{"id":24361,"date":"2016-02-05T16:33:58","date_gmt":"2016-02-05T21:33:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deus-charitas-est\/"},"modified":"2016-02-05T16:33:58","modified_gmt":"2016-02-05T21:33:58","slug":"deus-charitas-est","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deus-charitas-est\/","title":{"rendered":"DEUS CHARITAS EST"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">DEUS  CARITAS  EST    (I Jn 4 16).\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Dos aclaraciones previas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Dios es el Amor<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Cuesti\u00f3n fundamental<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Eros y ag\u00e1pe<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Ascesis camino de ascenso<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Agapeizaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Estas reflexiones nos han tra\u00eddo a la fe b\u00edblica.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 \u00danica realidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Novedad de la fe b\u00edblica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 El eros de Dios para con el hombre es a la vez ag\u00e1pe<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 La novedad de la fe b\u00edblica, lo hemos visto, nos trae en primer lugar la imagen de Dios; en segundo lugar, y en esencial relaci\u00f3n con ella, es la imagen del hombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 Jesucristo, el Amor de Dios encarnado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 Entrega perpetuada en la Eucarist\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 Amor a Dios \u2013 Amor al pr\u00f3jimo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 Deum nemo vidit unquam<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 Por eso puedo amar a toda persona, incluso a la que no conozco<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Dos aclaraciones previas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agape, agap\u00e9, \u00e1gape\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) En las tres ediciones corrientes y en la edici\u00f3n en espa\u00f1ol de  L\u2019 Osservatore Romano, la palabra tan repetida en la Enc\u00edclica viene trascrita como  \u201cagap\u00e9\u201d, con tilde en la \u00e9, que obliga naturalmente, a leerla como ox\u00edtona o aguda. Con ello irrumpe una graf\u00eda y pronunciaci\u00f3n incorrectas, que hacen ileg\u00edtima en espa\u00f1ol la palabra que estudiamos. Se desfigura as\u00ed la palabra griega original, que es agape,  parox\u00edtona o grave, con tilde en la a t\u00f3nica. La errata (y en casos tambi\u00e9n error) viene dada, nos parece, porque la palabra griega agape termina con desinencia  eta, o sea, en e larga, de los temas en alfa impura. Cuando los autores escriben dicha palabra, hay quienes se\u00f1alan esa  e larga con su marca de cantidad, por lo que algunos, sean editores o  trascritores confunden esa marca de cantidad con una tilde de acentuaci\u00f3n. La palabra de que habla la Enc\u00edclica es, pues, agape, no agap\u00e9. (A no ser que, ya a partir de esta Enc\u00edclica, pretendi\u00e9ramos  \u2013lo cual no creo\u2013  considerar agap\u00e9 como un neologismo reci\u00e9n introducido).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) La segunda aclaraci\u00f3n se refiere al \u00e1gape, palabra proparox\u00edtona o esdr\u00fajula. Su \u00e9timo y su sema nos vienen igualmente de la palabra ag\u00e1pe. Ya en \u00e9poca apost\u00f3lica  es t\u00e9rmino t\u00e9cnico para designar la cena fraternal lit\u00fargica que, a modo de las celebraciones religiosas jud\u00edas,  deb\u00eda servir para unidad entre los fieles y caridad para con los pobres en el  agape,  en el amor.  En la carta de Jds 12, significa el convite de amor, que la Biblia de Jerusal\u00e9n,  el P. Bover y otros han traducido por \u00e1gape. La fractio panis  (dominica cena, v.19), estuvo precedida de una comida normal (I Co 11 17ss). M\u00e1s tarde, el \u00e1gape, se separ\u00f3 de la celebraci\u00f3n de la Cena, y deriv\u00f3 en acto lit\u00fargico aparte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Tambi\u00e9n en estas acciones lit\u00fargicas se daba el  \u201c\u00f3sculo santo\u201d (f\u00edlema \u00e1gion, Ro 16 16; I, Co 16 20); el \u201cosculum caritatis, el \u00f3sculo de la caridad  o  \u201cbeso del \u00e1gape\u201d (f\u00edlema ag\u00e1pes, I Pe 5 14). Incluso se hizo nombre propio, y varios santos llevaron esos nombres (y que estar\u00eda muy bien el recuperarlos: Sta. Agape, Sta. Agap\u00e9, S. Agapio<br \/>\n(s. IV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos entonces dos palabras en referencia: 1) agape,  el t\u00e9rmino griego con pronunciaci\u00f3n y sem\u00e1ntica neotestamentaria;  (agap\u00e9 , ser\u00eda la trascripci\u00f3n y traducci\u00f3n adoptada del concepto de agape);  y la aplicaci\u00f3n sem\u00e1ntica, ya vigente desde el primer siglo, emanada  del agape, para significar el \u00e1gape o convite fraternal en el amor cristiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B). Agapao. Contamos en griego con varias palabras para expresar el amor. Entre ellas, fileo, erao, stergo, agapao. Fileo es la m\u00e1s usada y designa la inclinaci\u00f3n hacia una persona o cosa. Implica la relaci\u00f3n de afecto, amor entre amigos o parientes. Fil\u00eda es, pues, amor, benevolencia, amistad, cari\u00f1o; comprende adem\u00e1s, solicitud, hospitalidad, amor a lo humano;  y filos es el amigo. Y en espa\u00f1ol el prefijo filo- designa amor, afici\u00f3n o afecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Erao  \u2013Eros\u2013  al contrario, es el amor apasionado, amor concupiscente, posesivo. El dios del sexo y de la fertilidad. Expresa el amor ansiado entre marido y mujer. Con esta expresi\u00f3n experimentan los griegos el placer de la belleza corporal y el apetito sexual, el placer dionis\u00edaco que lleva al \u00e9xtasis, y hace olvidar la raz\u00f3n y la voluntad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino eros aparece solo dos veces en AT (Prv  7 18; 24 51). En el NT no se encuentra ni una sola vez porque su connotaci\u00f3n y denotaciones no son acordes con la ense\u00f1anza del NT.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[Plat\u00f3n espiritualiza el eros y representa el equilibrio, la esencia del bien, la sabidur\u00eda y el camino a la inmortalidad. Arist\u00f3teles lo eleva m\u00e1s a\u00fan. Plotino lo lleva al plano m\u00edstico y hacia la uni\u00f3n espiritual con la divinidad].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Agap\u00e1o es apreciar, acoger amistosamente. El verbo agap\u00e1o viene desde Homero. En griego cl\u00e1sico muchas veces su empleo era sin\u00f3nimo de fil\u00e9o. En cambio el sustantivo ag\u00e1pe  es de uso exclusivo de la Biblia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(En los Sin\u00f3pticos: cuando Jes\u00fas habla del amor de Dios, no usa ag\u00e1pe ni agap\u00e2n; tampoco fil\u00eda ni file\u00een. Lo que se anuncia es que Dios trae la \u00e1fesis, muestra su \u00e9leos y el<br \/>\noiktirm\u00f4n e\u00eenai, el ser de Dios, su ser misericordioso.<br \/>\n(Es curioso observar que, exceptuando los discursos de Jes\u00fas, los Sin\u00f3pticos no emplean ag\u00e1pe y solo una vez agap\u00e2n (Lc 7 4ss.). Los Hechos tampoco. Estas dos palabras, los Sin\u00f3pticos las ponen solo en boca de Jes\u00fas, y con el significado de amor a Dios y al pr\u00f3jimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor a Dios es la nueva Ley que funda la propia existencia en Dios. Pero el  amor a Dios tiene tres enemigos: el dinero, la ambici\u00f3n y las persecuciones. El amor a Dios anuncia una nueva realidad. La misericordia de Dios es un hecho inaudito, posible solo en Dios, y que trasforma radicalmente la posici\u00f3n del hombre. En quien se ve perdonado, nace un nuevo trasformador amor.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) En S. Juan: El amor es la piedra fundamental del Reino de Cristo. La raz\u00f3n del amor de Dios al mundo: Tanto am\u00f3 Dios al mundo&#8230; Todo el amor del Padre se concentra en el Hijo. A trav\u00e9s del Hijo, el amor del Padre alcanza a la comunidad. El sacrificio del Hijo es a la vez el medio por el cual Dios realiza la salvaci\u00f3n del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Juan, a diferencia de los Sin\u00f3pticos, el amor es descendente. Es una fuerza celestial y una realidad c\u00f3smica, pero que se revela en la acci\u00f3n moral. Es una energ\u00eda primordial, un modo de ser, la realizaci\u00f3n de Dios en este mundo.<br \/>\nEn Juan el imperativo del amor esta precisado como amar  \u201cin opere et veritate\u201d.<br \/>\nY las admoniciones se interrumpen con los vocativos  agapet\u00e9, agapeto\u00ed  que, en este caso no se refieren a la elecci\u00f3n divina, sino que expresan solo el amor fraterno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En NT el verbo agap\u00e1o y sobre todo, el sustantivo ag\u00e1pe cobran un significado especial: expresan el amor de Dios, o la vida que brota de ese amor de Dios.  Ag\u00e1pe  es el t\u00e9rmino con que los LXX han traducido el ahab\u00e1 hebreo, para expresar sobre todo la relaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, la predilecci\u00f3n de amor de Dios a los hombres.  \u201cSe trata siempre del ag\u00e1pe to\u00fb Zeo\u00fb  tomado como genitivo subjetivo, genitivo objetivo o, en el sentido de amor divino, es decir, amor hacia los dem\u00e1s hombres que procede de la proximidad de Dios\u201d (Dicc. teol\u00f3g. del NT., 113, c).<br \/>\nDigamos, pues: amor originado en Dios (I Jn 4 16); amor en respuesta  del hombre, ya que Dios nos am\u00f3 primero (prior dilexit nos, I Jn 4 19); y el amor a los dem\u00e1s \u2013diligamus invicem quia caritas ex Deo est\u2013 por amor a Dios de quien cobra significado todo amor y toda \u00e9tica (I Jn 4 7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Dios es el Amor<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abre el Papa su enc\u00edclica con la categ\u00f3rica frase de S. Juan en su I Carta:  4 16: O Ze\u00f3s ag\u00e1pe est\u00edn. Deus caritas est. Dios es (el) Amor. En esta frase, de gram\u00e1tica tan elemental, el Papa ve expresado con meridiana claridad, el eje y caracter\u00edstica, o en sus palabras, \u201cel coraz\u00f3n de la fe cristiana\u201d (Introd.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor no solo es un contenido central del NT, sino que es la expresi\u00f3n total de la fe (sic enim dilexit   \u2013eg\u00e1pesen\u2013  Deus mundum  Jn 3 16). La  actividad de Dios es amor  \u2013o amar\u2013  y espera como respuesta el amor del hombre: Nos diligimus quia ipse prior dilexit  \u2013pr\u00f4tos eg\u00e1pesen\u2013 Deus (I Jn 4 19). Es el mismo verbo y tiempo de aoristo o indefinido, que aqu\u00ed trat\u00e1ndose de Dios, tiene valor de infinito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y se\u00f1ala tres contenidos fundamentales. 1) la imagen cristiana de Dios; 2) la consiguiente imagen del hombre: ya bien puedes mirarme \/ despu\u00e9s que me miraste; 3) y su camino para la plena realizaci\u00f3n..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en el mismo vers\u00edculo (I Jn 4 16), S. Juan nos ofrece \u201cuna formulaci\u00f3n sint\u00e9tica de la vida cristiana\u201d: Hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos cre\u00eddo en \u00e9l\u201d. (O con el P. Bover&#160;: Hemos conocido  y cre\u00eddo  \u2013egn\u00f4kamen kai pepiste\u00fakamen\u2013  el amor que Dios tiene con nosotros).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S. Juan ha unido aqu\u00ed el objeto directo de conocer -ten ag\u00e1pen, el amor \u2013 como \u00fanico  complemento  tambi\u00e9n del  verbo pistevo, creer. Como formando as\u00ed los dos verbos una sola e intensificada expresi\u00f3n. Conocer y creer  al amor  son un acto \u00fanico e indivisible: Al decir  \u201chemos cre\u00eddo en el amor sugiere que la fe halla a la caridad viniendo de Dios, la recibe, la incorpora o asimila; y ya es la caridad-en,  la caridad con-nosotros\u201d (Rodr\u00edguez Molero, p. 500).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y nosotros hemos cre\u00eddo en el amor que Dios tiene en nosotros (ten ag\u00e1pen en \u00e9jei o Ze\u00f3s en um\u00een. Credidimus caritati). (Se puede sugerir el credere Deo de la c\u00e9lebre tristinci\u00f3n agustiniana:).  El pronombre expreso  \u2013eme\u00ees\u2013 hace \u00e9nfasis de corporaci\u00f3n con los ap\u00f3stoles, testigos del amor de Cristo, muerto y resucitado. Despu\u00e9s, todos nosotros los creyentes. El verbo conocer  \u2013gin\u00f4skein\u2013 no es mero conocer intelectual o teor\u00e9tico, sino reconocer ese amor como personal y valorar desde su ra\u00edz la verdad entera de ese Amor de Jes\u00fas, verdad en obras, amor de Vida que la entrega por sus am-igos: la misma ra\u00edz que am-or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pistevuein, es acoger, llegar a convencerse; aderirse con firmeza interna a la objetividad cierta de ese conocimiento. Es creer con toda el alma. La uni\u00f3n de los dos verbos (egn\u00f4kamen kai pepiste\u00fakamen) da a la afirmaci\u00f3n un valor superlativo que incluso se refuerza con las dos formas de perfecto. Los escrituristas hablan, lo sabemos,  del valor teol\u00f3gico del perfecto. Es, pues, acci\u00f3n producida en un tiempo, pero que ya no se pierde o desaparece, sino que se mantiene actual y operante. Nuestro conocimiento, seg\u00fan S. Juan, no ser\u00e1, pues, una nosis de presuntos iluminados, sino resultado de una experiencia personal: fruto de la inteligencia y del coraz\u00f3n. Conocimiento que resulta infalible, como era necesario para los ap\u00f3stoles, columnas de la Iglesia. Son los mismos verbos, y f\u00f3rmula id\u00e9ntica de la confesi\u00f3n de Pedro: Nosotros hemos cre\u00eddo y sabido que T\u00fa eres el Santo de Dios (O \u00e1gios to\u00fb Zeo\u00fb, Jn 6 69).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero vengamos a la Enc\u00edclica. Seg\u00fan el Papa, as\u00ed puede expresar el cristiano la opci\u00f3n fundamental de su vida. El cristiano se ha encontrado con una Persona que le se\u00f1ala un horizonte nuevo y, con ello, su orientaci\u00f3n definitiva (Introd.). Juan mismo ha expresado ese acontecimiento con estas estremecedoras palabras: Tanto am\u00f3 Dios al mundo que le entreg\u00f3 a su Hijo \u00danico para que todos los que creen en \u00c9l tengan vida eterna. (Jn 3 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S. Agust\u00edn, con su  theolog\u00eda mentis et cordis, ya ha incorporado el amor al concepto agustiniano de la fe. Para el Hiponense, la fe no es mera adesi\u00f3n fr\u00eda y puramente intelectual a las verdades reveladas. La obediencia de la fe a Dios que revela es una entrega total; y por tanto, rendici\u00f3n suprema del alma al amor de Dios, ahora ya, demostrada o ejercida en la observancia de los mandamientos: Credite praeceptis Dei et facite illa, et donavit vobis robur intelligentiae. Claro que, para corresponder a la revelaci\u00f3n, como obediencia de la fe es necesaria la gracia de Dios y los auxilios del Esp\u00edritu que concede a todos gusto en aceptar y creer la verdad:  consentiendo et credendo veritati (DV 5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe cristiana ha puesto el amor en el centro y ha asumido con ello el n\u00facleo de la fe de Israel (Amar\u00e1s al Se\u00f1or con todo tu coraz\u00f3n (Dt 6 4-5). Jes\u00fas ha unido indisolublemente este \u00fanico mandamiento del amor a Dios con el amor al pr\u00f3jimo: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo (regla de oro: Lv 19 18; Mc 12 29-31). Ya tenemos dibujadas la vertical del \u00fanico amor a Dios \u00danico (ejad) con la horizontal \u2013y ya ineludible\u2013 de ese amor a Dios reflejado y realizado (o mejor, en participio de futuro: que se debe realizar)  en el amor al pr\u00f3jimo.<br \/>\nPero la irrenunciable naturaleza del amor es amar, es decir, amar en el sentido de amar primero;  por tanto ahora ya el amor no es solo \u201cun  mandamiento\u201d, sino la respuesta al Don del amor con el cual \u2013Dios\u2013 (y no ser\u00e1 vano el aspecto verbal), ha venido-est\u00e1 viniendo-viene a nuestro encuentro (intr..). S. Juan, flexionando 4 veces en el mismo vers\u00edculo las formas del verbo agap\u00e1\u00f4,  nos envuelve dentro de la naturaleza del amor, o como si fu\u00e9semos hechos \u2013como que lo somos\u2013 ex amore Dei,  ablat. de materia, ex agapo\u00fb, genit. de procedencia), y nos intima esta frase, inaudita siempre, aun despu\u00e9s de mil veces o\u00edda: Amados, am\u00e9monos unos a otros, porque el amor viene \u2013procede\u2013 de Dios, (e ag\u00e1pe ek tou Zeo\u00fb)  y todo el que ama  \u2013es amante, est\u00e1 amando  \u2013agap\u00f4n\u2013 ha sido engendrado y nacido de (ek) Dios; en pret. perfecto: acci\u00f3n del pasado cuyo efecto y eficacia contin\u00faa  en el presente. Y eso es conocer a Dios: ser\u00e1 la suprema nosis acerca de Dios: gi-(g)n\u00f4-sc-ei  ton Ze\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa ha esquematizado ese prop\u00f3sito y ese proceso en esta sencilla declaraci\u00f3n: En mi primera Enc\u00edclica deseo hablar 1) del amor, del cual Dios nos colma;  y 2) el cual amor,  nosotros debemos comunicar a los dem\u00e1s (intr. 1). As\u00ed la primera parte precisar\u00e1 el Amor que Dios es, que de forma misteriosa y gratuita ofrece y quiere relacionar intr\u00ednsecamente con el amor del hombre. La segunda parte trata de c\u00f3mo llevar a cabo, en concreto, el mandamiento-naturaleza del amor al pr\u00f3jimo (Introd..).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cuesti\u00f3n fundamental<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa nos va a hablar de la unidad del amor en la Creaci\u00f3n y en la Historia Salutis. As\u00ed afirmar\u00e1 primero que el amor de Dios es una cuesti\u00f3n fundamental y nos lanza preguntas decisivas sobre qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9nes somos nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se plantea primero el problema del lenguaje. La palabra \u201camor\u201d, de sobra lo sabemos, es usada y abusada hasta la irresponsabilidad m\u00e1s brutal.  Pero entre las muchas formas o clases de amor leg\u00edtimo y bendito como el amor a los padres, a los amigos, a los familiares, al pr\u00f3jimo, a Dios, el Papa destaca, \u201ccomo arquetipo por excelencia\u201d, el amor entre el hombre y la mujer, en el cual intervienen inseparablemente el cuerpo y el alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este amor se le abre al ser humano una promesa de felicidad que le parece irresistible, y a primera vista, sobre todo-amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa se hace esta pregunta de sumo inter\u00e9s: \u00bfEstas formas de amor, en sus diversas manifestaciones, se unifican de alg\u00fan modo al final como uno solo, o  se trata de una misma palabra para significar realidades diferentes?\n<\/p>\n<h2>Eros y ag\u00e1pe<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los griegos llamaron eros al amor entre hombre y mujer. Este eros no nace del pensamiento o de la voluntad, sino que en cierto sentido  se impone  al ser humano. El AT usa dos veces solamente la palabra eros. El NT la desconoce por completo. Hay principalmente tres t\u00e9rminos griegos para expresar el amor: eros  (\u00e9r\u00f4s, conjunto de tendencias e impulsos sexuales de la persona, amor carnal);  fil\u00eda  (amor de amistad) y ag\u00e1pe  (amor desinteresado, amor puro). El amor fil\u00eda, es no solo aceptado, sino profundizado en el Evangelio de S. Juan, p. ej., para expresar la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa advierte que el hecho de relegar la palabra eros en favor de la nueva concepci\u00f3n del amor, expresada por el t\u00e9rmino ag\u00e1pe, denota algo esencial en la novedad del cristianismo: precisamente su  concepci\u00f3n del amor. El papa denuncia la cr\u00edtica despiadada que se le ha hecho al cristianismo, sobre todo a partir de los dos \u00faltimos siglos, acusando al cristianismo y a la Iglesia, con sus preceptos y prohibiciones, de convertir en amargo lo m\u00e1s hermoso de la vida.\n<\/p>\n<h2>Ascesis camino de ascenso<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00bfla Iglesia ha destruido el eros?  Los griegos consideraron el eros como un arrebato, una locura que prevalece sobre la raz\u00f3n y estremecido por una potencia divina, se ve como arrancado de su limitada existencia y llevado, por as\u00ed decirlo, a la dicha m\u00e1s alta. En este contexto precristiano trae o interpreta Benedicto XVI el universal lema virgiliano \u201cOmnia vincit amor\u201d, y el et nos cedamus amori: Todo lo vence el amor, rind\u00e1monos tambi\u00e9n nosotros al amor.<br \/>\nEn la historia de las religiones este signo era plasmado en los cultos de la fertilidad y hasta con la prostituci\u00f3n,  as\u00ed dicha  \u201csagrada\u201d  porque se relacionaba con el templo. El eros se celebraba como fuerza divina, comuni\u00f3n incluso con la divinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya el AT consider\u00f3 y combati\u00f3 esta forma de religiosidad como una perversi\u00f3n. Pero de ning\u00fan modo rechaz\u00f3 con ello el eros como tal, sino su desviaci\u00f3n, ya que la divinizaci\u00f3n falsa del eros lo priva de su dignidad divina y lo deshumaniza. Las siguientes palabras de Benedicto XVI pueden parecer crudas, pero develan la realidad propia de esos hechos desviados:  \u201cLas prostitutas que en el templo deb\u00edan proporcionar el arrobamiento de lo divino, no son tratadas como personas, sino que sirven solo como instrumentos para suscitar la \u201clocura divina\u201d:  en realidad no son diosas, sino personas humanas de las que se abusa\u201d. Por eso  \u2013contin\u00faa el Papa\u2013  el eros ebrio e indisciplinado no es elevaci\u00f3n, \u201c\u00e9xtasis\u201d, hacia lo divino, sino ca\u00edda, degradaci\u00f3n del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta, pues, que el eros necesita disciplina y purificaci\u00f3n para hacerle en cierta manera pregustar al hombre, lo m\u00e1s alto de su existencia: la felicidad a la que tiende todo nuestro ser.\n<\/p>\n<h2>Agapeizaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo ello, el Papa quiere resaltar dos aspectos: Ante todo 1) que entre el amor y lo divino existe una relaci\u00f3n: que  \u201cel amor promete infinidad, eternidad, una realidad m\u00e1s grande y completamente distinta de nuestra existencia cotidiana\u201d (5).  2) que al mismo tiempo se constata que el camino para lograr esta meta no consiste simplemente en dejarse dominar por el instinto. A\u00f1ade el Papa una exigencia que podemos considerar tercer aspecto: 3) Hace falta una purificaci\u00f3n y una maduraci\u00f3n que incluyen la renuncia. Esto no es rechazar el amor, sino sanearlo para que alcance su verdadera grandeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ser humano es un compuesto, una dualidad de cuerpo y alma en \u00edntima unidad, y solo en esta unidad \u00edntima es cuando el hombre es realmente \u00e9l mismo, es decir, alcanza y ejerce su autenticidad radical. El desaf\u00edo del eros puede considerarse superado cuando se logra esta unificaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pretender rechazar la carne como algo indigno o herencia meramente animal, har\u00eda perder al esp\u00edritu y al cuerpo su dignidad. Considerar la materia como realidad exclusiva, repudiando al esp\u00edritu, es arruinar su grandeza. Es la persona como criatura unitaria, esp\u00edritu y carne, cuerpo y alma fundidos en una unidad, cuando el hombre es plenamente \u00e9l mismo. As\u00ed el amor puede madurar hasta su verdadera grandeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nadie se le escapa la totalitaria exaltaci\u00f3n del cuerpo que hoy nos imponen mundanos intereses, y de la que Benedicto XVI afirma que resulta enga\u00f1osa. El amor as\u00ed, se convierte en objeto sexual que se compra y se vende,  y  el hombre mismo queda degradado en mercanc\u00eda. Pero esta no es la afirmaci\u00f3n aut\u00e9ntica del hombre a su cuerpo. Es m\u00e1s bien, la parte material empleada y explotada de modo ego\u00edsta y calculador. \u201cNos encontramos, \u2013dice el Papa\u2013, ante una degradaci\u00f3n del cuerpo humano que ya no est\u00e1 integrado en el conjunto de la libertad de nuestra existencia, ni es expresi\u00f3n viva de la totalidad de nuestro ser, sino que es relegado a lo puramente biol\u00f3gico\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristianismo ha considerado siempre al hombre como unidad de cuerpo y alma, esp\u00edritu y materia compenetrados rec\u00edprocamente; \u201centreverados entre s\u00ed y con Dios\u201d (Larrabe, nn.2-4). Y solo as\u00ed adquieren su nobleza plena. Si, pues, el amor como eros nos quiere remontar  \u201cen \u00e9xtasis\u201d m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos, llevarnos hacia lo divino, nos es necesario, entonces, el camino de la ascesis, de la purificaci\u00f3n. Buena falta hac\u00eda, abunda el te\u00f3logo Larrabe, esta  \u201cagapeizaci\u00f3n\u201d que trae consigo otros sustantivos comprensibles para todos: ascesis, renuncia, purificaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n. (n.5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exclusividad \u2013 definitividad====\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Santo Padre propone ahora ese camino de esa purificaci\u00f3n. El Cantar de los Cantares es visto por el Papa como un conjunto de poemas que exaltan el amor conyugal. \tSe advierten dos t\u00e9rminos para indicar el amor en el Cantar: dodim, de forma plural y en sentido astracto, expresa  los amores, el amor todav\u00eda inseguro, en b\u00fasqueda indeterminada. Luego se habla ya de ahab\u00e1, que en fon\u00e9tica aproximada, los LXX tradujeron al griego por ag\u00e1pe, expresi\u00f3n caracter\u00edstica para decir el concepto b\u00edblico del amor.<br \/>\nEste amor ag\u00e1pe expresa la experiencia del amor que ahora ha llegado a ser verdaderamente descubrimiento del otro, superando el matiz ego\u00edsta predominante en el t\u00e9rmino dodim de la fase anterior. El amor ahora ya, es ocuparse y preocupase del otro. Ya no se busca a s\u00ed mismo, sino ante todo, el bien del amado:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi alma se ha empleado<br \/>\ny todo mi caudal en su servicio;<br \/>\nya no guardo ganado<br \/>\nni ya tengo otro oficio,<br \/>\nque ya solo en amar es mi ejercicio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para alcanzar la cota m\u00e1s alta y la m\u00e1s \u00edntima pureza, se\u00f1ala el Santo Padre que este amor ha de aspirar a lo definitivo, y esto en su doble comprensi\u00f3n: exclusividad  \u2013solo esta persona\u2013  y definitividad  \u2013para siempre\u2013. El amor engloba la existencia en dimensi\u00f3n total, incluida la temporal: su promesa apunta a la eternidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente el amor es  \u201c\u00e9xtasis\u201d, pero no de moment\u00e1neo arrebato, sino camino permanente saliendo de s\u00ed mismo hacia su liberaci\u00f3n en  la entrega de s\u00ed hacia el rencuentro consigo mismo. M\u00e1s, hacia el descubrimiento de Dios. Y aqu\u00ed el Papa trae las palabras de Jes\u00fas: El que pretenda aguardarse su vida, la perder\u00e1; y el que la pierda, la salvar\u00e1 (Lc 17 33).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Santo Padre nota que esta frase, con algunas variantes, la repiten los cuatro evangelistas. Y se\u00f1ala como tres formas del mismo itinerario:  a) Es como un manifiesto del propio camino de Jes\u00fas, quien a trav\u00e9s de la cruz alcanzar\u00e1 la resurrecci\u00f3n;  b) Es tambi\u00e9n la par\u00e1bola del grano de trigo que solo muriendo en el surco lleva fruto abundante;  c) Es finalmente el sacrificio personal donde el amor llega a su plenitud, la esencia del amor y de la existencia humana.\n<\/p>\n<h2>Estas reflexiones nos han tra\u00eddo a la fe b\u00edblica.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo los distintos significados, incluso opuestos de la palabra amor, subyace una unidad profunda. De lo contrario permanecer\u00e1n separados o paralelos el uno al otro. Surge la cuesti\u00f3n de si el mensaje sobre el amor que nos trasmite la Biblia y la tradici\u00f3n de la Iglesia tiene su relaci\u00f3n con la experiencia humana del amor. O acaso se opone a esta.  Se han contemplado dos palabras: una eros, como amor \u201cmundano\u201d y ascendente, y otra  ag\u00e1pe como amor fundado en la fe y amor descendente. El Papa recuerda otra distinci\u00f3n entre amor posesivo  \u2013amor concupiscentiae\u2013  y amor oblativo \u2013amor benevolentae\u2013. As\u00ed en el debate filos\u00f3fico-teol\u00f3gico se lleg\u00f3 a contraponer ambas formas o clases de amor: la cultura no cristiana se caracterizar\u00eda por el amor ascendente, posesivo, es decir, el eros. El ag\u00e1pe   es el amor t\u00edpicamente cristiano, descendente y oferente u oblativo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevando al extremo este antagonismo, el mensaje cristiano quedar\u00eda desvinculado, alejado de las relaciones vitales de la existencia humana. El ag\u00e1pe se inserta en el eros inicial; de otro modo perder\u00eda su propia naturaleza. Adem\u00e1s el hombre tampoco puede vivir exclusivamente de amor oblativo; tambi\u00e9n debe recibir. Pon amor donde no hay amor y sacar\u00e1s amor. (El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa (Dichos de amor y Luz 101). En realidad, eros y ag\u00e1pe  nunca llegan a separarse completamente. La verdadera esencia del amor se realizar\u00e1 en el encuentro, aunque en diversa medida, de la justa unidad de ambos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don. El cristiano puede convertirse en fuente de la que manan r\u00edos de agua viva (Jn 7 37-38). Pero para ser fuente hay que beber siempre de la primera y originaria fuente que es Jesucristo, de cuyo coraz\u00f3n traspasado \u2013latus eius aperuit\u2013 brota el amor de Dios  (Jn 19 34).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Que bien s\u00e9 yo la fonte que mana y corre:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">aunque es de noche!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella eterna fonte est\u00e1 escondida,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que bien s\u00e9 yo d\u00f3 tiene su manida,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">aunque es de noche.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su origen de lo s\u00e9, pues no lo tiene,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">mas s\u00e9 que todo origen della viene.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">aunque es de noche.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI aporta aqu\u00ed unas alusiones ilustrativas. En la escala de Jacob de la que sub\u00edan y bajaban los \u00e1ngeles del Se\u00f1or, los Padres han visto la relaci\u00f3n inseparable entre el ascenso y el descenso, entre el eros que busca a Dios y el ag\u00e1pe que trasmite el don recibido. S. Gregorio Magno dice del buen pastor que debe estar anclado en la contemplaci\u00f3n porque solo as\u00ed podr\u00e1 finamente captar en su propio ser, haci\u00e9ndolas suyas, las necesidades de los dem\u00e1s. Y trae adem\u00e1s a S. Pablo que, despu\u00e9s de ser arrebatado hasta el tercer cielo \u2013usque ad tertium caelum\u2013 (II Co 2-4), hasta los misterios de Dios, por eso precisamente, al descender, es capaz de hacerse todo para todos \u2013omnibus omnia factus sum\u2013 (I Co 9 22). Y el ejemplo de Mois\u00e9s, que estando en el tabern\u00e1culo en di\u00e1logo con Dios, por eso, al salir de all\u00ed, puede estar a disposici\u00f3n de su pueblo: Intus contemplationem rapitur, foris infirmantium negotiis urgetur. Dentro del tabern\u00e1culo se extas\u00eda en la contemplaci\u00f3n; fuera, le urge el clamor de los afligidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>\u00danica realidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos llegado, pues, a formular que, en el fondo, el \u201camor\u201d es una \u00fanica realidad, aunque con dimensiones diversas. Separar ambas dimensiones mermar\u00eda la misma forma del amor; incluso lo puede convertir en caricatura. La fe b\u00edblica no construye un mundo contrapuesto al fen\u00f3meno humano, originario del amor, sino que asume a todo el hombre: interviene en la purificaci\u00f3n de ese amor y le abre a nuevas dimensiones. Novedad b\u00edblica constituida por la doble imagen de Dios y del hombre.\n<\/p>\n<h2>Novedad de la fe b\u00edblica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe b\u00edblica es un camino en que resulta cada vez m\u00e1s claro y un\u00edvoco el sentido de las palabras de la oraci\u00f3n fundamental de Israel, el Sem\u00e1:  \u201cSem\u00e1, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es solamente uno\u201d (Dt 6 4). Existe un solo Dios que es el Creador de cielo y tierra, por tanto el Dios de todos los hombres. Se desprenden de aqu\u00ed dos cosas muy elementales: 1) que todos los otros dioses no son Dios; \u201cEs absolutamente necesario que el ser supremo sea \u00fanico; si Dios no es \u00fanico, no es Dios (Tertuliano. Marc.1 3). Ean Ze\u00f3s, an\u00f3etos; ean noet\u00f3s, ouj\u00ed Ze\u00f3s.  \u201cSi lo comprendieras, no ser\u00eda Dios\u201d, S. Ag. S 32  6 16). 2) que toda la realidad en la que vivimos es creaci\u00f3n suya, y por tanto, se remite a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es lo mismo la idea de una creaci\u00f3n que el \u00danico Dios verdadero creador de toda la realidad, la cual proviene de su Palabra creadora. Ello significa que estima a esta criatura precisamente porque ha sido \u00c9l quien la ha querido, quien la ha \u201checho\u201d. Queda as\u00ed bien manifiesto el segundo elemento sumamente importante: Este Dios ama al hombre. El hombre es la \u00ab\u00fanica criatura en la tierra a la que Dios ha amado por s\u00ed misma\u00bb (GS 24,3). A diferencia del The\u00f3s de Arist\u00f3teles, que propiamente hablando no es Dios, como escribe Zubiri (El homb y D, 152), que mueve el mundo, pero no ama, el Dios \u00danico en quien cree Israel, \u201cama personalmente\u201d, explicita el Papa. Su amor de predilecci\u00f3n ha escogido a Israel  y lo ama, y as\u00ed,  por medio de \u00e9l, salvar a toda la humanidad. Y ahora Benedicto XVI no tiene reparo en hacer plenamente suya la afirmaci\u00f3n del Arepagita, quien llama a Dios eros y ag\u00e1pe al mismo tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alude ahora el Santo Padre a las audaces im\u00e1genes er\u00f3ticas con que los profetas Oseas y Ezequiel han descrito la pasi\u00f3n de Dios por su pueblo. La relaci\u00f3n de Dios con Israel se ilustra con las met\u00e1foras de noviazgo y matrimonio. Por tanto, el abandonar a Dios o irse a la idolatr\u00eda es prostituci\u00f3n y adulterio. Aluden as\u00ed a los ritos de la fertilidad con su abuso del eros, y a la vez, queda descrita la verdadera relaci\u00f3n de Dios con su pueblo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia del amor de Dios con Israel consiste en darle la Tor\u00e1, es decir, con ella, Dios abre los ojos a Israel, le muestra la verdadera naturaleza del hombre y le indica el camino del verdadero humanismo. As\u00ed, el hombre viviendo en esa fidelidad al Dios \u00danico, se experimenta a s\u00ed mismo amado por Dios y descubre la alegr\u00eda en la verdad y en la justicia. Este gozo en Dios se convierte en su felicidad esencial: Quis praeter te mihi est in caelo? Et si tecum sum, non delectat me terra. Mihi autem bonum est prope Deum esse. (Sal 72 25. 28).\n<\/p>\n<h2>El eros de Dios para con el hombre es a la vez ag\u00e1pe<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo se da totalmente y gratuitamente, Es, adem\u00e1s, un amor que perdona. Israel ha roto la Alianza con Dios; en lenguaje b\u00edblico, ha cometido \u201cadulterio\u201d, por lo que deber\u00eda ser repudiado. Pero precisamente en ello nos muestra que el amor de Dios va m\u00e1s all\u00e1 de la gratuidad, y revela sus entra\u00f1as de perd\u00f3n. Por un lado afirmamos, que Dios, en su sincat\u00e1basis, se adecua a la naturaleza humana;  pero adem\u00e1s, la sobrepasa y se revela divina:  \u201c\u00bfC\u00f3mo voy a entregarte, Efra\u00edn, c\u00f3mo entregarte, Israel? Se me parte el coraz\u00f3n, se me conmueven las entra\u00f1as. No ceder\u00e9 a mi c\u00f3lera para destruir a Efra\u00edn, que yo soy Dios y no hombre (Os 11 8-9). Otra vez vuelve a sorprendernos la incompresibilidad no solo intelectual, sino sicol\u00f3gica de Dios, y confirmarse cierta antigua sentencia, arriba citado: Si Deus, incomprehensibilis;  si comprehensibilis, non Deus. Efectivamente, \u201cmis caminos no son vuestros caminos\u201d. \u201cEs un amor tan grande, dice el Papa, que pone a Dios contra s\u00ed mismo, su amor contra su justicia.\u201d. Es esta una formulaci\u00f3n contradictoria, de aparente inexactitud teol\u00f3gica que, incluso a nuestros o\u00eddos, suena estridente, y a nuestra inteligencia absurdo. El Papa no dudar\u00e1 en repetirla, pues m\u00e1s cruda es la realidad de la cruz. Benedicto XVI ha visto ya aqu\u00ed perfilado el siempre inquietante, interpelador misterio de la Cruz. La \u201cvenganza de Dios, ha afirmado en una de sus alocuciones recientes, es la Cruz de Cristo\u201d. \u201cDios ama tanto al hombre que lo acompa\u00f1a hasta en la muerte y as\u00ed reconcilia la justicia y el amor\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que Dios Creador es el origen, principio creativo de todas las cosas, el Logos, el Papa encuentra en la Biblia una imagen  estrictamente metaf\u00edsica de Dios, pero al mismo tiempo Dios es un amante con toda la pasi\u00f3n de un verdadero amor. As\u00ed el eros queda sumamente ennoblecido y purificado hasta fundirse en el ag\u00e1pe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSolo hay dos alternativas sobre el origen del universo y el hombre: O la Raz\u00f3n creadora, el Esp\u00edritu que opera en todo y suscita el desarrollo, o la Irracionalidad, que desprovista de toda raz\u00f3n, produce extra\u00f1amente un cosmos, ordenado de modo matem\u00e1tico, incluso el hombre dotado de raz\u00f3n. Los cristianos decimos en el Credo, \u201cCreo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra, creo en el Esp\u00edritu Creador. Nosotros creemos que en el origen est\u00e1 el Verbo eterno, la Raz\u00f3n y no la Irracionalidad\u201d. (Benedicto XVI en Baviera. Eccl 3328, 23 set 2006).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El santo Padre alude al Cantar de los Cantares  o, como  quiere el P. Alonso, El mejor Cantar, porque el sentido de sus cantos de amor describen en el fondo la relaci\u00f3n de Dios con el hombre y del hombre con Dios. El Cantar se ha convertido en fuente de conocimiento y de experiencia m\u00edstica, en la cual se expresa la esencia de la fe b\u00edblica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se da una unificaci\u00f3n del hombre con Dios que no es perderse en un an\u00f3nimo oc\u00e9ano divino. Es unidad creadora de amor en la que Dios y el hombre, permaneciendo ellos mismos, se convierten en una sola cosa, como lo ense\u00f1a S. Pablo: Qui autem adaeret Domino, unus Spiritus est  (I Co 6 17).\n<\/p>\n<h2>La novedad de la fe b\u00edblica, lo hemos visto, nos trae en primer lugar la imagen de Dios; en segundo lugar, y en esencial relaci\u00f3n con ella, es la imagen del hombre<\/h2>\n<p>La soledad de Ad\u00e1n en la Biblia es descrita como desolaci\u00f3n ante las criaturas, a pesar de haber dado nombre o declarar el dominio sobre todas las criaturas, o incorporarlas a su entorno vital. Entonces Dios crea a la mujer, su par, su complemento y ayuda: Esto s\u00ed que es hueso de mis huesos y carne de mi carne (Gn 2 23). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 del mito plat\u00f3nico, Benedicto XVI afirma que en la Biblia aparece la idea de que el hombre es incompleto y que anda en camino de encontrar al otro, la parte complementaria para su integridad: es decir, la idea de que solo en la comuni\u00f3n con el otro sexo puede considerarse \u201ccompleto\u201d.  Es la raz\u00f3n y destino de la profec\u00eda sobre Ad\u00e1n, de parte de Dios: Por eso abandonar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, se unir\u00e1 a su mujer y ser\u00e1n los dos una sola carne (Gn 2 24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1ala el Papa dos aspectos importantes en esta profec\u00eda: el eros, \u00ednsito en la naturaleza del hombre, le lleva a buscar y  \u201cabandonar a su padre y a su madre para unirse a su mujer\u201d. Solo ambos conjuntamente representan a la humanidad completa, se convierten en \u201cuna sola carne\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo aspecto: en perspectiva creacional, el eros orienta al hombre hacia el  matrimonio, un v\u00ednculo marcado por su car\u00e1cter \u00fanico y definitivo. \u201cAs\u00ed, y solo as\u00ed, afirma el Papa, se realiza su \u00edntimo destino\u201d. Subraya aqu\u00ed, el Papa, sin m\u00e1s extensiones, que a la imagen del Dios monote\u00edsta corresponde el matrimonio mon\u00f3gamo. Este matrimonio, fundado en el amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relaci\u00f3n de Dios con su pueblo y de su pueblo con Dios. As\u00ed el modo de amar de Dios llega a ser, con toda su fuerza etimol\u00f3gica y generatriz,  para la persona, norma y medida del amor humano. El Papa como que resume aqu\u00ed todo el p\u00e1rrafo 48 de la GS, en cuyo t\u00edtulo De sanctitate matrimonii et familiae, sugiere ya una especie de enciclopedia teol\u00f3gica y moral de esa \u201c\u00edntima comunidad de vida y amor conyugal\u201d; y advierte el te\u00f3logo Larrabe que  \u201cno ha de suprimirse este adjetivo y menos en el mundo actual\u201d (Eccl 3297, 18 feb 2006). La relaci\u00f3n, pues, entre eros y matrimonio que presenta la Biblia, con su unicidad, definitividad y dignidad, no tiene paralelo, observa el Papa, en toda la literatura universal.\n<\/p>\n<h2>Jesucristo, el Amor de Dios encarnado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antiguo y Nuevo Testamento, compenetrados, son la \u00fanica Escritura de la fe cristiana. Y el Papa afirma con perspicacia , que el Nuevo Testamento no consiste en ideas nuevas, sino en la novedad de la Persona de Cristo  \u2013verdadero e inaudito realismo\u2013  que da carne y sangre a los conceptos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni siquiera en el Antiguo Testamento la novedad b\u00edblica consiste simplemente en nociones astractas, sino en la actuaci\u00f3n imprevisible e inaudita de Dios. Actuar de Dios que va adquirir su forma dram\u00e1tica. Efectivamente, el amor de Dios va tras la \u201coveja perdida\u201d que es la humanidad doliente y extraviada; y encontr\u00e1ndola la coloca sobre sus hombros e invita luego a los vecinos para decirles: synj\u00e1rete moi&#8230; , congratulaos, alegraos conmigo (Lc 15 4-7). O el padre del pr\u00f3digo que aguarda esperanzado la vuelta de su hijo, y cuando ve de lejos \u2013macr\u00e1n, adhuc longe\u2013 que vuelve, corre y se abalanza sobre su cuello, y la aparente hip\u00e9rbole, el katefilesen aut\u00f3n de S. Lucas, lo quiere traducir el P. Bover en flases  gr\u00e1ficos con otra hip\u00e9rbole no menor:  \u201cse lo com\u00eda a besos\u201d (Lc 15 20). El P. Alonso trae aqu\u00ed en paralelo la expresi\u00f3n de Oseas: Me da un vuelco el coraz\u00f3n, se me conmueven las entra\u00f1as (11 8). El abrazo sella la reconciliaci\u00f3n. Es recibido como hijo: traje y anillo ser\u00e1n los signos externos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No son, pues, meras palabras: son, asegura el Papa, la explicaci\u00f3n de su propio ser y actuar. En su muerte en la cruz se realiza \u201cese ponerse Dios contra s\u00ed mismo\u201d, reitera el Papa, sin temor a la aparente contradicci\u00f3n. Dios se entrega para dar nueva vida al hombre y salvarlo: Esto es amor en su forma m\u00e1s radical. El Papa nos confiesa que poner la mirada en el costado traspasado de Cristo (Jn 19 37), nos ayudar\u00e1 a comprender el punto de partida de esta enc\u00edclica: Dios es amor (I Jn 4 8).  Es en la Cruz donde puede contemplarse esta verdad. A partir de all\u00ed se debe definir qu\u00e9 es el amor. El cristiano, en esa mirada, encontrar\u00e1 la orientaci\u00f3n de su vivir y de su amar.\n<\/p>\n<h2>Entrega perpetuada en la Eucarist\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00daltima Cena, Jes\u00fas anticipa su muerte y resurrecci\u00f3n. Se da a S\u00ed mismo a sus disc\u00edpulos en el pan y en el vino, su Cuerpo y su sangre como nuevo man\u00e1 (Jn 6 31-33). El mundo antiguo hab\u00eda sido capaz de so\u00f1ar que el verdaero alimento o la raz\u00f3n por que vive el hombre, es el Logos, la sabidur\u00eda eterna, ahora este  Logos se ha hecho para nosotros verdadera comida, como amor. La Eucarist\u00eda nos adentra en el acto oblativo de Jes\u00fas. Pues no recibimos de modo pasivo el Logos encarnado, sino que nos implicamos en la din\u00e1mica de su entrega. La nupcias entre Dios e Israel  se hacen realidad de modo antes inconcebible: antes era estar frente a Dios; ahora, por la entrega incomprensible de Jes\u00fas, esa entrega nos hace part\u00edcipes de su Cuerpo y de su sangre.  Es la \u201cm\u00edstica\u201d del Sacramento: el abajamiento de Dios hasta el hombre, y el ensalzamiento del hombre hasta Dios, expresi\u00f3n del Hiponense. O en la redondilla de Sta. Teresa: Ya toda me entregu\u00e9 y di \/ y de tal suerte he trocado \/ que mi amado es para m\u00ed \/ y yo soy pata mi amado.  Pero este trueque o alcance, lleva mucho m\u00e1s alto, dice el Papa, de lo que cualquier elevaci\u00f3n m\u00edstica del hombre podr\u00eda alcanzar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Car\u00e1cter social del Sacramento. La m\u00edstica del sacramento comprende un car\u00e1cter social porque en la comuni\u00f3n sacramental todos (p\u00e1ntes) quedamos unidos a todos los que comulgan: El pan es uno, as\u00ed nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo  (\u00e9n s\u00f4ma, no un art\u00edculo indefinido, inexistente en griego, sino un adjetivo numeral) porque comemos todos del mismo pan (oi-p\u00e1ntes ek tou en\u00f3s \u00e1rtou met\u00e9jomen\u2013), (I Co 10 17). \u00c9l verbo \u201cmetejo\u201d, por su preverbio met\u00e1, comporta siempre otros consortes en la posesi\u00f3n de la cosa, apunta el P. Zerwick. Es decir: siendo un solo pan eucar\u00edstico, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos\u2013met\u00e9jomen\u2013  del mismo pan eucar\u00edstico. Siendo un solo pan, todos somos hechos part\u00edcipes de \u00e9l por la comuni\u00f3n. No hay m\u00e1s que un pan, num\u00e9ricamente uno; todos participamos de ese solo pan; luego el efecto es un solo cuerpo. La argumentaci\u00f3n es de pleno sabor jud\u00edo y paulino. Dicho m\u00e1s ligadamente: \u201cSiendo un solo pan del que todos participamos, se sigue que todos formamos un solo cuerpo. La koinon\u00eda de la eucarist\u00eda es doble: una real y f\u00edsica de quien comulga con Cristo; otra moral y m\u00edstica,  de los participantes entre s\u00ed\u201d. (J. Leal, La Sda. Escrt. BAC) .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSe expresa y afianza una especie de parentesco \u201ccarnal\u201d, de \u201c\u00a1con-sanguin-idad!\u201d misteriosa con el Se\u00f1or. Se se\u00f1ala el paralelismo: cuerpo eucar\u00edstico de Cristo, \/ cuerpo eclesial de Cristo. El pan \u00fanico lo simboliza; la comida lo realiza\u201d (P. Alonso).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prosigue el Papa: Solo puedo pertenecer a Cristo, en uni\u00f3n de todos los que son suyos o lo ser\u00e1n. El Papa parece haber querido recoger la expresividad intensa del original griego, en esta f\u00f3rmula tambi\u00e9n de intensa expresividad, que en ret\u00f3rica conocemos como derivaci\u00f3n: Nos hacemos un cuerpo, aunados en una \u00fanica existencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo est\u00e1n unidos realmente. Dios encarnado nos atrae hacia S\u00ed. Se entiende que el ag\u00e1pe se haya convertido tambi\u00e9n en un nombre de la Eucarist\u00eda, en el \u00e1gape por el que Dios nos llega corporalmente y act\u00faa en nosotros y por nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa hace esta afirmaci\u00f3n que suena a rotunda: \u201cSolo a partir de este fundamento cristol\u00f3gico-sacramental, se puede entender correctamente la ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre el amor\u201d. Fe, culto y ethos se compenetran como una sola realidad que se configura en el ag\u00e1pe de Dios. El \u201cculto\u201d mismo en la comunidad eucar\u00edstica se incluye el ser amados y amar a los dem\u00e1s. Una Eucarist\u00eda sin el ejercicio pr\u00e1ctico del amor es incompleta. El \u201cmandamiento\u201d del amor es posible solo porque no es mera exigencia:  el amor puede ser \u201cmandado\u201d porque antes es dado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15. Este principio nos da la clave para entender las par\u00e1bolas. Jes\u00fas como que acoge el grito del epul\u00f3n (Lc 16 19-31) para ponernos en alerta y hacernos entrar por el camino recto. Con la par\u00e1bola del buen Samaritano (Lc 10 25-37) se establece un concepto nuevo de pr\u00f3jimo: ya no es la comunidad compacta de un pueblo o pa\u00eds: ser\u00e1, en concreto cualquiera que tenga necesidad de m\u00ed. Requiere el compromiso pr\u00e1ctico y actual del aqu\u00ed y ahora. La gran par\u00e1bola del Juicio final (Mt 25, 31-46), el amor se convierte en criterio de definitiva decisi\u00f3n para valorar nuestras vidas: Amen dico vobis: Quandiu fecistis uni de his fratribus meis minimis, mihi fecistis (Mt 25 40). El t\u00e9rmino hebraico de am\u00e9n, lo sabemos,  da una fuerza especialmente seria a la frase, de tal manera que compromete la honorabilidad y la verdad de la persona. Sin extremar los \u00e9timos y sutilidades sem\u00e1nticas, ya relajados en el helenismo, ser\u00e1 \u00fatil hacer alguna referencia que ilustren esas palabras. Al fin y al cabo,  las palabras precisamente est\u00e1n inspiradas, como ense\u00f1a el P. Alonso Sch\u00f6kel. Y el t\u00e9rmino cualquiera no solo es cualquiera en astracto, sino el m\u00e1s peque\u00f1o o insignificante, y al que Jes\u00fas llama adelf\u00f3s mou, mi hermano: y adelf\u00f3s significa, del mismo seno o vientre, y en este caso con a copulativa o reforzativa;  el\u00e1jistos es el superlativo de micros,  y el P. Zorell en su L\u00e9xicon lo traduce por m\u00e1xime exiguus, o perexiguus, y que la Vulgata tradujo por el superlativo de peque\u00f1o que es m\u00ednimo. Como queriendo mostrarnos ante ojos y frente que el metro de Jesucristo mide valores, pesos y medidas toto caelo distintos a los nuestros.  Amor a Dios y al pr\u00f3jimo van ya fundidos. En el m\u00e1s exiguo se encuentra a Cristo y en Cristo encontramos a Dios.\n<\/p>\n<h2>Amor a Dios \u2013 Amor al pr\u00f3jimo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs posible vivir el amor a Dios sin verlo? \u00bfSe puede mandar el amor?  Nadie ha visto a Dios, \u00bfc\u00f3mo amarlo? El amor es un sentimiento que no puede ser creado por la voluntad; luego el amor no se puede mandar. S. Juan parecer\u00eda apoyar una objeci\u00f3n: Si quis dixerit: \u201cDiligo deum, et fratrem suum odereit, mensax (pseust\u00e9s) est; Qui enim  non diligit  \u2013o m\u00e9 agap\u00f4n\u2013  fratrem suum quem videt, Deum quem non videt,  non potest diligere (I Jn 4 20). Lo que se destaca es el inseparable amor a Dios y al pr\u00f3jimo (Mt 25 40; HI Jn 3.10.11.14.16). Y el amor al pr\u00f3jimo, dice el Papa, es un camino para encontrar a Dios. Cerrar los ojos ante el pr\u00f3jimo, nos convierte en ciegos ante Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decir que se ama a Dios, sin amar al pr\u00f3jimo, nos hace mentirosos. Este no solo es un pecado muy grave, es pasarse al bando del diablo que es mentiroso (pseust\u00e9s) y padre de la mentira (Jn 8 44).  Es cerrarse voluntariamente a la comuni\u00f3n con Dios y a la salvaci\u00f3n. Con fuerza semejante a la que Jes\u00fas condena a los hip\u00f3critas, condena S. Juan al \u201cmentiroso\u201d (1 10; 5 10). Juan no dice \u201caquel a quien puede ver\u201d, o tiene posibilidades de ver, sino a aquel  \u201ca quien continuamente tiene delante de los ojos\u201d. El perfecto e\u00f4rake  significa estado duradero de una acci\u00f3n pasada: el pr\u00f3jimo estar\u00e1 siempre o permanentemente delante de nuestra vista y a punto siempre de nuestro sacrificio; agap\u00f4n es participio de presente, y supone actitud continua, indeponible de amor. Paralelamente, Dios est\u00e1 constantemente lejos. Es el Invisible, al que no se puede ver. Pero del que me debo fiar. Es la ant\u00edtesis y, dir\u00edamos, la prueba de la fe: el visible, el cercano, y el Invisible, el Trascendente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda la frase gira en torno a estos dos polos: \u201cal que ve\u201d y \u201cal que no ve\u201d; el visible y el invisible. a) Visible-Invisible evoca una desproporci\u00f3n sicol\u00f3gica entre lo f\u00e1cil y lo dif\u00edcil. Quien no es capaz de hacer lo f\u00e1cil, a fortiori, menos podr\u00e1 realizar lo dif\u00edcil. El propio Jes\u00fas utiliz\u00f3 este argumento: Quid est facilius&#8230;? (Mc 2 9ss). b) Pero adem\u00e1s hay una desproporci\u00f3n ontol\u00f3gica: lo finito y lo infinito. (Leal 507).<br \/>\nEs imposible amar a Dios y no atender a los hombres: Imposibilidad que radica en la naturaleza de la caridad, y prescrita por voluntad divina. A Dios no se le puede amar sino en el pr\u00f3jimo porque Aquel es Invisible y  este visible. La frase cobra su fuerza no de los adjetivos visible-invisible, sino del verbo d\u00fdnatai. El que no ama a su hermano, no puede, es decir, queda sin la capacidad de amar a Dios en virtud de una ley establecida por el mismo Dios. No es una imposibilidad sicol\u00f3gica del creyente, sino imposibilidad f\u00edsica causada por la naturaleza de la caridad. La caridad consiste en su doble objeto: Dios y el pr\u00f3jimo, tan indisolublemente unidos, que del uno \u201cse puede concluir el otro\u201d (Nygren). O lo que es lo mismo: el uno conlleva necesariamente el otro.  A su concepto pertenece el ser eficaz, efectiva: \u00e1gape significa \u201cmanifestaci\u00f3n de la caridad, prueba de afecto\u201d.  El sujeto receptor del amor de Dios invisible, es el pr\u00f3jimo  visible y concreto. Amar a Dios es amar al pr\u00f3jimo. Es paralelismo fundacional, creacional: No amar al hermano es no amar a Dios, como la par\u00e1frasis b\u00edblica resumida en este lema;  \u201cVer a tu hermano es ver a Dios\u201d que algunos han estimado como un \u00e1grafon de Jes\u00fas. La frase (Clemente de Alejandr\u00eda, Strom, I 19: e\u00eedes ton adelf\u00f3n sou, e\u00eedes ton Ze\u00f3n sou) est\u00e1 en el contexto sobre la caridad y es como una extensi\u00f3n o corolario del nosce te ipsum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata adem\u00e1s de una orden categ\u00f3rica de Dios, de un mandato (entol\u00e9, de entellomai: tauta entellomai ym\u00edn, ina agap\u00e2te allelous, Jn 15 17),  que viene de Jesucristo y los ap\u00f3stoles  (\u00e9jomen ap` auto\u00fa): Dios no quiere  \u2013no puede, imposibilidad real\u2013   ser amado si no se incluye en ese amor a los hombres.  \u201cCada vez que el NT emplea los t\u00e9rminos agap\u00e2n \u2013 ag\u00e1pe,  hay que traducir  \u201cmanifestaci\u00f3n de amor\u201d, y hay que sobrentender  \u201cde la manera m\u00e1s eficaz\u201d (C. Spicq, L\u00b4 Agape  &#8230;). El que no ama a su hermano no puede amar a Dios. Por tanto, no solo porque es m\u00e1s f\u00e1cil amar lo que se ve   que en cualquier momento se puede exteriorizar el amor;  ser\u00e1 mucho m\u00e1s dif\u00edcil amar a Dios a quien no ve.Adem\u00e1s el amor de Dios y del pr\u00f3jimo son inseparables porque la voluntad de Dios ha dispuesto que el amor a Dios tenga su expresi\u00f3n en el amor al pr\u00f3jimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esa \u00edntima vinculaci\u00f3n del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, por la misma naturaleza del \u00e1gape, se a\u00f1ade el argumento extr\u00ednseco del mandato de Dios.  Y este mandato tenemos de \u00c9l: que el que ama a Dios, ame tambi\u00e9n a su hermano.   La conjunci\u00f3n Kai indica la conexi\u00f3n con el v. anterior: La voluntad de Dios manifestada en forma de mandato. La part\u00edcula ina va m\u00e1s all\u00e1 del contenido del mandato: apunta hacia un fin: Amar a Dios es observar los mandamientos, el primero de los cuales es el amor al pr\u00f3jimo que resume toda al Ley.\n<\/p>\n<h2>Deum nemo vidit unquam<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(I Jn 4 12). Sin embargo, Dios no es del todo invisible. Nos ha amado, se ha hecho visible y ha aparecido entre nosotros, pues Dios envi\u00f3 al mundo a su Hijo \u00danico para que vivamos por \u00e9l (I Jn 4 9). En Jes\u00fas podemos ver al Padre: Philippe, qui vidit me vidit Patrem, (con toda la extensi\u00f3n sem\u00e1ntica del  e\u00f4rak\u00f3s y del  e\u00f4raken (Jn 14 9).  La Biblia es la historia del Amor de Dios: Nos elige como pueblo, sella la Alianza, nos sienta en la Cena, llega al Coraz\u00f3n traspasado, se aparece Resucitado, ha enviado al Esp\u00edritu. La Historia de la Iglesia es la continuaci\u00f3n de la Historia Salutis por su acci\u00f3n, su Palabra, la liturgia y los Sacramentos, en especial la Eucarist\u00eda. Son modos de experimentar su presencia. \u00c9l nos ha amado primero,  \u2013ipse prior (pr\u00f4tos) dilexit nos\u2013 y este \u201cprimero\u201d, este \u201cantes\u201d de Dios debe suscitar en nosotros el amor como respuesta: En esto est\u00e1 el amor: no que nosotros hubi\u00e9ramos amado a Dios, sino que \u00c9l nos am\u00f3 a nosotros (I Jn 4 10). El que nosotros nos amemos es se\u00f1al de que antes hemos sido amados. Ha dejado en nosotros el amor con el que nos amamos. No podemos, sin traici\u00f3n, amarnos entre nosotros sin amar a Dios. S. Juan escribe agap\u00f4men, que podemos traducir en presente de indicativo o de subjuntivo. Muchos, siguiendo a La Vulgata tradujeron en subjuntivo:  Nos diligamus; la Neovulgata, en cambio, ha preferido el indicativo: Nos diligimus; as\u00ed parece cobrar m\u00e1s fuerza la causal  oti, quoniam. La raz\u00f3n por la que nosotros amamos, es porque antes hemos experimentado el ser amados por el amor de Dios. S. Juan, el de Fontiveros, lo expres\u00f3 admirablemente con el fuego de la mirada:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando T\u00fa me mirabas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su gracia en m\u00ed tus ojos imprim\u00edan,<br \/>\nPor eso me adamabas;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en eso merec\u00edan\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00edos adorar lo que en Ti v\u00edan.\n<\/p>\n<p>No quieras despreciarme,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">pues si color moreno en m\u00ed hallaste,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ya bien puedes mirarme,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">despu\u00e9s que me miraste,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">pues gracia y hermosura en m\u00ed dejaste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es propio de la madurez del amor que abarque todas las potencialidades del hombre, que incluya al hombre en su integridad. Implica voluntad y entendimiento. El reconocimiento del Dios viviente es v\u00eda de amor, y el s\u00ed de nuestra voluntad a la suya, abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto \u00fanico del amor. El amor siempre est\u00e1 en camino, va madurando en el curso de la vida y por ello permanece fiel a s\u00ed mismo. Pensamiento y sentimiento se acercan en el conocer el amor de Dios y se llega a proclamar: Dios es mi alegr\u00eda (Sal 7323-28).\n<\/p>\n<h2>Por eso puedo amar a toda persona, incluso a la que no conozco<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ello solo puede alcanzarse desde el encuentro \u00edntimo con Dios que implica comuni\u00f3n de voluntad y aun de sentimiento. As\u00ed aprendo a mirar al otro desde la perspectiva de Jesucristo. El Papa escribe esta frase: \u201cSu amigo es mi amigo\u201d. Al mirarlo con la mirada de Cristo, puedo ofrecerle la mirada de amor que el otro necesita. Esa es la interacci\u00f3n del amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo, como insiste S. Juan. El amor es \u201cdivino\u201d porque proviene de Dios y a Dios nos une y nos trasforma en un Nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en mi vida falta el contacto con Dios, el pr\u00f3jimo ser\u00e1 solo \u201cel otro\u201d, si no un rival: no reconocer\u00e9 en \u00e9l su imagen divina. Si en mi vida falta la atenci\u00f3n al otro, mi \u201cpiedad\u201d para con Dios, ser\u00e1  quiz\u00e1  una  pietas \u201ccort\u00e9s\u201d, pero sin amor. La Religi\u00f3n Revelada por Dios, y entregada en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, la habr\u00e9 reducido a religi\u00f3n natural de dioses. Pero el amor cristiano trasciende toda filosof\u00eda. \u201cSolo el servicio al pr\u00f3jimo abre los ojos a lo que Dios hace por m\u00ed\u201d, dice el Santo Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl hombre es siempre hombre. Su dignidad esencial es siempre la misma. Por eso existen conductas que nunca podr\u00e1n llegar a ser buenas, sino que siempre ser\u00e1n incompatibles con el respeto al hombre y a la dignidad que viene de Dios y que \u00e9l lleva en s\u00ed.\u00bb (Card. J. Ratzinger)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y apela al ejemplo de los santos, y nominalmente, al de la Bta. Teresa de Calcuta. S\u00edrvannos como broche las palabras de un moribundo de Calcuta al agradecer el amor \u2013\u00fanico amor, a Dios y al pr\u00f3jimo\u2013  de la Madre Teresa:  \u201cVali\u00f3 la pena nacer y vivir durante cuarenta a\u00f1os en esta acera, para morir envuelto de amor entre la manos de la Madre Teresa\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nP. Donato Jim\u00e9nez Sanz OAR\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lima, oct. 2006\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publici\u00f3n autorizada a la Enciclopedia Cat\u00f3lica de Aci Prensa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibl.  Deus caritas est , Paulinas, Epiconsa, Lima, 2006.  L\u00b4 Osservatore Romano, n.8, 24 febr. de 2006. Nuevo Testamento Triling\u00fce, BAC, Madrid, 1977. La Sda. Escritura, BAC, NT, II y III, Madrid, 1967). Luis Alonso Sch\u00f6kel: La Biblia del peregrino, Mensajero, 1993, Espa\u00f1a.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DEUS CARITAS EST (I Jn 4 16). Contenido 1 Dos aclaraciones previas 2 Dios es el Amor 3 Cuesti\u00f3n fundamental 4 Eros y ag\u00e1pe 5 Ascesis camino de ascenso 6 Agapeizaci\u00f3n 7 Estas reflexiones nos han tra\u00eddo a la fe b\u00edblica. 8 \u00danica realidad 9 Novedad de la fe b\u00edblica 10 El eros de Dios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deus-charitas-est\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDEUS CHARITAS EST\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24361","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24361"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24361\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}