{"id":24277,"date":"2016-02-05T16:30:52","date_gmt":"2016-02-05T21:30:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/danzas-de-lima-en-el-barroco-y-el-origen-limense-de-la-chacona\/"},"modified":"2016-02-05T16:30:52","modified_gmt":"2016-02-05T21:30:52","slug":"danzas-de-lima-en-el-barroco-y-el-origen-limense-de-la-chacona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/danzas-de-lima-en-el-barroco-y-el-origen-limense-de-la-chacona\/","title":{"rendered":"DANZAS DE LIMA EN EL BARROCO Y EL ORIGEN LIMENSE DE LA CHACONA"},"content":{"rendered":"<p>\n    <b>DANZAS DE LIMA EN EL BARROCO Y EL ORIGEN LIMENSE DE LA CHACONA <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nJos\u00e9 Quezada Macchivello\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los villancicos iberoamericanos est\u00e1n impregnados de ritmos de danzas hispanas y criollas, que ya, en la segunda mitad del siglo XVII, pertenec\u00edan a una larga tradici\u00f3n que hab\u00eda florecido en Espa\u00f1a desde el Renacimiento, ritmos que desde los primeros tiempos de la conquista llegaron a tierras americanas y dieron lugar paulatinamente a bailes populares y cortesanos, pero por sobre todo a un constante transformaci\u00f3n de sentido, fruto del paso de lo popular a lo aristocr\u00e1tico y viceversa  o de la dial\u00e9ctica entre lo profano a lo sagrado,<br \/>\nLa relaci\u00f3n del villancico con las danzas es un tema que merece estudiado con mayor profundidad. Se\u00f1alemos, con car\u00e1cter de hip\u00f3tesis, algunas consideraciones. En la tradici\u00f3n popular la relaci\u00f3n villancico-danzas pareciera m\u00e1s clara que en el \u00e1mbito eclesi\u00e1stico. Mar\u00eda Ester Grebe se\u00f1ala por ejemplo que la cachua de la \u00e9poca virreinal es un derivado del villancico y se refiere como ejemplo a las cachuas de la colecci\u00f3n del Obispo Mart\u00ednez Compa\u00f1\u00f3n a fines del siglo XVIII.<br \/>\nPero para formular de manera m\u00e1s profunda una historia del villancico popular en el Per\u00fa y su relaci\u00f3n con las danzas, desde fines del siglo XVI se tiene noticias de danzas de carga er\u00f3tica en el Per\u00fa -emparentadas con las chanzonetas y los villancicos- que si bien fueron en la mayor parte de los casos de origen hispano y m\u00e1s aun ar\u00e1bigo andaluz, conten\u00edan algunas rasgos tempranos de  un mestizaje desarrollado en las Indias. Uno de los primeros poemas sat\u00edricos de Hispanoam\u00e9rica es \u201cS\u00e1tira a las cosas que pasan en el Pir\u00fa, a\u00f1o de 1598,  de Mateo Rosas de Oquendo; en este largo romance de 2120 versos tenemos las primeras noticias sobre algunas de las mas importantes danzas de fines del Renacimiento y el barroco temprano, dadas en Am\u00e9rica. Y de manera espec\u00edfica la primera noticia mundial sobre la Chacona.<br \/>\nTranscribimos a continuaci\u00f3n los versos 1195 al 1229, tomados de un estudio y edici\u00f3n del poema  realizado por Pedro Carlos Lasarte.<br \/>\nAcabado este passeo\/ ban al estrado a xuntarse\/ donde el diablo, su maestro,\/ hase de todas alarde;\/ el mismo tienpla las harpas,\/ las viguelas y discantes;\/ y aun que les da fantas\u00eda, \/ no es esa la que se ta\u00f1e. Un sanbapalo comienzan,\/con que las doncellas dansen,\/ que no hay rramera en Ginebra\/ que tantos meneos alcance.\/ La ni\u00f1a que nasi\u00f3 aier,\/ y no sabe presinarse;\/ no al xitano bolteador\/ que mas segura desgonsarse.\/ Sig\u00fan son los mobimientos,\/ parese que en las caderas\/ tienen vn molino de aire;\/ luego le mudan el son,\/que son muertas por mudarse,\/ y bailan un Puerto Rrico,\/pobre del que lo tomare.\/ La zarabanda i balona,\/ el churunba y el taparque,\/la chacona y el totarque,\/ y otros sones semexantes,\/ nombres que el demonio a puesto\/ para que el hombre se enlaze,\/ y que el padre se lo ense\u00f1e,\/ y la justicia lo calle.\/ Pues pensar que no se alteran\/ los hombres con estos bailes\/ es pensar que son de piedra,\/ y tienen muerta la carne\/.. .<br \/>\nEn estas l\u00edneas tenemos los siguientes bailes populares entonces: la balona , la chacona, la churumba, el Puerto Rico, el  sanbapalo, el  taparque, el  totarque y la zarabanda.<br \/>\nDe estos bailes, dos son de gran trascendencia en el barroco: la zarabanda y la chacona.  La primera de estas habr\u00eda aparecido en Espa\u00f1a hacia 1580, pero fue prohibida por licenciosa en 1583 y quiz\u00e1 por manifestar rasgos peligrosos de origen moro. Seg\u00fan Cotarello Jer\u00f3nimo de Huerta, en el pr\u00f3logo de su poema \u00e9pico \u201cFlorando de Castilla\u201d, se refiere a la zarabanda como de mala y vulgar composici\u00f3n. Y en 1588 figura su nombre como baile en romances y al a\u00f1o siguiente se imprimen sus versos en un cancionero en Madrid  .<br \/>\nLa zarabanda durante el siglo XVII fue una danza picaresca, pantomima sexual de insuperable expresividad que bailaban las parejas \u2014hasta en las calles\u2014 con movimientos de retroceso, insinuantes contorsiones y agitando casta\u00f1uelas. En Eine Weltgeschichte des Tanzes de Curt Sach aparece una referencia a una cr\u00f3nica de la \u00e9poca sobre la zarabanda que dice: \u201cLas muchachas con casta\u00f1uelas, los hombres con panderos, exhiben de este modo las mil actitudes y gestos de la lascivia, balancean las caderas y entrechocan los pechos, cierran los ojos y danzan el beso y la \u00faltima satisfacci\u00f3n del amor\u201d. \u00bfQu\u00e9 lejos est\u00e1 aquella zarabanda picaresca y libidinosa de las m\u00edsticas sarabande de Bach, o las refinadas y cortesanas de Corelli o H\u00e4ndel por ejemplo?. Un caso singular de sacralizaci\u00f3n de lo profano o de \u201cprofanizaci\u00f3n\u201d de lo sagrado: algo m\u00e1s sutil y complejo que el diablo que tiempla las arpas y las vig\u00fcelas. El tema del asedio y rechazo de la pareja est\u00e1 presente en la coreograf\u00eda; y, de manera directa o indirecta est\u00e1 en diversas danzas ternarias frecuentes en Espa\u00f1a y Am\u00e9rica a partir precisamente del barroco.  Probablemente hacia 1650 la zarabanda se convirti\u00f3 en una danza m\u00e1s grave.<br \/>\nLa chacona es con seguridad originaria de Am\u00e9rica y probablemente del Per\u00fa; considerada hasta el siglo XVIII como la m\u00e1s desenfrenada y apasionada de las danzas, fue quiz\u00e1s una reinterpretaci\u00f3n de la zarabanda y un temprano producto mestizo que se impuso tambi\u00e9n en Europa.  Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la cr\u00f3nica de Rosas de Oquendo, aparece en un entrem\u00e9s de Sim\u00f3n Aguado con motivo de las bodas de Felipe III.<br \/>\nEn su comedia La Ilustre Fregona  (impresa en 1613) dice Cervantes \u201cQue el baile de la chacona \/es m\u00e1s ancho que la mar.\/ Requieran las casta\u00f1etas&#8230;. Vierten azogue los pies\/, derr\u00edtese la persona\/ &#8230;El br\u00edo y la ligereza\/ en los viejos se remoza&#8230;Esta indiana amulatada,\/de quien la fama pregona \/que ha hecho m\u00e1s sacrilegios\/ e insultos que hizo Aroba\u201d. Es interesante anotar que el autor de \u201cEl Quijote\u201d la considera no solo indiana sino amulatada, reconociendo tal vez un aporte negro.<br \/>\nLope de Vega por su parte, escribe en 1618 en una de sus comedias, refiri\u00e9ndose a la chacona: \u201cDe las Indias a Sevilla ha venido por la posta\u201d . Los moros y mestizos americanos crearon tal vez una danza que siendo original y distintiva segu\u00eda manifestando mucho del car\u00e1cter de la m\u00fasica originaria de Andaluc\u00eda, quiz\u00e1 el ingreso de la Chacona por Sevilla se deba a una suerte de afinidad.<br \/>\nHay quienes presumen que el nombre ser\u00eda de origen quechua, ya que \u201cchac\u00f3n\u201d significa jefe. Tal vez, podr\u00eda ser \u201cla danza de la jefa\u201d o de la mujer del jefe.  Hay quienes vinculan el nombre a la toponimia. Es el caso de el Chaco. Cabe anotar, no obstante, que el Chaco fue descubierto despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de la chacona. Un documento importante que podr\u00eda tomarse para probar un origen andino de la chacona se tiene en la Nueva Cr\u00f3nica y Buen Gobierno de Guam\u00e1n Poma de Ayala (1618), donde se puede leer: \u201cC\u00f3mo los yndios, yndias, criollos, y criollas hechos yanaconas y hechas chinaconas son muy haraganes y jugadores y ladrones, que no hazen otra cosa, sino de borrachear y holgar, ta\u00f1er y cantar, no se acuerdan de Dios ni del rey ni de ning\u00fan servicio ni bien ni mal &#8230;\u201d  \u201clos dichos yndios en este rreyno, con color de la santa bula de la crusada, todas las fiestas se huyen a las chacaras [sementera] a travajar y no hazen caso &#8230;\u201d. \u00bfTendr\u00e1 relaci\u00f3n este t\u00e9rmino \u201cch\u00e1cara\u201d, con \u201cx\u00e1cara\u201d, que designa una  forma teatral y adem\u00e1s otra danza de gran difusi\u00f3n en la Espa\u00f1a de los siglos XVII y XVIII&#160;?<br \/>\nLa primera chacona que lleg\u00f3 a la imprenta con m\u00fasica y  texto, pertenece al  Libro segundo de tonos y villancicos a una, dos, tres, y quatro voices con la zifra de la Guitarra Espa\u00f1ola a la usanza Romana (Roma: G. B. Robletti, 1624), por el compositor Juan Ara\u00f1\u00e9s, dedicada al se\u00f1or Ruy G\u00f3mez de Silva, Duque de Pastrana, embajador en Roma enviado por Felipe IV.  En esta chacona se mezclan el lenguaje crudo de los chistes y figuras conocidas de las comedias antiguas en prosa del siglo XVI, con palabras que parecen derivar del lenguaje de german\u00eda de las x\u00e1caras viejas, con personajes t\u00edpicos de las comedias burlescas y carnavalescas, desde el viejo verde y el m\u00e9dico rid\u00edculo, hasta el gal\u00e1n y la pastora inocente.  Tambi\u00e9n est\u00e1n presentes en el mundillo de esta chacona, figuras mitol\u00f3gicas del teatro, al lado de figuras ex\u00f3ticas, como indias y negras, en medio de im\u00e1genes del libertinaje y esc\u00e1ndalo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los versos de la chacona del libro de Ara\u00f1\u00e9s dicen: \u201cUn sarao de la chacona\/ se hizo el mes de las rosas,\/ huvo millares de cosas\/y la fama lo pregona.\/ A la vida, vidita bona,\/ vida, v\u00e1monos a Chacona\/Sali\u00f3 la Cagalagarda\/ con la mujer del Ruelenque\/ y de Zamora el Palenque\/ con la pastora Lisarda,\/ la mezquina do\u00f1a Abarda\/ trep\u00f3 con pasta a Gonzalo\/ y un ciego di\u00f3 con un palo\/ tras la braga lindona\/ y la fama lo pregona\/ a la vida, vidita bona,\/vida, v\u00e1monos a Chacona\/. Sali\u00f3 la Raza y la Traza\/ todas tomadas de or\u00edn,\/ y danzando un matach\u00edn\/ el O\u00f1ate y la Viaraza.\/ entre la Raza y la Traza\/ se levant\u00f3 tan gran lid,\/ que fue menester que el Cid\/ les bailase una chacona\/ y la fama lo pregona\/ a la vida, vidita bona,\/vida, v\u00e1monos a Chacona. Sali\u00f3 una carga de Aloe\/ con todas sus sabandijas;\/ luego vendiendo alejijas\/ sali\u00f3 la Gruella en un pie.\/Uun Africano sin fe\/ un Negro y  una Gitana\/ cantando la dina dana\/ y el Negro la dina dona\/ y la fama lo pregona\/ a la vida, vidita bona,\/vida, v\u00e1monos a Chacona.\u201d<br \/>\nLa indiana amulatada se extendi\u00f3 pronto por Europa; y de Espa\u00f1a, como era de esperar, salt\u00f3 a Italia. Monteverdi la incluye en 1632 en sus Scherzi musicali Cio\u00e8 Arie, &amp; Madrigali in stil recitativo, con una Ciaccona a 1 &amp; 2. Frescobaldi, por ejemplo, compone ya \u00abchaconas\u00bb sin duda de sentido muy distante a las lascivas de origen indoamericano, construidas adem\u00e1s en t\u00e9rminos contrapunt\u00edsticos sobre un basso ostinato , como ser\u00e1 frecuente en el barroco. Este, asimismo, es el caso de su Partite sopra ciaccona (1627) y Corrente y ciaccona (1637) . Es importante observar que tal como ocurriera con la zarabanda, la chacona se refin\u00f3 y cambi\u00f3 de sentido en la m\u00fasica cortesana y eclesi\u00e1stica. Recu\u00e9rdese como ejemplos solamente la Chacona en sol menor de Purcell, que no es mucho m\u00e1s de setenta a\u00f1os posterior a los comentarios de Lope de Vega y Cervantes, la de Buxtehude, (brillantemente orquestada por el compositor mexicano Carlos Ch\u00e1vez en el siglo XX), o la excepcional como famosa Chacona de la Partita N\u00ba 2 para viol\u00edn solo, de Johann Sebastian Bach, compuesta alrededor de 1720.<br \/>\nSeguramente, adem\u00e1s de las citadas danzas, se conoc\u00edan en Lima la Pavana y la Gallarda, pareadas generalmente como alta y baja danza. La Gallarda, seg\u00fan Thoinot Arbeau , deriva del Turdion y sustituy\u00f3 en Espa\u00f1a a la Piva, Seg\u00fan se observa en Le Gratie d\u2019amore del milan\u00e9s Cesare Negri, (1602) libro de danzas dedicado a Felipe III, la Gallarda no era un baile variado, pero sus pasos eran m\u00e1s fuertes y viriles. La monoton\u00eda se salvaba haciendo suceder cortas gallardas de distinta melod\u00eda que se ejecutaban cada una con distintos pasos.<br \/>\nOtra danza importante fue el Canario, que se bailaba en Francia e Italia por aquella \u00e9poca, seg\u00fan se puede observar tambi\u00e9n en Thoinot Arbeau&#160;; considerada, \u201cgrandement difficile\u00bb. El estilo r\u00edtmico y m\u00e9trico de el Canario y sobre todo su car\u00e1cter aguerrido, sugirieron al eminente music\u00f3logo argentino Carlos Vega incorporarlo en una l\u00ednea de danzas de pa\u00f1uelo y pareja suelta que va desde aquellas renacentistas y  barroco tempranas hasta la Zamacueca, Cueca y Marinera.  Las Islas Canarias, al lado de Cadiz, Cartagena, M\u00e1laga, as\u00ed como La Coru\u00f1a, San Sebasti\u00e1n y Bilbao, fueron los puertos desde donde se embarcaron los emigrantes legales e ilegales, los moros y los jud\u00edos, los gitanos y los andaluces disfrazados en pos de una vida m\u00e1s placentera en las tierras del dorado.  Debemos quiz\u00e1 tener en cuenta las expresiones de m\u00fasica y danza tradicional de aquellos puertos de manera preferente. El Canario podr\u00eda ser quiz\u00e1 un caso emblem\u00e1tico. Para concluir sobre esta danza, es menester citar que hay compositores europeos de gran importancia como Lully, Couperin y Purcell que trabajaron sobre esta danza (El Canario); y asimismo, por cierto, Gaspar Sanz e fines del siglo XVII, cuyo \u00abcanario\u00bb es muy  famoso .<br \/>\nDice Vega: \u201cLa l\u00ednea Gallarda-Corrente-Canario-Zarabanda-Chacona-J\u00e1cara-Rastro-T\u00e1rraga-Fandango-Zamba-Zamacueca-Cueca-Marinera, por ejemplo, enunciada a grandes rasgos y por sobre eslabones ausentes y posibles anacronismos, representa una constante coreogr\u00e1fica a lo largo de cuatrocientos a\u00f1os. Es una l\u00ednea que oscila lentamente marcando los ascensos y los descensos, sal\u00f3n-campa\u00f1a-sal\u00f3n, con una sola posible abluci\u00f3n primitiva en la fuente etnol\u00f3gica pre-europea donde era directa imagen de la asociaci\u00f3n sexual. L\u00ednea perdida y hallada; danzas abandonadas, retomadas, triunfantes, desechadas&#8230;, pero nunca inventadas dos veces\u201d  .<br \/>\nSe ha hecho referencia en el cap\u00edtulo anterior a los estudios de Samuel Claro sobre la Cueca y sus herencias ar\u00e1bigo andaluzas; no se puede dejar entonces de se\u00f1alar que la zamacueca, extendida durante el siglo XIX por todas las costas del Pac\u00edfico, desde Tierra del fuego hasta California,  es el directa antepasada de la Cueca y en todo caso de la denominada Chilena que deriv\u00f3 por comprensibles razones b\u00e9licas y patri\u00f3ticas en la Marinera , danza que seguro entre los negros peruanos conservar\u00eda con la denominaci\u00f3n de \u201cjarana\u201d m\u00e1s rasgos ar\u00e1bigo andaluces que los que presenta en variantes m\u00e1s difundidas actualmente.<br \/>\nPor nuestra parte podr\u00edamos, adem\u00e1s, a\u00f1adir a esta l\u00ednea geneal\u00f3gica la tirana, proveniente de las Tonadillas Esc\u00e9nicas de la \u00e9poca de la Perriccholi y a la que situar\u00edamos inmediatamente despu\u00e9s de el fandango. Tambi\u00e9n, antes de la zamacueca, tendr\u00edamos al Don Mateo (o Baile del Pa\u00eds).<br \/>\nEl cambio de sentido, ocurrido, por ejemplo, con la zarabanda, la x\u00e1cara y la chacona, tiene que ver pues con la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre lo sagrado y lo profano en el barroco, que excede por cierto el marco geogr\u00e1fico de Espa\u00f1a y sus dominios. Ocurre algo semejante en la Alemania luterana y pietista. La cultura religiosa impone sus normas: la m\u00fasica se refina y se sublima dejando de lado mucho de su sentido espont\u00e1neo y original; m\u00e1s aun, si tiene una connotaci\u00f3n er\u00f3tica.<br \/>\nEn la difundida y sumamente importante colecci\u00f3n de danzas instrumentales, Terpsichore (1612) de Michael Praetorius, aparece la courante de manera frecuente, al lado de danzas denominadas Spagnoletta, m\u00e1s o menos semejantes en el aspecto r\u00edtmico aunque m\u00e1s lentas, de marcadas semejanzas con los bailetes cantados en forma de villancico de fines del siglo XVII en el Per\u00fa. Cabe recordar que Espa\u00f1a a\u00fan compart\u00eda con Par\u00eds una hegemon\u00eda en el campo coreogr\u00e1fico, que reci\u00e9n empez\u00f3 a declinar a mediados del siglo XVII.<br \/>\nNo hay noticias directas de esta courante o correnta en los siglos XVI y XVII peruanos; sin embargo, esta danza conocida en Par\u00eds desde 1515, se difundi\u00f3 bastante en Italia y Espa\u00f1a y seguro en el Per\u00fa, como se puede rastrear en algunas piezas que sin denominarse correntas manifiestan la presencia de sus rasgos caracter\u00edsticos. En varias de la diecis\u00e9is piezas contenidas en el Libro de varias curiosidades (Tesoro de diversas materias), compilado por el sacerdote Gregorio de Zuola,  dado a conocer por Carlos Vega &#8211; al cual nos hemos referido en el cap\u00edtulo I &#8211;  se perciben ritmos de varias danzas,  entre estas la correnta: N\u00ba 12 Don Pedro, a quien los crueles, N\u00ba 14 \u201cQu\u00e9 importa que yo calle\u201d y N\u00ba 15 \u201cMalograda fuentecilla\u201d, tambi\u00e9n la  pavana: N\u00ba 4  \u201cNo s\u00e9 a qu\u00e9 sombras funestas\u201d;  y la zarabanda -.ya en tiempo lento-&#160;: N\u00ba 5 \u201cDime Pedro por tu vida\u201d y  N\u00ba 16 \u201cPor qu\u00e9 tan firme os adoro\u201d . Adem\u00e1s hay otras danzas como la expresamente titulada el mariz\u00e1palos, baile picaresco difundido en Espa\u00f1a, Portugal e Hispanoam\u00e9rica.  El C\u00f3dice del Cusco (C\u00f3dice Vega) da testimonio de la presencia variada bailes en la ciudad imperial, algunas verdaderos antecedentes de tipos difundidos en tiempos m\u00e1s recientes en Hispanoam\u00e9rica. El propio Carlos Vega se\u00f1ala refri\u00e9ndose a la canci\u00f3n N\u00ba 13 \u201cDon Pedro, a quien lo crueles\u201d: \u201cEn tiempo pausado este romance es una p\u00e1gina noble y altamente expresiva; en tiempo vivo, nos presenta las frases t\u00edpicas de la habanera, la milonga o el tango, escarnecidos por innobles.\u201d<br \/>\nRondamos otra vez por el tema del mestizaje, aunque es ahora la Historia y no la Est\u00e9tica quien nos conduce por las rutas del mestizaje.  Desde esta perspectiva referimos que existen testimonios sobre que el ambiente ind\u00edgena imprimi\u00f3 a los bailes criollos una manera peculiar. Si bien se trata de datos provenientes del siglo XIX, no hay raz\u00f3n, sin embargo, para suponer que no fuera as\u00ed tambi\u00e9n en la \u00e9poca virreinal. A prop\u00f3sito de estos cambios Vega refiere que el viajero Charles Wiener en 1877, vio en el Cusco bailes criollos en los que \u201cse bosquejaban despu\u00e9s de un rato los pasos de valses, polcas y mazurcas, recuerdos muy lejanos de las danzas que nosotros llamamos as\u00ed . He visto ejecutar una danza que se llama cuadrilla pero no he podido comprender sus figuras. \u00a1Ah, qu\u00e9 lejos estamos de la cueca, de la chilena o del baile de la tierra, que tan graciosamente danza la criolla!\u201d . Antes, habr\u00eda ocurrido algo semejante con las pavanas, las gallardas, zarabandas, correntas y minuetos.<br \/>\nFinalmente sugerimos, como un hecho significativo que deber\u00e1 tenerse en cuenta, que el pasado com\u00fan en el aspecto danc\u00edstico y musical de la costa y la sierra \u2014vislumbrado en los ritmos de los villancicos barrocos\u2014 podr\u00eda explicar el acogimiento de la marinera en todo el Per\u00fa, con sus variantes locales, pero con elementos centrales comunes que se mantienen resistentes a los cambios y a los rechazos.<br \/>\nDebemos resaltar, adem\u00e1s, que en el barroco gran parte de las danzas eran cantadas y que en muchas oportunidades, asum\u00edan el nombre y la forma del villancico, como tambi\u00e9n el de chanzoneta y tonada.<br \/>\nComo se ha propuesto en el cap\u00edtulo anterior, los villancicos \u2014con sus ritmos hispano- criollos, o quiz\u00e1 ar\u00e1bigo andaluces, con sus compases \u201cperfectos\u201d de simbolismo oriental, con sus hemiolas caracter\u00edsticas\u2014 se sit\u00faan en un lugar de la historia de la m\u00fasica hispanoamericana, en particular de la tradicional-popular, que de hecho merece el mayor inter\u00e9s.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DANZAS DE LIMA EN EL BARROCO Y EL ORIGEN LIMENSE DE LA CHACONA Jos\u00e9 Quezada Macchivello Los villancicos iberoamericanos est\u00e1n impregnados de ritmos de danzas hispanas y criollas, que ya, en la segunda mitad del siglo XVII, pertenec\u00edan a una larga tradici\u00f3n que hab\u00eda florecido en Espa\u00f1a desde el Renacimiento, ritmos que desde los primeros &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/danzas-de-lima-en-el-barroco-y-el-origen-limense-de-la-chacona\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDANZAS DE LIMA EN EL BARROCO Y EL ORIGEN LIMENSE DE LA CHACONA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24277","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24277"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24277\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}