{"id":2425,"date":"2016-02-04T23:19:08","date_gmt":"2016-02-05T04:19:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hititas\/"},"modified":"2016-02-04T23:19:08","modified_gmt":"2016-02-05T04:19:08","slug":"hititas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hititas\/","title":{"rendered":"HITITAS"},"content":{"rendered":"<p>Hititas    (heb. jitt\u00eem, ben\u00ea J\u00eath, \u00abhijos de Het\u00bb; ac. hatti; ugar. hty ; egip. ht3).  Los heteos (o hititas, como se los conoce generalmente) son mencionados con frecuencia en el AT, pero no se supo nada de ellos en fuentes seculares hasta fines del s  XIX d.C.  La resurrecci\u00f3n de su historia, cultura, religi\u00f3n y lengua es uno de los \u00e9xitos de la arqueolog\u00ed\u00ada moderna.  Los eruditos del s XIX comenzaron a notar que antiguos registros recientemente descifrados mencionaban un pa\u00ed\u00ads y una naci\u00f3n importantes hasta entonces desconocidos, identificados como Kheta en las inscripciones egipcias y Hatti (a veces transliterado Khatti) en los textos asirios.  En 1884, 2 eruditos, A. H. Sayce  y W. Wright, publicaron sus opiniones de que ciertos jerogl\u00ed\u00adficos no descifrados en esculturas e inscripciones en las rocas (que aparec\u00ed\u00adan en muchas partes del Asia Menor y el norte de Siria) pertenec\u00ed\u00adan a este pueblo, y de que deb\u00ed\u00adan ser los heteos de la Biblia.  Descubrimientos posteriores demostraron la correcci\u00f3n de esa teor\u00ed\u00ada.  Hugo Winckler, asiri\u00f3logo de Berl\u00ed\u00adn, en excavaciones en Boghazk\u00f6y, en el Asia Menor central (1906-07 y 1911-12), encontr\u00f3 que en ese lugar hab\u00ed\u00ada estado la antigua capital de los hititas: Khattushash.  Tambi\u00e9n descubri\u00f3 los archivos reales de los reyes hititas que conten\u00ed\u00adan m\u00e1s de 10.000 tabletas de arcilla escritas en cuneiforme babil\u00f3nico.  Algunos de estos textos, escritos en acadio, pudieron ser le\u00ed\u00addos de inmediato; mientras que otros estaban en una lengua desconocida.  Cuando esta lengua fue descifrada por B.  Hrozny en 1915, se supo que era hitita y pertenec\u00ed\u00ada a la familia indoeuropeo de lenguas.  Excavaciones posteriores en Boghazk\u00f6y, realizadas en forma intermitente hasta nuestros d\u00ed\u00adas, han aumentado nuestro saber de los heteos o hititas.  Mayor conocimiento de este pueblo se agreg\u00f3 con la exploraci\u00f3n de otras ciudades hititas, en especial Carquemis, que en los textos asirios posteriores es llamada la capital de los hititas.  Se descubrieron y descifraron textos en varios idiomas antiguos de Anatolia.  Desde 1947 las inscripciones jerogl\u00ed\u00adficas hititas que se mencionaron m\u00e1s arriba, enontradas en diferentes rocas en el Asia Menor y que por mucho tiempo no hab\u00ed\u00adan podido ser le\u00ed\u00addas, comenzaron a revelar sus secretos.   El desciframiento fue posibilitado por el hallazgo realizado en 1947 por H. Th.  Bossert de una inscripci\u00f3n biling\u00fce en Karatepe, Anatolia oriental, que conten\u00ed\u00ada textos paralelos en escritura fenicia y en jerogl\u00ed\u00adficos hititas.  Mapa  III, B-3\/4.  I. Origen \u00e9tnico de los hititas.  El origen racial de los hititas es todav\u00ed\u00ada un problema no resuelto.  Los relieves antiguos los muestran como gente baja, de nariz grande, frente inclinada y labios gruesos.  Generalmente se los  muestra en los monumentos con ropas pesadas y zapatos con puntas levantadas.  Como el desciframiento de su lengua ha mostrado que hablaban un idioma indoeuropeo, algunos eruditos llegaron a la conclusi\u00f3n de que debieron haber pertenecido a la misma raza que los griegos, los medos y otros pueblos de lenguas indoeuropeas, que en la Biblia aparecen como descendientes de Jafet.  Sin embargo, Gen 10:15 incluye a Het, antepasado de los hititas, entre los descendientes de Cara por medio de Cana\u00e1n.  Los as\u00ed\u00ad llamados hititas que nos dejaron sus registros, se llamaban a s\u00ed\u00ad  mismos Neshumli, y usaban el t\u00e9rmino Hattili para designar al pueblo que desplazaron cuando entraron en la Apatolia en alg\u00fan momento de comienzos del 2\u00c2\u00ba milenio a.C. A este pueblo reemplazado se lo llama hoy proto-hitita, y \u00e9stos son los verdaderos descendientes de Het, hijo de Cana\u00e1n.  Estos proto-hititas fueron absorbidos por los Neshumli y abandonaron su lengua para usar la de sus invasores indoeuropeos, o hititas jaf\u00e9ticos, que ocuparon su territorio.  Poco se sabe de los hititas primitivos.  Han sobrevivido algunos escasos textos religiosos en su idioma, con traducciones hititas posteriores.  II. Historia de los hititas.  Los registros escritos m\u00e1s antiguos del territorio de los hititas 559 proviene de los colonos asirios del s XIX a.C., que vivieron en diversas ciudades anatolias como comerciante y ten\u00ed\u00adan a Kanesh como su cuartel central (cerca de la moderna K\u00fcltepe, inmediatamente al sur del r\u00ed\u00ado Halys).  Por alguna raz\u00f3n desconocida, estas colonias dejaron de existir despu\u00e9s de un siglo.  Luego sigui\u00f3 un reino anatolio gobernado por Anitas, pero si era hitita o no resulta incierto.  El primer rey hitita de quien tenemos alg\u00fan conocimiento cierto es Labarnas, al cual los reyes hititas posteriores contemplaban como su antepasado y cuyo nombre usaban como t\u00ed\u00adtulo.  El reinado de Labarnas es de fines del s XVII a.C., de acuerdo con la cronolog\u00ed\u00ada m\u00e1s corta.  Por ese tiempo, los hititas estaban arraigados en el centro del Asia Menor, y ten\u00ed\u00adan  por capital la monta\u00f1osa Khattushash, ahora  Boghazk\u00f6y, en el arco que forma el r\u00ed\u00ado Halys.  El bisnieto de Labarna, Mursilis I, fue el primer rey hitita que invadi\u00f3 Mesopotamia, haci\u00e9ndose de un nombre en la historia.  Conquist\u00f3 Babilonia (c 1550 a.C.), puso fin a la 1\u00c2\u00aa dinast\u00ed\u00ada babil\u00f3nico y se llev\u00f3 la estatua de oro de Marduk.  Durante el siglo siguiente, los hititas lucharon contra varias tribus hostiles para conservar su posici\u00f3n en Anatolia.  Al mismo tiempo surgi\u00f3 una fiera lucha interna dentro de la familia real, que result\u00f3 en la muerte violenta de varios reyes hititas.  El 1er gran rey despu\u00e9s de Mursilis I,  y el 1er, constructor del imperio, fue Supiluliumas, que vivi\u00f3 en la 1\u00c2\u00aa  mitad del s XIV a.C. y fue contempor\u00e1neo de los faraones Amenhotep III y IV de Egipto. Durante su reinado todo el Asia Menor oriental constituy\u00f3 su territorio y el poder hitita se extendi\u00f3 hacia el este, hasta la Alta Mesopotamia, y al sur hasta Siria, tan lejos como Cades sobre el Orontes y el L\u00ed\u00adbano.  Dos de los hijos de Supiluliumas fueron designados reyes: uno de Carquemis y el otro de Alepo.  Durante este per\u00ed\u00adodo el Imperio Hitita lleg\u00f3 al m\u00e1ximo de su poder y se convirti\u00f3 en un rival poderoso de Egipto.  La magnitud del poder heteo queda ilustrado por el hecho de que una reina egipcia -la viuda de Tutankam\u00f3n- le pidi\u00f3 a Supiluliumas que te enviara uno de sus hijos para ser su esposo y rey de Egipto.  Aunque este pr\u00ed\u00adncipe hitita nunca ocup\u00f3 el trono del Nilo, pues fue asesinado en viaje a este pa\u00ed\u00ads, el intento de hacerlo rey es  significativo. Los hititas siguieron siendo poderosos por un tiempo despu\u00e9s de la muerte de Supiluliumas, pero era evidente que un  choque entre los 2 poderes mundiales no pod\u00ed\u00ada tardar.  Este se produjo finalmente durante el reinado de Muwatalis, en la famosa batalla de Cades sobre el Orontes contra Rams\u00e9s II de Egipto (c  1300 a.C.), que termin\u00f3 sin vencedores ni vencidos.  Los hititas retuvieron toda Siria, y aun ganaron algo de territorio.  Unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Rams\u00e9s II firm\u00f3 un tratado de paz y amistad con los hititas bajo el reinado de Hatusilis III (c 1283 a.C.), y se cas\u00f3 con una princesa de esa naci\u00f3n.  Desde ese tiempo en adelante, los hititas y los egipcio, vivieron en paz entre s\u00ed\u00ad.  Mapa III, B\/C-3\/4.  262. Soldados hititas sobre una losa esculpida proveniente de Carquemis.  Sin embargo, los primeros pronto tuvieron que luchar con un nuevo poder que invad\u00ed\u00ada Anatolia desde el occidente: los Pueblos del Mar, entre quienes se encontraban los filisteos.  Bajo su avance, Khattushash y otras muchas ciudades heteas fueron destruidas y el imperio se disgreg\u00f3 r\u00e1pidamente y desapareci\u00f3 (c 1200 a.C.).  Sin embargo, restos de los hititas se consolidaron en la Alta Mesopotamia y el norte de Siria por otros 300 a\u00f1os en la forma de ciudades-estados.  La mejor conocida es Carquemis, sobre el Eufrates, donde se encontraron muchos monumentos hititas de este \u00faltimo per\u00ed\u00adodo.  Otras ciudades-estados fueron Karatepe sobre el r\u00ed\u00ado Ceyhan, y Hamat sobre el Orontes.  Estos estados finalmente se empe\u00f1aron en una lucha a muerte con los asirios y fueron gradualmente aniquilados por su cruenta m\u00e1quina de guerra en los ss IX y VIII a.C.; a fines de \u00e9ste, el \u00faltimo reducto del poder hitita hab\u00ed\u00ada dejado de existir.  Incluso desapareci\u00f3 el recuerdo de ellos, como lo demuestra el que nunca se los mencione en la literatura cl\u00e1sica.  S\u00f3lo la Biblia perpetu\u00f3 el 560 registro de esta naci\u00f3n perdida para la historia secular.  Mapa III, B-4.  III. Cultura y religi\u00f3n de los hititas.  Los heteos eran un pueblo sufrido, monta\u00f1\u00e9s, que ten\u00ed\u00ada valores \u00e9ticos m\u00e1s elevados que los de la mayor\u00ed\u00ada de las naciones antiguas.  Esto se nota especialmente en sus leyes y c\u00f3digos penales, que son los m\u00e1s humanos de todos los que se conocen de ese per\u00ed\u00adodo.  No eran artistas, y sus producciones en el campo de las artes se comparan desfavorablemente con los de sus contempor\u00e1neos de Egipto y de Mesopotamia.  Su artesan\u00ed\u00ada era mediocre; sin embargo, ten\u00ed\u00adan sobre sus vecinos la ventaja de poseer minas de hierro, que por un tiempo les dio el virtual monopolio en su producci\u00f3n y el de las armas y herramientas de ese metal.  Su religi\u00f3n todav\u00ed\u00ada no se conoce bien.  Adoraban todo un pante\u00f3n de dioses, la mayor\u00ed\u00ada de los cuales hab\u00ed\u00adan sido adoptados de los cultos locales o de naciones extranjeras.  El dios horeo del clima, Teshub, era uno de los principales dioses hititas; tambi\u00e9n adoraban la forma horea de la lshtar babil\u00f3nica, as\u00ed\u00ad como al dios sol, adem\u00e1s de muchas otras divinidades que, de acuerdo con los conceptos de los antiguos, controlaban las diversas fuerzas de la naturaleza. Algunas de las deidades posteriores de Anatolia, que aparecen en el NT, tuvieron su origen en la religi\u00f3n hitita.  Por ejemplo, Cibeles, la Magna Mater, o la diosa madre, ten\u00ed\u00ada como prototipo una diosa de nombre Kubaba, que desempe\u00f1\u00f3 un papel notable en la religi\u00f3n popular del Asia Menor durante muchos siglos.  La adoraci\u00f3n consist\u00ed\u00ada principalmente de ritos, en algunos casos orgi\u00e1sticos, y en sacrificios.  La voluntad de los dioses se consultaba mediante or\u00e1culos, y las decisiones se tomaban de acuerdo con las indicaciones de la magia.  Los muertos se cremaban, y los huesos remanentes se recog\u00ed\u00adan y depositaban en un edificio separado, donde se realizaban ritos por el bienestar de los difuntos.  IV. Los hititas en la Biblia.  La palabra hitita(s) aparece con frecuencia en el AT bajo la forma \u00abheteo(s)\u00bb. El Het de Gen 10:15, hijo de Cana\u00e1n y nieto de Cam (cf v 6), debi\u00f3 haber sido el antepasado de los proto-hititas que se hab\u00ed\u00adan establecido en el Asia Menor y fueron absorbidos por los hititas indoeuropeos cuando penetraron en Anatolia desde el noreste.  Algunos de esos proto-hititas habr\u00ed\u00adan vivido en Palestina en el tiempo de Abrah\u00e1n (15:18-20; 23:3-20).  Probablemente fue \u00e9ste el pueblo al que pertenecieron 2 esposas de Esa\u00fa (26:34), y los \u00abheteos\u00bb en las listas de naciones que habitaban en Cana\u00e1n cuando los israelitas entraron en el pa\u00ed\u00ads (Exo 3:8; Deu 7:1; 20:17; Jos 3:10; 11:3; 24:11); aunque es posible que en tiempos de la invasi\u00f3n israelita hubiera colonizadores de los hititas indoeuropeos en Cana\u00e1n.  Los restos de los proto-hititas habr\u00ed\u00adan estado tambi\u00e9n entre los que se casaron con los israelitas en tiempos de los jueces (Jdg 3:5, 6). Dirigi\u00e9ndose a los habitantes de Jerusal\u00e9n, Ezequiel les dice con tono sarc\u00e1stico, en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n preisraelita de Jerusal\u00e9n: \u00abTu padre fue amorreo, y tu madre hetea\u00bb (Eze 16:3, 45).  Se conocen nombres amorreos de reyes de Jerusal\u00e9n por textos de execraci\u00f3n* egipcios del s XIX a.C., pero el rey de Jerusal\u00e9n que escribi\u00f3 cartas al fara\u00f3n egipcio en el per\u00ed\u00adodo de Amarna ten\u00ed\u00ada un nombre hitita: Abdu-Khepa, \u00absiervo de [la diosa hitita] Khepa\u00bb, lo que pareciera indicar que era hitita.  Los heteos todav\u00ed\u00ada formaban parte de la poblaci\u00f3n de Palestina en tiempos de David y de Salom\u00f3n, como lo demuestran los registros b\u00ed\u00adblicos.  David ten\u00ed\u00ada valientes soldados hititas en su ej\u00e9rcito, como Ahimelec (1Sa 26:6) y Ur\u00ed\u00adas, el esposo de Betsab\u00e9 (2Sa 11:3-12:10).  Los hititas a quienes Salom\u00f3n incorpor\u00f3 a sus campamentos de trabajos forzados (1Ki 9:20-22; 2Ch 8:7-9), probablemente fueron tambi\u00e9n descendientes de los primeros heteos del per\u00ed\u00adodo del imperio.  Sin embargo, las esposas heteas de Salom\u00f3n fueron muy probablemente princesas de las ciudades-estados del norte de Siria que florecieron en su tiempo (1Ki 11:1), y entre cuyos gobernantes estuvieron evidentemente los \u00abreyes de los heteos\u00bb con quienes Salom\u00f3n tuvo un activo comercio (10:29; 2Ch 1:17).  Tambi\u00e9n se mencionan los reyes de las ciudades-estados hititas en 2Ki 7:6, donde el informe b\u00ed\u00adblico habla de un ej\u00e9rcito de sirios que ten\u00ed\u00ada cercada a Samaria, pero que huy\u00f3 en gran desorden cuando les pareci\u00f3 o\u00ed\u00adr que un ej\u00e9rcito hitita se aproximaba a aliviar a los israelitas.  Bib.: O. R. Gurney, The Hittites [Los hititas] (Penguin Books, 1952); S. Lloyd, Early Anatolia [La Anatolia primitiva] (Penguin Books, 1956); H. A. Hoffner, \u00abThe Hittites and Hurrians\u00bb [Los hititas y los horeos], en D. J. Wiseman, ed., Peoples of Old Testament Times [Pueblos de tiempos del Antiguo Testamento] (Oxford, 1973), pp 197-228.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>hebreo hittim. Antiguo pueblo de Asia Menor y Oriente Pr\u00f3ximo,  que habit\u00f3 la tierra de Hatti, en la meseta central de lo que hoy es Anatolia, en Turqu\u00ed\u00ada, y en partes norte de Siria, donde fund\u00f3 un importante imperio. Los h. hablaban una lengua indoeuropea que impusieron en la regi\u00f3n cuando la conquistaron ca. 1900 a. C. El primer asentamiento urbano hitita fue la ciudad de Nesa, pr\u00f3xima a la que hoy se llama Kayseri, en Turqu\u00ed\u00ada. Despu\u00e9s del 1800 a. C. los h. conquistaron Hattusa, ciudad cercana a la actual Bogazk\u00f6y. En el siglo XVII a. C.,  Labarna fund\u00f3 el conocido como Antiguo Reino o Imperio Hitita, con capital en Hattusa, y gobern\u00f3 ca. 1680-1650 a. C., y extendi\u00f3 su territorio por toda la Anatolia central y hasta el mar Mediterr\u00e1neo. Su hijo Hattusilis I llev\u00f3 los dominios del reino hasta el norte de Siria. Mursil I, ca. 1620-1590 a .C., conquist\u00f3 lo que hoy corresponde a Alepo, en Siria,  tom\u00f3 y destruy\u00f3 Babilonia ca. 1595 a. C., conquista \u00e9sta que no pudo mantener y la ciudad pas\u00f3 a manos de los casitas. Mursil fue asesinado y a esto le sigui\u00f3 un periodo de inestabilidad, lucha por el poder, hasta el reinado de Telibinu, ca. 1525-1500 a. C., quien estabiliz\u00f3 el gobierno dictando una ley sobre la sucesi\u00f3n del trono y severas medidas de control del orden.<\/p>\n<p>Ca.  1450 a. C.  se fund\u00f3 el Nuevo Reino o Imperio Hitita, cuyo mayor esplendor lo alcanz\u00f3 bajo el reinado de Subbiluliuma, ca. 1380-1346 a.   C. Tras derrotar a su principal contendor, el reino de Mitanni, extendi\u00f3 sus conquistas m\u00e1s all\u00e1 de Siria, y cont\u00f3 para esto con la debilidad de Egipto bajo el fara\u00f3n Ajnat\u00f3n, tambi\u00e9n conocido como Amenhotep IV o Amenofis IV. Los h., entonces, pasaron a ser los grandes enemigos de Egipto, Siria y Babilonia.<\/p>\n<p>Los h. y los egipcios mantuvieron una permanente lucha por el poder sobre  Siria, hasta la batalla de Cades, en el r\u00ed\u00ado Orontes, ca. 1299 a. C., entre el soberano hitita Muwatalli, ca. 1315-1296 a. C., y el fara\u00f3n Rams\u00e9s II,  donde este estuvo a punto de morir, lo que hubiera significado la derrota de Egipto. Aunque las inscripciones egipcias hablan de la gran victoria del fara\u00f3n, los h. mantuvieron su dominio en Siria; sin embargo, en los documentos h., se dice que \u00e9stos triunfaron; todo indica que ni los unos ni los otros prevalecieron. A\u00f1os despu\u00e9s de la confrontaci\u00f3n, Hatusili III, rey hitita, ca. 1289-1265 a. C., celebr\u00f3 un tratado de paz con Rams\u00e9s II, y le entreg\u00f3 al fara\u00f3n a su hija en matrimonio. De aqu\u00ed\u00ad en adelante, h. y egipcios mantuvieron la amistad, hasta cuando los primeros fueron dominados por los llamados pueblos del mar, despu\u00e9s del 1200 a. C.<\/p>\n<p>Desaparecido el Imperio hitita  se formaron las ciudades-Estado, cuyos pobladores siro-h., al sureste de Anatolia y norte de Siria, entre ellas,  Karkemis, a orillas del Eufrates medio, Jamat, a orillas del r\u00ed\u00ado Orontes.<\/p>\n<p>Posteriormente  estas ciudades pasaron a manos del Imperio asirio.En las Escrituras se les menciona como hijos de Het, segundo hijo de Cana\u00e1n, Gn 10, 15; Gn 23, 3; pero no se sabe exactamente la relaci\u00f3n de \u00e9stos con los h., asentados en Asia Menor en segundo milenio a. C.<\/p>\n<p>Pueden ser emigrantes del Imperio hitita  o que el nombre se le aplica    impropiamente a un pueblo no semita establecido en Cana\u00e1n. En otros lugares se trata de las ciudades-Estado surgidas tras la ca\u00ed\u00adda del Imperio,  cuyos soberanos segu\u00ed\u00adan llam\u00e1ndose \u2020\u0153reyes h.\u2020\u009d, 1 R 10, 29; 2 R 7, 6.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Heteos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[900]<\/p>\n<p>     Pueblo establecido en la Anatolia (hoy norte de Turqu\u00ed\u00ada) y que constituy\u00f3 un imperio en torno al 1600 antes de Cristo. Tiene una especial relaci\u00f3n con la Biblia pues en las diversas fases de su desarrollo hay referencias en la Escritura.<\/p>\n<p>     En un tiempo se crey\u00f3 que los pueblos hititas fueron s\u00f3lo una leyenda de la Biblia. Pero las excavaciones y exploraci\u00f3n de la zona localizaron su capital en  Bogazkoy, en Turqu\u00ed\u00ada. Con ese pueblo, en su per\u00ed\u00adodo de decadencia negoci\u00f3 Salom\u00f3n con carros y caballos. Y a la grandeza de sus palacios alude Isa\u00ed\u00adas (20.1), con su rey Sarg\u00f3n y su ciudad en Khorsabad, hoy en Iraq.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(De [Pertenecientes] a Het).<br \/>\nPueblo que descendi\u00f3 de Het, el segundo hijo de Cana\u00e1n mencionado por nombre. (G\u00e9 10:15.) Por lo tanto, los hititas eran de origen cam\u00ed\u00adtico. (G\u00e9 10:6.)<br \/>\nAbrah\u00e1n tuvo alguna relaci\u00f3n con los hititas, que resid\u00ed\u00adan en Cana\u00e1n antes de que \u00e9l se trasladase all\u00ed\u00ad. Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada prometido dar a la descendencia de Abrah\u00e1n la tierra de Cana\u00e1n, que estaba habitada por varias naciones, una de las cuales era la hitita. (G\u00e9 15:18-21.) Sin embargo, Jehov\u00e1 le dijo a Abrah\u00e1n que \u2020\u0153todav\u00ed\u00ada no [hab\u00ed\u00ada] quedado completo el error de los amorreos [t\u00e9rmino que se usa a menudo para englobar a todas las naciones de Cana\u00e1n]\u2020\u009d. (G\u00e9 15:16.) Por lo tanto, Abrah\u00e1n respet\u00f3 el derecho de propiedad de los hititas, y cuando su esposa Sara muri\u00f3, negoci\u00f3 con Efr\u00f3n, el hijo de Z\u00f3har el hitita, la compra de una cueva donde enterrarla. (G\u00e9 23:1-20.)<br \/>\nEn los d\u00ed\u00adas de Josu\u00e9, los hititas habitaban la tierra comprendida entre \u2020\u0153el desierto y este L\u00ed\u00adbano hasta el gran r\u00ed\u00ado, el r\u00ed\u00ado Eufrates, es decir, toda la tierra de los hititas\u2020\u009d. (Jos 1:4.) Al parecer viv\u00ed\u00adan principalmente en la regi\u00f3n monta\u00f1osa, que deb\u00ed\u00ada incluir el L\u00ed\u00adbano y tal vez algunas zonas de Siria. (N\u00fa 13:29; Jos 11:3.)<\/p>\n<p>Bajo la maldici\u00f3n de No\u00e9. Debido a que los hititas descendieron de Cana\u00e1n, llegaron a estar bajo la maldici\u00f3n que No\u00e9 pronunci\u00f3 sobre \u00e9l, de modo que Israel los sojuzg\u00f3 en cumplimiento de las palabras de No\u00e9 registradas en G\u00e9nesis 9:25-27. La religi\u00f3n de los hititas era pagana, probablemente una forma de adoraci\u00f3n f\u00e1lica como la de las dem\u00e1s religiones cananeas. El que Esa\u00fa, el nieto de Abrah\u00e1n, se casara con mujeres hititas result\u00f3 ser \u2020\u0153una fuente de amargura de esp\u00ed\u00adritu para Isaac y Rebeca\u2020\u009d, los padres de Esa\u00fa. (G\u00e9 26:34, 35; 27:46.)<br \/>\nDios dijo que la tierra que ocupaban los hititas y otros pueblos vecinos era \u2020\u0153una tierra que mana leche y miel\u2020\u009d. (Ex 3:8.) Sin embargo, aquellas naciones se hab\u00ed\u00adan corrompido hasta el extremo de que su presencia en la tierra la contaminaba. (Le 18:25, 27.) Jehov\u00e1 advirti\u00f3 a Israel repetidas veces del peligro de participar con ellas en sus pr\u00e1cticas degradadas e inmundas. Tras mencionar espec\u00ed\u00adficamente un buen n\u00famero de ellas, Jehov\u00e1 se las prohibi\u00f3 a los israelitas, dici\u00e9ndoles: \u2020\u0153No se hagan inmundos por medio de ninguna de estas cosas, porque por medio de todas estas cosas, se han hecho inmundas las naciones [entre ellas, los hititas] que voy a enviar de delante de ustedes\u2020\u009d. (Le 18:1-30.)<\/p>\n<p>Destrucci\u00f3n decretada. Los hititas eran una de las siete naciones de las que se dice que eran merecedoras de ser dadas por entero a la destrucci\u00f3n. Se menciona que dichas naciones eran \u2020\u0153m\u00e1s populosas y m\u00e1s fuertes\u2020\u009d que Israel. De manera que en aquel tiempo las siete naciones deben haber ascendido a m\u00e1s de tres millones de personas, y los hititas ser\u00ed\u00adan un enemigo temible en las monta\u00f1as, su baluarte. (Dt 7:1, 2.) Cuando se enteraron de que Israel hab\u00ed\u00ada cruzado el Jord\u00e1n y destruido las ciudades de Jeric\u00f3 y Hai, manifestaron su hostilidad al unirse a las dem\u00e1s naciones de Cana\u00e1n para luchar contra Israel (entonces dirigido por Josu\u00e9). (Jos 9:1, 2; 24:11.) En vista de eso, las ciudades de los hititas debieron haber sido destruidas y sus habitantes barridos para que no pusiesen en peligro la lealtad de Israel a Dios e hiciesen que incurriese en su desaprobaci\u00f3n. (Dt 20:16-18.) Sin embargo, Israel no cumpli\u00f3 a cabalidad el mandamiento de Dios. Despu\u00e9s de la muerte de Josu\u00e9, los israelitas fueron desobedientes y no echaron a estas naciones, de modo que llegaron a ser para ellos \u2020\u0153como espinas en sus costados\u2020\u009d y un acoso constante. (N\u00fa 33:55, 56.)<\/p>\n<p>Historia posterior. Debido a que Israel no obedeci\u00f3 a Dios destruyendo por completo a las naciones cananeas, Jehov\u00e1 declar\u00f3: \u2020\u0153Por lo tanto, yo, a mi vez, he dicho: \u2020\u02dcNo los expulsar\u00e9 de delante de ustedes, y tendr\u00e1n que llegar a ser lazos para ustedes, y sus dioses les servir\u00e1n de se\u00f1uelo\u2020\u2122\u2020\u009d. (Jue 2:3.) Parece ser que se toler\u00f3 a los cananeos que quedaron en Israel, y en algunas ocasiones excepcionales, incluso ocuparon puestos respetables y de responsabilidad. Tambi\u00e9n parece ser que los hititas fueron la \u00fanica naci\u00f3n cananea que mantuvo importancia y poder como naci\u00f3n. (1Re 10:29; 2Re 7:6.)<br \/>\nDos hititas, Ahim\u00e9lec y Ur\u00ed\u00adas, fueron soldados, probablemente oficiales, del ej\u00e9rcito de David. Ur\u00ed\u00adas fue un hombre celoso por la victoria de Israel sobre sus enemigos, y tambi\u00e9n observaba la Ley. David tuvo relaciones con Bat-seba, la esposa de Ur\u00ed\u00adas, y por ello orden\u00f3 que se le pusiera en un lugar peligroso en la batalla, donde muri\u00f3. Por este motivo Jehov\u00e1 castig\u00f3 a David. (1Sa 26:6; 2Sa 11:3, 4, 11, 15-17; 12:9-12.)<br \/>\nEl rey Salom\u00f3n \u2020\u02dchizo leva de hombres\u2020\u2122 hititas para trabajos forzados. (2Cr 8:7, 8.) Sin embargo, sus esposas extranjeras, entre las que hab\u00ed\u00ada hititas, hicieron que se apartase de Jehov\u00e1 su Dios. (1Re 11:1-6.) En la Biblia se menciona que para el tiempo del reinado de Jehoram de Israel (c. 917-905 a. E.C.), los hititas todav\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00adan reyes, as\u00ed\u00ad como medios y recursos para guerrear. (2Re 7:6.) Sin embargo, las conquistas sirias, asirias y babilonias debieron acabar con el poder\u00ed\u00ado hitita.<br \/>\nTras la repatriaci\u00f3n de Israel en 537 a. E.C., los israelitas, entre ellos algunos sacerdotes y levitas, se casaron con cananeas y dieron sus hijas a cananeos. Entre aquellos cananeos hab\u00ed\u00ada hititas. Aquello era una violaci\u00f3n de la ley de Dios, por lo que Esdras los censur\u00f3 y los impuls\u00f3 a que acordaran repudiar a sus esposas extranjeras. (Esd 9:1, 2; 10:14, 16-19, 44.)<\/p>\n<p>Uso figurado. Cuando Jehov\u00e1 habl\u00f3 a Jerusal\u00e9n en la profec\u00ed\u00ada de Ezequiel, us\u00f3 el t\u00e9rmino \u2020\u0153hitita\u2020\u009d en un sentido figurado, al decir: \u2020\u0153Tu origen y tu nacimiento fueron de la tierra del cananeo. Tu padre era el amorreo, y tu madre era una hitita\u2020\u009d. (Eze 16:3.) Cuando Israel entr\u00f3 en aquella tierra, los jebuseos ocupaban Jerusal\u00e9n, la capital de la naci\u00f3n sobre la que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada colocado su nombre. Pero ya que las tribus cananeas m\u00e1s importantes eran los amorreos y los hititas, al parecer se les menciona a ellos como representantes de las naciones cananeas, entre las que figuraban los jebuseos. As\u00ed\u00ad que la ciudad hab\u00ed\u00ada tenido un origen modesto, pero Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada hecho que fuese hermoseada. Su fama se extendi\u00f3 a todas las naciones gracias al rey David, quien se sent\u00f3 sobre el \u2020\u0153trono de Jehov\u00e1\u2020\u009d (1Cr 29:23), el arca del pacto sobre el monte Si\u00f3n y, por \u00faltimo, el glorioso templo edificado por Salom\u00f3n, el hijo de David. Pero Jerusal\u00e9n se hizo corrupta e inmoral como las naciones cananeas de su alrededor, por lo que al final Jehov\u00e1 caus\u00f3 su desolaci\u00f3n. (Eze 16:14, 15.)<\/p>\n<p>Se les intenta identificar en la historia seglar. Los historiadores y arque\u00f3logos han intentado relacionar a los hititas de la Biblia con un pueblo hom\u00f3nimo de la historia seglar. La base principal para tal relaci\u00f3n ha sido ling\u00fc\u00ed\u00adstica, la comparaci\u00f3n de palabras que al parecer tienen un sonido o una graf\u00ed\u00ada similar.<br \/>\nLas inscripciones cuneiformes asirias aluden con frecuencia a \u2020\u0153Hatti\u2020\u009d en un contexto que permite ubicarla en Siria o Palestina, de modo que quiz\u00e1s se haga referencia a los hititas de la Biblia. Sin embargo, tomando como base este t\u00e9rmino, \u2020\u0153Hatti\u2020\u009d, algunos investigadores vinculan a los hititas b\u00ed\u00adblicos con el llamado Imperio hitita, que ten\u00ed\u00ada su capital en Asia Menor, muy hacia el N. y al O. de la tierra de Cana\u00e1n. Lo intentan hacer, como se detalla a continuaci\u00f3n, refiri\u00e9ndose a tres diferentes grupos \u00e9tnicos.<\/p>\n<p>Se \u2020\u0153identifican\u2020\u009d tres grupos. En Anatolia (Asia Menor), englobada en lo que hoy es Turqu\u00ed\u00ada, se han desenterrado numerosas inscripciones antiguas en un lugar llamado Bogazk\u00f6y, anteriormente conocido como \u2020\u0153Hattusa\u2020\u009d. Esta fue la capital de una tierra que los eruditos modernos han llamado Hatti y donde el idioma que se hablaba era el \u2020\u0153hatti\u2020\u009d. A este primer pueblo lo conquist\u00f3 otro que impuso un idioma diferente, que, seg\u00fan los investigadores, era de la familia indoeuropea. Este idioma empleaba la escritura cuneiforme, y recibe el nombre de \u2020\u0153hitita cuneiforme\u2020\u009d. Con el tiempo lo reemplaz\u00f3 otro idioma, tambi\u00e9n de origen indoeuropeo, que en lugar de usar caracteres cuneiformes empleaba escritura jerogl\u00ed\u00adfica. Recibe el nombre de \u2020\u0153hitita jerogl\u00ed\u00adfico\u2020\u009d. Se afirma que se han hallado algunas inscripciones en este idioma en Asia Menor y el N. de Siria. Los eruditos dicen que estos tres idiomas representan tres grupos \u00e9tnicos. No obstante, no existe prueba alguna que relacione a ninguno de ellos con los hititas de la Biblia. Martin Noth dijo con referencia al llamado hitita cuneiforme: \u2020\u0153El t\u00e9rmino \u2020\u02dchitita\u2020\u2122 no se encuentra en los textos antiguos; es una creaci\u00f3n de la ciencia moderna que se basa en la conexi\u00f3n hist\u00f3rica entre esta lengua y el reino de Hatti en Asia Menor\u2020\u009d. Y contin\u00faa diciendo sobre los \u2020\u0153jerogl\u00ed\u00adficos hititas\u2020\u009d: \u2020\u0153El t\u00e9rmino convencional de \u2020\u02dchitita\u2020\u2122 aplicado a estos jerogl\u00ed\u00adficos es inapropiado y desconcertante\u2020\u009d (El mundo del Antiguo Testamento, 1976, p\u00e1g. 242). Otro historiador, E. A. Speiser, llega a esta conclusi\u00f3n: \u2020\u0153El problema que plantean los hititas de la Biblia es [&#8230;] complejo. Para empezar, hay que averiguar a qu\u00e9 hititas se hace referencia en un determinado pasaje b\u00ed\u00adblico: los hattis, los indoeuropeos de escritura cuneiforme o los de escritura jerogl\u00ed\u00adfica\u2020\u009d (The World History of the Jewish People, 1964, vol. 1, p\u00e1g. 160).<br \/>\nDe lo anterior se desprende que cualquier supuesta identificaci\u00f3n de los hititas de la Biblia con el \u2020\u0153Imperio hitita\u2020\u009d que ten\u00ed\u00ada su capital en Hattusa es simple conjetura y no ha sido probada. Por esta raz\u00f3n, las referencias que se hacen en esta publicaci\u00f3n a los \u2020\u0153hititas\u2020\u009d de la historia seglar suelen escribirse entre comillas para recordar al lector que tal identificaci\u00f3n no est\u00e1 probada y que no creemos que la prueba tenga las suficientes garant\u00ed\u00adas como para considerarla definitiva.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>&#7717;itt&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>b<sup>e<\/sup>n\u00ea &#7717;&#275;t<\/span><span lang=ES style=''>). En el AT los hititas (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=' '>, <\/span><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0bj<\/span><span lang=ES style=''>; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> \u201cheteos\u201d) constituyen, en primer lugar, una gran naci\u00f3n que le dio su nombre a toda la regi\u00f3n de Siria, \u201cdesde el desierto y el L\u00edbano hasta el gran r\u00edo \u00c9ufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol\u201d (Jos. 1.4); y en segundo lugar, un grupo \u00e9tnico, que vivi\u00f3 en Cana\u00e1n desde los tiempos patriarcales hasta despu\u00e9s del asentamiento israelita (Gn. 15.20; Dt. 7.1; Jue. 3.5), grupo llamado literalmente \u201clos hijos de Het\u201d (Gn. 23.3, etc.), seg\u00fan su antepasado ep\u00f3nimo Het, hijo de Cana\u00e1n (Gn. 10.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El imperio heteo\/hitita<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Este imperio fue fundado ca. 1800 a.C. por un pueblo indoeuropeo que se hab\u00eda asentado en Asia Menor en ciudades-estados unos dos siglos antes. Derivaron el nombre de \u201cheteos\u201d o \u201chititas\u201d de los hatti, los primitivos habitantes de la zona donde se asentaron, y cuyo legado puede seguirse claramente en el arte y la religi\u00f3n hititas, y en nombres y t\u00edtulos divinos y reales. Con la expansi\u00f3n del imperio hitita la designaci\u00f3n fue incluyendo los pueblos y las tierras que iba incorporando.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Uno de los primeros reyes de este imperio, Tudhaliyas I (ca. 1720 a.C.), ha sido relacionado (precariamente) con \u201cTidal, rey de Naciones\u201d, de Gn. 14.1 (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=''>). Alrededor del 1600 a.C. Hattusilis I extendi\u00f3 su dominio sobre partes del N de Siria. Su sucesor Mursilis I estableci\u00f3 una capital nueva en Hattusas (la moderna Bogazkoy), al E del Halis; se debe principalmente a los archivos descubiertos all\u00ed a partir de 1906 el conocimiento que tenemos de la historia y la literatura hititas. Mursilis I captur\u00f3 Alepo y posteriormente (ca. 1560 a.C.) atac\u00f3 Babilonia, acontecimiento que precipit\u00f3 la ca\u00edda de la 1\u00ba dinast\u00eda babil\u00f3nica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El rey Telepino (ca. 1480 a.C.) fue el gran legislador hitita. Hay ciertas afinidades notables entre los c\u00f3digos legales hititas y los del Pentateuco, si bien las afinidades se relacionan con cuestiones de detalles y de disposici\u00f3n, m\u00e1s que con la concepci\u00f3n general. Mientras que los c\u00f3digos del Pentateuco se asemejan a los grandes c\u00f3digos legales sem\u00edticos del antiguo Cercano Oriente, en el sentido de que emplean la ley del tali\u00f3n como principio b\u00e1sico, en las leyes hititas predomina el principio netamente indoeuropeo de la compensaci\u00f3n (<i>Wergeld<\/i>). Se ha descubierto tambi\u00e9n alguna analog\u00eda entre las condiciones que establecen los tratados hititas y los pactos del AT. Otros puntos notables de contacto se encuentran en el levirato, y en los procedimientos para determinar la voluntad divina o el futuro desconocido por medio de terafines y <\/span><span style=''>&#722;&#333;b\u00f4&#7791;<\/span><span lang=ES style=''> (\u201cesp\u00edritus familiares\u201d).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El imperio hitita alcanz\u00f3 su apogeo bajo Suppiluliuma I (ca. 1380\u20131350 a.C.). Fue en su provincia de Kizzuwatna, en el SE del Asia Menor, donde por primera vez se efectu\u00f3 la fundici\u00f3n del hierro en el Cercano Oriente, en escala tal que justifica que se hable del comienzo de la edad del hierro. Este rey extendi\u00f3 su imperio a la Mesopotamia superior y a Siria, hasta llegar al L\u00edbano en el S. De este modo los hititas se enfrentaron con el avance del imperio egipcio hacia el N en Asia, y las hostilidades entre ambas potencias continuaron hasta el 1284 a.C., cuando Hattusilis III y Rams\u00e9s II reconocieron al Orontes como la frontera natural entre ambos, concertando un pacto de no agresi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El imperio hitita se derrumb\u00f3 alrededor del 1200 a.C. como resultado de ataques provenientes de enemigos occidentales.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Los reinos hititas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Con la ca\u00edda del imperio hitita, 24 ciudades-estados de los tabali (\u201cTubal\u201d en el AT) heredaron el territorio original de los hititas al N de los montes Tauro. En Siria siete ciudades-estados que hab\u00edan pertenecido al imperio hitita perpetuaron el nombre \u201chitita\u201d durante varios siglos; sus gobernantes recib\u00edan el nombre de \u201creyes de los hititas\u201d. Hamat en el Orontes, y Carquemis en el \u00c9ufrates, se encontraban entre las m\u00e1s importantes de dichas siete ciudades. Hamat se ali\u00f3 con David (2 S. 8.9ss), cuyo reino bordeaba \u201cCades en el pa\u00eds de los hititas\u201d (2 S. 24.6, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=''>; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '> \u201cTahtim-hodsi\u201d; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> *\u201cHodsi\u201d). Salom\u00f3n comerci\u00f3 con estos \u201creyes de los hititas\u201d (1 R. 10.28s; 11.1). En el ss. IX a.C. su reputaci\u00f3n militar era tal que pod\u00edan sembrar p\u00e1nico en el ej\u00e9rcito de Damasco (2 R. 7.6). Pero en el siglo siguiente fueron reducidos uno por uno por los asirios; Hamat cay\u00f3 en el 720 a.C. y Carquemis en el 717 (cf. 2 R. 18.34; 19.13; Is. 10.9).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los documentos asirios y babil\u00f3nicos de la \u00e9poca (hasta la dinast\u00eda caldea) se refieren regularmente a toda la Siria (incluida Palestina) como la \u201ctierra de los hatti\u201d; Sarg\u00f3n II en 711 a.C. se refiere al pueblo de Asdod como \u201clos p\u00e9rfidos hatti\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La lengua de los siete reinos hititas se conoce por los textos jerogl\u00edficos que se han descifrado en a\u00f1os recientes; inscripciones biling\u00fces en jerogl\u00edficos hititas y fenicios, descubiertos en Karatepe, Cilicia (1946\u20137), han contribuido en forma considerable a la tarea de desciframiento. La lengua de dichos textos no es id\u00e9ntica a la lengua oficial del imperio hitita m\u00e1s antiguo, que se escrib\u00eda con caracteres cuneiformes y fue reconocida como lengua indoeuropea en 1917; se asemeja m\u00e1s bien a una lengua indoeuropea vecina llamada luvio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Los heteos\/hititas de Cana\u00e1n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los hititas de Cana\u00e1n en la \u00e9poca patriarcal aparecen como habitantes de la sierra central de Jud\u00e1, especialmente la zona de Hebr\u00f3n. Se ha conjeturado que formaban una rama de los hatti preindoeuropeos, o primitivos migradores de alguna parte del imperio hitita; el imperio hitita mismo nunca se extendi\u00f3 tan al S. Por otro lado, pueden no haber tenido nada en com\u00fan con los hititas del N, salvo el nombre similar (si bien no enteramente id\u00e9ntico). En Gn. 23 los heteos\/hititas constituyen la poblaci\u00f3n de Hebr\u00f3n (\u201cel pueblo de aquella tierra\u201d), entre los que Abraham vivi\u00f3 como \u201cextranjero y forastero\u201d, y a los que compr\u00f3 el campo de Macpela, con su cueva, como lugar de sepultura para su familia. El relato de la compra est\u00e1, se dice, \u201csaturado de intrincadas sutilezas relacionadas con las leyes y costumbres hititas, que encuadran perfectamente con la \u00e9poca de Abraham\u201d (M. R. Lehmann, <etiqueta id=\"#_ftn389\" name=\"_ftnref389\" title=\"\"><i>BASOR<\/i><\/etiqueta> 129, 1953, pp. 18; pero v\u00e9ase otra opini\u00f3n en G. M. Tucker, <etiqueta id=\"#_ftn390\" name=\"_ftnref390\" title=\"\"><i>JBL<\/i><\/etiqueta>. 85, 1966, pp. 77ss). Esa\u00fa entristeci\u00f3 a sus padres al casarse con dos \u201chijas de Het \u2026 hijas de esta tierra\u201d (Gn. 27.46; cf. 26.34s), aparentemente en la regi\u00f3n de Beerseba. Jerusal\u00e9n, seg\u00fan Ez. 16.3, 45, se fund\u00f3 con una mezcla de hititas y amorreos. El nombre de *Arauna jebuseo (2 S. 24.16ss) puede haber sido hitita, y Ur\u00edas heteo, evidentemente morador de Jerusal\u00e9n, era uno de los valientes de David (2 S. 23.39). A Ahimelec, uno de los compa\u00f1eros de David en los d\u00edas en que este andaba proscrito, se lo describe como hitita (1 S. 26.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La \u00faltima referencia a los heteos\/hititas de Cana\u00e1n aparece en el reinado de Salom\u00f3n (2 Cr. 8.7); de all\u00ed en m\u00e1s se fusionaron con el resto de la poblaci\u00f3n de la tierra.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> O. Skrzypczak, \u201cHititas\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). IV, cols. 1293\u20131299; \u201cHeteos\u201d, <i>\u00b0DBA<\/i>, pp. 343\u2013347; S. Herrmann, <i>Historia de Israel<\/i>, 1979, pp. 36\u201338; R. de Vaux, <i>Historia antigua de Israel<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 114\u2013120; A Parrot, <i>Mundos sepultados<\/i>, 1962, pp. 106\u2013109.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>O. R. Gurney, <i>The Hittites<\/i><sup>2<\/sup>, 1966; id. <i>Some Aspects of Hittite religion<\/i>, 1976; O. R. Gurney J. Garstang, <i>The Geography of the Hittite Empire<\/i>, 1959; S. Lloyd, <i>Early Anatolia<\/i>, 1956; L. Woolley, <i>A Forgotten Kingdom<\/i>, 1953; E. Neufeld, <i>The Hittite Laws<\/i>, 1951; E. Akurgal, <i>The Art of the Hittites<\/i>, 1962; G. Walser (<etiqueta id=\"#_ftn391\" name=\"_ftnref391\" title=\"\">eds.)<\/etiqueta>, <i>Neuere Hethiterforschung<\/i>, 1964; H. A Hoffner, \u201cSome Contributions of Hittitology to OT Study\u201d, <i>TynB<\/i> 20, 1969, pp. 29ss; id., \u201cThe Hittites and Hurrians\u201d en <etiqueta id=\"#_ftn392\" name=\"_ftnref392\" title=\"\"><i>POTT<\/i><\/etiqueta>, pp. 197ss; F. Cornelius, <i>Geschichte der Hethiter<\/i>, 1973; J. Lehmann, <i>The Hittites<\/i>, 1977.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>F.F.B.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Uno de los muchos pueblos del noroeste de Asia, llamado hittim en la Biblia Hebrea, o Khuti o Kheta en los monumentos egipcios y Hatti en los documentos cuneiformes.  Durante muchos siglos se conoci\u00f3 la existencia de los hititas por escasas alusiones en la Biblia.  Documentos egipcios y asirios les revelaron a los estudiosos de la \u00faltima parte del siglo XIX el poder del imperio hitita, y los descubrimientos que se siguen ahora en la casa misma de este pueblo ya olvidado proveen casi a diario nueva e importante informaci\u00f3n sobre \u00e9l, despertando el inter\u00e9s de acad\u00e9micos, y fomentando la esperanza que pronto la historia de los hititas sea tan conocida como la de Egipto y Asiria.  En la \u00faltima parte del siglo XVIII, un viajero alem\u00e1n hab\u00eda notado dos figuras talladas en una roca cerca de Ibreez, en el territorio de la antigua Licaonia.  El Mayor Fischer las redescubri\u00f3 en 1838, e hizo un dibujo de las figuras y una copia de las dos breves inscripciones en caracteres aspecto extra\u00f1o que acompa\u00f1aban a estas figuras, las cuales no se sab\u00eda qu\u00e9 eran en ese momento.  En sus viajes a lo largo del Orontes (1812) Burckhardt tambi\u00e9n hab\u00eda notado en Hama, el sitio de la antigua ciudad de Hamath, un bloque cubierto con lo que parec\u00eda ser una inscripci\u00f3n, aunque los caracteres eran desconocidos.  Mencion\u00f3 este descubrimiento en su \u00abTravels in Syria\u00bb (p. 146), sin que, sin embargo, atrajera la atenci\u00f3n de los viajeros y orientalistas.  Casi sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, Johnson y Jessup encontraron en el mismo lugar tres placas con la misma descripci\u00f3n, y en 1872 el Dr. W. Wright hab\u00eda llevado las piedras al Museo Imperial de Constantinopla.  Los caracteres grabados en relieve sobre las piedras se designaron durante largo tiempo como \u00abescritura hamatita\u00bb, aunque ya en 1874 el Dr. Wright hab\u00eda sugerido que eran de origen hitita.  Al comparar las inscripciones de Ibreez con las de Hamah, E. J. Davis not\u00f3 que la primera estaba tambi\u00e9n en la \u00abescritura hamatita\u00bb.  Muy pronto se descubrieron nuevos textos en Alepo, Jerab\u00fbls, N\u00ednive, Ghiaur-ka-lessi, Boghaz-Keui, Monte S\u00edpilo, el paso de Karabel: todos presentaban los mismos extra\u00f1os caracteres jerogl\u00edficos grabados en relieve y de manera boustrophedon.  Cuando hab\u00eda figuras acompa\u00f1ando las inscripciones, tambi\u00e9n ten\u00edan un asombroso parecido entre s\u00ed:  todos estaban vestidos con una t\u00fanica que les llegaba a las rodillas, estaban calzados con botas con orillas dobladas hacia arriba, y llevaban una gorra con visera alta.  Se tuvo la certeza de que estos monumentos pertenec\u00edan a la poblaci\u00f3n hitita localizadas por las inscripciones egipcias y asirias en el oriente de Asia Menor.  La verdadera casa de los monumentos hititas, de hecho, se extiende desde el Eufrates hasta el r\u00edo Halis; monumentos hallados m\u00e1s all\u00e1 de estos l\u00edmites,  o bien marcan el sitio de colonias exc\u00e9ntricas, o son memorias de conquistas militares.  Esta distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica, as\u00ed como algunas de las caracter\u00edsticas notables en las figuras talladas en estos monumentos, deja claro que los hititas deben haber sido originalmente habitantes de una regi\u00f3n fr\u00eda y monta\u00f1osa, y que se debe considerar como su hogar primigenio las altas mesetas de Capadocia.  Tanto los monumentos egipcios como los de ellos los describen como feos de apariencia, con piel amarilla, cabello negro, frente hundida, ojos oblicuos y  mand\u00edbula superior sobresaliente.  Este tipo todav\u00eda se puede encontrar en Capadocia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a su lenguaje, puede decirse, a pesar de las investigaciones de Conder, Sayce, y otros, que hasta ahora han desafiado la paciencia y el genio de los orientalistas.  Los primeros textos hititas conocidos fueron escritos en los llamados caracteres hamatitas; los archivos reales descubiertos desde 1905 en Boghaz-Keui, bajo los auspicios del \u00abDeutsche Orient-Gesellschaft\u00bb, contienen muchos textos hititas escrito en caracteres cuneiformes.  Es de esperarse que esto permita a los estudiosos detectar el secreto de ese lenguaje antiguo que a\u00fan persist\u00eda en Licaonia en el tiempo de los viajes misioneros de San Pablo en esas regiones.  Asimismo, se sabe muy poco sobre la religi\u00f3n hitita.  La dificultad especial aqu\u00ed surge en parte por las tendencias sincr\u00e9ticas manifiestas en el desarrollo religioso de los antiguos pueblos del Oriente, y en parte por la escasez de informaci\u00f3n relativa al culto claramente hitita.  La descripci\u00f3n de Luciano del gran templo de Mabog y su culto puede contener algunas caracter\u00edsticas del culto que se realizaba en la muy antigua ciudad de Carkemish; pero parece ser una tarea in\u00fatil tratar de rastrear estas caracter\u00edsticas con una brecha de unos diez siglos.  Debido a la permanencia de las costumbres populares en lugares remotos del pa\u00eds, y particularmente en las regiones monta\u00f1osas, menos accesibles a la influencia extranjera, tal vez haya all\u00ed una informaci\u00f3n m\u00e1s fiable sobre el primitivo culto hitita a partir de la descripci\u00f3n de Estrab\u00f3n de las solemnidades religiosas en Capadocia en la \u00e9poca cl\u00e1sica (Estrab\u00f3n, XII, II, 3, 6, 7).  Sin embargo, el pante\u00f3n hitita se conoce, en cierta medida, por los nombres propios que con frecuencia contienen como elemento constitutivo del t\u00edtulo de alguna deidad.  Entre los nombres divinos m\u00e1s habitualmente empleados se pueden mencionar aqu\u00ed:  Tarq\u00fb, Rho, Sandan, Kheba, Tish\u00fbb\u00fb, Ma, and Hatt\u00fb.  El pacto emprendido por Rams\u00e9s II y Hattusil sugiere la idea de que el cielo, la tierra, r\u00edos, monta\u00f1as, tierras, ciudades, ten\u00edan cada uno su Sutekh femenino o hombre, una especie de genius loci, como el Ba&#8217;alath o Baal arameo.  Un tratado entre el mismo Hattusil y el gobernante de Mitanni en que citan primero deidades de origen babil\u00f3nico,luego otras de car\u00e1cter m\u00e1s claramente hitita, y, por \u00faltimo, algunos dioses indo-persa, atestigua el car\u00e1cter sincr\u00e9tico de la religi\u00f3n hitita ya en el siglo XIV a.C.  Gracias a los documentos egipcios y asirios, tenemos m\u00e1s detalles sobre la historia de los hititas.  En una fecha temprana algunas de sus tribus se abrieron paso a trav\u00e9s de los desfiladeros de la cordillera de Tauro en el norte de Siria y se establecieron en el valle de Orontes:  Hamath y Cad\u00e9s (V.a. Kadesh) fueron las primeras ciudades hititas.  Algunas bandas, prosiguieron su marcha hacia el sur y se asentaron en la regi\u00f3n monta\u00f1osa del sur de Palestina, donde se mezclaron con los amorreos, quienes pose\u00edan la tierra en ese entonces.  Ezequiel, al afirmar que la madre de Jerusal\u00e9n era una hitita (una hitita&#8212;V.A., 16,3.45; D.V.: cetita), muy probablemente se refiere a una antigua tradici\u00f3n sobre el origen de la ciudad.  En todo caso, cuando Abraham lleg\u00f3 a Cana\u00e1n se encontr\u00f3 una colonia hitita agrupada en torno a Hebr\u00f3n (G\u00e9n. 23,3; 26,34, etc.)  La mayor parte de la naci\u00f3n se estableci\u00f3 en el Naharina (comp. Hebr.: Aram Naharaim), entre los r\u00edos Balikh y Orontes, en las laderas de la cordillera Amano y en las llanuras de Cilicia.  Esta posici\u00f3n, entre los dos imperios m\u00e1s importantes del mundo antiguo, es decir, Caldea y Egipto, hizo del territorio ocupado por los hititas, en el camino seguido por los comerciantes de ambas naciones, uno de los pa\u00edses comerciales m\u00e1s ricos de Oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la poblaci\u00f3n estaba quiz\u00e1s tal vez todav\u00eda m\u00e1s inclinada a la guerra que al comercio, y los monumentos locales, no menos que los registros egipcios, dan testimonio de las conquistas militares y el poder de los hititas en las lejanas regiones del oeste y el sur de Asia Menor.   Hay algunos motivos para la creencia de que ciertas tradiciones que subsistieron en esas regiones siglos despu\u00e9s (origen de la dinast\u00eda lidia, la leyenda de las amazonas), se originaron en las conquistas hititas, y que podemos reconocer a los guerreros de tez morena de Capadocia en el Keteioi mencionado en Odyss.  XI, 516-521.   Cierto es, en todo caso, que Tr\u00f3ade, Lydia y las costas del Mar de Cilicia reconocieron la supremac\u00eda hitita a principios del siglo XVIII a.C.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hititas aparecen por primera vez en documentos hist\u00f3ricos en la \u00e9poca de la d\u00e9cimo octava dinast\u00eda egipcia (alrededor de 1550 a.C.).   Tutmosis I, en el primer a\u00f1o de su reinado, llev\u00f3 sus armas al norte de Siria y estableci\u00f3 sus trofeos en las orillas del Eufrates, tal vez cerca de Karkemis.   Su nieto, Tutmosis III, fue un gran guerrero.   Dos veces, nos dice, en 1470 y 1463 a. C., le rindi\u00f3 tributo el rey de la tierra de los hititas, \u00abel grande\u00bb.   Despu\u00e9s de una se\u00f1al de victoria en Megidd\u00f3, y la toma de esta ciudad, que era la llave de los valles de Siria, Tutmosis III tom\u00f3 en varias ocasiones a Cad\u00e9s y Karkemis e invadi\u00f3 el Naharina.   A su muerte, el imperio egipcio rayaba en la tierra de los hititas.   Los \u00e9xitos de los ej\u00e9rcitos egipcios no desanimaron a sus resistentes vecinos.   Sus empresas incansables obligaron a Ramman-Nirari, rey de Asiria, a invocar la ayuda de Tutmosis IV contra de los hititas de Mer&#8217;ash; y al parecer recibieron la ayuda, pues una inscripci\u00f3n nos dice que la primera campa\u00f1a del pr\u00edncipe de Egipto se dirig\u00eda contra los quetas.   Estos, sin embargo, con sus aliados los minnis, los amurrus, los kasis, y el rey de Zinzar, no dejaron de presionar hacia el sur, causando grave alarma a los gobernantes de Egipto.   Estuvieron refrenados hasta la muerte de Amenhotep III por el rey de Mitanni, Dushratti, quien hab\u00eda hecho alianza con el rey de Egipto, los hititas reanudaron la ofensiva durante el reinado de Amenhotep IV.   Fueron dirigidos por Etaqqama, hijo de Sutarna, pr\u00edncipe de Cad\u00e9s, que antes hab\u00edan combatido contra ellos, hab\u00eda sido hecho prisionero, y aunque profesaba estar a\u00fan actuando en nombre del fara\u00f3n, se hab\u00eda convertido en su ferviente seguidor.   Ante Etaqqama, Teuwaatti, Arzawyia y Dasa, cayeron una por una las ciudades de Siria y las fortalezas de Egipto, Cad\u00e9s y en el Orontes, conquistados, se convirtieron durante siglos en un centro del poder hitita.   Subbiluliuma, durante cuyo reinado el imperio hitita gan\u00f3 con sus \u00e9xitos militares un lugar de prominencia en el mundo oriental, es el primer gran soberano hitita nombrado en inscripciones:  Karkemis, Tunip, Nii, Hamat y Cad\u00e9s se mencionan entre las principales ciudades de su imperio, el Mitani, el Arzapi y otros principados a lo largo del Eufrates reconocieron su soberan\u00eda, y Tr\u00f3ade, Cilicia y Lydia reconoc\u00edan su dominio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sucesores de Amenofis IV, obstaculizados por la dificultad y el desorden imperante en el pa\u00eds, no pod\u00edan competir con un vecino tan poderoso; Rams\u00e9s I, fundador de la d\u00e9cimo nona dinast\u00eda, despu\u00e9s de un ataque, cuyo \u00e9xito parece haber sido dudoso, fue obligado a concluir con Subbiluliuma un tratado que le dio completa libertad de acci\u00f3n a los hititas.   Su hijo y sucesor, Seti I, intent\u00f3 la reconquista de Siria y al principio fue victorioso.   March\u00f3 con sus ej\u00e9rcitos a trav\u00e9s de Siria hasta el Orontes, cay\u00f3 repentinamente sobre Cad\u00e9s que le arrebat\u00f3 de las manos de Muttalu.   Sin embargo, el \u00e9xito de esta campa\u00f1a no fue decisivo de ning\u00fan modo, y se concluy\u00f3 una paz honorable con el gobernante hitita Mursil.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9poca de la muerte de Seti fue una de revoluci\u00f3n en el gobierno hitita.   Muttallu, el hijo de Mursil hab\u00eda sido asesinado y su hermano Hattusil fue llamado al trono (alrededor de 1343 a.C.), el cual de inmediato reuni\u00f3 todas sus fuerzas contra Egipto.   El encuentro tuvo lugar cerca de la ciudad de Cad\u00e9s:  en una dura batalla en la que el rey egipcio, sorprendido en una emboscada, apenas logr\u00f3 escapar; la confederaci\u00f3n del norte fue derrotada y el gobernante hitita pidi\u00f3 la paz.   Sin embargo, el tratado que se concluy\u00f3 entonces fue una corta tregua, y s\u00f3lo diecis\u00e9is a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el vig\u00e9simo primer a\u00f1o de Rams\u00e9s, en el vig\u00e9simo primer d\u00eda del mes Tybi, se firm\u00f3 finalmente la paz entre el gobernante egipcio y el \u00abgran el rey de los hititas\u00bb.   El tratado, el texto egipcio que se ha conocido en su totalidad, y del que se hall\u00f3 una minuta babil\u00f3nica en 1906 en Boghaz-Keui, era un pacto de alianza ofensiva y defensiva entre los dos poderes colocados as\u00ed en pie de igualdad; este tratado, as\u00ed como el matrimonio de la hija de Hattusil con Rams\u00e9s en el trig\u00e9simo cuarto a\u00f1o del reinado de este \u00faltimo, muestra la fuerza de la posici\u00f3n alcanzada por el entonces imperio hitita.  Hatussil era ciertamente un pr\u00edncipe tan poderoso que pretendi\u00f3 interferir en la pol\u00edtica de Babilonia.   Hab\u00eda entrado en una alianza con Katachman-Turgu, rey de Babilonia.   A la muerte de \u00e9ste Hattusil amenaz\u00f3 con romper la alianza si no se le daba la corona al hijo del pr\u00edncipe fallecido.  Las relaciones pac\u00edficas del imperio hitita con su vecino del sur continu\u00f3 durante el reinado del hijo de Rams\u00e9s, Meneft\u00e1, el fara\u00f3n del \u00c9xodo; este pr\u00edncipe, de hecho, poco despu\u00e9s de su accesi\u00f3n, le envi\u00f3 ma\u00edz a los hititas en un tiempo en que Siria fue devastada por el hambre.   Es cierto que Egipto tuvo que repeler en sus propias costas la invasi\u00f3n de los libios y otros pueblos de Asia Menor, pero, a pesar de que estos pueblos parecen haber sido vasallos de los hititas, nada indica que \u00e9stos ten\u00edan ning\u00fan inter\u00e9s en la empresa.   Tal no fue el caso bajo Rams\u00e9s III.   Una confederaci\u00f3n formidable de las naciones de la costa y de las islas del mar Egeo barri\u00f3 el noroeste de Asia, conquistaron a los hititas y a otros pueblos del interior y, crecidos por las tropas de los reinos conquistados, cayeron sobre las costas de Egipto.   El ej\u00e9rcito invasor se top\u00f3 con un completo desastre, y, entre otros detalles, Rams\u00e9s III registra que el rey de los hititas fue capturado en la batalla.   El imperio hitita ya no era una unidad pol\u00edtica, sino que se hab\u00eda dividido en estados independientes; tal vez algunas tribus en el lejano oeste y el sur de Asia Menor se hab\u00edan sacudido de la lealtad hitita.  Sin embargo sabemos por Teglatfalasar I (V.A.  Tiglat-pileser) que, hacia finales del siglo XII, la \u00abtierra de la Hatti\u00bb todav\u00eda se extend\u00eda desde el L\u00edbano hasta el Eufrates y el Mar Negro.   Ya a fines del siglo XIV a. C., Hattusil hab\u00eda mostrado una buena visi\u00f3n pol\u00edtica al advertir al rey de Babilonia contra el progreso de Asiria.   Fue realmente a manos de los asirios que los hititas hallaron su perdici\u00f3n.   La primera menci\u00f3n fechada de \u00e9stos en los documentos asirios se encuentra en los anales de Teglatfalasar I (alrededor de 1110 a.C.).   En varias expediciones contra la tierra de Kummukh (Comagene), penetr\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s hacia el pa\u00eds hitita, pero nunca logr\u00f3 forzar su camino a trav\u00e9s de los vados del \u00c9ufrates; la ciudad de Karkemis, al mando de ellos, oblig\u00f3 su respeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los doscientos a\u00f1os que siguieron a la muerte de Teglatfalasar fueron un per\u00edodo de decadencia para el imperio asirio.   Parece que fueron pocas las relaciones de los hititas con el reino de Israel, que, bajo David y Salom\u00f3n hab\u00eda tenido gran prominencia.   Se nos dice que David ten\u00eda hititas en su ej\u00e9rcito y en su guardia personal (1 Samuel 26,6; 2 Sam. 11,6, etc.), los cuales posiblemente eran descendientes de los hititas establecidos en el sur de Palestina.   Betsab\u00e9, la madre de Salom\u00f3n, tal vez pertenec\u00eda a su raza.   En cualquier caso, parece que Hadad\u00e9zer, rey de Sob\u00e1, se esforzaba por extender sus posesiones a expensas de los dominios hititas en Siria (2 Sam. 8,3) cuando fue batido por David.   Se sabe tambi\u00e9n por 2 Sam. 24,6 que los oficiales de David llegaron tan lejos como Cad\u00e9s en el Orontes (texto hebreo que corregir) cuando fueron enviados a hacer el censo de Israel.   El texto de 1 Reyes 10,28 ss., a\u00f1ade que en la \u00e9poca de Salom\u00f3n los comerciantes israelitas compraban caballos en Egipto y como intermediarios para los pr\u00edncipes sirios e hititas.  Los gobernantes de Damasco lograron hacer lo que Hdad\u00e9zer no pudo; construyeron su poder en parte a costa del imperio de Salom\u00f3n y en parte del dominio hitita, que es se\u00f1al de que la una vez inquebrantable supremac\u00eda de Karkemis estaba aparentemente en decadencia, de lo cual no dejan dudas las inscripciones de Asurnasirpal (885-860).  Renov\u00f3 las campa\u00f1as de Teglatfalasar I contra las tribus hititas orientales y logr\u00f3 cruzar el \u00c9ufrates; Karkemis escap\u00f3 des asalto a manos del conquistador asirio mediante la paga de una gran cantidad de dinero.  Continuando con su ataque hacia el oeste, Asurnasirpal compareci\u00f3 ante la capital de los katinianos; al igual que Karkemis, la ciudad lo soborn\u00f3 y lo indujo a volverse hacia las ciudades fenicias.   Unos siglos de operaciones comerciales lucrativas, al parecer cambiaron por completo el esp\u00edritu guerrero de la una vez agresiva raza hitita.   A\u00f1o tras a\u00f1o Salmaneser II (860-825&#8212;(B.D., Salmanasar&#8212; condujo sus ej\u00e9rcitos contra los distintos estados hititas, con el prop\u00f3sito de apoderarse de la carretera entre Fenicia y N\u00ednive.  El derrocamiento de la katinianos finalmente despert\u00f3 una vez m\u00e1s el esp\u00edritu guerrero de los pr\u00edncipes hititas, los cuales formaron una liga bajo la direcci\u00f3n de Sangara de Karkemis; pero los degenerado hititas, incapaces de resistir la embestida asiria, se vieron obligados a comprar la paz mediante el pago de un fuerte tributo (855).   Esta victoria, que quebr\u00f3 el poder de los hititas de Siria y los redujo a la condici\u00f3n de tributarios, les abri\u00f3 a los asirios el camino a Fenicia y Palestina.   Al a\u00f1o siguiente Salmanasar entr\u00f3 en contacto con Damasco e Israel.   Sin embargo, Karkemis todav\u00eda estaba en manos de los hititas.    Tras la muerte de Salmanasar, le sobrevino un per\u00edodo de decadencia al imperio asirio, per\u00edodo durante el cual las relaciones mutuas de las dos naciones parecen haber permanecido inalteradas.   Sin embargo, nuevos enemigos de Oriente estaban presionando de cerca la tierra de los hititas.   Inscripciones v\u00e1nicas registran las incursiones de Menua, rey de Duspas, contra las ciudades de Surisilis y Tarkhigamas, en el territorio del pr\u00edncipe hitita Skadahalis.   En otra expedici\u00f3n Menuas derrot\u00f3 al rey de Gupas e invadi\u00f3 el pa\u00eds hitita hasta Malatiyeh.   El hijo de Menua, Argistis I, una vez m\u00e1s march\u00f3 con sus ej\u00e9rcitos en la misma direcci\u00f3n, y conquist\u00f3 el pa\u00eds a lo largo de las riveras del Eufrates, desde Palu a Malatiyeh.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La accesi\u00f3n de Theglatfalasar III (745) puso fin a las conquistas de los reyes v\u00e1nicos, pero esto no signific\u00f3 un respiro para los muy debilitados hititas, de hecho, muy pronto su pa\u00eds fue visitado de nuevo por las tropas asirias, y, en 739, el rey Pisiris de Karkemis tuvo que pagar tributo al gobernante de N\u00ednive.   Aprovech\u00e1ndose, al parecer, por los problemas pol\u00edticos que marcaron el final del reinado de Salmanasar IV, Pisiris, con la ayuda de algunos caciques vecinos, se declar\u00f3 independiente.   Sin embargo, esto no le sirvi\u00f3 de nada; en 717 Karkemis cay\u00f3 ante Sarg\u00f3n, el rey fue hecho prisionero, y su riqueza y el comercio pas\u00f3 a manos de los colonos asirios establecidos all\u00ed por el conquistador.   La ca\u00edda de la gran capital hitita reson\u00f3 en todo el mundo oriental y encontr\u00f3 eco en las declaraciones prof\u00e9ticas de Isa\u00edas (10,9), la cual marc\u00f3 de hecho el destino final de un imperio otrora poderoso.   De ah\u00ed en adelante los hititas, obligados a retroceder a su hogar original en la espesura del Tauro, dejaron de ser contados entre los pueblos dignos de retener la atenci\u00f3n de los historiadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  SAYCE, The Hamathite Inscriptions in Transactions of the Society of Biblical Arch\u00e6ology, V, p. 27-29; IDEM, The Monuments of the Hittites, ibid., VII, pp. 251, 284; IDEM, The Hittites. The Story of a Forgotten Empire (3rd ed., Londres, 1903); WRIGHT, The Empire of the Hittites (Londres, 1884); CONDER, Heth and Moab (Londres, 1889); IDEM, Altaic Hieroglyphs and Hittite Inscriptions (Londres, 1887); IDEM, The Hittites and their language (Londres, 1898); MASPERO, Histoire ancienne des peuples de l&#8217;Orient classique, II (Par\u00eds, 1897); DE LANTSHEERE, De la race et de la langue des Hittites in Compte rendu du congr\u00e9s scientifique international des catholiques (1891); IDEM, Hittites et Omorites (Brussels, 1887); HAL\u00c9VY, La langue des Hittites d&#8217;apr\u00e8s les textes assyriens in Recherches Bibliques, pp. 270-288; VIGOUROUX, Les H\u00e9th\u00e9ens de la Bible, leur histoire et leurs monuments in M\u00e9langes bibliques, (2da. ed., Par\u00eds, 1889); JENSEN, Hittiter und Armenien (Strasburg, 1898); WINCKLER, Die im Sommer 1906 in Kleinasien ausgef\u00fchrten Ausgrabungen in Orientalistische Litteratur-Zeitung (15 Dec., 1906); IDEM in Mitteilungen der Orient-Gesellschaft (dic., 1907).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Souvay, Charles. \u00abHethites.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07305a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hititas (heb. jitt\u00eem, ben\u00ea J\u00eath, \u00abhijos de Het\u00bb; ac. hatti; ugar. hty ; egip. ht3). Los heteos (o hititas, como se los conoce generalmente) son mencionados con frecuencia en el AT, pero no se supo nada de ellos en fuentes seculares hasta fines del s XIX d.C. La resurrecci\u00f3n de su historia, cultura, religi\u00f3n y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hititas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHITITAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2425","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2425"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2425\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}