecho de que no se puede concebir la relaci\u00f3n entre libertad finita y libertad infinita de R. Fisichella manera est\u00e1tica. La trascendencia humana es din\u00e1mica. Toda elecci\u00f3n de un bien finito abre la posibilidad de otras elecciones. Pero ninguna elecci\u00f3n puede satisfacer jam\u00e1s el dinamismo de la trascendencia humana. La meta de la libertad humana evita cualquier intento de asirla o poseerla. El car\u00e1cter din\u00e1mico de la trascendencia humana revela que la libertad humana es temporal o hist\u00f3rica. La libertad es precisamente el \u00e1mbito de la posibilidad. La libertad humana es una apertura al futuro. En nuestro siglo fue Mart\u00ed\u00adn Heidegger quien, inspir\u00e1ndose en la investigaci\u00f3n de Dilthey, m\u00e1s significativamente profundiz\u00f3 en la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la existencia humana. Heidegger puso el acento sobre el car\u00e1cter temporal de la existencia, se\u00f1alando que el hombre es el \u00fanico ser que puede decirse que existe en sentido estricto. Es decir, el hombre est\u00e1 fuera de s\u00ed\u00ad mismo (ex-sistere). El hombre no posee su ser; m\u00e1s bien su ser es algo a realizar. Naturalmente, las posibilidades con que el hombre cuenta no son infinitas. El hombre se encuentra a s\u00ed\u00ad mismo como algo dado; ex-siste en una situaci\u00f3n. Para ilustrar el car\u00e1cter finito del ser humano, Heidegger recurri\u00f3 el t\u00e9rmino Dasein. En Ser y tiempo Heidegger ofreci\u00f3 un an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico del Dasein y describi\u00f3 la unidad del Dasein como cuidado (Sorge). Al mismo tiempo mostr\u00f3 que el cuidado tiene una estructura temporal. El cuidado consta de tres dimensiones: facticidad (pasado), posibilidad (futuro), caducidad (presente). Por caducidad Heidegger quiere decir que existe una tendencia en el Dasein a ser arrastrado hacia una preocupaci\u00f3n por los seres del mundo y a olvidar su propia trascendencia y apertura al ser (esta apertura es su aut\u00e9ntica capacidad de futuro).<\/p>\n<p>La importancia del an\u00e1lisis de Heidegger sobre el Dasein estriba en que el hombre no existe en la historia como un objeto en una caja, sino que m\u00e1s bien el propio ser del Dasein es radicalmente hist\u00f3rico. Heidegger expres\u00f3 este hecho al hablar de la historicidad como un existencial o una estructura que pertenece al ser del hombre. La historia no es algo objetivo al margen del hombre. M\u00e1s bien, la principal realidad hist\u00f3rica es el hombre mismo. Como lo expresa John Macquarrie, resumiendo la posici\u00f3n de Heidegger: \u00abLa historia es posible para el hombre porque su temporalidad no es realmente la de un ser dentro del tiempo (Innerzeitigkeit), sino m\u00e1s bien la de un ser constituido por pasado, presente y futuro, de tal modo que en cualquier momento dado no s\u00f3lo el presente, sino tambi\u00e9n el pasado y el futuro se le revelan y hacen reales para \u00e9l\u00bb (John MACQUARRIE, An Existentialist Theology, Pelikan Book, p. 151).<\/p>\n<p>La apertura del hombre al futuro plantea de forma inmediata una pregunta: \u00bfCu\u00e1l es el futuro \u00faltimo al que est\u00e1 abierto el hombre? En la filosof\u00ed\u00ada de Heidegger este futuro s\u00f3lo puede ser la muerte, puesto que las posibilidades del Dasein est\u00e1n circunscritas de modo estricto por la finitud. Pero si el futuro no es ante todo la revelaci\u00f3n de lo que yace en el pasado, sino, la aproximaci\u00f3n de lo que todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 resuelto (Zukunft), entonces es posible considerar a Dios como el futuro \u00faltimo que se aproxima al hombre y se ofrece \u00e9l mismo como la meta de la libertad humana, una meta que abre la posibilidad de trascender la muerte en la resurrecci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad podemos unir esta reflexi\u00f3n a nuestro anterior an\u00e1lisis de la apertura b\u00e1sica.de la libertad finita a la libertad infinita. Al comienzo de la ilustraci\u00f3n, Kant hab\u00ed\u00ada estrado que la libertad humana s\u00f3lo puede ser inteligible si existe dentro de un universo libre. La libertad humana presupone un reino de libertad. De otra manera la libertad humana est\u00e1 condenada a la frustraci\u00f3n y no puede realizarse a s\u00ed\u00ad misma. Este an\u00e1lisis llev\u00f3 a Kant a postular a Dios como la libertad absoluta. Siguiendo &#8216;al te\u00f3logo alem\u00e1n contempor\u00e1neo Walter Kasper (The God of Jesus Christ, Londres 1983, 98-99), podr\u00ed\u00adamos reinterpretar a Kant del modo siguiente. Un an\u00e1lisis de la libertad humana plantea la cuesti\u00f3n de Dios. Mas, puesto que la libertad es siempre un asunto de autodonaci\u00f3n, la relaci\u00f3n de la trascendencia humana con la libertad absoluta no puede ser nunca un asunto de necesidad. El hombre se halla ante el fundamento de su libertad en pobreza y expectaci\u00f3n. A nivel filos\u00f3fico, su libertad humana sigue siendo un interrogante. Si su libertad quiere tener sentido, debe esperar una autorrevelaci\u00f3n de Dios. Esta autorrevelaci\u00f3n de Dios en libertad es lo que el cristiano experimenta en la revelaci\u00f3n de Dios de s\u00ed\u00ad mismo en Jesucristo.<\/p>\n<p>En el acontecimiento de la revelaci\u00f3n contemplamos el encuentro de dos libertades, la humana y la divina. Lo mismo que la libertad humana se manifiesta a s\u00ed\u00ad misma en la historia, tambi\u00e9n el Dios que se manifiesta a s\u00ed\u00ad mismo lo hace en la historia. Por eso la historia es el lugar de encuentro de Dios y el hombre en libertad. Con esta afirmaci\u00f3n hemos llegado a la historicidad de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA HISTORICIDAD DE LA REVELACI\u00ed\u201cN. La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea habla de la historicidad de la revelaci\u00f3n en dos sentidos. Primero, existe revelaci\u00f3n categ\u00f3rica de Dios, es decir, aquellos acontecimientos de la historia del mundo en que Dios se manifiesta a s\u00ed\u00ad mismo. Obviamente, para un cristiano el acontecimiento hist\u00f3rico por excelencia en el que Dios se revela a s\u00ed\u00ad mismo es Jesucristo. Este acontecimiento, sin embargo, no puede ser aislado, pues lleva dentro de s\u00ed\u00ad la historia preparatoria completa de la revelaci\u00f3n de Dios a Israel. Si Jesucristo es la revelaci\u00f3n de Dios en persona, entonces la revelaci\u00f3n misma es temporal e hist\u00f3rica. Tal como lo expres\u00f3 Barth en su original teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, la revelaci\u00f3n exige predicados hist\u00f3ricos. Dios se expresa a s\u00ed\u00ad mismo en el tiempo. El Dios eterno se hace temporal.<\/p>\n<p>El otro modo significativo en que la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea habla de la historicidad de la revelaci\u00f3n est\u00e1 en relaci\u00f3n con el ser del hombre como tal. Aqu\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada habla de revelaci\u00f3n trascendental, es decir, la revelaci\u00f3n que tiene lugar en la subjetividad humana como tal. El punto de partida es el deseo de Dios de comunicarse a s\u00ed\u00ad mismo a cada hombre y a cada mujer y su deseo de que todas las personas humanas se salven. Puesto que el deseo de Dios es universal y puesto que cada hombre s\u00f3lo puede salvarse por medio de la gracia, se sigue que la gracia se ofrece a toda persona. Pero si lo que dec\u00ed\u00adamos antes acerca del hombre es verdad, a saber: que el ser del hombre como tal es hist\u00f3rico, y si la oferta de Dios de s\u00ed\u00ad mismo es universal, debemos concebir entonces una historia universal de autocomunicaci\u00f3n de Dios. Esto implica que Dios se est\u00e1 revelando a s\u00ed\u00ad mismo a cada hombre impl\u00ed\u00adcitamente en las profundidades de su ser (nivel trascendental). De aqu\u00ed\u00ad que, no s\u00f3lo en el nivel categ\u00f3rico, sino tambi\u00e9n en el nivel trascendental, la revelaci\u00f3n de Dios de s\u00ed\u00ad mismo sea hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n teol\u00f3gica cr\u00ed\u00adtica actualmente es c\u00f3mo se relacionan entre s\u00ed\u00ad estos dos aspectos de la revelaci\u00f3n. Todos estar\u00ed\u00adan de acuerdo en que la oferta trascendental y universal de Dios alcanza su cumplimiento en el acontecimiento categ\u00f3rico de Jesucristo. Sin embargo, a pesar de este acuerdo fundamental, surgen diferencias significativas en cuanto a c\u00f3mo deber\u00ed\u00ada concebirse la relaci\u00f3n entre la revelaci\u00f3n trascendental y la categ\u00f3rica. Aqu\u00ed\u00ad podemos mencionar de pasada dos l\u00ed\u00adneas significativas de interpretaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica. Karl Rahner pone mayor \u00e9nfasis en la revelaci\u00f3n trascendental, y contempla la revelaci\u00f3n categ\u00f3rica en cuanto que sirve de expresi\u00f3n en el nivel objetivo ala oferta de Dios de s\u00ed\u00ad misma en el nivel trascendental. En la interpretaci\u00f3n de Rahner la revelaci\u00f3n categ\u00f3rica interpreta a la trascendental. Otra l\u00ed\u00adnea de interpretaci\u00f3n es la seguida por Kasper. El sostiene que la libertad trascendental del hombre sigue siendo b\u00e1sicamente ambigua sin la ayuda de la revelaci\u00f3n categ\u00f3rica de Dios de s\u00ed\u00ad mismo en la historia. Para Kasper, la apertura del hombre al futuro es apertura a un horizonte infinito, que puede interpretarse en un sentido pante\u00ed\u00adsta, te\u00ed\u00adsta o ateo. S\u00f3lo la revelaci\u00f3n de Dios de s\u00ed\u00ad mismo de forma categ\u00f3rica en la historia resuelve el dilema de la libertad y de la historicidad humanas. Para Kasper es la historia la que interpreta la trascendentalidad del hombre, no viceversa.<\/p>\n<p>3. LA HISTORICIDAD DE DIOS. Las reflexiones que hemos. seguido hasta este punto indican la asombrosa tesis de que Dios se revela a s\u00ed\u00ad mismo en la historia, y por tanto que Dios se hace temporal por nuestra causa. Como indiqu\u00e9 antes, la revelaci\u00f3n demanda predicados hist\u00f3ricos. Pero partiendo de esta afirmaci\u00f3n, podemos incluso ir m\u00e1s lejos y hablar no s\u00f3lo de la historicidad de la revelaci\u00f3n, sino de la historicidad de Dios mismo. Aqu\u00ed\u00ad los te\u00f3logos contempor\u00e1neos se esfuerzan por evitar dos extremos, que falsificar\u00ed\u00adan ambos la experiencia cristiana de Dios en Jes\u00fas. Un extremo ser\u00ed\u00ada un de\u00ed\u00adsmo o forma d\u00e9bil de te\u00ed\u00adsmo, seg\u00fan el cual Dios no puede de ninguna manera ser influenciado por el mundo. Para este te\u00ed\u00adsmo, el mundo no afecta en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo a Dios. Este te\u00ed\u00adsmo conduce f\u00e1cilmente al ate\u00ed\u00adsmo, ya que un Dios al que yo no le importo nada es seguramente un dios muerto y no el Dios vivo de la Biblia. El otro extremo es un Dios en devenir, como el propuesto por la filosof\u00ed\u00ada hegeliana o teolog\u00ed\u00ada del proceso, que est\u00e1 necesitado del mundo para realizarse a s\u00ed\u00ad mismo. M\u00e1s all\u00e1 de estos dos extremos, sobre la base de la identificaci\u00f3n de Dios de s\u00ed\u00ad mismo con el tiempo en la encarnaci\u00f3n de su Hijo, la fe cristiana intenta reflexionar sobre la historicidad de Dios. En resumen, puesto que Dios se ha hecho temporal, tiene la capacidad de hacerse temporal. Esta capacidad podemos definirla como la historicidad de Dios (Geschichtlichkeit). Numerosos te\u00f3logos contempor\u00e1neos como ! Rahner y 1 Balthasar, J\u00fcngel y Moltmann, ponen el acento en este punto. El ser de Dios no es est\u00e1tico. M\u00e1s bien el ser de Dios debe incluir algo an\u00e1logo al devenir. En \u00faltima instancia, este devenir, que no es el devenir de una criatura finita, s\u00f3lo puede entenderse en t\u00e9rminos trinitarios. J\u00fcngel habla del ser de Dios como una triple venida. Dios viene de s\u00ed\u00ad mismo (Padre), Dios va a s\u00ed\u00ad mismo (Hijo), Dios viene como Dios (Esp\u00ed\u00adritu Santo). Hay un movimiento en Dios, del Padre al Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es la garant\u00ed\u00ada de la unidad del amor trinitario y de su infinita plenitud. El amor del Padre al Hijo y la respuesta del Hijo al Padre es tan rica, que contiene la cualidad de ser siempre m\u00e1s grande, siempre nueva, siempre joven. Balthasar habla en t\u00e9rminos similares, utilizando la categor\u00ed\u00ada de \u00abacontecimiento\u00bb para explicar el car\u00e1cter din\u00e1mico del ser eterno de Dios. Para Balthasar, el ser de Dios es el acontecimiento de la autodonaci\u00f3n del Padre y la respuesta obediente del Hijo, que contiene una fertilidad desbordante que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Para todos estos autores el acontecimiento es que Dios es tan din\u00e1mico, f\u00e9rtil y altruista que se abre al mundo. El ser de Dios es un ser de movimiento ext\u00e1tico. El Esp\u00ed\u00adritu Santo completa el c\u00ed\u00adrculo de amor y es a la vez la infinita fertilidad de amor al mundo, y as\u00ed\u00ad puede describirse como el \u00e9xtasis de Dios. El amor de Dios no est\u00e1 retenido para s\u00ed\u00ad mismo, sino que es don libre para el mundo. En estos t\u00e9rminos trinitarios, la historicidad de Dios es el fundamento de su historia con el mundo, que alcanza su cl\u00ed\u00admax en el acontecimiento Cristo.<\/p>\n<p>4. HISTORICIDAD DE LA TEOLOGIA. Hemos hablado continuamente del acontecimiento Cristo como el cumplimiento de la revelaci\u00f3n de Dios. Para todos los autores del NT, Jesucristo representa el cumplimiento escatol\u00f3gico de Dios. No puede haber nueva revelaci\u00f3n, porque Dios se ha expresado a s\u00ed\u00ad mismo completamente en su Hijo. Por esta raz\u00f3n la Iglesia ha ense\u00f1ado que la revelaci\u00f3n se cerr\u00f3 con la muerte del \u00faltimo ap\u00f3stol. No obstante, debe acentuarse igualmente que precisamente a causa de la historicidad del hombre, el acontecimiento de la revelaci\u00f3n nunca puede ser captado de una vez para siempre en su totalidad, sino que siempre es percibido en forma perspectiva seg\u00fan las limitaciones de la situaci\u00f3n cultural en las que el evangelio es predicado. As\u00ed\u00ad, por una parte, Jes\u00fas sigue siendo siempre la verdad absoluta sobre Dios y el hombre (cf Dei Yerbum, 2) y, por otra parte, esta verdad es siempre captada de forma fragmentaria. De ah\u00ed\u00ad que exista una genuina historicidad de doctrina y de teolog\u00ed\u00ada. La revelaci\u00f3n nunca viene a nosotros de una manera pura, no adulterada, sino que est\u00e1 siempre encarnada en alguna forma hist\u00f3rica. La verdad que Jesucristo es est\u00e1 expresada en los modelos conceptuales de una cultura dada, con toda su riqueza y con todas sus limitaciones. Esto implica que la teolog\u00ed\u00ada, que es la fe que busca entenderse y que forma parte intr\u00ed\u00adnseca de la fe misma, es un proceso hermen\u00e9utico en el que una generaci\u00f3n intenta traducir la fe de generaciones y culturas anteriores a la autoexpresi\u00f3n de su propia \u00e9poca y mentalidad. Tales intentos de traducci\u00f3n presuponen, por una parte, que cada generaci\u00f3n busca recuperar el \u00fanico e insuperable origen de la fe, es decir Jesucristo. Por otra parte, la historicidad del hombre implica que ning\u00fan intento de traducci\u00f3n ser\u00e1 nunca definitivo. No hay posibilidad de crear un sistema teol\u00f3gico absoluto, porque, como hemos visto, todas las afirmaciones teol\u00f3gicas participan del car\u00e1cter temporal de la existencia humana. Lo que se requiere es m\u00e1s bien lo que Gadamer llama una conversaci\u00f3n con la tradici\u00f3n (cf A. LOUTH, Diseerning the Mystery, Oxford 1983, 39-44). La tradici\u00f3n no es algo objetivo, fuera de m\u00ed\u00ad. M\u00e1s bien yo \u00abhabito\u00bb en mi tradici\u00f3n. Existe una connaturalidad entre el sujeto que busca entenderse y su tradici\u00f3n. Esta conversaci\u00f3n implica un c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico en el que yo cuestiono la tradici\u00f3n y la tradici\u00f3n me cuestiona a m\u00ed\u00ad. Si no tuviera alg\u00fan horizonte de cuestionamiento, no podr\u00ed\u00ada preguntar nada a la tradici\u00f3n, no sabr\u00ed\u00ada lo que estaba buscando. Pero al colocar las preguntas en mi horizonte de comprensi\u00f3n, soy capaz de entender de nuevo. Tiene lugar el acto de comprensi\u00f3n. Soy capaz de o\u00ed\u00adr el significado del acontecimiento de la historia de la salvaci\u00f3n en mi presente. A su vez este acto de comprensi\u00f3n abre mi horizonte de significado y me permite hacer nuevas preguntas. Este es el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utlco de la teolog\u00ed\u00ada. A1 entrar en conversaci\u00f3n con el pasado, el te\u00f3logo entra en contacto con el insuperable origen de su fe y actualiza ese origen en una creencia inteligible hoy. La historicidad del hombre, as\u00ed\u00ad como la historicidad de la revelaci\u00f3n, implica que tales intentos de traducci\u00f3n y tales conversaciones con el pasado no cesar\u00e1n nunca. La teolog\u00ed\u00ada como ciencia hist\u00f3rica luchar\u00e1 continuamente con el pasado e intentar\u00e1 traducir la verdad perenne de Cristo siempre de nuevo hasta que venga otra vez en gloria.<\/p>\n<p>BIBL.: J\u00fcncet. J., God&#8217;s Being is in Becoming, en The Doctrine of ehe Trinity, Scottish Academic Press, Edimburgo y Londres 1976, 61-108; lo, Jesucristo crucificado como \u00abVestigium Trinitatis\u00bb.~ Dios como misterio del mundo, Salamanca 1984, 438-468; LOUTH A., The Legacy of the F.nlightenment, en Discerning the Mystery, An Essay on the Nature of Theology, Clarendon Press, Oxford 1983, 17-44; RAHNER K., The Historicity of 7\u00f1eology, en Theological Investigations IX, Darton, Longman and Todd, Londres 1972, 64-82.<\/p>\n<p>J, O Donnell<\/p>\n<p>V. Historia universal e historia de salvaci\u00f3n<br \/>\nEl contraste entre estos dos tipos de historia parece al principio una representaci\u00f3n de la cl\u00e1sica oposici\u00f3n filos\u00f3fica entre lo universal y lo particular, entre materia y forma. Sin embargo, abordada en estos t\u00e9rminos, la misma noci\u00f3n de historia universal resulta parad\u00f3jica. Pues la historia es el reino de lo particular, mientras que el universal filos\u00f3fico se refiere o a una abstracci\u00f3n conceptual de todo lo particular o ala m\u00e1s amplia extensi\u00f3n del ser, Dios, que trasciende la historia. De ah\u00ed\u00ad que la historia universal deba ocuparse de todos los particulares de tiempo y espacio descubriendo su significado, mientras que la historia de salvaci\u00f3n aparentemente afirma que algunos momentos de la historia gozan de una prioridad de significado, la \u00fanica que permite la interpretaci\u00f3n de la historia universal en vista de este \u00abplus\u00bb de significado, la salvaci\u00f3n se hace accesible a los hombres en lugares y tiempos particulares. Esta visi\u00f3n \u00abelitista\u00bb de la historia no sienta bien a los igualitaristasdemocr\u00e1ticos radicales ni a los decididos a encontrar racionalmente un significado universal en la historia. Esta particularidad ha causado a menudo esc\u00e1ndalo; sin embargo, sigue siendo inextirpable del cristianismo.<\/p>\n<p>A diferencia de la mayor\u00ed\u00ada de las religiones \u00abnaturales\u00bb, el cristianismo no se alimenta de mitos que supuestamente ocurren en alg\u00fan tiempo y lugar indeterminados mientras aportan el fundamento para la regularidad de procesos y fiestas estacionales. Ni se sustenta sobre especulaciones filos\u00f3ficas, en principio accesibles a todo individuo, como en el hinduismo, budismo Theravada, estoicismo, ciericiolog\u00ed\u00ada, etc. En cambio, como el juda\u00ed\u00adsmo y el islam, el cristianismo conf\u00ed\u00ada en la recepci\u00f3n de una revelaci\u00f3n divina efectuada en tiempos y lugares concretos de la historia. El hecho de hablar Dios en la historia implica un Dios personal interesado por el bienestar y la conducta de los hombres. Establece tambi\u00e9n la importancia de la memoria y la necesidad de la tradici\u00f3n para seguir ofreciendo sus palabras a los creyentes. Finalmente, el mismo inter\u00e9s de Dios por la acci\u00f3n hist\u00f3rica implica su omnipotente autoridad sobre la historia, su poder para conducirla donde \u00e9l quiera, aunque teniendo en cuenta la libertad humana. Este tema fue especialmente querido de los profetas mayores y toda la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica. Por eso el cristiano vive en la continua tensi\u00f3n entre pasado y futuro, en un presente en el que se le exige respuesta a la revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>En el cristianismo, la particularidad de las religiones hist\u00f3ricas encontr\u00f3 su cima insuperable en la encarnaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad termin\u00f3 el di\u00e1logo entre Dios e Israel y se estableci\u00f3 un testamento nuevo y eterno. La carta a los Hebreos acent\u00faa que \u00abde una vez para siempre\u00bb Cristo se sacrific\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo gan\u00f3 una salvaci\u00f3n eterna y santific\u00f3 a los creyentes (7,27; 9,12; 10,10). Esta conjunci\u00f3n hist\u00f3rica de tiempo y eternidad, iniciativa divina y respuesta humana, constituye el momento central de la historia, al que est\u00e1 ligado todo cristianismo posterior. C\u00f3mo la historia, el reino de lo finito y lo relativo, pueda producir algo insuperable y definitivo, aunque todav\u00ed\u00ada en devenir, sigue siendo una cuesti\u00f3n fundamental para la teolog\u00ed\u00ada cristiana. Al lado de esta tensi\u00f3n entre lo definitivo y lo relativo, el cristianismo establece otro par fundamental de contrarios aparentes. Aunque el hombre Jesucristo es el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres, Dios desea que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad (1Tim 2,36). Si la voluntad de Dios no se reduce a una mera veleidad, \u00bfc\u00f3mo pueden todos los hombres, tan distantes en el tiempo y espacio, establecer contacto con la humanidad hist\u00f3ricamente limitada de Cristo? \u00bfC\u00f3mo puede lo hist\u00f3ricamente determinado convertirse en definitivo?<\/p>\n<p>I. UNA MIRADA HIST\u00ed\u201cRICA. Sin duda los primeros cristianos enfatizaron la novedad y particularidad de Cristo. Cuando Celso protest\u00f3 contra la perspectiva de que un simple carpintero galileo pudiera hacer superfluos todos los grandes logros culturales del paganismo, Or\u00ed\u00adgenes no dud\u00f3 en repetir con Pedro que s\u00f3lo en el nombre de Cristo se ofrec\u00ed\u00ada salvaci\u00f3n a los hombres (He 4,12). La frase de Cipriano \u00abfuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u00bb refleja fielmente la tradici\u00f3n cristiana, porque s\u00f3lo la Iglesia ten\u00ed\u00ada el carisma de ense\u00f1ar correctamente el mensaje de Cristo. Pero esta doctrina no se interpretaba demasiado estrictamente. Se consideraba que los patriarcas y profetas del AT eran hombres de fe (Heb 11) que hab\u00ed\u00adan aceptado la revelaci\u00f3n acerca de Cristo, cuya venida profetizaron. El apologista de la primera \u00e9poca Justino tom\u00f3 prestada de la filosof\u00ed\u00ada griega la noci\u00f3n del log\u00f3i spermatik\u00f3i, semillas racionales (l\u00f3gicas) difundidas por el universo, que reflejaba el Logos, su creador, y que permiten, incluso a los paganos, percibir y seguir la ense\u00f1anza del Logos. La tradici\u00f3n alejandrina, en la que sobresali\u00f3 Or\u00ed\u00adgenes, era igualmente generosa a la hora de encontrar huellas de revelaci\u00f3n y fe fuera de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La profunda influencia plat\u00f3nica entre los padres les llev\u00f3 a concebir la revelaci\u00f3n principalmente en t\u00e9rminos de verdades reveladas en el tiempo por Cristo, pero eternamente v\u00e1lidas. Agust\u00ed\u00adn reconoc\u00ed\u00ada a Cristo como el maestro interior que instruye al alma desde dentro; la necesidad de la Iglesia la atribu\u00ed\u00ada \u00e9l a la ofuscaci\u00f3n causada por el pecado original y la concupiscencia, que exigen una autoridad externa para garantizar la verdad ense\u00f1ada exteriormente por Cristo en la historia. La historia se convierte ante todo en la lucha entre la ciudad de Dios, aquellos que, desde Ad\u00e1n en adelante, amaban la verdad de Dios, y la ciudad del hombre, aquellos que se prefer\u00ed\u00adan a s\u00ed\u00ad mismos y al mal a Dios. Ni siquiera el descubrimiento del infinito positivo y de la teolog\u00ed\u00ada negativa de Dios desplazaron entre los padres el \u00e9nfasis plat\u00f3nico sobre la iluminaci\u00f3n interior y las verdades eternas. La revoluci\u00f3n aristot\u00e9lica en Occidente coloc\u00f3 de nuevo las formas plat\u00f3nicas en la materia como los principios din\u00e1micos, esenciales del cambio; pero la noci\u00f3n de ciencia de Arist\u00f3teles a partir del universal llev\u00f3 a los escol\u00e1sticos a concebir la teolog\u00ed\u00ada principalmente como la explicaci\u00f3n de verdades esenciales transmitidas por la Escritura y la tradici\u00f3n ininterrumpida de la Iglesia.<\/p>\n<p>La primera gran ruptura con este modo de entenderla verdad hist\u00f3rica vino a trav\u00e9s del amor renacentista a la antig\u00fcedad. No s\u00f3lo deb\u00ed\u00adan ser editados los textos cl\u00e1sicos de forma cr\u00ed\u00adtica y los antiguos historiadores comparados, sino que tambi\u00e9n las diferencias entre el presente cristiano y el pasado pagano despertaron un sentido de \u00e9pocas hist\u00f3ricas que no necesitaban entenderse meramente en t\u00e9rminos de falsedad vencida por la verdad cristiana. La reforma contribuy\u00f3 tambi\u00e9n a la conciencia hist\u00f3rica en la medida en que Lutero y Calvino apelaban a la pureza de vida y doctrina de la Iglesia primitiva al rechazar la decadencia de los siglos transcurridos. As\u00ed\u00ad la continuidad eclesial con Cristo, presupuesta por los pensadores medievales, era radicalmente cuestionada y ten\u00ed\u00ada que ser demostrada frente a la cr\u00ed\u00adtica. La \u00e9poca barroca contempl\u00f3 la formaci\u00f3n de la apolog\u00e9tica hist\u00f3rica siguiendo las pautas establecidas por Belarmino y Baronio, pero la expansi\u00f3n de sus horizontes geogr\u00e1ficos condujo a una reinterpretaci\u00f3n de la particularidad cristiana. Mientras santo Tom\u00e1s presupon\u00ed\u00ada que todo el mundo habitado hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo hablar de Cristo y que Dios enviar\u00ed\u00ada un \u00e1ngel a anunciar el mensaje cristiano a todo hombre sencillo que por vivir en la soledad de la selva nunca lo hubiera o\u00ed\u00addo, la \u00e9poca de los descubrimientos revel\u00f3 la existencia de millones de personas en ambas Indias que hab\u00ed\u00adan permanecido en la ignorancia de Cristo. Convencidos de que no hab\u00ed\u00ada salvaci\u00f3n fuera de la Iglesia, misioneros entusiastas como san Francisco Javier cruzaron oc\u00e9anos, junglas y desiertos, con gran riesgo y molestias personales, para ofrecer la salvaci\u00f3n de Cristo a todos los hombres. El pensamiento de tantos paganos muriendo en pecado y el reconocimiento por parte de los misioneros de que muchos paganos viv\u00ed\u00adan una vida de gran virtud natural condujo a una reconsideraci\u00f3n del antiguo dogma \u00abfuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u00bb, declarado solemnemente por el concilio de Florencia (DS 1351). Belarmino difundi\u00f3 la noci\u00f3n del bautismo de deseo a fin de incluir a muchos paganos que hac\u00ed\u00adan todo lo que estaba en su poder para seguir la voluntad de Dios hasta donde les era conocida a trav\u00e9s de la naturaleza, y que habr\u00ed\u00adan aceptado sin duda la fe cristiana una vez que se les hubiera predicado. A pesar de la rigidez jansenista en cuanto a limitar el n\u00famero de los salvados, los te\u00f3logos jesuitas y otros rehusaban negar a cualquiera la misericordia de Dios. En su argumentaci\u00f3n se apoyaban en la insistencia cat\u00f3lica sobre la bondad b\u00e1sica de la naturaleza y su fiabilidad en proporcionar conocimiento de Dios, frente a las doctrinas protestantes de la corrupci\u00f3n total de la naturaleza y la necesidad de la fe en la sola palabra de Dios.<\/p>\n<p>Lo discutible de las guerras religiosas europeas, los relatos de misioneros sobre culturas no cristianas de elevada moral, especialmente en Oriente, y el \u00e9xito sorprendente de la ciencia de Galileo contribuyeron poderosamente al advenimiento de la ilustraci\u00f3n y a su radical cr\u00ed\u00adtica de la tradici\u00f3n como fuente de verdad. Puesto que el P\u00ed\u00ados de las batallas aparentemente no favorec\u00ed\u00ada a ninguna tradici\u00f3n religiosa. sobre otra al interpretar la Escritura, hab\u00ed\u00ada que buscar otra fuente de verdad para resolver los conflictos: la raz\u00f3n humana, com\u00fan a todos los combatientes. En las civilizaciones paganas la misma raz\u00f3n humana hab\u00ed\u00ada desarrollado grandes doctrinas morales que ten\u00ed\u00adan mucho en com\u00fan con la supuesta excelencia de la ense\u00f1anza cristiana. \u00bfNo era entonces la raz\u00f3n humana capaz de fundamentar una teolog\u00ed\u00ada y moralidad \u00abnaturales\u00bb aplicables a todos los tiempos y lugares exactamente igual que las leyes de la ciencia eran universalmente v\u00e1lidas? El clero y la tradici\u00f3n fueron condenados por introducir en la religi\u00f3n superfluidades injustificadas que no pod\u00ed\u00adan tenerse en pie ante el tribunal de la raz\u00f3n. No s\u00f3lo fueron justificadas h\u00e1bilmente o ridiculizadas las divergencias de doctrina entre las diversas confesiones cristianas, sino que tambi\u00e9n la tradici\u00f3n misma fue duramente atacada al ponerse de manifiesto contradicciones y absurdos. En la batalla de los libros iban a prevalecer la observaci\u00f3n ilustrada, el descubrimiento cient\u00ed\u00adfico y el genio corriente frente a la memoria, la repetici\u00f3n y los modelos tradicionales de excelencia. Las verdades eternamente v\u00e1lidas basadas en la naturaleza humana eliminaron la necesidad estricta de buscar en el pasado fragmentos de sabidur\u00ed\u00ada. G.E. Lessing expuso la cr\u00ed\u00adtica ilustrada m\u00e1s contundente del cristianismo al mantener que \u00ablas verdades hist\u00f3ricas contingentes nunca pueden llegar a convertirse en la prueba de las verdades de raz\u00f3n necesarias\u00bb (\u00dcber den Beweis des Geistes und der Kraft, en Lessings Werke V, ed. F. Bornm\u00fcller, Bibliographisches Institut, 19, Leipzig, 494).<\/p>\n<p>El vac\u00ed\u00ado entre la necesidad y universalidad de la verdad y la contingencia de los acontecimientos y personalidades hist\u00f3ricos llev\u00f3 a varios intentos, en el pensamiento protestante alem\u00e1n, de incluir el \u00faltimo bajo el primero. Kant vio en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas una moralidad y religi\u00f3n puras y racionales, e interpret\u00f3 a Jes\u00fas como su ejemplificaci\u00f3n ideal. Hegel consideraba a Jes\u00fas, la uni\u00f3n de Dios y el hombre, como la revelaci\u00f3n y anticipaci\u00f3n hist\u00f3ricas de la inevitable meta del proceso hist\u00f3rico. Schleiermacher interpret\u00f3 a Jes\u00fas como la realizaci\u00f3n suprema de la conciencia de Dios, del sentimiento religioso de absoluta dependencia de Dios. El protestantismo liberal, heredero de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica de la ilustraci\u00f3n, intent\u00f3 reconstruir la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas, purificada del barniz \u00absobrenatural\u00bb aplicado por los evangelistas y la tradici\u00f3n. Jes\u00fas fue presentado como el maestro religioso-moral ideal, que correspond\u00ed\u00ada a los ideales m\u00e1s altos de la naturaleza humana y transmit\u00ed\u00ada un mensaje puro a la \u00e9poca presente.<\/p>\n<p>Tan variados y contradictorios fueron los retratos de Jes\u00fas ofrecidos por la \u00abinvestigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica\u00bb de los eruditos investigadores alemanes, que hacia el final del siglo xix la b\u00fasqueda de un Jes\u00fas hist\u00f3rico se hizo a su vez sospechosa. La primera guerra mundial acab\u00f3 con las teor\u00ed\u00adas protestantes liberales de una naturaleza humana universal, b\u00e1sicamente buena y que avanza hacia una realizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s grande del reino de Dios. Adem\u00e1s, A. Schweitzer sostuvo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada esperado realmente un fin inminente, apocal\u00ed\u00adptico, del mundo (Mt 10,23; Mc 9,1). No un desarrollo intramundano, sino un sobrenaturalismoradical caracterizaba el mensaje de Jes\u00fas; a pesar del error de Jes\u00fas, Schweitzer pensaba que el protestantismo liberal, es decir, no dogm\u00e1tico, pod\u00ed\u00ada sobrevivir pues al refutar la historia escatol\u00f3gica de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada abierto el camino para aceptar la moralidad pura del serm\u00f3n de la monta\u00f1a sin estorbos dogm\u00e1ticos. Pero el escepticismo acerca de las reconstrucciones hist\u00f3ricas hab\u00ed\u00ada crecido hasta tal extremo que M. K\u00e1hler, W. Wrede y R. Bultmann negaron nuestra capacidad de conocer al Jes\u00fas hist\u00f3rico (l Hermen\u00e9utica). Puesto que los \u00abhechos\u00bb hist\u00f3ricos no existen fuera de un perceptor, y el perceptor necesariamente aporta sus propias categor\u00ed\u00adas interpretativas a la realidad, ninguna objetividad pura de hecho puede esperarse; de ah\u00ed\u00ad que la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no pueda basarse sobre evidencia hist\u00f3rica, sino que depende de la fe de los testigos. El cristianismo tiene que vivir del kerygma, el acontecimiento de la proclamaci\u00f3n de la palabra que llama a los hombres a una decisi\u00f3n existencial por Dios y su amor frente al sinsentido del mundo. Los diversos sistemas de pensamiento empleados por los autores del NT para transmitir el acontecimiento de Cristo fueron considerados mitos, puesto que ninguna palabra humana puede captar adecuadamente el inefable e infinito misterio de Dios en su presencia salvadora. De ah\u00ed\u00ad que las interpretaciones del NT que parec\u00ed\u00adan pasadas de moda debieron ser desmitologizadas y reinterpretadas en vista de la llamada existencial de Jes\u00fas a una existencia aut\u00e9ntica. E. Kasemann puso el acento en el irreductible pluralismo de las teolog\u00ed\u00adas del NT, que s\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu pod\u00ed\u00ada unificar. Aunque K\u00e1semann llam\u00f3 a una reanudaci\u00f3n de la b\u00fasqueda del Jes\u00fas hist\u00f3rico, el efecto de su cr\u00ed\u00adtica y de la de l Bultmann supuso negar a la historia pasada toda validez permanente. La historia se hab\u00ed\u00ada convertido en la mera ocasi\u00f3n de salvaci\u00f3n, no en su portadora.<\/p>\n<p>Fueron muchas las reacciones entre los protestantes contra la interpretaci\u00f3n existencial radical de Bultmann del mensaje de los evangelios. C.E. Dodd declar\u00f3 encontrar en Jes\u00fas y en los grandes autores del NT una escatolog\u00ed\u00ada realizada, por la cual el reino de Dios est\u00e1 ya presente por medio de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas; pero la historia en curso oblig\u00f3 a la Iglesia a abandonar esta perspectiva en favor de un reino de Dios que trascend\u00ed\u00ada la historia aunque garantizando el orden moral del universo. As\u00ed\u00ad los acontecimientos particulares tend\u00ed\u00adan a perder su significado salv\u00ed\u00adfico. \/ K. Barth rechaz\u00f3 todos los intentos de reconstruir el Jes\u00fas hist\u00f3rico y la formaci\u00f3n del NT como pecaminosos intentos humanos de dominar la omnipotente palabra de Dios. En su lugar los hombres eran llamados a aceptar la palabra de Dios en su totalidad como la que les juzga, y a creer en Jesucristo, Dios y hombre, como el contenido de la Escritura. A1 tomar el contenido literal de la Escritura en serio, Barth redujo b\u00e1sicamente toda historia inteligible al \u00fanico acontecimiento de Jesucristo, como es conocido en la Escritura. O. Cullmann desarroll\u00f3 la noci\u00f3n de historia de salvaci\u00f3n en la medida en que Jesucristo era entendido como la culminaci\u00f3n de la preparaci\u00f3n del AT y el criterio para la historia subsiguiente; el tiempo entre Cristo y el fin se entend\u00ed\u00ada como la diferencia entre el d\u00ed\u00ada D, la victoria decisiva, y el d\u00ed\u00ada V-E, la manifestaci\u00f3n final de esa victoria. E. J\u00fcngel desarroll\u00f3 una cr\u00ed\u00adtica radical de la filosof\u00ed\u00ada humana cuya verdadera falta de \u00e9xito al intentar absolutizarse a s\u00ed\u00ad misma se\u00f1alaba a los hombres la historia donde Dios habl\u00f3 y se dio a s\u00ed\u00ad mismo a los hombres en el acontecimiento de Jesucristo. Ese Dios unido \u00e9l mismo al hombre Jes\u00fas dio sentido a la historia, permitiendo que lo no divino entrara en la m\u00e1s \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios. En el fondo, la historia era entendida como participaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, en la vida trinitaria del amor de Dios. Pues Dios no s\u00f3lo estableci\u00f3 la distinci\u00f3n entre vida y muerte, ser y no ser, sino que tambi\u00e9n tom\u00f3 parte en esa lucha en favor de la vida. En Dios el pasado sigue estando siempre presente pero nosotros somos remitidos a \u00e9l por la narraci\u00f3n de la historia de Cristo. El cristocentrismo de todas estas perspectivas, sin embargo, priva a toda la historia subsiguiente, incluso a la historia de la Iglesia, de su significado. Si seg\u00fan Barth os hombres deben pasar por alto en la fe todo tiempo transcurrido para unirse a Cristo, o, seg\u00fan J\u00fcngel, Dios se ha metido \u00e9l mismo en la historia con Jes\u00fas, la historia no tiene ning\u00fan sentido al margen de Cristo. Sin un significado propio, la historia universal no puede distinguirse de modo inteligible de la historia de salvaci\u00f3n. Fuera de Cristo todo es oscuridad.<\/p>\n<p>Para evitar una devaluaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica de la historia subsiguiente, algunos protestantes han considerado el final de la historia como normativo y decisivo. J. Moltmann ha visto el reino de Dios como el ideal escatol\u00f3gico que la praxis cristiana ha de realizar en la historia. Esta praxis se basa en las promesas de Dios, que se hicieron definitivas en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, fundamento de toda esperanza cristiana. Desgraciadamente nunca ha aclarado c\u00f3mo puede considerarse definitiva la resurrecci\u00f3n, en especial si se la entiende simplemente como la percepci\u00f3n del Jes\u00fas crucificado en la gloria de la venida de Dios a trav\u00e9s de testigos pasivos que sacaron conclusiones de ella sobre su llamada y misi\u00f3n. As\u00ed\u00ad, a pesar de su deseo de mantener el car\u00e1cter definitivo de Jes\u00fas e incluso de interpretar su muerte como una muerte en Dios, Moltmann tiende a relativizar a Jes\u00fas ante el fin del mundo. l W. Pannenberg sostiene que la ambig\u00fcedad de toda la historia ser\u00e1 superada s\u00f3lo al final del tiempo, cuando se realice el plan completo de Dios. Ciertamente, la realidad de un ser se entrega s\u00f3lo al final. Para evitar relativizar a Jes\u00fas, sin embargo, Pannenberg considera el fin de la historia como anticipadamente actualizado en la resurrecci\u00f3n de Cristo, que hab\u00ed\u00ada estado anticipadamente activa a trav\u00e9s de toda la vida terrena de Jes\u00fas. Por eso, aunque puede decirse que Jes\u00fas se ha hecho divino en la resurrecci\u00f3n, la resurrecci\u00f3n convirti\u00f3 en divina su vida previa. Pannenberg desea claramente respetar la plena humanidad de la vida de Jes\u00fas en toda su contingencia, aunque haci\u00e9ndola definitiva (divina) y, a pesar de su car\u00e1cter definitivo, preservar el significado de la historia subsiguiente que el final del tiempo conducir\u00ed\u00ada a la conclusi\u00f3n. Desafortunadamente, al olvidar explicar c\u00f3mo algo puede ser a la vez relativo (hist\u00f3rico) y definitivo, parece querer estar en misa y repicando. La extra\u00f1a dial\u00e9ctica de ser a la vez ambos y ninguno de los dos requiere una metaf\u00ed\u00adsica que la doctrina de la corrupci\u00f3n de la naturaleza humana parece negar al pensamiento protestante.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica permaneci\u00f3 mucho tiempo sin preocuparse por el dilema protestante acerca de la historia. En primer lugar, era profundamente esc\u00e9ptica sobre cualquier supuesta ciencia que afirmara encontrar en los evangelios, los \u00fanicos testimonios s\u00f3lidos de la vida de Jes\u00fas, una comprensi\u00f3n de Jes\u00fas re\u00f1ida con el claro testimonio de los evangelistas. Adem\u00e1s, presuponer, siquiera hipot\u00e9ticamente, que la fe de la Iglesia no est\u00e1 en continuidad con la realidad del Jes\u00fas hist\u00f3rico, podr\u00ed\u00ada traer consigo una rendici\u00f3n a los protestantes, un suicidio intelectual, que un te\u00f3logo cat\u00f3lico nunca podr\u00ed\u00ada perdonarse. Finalmente, la clara distinci\u00f3n entre naturaleza y gracia (sobrenatural), fundamental para la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, evitaba muchos problemas de excesivo cristocentrismo.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n natural\/sobrenatural estaba hist\u00f3ricamente basada en la nueva iniciativa de Dios de una revelaci\u00f3n especial, que culmin\u00f3 en la encarnaci\u00f3n, vida, muerte y resurecci\u00f3n de Jesucristo como la divina redenci\u00f3n de la humanidad del pecado. Lo que los hombres por s\u00ed\u00ad mismos fueron incapaces de realizar en la historia fue libremente concedido por Dios: la salvaci\u00f3n como la plena participaci\u00f3n en su vida divina a trav\u00e9s de Cristo. La distinci\u00f3n preservaba la libertad de Dios al iniciar la salvaci\u00f3n como una segunda gratuidad superior a la creaci\u00f3n. Garantizaba tambi\u00e9n la libertad del hombre de responder a la iniciativa sobrenatural de Dios; porque, mientras el hombre pod\u00ed\u00ada descubrir un sentido en la realidad y alcanzar un conocimiento de Dios con su inteligencia natural, su voluntad pod\u00ed\u00ada tener motivos para una libre elecci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, cuando la revelaci\u00f3n tuviera lugar, el hombre tendr\u00ed\u00ada alguna precomprensi\u00f3n de su significado y ser\u00ed\u00ada capaz de aceptarla libremente. En realidad, precisamente para negar la cooperaci\u00f3n de la libertad humana en respuesta a la revelaci\u00f3n hab\u00ed\u00adan negado los protestantes cualquier posibilidad de un conocimiento natural de Dios, es decir, conocimiento al margen de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los escol\u00e1sticos hab\u00ed\u00adan desplazado sutilmente la base de la distinci\u00f3n natural\/ sobrenatural de una novedad hist\u00f3rica a todo lo que sobrepasaba los naturales poderes del intelecto y voluntad humanos. La epistemolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica presupon\u00ed\u00ada que el hombre alcanzaba el conocimiento de la realidad (ser) a trav\u00e9s de conceptos abstra\u00ed\u00addos de la experiencia sensible. El conocimiento conceptual de Dios, aunque an\u00e1logo, constitu\u00ed\u00ada un conocimiento natural. La visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, la percepci\u00f3n directa de Dios, superaba todas las abstracciones; por consiguiente, ella y todo lo que a ella condujera, la fe y los dones que corresponden al intelecto y la voluntad, deber\u00ed\u00adan considerarse propiamente sobrenaturales. Adem\u00e1s, la revelaci\u00f3n, por estar adaptada a la inteligencia humana, era comprendida en cuanto formulada en proposiciones conceptuales. Por su car\u00e1cter sobrenatural estas proposiciones sobrepasaban la capacidad del intelecto humano natural para afirmar su verdad. La voluntad del hombre ten\u00ed\u00ada que ser atra\u00ed\u00adda por las promesas de perd\u00f3n de los pecados y de la vida eterna; pero para que su aceptaci\u00f3n de estas proposiciones no fuera irracional, por tanto ni libre ni humana, los motivos externos de credibilidad en la obra de los milagros de Jes\u00fas y en el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas bastaban para garantizar la veracidad de su testimonio. Desde el momento en que Jes\u00fas confi\u00f3 su revelaci\u00f3n a sus disc\u00ed\u00adpulos, la Iglesia, con autoridad para proclamar e interpretar su mensaje, el papel de la autoridad para una fe predicada desde fuera era esencial. De semejante esquema interpretativo resultaba una clara distinci\u00f3n entre historia universal e historia salv\u00ed\u00adfica. Los acontecimientos hist\u00f3ricos, conocidos por el intelecto natural del hombre, pertenec\u00ed\u00adan a la primera; todo lo que perteneciera al conocimiento de la fe y caridad sobrenatural constitu\u00ed\u00ada historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primac\u00ed\u00ada de los conceptos, producidos en el intelecto pasivo bajo la constante iluminaci\u00f3n del intelecto agente, garantizaban la objetividad del conocimiento universal, abstracto. Los \u00abhechos\u00bb hist\u00f3ricos pod\u00ed\u00adan ser reconocidos a trav\u00e9s de la pasividad del conocimiento de los sentidos e interpretados, hasta donde fuera necesario, mediante las abstracciones objetivas que resultan de la evidencia sensible. La fe pod\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad descansar sobre los hechos de la vida de Jes\u00fas, especialmente la resurrecci\u00f3n, que era un milagro divino por excelencia, y en las profec\u00ed\u00adas cumplidas. Estos escol\u00e1sticos hab\u00ed\u00adan salvado h\u00e1bilmente el dilema de Lessing: no solamente no eran \u00abnecesarias\u00bb para el hombre las verdades de la revelaci\u00f3n, siendo libremente reveladas por Dios, sino que el conocimiento seguro de los hechos fundamenta la autoridad de Jes\u00fas y de la Iglesia al proclamar verdades sobrenaturales.<\/p>\n<p>Dificultades considerables acompa\u00f1aron a esta posici\u00f3n. Si los hechos que apoyan la autoridad de Cristo eran hist\u00f3rica y naturalmente verificables, \u00bfc\u00f3mo pod\u00ed\u00ada la fe seguir siendo a la vez sobrenatural y libre? A la inversa, si eran hist\u00f3ricamente inverificables, \u00bfc\u00f3mo pod\u00ed\u00ada el asentimiento de fe ser cierto? Adem\u00e1s, la universalidad o efectividad de la voluntad salvadora de Dios parec\u00ed\u00ada ponerse en peligro. Si el acto de fe afirma ense\u00f1anzas expl\u00ed\u00adcitas aceptadas por autoridad, \u00bfc\u00f3mo puede el deseo impl\u00ed\u00adcito y natural de obedecer a Dios por parte de un buen pagano, que nunca ha o\u00ed\u00addo la predicaci\u00f3n autorizada de la Iglesia, transformarse en sobrenatural? Una \u00faltima dificultad concern\u00ed\u00ada al tipo de verdades sobrenaturales implicadas. Ellas supon\u00ed\u00adan o hechos o proposiciones conceptuales. \u00abHechos\u00bb son lo que son en el tiempo y el espacio de una vez para siempre. Los conceptos, que abstraen de la individualidad material de tiempo y espacio, proporcionan un \u00ababsoluto\u00bb intemporal, esencial. A medida que sal\u00ed\u00ada a luz una evidencia cada vez mayor sobre la formaci\u00f3n de los credos dogm\u00e1ticos de la Iglesia a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, se hizo cada vez m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil explicar la evoluci\u00f3n dogm\u00e1tica como la \u00faltima interpretaci\u00f3n exacta de un tesoro de verdades proposicionales cerrado con la muerte del \u00faltimo ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>2. TENTATIVAS MODERNAS DE SOLUCI\u00f3N. El tomismo trascendental, representado por pensadores como P. Rousselot, K. Rahner y B. Lonergan, al principio parec\u00ed\u00ada ofrecer una soluci\u00f3n a estos problemas. Puesto que el juicio afirma la verdad y alcanza la realidad, el concepto, que es a lo m\u00e1s s\u00f3lo parte de un juicio, no capta adecuadamente la realidad. Como la conversi\u00f3n al fantasma, el juicio remite el fantasma a un horizonte trascendente de inteligibilidad. Puesto que el juicio implica una actividad sint\u00e9tica y referencial del intelecto, el intelecto es concebido ante todo como una facultad din\u00e1mica, y la objetividad es conocida s\u00f3lo a trav\u00e9s de la subjetividad. Porque el dinamismo intelectual est\u00e1 orientado hacia lo verdadero como su bien, la tradicional distinci\u00f3n entre intelecto y voluntad en t\u00e9rminos de sus objetos formales, lo verdadero y lo bueno, es elevada al movimiento fundamental de conocer y amar. El \u00faltimo fundamento del deseo espiritual revelado en el dinamismo no puede ser nada finito, porque toda la percepci\u00f3n de limitaci\u00f3n implica su trascendencia. De ah\u00ed\u00ad que ni un concepto ni una utop\u00ed\u00ada social marxista puedan satisfacer el deseo b\u00e1sico del hombre. Sin embargo, este dinamismo debe ser capaz de cumplimiento; de otra manera el juicio original, que implica la inteligibilidad, bondad y consistencia de la realidad, habr\u00ed\u00ada sido imposible. S\u00f3lo Dios puede cumplir las condiciones de posibilidad de la realidad del juicio. Puesto que Dios, que es el \u00fanico que puede concluir el dinamismo espiritual del hombre, ser\u00ed\u00ada conocido de una manera que sobrepasa los conceptos, se puede hablar, con santo Tom\u00e1s, de un \u00abdeseo natural\u00bb de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. Dada la voluntad salvadora universal, Dios ofrecer\u00ed\u00ada la gracia a todos los hombres.<\/p>\n<p>La fe no implica ya el asentimiento a proposiciones sobre la base de una autoridad externa, sino la respuesta consciente-amorosa a la autorrevelaci\u00f3n de Dios, que como gracia efect\u00faa su propia aceptaci\u00f3n en el alma. Esto no es pura interioridad, porque la estructura fundamental del pensamiento y amor revelados en la conversi\u00f3n al fantasma implica una referencia a la realidad hist\u00f3rica concreta. No hay trascendencia al infinito si no es a trav\u00e9s de lo finito. Porque no existe oposici\u00f3n entre el infinito y lo finito, el infinito puede emplear lo finito como s\u00ed\u00admbolo de su autorrevelaci\u00f3n en el tiempo. Por eso los hombres deben mantenerse a s\u00ed\u00ad mismos abiertos a la posible autorrevelaci\u00f3n de Dios en la historia. De hecho, esta revelaci\u00f3n ha tenido lugar y ha alcanzado su culminaci\u00f3n en Jesucristo, que es la perfecta expresi\u00f3n de Dios y simult\u00e1neamente la respuesta humana perfecta a Dios. Puesto que lo supremo de un g\u00e9nero es la causa de todos los dem\u00e1s del g\u00e9nero, en el orden de la gracia puede decirse que Cristo causa la fe de todos los dem\u00e1s, incluso de los \/\u00bbcristianos an\u00f3nimos\u00bb que nunca oyeron hablar de \u00e9l de forma expl\u00ed\u00adcita. Dentro de la tradici\u00f3n cristiana, al desarrollo del dogma se le permite una gran flexibilidad desde el momento en que el Dios inefable, que se hace a s\u00ed\u00ad mismo presente en la gracia a la que responde la fe, jam\u00e1s puede ser agotado por ninguna f\u00f3rmula finita, intelectual. De ah\u00ed\u00ad que en diversas \u00e9pocas la Iglesia pueda emplear diferentes categor\u00ed\u00adas conceptuales al aproximarse al objeto original, no tematizado plenamente, de la fe ofrecida en Cristo.<\/p>\n<p>Con este trasfondo Rahner traz\u00f3 una distinci\u00f3n entre historia secular e historia salv\u00ed\u00adfica. La \u00faltima tiene lugar dentro de la primera, aunque le da a la primera su significado, de la misma manera que lo sobrenatural presupone lo natural a la vez que lo conduce a su realizaci\u00f3n. Pues la historia secular no puede pronunciar veredicto sobre su propio significado \u00faltimo y puede ser identificada solamente como una historia sin salvaci\u00f3n. Cualquier definici\u00f3n m\u00e1s precisa es imposible desde el momento en que las libertades de los hombres que responden a la gracia no pueden ser plenamente objetivadas. Ciertamente, ya que la gracia es ofrecida a todos los hombres, la distinci\u00f3n entre historia secular y salv\u00ed\u00adfica es formal, no material. A diferencia de esta historia salv\u00ed\u00adfica universal, materialmente id\u00e9ntica a la historia secular, se reconoce una historia salv\u00ed\u00adfica particular en la que la autocomunicaci\u00f3n de Dios en gracia lleg\u00f3 a su necesaria expresi\u00f3n tem\u00e1tica bajo la especial gu\u00ed\u00ada divina en una tradici\u00f3n suficientemente continua y \u00aboficial\u00bb que conduce a Jesucristo, que en lo sucesivo aporta el criterio definitivo respecto al cual son medidas todas las revelaciones anteriores.<\/p>\n<p>La gran flexibilidad que capacit\u00f3 al tomismo trascendental para responder a las dificultades de una escol\u00e1stica conceptual condujo a su vez a otras dificultades. \u00bfC\u00f3mo puede el inefable misterio de Dios experimentado en la gracia llegar a adecuarse a una expresi\u00f3n tem\u00e1tica? Rahner siempre concedi\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada \u00aberrado\u00bb en relaci\u00f3n a la inminente llegada del reino de Dios, pero explicaba este \u00aberror\u00bb como una expresi\u00f3n tem\u00e1tica inadecuada de la proximidad de Dios experimentada en su conciencia humana. Si tales expresiones inadecuadas eran posibles para Jes\u00fas, \u00bfc\u00f3mo puede la Iglesia pretender una garant\u00ed\u00ada mayor en sus dogmas? Si toda expresi\u00f3n dogm\u00e1tica es fundamentalmente inadecuada para el misterio infinito de Dios, \u00bfqu\u00e9 valor permanente mantienen realmente las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas? \u00bfQu\u00e9 hace una f\u00f3rmula preferible a otra, si las f\u00f3rmulas son revisables con el cambio de la terminolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica de diversas \u00e9pocas o dentro del pluralismo de una \u00e9poca? Aunque Rahner insist\u00ed\u00ada en la necesidad de un magisterio infalible para garantizar la presencia permanente de la revelaci\u00f3n definitiva de Dios en Cristo, \u00bfsobre qu\u00e9 base de hecho prefiere el magisterio una f\u00f3rmula a otra y exige con autoridad la adhesi\u00f3n de los fieles a ella? Dado que Dios se comunica a s\u00ed\u00ad mismo a cada uno y, es axiom\u00e1tico para Rahner, el ser es autoconciencia, cada uno goza de una inmediatez de Dios que sobrepasa las imperfecciones del dogma; se ve c\u00f3mo amenaza a algunos seguidores incautos de Rahner el peligro de una ca\u00ed\u00adda en el protestantismo liberal.<\/p>\n<p>Con la vaguedad de su distinci\u00f3n natural\/ sobrenatural y su \u00e9nfasis sobre la unidad del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios que culmina en Cristo, podr\u00ed\u00ada parecer que Rahner es conducido a un cristocentrismo excesivo. Sin embargo, otros pasajes de sus escritos sostienen que el acontecimiento de Cristo y su resurrecci\u00f3n no son meros hechos, sino que tienen que ser interpretados dentro de un horizonte m\u00e1s amplio de expectaci\u00f3n e inteligibilidad aportado por el deseo del hombre de un horizonte infinito del ser. Esta oscilaci\u00f3n ilustra la subyacente dificultad de explicar c\u00f3mo puede encontrarse un absoluto en la relatividad de la historia, el infinito en lo finito. Este es el moderno problema hermen\u00e9utico de encontrar significado cuando todas las afirmaciones finitas pueden ser relativizadas desde otro punto de vista, cuando el ser se oculta a s\u00ed\u00ad mismo incluso al revelarse. Aunque una tradici\u00f3n particular pueda ofrecer una serie ling\u00fc\u00ed\u00adstica de significados que ayudan a los miembros de esa tradici\u00f3n a operar de manera relativamente efectiva dentro de ella e incluso investigar m\u00e1s all\u00e1, cuando las tradiciones se encuentran y entran en conflicto, \u00bfqu\u00e9 le permite a una tradici\u00f3n el ser preferida a la otra, fuera del h\u00e1bito, la comodidad o el poder? La relativizaci\u00f3n de las pretensiones de verdad y de los valores relacionados con ellas que fue acometida por Nietzsche, Heidegger y Sartre ha florecido en un relativismo y decodificaci\u00f3n corrientes que dominan gran parte del pensamiento moderno. Incluso la ciencia moderna, despu\u00e9s de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y de la relatividad, se ha hecho muy consciente de la naturaleza revisable y parcial de sus hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>Actualmente el problema hermen\u00e9utico no es m\u00e1s que otra variante del b\u00e1sico dilema epistemol\u00f3gico-metaf\u00ed\u00adsico: \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada lo finito conocer el infinito, c\u00f3mo puede lo finito existir \u00abal lado del\u00bb infinito? Si hay una oposici\u00f3n fundamental entre finito e infinito, no s\u00f3lo es imposible la encarnaci\u00f3n, sino que tampoco Dios puede ser conocido en y a trav\u00e9s de cualquier signo finito, sea ello el mundo o la Escritura. Realmente, la dificultad se hace m\u00e1s profunda, porque Dios no es el \u00fanico infinito que el hombre encuentra. Lo que los antiguos ylos escol\u00e1sticos llamaban \u00abmateria prima\u00bb, el principio de individualidad, representa tambi\u00e9n un infinito. Pues ninguna abstracci\u00f3n o serie de abstracciones pueden agotar la individualidad de cualquier ser. Si el individuo, no obstante, constituye realidad, las abstracciones conceptuales no alcanzan la realidad, y su validez es radicalmente puesta en cuesti\u00f3n. Sin un sistema coordinado y estable de conceptos, los \u00abhechos\u00bb individuales de la historia pierden su sentido; desde el momento en que un hecho nunca puede ser percibido al margen de una interpretaci\u00f3n y ninguna interpretaci\u00f3n puede reclamar objetividad por s\u00ed\u00ad misma, un mundo de puntos de vista parciales amenaza disolverse en la incomunicabilidad, ininteligibilidad y el caos moral, en suma, en un total relativismo subjetivo de pensamiento y acci\u00f3n. Ciertamente, si el progresivo, o divisible, infinito de la materia ha de ser totalmente inteligible, s\u00f3lo la pura infinitud de Dios puede abarcarlo. Pero \u00bfc\u00f3mo conoce lo finito lo infinito o el infinito?<\/p>\n<p>Igual que el ! escepticismo total se contradice a s\u00ed\u00ad mismo, as\u00ed\u00ad el l relativismo total implica un 1 absoluto. Porque afirmar que todo es relativo establece esa afirmaci\u00f3n como una verdad incuestionable. Lo mismo que toda comunicaci\u00f3n implica una objetividad com\u00fan a las subjetividades, todo pensamiento implica que la mente puede conocer una verdad objetiva m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad misma. En realidad, todo conocer implica a la vez objetividad y subjetividad, absoluto y relativo, conocido y conocedor. Todo juicio b\u00e1sica une un elemento finito y otro infinito, y todo concepto implica una forma finita abstra\u00ed\u00adda de y en relaci\u00f3n a la infinitud de la materia (p.ej., \u00abhombre\u00bb es una forma abstracta, pero el hombre implica corporeidad). As\u00ed\u00ad, no s\u00f3lo no pueden yuxtaponerse lo infinito y lo finito, y mucho menos colocarlos en oposici\u00f3n exclusiva como si fueran dos realidades finitas, sino que tambi\u00e9n todo pensamiento implica su conjunci\u00f3n. Potencia y acto, forma y materia, ser y no ser, conocimiento e ignorancia, todo parece juntarse en el hombre, el ser parad\u00f3jico que tiene que confiar en su raz\u00f3n finita, aunque reconociendo que no puede absolutizarla. Constantemente remitido m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo en el espacio y en el tiempo, el hombre con todo parece incapaz de agotar nunca la realidad que le rodea. \u00bfD\u00f3nde puede entonces el hombre encontrar sentido?<\/p>\n<p>Ciertamente, la raz\u00f3n humana finita no puede explicarse ni justificarse plenamente a s\u00ed\u00ad misma. La percepci\u00f3n de significado del hombre se deriva en primer lugar no de discusiones con un fil\u00f3sofo, sino del amor experimentado en los brazos de sus padres. Un an\u00e1lisis del sentido en el hombre de la obligaci\u00f3n moral revela que es: a) absoluto, en cuanto que \u00e9l podr\u00ed\u00ada permanecer fiel incluso hasta la muerte, relativizando as\u00ed\u00ad la atracci\u00f3n del mundo entero, pasado, presente y futuro; b) suprarracional, en cuanto que en todo argumento racional para persuadir a alguien a dar su vida puede distinguirse por contraponer lo individual con lo universal, o viceversa; c) personal, en cuanto que uno muere no por una abstracci\u00f3n ni por algo infrahumano, sino por un ser capaz de conocer y de amar; d) libre y liberador, en cuanto que \u00e9l no es ni f\u00ed\u00adsica ni ps\u00ed\u00adquicamente forzado a responder, sino que vence todas las atracciones finitas al responder positivamente a su deber. Esta caracterizaci\u00f3n de la experiencia moral revela que es en \u00faltima instancia amor.<\/p>\n<p>Pero \u00bfno es imposible para el hombre finito percibir algo absoluto? La respuesta es clara: puesto que la raz\u00f3n humana no puede absolutizarse a s\u00ed\u00ad misma, su cr\u00ed\u00adtica del amor como no racional no puede destruir el amor. En realidad, las estructuras del amor y de la raz\u00f3n son id\u00e9nticas, implicando la conjunci\u00f3n de finito e infinito. La raz\u00f3n, abandonada a s\u00ed\u00ad misma, entra ella misma en contradicciones; pero si se la contempla en cuanto que refleja la estructura del amor y el amor es realidad, entonces la raz\u00f3n se justifica. Aquel que ama, permaneciendo fiel o leal a las exigencias del amor puede reconocer la correspondencia de raz\u00f3n y realidad, que es la verdad. Se alcanza as\u00ed\u00ad una conciencia natural de Dios, es decir, aparte de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica en Cristo. La omnipotencia de Dios, que ordena al hombre someter su vida y todas las atracciones del mundo, es considerada como la condici\u00f3n de la libertad humana. Porque si el hombre no puede alcanzar un absoluto, toda raz\u00f3n relativa ofrecida para sus elecciones podr\u00ed\u00ada ser puesta en cuesti\u00f3n, quedando sus elecciones privadas de un fundamento racional, con lo cual se volver\u00ed\u00adan arbitrarias, no libres. Adem\u00e1s, si Dios llama a una persona al sacrificio total y libre de s\u00ed\u00ad misma, uno debe confiar en que el Dios que precisamente ha llevado a cabo la suprema autoconciencia en esa persona no destruir\u00e1 lo que \u00e9l cre\u00f3. El permanece fiel al amor creativo que es y que concede inmortalidad.<\/p>\n<p>La estructura de la realidad hasta aqu\u00ed\u00ad descubierta es sacramental: en y a trav\u00e9s de una realidad finita, el Dios infinito se hace a s\u00ed\u00ad mismo presente en una llamada a la respuesta total de amor, dependiendo de la respuesta del hombre su destino eterno. Dios estarla presente en la aut\u00e9ntica amistad, y el matrimonio destaca como el sacramento natural supremo. Pero el pecado destruy\u00f3 la unidad primordial entre los hombres y entre Dios y el hombre. El actual orden del mundo con todos sus ego\u00ed\u00adsmos y sufrimientos no refleja claramente el amor. Puesto que ning\u00fan hombre es una isla, sino que cada uno se constituye por sus relaciones con los otros, la desuni\u00f3n externa de la humanidad se repite en la unidad interna del individuo fracturada. Ning\u00fan hombre, escudri\u00f1ando su propio coraz\u00f3n, puede asegurar a otro que el amor es una realidad, ni pretender una lealtad total a s\u00ed\u00ad mismo. Si hubiera de existir cualquier nueva comunicaci\u00f3n entre Dios y el hombre o cualquier restauraci\u00f3n de la unidad de la humanidad, la iniciativa deber\u00ed\u00ada venir de Dios. Como el mundo no serv\u00ed\u00ada ya de signo inequ\u00ed\u00advoco del amor de Dios, Dios se hizo hombre y dio su vida como el signo m\u00e1s claro de amor. En la muerte la persona divina hizo totalmente suya la naturaleza humana como signo de amor; y no fue abandonada a la muerte, sino que resucit\u00f3. As\u00ed\u00ad la anterior prueba de la omnipotencia de Dios, que ha conquistado ahora el pecado y la muerte, as\u00ed\u00ad como la prueba de la vida despu\u00e9s de la muerte, se ha confirmado por el hecho de la pascua. La fe natural del hombre en el amor, sin el que la raz\u00f3n queda destruida, ha sido de este modo fortalecida, a pesar de la evidencia del pecado; as\u00ed\u00ad la fe sobrenatural es m\u00e1s verdadera que cualquier fe natural y raz\u00f3n de este mundo. La resurrecci\u00f3n se convierte parad\u00f3jicamente en el hecho m\u00e1s seguro de la historia, porque s\u00f3lo a su vista puede sostenerse la validez de la raz\u00f3n. Si la raz\u00f3n es puesta en duda, ning\u00fan hecho es seguro. Porque todo hecho depende de una interpretaci\u00f3n, y la interpretaci\u00f3n es v\u00e1lida s\u00f3lo en la medida en que sus presupuestos filos\u00f3ficos m\u00e1s amplios pueden justificarse. La pascua, el testimonio concreto que justifica el amor, se convierte en la piedra de toque del verdadero amor y de todo sentido.<\/p>\n<p>El amor divino de Cristo manifestado claramente en la pascua produce un amor que suscita una respuesta en los corazones humanos, o si no provoca su endurecimiento. Aquellos que responden con amor a Cristo se hacen uno con \u00e9l en un amor personal, constituyendo as\u00ed\u00ad el cuerpo de Cristo. Esta Iglesia, esposa de Cristo, sigue a trav\u00e9s del tiempo, preservando en la palabra y el sacramento la vida de amor que la anima, ofreciendo a los hombres el punto crucial y concreto para la conversi\u00f3n y el crecimiento en el amor. A fin de que la revelaci\u00f3n final de Dios, su entrada personal en el tiempo, no se vea frustrada en su prop\u00f3sito salvador, a la Iglesia se le ha garantizado una existencia continua hasta el juicio final. Puede demostrarse que todos sus dogmas reflejan la misma estructura sacramental realizada en la encarnaci\u00f3n, predicada por Cristo y los ap\u00f3stoles, defendida por Agust\u00ed\u00adn, y que llega a su expresi\u00f3n m\u00e1s adecuada en Calcedonia tal como la interpret\u00f3 san M\u00e1ximo el Confesor. As\u00ed\u00ad como la infinita realidad y omnipotencia de Dios dan lugar a la creaci\u00f3n y a la libertad humana, as\u00ed\u00ad el reino de Dios hist\u00f3ricamente presente ya en la demanda de Jes\u00fas de una conversi\u00f3n total, da cabida a una venida final del reino; de modo similar el Hijo del hombre est\u00e1 a la vez presente y por venir en el juicio. El \u00abya\u00bb de Pablo debe contrapesarse con el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb, su indicativo con el imperativo que se sigue de \u00e9l, la plenitud del tiempo en Cristo con la superabundancia de la gracia que rebosa hasta el presente y el futuro. Ora se ponga el \u00e9nfasis sobre el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb, como Lucas y Mateo, ora en el \u00abya\u00bb, como en la escatolog\u00ed\u00ada realizada de Juan, la tensi\u00f3n entre la plenitud presente y la realizaci\u00f3n futura en la estructura sacramental de la omnipotencia divina y libertad humana se mantiene constantemente a lo largo del NT. Cristo ha llevado a cabo la salvaci\u00f3n humana de una vez para siempre, pero los hombres deben a\u00fan responder, y el final del tiempo revelar\u00e1 el juicio de Dios sobre la libertad humana. Por eso Cristo es la norma de la realidad-, pero el tiempo intermedio no es superfluo; es el campo de batalla de su gracia para los hombres, donde su victoria se obtiene de modo cada vez m\u00e1s pleno.<\/p>\n<p>3. COMO CONCLUSI\u00ed\u201cN. Dentro de este contexto, la historia universal ser\u00ed\u00ada el mundo sin la gracia sobrenatural de Cristo. Sin embargo, desde el momento en que Dios desea que todos los hombres se salven en y a trav\u00e9s de Cristo, el \u00fanico mediador, esta historia universal es objetivamente historia de salvaci\u00f3n. C\u00f3mo se realiza la salvaci\u00f3n en aquellos que nunca oyeron hablar de Cristo, sigue siendo un misterio de gracia y libertad; pero puesto que todo tiempo es presente para Dios, los efectos de la oferta de amor de Cristo pueden hacerse presentes de forma retroactiva o prol\u00e9ptica en toda relaci\u00f3n de amor humano; porque la estructura intelectual b\u00e1sica de finito-infinito seguir\u00ed\u00ada presente aun cuando no se cumpliera sacramentalmente en el amor, y le toca a Dios intervenir cuando y donde \u00e9l quiera. Si esta llamada al amor a trav\u00e9s de otros seres humanos fuera del \u00e1rea de la revelaci\u00f3n verbal es continua o intermitente, no pueden juzgarlo las hombres. Junto a esta historia universal salv\u00ed\u00adfica se levanta la historia particular de salvaci\u00f3n que conduce a Jesucristo. Como en \u00e9l el signo expl\u00ed\u00adcito, divino-humano del amor constituye la salvaci\u00f3n humana a la vez que la anuncia, as\u00ed\u00ad la particularidad del signo ofrece un lugar privilegiado a aquellos que quedan bendecidos al encontrarse con \u00e9l. No s\u00f3lo poseen una seguridad intelectual m\u00e1s grande sobre el sentido de la vida, sino que tambi\u00e9n esta seguridad les permite actuar con m\u00e1s resoluci\u00f3n. El gozo de ser amado infinitamente por Dios se desborda de modo natural en forma de misi\u00f3n en cuanto que desean compartir las bendiciones del amor con otros. Los no cristianos son llamados a conversi\u00f3n, a una salvaci\u00f3n que llega de fuera de ellos mismos, de la oscuridad o, a lo m\u00e1s, del crep\u00fasculo a la gloria plena de la gracia. Aunque ning\u00fan hombre puede emitir nunca un juicio infalible sobre la perdici\u00f3n de otro y se puede esperar la salvaci\u00f3n de todos los no cat\u00f3licos con los que uno se encuentra, sin embargo, sabiendo qu\u00e9 dif\u00ed\u00adcil es vivir el amor sacrificial de .Cristo incluso con todas las ayudas de la Iglesia, reconociendo el poder del mal que dio como resultado la crucifixi\u00f3n de Cristo y dej\u00f3 clara la absoluta necesidad de la conversi\u00f3n y habiendo recibido el mandato expl\u00ed\u00adcito de Cristo de hacer disc\u00ed\u00adpulos de todas las naciones, los creyentes reconocen correctamente que el \u00e9nfasis del evangelio descansa sobre la necesidad de la misi\u00f3n. La tensi\u00f3n entre la voluntad salvadora universal de Dios y la particularidad del \u00fanico mediador no condujo a Pablo a la indolencia apost\u00f3lica y a un falso optimismo sobre la salvaci\u00f3n de los paganos. M\u00e1s bien esta tensi\u00f3n anim\u00f3 su predicaci\u00f3n (1Tim 2,7). Si la verdad cristiana fuera meramente particularista, no habr\u00ed\u00ada ninguna necesidad de predicar a otros; si fuera necesariamente universal, ser\u00ed\u00ada accesible ya a todos y no necesitar\u00ed\u00ada predicaci\u00f3n. Pero la predicaci\u00f3n se necesita para hacer lo particular de la salvaci\u00f3n accesible a todos los hombres para los que fue destinada. Su particularidad se debe al pecado y a la subsiguiente necesidad de conversi\u00f3n; su universalidad se debe al amor divino, que no conoce limites. Al cumplir con su misi\u00f3n, Pablo no hac\u00ed\u00ada m\u00e1s que continuar la obra de su Se\u00f1or, el universal concreto, que pidi\u00f3 conversi\u00f3n y fe en el evangelio porque el tiempo se hab\u00ed\u00ada cumplido y el reino de Dios estaba cerca (Me 1,15).<\/p>\n<p>BIBL.: ANGELINI G., Historia-Historicidad, en DTInt III, S\u00ed\u00adgueme Salamanca 1982, 49-86; BALTHASAR H. von, Cordula oder der Ernstfall, Einsiedeln 1966, 85-97; BARTH K., Der R\u00f3merbrief, 1919; nueva ed., Zurich 1988; ID, Kirchliche Dogmatik I-1, Zurich 1958, 46-310; BULTMANN R., Der BegriJf der Ofjenbarung im Neuen Testament, Tubinga 1929 ID Jesucristo y mitolog\u00ed\u00ada, Ariel Esplugas de Llobregat 1970; ID, Kerygma und Mythology, Nueva York 1961; CONGAR Y., Ecclesia ab Abel, en M. REDING, H. ELFERS y E. HOFMANN (eds.), Abhandlungen \u00fcber Theologie und Kirche, en honor de K. 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McDermott<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>diegesis (dihvghsi\u00bb, 1335), traducido \u00abhistoria\u00bb en Luk 1:1 (RV, RVR), denota \u00abrelato\u00bb (RVR77); relacionado con diegeomai, exponer detalladamente, relatar, describir.\u00c2\u00b6 En la LXX, Jdg 7:15; Hab 2:6:\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Historia (heb. midrash, \u00abexposici\u00f3n\u00bb, \u00abcomentario\u00bb [del verbo d\u00e2rash, \u00abinquirir\u00bb, \u00abinvestigar\u00bb]; gr. diegu&#8217;sis). En el AT el t\u00e9rmino aparece en 2Ch 13:22 y 24:27 del texto hebreo (las otras citas -Gen 37:2 y 1Ki 14:19- emplean vocablos que en realidad no se atienen al significado que tiene para nosotros). 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