{"id":24330,"date":"2016-02-05T16:32:53","date_gmt":"2016-02-05T21:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-declaracion-conjunta-del-santo-padre-francisco-y-del-patriarca-ecumenico-bartolome-i\/"},"modified":"2016-02-05T16:32:53","modified_gmt":"2016-02-05T21:32:53","slug":"la-declaracion-conjunta-del-santo-padre-francisco-y-del-patriarca-ecumenico-bartolome-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-declaracion-conjunta-del-santo-padre-francisco-y-del-patriarca-ecumenico-bartolome-i\/","title":{"rendered":"LA DECLARACION CONJUNTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO Y DEL PATRIARCA ECUMENICO BARTOLOME I"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">PEREGRINACI\u00d3N A TIERRA SANTA CON OCASI\u00d3N DEL 50 ANIVERSARIO<br \/>\nDEL ENCUENTRO EN JERUSAL\u00c9N ENTRE EL PAPA PABLO VI Y EL PATRIARCA ATEN\u00c1GORAS<br \/>\n(24-26 DE MAYO DE 2014)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ENCUENTRO PRIVADO CON EL PATRIARCA ECUM\u00c9NICO DE CONSTANTINOPLA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DECLARACI\u00d3N CONJUNTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/>\nY DEL PATRIARCA ECUM\u00c9NICO PARTOLOM\u00c9 I\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Delegaci\u00f3n Apost\u00f3lica en Jerusal\u00e9n<br \/>\nDomingo 25 de mayo de 2014\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Como nuestros venerables predecesores, el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecum\u00e9nico Aten\u00e1goras, que se encontraron aqu\u00ed en Jerusal\u00e9n hace cincuenta a\u00f1os, tambi\u00e9n nosotros, el Papa Francisco y el Patriarca Ecum\u00e9nico Bartolom\u00e9, hemos querido reunirnos en Tierra Santa, \u201cdonde nuestro com\u00fan Redentor, Cristo nuestro Se\u00f1or, vivi\u00f3, ense\u00f1\u00f3, muri\u00f3, resucit\u00f3 y ascendi\u00f3 a los cielos, desde donde envi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo sobre la Iglesia naciente\u201d (Comunicado com\u00fan del Papa Pablo VI y el Patriarca Aten\u00e1goras, publicado tras su encuentro del 6 de enero de 1964). Nuestra reuni\u00f3n \u2013un nuevo encuentro de los Obispos de las Iglesias de Roma y Constantinopla, fundadas a su vez por dos hermanos, los Ap\u00f3stoles Pedro y Andr\u00e9s\u2013 es fuente de profunda alegr\u00eda espiritual para nosotros. Representa una ocasi\u00f3n providencial para reflexionar sobre la profundidad y la autenticidad de nuestros v\u00ednculos, fruto de un camino lleno de gracia por el que el Se\u00f1or nos ha llevado desde aquel d\u00eda bendito de hace cincuenta a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Nuestro encuentro fraterno de hoy es un nuevo y necesario paso en el camino hacia aquella unidad a la que s\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo puede conducirnos, la de la comuni\u00f3n dentro de la leg\u00edtima diversidad. Recordamos con profunda gratitud los pasos que el Se\u00f1or nos ha permitido avanzar. El abrazo que se dieron el Papa Pablo VI y el Patriarca Aten\u00e1goras aqu\u00ed en Jerusal\u00e9n, despu\u00e9s de muchos siglos de silencio, prepar\u00f3 el camino para un gesto de enorme importancia: remover de la memoria y de la mente de las Iglesias las sentencias de mutua excomuni\u00f3n de 1054. Este gesto dio paso a un intercambio de visitas entre las respectivas Sedes de Roma y Constantinopla, a una correspondencia continua y, m\u00e1s tarde, a la decisi\u00f3n tomada por el Papa Juan Pablo II y el Patriarca Dimitrios, de feliz memoria, de iniciar un di\u00e1logo teol\u00f3gico sobre la verdad entre Cat\u00f3licos y Ortodoxos. A lo largo de estos a\u00f1os, Dios, fuente de toda paz y amor, nos ha ense\u00f1ado a considerarnos miembros de la misma familia cristiana, bajo un solo Se\u00f1or y Salvador, Jesucristo, y a amarnos mutuamente, de modo que podamos confesar nuestra fe en el mismo Evangelio de Cristo, tal como lo recibimos de los Ap\u00f3stoles y fue expresado y transmitido hasta nosotros por los Concilios Ecum\u00e9nicos y los Padres de la Iglesia. Aun siendo plenamente conscientes de no haber alcanzado la meta de la plena comuni\u00f3n, confirmamos hoy nuestro compromiso de avanzar juntos hacia aquella unidad por la que Cristo nuestro Se\u00f1or or\u00f3 al Padre para que \u201ctodos sean uno\u201d (Jn 17,21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Con el convencimiento de que dicha unidad se pone de manifiesto en el amor de Dios y en el amor al pr\u00f3jimo, esperamos con impaciencia que llegue el d\u00eda en el que finalmente participemos juntos en el banquete Eucar\u00edstico. En cuanto cristianos, estamos llamados a prepararnos para recibir este don de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, como nos ense\u00f1a san Ireneo de Lyon (Adv. haer., IV,18,5: PG 7,1028), mediante la confesi\u00f3n de la \u00fanica fe, la oraci\u00f3n constante, la conversi\u00f3n interior, la vida nueva y el di\u00e1logo fraterno. Hasta llegar a esta esperada meta, manifestaremos al mundo el amor de Dios, que nos identifica como verdaderos disc\u00edpulos de Jesucristo (cf. Jn 13,35).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. En este sentido, el di\u00e1logo teol\u00f3gico emprendido por la Comisi\u00f3n Mixta Internacional ofrece una aportaci\u00f3n fundamental en la b\u00fasqueda de la plena comuni\u00f3n entre cat\u00f3licos y ortodoxos. En los periodos sucesivos de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, y del Patriarca Dimitrios, el progreso de nuestros encuentros teol\u00f3gicos ha sido sustancial. Hoy expresamos nuestro sincero aprecio por los logros alcanzados hasta la fecha, as\u00ed como por los trabajos actuales. No se trata de un mero ejercicio te\u00f3rico, sino de un proceder en la verdad y en el amor, que requiere un conocimiento cada vez m\u00e1s profundo de las tradiciones del otro para llegar a comprenderlas y aprender de ellas. Por tanto, afirmamos nuevamente que el di\u00e1logo teol\u00f3gico no pretende un m\u00ednimo com\u00fan denominador para alcanzar un acuerdo, sino m\u00e1s bien profundizar en la visi\u00f3n que cada uno tiene de la verdad completa que Cristo ha dado a su Iglesia, una verdad que se comprende cada vez m\u00e1s cuando seguimos las inspiraciones del Esp\u00edritu santo. Por eso, afirmamos conjuntamente que nuestra fidelidad al Se\u00f1or nos exige encuentros fraternos y di\u00e1logo sincero. Esta b\u00fasqueda com\u00fan no nos aparta de la verdad; sino que m\u00e1s bien, mediante el intercambio de dones, mediante la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, nos lleva a la verdad completa (cf. Jn 16,13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Y, mientras nos encontramos a\u00fan en camino hacia la plena comuni\u00f3n, tenemos ya el deber de dar testimonio com\u00fan del amor de Dios a su pueblo colaborando en nuestro servicio a la humanidad, especialmente en la defensa de la dignidad de la persona humana, en cada estadio de su vida, y de la santidad de la familia basada en el matrimonio, en la promoci\u00f3n de la paz y el bien com\u00fan y en la respuesta ante el sufrimiento que sigue afligiendo a nuestro mundo. Reconocemos que el hambre, la pobreza, el analfabetismo, la injusta distribuci\u00f3n de los recursos son un desaf\u00edo constante. Es nuestro deber intentar construir juntos una sociedad justa y humana en la que nadie se sienta excluido o marginado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Estamos profundamente convencidos de que el futuro de la familia humana depende tambi\u00e9n de c\u00f3mo salvaguardemos \u2013con prudencia y compasi\u00f3n, a la vez que con justicia y rectitud\u2013 el don de la creaci\u00f3n, que nuestro Creador nos ha confiado. Por eso, constatamos con dolor el il\u00edcito maltrato de nuestro planeta, que constituye un pecado a los ojos de Dios. Reafirmamos nuestra responsabilidad y obligaci\u00f3n de cultivar un esp\u00edritu de humildad y moderaci\u00f3n de modo que todos puedan sentir la necesidad de respetar y preservar la creaci\u00f3n. Juntos, nos comprometemos a crear una mayor conciencia del cuidado de la creaci\u00f3n; hacemos un llamamiento a todos los hombres de buena voluntad a buscar formas de vida con menos derroche y m\u00e1s austeras, que no sean tanto expresi\u00f3n de codicia cuanto de generosidad para la protecci\u00f3n del mundo creado por Dios y el bien de su pueblo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Asimismo, necesitamos urgentemente una efectiva y decidida cooperaci\u00f3n de los cristianos para tutelar en todo el mundo el derecho a expresar p\u00fablicamente la propia fe y a ser tratados con equidad en la promoci\u00f3n de lo que el Cristianismo sigue ofreciendo a la sociedad y a la cultura contempor\u00e1nea. A este respecto, invitamos a todos los cristianos a promover un aut\u00e9ntico di\u00e1logo con el Juda\u00edsmo, el Islam y otras tradiciones religiosas. La indiferencia y el desconocimiento mutuo conducen \u00fanicamente a la desconfianza y, a veces, desgraciadamente incluso al conflicto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Desde esta santa ciudad de Jerusal\u00e9n, expresamos nuestra com\u00fan preocupaci\u00f3n profunda por la situaci\u00f3n de los cristianos en Medio Oriente y por su derecho a seguir siendo ciudadanos de pleno derecho en sus patrias. Con confianza, dirigimos nuestra oraci\u00f3n a Dios omnipotente y misericordioso por la paz en Tierra Santa y en todo Medio Oriente. Pedimos especialmente por las Iglesias en Egipto, Siria e Iraq, que han sufrido mucho \u00faltimamente. Alentamos a todas las partes, independientemente de sus convicciones religiosas, a seguir trabajando por la reconciliaci\u00f3n y por el justo reconocimiento de los derechos de los pueblos. Estamos convencidos de que no son las armas, sino el di\u00e1logo, el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, los \u00fanicos medios posibles para lograr la paz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. En un momento hist\u00f3rico marcado por la violencia, la indiferencia y el ego\u00edsmo, muchos hombres y mujeres se sienten perdidos. Mediante nuestro testimonio com\u00fan de la Buena Nueva del Evangelio, podemos ayudar a los hombres de nuestro tiempo a redescubrir el camino que lleva a la verdad, a la justicia y a la paz. Unidos en nuestras intenciones y recordando el ejemplo del Papa Pablo VI y el Patriarca Aten\u00e1goras, de hace 50 a\u00f1os, pedimos que todos los cristianos, junto con los creyentes de cualquier tradici\u00f3n religiosa y todos los hombres de buena voluntad reconozcan la urgencia del momento, que nos obliga a buscar la reconciliaci\u00f3n y la unidad de la familia humana, respetando absolutamente las leg\u00edtimas diferencias, por el bien de toda la humanidad y de las futuras generaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Al emprender esta peregrinaci\u00f3n en com\u00fan al lugar donde nuestro \u00fanico Se\u00f1or Jesucristo fue crucificado, sepultado y resucitado, encomendamos humildemente a la intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima siempre Virgen Mar\u00eda los pasos sucesivos en el camino hacia la plena unidad, confiando a la entera familia humana al amor infinito de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl Se\u00f1or ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Se\u00f1or se fije en ti y te conceda la paz\u201d (Nm 6,25-26)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerusal\u00e9n, 25 de mayo de 2014.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BARTOLOM\u00c9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Vatican.va [1]\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI\u00d3N A TIERRA SANTA CON OCASI\u00d3N DEL 50 ANIVERSARIO DEL ENCUENTRO EN JERUSAL\u00c9N ENTRE EL PAPA PABLO VI Y EL PATRIARCA ATEN\u00c1GORAS (24-26 DE MAYO DE 2014) ENCUENTRO PRIVADO CON EL PATRIARCA ECUM\u00c9NICO DE CONSTANTINOPLA DECLARACI\u00d3N CONJUNTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO Y DEL PATRIARCA ECUM\u00c9NICO PARTOLOM\u00c9 I Delegaci\u00f3n Apost\u00f3lica en Jerusal\u00e9n Domingo 25 de mayo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-declaracion-conjunta-del-santo-padre-francisco-y-del-patriarca-ecumenico-bartolome-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLA DECLARACION CONJUNTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO Y DEL PATRIARCA ECUMENICO BARTOLOME I\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24330","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24330"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24330\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}